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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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jueves, julio 23, 2026

LA BOINA BLANCA.

 


LA BOINA BLANCA.

LA BOINA BLANCA es, por excelencia, el símbolo de la Unión Cívica Radical. Su origen se remonta a la madrugada del 26 de julio de 1890.
En aquella fría, húmeda y neblinosa mañana porteña se aglutinaron los batallones cívicos que habrían de participar en la lucha organizada por la Unión Cívica. Ante las bajas temperaturas, algunos militantes acudieron a un comercio cercano, que a esa hora todavía permanecía cerrado, para pedirle al dueño que les abriera y les vendiera unas boinas.
El comerciante les explicó que no contaba con una cantidad suficiente de un mismo color, salvo de boinas blancas. Sin embargo, detrás de aquella compra existía también una necesidad más urgente que la de protegerse del frío: los revolucionarios necesitaban un distintivo que les permitiera reconocerse durante el combate, aglutinarse en la acción, identificarse como uno solo y distinguir quién era correligionario y quién pertenecía a las fuerzas oficialistas.
La boina poseía características que favorecerían su rápida transformación en un emblema político. A diferencia de la galera, el sombrero de copa o las prendas comúnmente asociadas con los sectores más privilegiados o aliados al Régimen, era una prenda modesta, accesible y sin ostentación. Su sencillez permitió vincularla con la imagen de un movimiento integrado por militantes de comité, trabajadores, estudiantes, pequeños comerciantes, profesionales, chacareros y sectores medios.
También se encontraba relacionada con el mundo popular y rural. Distintos tipos de boinas eran utilizados por inmigrantes, peones de campo, trabajadores y habitantes de las provincias. Con el tiempo, esta asociación permitió presentar al radicalismo como una fuerza cercana al pueblo, alejada de las formas aristocráticas y elitistas que se atribuían al P.A.N.
Cumplía, además, una función igualadora. Una vez colocada, las diferencias sociales y jerárquicas quedaban relegadas. El dirigente, el estudiante, el profesional o el trabajador aparecían reunidos bajo una misma identidad. La prenda no distinguía cargos ni rangos: identificaba al correligionario.
(La adopción fue un éxito y la iniciativa se extendió por todos los batallones distribuidos en los cantones revolucionarios. Así, lo que había nacido como una necesidad práctica terminó convirtiéndose en un símbolo político.
Desde entonces, la boina blanca dejó de identificar únicamente a los hombres que participaron en aquellos heroicos combates de 1890. Pasó a representar a generaciones enteras de radicales que, inspiradas en aquella jornada fundacional, lucharían contra los sucesivos “unicatos” que pretendieron y pretenden imponerse sobre la vida argentina.
Con el correr del tiempo, se añadiría a aquella prenda el contenido doctrinario y simbólico que hoy conocemos. El blanco representa la transparencia, la pureza cívica y la limpieza de los procedimientos que, desde sus primeros años, pregonó este movimiento soberano y popular, en aras de moralizar y sanear el ejercicio de la función pública.
Historia UCR Facebook.

martes, julio 22, 2025

La Boca en la Revolución de 1890. Por Diego Barovero.


Hacia finales del siglo XIX la corrupción y el desgobierno eran características principales de la administración del Presidente Miguel Juárez Celman, pero hubo una reacción moral por parte de amplios sectores de la oposición.

Nació la Unión Cívica de la Juventud en setiembre de 1889, agrupación que contó desde sus inicios con el beneplácito de figuras respetadas como Leandro N. Alem y que en pocos meses se convirtió en Unión Cívica bajo la presidencia de éste último y que contaba entre sus dirigentes a figuras prestigiosas como Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen, Aristóbulo Del Valle, Francisco Barroetaveña, José Manuel Estrada, Vicente Fidel López, Hipólito Yrigoyen y Pedro Goyena, entre otros.

RUFINO PASTOR

Desde La Boca del Riachuelo, el Club Independiente de San Juan Evangelista que presidía el prestigioso vecino y empresario teatral Rufino Pastor se sumó a la Unión Cívica en un acto celebrado el 15 de diciembre de 1889 en el Teatro Ateneo Iris, propiedad del mismo Pastor, que estaba ubicado en la avenida Brown 1377.

En el acto hablaron Francisco Barroetaveña, Emilio Gouchon, y nada menos que el ex Presidente Mitre, figura de gran predicamento entre los boquenses.

Alem no pudo concurrir a su inauguración por motivos de salud, aunque envió una conceptuosa carta en la que manifestaba aplaudir “con toda la efusión de mi alma la digna actitud de ese noble y viril vecindario y el patriótico entusiasmo con que vienen a ocupar su puesto en las filas de los altivos e independientes”.

PROFUNDA IDENTIFICACION

Desde entonces hubo entre Alem y los boquenses, en gran medida gracias al vínculo establecido con Rufino Pastor, una relación de profunda identificación, de aquellas que se dan en forma espontánea entre un líder y su pueblo.

Dice Hebe Clementi en “De La Boca...un pueblo” que esta barriada experimentó por el fogoso tribuno una profunda adhesión. Ello explica en gran medida que al estallar la llamada Revolución del Parque en julio de 1890, varios centenares de vecinos de La Boca fueran al Parque de Artillería aquella mañana del 26 de julio a luchar por su derecho al voto bajo el mando del citado Alem. Aquella Revolución del 90, como otras antes, tuvo fuerte repercusión en la vida boquense.

 REVOLUCION DEL 90

Efectivos de la entonces comisaría seccional 20 de la policía, silenciosos y cabizbajos, equipados con cartucheras, bayonetas y remington fueron subidos al tren en la estación "General Brown" del Ferrocarril a Ensenada, ubicada en Olavarría y Garibaldi para ser conducidos a engrosar las fuerzas represivas contra la revolución, al mando del Coronel Alberto Capdevila; muchos de ellos no regresaron.

