GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, octubre 13, 2025

Gustavo Martínez Zuviría y el escudo de Buenos Aires.

 


Gustavo Martínez Zuviría y el escudo de Buenos Aires.

El 12 de octubre de 1934, en el contexto del XXXII Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Buenos Aires, se desarrolló un acto solemne en el Teatro Colón con la presencia del Presidente de la Nación y del Legado a látere de Su Santidad, el Cardenal Eugenio Pacelli, además de otras altas autoridades entre las que se encontraba el Arzobispo de Toledo y Primado de España.

El primer orador de la función fue Gustavo Martínez Zuviría, quien en ese momento era director de la Biblioteca Nacional y Presidente de la Comisión de Prensa y Publicidad del Congreso Eucarístico. En sus palabras hizo expresa referencia al escudo de la Ciudad de Buenos Aires, y por ello nos complace compartir hoy, en igual fecha de 2025, la parte inicial de su discurso, en la que se refiere al blasón porteño. 

Ilustramos el texto con versiones del escudo porteño de 1580.

Escudo de Buenos Aires en una placa
en Parque Centenario
(foto propia)

«No os sorprenda, señores, mi emoción al usar de la palabra en este momento y en presencia de tan ilustre concurso.

He vacilado mucho al entrar, os lo confieso, pero he recordado la hermosa oración de Esther, antes de llegar a la presencia del rey Asuero, y la he repetido mentalmente: "Acordaos de mí, Señor, vos que domináis todo poder. Poned en mi boca lo que debo decir, a fin de que mis palabras sean agradables al príncipe".

Eminentísimo Señor, que representáis con incomparable majestad al Vicario de Cristo en la tierra, rey de reyes, aunque se firme "siervo de los siervos de Dios": dignaos aceptar el corazón palpitante de esta gran ciudad latina, que tiene en su escudo una cruz.

Y a vos, Excmo. Señor Presidente de la Nación, dejadme que os diga que el pueblo argentino, que anoche visteis desfilar, y cuya fé se muestra en forma intergiversable, está orgulloso de veros continuar la lista de sus presidentes católicos, y de afirmar con palabras elocuentes y con hechos prácticos vuestras sinceras convicciones, fuentes de buen gobierno, porque como vos mismo lo dijisteis en vuestro discurso de anoche: los pueblos sueñan todavía con el reino de la justicia y del amor que les anticipara el Divino Maestro.

Me complace aludir al escudo de Buenos Aires delante de V. E., Monseñor Gomá y Tomás, Primado de España, porque es recordar al gran español don Juan de Garay, que en 1580 abrió los cimientos de esta ciudad, y en testimonio de su fe católica la puso bajo la advocación de la Santísima Trinidad y le dio por blasón un águila coronada, que empuñaba una cruz roja, semejante a la que llevan en su manto los caballeros de Calatrava.

Las armas de Buenos Aires son ahora la insignia del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, con la diferencia de que el águila no levanta una cruz, sino la resplandeciente custodia eucarística.

A vos, Excmo. Señor, que habéis dado gloria a Dios y a las letras castellanas escribiendo con pluma de oro libros profundos y hermosos por su ciencia y por su fervor, os complacerá sin duda descubrir en los cimientos de Buenos Aires esta roca firme de la fundación, sellada con la católica y españolísima cruz de aquellos caballeros que hacían voto de defender, aún con las armas, la Inmaculada Concepción de María, objeto de vuestra ardiente devoción y tema de algunos de vuestros libros».

Cerramos con esta entrada los festejos del Día de la Raza y de la Hispanidad.

El texto y las imágenes pertenecen a Heráldica en la Argentina.

https://heraldicaargentina.blogspot.com/2025/10/gustavo-martinez-zuviria-y-el-escudo-de.html

domingo, mayo 26, 2024

Saavedra y dos cartas de Hugo Wast. Por Roberto Elissalde.

 

Conservo dos cartas originales que Gustavo Martínez Zuviría conocido como Hugo Wast le enviara al doctor Carlos Alberto Pueyrredon en diciembre de 1959, en las vísperas de aparecer El Año X, que con el sello de la editorial Huemul vio la luz a comienzos de 1960, en el año del sesquicentenario de la Revolución de Mayo.

El 15 de diciembre Pueyrredon había sido elegido presidente de la Academia Nacional de la Historia, y el 20 Martínez Zuviría lo felicitaba porque ”no sólo es Ud. un historiador de verdad de claro estilo, de absoluta seguridad y desinterés, como no ser el de establecer la verdad, y de copiosa información, sino de algo que para un cargo tan eminente, vale tanto como eso: es un señor. Ya entre nosotros va desapareciendo el señorío, que es más importante que el palabrerío y que el fichero”.

