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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, julio 27, 2026

"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE". PORTEÑOS DE COLOR. Mágicas Ruinas 1967.

 


"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE".

PORTEÑOS DE COLOR.
Aunque no se conozcan se saludan al cruzarse por la calle: son unos tres mil, entre negros, pardos y mulatos; se los encuentra en el Dock, en Ensenada, donde alborotan con sus candombes, y en los escenarios. Nos legaron, además de su música, la empanada y el arrorró.
Hubo tiempos en que Buenos Aires tuvo también su rostro negro, su perfil africano. Eran los tiempos en que los habitantes de color, nucleados en cofradías y "naciones" según su procedencia, alborotaban con sus candombes, iluminaban la ciudad con su alegría de raza triste.
Tiempos viejos, cuando había en la capital del Virreinato 22.000 negros y mulatos y solo 8.000 blancos, como en 1806, en que pelearon en primera línea contra el inglés Beresford. Tiempos en que dejaban centenares de cadáveres en los campos de Maipo, a las órdenes de San Martín.
Después fueron carne de cañón en las contiendas civiles, en la guerra contra el Brasil o el Paraguay. Y finalmente el aluvión inmigratorio disgregó a la raza, y el mestizaje hizo el resto. La historia apenas los recuerda, pero ellos nos dejaron algo de su música, fueron también los porteros del tango, nos legaron la herencia de algunas palabras dulces, como arrorró, alfajor, empanada...
Ahora se los ve raramente en una calle cualquiera, en una boite, en un aula universitaria, en un escenario, y llaman la atención, excitan la curiosidad. Son algunos de los 3.000 negros, mulatos y pardos que restan en Buenos Aires.
¿Quiénes son, qué hacen, qué piensan los argentinos de color? Esta nota trata de ser una respuesta.
¡Pase, calunga!
En una confitería céntrica, el dueño se acercó a la mesa y comenzó a quejarse de su personal:
—Estos negros son una porquería...
Justamente había en la mesa una persona de color, el actor Rey Charol, que increpó duramente al hombre. Este se disculpó:
—Pero no, morocho, no lo decía por usted... Yo tengo gran simpatía por ustedes los morochos. Los que me fastidian son esos negros, los cabecitas negras. ..
Mientras contaba esta anécdota, que data de 1956, año en que llegó a Buenos Aires desde el Uruguay, Charol se vestía con el uniforme de vigilante del 900, en su camarín del Astral. Hombre de rostro bueno y mirada inquisitiva y tierna a la vez, hablaba con cierto tono socarrón, y durante una hora recordó anécdotas, detalles con frecuencia sutiles:
—A veces, cuando camino por la calle, noto que la gente se da codazos, como diciendo: "Ahí va"... Me divierte mucho cuando alguien, al verme, se toca la rodilla. Algunos lo hacen con verdadero y cómico disimulo. Otros creen que es más efectivo tocar un objeto de oro. Por eso algunas mujeres se palpan distraídamente la muñeca buscando su pulsera o juegan con el anillo...
Cuando Charol pregunta a los practicantes de tan misteriosa cábala el motivo de su actitud, suelen contestarle: "Es que ustedes los negritos traen suerte"... Y hasta hubo una señorita que le recordó la famosa copla: Oro toco, negro veo, /San Benito querido, / que se cumplan mis deseos... Sin embargo, ya se sabe que no todo es amable o risueño en el reino del prejuicio:
—Cuando me cruzo con algunas monjas invariablemente se santiguan. Creen que somos hijos del diablo...
En una oportunidad, Charol oyó que una señora le decía a su hijo: "Si no te portas bien, el señor te va a llevar". Pero dejemos que lo cuente él mismo:
—Yo me indigné, y le dije a esa señora que le estaba haciendo a la criatura un daño irreparable. Por ejemplo, si alguna vez llegara a perderse tendría miedo de pedirle ayuda a un negro. Y acto seguido lo alcé y comencé a jugar con el chico hasta que lo hice reír...
Charol tiene que entrar en escena. Antes, cuando llegamos al camarín, nos había recibido con "¡Pase, calunga!", que significa "compañero" en dialecto bangué. Ahora, mientras sale, se despide con una reflexión:
—No quisiera pasar por resentido, porque le debo mucho a la Argentina. Pero aquí hay un racismo solapado. Si hasta desprecian a los propios cabecitas... Nunca pude comprender por qué hay tantas incomprensiones entre los hijos de un mismo país. ¿No te parece, calunga"!
El "chongo" y la "clase"
Cuando dos personas de color se cruzan por la calle, se saludan aunque no se conozcan. Ya nos lo había explicado Guillermina Latorre, presidenta del Shymmy, un club de gente de color: "Es como si tuviéramos un imán en la mirada". Y Rey Charol: "Cuando veo un negro por la calle me dan ganas de gritarle: "¡Chau, hermano!". Y Emilio Montero, cajero del Ministerio de Hacienda: "Es que, ¿sabe?, así uno se siente menos solo".
Católica en su mayoría, la gente de la colectividad porteña de color, una colectividad dispersa que no conserva prácticamente ninguna de sus tradiciones, sigue fiel sin embargo a San Benito, antiguo patrono de los negros, y en algunos hogares hemos visto su imagen. Como toda colectividad, tienen también sus expresiones peculiares, una especie de "santo y seña" para uso interno. Cuando dos personas de color conversan sobre un tercero y quieren saber si es de su raza, generalmente preguntan: "¿Es de clase?". La expresión de clase quiere decir, precisamente, negro, de color, y la clase implica a la colectividad en su conjunto. Un muchacho nos dijo en su casa de Liniers, mientras saboreábamos el mate preparado por las manos expertas de su madre: "Mi hermana está de novia con un chongo". Quería decir que el cortejante era un joven blanco.
Kary Vane, una mujer elegante, culta, de seductora conversación, manifestó que "hay tres clases de negros": el usté, el vos, y el che o chau. El primero sería el que se empeña en progresar, en realizarse en una vocación; el segundo, el que se conforma con un empleo u oficio cualquiera; y los últimos, "los que no hacen nada, y ni se peinan aunque tengan la cabeza llena de abrojos".
Cuando una persona de color visita a gente de la clase, siente una íntima satisfacción si ve la casa arreglada, si se respira confort: como lo expresó una muchacha del barrio de Floresta, "eso quiere decir que la raza anda bien". Del mismo modo, admiran a todo negro "que sea alguien", toman como propio su triunfo: "Sidney Poitier ganó un Oscar. ¡Nos enorgullece que sea de color!", exclamó César Salas, bailarín del Maipo. "Nos llena de alegría que hombres como Nat King Cole, Armstrong, Sammy Davis, Richard Wright, sean negros", comentó su compañero Edmundo Da Cruz, un joven de expresión reflexiva que de día trabaja en la Administración General de Puertos y de noche baila también en el Maipo.
