GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, junio 18, 2025

La quema de las iglesias de 1955.

La quema de las iglesias de 1955. 


Por Myriam Mitrece y Carlos Ialorenzi. 

La renombrada escritora Alicia Jurado, gran amiga de Jorge Luis Borges y frecuente colaboradora de este diario, siempre recordó entre sus anécdotas con el autor de El Aleph, el día que este le pidió que la acompañara a ver los estragos sufridos en las Iglesias atacadas por las turbas peronistas, el 16 de junio de 1955. Borges quiso compartir su indignación y su tristeza, como ocurrió a toda persona de bien fuese o no creyente.

Contaba que fue un momento de gran dolor y tristeza ver la cantidad de imágenes religiosas rotas o quemadas, las cuales parecían pilas de cadáveres después de una batalla. De pronto alcanzaron a ver entre los escombros una imagen de Santa Teresa de Ávila que sostenía un libro abierto. Borges que ya casi no veía le pidió que lo leyera y así reconocieron uno de los poemas de la Santa:

“Nada te turbe

nada te espante

todo se acaba

Dios no se muda.

La paciencia

todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene

nada le falta.

Sólo Dios basta”.

LA “CORRECCIÓN POLÍTICA”.

El 16 de junio de 1955 fue una jornada trágica de la historia argentina. De ese luctuoso día se ha sepultado uno de los hechos más aberrantes causados por la dictadura peronista: La quema de las iglesias.

Han pasado 70 años y entristece ver que los medios de comunicación y la “corrección política” todavía vigente, de ese día solamente mencionan la tragedia del bombardeo a la Casa de Gobierno. También duele que la Iglesia Católica Argentina ni siquiera mencione este gravísimo hecho.

LOS HECHOS.

Ese día se profanaron, saquearon e incendiaron la Curia Metropolitana y doce Iglesias de nuestra Ciudad: Santo Domingo, San Francisco, San Ignacio, La Merced, San Roque, la Catedral, San Miguel, La Piedad, Nuestra Señora de Las Victorias, Del Socorro, San Nicolás de Bari y San Juan Bautista. En la Iglesia de Las Victorias fue herido gravemente el Padre Jacobo Wagner quien falleció pocos días después.

Además del aberrante sacrilegio, entre las grandes y cuantiosas pérdidas sufridas cabe mencionar al Archivo histórico que contenía las partidas de nacimiento, matrimonio y defunción que se remontaban hasta fines del siglo XVI. Se perdieron obras de arte antiguo, cerámicas, pinturas al óleo, tallas y gran cantidad de objetos de culto.

La Curia metropolitana poseía además de imágenes religiosas y obras de arte, un valioso archivo con más de 80.000 legajos que contenían la historia del Río de la Plata y varias bibliotecas con miles de volúmenes. Tres siglos y medio de historia de la vida colonial e independiente perdidos para siempre. La Catedral sufrió el saqueo y el incendio de su sacristía se llevó su riquísimo tesoro de arte e historia.

El libro “El llanto de las ruinas” editado por la librería Don Bosco en 1955 enumera detenidamente los destrozos producidos; sería muy extenso mencionar a cada una de las imágenes, objetos de arte y documentos coloniales que se han perdido.

PROCESIÓN DE CORPUS CHRISTI.

Cinco días antes, el sábado 11 de junio, se realizó la celebración de Corpus Christi a la que asistió una masiva concurrencia. Se calcula que unas 200.000 personas se dieron cita en la Catedral, la Plaza de Mayo y en las calles adyacentes.

El gobierno culpó a la multitud de haber quemado una bandera nacional. Tiempo después se comprobó que este ultraje a la enseña patria fue ordenado desde el Ministerio del Interior y ejecutado por un policía.

LOS CABECILLAS.

El recordado escritor e historiador Enrique Díaz Araujo hizo un pormenorizado relato sobre cómo se organizaron los atacantes. En la Escuela de Ciegos de la calle Bolivar 431 funcionó la central operativa. De allí partieron, las columnas de la Alianza Libertadora Nacionalista, la cegetista y los militantes peronistas provistos de bidones de nafta y lanzallamas, dirigidos por comisarios de la Policía Federal y de la División Bomberos, salieron a atacar la Curia Metropolitana y los templos antes mencionados. Al mediodía siguiente se reunieron en la sede de la calle Bolívar, para celebrar con un almuerzo lo que habían realizado.

El citado autor da cuenta de cómo se organizaron y da los nombres de los principales cabecillas. Menciona que en la Escuela de Ciegos instaló su comando el vicepresidente de la Nación Alberto Tessaire, en el Departamento Central de Policía se estableció el ministro del Interior Ángel Borlenghi y en el Ministerio de Salud estuvo el ministro de Salud Pública Conrado Bevacqua. También informa los nombres de varios de los responsables, entre los que se encuentran altos jefes de la Policía Federal y del cuerpo de bomberos.

Díaz Araujo hace mención de los ataques previos que venía sufriendo la Iglesia Católica por parte del gobierno peronista: la sanción del divorcio vincular, la prohibición de procesiones, la supresión de la enseñanza religiosa y de fiestas religiosas, entre otras disposiciones.

Pese a que la agresión se dio en un radio céntrico y que las Iglesias se encontraban a corta distancia unas de otras, la policía y los bomberos recién actuaron cuando ya todo había terminado.

Díaz Araujo cita a Winston Churchill: “Perón es el único militar que ha quemado su bandera y el único católico que ha quemado sus templos”.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-quema-de-las-iglesias-de-1955-560985.note.aspx 

18.06.2025

miércoles, mayo 22, 2024

Malvinas fue la última carga de la caballería hispano católica contra el nuevo orden mundial.

Se realizó en Cartagena de Indias el primer congreso para recuperar sus ideas y valores.

El renacimiento de la hispanidad.

Ante una multipolaridad consolidada hay una aceleración geopolítica que está comenzando a contribuir. Dios así lo quiere y el anglosajón arrogante lo presiente y lo teme.

Malvinas fue la última carga de la caballería hispano católica contra
el nuevo orden mundial, recordó Camilli durante su exposición.

Entre el 14 y el 19 de mayo de 2024 se realizó en la emblemática ciudad de Cartagena de Indias el primer congreso para la reunificación de la Hispanidad a instancias y por feliz iniciativa del Instituto de Geopolítica y Estudios Estratégicos de Colombia.

Luego de varios años de preparación, después de reunirnos en muchas oportunidades a través de los medios informáticos, logramos encontrarnos en forma presencial, para conversar, profundizar conocimientos e ideas, interactuar, en fin, conocernos mejor y aunar esfuerzos y objetivos.