Con buen humor le dice “le escribo con un pie en la sepultura… civil. Gracias a Dios mi salud es excelente, pero estoy a punto de publicar un libro sobre la Revolución de Mayo, donde vindico la gran figura de Saavedra (¡no porque sea antepasado de su mujer y de unos nietos míos!) sino porque ha sido miserablemente tratado por los historiadores de todo pelaje”.

Se lamentaba no haber podido enriquecer la documentación con las obras de Pueyrredon, En tiempos de los Virreyes y 1810. La Revolución de Mayo, que tenía en su biblioteca “y ya no se donde fueron a parar”.

Le había pedido a su hijo Marcelo Martínez Zuviría que le “solicitara en préstamo una de ellas a su hijo Julio, con quien se ve a menudo en la Cancillería”, pero “ninguno me llevó el apunte”; culpando un poco más a Marcelo que “hizo el pedido pero no insistió”.

Por otra parte, el ex director supondría un trato no amable por parte del personal de la Biblioteca, que dirigía Jorge Luis Borges, porque “no quise ir” y “tuve que prescindir de un tesoro de datos”.

CONSAGRACION.

Calculaba que el libro iba a aparecer en marzo, agregaba con inmenso humor: “Y quince días después, ni un minuto más, ni un minuto menos, me ahorcarán en la Plaza Mayor a pedido de los historiadores presididos por el viejito Grosso, que está desesperado para que Uds. Le rindan el merecido homenaje. ¡No lo deje morir sin esa consagración! Hay otros que han escrito menos que el todavía”.

Parece que Alfredo Grosso por entonces de 92 años y autor de numerosos textos de historia deseaba ser académico, igual la recomendación llegaba tarde porque habría de morir el 4 de agosto de 1960.

Pueyrredon de inmediato le envió el libro sobre la Revolución de Mayo, que Martínez Zuviría le agradeció, lamentando “no haberlo tenido antes, porque habría autorizado con muchos pasajes de ella no pocas páginas de las mías, que hace ya más de un mes está imprimiéndose” y agregaba: “No temo contradecirme con esta riquísima recopilación porque pienso que llegamos a la misma conclusión, si bien me parece que Ud. le atribuye a Moreno artículos de la Gazeta que él no escribió”, a la vez que le agradece las noticias de los libros de Manuel Moreno publicados en Londres sobre la vida de su hermano que conocía.

VERDAD ADULTERADA.

Poco después, Año salía a la venta. En la contratapa se presentaba la obra:

“Este libro se ha escrito para restablecer la verdad adulterada por la mayoría de los historiadores, que han maltratado a una de las más ilustres figuras de la historia argentina, la de don Cornelio de Saavedra, el Jefe de la Revolución de Mayo y el primer gobernante de la República Argentina. ‘Vale más el escándalo que la mentira’, ha dicho un gran Papa, San Gregorio Magno. Es hora de que en la historia argentina, que ya tiene 150 años, acaben las fábulas aunque empiece el escándalo. Saavedra ha sido calumniado y empequeñecido para agrandar por contraste la diminuta figura de Mariano Moreno prócer sin hazañas, a quien sus panegiristas no mencionan nunca sin ahuecar la voz y repetir los cien lugares comunes cuya falsedad aquí se demuestra. Moreno, que ingresó en las páginas de la historia patria el 1° de enero de 1809 como enemigo de la emancipación de su tierra natal y murió en alta mar el 4 de marzo de 1811, yendo a Londres con la credencial de embajador argentino en nombre de Fernando VII (uno de los reyes absolutos de más triste recuerdo en aquellos tristísimos tiempos), se ha quedado con la mayor parte de la gloria de aquel año sin igual. Nos lo han presentado como el numen de la Revolución y ahora pretenden que sea el Espíritu de Mayo. Contra esa pretensión, nada inocente, se ha escrito este libro. Cualquiera que sea la acogida que le dispensen los historiadores, lo lean o afecten ignorarlo, estamos ciertos de que restablecerá algunas verdades importantes y con ellas la fisonomía de la patria; y de que en adelante la historia de Mayo no podrá escribirse con tanta impunidad como lo ha sido hasta ahora”.

CONTROVERSIAS.

Dio motivo a no pocas controversias. Un viejo colaborador de este diario me manifestó que se la habían entregado para comentar y esperaban -según se lo insinuaron- una crítica negativa. Como no lo fue, sino con la imparcialidad debida jamás se publicó y dejaron de llamarlo, hasta que en 1969 con motivo del centenario volvieron a hacerlo.

Martínez Zuviría falleció el 28 de marzo de 1962, y fue sepultado al día siguiente en la Recoleta, justamente un 29 de marzo había muerto 153 años antes con Cornelio de Saavedra.

Carlos Alberto Pueyrredon, falleció el 16 de junio de ese año.

Estas cartas nos acercan de algún modo a la intimidad de estos hombres, en esa Argentina donde todavía existía ese señorío que elogiaba Hugo Wast, y que va desapareciendo cada vez más.