De labios de Eugenia País, una anciana de 75 años, que exhibe una rara lucidez, escuchamos estas palabras: "A Luther King le dieron el Premio Nobel de la Paz. ¡Es como si nos lo hubieran dado a todos los negros!"
"Cada vez somos menos"
Sin embargo, a pesar de esta suerte de cohesión nostalgiosa, la gente de color de Buenos Aires constituye una colectividad dispersa, en extinción, que no hace vida comunitaria. Pocos saben que existe el Shymmy Club, una entidad casi fantasmal que no cuenta con sede propia ni desarrolla ninguna actividad cultural: se limita a organizar bailes en los salones del Sindicato de Cerveceras, de Humahuaca al 4000, el primer sábado de cada mes, y en la Casa Suiza (Rodríguez Peña al 200) durante los Carnavales.
Alfredo Núñez, empleado del Congreso de la Nación y presidente del Shymmy, nos recibió en su casa del barrio Coronel Dorrego. En "la veredita florida", como él la llama, nos sentamos a conversar. Nos dijo: "Nuestra gente va desapareciendo por los matrimonios mixtos. Los negros somos cada vez menos". La dicharachera y cordial Haydee San Martín, o "la Parda Haydee", Dama de Honor del Shymmy, corroboró la afirmación de Núñez. Haydee, que a los 77 años muestra una alegría contagiosa, nos lanzó esta humorada: "Antes, cuando hacíamos un baile, el salón parecía una carbonería"... Y comentó luego: "Ahora la mayoría son blancos. La clase de nosotros se está extinguiendo". Guillermina Latorre nos acogió en su casa de Somellera 943, que hace las veces de secretaría del club y donde reciben la correspondencia. Sobre el bargueño, una muñeca blanca y otra negra parecían todo un símbolo: su marido, el entusiasta Emilio Pérez, director de la típica Chiclana y vicepresidente de la entidad, no es hombre de color.
Para expresarlo con palabras "de José Luis Lanuza, los sobrevivientes de nuestra raza negra se están disolviendo en la Argentina blanca "como una pizca de canela en una taza de café con leche". Ello parece tener su correlativo en la ausencia de continuidad cultural. En general, la gente de color no es aficionada a la música propiamente africana. Le gusta el jazz, el tango, la música tropical, aunque hay un reducido grupo de candomberos, que son vertiginosos bongoceros o tumbadores. "En el salón grande se baila lo que le gusta a todo el mundo, y el candombe en el fondo, frente al bufet", explicó Pérez. Aunque no es raro que, al final, se produzca una especie de candombe general, en el que intervienen todos.
El candombe que se ejecuta en Buenos Aires, al que no hay que confundir con el 'candomblé' o la 'macumba' de los afrobrasileños, con sentido ritual y religioso, mereció esta opinión a Néstor Ortiz Oderigo, reconocido especialista en música afro: "Entre nosotros, lo único que queda del candombe son unos ruidos de tambor".
De todos modos, aunque muchos ignoren su existencia y en los bailes no haya, a veces, más de 100 personas de color sobre un total de 400 ó 500, el Shymmy es la única entidad que los nuclea: "Cuando siento nostalgias de la raza, voy al Shymmy", nos confesó Alicia País, dibujante y modelista de 23 años, esposa de un conocido cortometrajista.
El doctor-ordenanza
No hace mucho, un profesional de color con oficinas en el centro de la Capital, protagonizó un equívoco de perfiles grotescos. Un desconocido preguntó por el doctor, y luego de unos momentos la secretaria lo hizo pasar al estudio. ¡Lo recibió un hombre de color de mediana edad, y como el visitante insistiera en que quería hablar "con el doctor", éste le contestó: "El doctor soy yo". El eventual cliente creyó ser objeto de una broma, y le replicó con displicencia: "Vaya, vaya, llame al doctor; usted es el ordenanza". Finalmente, el prejuicioso señor tuvo que convencerse; expuso su problema y se retiró confundido. Pero no volvió.
Este es un ejemplo típico del prejuicio según el cual, para emplear la expresión de Enrique Nadal, estudiante de sociología de color, se considera a los negros "solamente aptos como personal de maestranza".
La atractiva Elida Obella, propietaria del Instituto de Belleza Chanel, de Bogotá al 4440, en Floresta, que resultó segunda en el certamen organizado en 1965 por la empresa Coca-Cola para elegir la Reina del Carnaval, convino en que a veces se confunde un problema de nivel cultural con una cuestión racial, pero insistió en que no siempre se trata de fantasmas creados por una sensibilidad aguzada. Su novio, un muchacho blanco que trabaja en una repartición oficial, nos contó que en una pizzería de las inmediaciones de Rivadavia y Lacarra no los quisieron atender y hasta les hicieron bromas de mal gusto: "Nos apagaron las luces para que comiéramos a oscuras".
Este tipo de experiencias, que lógicamente pueden crear un sentimiento de minusvalía, provocan en ciertas personas de color una actitud explicable, aunque falsa: "Mi hermanito Juan Carlos desprecia a los de su misma raza", nos confesó un empleado municipal. "No quiero que el día de mañana, cuando vaya a la escuela a buscarlo, mi propio hijo se avergüence de mi color", reflexionó a su vez un joven intelectual preocupado por la educación de su retoño.
En algunos casos, este rechazo de la propia condición no es sino una transferencia inconsciente; rechazan, en realidad, una vida pobre, sin posibilidades, e identifican un nivel social bajo con la condición racial. Cuando ello ocurre, la gente de color es víctima de un prejuicio a la inversa.
Música y combinación de colores
"Me gustaría ser vendedora en una boutique, pero cuando usted acude por un aviso del diario, la gente se siente incómoda. Le dicen invariablemente: "Ya la vamos a llamar". La queja de Kary Vane, una mujer que recorrió "el país y sus alrededores" cantando a dúo con Oscar Porra, el "Carusso Negro" ya fallecido, coincide con las experiencias de otras personas. Por ejemplo, con las de Raquel Ana Moreno: "El negro tiene muchas cualidades, pero solo lo van a buscar para que haga payasadas". Más o menos lo mismo dijo Mamina, bailarina del Florida (tiene 25 años, estudió piano, folklore, danzas clásicas y españolas): "Solo nos quieren para la cocina. Nos dan papeles de sirvienta o mucama. A mí me llamaron de un canal de TV para que apareciera alcanzándole el teléfono y una carta al niño del programa. ¡A las negras les dan buenos papeles cuando son made in!". Ya Rey Charol nos había comentado que si el autor de una obra no especifica que tal o cual papel debe ser protagonizado por un negro, "nuestros directores no son capaces de incluirnos en el reparto para un papel convencional". Y hasta a veces para ciertos papeles, prefieren pintar a un blanco; "¡Eso es lo que más me rebela!", exclamó su compañero Juan Carlos Lima.
