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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, agosto 27, 2025

El soborno en la Biblia. Eduardo de la Serna.

 Es sabido, y se ha dicho sin descanso, que la justicia social está en el corazón de la vida judeocristiana y de la Biblia. Por supuesto que, en ocasiones, y a veces frecuentes, esta no se lleva adelante. A eso también se lo llama “pecado”.

Uno de los modos precisos de dicho pecado es el “soborno” (en hebreo shd, en griego dôra, que deriva de dídômi, dar). Para ser precisos, ambos términos pueden tener una variante positiva, por lo que pueden traducirse como “dones”, o “regalos”. Entonces, el intercambio de regalos se muestra como un signo visible de un tratado de paz (1 Reyes 15,19) o un gesto de reconocimiento (los magos llevan “regalos” al niño Jesús, Mateo 2,11), pero su característica negativa es que los “regalos” sirven para “torcer la justicia” (ver 1 Samuel 8,3; Proverbios 17,23):

«Tus gobernantes son rebeldes y cómplices de ladrones. Todos aman el soborno y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano ni llega a ellos la causa de la viuda» (Isaías 1,23);

«No torcerás el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos» (Deuteronomio 16,19).

Así lo afirma el Salmo 15:

¿Quién morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte?

El que anda sin tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón, y no calumnia con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo; con menosprecio mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; el que no se retracta aun jurando en su perjuicio, no presta a usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás vacilará.

Ciertamente, es característica propia de los que ejercen poder: «¡los que por soborno declaran justo al culpable, y al justo le quitan su derecho!» (Isaías 5,23). Y lo hacen, con frecuencia, en nombre de Dios:

Sus jueces juzgan por soborno, sus sacerdotes predican a sueldo, sus profetas adivinan por dinero; y encima se apoyan en el Señor diciendo: ¿No está el Señor en medio de nosotros? No nos sucederá nada malo. (Miqueas 3,11)

El Talmud dedica un buen espacio al soborno (Ketub 105b):

Raba afirmó: ¿Cuál es la razón de [la prohibición de aceptar] un regalo? Porque tan pronto como una persona recibe un regalo de otra, se vuelve tan afable con ella que se vuelve como su propia persona, y nadie se ve culpable. (…)

R. Papa dijo: Un hombre no debe actuar como juez ni de quien ama ni de quien odia; porque nadie puede ver la culpa de quien ama ni el mérito de quien odia.

En Qumrán, en Rollo del Templo es inflexible. Siguiendo Deuteronomio,

“Establecerás jueces y escribas para tus tribus en cada una de las ciudades que Yahveh te da; ellos juzgarán al pueblo con juicios justos. No torcerás el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos” (Deuteronomio 16,18-19)

sentencia: “Aquel que acepte soborno y desvíe el juicio justo morirá, y no temerán ejecutarlo” (1Q11 [Rollo del Templo] 51,12-13; ver 57,20).

En el Nuevo Testamento, en ocasiones se refiere al don que se hace a Dios (ofrenda; Mateo 5,23-24; 8,4; 15,5; Lucas 21,1.4), aunque no se debe confundir y olvidar «que el Señor, su Dios, es Dios de dioses y Señor de señores; Dios grande, fuerte y terrible, no es parcial ni acepta soborno» (Deuteronomio 10,17). Sin duda, se trata de un regalo a Dios, no de un soborno (aunque, lamentablemente, en ocasiones, lo pareciera).

Sin embargo, no debe ignorarse que, en la sociedad antigua, todo don lleva implícita la esperanza de la retribución (do ut des). Los dones o regalos para establecer la paz, implican la pretensión de que dicho regalo “apacigüe” a la otra parte en su posible actitud beligerante. Las ofrendas a Dios, del mismo modo, en ocasiones pretenden “calmar” a Dios. La frase “calmante aroma” (43 veces en hebreo) alude a que una ofrenda (perfume) calma la ira de Dios (17x Levítico y 18x en Números). Evidentemente, estamos a las puertas del soborno.

En cierto modo, podemos señalar que es importante – al menos en lo “religioso” – entender cuál es la actitud interior [la cual, ciertamente, Dios conoce] que motiva el regalo, si se pretende conseguir algo a cambio (do ut des) o si se trata, simplemente, de una actitud gratuita de agradar a la persona o a Dios. En realidad, el primero, al menos en lo más profundo, se mira a sí mismo, buscando su propio provecho; el segundo, en cambio, mira a la otra persona o a Dios en un acto de reconocimiento, de darle placer. De eso se trata el amor.

Publicado en blog 2 de Eduardo de la Serna.

https://blogeduopp1.blogspot.com/2025/08/el-soborno-en-la-biblia.html

Anexo.

 LA PALABRA DEL DÍA DE HOY: SOBORNOS.

SOBORNO(Del latín: subornāre).
En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), soborno se define como la acción y efecto de sobornar, o como una dádiva con la que se soborna.
Dádiva: En algunos contextos, puede tener connotaciones de soborno o cohecho, especialmente cuando se refiere a beneficios obtenidos por funcionarios públicos. 
También se refiere a cualquier cosa que mueve o impele a alguien a complacer a otra persona.Más específicamente, sobornar se define como corromper a alguien con dádivas para conseguir algo de él, especialmente algo ilícito. La RAE también menciona sinónimos de soborno, como: 
Cohecho
Corrupción
Untar
Compra
Coima (en algunos países de América, por ejemplo la Argentina).

La"coima" tiene raíces etimológicas en el portugués "coima" (multa) y, a través de este, en el latín "calumnia" (engaño). Originalmente, en algunos contextos, "coima" se refería a lo que se pagaba a los encargados de las mesas de juego por el cuidado de las mismas. Sin embargo, con el tiempo, su significado evolucionó para referirse al soborno o dádiva que se entrega para obtener un favor de manera ilegal.

Mordida que es llevarse una tajada se utliza en algunos países de América.

Se dice que la palabra “mordida”, entendida como “pago”, comenzó a usarse en el Siglo XVI para referirse a los sobornos dentro del intercambio de bienes o servicios, claro para sacar provecho de alguien o algo.

