GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
viernes, diciembre 26, 2025
26 de diciembre de 1991: el Soviet Supremo presidido por Anatoli Lukyánov declaraba oficialmente la disolución de la 'Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas'.
viernes, septiembre 19, 2025
Alexandr Solzhenitsyn y el ejército libertador ruso. Por Nicolás Kasanzew.
![]() |
| El general ruso Andrei Vlasov había servido hasta 1942 en las filas soviéticas, cuando fue tomado prisionero por la Wehrmacht. |
Alexandr Solzhenitsyn y el ejército libertador ruso.
Por Nicolás Kasanzew.
En las recientes conmemoraciones dedicadas al 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, casi nadie se ha detenido en el fenómeno conocido como Movimiento de Liberación Ruso, que tuvo lugar durante su transcurso. Pocos saben que casi dos millones de rusos aprovecharon la invasión alemana a la Unión Soviética para tomar las armas e intentar derrocar al régimen stalinista.
Lo hicieron integrando una serie de unidades anticomunistas, siendo la más conocida de todas el Ejército Libertador Ruso de Andrei Vlasov, un general que había servido hasta 1942 en las filas soviéticas, cuando fue tomado prisionero por la Wehrmacht.
Estos hombres han sido vituperados como “colaboracionistas” de los alemanes. Sin embargo eran, en realidad, “utilizacionistas”. Sintiéndose patriotas de la Rusia tradicional, destruida por el comunismo, querían usar a los alemanes para acabar con la tiranía de Stalin. En un segundo paso, se las verían después con los nazis.
VISION DEL PREMIO NOBEL.
Una postura muy definida sobre el Movimiento Ruso de Liberación es la de Alexandr Solzhenitsyn, Premio Nobel de Literatura 1970, ex capitán del ejército soviético y veterano de la Segunda Guerra Mundial.
En opinión del escritor, el general Vlasov “desde hace mucho tiempo había estado sufriendo profundamente por Rusia”. Solzhenitsin escribe que para el momento en que Vlasov se rindió a los alemanes, algunos otros generales “ya habían declarado que estaban en desacuerdo con la política del gobierno stalinista. Pero faltaba que apareciera una verdadera figura. Esa fue Vlasov”.
El escritor pinta a Vlasov como un líder político, un luchador contra el poder soviético, guiado por un ideario. Solzhenitsyn afirma que Vlasov se sintió inclinado a enfrentar al gobierno soviético también por el hecho de que él, con su ejército, habían sido abandonados a su suerte por los altos mandos. Miles y miles de soldados soviéticos sentían lo mismo. Ellos no sólo no querían defender a Stalin, sino al contrario, apostaban a su derrota: pasaban a ser aliados de los alemanes porque “más allá del rancho caliente que ofrecía el reclutador, estaba el espejismo de la libertad y de una vida normal,- sin importar a donde iban a parar: a los batallones de Vlasov, a los regimientos cosacos de Krasnov, a los batallones de trabajo del futuro Muro del Atlántico, a los fiordos de Noruega, a las arenas de Libia. O a ser policías en las aldeas rusas y cazar partisanos”.
Solzhenitsyn describe las acciones de estos voluntarios como heroicas, “porque combatían con más fiereza que cualquier unidad alemana”, y cita episodios que atestiguan la tenacidad de estos combatientes anticomunistas. Toda su simpatía está con los hombres de Vlasov. Y se apena por la fatalidad y desesperanza de su destino. Investigando las causas que llevaron a estos rusos a integrar el Ejército Libertador Ruso (ROA, por sus siglas en ruso) del general Vlasov, concluye que los motivaba: “sólo el último extremo, sólo la desesperación exacerbada, sólo el odio insaciable al régimen soviético”.
Al mismo tiempo, el propio Solzhenitsyn subraya: “Hitler y su entorno, ya replegándose de todas partes, ya en vísperas de perecer, aún no podían sobreponerse a su persistente desconfianza hacia las dispersas formaciones anticomunistas rusas, no se decidían a crear divisiones integralmente rusas, aceptar la sombra de una Rusia independiente, no subordinada a ellos”.
Con respecto a la situación de los hombres de Vlasov en 1945, el autor de “Archipiélago Gulag” escribe: “Toda su esperanza estaba depositada en los Aliados, pensaban que ellos iban a ser útiles a los Aliados y entonces tomaría un sentido distinto su larga permanencia en el lazo alemán”.
Solzhenitsyn acusa a Roosvelt y Churchill de “una impactantemente evidente y sistemática miopía, e incluso idiotez”. “¿Cómo podían ellos, deslizándose desde el 41 hacia el 45, no asegurar ninguna garantía de independencia para Europa Oriental? ¿Cómo podían ellos a cambio del ridículo juguete de un Berlín de cuatro zonas (que sería luego su propio talón de Aquiles) entregar extensas regiones de Turingia y Sajonia?”.
Y sigue: “Se dice que de esta manera estaban pagando la indispensable participación de Stalin en la guerra contra Japón. ¿Ya teniendo en sus manos la bomba atómica, le pagaban a Stalin? ¿Puede haber una mayor pobreza de cálculo político?”
EDICION ABREVIADA.
En el año 2010, se realizó en Moscú la presentación de la edición abreviada del libro de Solzhenitsyn “Archipiélago Gulag”, destinada a los escolares. La abreviación del libro produjo desagrado.
Por ejemplo, al conocido político ruso Viktor Alksnis lo asombró el hecho de que se hubiera jibarizado el texto antes de permitir que se utilice en las escuelas. “Es lo mismo que proponerle a los escolares que estudien las obras de León Tolstoi basándose en una variante abreviada de ´La Guerra y La Paz´. Una propuesta así solo generaría asombro e indignación. Se supone que ciertas personas van a extraer de la obra de Solzhenitsyn algunos pedazos y los ofrecerán para ser estudiados. Esto es radicalmente incorrecto”, consideraba Alksnis.
