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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, enero 27, 2026

Stefenelli, el agricultor: recuerdo de la escuela audaz que se convirtió en semillero. Por Melina Ortiz Campos.

 Stefenelli, el agricultor: recuerdo de la escuela audaz que se convirtió en semillero.

Cuando apenas algunos cultivos sobrevivían, este referente mejoró el riego, explicó las técnicas y brindó un oficio rural que sirvió además, para desarrollar el Valle. Décadas después, esa formación se convirtió en título de Nivel Medio, orgullo en el testimonio de un protagonista.

Por Melina Ortiz Campos.

Belleza original: así lucía la Escuela Agrícola en Gómez, su segunda sede, donde hoy funciona el INTA. Las arcadas servían para el ingreso de carros.
Foto: Archivo Histórico Salesiano.

Una placa en el patio del Colegio San Miguel, al este de Roca, señala con su dedicatoria el aspecto que quizás define mejor el legado que dejó Alejandro Stefenelli: lo reconocen como el “propulsor de la agricultura en el Alto Valle”.

Fue sacerdote católico, es cierto, salesiano para ser más precisos (de hecho fue el primero ordenado en Patagones), pero poner el foco en ese aspecto, sin desmerecer su consagración religiosa, limita la posibilidad de entender sus talentos, su visión de desarrollo y la confianza que él tuvo en el potencial de los cultivos en esta zona, algo que se terminó cumpliendo.

El repaso habitual y las reseñas en torno al aporte de este italiano, nacido en Fondo (Trento), nos remiten generalmente a cómo parte de su obra, el actual edificio escolar ubicado en Pellegrini y Ruta 22, sobrevivió a la gran crecida que registró el río Negro en 1899.

Pero esa fue solo una de varias estructuras que logró construir, cortando y cocinando ladrillos y consiguiendo dinero y materiales por donde fuera posible, apenas una muestra del empuje que Stefenelli sostuvo y la siembra que dejó, a pesar de las amarguras. Y es allí donde cobra relevancia su Escuela Agrícola o la Escuela de Agricultura Práctica, como él mismo la llamó, porque con ella sentó las bases de una formación que sirve hasta el presente.

Enfrentar la pobreza.


Foto: Archivo Histórico Salesiano.

“En numerosos viajes tuve ocasión de conocer palmo a palmo las riberas de los ríos Negro y Colorado, y desde entonces, formó mi ensueño la idea de ver transformadas aquellas tierras en preciosos centros agrícolas, activados por laboriosos agricultores, que disfrutando de las aguas corrientes, enriquecerían a sus hogares y al país”, escribió Stefenelli en la memoria que envió, en 1899, a la Cámara de Diputados y Senadores nacionales, buscando aportes.

Desde su arribo a la por entonces Colonia General Roca, su designación apuntaba al rol de misionero, tras el avance de la Campaña al Desierto sobre tierras y familias originarias, pero, como rescata el libro “Stefenelli, la agricultura y el riego en el Alto Valle”, se le ocurrió un proyecto más abarcativo e incluso desafiante para los intereses de las autoridades.

Niños indígenas y criollos, aprendieron las técnicas rurales, adaptadas al Nivel Primario.
Foto: Archivo Histórico Salesiano.


Escrito por Jaime Belli, otro respetado presbítero, ese rescate describe el panorama con el que Alejandro se encontró al llegar, cuando tenía 24 años: niños y niñas, indígenas y criollos, que padecían la extrema pobreza, por el avance previo y posterior de las tropas, y cuyo número crecía por los hijos naturales o adoptivos que resultaron con el tiempo, sin que nadie los cuidara.

Él mismo era huérfano así que por eso, esas situaciones lo interpelaron aún más. Entonces, siguiendo la mirada de su época, Stefenelli pensó en contenerlos y darles enseñanza “para que fueran útiles a la sociedad y a la Patria”, pero además (y aquí empieza a verse una cuota extra de conciencia), para ofrecerles un oficio que les permitiera autosustentarse junto a sus familias. Se animó a creer que así como podían trabajar en establecimientos ganaderos y agrícolas ajenos, también podían obtener sus propias parcelas, “en los pueblos fundados o a fundarse”.

Potencial y fertilidad.


Foto: Ing. Carlos Magdalena – INTA.

