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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, marzo 20, 2026

Decretan la quiebra del restaurante más aristocrático de la Argentina. The New Brighton.

 


Decretan la quiebra del restaurante más aristocrático de la Argentina.

Tras sobrevivir a la pandemia y ensayar una reapertura, el mítico establecimiento de la City porteña sucumbió ante la crisis que atraviesa la gastronomía.

La crónica dice que el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nro. 3, Secretaría Nro. 5, de la Ciudad de Buenos Aires decretó la quiebra de The New Brighton.

La fecha de la decisión data del 27 de febrero pasado, pero recién se conoce mediante la publicación de un edicto en el Boletín Oficial de la Nación informando sobre el triste final de uno de los 88 bares notables que existen en el ámbito de la Capital Federal y que funcionaba en el microcentro, más precisamente en la calle Sarmiento 645.

La nota judicial también informa sobre la designación de la contadora Nancy Edith Contreras como síndico de la causa y dispone fijar hasta el próximo 24 de abril, para que los acreedores formulen el pedido de verificación de sus créditos de manera presencial o remota.

Se comunica además que el 9 de junio próximo se presentará el informe individual de créditos, mientras que el 7 de agosto se dará a publicidad el informe general.

Un bar con peso específico en la identidad porteña.

Más allá de la información concreta, la quiebra revela la crisis que también atraviesa la mayoría de los bares notables porteños, al punto que ya varios debieron cerrar sus puertas como La Paz, en la Avenida Corrientes.

Otros todavía resisten los embates de la actual situación crítica por la que atraviesan, como Café Petit Colón, que se encuentra en alerta financiera; o La Giralda, que fue rescatado por nuevos accionistas.

Pero, en el caso de The New Brighton, catalogarlo simplemente como un Bar Notable sería ignorar su peso específico en la identidad porteña.

En sus salones, donde la herencia de la sastrería real británica se funde con la leyenda gastronómica del Gato Dumas, que gerenció Clark´s en el mismo lugar, se resumían un siglo de recuerdos, crisis y resurgimientos.

Reconocido por su antigüedad (1908) y diseño, fue declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura, lo que garantiza la preservación de su mobiliario y estética original, exponente máximo del diseño comercial inglés, destacando su boiserie de cedro y las insignias del Príncipe de Gales.

Heredero directo de la cocina de autor de los años 80, The New Brighton funcionó siempre como el gran bistró de la City porteña y se caracterizó por su barra de madera tallada y sus mesas con mantel por la que pasaron empresarios, deportistas, legisladores y turistas.

Su origen explica su nombre: de 1908 a 1976, en el local funcionó The Brighton, la sastrería preferida de la alcurnia angloporteña.

Cuando un príncipe británico quedó fascinado con el lugar.

El edificio fue considerado como una de las sastrerías más exclusivas del mundo y se convirtió rápidamente en el epicentro de la elegancia anglo-porteña en una época donde la calle Sarmiento aún se llamaba Cuyo.

En su libro Cafés notables de Buenos Aires (2012), Horacio Spinetto cuenta que el príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, visitó la Ciudad en 1925 y quedó tan impresionado con la belleza del lugar.

Como gesto de agradecimiento y reconocimiento a la calidad, otorgó el permiso para usar su emblema personal: las tres plumas de avestruz dentro de una corona.

Al ingresar al bar, todavía se pueden ver estas tallas artesanales en madera de cedro coronando los arcos de los espejos, en uno de los pocos lugares en el mundo, fuera de la Mancomunidad Británica, que exhibe este escudo de armas con autorización histórica.

Tras haber superado un cierre de casi dos años durante la pandemia y una posterior reapertura en noviembre de 2021 bajo la gestión de Sebastián Di Costa (también referente del clásico Café Paulín), el establecimiento intentó una reconversión agresiva.

La estructura de costos que se volvió insostenible.

Sin embargo, la estrategia de "democratizar" la carta y bajar los costos operativos para atraer a una clientela más joven parece no haber sido suficiente para compensar la caída del flujo corporativo en la City, un ecosistema que aún no recupera su pulso pre pandemia.

Fuentes del sector indican que la estructura de costos fijos de un local de 450 metros cuadrados, con 150 cubiertos y una dotación de personal con alta antigüedad, se volvió una carga insostenible frente a una rentabilidad que se erosiona mes a mes.

A pesar de haber sido declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña en agosto de 2024, el reconocimiento simbólico no logró traducirse en el alivio fiscal o el flujo de caja necesario para sanear sus pasivos.

Pero, la crisis de The New Brighton no es un hecho aislado, sino un síntoma de la reconfiguración inmobiliaria y comercial del microcentro.

Mientras que proyectos de "Climate-tech" y nuevos desarrollos residenciales buscan revitalizar la zona, los gigantes de la Belle Époque quedan atrapados en una pinza que combina deuda acumulada con caída del ticket promedio.

Es decir, el arrastre del cese de actividades prolongado y el reemplazo del almuerzo ejecutivo de tres pasos por opciones de "paso" o café.

El fin de un ritual porteño que sobrevivió un siglo.

Para los nostálgicos, la caída del Brighton representa el fin de un ritual: el del lomo envuelto en hojaldre y el piano de cola sonando entre las sombras de la City.

Para el mercado, es una señal de alerta sobre la viabilidad de los Bares Notables en una economía de márgenes estrechos.

El destino de Sarmiento 645 ahora queda en manos de los liquidadores o de un posible nuevo inversor que se atreva a rescatar, una vez más, un lugar que ya ha muerto y resucitado en varias ocasiones a lo largo de un siglo.

Por ahora, el silencio del piano es el ruido más fuerte en la calle Sarmiento, donde por muchos años se pudo disfrutar de "un híbrido perfecto" entre la aristocracia británica y la revolución culinaria que el Gato Dumas trajo a Buenos Aires en los años 70.

Cuando este aclamado chef transformó la sastrería en Clark's en 1978, no solo cambió los percheros por mesas, sino que definió el paladar de la City porteña con platos que The New Brighton mantuvo en su carta, respetando las recetas originales de los años 80.

La carta legendaria que heredó del Gato Dumas.

