GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
martes, junio 09, 2026
9 de junio de 1956: SE CUMPLEN 70 AÑOS DEL ALZAMIENTO CONTRA LA DICTADURA ASESINA DE ARAMBURU-ROJAS.
martes, septiembre 16, 2025
A 70 años del golpe de Estado de 1955 (Entrega Nº 3). El antiperonismo al poder. Por Gustavo DALMAZZO.

Rojas y Aramburu dirigen un mensaje al país por cadena nacional,
desde la Casa Rosada, en 1956.
- Lonardi es considerado como un militar nacionalista, profundamente católico, que comulgaba con la Doctrina Social de la Iglesia.
A 70 años del golpe de Estado de 1955 (Entrega Nº 3).
El antiperonismo al poder.
Aramburu había nacido en Sampacho, provincia de Córdoba, el 21 de marzo de 1903. En 1919 ingresó al Colegio Militar del cual salió como subteniente del Arma de Infantería. Con el golpe de Estado de 1930, que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, ocupó cargos políticos menores en la provincia de Santiago del Estero donde, además, se casó con Sara Herrera, futura madre de sus dos hijos: Sara Elena y Eugenio.
Durante el gobierno peronista fue agregado militar en Brasil y en 1951, ya general de brigada, fue designado a cargo de la Dirección General de Sanidad del Ejército. Tres años más tarde ascendió a general de división.
ISAAC F. ROJAS.
En el ejercicio de la vicepresidencia continuó el marino Isaac Francisco Rojas. Porteño nacido en 1906, ingresó en la Escuela Naval Militar en 1925, de la cual egresó, en 1928, como guardiamarina. Durante el gobierno peronista tuvo importantes destinos como agregado militar en Brasil y Uruguay, como así también dentro de la fuerza naval, en donde llegó a ser director de la Escuela Naval. Todas designaciones que muestran a un oficial de confianza del poder político.
Durante los días posteriores al 16 de septiembre, Rojas, desde el buque 17 de Octubre, bombardeó las instalaciones petroleras del puerto de Mar del Plata y las de La Plata, operaciones que dejaron muertos y heridos. Su decisión lo convirtió en un adalid del “gorilismo”, fama que conservará toda su vida.
Rojas presidió la Junta Consultiva Nacional, una especie de comité asesor, que funcionó en el Palacio Legislativo, integrado por representantes de los partidos políticos antiperonistas, menos el Partido Comunista.
En realidad pretendió ser un sustento político del gobierno militar que pasó sin mayor pena ni gloria.
DESPERONIZACION.
La gestión Aramburu-Rojas llevó adelante un fuerte proceso de “desperonización” del país. Se prohibió al Partido Peronista, sus símbolos, cantar la marcha partidaria y la sola mención del nombre del presidente derrocado se convertía en un delito; se intervino la Confederación General del Trabajo; se borraron los nombres de Perón y Eva Perón de calles, instituciones y provincias; se impuso en actos oficiales y escolares la Marcha de la Libertad; se suprimió por decreto la Constitución reformada en 1949; se secuestró el cadáver de Eva Perón, que estuvo más de quince años escondido, y se fusiló a civiles y militares que se sublevaron contra “la Libertadora” en junio de 1956, antes de decretar la Ley Marcial.
CRISIS ECONOMICA.
La crisis económica que atravesó la Argentina peronista de los años cincuenta se la intentó corregir con consabidos planes de ajuste que estuvieron a cargo de los tres ministros que tuvo Aramburu: el radical Eugenio Blanco, que años más tarde lo será también de Arturo Illia; el liberal Roberto Verrier y Adalbert Krieger Vasena, que será, en 1967, el ministro estrella del dictador Juan Carlos Onganía. En estos años la Argentina ingresó al Fondo Monetario Internacional.
Los partidos políticos, la prensa y el movimiento estudiantil, opositores al gobierno de Perón, recuperaron las libertades perdidas. Pero lejos de pacificar al país, como deseaba Lonardi, la violencia contra el peronismo llegó a un grado superlativo. La cárcel y el exilio fueron aspectos cotidianos.
Y mientras el peronismo padecía la venganza, los liberales gozaron de plenos derechos. Cierto que en las universidades se levantó la censura anterior y comenzaron a vivir una etapa de esplendor que durará hasta el golpe de Estado de1966. También se dio luz verde, en educación, a la instalación de la universidad privada, conflicto que estallará en la presidencia de Arturo Frondizi.
