GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, mayo 21, 2024

El cincuentenario de la muerte del R.P. Guillermo Furlong S.J. Por Roberto Elissalde.

 

Se cumplió el cincuentenario de la muerte del R.P. Guillermo Furlong S.J., que dejo una inmensa obra édita y no poca inédita que desearíamos se diera a la imprenta.

Cuando le preguntaron por 1972 a quienes consideraba sus alumnos o discípulos como historiadores respondió: “Estos dicen que son mis alumnos, pero habría que saber qué entienden por alumnos: Juan Pivel Devoto, Vicente D. Sierra, R.P. Cayetano Bruno SDB, Guillermo Gallardo, Adolfo Ribera, Héctor Schenone, Rodolfo Trostiné, Mario J. Buschiazzo, Juan Carlos Zuretti, Adolfo M. Díaz, Enrique Mario Mayochi, Félix Luna, Carlos Gregorio Romero Sosa, Eduardo Kenny, Hugo Storni y Emilio Breda”.

Conocí a la mayoría de los nombrados, muchos ya se destacaban con vuelo propio, alguno eran académicos de la historia como Gallardo y luego lo fueron Bruno, Ribera, Schenone y Luna. Me consta el reconocimiento de Mayochi, Zuretti y Romero Sosa, éste último además alentaba como Furlong a los jóvenes en sus investigaciones y su biblioteca podemos decir que cumplía las de una pública, por la generosidad con que facilitaba libros, datos y no pocas veces hasta sus propios hallazgos. El más cercano a mí en edad era Emilio Breda, que abandonó la historia por la poesía con singular éxito con sus ángeles porteños.

AMANTE DE LOS LIBROS.

Por razones cronólogicas soy de los últimos supérstites que recibimos la influencia de Furlong, sus enseñanzas y continuamos recordándolo, y uso el plural para incluir en esto a Mario Tesler, colaborador de La Prensa, que acaba de publicar un pequeño volumen titulado: Guillermo Furlong. El jesuita amante de los libros.

Tesler reúne varios artículos que “no estaban en mis proyectos de investigación” y los confeccionó para cumplimentar pedidos que le fueron formulados. Así en La Prensa, la revista digital Hilario y especialmente Sánchez Labrador en la obra del Furlong que tiene un significado y una historia especial.

Según nos dice, durante la gestión al frente de la Biblioteca Nacional de Juan Sasturian, el Director de Cultura de ese organismo, Guillermo David le manifestó que estaba preparando una colección de libros y lo invitaba a colaborar en alguno con un trabajo.

En abril de 2022 el Centro de Estudios sobre Pueblos Originarios de la Biblioteca Nacional, dependiente de la Dirección de Coordinación Cultural, le informó por mail que estaban organizando una colección y proyectaban “hacer una edición del libro de Sánchez Labrador”. Se trataba de una reedición facsimilar de la obra Los indios Pampas, Puelches y Patagonesque Furlong prologaba y anotado en 1936, editado por Domingo Viau y Alejandro Zona.

David le pidió a Tesler, que escribiera un texto al respecto, lo que hizo motivado por dos razones, la primera por este cincuentenario que hoy recordamos y también porque venía trabajando sobre su obra; omitiendo entiendo por pudor su inmenso cariño y gratitud.

Con “más de 80 años a cuestas y sin pedir centavo de paga” Tesler se dedicó a investigar sobre el tema, durante tres meses, después de los cuales entregó el trabajo.

Ante la falta de noticias sobre cuando iba a publicarse, consultó y las respuestas fueron siempre evasivas, hasta que el año pasado le comunicaron que “nunca llegó a concretarse la resolución de hacerlo”.

Los reclamos de Tesler “ante los funcionarios responsables” (yo habría dicho irresponsables) no valieron de nada y había trabajado inútilmente.

La Biblioteca Nacional perdió la oportunidad de hacerle un homenaje a quien tanto hizo por la historia del libro, la imprenta y las bibliotecas.

Ese trabajo ve la luz ahora en este pequeño volumen, al cumplirse medio siglo de la desaparición física del padre Furlong, que en una cuidada edición de Dunken mucho celebramos.

PROFETICO.

Algo más habría que agregar casi profético en medio de los cambios en la Iglesia, a los que no fue ajena la Compañía de Jesús.

En 1974 le escribió una esquela al provincial que acababa de asumir, hombre joven “que no pensó en serlo y menos procuró”, recordándole aquellas palabras de San Pablo que monseñor Bogarín traducía libremente: “Quien quiera ser obispo, buena le espera”; a lo que agregaba Furlong: “Quiera Dios que este “buena le espera” sea para V.R. leve y llevadero”.

El destinatario de estas líneas llegó a obispo, fue monseñor Jorge Mario Bergoglio, lo que nuestro buen padre no habrá pensado que iba a ser el Sumo Pontífice, cuarenta años más tarde.

Quienes recibimos del padre Furlong los beneficios de su saber, de su tiempo siempre generoso lo evocamos en esta fecha; la Universidad del Salvador sabemos que habrá de homenajear este año a uno de sus grandes promotores, junto con la Junta Provincial de Historia de Santa Fe, y otras entidades a las que se brindó largamente a lo largo de su vida.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/El-cincuentenario-de-la-muerte-del-RP-Guillermo-Furlong-SJ-544912.note.aspx

lunes, octubre 23, 2023

Hugo Wast seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883.

Hugo Wast.

Seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres Zenón Martínez y Cabanillas, nacido en Tulumba, y Carlolina de Zuviría, de la capital provincial. Es bautizado en la Catedral de Córdoba el 24 de noviembre de 1884.

Se dice que su primer cuento fue redactado a sus siete años, y que a los catorce ya escribía para el tradicional diario cordobés Los Principios. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Santo Tomás de Aquino, institución católica de los Padres Escolapios, en la ciudad de Córdoba. Cursa los estudios secundarios en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, graduándose de bachiller en 1901.

En 1902 publicó su primera novela, “Alegre”, prólogo de una fecunda carrera en la que editó 28 novelas, 4 novelas cortas, 37 cuentos y 14 relatos, además de un centenar de colaboraciones para el diario La Nación y la revista Caras y Caretas.

Hacia 1907, con solamente 24 años, el novelista obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Santa Fe. Fue profesor de Economía en dicha universidad, y ese año se desempeñó como secretario de la Asamblea Constituyente de la Provincia de Santa Fe.

