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EXPRESIONES DIFERENTES ENTRE ARGENTINA Y URUGUAY
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ESPAÑA CAMPEONA DEL MUNDO 2026.
España 1 – 0 Argentina.
Hoy la madre venció a la hija.
La Madre Patria, España, levantó la Copa del Mundo mientras
abrazaba a su hija Argentina, que lloraba la derrota con dignidad y orgullo. No
hubo odio ni separación: hubo el dolor de una final entre quienes comparten
sangre cultural, lengua y memoria.
El marcador quedó grabado para la historia:
ESPAÑA 1 – 0 ARGENTINA.
Pero el verdadero triunfo fue aún mayor.
La madre ganó a la hija, sí… pero la madre no humilla a la
hija: la protege, la consuela y la abraza.
Por eso esta imagen no representa una enemistad, sino el
vínculo eterno entre dos pueblos hermanos. España sostiene el título; Argentina
sostiene el honor de haber llegado hasta la final; y ambas sostienen un legado
común que atraviesa océanos y generaciones.
Una lengua. Una cultura. Un corazón compartido. Un legado
que ningún resultado puede romper.
Hoy Madrid abraza a Buenos Aires. Hoy la victoria se celebra
con respeto al rival. Hoy el mundo ha visto que, incluso cuando la madre vence
a la hija, la familia permanece unida.
Que gane el mejor, pero que viva siempre lo que nos une.
PASE LO QUE PASE, YA HA GANADO LA HISPANIDAD.
La madre ganó a la hija. La Hispanidad ganó al mundo.
Publicación de Hispanistas España.
Datos de José María Pemán.
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José María Pemán y Pemartín estuvo al frente de la Academia en dos etapas diferentes de su vida. Ocupó los lugares decimonoveno y vigesimosegundo en la lista de directores.
Primero fue designado director accidental el 1 de enero de 1938 y elegido, posteriormente, el 7 de diciembre de 1939. Ocupó el cargo hasta julio de 1940. Fue elegido, en una segunda ocasión, el 7 de diciembre de 1944 y permaneció en el puesto hasta diciembre de 1947.
Aunque académico electo desde 1936, no pudo tomar posesión de la plaza hasta el 20 de diciembre de 1939 con el discurso titulado Del sentido civil y su expresión en la poesía española. Le respondió, en nombre de la institución, Lorenzo Riber.
Durante el primer mandato de José María Pemán como director de la RAE salió a la luz la decimosexta edición del Diccionario de la lengua española. Aunque con algunos ejemplares ya impresos en 1936 —antes del inicio de la Guerra Civil—, se publicó definitivamente, con el añadido de una «Advertencia», en 1939.
Nacido en Cádiz el 8 de mayo de 1897, José María Pemán y Pemartín se licenció en Derecho en la Universidad de Sevilla y obtuvo el doctorado en Madrid (1921) con un Ensayo sobre las ideas filosófico-jurídicas de «La República» de Platón. De firmes convicciones monárquicas y católicas, participó activamente en política durante el reinado de Alfonso XIII, la II República, la Guerra Civil y el franquismo.
Presidió, desde 1960, el Consejo Privado de don Juan de Borbón, conde Barcelona, y en 1981 fue nombrado por el rey Juan Carlos caballero de la Insigne Orden del Toisón de Oro.
En la bibliografía de Pemán están reflejados casi todos los géneros literarios. Poeta desde muy joven —De la vida sencilla, 1923—, dramaturgo de éxito —El Divino impaciente, 1933—, narrador y ensayista —Mis almuerzos con gente importante, 1970—, José María Pemán fue sobre todo un prolífico articulista. Comenzó a publicar en El Debate, en donde uno de sus comentarios, «Nieva en Cádiz», fue distinguido en 1935 con el Premio Mariano de Cavia. Pasó después a las páginas de Blanco y Negro y a ABC, periódico en el que colaboró asiduamente durante medio siglo y que le dedicó un número extraordinario el 20 de julio de 1981, al día siguiente de su fallecimiento.
Entre sus distinciones figuran la Gran Cruz de Carlos III, la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la Orden del Sol de Perú y la Orden del Mérito de Ecuador.
Pemán murió en Cádiz, su ciudad natal, el 19 de julio de 1981.
https://www.rae.es/academico/jose-maria-peman-y-pemartin
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Datos de Wikipedia.