Para reemplazar la derogada Constitución, el gobierno convocó a una Asamblea Constituyente en 1957. Diecinueve partidos políticos estuvieron representados, habiendo conseguido la mayor cantidad de votos la Unión.
Cívica Radical del Pueblo, la versión más antiperonista del partido de Alem y de Yrigoyen.
El resultado de la Convención fue restablecer la carta magna de 1853 y podar mayormente los derechos sociales consagrados en la de 1949.
El gobierno dictatorial convocó a elecciones nacionales para el 23 de febrero de 1958 para entregar el gobierno el 1 de mayo: “ni un minuto antes, ni un minuto después”, como había prometido Aramburu.
Seguramente “los libertadores” fueron a las elecciones de febrero confiados en que los resultados electorales de la Constituyente se repetirían. Se equivocaron.
ARTURO FRONDIZI.
El ganador resultó ser Arturo Frondizi, de la Unión Cívica Radical Intransigente, el sector más moderado y acuerdista del radicalismo, que contó con el voto del proscripto peronismo. Habiendo logrado casi el 50% de los votos, la UCRI obtuvo mayoría parlamentaria en las dos Cámaras y en todos los distritos electorales del país. Aramburu hizo caso omiso a las presiones castrenses que consideraban un mandato de Frondizi como un retroceso respecto de los postulados de 1955.
El nuevo Congreso Nacional ascendió a Aramburu al grado de teniente general y a Rojas a almirante. Sin embargo, ambos actuaron durante los gobiernos de Frondizi y de su sucesor José María Guido como la voz cantante del orden antiperonista en su versión más “gorila”.
Rojas participó en la última sublevación colorada, en 1963, durante los enfrentamientos entre Azules y Colorados. Terminó detenido. Su actuación política siguió en el Instituto Browniano, en su carácter de miembro de número. Presidió la Comisión Permanente de Homenaje a la Revolución Libertadora y la Comisión de Homenaje a los Libres del Sur, la sublevación de los hacendados bonaerenses contra Rosas en 1839. Exponente rancio del liberalismo vernáculo fue socio de numerosas entidades sociales y culturales como el Jockey Club, Rotary Club, Centro de Criadores Aberdeen Angus, Centro Naval, Círculo Militar y Círculo de Armas. Falleció el 13 de abril de1993. Dejó escrito un libro de memorias.
Aramburu, a diferencia de su vicepresidente, se metió en la vida política partidaria creando su propia estructura. Buscó organizar el voto liberal y antiperonista más decidido. Fue un importante protagonista de la política nacional hasta su trágica muerte en 1970.
A 70 años del golpe de Estado de 1955 (Entrega Nº 3).
El antiperonismo al poder
- POR GUSTAVO DALMAZZO.
El derrocamiento de Perón
A 70 años del golpe de Estado de 1955 (Entrega Nº 2) “Ni vencedores ni vencidos”. Por Gustavo Dalmazzo.
***Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/El-derrocamiento-de-Peron-563322.note.aspx
Publicado en GPA
https://guillermopirriargentino.blogspot.com/2025/09/a-70-anos-del-golpe-de-estado-de-1955.html
lunes, junio 16, 2025
Hace 70 años hubo un día que no ocurrió. Por Educardo de la Serna.
Hace 70 años hubo un día que no ocurrió.
Eduardo de la Serna.
Hoy se conmemoran 70 años del mayor atentado terrorista ocurrido en la Argentina. Atentado silenciado, simulado, negado.
Un grupo de aviones de la Marina Argentina descargó por horas en la plaza central de Buenos Aires (la Plaza de Mayo) una cantidad inusitada de bombas. El resultado fueron 308 ciudadanos asesinados, además de 800 heridos. Pareciera que, para los asesinos, esto se trató de daños colaterales en pos de su único objetivo: asesinar a Juan Domingo Perón, cosa que no consiguieron.
Como el antiperonismo en Argentina es poderoso, especialmente en el manejo de los sentidos y la historia, de este poli-crímen casi no se habla salvo en ambientes muy específicos.