El Instituto ELEVAN dijo presente. Con la participación de su Presidente, y algunos de nuestros docentes. La delegación argentina fue importante, protagónica y activa. La Argentina dijo presente para tener voz y voto en este intento de recuperar los valores propios de la Hispanidad.

¿QUE ES LA HISPANIDAD?

Aclarando puntos y términos planteamos claramente y con exactitud como dice el doctor Gallardo: “¿Y qué es la Hispanidad? Diría que es profesar la fe en Jesucristo y el amor a María Santísima, poseer el sentido del honor, respetar a la familia bien constituida, amén de practicar el coraje, la hospitalidad y la galantería. Sin olvidar que es a través de España que estamos insertos en la civilización cristiana, como legítimos herederos de Grecia y de Roma”.
De esta manera en cada jornada se plantearon diversas líneas o ejes temáticos

GEOPOLÍTICA E HISPANIDAD.

Abrió el Congreso el Bg. R. José Serpa Hernández (Colombia), Presidente de la Corporación Instituto de Geopolítica y Estudios Estratégicos. Luego, siguió la conferencia del argentino, doctor Marcelo Gullo acerca de la Importancia Geoestratégica de la Reunificación de la Hispanidad.

Después, Mikel Rufián Albarrán (España), sobre Amenazas Cibernéticas a la Hispanidad, más tarde, María Herrera (Estados Unidos), sobre la Inmigración Hispana a Estados Unidos. ¿Amenaza o salvación?, a continuación pude exponer y explicar ampliamente nuestro tema: ‘La Usurpación y la recuperación de las Islas Malvinas, caso testigo para Hispanoamérica’, llevando nuestro reclamo al nivel geopolítico de entender que esta afrenta anglosajona a nuestra soberanía es un problema y una amenaza a toda la Hispanidad.

Los ejes de nuestra posición fueron:

1) Malvinas es objeto de amor para los argentinos y codicia para el Rugbin.

2) Repasamos los 39 hechos agresivos del Rurgbin hacia la hispanidad, desde 1763 hasta la actualidad (según el libro de Diaz Araujo ‘Malvinas 1982: lo que no fue’).

3) La gesta de recuperación fue bautizada ‘Operación Rosario’, espíritu mariano inspirado en Lepanto y en la Reconquista de Buenos Aires. recordando que Marechal nos dice: “al recibir un nombre se recibe un destino”. La Operación Rosario aún no ha terminado. Y recordamos al auditorio que “Malvinas fue la última carga de la caballería hispano católica conta el nuevo orden mundial”.

Más tarde, el Tte Cnl (R) Jorge Nelson Poma (Argentina) disertó sobre ‘La Unión Europea vs. la Unión Americana’. Luego, Teresa Valcarce Graciani nos relató sus esfuerzos para reivindicar en Estados Unidos a Bernardo de Gálvez, un héroe compartido. A posteriori, el My (R) Carlos Ospina Gálviz (Colombia) disertó sobre ‘Historicidio de una relación armónica de la Hispanidad’.

En la noche se desarrolló un concierto de cuerdas y poesía, en el auditorio del Hotel Almirante, Declamación Poética, de Maruxa Duart y Cuarteto ‘Adolfo Mejía’.

Al día siguiente, el jueves 16 mayo, conversamos sobre las humanidades y su importancia para reunificación hispana, con Alberto Gil Ibañez (España), ‘Veinte medidas para un plan de acción para constituir una comunidad Hispánica’, luego, el doctor Lorenzo Carrasco (México) nos ilustró sobre la Virgen de Guadalupe en la construcción de la Hispanidad.

A continuación, otra participación argentina con el doctor Pablo Dávoli, en su conferencia ‘Leviatán frente al imperio dormido’, le siguió Inmaculada Fernández: ‘Desde el viejo Reino de Granada, hasta el Nuevo Reino de Granada, un viaje con nombre de mujer: Isabel La Católica’.

Muy interesante fue el aporte del Perú, con el doctor Mario Carhuapoma Yance, ‘Aportes de la Hispanidad en la Medicina’, el papel de la sanidad racional y la medicina preventiva, en beneficio de nuestra comunidad Hispanista.

Como acto cultural con la noche de preestreno de la película ‘Documental Hispanoamérica’, de José Luis López Linares.

Muy importante fue la disertación del profesor argentino Lucas Carena: ‘La construcción del relato de la Leyenda Negra Española en América’, de Fray Bartolomé, de las Casas a la ‘Historiografía’ contemporánea.

Nos acompañó luego, vía “zoom”, Epifanio Barril Betsué (Guinea Ecuatorial): ‘Las huellas del legado Español en África’.

En los días sucesivos se habló de liderazgo, economía y empresa en la reunificación de la hispanidad. Una conferencia del periodista argentino Patricio Roberto Lons acerca de la economía del Imperio Español; a continuación, el deportista Álvaro de Marichalar Sáenz de Tejada nos relató sus vivencias en ‘Primera Vuelta al Mundo: Hispanoamérica en el centro. El problema del plástico en el mar’.

Se abordó el tema del liderazgo público y privado, claves para lograr la Reunificación Empresarial de la Hispanidad, una interesante y valiente conferencia del profesor chileno Patricio Fuenzalida Araya sobre ‘Acuerdos comerciales y apoyos de gestión de la hispanidad’. En esta exposición, se declaró la necesidad actuar de que La Argentina y Chile unan esfuerzos por nuestra soberanía austral y el la Antártida ante el Reino Unido.

Nuevamente un argentino, el profesor Agustín Máximo Garay, realizó un aporte en su conferencia ‘La Comunidad Europea del carbón y del acero (CECA), modelo de principio de integración económica para América’.

Como actividad cultural se realizó la noche del preestreno de la película ‘Apocalipsis de San Juan según el padre Castellani’, del argentino Simón Del Acre.

Finalmente, el sábado 18 mayo, se resaltó la figura del Almirante y héroe Blas de Lezo, con el Almirante de la armada de Colombia Hermann León Rincón: ‘Blas de Lezo en Cartagena de Indias, Las evidencias arqueológicas, sumergidas en el campo de batalla de 1741’, luego la conferencia de Adelina Covo, ‘La verdadera vida de Blas De Lezo, El Zorro de los mares’, más tarde, la doctora Maruxa Duart Herrero: ‘La deriva de la perdida de libertades en España, Europa y los países de habla Hispana’, acto seguido, Cesáreo Jarabo Jordán disertó sobre las razones que justifican la reunificación de la Hispanidad. La conferencia de clausura, D. Antonio Vereda del Abril, nos ilustró sobre ‘Renacimiento de la Hispanidad’.