El soborno se considera una forma de corrupción y es ilegal en muchas jurisdicciones. 
Publicada en GPA 21/6/2025.

lunes, junio 16, 2025

Hace 70 años hubo un día que no ocurrió. Por Educardo de la Serna.

 


Hace 70 años hubo un día que no ocurrió.

Eduardo de la Serna.

Hoy se conmemoran 70 años del mayor atentado terrorista ocurrido en la Argentina. Atentado silenciado, simulado, negado.

Un grupo de aviones de la Marina Argentina descargó por horas en la plaza central de Buenos Aires (la Plaza de Mayo) una cantidad inusitada de bombas. El resultado fueron 308 ciudadanos asesinados, además de 800 heridos. Pareciera que, para los asesinos, esto se trató de daños colaterales en pos de su único objetivo: asesinar a Juan Domingo Perón, cosa que no consiguieron.

Como el antiperonismo en Argentina es poderoso, especialmente en el manejo de los sentidos y la historia, de este poli-crímen casi no se habla salvo en ambientes muy específicos.

Es de señalar que hubo algunas bombas que lo precedieron (por ejemplo, el 15 de abril de 1953), pero algo tan bestial no se ha visto en el país jamás. Evidentemente, para algunos sectores, cuando se habla de la “violencia” en la historia argentina, se remontarán a Unitarios y Federales, a acontecimientos como la “Patagonia Trágica” y, se allí “se salta” a la violencia guerrillera y – a continuación – la represiva de los 70. El “16 de junio” no ha existido, se ha ignorado; niños que visitaban por primera vez la ciudad Capital de la República, pasajeros descuidados en un Trolebús no importaron para la historia oficial.

Curiosamente, en tantos y tantos textos y autores, hubo violencia antes, hubo violencia después, pero el 16 de junio “te lo debo” como dijo un innecesario. ¿Se puede pensar mucho de lo ocurrido después sin tener en cuenta esto? ¿Es pensable, por ejemplo, que las fuerzas armadas combatieran contra su propio pueblo (y, cuando debieron hacerlo contra enemigos externos mostraran estruendosamente toda su cobardía e ineptitud)? Es pensable, lamentablemente, porque ya lo habían hecho. Y, para más… lo hicieron sin ninguna condena civil, social o penal. Ni mediática.

Según me contaba mi mamá, ese día yo debía ser operado de una hernia. Tenía 4 meses y 4 días. Desperté con fiebre y la operación se pospuso. Ella decía que la fiebre me había salvado porque los hospitales colapsaron. Pero, sea lo que fuere, fue la única noticia que tuve en mi infancia de que algo así había ocurrido. Después, ya con más conciencia crítica, me contaron de la quema de las iglesias (no que ocurrieron preciosamente a consecuencia de esto, esa misma noche, ni de la quema de la bandera argentina para reemplazarla por una vaticana en una procesión de “Corpus Christi”, 5 días antes).

El antiperonismo es muy poderoso; todavía hoy, 70 años después del crimen terrorista más grande, no hay un repudio generalizado, actos públicos, conmemoraciones más que muy aislados de grupos muy “parciales”.

Es que así ocurre con la violencia. Cuando se habla de “la guerrilla”, se habla de algo perverso y nefasto. Pero si uno recuerda que Martín Miguel de Güemes combatió con guerrillas al ejército español, pues “¡muy bien!”; si se recuerda que Judas Macabeo combatió contra el imperio griego con guerrillas, pues son “¡fuerzas del cielo!” … ¿Cuál es el criterio para afirmar que algunos actos de violencia son buenos (o al menos, justos, o necesarios)? ¡Yo! Siempre ¡yo! Si estoy de un lado son malos, si estoy del otro ¡son buenos! (¡curioso criterio!). ¿Y si miramos “una causa”? Evidentemente también son malos para la causa contraria (para los españoles o los griegos, en el caso anterior). Sabemos que la historia la escriben los que ganan. Por eso “no hay” 16 de junio… por eso hay guerrilleros “malísimos” desde el Che a Camilo Torres, y buenísimos como los cobardes que bombardearon a su pueblo y huyeron raudamente al Uruguay. ¿Y si el criterio para evaluar el terrorismo y las causas naciera del bienestar del pueblo? A lo mejor sería otra cosa, habría otros próceres (y serían destronados muchos), habría otras fechas para conmemorar y, al conocer la historia, por eso de la memoria, la verdad y la justicia, habría caminos nuevos para andar, tropiezos para evitar y acontecimientos que tener siempre presentes para que en la historia tengamos un mañana de paz, de justicia, o, para decirlo con otras palabras clásicas: “una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.


Foto tomada de https://www.eltucumano.com/noticia/actualidad/309803/a-70-anos-del-bombardeo-a-plaza-de-mayo-una-masacre-que-tuvo-como-objetivo-el-asesinato-de-peron?dnd=cat&src=ph&pos=2&dis=desk

Publicado en BLOG 2 de Educardo de la Serna.

https://blogeduopp1.blogspot.com/2025/06/hace-70-anos-hubo-un-dia-que-no-ocurrio.html

miércoles, abril 23, 2025

Una mirada a un buen papado. Por Eduardo de la Serna.



Una mirada a un buen papado. 

Por Eduardo de la Serna.

Cuando Jorge Mario Bergoglio (JMB) fue elegido Papa, obispo de Roma en 2013 yo estaba en Bogotá. Con los curas con los que vivía subimos al televisor cuando avisaron que se abrirían las puertas y se escucharía el famoso “habemus Papam”. Ciertamente me sorprendió… lo tenía como una lejana posibilidad, pero no figuraba entre los “papabiles”. Al día siguiente, en la facultad, decenas de profesores me apabullaron a preguntas sobre el “argentino”…

 

Antes de la elección de Francisco.

Y, por eso, para empezar, quiero señalar que personalmente, sólo lo vi dos veces, en sendas misas por los 35 años del asesinato de Carlos Mugica. En ambas, solo lo saludé. En otra ocasión, me llamó por teléfono: en un grupo de curas en el que participaba, queríamos escuchar “su campana” por el tema de los jesuitas Jalics y Yorio ya que todos habíamos conocido ¡y querido! a Orlando y le preguntamos si nos podíamos encontrar con él para escucharlo. En la llamada me dijo que lo haría con todo gusto, pero que esperáramos un tiempo porque tenía muchas actividades. Y, finalmente, no concretamos el encuentro.