Es de señalar que hubo algunas bombas que lo precedieron (por ejemplo, el 15 de abril de 1953), pero algo tan bestial no se ha visto en el país jamás. Evidentemente, para algunos sectores, cuando se habla de la “violencia” en la historia argentina, se remontarán a Unitarios y Federales, a acontecimientos como la “Patagonia Trágica” y, se allí “se salta” a la violencia guerrillera y – a continuación – la represiva de los 70. El “16 de junio” no ha existido, se ha ignorado; niños que visitaban por primera vez la ciudad Capital de la República, pasajeros descuidados en un Trolebús no importaron para la historia oficial.
Curiosamente, en tantos y tantos textos y autores, hubo violencia antes, hubo violencia después, pero el 16 de junio “te lo debo” como dijo un innecesario. ¿Se puede pensar mucho de lo ocurrido después sin tener en cuenta esto? ¿Es pensable, por ejemplo, que las fuerzas armadas combatieran contra su propio pueblo (y, cuando debieron hacerlo contra enemigos externos mostraran estruendosamente toda su cobardía e ineptitud)? Es pensable, lamentablemente, porque ya lo habían hecho. Y, para más… lo hicieron sin ninguna condena civil, social o penal. Ni mediática.
Según me contaba mi mamá, ese día yo debía ser operado de una hernia. Tenía 4 meses y 4 días. Desperté con fiebre y la operación se pospuso. Ella decía que la fiebre me había salvado porque los hospitales colapsaron. Pero, sea lo que fuere, fue la única noticia que tuve en mi infancia de que algo así había ocurrido. Después, ya con más conciencia crítica, me contaron de la quema de las iglesias (no que ocurrieron preciosamente a consecuencia de esto, esa misma noche, ni de la quema de la bandera argentina para reemplazarla por una vaticana en una procesión de “Corpus Christi”, 5 días antes).
El antiperonismo es muy poderoso; todavía hoy, 70 años después del crimen terrorista más grande, no hay un repudio generalizado, actos públicos, conmemoraciones más que muy aislados de grupos muy “parciales”.
Es que así ocurre con la violencia. Cuando se habla de “la guerrilla”, se habla de algo perverso y nefasto. Pero si uno recuerda que Martín Miguel de Güemes combatió con guerrillas al ejército español, pues “¡muy bien!”; si se recuerda que Judas Macabeo combatió contra el imperio griego con guerrillas, pues son “¡fuerzas del cielo!” … ¿Cuál es el criterio para afirmar que algunos actos de violencia son buenos (o al menos, justos, o necesarios)? ¡Yo! Siempre ¡yo! Si estoy de un lado son malos, si estoy del otro ¡son buenos! (¡curioso criterio!). ¿Y si miramos “una causa”? Evidentemente también son malos para la causa contraria (para los españoles o los griegos, en el caso anterior). Sabemos que la historia la escriben los que ganan. Por eso “no hay” 16 de junio… por eso hay guerrilleros “malísimos” desde el Che a Camilo Torres, y buenísimos como los cobardes que bombardearon a su pueblo y huyeron raudamente al Uruguay. ¿Y si el criterio para evaluar el terrorismo y las causas naciera del bienestar del pueblo? A lo mejor sería otra cosa, habría otros próceres (y serían destronados muchos), habría otras fechas para conmemorar y, al conocer la historia, por eso de la memoria, la verdad y la justicia, habría caminos nuevos para andar, tropiezos para evitar y acontecimientos que tener siempre presentes para que en la historia tengamos un mañana de paz, de justicia, o, para decirlo con otras palabras clásicas: “una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
Foto tomada de https://www.eltucumano.com/noticia/actualidad/309803/a-70-anos-del-bombardeo-a-plaza-de-mayo-una-masacre-que-tuvo-como-objetivo-el-asesinato-de-peron?dnd=cat&src=ph&pos=2&dis=desk
Publicado en BLOG 2 de Educardo de la Serna.
https://blogeduopp1.blogspot.com/2025/06/hace-70-anos-hubo-un-dia-que-no-ocurrio.html
70 años: el inicio de la decadencia.
70 años: el inicio de la decadencia.
(Por Pedro Pesatti*).- El 16 de junio de 1955, hace setenta años, la Plaza de Mayo fue convertida en el primer blanco del terrorismo de Estado. Aviones de la Marina y de la Fuerza Aérea bombardearon el centro cívico y simbólico del país, en una operación fríamente calculada para asesinar al presidente constitucional. El resultado fue una carnicería: las armas de la Nación se volvieron contra su propio pueblo.