EL INICIO DE UN CAMINO.

De esta manera, se ha iniciado un camino. Aún hay mucho para recorrer. Hay que discutir, conversar, acordar, como dice el periodista Diego Pappalardo, “la Hispanidad está retornando como Idea estructurante y como factible variable geopolítica frente a la maximización de las crisis lógicas y sistemáticas que padecen partes no menores de los estados y los pueblos de Hispanoamérica. Esta vuelta hispanista a la escena, también responde al hartazgo de los pueblos…”.

El hispanismo, legítima y férreamente, gana adeptos, en el plano del realismo, deshaciendo tanto las leyendas negras de autoría anglo-mundialista como las invectivas trasnochadas difundidas por milimétricas entendederas.

Esta sumatoria de personas y reunión de almas que, regularmente, realiza el hispanismo, es palpable aún en los Estados Unidos, donde también hay partidarios declarados de la Hispanidad, abonando el terreno para influir, aunque sea moderada y fragmentariamente en las próximas décadas.

En toda Hispanoamérica y en España, los prosélitos del hispanismo conglomeran voluntades y nichos por lo que, si los esfuerzos en común se mejoran, pronto, se podrá hablar ya no de “islotes” de Hispanidad, sino de un posicionamiento y una realidad más elevados.

Ante una multipolaridad consolidada hay una aceleración geopolítica que está comenzando a contribuir con la Hispanidad. Dios así lo quiere y el anglosajón arrogante lo presiente y lo teme.

Debemos agradecer y felicitar a un verdadero “motor” de esta tarea Coronel (R) del Ejército de Colombia Hernán González Pinzón, quien ha trabajado “quijotescamente” para lograr este congreso en Cartagena de Indias. Ya tenemos fijado nuestro próximo en encuentro, será en el Puerto de Santa María, España, en mayo de 2025.

Gabriel Camilli Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.

Publicado en LA PRENSA.

domingo, febrero 28, 2021

ENRIQUE DIAZ ARAUJO SE EMPEÑO EN LA DEFENSA DE LA PATRIA Y DE LA FE. Maestro al servicio de la Verdad.


ENRIQUE DIAZ ARAUJO SE EMPEÑO EN LA DEFENSA DE LA PATRIA Y DE LA FE.

Maestro al servicio de la Verdad.

El historiador mendocino fallecido a principios de este mes deja una vasta obra con cuatrocientos títulos entre libros y estudios. A la erudición de su pluma aunó la valentía de enfrentarse a impostores e ideólogos.

POR SEBASTIAN SANCHEZ.

El pasado 4 de febrero, tras una vida pródiga en buenas obras y justos combates, Enrique Díaz Araujo se presentó ante las Puertas del Eterno, confesado y con el alma en sosiego.

Muchos de sus amigos y discípulos han escrito homenajes señalando la pérdida de uno de nuestros últimos maestros. Nosotros, que sólo pudimos conversar con él en pocas e inolvidables ocasiones -lo frecuentamos sobre todo en su obra, al punto de considerarlo un maestro "in absentia"- queremos dejar aquí algunas reflexiones a modo de respetuosa despedida. 

Si bien se forjó con los maestros de su Mendoza natal, fue en la Universidad de la Plata donde inició su periplo intelectual pues allí estudió las carreras de abogacía y de profesorado en Historia. 

A poco de recibirse inició una fructífera carrera judicial en la que se distinguió como penalista, fuero del que llegó a ser juez. Sin embargo, nunca perteneció a la clase abogadil (Ramón Doll dixit) y permaneció ajeno a la "oligarquía curialesca". 

Don Enrique tuvo sus buenos maestros, por los que guardó siempre agradecido recuerdo, entre los que queremos mencionar sólo a tres. 

De Julio Irazusta recogió la rigurosidad del historiador y del pensador político. Con él, aprendió a pensar la Patria más allá de las apariencias difusas, y a través suyo accedió al pensamiento político clásico. 

Carlos Steffens Soler le dejó una enseñanza fundamental: la comprensión de que el cristianismo no es una religión intemporal e inespacial, "sino que está metida, incrustada, en la historia". Pero don Enrique no fue un discípulo autómata y en su día no dudó en manifestar desacuerdo con alguna tesis de su maestro, sobre todo respecto de lo sanmartiniano. 

Con Alberto Falcionelli, el maurrasiano historiador de las ideas políticas, profundizó la crítica a la Revolución merced al cultivo del pensamiento contrarrevolucionario. Con él emprendió además la aventura de dictar cátedra en Chile, hasta que la escalada de nuestro secular conflicto con los trasandinos les hizo retornar de allende la Cordillera.

La existencia de Enrique Díaz Araujo se vertebró en lo intelectual, más allá de lo académico pues, además de profesor e investigador, fue un pensador de fuste al servicio de la Verdad. Su tarea magisterial -prodigada sobre todo en Mendoza, en la Universidad Nacional de Cuyo- forjó a varias generaciones, al punto que puede hablarse ya de la escuela histórica "araujiana". 

LOS TEMAS.

Guiados por sus cuantiosos títulos -unos cuatrocientos entre libros y estudios- podemos listar sucintamente los temas que abordó: la política en José Hernández, la revolución cultural (antes de que fuera moda), los irracionalismos posmodernos, la Cristiada mexicana, los "neocristeros" cubanos, la teoría política y su intelección en la realidad argentina, el marxismo en sus variantes, los marxistas (quizás la mejor biografía sobre Guevara sea la suya), la guerrilla en Argentina e Hispanoamérica, los militares y sus golpes, el Libertador San Martín, Bolívar, la historiografía y los historiadores, el Descubrimiento de América, la pontificia donación de América, el liberalismo y sus epígonos, la masonería, la reforma universitaria (¡ay, aquellas aguas y estos lodos!), el proverbial desorden argentino hasta llegar al descalabro actual. 

Esta atropellada enumeración da cuenta de la vastedad de su sapiencia. ¿Sobre tanto podía dictar cátedra? Sí, en efecto, y con la hondura del pozo, como quería Chesterton, que no con la superficialidad del charco. Porque no fue un diletante, ni cayó en la "barbarie del especialismo" que denostara Ortega. Fue el suyo un pensar que se consolidó en ínsulas, luego en archipiélagos, hasta conformar un continente dilatado y pletórico de sentido que encontró unidad en el estudio de La Argentina, inserta en la Patria Grande, en el marco de la Tradición hispánica y cristiana. Y todo arquitectónicamente ordenado en los contrafuertes de una sólida formación histórica y filosófico-teológica y una intelección fuera de lo común. 