El ejemplo más claro era el Lomo Brighton (Heredero del Lomo Clark's), un medallón de lomo envuelto en una fina masa de hojaldre, servido con salsa de champiñones o reducción de Malbec.

Se transformó en el plato obligado de los almuerzos de negocios, aunque también se destacaba el arroz con mariscos "Dumas", una preparación cremosa, casi un risotto pero con impronta de bistró francés, cargada de azafrán, langostinos y calamares.

También fue famosa la mesa de entradas Cold Buffet, impuesta por Dumas a modo de gran mesa central con ensaladas gourmet, fiambres de caza y terrinas, algo revolucionario para la época y que el Brighton conservó como opción para el ejecutivo apurado.

El postre emblema eran los panqueques de manzana al rhum, que se servía flambeado a la vista del cliente, un espectáculo visual que combinaba perfectamente con la penumbra de las maderas oscuras del local.

Además de esta carta de autor, Dumas recicló los antiguos probadores de la sastrería para crear los famosos boxes o reservados.

En esas mesas pequeñas, ocultas por la madera y el bronce, se dice que se cerraron algunos de los acuerdos financieros más importantes de la historia argentina de los años 80 y 90.

En este contexto, fuentes de la empresa señalaron a iProfesional que "Bajo el nombre de Campos, decidimos llevar adelante Brighton por ser una verdadera referencia para los porteños. Fue un gran desafío en un contexto complejo, pero logramos salir adelante".

Y añadieron: "Mantenemos la propuesta gourmet que supo instaurar Gato Dumas, incorporando además elementos de cocina moderna que enriquecen la experiencia".

Cómo la pandemia terminó de golpear al emblemático bar.

Con la crisis de 2001 y tras la muerte de Dumas, el restaurante cerró sus puertas en 2002, permaneciendo ciego durante cinco años.

En 2007, el empresario español Fermín González (el mismo que rescató el Café Paulín) reabrió el lugar bajo su nombre actual, buscando recuperar el brillo de la sastrería original.

Pero luego fue uno de los más golpeados por la cuarentena, permaneciendo cerrado casi dos años hasta que reabrió en noviembre de 2021, con una estrategia de precios más accesibles para atraer a un público joven y local.

La declaración de su quiebra es parte de una historia de una crisis que no es un hecho aislado, sino una señal de alerta sobre la viabilidad de los Bares Notables.

La crisis no responde a un solo factor, sino a una "tormenta perfecta" donde convergen cambios de hábitos urbanos, rigideces legislativas y una macroeconomía que castiga especialmente a las estructuras antiguas.

Los ejes principales de esta problemática son:

El fenómeno del "Microcentro Vacío": Históricamente, la rentabilidad de estos bares (como el The New Brighton, el Florida Garden o el Café Petit Colón) dependía del flujo corporativo, bancario y judicial.

Post-pandemia: El trabajo híbrido y el home office redujeron la población flotante del centro porteño en un 30% a 40%.

Adiós al "After Office": El consumo después de las 18:00 h, que antes sostenía el turno tarde-noche, ha caído drásticamente al quedar las oficinas desiertas.

La paradoja de ser un Bar Notable protegido.

A estas causas se le suma una paradoja ya que lo que los hace únicos es lo que también complica su supervivencia financiera, el de ser un Bar Notable.

Reparar un vitral de 1908, mantener maderas de cedro o maquinaria de café antigua es exponencialmente más caro que mantener un local moderno de "muebles de pino".

Al ser patrimonio protegido, los dueños tienen prohibido realizar reformas estructurales que permitan optimizar el espacio, mejorar la eficiencia energética (climatización) o modernizar la cocina para hacerla más rápida.

Ser "Notable" otorga prestigio y promoción turística, pero no suele venir acompañado de exenciones impositivas o subsidios que compensen los costos de mantenimiento patrimonial.

Estos locales también suelen tener estructuras de costos de "vieja escuela" que chocan con la realidad actual.

Son espacios muy grandes (400 a 600 m^2) con techos altos y muchos empleados con alta antigüedad (lo que eleva la carga previsional e indemnizatoria).

Mientras las cafeterías de especialidad modernas (locales de 30 m^2 con 2 empleados) venden un café caro y rápido, el Bar Notable invita a quedarse horas.

El "alquiler de la silla" por parte del cliente que lee el diario o tiene una reunión de dos horas no cubre los costos fijos de un salón tan vasto.

Otro factor que complica es que el consumo gastronómico se desplazó geográficamente.

Mientras el Microcentro sufre, zonas como Chacarita, Villa Crespo o el Distrito Joven en la Costanera captan la inversión y el público joven.

Los Bares Notables hoy compiten contra propuestas más ágiles, con cartas reducidas y mayor rotación de público.

Publicado en IPROFESIONAL.

https://www.iprofesional.com/negocios/450383-decretan-la-quiebra-del-restaurante-mas-aristocratico-de-la-argentina

miércoles, diciembre 10, 2025

La cocina italiana fue declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por decisión unánime del Comité Intergubernamental de la UNESCO.

 
La cocina italiana fue declarada este martes patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por decisión unánime del Comité Intergubernamental de la UNESCO, reunido en Nueva Delhi, India. Se trata de la primera cocina del mundo en ser reconocida en su totalidad, un hecho histórico que subraya su peso cultural, social y económico.
Nuestra Argentina no está ajena a esta noticia pues la inmigración italiana que llegó a nuestras tierras trajo consigo costumbres, forma de hablar, en alimentación que influyeron.
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Según la resolución, la cocina italiana es “una mezcla cultural y social de tradiciones culinarias”, “una forma de cuidarse a uno mismo y a los demás, de expresar amor y redescubrir las propias raíces culturales, ofreciendo a las comunidades un espacio para compartir su historia y describir el mundo que las rodea”.

La UNESCO destaca cómo la cocina italiana "fomenta la inclusión social, promueve el bienestar y ofrece un canal para el aprendizaje intergeneracional a lo largo de la vida, fortaleciendo vínculos, fomentando el intercambio y el sentido de pertenencia".

La decisión destaca que, para los italianos, cocinar es una actividad comunitaria que prioriza la intimidad con la comida, el respeto por los ingredientes y los momentos compartidos en torno a la mesa.