Un año más tarde se casó con Matilde de Iriondo Iturraspe, a la que define en el cuento “Picaflor de biblioteca” como su “primera y única novia”. En su viaje de bodas el Papa Pío X los recibe en la sala del Tronetto del Vaticano, les dice “tengan hijos” y los bendice. Se piensa que en la historia de la familia de ella fue que el escritor se inspiró para escribir la novela histórica “La casa de los cuervos”, ambientada en la época de las luchas civiles en Santa Fe. Con Matilde compartió su vida, tuvo 13 hijos y casi sesenta nietos.

Entre 1916 y 1920 ?durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, fue diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista (1), liderado por su amigo Lisandro de la Torre. En su labor como diputado fue conocido por su agudeza en el recinto parlamentario, sobre todo ante las ironías que despertaba de parte de otros colegas por sus novelas. Víctor Funes recuerda que una vez el diputado Horacio Oyhanarte le espetó: “¿Por qué no se dedica el señor diputado a La casa de los cuervos?” (refiriéndose a la novela de Wast La casa de los cuervos). Wast comprendió el doble sentido y replicó: “Es que ahora estoy muy ocupado en la caza de los gansos… ¡de los gansos como usted, hombre, como usted!”.

En 1922 obtuvo la medalla de oro de la Real Academia Española Real Academia (Madrid) por su novela Valle Negro (1918). De esta obra diría el español Miguel de Unamuno: “He leído “Valle negro” con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones”.

Recibió en 1926 el Premio Nacional de Literatura por su Desierto de piedra (1925), quizá su obra más estimable por su valor costumbrista y su sentido del paisaje.

Luego de viajar por el extranjero y residir unos años en París, donde continuó publicando obras, Martínez Zuviría regresó al país en 1931 para tomar la dirección de la Biblioteca Nacional, que había dejado vacante Paul Groussac. Allí se desempeñó hasta 1954, momento en el que comienzan las desinteligencias entre el gobierno de Juan Perón y la Iglesia Católica. Para cuando dejo su cargo, Martínez Zuviría había triplicado el patrimonio existente en la Biblioteca, alcanzando el volumen de 700.000 ejemplares.

En 1941 fue interventor federal en Catamarca, y luego, ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo desde donde impulsó la enseñanza religiosa en las escuelas.

Bajo el mandato del general Ramírez, en 1943, fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó hasta que, avanzada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se vio obligado a romper relaciones con el eje. En la carta de renuncia, Martínez Zuviría arguyó que se negaba a que la Argentina “se embandere y que nuestros soldados vayan a morir en tierras extrañas sin saber porqué, a las órdenes de jefes extranjeros que nos desprecian y a la sombra de banderas de todos los colores”.

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Pero, con posterioridad, debido varias acciones llevadas a cabo por dicho gobierno que no fueron de su agrado lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.

En 1954 El gobierno de España le confiere la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

En su obra Año X, editada en 1960, Wast plantea su propia visión de la Revolución de Mayo, sobre todo respecto a la actuación de Mariano Moreno. El escritor tenía especial aversión por este personaje. Que un revolucionario de ideas liberales hubiera sido el fundador de la Biblioteca Nacional -la misma a la que él dedicó más de veinte años de su vida- era un hecho que le costaba aceptar.

Mi casita está situada en el cruce de dos caminos. Por el uno, que va a San Esteban y Capilla del Monte, pasan las polvorosas cabalgatas de las gentes alegres. El otro, ancho, melancólico y de costumbre solitario, lleva pausadamente al blanco cementerio, tendido en una loma pedregosa y estéril, donde solo crece el tomillo. Desde mi galería diviso la quieta mansión“, dice el escritor Wast en el prólogo de la primera edición de su novela “Flor de Durazno”.“Flor de Durazno” no es solamente una de sus novelas más famosas, sino el lugar donde descansaba, situado en la localidad cordobesa de San Esteban, Departamento de Punilla. Fue en este solar donde el escritor se inspiró y creó la mencionada novela.

Hacia 1917, su casa fue visitada por el mismísimo Carlos Cardel quien arribó con el fin de protagonizar una película basada en la historia de Hugo Wast.

El autor recibió muchas distinciones en la época, además de ser traducido a más de 20 idiomas (como inglés, francés, checo, alemán eslovaco, holandés, húngaro y hasta japonés, entre otros).

A fines de los años 1950 su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. Falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962 en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, siendo vestido su cuerpo con la sotana de la Compañía de Jesús, orden en la que fue formado y en la que en su juventud pensó ingresar.

Gustavo Martínez Zuviría trató en su obra literaria los temas más espinosos de su tiempo con valentía y honradez. Según el padre Guillermo Furlong SJ, su confesor, “lo hizo a la luz de la Verdad. El la buscó, la siguió, la secundó y ella lo hizo libre, en la libertad de los hijos de Dios, única verdadera libertad”.

Fue un hombre bondadoso y piadoso, de una profunda formación teológica, un cristiano práctico, de misa y comunión diaria, fue fiel a sus principios y vivió conforme con ellos, así como creía, así pensaba y obraba.

Vivía como sentía, sentía como escribía y escribía como obraba.

Sus obras.

1905: Alegre.
1907: Pequeñas grandes almas
1911: Flor de durazno.
1914: Fuente sellada
1916: La casa de los cuervos.
1917: Novia de vacaciones (una mera reedición de Pequeñas grandes almas, de 1907).
1918: Valle negro (medalla de oro de la Real Academia Española en 1922).
1919: Ciudad turbulenta, ciudad alegre.
1920: La corbata celeste.
1921: Los ojos vendados.
1921: El amor vencido.
1922: El vengador.
1925: Desierto de piedra (Premio Nacional de Literatura en 1926).
1926: El jinete de fuego.
1926: Las espigas de Ruth
1926: Myriam la conspiradora.
1927: Tierra de jaguares.
1929: Lucía Miranda.
1930: El camino de las llamas.
1932: Don Bosco y su tiempo.
1935: El kahal.
1935: Oro.
1941: El sexto sello.
1942: Juana Tabor.
1942: 666
1944: Esperar contra toda esperanza.
1948: Aventuras del Padre Vespignani.
1960: Año X

Referencia

(1) Su relación con el Partido Demócrata Progresista (al que había representado como diputado por la provincia de Santa Fe) terminó cuando Wast consideró que ciertas expresiones de Lisandro de la Torre habían ofendido a la religión.