"Partidario de la monarquía y adscrito ideológicamente al tradicionalismo y el integrismo católico, ocupó puestos destacados en la Unión Patriótica durante la dictadura de Primo de Rivera, de quien era familiar. En los años siguientes obtuvo éxitos en el teatro y militó en Acción Española y Renovación Española, ejerciendo como miembro de la Asamblea Nacional Consultiva (1927-1930) y diputado en las Cortes de la II República (1933-1936).
En 1936 fue nombrado por Franco presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado (1936-1938), desde donde llevó a cabo la depuración de 16.000 profesores en territorio franquista, varios cientos de los cuales con el fin de ser ejecutados. Como parte de su labor propagandística durante el primer franquismo, contribuyó a definir la idea de la «anti-España» y popularizó conceptos como «Cruzada nacional». Tras la Guerra fue presidente de la Real Academia Española (1939-1940; 1944-1947) y procurador en las Cortes franquistas (1945-1946).[ Hacia el final de su vida asumió algunos postulados del liberalismo conservador, formó parte del Consejo Privado del Conde de Barcelona y fue condecorado por Juan Carlos I con el Toisón de Oro".
Es sabido, y se ha dicho sin descanso, que la justicia social está en el corazón de la vida judeocristiana y de la Biblia. Por supuesto que, en ocasiones, y a veces frecuentes, esta no se lleva adelante. A eso también se lo llama “pecado”.
Uno de los modos precisos de dicho pecado es el “soborno” (en hebreo shd, en griego dôra, que deriva de dídômi, dar). Para ser precisos, ambos términos pueden tener una variante positiva, por lo que pueden traducirse como “dones”, o “regalos”. Entonces, el intercambio de regalos se muestra como un signo visible de un tratado de paz (1 Reyes 15,19) o un gesto de reconocimiento (los magos llevan “regalos” al niño Jesús, Mateo 2,11), pero su característica negativa es que los “regalos” sirven para “torcer la justicia” (ver 1 Samuel 8,3; Proverbios 17,23):
«Tus gobernantes son rebeldes y cómplices de ladrones. Todos aman el soborno y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano ni llega a ellos la causa de la viuda» (Isaías 1,23);
«No torcerás el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos» (Deuteronomio 16,19).
Así lo afirma el Salmo 15:
¿Quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte?
El que anda sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón, y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo; con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; el que no se retracta aun jurando en su perjuicio, no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás vacilará.
Ciertamente, es característica propia de los que ejercen poder: «¡los que por soborno declaran justo al culpable, y al justo le quitan su derecho!» (Isaías 5,23). Y lo hacen, con frecuencia, en nombre de Dios:
Sus jueces juzgan por soborno, sus sacerdotes predican a sueldo, sus profetas adivinan por dinero; y encima se apoyan en el Señor diciendo: ¿No está el Señor en medio de nosotros? No nos sucederá nada malo. (Miqueas 3,11)
El Talmud dedica un buen espacio al soborno (Ketub 105b):
Raba afirmó: ¿Cuál es la razón de [la prohibición de aceptar] un regalo? Porque tan pronto como una persona recibe un regalo de otra, se vuelve tan afable con ella que se vuelve como su propia persona, y nadie se ve culpable. (…)
R. Papa dijo: Un hombre no debe actuar como juez ni de quien ama ni de quien odia; porque nadie puede ver la culpa de quien ama ni el mérito de quien odia.
En Qumrán, en Rollo del Templo es inflexible. Siguiendo Deuteronomio,
“Establecerás jueces y escribas para tus tribus en cada una de las ciudades que Yahveh te da; ellos juzgarán al pueblo con juicios justos. No torcerás el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos” (Deuteronomio 16,18-19)
sentencia: “Aquel que acepte soborno y desvíe el juicio justo morirá, y no temerán ejecutarlo” (1Q11 [Rollo del Templo] 51,12-13; ver 57,20).
En el Nuevo Testamento, en ocasiones se refiere al don que se hace a Dios (ofrenda; Mateo 5,23-24; 8,4; 15,5; Lucas 21,1.4), aunque no se debe confundir y olvidar «que el Señor, su Dios, es Dios de dioses y Señor de señores; Dios grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno» (Deuteronomio 10,17). Sin duda, se trata de un regalo a Dios, no de un soborno (aunque, lamentablemente, en ocasiones, lo pareciera).