Esta práctica se basa en recetas que no generan desperdicio y en la transmisión de sabores, habilidades y recuerdos entre generaciones.

Como práctica multigeneracional, con roles perfectamente intercambiables, la cocina desempeña un papel inclusivo, permitiendo a todos disfrutar de una experiencia de intercambio individual, colectiva y continua, superando todas las barreras interculturales e intergeneracionales, añade.

La cocina italiana representa también un elemento importante por la economía italiana, con 70 mil millones de Euro de exportaciones de productos agroalimentarios italianos.

El Consulado General de Italia en Bahia Blanca agradece a todas las instituciones, asociaciones, medios de comunicación y empresas de la ciudad por el acompañamiento a la Cocina Italiana, especialmente durante la misión de la delegación Tipicita’ de la región Marche el 20-22 noviembre pasados.

*** Noticia publicada en LA NUEVA de Bahía Blanca.

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“Hoy la Unesco ha reconocido la cocina italiana como Patrimonio de la Humanidad. Somos los primeros del mundo en recibir este reconocimiento, que honra nuestra identidad. Porque para nosotros, los italianos, la cocina es más que comida o un recetario. Es mucho más: es cultura, tradición, trabajo y riqueza”, celebró, con clásica oratoria patriótica.

“Nuestra cocina nace de cadenas de suministro agrícolas que combinan calidad y sostenibilidad. Preserva un patrimonio milenario transmitido de generación en generación. Crece gracias a la excelencia de nuestros productores y se transforma en obras maestras gracias a la maestría de nuestros chefs”, dijo Meloni.

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sábado, junio 28, 2025

29 de junio: se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Doña Petrona C. de Gandulfo, la pionera que revolucionó la cocina argentina.

 


El legado de Doña Petrona: entre empanadas, recetas manuscritas y cocina con propósito.

Por Andrea Albertano.

Marcela Massut Cocinera y nieta de Doña Petrona.

El 29 de junio se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Doña Petrona C. de Gandulfo, la pionera que revolucionó la cocina argentina. En esta entrevista íntima, su nieta Marcela Massut recuerda a la mujer detrás del mito: una formadora de generaciones, una profesional apasionada y una abuela tenaz cuyo legado se mantiene vivo en cada receta y en cada hogar.

Hablar de Doña Petrona es hablar de la historia culinaria de la Argentina, de una mujer que no solo enseñó a cocinar, sino que profesionalizó y dignificó el trabajo doméstico en una época en la que eso no era común.

Su nieta, guardiana del archivo familiar y coeditora de la última edición definitiva de sus libros, comparte en exclusiva con JuAn Delicias Magazine recuerdos entrañables, anécdotas y la filosofía de vida de quien fue mucho más que una figura televisiva: una pionera honesta, perseverante y profundamente humana. En este día tan especial, celebramos la memoria de Doña Petrona, su pasión por la cocina y su capacidad para unir a las familias alrededor del fuego y la mesa.

-Más allá del personaje televisivo y la figura pública, ¿qué cosas de Doña Petrona te marcaron en lo personal?

-Fue una abuela muy presente, de una abuela de mucho carácter, de trabajo, nos enseñó a todos, yo creo que en la familia, la perseverancia y el trabajo. Fue súper recontra honesta en todo lo que hacía. Fue una mujer que llevó la casa adelante en épocas donde no era muy normal que la mujer llevara la casa adelante y ella llevaba la casa adelante.

Se quedó viuda con 40 años y con un marido que, bueno, estaba muy enfermo y ella que  ya era todo un personaje y pasó esa viudez, después se casó enseguida. Si ella estaba convencida de lo que estaba haciendo, iba a seguir adelante y así fue. Eso creo que nos dejó a todos, esa tenacidad y honestidad.

-En cuanto a la cocina argentina, ¿cuál creés que fue el gran aporte de tu abuela? ¿Qué la hizo tan especial para que hasta hoy siga siendo un ícono?

– La abuela creo que fue una entusiasta de ayudar y enseñar. Se le presentó esta profesión no porque la hubiera perseguido, no le gustaba la cocina, nunca había cocinado. Y cuando tuvo que salir a ayudar al marido porque el marido ya había enfermado  y estaba muy mal económicamente, se cruzó literalmente la calle para ir a aprender  algo que estaban pidiendo en esta empresa del gas (NdR: pedían mujeres para que enseñar a usar las cocinas de la Empresa Inglesa de Gas).

Remarco su honestidad porque ella se especializó y estudió todo lo que existía en su momento  hablo del año 30. Ella fue la única que hizo esto, ella fue la que siguió después aparte de la escuela de cocina que tenían en la empresa inglesa del gas, ella después fue a estudiar cocina francesa, estudió en el Cordon Bleu y se recibió, después fue a Estados Unidos  a seguir estudiando todo lo que era repostería.

No fue Doña Petrona  gratuitamente o por una estrella en la vida, fue una persona muy preparada. Lo fue de especial era, me parece, su preparación y su decisión en relación a lo que quería hacer que era ayudar a las mujeres que cocinaban en casas de otras mujeres de otro poder social  y que esas mujeres que eran las que cocinaban no tenían ningún tipo de educación. Entonces ella las preparó a esas mujeres porque el día de mañana fueron amas de casa también y tenían otra preparación.

Eso fue el punto en el cual la han seguido tanto y tantas y tantos años porque mi abuela era honestidad. Eso es el día de hoy que en las redes sociales es lo que recibimos todo el tiempo, la honestidad  esas mujeres la han seguido a morir porque fueron amas de casa, fueron buenas esposas, buenas madres  todo lo que en su libro publicó desde el año, desde el libro 1, en el año 34 así que eso la hizo muy especial

-Vos también sos cocinera: ¿qué heredaste de su estilo y qué te distingue a vos como cocinera? ¿Hay alguna receta que seguís haciendo tal como ella la hacía?

-Sigo, sigo casi el 80% de sus recetas exactamente iguales y hay una parte que  decidí cambiar porque hemos cambiado la forma de alimentarnos, entonces decidí incorporar harinas nuevas, incorporar cereales, incorporar grasas nuevas, o sea toda esa parte que me encantó y yo después me fui, estudié nutrición justamente a raíz  de esto, a raíz de todos estos cambios que vinieron en el 90 con toda esta comida del  mediterráneo,  europea y oriental en general. Empezaron a verse otro tipo de cocinas y que tenían que ver con la salud, bueno y hay un gran punto, un gran tema.

