GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Raúl González Tuñón.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Raúl González Tuñón.. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 25, 2021

Puchero: la historia del plato favorito de Saavedra y algunos secretos de esta palabra.

Puchero: la historia del plato favorito de Saavedra y algunos secretos de esta palabra.

Si es de gallina mejor... dicen los tangueros que lo degustaban en El Tropezón. Era el plato preferido de Cornelio Saavedra y Carlos Gardel. Las recetas, las incorporaciones y los significados de una palabra que nos acompaña desde hace siglos.


Por Jorge Castañeda

Una nota muy amena de Juan Carlos Merlo glosa la bondades del puchero, plato linajudo, si los hay. No existe quien no se rinda ante las delicias de un buen puchero, y mejor como dice el tango: “de gallina y con viejo vino carlón”. O tal vez probarlo, si le hacemos caso a González Tuñón en “el puchero misterioso”, junto a bohemios empedernidos y noctámbulos sin remedio.

Pero, volviendo al tema, para ilustrarnos un poco, la nota de Merlo merece su reproducción textual: “Veamos un caso que se repite a menudo: es muy común usar la palabra que designa un recipiente para señalar el contenido de éste. “Sírvase una copa” equivale a decir “sírvame vino u otra bebida en esa copa”. Olla se dice desde muy antiguo en España tanto para nombrar la conocida vasija como la comida que en ella se prepara y que, en todos los países hispanohablantes, se llama “puchero”.

Con esta última palabra ocurrió un fenómeno similar. Puchero es la forma castellana equivalente del latín pultarius y ya había testimonios de su uso actual en el siglo XII. Pero pultarius para los romanos era sólo el nombre de la vasija que usaban para cocer el puls, una antigua comida que preparaban con harina, agua, y sal y que probablemente fuera similar a las gachas o puches de los españoles. En el uso castellano, la palabra pasó a designar tanto la vasija como una nueva comida que en ella se cocía. Todavía en un pasaje de Blasco Ibáñez se usa “puchero” con el sentido de vasija: “Una fila de pucheros desportillados pintados de azul servían de macetas sobre el banco de rojos ladrillos”.
Ya en la mayor parte de América se ha perdido este viejo significado y con esta palabra se designa sólo al plato, tan lejano por cierto de aquel magro puls que comían los romanos primitivos, aunque también en parte diferente del que preparan los españoles”.

“En efecto, en nuestras pampas cambiaron los ingredientes del típico puchero español. La carne de cerdo y especialmente los garbanzos eran indispensables en el plato peninsular, como se deduce de este pasaje de Lope de Vega: “quedaríase mi puchero para la noche, que en verdad no le había echado garbanzos, por ir de presto a misa”.
“En cambio en el puchero criollo se incorporó el choclo, la mazorca tierna del maíz que ya era apreciado alimento de los aborígenes de la parte sur del continente”.
“Plato básico en la mesa de las familias pobres, no siempre podía tener los ingredientes que lo hacían más suculento y apetitoso; entonces pasaba a ser el “pucherete”, forma despectiva y hasta burlona que se usa para designar al puchero escaso y pobre. Lucio V. Mansilla recuerda en “Una excursión a los indios ranqueles” un almuerzo con charqui asado y puchero con choclos: “Se eligieron los pedazos de charqui más gordos, se hizo un gran fogón, colocando en él una olla para cocinar un pucherete y cocer el resto de los choclos que quedaba”.
“De esta palabra se han mantenido vivas algunas formas figuradas. Con su antiguo valor de “alimento o sustento diario” se usa en frases como “ganarse el puchero” que equivale a “trabajar para vivir”; “ganarse el pan” o como dicen los españoles “empinar el puchero”. Es que, tanto en España como en América, el pan y el puchero han sido el símbolo de todo alimento, de lo que es más indispensable para vivir, como en la vieja metáfora bíblica. Sobre este significado se ha formado “pucherear” que vale tanto como “trabajar o ganar apenas para vivir, apenas para comer un puchero”.
“Por último –dice la nota de Merlo- tiene plena vigencia entre el pueblo el antiguo giro “hacer pucheros” que con el significado de “hacer gestos que preceden al llanto” se lee en este pasaje del Quijote: “el cual Sancho, hallando a la ama y a la sobrina llorosas, comenzó a hacer pucheros y a derramar lágrimas”.

Según Abel González en su interesante libro “Elogio de la berenjena” el puchero que manducaba Cornelio Saavedra tenía la siguiente receta: “Rosa, la marmitona de Clara la inglesa, le preparaba a Saavedra un puchero que empezaba a cocinarse a las seis de la mañana con paciencia eclesiástica. Cuatro ollas distintas usaba en esta alquimia… además de una o dos sartenes grandes, de chapa de hierro. Cuando el comandante llegaba con sus camaradas (porque no era condumio de a uno sino de varios) ya todo estaba listo, menos la sopa de arroz que se comía primero. Se entretenía el ex presidente, mientras se cocía el arroz, con un poco de queso, unas anchoas en aceite y unas aceitunas de Sevilla.