Por Roberto Elissalde.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Saavedra-y-dos-cartas-de-Hugo-Wast-545095.note.aspx

lunes, octubre 23, 2023

Hugo Wast seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883.

Hugo Wast.

Seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres Zenón Martínez y Cabanillas, nacido en Tulumba, y Carlolina de Zuviría, de la capital provincial. Es bautizado en la Catedral de Córdoba el 24 de noviembre de 1884.

Se dice que su primer cuento fue redactado a sus siete años, y que a los catorce ya escribía para el tradicional diario cordobés Los Principios. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Santo Tomás de Aquino, institución católica de los Padres Escolapios, en la ciudad de Córdoba. Cursa los estudios secundarios en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, graduándose de bachiller en 1901.

En 1902 publicó su primera novela, “Alegre”, prólogo de una fecunda carrera en la que editó 28 novelas, 4 novelas cortas, 37 cuentos y 14 relatos, además de un centenar de colaboraciones para el diario La Nación y la revista Caras y Caretas.

Hacia 1907, con solamente 24 años, el novelista obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Santa Fe. Fue profesor de Economía en dicha universidad, y ese año se desempeñó como secretario de la Asamblea Constituyente de la Provincia de Santa Fe.

Un año más tarde se casó con Matilde de Iriondo Iturraspe, a la que define en el cuento “Picaflor de biblioteca” como su “primera y única novia”. En su viaje de bodas el Papa Pío X los recibe en la sala del Tronetto del Vaticano, les dice “tengan hijos” y los bendice. Se piensa que en la historia de la familia de ella fue que el escritor se inspiró para escribir la novela histórica “La casa de los cuervos”, ambientada en la época de las luchas civiles en Santa Fe. Con Matilde compartió su vida, tuvo 13 hijos y casi sesenta nietos.

Entre 1916 y 1920 ?durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, fue diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista (1), liderado por su amigo Lisandro de la Torre. En su labor como diputado fue conocido por su agudeza en el recinto parlamentario, sobre todo ante las ironías que despertaba de parte de otros colegas por sus novelas. Víctor Funes recuerda que una vez el diputado Horacio Oyhanarte le espetó: “¿Por qué no se dedica el señor diputado a La casa de los cuervos?” (refiriéndose a la novela de Wast La casa de los cuervos). Wast comprendió el doble sentido y replicó: “Es que ahora estoy muy ocupado en la caza de los gansos… ¡de los gansos como usted, hombre, como usted!”.

En 1922 obtuvo la medalla de oro de la Real Academia Española Real Academia (Madrid) por su novela Valle Negro (1918). De esta obra diría el español Miguel de Unamuno: “He leído “Valle negro” con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones”.

Recibió en 1926 el Premio Nacional de Literatura por su Desierto de piedra (1925), quizá su obra más estimable por su valor costumbrista y su sentido del paisaje.

Luego de viajar por el extranjero y residir unos años en París, donde continuó publicando obras, Martínez Zuviría regresó al país en 1931 para tomar la dirección de la Biblioteca Nacional, que había dejado vacante Paul Groussac. Allí se desempeñó hasta 1954, momento en el que comienzan las desinteligencias entre el gobierno de Juan Perón y la Iglesia Católica. Para cuando dejo su cargo, Martínez Zuviría había triplicado el patrimonio existente en la Biblioteca, alcanzando el volumen de 700.000 ejemplares.

En 1941 fue interventor federal en Catamarca, y luego, ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo desde donde impulsó la enseñanza religiosa en las escuelas.

Bajo el mandato del general Ramírez, en 1943, fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó hasta que, avanzada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se vio obligado a romper relaciones con el eje. En la carta de renuncia, Martínez Zuviría arguyó que se negaba a que la Argentina “se embandere y que nuestros soldados vayan a morir en tierras extrañas sin saber porqué, a las órdenes de jefes extranjeros que nos desprecian y a la sombra de banderas de todos los colores”.

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Pero, con posterioridad, debido varias acciones llevadas a cabo por dicho gobierno que no fueron de su agrado lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.

En 1954 El gobierno de España le confiere la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

En su obra Año X, editada en 1960, Wast plantea su propia visión de la Revolución de Mayo, sobre todo respecto a la actuación de Mariano Moreno. El escritor tenía especial aversión por este personaje. Que un revolucionario de ideas liberales hubiera sido el fundador de la Biblioteca Nacional -la misma a la que él dedicó más de veinte años de su vida- era un hecho que le costaba aceptar.

“Mi casita está situada en el cruce de dos caminos. Por el uno, que va a San Esteban y Capilla del Monte, pasan las polvorosas cabalgatas de las gentes alegres. El otro, ancho, melancólico y de costumbre solitario, lleva pausadamente al blanco cementerio, tendido en una loma pedregosa y estéril, donde solo crece el tomillo. Desde mi galería diviso la quieta mansión“, dice el escritor Wast en el prólogo de la primera edición de su novela “Flor de Durazno”.“Flor de Durazno” no es solamente una de sus novelas más famosas, sino el lugar donde descansaba, situado en la localidad cordobesa de San Esteban, Departamento de Punilla. Fue en este solar donde el escritor se inspiró y creó la mencionada novela.