Las condiciones del suelo esperanzaron al cura, que conocía de Ciencias Naturales y Meteorología. Sabía que aprovechando la nivelación natural, con la ayuda del riego, sería posible reemplazar la zampa, el alpataco y el piquillín y que el impulso de unos pobladores, alentaría a los demás.

Las crecidas intempestivas le demostraron también que con buen caudal de agua, los pastos criollos como el trébol, la cebadilla, el alfilerillo y la cola de zorro lograban crecer con exuberancia y por eso, sabía que garantizando un riego regular y extensivo, el desarrollo era posible.

Ya había experiencias perseverantes en las hectáreas del por entonces coronel Fernández Oro, con trigo, alfalfa y viñedo, además de incipientes álamos y frutales en crecimiento, pertenecientes a Hilarión Furque, José Escales, Francisco Díaz y otros más.

Con todo eso en mente, Stefenelli se las ingenió para avanzar, aprovechando las pocas promesas de presupuesto cumplidas y esquivando unos cuantos desengaños. Gracias a su tenacidad, la ansiada Escuela Agrícola tuvo varias instancias, pero con la misma esencia: con la coordinación de algunos instructores y un ingeniero agrónomo, decenas de estudiantes aprendían la teoría y completaban las prácticas, adaptadas al Nivel Primario lógicamente, pero ya con nociones para la preparación del suelo y la cosecha, teniendo en cuenta la calidad y la sanidad de cada proceso.


Foto: Centro Regional Patagonia Norte del INTA.

A la primera etapa de formación, a mil metros del actual edificio del Colegio San Miguel, en dirección al río, la siguió una segunda ubicación, en el predio histórico que hoy custodia el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) en la zona de Gómez, cercano al antiguo “Canal de Los Milicos”.

En el medio Alejandro sumó maquinarias, avances y generó recursos vendiendo parte de la producción, además de abastecer a sus niños. Sin embargo, entre 1912 y 1913, las diferencias con las autoridades de Irrigación por el uso de la tierra y la permanencia de los pequeños productores motivaron su desalojo, pese a que se trataba de terrenos donados y comprados. El armado de una Estación Experimental y vivero fue el argumento, pero eso nunca prosperó.

“¿Es posible que los bien intencionados políticos no pudieran encontrar otra tierra para expropiar?”, cuestionó Belli en su libro, sabiendo que la Colonia tenía 50.000 hectáreas y 45 kilómetros de canal.

Después de eso, Alejandro partió a Italia y no volvió, aunque lo llamaron para superar con su experiencia, las dificultades que sufría el intento de proyecto que quiso reemplazarlo. Murió a los 88 años, en 1952, después de conocer que en su homenaje, habían bautizado a la estación de tren del Pueblo Viejo, con su nombre.

Hoy el ingeniero Carlos Magdalena, exdirector del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, es quien recibió a RÍO NEGRO en la sede, que aún funciona a la vera de la Ruta 65. Testigo de la última etapa del proceso de restauración, 90 años después de la partida de Stefenelli, el profesional habló de la admiración que les genera su figura, la relevancia de su legado y las sensaciones encontradas que provoca conocer la historia y el amargo revés que sufrió aquel italiano, con alma de agricultor.

Multiplicar la siembra.

Bachilleres agrónomos: la prueba de que perduró el legado de Stefenelli, décadas después – Foto: Gentileza Ernesto Wolfschmidt.



Foto: Gentileza Ernesto Wolfschmidt, agachado, el primero a la derecha.

El desenlace parece terminal pero la formación que soñó Alejandro logró trascender el tiempo, superando cambios y complicaciones. Gracias a eso, en 1972 y a partir de la perseverancia de los estudiantes, se logró la primera promoción de “Bachiller agrónomo”, cuando todavía se sostenía el sistema de internado, con pupilos a cargo.

Ernesto Wolfschmidt es uno de ellos, que atesora desde Allen todo lo aprendido y que pudo transmitírselo a su hijo Andrés, quien actualmente heredó la coordinación del vivero familiar sobre Ruta 22, cerca del acceso Biló. Junto a otros 12 compañeros lograron el nivel máximo que pudo alcanzar esa experiencia, que se extendió por 15 años, desde 1964, al cumplirse los 75 años del Colegio, según el blog de la institución.


Padre e hijo con el mismo amor a la tierra. Foto: Gentileza.