Fuente.
Colombres, Mercedes – El descanso del escritor Hugo Wast.
Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de setiembre de 2004.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Gociol, Judith – A 50 años de la muerte de Hugo Wast – La Maga, noviembre de 1994.
Martínez Zuviría, Prudencio – Hugo Wast
Portal www.revisionistas.com.ar

Fuente de información:  www.revisionistas.com.ar

viernes, mayo 06, 2022

El Padre Furlong POR JUAN LUIS GALLARDO

 


El Padre Furlong 

POR JUAN LUIS GALLARDO.

Apareció recientemente en este diario una nota de Mario Tesler sobre el Padre Furlong. Excelente nota, por cierto. Y, como tuve el privilegio de tratar bastante al Padre Furlong, quiero dedicar esta nota a comentar aspectos de carácter personal que pueden resultar de interés, referidos a este sacerdote ejemplar.­

Mi relación con Furlong obedeció al hecho de ser yo exalumno del Colegio del Salvador, donde el padre tenía una oficinita.

Furlong, jesuita, era un hombre encantador, al cual se le notaba su ascendencia irlandesa en la manera como hablaba en castellano.

Alguna vez que me cruzaba con él en los largos pasillos del colegio me decía: "¿Qué dice esa almita buena?''. Cosa que a mí me daba una vergüenza espantosa.­

Furlong era gran amigo del padre Leonardo Castellani, otro jesuita insigne que imprimió su rastro en las letras argentinas. ­

Y cuentan que, cierta vez, se cruzaron ambos curas en uno de los extensos pasillos mencionados. Venían ambos sumidos en sus cavilaciones y, al levantar la cabeza advirtiendo la presencia del otro, Furlong le preguntó a Castellani de sopetón:­

-Castellani, ¿vos creés que se condena mucha gente?­

Y respondió Castellani:­

-¿Y vos creés que Dios hace las cosas tan mal?­

En otra oportunidad viajaba yo en un avión Comet, de los que se caían con frecuencia debido a una fatiga de material, según se descubrió más tarde, para participar en un congreso cultural que organizara Julio César Gancedo -July- en Comodoro Rivadavia. Estaban invitados gente de la cultura y empresarios, con la secreta intención de sacarles plata a éstos para destinarla a emprendimientos culturales.­

A poco de despegar, el comandante de la nave envió un mensaje por los altavoces del avión, informando que se aterrizaría de emergencia en Ezeiza, para solucionar un desperfecto mecánico que se había hecho presente. Y que, como medida de precaución se alijaría el combustible del aparato.

Sobrevolamos un largo rato el Río de la Plata, pudiéndose observar desde la ventanilla el chorro de kerosén que escupían los tanques del avión. Como es de imaginar, los pasajeros estábamos aterrados.­

Aterrizó el avión después en Ezeiza y los pasajeros desembarcamos. Transcurrido un largo rato, nos invitaron a embarcar nuevamente... en el mismo aparato. Cosa que no nos hizo ninguna gracia. Pero, pese a ello, reembarcamos. Todos menos el padre Furlong que no lo hizo, manifestando para explicar su decisión:­

-Ustedes vayan. Yo me quedo. Porque los historiadores estamos para contar el cuento. 
* PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

lunes, marzo 28, 2022

28 de marzo de 1962: fallece Hugo Wast.

HUGO WAST.

Seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres Zenón Martínez y Cabanillas, nacido en Tulumba, y Carlolina de Zuviría, de la capital provincial. Es bautizado en la Catedral de Córdoba el 24 de noviembre de 1884.

Se dice que su primer cuento fue redactado a sus siete años, y que a los catorce ya escribía para el tradicional diario cordobés Los Principios. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Santo Tomás de Aquino, institución católica de los Padres Escolapios, en la ciudad de Córdoba. Cursa los estudios secundarios en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, graduándose de bachiller en 1901.

En 1902 publicó su primera novela, “Alegre”, prólogo de una fecunda carrera en la que editó 28 novelas, 4 novelas cortas, 37 cuentos y 14 relatos, además de un centenar de colaboraciones para el diario La Nación y la revista Caras y Caretas.

Hacia 1907, con solamente 24 años, el novelista obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Santa Fe. Fue profesor de Economía en dicha universidad, y ese año se desempeñó como secretario de la Asamblea Constituyente de la Provincia de Santa Fe.

Un año más tarde se casó con Matilde de Iriondo Iturraspe, a la que define en el cuento “Picaflor de biblioteca” como su “primera y única novia”. En su viaje de bodas el Papa Pío X los recibe en la sala del Tronetto del Vaticano, les dice “tengan hijos” y los bendice. Se piensa que en la historia de la familia de ella fue que el escritor se inspiró para escribir la novela histórica “La casa de los cuervos”, ambientada en la época de las luchas civiles en Santa Fe. Con Matilde compartió su vida, tuvo 13 hijos y casi sesenta nietos.

Entre 1916 y 1920 ?durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, fue diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista (1), liderado por su amigo Lisandro de la Torre. En su labor como diputado fue conocido por su agudeza en el recinto parlamentario, sobre todo ante las ironías que despertaba de parte de otros colegas por sus novelas. Víctor Funes recuerda que una vez el diputado Horacio Oyhanarte le espetó: “¿Por qué no se dedica el señor diputado a La casa de los cuervos?” (refiriéndose a la novela de Wast La casa de los cuervos). Wast comprendió el doble sentido y replicó: “Es que ahora estoy muy ocupado en la caza de los gansos… ¡de los gansos como usted, hombre, como usted!”.

En 1922 obtuvo la medalla de oro de la Real Academia Española Real Academia (Madrid) por su novela Valle Negro (1918). De esta obra diría el español Miguel de Unamuno: “He leído “Valle negro” con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones”.

Recibió en 1926 el Premio Nacional de Literatura por su Desierto de piedra (1925), quizá su obra más estimable por su valor costumbrista y su sentido del paisaje.

Luego de viajar por el extranjero y residir unos años en París, donde continuó publicando obras, Martínez Zuviría regresó al país en 1931 para tomar la dirección de la Biblioteca Nacional, que había dejado vacante Paul Groussac. Allí se desempeñó hasta 1954, momento en el que comienzan las desinteligencias entre el gobierno de Juan Perón y la Iglesia Católica. Para cuando dejo su cargo, Martínez Zuviría había triplicado el patrimonio existente en la Biblioteca, alcanzando el volumen de 700.000 ejemplares.

En 1941 fue interventor federal en Catamarca, y luego, ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo desde donde impulsó la enseñanza religiosa en las escuelas.