Después de la sopa obligada, servía Rosa una fuente de carne abundante (del espaldar, casi siempre) con muchos garbanzos mojados con un hilo de aceite. Iba esto con una salsa de tomate a los que se les daba un hervor, se los aplastaba, se los tamizaba, se los mezclaba con miga de pan deshecha en caldo, bien espolvoreado todo con pimienta, y con una cebolleta frita y un poco de perejil por arriba. Después arrimaba otra fuente, con gallina cocida con su piel, puesta al lado de las verduras: zanahoria, acelga y repollo.

Terminada esta fuente, Clara venía con la botella de aguardiente y Saavedra y los suyos trincaban cada uno su copita, que así preparaban el ánimo para lo que seguía. Traían, entonces, las morcillas acompañadas con papas hervidas y un pie de cerdo con su jamoncito. Y luego servían otra fuente más, la última, con dos clases de chorizos: blanco, de vaca y cerdo, hechos en la sartén, y colorado, con pimentón. Estos chorizos iban con su guarnición de nabos y unas lonjas de tocino frito. Si alguien quería, se agregaba un poco de calabaza, algo de mandioca y algunos choclos del país si era la época. Sabido ya como discurría este puchero, uno no se imagina porque a Cornelio Saavedra le parecía que la chanfaina de Moreno era un capricho de epicúreos”.

Publicado en Diario "Río Negro", 25 de mayo del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/puchero-la-historia-del-plato-favorito-de-saavedra-y-algunos-secretos-de-esta-palabra-1830005/

sábado, mayo 22, 2021

Historia de la URSS El último argentino que vio a Stalin y el velorio comunista en Buenos Aires. Poco antes de morir el líder soviético recibió a Leopoldo Bravo, el embajador argentino en Moscú. A fines de marzo, el Partido Comunista Argentino organizó un funeral del que quedó un registro fílmico.

 

El 7 de febrero de 1953, tres semanas antes de morir, Stalin recibió al embajador argentino en Moscú, Leopoldo Bravo, representante del gobierno de Perón en la capital soviética y político del bloquismo sanjuanino. Fue el último extranjero en ver vivo al líder soviético.

Tan entusiasmado quedó el diplomático que redactó un comunicado en el que señalaba: “El generalísimo me ha impresionado óptimamente, físicamente se lo nota en plena salud, extraordinariamente ágil en su conversación, amena y agradable”.

Días después Stalin sufría un ACV. La crónica del encuentro está detallada palabra por palabra en El oro de Moscú, del periodista y sovietólogo Isidoro Gilbert.

Perón había nombrado embajador a Bravo en 1952, a un destino donde ya había trabajado como encargado de negocios. Llevaba a Moscú una larga lista de pedidos para acercar posiciones comerciales y políticas. 

Stalin lo recibió sonriente. De inmediato conversaron sobre cuestiones económicas y estratégicas: el líder ruso quería saber si Argentina tenía petróleo. Poco después, sorprendió a Bravo cuando le preguntó “¿la trascendencia de Eva Perón se debía a su propia personalidad o al hecho de ser la señora del Presidente?”.

Bravo, quien no tenía, precisamente, un aprecio por Evita, se esforzó por salir del brete que se hizo interminable cuando Stalin quiso conocer cuáles eran “los objetivos estratégicos del peronismo”. A continuación le pidió opinión sobre las repúblicas soviéticas y el urbanismo renovado de Moscú.

Bravo contó que el entusiasmo de Stalin iba en aumento y que le insistió con la "trascendencia del petróleo, de su extracción y de su transporte y de las grandes posibilidades que veía para llegar a un entendimiento con la Argentina".

También le preguntó por el estado del fútbol argentino, recordó su origen georgiano y le habló del Cáucaso que, creía, tenía un clima similar al de la Argentina. Y entonces ostentó conocimiento sobre la política argentina: "En el Cáucaso existen dos pueblos denominados Bramuglia, igual que su ex canciller".

Bravo se asombró y se preguntaba si Stalin sabría que el ex canciller se había ido del gobierno por "desinteligencias" con Eva Perón.

El encuentro repercutió en la prensa latinoamericana, que criticó a Perón por acercarse a la URSS. Medios de EE.UU., Turquía, Irán y Suecia trataban de interpretar esa reunión y saber qué novedades podría haber en el ajedrez mundial.

La muerte de Stalin colocó a Bravo en una situación incómoda por el párrafo de su comunicado, que elogiaba su salud. Se especulaba con que los rusos le hubieran pedido que así lo dijera.

Homenaje a la criolla.

La muerte de Stalin tuvo su correlato y homenaje en la Argentina. El Partido Comunista Argentino organizó un funeral el 28 de marzo de 1953 en el Salón Príncipe George que se ubicaba en Sarmiento 1230. Allí se congregó la militancia del comunista de riguroso traje, vestidos y sombreros para darle una despedida criolla al idolatrado líder soviético.