El uso de las herramientas, las técnicas de poda e injerto, el armado de invernaderos aislados con matras de carrizo para el techo en tiempo de heladas, la elaboración de compost, el cuidado de animales de granja fueron algunos de los conocimientos que aprendieron de la mano de reconocidos ingenieros pero con mucha experiencia de campo, algo tanto o más valioso. Saberes que incorporó mejor en esos años en Roca, que en lo cursado en la Universidad del Sur, en Bahía Blanca.


Ernesto y su esposa Susana Michetti, otro de los pilares de la continuidad del vivero. Foto: Archivo.

El propio Jaime Belli, cuyo nombre hoy bautiza a la sede del INTA en Gómez, fue quien sostuvo la revalorización de la obra de Stefenelli, recordó Ernesto, al hablar de cómo le sumó su impronta, respetada por muchos, por su visión del devenir productivo.

Colaborador en su momento del CET 14, el actual secundario con orientación agroindustrial allense, este vecino defendió esta opción académica como algo lógico, que se debe profundizar en una región como la nuestra. Con alumnos de diversas localidades que viajan para cursar en ese sitio, por ejemplo, “eso da la pauta de la necesidad creciente que hay en la zona, de estudiar algo propio”. Como ocurrió con su propia trayectoria, remarcó: “Hay que darles la posibilidad al menos y que ellos luego se especialicen”.


El CET 14 Agroindustrial de Allen es uno de los colegios de Nivel Medio con esta modalidad en la región. Foto: Gentileza.

*** Publicado en RURAL del Diario Río Negro.

Domingo 25 de enero del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/stefenelli-el-agricultor-recuerdo-de-la-escuela-audaz-que-se-convirtio-en-semillero/

domingo, diciembre 14, 2025

El primer cultivo del Valle que se reinventa 100 años después de la mejor época.

La mano de obra dedicada a la labor dio vida a la cotidianeidad de los pueblos.
Foto: Archivo Diario Río Negro.

El primer cultivo del Valle que se reinventa 100 años después de la mejor época.

Miles de hectáreas componían, en los años ‘20, la extensión de tierra dedicada a la alfalfa, este noble forraje que supo dar fertilidad y alimento donde parecía imposible. Un siglo después, el uso de tecnología genera un escenario nuevo y sobre todo, prometedor.

Por Melina Ortiz Campos.

Donde hace décadas pasó el rastrón tirado por caballos, usado para bajar médanos y emparejar terrenos, hoy drones y equipos sirven para fertilizar, fumigar y hasta sembrar. Los usos de una tecnología soñada se fueron haciendo realidad en experiencias concretas, como lo que hoy se ve con la alfalfa en Huergo, y como resultado, se optimizan tiempos, gastos y labores, de formas que antes parecían impensadas.

¿Pero dónde comenzó todo? y ¿qué tan importante fue la alfalfa en esta región? Para aquellos que dieron por cierto que esta zona fue siempre frutícola, desde sus inicios, la historia de la economía regional viene a recordar el papel que cumplió este forraje, en la primera mitad del siglo XX.

Adaptable, ya que no necesitaba tierra seleccionada, esta alternativa ofreció la posibilidad a los primeros productores de empezar con cosechas sin tanto tiempo de espera y sin tanto riesgo ante las heladas y el clima riguroso que se registraba durante el año.

Daba buenos rendimientos para la época, recordó Cesar Vapnarsky en su libro “Pueblos del Norte de la Patagonia”, al compartir como dato, que la alfalfa disponible permitía tres o cuatro cortes por año, durante unos siete años, hasta que fuera necesario roturar y volver a sembrar. Hoy se sabe que ese ritmo se reformuló, con más cortes pero con recambio cada menos tiempo, para cuidar el suelo y sus propiedades.

Antes, eran tiempos en los que los vehículos de la agricultura se movían, en su mayoría, con tracción a sangre, con equinos al frente, sobre todo caballos, por lo que conseguirles alimento también era un problema que se resolvía con la alfalfa, para pastoreo o en fardos. A modo de combustible natural, sus nutrientes permitieron, a su vez, dar vida al transporte en sulky, por ejemplo, que conectaba la zona rural con el incipiente radio urbano de las distintas poblaciones.

La publicidad hace 100 años, en las páginas de RÍO NEGRO.
Una de las secciones especializadas, en 1925.
Foto: Archivo Diario Río Negro.