La abuela en algún punto me vio que yo había empezado  a cambiar cosas, yo siempre cuento que ella me vio trabajar con los brotes de soja y me decía que eran esos gusanitos, porque obviamente ni sabía lo que era un brote de soja. Yo preparaba comidas y le hacía probar todas esas cosas nuevas que ella nunca  había usado, ni había visto siquiera. En eso una genia con una cabeza amplísima: con las grasas, con las margarinas, los aceites de coco, los aceites  vegetales, qué sé yo, todas esas cosas que empezaron a salir, a hacerse como más comunes  comercialmente y bueno ella también vio toda esa parte.

-¿Qué significa para vos mantener vivo su legado con los libros hasta el museo?

– Mantener vivo a Doña Petrona es sencillo: uno dice Doña Petrona y ya no tengo nada más que explicar. Simplemente con decir Doña Petrona uno explica todo lo que lo que quieres decir o a quién te vas a dirigir, por qué te vas a dirigir y a nosotros nos han buscado siempre las editoriales.

Nunca tuvimos que salir y llevar esto como una carga en la vida. Mi hermano y yo siempre tuvimos total total respeto y cuidado por todo lo que lo que fueran hacer con ese libro, que para ella era siempre hablaba de su libro como un hijo, entonces de esa misma manera mi hermano y yo tratamos ese libro y estas esta  última edición, la 103 edición que sacó Planeta, que es una obra de arte, luego que sacó esa edición que la pusimos como ellos, se les ocurrió como hacer una edición definitiva, como que ya nada más se modifique de esa edición porque fue respetada la cantidad de recetas de los  libros viejos, de ahí se recopilaron las recetas que están en ese libro, se ordenó el estilo.

Después de eso yo tenía guardado de la abuela también un montón de cajas con recetas escritas a mano y se las mostré a Planeta  y se les ocurrió hacer ese libro de inédito, todas recetas inéditas que nunca habían sido publicadas en ningún lado y bueno y la mezclaron con todas las recetas de folletos de diferentes marcas. Un amor el libro y se vende súper bien ese libro nuevo así que estamos felices, para nosotros era nuestra abuela y está siempre ahí, siempre en cada libro. En cada cocina donde hay un libro, para nosotros es ella la que está en ese lugar porque las señoras que tienen ese libro, sea del año que sea, no importa, también fue tratado con mucho respeto, entonces eso es lo que queremos seguir, ese camino que ella generó con ese libro uno.

– Doña Petrona fue una pionera de la televisión y, en algún punto, una influencer, como se podría definir ahora. ¿Cómo imaginás que se movería en el mundo de hoy, con redes sociales y programas de streaming?

-Siempre sale la pregunta de doña Petrona como influencer y qué sería hoy con las redes. Yo creo que así de la misma manera que de un día para otro ella había estado 20 años dando clases en teatros y salones y bueno y diferentes espacios y un día salió la televisión y le dijeron bueno  doña Petrona va a tener que ir a canal 7 porque mañana salimos en no sé y hizo su primer programa sin mirar a nadie. Yo creo que hoy sería exactamente lo mismo le pondrían la sentarían en un banquito alto donde ella se sentaba por sus rodillas chuecas. Y hoy lo mismo sería con las redes no no estenada pura energía para todo lo que fuera enseñar y lo hubiera capaz que hubiera tenido que  acostumbrarse a virar la cocina o algo pero no no no creo que hubiera sido fantástica igual

Así que respeto un montón todo lo que fue, lo que es tradicional de la abuela por supuesto, pero hay muchas comidas que sobre todo la parte salada, que la cambié por un tema de salud y de abarcar más gente que pudiera comer otras cosas.               

Marcela Massut Cocinera y nieta de Doña Petrona.

– Si pudieras compartir una comida con ella hoy…

–Si le tuviera que cocinar, mi abuela amaba las costillitas de cerdo a  la milanesa con un risotto bien cremoso con morrones colorados arriba, cocidos  en tiras y le hubiera hecho su torta de coco merengada preferida, que sé que amaba esa comida. Y yo, ¿qué quisiera que me haga? Y que me vuelva a cocinar sus empanadas santiagueñas en ese horno de barro que tenía en el jardín, que mi abuelo calentaba con tanto amor para que ella cocinara esas empanadas y  brindarle toda su generosidad de la casa a toda la gente que invitaba para comer  esas empanadas, porque cuando hacía había 20 personas comiendo. Entonces, bueno, esas reuniones, toda la preparación que interveníamos mi hermano y yo en todo lo que era el armado, el limpiar las pasas de uva que tenían semilla, entonces había  que abrirlas y limpiar las pasas de uva sin sacarle la semilla, armar las empanadas, rayar el huevo porque tenían huevo y toda esa ceremonia que era ella la especialista, no había otra gente que se metiera.

Bueno, hacer la masa, obviamente, con Juanita, que era la que iba ayudando a cerrar los repulgues de esas empanadotas y de ahí iban al horno de barro donde se cocinaban. Mi abuelo era la otra parte de la cocina, así que eso sí que me acuerdo. Uy, era muy emocionante esos días cuando se hacían esas empanadas ahí. Y de postre, qué quisiera, la compota caliente con helado de vainilla y salsa de chocolate. Qué rico.

¿Quién fue Doña Petrona C.de Gandulfo?

Petrona Carrizo nació en Santiago del Estero el 29 de junio de 1898. Tenía quince años cuando, escapando de un matrimonio indeseado, se fugó a una estancia, donde desarrolló la destreza en el uso del lazo, las boleadoras y armas, además de forjar su carácter en el entorno masculino de la peonada.