Y vaya, entonces, este punto de partida: él sabía que muchos (entre los que me cuento) conocíamos la versión de Orlando Yorio, y que la creíamos.

 

1.- Jalics – Yorio

Ambos eran jesuitas, y un grupo de cuatro de ellos habían ido a hacer una experiencia viviendo en comunidad en un barrio popular, muy cercano a la villa 1-11-14, en el bajo Flores. El 1975, el joven JMB fue elegido provincial de la compañía de Jesús (= jesuitas). Los tiempos eran turbios y violentos, y JMB quiso disolver la comunidad, aludiendo a lo peligroso que era. Enrique Rastellini aceptó, entonces, el traslado a Yuto, Jujuy, pero los otros tres, hicieron planteos. El tercero era Luis Dourron. El tema es extenso y no es acá el caso señalarlo, lo cierto es que los tres jesuitas estaban en trance de salir de la compañía para encardinarse (= inscribirse) en alguna diócesis para continuar su experiencia. Morón era la elegida. De hecho, como Luis Dourron era profesor en una escuela de esa diócesis, fue recibido allí y se trasladó a un barrio de Moreno, viviendo con el querido Pepe Piquillem. Pero en ese interim ocurrieron cosas a tener en cuenta. Y doy un paso para adelante para entender mejor. Meses después, un día que Dourron no estaba y Pepe había ido a visitar gente, al volver de noche en la bicicleta, ve su casa rodeada. Un joven le dice “vinieron a buscar a un cura” y Pepe salió volando y fue al obispado. Es la segunda vez, entre paréntesis, que Dourron se salvaba por no estar. Al llegar, el obispo Raspanti le dice a Pepe: “me habían dicho que antes de hacer algo con curas nos iban a avisar”. Y acá un tema… todo invita a pensar que la “católica” (sic) dictadura militar, para no tener conflicto con los obispos, no tocaba curas sin avisar antes (cosa que no ocurrió en todos los obispados, por cierto, como La Rioja lo confirma). Lo cierto es que al arzobispo de Buenos Aires “no le tocaron a nadie” de su diócesis [Marta Diana, entrevista a Pepe Piquillem, en Buscando el Reino, Buenos Aires, Planeta 2013, 187-196, 192-193]. No parece ajeno, entonces, a estos hechos que el arzobispo Aramburu, a fines de marzo de 1976, les retirara a las jesuitas las “licencias ministeriales”, es decir, no podían ejercer como curas en Buenos Aires. Popularmente, “les soltó la mano”. Entre paréntesis, el 23 de mayo, día de la desaparición de Jalics y Yorio, Aramburu estaba en Roma porque al día siguiente, sería nombrado cardenal por Pablo VI.

Pero todo el proceso de dejar la compañía de los tres curas fue conflictivo, y ellos interpretaron que también el provincial les había “soltado la mano”. El tema ha motivado ríos de tinta, y – por ejemplo – en la obra La Verdad los hará libres ocupa un espacio quizás desmesurado en relación a otros temas o casos (tomo I, pp. 606-630; tomo II, pp. 138-142; Buenos Aires: Planeta 2023), seguramente con la intención de exculpar al “ahora” pontífice.

Es evidente que, ya obispo de Roma, Francisco muchas veces tuvo que enfrentar el tema, como en las preguntas que le formularon en algunos de sus viajes (por ejemplo en 2023 en Hungría, tierra de Jalics), y como la película “Los dos papas” lo refiere (cito de memoria la charla de Francisco con Benito donde él dice que Jalics lo perdonó, pero Yorio no, o algo semejante). Es sabido que Francisco Jalics dijo que se había “reconciliado con aquellos momentos” (¿momentos?), que conservaba documentos y cuando se dio cuenta que eso era indicio de que no había perdonado, y los quemó (¿perdonado? ¿a quién?). Pero esto es inseparable de saber que Jalics era jesuita, y para los jesuitas la “obediencia” es un voto supremo (y el cuarto voto de fidelidad al Papa). Por tanto, es fácilmente imaginable que, elegido Francisco, es decir “Papa”, Jalics “debía” decir algo. En lo personal (y por lo tanto es totalmente opinable) debo confesar que le he creído – como ya dije, incluso a JMB – y sigo creyendo en la versión de Orlando Yorio acerca de estos terribles momentos. Simplemente creo que, más responsabilidad que el entonces provincial, tiene el entonces arzobispo de Buenos Aires (y la complicidad general de la Conferencia Episcopal Argentina, por cierto).

 

2.- Curas villeros.

Nadie ignora que, ya arzobispo de Buenos Aires, JMB dio una importante cabida a lo que ya antes eran conocidos como los “curas villeros”. Brevemente indico que este grupo ha pasado por tres etapas (como puede verse en el libro de Jorge Vernazza, Para comprender una vida con los pobres. Los curas villeros, Buenos Aires, Guadalupe 1989, dedicado, entre otros a Orlando Yorio). En un primer momento, un grupo de curas – entre los que se contaba Vernazza, precisamente – empezó a tener compromiso pastoral en villas miseria. Hubo varios que, por la misma época, empezaron a dirigir allí sus esfuerzos pastorales. Con el tiempo, empezó a formarse el “Equipo pastoral de villas de emergencia”, por ejemplo, organizando una peregrinación a Luján. En este grupo, además del mencionado Vernazza se contaban Rodolfo Ricciardelli, Daniel de la Sierra, Carlos Mugica, Pichi Meisegeier (jesuita), Miguel Valle y muchos otros, coordinados por Héctor Botán. Cuando la dictadura comenzó el plan de erradicación de las villas, algunos (como fue el caso de Valle, de la Sierra y Jorge Goñi) acompañaron a “su gente” con lo que dejaron de pertenecer a la arquidiócesis de Buenos Aires. Ahora bien, terminada la dictadura, un grupo de curas jóvenes (algunos ya desde su pasado como seminaristas) fueron a acompañar a los “curas villeros” que quedaban, dando origen a una segunda etapa. Hubo un grupo muy importante de curas, entonces, que, en tiempos del nuevo obispo, Antonio Quarraccino (1990-1998) fueron a las villas de Buenos Aires. En la parroquia Santa María Madre del Pueblo (en la villa 1-11-14) ellos y otros curas tenían reuniones mensuales de reflexión o esparcimiento. En 1998 asume JMB como nuevo arzobispo de Buenos Aires dando mucha atención a los “curas villeros”, incentivando a muchos a que decidieran dirigirse a esta pastoral en medio de los pobres. Comienza así una tercera etapa, seguramente más institucional. De hecho, en un reciente reportaje con el Gato Sylvestre, el Papa Francisco, cuando le pregunta por los curas villeros afirmó que en un principio estaban ideologizados, pero después no y los calificó de “personas grandes”. Todo indica que los supuestamente ideologizados serían los curas villeros anteriores a su llegada como arzobispo [https://www.youtube.com/watch?v=NK86Ptb_p3I, minuto 51]. Ciertamente pareciera referirse a muchos a los que yo considero grandes personas, como es el caso de Rodolfo Ricciardelli, Ernesto Narcisi, por ejemplo.