Augusto Marcelino, brasileño con más de treinta años de residencia en Buenos Aires, profesor de guitarra y autor de un revolucionario sistema de notación musical simplificada basado en la guitarra, declaró categóricamente: "Hasta no hace mucho tiempo, con excepción de los conjuntos formados en cooperativas, en la Argentina las orquestas importantes no admitían negros, porque la mezcla de color era mal vista por los directores. Por eso los negros decidían formar su propio conjunto".
En el terreno de los prejuicios, un hecho insólito entre nosotros conmovió recientemente a los argentinos: en la Guardería El Grillito, de Salguero 1115, fue rechazado Osvaldo Ernesto Nadal, de un año y medio de edad. La dueña de la guardería, Susana de Yakamoto, declaró muy ufana: "No queremos negros motosos". Por insistir en la admisión del niño fue despedida la psicóloga. La mayoría de las madres retiró a sus niños, y las maestras renunciaron en solidaridad.
Un Harlem argentino
Pocos saben que ahí no más, como quien dice, existe algo así como un Harlem criollo. Barrio humilde en el que abundan casas de chapa y madera, en el que se respira un clima popular de boliches y corrillos callejeros; estamos en Dock Sud, o en el Dock, como lo llaman familiarmente quienes lo habitan. Allí, en cualquier esquina, en cualquier bar puede verse un rostro de rasgos africanos junto a un italiano, yugoslavo, español o polaco. Mezcla de Harlem y Hong-Kong en miniatura, nuestro Dock está poblado por estibadores, marineros, maquinistas, hombres de mar que suelen permanecer tres meses en sus hogares y el resto del año en lejanas tierras.
Allí lo encontramos a don Hilario Díaz, en una esquina. Parecía mirar hacia el pasado, remontar el curso de sus 91 años en un momento de ensoñación. Cuando le hablamos le costó respondernos, tal vez porque estaba mirando hacia adentro y tardó en volver. Pero en seguida sentimos una simpatía profunda por este hombre que llegó al Dock hace cincuenta o sesenta años desde la isla de Cabo Verde, dominio portugués en la costa africana y antiguo destino de desterrados políticos y esclavos negros. Nos hicimos amigos, fuimos a su casa, nos presentó a sus compatriotas y a los hijos de sus compatriotas, argentinos negros o mulatos, o pardos, o casi blancos.
Paradójicamente, esta colonia, relativamente nueva, constituye el único conjunto de hombres de color que en nuestro país hace verdadera vida comunitaria, y conserva ciertas prácticas solidarias de alguna manera semejantes a las de las antiguas cofradías porteñas: por ejemplo, la Asociación de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana, que cuenta con 600 socios (algunos viven en La Plata, Tigre, Berisso, Lanús o Buenos Aires), se hace cargo de los gastos toda vez que fallece un miembro de la colectividad y obsequia una corona. En el local de la Asociación se puede saborear la 'cachupa', un plato africano parecido a nuestro locro.
Sin embargo, los miembros de esta colectividad de color se refieren a sí mismos solo como integrantes de la colectividad portuguesa, aunque los lusitanos blancos tienen su propio club en la Capital Federal, el Centro Patria Portuguesa. Al principio, cuando nos acercamos, se mostraron esquivos respecto a su condición de hombres de color. Pero después nació la confianza, y hubo orgullo por su origen africano.
¡Welcome to the Dock!
En la Asociación conocimos a Eudino Livramento, Augusto Custodio, Alberto Monteiro (secretario de la entidad), Felipe Cançado, Andrés Almeida. Livramento, un hombre de tez oscura y ojos verdes, hijo de un blanco y una mujer de color, nos presentó a su esposa morena, a su hijo rubio: "Nunca tuve problema. Ya ve que mi chico es blanco. Si viviera en África del Sur, ¿cree que podría ir al cine con mi hijo?"...
El Dock parecía desmentir ciertas impresiones de algunos argentinos de color que viven dispersos por Flores, Floresta, Liniers, Palermo o el centro de Buenos Aires. Allí la gente se mostró extrañada por nuestras preguntas, parecía no comprender, "¿Dificultades? ¡Por favor! Aquí no hay un solo negrito que no haya tenido cinco o seis novias blancas. Ellas los prefieren negros", expresó con sonrisa traviesa Alberto Monteiro, que trabaja en una cooperativa de Barracas. Y en seguida nos contó una anécdota: el año pasado, cuando vino el "Norkfold", de la marina de guerra norteamericana, lo fueron a visitar e invitaron a varios marineros de color a un baile que se realizó en la Asociación: "Al principio no se atrevían a bailar con las chicas blancas. Hasta que los pusimos frente a varias beldades y al fin se convencieron".
El Moreno de la payada
No es casual que frente a nuestros grandes payadores de la leyenda o la literatura se plante siempre un payador negro. Aunque a veces se lo olvide, su voz puede oírse de pronto, como en el Santos Vega, o dialogando en fascinante contrapunto con Martín Fierro. Sin los gauchos negros, síntesis del negro esclavo y el negro alzado, no podríamos entender nuestra historia. Tampoco el génesis del tango o la milonga sin los tambos o cofradías de negros: la palabra tango parece provenir, precisamente, de tambo o de la expresión toca-tangó (tocar tambor), y según Augusto Marcelino, milonga, plural de mulenga, es palabra bunda, que significa palabrerías, pendencia, acepción que aún hoy es moneda corriente en nuestra habla popular.
Del mismo modo, no podríamos comprender nuestro contorno actual negando la presencia negra en el coro de nuestras voces. Nosotros quisimos que a través de estas líneas volviera por sus fueros el Moreno de la payada, para que escucháramos su palabra tierna, su voz a veces indignada o amarga, para que se filtrara algo de su alegría siempre dispuesta a estallar.
Cada vez son menos, porque, como lo expresó pintorescamente Eleuterio Fernández, obrero de color de Avellaneda, en nuestro país cosmopolita "el negro se casa con la blanca, el blanco con la mulata, el negro con la parda, el pardo con la parda, la parda con el blanco, y ¡cataplún! ¿dónde está el negro?"... Es bueno que así sea, que la mayoría de nuestros compatriotas se fije solamente "en el color del corazón". Esta fusión amorosa nos viene de lejos, desde la época en que se había popularizado la traviesa copla:
Padre negro y madre negra
y niño blanco,
aunque el amo me lo niegue
aquí hubo trampa,
Cachumba, caracatachum...
MÁXIMO SlMPSON
Revista Panorama
junio de 1967.