Cuando cumplió los veinte se marchó a Buenos Aires con el administrador de la estancia, Oscar Belisario Gandulfo, su primer marido. Los inicios de la vida porteña fueron duros y Petrona consiguió trabajo como promotora de las nuevas cocinas de la compañía Primitiva de Gas, que venían a reemplazar la combustión a carbón y querosén. Tras una formación intensiva en la academia Le Cordon Bleu, empezó a cocinar para sus demostraciones públicas. La compañía, anunciante de la revista El Hogar en los años 20, consiguió que la publicación le diera una columna semanal y habilitara el auditorio para sus clases. El éxito fue rotundo y como consecuencia le ofrecieron espacio en radio Argentina, radio El Mundo y radio Belgrano, ampliando su público y consagrándose como la gran cocinera argentina y guía de las amas de casa para la conducción del hogar.

La demanda del creciente número de seguidoras la llevó a publicar en 1934 El libro de Doña Petrona, que ya alcanzó 123 ediciones y más de tres millones de ejemplares vendidos. Según un estudio del mercado editorial de los años 50, de origen estadounidense, su libro fue el más vendido en América Latina, superando las ventas del Martín Fierro de José Hernández y de la Biblia. Alarmada por el dato de haber vendido más ejemplares que La Razón de mi vida, de Eva Duarte, la cocinera decidió eliminar la cifra de tirada de la carátula de su libro. Por esos años también publicaba sus recetas en la emblemática revista Caras y Caretas, y más tarde en Mucho gusto y Para ti.

La televisión, que la tuvo en pantalla desde sus inicios en 1951 hasta 1983, la consagró como uno de los personajes más populares del siglo XX.Se retiró de la vida pública a los ochenta y cinco años y falleció a los noventa y tres, el 6 de febrero de 1992. Por su determinación, carácter y perseverancia, doña Petrona es un ejemplo de emprendedora en años difíciles para el éxito empresarial de una mujer. Y las páginas que dejó escritas no solo brindan recetas de cocina, en ellas se reflejan los hábitos domésticos y sociales de la Argentina durante casi cien años.

https://juandeliciasmagazine.com/
Publicado en JuAn Delicias Magazine.

https://juandeliciasmagazine.com/el-legado-de-dona-petrona-entre-empanadas-recetas-manuscritas-y-cocina-con-proposito/

lunes, enero 30, 2023

Palimpsestos: Doña Petrona.

 

Pionera en enseñar a cocinar en televisión, Doña Petrona
impulsó miles de personas a amigarse con la cocina.

Ella fue la culpable de esta parafernalia, de este estrépito, de esta exageración, de esta extremosidad y presencia cuasi obligada en todo canal televisivo que se precie de los programas de cocina. Petrona C.(arrizo) de Gandulfo (1898-1992) fue la pionera, la que tiró la primera piedra y no escondió la mano.

Conocida simplemente como “Doña Petrona” se encargó primero en publicidades y revistas, luego en la radio y finalmente en la televisión, a la que llegó en 1952, de ser la referente culinaria de millones de argentinas.  
Famosa por sus delantales con volados, el acento santiagueño que no perdió jamás, sus collares y peinados en las que reinaba el spray, esta autodidacta escribió el libro más leído de la Argentina, “El libro de Doña Petrona”, que ya va por su edición 123.

Verdadero mito viviente tuvo la inteligencia de reinventarse a lo largo del tiempo, su cocina fue variando a medida que cambiaban sus peinados y la situación sociopolítica del país.  
Cual pionera quijotesca de las hornallas y los batidos, también tuvo su fiel escudera en la célebre y sanchesca Juana Bordoy, “Juanita”, quien la acompañó en gran parte de su carrera.

Juanita era quien trotaba a las órdenes de Doña Petrona ya que todo debía ser exacto y estar a tiempo porque se cocinaba en directo y no había margen para los errores.  
Retirada de las cocinas seguía disfrutando de su whisky diario, de su habano y de comer ajíes picantes. Su legado fue enorme y se refleja en la cantidad de cocineras y cocineros que siguieron su camino.

Veinte años después de su deceso se estrenó en teatro “Petrona, una delicia teatral”. Ese mismo año se realizó una gran muestra de Alfredo Arias denominada “Patria Petrona”; y curiosamente (o no) hay diversas investigaciones y tesis doctorales sobre la gran cocinera.  
Por eso, cuando veas en los profusos programas culinarios cómo hacer el merengue o de qué manera rellenar las pechugas de pollo, o cuando busques con cierta desesperación en internet de qué manera se hace una buena salsa de champiñones, recordá que nada sería igual sin la herencia de esa mujer.  

Publicado en Palimpsestos por Néstor Tkaczek colunma del Diario Río Negro.

30/01/2021.

domingo, octubre 09, 2022

CHOLY BERRETEAGA.

 


CHOLY BERRETEAGA.

9 de octubre de 1927, nace en Galicia y afincada en la Argentina desde la infancia: Choly Berreteaga, cocinera profesional, conductora de televisión y escritora argentina.En 1963, a pedido de su sobrina Alicia, envió una carta a Blanca Cotta para participar en el programa «Buenas tardes, mucho gusto» que se transmitía por Canal 13 de Buenos Aires, en la sección «Hoy colabora usted», donde preparó una pizzonda, un pan típico de Italia relleno con jamón, panceta, aceitunas y queso. Esta colaboración agradó mucho, tanto que a los dos meses se incorporó al elenco estable del programa. En el ciclo transmitido en vivo y en directo también participaron Petrona Carrizo de Gandulfo, de quien fue íntima amiga, el médico Alberto Cormillot, entre otros.
El programa, con altos picos de audiencia, se mantuvo varias temporadas en el aire hasta los años ochenta. En el mismo, se presentaban personas con algo para enseñar o preparar en diversos rubros como la jardinería, costura, arquitectura, gastronomía, etc. Por mucho tiempo tuvo a su cargo una confitería. Además, trabajó como cocinera para hoteles, restaurantes y empresas gastronómicas tanto en Argentina como en el extranjero.
Desde 1986 trabajó para el programa de televisión Utilísima. A partir de 1996, cuando se crea el canal Utilísima Satelital pasó a tener su programa propio. En dicho canal tuvo su programa «Cocina Fácil» por varias temporadas hasta que la señal fue vendida y pasó a llamarse Fox Life. En 2014, ya en Fox Life, después de cincuenta años de trayectoria televisiva, condujo su ciclo de despedida de la televisión llamado: «50 años junto a Choly».
Publicado en sitio:

miércoles, marzo 09, 2022

Restaurante de culto: cocinó para Naomi Campbell y Bill Gates, y desde 2016 se refugió en el balneario de su infancia.