Bajo el mandato del general Ramírez, en 1943, fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó hasta que, avanzada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se vio obligado a romper relaciones con el eje. En la carta de renuncia, Martínez Zuviría arguyó que se negaba a que la Argentina “se embandere y que nuestros soldados vayan a morir en tierras extrañas sin saber porqué, a las órdenes de jefes extranjeros que nos desprecian y a la sombra de banderas de todos los colores”.

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Pero, con posterioridad, debido varias acciones llevadas a cabo por dicho gobierno que no fueron de su agrado lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.

En 1954 El gobierno de España le confiere la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

En su obra Año X, editada en 1960, Wast plantea su propia visión de la Revolución de Mayo, sobre todo respecto a la actuación de Mariano Moreno. El escritor tenía especial aversión por este personaje. Que un revolucionario de ideas liberales hubiera sido el fundador de la Biblioteca Nacional -la misma a la que él dedicó más de veinte años de su vida- era un hecho que le costaba aceptar.

“Flor de Durazno” no es solamente una de sus novelas más famosas, sino el lugar donde descansaba, situado en la localidad cordobesa de San Esteban, Departamento de Punilla. Fue en este solar donde el escritor se inspiró y creó la mencionada novela.

Mi casita está situada en el cruce de dos caminos. Por el uno, que va a San Esteban y Capilla del Monte, pasan las polvorosas cabalgatas de las gentes alegres. El otro, ancho, melancólico y de costumbre solitario, lleva pausadamente al blanco cementerio, tendido en una loma pedregosa y estéril, donde solo crece el tomillo. Desde mi galería diviso la quieta mansión“, dice el escritor Wast en el prólogo de la primera edición de su novela “Flor de Durazno”.

Hacia 1917, su casa fue visitada por el mismísimo Carlos Cardel quien arribó con el fin de protagonizar una película basada en la historia de Hugo Wast.

El autor recibió muchas distinciones en la época, además de ser traducido a más de 20 idiomas (como inglés, francés, checo, alemán eslovaco, holandés, húngaro y hasta japonés, entre otros).

A fines de los años 1950 su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. Falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962 en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, siendo vestido su cuerpo con la sotana de la Compañía de Jesús, orden en la que fue formado y en la que en su juventud pensó ingresar.

Gustavo Martínez Zuviría trató en su obra literaria los temas más espinosos de su tiempo con valentía y honradez. Según el padre Guillermo Furlong SJ, su confesor, “lo hizo a la luz de la Verdad. El la buscó, la siguió, la secundó y ella lo hizo libre, en la libertad de los hijos de Dios, única verdadera libertad”.

Fue un hombre bondadoso y piadoso, de una profunda formación teológica, un cristiano práctico, de misa y comunión diaria, fue fiel a sus principios y vivió conforme con ellos, así como creía, así pensaba y obraba.

Vivía como sentía, sentía como escribía y escribía como obraba.

Sus obras

1905: Alegre.
1907: Pequeñas grandes almas
1911: Flor de durazno.
1914: Fuente sellada
1916: La casa de los cuervos.
1917: Novia de vacaciones (una mera reedición de Pequeñas grandes almas, de 1907).
1918: Valle negro (medalla de oro de la Real Academia Española en 1922).
1919: Ciudad turbulenta, ciudad alegre.
1920: La corbata celeste.
1921: Los ojos vendados.
1921: El amor vencido.
1922: El vengador.
1925: Desierto de piedra (Premio Nacional de Literatura en 1926).
1926: El jinete de fuego.
1926: Las espigas de Ruth
1926: Myriam la conspiradora.
1927: Tierra de jaguares.
1929: Lucía Miranda.
1930: El camino de las llamas.
1932: Don Bosco y su tiempo.
1935: El kahal.
1935: Oro.
1941: El sexto sello.
1942: Juana Tabor.
1942: 666
1944: Esperar contra toda esperanza.
1948: Aventuras del Padre Vespignani.
1960: Año X

Referencia

(1) Su relación con el Partido Demócrata Progresista (al que había representado como diputado por la provincia de Santa Fe) terminó cuando Wast consideró que ciertas expresiones de Lisandro de la Torre habían ofendido a la religión.

Fuente
Colombres, Mercedes – El descanso del escritor Hugo Wast.
Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de setiembre de 2004.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Gociol, Judith – A 50 años de la muerte de Hugo Wast – La Maga, noviembre de 1994.
Martínez Zuviría, Prudencio – Hugo Wast
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domingo, febrero 07, 2021

El buen combate de Díaz Araujo.


Adiós al historiador y académico, uno de los últimos grandes maestros del revisionismo histórico.

El buen combate de Díaz Araujo.

por AGUSTÍN DE BEITIA.

El eminente historiador y académico argentino Enrique Díaz Araujo, escritor católico y nacionalista, falleció el jueves último a los 87 años en La Plata tras una larga y fructífera vida en la que libró el buen combate por Dios y por la Patria. Su desaparición, que causó un hondo pesar entre sus seguidores y amigos en las redes sociales, será una gran pérdida para el país.

Díaz Araujo murió a las 5.30 de la mañana en su casa, horas después de sufrir dificultades para respirar la noche anterior, acompañado en todo momento por su esposa María Delia Buisel, con quien se había casado en segundas nupcias tras enviudar, igual que ella.

Padre de seis hijos, uno de ellos sacerdote dominico, alcanzó a recibir los santos sacramentos de la confesión, comunión y extremaunción, así como la bendición de la garganta en ese día en que se conmemoró la fiesta de San Blas.

Polifacético, fue abogado, profesor universitario, investigador, historiador, filósofo y escritor. Según el doctor Rafael Breide Obeid, que cuando fue rector de la Universidad Católica de La Plata lo convocó para dar clases en esa casa de estudios, "en todos los campos alcanzó la cumbre en el pensamiento".

Díaz Araujo es considerado uno de los últimos grandes maestros del revisionismo histórico argentino. Parte de un linaje donde se encuentran sus maestros Vicente Sierra, Guillermo Furlong, Carlos Sttefens Soler, Julio Irazusta, Federico Ibarguren, José María Rosa, Pedro Santos Martínez o el padre Cayetano Bruno, precisa Breide.

Su muerte "es una gran pérdida para el país porque era el mayor historiador vivo que teníamos en este momento, con esa capacidad de producción y de análisis, y ese doble enfoque, científico y filosófico, para entender los hechos", continúa.

PARA GANARSE LA VIDA

Miembro de la Academia del Plata y de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, con reconocimientos internacionales por su labor, era abogado, aunque su gran vocación fue la historia. "Lo de abogado fue para ganarme la vida", dijo alguna vez entre risas.