Enrique Díaz Araujo fue un adversario bravo, hombre de pluma temer, que supo empeñarse en una sucesión de combates centrados en la defensa de la Patria y la Fe. 

Libró sus lides principales contra la Utopía, la "herejía perenne" según Molnar. Combatió al liberalismo que, como ruptura en la historia, degeneró en quiebre de la unidad religiosa, deformación antropológica y naturalismo cerril. Y, por lo mismo, dio batalla al materialismo marxista, en tanto ideología excretada por el liberalismo. 

Tampoco le faltaron combates en qué empeñarse en La Argentina. Fue, por supuesto, antagonista del Peronismo, de lo que dan cuenta sus muchos estudios críticos sobre el Líder, el Movimiento y sus nocividades. No obstante, despreció al "gorilismo" liberal y marxista, al punto que harán mal los historiadores peronistas en negar homenaje a Don Enrique, a cuya obra tanto recurren sin nombrarlo. 

Asimismo, cuando pocos años antes del Bicentenario de Mayo y de la Independencia, los amigos antiguos del carlismo de uno y otro lado del Atlántico, decidieron poner en entredicho nuestra legítima identidad política con la falacia de que somos "hijos de la Revolución", don Enrique se calzó los guantes y repartió mandoblazos que aún parecen restallar. Enseñó entonces que la Revolución empezó, y triunfó, allá antes que acá, como han olvidado algunos, más españolistas que hispanistas. Pese a eso, harán mal los neo-carlistas -devenidos últimamente en borbonistas- si niegan homenaje a este caballero andante de la Tradición. 

Pero quizás la lid más dolorosa fue la que hubo de librar -tal vez padecer sea mejor verbo- con los "a-patridistas", como los llama un maestro amigo, que niegan la existencia de la patria argentina y la correspondencia entre pietas patriótica y catolicidad. Se cansaron de criticarlo y ofenderlo, despreciando una obra que no han leído y ahora, pasados ya unos días de su partida, Enrique no les ha merecido ni siquiera una respetuosa evocación. Triste injusticia.

Pero, más allá de enemigos y adversarios, Díaz Araujo fue hombre de la Verdad, oportuna o inoportunamente dicha, de afirmaciones más que negaciones, de tesis más que antítesis, de concordias más que discordias.

EL ESTILO. 

Varias décadas atrás, Miguel Angel Scenna publicó Los que escribieron nuestra historia, un interesante registro de la historiografía argentina, donde dedicó unas páginas a Díaz Araujo señalando su agudeza, serenidad de análisis y, ante todo, libertad de pensamiento. 

Es cierto, Don Enrique no pensó a través de compartimentos estancos o esquemas clausos. No se recluyó en engañifas epistemológicas o semánticas, pues eso se lo dejó a los cultores del pensamiento único, que rumian desde el calabozo. Por el contrario, su obra se fraguó en la libertad de quien sabe que no hay fronteras para la inteligencia, salvo las del Misterio. 

Asimismo, sus escritos son cosa de nota, signados todos por un copioso aparato erudito que obra como testimonio de una vida en archivos y bibliotecas y manufacturados con prosa sencilla, muchas veces coloquial, sin menoscabo de la hondura. Siempre escribió atento a hacerse entender, lejos del empalagoso pseudolenguaje academicista, que suele ser coartada para encubrir falacias y mediocridades. 

En persona, tras una aparente rudeza, se evidenciaba un hombre afable y generoso, cultor de un caritativo buen humor. Siempre firme en sus convicciones, una anécdota puede contribuir en su retrato. Compartíamos la admiración por las novelas de John le Carré, ha poco fallecido, y cuando le manifesté que se trataba de un autor "menor", me amonestó y contó que años atrás, cuando el director de un conocido diario bonaerense le rechazó una nota elogiosa sobre el autor inglés, decidió nunca más colaborar con el periódico. Y cumplió. 

Pero el estilo de Don Enrique se sintetiza en un amor profundo por La Argentina, a la que le regaló una obra inmensa y a la que entendía como preludio de la Patria Celeste. En ese sentido fue hondamente joseantoniano, pues amó a su Patria porque no le gustaba; la amó con voluntad de perfección y le entregó alma y vida. 

Hasta aquí, con filial respeto, este humilde homenaje que terminamos en oración, para que el Cielo le haya recibido tal como intuye Antonio Caponnetto: "La recepción tenía un ritual preparado:/ a su paso rindieron ballestas y arcabuces/ los seráficos coros. Tremolaban las cruces. /El Angel de la Patria se había engalanado".

Publicado en Diario "La Prensa", 28 de febrero del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/499416-Maestro-al-servicio-de-la-Verdad.note.aspx

domingo, febrero 21, 2021

Las novelas de Javier Pacheco.

 


Las novelas de Javier Pacheco.

“[…] la tierra no te ha desamparado y en ella encontrarás tu más sólida apoyatura. Es tu tierra porque bajo ella reposan los restos de muchos de nuestros ascendientes […] Y si consigues mantenerte niño campesino en el fondo de tu corazón, a la época en que puedas leer esta carta tendrás un anticipo de la Resurrección, única Primavera verdadera de la vida”Javier Pacheco. ¿Nunca viviremos en primavera? (1982)

Entre 1981 y 1984 apareció en Mendoza, editada por “Círculo de Amigos”, una serie de novelas publicadas bajo el seudónimo de Javier Pacheco pero cuya autoría corresponde al doctor Enrique Díaz Araujo (1934 – 2021), recientemente fallecido en Buenos Aires.

No pretendo ahora reseñar en forma completa la obra múltiple y trascendente de este eminente abogado, docente e investigador mendocino, católico y nacionalista; ni tampoco hacer un repaso –siquiera somero- de las variadas facetas de su personalidad de intelectual lúcido y comprometido. Sólo diré que Díaz Araujo es considerado uno de los últimos grandes maestros del revisionismo histórico argentino y obtuvo por concurso de méritos y oposición la Cátedra de Historia Argentina Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo). Como señala Alicia Sarmiento (1993), antes de comenzar con la escritura de su obra de creación, contaba con “una muy nutrida bibliografía en la que alternaban ensayos políticos con libros y artículos, fruto de sus investigaciones de carácter histórico”. Excede los límites de esta columna la sola enumeración de estos títulos. Mencionaré solamente un ensayo de interpretación del Martín Fierro: La política de “Fierro”, José Hernández ida y vuelta (1972), clave para la comprensión de la obra magna de nuestra gauchesca, a la que el autor restituye su carácter de alegato político en contra de la “civilización” sarmientina. También en relación con la literatura escribió un estudio sobre la novela La loca de La Guardia de Vicente Fidel López, titulado Del amor y la guerra (2002).