Restaurante de culto: cocinó para Naomi Campbell y Bill Gates, y desde 2016 se refugió en el balneario de su infancia.

Leonardo Perazzoli trabajó en distintos locales gastronómicos de Europa, donde se hizo conocido por su solomillo; hace seis años, volvió a la Argentina para abrir su propio emprendimiento.

LAS GRUTAS.– “La Argentina no tiene la mejor carne del mundo, pero sí los mejores cocineros que asan carne”, afirma Leonardo Perazzoli desde la cocina de Del Azul, su restaurante que se ha convertido en uno de culto y en un gran protagonista de esta temporada en esta localidad rionegrina, donde solo se ofrecen pescados y mariscos del Golfo San Matías. Formado en Europa, cocinó para celebridades en Ibiza, República Dominicana y Milán. Tuvo mucho éxito, pero regresó en 2010 a su terruño y seis años después abrió esta “cantina de mar”. “Rompí el ego del cocinero, mi objetivo es hoy recuperar los sabores de la cocina de mi abuela”, confiesa.
“No me interesa la vanguardia, recuperamos clásicos, solo usamos productos locales y no compito con nadie”, con esta declaración de principios, Perazzoli recrea los aromas de su niñez, que fue también la génesis de Las Grutas, el lugar de veraneo de su familia. “Me despertaba a la seis de la mañana e iba a pescar, esa era mi diversión”, afirma. Su padre, al mediodía buscaba pulpitos al escabeche. Y su abuela cocinaba. “Tengo en mi memoria todos esos sabores”, dice. “El hombre está muerto cuando no puede recordar los sabores de su infancia”, sentencia.
“En Europa me iba muy bien, ganaba dinero, tenía prestigio, pero terminé alejándome de la cocina”, cuenta. Nacido en Villa Regina, en el Alto Valle de Río Negro, estudio cocina en la Escuela Azafrán, en Córdoba, e integró la primera promoción. En 1999, su padre le regaló un pasaje a Estados Unidos, pero allí no encontró nada de interés, se fue a Europa y a los quince días ya era jefe de cocina de un restaurante en Andorra. Hasta 2010 fue una estrella de la gastronomía, y se codeó con los famosos.
Pasó cuatro temporadas al frente de las ollas de Living Ibiza, en esta isla española. Se había corrido el rumor que hacía el mejor solomillo del mundo. Entonces Paolo Zampolli, creador de iD Models, una de las agencias de modelos más grandes del mundo, comenzó a llevar a sus representadas. “Era común que estuvieran Naomi Campbell, Claudia Schiffer, pero también Steve Tyler, o Sting”. De 100 cubiertos, en promedio, 60 pedían su solomillo.

Cuestión de magia.

Una noche entró a la cocina el ilusionista David Copperfield y, según cuenta, le dijo: “Me han dicho que prepara el mejor solomillo del mundo, pero para mí, por favor ,que esté muy cocido”. Entonces, Perazzoli le respondió: “Usted podrá saber mucho de magia, pero nada de comer carne”. Y le sirvió el plato a su manera. “La carne no era la de Argentina, venía de Bavaria”, advierte. Había conseguido un punto de cocción perfecto, el plato iba acompañado con ensalada y tres salsas, una de frutos rojos, otra de chimichurri y una tercera, picante.

“Encontré la magia haciendo ese plato, un ayudante que tenía lo hacía al lado mío, pero no le salía igual”, afirma. “En la cocina, todo lo que tocamos, la impregnamos de nuestra energía. La gastronomía es una experiencia sensorial”, destaca. Ese solomillo de ternera (aquí lo conocemos como lomo) de buey le abrió las puertas de toda Europa, pero dio un cambio a su carrera y se fue tres años a Casa de Campo, un restaurante en República Dominicana donde tenía un comensal influyente, Bill Gates.

Pero Europa lo llamó nuevamente. En 2006, el diseñador italiano Roberto Cavalli estaba por abrir su restaurante Just Cavalli Café (aún hoy es uno de los lugares más exclusivos) en Milán, y lo llevó para trabajar allí.

“Armé un menú reivindicando los ingredientes crudos del sur de Italia”, explica. En la sofisticada Milán, resurgieron clásicos de Sicilia y Calabria. Provocador y original, el menú incluyó anchoas, sardinas y calamares, todos crudos, con cítricos, y aceite de oliva, entre otros ingredientes emblemáticos de estos pueblos de profunda tradición gastronómica popular. El resultado fue un éxito. Su carrera continuó en ascenso y en 2009 estuvo a cargo de la Semana de la Gastronomía Argentina en Tokio. Al año siguiente hizo la cena de gala por el Bicentenario en la Argentina. En el medio, inauguró el Buddha Bar de Punta del Este y Mar del Plata, y trabajó una temporada en Cerdeña. “Sentí que me había alejado de la gastronomía y decidí regresar a la Argentina”, afirma.

Volver.

“Volví a Las Grutas a hacer lo que más me gusta, cocinar”, dice. En 2016 abrió Del Azul, simple, austero, cómodo y muy efectivo: pocas mesas y la cocina al descubierto. La magia está a la vista de todos. Junto a un staff de tres ayudantes que, además son experimentados jefes de cocina, ofrece un menú simple: los productos del Golfo San Matías con recetas sencillas. “Es el más azul del continente y una inmensa pescadería a cielo abierto”, define. Con señales propias de una cantina de mar, en un pizarrón se alistan los platos que son un golpe directo al corazón.

“Salpicón de mariscos, pulpitos al escabeche, empanadas y sorrentinos de langostinos, ceviche, vieiras gratinadas…”, enumera Perazzoli. “Es un punto de encuentro de turistas y vecinos de la vieja Las Grutas. Estos platos son lo que comíamos hace 40 años”, cuenta. La fórmula funciona, trabaja con la capacidad completa todos los días.

Del Azul está a pocas cuadras de la costa y del golfo, el mayor tesoro. “Defiendo mi territorio, a través de sus productos. Del Azul es ciento por ciento rionegrino”, sostiene. Su carta de vinos es provincial. “Vienen bodegas de Mendoza, y les digo que no”, sentencia. “Ellos son una industria y me gusta trabajar con proyectos de menor escala, más artesanales”, afirma.