 

3.- Cercanía con los pobres.

Nada de esto pone en cuestión la cercanía que manifestó JMB con los pobres. Las villas, los cartoneros, las cárceles, los hospitales públicos, las plazas fueron ciertamente espacios en los que no dudó en hacerse presente. Y hacerse presente de verdad, no con impostura. No en vano los pobres de la ciudad de Buenos Aires se sintieron siempre abrazados por él, “estuvo en mi casa”, o “en mi barrio”, “me bendijo”, “abrazó a mi hijo/a” … La “cercanía”, especialmente para los pobres, ciertamente es un “sacramento”. Y muy importante.

 

4.- Sencillez de vida.

Siempre fue pública la sencillez con la que vivió. Tocaba al pueblo en lo cotidiano, desde su viaje en subte (= metro) hasta ir a los barrios por sus propios medios, estar en plazas o fiestas parroquiales. No necesitaba que le contaran lo que “la gente” vivía, sufría, celebraba… lo “sentía” por contacto. Y eso se manifestaba en sus iniciativas pastorales, y en sus palabras y sus gestos.

 

5.- Rol en Aparecida.

Es sabido que cuando fue la asamblea episcopal latinoamericana en Aparecida (2007) fue elegido como presidente de la “Comisión de redacción”. Algunos le han atribuido, por ello, un rol más importante que le que realmente tuvo, pero me quiero detener en un caso que yo considero importante y significativo. Por probable decisión del entonces presidente del CELAM, el cardenal chileno Francisco Errazuriz, la secretaría de todo la que se desarrollaba en la asamblea la tenía el grupo ultra derechista peruano, los “Sodalicios de vida cristiana”. La dinámica de la asamblea indicaba que habría 4 etapas en la redacción: la primera cada grupo presentaba lo que le parecía. En un segundo momento se daba forma a todo eso; se hacían comentarios, críticas y aportes y se hacía una segunda redacción, la tercera etapa. La cuarta – y definitiva – sólo debía tener, para avanzar, el aval de muchos presidentes de conferencias episcopales y los votos de los 2/3 de los presentes. Pues bien, cuando llega la segunda redacción había desaparecido lo referente a las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Se argumentó que se iba a cambiar de lugar en la redacción y se traspapeló. Lo cierto es que – para reincorporarlo – no se juntaron esos 2/3 necesarios, pero, sin embargo, como presidente de la Comisión de Redacción, JMB logró incorporar lo sustraído. La sensación es que no pareciera que él fuera un admirador de las CEBs pero respetó lo que la asamblea había dicho y fue injustamente cortado. Respetó a la asamblea… (y una de las últimas cosas que hizo, ya salido del policlínico Gemelli en los últimos días, fue decretar la disolución de los Sodalicios en todas sus ramas).

 

6.- Grupos del episcopado claramente en contra.

También es sabido que, como arzobispo de Buenos Aires, y en la Conferencia Episcopal Argentina, JMB tuvo un importante grupo de obispos francamente adversarios. Incluso con denuncias ante la curia vaticana en su contra. Por ejemplo, cuenta Víctor “Tucho” Fernández, entonces rector de la Universidad Católica, que hubo un brindis por el último año de JMB cuando cumplió 74 años ya que, con la clara complicidad del entonces nuncio apostólico, Adriano Bernardini (2003 – 2011), esperaban poner “uno de los suyos” en Buenos Aires [Víctor Fernández, 24 de junio de 2013, cf. https://www.religiondigital.org/opinion/Victor-Manuel-Fernandez-preferencia-Bergoglio_0_1476752349.html]. Poco después de un año de esta “fiesta”, JMB fue elegido nuevo sucesor de Pedro.

 

7.- ¿Seguidor de la “teología del pueblo”?

Muchos, particularmente a partir de su papado, han destacado que JMB se nutrió de lo que se ha llamado “teología del pueblo”. Es sabido que Juan Carlos Scanonne, miembro de este grupo, fue profesor suyo, pero no es menos cierto que cuando viaja a Alemania para preparar su tesis doctoral en teología, su tesis iba a ser sobre Romano Guardini, es decir, nada que ver con la teología del pueblo. Pero, a su vez, también es cierto que él eligió presentar libros de Rafael Tello e incluso hizo sepultar a Lucio Gera en la catedral de Buenos Aires (ambos son los “padres” de la teología del pueblo”). Es probable que, cuando haya tenido una mayor responsabilidad pastoral, ya obispo, haya encontrado en la teología del pueblo una buena luz para su pensamiento y acción. No es menos cierto que esta teología, durante la presencia de López Trujillo y Quarraccino en el CELAM (y todavía un tiempo más con Castrillón y con López), se quiso presentar como contraria a la teología de la liberación (cosa a la que Scanonne no fue ajeno en un período). Decir que no hay “teología de la liberación” o “teología del pueblo” sino simplemente “teología” como hace Emilse Cuda me parece una simplificación y empobrecimiento innecesario. Sería como negar que hay teología tomista, o franciscana, o patrística… También es cierto que esta cercanía de JMB – luego Francisco – a la teología del pueblo lo hizo ser, más tarde, a su vez cercano a Gustavo Gutiérrez y también a otros teólogos latinoamericanos.