Su obra de ficción comienza en 1981, como se dijo, con Octubre Azul (Solución imposible), novela a la que siguieron ¿Nunca viviremos en primavera? (1982); Paralelas moradas (1982); La semilla muerta (1983) y Colonia corrupta (1984). Con ellas, Díaz Araujo se inscribe en una línea de intención política que reaparece con distintos matices en nuestra literatura mendocina, tanto en poesía (Juan Gualberto Godoy, Leopoldo Zuloaga…) como en prosa, a través de la denominada “sociología criolla”: escritos con intención satírica y crítica de fines del siglo XIX y primeras décadas del XX (South América (1894) y Manual de patología política (1899); Cocina criolla y salsa india (1902) y Sociología criolla (1909), de Julio Leónidas Aguirre, Patogenia política (1914) de W. Jaime Molins; Los iluminados (1922) de Jorge Calle, entre otros). Alfredo Bufano  agrega un sabroso exponente al género con su Zoología política (1935) y posteriormente cabría agrega las prosas satíricas de Alejandro Santa María Conill tituladas Flechas de papel (1953).

Además, como exponente de la novela política mendocina podemos mencionar a Carlos Alberto Arroyo, autor de una “saga de la Mendoza lencinista” que comienza en 1927 con la publicación de Barbarie y culmina en 1961 con La furia de los vencidos. En estos textos, como en los de Javier Pacheco, convive la reconstrucción histórica con la intencionalidad política. La novela histórica es la que intenta la reconstrucción “arqueológica” de un tiempo pasado, y lejano al momento de la escritura, mientras que por novela política entendemos –con María del Carmen Tacconi - “aquella que enfoca, desarrolla y expone tesis o mensajes de clara intención política, sean éstos implícitos o explícitos” (1999), y se refiere a un momento histórico contemporáneo o casi al acto de escritura. Dentro de esta modalidad narrativa se destacan por su abundancia las obras que textualizan la violencia política y sus consecuencias.

Al incluir en esta línea las novelas de Díaz Araujo damos razón a las palabras de Alicia Sarmiento, quien destaca su pertenencia a un grupo de escritores -entre los que podemos incluir, por ejemplo a Eduardo Mallea-  quienes vivieron la Argentina como problema. En tal sentido, “Sin el lastre de apriorismos ideológicos, el autor va señalando en cada obra, desde el punto de mira del realismo político, a la luz de la historia y la tradición genuinas, la existencia de un Régimen antinacional enquistado en las estructuras de poder argentinas. Para ello focaliza diversos momentos y conflictos que abarcan, aproximadamente, desde 1945 hasta 1983” (Sarmiento: 1993).

En ese artículo, Alicia Sarmiento analiza cada una de las novelas. Me referiré solamente a modo de ejemplo a una de ellas, a mi juicio la más entrañable y conmovedora, por cuanto incorpora en mayor medida vivencias autobiográficas, sobre todo de la infancia lavallina del autor, y también la más lograda literariamente. El libro se compone de dos paratextos: “Antedata” y “Posdata” (una carta, confesión y testamente, para su pequeño sobrino, único sobreviviente de la familia) y tres partes textualizan la evocación que realiza en el momento de su muerte, un profesor universitario mendocino, de tres momentos claves de su vida: el verano de 1945 en Lavalle; el otoño de 1955 en La Plata y el invierno de1975 en Viña del Mar, donde vive como exiliado. El momento culminante de esta vida es el asesinato de su hermano y su familia por un grupo terrorista, ya que significa una profunda toma de conciencia por parte del personaje.

En la primera parte, relato de su infancia mendocina, adquiere un papel preponderante la figura de la “abuela Juana”, auténtica matriarca dotada de cualidades eminentes que la convierten en guardiana de la familia. Su muerte marca simbólicamente el fin de la primera parte, “Verano”, y también de la infancia idílica del protagonista. Con ella se inicia la dispersión familiar, con el viaje de sus descendientes más jóvenes a La Plata, en la segunda parte –“Otoño”- y va perfilando las divergencias de carácter entre los primos, acentuando sus valores positivos y negativos. La crisis de estos vínculos familiares culmina trágicamente en la 3° sección -“Invierno”- ambientada en Chile. Así se hace patente el simbolismo de las estaciones anunciado en el título: ¿Nunca viviremos en primavera? Primavera de alguna manera definida en la carta del protagonista a su sobrino, en la que alude a los valores tradicionales representados por la abuela, encarnación humana de la tierra: “Tu sangre y tu tierra tienen un sello que nadie podrá tapar jamás y que tú percibirás mejor en las claras noches de cielo estival: el que traza la Cruz del Sur. Meridional y cristiano has nacido tú, último vástago de mi familia, y ruego a Dios que te mantengas como tal” (1982).

domingo, febrero 07, 2021

El buen combate de Díaz Araujo.


Adiós al historiador y académico, uno de los últimos grandes maestros del revisionismo histórico.

El buen combate de Díaz Araujo.

por AGUSTÍN DE BEITIA.

El eminente historiador y académico argentino Enrique Díaz Araujo, escritor católico y nacionalista, falleció el jueves último a los 87 años en La Plata tras una larga y fructífera vida en la que libró el buen combate por Dios y por la Patria. Su desaparición, que causó un hondo pesar entre sus seguidores y amigos en las redes sociales, será una gran pérdida para el país.

Díaz Araujo murió a las 5.30 de la mañana en su casa, horas después de sufrir dificultades para respirar la noche anterior, acompañado en todo momento por su esposa María Delia Buisel, con quien se había casado en segundas nupcias tras enviudar, igual que ella.

Padre de seis hijos, uno de ellos sacerdote dominico, alcanzó a recibir los santos sacramentos de la confesión, comunión y extremaunción, así como la bendición de la garganta en ese día en que se conmemoró la fiesta de San Blas.

Polifacético, fue abogado, profesor universitario, investigador, historiador, filósofo y escritor. Según el doctor Rafael Breide Obeid, que cuando fue rector de la Universidad Católica de La Plata lo convocó para dar clases en esa casa de estudios, "en todos los campos alcanzó la cumbre en el pensamiento".

Díaz Araujo es considerado uno de los últimos grandes maestros del revisionismo histórico argentino. Parte de un linaje donde se encuentran sus maestros Vicente Sierra, Guillermo Furlong, Carlos Sttefens Soler, Julio Irazusta, Federico Ibarguren, José María Rosa, Pedro Santos Martínez o el padre Cayetano Bruno, precisa Breide.

Su muerte "es una gran pérdida para el país porque era el mayor historiador vivo que teníamos en este momento, con esa capacidad de producción y de análisis, y ese doble enfoque, científico y filosófico, para entender los hechos", continúa.