En el escenario, presidiendo el “mitín necrológico” detrás de una gigantografía de Stalin, se encontraban Victorio Codovilla, Ernesto Giúdice, Fernando Nadra, entre otros.

Hay un registro cinematográfico del encuentro que derivó en el corto Gloria eterna al inmortal Stalin y que fuera producido por el PC (Filmoteca Online). Allí se ve al poeta Raúl González Tuñón leyendo el poema Mi último poema a Stalin:

Yo solo reverencio su memoria/ 

donde jamás penetrará el olvido/

sino el recuerdo, hermano de la historia.

Codovilla dio el discurso central repleto de elogios, en los que se ensalzaba su condición de “hombre de paz”, por ejemplo. El velorio vernáculo quedó registrado en las revistas del PC. En una de ellas, se publicó un poema sobre Stalin. A su vez Victorio Codovilla editó a través del PCA, un libro no muy largo titulado Stalin, gigante del pensamiento y de la acción (Anteo, 1953).

Allí escribió, una plegaria militante: "Pero si Stalin ha muerto, su obra, como la de Lenin, es inmortal. Es inmortal, porque el nombre de Stalin está ligado a todo un periodo histórico, a un periodo en que, bajo su dirección y la de Lenin, ha triunfado una revolución y se estableció una nueva sociedad, la sociedad socialista, que ha cambiado la faz del mundo". 

Pero este no fue el único encuentro “luctuoso”; también hubo homenajes en varias ciudades y pueblos del país peronista. Ni el PCA ni el peronismo pudieron ver los frutos de una posible alianza político económica entre Perón y Stalin.

martes, marzo 09, 2021

De pasaje ferroviario y basural a museo: la historia de Caminito.


 La iniciativa de Quinquela Martín y otros vecinos de La Boca convirtió al barrio en un imán turístico.

Por Daniel Balmaceda.

Una tarde de 1928, el poeta Raúl González Tuñón paseaba por París, cuando alcanzó a oír a la distancia un improvisado coro que cantaba con alegría. Al dar vuelta en la esquina, se encontró con tres músicos callejeros y una cantante. Con acordeón, banjo y violín, interpretaban el tango Caminito. La mujer pronunciaba la letra en muy buen español, mientras que el público hacía su mejor esfuerzo para reproducir el estribillo: “Desde que se fue, nunca más volvió, seguiré sus pasos. Caminito, adiós”.

El tango, que se había estrenado sin pena ni gloria en Buenos Aires en 1926, no le había causado ninguna sensación especial al poeta hasta esa tarde. González Tuñón fue uno más de los tantos que necesitaron un tiempo para encontrarle el gusto a una canción que se convertiría en obra principal del repertorio tanguero y que encierra dos historias de amor, de esas que carecen de final feliz.


El mendocino Gabino Coria Peñaloza tenía 22 años en 1903 y se encontraba en Chilecito, La Rioja, cuando padeció el abrupto final de un romance con una profesora de música llamada María. La familia de la joven desaprobó la relación y la alejó del pueblo. Coria Peñaloza, desgarrado por la pérdida, escribió unas estrofas que tituló: “Caminito, un poema de amor”, donde evocaba aquel sendero riojano, en la localidad de Olta, “bordeado de trébol y juncos en flor”, que le traía los más gratos y pasionales recuerdos. Como tantas veces, el tiempo cicatrizó las heridas y el poema quedó traspapelado en alguna caja o carpeta.

La segunda historia de amor transcurrió en Buenos Aires, en el barrio de La Boca. En 1904, un joven mecánico de la compañía Mihanovich solía tomar una calle curvada por donde circulaba un tren de carga. Era el camino más corto al trabajo, pero tenía un condimento especial. Una chica que se asomaba a una ventana y las miradas se cruzaban lo poco que la timidez de ambos permitía.

¿Cómo surgió la calle de La Boca?

El principal objetivo del Ferrocarril Buenos Aires a Ensenada era el transporte de carga. Por eso, durante décadas tuvo mucha relevancia un desvío de trenes desde la Estación Casa Amarilla (Martín García y Almirante Brown) hacia la Vuelta de Rocha, cumpliendo la misma función del tren carguero que hacía el recorrido entre Puerto Madero y Retiro.

El tramo final de la formación que se internaba en el corazón de La Boca era el sendero en curva por donde caminaba el joven mecánico y vecino del barrio, Juan de Dios Filiberto.

Siguiendo la cronología de la historia, en 1920, Benito Quinquela Martín, uno de los vecinos destacados del barrio, insistió para que dos amigos de él se conocieran. El artista fue quien presentó a Coria Peñaloza y al compositor -mecánico en la juventud- Filiberto. La relación fue fructífera, ya que a partir de entonces formaron una dupla que aportó a la producción musical de su tiempo.