Los preparativos comenzaron al amanecer en la base aeronaval de Punta Indio. A las nueve de la mañana despegaron los primeros aviones. Las condiciones meteorológicas los obligaron a desviarse hacia Colonia, Uruguay. Al mediodía, el capitán de fragata Néstor Noriega lanzó la primera bomba. En ese instante, Juan Carlos Marino, empleado de la Aduana, emergía de la estación del subte rumbo a su trabajo. Murió en el acto. Fue la primera víctima de una jornada que dejó más de 350 muertos y más de mil heridos.
La ofensiva se ejecutó en oleadas coordinadas: seis Beechcraft con bombas de cien kilos, catorce North American al mando del capitán de corbeta Santiago Sabarots, y finalmente los Gloster Meteor de la Fuerza Aérea, equipados con cohetes y ametralladoras. Apuntaron a objetivos clave: la CGT, el entonces Ministerio de Asistencia Social, la residencia presidencial de Palermo —donde hoy funciona la Biblioteca Nacional— y el recientemente disuelto Instituto Nacional Juan Domingo Perón.
Uno de los proyectiles perforó el techo de un trolebús que circulaba detrás de la Casa de Gobierno. La descompresión bastó para matar a más de cincuenta personas, entre ellas un grupo de niños que, en visita escolar, se dirigían a conocer la Casa Rosada.
El teniente primero Carlos Enrique Carus cerró la acción aérea. A las cinco de la tarde, cuando la ciudad comenzaba a reponerse del espanto, arrojó los tanques suplementarios de combustible de su avión sobre una multitud indefensa. Fue el último en descargar su violencia. Un testigo relató que muchos cuerpos estaban calcinados. Fotografías posteriores confirmaron esa escena. La ficha técnica de los Gloster Meteor, publicada luego en una revista militar europea, indicaba que sus tanques podían emplearse como bombas incendiarias. La carbonización fue resultado de ese mecanismo, aplicado con intención explícita: quemar vivos a quienes estaban en la plaza.
En la insurrección, además de militares sediciosos, intervinieron comandos civiles liderados por Mario Amadeo, con respaldo de políticos como Zavala Ortiz, Américo Ghioldi y Álvaro Morales. En la Facultad de Derecho, Mariano Grondona organizaba las células estudiantiles que colaboraban con el alzamiento. Un componente decisivo de la conspiración fue el involucramiento de la Iglesia Católica.
La ruptura entre el gobierno y la jerarquía eclesiástica tuvo su punto de quiebre en dos leyes impulsadas por el oficialismo: la de divorcio (14.394) y la 14.367, que otorgaba igualdad jurídica a hijos nacidos fuera del matrimonio. Esa ampliación de derechos colisionó con la doctrina clerical, que consideraba a los hijos extramatrimoniales como “hijos del pecado”, como Eva Perón. La excomunión del presidente fue la respuesta institucional de la Iglesia, con derivaciones políticas concretas.
Por entonces, quien aspirara a la presidencia debía pertenecer al culto católico, según lo establecía la Constitución Nacional antes de la reforma de 1994. La sanción religiosa implicaba, en los hechos, la imposibilidad jurídica de ser candidato. No fue solo una pena espiritual: fue un mecanismo formal de exclusión política. O, más directamente, una forma de proscripción.
En tierra, trescientos infantes de Marina, armados con fusiles de origen belga y desembarcados en secreto por orden del almirante Rojas, marcharon desde el Ministerio de Marina hacia la Casa Rosada. La resistencia de los granaderos los contuvo. Quince soldados murieron en el enfrentamiento.
El contralmirante Aníbal Olivieri se internó en el hospital naval antes del ataque. Al día siguiente, asumió el Ministerio de Marina en nombre de los sublevados. En su declaración judicial solicitó que no se juzgara a Massera ni a Mayorga. Habían obedecido órdenes. Así se formuló, sin nombrarla aún, la doctrina de la obediencia debida. Ambos serían, dos décadas después, piezas clave del terrorismo de Estado durante la última dictadura.
El gobierno no activó el Código de Justicia Militar ni ordenó arrestos. Ese gesto de conciliación fue percibido como debilidad. Setenta días más tarde, Perón fue derrocado.
Los responsables de la masacre obtuvieron legitimidad. La historia oficial borró sus huellas. El relato dominante giró del horror a la celebración. El sentido se consolidó desde los centros del poder.