La crónica habla de tecnificación, en octubre de 1965.

En ese contexto, se les sumaba la demanda que generaba la exportación hacia Europa y que llegaba hasta el puerto gracias al tren. Por eso, la cantidad de hectáreas dedicadas a este tipo de plantación creció exponencialmente: de 5000 en 1911 pasaron al récord de casi 30 mil promediando los años ‘20 y así se mantuvo con fluctuaciones hasta la década del ‘50.

La calidad de la tierra era la necesaria pero también cabe decirlo, salió beneficiada, porque junto al avance del riego, ésta recibió el aporte de las raíces de la alfalfa, que alimentaron un proceso útil para enriquecer sus propiedades. Se supo que eran valiosas para un “basilo radicular” que ayudaba a fijar el nitrógeno atmosférico, pasándolo a la plata y a la tierra por descomposición, explicó Vapnarsky. Esto generó que cuando llegaron nuevas opciones para el desarrollo agrícola, como papas, leguminosas y luego la fruta, los resultados también quedaron a la vista.

Hacía 1930, la alfalfa cedió su lugar a la fruticultura, pero fue en Huergo justamente, dónde en ese tiempo empezó a industrializarse, pasando por molinos para generar un polvo finísimo que seguía siendo vendido a Europa. Esas posibilidades se incrementaron y por eso, tantos años después, continúa su presencia allí, ahora creciente y ayudada con enfardadoras y enrolladoras de última generación, junto al sueño de lograr en algún momento importar vaporizadoras para lograr una humedad controlada. Una muestra más de que el Valle se reinventa para seguir activo.

Exportación con rumbo a Europa y consumo interno para el pastoreo, los usos principales.
Foto: Archivo Diario Río Negro.

*** Publicado en RURAL del Diario Río Negro.

Domingo 15 de diciembre dell 2025.

https://www.rionegro.com.ar/rural/el-primer-cultivo-del-valle-que-se-reinventa-100-anos-despues-de-la-mejor-epoca/

viernes, octubre 10, 2025

Fotografía histórica del Dique Ingeniero Ballester.

 

La imagen muestra una fotografía histórica del Dique Ingeniero Ballester, una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes de la Patagonia argentina.

El texto inferior conmemora su centenario (1910–2010), recordando un siglo de funcionamiento y aporte al desarrollo agrícola del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

En esta foto se ve la estructura metálica del dique en plena construcción, con sus arcos y pilares principales —una muestra del enorme desafío técnico que implicó dominar el caudal del río Neuquén para distribuirlo hacia los canales de riego que dieron origen al oasis productivo del Valle.

Este dique no solo es una obra hidráulica; es el punto de partida de toda una región agrícola y de una cultura del trabajo vinculada al agua, la fruticultura y la organización de los regantes. Fue diseñado por el ingeniero César Cipolletti, aunque ejecutado y completado bajo la dirección de otros profesionales que siguieron sus lineamientos tras su fallecimiento.

Una verdadera bisagra en la historia del sur argentino: donde antes había desierto, el agua —ordenada, canalizada y medida— dio paso a la producción y a la vida rural organizada.



Publicación del Consorcio de Riego y Drenaje de Villa Regina, Godoy y Chichinales.

miércoles, junio 26, 2024

Había una vez un inmigrante: Francesco Turi.

 

Había una vez... un inmigrante.