 

Elección papal.

 

Como ya señalé, estaba en Bogotá cuando el humo blanco avisaba que había nuevo papa. Cuando con voz temblorosa el cardenal dijo su nombre en latín tardé unos segundos en darme cuenta. Y, debo reconocerlo, mi primera reacción fue pensar: “lo logró”. Nadie duda que a JMB le gustaba el poder (¡y sabía ejercerlo!). Yo había escuchado a otro querido jesuita (que no lo quería, aclaro) decir: “¡este, hasta ser papa no para!). Y, ese día, recordé al buen Alfredo. Pero también tenía claro que – por lo que dije – su vida sencilla, su cercanía con los pobres, y – si se quiere – su mirada peronista, lo haría tener una actitud más pastoral y más humana que lo que vivimos (o padecimos) en los papados anteriores.

 

I.- Algunas sombras

 

Antes de señalar algunas cosas que percibo como sombras de su pontificado, obviamente quiero señalar dos aspectos importantes:

A.- Yo no sé cuánto realmente puede o no. Es fácil decir desde fuera que “debería haber hecho” o cosas por el estilo sin saber si realmente podía o no hacerla. A eso se lo ha llamado “correlación de fuerzas”. Es evidente que esos grupos de obispos adversos que tenía en Buenos Aires se multiplicaron notablemente. Qué eligiera vivir en Santa Marta y no en los palacios vaticanos pareciera ser una manera práctica de “evitar el tecito” que despidió a Juan Pablo I. Pero eso implica conocer que hay fuerzas contrarias que, en lo personal, no ignoro que existen, pero que no logro señalar. Y, por tanto, no es fácil saber si podría o no hacer algo (especialmente si se pretende que ese algo que se hace perdure, y no que sea “flor de un día”).

B.- Tampoco sé cuánto sabe… por ejemplo, para los nombramientos episcopales. Es evidente que para elegir obispos en diferentes países debe dejarse enseñar. Para eso están las nunciaturas (horrible institución, por cierto), o los obispos conocidos, por ejemplo. Pero, entonces, cuando debe elegir obispos en sedes vacantes, no es fácil acertar, si los informantes no dan buena información. El caso del obispo Barros en Chile fue ciertamente paradigmático; incluso el papa defendió a los informantes hasta que se percató de su error y hubo de tomar medidas drásticas.

Un poco diferente es lo ocurrido en el Episcopado argentino, que ciertamente conoce más y mejor… Pero, si bien – y ¿quién estaría en desacuerdo? – Francisco se manifestó firmemente en contra del “carrerismo” en los que aspiran a episcopados o mas aun…, por lo menos se ha de señalar que hay varios casos de obispos (o cardenales o cardenalables) que han hecho del carrerismo su modo de vida. En Argentina y no solo…

 

1.- El problema del feminismo.

En lo personal, creo que el Papa nunca entendió el feminismo, la teología feminista y la centralidad que debieran tener en la Iglesia las mujeres. Es cierto que un número interesante de mujeres han pasado a ocupar lugares importantes en la curia o instancias vaticanas. ¡Y debe celebrarse! Pero, cuando le preguntaron sobre temas feministas, respondió que es un tema que merece estudiarse bien, a lo que más de una teóloga excelsa le respondió que “hace décadas que lo venimos estudiando bien”…

Otro tema en esta misma dirección es el acceso de las mujeres a los ministerios ordenados. Sin duda Francisco, como todos, es hijo de su tiempo y tiene sus sensibilidades y estructuras, pero, quizás por ello, no abrió las puertas ni siquiera al tema del diaconado femenino, a pesar de sus claras raíces bíblicas y tradicionales. De nuevo la “correlación de fuerzas” quizás sea para tener en cuenta, pero ni siquiera cuando sínodos como el de la Amazonia lo propuso, abrió esas puertas. Es evidente, no debe ignorarse, que en el colegio episcopal este es un tema sensible, y basta con ver que cuando se planteó el tema en el pasado sínodo (2024) de pensar el diaconado femenino como una posibilidad (# 60) fue el que tuvo más votos negativos de todo el documento (258 positivos y  97 negativos). Lo cierto es que el tema del acceso de las mujeres a ministerios ordenados todavía es un debe de toda la Iglesia.

 

2.- La presencia de Benito XVI en las cercanías.

No puede negarse que la cercanía del obispo de Roma emérito era un problema. Tomar algunas medidas podía herir su sensibilidad, o, peor aún, alguno podía lograr que él pronunciara alguna voz en contra… El cardenal Sarah, por ejemplo, avanzó en ese sentido en temas litúrgicos; el secretario privado de Benito XVI, Georg Gänswein también. Francisco convivió desde 2013 hasta diciembre de 2022 con una sombra que, ciertamente no quiso manchar. Además, no faltaban los que los contraponían exaltando las innegables cualidades teológicas del alemán, desdeñando las innegables cualidades pastorales del argentino.

 

II.- Algunas luces.

 

Creo que hay una serie de cosas muy importantes del pontificado de Francisco que merecen ser destacadas. Me limito solamente a señalar algunas…

 

1.- Textos iluminadores.

Creo que Francisco escribió una serie de textos que marcaron rumbos. No es acá el caso de señalarlos, porque eso implicaría presentar sus temáticas y excede lo que nos proponemos. Pero sí, hemos de decirlo, textos que abrieron puertas y ventanas. No hubo textos de censuras y rigor, sino de propuestas, de invitaciones, de diálogo. Textos fundamentados, por cierto, como la Laudato Si, y su continuación en la Laudate Deum hincándole el diente al Cambio climático y el cuidado de la “casa común”. Otros más profundamente pastorales, muchos recogiendo lo que muchos episcopados sostenían, mostrando la necesaria universalidad de la Iglesia (en ese sentido, muy diferente del eurocentrismo de Benito XVI que habló de “descubrimiento de América” o que Josefina Bakhita decidió “quedarse con su Paron” [= Patrón, pero ahora, Jesús] y no volver a Sudán, por Europa [como si en Sudán no se pudiera encontrar con Jesús]; Spe Salvi 4 y 16).