Relaciones.

Tiene poca relación con sus colegas, su formación europea lo alejó del mundo de los grandes chefs argentinos. “Es hora de dejar de mirar a Buenos Aires, muchos venden humo”, sentencia. “Hay colegas que venden un plato a $3500, y me pregunto: ¿qué están sirviendo?”, cuestiona. Rescata uno solo: Lele Cristóbal.

“Fue el único que se hizo el tiempo para venir y recorrer el golfo para conocer nuestros productos”, afirma. Cristóbal, nacido en Quilmes, es el creador del mítico Café San Juan, La Cantina, La Vermutería, los tres en San Telmo y de la primera parada especializada en sandwichs en la ruta 9. Hace unos años puso su atención en el golfo y en la cocina de Perazzoli. “Es una cocina muy actual, respeta mucho el producto del golfo”, afirma Lele. “Es muy humilde y solo se dedica a hacer lo que le gusta, cocinar”, sintetiza.

“Comí vieiras espectaculares, que son diferentes a las demás patagónicas. Los pulpitos son una hermosura, y el merluzón, tremendo”, sostiene. El encuentro entre ambos cocineros sirvió para avivar la inquietud de Cristóbal. “Fui a conocer a los pulperos, y el pulpo que enlato en Café San Juan viene de Las Grutas”, sostiene. “Estuve explorando la zona, tiene mucho potencial”, afirma. El descubrimiento de los tesoros gastronómicos del golfo llevó a Lele a cocinar en Las Grutas en eventos multitudinarios. Un proyecto, que espera definición, anda dando vueltas: “¿Quién te dice que Café San Juan no desembarque en Las Grutas?”

El Golfo San Matías es el más extenso de los norpatagónicos, tiene 20.000 kilómetros cuadrados y, en su centro, una profundidad de 200 metros. Sus aguas, de un azul profundo y cristalino, bañan casi toda la costa rionegrina. Se necesita un día para navegarlo de su extremo norte al sur. Tiene un comportamiento propio de un mar, dentro de otro, el Argentino. Sus mareas tienen una dispersión de hasta nueve metros. Por la temperatura cálida de sus aguas, su profundidad y la característica de su costa forman un ecosistema único, es uno de los más importantes reservorios de peces y mariscos del país.

“Hay mucha competencia entre nosotros, los cocineros, y tenemos que darnos cuenta que hay público para todos”, afirma Perazzoli. Su visión está puesta en aprovechar los recursos del mar. “Hoy tenemos mucha carne de feedlot y no es buena”, acuerda. “No hay buenos cocineros que hagan pescados o mariscos “, sostiene. Su fundamento es la histórica tradición cárnica argentina. “Un trozo de carne puede estar varias horas cocinándose. En cambio, un pescado, apenas unos minutos, y eso es lo que falla, no hallar el punto de cocción”, confiesa. “Tenemos que amigarnos con el mar, y acercarnos a las recetas de nuestros abuelos”, concluye.

Por Leandro Vesco.

PUBLICADO EN DIARIO "LA NACIÓN", 9 DE MARZO DEL 2022. Imagen: Diario "La Nación".

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/las-grutas-cocino-para-naomi-campbell-y-bill-gates-y-desde-2016-se-refugio-en-un-restaurante-de-nid09032022/

sábado, septiembre 18, 2021

El Negro Gonzaga El "inventor" del asado. De la servidumbre a la fama: el Negro Gonzaga, el primer gran cocinero de la historia nacional.

 



El Negro Gonzaga

El "inventor" del asado.
De la servidumbre a la fama: el Negro Gonzaga, el primer gran cocinero de la historia nacional.
“Nuevas recetas argentinas” fue el primer libro de cocina que se publicó en el país, y su autor un afrodescendiente que antes había trabajado como servicio doméstico de la alta sociedad hasta que migró a Buenos Aires: gracias a él, el asado pasó de un plato de campo a una comida urbana
Como uno de los primeros cocineros profesionales, tuvo repercusión popular y dejó un legado a todos los chefs.
Como un vínculo gastronómico entre la comida campestre y los refinados gustos de ciudad, emerge Antonio Gonzaga, conocido como “el Negro Gonzaga”, para llenar los restaurantes de un interesante sabor local.
Según el investigador Manuel Corral Vide, hasta comienzos del siglo XX, la cocina "popular" era española, y la fina, francesa. Las achuras, en cambio, se reservaban para los animales y —antes de eso— esclavos
Pero Gonzaga, que trabajaba como cocinero en grandes mansiones y hoteles, fue introduciendo de a poco costumbres de la cocina "afro". En 1913, cuando vino el presidente Roosevelt, Gonzaga preparó asado. Y más tarde, Gonzaga escribió un recetario famoso. Y así, poco a poco, fue propagando entre las clases altas, y luego las medias, la sana y bella costumbre de clavarse, en el asado, una molleja, un chinchulín.
A fines de la década del 20, llevaba ya más de 30 años como figura gastronómica argentina. Y entonces, Jacobo Yankelevich editó sus recetas en un libro. “Nuevas recetas argentinas” se convirtió en un verdadero best-seller, el primero sobre cocina nacional.
Si hay un apellido que marcó la historia de los medios argentinos, ése es Yankelevich. Vale destacar la visión comercial del editor, que se percató de que un libro de 100 páginas, con las mejores recetas del mejor chef, a 20 centavos, sería un éxito.
Unos años después de Gonzaga, llegó el “boom” de Doña Petrona, una santiagueña que revolucionó la gastronomía nacional para siempre.
Su ascenso se enmarca el el contexto de la llegada del gas a las cocinas. Era la influencer contratada por la “Compañía Primitiva de Gas”.
Fuente de información e imágenes:
Revisionismo Histórico Argentino / Facebook.

martes, mayo 25, 2021

Puchero: la historia del plato favorito de Saavedra y algunos secretos de esta palabra.

Puchero: la historia del plato favorito de Saavedra y algunos secretos de esta palabra.