José M. Brignone cuenta en su libro "Evocaciones Boquenses" que las noches del 26 y 27 de julio la Vuelta de Rocha presenció “un espectáculo único en su historia, pletórico de inquietudes y de zozobras. Todas las ventanas de las casillas de madera que formaban ya compacto núcleo, se habían convertido al parecer en cantones: aquellos viejos revólveres y pistolas que acompañando al cuchillo o la navaja formaban el equipo infaltable de todos los inmigrantes obreros de puerto que sin familia vivían de a cuatro o cinco en una pieza habitación, salieron a relucir al amparo de la ausencia o vigilancia policial y durante largo rato hasta agotar las municiones, innúmeros fogonazos y formidables estampidos, ofrecieron inolvidable espectáculo de peligrosa pirotecnia y de diversión imprudente”.

Luego de tres días de enfrentamientos, los revolucionarios se quedaron sin municiones, se negoció un armisticio y los revolucionarios pudieron volver a sus hogares. Pero el gobierno estaba muerto, como dijo el senador Dídimo Pizarro.

LEGENDARIO ESPIRITU SOLIDARIO

Pocas semanas más tarde debió renunciar el presidente Juárez Celman que fue reemplazado por Pellegrini, hasta entonces su vicepresidente. La revolución dejó un alto saldo de muertos y heridos. Los boquenses, con su legendario espíritu solidario, recurrieron la organización de festivales y eventos para recaudar fondos en beneficio de las víctimas de aquél episodio.

Por Diego Barovero. Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-Boca-en-la-Revolucion-de-1890-562122.note.aspx

sábado, abril 13, 2024

Los casos del Club Evaristo (parte XXXV): el mazorquero fusilado.

 Los casos del Club Evaristo (parte XXXV): el mazorquero fusilado.

Por Juan Luis Gallardo.

Le había tocado exponer a Alvarado y, buscando sobre qué, halló un libro donde su autor, René Orsi, se ocupa del drama que pesaba sobre Leandro N. Alem, uno de los fundadores del radicalismo y tío de Hipólito Yrigoyen, consistente dicho drama en su condición de hijo de un mazorquero, fusilado en 1853 como responsable del homicidio de Martín Amarillo y Juan Barragán.

Enterado por el libro de los vericuetos del asunto, estimó Alvarado que podía interesar a sus consocios del Club Evaristo. Así lo expuso:

-Como cuestión previa a presentar el caso, me detendré un momento para considerar un pequeño acertijo vinculado con el nombre y apellido de Leandro N. Alem. Porque ocurre que su apellido no era Alem sino Alen y la inicial que seguía a su nombre, Leandro, probablemente no pasara de ser una fantasía.

“Hijo legítimo de Leandro Antonio Alen y de Tomasa Ponce, el pequeño vio la luz en Buenos Aires el 11 de marzo de 1842, fue bautizado por el presbítero Saturnino Rodríguez en la parroquia de Balvanera e inscripto en el libro respectivo como Leandro, siendo sus padrinos Dionisio Farías y Felisa Pérez”.

“Pero ocurre que, a partir de algún momento, el muchacho empezó a firmar L.n.Alem y así lo siguió haciendo toda su vidaComo si la ene sustraída a su apellido se hubiera aposentado entre éste y su primer nombre”.

“Y parece que, cuando su amigo Martín Torino le preguntó un día qué quería decir esa ene, Leandro le contestó: Nada. Quiere decir nada. Es la ene de nada”.

“Cabe incluso la posibilidad de que Alem alterara ligeramente su apellido para que no se lo vinculara con su padre mazorquero, aunque no lo creo porque nunca renegó de él. Pero ya es hora de referirnos a éste, a Leandro

Antonio Alen y a su destino trágico, que son los motivos de esta charla”.

“Hay que aclarar, por lo pronto, que pertenecer a la Mazorca, o sea a la Sociedad Popular Restauradora, no tuvo nada de desdoroso pues, erigida para mantener el orden en la ciudad, sus miembros eran por lo general personas distinguidas, algunas de las cuales cita Orsi: Simón Pereyra, Miguel de Riglos, Martín Iraola, José Oromí, Eduardo Lahitte, Lorenzo y Eustaquio Torres, Roque Sáenz Peña, Eusebio Medrano, Francisco Sáenz Valiente, Saturnino Unzué, Marcos Agrelo, Patricio Peralta, Francisco Obarrio, Carlos Naón, Miguel Quirno, Rufino Basavilbaso, Ángel Casares, Manuel Argerich, Patricio Gorostiaga, Juan Victorica y otros”.

“Alen cumplía funciones de vigilante a caballo en la esquina de la parroquia de Balvanera”.

DESPUES DE CASEROS.

“Sobrevenida la batalla de Caseros, depuesto Rosas y sublevado Valentín Alsina contra Urquiza, el coronel Hilario Lagos se levantó contra Alsina, manifestándose a favor de Urquiza y ganándose la animadversión de los porteños. Alen se había enrolado con Lagos y, disuelta la milicia de éste, se lo sometió a juicio junto con otros jefes de pasado rosista. La imputación que se les formuló, tardíamente, fue la de haber pertenecido varios de ellos a la Mazorca”.

“Y había sucedido que, mientras Alen formó parte de la Sociedad Restauradora, por orden del Juez de Paz Eustaquio Jiménez ‘fue a enseñar las casas de don Martín Amarillo y don Juan Barragán, a Pedro Islas (gallego) y Pancho Ferreira, por quienes sabe que aquél los mandó prender y degollar y que a Amarillo lo sacaron de su casa a eso de las ocho de la noche’”.

Estos son los datos que surgen del expediente incoado contra Alen, de los cuales se desprende que su papel se habría reducido a señalar las casas de Amarillo y Barragán por orden del Juez de Paz.

”No obstante ello, a Alen se le imputan las muertes de Amarillo y Barragán y, pese a sus airadas protestas de inocencia, el juez de primera instancia lo condena a muerte”.

“La actuación de la Cámara no es mucho más lucida. El fiscal Ferrara formula el siguiente cargo, tremendamente arbitrario: Alen es el único responsable de estos dos crímenes, por no haber probado que otros y no él fueron sus autores. Absurda inversión de la carga de la prueba en que se funda el fallo condenatorio dictado por la Cámara, compuesta por los doctores Alsina, Villegas, Torres, Pico y Carreras”.