Por Franco Ricoveri.
Había una vez un inmigrante: Francesco Turi. Venía del sur de Italia, de un pueblo de pescadores llamado Peschici. Cuando vi fotos de ese lugar me expliqué la tremenda melancolía que llevaba siempre a mano, aunque nunca, nunca se quejaba.
Por el contrario, era un agradecido y, a pesar de que nunca llegó a hablar bien el español, él se consideraba “bien gaucho”. Así vestía, siempre de bombachas, elegante, pañuelo al cuello, chambergo y bien montado. Buen jinete… Tenía un overo negro imponente y verlo entrar al pueblo, al trotecito, era toda una postal. Era Don Pancho para los vecinos. Cuando llegó de Italia lo tentaron para que se sume a las colonias de pescadores de Mar del Plata, fue, miró ese mar, se le enturbiaron los ojos y sin decir nada, le dio la espalda. Para siempre. Nunca dijo nada a nadie del porqué evitaba siempre ver el mar, ni siquiera a Catalina, su dulce compañera. Se conocieron a los dos o tres años de su llegada. Ella era una linda criollita, morena y menuda. Habladora y compañera fiel. Don Pancho le daba todos los gustos, menos ir al mar.
Don Pancho era herrero de forja y con fama de bueno. Además del trabajo pesado que le traían del campo: enllantar ruedas de carros, arreglar arados y otras cosas por el estilo, que lo hacían manejar el pesado martillo como si fuese una nada, era el que arreglaba todas las cosas que le traían al taller… ¡hasta relojes! Eran desafíos para sus grandes manos, que no trabajos. Por esas cosas, nunca cobraba, es más, las agradecía. Como cuando el cura del pueblo le llevó su cáliz para reparar. ¡Pobre cura! Sólo tenía ése y así no lo podía usar. Era algo urgente. Cuando Don Pancho lo tuvo en sus manos se emocionó como si le hubiesen dado un hijo… Y trabajó toda la noche para que el cura pudiese tenerlo pronto al día siguiente. Con la delicadeza de un orfebre terminó de pulirlo al amanecer. Cuando apareció el cura a media mañana, Don Pancho estaba en la fragua, no le prestó mucha atención.
-“Buon día signor cura, ¡Catalina! ¡Vino el cura! – fue lo único que dijo-. Y siguió con la fragua. Raro. Apareció Catalina, emocionada llevando una caja como si fuese un bebé. Como si fuese el niñito que siempre esperaron y nunca llegó. En la caja, envuelto en una larga tela de seda blanca había un cáliz. Tenía un lejano parecido con el que había traído a reparar. Aquél era simple, pobre, éste merecía estar en una catedral. Sin embargo, había algo que le recordaba al suyo.
- “Don Pancho, Pancho amigo mío, ¡qué lindo cáliz! ¿Dónde lo tenía guardado?”
- “Es el suyo Padre Cura, tuve que hacerle unas reformitas.”
- “Pero el mío era de bronce y éste es todo de plata, cincelada, ¡es obra de un artista…!”
- “Las cosas se hacen bien…” Fue lo único que le dijo invitándole a tomar unos mates.
El cura, que ya lo tenía por un santito, no solo por su piedad, sino porque siempre estaba al servicio de los demás, comenzó a tirarle de la lengua, pero solo le sacaba información de su pasado cuando le preguntaba cómo eran las oraciones que rezaba en italiano. Su viejo idioma lo usaba únicamente para hablar con Dios.
Comenzó a anotar algunas. Ésta se la aprendió él mismo de memoria para decirla todos los días: “Stati bene Madonna mia / domani ci vediamo ancor / e se non vi vedremo più, / in Paradisso ci porti tu!”.

“...ASI ES ESTA VIDA”
Había una vez un inmigrante que se llamaba Francesco, como él vinieron muchos miles. De Italia y España, sobre todo. Eran pobres, pero riquísimos… Venían sabiendo lo que es el hambre, pero también lo que es la belleza. Cuando llegaron a estas tierras se enamoraron de ella y trabajaron duro para forjar un porvenir mejor. Muchos lo lograron, otros no. Así es esta vida.
En ellos se veía una mezcla de melancolía por la tierra que habían dejado, con la certeza de que la que hoy pisaban también era propia y que se debían a ella. Porque solo hay dos formas de encarar los vientos de la vida: con agradecimiento o con resentimiento. No hay más.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Habia-una-vez-un-inmigrante-546363.note.aspx

jueves, noviembre 24, 2022

Producen verduras en la Antártida Argentina.


 Publicaron resultados del estudio del crecimiento de plantas de rúcula y lechuga en Base Marambio.

La Argentina sostiene su presencia en forma ininterrumpida en la Antártida desde 1904. Este logro requiere de un gran esfuerzo de orden logístico que incluye el abastecimiento de alimentos para el personal que habita y trabaja en las distintas bases del continente antártico.

Allí se han empleado casi exclusivamente alimentos congelados y conservas para la elaboración de los alimentos. Eso hace que el personal de las bases no tenga la posibilidad de ingerir alimentos frescos por períodos prolongados.

El INTA junto con el Comando Conjunto Antártico, la Dirección Nacional del Antártico y la Universidad Nacional de la Patagonia Austral instalaron un módulo de producción hidropónica de verduras frescas en la Base Antártica Conjunta Marambio. Ya tuvieron los primeros resultados después de 7 años.