Por su parte, el comentarista Maxim Shevchenko, en una entrevista a la radio “Eco de Moscú”, declaró que él también es enemigo de la abreviación de libros. “Si el libro es un artefacto y un testigo de la época, debe ser estudiado en su totalidad. En tiempos de Stalin abreviaban a Sholojov, ahora abrevian “Archipiélago Gulag”. ¿Qué temen? ¿Les da miedo que los escolares se enteren del aprecio que Solzhenitsyn tenían por los hombres de Vlasov? No entiendo qué cosa podrían abreviar allí. Es absurdo. ¿Para qué castrar libros? Yo considero que ofrecer a los escolares versiones abreviadas de ´Archipiélago Gulag´, ´La Guerra y La Paz´, ´Crimen y Castigo´ o ´El Don Apacible´, es marasmático y absurdo”, se indignaba Shevchenko.
“Al ejército de Vlasov yo no lo incluí para nada en esta versión”, reconoció la viuda de Solzhenitsyn, Natalia Svetlova. “Lo que pasa es que en la edición original de “Archipiélago “ había muy poco sobre Vlasov; lo que Solzhenitsyn podía averiguar de sus compañeros de reclusión, mejor dicho de aquellos con quienes compartía la celda, eran testimonios muy lapidarios. Luego, en Occidente, pudimos conseguir información complementaria, incluyendo datos sobre el ejército de Vlasov. Las personas que habían sobrevivido mandaban sus testimonios, algo de eso fue publicado y Solzhenitsyn aumentó mucho ese capítulo en la segunda edición. Yo decidí eliminar eso completamente, porque nuestra sociedad no está preparada hoy para debatirlo”.
Demás está decir que la viuda de Solzhenitsyn estaba respondiendo a directivas de Putin, el dictador neosoviético, ex jefe de la KGB.
“TRAICION Y COBARDIA”.
En el primer tomo de “Archipiélago Gulag”, Solzhenitsyn decía sobre los hombres de Vlasov: “El comportamiento de estas personas era explicado por la torpe propaganda soviética de esta manera: 1. Por la traición (¿un factor biológico presente en la sangre?). 2. Por la cobardía. ¡Cualquier cosa menos la cobardía! El cobarde busca donde hay una indulgencia, una condescendencia. A las unidades de Vlasov sólo pudo motivarlas el último extremo, sólo una aterradora desesperación, sólo el odio infinito al régimen soviético, sólo el desprecio a la propia supervivencia”. (Tomo 1, Parte 1, Capítulo 6).
Son interesantes otras consideraciones del escritor: “Hitler no entendía que la única oportunidad histórica de derrocar al régimen comunista era el movimiento de la población rusa misma, el levantamiento del pueblo que los comunistas habían torturado . Pero a una Rusia nacional, a un levantamiento de este tenor, Hitler le temía más que a cualquier derrota” (Tomo 1, Parte 1, Capítulo 6).
Al final del capítulo, Solzhenitsyn resume: “Con estas páginas yo quise recordar que, para la historia mundial, este fenomeno es bastante insólito: que centenares de miles de personas jóvenes, en la edad de veinte a treinta, levanten las armas contra su patria en alianza con su más feroz enemigo. Quizá haría falta ponerse a pensar: ¿quién es más culpable – esa juventud o esa patria? Y que la traición biológica no es una explicación válida, sino que debieron existir causas sociales”. (Tomo 1, Parte 1, Capítulo 6).
MAESTROS Y ESCUELAS.
También defiende Solzhenitsyn a aquella parte de la población rusa que siguió cumpliendo sus tareas bajo la ocupación alemana, y que fuera perseguida por el Kremlin tras la derrota de Hitler: “¿Y los maestros de escuela? Aquellos maestros que el ejército soviético en su retirada despavorida abandonó con sus escuelas y sus alumnos -a algunos por todo un año, a otros por dos y a otros por tres años. Si eran pusilánimes los intendentes y malos los generales- ¿que tenían que hacer los maestros? - ¿enseñarles a los chicos o no enseñarles?.
Por algún motivo esta cuestión no surgió en otros países ocupados: ni en Dinamarca, ni en Noruega, ni en Bélgica, ni en Francia. Allí no se consideró que, al haber sido entregado livianamente al poder alemán por sus irrazonables gobiernos o por la fuerza de apabullantes circunstancias, el pueblo estaba obligado ahora a dejar de vivir. Allí funcionaban tanto las escuelas, como los ferrocarriles, como las administraciones locales. Obviamente, eso tenía un precio. De la escuela hubo que sacar los retratos con bigote y quizá hacer entrar los retratos con bigotito. El arbolito de Navidad que los soviéticos habían mudado al Año Nuevo, volvería a ponerse en Navidad. Y el director en esa fecha (y en algún otro aniversario imperial, en lugar de la revolución de Octubre) debería dar un discurso exaltando la nueva maravillosa vida, cuando esa vida en realidad es pésima. Pero también bajo el régimen soviético se hacían discursos exaltando la maravillosa vida y también era pésima”. (Tomo 3, Parte 5, Capítulo 1).
Luego el escritor subraya: “Tampoco olvidemos, que entre aquellos nuestros compatriotas que nos enfrentaban con sus armas y hacían discursos contra nosotros, había muchos altruistas, que no habían sido afectados personalmente, a los que el gobierno soviético no les había quitado propiedades (no tenían ninguna) y que ellos mismos no habían estado en campos de concentración, ni ninguno de sus familiares, pero que no podían respirar por culpa de todo nuestro sistema, por el desprecio al destino individual, por la persecución a causa de las convicciones, por esa canción oficial en que se mofaban del pueblo diciendo ´no hay lugar en el mundo donde tan libremente respira el hombre´; de las genuflexiones cuasireligiosas frente al Líder, de los permanentes aplausos a Stalin que se convertían en ovaciones” (Tomo 3, Parte 5, Capítulo 1).
IMPULSO DE LIBERACION.