Respecto del tramo por donde pasaba el tren, en 1921 surgieron los primeros reclamos de los habitantes de la callecita, pidiendo que las vías fueran alejadas de sus casas. El reclamo quedó tan traspapelado como el poema de Coria Peñaloza. Pocos años después, la vía fue inutilizada y ese pasaje ferroviario se convirtió en potrero, basurero y tierra de nadie. Una vez más, los damnificados se preocuparon por el camino. Esta vez, porque les afeaba el barrio.

En uno de los tantos encuentros de Juan de Dios y Gabino, durante el año 1925, más precisamente en un bar de Florida y Corrientes, el boquense le tarareó una melodía que había creado luego de pasar por el sendero vecino a la Vuelta de Rocha, que le había traído recuerdos de aquella vecinita asomada a la ventana. Le pidió a Coria que escribiera una letra. En los días siguientes, el poeta trazó un borrador de la composición, pero lo perdió. Ante el reclamo de su compañero, quien se mostraba muy interesado por darle forma a la canción, el mendocino recordó aquel poema escrito en La Rioja veinte años atrás y logró rescatarlo entre sus papeles. Así nació el tango que conmovió a García Tuñón en París.

Cuando se nacionalizaron los ferrocarriles en 1948, se instruyó a la Secretaría de Transportes para que vendiera las tierras que no necesitara. Tengamos en cuenta que se trataba de áreas de jurisdicción nacional por haber pertenecido al patrimonio de los ferrocarriles.

Fue entonces cuando Aníbal Cárrega, vecino del mencionado pasaje, tuvo la iniciativa de convertirlo en un sitio que pudieran disfrutar todos los boquenses. Los Cárrega eran una familia tradicional de La Boca: llevaban más de cien años viviendo en el barrio donde, entre tantas historias, les tocó soportar la feroz fiebre amarilla de 1871. Aníbal convocó a Quinquela Martín y juntos se pusieron al frente de la cruzada cuyo objetivo era transformar el sendero marginal en un espacio artístico.

Uno de los primeros en sumarse fue el director y escenógrafo Cecilio Madanes, quien a fines de 1957 montó allí el Teatro Caminito. Según vemos, el pasaje ya se había apropiado el nombre del tango. Vecinos que antes contemplaban un callejón con basura, ahora disponían de un privilegiado palco en las funciones de teatro al aire libre. El 10 de enero de 1958 se llevó a cabo la función consagratoria de “Los chismes de las mujeres”, ya que concurrieron las principales autoridades nacionales (el presidente Pedro E. Aramburu, el contralmirante Isaac Rojas, ministros, embajadores), además de Quinquela y Filiberto (con sendos moños), Cárrega y los artistas de renombre entre quienes mencionamos a Duilio Marzio, Amelia Bence, Mirtha Legrand y Narciso Ibáñez Menta. En el escenario brillaron Yamandú di Paulo, Beatriz Bonnet, Jorge Luz, Nathan Pinzón y Violeta Antier.

Aquella función le dio el espaldarazo final al proyecto. Porque luego de diez años de gestión, el trámite tomó el impulso necesario: el 28 de julio de 1859 se transfirió el terreno ferroviario a la órbita de la ciudad y el domingo 18 de octubre se realizó el acto oficial.

Esa tarde en La Vuelta de Rocha no cabía un alfiler. Los Bomberos Voluntarios se formaron luciendo su uniforme de gala, azul con detalles dorados. La ceremonia comenzó poco antes de las seis, cuando la Banda Municipal dirigida por Domingo Calabró interpretó el Himno Nacional Argentino. Continuó con palabras del intendente, el arquitecto Hernán Giralt, quien ofreció un resumen histórico del nombre Caminito y del proyecto de los vecinos delante de los mismos protagonistas: Filiberto, Quinquela, Madanes y Cárrega se encontraban en el escenario mientras que Coria Peñaloza era un espectador privilegiado a un costado de la tarima.

La fiesta continuó con fuegos artificiales, abrazos y felicitaciones mutuas. El profesor Antonio Salonia aplaudió a los hacedores y conversó con el actor Pedro Quartucci. El compositor Francisco Canaro saludó emocionado a Filiberto: le contó que su carrera artística se había iniciado en 1908, en la esquina de Suárez y Necochea. La banda de Juan de Dios interpretó varios tangos, entre ellos, Clavel del Aire y, por supuesto, Caminito. Tita Merello fue una de las cantantes improvisadas de una noche que no quería terminar y que quedará grabada para siempre en la historia de La Boca.

La calle Caminito fue un tendido de vías y luego un potrero. Hoy es un símbolo de Buenos Aires y uno de los principales destinos turísticos de la ciudad.

Publicado en Diario "La Nación", 8 de marzo del 2021. Imágenes: Diario "La Nación".

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/de-pasaje-ferroviario-y-basural-a-museo-la-historia-de-caminito-nid08032021/

MOMENTO MUSICAL.




domingo, mayo 22, 2016

Don Hipólito Yrigoyen por Jorge Luís Borges.

Don Hipólito Yrigoyen por Jorge Luís Borges.