“A Alen lo fusilaron en la Plaza de la Concepción, que quedaba donde hoy se cruzan las avenidas 9 de Julio e Independencia”.

“Pero no termina aquí la historia de Leandro Antonio Alen, padre de Leandro N. Alem y tío de Hipólito Yrigoyen, como dije. Si concluyera aquí, demostraría que ya hace mucho que la justicia deja que desear en la Argentina, pues los fundamentos de la sentencia dictada entonces son insostenibles. Pero, mal fundada y todo, quedaría en pie la posibilidad de que hubiera resultada acertada en cuanto al fondo del asunto”.

FUE INJUSTO.

”Una circunstancia fortuita vendría a demostrar, sin embargo, que aquel fallo, amén de mal fundado, fue totalmente injusto. Pues, veinte años después, Marcelino Martínez Castro, unitario acérrimo, revolucionario con los Libres del Sur y fiel seguidor de Lavalle hasta que sus restos fueron depositados en la catedral de Potosí, se presentó ante Leandro N. Alem para comunicarle lo siguiente: ‘Que, años antes, en 1859, un antiguo mazorquero, Manuel González, enfermo de una enfermedad mortal, le había confesado que era él el autor de la muerte de Martín Amarillo y que a Leandro Antonio Alen lo habían fusilado por un crimen del que no era culpable’”.

“La intervención de Martínez Castro, que era un perfecto caballero, acredita la inocencia de Alen respecto a la muerte de Amarillo. Pero no resuelve la de Barragán”.

-Lo que también confirma la intervención de Martínez Castro es que tanto la sentencia de Primera Instancia como la de cámara carecían de fundamento. Y esa situación vicia tanto a la condena dictada por la muerte de Amarillo como a la dictada por la muerte de Barragán -afirmó Medrano.

-De acuerdo -dijeron varios.

EL MISTERIO DE LA ENE.

- Pero tenemos que opinar asimismo sobre la ene que apareció en el nombre de Leandro Alem. Y, respecto a ella, debo agregar un dato que no les comuniqué. Y ese dato consiste en que, en un artículo publicado por el suplemento dominical de un diario porteño, Enrique Mario Mayochi informa que, en oportunidad de casarse, un hijo de Alem llamado Leandro María, declaró al oficial del Registro Civil que su padre se llamaba Leandro Niséforo (sic). De manera que el texto de la partida de bautismo del prócer radical se opone a lo manifestado por su hijo a un funcionario público. ¿A cuál hay que dar fe?

-Yo creo que a la partida de bautismo que, por entonces, era el instrumento destinado a acreditar la identidad de las personas -opinó Zapiola.

-Conforme. Pero el testimonio de un hijo no es de desdeñar - dudó Cueto.

-Pongamos el asunto a votación -propuso finalmente Alvarado.

La votación resolvió por mayoría absolver a Leandro Antonio Alen respecto a ambos homicidios, o sea al de Amarillo y al de Barragán. Resultando empatada en lo referido a si Alem se llamaba Nicéforo o no, desempató Avelino por la negativa pues, sostuvo, nadie en su sano juicio puede ponerle semejante nombre a un hijo.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Los-casos-del-Club-Evaristo-parte-XXXV-el-mazorquero-fusilado-543397.note.aspx

miércoles, noviembre 15, 2023

La supuesta dicotomía entre liberales y radicales en la UCR.

 

Alvear e Yrigoyen.
Por Diego Barovero.

El año pasado al cumplirse cien años de la presidencia de Alvear, ‘El Club de la Libertad’ -prestigiosa institución liberal- me invitó a disertar en un panel que aludía al expresidente y nieto del héroe de Ituzaingó como ‘un presidente liberal’, concepto sobre el que se explayaron los demás oradores que participaron.

Cuando llegó mi turno, con el mayor de los respetos, dije que me permitía señalarles que Marcelo Torcuato de Alvear había sido un presidente radical dado que había adherido a la UCR desde su inicio en la vida política a fines del siglo XIX cuando era un jovencísimo abogado cautivado por la figura mítica de su líder Leandro Alem y había terminado sus días como máxima autoridad de dicho partido al que había consagrado su vida, sus anhelos, sus desvelos y esfuerzos, incluyendo en ellos sus seis años como primer magistrado.

LA RELACION CON YRIGOYEN.

También señalé en la oportunidad algo que he trabajado en estas crónicas. La relación de Alvear con Yrigoyen que, aunque con breves altibajos, fue constante por cuarenta años de solidaridad política. Lo cual se demuestra con las dos oportunidades en que el “caudillo radical” lo eligió su sucesor; en 1922 para ser primer magistrado y en 1931 como líder del partido radical proscrito y perseguido.

EXPLICACION NECESARIA.

En los últimos días y en contexto de una campaña electoral para la segunda vuelta o balotaje y motivados en la desesperante necesidad de conseguir adhesiones que se traduzcan en votos hemos escuchado decir que el auténtico radicalismo es el que sigue la línea Alem-Alvear como la que representa el ideario del más antiguo partido nacional que ha recorrido tres siglos de existencia.

El tamaño de la impostura nos exime de asumir la responsabilidad de desmentir o ratificar el aserto aunque desde la óptica de esta columna que habitualmente aborda la temática histórica del radicalismo nos resulta difícil sustraernos a la tentación de ofrecer una explicación procurando clarificar episodios y situaciones en torno a las cuales -aunque sean verídicas- se construye una narrativa que se choca de bruces con la realidad.

El subterfugio no nos impide decir que son falsedades que deben ponerse negro sobre blanco (no al revés, como erróneamente se afirma).

Alem fue un auténtico romántico de la política, por lo tanto las ideas liberales habían calado hondamente en él y las representó cabalmente en su extenso “cursus honorum” que lo llevó a ocupar escaños como diputado a la legislatura de Buenos Aires y como diputado y senador al Congreso Nacional. Lo hizo en representación de diversos partidos, algunos efímeros y otros de existencia más prolongada.