Renglón seguido, el Premio Nobel habla del impulso de liberación de todo el pueblo ruso que se produjo luego del ataque de Alemania a la URSS: “Cuando comenzó la guerra germano-soviética, el movimiento natural del pueblo fue – respirar y liberarse, con un sentimiento natural de aversión hacia su gobierno. La derrota soviética de 1941 no fue porque ´nos agarraron de sorpresa´ y tampoco ´por la superioridad en el número de tanques y aviones´. A los alemanes les fue muy fácil acorralar a las tropas soviéticas en catastróficas encerronas de 300 mil hombres armados (Belostok, Smolensk) y hasta de 650 mil hombres (Briansk, Kiev). Desmoronaban frentes enteros y corrían a los ejércitos, haciéndolos retroceder meteóricamente, como no había conocido Rusia en 1000 años de su historia, y seguramente ningún otro país tampoco en ninguna de las guerras. Era la instantánea parálisis de un poder inicuo, al cual le habían dado la espalda sus súbditos, como si fuera el cadáver de un ahorcado. Para la población de la URSS, en el año 1941, la llegada de un ejército extranjero naturalmente significaba el derrocamiento del régimen comunista, para nosotros no podía haber ningún otro sentido en esa llegada. Esperábamos un programa político que nos liberara del bolchevismo”. (Tomo 3, Parte 5, Capítulo 1).
Es importante prestar atención a las palabras que anteceden a este relato de Solzhenitsin: “En la Primera Parte de mi libro, el lector todavía no estaba preparado para recibir toda la verdad. Al principio, mientras el lector junto a nosotros atravesaba todo el camino de los campos de concentración, se le había planteado solamente un aviso, una invitación a pensar. Ahora, después de todas las etapas de los campos de concentración, el lector estaría más comprensivo. En la Primera Parte, yo hablaba de aquellos seguidores de Vlasov que tomaron las armas por desesperación, por el hambre estando prisioneros, porque no tenían otra opción. Pero ahora no se puede posponer más. Hay que hablar también de aquellos que aún antes de 1941 no soñaban con ninguna otra cosa sino con tomar las armas y castigar a esos comisarios rojos, a los miembros de la policía política y a los autores de la colectivización forzada. ¿Recuerdan lo que decía Lenin? ´La clase oprimida que no intenta aprender a manejar las armas, tener armas, solo se merece que se la trate como esclava´. Pués bien, para nuestro orgullo, la guerra germano-soviética mostró que no somos tan esclavos como nos habían escupido los liberales en todas sus investigaciones históricas. No eran esclavos los que empuñaron los sables para cortarle la cabeza al Padrecito Stalin”. (Tomo 3, Parte 5, Capítulo 1).
O sea que el autor dice en forma abierta, que estuvo preparando especialmente al lector para que pudiera respetar a los hombres de Vlasov, apelando a “la travesía por los campos de concentración”. Para el laureado escritor no hay que estar orgullosos de la victoria de Stalin sobre el nazismo, sino de los hombres de Vlasov.
Para finalizar, Solzhenitsin escribió: “Me arrogo el derecho de decir: no hubiera valido nada nuestro pueblo, hubiera sido un pueblo de siervos redomados, si en aquella guerra no hubiera aprovechado la posibilidad de blandir un fusil contra el gobierno stalinista, si hubiera dejado pasar la oportunidad de al menos amenazar y mencionarle a la madre al querido Padre de los Pueblos. Los alemanes, por lo menos, tuvieron la conjura de los generales contra Hitler. ¿Y nosotros? Nuestros altos mandos militares eran (y siguen siendo al día de hoy) miserables, corrompidos por la ideología partidaria y la codicia, y no conservaron el espíritu nacional, como ocurre en otros países. En la Segunda Guerra Mundial sólo las bases de campesinos-soldados-cosacos amenazaron y golpearon al régimen comunista. Ese movimiento fue mucho más del pueblo, que todo el ´movimiento de liberación´ intelectualoide de fines del siglo 19 hasta febrero de 1917, con sus fines pseudo populares, y sus frutos en las revoluciones de Febrero y Octubre. Pero el destino del movimiento de Vlasov no fue desarrollarse, sino perecer”. (Tomo 3, Parte 5, Capítulo 1).
No es de extrañar que, cuando Solzhenitsin era perseguido por el régimen soviético, antes de ser expulsado del país en 1974, la propaganda comunista lo rotulaba de “vlasovista interno”. No se equivocaba.
Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Alexandr-Solzhenitsyn-y-el-ejercito-libertador-ruso-564228.note.aspx
jueves, mayo 01, 2025
¿Eso es Comunismo?. Cantinflas. (ver video en Youtube).
Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes (Ciudad de México, 12 de
agosto de 1911-Ciudad de México, 20 de abril de 1993), conocido por su
pseudónimo Cantinflas, o también simplemente como Mario Moreno, fue un mimo,
actor, productor, guionista y comediante mexicano. Fue mundialmente conocido
gracias a sus interpretaciones de personajes multifacéticos, aunque todos ellos
desarrollados en torno a un único personaje en común, al cual él justamente dio
en llamar «Cantinflas».
El personaje es asociado con la identidad nacional de México
y le permitió a Cantinflas establecer una larga y exitosa carrera
cinematográfica que incluyó su incursión en Hollywood, California, Estados
Unidos. Se convirtió en un ícono mexicano y su legado perdura hasta nuestros
días e incluso Charles Chaplin comentó una vez que era el mejor comediante vivo
para entonces. En los Estados Unidos, es recordado como coprotagonista con
David Niven en la película ganadora del Óscar a la mejor película titulada La
vuelta al mundo en 80 días, por la cual Moreno ganó un Globo de Oro al mejor
actor en comedia o musical.
Texto: Wikipedia.
domingo, febrero 23, 2025
LA HISTORIA REAL, LA INSPIRACION LITERARIA Y LAS PERIPECIAS DE SOLZHENITSYN DETRÁS DE ‘EN EL PRIMER CÍRCULO’. Por Nicolás Kasanzew.