Razonar esta convicción de yrigoyenista es empresa fácil. Equivale a pensar ante los demás lo que ya ha pensado mi pecho. Yrigoyen es la continuidad argentina. Es el caballero porteño que supo de las vehemencias del alsinismo y de la patriada grande del Parque y que persiste en una casita (lugar que tiene clima de patria, hasta para los que no somos de él), pero es el que mejor se acuerda con profética y esperanzada memoria de nuestro porvenir. Es el caudillo que con autoridad de caudillo ha decretado la muerte inapelable de todo caudillismo; es el presente que, sin desmemoriarse del pasado y honrándose con él se hace porvenir.
Esa voluntad de heroísmo, esa vocación cívica de Yrigoyen, ha sido administrada (válganos aquí la palabra) por una conducta que es lícito calificar de genial. El fácil y hereditario descubrimiento de los políticos era éste: la publicidad, la garrulidad, la franqueza, provoca simpatía.
El de Yrigoyen es el reverso adivinatorio de aquel y es enunciable así: el recatado, el juramentado, el callado, es también simpático. Esa intuición ha bastado para salvarlo de las obligadas exhibiciones callejeras de la política.
Yrigoyen, nobilísimo conspirador del Bien, no ha precisado ofrecernos otro espectáculo que el de su apasionado vivir, dedicado con fidelidad celosa a la Patria.
 Jorge Luis Borges, carta a Enrique y Raúl González Tuñon, Buenos Aires, marzo de 1928.


Publicado en JUAN HIPÓLITO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS YRIGOYEN – Facebook.

sábado, mayo 09, 2015

9 DE MAYO DE 1950: FALLECE CARLOS MUÑOZ MÁS CONOCIDO COMO CARLOS DE LA PUA O EL MALEVO MUÑOZ.

Carlos de la Púa, cuyo nombre original fue Carlos Raúl Muñoz y Pérez  había nacido en la Ciudad de La Plata el 14 de enero de 1898 conocido como Carlos De Pua o también como el Malevo Muñoz.
Fue amigo de Carlitos Gardel, los hermanos González Tuñón,  Horacio Rega Molina, Pablo Rojas Paz, Alberto Pineta, Roberto Arlt, Ulyses Petit de Murat, Nicolás Olivari, Jorge Luis Borges, Aníbal “Pichuco” Troilo, Roberto Arlt, Enrique Cadícamo.
Fue un orillero que frecuentaba los más bajos fondos del Buenos Aires de entonces.
Como periodista trabajó en  el Diario Crítica dirigido por Natalio Félix Botana en el suplemento cultural "Crítica Magazine".
Algunos poetas cultos subestimaban la poesía del “Malevo”.
Una anécdota que lo pinta sus salidas chispeantes. Cuentan que “El Malevo” Muñoz se encontraba muy enfermo. Lo visita su amigo, el escritor Helvio Botana que hijo de Natalio Botana quien  lo visitaba casi todos los días. Por aquellos años Helvio Botana se había convertido al catolicismo y en una de esas periódicas visitas le dijo: -Malevo, no es que quiera asustarte pero en todo caso conviene quedar bien con Dios. ¿Me dejás que te traiga un sacerdote? y el Malevo entendió y trabajosamente le dijo: -Si, total... siempre conviene tirarse un lance.
Publicó un único libro: La crencha engrasada (1928), considerado la obra máxima de la lunfardía. Fue guionista de Tango (1933), una de las primeras películas sonoras del cine argentino, y dirigió otras dos: Galería de esperanzas (1934) e Internado (1935).
Sus poemas están escritos en lunfardo y se basaba en estibadores portuarios, obreros de todos los oficios, delincuentes, prostitutas, personajes de la noche  que luego escribiría sus vivencias en el lenguaje de la calle, del puerto, de la cancha de fútbol. Como es el poema “Lagalay”.
Langalay.
Vivió sacándole punta al coraje.
Prepotente y cabrero,
le gustaba clasificar los puntos del reaje,
y a los que no sabían guapear
les ponía cero.
Conocía el santo y seña del cuchiyo,
usaba taco alto
y escupía por el colmiyo.
Del cogote, como un escapulario,
le colgaba un prontuario
de avería.
(Al barrio de Las Ranas
hizo temblar con sus macanas.)
Hoy el progreso lo empujó para Villa Madero.
Una mina con cancha le sacó las virutas de cabrero
y el amor al hijo lo hizo amainar.
Sólo conserva de recuerdo un suncho
grabado en la tarimba de un plenario
con estas ocho letras bravas:
Langalay.
Falleció el 5 de mayo de 1950. Tenía apenas 52 años.
Enrique Cadícamo, amigo y admirador del Malevo, y junto a Roberto Tálice afirmaron: “Mercadería como esta no aparece todos los días”.