Publicación de Mágicas Ruinas.

viernes, marzo 20, 2026

Decretan la quiebra del restaurante más aristocrático de la Argentina. The New Brighton.

 


Decretan la quiebra del restaurante más aristocrático de la Argentina.

Tras sobrevivir a la pandemia y ensayar una reapertura, el mítico establecimiento de la City porteña sucumbió ante la crisis que atraviesa la gastronomía.

La crónica dice que el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nro. 3, Secretaría Nro. 5, de la Ciudad de Buenos Aires decretó la quiebra de The New Brighton.

La fecha de la decisión data del 27 de febrero pasado, pero recién se conoce mediante la publicación de un edicto en el Boletín Oficial de la Nación informando sobre el triste final de uno de los 88 bares notables que existen en el ámbito de la Capital Federal y que funcionaba en el microcentro, más precisamente en la calle Sarmiento 645.

La nota judicial también informa sobre la designación de la contadora Nancy Edith Contreras como síndico de la causa y dispone fijar hasta el próximo 24 de abril, para que los acreedores formulen el pedido de verificación de sus créditos de manera presencial o remota.

Se comunica además que el 9 de junio próximo se presentará el informe individual de créditos, mientras que el 7 de agosto se dará a publicidad el informe general.

Un bar con peso específico en la identidad porteña.

Más allá de la información concreta, la quiebra revela la crisis que también atraviesa la mayoría de los bares notables porteños, al punto que ya varios debieron cerrar sus puertas como La Paz, en la Avenida Corrientes.

Otros todavía resisten los embates de la actual situación crítica por la que atraviesan, como Café Petit Colón, que se encuentra en alerta financiera; o La Giralda, que fue rescatado por nuevos accionistas.

Pero, en el caso de The New Brighton, catalogarlo simplemente como un Bar Notable sería ignorar su peso específico en la identidad porteña.

En sus salones, donde la herencia de la sastrería real británica se funde con la leyenda gastronómica del Gato Dumas, que gerenció Clark´s en el mismo lugar, se resumían un siglo de recuerdos, crisis y resurgimientos.

Reconocido por su antigüedad (1908) y diseño, fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura, lo que garantiza la preservación de su mobiliario y estética original, exponente máximo del diseño comercial inglés, destacando su boiserie de cedro y las insignias del Príncipe de Gales.

Heredero directo de la cocina de autor de los años 80, The New Brighton funcionó siempre como el gran bistró de la City porteña y se caracterizó por su barra de madera tallada y sus mesas con mantel por la que pasaron empresarios, deportistas, legisladores y turistas.

Su origen explica su nombre: de 1908 a 1976, en el local funcionó The Brighton, la sastrería preferida de la alcurnia angloporteña.

Cuando un príncipe británico quedó fascinado con el lugar.

El edificio fue considerado como una de las sastrerías más exclusivas del mundo y se convirtió rápidamente en el epicentro de la elegancia anglo-porteña en una época donde la calle Sarmiento aún se llamaba Cuyo.

En su libro Cafés notables de Buenos Aires (2012), Horacio Spinetto cuenta que el príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, visitó la Ciudad en 1925 y quedó tan impresionado con la belleza del lugar.

Como gesto de agradecimiento y reconocimiento a la calidad, otorgó el permiso para usar su emblema personal: las tres plumas de avestruz dentro de una corona.

Al ingresar al bar, todavía se pueden ver estas tallas artesanales en madera de cedro coronando los arcos de los espejos, en uno de los pocos lugares en el mundo, fuera de la Mancomunidad Británica, que exhibe este escudo de armas con autorización histórica.

Tras haber superado un cierre de casi dos años durante la pandemia y una posterior reapertura en noviembre de 2021 bajo la gestión de Sebastián Di Costa (también referente del clásico Café Paulín), el establecimiento intentó una reconversión agresiva.

La estructura de costos que se volvió insostenible.

Sin embargo, la estrategia de "democratizar" la carta y bajar los costos operativos para atraer a una clientela más joven parece no haber sido suficiente para compensar la caída del flujo corporativo en la City, un ecosistema que aún no recupera su pulso pre pandemia.

Fuentes del sector indican que la estructura de costos fijos de un local de 450 metros cuadrados, con 150 cubiertos y una dotación de personal con alta antigüedad, se volvió una carga insostenible frente a una rentabilidad que se erosiona mes a mes.

A pesar de haber sido declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña en agosto de 2024, el reconocimiento simbólico no logró traducirse en el alivio fiscal o el flujo de caja necesario para sanear sus pasivos.

Pero, la crisis de The New Brighton no es un hecho aislado, sino un síntoma de la reconfiguración inmobiliaria y comercial del microcentro.

Mientras que proyectos de "Climate-tech" y nuevos desarrollos residenciales buscan revitalizar la zona, los gigantes de la Belle Époque quedan atrapados en una pinza que combina deuda acumulada con caída del ticket promedio.