![]() |
| Nicolás Kasanzew junto al escritor ruso Alexandr Solzhenitsyn, durante una visita a su “dacha” en Cavendish, Vermont, en 1984. |
LA HISTORIA REAL, LA INSPIRACION LITERARIA Y LAS PERIPECIAS DE SOLZHENITSYN DETRÁS DE ‘EN EL PRIMER CÍRCULO’.
Descenso al infierno de un premio Nobel.
El escritor ruso ambienta su novela en uno de los campos de trabajo soviético donde fue confinado. Por lo explosivo de su contenido debió reescribirla siete veces. A través de sus personajes se plantean temas predestinados a crecer en sus obras futuras.
Aunque el propio Alexandr Solzhenitsyn sostenía que para él la forma literaria más atrayente era la novela “polifónica” (sin un protagonista central, donde el personaje más importante es aquel a quien, en determinado capítulo, alcanza la narración y con señales еxactas del lugar y tiempo de la acción), de sus cinco obras más importantes, curiosamente, solamente la primera es novela en sentido estricto del término. Se trata de En el primer círculo, que comenzó a circular clandestinamente en la Unión Soviética en 1965. Esto es así porque Archipiélago Gulag, de acuerdo a su subtítulo, es un “ensayo de investigación artística”; la epopeya Rueda roja es una “narración en lapsos medidos”; Pabellón de cáncer por voluntad del autor es un “relato” y Un día de Iván Denisovich es un “cuento”.
La novela En el primer círculo fue escrita a lo largo de 13 años, desde 1955 a 1968 y tiene siete redacciones diferentes.
Aquellos que pudieron leerla en copias clandestinas a máquina del Samizdat o en copias occidentales “piratas”, pudieron advertir que tenían ante sí una obra distinta en muchos aspectos.
Solzhenitsyn lo explicaba así: “La novela verdadera, que yo finalicé muchos años atrás, tenía un contenido tan explosivo, que era absolutamente imposible largarla al Samizdat y menos aún ofrecerla a Tvardovsky, director de la revista literaria Novy Mir. La novela languidecía en mi poder, y hete aquí que yo vi que era posible ofrecer una parte de los capítulos y otra parte no. Entonces decidí romper en ladrillos el edificio ya listo y comenzar a clasificar ladrillo por ladrillo para armar otra novela. Para ello debía modificar la trama original. En la base de mi novela yace un hecho absolutamente verídico y además, yo diría, bastante histórico. Pero yo no podía darlo. Necesitaba reemplazarlo con algo. Y lo sustituí con una trama soviética muy corriente de aquel tiempo, año 1949, en que transcurre la novela. Justamente en ese año en la Unión Soviética se exhibía un film que, con total seriedad, acusaba de traición a la patria a un galeno que le entregó a médicos franceses el remedio para el cáncer. Se proyectaba la película y todos la miraban asintiendo circunspectos con sus cabezas. Así, en vez de mi verdadera trama oculta, yo presenté esta trama abierta, por todos conocida" (ver A. Solzhenitsyn Obras reunidas).
Pero, aun así, las revistas literarias no se animaron a mostrarle la versión completa al funcionario que reseñaba las obras para el dictador soviético Nikita Khruschov. Ni tampoco al propio Khruschov -ni un solo capítulo-. Como por ende la novela no se pudo editar, esta versión cobró circulación clandestina en el Samizdat exactamente 60 años atrás.
HISTORIA REAL
El hecho en que se basa la trama original sucedió realmente, es una historia auténtica. El secreto de la bomba atómica le fue robado exitosamente a los Estados Unidos y el diplomático ruso que quiso alertar sobre eso por teléfono a la embajada de Washington en Moscú, pereció.
Solzhenitsyn, matemático de formación, por criticar a Stalin estuvo recluido en la “sharashka” de Marfino -una prisión especial para científicos a quienes obligaban a trabajar para el Kremlin- y como allí se había procesado la cinta grabada para determinar de quién era la voz delatora, conocía esa historia.
Aquí, como en las obras posteriores, el autor insiste celosamente en un meticuloso seguimiento de la realidad. La misma “sharashka” de Marfino y casi todos sus habitantes son copiados del natural.
El sentido del nombre de la novela está explicado dos veces, al principio y al final, por dos reclusos: “La sharashka fue inventada, si usted quiere, por Dante. El gran florentino se desgarraba: ¿dónde ubicar a los sabios de la antigüedad? El deber de cristiano le ordenaba lanzar a esos paganos al infierno. Pero la conciencia renacentista no le permitía mezclar a esos preclaros varones con el resto de los pecadores y condenarlos a tormentos. Entonces Dante les inventó un lugar especial en el infierno. La “sharashka”, el más elevado, el mejor, el primer círculo del averno”.
Otra -y algo distinta- interpretación es brindada por el personaje del diplomático Volodin, quien aún libre traza para mayor claridad un círculo en la húmeda tierra moscovita: "¿Tú ves un círculo? Eso es la patria. Es el primer círculo. Y aquí el segundo. El diplomático dibuja un círculo más amplio. Esto es la humanidad. ¿Y pareciera que el primero entra en el segundo? ¡Nada por el estilo! Aquí hay muros de prejuicios. Inclusive aquí hay alambre de púa con ametralladoras. Aquí, ni con el cuerpo ni con el corazón, es casi imposible abrirse paso. Y resulta que no existe ninguna humanidad. Sino solamente patrias, patrias, y diferentes para todos…".
CREAR MASA CRÍTICA
En su única novela Solzhenitsyn aplicó su recurso favorito de comprimir la acción en el tiempo para crear una masa crítica: “Te atrapa algo nuevo. ¿Pero cómo describirlo? Yo viví ahí tres años. Describir esos tres años quedaría muy flácido, hay que compactar. Еvidentemente, la pasión por la compactación está arraigada en mí, no sólo en el material. Y yo concentré. Dicen que la acción dura cuatro o cinco días. Nada que ver, no llega ni a tres jornadas completas, desde la noche del sábado hasta el día del martes. Lo cual es demasiado espacioso. Quizá también talla aquí la costumbre de mi vida en las celdas. No soporto que mi material se distribuya con demasiada libertad”.