Hacia 1917, su casa fue visitada por el mismísimo Carlos Cardel quien arribó con el fin de protagonizar una película basada en la historia de Hugo Wast.

El autor recibió muchas distinciones en la época, además de ser traducido a más de 20 idiomas (como inglés, francés, checo, alemán eslovaco, holandés, húngaro y hasta japonés, entre otros).

A fines de los años 1950 su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. Falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962 en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, siendo vestido su cuerpo con la sotana de la Compañía de Jesús, orden en la que fue formado y en la que en su juventud pensó ingresar.

Gustavo Martínez Zuviría trató en su obra literaria los temas más espinosos de su tiempo con valentía y honradez. Según el padre Guillermo Furlong SJ, su confesor, “lo hizo a la luz de la Verdad. El la buscó, la siguió, la secundó y ella lo hizo libre, en la libertad de los hijos de Dios, única verdadera libertad”.

Fue un hombre bondadoso y piadoso, de una profunda formación teológica, un cristiano práctico, de misa y comunión diaria, fue fiel a sus principios y vivió conforme con ellos, así como creía, así pensaba y obraba.

Vivía como sentía, sentía como escribía y escribía como obraba.

Sus obras.

1905: Alegre.
1907: Pequeñas grandes almas
1911: Flor de durazno.
1914: Fuente sellada
1916: La casa de los cuervos.
1917: Novia de vacaciones (una mera reedición de Pequeñas grandes almas, de 1907).
1918: Valle negro (medalla de oro de la Real Academia Española en 1922).
1919: Ciudad turbulenta, ciudad alegre.
1920: La corbata celeste.
1921: Los ojos vendados.
1921: El amor vencido.
1922: El vengador.
1925: Desierto de piedra (Premio Nacional de Literatura en 1926).
1926: El jinete de fuego.
1926: Las espigas de Ruth
1926: Myriam la conspiradora.
1927: Tierra de jaguares.
1929: Lucía Miranda.
1930: El camino de las llamas.
1932: Don Bosco y su tiempo.
1935: El kahal.
1935: Oro.
1941: El sexto sello.
1942: Juana Tabor.
1942: 666
1944: Esperar contra toda esperanza.
1948: Aventuras del Padre Vespignani.
1960: Año X

Referencia

(1) Su relación con el Partido Demócrata Progresista (al que había representado como diputado por la provincia de Santa Fe) terminó cuando Wast consideró que ciertas expresiones de Lisandro de la Torre habían ofendido a la religión.

Fuente.
Colombres, Mercedes – El descanso del escritor Hugo Wast.
Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de setiembre de 2004.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Gociol, Judith – A 50 años de la muerte de Hugo Wast – La Maga, noviembre de 1994.
Martínez Zuviría, Prudencio – Hugo Wast
Portal www.revisionistas.com.ar

Fuente de información:  www.revisionistas.com.ar

lunes, marzo 28, 2022

28 de marzo de 1962: fallece Hugo Wast.

HUGO WAST.

Seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres Zenón Martínez y Cabanillas, nacido en Tulumba, y Carlolina de Zuviría, de la capital provincial. Es bautizado en la Catedral de Córdoba el 24 de noviembre de 1884.

Se dice que su primer cuento fue redactado a sus siete años, y que a los catorce ya escribía para el tradicional diario cordobés Los Principios. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Santo Tomás de Aquino, institución católica de los Padres Escolapios, en la ciudad de Córdoba. Cursa los estudios secundarios en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, graduándose de bachiller en 1901.

En 1902 publicó su primera novela, “Alegre”, prólogo de una fecunda carrera en la que editó 28 novelas, 4 novelas cortas, 37 cuentos y 14 relatos, además de un centenar de colaboraciones para el diario La Nación y la revista Caras y Caretas.

Hacia 1907, con solamente 24 años, el novelista obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Santa Fe. Fue profesor de Economía en dicha universidad, y ese año se desempeñó como secretario de la Asamblea Constituyente de la Provincia de Santa Fe.

Un año más tarde se casó con Matilde de Iriondo Iturraspe, a la que define en el cuento “Picaflor de biblioteca” como su “primera y única novia”. En su viaje de bodas el Papa Pío X los recibe en la sala del Tronetto del Vaticano, les dice “tengan hijos” y los bendice. Se piensa que en la historia de la familia de ella fue que el escritor se inspiró para escribir la novela histórica “La casa de los cuervos”, ambientada en la época de las luchas civiles en Santa Fe. Con Matilde compartió su vida, tuvo 13 hijos y casi sesenta nietos.