El viejo Partido Autonomista que lideró Adolfo Alsina, caudillo porteño por excelencia fue su alma mater. Enemistado con él, Alem pasó a fundar el Partido Republicano junto a su habitual compañero de luchas, Aristóbulo Del Valle, que se evaporó muy pronto. Luego de un tiempo alejado de la política activa retornó convocado por la joven generación porteña (que integraba Alvear) que había dado vida a esa primigenia Unión Cívica de la Juventud que bien pronto descartó dicho aditamento cuando los senectos Mitre, Irigoyen, Estrada junto a la generación intermedia representada por Alem, Del Valle e Hipólito Yrigoyen tomaron protagonismo en aquella Unión Cívica que aspiró a conducir la transición republicana del viejo régimen conservador oligárquico. La palabra liberal (que alguna vez fuera utilizada para denominar un Partido al que adhirió Barolome Mitre pero que pronto pasó a llamarse Partido Nacional) no serviría para denominar esa nueva fuerza que asomó pujante, novedosa y combativa para enfrentar al conservadorismo. Promovían ideas del liberalismo pero no eligieron llamarse liberales.

¿LIBERALES VS. RADICALES?

Tampoco sería la ecuación correcta. Alem y Del Valle si bien identificados con las ideas del liberalismo político, combatieron con pasión políticas ultraliberales en lo económico sobre todo en la presidencia de Juárez Celman ya antes de la Revolución de 1890. Ha dicho además Yrigoyen a través de los varios lustros en que combatió al régimen oligárquico "nuestro programa es la Constitución Nacional", plexo que sin dudas contiene los grandes lineamientos de la visión liberal de la Argentina del siglo XIX, aunque la lucha más fogosa se dio precisamente para hacer realidad por medio de la garantía del sufragio el principio representativo que asegura el artículo primero de nuestra ley suprema.

LOS POSTULADOS.

Si atendemos a la evolución de las relaciones socioeconómicas en los gobiernos radicales de Yrigoyen y Alvear podrá comprobarse que en ambos casos los viejos postulados liberales fueron en general respetados y puestos en práctica. Ambos con austeridad cuidaron el déficit y ordenaron las cuentas públicas (Yrigoyen recibió el comercio exterior jaqueado por la Gran Guerra Europea). También ambos presidentes, supieron introducir correcciones en el sistema económico cuando razones estratégicas así lo recomendaban: atenuar las desigualdades construyendo un Estado social de derecho con leyes laborales y los primeros regímenes previsionales, la creación de YPF e implementación de una agresiva política de desarrollo territorial.

Así, marcamos que la supuesta dicotomía planteada entre liberales y radicales en el seno del radicalismo (partido horizontal, policlasista, de raíz movimientista) es argumentativo y puramente literario, inspirado -es obvio- en atendibles motivos proselitistas que la urgencia de la hora exige.

Diego Barovero Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-supuesta-dicotomia-entre-liberales-y-radicales-en-la-UCR-537447.note.aspx

jueves, julio 27, 2023

Hipólito Solari Yrigoyen cumplió 90 años.


Hipólito Eduardo Solari Yrigoyen nació el domingo, 23 de julio de 1933 en Buenos Aires, Argentina.

Abogado que fue electo en representación de la Unión Cívica Radical como Senador de la Nación por la provincia de Chubut en dos oportunidades (1973-1976 y 1987-1995).

En 1972 participo de la fundación del Movimiento de Renovación y Cambio y se desempeño como Convencional Nacional por Chubut y en 2008 como Presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical.

Entre 1999 y 2002 integró el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Es sobrino bisnieto de Leandro Alem y sobrino nieto de Hipólito Yrigoyen.

En 1973 y 1975 sufrió sendos atentados por parte del grupo parapolicial Triple A resultando seriamente herido en uno de ellos.

En 1976 fue detenido, desaparecido y torturado por la dictadura militar en compañía de su colega y correligionario Dr. Mario Abel Amaya quien falleció a consecuencia del trato recibido. Posteriormente fue liberado y expulsado del país radicándose en París hasta 1983.

Personas de confianza del Presidente Raúl Alfonsín quien lo designó como su asesor personal con rango de secretario de Estado y embajador plenipotenciario.

Es autor de varios libros relacionados con la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y otros temas relacionado con el sur argentino.

HIPÓLITO SOLARI YRIGOYEN SUFRE UN ATENTADO.

Miércoles, 21 de noviembre de 1973 - Buenos Aires, Argentina.

Poco antes de las 13 horas de ese día, el entonces Senador Nacional de la Unión Cívica Radical por la provincia de Chubut Dr. Hipólito Eduardo Solari Yrigoyen encendió el motor de su automóvil Renault 6 estacionado en el primer piso de la cochera ubicada en la calle Marcelo T. de Alvear 1276 de la ciudad de Buenos Aires haciendo detonar una bomba colocada en el interior del mismo que le provoco graves heridas, especialmente en ambas piernas comprometiéndolas seriamente y salvando su vida en forma providencial.

Este atentado, inédito en el país por su característica durante un gobierno democrático, ocurrió tres días después de que el legislador nacional carga duramente en una sección del senado contra la ley de “Asociaciones Profesionales” enviada por el presidente Perón con el objetivo de fortalecer la concentración de poder de los jefes sindicales. El hecho fue atribuido a la organización denominada “Triple A” y sería el primero de los dos que sufriría el senador radical. El segundo ocurriría en el mes de abril de 1975 donde nuevamente la misma organización terrorista colocaría dos bombas en su casa de Puerto Madryn.

La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue un grupo parapolicial creado al amparo de José López Rega quien era en aquella época Ministro de Bienestar Social del gobierno nacional y estaba integrado por policías retirados, militares y matones a sueldo que sembró el terror a fuerza de amenazas y crímenes.

Irónicamente el senador Solari Yrigoyen fue visitado en el hospital donde se recuperaba de las lesiones recibidas en el atentado, entre otros, por la vicepresidente María Estela Martínez de Perón acompañada, como era habitual, por el ministro López Rega.