Sin embargo, no debe ignorarse que, en la sociedad antigua, todo don lleva implícita la esperanza de la retribución (do ut des). Los dones o regalos para establecer la paz, implican la pretensión de que dicho regalo “apacigüe” a la otra parte en su posible actitud beligerante. Las ofrendas a Dios, del mismo modo, en ocasiones pretenden “calmar” a Dios. La frase “calmante aroma” (43 veces en hebreo) alude a que una ofrenda (perfume) calma la ira de Dios (17x Levítico y 18x en Números). Evidentemente, estamos a las puertas del soborno.
En cierto modo, podemos señalar que es importante – al menos en lo “religioso” – entender cuál es la actitud interior [la cual, ciertamente, Dios conoce] que motiva el regalo, si se pretende conseguir algo a cambio (do ut des) o si se trata, simplemente, de una actitud gratuita de agradar a la persona o a Dios. En realidad, el primero, al menos en lo más profundo, se mira a sí mismo, buscando su propio provecho; el segundo, en cambio, mira a la otra persona o a Dios en un acto de reconocimiento, de darle placer. De eso se trata el amor.
Publicado en blog 2 de Eduardo de la Serna.
https://blogeduopp1.blogspot.com/2025/08/el-soborno-en-la-biblia.html
Anexo.LA PALABRA DEL DÍA DE HOY: SOBORNOS.
La"coima" tiene raíces etimológicas en el
portugués "coima" (multa) y, a través de este, en el latín
"calumnia" (engaño). Originalmente, en algunos contextos,
"coima" se refería a lo que se pagaba a los encargados de las mesas
de juego por el cuidado de las mismas. Sin embargo, con el tiempo, su
significado evolucionó para referirse al soborno o dádiva que se entrega para
obtener un favor de manera ilegal.
Se dice que la palabra “mordida”, entendida como “pago”,
comenzó a usarse en el Siglo XVI para referirse a los sobornos dentro del
intercambio de bienes o servicios, claro para sacar provecho de alguien o algo.
Hace más de 20 años, el escritor y humorista gráfico Roberto Fontanarrosa expuso un memorable discurso en el Congreso de la Lengua Española. Su tema fue controvertido: las malas palabras.
En su momento dijo: “La pregunta que ahora me hago es por qué son malas las malas palabras. O sea, quién las define. Por qué, qué actitud tienen las malas palabras. ¿Les pegan a las otras palabras? ¿Son malas porque son malas de calidad?, o sea, ¿cuándo uno las pronuncia se deterioran y se dejan de usar? ¿Tienen actitudes reñidas con la moral? Sí, obviamente. Pero no sé quién las define como malas palabras. Tal vez sean como esos villanos de las viejas películas que nosotros veíamos que en principio eran buenos pero que la sociedad los hizo malos. Tal vez nosotros al marginarlas las hemos derivado en palabras malas ¿no es cierto?” Seguía exponiendo, “Cuando yo decía lo de que tal vez sean de mala calidad, arriesgando una teoría francamente disparatada, no parecería ser el caso, porque a muchas de ellas cada vez se las escucha más saludables y más fuertes, al punto que en alguna época, y creo que se las sigue denominando, palabrotas, con un aumentativo. Al menos en Argentina. Lo que no deja de ser un reconocimiento. A mí me hace acordar, por ejemplo, a las carotas ¿no? Recuerdo esas películas de (Federico) Fellini donde casi todos los personajes, incluso los personajes laterales, los que estaban detrás, tienen carotas ¿no? Lo que significaba una búsqueda indudable del director para, más que nada, la expresividad. Y eso creo que es lo que reflejan muchas de estas palabras, una expresividad y una fuerza que difícilmente las haga intrascendentes”.
Desde 2004 a hoy, las “palabrotas” fueron perdiendo su fuerza expresiva por estar incluidas en nuestro lenguaje como “buen día”, “¡qué frío hace!” o “hasta mañana”.
LPMQTRMP
Quizás uno de los mayores problemas de las malas palabras en el porteño actual, sea, ya no su capacidad expresiva, sino su carácter sustitutivo. Es decir que se reemplaza toda la enorme riqueza lingüística de nuestro bendito idioma, por un número escaso de malas palabras que se combinan artesanalmente en una ristra insultante o elogiosa.
