
"Ahora la humanidad carece de ocios, en buena parte
porque nos hemos acostumbrado a medir el tiempo de modo utilitario, en términos
de producción. Antes los hombres trabajaban a un nivel más humano,
frecuentemente en oficios y artesanías, y mientras lo hacían conversaban entre
ellos. Eran más libres que el hombre de hoy que es incapaz de resistirse a la
televisión. Ellos podían descansar en las siestas, o jugar a la taba con los
amigos. De entonces recuerdo esa frase tan cotidiana en aquellas épocas:
“Venga, amigo, vamos a jugar un rato a los naipes, para matar el tiempo, no
más”, algo tan inconcebible para nosotros. Momentos en que la gente se reunía a
tomar mate, mientras contemplaba el atardecer, sentados en los bancos que las
casas solían tener al frente, por el lado de las galerías. Y cuando el sol se
hundía en el horizonte, mientras los pájaros terminaban de acomodarse en sus
nidos, la tierra hacía un largo silencio y los hombres, ensimismados, parecían
preguntarse sobre el sentido de la vida y de la muerte".
De "La resistencia" de Ernesto Sabato.
Ernesto Sabato nacido en Rojas, provincia de Buenos Aires el
24 de junio de 1911.
Fallece en Santos Lugares, Buenos Aires el 30 de abril de
2011. Escritor, pintor y físico argentino.
En el Colegio Nacional de La Plata, donde conoció al
profesor Pedro Henríquez Ureña,[10] a quien luego citaría como inspiración
para su carrera literaria, y a Ezequiel Martínez Estrada.[11] En 1929 ingresó
a la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Nacional de La
Plata.
Su obra narrativa consiste en tres novelas: El túnel, Sobre
héroes y tumbas y Abaddón el exterminador.
Fue el segundo argentino galardonado con el Premio Miguel de
Cervantes (1984) luego de Jorge
Entre sus ensayos algunas de sus obras con Uno y el
Universo,Hombres y engranajes, El otro rostro del peronismo, El escritor y sus
fantasmas, La cultura en la encrucijada nacional, Entre la letra y la sangre,
Antes del fin, La resistencia, Confesiones de un viejo escritor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
La diferencia de opiniones conduce a la investigación, y la investigación conduce a la verdad. - Thomas Jefferson 1743-1826.