Entre 1916 y 1920 ?durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, fue diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista (1), liderado por su amigo Lisandro de la Torre. En su labor como diputado fue conocido por su agudeza en el recinto parlamentario, sobre todo ante las ironías que despertaba de parte de otros colegas por sus novelas. Víctor Funes recuerda que una vez el diputado Horacio Oyhanarte le espetó: “¿Por qué no se dedica el señor diputado a La casa de los cuervos?” (refiriéndose a la novela de Wast La casa de los cuervos). Wast comprendió el doble sentido y replicó: “Es que ahora estoy muy ocupado en la caza de los gansos… ¡de los gansos como usted, hombre, como usted!”.

En 1922 obtuvo la medalla de oro de la Real Academia Española Real Academia (Madrid) por su novela Valle Negro (1918). De esta obra diría el español Miguel de Unamuno: “He leído “Valle negro” con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones”.

Recibió en 1926 el Premio Nacional de Literatura por su Desierto de piedra (1925), quizá su obra más estimable por su valor costumbrista y su sentido del paisaje.

Luego de viajar por el extranjero y residir unos años en París, donde continuó publicando obras, Martínez Zuviría regresó al país en 1931 para tomar la dirección de la Biblioteca Nacional, que había dejado vacante Paul Groussac. Allí se desempeñó hasta 1954, momento en el que comienzan las desinteligencias entre el gobierno de Juan Perón y la Iglesia Católica. Para cuando dejo su cargo, Martínez Zuviría había triplicado el patrimonio existente en la Biblioteca, alcanzando el volumen de 700.000 ejemplares.

En 1941 fue interventor federal en Catamarca, y luego, ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo desde donde impulsó la enseñanza religiosa en las escuelas.

Bajo el mandato del general Ramírez, en 1943, fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó hasta que, avanzada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se vio obligado a romper relaciones con el eje. En la carta de renuncia, Martínez Zuviría arguyó que se negaba a que la Argentina “se embandere y que nuestros soldados vayan a morir en tierras extrañas sin saber porqué, a las órdenes de jefes extranjeros que nos desprecian y a la sombra de banderas de todos los colores”.

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Pero, con posterioridad, debido varias acciones llevadas a cabo por dicho gobierno que no fueron de su agrado lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.

En 1954 El gobierno de España le confiere la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

En su obra Año X, editada en 1960, Wast plantea su propia visión de la Revolución de Mayo, sobre todo respecto a la actuación de Mariano Moreno. El escritor tenía especial aversión por este personaje. Que un revolucionario de ideas liberales hubiera sido el fundador de la Biblioteca Nacional -la misma a la que él dedicó más de veinte años de su vida- era un hecho que le costaba aceptar.

“Flor de Durazno” no es solamente una de sus novelas más famosas, sino el lugar donde descansaba, situado en la localidad cordobesa de San Esteban, Departamento de Punilla. Fue en este solar donde el escritor se inspiró y creó la mencionada novela.

“Mi casita está situada en el cruce de dos caminos. Por el uno, que va a San Esteban y Capilla del Monte, pasan las polvorosas cabalgatas de las gentes alegres. El otro, ancho, melancólico y de costumbre solitario, lleva pausadamente al blanco cementerio, tendido en una loma pedregosa y estéril, donde solo crece el tomillo. Desde mi galería diviso la quieta mansión“, dice el escritor Wast en el prólogo de la primera edición de su novela “Flor de Durazno”.

Hacia 1917, su casa fue visitada por el mismísimo Carlos Cardel quien arribó con el fin de protagonizar una película basada en la historia de Hugo Wast.

El autor recibió muchas distinciones en la época, además de ser traducido a más de 20 idiomas (como inglés, francés, checo, alemán eslovaco, holandés, húngaro y hasta japonés, entre otros).

A fines de los años 1950 su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. Falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962 en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, siendo vestido su cuerpo con la sotana de la Compañía de Jesús, orden en la que fue formado y en la que en su juventud pensó ingresar.

Gustavo Martínez Zuviría trató en su obra literaria los temas más espinosos de su tiempo con valentía y honradez. Según el padre Guillermo Furlong SJ, su confesor, “lo hizo a la luz de la Verdad. El la buscó, la siguió, la secundó y ella lo hizo libre, en la libertad de los hijos de Dios, única verdadera libertad”.

Fue un hombre bondadoso y piadoso, de una profunda formación teológica, un cristiano práctico, de misa y comunión diaria, fue fiel a sus principios y vivió conforme con ellos, así como creía, así pensaba y obraba.

Vivía como sentía, sentía como escribía y escribía como obraba.