Al destino se le antojó disponer que los tres principales prototipos de los personajes fundamentales de En el primer círculo dejaran testimonios.
Si detrás del ingeniero Nerzhin, quien trata de encontrarle sentido a la vida y a la revolución, está el propio autor de la novela, detrás del ‘marxista depurado’ Lev Rubin se perfilan claramente los rasgos del literato Lev Kopelev, quien terminaría exiliado en Alemania. A su tercer tomo de memorias este incluso le puso el nombre de la capilla del ex asilo de niños de Marfino, en cuyo recinto estaba el dormitorio común de los presos políticos: “Aplaca mi tristeza”.
El tercer personaje, Sologdin, "aristócrata en cuerpo y espíritu", es el reflejo artístico de un ingeniero-filósofo muy original, Dimitri Panin, fallecido en 1987 en Francia. Su libro Notas de Sologdin se publicó en varios idiomas.
Puestos en una situación imposible, tanto los reclusos como muchos habitantes de la “zona grande”, es decir teóricamente libres, (a los campos de concentración y prisiones les decían "la zona chica") se vieron obligados a resolver las más extremas cuestiones de la existencia.
El diplomático Inokenti (Inocencio, un nombre bien simbólico) Volodin, motivó su llamada a la embajada de los Estados Unidos de esta manera: “Es criminal dejar en manos de un régimen enloquecido un arma que excede al hombre”, porque además “no hay que confundir a la patria con el gobierno”.
En la URSS uno estaba obligado a elegir no sólo su propio destino, sino también el de familiares y personas cercanas, a las cuales un acto personal honesto podía llevar a la destrucción total.
Los más abiertos intercambios de opiniones, imposibles en la época soviética estando en libertad, se producen paradójicamente en el marco de la esclavitud - entre los reclusos de la "sharashka".
En circunstancias trágicas estos hombres analizan su experiencia, la historia del pueblo y su literatura.
No es por azar que surgen aquí los nombres de grandes escritores del pasado. Y las comparaciones: “Cuando lees la descripción de los supuestos horrores de la vida presidiaria en Dostoievsky, te asombras: ¡con qué tranquilidad cumplían sus condenas! ¡En 10 años no los trasladaban ni una sola vez!" Los permanentes traslados de un campo de concentración a otro eran un calvario adicional para los presos políticos de la URSS.
Sin embargo, ante una pregunta con falta de tacto que le fuera hecha en Madrid: "¿Quién experimentó mayores sufrimientos: Dostoievsky o usted?” Solzhenitsyn contestó tajante: “Еl Gulag fue incomparablemente más horrible que el presidio zarista. Pero la medida del sufrimiento interno de una persona no siempre se corresponde con lo vivido exteriormente".
También es mencionado tangencialmente otro clásico de tiempos pasados: "Depurado del pecado de la propiedad, de la inclinación а la vida sedentaria, de la atracción por el confort burgués (justificadamente еstigmatizado por Chejov), de los amigos y de su pasado, el recluso se pone los brazos detrás de la espalda y en columnas de a cuatro camina hacia el vagón".
LA MORALIDAD
Los tres protagonistas bifurcan sus caminos ante la pregunta: “¿Es moralmente admisible cumplir cualquier encargo de la "sharashka"? ¿Crear aparatos de escucha de teléfonos domésticos, tal como en una prisión vecina hiciera el ingeniero Bober, logrando así -con la desgracia de centenares de personas- una liberación anticipada y el Premio Stalin? No, parecería que no vale. ¿Y las cámaras ocultas para vigilar a los conciudadanos en sus departamentos y en las calles? Tampoco parecería lícito. Y con respecto al armamento atómico: ¿este es para la patria o para Stalin?
En busca de una respuesta Solzhenitsyn, al estilo Tolstoi, se dirige a un hombre rústico, Spiridon, еxteriormente simplote, quien sufriera no sólo todas las desgracias que le tocaron a su pueblo, sino que también había tenido en ellas una participación personal, tanto del lado de las víctimas como del lado de los verdugos.
“¿Es concebible acaso para el hombre discernir en esta tierra quién tiene razón? ¿Quién tiene la culpa? ¿Quién puede contestar eso?”, le pregunta el intelectual escéptico al viejo campesino inválido. Y recibe por respuesta algo digno de un apotegma: “¡Sí, te lo voy a decir! El perro matalobos tiene la razón; ¡el caníbal, no!”
Finalmente, Nerzhin rechaza colaborar con los torturadores y se convierte en voluntario culpable de su propia perdición. Sologdin busca un camino lateral, de rodeo. Al mismo tiempo Nerzhin prevé en el futuro un destino muy distinto para sí mismo: "Pasarán los años, y todas esas personas, hoy oscurecidas, indignadas, espiritualmente deprimidas o hirviendo de furia. Unos se acostarán en sus tumbas, otros se ablandarán, humedecerán, otros se olvidarán de todo, renegarán, pisotearán aliviados su pasado carcelario. Otros más se darán vuelta en el aire y hasta dirán que era racional y no cruel, y quizá ninguno de ellos se anime a recordarles a los verdugos de hoy, ¡cómo destrozaron al corazón humano! Pero justamente, con más fuerza que todos ellos sentía Nerzhin su deber y su vocación de sacrificio. Él conocía en sí mismo la capacidad meticulosa de nunca perder el camino, nunca enfriarse, nunca olvidar".
Alrededor de estos personajes, ya podemos entrever un semillero de temas predestinados a crecer en sus obras futuras y que definirán los senderos fundamentales de la creación de Solzhenitsyn.
La lucha de Sologdin contra las palabras "aviares" (es decir palabras extranjeras utilizadas sin necesidad), la capacidad de clarificar un concepto con una sola e inesperada palabra nueva, pero creada dentro de la tradición rusa, el interés por el olvidado líder obrero Shliapnikov y la rebelión anticomunista campesina de Tambov de 1921, entre otros. A estos dos últimos temas les estaba destinado ser ampliamente desarrollados еn La rueda roja, como así también al famoso método de Solzhenitsyn de los “nudos” narrativos, acerca del cual, en relación a Lenin, -otra de las figuras claves de La rueda roja,- reflexionan en la "sharashka" Sologdin y Nerzhin.