También hubo otros textos que parecían escritos para “evitar que lo acusen”, quizás con menos densidad, pero nunca descuidando lo pastoral. Su última encíclica, por ejemplo, sobre el Sagrado Corazón de Jesús, no omite el amor social en toda su última parte, quebrando toda esa mirada individualista que suele acompañar, en algunos casos, esa devoción.

 

2.- Gestos dicentes.

Ya desde su arzobispado, como dijimos, JMB se caracterizó por sus gestos. Siempre simbólicos. Hasta el punto que, me consta, hubo quienes pretendieron distinguir el magisterio de los textos, que debiera ser respetado, del magisterio de los gestos, que puede ser rechazado… Evidentemente, su visita a Lampedusa, como primer viaje fuera de Roma, fue sumamente significativo, y marcó, además, un tema que impregnó su pontificado en gestos y palabras: el drama de los migrantes.

Los gestos se multiplicaron, y ya eran de esperar los jueves santos para ver a quiénes le lavaría los pies ese día. La visita a los presos, por ejemplo, fue – hasta los últimos días – un sello de su papado. Sus actitudes de recibir – sin señalar acusadoramente – a jóvenes LGTB, a personas abusadas por curas, la comida con pobres en diferentes lugares, mostró sencillamente un rostro semejante a Jesús. Ver un papa más cercano al Nazareno que a Constantino es un buen mensaje para nuestro tiempo. Que apareciera sin los absurdos zapatitos rojos – algo que extrañamente causó escándalo en algunas mentes menores – merece celebrarse.

 

3.- Transparencia.

 Es interesante destacar otro aspecto que me parece importante… Como la realidad invita, es sensato en muchas ocasiones “pensar mal”. Creo que nadie imaginará que las palabras de Trump en favor de la paz en Ucrania provengan de un pacifista. Nadie diría que Trump lo es (y el silencio sobre Gaza, y el desconocimiento de Sudan, entre otras atrocidades bélicas contemporáneas así lo demuestran) … Pues bien, nadie piensa que la insistencia de Francisco pidiendo por la paz tenga “segundas intenciones”. Es simplemente y sencillamente una voz proveniente de un trabajador por la paz del mundo. Y lo mismo ha de decirse de su insistencia en la defensa de los pobres, o del cuidado de la casa común (la ecología). No había “algo escondido” en sus palabras sino simplemente defensa de la paz, del cuidado de la casa o de la vida de los pobres. Y, por eso, no dudó asimismo en enfrentar las causas. Porque la guerra, el empobrecimiento y demás atrocidades tienen causas. “Este sistema mata”, dijo claramente. Eso le provocaron insultos soeces, como los que pronunció el luego presidente de la Argentina.

 

4.- Concilio Vaticano II.

Con Juan XXIII y Pablo VI la Iglesia se abrió al mundo. Se decidió a salir de su castillo sagrado y se decidió a “encarnarse”. Ciertamente eso no significa decir “estoy de acuerdo con todo”. No lo es; ni debiera serlo. Pero es estar allí, y no señalar, no condenar con dedos acusadores. El Concilio Vaticano II promovió una Iglesia viva en medio de la historia (con todo lo que esto significa, porque no es ingenuidad). Pero los miedos e inseguridades llevaron, durante los pontificados de Juan Pablo y Benito a encerrarse en un “invierno eclesial”; volver a las fortalezas de las seguridades y a los dedos condenatorios (como el de Juan Pablo II a Ernesto Cardenal; en 1985… recién perdonado por Francisco en 2019). El Concilio quedó “cajoneado” hasta el extremo de que se rehabilitaron las misas en latín con la antigua liturgia (cosa que causó un conflicto entre el papa Benito y Peter Hünermann, presidente de la asociación de teólogos europeos, que le señaló el error teológico como consecuencia de que “lex orandi, lex credendi”, es decir que lo que la Iglesia creer es lo que celebra).

No cabe duda que el papa Francisco intentó por todos los medios revitalizar el Concilio Vaticano II (en lo personal, creo que con excepción de la constitución Dei Verbum, donde el Concilio habla de la Biblia, cosa que, creo yo, no fue un tema importante en el pontificado de ninguno de los últimos papas; Francisco incluido). Cuando habla de la Iglesia “hospital de campaña” no hace sino presentar una Iglesia que está en medio de la historia y allí vive (y, a veces, se enferma). La imagen del Buen Samaritano acompañó diferentes momentos fundamentales de su papado. ¡Nada menos!

 

5.- Sencillez de vida.

Como lo hizo en su arzobispado, también su papado quedó marcado por la sencillez. Ya desde el primer momento, al asomarse al balcón, despojado de oropeles y lujos, y mostrarse sencillo pidiendo al pueblo que lo bendiga, hasta los últimos momentos. Que no tuviera problemas en mostrarse frágil, en silla de ruedas, apenas capaz de movimientos y con una voz casi de ultratumba, mostró la fragilidad. Que no tuviera problemas en mostrarse con pantalones, una camiseta y un poncho saludando a los trabajadores en la Basílica de San Pedro lo reveló en la sencillez de la vida. Escándalo para aquellos o aquellas cuya fragilidad es mental. Y así, con esa sencillez, sencillamente ¡murió!

 

Conclusión.

Creo que – a modo de ejemplo final – podemos señalar que acaba de irse al encuentro de la Trinidad un papa más parecido a Pablo VI que a Juan Pablo II. Algunos se preguntarán: ¿era un revolucionario? En lo personal, no lo creo. En nuestro tiempo, creo yo, necesitamos algunas voces proféticas. ¡Y no las hay! Pero Francisco se mostró pastor; y vaya si necesitamos pastores en tiempos de tanto desconcierto (“como ovejas sin pastor”).