Fue enterrado en el Cementerio de la Recoleta, donde Cátulo Castillo lo despidió con las siguientes palabras: “Este personaje fabuloso en nuestra admiración se fue por una absurda escotilla hurtándose a sí mismo, privando a la ciudad de un porteño convicto y confeso de la poesía lunfardesca”.

lunes, septiembre 15, 2014

15 DE SEPTIEMBRE DE 1.913: NACE EL DIARIO “CRÍTICA” FUNDADO POR NATALIO BOTANA – 100.000 EJEMPLARES POR HORA.

El diario “Crítica” supo captar el pulso de una época. Fue un periódico argentino publicado en Buenos Aires fundado por el periodista uruguayo Natalio  Félix Botana el  lunes 15 de septiembre de 1913 en las primeras horas de la tarde en el taller La Patria degli Italiani, de Belgrano y Perú. El Diario “Crítica” se vendía a diez centavos y tenía ocho páginas en sus inicios con tamaño sábana.
Su Director – Fundador, Natalio Félix Botana nació en 1888 en Durazno (Uruguay) en una familia acomodada perteneciente al Partido Nacional.
Esta primera edición se componía de 5.000 ejemplares, que Botana había financiado gracias a un préstamo realizado por Marcelino Ugarte  otros estiman que Natalio  Botana pagaba la imprenta con anticipos por publicidad que le aportaron algunos intendentes del gran Buenos Aires.
El diario tenía un tono sensacionalista y llegó a ser uno de los más vendidos del país. "Crítica" llegó a vender 800 mil ejemplares en setiembre de 1930.  Su creador Natalio Botana era todo un adelantado que en sus páginas combinar tamaño sábana publicaba noticias de corte sanguinolentas crónicas policiales  - parecido a lo que años después haría el Diario Crónica de estilo parecido y logo identificatorio parecido- con una fuerte sección de Deportes y un suplemento cultural “Crítica Magazine” de alto nivel que dirigió Jorge Luis Borges y colaboraron Roberto Arlt con sus "Aguafuertes porteñas", Ulyses Petit de Murat, Carlos de la Púa, Ricardo M. Setaro, Alfonsina Storni, Homero Manzi, Bernardo Verbitsky, Conrado Nalé Roxlo y Raúl González Tuñón cubrió la Guerra Civil Española, pasando por notas del físico Alberto Einstein o el Premio Nobel George Bernard Shaw.
El diario fue opositor al gobierno del Presidente Hipólito Yrigoyen, titulando "Dios salve a la República" el día de su asunción. El diario Crítica apoyó el golpe de estado que derrocó a Yrigoyen en 1930. Sin embargo, a partir de 1931 comenzó a distanciarse de los sectores militares y permaneció clausurado durante los dos años siguientes.
Fue pionero en cubrir una gira deportiva de Boca Juniors por Europa en 1927, publicó la primera historieta en colores, el primero en crear un programa de radio y un noticiero propios.
El primero en lograr reflejar la vida en las provincias.
Este diario se definía con un lema grandilocuente lleno de argentinidad "la voz del pueblo argentino" pero que se parecía en su estilo periodismo amarillo de los Estados Unidos.
Fue el primer diario que logró tirar seis ediciones diarias.
El cronista Hugo Marini de la sección de deportes es considerado el inventor de los apodos de los clubes de fútbol, por ejemplo, denominó “millonarios” a los hinnchas de River Plate, bautizó de “calamares” a los de Platense y “El Ciclón” a San Lorenzo de Almagro que hasta el día de hoy se utilizan en la faz deportiva.
En agosto de 1941 Natalio Botana muere en un accidente automovilístico, dejando el diario a su familia.
Fue muy crítico con el gobierno del presidente Juan Domingo Perón en 1951 la familia Botana se ve obligada a venderlo, siendo comprado por el gobierno de Perón.

El diario dejó de circular el 30 de marzo de 1962.

jueves, agosto 14, 2014

EFEMÉRIDES ARGENTAS: HACE 40 AÑOS UN 14 DE AGOSTO DE 1974 PARTÍA RAÚL GONZÁLEZ TUÑON.

El 14 de agosto de 1974 fallecía en Buenos Aires Raúl González Tuñón, uno de los mayores poetas argentinos, fue también notable periodista colaborador del diario sensacionalista Crítica que brindó espacio a escritores como Jorge Luis Borges, Conrado Nalé Roxlo, Roberto Arlt, el poeta del lunfardo Carlos de la Púa, Alfonsina Storni y también del diario Clarín y otras publicaciones. Hijo de inmigrantes españoles de origen obrero. Trabó relación con César Vallejo, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Federico García Lorca y Pablo Neruda.

RAUL por Miguel Hernández.

Raúl, si el cielo azul se constelara
sobre sus cinco cielos de raúles
a la revolución sus cinco azules
como cinco banderas entregara.
Hombres como tú eres pido para
amontonar la muerte de gandules,
cuando tú como el rayo gesticules
y como el rayo al rayo des la cara.
Enarbolado estás como el martillo,
enarbolado truenas y protestas,
enarbolado te alzas a diario
y a los obreros de metal sencillo
invitas a estampar en turbias testas
relámpagos de fuego sanguinario.


RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN CONSIDERADO VANGUARDISTA DE LA LITERATURA DE LA ARGENTINA.

Se lo considera como uno de los los fundadores de una corriente moderna de poesía urbana.
Es considerado de los precursores de la poesía social y combativa en la Argentina que influyó en los poetas de la guerra civil española, en particular Miguel Hernández.
El primero de febrero de 1946, ante la inminencia de la elecciones presidenciales, Raúl  González Tuñón firma la “Declaración de escritores en apoyo a la Unión Democrática" junto con Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.
Afiliado al Partido Comunista de la Argentina. Murió el 14 de agosto de 1974 a los 69 años.

"Traigo la palabra y el sueño, la realidad y el juego de lo inconsciente, 
lo cual quiere decir que yo trabajo con toda la realidad 
y si hay alguna persona que quiere saber lo que me ha ocurrido 
ya se puede ir enterando" 
Fragmento de "Juancito caminador" uno de los últimos poemas de González Tuñón.

Su poesía....
EL CEMENTERIO PATAGONICO

A veces el viento patagónico es un cazador barbudo y alto.
Viene como la música, trae los ruidos del desierto y la montaña.
Marcha de puesto en puesto entre balleneros, entre quillangos.
Marca de pueblo en pueblo entre gin, entre pescadores, entre fulleros.
Marcha de campamento en campamento
Entre canallas enriquecidos con la sangre de los desgraciados.
Marcha de puerto en puerto entre rufianes, entre palomas heladas y garúas,
entre asesinatos, entre monedas chilenas y argentinas.
Oh, trashumante.
Las prostitutas de los climas sureros lo siguen, alucinadas.
Todas las prostitutas -en su mayoría pelirrojas- lo siguen.
Él, el viento cazador, continúa su marcha
Y v a perderse hacia quién sabe qué archipiélago,
Hacia quién sabe qué cinematógrafo,
Hacia quién sabe qué enloquecida alcantarilla.

A veces, nuevo avatar, el viento patagónico es una sirena del aire.
En los hangares de las madrugadas atrae a los aviadores.
Los pequeños mecánicos comprueban con júbilo
La velocidad del viento a ras de tierra
y cuando arriba el altímetro señala una capa favorable de aire
La sirena los lleva en su canto,
la terrible sirena los lleva con sus canto de brumas, y lloviznas y nieve,
y ellos van a estrellarse
sobre enormes malolientes colonias de elefantes y lobos marinos,
sobre plantas de petróleo, sobre columnas de asustados guanacos,
sobre los rojos galpones de las curtidas villas del Sur.

Cazador o sirena el viento manda en la Patagonia.
Cazador o sirena se detiene en el corazón de la Patagonia.
Él, cazador o sirena,
camarada de los auténticos trabajadores de la Patagonia, se detiene
y va a rendir a la ceniza de los obreros asesinados por el Gobierno,
un homenaje de silencio cargado de tormenta. Oh trashumante.

En Santa Cruz, entre el mar y los montes
yo he visto el pequeño cementerio de los huelguistas fusilados.
Unos mal enterrados, en la fosa abierta por ellos,
asoman la punta del zapato con tierra y lagartijas.
Otros, enterrados vivos quizá.
una mano de hueso implorante picoteada por los cuervos.
Y no es extraño ver a lo largo del camino
restos de otros,
curioso contenido de la intemmperie.
Las caravanas de los desposeídos de la tierra, las largas filas de linyeras forzados,
la multitud de todos los países que se dirige al sur de la tierra
en busca del pan y de la muerte,
la multitud de todos los países que se dirige al sur de la tierra
en busca de la nostalgia y el olvido,
se detiene ahí, donde, oasis del viento patagónico, la tierra estéril lanza sus perros amarillos.
Allí, donde la aullante tierra reseca desafía las nubes,
viajeras de tres cielos.
Allí, donde las brújulas de los barcos perdidos, ya fantasmas,
señalan contra las costas, al fin, el rumbo de una próxima venganza.

Y es inútil, tuertos, sin pierna, todos los marineros han partido.
Todos los petroleros ha partido
y las calderas pueden estallar a la salida del gran golfo.
Todas las prostitutas han partido detrás del viento cazador.
Todos los aviadores de línea han despegado
y van detrás de la sirena viento.
Los peones del campo, las hormigas del cuero, el frigorífico y la lana han partido.
Y los recaudadores de Tierras y Colonias han partido.
Y ellos quedaron solos ente el mar y los montes
y ellos quedaron solos sin nombres y sin cruces
y ellos quedaron solos con las blusas agujereadas
y con lo agujeros de la carne sin carne.
Únicamente el viento cazador o sirena, adormece dulcemente su muerte.
Adormece delicadamente su putrefacta muerte, esa útil muerte.
Ese violento arroyo de ceniza
Que subterráneamente ha de desembocar en la revuelta
Y en cuyas aguas, grises y calientes, mi voz templa un acero
conocido.


Polka de la tarjeta de cartón.