“Sé digno entonces de tu ciencia. ¿Cómo se investiga cada fenómeno desconocido? ¿Cómo se tantea cualquier curva no trazada? ¿Ininterrumpidamente? ¿O por puntos específicos?”, pregunta el primero. Y el segundo le responde: “Nosotros buscamos los puntos de quiebre, puntos de retorno, de extremos y finalmente los de ceros. Y la curva, queda íntegramente en nuestras manos”.
Vale señalar especialmente dos capítulos, extraordinariamente representativos del don de Solzhenitzyn para la ironía trágica. Es La sonrisa de Buda, que narra la visita de la esposa del presidente Roosevelt a la prisión soviética de Butyrky y la puesta en escena organizada con ese motivo por los carceleros, y el capítulo 55 - la siniestra parodia de la justicia comunista, interpretada por los reclusos que enjuician al príncipe Igor, personaje histórico del siglo X.
En la culminación del juicio, quien cumple el rol de abogado oficial, el buchón secreto Isaac Kagan, de acuerdo a la tradición de aquellos tiempos en la URSS, no está conforme con la condena pedida para su defendido por el "fiscal" -la pena máxima, 25 años de reclusión- sino que exige un castigo aún más duro. Solicita que después de cumplir la condena se lo declare enemigo de los trabajadores y expulse del país. “Que espiche allí, en Occidente”.
En la novela hay escenas decididamente tremendas, que revuelven el alma al describir los encuentros entre los presos políticos con sus parientes “libres”.
Al asomar por un instante del abismo del Archipiélago Gulag, los reclusos a veces lucen mejor que sus cónyuges y parientes, acorralados en un callejón sin salida por su relación con los "enemigos del pueblo", y a quienes se les ofrece una sola alternativa: renegar de sus seres queridos o morir de inanición. Se entiende muy bien por qué esta novela le valió al autor el Premio Nobel de Literatura en 1970.
Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Descenso-al-infierno-de-un-premio-Nobel-556113.note.aspx
sábado, abril 20, 2024
El martirio de Sacheri y el asesinato de Mugica.
Por Héctor Aguer.
El próximo 22 de noviembre se cumplirán 50 años del martirio de Carlos Sacheri. Sin vacilaciones escribo “martirio” y no “asesinato”, aunque el Obispo de San Isidro no considera oportuno abrir un proceso en orden a la beatificación, apoyándose en un informe negativo firmado por el canonista Vicente Llambías. La Iglesia Argentina deberá finalmente reconocer la realidad de ese acontecimiento que la enriquece. Es preciso, en ocasión de este aniversario, difundir la figura y la obra del eximio laico.
domingo, julio 30, 2023
¿Cómo Mao Zedong ayudó a reducir la pobreza?
Los periódicos de mi ciudad, The Miami Herald y El Nuevo Herald, destacan historias del trágico incremento del hambre en Venezuela.
Es importante llamar la atención sobre como el régimen socialista de Chávez-Maduro ha empobrecido esa rica nación. Y destacar los desastres económicos provocados por “economías de comando” en Cuba, Corea del Norte y dondequiera que la seducción de la planificación centralizada ha prevalecido.
Él protesta, junto al economista Max Roser, ambos enfocados en cómo están cambiando las condiciones de vida en el mundo, porque los titulares deberían anunciar:
El número de personas en pobreza extrema declinó en 137,000 desde ayer
Aseguran que ese mismo titular podría haber sido repetido en la prensa diariamente los últimos 25 años. Ese es el progreso diario que hacemos reduciendo la pobreza extrema. De 1820 a 2015 el porcentaje de la población mundial viviendo en pobreza extrema declinó del 90 al 10 por ciento. Casi la mitad de esa disminución ocurrió en los últimos 25 años.
Esto resalta la pregunta obvia de por qué la pobreza extrema ha declinado tan dramáticamente últimamente. A esta pregunta el economista de Desarrollo Internacional Steven Radelet ofrece una ingeniosa explicación: “En 1976 Mao cambió la dirección de la pobreza global sencilla y dramáticamente con un simple acto: muriéndose”.
Lo que están destacando esos cientistas sociales es que la muerte de Mao Zedong desató causas mayores para el declinar mundial de la pobreza extrema. En China su muerte posibilitó la introducción de sustanciales reformas de mercado por su sucesor Deng Xiaoping.
El éxito de la reducción de la pobreza en China con reformas de mercado ha sido dramático. Desde la muerte de Mao el consumo diario de calorías por persona en China se incrementó de 1,500 a 3,100: esta cifra es la que recomiendan las directivas en EEUU para un joven altamente activo.
No es exageración afirmar que la muerte de Mao y el efecto demostrativo del éxito del capitalismo de libre mercado en China tuvieron un impacto ideológico en el resto del mundo comunista-socialista. En quince años el bloque soviético colapsó, la mayoría del mundo socialista estaba desordenado, y los defensores del comunismo consternados.
Al comienzo de los 1980 las economías mundiales comenzaron emulando a China en el cambio de la colectivización y planificación centralizada a economías más abiertas, no solo en Rusia y Europa Oriental sino países como India, Brasil, Vietnam, y algunas naciones africanas.
Actualmente, las calorías consumidas por persona en África aumentaron a 2,600, y para la población de India, más de mil millones, son 2,400. Como problema agudo, las hambrunas catastróficas parecen haber sido erradicadas de la mayoría de los continentes, aunque lamentablemente todavía ocurren en algunas regiones.
Y hay más noticias buenas. Incrementos de riquezas, medidos como PIB per cápita, se correlacionan naturalmente con mejor nutrición y salud, y correspondientemente con vidas más largas. Pero también entra en juego una correlación menos obvia. Incrementos en la riqueza de un país también correlacionan positivamente con valores éticos más elevados, derechos humanos, tolerancia, libertad, y paz (Steven Pinker).