La pobreza de vocabulario y el uso de “malas palabras” como apelativos amistosos o ponderativos, en nuestra ciudad, dejaría desconcertados a más de un hispanohablante.
Hace pocos días presenciamos un episodio que sirve como ejemplo: el de dos amigos que evidentemente no se veían hace tiempo y accidentalmente se encontraron en la calle. Se avistaron a unos pocos metros. El camino recorrido hasta el abrazo final, entre risas y gritos, estuvo plagado de recuerdos a las actividades ilícitas de sus madres, partes del cuerpo de sus hermanas y caracteres sexuales masculinos, con un vocabulario que, en otra época y contexto, hubiera sido motivo para batirse a duelo.
EL DOBLE PENSAR.
En su profética obra 1984, George Orwell describe al doblepensar como uno de los conceptos más importantes del régimen distópico y totalitario que describe. El doblepensar es la capacidad de mantener dos ideas contradictorias en la mente y creer ambas al mismo tiempo. Una forma sutil de control mental que lograba que los ciudadanos acepten como verdad algo que a todas luces era contradictorio e ilógico.
Por ejemplo, una de las consignas del partido era: “La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.”
“Saber y no saber, estar consciente de la completa veracidad mientras se dicen mentiras cuidadosamente construidas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer en ambas, usar la lógica contra la lógica…” decía Orwell en su novela.
El doblepensar es más que una contradicción, es un mecanismo deliberado de dominación que destruye la verdad objetiva y la capacidad de pensar libremente. Y esto vale no sólo para las llamadas “malas palabras” sino para todas.
Creer, que las palabras puedan expresar algo y al mismo tiempo su opuesto, sea un hecho sin consecuencias es también ilógico. Las palabras están muy ligadas al pensar. No es posible pensar sin ellas, y cuando pierden su conexión con la realidad el efecto es que pierden su sentido.
SE LAS LLEVA EL VIENTO.
Nuestros abuelos y nuestros padres, más de una vez nos contaron que en otras épocas bastaba con la palabra empeñada para cerrar un trato con alguien. El término “empeñar la palabra” no era casual. Quién, por ejemplo, empeñaba un reloj y no realizaba el pago exigido a tiempo, lo perdía. Al que empeñaba su palabra y no la cumplía, le quedaba afectado su honor.
En el “dar la palabra” se ponía en juego la reputación y la dignidad moral de una persona; por eso, valía más que un contrato escrito.
Es cierto, que la palabra empeñada y el honor, parecen hoy expresiones demodé (valga el término que hace alusión a su significado).
YA NO ALCANZAN.
Volviendo a las “malas palabras”, el gran Julián Marías hace años sostuvo que “La grosería del lenguaje parece en muchos casos requisito indispensable, aunque revele solamente pobreza léxica e imaginativa”.
Las malas palabras tienen una muy justificada utilidad: son el recurso extremo para evitar la agresión física.
Al ser incorporadas al lenguaje cotidiano como si fuera un saludo o para arrancar con un comentario, hace que pierdan su utilidad que es manifestar la ira. Si para muchos deja de ser un insulto, pierde su fuerza expresiva, y el paso que queda es la agresión corporal.
Entre muchas otras causas, la violencia física tiene que ver con no lograr ponerle palabras al enojo o la indignación. Cuando las palabras no logran expresar la emoción, el sentir se desborda y busca otros caminos más primitivos: síntomas y autolesiones (volcadas hacia adentro) o golpes (maltrato hacia otros).
En este contexto, no decir “malas palabras” no es simplemente un alarde de pacatería. Muy por el contrario es una medida para revalorizarlas, para usarlas prudentemente, en el contexto adecuado y con sentido.
Publicado en LA PRENSA.
Por Martín Sardella *
Luego de la producción de sus dos primeras películas, Carlos Gardel se había convertido en uno de los artistas más importantes de la época.
Durante su etapa en Nueva York la única limitación a su carrera era el idioma inglés, tema que le preocupaba, pero no para quitarle el sueño. Esta situación hizo que perdiera varias ofertas para filmar con el resto de los artistas consagrados de Paramount, pero hubo una excepción y fue “The big broadcast 1936”.