Había estudiado derecho en la Universidad Nacional de La Plata y al mismo tiempo estudiaba historia con Irazusta y con Carlos Steffens Soler, mientras se formaba filosóficamente en el tomismo con monseñor Guillermo Blanco, que sucedería a monseñor Octavio Derisi en la Universidad Católica Argentina.

Fue durante 17 años funcionario judicial en su Mendoza natal, donde se desempeñó como fiscal de instrucción, juez correccional y camarista en lo criminal. Pero se distinguió por su labor docente, ejercida en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y luego en la Universidad Católica de La Plata, y por su ingente obra intelectual.

Autor de más de 60 obras y 300 artículos de revistas, entre sus libros más destacados podrían citarse San Martín, cuestiones disputadas, obra donde defiende al general de las calumnias, que es una ampliación de Don José y los chatarreros; Mayo revisado, obra en tres tomos donde hace un repaso de los distintos autores y las corrientes historiográficas sobre la Revolución y su significado; Ernesto Guevara de la Serna, Aristócrata, Aventurero y Comunista, o sus estudios con aportes originales sobre Malvinas.

Siendo un tradicionalista clásico, comprometido, sin complejos de su catolicismo, escribió con pluma clara y filosa contra los mitos, falsedades y recortes de la historia nacidos de la ideología liberal, impuesta por la Revolución francesa y el Iluminismo que la precedió, como admitió alguna vez en una entrevista.

Sus investigaciones abarcaron toda nuestra historia, desde la época colonialhasta nuestros días. Tiene obras muy importantes sobre Colón; la conquista de América y nuestra independencia. Pero también sobre la política más reciente, como el radicalismo, los orígenes del peronismo y finalmente sus estudios sobre la subversión, un asunto al que le dedicó una decena de libros, estudiando las propias fuentes de la guerrilla y buscando la prueba confesional, como en La guerrilla en sus libros, obra en cuatro tomos.

Breide Obeid lo define como "un profundo historiador que se muestra también como filósofo. Estudió a fondo a Maritain, a Irazusta desde lo filosófico, a Gilson, que es su maestro en este sentido".

"En sus obras sobre política se ve su amor por la patria, por el bien común, a veces encarnados en sus estudios como jurista. Como prueba su investigación sobre los crímenes de Lesa Humanidad, que es para él es un invento total, una conspiración, y una politización del Poder Judicial para imputar un delito que no existió", explica.

PROLIFICO.

Díaz Araujo mantuvo siempre un ritmo de producción asombroso. Prácticamente hasta el fin escribió entre dos y tres libros por año, cuenta Breide Obeid, su amigo, con quien trabajó durante 37 años en la editorial Gladius, que publicó la mayor parte de su obra.

"Como historiador recrea el hecho delante de los ojos del lector y le da a los hechos la dimensión que les corresponde a la época, con una visión sobrenatural, providencial. Tiene esa profundidad que es muy atrayente, porque le da sentido a todo el hecho histórico", prosigue Breide Obeid.

Asiduo conferenciante, su participación en un Congreso Internacional de Historiadores en Roma, organizado por el Ateneo Regina Apostolorum, la Universidad Europea de Roma y el Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, fue para él uno de los momentos cumbres de su carrera.

En esa oportunidad representó al país junto con el Padre Alfredo Sáenz SJ ante medio centenar de historiadores y estudiosos de toda Hispanoamérica reunidos bajo la temática de La Iglesia Católica ante la independencia de la América Española.

Devoto de la poesía de Antonio Machado y de Leopoldo Marechal, en su disciplina histórica rescataba, entre otras, las obras de Jacques Bainville, Hilaire Belloc y el español Pío Moa.

LOBIZON.

Su rostro adusto, en apariencia hosco, sembraba el miedo entre los alumnos, y le valió el apodo de Lobizón.

"Como profesor parecía a primera vista distante. Eso era así hasta que empezaba a hablar, cuando encandilaba a los alumnos con su solidez y entonces sus cursos se sumían en el silencio", según recuerda la doctora Patricia Barrio, investigadora del Conicet, discípula junto a Omar Alonso Camacho y durante muchos años adjunta a su cátedra de Historia Argentina Contemporánea en la facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.

"Causaba un respeto intelectual casi reverencial, tanto entre alumnos como entre profesores", evoca Barrio, quien destaca que "fue siempre muy consultado como director de tesis, incluso por gente de la izquierda nacional".

Barrio apunta que, cuando entraba en confianza, se prodigaba sin embargo con generosidad, ofreciendo incluso sus libros. Pero era en la relación personal, en los pequeños grupos, en las cátedras privadas que dio a veces semanalmente para unos pocos discípulos, donde compartir el tiempo con él resultaba "una feliz tertulia", ocasiones donde se lo veía sonreír a partir de un humor que era en él siempre irónico, según explica Barrio.

"En esas ocasiones podía desde leer una poesía de Homero Manzi hasta discutir el pacto Roca-Runciman o comentar el último plan económico", dice Barrio. "Era un hombre fenomenal".

ENORME PERDIDA.

Para la doctora Andrea Greco, su muerte "es una enorme pérdida para la patria y para la investigación histórica. Felizmente nos queda su obra. Y nos queda el recuerdo de un hombre generoso, un hombre de una gran cultura, de una gran formación filosófica, y de una memoria prodigiosa".

Díaz Araujo estuvo trabajando hasta el último día en un ensayo en el que pensaba recopilar diferentes temas polémicos, misceláneo, y también en una reseña de un libro.

Alrededor de las 10 de la noche del miércoles empezó a sentir dificultades para respirar. Un médico de emergencia lo fue a ver. Allí fue cuando recibió los sacramentos. No se podía dormir, así que le pidió a su esposa María Delia, que es una de las más grandes profesoras de literatura y filología hispánica de la Argentina, que le leyera las noticias. El respondía, como siempre, con comentarios irónicos.

Estuvieron conversando hasta quedarse dormidos. Pero antes debió ser consciente de su final, según estima Greco. "Porque esa misma noche, entre la lectura de diarios, le dio a su esposa instrucciones sobre su entierro, sobre dónde y cómo quería que lo sepultaran. Lo que demuestra el espíritu de cristiano viejo que siempre tuvo", comenta.

"Eso de estar siempre preparado era muy propio de él. Cuando debía viajar en avión indicaba siempre a alguien cuáles eran los trabajos que tenía entre manos, lo que debía ser completado y lo que debía publicarse en caso de que no volviera. En el último tiempo ya había empezado a tomar previsiones con más frecuencia en ese sentido".