PARA GANARSE LA VIDA

Miembro de la Academia del Plata y de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza, con reconocimientos internacionales por su labor, era abogado, aunque su gran vocación fue la historia. "Lo de abogado fue para ganarme la vida", dijo alguna vez entre risas.

Había estudiado derecho en la Universidad Nacional de La Plata y al mismo tiempo estudiaba historia con Irazusta y con Carlos Steffens Soler, mientras se formaba filosóficamente en el tomismo con monseñor Guillermo Blanco, que sucedería a monseñor Octavio Derisi en la Universidad Católica Argentina.

Fue durante 17 años funcionario judicial en su Mendoza natal, donde se desempeñó como fiscal de instrucción, juez correccional y camarista en lo criminal. Pero se distinguió por su labor docente, ejercida en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y luego en la Universidad Católica de La Plata, y por su ingente obra intelectual.

Autor de más de 60 obras y 300 artículos de revistas, entre sus libros más destacados podrían citarse San Martín, cuestiones disputadas, obra donde defiende al general de las calumnias, que es una ampliación de Don José y los chatarreros; Mayo revisado, obra en tres tomos donde hace un repaso de los distintos autores y las corrientes historiográficas sobre la Revolución y su significado; Ernesto Guevara de la Serna, Aristócrata, Aventurero y Comunista, o sus estudios con aportes originales sobre Malvinas.

Siendo un tradicionalista clásico, comprometido, sin complejos de su catolicismo, escribió con pluma clara y filosa contra los mitos, falsedades y recortes de la historia nacidos de la ideología liberal, impuesta por la Revolución francesa y el Iluminismo que la precedió, como admitió alguna vez en una entrevista.

Sus investigaciones abarcaron toda nuestra historia, desde la época colonialhasta nuestros días. Tiene obras muy importantes sobre Colón; la conquista de América y nuestra independencia. Pero también sobre la política más reciente, como el radicalismo, los orígenes del peronismo y finalmente sus estudios sobre la subversión, un asunto al que le dedicó una decena de libros, estudiando las propias fuentes de la guerrilla y buscando la prueba confesional, como en La guerrilla en sus libros, obra en cuatro tomos.

Breide Obeid lo define como "un profundo historiador que se muestra también como filósofo. Estudió a fondo a Maritain, a Irazusta desde lo filosófico, a Gilson, que es su maestro en este sentido".

"En sus obras sobre política se ve su amor por la patria, por el bien común, a veces encarnados en sus estudios como jurista. Como prueba su investigación sobre los crímenes de Lesa Humanidad, que es para él es un invento total, una conspiración, y una politización del Poder Judicial para imputar un delito que no existió", explica.

PROLIFICO.

Díaz Araujo mantuvo siempre un ritmo de producción asombroso. Prácticamente hasta el fin escribió entre dos y tres libros por año, cuenta Breide Obeid, su amigo, con quien trabajó durante 37 años en la editorial Gladius, que publicó la mayor parte de su obra.

"Como historiador recrea el hecho delante de los ojos del lector y le da a los hechos la dimensión que les corresponde a la época, con una visión sobrenatural, providencial. Tiene esa profundidad que es muy atrayente, porque le da sentido a todo el hecho histórico", prosigue Breide Obeid.

Asiduo conferenciante, su participación en un Congreso Internacional de Historiadores en Roma, organizado por el Ateneo Regina Apostolorum, la Universidad Europea de Roma y el Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, fue para él uno de los momentos cumbres de su carrera.

En esa oportunidad representó al país junto con el Padre Alfredo Sáenz SJ ante medio centenar de historiadores y estudiosos de toda Hispanoamérica reunidos bajo la temática de La Iglesia Católica ante la independencia de la América Española.

Devoto de la poesía de Antonio Machado y de Leopoldo Marechal, en su disciplina histórica rescataba, entre otras, las obras de Jacques Bainville, Hilaire Belloc y el español Pío Moa.

LOBIZON.

Su rostro adusto, en apariencia hosco, sembraba el miedo entre los alumnos, y le valió el apodo de Lobizón.

"Como profesor parecía a primera vista distante. Eso era así hasta que empezaba a hablar, cuando encandilaba a los alumnos con su solidez y entonces sus cursos se sumían en el silencio", según recuerda la doctora Patricia Barrio, investigadora del Conicet, discípula junto a Omar Alonso Camacho y durante muchos años adjunta a su cátedra de Historia Argentina Contemporánea en la facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.

"Causaba un respeto intelectual casi reverencial, tanto entre alumnos como entre profesores", evoca Barrio, quien destaca que "fue siempre muy consultado como director de tesis, incluso por gente de la izquierda nacional".

Barrio apunta que, cuando entraba en confianza, se prodigaba sin embargo con generosidad, ofreciendo incluso sus libros. Pero era en la relación personal, en los pequeños grupos, en las cátedras privadas que dio a veces semanalmente para unos pocos discípulos, donde compartir el tiempo con él resultaba "una feliz tertulia", ocasiones donde se lo veía sonreír a partir de un humor que era en él siempre irónico, según explica Barrio.

"En esas ocasiones podía desde leer una poesía de Homero Manzi hasta discutir el pacto Roca-Runciman o comentar el último plan económico", dice Barrio. "Era un hombre fenomenal".

ENORME PERDIDA.

Para la doctora Andrea Greco, su muerte "es una enorme pérdida para la patria y para la investigación histórica. Felizmente nos queda su obra. Y nos queda el recuerdo de un hombre generoso, un hombre de una gran cultura, de una gran formación filosófica, y de una memoria prodigiosa".

Díaz Araujo estuvo trabajando hasta el último día en un ensayo en el que pensaba recopilar diferentes temas polémicos, misceláneo, y también en una reseña de un libro.

Alrededor de las 10 de la noche del miércoles empezó a sentir dificultades para respirar. Un médico de emergencia lo fue a ver. Allí fue cuando recibió los sacramentos. No se podía dormir, así que le pidió a su esposa María Delia, que es una de las más grandes profesoras de literatura y filología hispánica de la Argentina, que le leyera las noticias. El respondía, como siempre, con comentarios irónicos.

Estuvieron conversando hasta quedarse dormidos. Pero antes debió ser consciente de su final, según estima Greco. "Porque esa misma noche, entre la lectura de diarios, le dio a su esposa instrucciones sobre su entierro, sobre dónde y cómo quería que lo sepultaran. Lo que demuestra el espíritu de cristiano viejo que siempre tuvo", comenta.