Sus obras

1905: Alegre.
1907: Pequeñas grandes almas
1911: Flor de durazno.
1914: Fuente sellada
1916: La casa de los cuervos.
1917: Novia de vacaciones (una mera reedición de Pequeñas grandes almas, de 1907).
1918: Valle negro (medalla de oro de la Real Academia Española en 1922).
1919: Ciudad turbulenta, ciudad alegre.
1920: La corbata celeste.
1921: Los ojos vendados.
1921: El amor vencido.
1922: El vengador.
1925: Desierto de piedra (Premio Nacional de Literatura en 1926).
1926: El jinete de fuego.
1926: Las espigas de Ruth
1926: Myriam la conspiradora.
1927: Tierra de jaguares.
1929: Lucía Miranda.
1930: El camino de las llamas.
1932: Don Bosco y su tiempo.
1935: El kahal.
1935: Oro.
1941: El sexto sello.
1942: Juana Tabor.
1942: 666
1944: Esperar contra toda esperanza.
1948: Aventuras del Padre Vespignani.
1960: Año X

Referencia

(1) Su relación con el Partido Demócrata Progresista (al que había representado como diputado por la provincia de Santa Fe) terminó cuando Wast consideró que ciertas expresiones de Lisandro de la Torre habían ofendido a la religión.

Fuente
Colombres, Mercedes – El descanso del escritor Hugo Wast.
Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de setiembre de 2004.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Gociol, Judith – A 50 años de la muerte de Hugo Wast – La Maga, noviembre de 1994.
Martínez Zuviría, Prudencio – Hugo Wast
Portal www.revisionistas.com.ar

Fuente de información: 

www.revisionistas.com.ar

sábado, octubre 24, 2020

La frase del día de hoy: Hugo Wast.

"La muralla que ataja a un. ejército, es sobrepasada por una hormiga."

HUGO WAST ha sido uno de los más grandes escritores de América con más de 7 millones de volúmenes publicados. Era texto de escuela en los colegios de España y de muchas naciones Americanas y de algunos estados de Norteamérica, porque se lo consideraba el mejor para poder hablar y escribir bien el idioma castellano. 
Hugo Wast.

Seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres Zenón Martínez y Cabanillas, nacido en Tulumba, y Carlolina de Zuviría, de la capital provincial. Es bautizado en la Catedral de Córdoba el 24 de noviembre de 1884.

Se dice que su primer cuento fue redactado a sus siete años, y que a los catorce ya escribía para el tradicional diario cordobés Los Principios. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Santo Tomás de Aquino, institución católica de los Padres Escolapios, en la ciudad de Córdoba. Cursa los estudios secundarios en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, graduándose de bachiller en 1901.

En 1902 publicó su primera novela, “Alegre”, prólogo de una fecunda carrera en la que editó 28 novelas, 4 novelas cortas, 37 cuentos y 14 relatos, además de un centenar de colaboraciones para el diario La Nación y la revista Caras y Caretas.

Hacia 1907, con solamente 24 años, el novelista obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Santa Fe. Fue profesor de Economía en dicha universidad, y ese año se desempeñó como secretario de la Asamblea Constituyente de la Provincia de Santa Fe.

Un año más tarde se casó con Matilde de Iriondo Iturraspe, a la que define en el cuento “Picaflor de biblioteca” como su “primera y única novia”. En su viaje de bodas el Papa Pío X los recibe en la sala del Tronetto del Vaticano, les dice “tengan hijos” y los bendice. Se piensa que en la historia de la familia de ella fue que el escritor se inspiró para escribir la novela histórica “La casa de los cuervos”, ambientada en la época de las luchas civiles en Santa Fe. Con Matilde compartió su vida, tuvo 13 hijos y casi sesenta nietos.

Entre 1916 y 1920 ?durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, fue diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista (1), liderado por su amigo Lisandro de la Torre. En su labor como diputado fue conocido por su agudeza en el recinto parlamentario, sobre todo ante las ironías que despertaba de parte de otros colegas por sus novelas. Víctor Funes recuerda que una vez el diputado Horacio Oyhanarte le espetó: “¿Por qué no se dedica el señor diputado a La casa de los cuervos?” (refiriéndose a la novela de Wast La casa de los cuervos). Wast comprendió el doble sentido y replicó: “Es que ahora estoy muy ocupado en la caza de los gansos… ¡de los gansos como usted, hombre, como usted!”.

En 1922 obtuvo la medalla de oro de la Real Academia Española Real Academia (Madrid) por su novela Valle Negro (1918). De esta obra diría el español Miguel de Unamuno: “He leído “Valle negro” con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones”.

Recibió en 1926 el Premio Nacional de Literatura por su Desierto de piedra (1925), quizá su obra más estimable por su valor costumbrista y su sentido del paisaje.

Luego de viajar por el extranjero y residir unos años en París, donde continuó publicando obras, Martínez Zuviría regresó al país en 1931 para tomar la dirección de la Biblioteca Nacional, que había dejado vacante Paul Groussac. Allí se desempeñó hasta 1954, momento en el que comienzan las desinteligencias entre el gobierno de Juan Perón y la Iglesia Católica. Para cuando dejo su cargo, Martínez Zuviría había triplicado el patrimonio existente en la Biblioteca, alcanzando el volumen de 700.000 ejemplares.