Díaz Araujo, un historiador que vibró hasta el final con su Patria, deja un gran discipulado y una obra monumental, difícil de abarcar y de valorar. "Tan grande, minuciosa y precisa como la de los grandes revisionistas", concluye Greco.

Publicado en Diario "La Prensa", domingo 7 de febrero del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/498813-El-buen-combate-de-Diaz-Araujo.note.aspx

sábado, octubre 24, 2020

La frase del día de hoy: Hugo Wast.

"La muralla que ataja a un. ejército, es sobrepasada por una hormiga."

HUGO WAST ha sido uno de los más grandes escritores de América con más de 7 millones de volúmenes publicados. Era texto de escuela en los colegios de España y de muchas naciones Americanas y de algunos estados de Norteamérica, porque se lo consideraba el mejor para poder hablar y escribir bien el idioma castellano. 
Hugo Wast.

Seudónimo de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, quien nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres Zenón Martínez y Cabanillas, nacido en Tulumba, y Carlolina de Zuviría, de la capital provincial. Es bautizado en la Catedral de Córdoba el 24 de noviembre de 1884.

Se dice que su primer cuento fue redactado a sus siete años, y que a los catorce ya escribía para el tradicional diario cordobés Los Principios. Sus estudios primarios los realizó en el Colegio Santo Tomás de Aquino, institución católica de los Padres Escolapios, en la ciudad de Córdoba. Cursa los estudios secundarios en el Colegio Inmaculada Concepción de Santa Fe, graduándose de bachiller en 1901.

En 1902 publicó su primera novela, “Alegre”, prólogo de una fecunda carrera en la que editó 28 novelas, 4 novelas cortas, 37 cuentos y 14 relatos, además de un centenar de colaboraciones para el diario La Nación y la revista Caras y Caretas.

Hacia 1907, con solamente 24 años, el novelista obtuvo el grado de doctor en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Santa Fe. Fue profesor de Economía en dicha universidad, y ese año se desempeñó como secretario de la Asamblea Constituyente de la Provincia de Santa Fe.

Un año más tarde se casó con Matilde de Iriondo Iturraspe, a la que define en el cuento “Picaflor de biblioteca” como su “primera y única novia”. En su viaje de bodas el Papa Pío X los recibe en la sala del Tronetto del Vaticano, les dice “tengan hijos” y los bendice. Se piensa que en la historia de la familia de ella fue que el escritor se inspiró para escribir la novela histórica “La casa de los cuervos”, ambientada en la época de las luchas civiles en Santa Fe. Con Matilde compartió su vida, tuvo 13 hijos y casi sesenta nietos.

Entre 1916 y 1920 ?durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen-, fue diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista (1), liderado por su amigo Lisandro de la Torre. En su labor como diputado fue conocido por su agudeza en el recinto parlamentario, sobre todo ante las ironías que despertaba de parte de otros colegas por sus novelas. Víctor Funes recuerda que una vez el diputado Horacio Oyhanarte le espetó: “¿Por qué no se dedica el señor diputado a La casa de los cuervos?” (refiriéndose a la novela de Wast La casa de los cuervos). Wast comprendió el doble sentido y replicó: “Es que ahora estoy muy ocupado en la caza de los gansos… ¡de los gansos como usted, hombre, como usted!”.

En 1922 obtuvo la medalla de oro de la Real Academia Española Real Academia (Madrid) por su novela Valle Negro (1918). De esta obra diría el español Miguel de Unamuno: “He leído “Valle negro” con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones”.

Recibió en 1926 el Premio Nacional de Literatura por su Desierto de piedra (1925), quizá su obra más estimable por su valor costumbrista y su sentido del paisaje.

Luego de viajar por el extranjero y residir unos años en París, donde continuó publicando obras, Martínez Zuviría regresó al país en 1931 para tomar la dirección de la Biblioteca Nacional, que había dejado vacante Paul Groussac. Allí se desempeñó hasta 1954, momento en el que comienzan las desinteligencias entre el gobierno de Juan Perón y la Iglesia Católica. Para cuando dejo su cargo, Martínez Zuviría había triplicado el patrimonio existente en la Biblioteca, alcanzando el volumen de 700.000 ejemplares.

En 1941 fue interventor federal en Catamarca, y luego, ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo desde donde impulsó la enseñanza religiosa en las escuelas.

Bajo el mandato del general Ramírez, en 1943, fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública, cargo que ocupó hasta que, avanzada la Segunda Guerra Mundial, el gobierno se vio obligado a romper relaciones con el eje. En la carta de renuncia, Martínez Zuviría arguyó que se negaba a que la Argentina “se embandere y que nuestros soldados vayan a morir en tierras extrañas sin saber porqué, a las órdenes de jefes extranjeros que nos desprecian y a la sombra de banderas de todos los colores”.

Martínez Zuviría vio con buenos ojos el gobierno de Juan Domingo Perón mientras mantuvo buenas relaciones con la Iglesia católica. Pero, con posterioridad, debido varias acciones llevadas a cabo por dicho gobierno que no fueron de su agrado lo llevaron a alejarse, esta vez definitivamente, de la acción política.

En 1954 El gobierno de España le confiere la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

En su obra Año X, editada en 1960, Wast plantea su propia visión de la Revolución de Mayo, sobre todo respecto a la actuación de Mariano Moreno. El escritor tenía especial aversión por este personaje. Que un revolucionario de ideas liberales hubiera sido el fundador de la Biblioteca Nacional -la misma a la que él dedicó más de veinte años de su vida- era un hecho que le costaba aceptar.

Mi casita está situada en el cruce de dos caminos. Por el uno, que va a San Esteban y Capilla del Monte, pasan las polvorosas cabalgatas de las gentes alegres. El otro, ancho, melancólico y de costumbre solitario, lleva pausadamente al blanco cementerio, tendido en una loma pedregosa y estéril, donde solo crece el tomillo. Desde mi galería diviso la quieta mansión“, dice el escritor Wast en el prólogo de la primera edición de su novela “Flor de Durazno”.“Flor de Durazno” no es solamente una de sus novelas más famosas, sino el lugar donde descansaba, situado en la localidad cordobesa de San Esteban, Departamento de Punilla. Fue en este solar donde el escritor se inspiró y creó la mencionada novela.

Hacia 1917, su casa fue visitada por el mismísimo Carlos Cardel quien arribó con el fin de protagonizar una película basada en la historia de Hugo Wast.

El autor recibió muchas distinciones en la época, además de ser traducido a más de 20 idiomas (como inglés, francés, checo, alemán eslovaco, holandés, húngaro y hasta japonés, entre otros).