Demostrablemente, la pobreza extrema está declinando mundialmente. Los académicos pueden atribuirlo a una miríada de factores: fin de la guerra fría, avances tecnológicos en industria y agricultura, globalización, incremento del comercio facilitado por barcos portacontenedores y aviones de carga, menores tarifas, menos barreras a inversiones extranjeras, y muchos más.
Pero, como señala el Dr. Pinker, cuando muchas cosas buenas suceden a la vez y se refuerzan unas a otras, es analíticamente difícil identificar la primera ficha que cayó cuando todo el dominó se está cayendo.
Yo repito a Radelet: “…Mao cambió la dirección de la pobreza global sencilla y dramáticamente con un simple acto: muriéndose”. Esa fue la primera ficha que cayó de este dominó.
Publicado en República de Guatemala.
https://republica.gt/columna-de-opinion/como-mao-zedong-ayudo-a-reducir-la-pobreza-2023748380
domingo, julio 23, 2023
Carta a Eva y un agradecimiento que nunca llegó.
Por Aldo Duzdevich.
El 8 de junio de 1947, Eva Perón arribó al aeropuerto de Barajas -España- como punto inicial de la “Gira del Arco Iris” que realizará durante 79 días por Europa. Días antes una célula del Partido Comunista, en protesta a su visita, hizo estallar una bomba en la embajada argentina. Los autores fueron detenidos y condenados a muerte, entre ellos la militante comunista de 29 años, Juana Doña Jiménez. Evita recibió una carta de su hijo, pidiendo por la vida de su madre, y le exigió a Franco que retirase la condena de muerte. La miniserie española “Carta a Eva”, cuenta esta historia muy poco conocida en nuestro país.
Trigo y carne para el pueblo español y política de no-alineamiento.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, España que no había participado, pero no oculto su simpatía por las potencias del Eje, había quedado en el bando de los perdedores. Como castigo, Estados Unidos e Inglaterra establecieron un fuerte bloqueo comercial que le generó una enorme escasez de alimentos.
El peronismo recién llegado al poder sostenía la tercera posición independiente y se negaba a ser furgón de cola de la nueva potencia imperial. Perón consideraba que, si se permitían sanciones o una intervención militar en España, una excusa similar podría ser utilizada contra nuestro país.
Por otro lado, el bloqueo abría a la Argentina una posibilidad de colocar alimentos. Se vendieron 400.000 toneladas de trigo, 120.000 de maíz, 20.000 de carne congelada. Al año siguiente Perón otorgó un crédito de 400 millones de dólares pagaderos a cuatro años y también le aseguró a España la provisión de trigo hasta 1951.
En este contexto, Francisco Franco invitó a Perón a visitar España. El canciller Bramuglia, evaluó que una visita de Perón sería tomada como una abierta provocación a los EE. UU. Perón decidió entonces, mandar a su esposa y ampliar la gira a Portugal, Francia, Italia y Suiza, para no quedar encorsetado en la visita a España.
La miniserie Una carta para Eva.
La serie de dos capítulos se inicia justamente mostrando la invitación de Franco, la definición del viaje y los preparativos del mismo.
El guion y dirección pertenecen al director español Agustí Villaronga. La argentina Julieta Cardinali tomo el papel de Evita. Ana Torrent es Carmen Polo, la mujer de Franco. Nora Navas la militante comunista Juana Doña, y Carmen Maura hace el papel de su madre.
Para los ojos argentinos, llama la atención la descripción que hace el guionista, de la relación entre Perón y Evita, y las personalidades de ambos. A diferencia de algún lamentable film nacional, que mostró a una Evita ejerciendo el poder de látigo, sobre un Perón un poco torpe y obediente. O, de algún libro de dibujos reciente, con la misma tónica. El español Villaronga muestra a una Evita joven y desenfadada, pero con un profundo respeto y amor personal por Perón; y, muy ubicada en su rol de acompañamiento político de quien consideraba y respetaba como líder.
La serie gira alrededor de cuatro personajes femeninos. El choque personal y político entre Evita y Carmen Polo. Y, el drama de la detención y torturas de Juana Doña y su madre. El director, juega con fusionar la ficción, con las imágenes documentales de época, donde se puede ver el enorme recibimiento y fervor popular que despierta Evita a su paso.
La “Gira del Arco Iris”.
La “Gira del Arco Iris” fue un viaje de 79 días de Eva Perón, por España, Italia, Suiza, Francia, Portugal, Mónaco, el Vaticano, Brasil y Uruguay.
La comitiva que la acompañó estaba formada por: Lilian Lagomarsino de Guardo, Juan Duarte, el empresario y amigo de Perón, Alberto Dodero, y Emilio Abras, encargado de la relación con la prensa. Se sumaron dos religiosos: Hernán Benítez y Pedro Errecart.
Trescientos mil españoles recibieron a Eva Perón. En la recepción fue condecorada por el gobierno y se dirigió al público hablando de los derechos laborales y de las mujeres, poniendo en apuros en esta oportunidad y en muchas otras, a los funcionarios del gobierno de Franco, que tenía una política muy distinta al peronismo.
Eva salteó el protocolo reiteradamente, realizó varias visitas a los barrios más humildes, cada vez que era reconocida se multiplicaban las muestras de afecto. Fue llevada a ver una corrida de toros y no disimuló su desagrado calificándolo de un acto de barbarie. Permaneció en el país ibérico por tres semanas recorriendo varias ciudades.
Tuvo un incidente con Carmen Polo, según recordó ella, tiempo después: “a la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de rojos porque habían participado en la Guerra Civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo, sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada”, describió Evita en su particular lenguaje.
El resultado de la discusión fue que: “Desde ese día cada vez que podía eludir un compromiso de acompañarme, lo hacía. Claro que yo, cada vez que pasábamos frente a un palacio comentaba: ‘Qué hermoso hospital se podría poner aquí para el pueblo’, porque los hospitales eran una ruina y la pobre gente tenía que atenderse en ellos porque no tenían otra cosa”.