En 1941 fue interventor federal en Catamarca, y luego, ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo desde donde impulsó la enseñanza religiosa en las escuelas.

Bajo el mandato del general Ramírez, en 1943, fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó hasta que, avanzada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se vio obligado a romper relaciones con el eje. En la carta de renuncia, Martínez Zuviría arguyó que se negaba a que la Argentina “se embandere y que nuestros soldados vayan a morir en tierras extrañas sin saber porqué, a las órdenes de jefes extranjeros que nos desprecian y a la sombra de banderas de todos los colores”.

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Pero, con posterioridad, debido varias acciones llevadas a cabo por dicho gobierno que no fueron de su agrado lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.

En 1954 El gobierno de España le confiere la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

En su obra Año X, editada en 1960, Wast plantea su propia visión de la Revolución de Mayo, sobre todo respecto a la actuación de Mariano Moreno. El escritor tenía especial aversión por este personaje. Que un revolucionario de ideas liberales hubiera sido el fundador de la Biblioteca Nacional -la misma a la que él dedicó más de veinte años de su vida- era un hecho que le costaba aceptar.

“Mi casita está situada en el cruce de dos caminos. Por el uno, que va a San Esteban y Capilla del Monte, pasan las polvorosas cabalgatas de las gentes alegres. El otro, ancho, melancólico y de costumbre solitario, lleva pausadamente al blanco cementerio, tendido en una loma pedregosa y estéril, donde solo crece el tomillo. Desde mi galería diviso la quieta mansión“, dice el escritor Wast en el prólogo de la primera edición de su novela “Flor de Durazno”.“Flor de Durazno” no es solamente una de sus novelas más famosas, sino el lugar donde descansaba, situado en la localidad cordobesa de San Esteban, Departamento de Punilla. Fue en este solar donde el escritor se inspiró y creó la mencionada novela.

Hacia 1917, su casa fue visitada por el mismísimo Carlos Cardel quien arribó con el fin de protagonizar una película basada en la historia de Hugo Wast.

El autor recibió muchas distinciones en la época, además de ser traducido a más de 20 idiomas (como inglés, francés, checo, alemán eslovaco, holandés, húngaro y hasta japonés, entre otros).

A fines de los años 1950 su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. Falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962 en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, siendo vestido su cuerpo con la sotana de la Compañía de Jesús, orden en la que fue formado y en la que en su juventud pensó ingresar.

Gustavo Martínez Zuviría trató en su obra literaria los temas más espinosos de su tiempo con valentía y honradez. Según el padre Guillermo Furlong SJ, su confesor, “lo hizo a la luz de la Verdad. El la buscó, la siguió, la secundó y ella lo hizo libre, en la libertad de los hijos de Dios, única verdadera libertad”.

Fue un hombre bondadoso y piadoso, de una profunda formación teológica, un cristiano práctico, de misa y comunión diaria, fue fiel a sus principios y vivió conforme con ellos, así como creía, así pensaba y obraba.

Vivía como sentía, sentía como escribía y escribía como obraba.

Sus obras.

1905: Alegre.
1907: Pequeñas grandes almas
1911: Flor de durazno.
1914: Fuente sellada
1916: La casa de los cuervos.
1917: Novia de vacaciones (una mera reedición de Pequeñas grandes almas, de 1907).
1918: Valle negro (medalla de oro de la Real Academia Española en 1922).
1919: Ciudad turbulenta, ciudad alegre.
1920: La corbata celeste.
1921: Los ojos vendados.
1921: El amor vencido.
1922: El vengador.
1925: Desierto de piedra (Premio Nacional de Literatura en 1926).
1926: El jinete de fuego.
1926: Las espigas de Ruth
1926: Myriam la conspiradora.
1927: Tierra de jaguares.
1929: Lucía Miranda.
1930: El camino de las llamas.
1932: Don Bosco y su tiempo.
1935: El kahal.
1935: Oro.
1941: El sexto sello.
1942: Juana Tabor.
1942: 666
1944: Esperar contra toda esperanza.
1948: Aventuras del Padre Vespignani.
1960: Año X

Referencia

(1) Su relación con el Partido Demócrata Progresista (al que había representado como diputado por la provincia de Santa Fe) terminó cuando Wast consideró que ciertas expresiones de Lisandro de la Torre habían ofendido a la religión.

Fuente.
Colombres, Mercedes – El descanso del escritor Hugo Wast.
Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de setiembre de 2004.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Gociol, Judith – A 50 años de la muerte de Hugo Wast – La Maga, noviembre de 1994.
Martínez Zuviría, Prudencio – Hugo Wast
Portal www.revisionistas.com.ar

Fuente de información:  www.revisionistas.com.ar

sábado, marzo 28, 2020

Hugo Wast del libro "Navega hacia alta mar".