Información: Efemérides Radicales.

http://www.efemeridesradicales.com.ar/

lunes, enero 16, 2023

El radicalismo y sus fuentes ideológicas.

 

Por Diego Barovero.

Hace pocos días el doctor Alberto Benegas Lynch escribió un artículo para otro matutino histórico de la Capital, en el que señalaba la necesidad de que la UCR retorne a sus fuentes ideológicas liberales. Sin perjuicio del respeto por sus ideas, me propongo rebatir algunos conceptos del reputado columnista liberal.

LEANDRO ALEM.

Sostiene que Leandro Alem fue un doctrinario liberal lo que es a mi juicio sino inexacto, incompleto. Alem y la mayoría de los fundadores del radicalismo abrevaron en el liberalismo político, fundamentalmente sarmientino (a quien acompañaron en su último intento por acceder a la presidencia en 1880) ya que provenían del Partido Republicano que fundaron en 1877 Alem, Del Valle y Sáenz Peña, entre otros.

Benegas Lynch hace hincapié en las ideas librecambistas de Alem citando artículos periodísticos e intervenciones parlamentarias de éste, omitiendo las muchas otras en que el citado Alem y sobre todo su amigo, correligionario y compañero de banca Aristóbulo del Valle juzgaban críticamente el liberalismo económico del sistema conservador oligárquico sobre todo del período de Juárez Celman y sostuvieron posiciones proteccionistas hacia bienes del Estado y de la incipiente industria.

No puede negarse que del Valle, Alem y los fundadores del radicalismo representaban las ideas liberales consagradas en la Constitución Nacional de 1853 (piedra basal del liberalismo argentino) sobre todo en lo atinente al régimen republicano y representativo de gobierno, basado en el sufragio popular como fuente legitimadora, de allí que ante la desnaturalización del sistema democrático por parte de los gobiernos conservadores consideraron vital crear un nuevo partido que se opusiera al estado de cosas imperante, la Unión Cívica primero (1890) y UCR después (1891), sus profundas convicciones liberales democráticas los llevaron a construir el partido que sería herramienta fundamental de la democratización de la vida institucional argentina.

HIPOLITO YRIGOYEN.

Párrafo aparte merecen las a mi juicio incorrectas acusaciones formuladas por Benegas Lynch contra Hipólito Yrigoyen, sólo fundadas en su conocida animadversión hacia la persona, liderazgo y obra del gran caudillo radical, por ello contraponemos la trayectoria del primer presidente democrático argentino, que a la muerte de Alem dotó a la UCR de una estructura y organización que le permitió en dos décadas y desde el llano, sin usar recursos públicos ni recurrir a discursos demagógicos obtener la mayoría electoral que la llevó al gobierno de la República, desplegando una acción reparadora y enriqueciendo el concepto democrático con el de la inclusión social "la democracia no consiste únicamente en la garantía de la libertad política, implica para todos la posibilidad de conseguir un mínimum de felicidad siquiera" (ver `El Pensamiento Escrito' de HY).

Sus dos gobiernos y el de su sucesor (a cuya elección consagró su labor el propio Yrigoyen) Marcelo Torcuato de Alvear fueron ejemplos de democracia social en los que se conjugó la vigencia de la República democrática con sus principios y valores, así como los avances en materia socioeconómica en un sano y virtuoso equilibrio entre liberalismo e intervencionismo estatal para asegurar progreso, desarrollo y bienestar.

SEVERAS CRITICAS.

El autor formula severas críticas a dos aspectos de la gestión de gobierno de Yrigoyen, por un lado al recurso de las intervenciones federales a provincias de las que diremos únicamente que fueron realizadas en virtud y ejercicio de la atribución presidencial prevista por la propia Constitución Nacional para asegurar el federalismo y la división de poderes; por otra parte respecto en cuanto a la represion de la violencia social durante la llamada "Semana Trágica" de enero de 1919, acerca a Benegas Lynch con los defensores y propagandistas del anarquismo, que con su accionar violento buscaba la disolución del Estado argentino y su sistema de gobierno constitucional, por lo que la labor del presidente Yrigoyen y del general Luis Dellepiane (que comandó la represión y devolvió el orden y la tranquilidad a la Capital)estuvo enmarcada en la continuidad de la Nación en riesgo.

También señala el autor de la mentada nota que el radicalismo para volver a sus fuentes principistas debería renunciar a la Declaración de Avellaneda (1945) y a su adhesión a la Internacional Socialista, menciones estas que arrojan un cierto tufillo maccarthista más bien producto de sus propios prejuicios ideológicos.

Ambas circunstancias históricas, separadas entre ellas por más de medio siglo; la primera -se ha dicho- fue producto de un congreso de la facción intransigente realizado en la ciudad bonaerense (de allí su nombre) en el año de la finalización de la II Guerra Mundial, recogió las ideas imperantes por entonces en la Europa de posguerra, sobre todo procedentes del Laborismo británico, en que se buscó compensar el peso del capitalismo con la introducción de normas que regularon principios y derechos tendientes a una mayor integración social.­

Esas posiciones mediando un profundo debate fueron incorporadas por la Honorable Convención Nacional de la UCR (1948) al acervo ideológico radical a través de la Profesion de Fe Doctrinaria y las Bases de Acción Política.

En cuanto a la incorporación a la Internacional Socialista (de la que la UCR ya era miembro observador en los años '80 del siglo XX) también fue producto de un arduo debate, saldado finalmente por el máximo organismo partidario (HCN) a mediados de la década de los '90 y cabe resaltar que el agrupamiento internacional está integrado en su totalidad por partidos democráticos cuyo ideario se basa en las premisas de la libertad política y la búsqueda de la igualdad social sin ningún vínculo ni compromiso con estructuras autoritarias ni totalitarias ni violentas.

FIRME COMPROMISO.