El 10 de junio envió un Mensaje al pueblo argentino desde España donde decía: “Me hubiese gustado, que todos ustedes, hubiesen estado junto a mí, en el grandioso acto de adhesión a la causa argentina, que ha sido el recibimiento popular de este hermoso Madrid. Este delirio desbordante que hemos recibido prueba ante Uds. y ante nuestro General, de manera definitiva, que España se ha hecho eco de nuestra revolución y de nuestras sostenidas conquistas por el derecho del más débil, del más explotado, del más necesitado”.
Comunistas y socialistas contra Evita.
En nuestro país las mujeres socialistas difundieron un comunicado indicando que no se sentían representadas por Eva Perón y lamentaban que fuera recibida en un país como Francia que tenía a socialistas en el gobierno.
El Partido Comunista con filiales en toda Europa, se encargó de montarle una campaña de desprestigio y conflictos a su paso. En Italia, organizaron manifestaciones frente a la embajada argentina para mostrar su repudio a su visita. Lo mismo hicieron en Suiza.
Y en España, aunque el pueblo trabajador estaba pasando hambre y Evita traía alimentos, los miembros del Partido Comunista directamente hicieron saber su desagrado explotando una bomba en la puerta de la embajada. En relación a este hecho, Franco ordenó varias ejecuciones entre ellas la de la militante comunista Juana Doña Jiménez.
Juana Doña Jiménez salva su vida por la Carta a Eva.
Estando en Madrid, Evita recibió una carta: “Señora Eva Perón, por favor, a mí me han fusilado a mi padre y ahora van a fusilar a mi madre. Necesito que me ayude. Se llama Juana Doña, está en la cárcel de mujeres y Franco la quiere matar. Firmado: Alexis Jiménez”.
Ante esta trágica noticia escrita por un niño de 6 años, Evita se perturbó y se preocupó por la vida de esa mujer. Le ordenó al embajador que pida formalmente el indulto de Juana Doña Jiménez. Luego de presionar durante varios días. Finalmente, Eva Perón se salió con la suya y consiguió que Franco le conmute la pena de muerte, por 30 años de prisión. Sus camaradas, en cambio, fueron fusilados el 28 de agosto. El niño Alexis logró salvar la vida de su madre. Juana Doña Jiménez ingresó en la cárcel donde estuvo 18 años en prisión.
Algo similar ocurrió con el fraile Pedro Errecart. Este franciscano estando en Madrid, también recibió un mensaje de tres argentinos que iban a ser condenados a muerte, y el religioso le fue a pedir a Franco que les conmute la pena, lo que consiguió. Franco no salía de su asombro de lo que le estaba sucediendo con la visita protocolar y oficial de la delegación argentina. Fue para él y su esposa, un verdadero dolor de cabeza.
El 1 de agosto de 1961 Juana Doña salió en libertad. Viajó a Francia. Fundó el “Movimiento por la Liberación e Igualdad de la Mujer”. Escribió varios libros: “Mujer”, “Desde la noche y la niebla”, y otros. Continuó con su actividad política en el Comité Central del Partido Comunista Español. Falleció el 18 de diciembre de 2003 en Barcelona, a los 84 años.
“Ni le di las gracias. No me interesé yo, ni se interesó ella.”
En agosto del 2002, la periodista de La Nación, Silvia Pisani, pudo entrevistar a Juana Doña Jiménez quien es considerada en España como la “segunda pasionaria” después de Dolores Ibárruri.
“-Usted jamás dijo nada a Eva Duarte. ¿Por qué?”
“-No me interesé yo, ni se interesó ella. Fuimos dos mujeres que no tuvimos relación. Ni le di las gracias. Y no se crea, hay gente que eso me lo reprocha y otra gente que dice que hice bien. ¿Qué podía tener yo con una populista como ella?»
“- ¿Por qué no le agradeció?”
“-Quedamos en paz. Para mí fue la vida, seguramente. Pero para ella, la posibilidad política de exhibir el logro de haber conmutado la pena a la mujer que puso la bomba en la embajada argentina. Como si esa acusación hubiera sido cierta.”
“-Usted fue política. ¿No le interesó que ella también lo fuera?”
“-Soy comunista desde que tengo 13 años. Aprendí mucho de política. Y aquel peronismo no fue un sistema con el que yo simpatizara. Me alegró al principio, cuando vi que les quitaban a los ricos para repartir a los pobres. Pero lo cierto es que mucho de aquel oro desapareció. Muy pronto la cosa dejó de ser tan humana. O tan ideológica.”
Cincuenta y cinco años después Juana Doña Jiménez, una muy importante política, intelectual y feminista española seguía pensando que el peronismo y por ende Evita era fascismo. Que “el oro” que supuestamente abarrotaba nuestro Banco Central en 1945, se lo habían robado. Que “la cosa” dejo de ser “tan humana”. Los españoles ya habían tratado con las colonias de exiliados peronistas y no peronistas de los setenta. Ya Madonna había hecho su ópera “Don't cry for me Argentina” y convertido a Evita en un icono universal, junto al Che, que si era comunista.
¿Es tan fuerte lo ideológico?, ¿es tan duro el corazón militante? ¿Porque Juana Doña Jiménez, a sus ochenta y tres años, próxima a dejar el mundo por muerte natural; no se permitió la debilidad de ofrecer un gracias, a aquella jovencita de 27 años, ¿que un día la salvo de morir contra un paredón?
La miniserie “Carta a Eva” puede verse en la plataforma Flow. La fuente de esta nota son las publicaciones del historiador Ignacio Clopplet, la de Silvia Pisani y otras.
ALDO DUZDEVICH (*) El columnista es autor de Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.
Publicado en Diario "La Mañana del Neuquén".
Domingo 23 de julio del 2023.
https://www.lmneuquen.com/pais/carta-eva-y-un-agradecimiento-que-nunca-llego-n1042879