No es casual, por lo tanto, que el 16 de junio haya permanecido relegado en el canon pedagógico de la democracia. Como hecho histórico, no tiene precedentes en ningún otro país. Fue más brutal que el bombardeo de Guernica, el primero en América Latina sobre civiles, y comparable a lo ocurrido en Tiananmen.
Ese día, la Argentina institucionalizó la violencia como herramienta para rediseñar el poder. El aparato estatal no fue víctima: ejecutó la matanza. No emergió desde los márgenes: brotó desde el núcleo mismo de las instituciones, con legitimación doctrinaria, bendición clerical y eficiencia militar.
El estallido sobre la Plaza de Mayo inauguró una pedagogía siniestra, que se extendió a lo largo de las décadas siguientes. Los cuerpos calcinados de los trabajadores, los cadáveres de los niños que iban de visita a la Casa Rosada, constituyen la escena fundacional de la violencia política que recorrería todo el devenir del país hasta la recuperación democrática en 1983.
Algunos sostienen, con insistencia, que la decadencia argentina comenzó hace setenta años. Tienen razón, aunque lo digan con otra intención. Lo que se puso en marcha aquel 16 de junio no fue solamente una matanza. Fue la instauración de una lógica basada en la crueldad, un modo de intervención política fundado en la barbarie, la fuerza y la impunidad.
La Argentina inició su derrumbe desde su corazón institucional, cuando un sector de las Fuerzas Armadas bombardeó a la población en nombre de una patria reducida a consigna, mientras los altares callaban o celebraban, junto a coros de civiles evangelizados por el odio.
*Vicegobernador de Río Negro.
Publicado en ADN Río Negro.
https://www.adnrionegro.com.ar/2025/06/70-anos-el-inicio-de-la-decadencia/
domingo, mayo 14, 2023
Los panfletos antiperonistas de 1955.
Los grupos católicos utilizaron la herramienta del panfleto para atacar al gobierno peronista. En esta nota "duelo entre señoras gordas" y el "peronismo comunista".
En mi nota anterior mencioné el libro de Felix Lafiandra (h) “Los panfletos- Su aporte a la Revolución Libertadora”. Se trata de una completa recopilación de 200 panfletos redactados y distribuidos por activistas antiperonistas que insumen 530 paginas. Es una muy buena fuente informativa, allí hay desde reproducción de comunicados, notas con firma, denuncias, y lo que hoy llamamos fake news (noticias falsas) de distinto tipo.
Veamos algunos de esos panfletos.
Duelo entre señoras gordas de Barrio Norte.
Para no violar los códigos actuales de corrección política diré que el adjetivo “gordas” no esta usado en relación al cuerpo, sino en referencia a su condición social y política en los años 50. Así como los peronistas eran descamisados o cabecitas negras, aunque muchos fueran rubios y de traje.
Los panfletos eran casi los Facebook o cadenas de WhatsApp de hoy. Y servían para ventilar todo tipo de cuestiones, entre ellas, algunas “traiciones de clase” como sería el caso que paso a reproducir.
El duelo epistolar se produce entre Doña Eugenia Silveyra de Oyuela y Doña Angela González Alzaga. Eugenia Silveyra de Oyuela, fue una mujer perteneciente a la elite económica, de militancia católica puritana al extremo, militante del partido radical; convencional constituyente por la UCR 1957.
Doña Ángela González Álzaga, (acompaño foto) era hija de César González Guerrico y de Angela María del Rosario de Alzaga Unzue. Casada en primeras nupcias con Carlos Ledesma Molina Crisol, posteriormente, contrajo matrimonio con el productor cinematografico Juan Miguel Parret, La familia era propietaria de la celebre Villa Alzaga Unzue de la Av. Colon en Mar del Plata. Y de la colosal estancia San Jacinto en la zona de Rojas. La San Jacinto fue heredada por los siete hijos de Ángela María González Alzaga de Parret, seis mujeres (Ángeles, Lucía, María, María Inés, Teresa y Amalia) y el varón Carlos José; a cada uno de ellos le tocaron mil hectáreas. Bueno, esta claro que Doña Angela no era ni pobre, ni peronista… Ah! Parret era amigo y socio de Daniel Tinaire esposo de Mirtha Legrand. Así que quien debe conocer muy de cerca esta historia, es nuestra “reina madre”, quien si tuvo adhesión publica al peronismo en los años 50, (pero bueno, ya se olvidó).