Es decir, el arrastre del cese de actividades prolongado y el reemplazo del almuerzo ejecutivo de tres pasos por opciones de "paso" o café.

El fin de un ritual porteño que sobrevivió un siglo.

Para los nostálgicos, la caída del Brighton representa el fin de un ritual: el del lomo envuelto en hojaldre y el piano de cola sonando entre las sombras de la City.

Para el mercado, es una señal de alerta sobre la viabilidad de los Bares Notables en una economía de márgenes estrechos.

El destino de Sarmiento 645 ahora queda en manos de los liquidadores o de un posible nuevo inversor que se atreva a rescatar, una vez más, un lugar que ya ha muerto y resucitado en varias ocasiones a lo largo de un siglo.

Por ahora, el silencio del piano es el ruido más fuerte en la calle Sarmiento, donde por muchos años se pudo disfrutar de "un híbrido perfecto" entre la aristocracia británica y la revolución culinaria que el Gato Dumas trajo a Buenos Aires en los años 70.

Cuando este aclamado chef transformó la sastrería en Clark's en 1978, no solo cambió los percheros por mesas, sino que definió el paladar de la City porteña con platos que The New Brighton mantuvo en su carta, respetando las recetas originales de los años 80.

La carta legendaria que heredó del Gato Dumas.

El ejemplo más claro era el Lomo Brighton (Heredero del Lomo Clark's), un medallón de lomo envuelto en una fina masa de hojaldre, servido con salsa de champiñones o reducción de Malbec.

Se transformó en el plato obligado de los almuerzos de negocios, aunque también se destacaba el arroz con mariscos "Dumas", una preparación cremosa, casi un risotto pero con impronta de bistró francés, cargada de azafrán, langostinos y calamares.

También fue famosa la mesa de entradas Cold Buffet, impuesta por Dumas a modo de gran mesa central con ensaladas gourmet, fiambres de caza y terrinas, algo revolucionario para la época y que el Brighton conservó como opción para el ejecutivo apurado.

El postre emblema eran los panqueques de manzana al rhum, que se servía flambeado a la vista del cliente, un espectáculo visual que combinaba perfectamente con la penumbra de las maderas oscuras del local.

Además de esta carta de autor, Dumas recicló los antiguos probadores de la sastrería para crear los famosos boxes o reservados.

En esas mesas pequeñas, ocultas por la madera y el bronce, se dice que se cerraron algunos de los acuerdos financieros más importantes de la historia argentina de los años 80 y 90.

En este contexto, fuentes de la empresa señalaron a iProfesional que "Bajo el nombre de Campos, decidimos llevar adelante Brighton por ser una verdadera referencia para los porteños. Fue un gran desafío en un contexto complejo, pero logramos salir adelante".

Y añadieron: "Mantenemos la propuesta gourmet que supo instaurar Gato Dumas, incorporando además elementos de cocina moderna que enriquecen la experiencia".

Cómo la pandemia terminó de golpear al emblemático bar.

Con la crisis de 2001 y tras la muerte de Dumas, el restaurante cerró sus puertas en 2002, permaneciendo ciego durante cinco años.

En 2007, el empresario español Fermín González (el mismo que rescató el Café Paulín) reabrió el lugar bajo su nombre actual, buscando recuperar el brillo de la sastrería original.

Pero luego fue uno de los más golpeados por la cuarentena, permaneciendo cerrado casi dos años hasta que reabrió en noviembre de 2021, con una estrategia de precios más accesibles para atraer a un público joven y local.

La declaración de su quiebra es parte de una historia de una crisis que no es un hecho aislado, sino una señal de alerta sobre la viabilidad de los Bares Notables.

La crisis no responde a un solo factor, sino a una "tormenta perfecta" donde convergen cambios de hábitos urbanos, rigideces legislativas y una macroeconomía que castiga especialmente a las estructuras antiguas.

Los ejes principales de esta problemática son:

El fenómeno del "Microcentro Vacío": Históricamente, la rentabilidad de estos bares (como el The New Brighton, el Florida Garden o el Café Petit Colón) dependía del flujo corporativo, bancario y judicial.

Post-pandemia: El trabajo híbrido y el home office redujeron la población flotante del centro porteño en un 30% a 40%.

Adiós al "After Office": El consumo después de las 18:00 h, que antes sostenía el turno tarde-noche, ha caído drásticamente al quedar las oficinas desiertas.

La paradoja de ser un Bar Notable protegido.

A estas causas se le suma una paradoja ya que lo que los hace únicos es lo que también complica su supervivencia financiera, el de ser un Bar Notable.

Reparar un vitral de 1908, mantener maderas de cedro o maquinaria de café antigua es exponencialmente más caro que mantener un local moderno de "muebles de pino".

Al ser patrimonio protegido, los dueños tienen prohibido realizar reformas estructurales que permitan optimizar el espacio, mejorar la eficiencia energética (climatización) o modernizar la cocina para hacerla más rápida.

Ser "Notable" otorga prestigio y promoción turística, pero no suele venir acompañado de exenciones impositivas o subsidios que compensen los costos de mantenimiento patrimonial.

Estos locales también suelen tener estructuras de costos de "vieja escuela" que chocan con la realidad actual.

Son espacios muy grandes (400 a 600 m^2) con techos altos y muchos empleados con alta antigüedad (lo que eleva la carga previsional e indemnizatoria).

Mientras las cafeterías de especialidad modernas (locales de 30 m^2 con 2 empleados) venden un café caro y rápido, el Bar Notable invita a quedarse horas.

El "alquiler de la silla" por parte del cliente que lee el diario o tiene una reunión de dos horas no cubre los costos fijos de un salón tan vasto.

Otro factor que complica es que el consumo gastronómico se desplazó geográficamente.

Mientras el Microcentro sufre, zonas como Chacarita, Villa Crespo o el Distrito Joven en la Costanera captan la inversión y el público joven.

Los Bares Notables hoy compiten contra propuestas más ágiles, con cartas reducidas y mayor rotación de público.

Publicado en IPROFESIONAL.

https://www.iprofesional.com/negocios/450383-decretan-la-quiebra-del-restaurante-mas-aristocratico-de-la-argentina

lunes, octubre 13, 2025

Gustavo Martínez Zuviría y el escudo de Buenos Aires.