A fines de los años 1950 su salud comenzó a declinar visiblemente a causa de una infección pulmonar. Falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962 en su casa, y fue enterrado en el panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, siendo vestido su cuerpo con la sotana de la Compañía de Jesús, orden en la que fue formado y en la que en su juventud pensó ingresar.

Gustavo Martínez Zuviría trató en su obra literaria los temas más espinosos de su tiempo con valentía y honradez. Según el padre Guillermo Furlong SJ, su confesor, “lo hizo a la luz de la Verdad. El la buscó, la siguió, la secundó y ella lo hizo libre, en la libertad de los hijos de Dios, única verdadera libertad”.

Fue un hombre bondadoso y piadoso, de una profunda formación teológica, un cristiano práctico, de misa y comunión diaria, fue fiel a sus principios y vivió conforme con ellos, así como creía, así pensaba y obraba.

Vivía como sentía, sentía como escribía y escribía como obraba.

Sus obras.

1905: Alegre.
1907: Pequeñas grandes almas
1911: Flor de durazno.
1914: Fuente sellada
1916: La casa de los cuervos.
1917: Novia de vacaciones (una mera reedición de Pequeñas grandes almas, de 1907).
1918: Valle negro (medalla de oro de la Real Academia Española en 1922).
1919: Ciudad turbulenta, ciudad alegre.
1920: La corbata celeste.
1921: Los ojos vendados.
1921: El amor vencido.
1922: El vengador.
1925: Desierto de piedra (Premio Nacional de Literatura en 1926).
1926: El jinete de fuego.
1926: Las espigas de Ruth
1926: Myriam la conspiradora.
1927: Tierra de jaguares.
1929: Lucía Miranda.
1930: El camino de las llamas.
1932: Don Bosco y su tiempo.
1935: El kahal.
1935: Oro.
1941: El sexto sello.
1942: Juana Tabor.
1942: 666
1944: Esperar contra toda esperanza.
1948: Aventuras del Padre Vespignani.
1960: Año X

Referencia

(1) Su relación con el Partido Demócrata Progresista (al que había representado como diputado por la provincia de Santa Fe) terminó cuando Wast consideró que ciertas expresiones de Lisandro de la Torre habían ofendido a la religión.

Fuente.
Colombres, Mercedes – El descanso del escritor Hugo Wast.
Diario La Nación, Buenos Aires, 25 de setiembre de 2004.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Gociol, Judith – A 50 años de la muerte de Hugo Wast – La Maga, noviembre de 1994.
Martínez Zuviría, Prudencio – Hugo Wast
Portal www.revisionistas.com.ar

Fuente de información:  www.revisionistas.com.ar

lunes, agosto 17, 2020

COMPARACIÓN DE DOS HAZAÑAS.

COMPARACIÓN DE DOS HAZAÑAS: En un trabajo publicado en la revista “Todo es Historia”, Nº 16 del mes de agosto de 1968, titulado “El paso de los Andes”, el historiador Guillermo Furlong S.J. detalló la epopeya andina que realizó el Padre de la Patria.
Dice Furlong: “El general Leopoldo R. Ornstein que con tanto saber histórico y militar se ha ocupado del paso de los Andes, ha escrito que algunos tratadistas han establecido un parangón entre el paso de los Andes, con el de los Alpes por Aníbal, primeramente, y por Napoleón después. La similitud es muy relativa, por cuanto difieren en forma muy pronunciada las dimensiones y características geográficas del teatro de operaciones, como también los medios y recursos, con que fueron superadas en cada caso ambas cadenas orográficas. Esas diferencias son, precisamente, las que presentan la hazaña de San Martín como algo único en su género”.
En efecto: Aníbal cruzó los Alpes por caminos que, ya en esa época, eran muy transitados, por ser vías obligadas de intercambio comercial y aunque no pueda afirmarse que su transitabilidad fuese fácil, tampoco debe considerarse que pudiera representar grandes dificultades, puesto que el general cartaginés pudo llevar consigo elefantes, carros de combate y largas columnas de abastecimiento.
San Martín atravesó los Andes por empinadas y tortuosas huellas, por senderos de cornisa, que sólo permitían la marcha en fila india, imposibilitado materialmente de llevar vehículos y debiendo conducir a lomo de mula su artillería, municiones y víveres, aparte de haber tenido que recurrir a rústicos cabrestantes e improvisados trineos para salvar las más abruptas pendientes con sus cañones.
¿Habría podido Aníbal fraquear las cinco cordilleras de la ruta de los Patos, escalando con elefantes y vehículos los 5.000 metros del paso Espinacito?
Terminemos estas líneas -sigue diciendo Furlong- recordando cómo Vicente Fidel López nos dice que “los escritores alemanes de la escuela de Federico, en una época (1852) en que buscaban ejemplos y lecciones para su ejército, consideraron digno de ser estudiado el paso de los Andes, como un modelo, deduciendo de él enseñanzas nuevas para la guerra”.
En su artículo, Furlong realizó un gráfico comparando dos hazañas:

El cruce de los Alpes por Napoleón y el cruce de los Andes por San Martín:
NAPOLEÓN, conduce el grueso de su ejército por el Gran San Bernardo, salvándolo a 2.500 metros de altura, con todos sus vehículos y artillería, incluso la pesada.
SAN MARTÍN, conduce el grueso de su ejército por la ruta de los Patos y traspone 5 cordilleras, de las cuales la más elevada es franqueada por el Espinacito, a 5.000 metros de altura, sin poder llevar ningún rodado.
NAPOLEÓN, acompaña el avance principal con cuatro destacamentos secundarios: Destacamento Thurreau, por el Monte Cenis (3.600 metros). Destacamento Chabrán, por el Pequeño San Bernardo (2.200 metros). Destacamento Moncey, por el San Gotardo (2.100 metros).
SAN MARTÍN, acompaña el avance principal con una división menor y cuatro destacamentos secundarios:
División Las Heras, por los pasos Iglesia (3.400 mts.) y Bermejo (3.300 mts.).
Destacamento Zelada, por el paso Come-Caballos (4.100 mts.).
Destacamento Cabot, por el paso de Guana (4.200 mts.).
Destacamento Lemos, por el paso Portillo y paso Pluquenes (4.500 mts.)
Destacamento Freire, por el paso Planchón (3.800 mts.).

Amplitud del frente de operaciones
NAPOLEÓN: 160 kms.; SAN MARTÍN: 800 kms.
El ancho de la zona montañosa cruzada por NAPOLEÓN fue de 100 kms., mientras que la cruzada por SAN MARTÍN, fue de 350 kms.