Parece ser que Doña Angela González Alzaga, aprovechando la nueva legislación divorcista del peronismo, le dio el olivo a su esposo Don Carlos Ledesma Molina Crisol y se casó con el francés Parret. Sus cuatro niñas eran alumnas del Colegio Asunción, pero, cuando las fue a inscribir no se las aceptaron por ser hijas de padres separados y vueltos a casar. Doña Angela protestó públicamente, se armó escándalo y el colegio fue clausurado.
Hay dos secuencias de panfletos, una con el relato de la clausura del colegio “culpa” de Doña Angela y luego una larga carta de reproches (no exenta de veneno) que le hace su ex-amiga, la puritanisima Doña Eugenia Silveyra de Oyuela.
“Clausura del Colegio de la Asunción”.
“A fines de febrero ppdo., la prensa dirigida, informó con grandes titulares comentarios venenosos acerca de la protesta de la señora Angela González Alzaga de Parret, por el hecho de que el Colegio de la Asunción de la Capital Federal se había negado a seguir teniendo a sus hijas debido a la situación de ella (divorciada y vuelta a casar). Esto sirvió de pretexto al ministro de Educación para resolver el l9 de marzo (con rapidez muy distinta a la morosidad que es habitual en ese Ministerio) la clausura definitiva de los dos colegios de la misma Congregación.”
El 25 de febrero Eugenia Silveyra de Oyuela hizo una carta publica a Doña Angela, que creo es una pieza literaria del mejor puritanismo y veneno antiperonista de la epoca. Lean porque no tiene desperdicio. Voy a incluir algunos comentarios en el texto fuera de las comillas.
Carta a Doña Angela Gonzalez Alzaga de Parret.
“Buenos Aires, febrero 25 de 1955.”
“Sra. Doña Angela González Alzaga de Parret. s/c.”
“Señora”
“Sentimientos y recuerdos que nos son comunes - fui condiscípula de su piadosa madre, lo ha sido de usted una hija mía, y todas hijas de María del Sagrado Corazón - me mueven a dar una respuesta a la carta suya a la Superiora Juana Andrea, aparecido en los diarios peronistas de ayer. No en ánimo de proselitismo o de pelea, sino para llevar un poco de orden y paz a su espíritu agitado.”
“Las Religiosas de la Asunción, traídas por el inolvidable P. Román Heitman A. A. como un precioso regalo para nuestra sociedad porteña, no han cometido ningún acto de venganza o represalia contra Ud. o sus hijas. Por el contrario, han hecho un gran bien a todas, pues obligadas sus hijas por usted misma, a formarse católicamente en ese Colegio, forzosamente tendrían que escuchar de labios de maestras y capellanes que la Iglesia considera puro concubinato al matrimonio civil. Y que esta situación se complica con graves y reiterados pecados de escándalo y adulterio, para quienes, como en su caso, hubieren antes recibido el Sacramento del matrimonio con diferente persona.”
Doña Eugenia arranca “suave”, tratándola a Doña Angeles de cometer “graves y reiterados pecados de escándalo y adulterio”.
“Dada esta situación inevitable, provocada por Ud., las niñas se convertirían en jueces de su propia madre, abocadas al difícil problema de elegir entre la rectificación o justificación que usted tendría que efectuar en desmedro de sus maestras, o la severa reprobación de la madre, emanada de las enseñanzas de la Iglesia e impartida por esas maestras, a la vez dadas por la madre. En ambos casos sufriría irreparablemente la formación de las infantiles conciencias, perdidas entre la oposición de dos criterios sin poder establecer el bien o el mal y extendiendo su perturbación y confusión a las demás educandas. Todos los pedagogos exigen respeto para el que enseña y unidad de dirección en la educación. Eso es elemental.”
O sea, una madre “pecadora y adultera” sería un mal ejemplo para “la formación de las infantiles conciencias”, no solo de sus hijas, sino para las “demás educandas”.
“Debo manifestarle, señora, que, al no aceptar la ley de divorcio para nuestras vidas privadas o luchas políticas, los católicos apostólicos romanos no hacemos sino cumplir con la ley de Dios y de la Iglesia, cuyo mandato obliga sobre la potestad civil: "Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres", dice S. Pedro (H. V., 20).”