¿Qué viene ahora? Con “temor y temblor” habrá que esperar las próximas semanas para saber si en la Iglesia se deciden a seguir las huellas de un buen pastor, o de cantar loas a un príncipe; si las periferias siguen estando en el centro o volvemos a un invierno que amenaza con el cambio climático y una derecha casi omnipresente. Dios dirá… y seguramente dirá. ¡Ojalá sea escuchado!

 

Imagen del Espíritu Santo en la Basílica de San Pedro tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Esp%C3%ADritu_Santo.

BLOG 2 DE EDUARDO DE LA SERNA.

https://blogeduopp1.blogspot.com/2025/04/una-mirada-un-buen-papado.html

 

sábado, abril 19, 2025

Eduardo de la Serna, sobre el Gobierno: "Proponen una libertad que no es la que celebramos en la Pascua".

 

Padre Eduardo de la Serna.
El padre Eduardo de la Serna criticó al gobierno del presidente Javier Milei: "No soportan que Jesús proponga comunidad, igualdad y sororidad".
Así lo expresó en diálogo con Spledid 990: "La libertad que propone el personaje minúsculo que está en el Gobierno es la de cada quien, sin ningún tipo de criterio ni límite, que no es lo que celebramos en la Pascua".  
"En la libertad de ellos, inventaron un protocolo trucho que ni siquiera respetan porque ellos mismos cortan la calle. El modelo cultural y económico no cierra sin represión", agregó De la Serna.  
A su vez, agregó: "Tienen la libertad de reírse de los que se mueren de hambre. No soportan que Jesús proponga comunidad igualdad y sororidad". 
De lleno en la cuaresma a luz de la realidad que atraviesa la Argentina, De la Serna dijo: "La realidad nos invita a mirar la realidad, los cristianos no creemos en un Dios que vive en las nubes y se queda ahí". "Dios mira la realidad y se mueve. Si yo creo que Dios se hace carne en Jesús, estamos hablando de un Dios que lo encontramos celebramos y abrazamos en vida", reflexionó. 

Publicado en LA PRENSA.

lunes, febrero 24, 2025

De “el Papa ha muerto, ¡viva el Papa” a “los muertos que vos matás gozan de buena salud!” Eduardo de la Serna.

 

Es sabido que el Papa está internado, y su salud – sumada su edad avanzada – es frágil. Entonces, y como es habitual, empiezan a revolotear las aves carroñeras…

  •          Algunos Medios de Comunicación ya empiezan a preparar tanto semblanzas del Papa que ya no está, como un casting de “papables”;
  •          Los adversarios eclesiásticos del Papa dan vuelta en la nevera sus vinos espumantes casi prontos para descorcharlos y brindar;
  •          Gobiernos, como el argentino, sumidos en profundas crisis, quisieran acelerar su muerte para tapar el escándalo autoinflingido;
  •          Nefastos personajes, que exhiben su brazo derecho erguido con la palma hacia abajo preparan carpetas para boicotear eventuales candidatos alentando los propios…

No te alimentas tú de un cuerpo y aquel de otro, sino que todos nos alimentamos del mismo, y por eso dice el Apóstol: “todos participamos de un mismo pan”. Sí, pues, todos participamos del mismo pan y todos nos hacemos una misma cosa, ¿por qué pues no mostramos el mismo amor y con ello nos convertimos en una misma cosa? Esto se realizaba en tiempos de nuestros mayores. Pues “la multitud de los creyentes”, dice, “era un solo corazón y una sola alma”. Pero ahora no; sino todo lo contrario. Entre todos hay muchas guerras y tenemos hacia los miembros del mismo cuerpo sentimientos más crueles que las fieras. Pero Cristo, aunque estabas tan alejado te unió a Él; tú, por el contrario, no quieres unirte a tu hermano con el debido cuidado; antes bien, te apartas de él a pesar de que el Señor te ha regalado tan grande amor y vida. (San Juan Crisóstomo)

Pero, el Papa allí está, e incluso muestra ligeros signos de mejoría. Y no seré yo – me estaría contradiciendo – el que haga una evaluación del papado de Francisco… Solo destaco algunas pequeñas notas breves…

  •          Algunos – quizás en contraste con los lamentables papados anteriores – lo han llamado “el papa de la primavera”. En lo personal debo decir que la primavera no la veo por ningún lado. Para empezar, porque no creo que “el papa sea la Iglesia”, y que este papa sea mejor que los anteriores (irónicamente diría que no hacía falta demasiado para eso) no implica que la primavera haya llegado a la Iglesia.
  •          Creo que hay muchos temas demasiado importantes que siguen ausentes en las primeras planas eclesiásticas. Señalo tres (y se podrían mencionar varios más): si con Juan Pablo – Benito el acento estaba puesto en lo “sacerdotal”, creo que Francisco lo ha desplazado a lo “pastoral”, pero lo “profético” sigue ausente en la voz eclesiástica. ¿Qué profetas se podrían nombrar en la Iglesia de hoy? El lugar de las mujeres en la Iglesia ha tenido pasos significativos (tanto en el Sínodo, en dicasterios y la curia romana), pero nada se ha avanzado en el acceso de las mujeres a los ministerios ordenados. La “Papolatría”, exacerbada hasta el hastío en tiempos de Juan Pablo, y reducida simplemente por su falta de carisma por Benito, ha vuelto a resurgir con Francisco. El Papa pareciera como un “lugar a visitar” en un viaje a Roma, como la Fontana de Trevi o la Capilla Sixtina.
  •          Es absolutamente cierto y evidente que, con el papado de Francisco, el pensamiento teológico goza de libertad de reflexión y expresión. La innumerable cantidad de teólogos y demás escritores censurados por Juan Pablo y Benito se ha reducido a cero en este papado, pero una buena pregunta sería saber si se trata de amplitud de pensamiento, o sencillamente porque no es un tema que interese. En el terreno bíblico, es evidente que el retroceso comenzado por el papa polaco y continuado con el alemán no ha cambiado con el argentino. Los estudios bíblicos y buenas reflexiones bíblicas están desde hace décadas ausentes de los textos papales o curiales.
  •          Creo que los papas anteriores freezaron el Concilio Vaticano II, y Francisco en mucho (quizás pudiéramos esperar que sea “en más”) lo ha revitalizado. Volver a escuchar hablar del Concilio (¡a 60 años de ocurrido!) resulta extraño, pero es para celebrar (aunque – retomando el párrafo anterior, sería de desear que también se revitalice la Dei Verbum).