Alturas máximas franqueadas
NAPOLÉON: con el grueso, 2,500 mts., con destacamentos, 3.600 mts.
SAN MARTÍN: con el grueso, 5.000 mts., con destacamentos, 4.500 mts.

Recorridos máximos y mínimos
NAPOLEÓN: 280 y 135 kms., respectivamente.
SAN MARTÍN: 750 y 380 kms. respectivamente.

NAPOLEÓN pudo contar con recursos: en la zona alpina existían varios centros poblados y valles con producciones diversas.
SAN MARTÍN no pudo contar con recursos: en la zona andina era total la ausencia de poblaciones. Los valles eran áridos sin productos de ninguna clase.
Fraternalmente en Cristo desde Misiones
Fernando Javier Liébanes.

Publicado en Facebook.

miércoles, junio 03, 2020

Un irlandés en el Ejército de Belgrano POR ROBERTO L. ELISSALDE.

Un irlandés en el Ejército de Belgrano POR ROBERTO L. ELISSALDE.

El Poder Ejecutivo Nacional ha decidido por el decreto 2/2020, que sea el Año del General Manuel Belgrano, en un gesto que lo honra, a la vez que ha invitado a las provincias y al gobierno de la CABA, a adherir a dicha denominación. Algunas jurisdicciones ya lo habían decidido el año anterior y otras lo hicieron este año, a la vez que muchos municipios también se plegaron a este justo reconocimiento a quien como dijera el R.P. Guillermo Furlong, se le podía aplicar aquella frase del general Roberto Lee sobre Jorge Washington: “El primero en la paz, el primero en la guerra y el primero en el corazón de sus conciudadanos”.
Seguramente no resulte fácil encontrar un irlandés conocido de Belgrano, o al menos no los menciona la historia en tal grado de detalle; pero usando la imaginación y está muy mal hacerlo en historia, podemos pensar que trató a Patrick Island, o algunos de los que se quedaron  después de la invasión de 1806. Guillermo Mac. Loughlin Breard que ha trabajado el tema con abundante documentación hace una década apuntó: “ En este mismo sentido, podemos rescatar algunos nombres de soldados que se incorporaron, en 1811, al Ejército del Norte comandado por el general Manuel Belgrano, como Gil (Hill), Gelly (Kelly), Reyles (Reilly) y Buteler (Butler)”y también a “Thomas Craig, quien arribara al Río de la Plata, accidentalmente, en 1798 cuando encalló el barco inglés cuya tripulación integraba 
cerca de las costas patagónicas . Los sobrevivientes fueron bien tratados por os indios y enviados a las autoridades españolas, recibiendo un buen trato por su condición de católico. Craig decidió afincarse en Buenos Aires, donde se casó con la irlandesa Juana Donovan. Tuvo activa participación en las invasiones inglesas, en la expedición al mando de Manuel Belgrano norte”.

Nuestras investigaciones en archivos nos permitió descubrir que el 23 de julio de 1813 el Gobierno oficia al general Belgrano: “Haberse expedido el despacho de Capitán Agregado al Regimiento de Infantería de Línea del Ejercito de su mando, a favor de don Jorge Orr, de nación irlandés”. Otro documento, sin duda como lo dice un “borrador” de este oficio agrega: “Este individuo es irlandés de nacimiento, y ha obtenido varias comisiones en el servicio de Inglaterra tanto en infantería como en caballería: su carrera ha sido siempre la milicia, y ha dejado aquel país con el objeto de encontrar un teatro más glorioso en que ejercitar sus talentos. Presentado aquí ha manifestado al gobierno sus intenciones generosas, y éste informado por conductos verídicos de que en su persona se reúnen las calidades de valor, instrucción y una actividad singular, lo ha creído digno de militar en el ejército de V.E.”.
El 28 de julio, el beneficiado escribió al Gobierno dando las gracias por el empleo, “esperando mereceré siempre la aprobación del mismo”. El 2 de agosto se dio orden para que se le expidiera el correspondiente pasaporte y por Hacienda se “lo auxilie con las pagas correspondientes y con el concepto de reparar las grandes perdidas que ha sufrido”. El 26 de agosto Belgrano que se encontraba en Potosí con su ejército acusó recibo del nombramiento y a la vez lo iba “a acomodar conforme a su clase” apenas llegara.

Amigo mío

En carta del 23 de setiembre de 1813 Belgrano escribe esta conocida frase a San Martín: “Ay! Amigo mí. ¿Y que concepto se ha formado Ud. de mi? Me hallo de general sin saber en que esfera estoy: no ha sido esta mi carrera y ahora tengo que estudiar para medio desempeñarme y cada día veo más y más las dificultades de cumplir con esta terrible obligación”. Después de unos comentarios sobre táctica a propósito de las noticias que tenía del futuro libertador sobre su actuación con los granaderos agregó: “la abeja que pica en buenas flores da la mejor miel ¡ojalá nuestros paisanos se dedicasen a otro tanto y nos dieran un producto tan excelente como el que me prometo del trabajo de Ud. por el principio que vi en el correo anterior, relativo a la caballería y me llenó”.
Es una queja eso de “ojalá nuestros paisanos”, quizás por indolentes; o es para el párrafo que sigue que ahora sabemos de quien se trata: “Ya el gobierno me escribió acerca del capitán Orr; se verá por estos países con un mundo nuevo y estoy cierto que se admirará de nuestros trabajos que son inmensos y mucho más de nuestra caballería, toda con armas de fuego, casi sin armas blancas y la más de ella de a pié, porque no hay como montarla”.
Es probable que Orr, haya conocido a San Martín, y Belgrano pensaba ocuparlo en la mejor organización de la caballería de su ejército. Y no estábamos errados en este aserto porque el día de Navidad ordenaba a la tropa: “Mañana a las 6 de la mañana todos los oficiales, así veteranos como milicianos, y los decididos que tengan sable, se presentarán en el Pucará a recibir lecciones de manejo de sable o espada del Capitán de Caballería, mi ayudante Don Jorge Orr, y a su tiempo del manejo del arma, tanto para la Infantería como para la Caballería". 
Hasta aquí lo que encontramos de este irlandés, que se desempeñó como ayudante de Belgrano en aquellos momentos, cuyo nombre se viene asociar al de su ilustre jefe en ocasión de los 200 años de su muerte.
Roberto L. Elissalde Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.
Publicado en Diario "La Prensa", 8 de mayo del 2020.