Por otro parte y para finalizar valga decir que a través de más de 130 años de trayectoria la UCR desde el llano y desde el gobierno en las administraciones presididas por Hipólito Yrigoyen, Marcelo de Alvear, Arturo Ilia, Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, ha demostrado un compromiso firme e irrevocable con la defensa de las ideas de la libertad, la plena vigencia de los derechos humanos, la democracia representativa, el pluralismo político, la división de poderes y el federalismo que son principios pétreos de nuestra Constitución Nacional, lo que se dice un auténtico programa liberal.

Diego Barovero * Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/524878-El-radicalismo-y-sus-fuentes-ideologicas.note.aspx

martes, julio 26, 2022

REVOLUCIÓN DE 1890: LA CONFESIÓN DE JULIO ARGENTINO ROCA.

 


"La Revolución del Parque, también conocida como Revolución de 1890, fue una insurrección cívico-militar producida en la Argentina el 26 de julio de 1890 dirigida por la recién formada Unión Cívica, liderada por Leandro Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña, entre otros. La revolución fue derrotada por el gobierno, pero de todos modos llevó a la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman, y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini" (Wikipedia).

REVOLUCIÓN DE 1890: LA CONFESIÓN DE JULIO ARGENTINO ROCA.

«Ha sido una providencia y una fortuna grande para la República que no haya triunfado la Revolución ni quedara victorioso Juárez. Yo vi claro esta solución desde el primer instante, y me puse a trabajar en este sentido. El éxito más completo coronó mis esfuerzos y todo el país aplaudió el resultado, aunque haya desconocido al autor principal de la obra.»
Carta de Julio Argentino Roca del 23 - IX - 90 a Enrique García Mérou. Véase «La Traición a la Revolución del 90» por Adolfo Casablanca en revista «Todo es Historia», N° 17, septiembre 1968.

jueves, marzo 24, 2022

Economía de la dictadura 1976-1983.

 

Un ministro FLOR Y FLOR... GPA,

Economía de la dictadura 1976-1983.

ARGENTINA ►Un plan económico que cambio drasticamente la Argentina, la matriz de sustitucion de importaciones se cambio por la del libre competencia (neoliberalismo salvaje) .Provocando un cambio profundo en la economia argentina, que aún hoy perdura.
EL PLAN ECONÓMICO QUE APLICO LA DICTADURA MILITAR TUVO UN IDEÓLOGO: JOSÉ ALFREDO MARTÍNEZ DE HOZ.
SUS CONSECUENCIAS AUN HOY SE SIGUEN PAGANDO.
El plan económico anunciado el 2 de abril de 1976 fue creado por José Alfredo Martínez de Hoz Sus primera medidas fueron congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación. El salario real ha llegado a sen niveles excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía afirmó el ministro en 1976. Esa política provocó que el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980.
Se sacaron los controles de precios y se redujeron las retenciones a las exportaciones y se inauguró el pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares. El slogan para los primeros meses de la dictadura fue: “achicar el Estado es agrandar la Nación”.
la Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares.
En 1975, la inflación había subido más del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita cayó un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor habían subido entre marzo del ‘75 y enero del ‘76 un 566,3 por ciento. La respuesta que Martínez de Hoz encuentra para parar la inflación fue la famosa “tablita". Un sistema de devaluaciones preanunciadas para se supiera cómo y cuándo se iba a devaluar. La tablita dio comienzo á la era de “la plata dulce” y “al deme dos”.
LA PLATA DULCE: La etapa de la circulación de dinero que producía más dinero fue denominada “la época de la plata dulce” y, junto con endeudamiento externo, trajo grandes beneficios a los grandes grupos económicos. Estos contraían una deuda en el exterior a una tasa baja y luego invertían en Argentina, donde había una muy alta: con la ganancia obtenida localmente abonaban la deuda externa y obtenían una gran diferencia a su favor.
La tablita dio comienzo á la era de “la plata dulce” y “al deme dos”
Los grandes grupos obtenían créditos pero no los invertían en la producción sino en la especulación. A su vez, la clase media se dedicó a invertir sus “pequeños” ahorros en las financieras, con tasas de interés altísimas, y a aprovechar el dólar barato para viajar al exterior y adquirir allí variedad de productos. Esa creciente influencia del capital financiero significó la instalación de numerosos bancos en el país, así como un importante proceso de concentración de, estos. Sin embargo, el sector bancario en desarrollo sufrió crisis que repercutieron directamente en el proyecto económico diseñado por la dictadura.
El año 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones cayeron un 20% respecto del año anterior
El año 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones cayeron un 20% respecto del año anterior, las importaciones subieron un 30%, acompañadas por una nueva crisis mundial que, para un proyecto basado en el mercado externo, era determinante. En ese contexto se produjo el “crack bancario” de 1980, que puso fin a la etapa de la denominada “plata dulce”. La quiebra del Banco de Intercambio Regional (BIR) fue el primer indicador. Siguió el cierre de otras 37 entidades financieras, que a su vez repercutió en sectores industriales. El frente de la burguesía que hasta ese momento había apoyado acríticamente al proyecto —sobre todo en su aspecto represivo— reclamó una política de salvataje por parte del Estado frente al crack industrial y financiero. A partir de allí, el plan pasó a retiro. Fuente: Historia La Argentina Contemporánea Editorial A-Z
En realidad esta primera etapa del plan económico constituía una puesta a punto de lo que vendría meses más tarde. El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” libera el mercado de dinero y le da garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo. Con esta norma, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especular y tristemente celebre "bicicleta financiera".
si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especular y tristemente celebre "bicicleta financiera
En octubre del ‘77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de estemecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, la que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local. Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa epoca terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1050 del Banco Central, que determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.
En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%. Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol. Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.
La perversión del sistema financiero se tomó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y a capacidad de consumo se redujo vertiginosamente. Al final, la distorsión la la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1880 el Banco Central ordenó la Intercambio Regional (BIR).
A fines de ese año, cerca de 23 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales. El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar. Con la economía en contracción, la gestión de Martínez de Hoz finalizó en 1981, con el reemplazo del teniente general Jorge Rafael Videla por el teniente general Roberto Eduardo Viola en la presidencia de la Nación.
El 29 de marzo de 1981 asume un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut quien pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”.
Tan sólo un mes después el flamante ministro dispone una nueva devaluación que provocó que el peso perdiera un 35 por ciento de su valor con, respecto al dólar. Para colmo los créditos hipotecarios se indexaron un 11 por ciento, la desocupación llegaba al 5 por ciento y el RBI caía un 6 por ciento. En la segunda mitad de 1981 la recesión comenzó a hacerse más intensa. La gestión de Sigaut sostuvo que las líneas básicas de acción continuarían siendo las mismas.
Sigaut duró 9 meses los mismos que Roberto Viola que fue reemplazado por Leopoldo Fortunato Galtieri. A fines de año el Ministro de Economía fue reemplazado por uno de los hombres cercanos a Martínez de Hoz y ex-Ministro de Economía durante el gobierno de Frondizi: Roberto Alemana. Esta recomposición significaba el triunfo de una finta política.
Los objetivos globales de Alemann eran bajar la tasa de inflación, desregular y privatizar, en ese orden. Sus primeras medidas incluyeron la reunificación del mercado cambiario, el restablecimiento de una tasa de cambio flotante, nuevos impuestos sobre las exportaciones una reducción de la dispersión de derechos de importación y el congelamiento de los salarios del sed público.
Como consecuencia, la inflación declinó durante el primer cual de 1982 y empezó a notarse el fin período recesito. De todos modos, la guerra Malvinas desatada el 2 de abril 1982 marcó un punto de inflexión para el gobierno militar. La derrota de las Fuerzas Armadas argentinas aceleró el proceso de deterioro d régimen y lo empujó a buscar una trasmisión política que le permitiera transferir el poder.
la guerra Malvinas desatada el 2 de abril 1982 marcó un punto de inflexión para el gobierno militar
Las decision económicas, entonces, estuvieron sujetas a los vaivenes de la liberalización política: En julio de ese año general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri e inmediatamente inició diálogo con los Sectores políticos. Su primer Ministro de Economía fue José María Dagnino Pastore (ex ministro de la misma cartera durante gobierno de Onganía), a quien acompañó, como presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.
Los principales hechos económicos estuvieron marcados por la reforma financiera lanzada por Cavallo que provocó una escalada inflacionaria. Dagnino Pastore y Cavallo dejaron sus puestos a media los de agosto. El último Ministro de Economía del Proceso fue Jorge Wehbe, quien implemente “administró” la crisis. Durante esos meses se restablecieron negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y se volvió a implementar el control de precios y de las tasas de interés, la inflación volvió dispararse en 1983 y el traspaso del poder al nuevo gobierno constitucional se hizo en el marco de una acentuada crisis económica.
Volver al FMI la "unica solucion"
Prácticamente todos los analistas coinciden en señalar que este ultimo periodo de la dictadura, después de la guerra de Malvinas, dejó una herencia nefasta que todos las argentinos siguen pagando.
Finalmente la dictadura militar y las política liberales aplicadas por sus ministros de economía terminaron provocando la destrucción del aparato productivo, el cierre de miles de empresas que dejaron en la calle a otros tantos trabajadores. La deuda externa trepó hasta cifras inconcebibles y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín que asumió en diciembre de 1983 debió cargar con una pesada herencia que luego provoco su propia caída.