 


Gustavo Martínez Zuviría y el escudo de Buenos Aires.

El 12 de octubre de 1934, en el contexto del XXXII Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Buenos Aires, se desarrolló un acto solemne en el Teatro Colón con la presencia del Presidente de la Nación y del Legado a látere de Su Santidad, el Cardenal Eugenio Pacelli, además de otras altas autoridades entre las que se encontraba el Arzobispo de Toledo y Primado de España.

El primer orador de la función fue Gustavo Martínez Zuviría, quien en ese momento era director de la Biblioteca Nacional y Presidente de la Comisión de Prensa y Publicidad del Congreso Eucarístico. En sus palabras hizo expresa referencia al escudo de la Ciudad de Buenos Aires, y por ello nos complace compartir hoy, en igual fecha de 2025, la parte inicial de su discurso, en la que se refiere al blasón porteño. 

Ilustramos el texto con versiones del escudo porteño de 1580.

Escudo de Buenos Aires en una placa
en Parque Centenario
(foto propia)

«No os sorprenda, señores, mi emoción al usar de la palabra en este momento y en presencia de tan ilustre concurso.

He vacilado mucho al entrar, os lo confieso, pero he recordado la hermosa oración de Esther, antes de llegar a la presencia del rey Asuero, y la he repetido mentalmente: "Acordaos de mí, Señor, vos que domináis todo poder. Poned en mi boca lo que debo decir, a fin de que mis palabras sean agradables al príncipe".

Eminentísimo Señor, que representáis con incomparable majestad al Vicario de Cristo en la tierra, rey de reyes, aunque se firme "siervo de los siervos de Dios": dignaos aceptar el corazón palpitante de esta gran ciudad latina, que tiene en su escudo una cruz.

Y a vos, Excmo. Señor Presidente de la Nación, dejadme que os diga que el pueblo argentino, que anoche visteis desfilar, y cuya fé se muestra en forma intergiversable, está orgulloso de veros continuar la lista de sus presidentes católicos, y de afirmar con palabras elocuentes y con hechos prácticos vuestras sinceras convicciones, fuentes de buen gobierno, porque como vos mismo lo dijisteis en vuestro discurso de anoche: los pueblos sueñan todavía con el reino de la justicia y del amor que les anticipara el Divino Maestro.

Me complace aludir al escudo de Buenos Aires delante de V. E., Monseñor Gomá y Tomás, Primado de España, porque es recordar al gran español don Juan de Garay, que en 1580 abrió los cimientos de esta ciudad, y en testimonio de su fe católica la puso bajo la advocación de la Santísima Trinidad y le dio por blasón un águila coronada, que empuñaba una cruz roja, semejante a la que llevan en su manto los caballeros de Calatrava.

Las armas de Buenos Aires son ahora la insignia del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, con la diferencia de que el águila no levanta una cruz, sino la resplandeciente custodia eucarística.

A vos, Excmo. Señor, que habéis dado gloria a Dios y a las letras castellanas escribiendo con pluma de oro libros profundos y hermosos por su ciencia y por su fervor, os complacerá sin duda descubrir en los cimientos de Buenos Aires esta roca firme de la fundación, sellada con la católica y españolísima cruz de aquellos caballeros que hacían voto de defender, aún con las armas, la Inmaculada Concepción de María, objeto de vuestra ardiente devoción y tema de algunos de vuestros libros».

Cerramos con esta entrada los festejos del Día de la Raza y de la Hispanidad.

El texto y las imágenes pertenecen a Heráldica en la Argentina.

https://heraldicaargentina.blogspot.com/2025/10/gustavo-martinez-zuviria-y-el-escudo-de.html

martes, junio 24, 2025

La vez que Gardel cantó en inglés.

 


La vez que Gardel cantó en inglés.

Con un promisorio futuro en el cine norteamericano, el gran cantor participó en ‘The big broadcast 1936’. Nunca pudo aprender el idioma.

Por Martín Sardella *

Luego de la producción de sus dos primeras películas, Carlos Gardel se había convertido en uno de los artistas más importantes de la época.

Durante su etapa en Nueva York la única limitación a su carrera era el idioma inglés, tema que le preocupaba, pero no para quitarle el sueño. Esta situación hizo que perdiera varias ofertas para filmar con el resto de los artistas consagrados de Paramount, pero hubo una excepción y fue “The big broadcast 1936”.

Para agosto de 1934 Gardel ya había filmado “Cuesta abajo” y “El tango en Broadway”, realizadas por su propia productora asociada a la Paramount, la “Éxito Productions”.

Después del excelente resultado que estos dos filmes tuvieron, así como los abultados rendimientos económicos, la Paramount comenzó a especular sobre la posibilidad de introducir a Gardel en el mercado norteamericano. Para que esto ocurriera, resultaba indispensable que el cantor hablara el idioma inglés.

En algunas de sus presentaciones radiales en la NBC ya se había experimentado con algunas canciones que se tradujeron al inglés y Gardel las cantó por fonética, aunque los resultados no fueron los esperados.

El cantante se negó a continuar con este método, y así se los dijo a los directivos de la emisora: “¿Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento? Hay algo en mí que vibra con el sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposibles de transmitir. Mi idioma es el español, o mejor aún, el porteño... Qué pena, amigos, que no pueda satisfacer vuestros deseos... ¡Yo sé cantar solamente en criollo!”.

Pese a esta primera negativa, Gardel entendía que el inglés era indispensable para su participación en filmes norteamericanos de primer nivel, algo que significaría otro paso importante en su carrera, y es por eso que comenzó a tomar clases, aunque la verdad es que tenía mucha dificultad para aprender y poco tiempo disponible para avanzar en el dominio de un nuevo idioma.

Esto hizo que perdiera grandes oportunidades de participar en algunos filmes, y con respecto a eso le contaba a su apoderado Armando Defino en una carta: “Me proponen también hacerme cantar en un próximo film de George Raft. La propuesta es interesante, pero creo que no aceptaré. Ellos (la Paramount) quieren ir acostumbrando poco a poco al público americano entretanto yo pueda aprender el inglés. Comprendo que es una desgracia no saber este idioma, pero hay que resignarse”.