Vayan estos elementos solo para anotar que celebro que el papa siga vivo. Y sueño, rezo, espero un papado que siga su camino y avance mucho más. Sueño una Iglesia que se deje conducir osadamente por el Espíritu Santo y no que se abroquele en casilleros eclesiásticos de temor y seguridad. Una Iglesia de los pobres, una Iglesia que sea discipulado de Iguales, una Iglesia de intemperie, Una Iglesia que se parezca cada vez más, ella y sus miembros (especialmente los “jerárquicos”), a la “Iglesia que Jesús quería”.


Imagen tomada de https://www.elnacional.cat/es/sociedad/estado-salud-papa-francisco-sacude-vaticano-quien-es-favorito-sucederlo_1368218_102.html

SÁBADO, 22 DE FEBRERO DE 2025.

Blog 2 de Eduardo de la Serna.
https://blogeduopp1.blogspot.com/

lunes, febrero 03, 2025

Autopercepción por Eduardo de la Serna.

 

Uno de los puntos contra los que la “batalla cultural” de Milei y sus cómplices concentra muchos de sus “cañones” es el rechazo a la llamada “autopercepción”. Pero este rechazo no está dado contra “toda autopercepción” sino contra la referida al género; tema que los pone muy nerviosos (y eso invitaría a recomendarles un buen tratamiento psiquiátrico, por otra parte) … Pero hay otras autopercepciones de las que se jactan y enorgullecen, por cierto.

Se enorgullecen de autopercibirse “fuerzas del cielo” sin que nos quede claro quién – particularmente desde el cielo, obviamente – les adjudica semejante reconocimiento.

Se autoperciben “argentinos de bien”, sin que nos quede claro qué aspectos serían los que constituyen ese tan mentado bien, o qué sería el mal.

Curiosamente se autoperciben “libres” siendo súbditos, lacayos, vasallos y demás maravillas de los poderes de turno, dispuestos a hacer lo que estos le digan sin cuestionarlo ni, menos aún, confrontarlo.

Pero, más allá de estas autopercepciones (y no menciono la autopercepción que parece emerger de todas las groserías, especialmente imaginándose “un gran macho” confrontando pederastas, mandriles y demás arrogancias; “dime de qué te jactas, y te diré de qué careces”) hay algo que, creo, merece ser pensado.

Todo pueblo, y Argentina no es la excepción, se autopercibe de alguna manera; cuando el nazismo empezó a hablar de “raza superior” y demás barbaridades, eso acompañaba una autopercepción nacional, un “orgullo”. Especialmente después de la batalla de Pavón (1861), Argentina empezó a autopercibirse unitaria (aunque la Constitución Nacional dijera lo contrario) y – sobre todo – “blanca” … es decir, los “indios” y los “negros” (y los “gauchos”, para Sarmiento) no existían (o – como los dinosaurios – se extinguieron) o eran parte de los pueblos vecinos, que eran latinoamericanos, no como Argentina que era europea, y, casi, casi del Commonwelth…

Y eso, ser blancos, es una autopercepción básica… No hay negros en Argentina y los indios son terroristas (y, particularmente, chilenos, para los herederos de la “Campaña al desierto”) … Después, en una especie de conmiseración, se reconoce el “crisol de razas” donde llegaron alemanes, rusos, judíos, sirio-libaneses… pero todos, “debidamente calificados” como “gallegos”, “rusos”, “turcos”, “chinos” … En Argentina “no hay” aquellos “otros”, pero, ¡eso sí!, no hay racismo.

En Italia tuve la ocasión de conocer un matrimonio maravilloso: Antonio Negri y Diva, su compañera. Charlando, una vez sobre la cantidad de italianos que llegaron a la Argentina Antonio me dijo taxativamente: “¡no les creas! ¡son todos fascistas!” (me hizo acordar a Miguelito Pitti, en Mafalda, cuyo abuelo habla maravillas de Mussolini). Y me puse a pensar, el antisemitismo (más precisamente judeofobia) que hay en Argentina, ¿de dónde viene? La discriminación perversa de “negros”, “villeros”, “pobres”, “indios”, “putos”, o de quienes defienden sus causas, ¿de dónde viene?

Creo (y sigo en esto a Raúl Zaffaroni) que la Argentina es un país fuertemente racista. Y por racista, fascista. No encuentro otra razón para que nadie (mayoritariamente) condene el bombardeo de Plaza de Mayo de 1955; para que se haya aplaudido el Golpe de Estado cívico militar con bendición eclesiástica de 1976; de que, ya en democracia, Bussi haya sigo elegido en Tucumán, Aldo Rico tuviera la cantidad de votos que tuvo, que Patti haya sido electo en Escobar, De Narvaez en Buenos aires, Macri y Milei en el país, y que todavía ahora – a pesar de la debacle – no haya un rechazo tan férreo y vehemente que lleve a todos los miembros del gobierno a la renuncia y el exilio (para zafar de la cárcel que merecen, pero que nunca ocurrirá con este poder per-Judicial).

Autopercibirse un país donde no hay racismo, creo que fue el primer triunfo en una batalla cultural que seguirá existiendo por décadas por venir. Estarán ganando esa batalla en estos momentos, pero eso no hará que me convenza de lo contrario: ¡Argentina es un país racista (y fascista)! Pero los “negros”, los “indios”, los “cabecitas negras”, los “villeros” y otros despreciados seguirán existiendo y siendo visibilizados para molestarlos (“una pulga no puede detener un tren, pero puede llenar de ronchas al maquinista”, repite Libertad, en Mafalda). Y, además, siempre hay y habrá quienes levanten sus banderas, hagan suyas sus causas y pretendan memoria, verdad y justicia, libertad verdadera, y paz y verdad que no sean las de los cementerios ni la de los Medios hegemónicos. “Lo siento”, pero sigo creyendo que “¡otro mundo es posible!” y allá voy…

Imagen tomada de https://stryptor.pages.dev/mafalda/02/056/