“Las Religiosas tan solo han demostrado ser piadosas, firmemente apoyadas en su fe. En esa fe de los mártires de ayer y de hoy que afronta todo riesgo material por la virtud del apostolado, y que llevó a su augusta tía a merecer una distinción honorífica del S. Pontífice. Y es de creer, señora, que si no tomaron esa medida hace dos años, fue porque su posición, ilegal para la Iglesia y nuestro país podía ser transitoria, y así, en la esperanza de una feliz rectificación en cualquier momento. “Pero hoy la ley de divorcio, da carácter definitivo a su situación, y es justo que, al agravarse las circunstancias, las Religiosas deban rever sus resoluciones adecuándolas a la gravedad del momento.”
O sea que ya hacia dos años, que Doña Angela era considerada “pecadora y adultera”, y las niñas concurrían al colegio igual. Ademas tenía una “augusta tía” condecorada por el Papa. Tal vez la soportaron dos años (por lo que va a decir al final) por la generosidad de Doña Angela en sus aportes monetarios a la congregación.
“No las culpe ni las persiga. Son vírgenes que han dado su vida en renunciamiento del mundo, para mejor servir a la la Iglesia y nuestro país, causa de Cristo. Pertenecen a Cristo, y quien las persigue, persigue a Cristo, como El mismo lo dijo a Saulo, perseguidor de cristianos: "Soy Jesús a quien tú persigues; dura cosa es para tí dar coces contra el aguijón" (H. IX, 5).”
No ahorró calificativos en defensa de las monjitas. Pero, aquí viene el verdugueo final, destilando todo el odio de clase y desprecio por el peronismo.
“Y para terminar, señora, ya que ha sido favorecida por la legislación peronista, es justo que usted abandone las escuelas aristocráticas, inscribiendo sus niñas en los colegios del Estado.”
O sea, manda a las distinguidas niñas Gonzales Alzaga, a “caer en la escuela publica”, como diría un conocido filosofo contemporáneo.
“Allí, las consejeras espirituales laicas, forjarán mejor sus conciencias para la nueva Argentina, y al mezclarse democráticamente con los hijos de los obreros, encontrarán en la UES , las expansiones naturales de su sexo y edad.”
Acá necesito un psicólogo que interprete a Doña Eugenia. ”Mezclarse democráticamente con los hijos de los obreros”, genera en las jóvenes adolescentes “las expansiones naturales de su sexo y edad.” ¿?. Es fuerte esa frase. ¿No será una proyección de las sensaciones perturbadoras y reprimidas que Doña Eugenia sentía, cuando le tocaba pasar frente a un grupo de obreros de la construcción?.
Y aquí viene el final a toda orquesta, deseándole que alguna de sus hijas siga la “trayectoria de Eva Perón”. Obviamente, todos sospechamos, que pensaba Doña Eugenia de la moral de Evita, pero, como lo engolado de la carta no daba para la palabra puta, puso “trayectoria de la vida”.
“Favorezca usted con su fortuna, antes que a Comunidades Religiosas, como su augusta tía, a la Fundación y Unidades Básicas. Quizás alguna de sus hijas, actuando en ellas, siga la trayectoria de la vida de Eva Perón, llegando como ella a la cumbre del poder.”
“De Ud. atte. en Cristo.”
Eugenia Silveyra de Oyuela.
“El peronismo, vehículo del autentico comunismo soviético en la Argentina”.
Aunque desde 1945 las acusaciones contra Perón fueron de nazi-fascista, antisemita y anticomunista. En 1955 los panfleteros de la Acción Católica, no tuvieron prurito de colgarle el sayo de pro-comunista. Veamos partes del panfleto titulado “El peronismo, vehículo del autentico comunismo soviético en la Argentina”.
“A muchos ha sorprendido la persecución religiosa desatada por Perón y los suyos. Tan inusitada ha parecido a quienes creyeron las reiteradas manifestaciones de palabra y de hecho que en favor de la Iglesia hiciera el Presidente, que es necesario encontrarte una explicación en la conexión de los acontecimientos que se sucedieron desde su ascensión al poder.”
“Esta explicación pueden proporcionarla los que siguen atentamente los sucesos políticos de la Argentina desde adentro y de afuera del país y que preveían como ineludible este paso del gobierno, etapa de la entronización del comunismo en nuestra Patria. (…) Es éste el planteo general mantenido por el periódico "Clase Obrera", órgano del "Movimiento Obrero Comunista" que dirige Rodolfo Puigrós.”