"Eso de estar siempre preparado era muy propio de él. Cuando debía viajar en avión indicaba siempre a alguien cuáles eran los trabajos que tenía entre manos, lo que debía ser completado y lo que debía publicarse en caso de que no volviera. En el último tiempo ya había empezado a tomar previsiones con más frecuencia en ese sentido".

Díaz Araujo, un historiador que vibró hasta el final con su Patria, deja un gran discipulado y una obra monumental, difícil de abarcar y de valorar. "Tan grande, minuciosa y precisa como la de los grandes revisionistas", concluye Greco.

Publicado en Diario "La Prensa", domingo 7 de febrero del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/498813-El-buen-combate-de-Diaz-Araujo.note.aspx

martes, diciembre 09, 2014

Prontuarios. UN PRÓCER PERONISTA. UN CURRICULUM LLAMATIVO por Enrique Díaz Araujo.


Acá trataremos de un personaje ilustre: José Luis Manzano, alias “Chupete”, y más familiarmente, “Cototo”.
  
Mucho más joven que yo (nacido en 1956), comprovinciano mío (nadie es perfecto), se destacó como Ministro de Interior del presidente Carlos Menem (1991-1992). En un corto lapso, con el auxilio de su edecán el “Chueco” Masson, se hizo célebre en el gran público por sus afanes administrativos. Ímproba labor que —dicen— lo llevó a pronunciar una frase de antología: “Yo robo para la corona” (mito de la corrupción menemista).
  
Antes de eso había brillado en la Cámara de Diputados de la Nación (1983-1991). Había integrado el ala “reformista” del peronismo (que, como es sabido, tiene alas de todos los colores, como una mariposa), con Antonio Cafiero, pero, siempre ágil, pronto se registró en el libro de pases en el equipo del por entonces patilludo y riojano candidato presidencial. Como parlamentario había adquirido fama por su proyecto de declarar el 11 de octubre como el “Último día de la Liberación de América Latina”. Pensé entonces que él encabezaría la protesta mapuche. Sin embargo, la mención a Vespucci (“América”) y al Lazio, cuna de la romanidad (“Latina”), descartaba la relación con “los pueblos originarios” (para llamarlos de algún modo).
  
Por otra parte, me acordé que los indios (la gente que vivía detrás del Islam, según los europeos) no tenían rótulo para designar el continente donde vivían. “Chupete”: ¿sería italiano? ¡No! Si no en vez de Manzano, sería “Melo”…, pero la duda me quedó. En lo que sí estaba firme era en su “liberacionismo”. En la década de 1980 a 1990 presidió en Mendoza las diversas comisiones de auxilio a los chilenos castristas que, por fuerza mayor, se exiliaban tras los Andes. “Cototo” era un médico joven, insigne luchador por los derechos humanos de los marxistas en apuros. Siendo diputado consiguió para su esposa de otrora, una maestra, un préstamo hipotecario, de bajísimo interés, de esos que otorgaba otro joven político que prometía mucho, el platense Carlos Raimundi (que de alfonsinista ha pasado a kirchnerista, de la Coordinadora a La Cámpora, y que en 1994 fue becado por el Consejo Británico para investigar en Inglaterra), que dio que hablar a los mal pensados.
  
Bien. Pero aquello había pasado a la historia. En 1993 ya era un snob que se vestía con un “enterito” anaranjado y se operaba las nalgas para levantárselas un poco. Con los dinerillos ahorrados durante su gestión menemista se autoexilió, no en Cuba —como alguien hubiera supuesto— sino en los Estados Unidos. Allí permaneció dos años (1991-1993), intensa e intelectualmente proficuos. Se inscribió en la Universidad de La Jolla, próxima a San Diego, en California, y después en la de Georgetown, de los jesuitas, en Washington. ¿Qué hacía“Chupete” en una de las universidades más caras de USA y en un selecto instituto clerical…? No se sabe bien qué es lo que había estudiado. Lo cierto es que en esos am-bientes obtuvo muy buenas conexiones económicas, que desembocaron en Florida —“flórida”, dicen los bobos que se acoplan a la pronunciación anglosajona, ignorando que Hernando Soto la bautizó así por la Pascua Florida de Resurrección—. En “flórida” —por esa época paraíso del “déme dos” de los turistas argentinos, aquellos que decían “Ver Orlando y después morir”— se asoció con Jorge Mas Canosa, líder de los cubanos escapados del edén antillano. De nuevo, los mal pensados, dijeron que más que con los cubanos fue con los colombianos con quienes trabó amistad “Chupete”.
  
Lo cierto es que, añorando el dulce de leche, el mate amargo y el choripán, retornó a la Argentina. Volvió al país, pero no a la política partidaria. Ahora, en 1994, Manzano se convirtió en “empresario”. Al principio, con cierta timidez. Se asoció con Daniel Vila —¡gran valor!— en el “Grupo Uno”, cadena que ha llegado a contar con cuarenta medios de comunicación, y en su colateral, el “Supercanal”.
  
Empero, Manzano era un socio oculto de Vila. También comenzó a comprar viñas en su Tupungato natal (hoy posee 1.533 hectáreas plantadas, en una zona donde cien hectáreas sobran para vivir con holgura). En los mentideros de aquel tiempo de “asomo”, diríamos, se comentaba el caso de un sujeto que había servido de “palo blanco” a “Chupete”, y que al divorciarse, pícara, la mujer le exigía la mitad de la plantación. Pues, la fulana habría recibido la visita de dos matones que, junto con unos pocos pesos, le dieron un adelanto de lo que le podría suceder si insistía en su extorsión. En fin, era un período de oscuridad, que por suerte, pronto se superó.
  
Después, Manzano constituyó el Grupo Vitivinícola de Tupungato, con su bodega “Altus”, que elabora un millón de litros. Inauguró el restaurante “La Tupiña”, en Guatallary. En Mendoza se hizo socio de la compañía eléctrica estatal EDEMSA, al tiempo que intervenía con “Andina S.A.” en “Hidroeléctrica Ameghino” en Chubut. Participaba en la firma Ketsal y Kilwer; y su sociedad con Vila se hacía cargo de “América TV”. Esta actividad mediática ha sido excelente, pues ha contribuido a borrar acusaciones infundadas, como la de haber recibido coimas en la así llamada “tangente italiana”. De vuelta me asaltó la pregunta: ¿sería italiano Manzano?
  
De mata en mata y de salto en salto, nuestro empresario —que, ¡ojo! nunca ha dejado de ser peronista, es decir, se dedica a “combatir al capital”— se lanzó al campo petrolífero. A ese efecto, constituyó “Andes Energía”, en el 2007, con otros socios (su abogado Jorge Aidar Bestene, Luis Nofal y Alfredo Vila).
  