A la espera de que Gardel mejorara su manejo del idioma, los directivos de Paramount deciden incorporarlo en el film promocional de la serie “The Big Broadcast” correspondiente al año 1936, junto a grandes actores y artistas de la talla de Bing Crosby, George Burns, Wendy Barrie o Ray Noble, donde haría su debut cantando en inglés. El sketch, guionado por Alfredo Le Pera, incluía dos canciones, una de aire criollo y un tango, que Gardel grabaría en tres idiomas –español, francés e inglés– para los diferentes mercados.

Gardel en aquel momento ya era un actor y productor reconocido en los Estados Unidos y una de las grandes promesas para la Paramount, sobre todo en los países hispanohablantes, donde sus películas eran, por lejos, las más taquilleras, obteniendo una gran parte de la abultada recaudación y siendo a su vez un importante salvavidas económico para la Paramount, que antes de los filmes de Gardel estuvo cerca de cerrar su negocios en Latinoamérica debido a que las películas que producían no interesaban al público.

Mientras tanto, el Zorzal seguía haciendo denodados esfuerzos para continuar su aprendizaje del inglés a través de distintos métodos, como el sistema de discos Linguaphone o profesoras particulares.

Estos intentos no prosperaron y finalmente su propio secretario, Josep Plaja, asumió la tarea de ser su instructor personal, algo que era conveniente porque podía intercalar las clases en los pocos ratos disponibles que tenía Gardel entre sus tantas actividades.

En noviembre de 1934, el diario “La Vanguardia” ya anunciaba la participación de Gardel en “The Big Broadcast of 1936”: “La Paramount tiene en proyecto hacer una película en la cual intervengan todas sus estrellas, y, naturalmente, Carlos Gardel, el protagonista de ‘Cuesta abajo’ y ‘El tango de Broadway’, será una de ellas”.

EL GAUCHO.

Ya Gardel está listo para su papel. Se propone presentar un cuadro típico argentino, trayendo a escena al gaucho y poniendo de relieve sus costumbres e inclinaciones, así como los objetos que emplea en sus ocupaciones cotidianas. Le asistirán más de cien personas en este cuadro, y Gardel nos ha asegurado que cantará una canción nueva, original de él, de tan fácil retención y tan bonita que la gente empezará a tararearla después de que la haya oído una vez. Y agregó: ‘Yo siempre presento lo que gusta al público’. El éxito obtenido por Gardel en Estados Unidos con ‘Cuesta abajo’ y ‘El tango en Broadway’ ha sido tal, que la Paramount ha prolongado su contrato para que haga un film más, por lo menos, cuyo título seguramente será ‘Yo he sido ladrón’, si sus muchos compromisos se lo permitieran, ya que su labor en ‘The big broadcast of 1936’ no le ocupará más de dos semanas de tiempo”.

Concretamente, los días 29 y 31 de diciembre de 1934 Gardel filmó su sketch musical que formó parte del film “The Big Broadcast of 1936”, película en donde intervinieron las figuras más destacadas de la Paramount.

El argumento general del film era sencillo y consistía en salvar una estación de radio en dificultades al ganar un concurso de transmisión, con la ayuda de Radio Eye, un invento que puede mostrar eventos en vivo desde cualquier parte del mundo. Esta historia simple servía de excusa para presentar a los artistas de la empresa cinematográfica con fines promocionales.

Gardel interpretó la canción criolla “Apure delantero buey” y el tango “Amargura”, este último la primera y única experiencia de Gardel cantando en inglés en una película.

“Acabo de hacer mi sketch criollo –le contaba Gardel en una carta a Armando Defino unos días después de la filmación– que Paramount incluirá en la ‘Big broadcast of 1936’. En Buenos Aires dirán cuando lo vean que el purismo criollo no se ha respetado mucho, pero cuando nosotros quisimos que las cosas se hicieran fielmente, nos contestaron que era un sketch para todo el mundo y que preferían sacrificar la fidelidad a la mejor visualidad y efecto fotográfico. Yo creo que ha salido muy bien y fue hecho sin ahorrar dinero con un director, Mr. Reed, que mandaron de Hollywood y fue el director de muchas películas de Douglas Fairbanks.

“El sketch representó dos días de trabajo y lo hicimos el 29 y 31 de diciembre. Hemos terminado el año trabajando intensamente y estoy contento porque presumo que es de buen augurio. Hay dos canciones en él: la canción criolla que vos conocés modificada de tal manera que no puede haber conflicto y el tango ‘Amargura’ que canté en español, inglés y francés. No hay casi diálogo y todo se reduce al andar de un carretero que lleva un regalo para su novia y que al llegar, la sorprende con otro galán. Es entonces cuando va a una taberna y canta. El sketch era otra cosa, pero lo han dejado reducido a esto. No hemos insistido en modificarlo porque la finalidad era que yo cantara en inglés y dentro de una película americana. El resto es interesante, pero vos comprenderás la importancia que tiene todo lo que es inglés y que bien vale la pena de hacer un pequeño sacrificio patriótico para conquistar el mercado americano.

“Hoy Mr. Reed nos comunicó sus impresiones y ellas son tan halagüeñas que no puedo resistir el deseo de contártelas. Está encantado conmigo y dice que soy una mosca blanca comparado con las estrellas pretenciosas e insoportables de Hollywood. Me aseguró que si aprendiera inglés mi situación sería incomparable en América. Veremos qué pasa con el sketch y entonces habrá llegado el momento de dejarse de perder tiempo y de dedicar todos mis momentos a estudiar el idioma”.

EL ACCIDENTE.

Luego del fatal accidente de Medellín del 24 de junio de 1935 en donde Gardel perdió la vida, la Paramount decidió eliminar de la versión en inglés el sketch de Gardel. En cambio, la versión en francés se proyectó en París y la realizada en español se estrenó en España y Latinoamérica. En la Argentina se la conoció con el nombre de “Cazadores de estrellas” y se estrenó en Buenos Aires el 30 de abril de 1936 en el cine Astor.

Con el paso de los años, las copias se extraviaron y actualmente no está disponible para su visualización ninguna versión completa de la película, pero con Gardel nunca se sabe, y así como una vez apareció, para sorpresa de todos los fanáticos, el disco inédito del tango “Amargura” con el estribillo cantado por el Zorzal en inglés, no es de extrañar que en algún momento se halle alguna copia de “Cazadores de estrellas” y todos podamos disfrutar estas dos canciones de nuestro admirado artista.