Para agosto de 1934 Gardel ya había filmado “Cuesta abajo” y “El tango en Broadway”, realizadas por su propia productora asociada a la Paramount, la “Éxito Productions”.
Después del excelente resultado que estos dos filmes tuvieron, así como los abultados rendimientos económicos, la Paramount comenzó a especular sobre la posibilidad de introducir a Gardel en el mercado norteamericano. Para que esto ocurriera, resultaba indispensable que el cantor hablara el idioma inglés.
En algunas de sus presentaciones radiales en la NBC ya se había experimentado con algunas canciones que se tradujeron al inglés y Gardel las cantó por fonética, aunque los resultados no fueron los esperados.
El cantante se negó a continuar con este método, y así se los dijo a los directivos de la emisora: “¿Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento? Hay algo en mí que vibra con el sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposibles de transmitir. Mi idioma es el español, o mejor aún, el porteño... Qué pena, amigos, que no pueda satisfacer vuestros deseos... ¡Yo sé cantar solamente en criollo!”.
Pese a esta primera negativa, Gardel entendía que el inglés era indispensable para su participación en filmes norteamericanos de primer nivel, algo que significaría otro paso importante en su carrera, y es por eso que comenzó a tomar clases, aunque la verdad es que tenía mucha dificultad para aprender y poco tiempo disponible para avanzar en el dominio de un nuevo idioma.
Esto hizo que perdiera grandes oportunidades de participar en algunos filmes, y con respecto a eso le contaba a su apoderado Armando Defino en una carta: “Me proponen también hacerme cantar en un próximo film de George Raft. La propuesta es interesante, pero creo que no aceptaré. Ellos (la Paramount) quieren ir acostumbrando poco a poco al público americano entretanto yo pueda aprender el inglés. Comprendo que es una desgracia no saber este idioma, pero hay que resignarse”.
A la espera de que Gardel mejorara su manejo del idioma, los directivos de Paramount deciden incorporarlo en el film promocional de la serie “The Big Broadcast” correspondiente al año 1936, junto a grandes actores y artistas de la talla de Bing Crosby, George Burns, Wendy Barrie o Ray Noble, donde haría su debut cantando en inglés. El sketch, guionado por Alfredo Le Pera, incluía dos canciones, una de aire criollo y un tango, que Gardel grabaría en tres idiomas –español, francés e inglés– para los diferentes mercados.
Gardel en aquel momento ya era un actor y productor reconocido en los Estados Unidos y una de las grandes promesas para la Paramount, sobre todo en los países hispanohablantes, donde sus películas eran, por lejos, las más taquilleras, obteniendo una gran parte de la abultada recaudación y siendo a su vez un importante salvavidas económico para la Paramount, que antes de los filmes de Gardel estuvo cerca de cerrar su negocios en Latinoamérica debido a que las películas que producían no interesaban al público.
Mientras tanto, el Zorzal seguía haciendo denodados esfuerzos para continuar su aprendizaje del inglés a través de distintos métodos, como el sistema de discos Linguaphone o profesoras particulares.
Estos intentos no prosperaron y finalmente su propio secretario, Josep Plaja, asumió la tarea de ser su instructor personal, algo que era conveniente porque podía intercalar las clases en los pocos ratos disponibles que tenía Gardel entre sus tantas actividades.
En noviembre de 1934, el diario “La Vanguardia” ya anunciaba la participación de Gardel en “The Big Broadcast of 1936”: “La Paramount tiene en proyecto hacer una película en la cual intervengan todas sus estrellas, y, naturalmente, Carlos Gardel, el protagonista de ‘Cuesta abajo’ y ‘El tango de Broadway’, será una de ellas”.
EL GAUCHO.
Ya Gardel está listo para su papel. Se propone presentar un cuadro típico argentino, trayendo a escena al gaucho y poniendo de relieve sus costumbres e inclinaciones, así como los objetos que emplea en sus ocupaciones cotidianas. Le asistirán más de cien personas en este cuadro, y Gardel nos ha asegurado que cantará una canción nueva, original de él, de tan fácil retención y tan bonita que la gente empezará a tararearla después de que la haya oído una vez. Y agregó: ‘Yo siempre presento lo que gusta al público’. El éxito obtenido por Gardel en Estados Unidos con ‘Cuesta abajo’ y ‘El tango en Broadway’ ha sido tal, que la Paramount ha prolongado su contrato para que haga un film más, por lo menos, cuyo título seguramente será ‘Yo he sido ladrón’, si sus muchos compromisos se lo permitieran, ya que su labor en ‘The big broadcast of 1936’ no le ocupará más de dos semanas de tiempo”.