Tal el llamativo “curriculum” empresarial del antiguo militante de izquierda.
  
  MATANDO VACAS EN LONDRES .
  
Acerca de “Andes Energía” escriben en la revista “Noticias”, de Buenos Aires (15 de marzo de 2014, pág. 31) que es una compañía pública que “cotiza en la bolsa de Londres y con la que se presentaron a licitación en México. También tienen presencia en Colombia, Paraguay, Venezuela y Argentina”. En total, facturó el año pasado 1.490 millones de pesos. Tienen además el 10 % de Metrogás. “Teníamos una opción de compra por el 51 %, pero el Estado tenía un derecho de preferencia. Se la terminó quedando YPF por un valor muy bajo”, explica.
  
Pero el negocio alcanzó para acercar a José Luis Manzano otra vez al poder. Fue Sebastián Eskenazi, ex CEO de YPF, el que lo invitó a un acto de la petrolera. Allí se produjo el encuentro con Cristina, pocos meses después de la muerte de Néstor. “Fue muy emotivo, se abrazaron y le dio sus condolencias. Ellos tenían una vieja relación de cuando José Luis era ministro del Interior. Cristina le pidió verlo, que fuera a Olivos a hablar”, relata Vila.“Desde entonces, Manzano fue un invitado de lujo en distintos actos oficiales, siempre en primera fila después de años de ostracismo por ser considerado un emblema menemista”.
  
Menemista-kirchnerista. Son minucias. Manzano no es ya más un simple partidócrata; él es un empresario de “status” internacional. Eso es sabido. No cabe, pues, asombrarse con sus actividades.
  
Sin embargo, el 6 de marzo del corriente año, leí en un diario de Mendoza, algo que me pasmó. Era una recensión de un artículo de la revista londinense “Bloomberg Markets”,titulado “Argentina oil´s bonanza helping too few led by political friends” (“La bonanza argentina del petróleo ayuda a unos pocos amigos políticos”). Allí se señala que una empresa titulada “Ragusa” se ha quedado con treinta y tres concesiones petrolíferas en la Argentina. Aseguró a Bloomberg Germán Ranfil, quien desde hace quince años acompaña a Manzano en sus diversos emprendimientos. También, Ranfil es: “el artífice de los acuerdos firmados con YPF por los cuales Andes no pone un centavo de inversión y obtiene ganancias, si YPF encuentra petróleo. El cerebro detrás de la conformación de Andes Energía y la obtención de nuestras concesiones es Manzano, dice Ranfil, quien ahora es gerente financiero de Andes, en el artículo de la revista”.
  
Resulta que la empresa “Ragusa” estaba en quiebra, Manzano la compró barata, pagando con acciones de Andes. Continúa informando Ranfil. Así dice que:
  
“Andes ha firmado acuerdos con YPF para desarrollar 15 de sus 33 áreas. En todos sus acuerdos, Andes pone sus campos, YPF la inversión inicial y Andes le devuelve el 30 por ciento de la inversión con el petróleo que se obtenga, sólo si se obtiene petróleo. Manzano es líder de uno de los siete grupos de ex funcionarios y miembros del partido gobernante peronista que han ganado un pedazo de las riquezas energéticas del país”, informa Bloomberg.
  
La palabra “leonino”: ¿algo tendrá que ver con lo antes descrito?
  
Anota la revista Bloomberg Markets otro problema conexo:
  
“Los acuerdos entre YPF y las empresas controladas por Manzano, luego compradas por Andes (Kilwer y Ketsal, entre otras) fueron en su mayoría firmados en 2011, cuando YPF era controlada por Repsol y su CEO era Sebastián Eskenazi. El titular de YPF, Miguel Galuccio, quien no revisó los contratos, declinó hacer comentarios para el artículo, según la revista.
“También con Kilwer y Ketsal se adjudicó la explotación y comercialización por veinticinco años de potenciales áreas petroleras en la provincia de Córdoba.
“Manzano declinó repetidos pedidos de entrevista de Bloomberg pero habló a través de su abogado Dominic Crossley, un socio del estudio jurídico Collyer Bristow, con sede en Londres, asegura que Manzano ha visitado a todos los presidentes de los últimos treinta años, incluidos Néstor y Cristina Kirchner. Y revela que su cliente se ha reunido con Galuccio”.
  
La revista británica, pasa a considerar otras cuestiones vinculadas al negocio de Manzano, especialmente referidas al área de Vaca Muerta:
  
“Entre otras concesiones, Andes tiene derecho para explorar en 860 km2 dos áreas de Vaca Muerta. Sus acciones en la bolsa de Londres casi se triplicaron, saltando de 22 libras a 70 en diciembre pasado, cuando anunció que su acuerdo con YPF para desarrollar Chachauén, Mendoza, comenzaba a mostrar resultados prometedores. Ayer cerraron a 62 libras”.
  
Bloomberg Markets en su muy extenso artículo, se ocupa de otros casos de negocios petrolíferos, que también son “amigos del poder”. Por ejemplo, el de Daniel Peralta (ex integrante del directorio del Banco Central) y su esposa Laura, quienes compraron una empresa Delta, en quiebra, para trabajar áreas en Salta. Este asunto terminó muy mal. En noviembre de 2012, en su casa de Arizona los Peralta fueron hallados muertos. “Peralta mató a su esposa y luego se suicidó” (“Los Andes”, 6 de marzo de 2014, p. A-3).
  
Es de esperar, que “Chupete” Manzano y su actual esposa, Teresa Jordán, no se vean enfrentados a situaciones como las que vivieron los Peralta.
  
Bien. La crónica de la revista londinense, con escasísima difusión en el país, es la que nos ha movido a redactar esta nota.
  
Antes de terminar, queremos asentar un “mea culpa” personal. Varios amigos nos decían que Manzano se llamaba “Apfelbaum”, porque era judío. Yo lo negaba, porque, decía, este sujeto era hijo de un hombre humilde de Tupungato. Pues, resulta que ahora abro Wikipedia [es.wikypedia.org/wiki/ Jose_Luis_Manzano_(empresario)], y leo: “Manzano, José Luis; religión: judía”. Perdón por haber estado engañado.
  
De todas maneras, ahí queda la silueta de este prócer peronista. Hay que ir pensando en la estatua (tal vez para ponerla en el lugar donde estaba la de Colón, por aquello del “11 de octubre”). Eso sí, frente a la futura avenida Néstor Kirchner (ex Paseo Colón y Leandro N. Alem).
  

Publicado en Blog de Revista Cabildo. http://elblogdecabildo.blogspot.com.ar/
Imágenes: internet.