PUBLICADO EN REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO, 12/10/2021.
Comentario del Blog: Decían que Martínez de Hoz ERA FLOR...

lunes, octubre 18, 2021

Elpidio González Por Federico Martín Maglio.


Elpidio González

Por Federico Martín Maglio.

Era una fría y neblinosa madrugada de 1951. El pobre viejito se había gastado todo el poco dinero que le quedaba, en remedios… cuando no, en este país, y era el único habitante que quedaba en esa destartalada pensión de muy mala muerte ubicada en la calle 9 de Julio y Paraguay. Justo en medio de esa intersección estaba el miserable establecimiento, ya que la 9 de Julio era todavía de una sola mano, una simple calle orientada hacia Constitución. Le habían avisado que la iban a demoler, que se fuera, pero... ¿A dónde iba a ir? Débil, enfermo, sin dinero, la familia hacía rato lo había abandonado y los amigos se habían ido muriendo también. Su ya desgastada colcha, su fiel compañera durante las largas noches de invierno pasadas en casi todas las plazas y húmedos baldíos de la Ciudad, estaba firme junto a él, al igual que el atadito de diarios que usaba como almohada quién sabe desde cuanto tiempo atrás… ¿Meses? ¿Años?... No hacía falta más.

Y era así: La terrible maquinaria del futuro, las temibles topadoras del todopoderoso e incorruptible Intendente Juan Debenedetti que preanunciaban el Progreso (continuando la obra comenzada en 1936 por el Intendente Juan de Vedia y Mitre), se encontraban a solo 20 metros de la pensión, una casucha tan simple de aplastar, como si fuera una hormiga.
Al operario se le ocurre milagrosamente mirar en el interior y ve que estaba acostado el pobre viejo tiritando de frio, tapado con una vieja colcha. Se acerca y le pide que salga porque lo van a tirar todo abajo. El viejo se niega. El operario le dice que lo van a reubicar. El viejo se niega. El operario le pide el nombre y el viejo, de mala gana (o entregado a su suerte), se lo da. 
El operario va corriendo buscando a su capataz…

- “¡Capataz, capataz! Paren, no sigan” …

El operario, corriendo, entra a las oficinas del Intendente y le dice que hay todavía un viejo enfermo, que no se puede avanzar con el ensanche y apertura de la 9 de Julio. Debenedetti, conocido por sus malos modales y sus muy pocas pulgas, le dice a su capataz:
- "me agarrás a seis morochos y no volvés hasta que al viejo de mierda lo sacás de ahí, a patadas en el culo si es necesario, pero me lo sacás y tirás todo ya, sino andáte derechito a tu casa".


El operario, temblando, se acerca al Intendente y le susurra al oído:

- "Me dijo que se llama Elpidio González".