Concretamente, los días 29 y 31 de diciembre de 1934 Gardel filmó su sketch musical que formó parte del film “The Big Broadcast of 1936”, película en donde intervinieron las figuras más destacadas de la Paramount.
El argumento general del film era sencillo y consistía en salvar una estación de radio en dificultades al ganar un concurso de transmisión, con la ayuda de Radio Eye, un invento que puede mostrar eventos en vivo desde cualquier parte del mundo. Esta historia simple servía de excusa para presentar a los artistas de la empresa cinematográfica con fines promocionales.
Gardel interpretó la canción criolla “Apure delantero buey” y el tango “Amargura”, este último la primera y única experiencia de Gardel cantando en inglés en una película.
“Acabo de hacer mi sketch criollo –le contaba Gardel en una carta a Armando Defino unos días después de la filmación– que Paramount incluirá en la ‘Big broadcast of 1936’. En Buenos Aires dirán cuando lo vean que el purismo criollo no se ha respetado mucho, pero cuando nosotros quisimos que las cosas se hicieran fielmente, nos contestaron que era un sketch para todo el mundo y que preferían sacrificar la fidelidad a la mejor visualidad y efecto fotográfico. Yo creo que ha salido muy bien y fue hecho sin ahorrar dinero con un director, Mr. Reed, que mandaron de Hollywood y fue el director de muchas películas de Douglas Fairbanks.
“El sketch representó dos días de trabajo y lo hicimos el 29 y 31 de diciembre. Hemos terminado el año trabajando intensamente y estoy contento porque presumo que es de buen augurio. Hay dos canciones en él: la canción criolla que vos conocés modificada de tal manera que no puede haber conflicto y el tango ‘Amargura’ que canté en español, inglés y francés. No hay casi diálogo y todo se reduce al andar de un carretero que lleva un regalo para su novia y que al llegar, la sorprende con otro galán. Es entonces cuando va a una taberna y canta. El sketch era otra cosa, pero lo han dejado reducido a esto. No hemos insistido en modificarlo porque la finalidad era que yo cantara en inglés y dentro de una película americana. El resto es interesante, pero vos comprenderás la importancia que tiene todo lo que es inglés y que bien vale la pena de hacer un pequeño sacrificio patriótico para conquistar el mercado americano.
“Hoy Mr. Reed nos comunicó sus impresiones y ellas son tan halagüeñas que no puedo resistir el deseo de contártelas. Está encantado conmigo y dice que soy una mosca blanca comparado con las estrellas pretenciosas e insoportables de Hollywood. Me aseguró que si aprendiera inglés mi situación sería incomparable en América. Veremos qué pasa con el sketch y entonces habrá llegado el momento de dejarse de perder tiempo y de dedicar todos mis momentos a estudiar el idioma”.
EL ACCIDENTE.
Luego del fatal accidente de Medellín del 24 de junio de 1935 en donde Gardel perdió la vida, la Paramount decidió eliminar de la versión en inglés el sketch de Gardel. En cambio, la versión en francés se proyectó en París y la realizada en español se estrenó en España y Latinoamérica. En la Argentina se la conoció con el nombre de “Cazadores de estrellas” y se estrenó en Buenos Aires el 30 de abril de 1936 en el cine Astor.
Con el paso de los años, las copias se extraviaron y actualmente no está disponible para su visualización ninguna versión completa de la película, pero con Gardel nunca se sabe, y así como una vez apareció, para sorpresa de todos los fanáticos, el disco inédito del tango “Amargura” con el estribillo cantado por el Zorzal en inglés, no es de extrañar que en algún momento se halle alguna copia de “Cazadores de estrellas” y todos podamos disfrutar estas dos canciones de nuestro admirado artista.
* Fundación Internacional Carlos Gardel.
Publicado en LA PRENSA.
27/6/2024.
https://www.laprensa.com.ar/La-vez-que-Gardel-canto-en-ingles-546449.note.aspx