Si es de gallina mejor... dicen los tangueros que lo degustaban en El Tropezón. Era el plato preferido de Cornelio Saavedra y Carlos Gardel. Las recetas, las incorporaciones y los significados de una palabra que nos acompaña desde hace siglos.


Por Jorge Castañeda

Una nota muy amena de Juan Carlos Merlo glosa la bondades del puchero, plato linajudo, si los hay. No existe quien no se rinda ante las delicias de un buen puchero, y mejor como dice el tango: “de gallina y con viejo vino carlón”. O tal vez probarlo, si le hacemos caso a González Tuñón en “el puchero misterioso”, junto a bohemios empedernidos y noctámbulos sin remedio.

Pero, volviendo al tema, para ilustrarnos un poco, la nota de Merlo merece su reproducción textual: “Veamos un caso que se repite a menudo: es muy común usar la palabra que designa un recipiente para señalar el contenido de éste. “Sírvase una copa” equivale a decir “sírvame vino u otra bebida en esa copa”. Olla se dice desde muy antiguo en España tanto para nombrar la conocida vasija como la comida que en ella se prepara y que, en todos los países hispanohablantes, se llama “puchero”.

Con esta última palabra ocurrió un fenómeno similar. Puchero es la forma castellana equivalente del latín pultarius y ya había testimonios de su uso actual en el siglo XII. Pero pultarius para los romanos era sólo el nombre de la vasija que usaban para cocer el puls, una antigua comida que preparaban con harina, agua, y sal y que probablemente fuera similar a las gachas o puches de los españoles. En el uso castellano, la palabra pasó a designar tanto la vasija como una nueva comida que en ella se cocía. Todavía en un pasaje de Blasco Ibáñez se usa “puchero” con el sentido de vasija: “Una fila de pucheros desportillados pintados de azul servían de macetas sobre el banco de rojos ladrillos”.
Ya en la mayor parte de América se ha perdido este viejo significado y con esta palabra se designa sólo al plato, tan lejano por cierto de aquel magro puls que comían los romanos primitivos, aunque también en parte diferente del que preparan los españoles”.

“En efecto, en nuestras pampas cambiaron los ingredientes del típico puchero español. La carne de cerdo y especialmente los garbanzos eran indispensables en el plato peninsular, como se deduce de este pasaje de Lope de Vega: “quedaríase mi puchero para la noche, que en verdad no le había echado garbanzos, por ir de presto a misa”.
“En cambio en el puchero criollo se incorporó el choclo, la mazorca tierna del maíz que ya era apreciado alimento de los aborígenes de la parte sur del continente”.
“Plato básico en la mesa de las familias pobres, no siempre podía tener los ingredientes que lo hacían más suculento y apetitoso; entonces pasaba a ser el “pucherete”, forma despectiva y hasta burlona que se usa para designar al puchero escaso y pobre. Lucio V. Mansilla recuerda en “Una excursión a los indios ranqueles” un almuerzo con charqui asado y puchero con choclos: “Se eligieron los pedazos de charqui más gordos, se hizo un gran fogón, colocando en él una olla para cocinar un pucherete y cocer el resto de los choclos que quedaba”.
“De esta palabra se han mantenido vivas algunas formas figuradas. Con su antiguo valor de “alimento o sustento diario” se usa en frases como “ganarse el puchero” que equivale a “trabajar para vivir”; “ganarse el pan” o como dicen los españoles “empinar el puchero”. Es que, tanto en España como en América, el pan y el puchero han sido el símbolo de todo alimento, de lo que es más indispensable para vivir, como en la vieja metáfora bíblica. Sobre este significado se ha formado “pucherear” que vale tanto como “trabajar o ganar apenas para vivir, apenas para comer un puchero”.
“Por último –dice la nota de Merlo- tiene plena vigencia entre el pueblo el antiguo giro “hacer pucheros” que con el significado de “hacer gestos que preceden al llanto” se lee en este pasaje del Quijote: “el cual Sancho, hallando a la ama y a la sobrina llorosas, comenzó a hacer pucheros y a derramar lágrimas”.

Según Abel González en su interesante libro “Elogio de la berenjena” el puchero que manducaba Cornelio Saavedra tenía la siguiente receta: “Rosa, la marmitona de Clara la inglesa, le preparaba a Saavedra un puchero que empezaba a cocinarse a las seis de la mañana con paciencia eclesiástica. Cuatro ollas distintas usaba en esta alquimia… además de una o dos sartenes grandes, de chapa de hierro. Cuando el comandante llegaba con sus camaradas (porque no era condumio de a uno sino de varios) ya todo estaba listo, menos la sopa de arroz que se comía primero. Se entretenía el ex presidente, mientras se cocía el arroz, con un poco de queso, unas anchoas en aceite y unas aceitunas de Sevilla.

Después de la sopa obligada, servía Rosa una fuente de carne abundante (del espaldar, casi siempre) con muchos garbanzos mojados con un hilo de aceite. Iba esto con una salsa de tomate a los que se les daba un hervor, se los aplastaba, se los tamizaba, se los mezclaba con miga de pan deshecha en caldo, bien espolvoreado todo con pimienta, y con una cebolleta frita y un poco de perejil por arriba. Después arrimaba otra fuente, con gallina cocida con su piel, puesta al lado de las verduras: zanahoria, acelga y repollo.

Terminada esta fuente, Clara venía con la botella de aguardiente y Saavedra y los suyos trincaban cada uno su copita, que así preparaban el ánimo para lo que seguía. Traían, entonces, las morcillas acompañadas con papas hervidas y un pie de cerdo con su jamoncito. Y luego servían otra fuente más, la última, con dos clases de chorizos: blanco, de vaca y cerdo, hechos en la sartén, y colorado, con pimentón. Estos chorizos iban con su guarnición de nabos y unas lonjas de tocino frito. Si alguien quería, se agregaba un poco de calabaza, algo de mandioca y algunos choclos del país si era la época. Sabido ya como discurría este puchero, uno no se imagina porque a Cornelio Saavedra le parecía que la chanfaina de Moreno era un capricho de epicúreos”.

Publicado en Diario "Río Negro", 25 de mayo del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/puchero-la-historia-del-plato-favorito-de-saavedra-y-algunos-secretos-de-esta-palabra-1830005/