Pero ¿cómo han de hacerlo, si en asuntos más trascendentales, ellos mismos son sin proponérselo ni pensarlo siquiera, los mejores colaboradores del diablo en la guerra fría?
¿Qué vemos cuando fundan un partido político y levantan una bandera que quiere ser distinta de las otras y lanzan un programa para que el pueblo se entere de que no son como los otros partidos? Pues lo que ofrecen, palabra más o menos, viene a ser lo mismo que ofrecen los otros: aumento de salarios, ventajas materiales, alimentos baratos, educación democrática…
En ningún artículo una afirmación clara de su fe. Parecieran temerosos de espantar con ella al problemático votante.
A lo sumo, en forma discreta, se declaran partidarios de mantener las tradiciones de la Patria…
¿La palabra “tradición” quiere aquí significar “religión católica”?
Porque en un pueblo de inmigración como el nuestro, donde se están fundiendo tantas razas, son muy pocas las tradiciones verdaderamente nacionales dignas de configurar una bandera política.
Si lo que se quiere significar con la palabra “tradición” es, por ejem­plo, la enseñanza religiosa, el matrimonio indisoluble, el mantenimiento en la Constitución de la fórmula del juramento católico del presidente de la República, ¿por qué no declararlo francamente?
Las precauciones con que en los supremos momentos de la lucha po­lítica, los católicos buscamos maneras de decir sin decirlo que querríamos decir, pero que no nos atrevemos a decirlo, es una de las características de la confusión liberal en que vivimos. Los amigos de Cristo escondemos o disimulamos su bandera, mientras los amigos del diablo flamean orgullosamente la suya.
Estos desolados artificios son aspectos de la guerra fría y de ello no se puede echar toda la culpa al diablo.
Él hace su oficio preparando los caminos del Anticristo y nosotros no hacemos el nuestro; más bien lo ayudamos.
Hugo Wast, Navega hacia alta mar. Cap. 6: “¿No estamos ayudando al diablo?”, Bs.As 1996, Didascalia, pp.146-149. Este libro lo editó Vórtice.
Hugo Wast.
Gustavo Adolfo Martínez Zuviría ―también conocido por su seudónimo Hugo Wast― Nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883. Recibe óleo y crisma en la Catedral, el 24 de noviembre de 1884.
Se cría en el seno de una rica familia de tradición militar. Recibió instrucción primaria en el Colegio Santo Tomás.
Fue un escritor y político argentino fue uno de los escritores argentinos más discutidos del siglo XX. Negado y silenciado. De algunas de sus novelas, como, por ejemplo,  “Flor de durazno” (1911) fue llevada a la gran pantalla en el que fue el debut actoral de Carlos Gardel, se vendieron más de cien mil ejemplares, y de muchas de ellas se han hecho traducciones hasta en ocho idiomas.
Fue uno de los fundadores del Partido Demócrata Progresista. ​ Dirigiría el periódico Nueva Época de Santa Fe brevemente, hasta ser elegido diputado nacional en 1916; contra la política radical publicaría «Un país mal administrado» ese mismo año, además de la novela La casa de los cuervos.
En 1918 publicó Valle Negro, novela que la Academia Española distinguió con su Premio Quinquenal, Diploma de Honor y Medalla de Oro.
El Kahal-Oro es el título compuesto de dos novelas relacionadas publicadas  este libro, muy vendido en su época, ficcionaliza el contenido de los Protocolos de los Sabios de Sión.
Fue ministro de Educación en 1944, durante el gobierno del general Pedro Pablo Ramírez y emite el Decreto sobre Enseñanza -optativa- de la Religión Católica en las Escuelas Públicas.
El Kahal-Oro es el título compuesto de dos novelas relacionadas publicadas en 1935 por el escritor argentino Hugo Wast. En ambas obras, fuertemente antisemitas, se relata un supuesto complot para dominar al mundo llevado a cabo por el pueblo judío. Este libro, muy vendido en su época, ficcionaliza el contenido de los apócrifos Protocolos de los Sabios de Sión.
Hugo Wast era texto de escuela en los colegios de España y de muchas naciones Americanas y de algunos estados de Norteamérica, porque se lo consideraba el mejor para poder hablar y escribir bien el castellano
Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Sin embargo, las medidas favorables a los judíos del gobierno de este ―que permitió por primera vez a los conscriptos judíos celebrar sus fiestas religiosas, reconoció la legitimidad del Estado de Israel y estableció relaciones diplomáticas con este, entre otras medidas― lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.
En 1961 escribe “La Autobiografía del hijito que no nació” que  también es una profecía del aborto que se introduciría en Norteamérica (1972), Inglaterra (1962) y Europa.
El 28 de marzo de 1962 falleció en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de la Recoleta. Su cuerpo es revestido con la sotana y la faja de la Orden de la Compañía de Jesús. Al morir se habían vendido más de tres millones de ejemplares de sus libros.