I

¿Quién no conoció el peinado
que usaba Misiá Felisia,
sus polleras con bordado,
su cara llena de risa,
sus patios con emparrado,
sus fiestas con pericón
y quien no estuvo invitado
“con tarjeta de cartón”?

II

¿Quién no conoció la gloria
de matear bajo la parra
cuando tocaban victoria
los dedos en la guitarra,
cuando el mísero colado
salía por el balcón
porque no estaba invitado
con tarjeta de cartón?

III

Entonces un chorro fino
caía en la canaleta
formando su remolino
saltarín en la pileta.
Si faltaban los de al lado
se decía en la reunión
que no estaban invitados
con tarjeta de cartón.

IV

Ah, las reuniones, comadre
comentadas por semanas
“five o’clok tea” de Las Ranas
de la gente más compadre,
de los que recién llegados
ligaban un ginebrón
porque estaban invitados
con tarjeta de cartón.

V

Reuniones de rompe y raja,
de malevos orilleros
que largaban la baraja
cuando olían entreveros;
chinas empingorotadas
hacían sonar el tacón
porque estaban invitadas
con tarjeta de cartón.

VI

Farolito a kerosén
del Almacén de Profumo,
mozos que se iban al humo
si les seguían el tren;
moños, cintas, acharolados
puro corte y confección
porque estaban invitados
con tarjeta de cartón.

VII

Epoca en que se formaba
corrillo al cantor del Bajo
y Buenos Aires fumaba
cigarrillos “Vuelta Abajo”,
patios de cielo entoldado
con estrellas de ocasión…
Ah no haber sido invitado
con tarjeta de cartón!

VIII

Polka de cintura fina
y peinado a la banana
polka que fue la mañana
de la milonga argentina;
ya terminó tu función
y yo nunca te he bailado
pues nunca estuve invitado
con tarjeta de cartón.



LLUVIA 
DE 
RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN.

sábado, marzo 29, 2014

29 DE MARZO DE 1905: NACE RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN CONSIDERADO VANGUARDISTA DE LA LITERATURA DE LA ARGENTINA.

“Yo conozco una calle que hay en cualquier lugar
y la mujer que amo con una boina azul”.
Hijo de inmigrantes españoles de origen obrero, el sexto de siete hermanos.
Raúl González Tuñón se lo considera “la vanguardia literaria” de nuestra Argentina de los años ´20. Por esos años como era costumbre o moda de los intelectuales viajaran a Europa.  
Vivió en París y también en Madrid donde trabó relación con César Vallejo, Rafael Alberti, Miguel Hernández, Federico García Lorca y Pablo Neruda.
En sus tareas de índole periodista González Tuñón trabajó en diario “Crítica” de Natalio Botana. Un diario sensacionalista de esos años donde brindó espacio a Jorge Luis Borges, Conrado Nalé Roxlo, Roberto Arlt, Carlos de la Púa, Alfonsina Storni y Ulyses Petit de Murat y en diario "Clarín", donde escribió crítica de artes plásticas y crónicas de viajes.
“Se casó con Amparo Mom y trabó una profunda amistad con Pablo Neruda y su esposa Delia del Carril (también argentina). Cuando estalló la Guerra Civil Española, ambas parejas se trasladaron desde Madrid a Santiago de Chile y compartieron una misma casa. Secundó al poeta chileno en la fundación de la sección chilena de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura, organización antifascista surgida del Congreso Escritores de Valencia, realizado en Barcelona, en medio de los bombardeos franquistas” (Wikipedia).
El primero de febrero de 1946, ante la inminencia de la elecciones presidenciales, Raúl  González Tuñón firma la “Declaración de escritores en apoyo a la Unión Democrática" junto con Victoria Ocampo, Borges y Sábato. La Unión Democrática fue una alianza electoral contra el entonces Coronel Perón, con el respaldo del embajador norteamericano Braden,  de la que participaron diversos partidos políticos, entre ellos, la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, el Partido Democrata Progresista, el Partido Demócrata Nacional y el Partido Comunista. La fórmula presidencial estuvo integrada por Tamborini y Mosca, ambos del radicalismo.
“El poeta no debe renunciar a ser poeta, pero esto no quiere decir que renuncie a ser hombre”

Por los años ´50 y ´60 su influencia es tal que se lo considera como uno de los los fundadores de una corriente moderna de poesía urbana.
Colaboró con la revista Martín Fierro, en la que participaron escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Macedonio Fernández y Eduardo González Lanuza… ni más ni menos.

Afiliado al Partido Comunista de la Argentina.  Murió el 14 de agosto de 1974 a los 69 años.


EL POETA MURIÓ AL AMANECER
Sin un céntimo, tal como vino al mundo,
murió al fin, en la plaza, frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas, la esperanza y la miseria.

Fue un poeta completo de su vida y de su obra.
Escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera,
y como hombre de su tiempo que era,
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.

Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.

Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer,
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.

Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Bécquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.

Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro.
Tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.

Nuevos poemas de Juancito Caminador (1941).