* Fundación Internacional Carlos Gardel.

Publicado en LA PRENSA.

27/6/2024.

https://www.laprensa.com.ar/La-vez-que-Gardel-canto-en-ingles-546449.note.aspx




viernes, septiembre 23, 2022

Se nos fué Carlitos Balá, un ídolo de nuestras infancias.

 


Tristeza. Falleció Carlitos Balá a los 97 años.

La confirmación partió de su nieta, Laura Gelfi, que dijo que Carlitos Balá dejó este mundo el mismo jueves, a las 21.30.

En abril del 2018 en el Sanatorio Otamendi había sido intervenido y declaró:  "Me operaron y estoy muy bien. Sigo en Recoleta pero del lado de afuera" y siguió: "Estoy muy bien, por ahora... Nací en Chacarita, así que estoy cerca... Pero ustedes me dan ánimo para seguir viviendo".

Carlitos Balá, el flequillo más famoso de nuestra Argentina.

"Señoras, señores y por qué no lactántricos tengan ustedes muy buena imagen" como decía en televisión Carlos Balá.

Carlos Salim Balaá, más conocido como Carlitos Balá había nacido un 13 de agosto.

Destacado y popular artista argentino, referente de nuestro cine, teatro y televisión.

Era descendiente de un inmigrantes sirio libaneses por parte de padre, Mustafá Balaá proveniente de Beirut y de madre argentina de familia de inmigrantes croatas, Juana Boglich nació en el Barrio porteño de Chacarita por 1925.

Alegre, querido. Fue uno de los humoristas infantiles más populares del país. Dueño de un humor inocente pero también divertidísimo arrancaba risas y carcajadas que también visitó Kaulum y estuvo en la confitería Aranjuez de Villa Regina, Río Negro.

Creador de frases originales como: “¿Qué gusto tiene la sal?” y contestaba el coro: ¡salado! que hacía publicidad de la sal Dos Anclas, “Angueto quedate quieto”, “Sumbudrule”, “¿Un gestito de idea?”; “Mamá ¿cuándo nos vamo’?”; "¡Mirá cómo tiemblo!" ,“Ea, ea, ea, pé, pé”, “Un kilos y dos pancitos” (eran aquellos tiempos cuando en panaderías regalaban por compra de kilo de pan dos pancitos, doy fé), “Más rápido que un bombero siempre llego yo primero”, "Te pasaste, Petronilo, pegá la vuelta. La Argentina te queda chica, comprá dos números más", “Quédese tranquilo y duerma sin frazada”, y otras frases que despertaban sonrisas en la televisión.

Creador también el "chupetómetro" para que niños y niñas, de aquellos tiempos, dejaran allí sus chupetes algo efectivo.

Los últimos años, cuando él ya había pasado largamente los 90 y aún sorprendía por su vitalidad pasaba horas visitando enfermos y llevando el único remedio que si no cura al menos alivia: la risa. Y realmente era efectivo.

Declarado como primer “Ciudadano Ilustre de la República de los Niños”, durante un acto que se realizó en ese paseo de La Plata en el 2016.

El Papa Francisco lo nombró “Embajador de la Paz” por sus contribuciones solidarias.

Era “Vecino Ilustre” de la  Recoleta y del Club Chacarita (el Club de sus amores) que tiene un mural haciendo el famoso gestito de idea (otro invento de Balá)  y la línea 39 de Capital Federal le homenajeaban,  donde entretenía a los pasajeros contando chistes.


Comenzó a participar en "La Telekermese Musical" en Canal 7, donde le ofrecieron ser Joe Bazooka, participó en "El show de Antonio Prieto" y en "El show de Paulette Christian" y con su personaje de Jacobo Gómez trabajó en Radio Splendid.

Formó parte del trío Balá, Marchesini y Locatti, y en sus comienzos apareció en radio (luego en televisión) en La revista dislocada, junto a Délfor Amaranto.

En 1962 participa en "Telecómicos", por Canal 9 y en "Calle Corrientes", por Canal 7 y también debutó en "El show super 9", con Mirtha Legrand y Duilio Marzio. En 1963 debutó en la obra teatral "Canuto Cañete, conscripto del siete", donde se convirtió en uno de los mejores cómicos de ese año, y por su gran éxito en Canal 9 lo contratan para que conduzca su propio ciclo "Balamicina". A fines de 1963 filma la película "Canuto Cañete, conscripto del siete". En 1964 es contratado por Canal 13 para protagonizar "El soldado Balá", y comienza una larga carrera televisiva durante la década del 60" y 70": "El flequillo de Balá", "El clan de Balá", donde actuó junto a Adolfo Linvel y Blanca del Prado, "Sábados circulares", de Nicolas Mancera, "Balabasadas", "El circus show de Carlitos Balá", "El circo mágico de Carlitos Balá", y "El show de Carlitos Balá".

Su carrera cinematográfica continuó con el gran éxito de "Canuto Cañete", donde se estrenaron diferentes versiones. Participó en 18 películas hasta la fecha, entre ellas se encuentran "Canuto Cañete y los 40 ladrones", "¡Esto es alegría!", "Brigada en acción", "El tío Disparate", "¡Qué linda es mi familia!", entre otras.

En 1979 es contratado para protagonizar "El show de Carlitos Balá", de Enrique Acosta.

A principios del los años ‘60 el corte taza de su lacia cabellera se volvió el más pedido en las peluquerías. Todos los niños querían parecerse a él.

Humorista divertido para la niñez argentina, durante décadas, con un humor sano para compartir y disfrutar en familia alejado de la ordinariez y la chatura para hacer reir y respetuoso del público.

Felicidad empieza con FE........ empieza con FE, con FE y amistad...

Muchas entradas publicadas en este Blog hoy se despide a Carlitos Balá con una sonrisa y un Gracias los tiempos vividos en la televisión de Canal 7 de Neuquén en blanco y negro y en color.

Para ver otras entradas yá publicadas hacer click en etiqueta "Carlos Balá" mucha de la información publicada pertenece a las mismas al igual que muchas de las imágenes.