- “¿Cómo, qué nombre dijo? Repítalo”.
- “Me dijo que se llamaba Elpidio González”.

Por primera vez en su vida Debenedetti se puso blanco como una hoja de papel, sus manos temblaban y sus labios también lo hicieron aunque con una menor intensidad. Cuando al fin pudo emitir sonido, con sus ojos desbordando lágrimas, ordenó:
- "Te-te-terminen de aplastar todo lo demás, ha-hasta el fondo. Perforen, corten, quiebren y desmonten to-todo lo necesario. Pero a esa pensión le pasan por los costados, ni se les ocurra tocarla y mucho menos molestar al Señor Elpidio González, salvo que quieran que los cague a patadas".

Debenedetti se dio perfecta cuenta que esa pensión era intocable para él o para cualquiera, por más que los hubiera amenazado con el despido: Es que el "Bienamado" estaba allí.


Hoy en épocas de Boudous calcográficos o D'Elias con “honestas jubilaciones docentes” de miles y miles de pesos, les cuento que cuando uno llega por el camino del fondo del Cementerio de la Recoleta y se encuentra con el Monumento a los Caídos en la Revolución del '90 (conocido también como el Panteón Radical) y observa la placa del frente, puede ver ilustres nombres de quienes se encuentran allí (Leandro Alem, Hipólito Yrigoyen, Arturo Humberto Illia). Y mezcladito entre estos tres uno lee "Elpidio González", es raro, porque "no suena", ¿quién fue? ¿Por qué está mezclado ahí con esos próceres del radicalismo?


Elpidio González fue, entre otros cargos ejecutivos, vicepresidente de la Nación Argentina, durante el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear. Está catalogado como uno de los sólo tres o cuatro más importantes funcionarios que tuvo nuestro País. Abogado brillante, dos veces diputado, una por la Capital y otra por Córdoba, ministro del Interior, ministro de Guerra (Defensa), Jefe de Policía y, como dijimos, vicepresidente de la Nación Argentina.


Lo primero que hizo cuando asumió la vicepresidencia fue renunciar a todos sus sueldos del Estado, consideraba que si el Pueblo lo había puesto en esa responsabilidad era incorrecto percibir honorarios, bastaba con el honor de haber sido electo. Mas aún, consideraba que el trabajo en el Estado era una carga pública, que un trabajo bien hecho en ese ámbito otorgaba prestigio, y que eso era suficiente pago por los servicios a la Nación. Desde su punto moral y ético consideraba que la Nación lo había formado como hombre y como profesional en forma gratuita y que esta era forma de devolver algo de todo lo que recibió.
Su horario de trabajo "formal" (en la realidad era de 24 hs.) era de 7 a 18 hs., por eso extrañó el pedido que le hiciera a Alvear de que lo eximiera de las últimas dos horas de trabajo ministerial, para así poder salir a las 16 hs.

¿Vagancia? ¿Avivada? ¿Un pequeño acto de corrupción? No, nada de eso. Al mes, uno de los ministros de Alvear le cuenta al presidente que mientras caminaba hacia el Palacio de Tribunales para ver el estado de las obras, se cruza en Plaza Lavalle con Elpidio... ¡que estaba sentado en un banquito vendiendo Anilinas Colibrí y pomada para los zapatos!
Como este ministro no pudo creer lo que vio, pasó dos días seguidos más, y ahí seguía estando Don Elpidio vendiendo sus productos, que a las 18 hs. guardaba en un maletín y los iba vendiendo puerta por puerta hasta llegar a su domicilio.

¡El Vicepresidente de la Nación Argentina vendía anilinas y pomadas porque consideraba un deshonor cobrar sueldos del erario público! Y fue así como mantuvo a su familia, con esos ingresos.


Elpidio González se retira de la política casi apenas finaliza el mandato de Alvear, consideraba que no podía ocupar cargos con el Presidente Yrigoyen porque como "El Peludo Yrigoyen" era su amigo, la "Honra de un funcionario de la Nación debe estar por encima de las eventuales sospechas de amistad con sus superiores".

En el '46 un Diputado lo encuentra (ya muy demacrado y con una larga barba blanca producto de la escasez de acero debido a la 2da Guerra Mundial - no había maquinitas Gillette-) vendiendo sus anilinas y pomadas en la puerta del subte. El diputado, con los ojos empañados de lágrimas, se dirige a su bancada, presentan el proyecto de jubilación para ex funcionarios y apenas se aprueba, se determina que el primer beneficiario sería Don Elpidio González. Un grupo de catorce funcionarios muy contentos y emocionados van a buscar a Elpidio para informarle la buena noticia. Una vez que lo hacen...

Elpidio se levantó furioso y los persiguió desde Tribunales hasta la puerta del Congreso blandiendo su bastón al aire al grito de…
- "¡Degenerados, corruptos, babiecas! Mientras yo tenga dos manos para trabajar el Estado no tiene porqué mantenerme a mí, habiendo tanta necesidad en el País". Y estuvo tres horas más golpeando con su bastón, furioso, la puerta de la Cámara de Diputados, retando a duelo a todos los que habían votado que le otorgaran la jubilación a él.


El Pueblo lo amó, pero nunca más quiso presentarse a ningún cargo público. Interpretaba que la ciudadanía no debía incubar ninguna sospecha en las personas que son honradas con el mandato de servicio y la responsabilidad que otorga el voto.
El Vicepresidente argentino llamado Elpidio González, a quién el Pueblo todo (sin banderías políticas), había bautizado "Bienamado", nos enseña que la política puede ser honesta, ¡debe ser honesta!


Miro en derredor… Miro a los políticos actuales y veo muy poquitos que aprendieron la lección que nos quiso enseñar el “Bienamado” Elpidio González; nuestras esperanzas de que algún día sean la gran mayoría no flaquean. Pero el cambio debe provenir del pueblo, de la gente…

Joselo Rovira
Publicado por Mónica Della Santa como comentario en una entrada en Facebook
Me lo envió Pina Pozzi
Adaptado por Martín Maglio.