“En los órganos gubernativos la penetración comunista tiene los siguientes instrumentos:”
“a) Grupo Puigrós en la Secretaría de Asuntos Políticos del Almirante Tesaire. El hombre importante es el subsecretario de Asuntos Políticos Cnel. Martín Martínez, que viene apoyando a ese grupo desde 1950. Lo integran comunistas stalinistas anticodovillistas: Eduardo B. Astesano, Antonio Beniselli, Reinaldo Frigerio, Plácido García, Reinaldo Baldini, Próspero Malvestitti, Guido Agnellini, Jacinto R. Yaguas, Pedro A. Valla. Carlos Leardi, Victorio Velavita, Osvaldo Camozzi, Guillermo Cice, Juan M. Vigo, Alberto Sánchez, etc..”
“b) Grupo Jesualdista de Mendé. Este grupo recibe su nombre de Jesualdo Sosa quien fundó la escuela o idioma de Jesualdo en la República Oriental del Uruguay. Esta escuela es masónica y comunista y está extendida en el Uruguay y Argentina. El Jesualdismo es un comunismo sentimental "espiritualista", "místico", y de una factura literaria semejante a la Razón de mi vida.
De este comunismo participan el ministro Raúl H. Mendé, Jorge Newton, Lorenzo García, Sánchez Rizza, César Tiempo, Elias Castelnuovo e Isaac Liebenson. César Tiempo, cuyo nombre verdadero es Israel Zeitlin.”
c) “Grupo Judío Comunista de Borlenghi. Nos hemos cansado de escuchar la cantinela de que Perón protegió a genocidas nazis que buscaron refugio en Argentina. Pero, no es tan conocida la acusación - ¿inversa seria? - de que Perón promovió el ingreso al país de miles de judíos comunistas.
Dicen los imaginativos redactores del panfleto: “ Este grupo recibe el apoyo de OIA y DAIA., las más importantes organizaciones judías de la Argentina. Son integrantes entre otros, Krislavin, Diskin, Apold, etc.”
“Angel Borlenghi. Ministro del Interior y Justicia, Secretario General de la Confederación de Empleados de Comercio. Tiene como Ministro, el Consejo de Seguridad Nacional que agrupa a todas las policías del país. Tiene a sus órdenes como Ministro, la Prefectura Nacional Marítima, Gendarmería Nacional, Policía Federal y los organismos policiales de los Territorios Nacionales.”
“Muchos miles de comunistas activistas enviados por Moscú, con pasaportes falsos "expedidos desde una oficina de París, donde se falsifican documentos de todo el mundo, judíos en su mayoría, llegaron al país; con motivo de la intervención de Santiago Peralta y del General Velazco, se detuvieron los barcos en el puerto. Allí se puso en evidencia Borlenghi por sus gestiones simultáneas con la colectividad judía.”
“Estos inmigrantes que pueden calcularse en unos 10.000 entraron al país sin ser molestados más y se desparramaron por todas partes; esta circunstancia es perfectamente conocida y documentada por los organismos oficiales, especialmente los militares, y de pleno conocimiento y consentimiento de Perón.”
Como vimos los panfletistas católicos, tomaron esta apertura del peronismo hacia las corrientes migratorias de religión judía, como una conspiración para llenar de comunistas el país.Según distintas fuentes, durante el gobierno peronista de 1946 a 1955 ingresaron al país 45.000 inmigrantes de religión judía, cuyos descendientes, hoy viven entre nosotros.
El historiador Raan Rein de la Universidad de Tel Aviv dice respecto el Ministro Angel Borlenghi: “Hasta ese momento, ningún argentino-judío había ocupado un puesto gubernamental de tal envergadura. Era un reflejo de las políticas peronistas que permitían que diversos grupos étnicos, incluyendo argentinos de ascendencia judía y árabe, tuvieran una amplia participación civil. Borlenghi, se convirtió en un vínculo importante entre la comunidad judía y el gobierno”.
Aldo Duzdevich (*) El columnista es autor de Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.
Publicado en el Diario La Mañana del Neuquén.
Domingo 14 de mayo del 2023.
https://www.lmneuquen.com/los-panfletos-antiperonistas-1955-n1021736