Desde la Base Marambio, Jorge Birgi investigador del INTA Santa Cruz junto con su colega Boris Díaz en el módulo hidropónico a cargo del desarrollo de las plantas.

Según informaron en la revista especializada IDIA21, el módulo logró producir 15,6 kg de lechuga fresca y 4,4 kg de rúcula.

Es una cantidad de verdura que alcanzó para abastecer a toda la dotación de la Base Marambio. Incluso obtuvieron sobrantes para el almacenamiento.

El módulo comprende un sistema de cultivo hidropónico sin suelo y puertas adentro de un contenedor marítimo de 6 metros de largo.

Está acondicionado con un sistema de aislamiento tricapa y con calefacción a base de energía eléctrica para soportar las bajas temperaturas del continente blanco, con máximas medias que en julio pueden llegar a los -11°C y descender hasta los -20°C.

El personal de Base Marambio se encargará del mantenimiento y cuidado de la producción y será capacitado para desarrollar cultivos hortícolas. Se considera que esas tareas son muy positivas para la mejora del estado de ánimo y la autoestima, sumado al consumo de verduras frescas, que sin dudas ejercerá un impacto positivo en quienes prestan servicio.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

https://www.rionegro.com.ar/ciencia/producen-verduras-en-la-antartida-argentina-2601938/

domingo, mayo 01, 2022

"Por esta política, en 20 años desapareció un tercio de los productores".

"Por esta política, en 20 años desapareció un tercio de los productores".

El esquema de retenciones y las restricciones a las exportaciones pegan por debajo de la línea de flotación del campo. "Los productores medianos y grandes pueden vivir, pero los chicos no", asegura Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina.

Por Gustavo García / Diario "La Prensa".

Pese a lo heterogéneo del sector, la palabra campo ya funciona como un genérico. El Tractorazo del último domingo en Plaza de Mayo, motorizado por un grupo reducido de productores y sin el respaldo de la Mesa de Enlace, volvió a poner en agenda el debate acerca de la rentabilidad del rubro agropecuario, diezmada por el esquema de retenciones a las exportaciones.

Esa es la primera denuncia que enarbolan los productores, una carga tributaria que les quita un tercio del valor de la producción. "El Estado está malgastando el dinero del sector privado", enfatiza Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina y presidente del Grupo Bermejo.
En la sede de la entidad suelen acudir prestos al ejemplo de lo ocurrido en Entre Ríos para graficar la situación: "En esa provincia, en plena sequía, el productor pagaba 17 impuestos, entre nacionales, provinciales y municipales. Las retenciones eran tan determinantes que si no llovía bien, era el impuesto que te mandaba a la quiebra".

La presión fiscal está a la cabeza de los reclamos. Muy de cerca le sigue otro asunto no menos preocupante: las medidas de restricción a las exportaciones que ensaya el Gobierno y que terminan por cambiarle las reglas del juego a los productores rurales.

-¿Por qué la Mesa de Enlace no acompañó el reclamo?

-Lo primero es algo malo, una tristeza. Fue una pena que no hayamos podido mostrarnos unidos. A veces las entidades tienen internas y en este caso sucedió algo por el estilo. Una interna dentro de una de las entidades hizo que se manifestaran anticipadamente en contra del tractorazo.

-¿Cómo describiría la situación del sector?

-El sector en general está agobiado de impuestos. Por supuesto que las empresas más grandes, más sólidas, no están en una mala situación. Pero las empresas medianas y chicas, que tienen que lidiar con un exceso de carga, están mal. Sobre todo por las retenciones, que es el impuesto más distorsivo, el que te pega siempre aunque ganes o pierdas plata. Ese al mediano y al chico los destruye. Es como tener un socio que se la está llevando siempre, por más que uno no se la lleve. No los deja vivir. No existe en el mundo ningún impuesto que saque de la facturación un 30%. Un tercio se lo lleva el Estado antes de que uno estornude. Eso es inédito, fuera de lo normal.

-Imagino que el productor ya trabaja con ese paradigma, teniendo en cuenta que las retenciones han sido un instrumento histórico del kirchnerismo pero también las aplicó Junto por el Cambio.

-Un productor mediano o grande puede vivir aunque le quiten un tercio de la facturación, pero uno chico no. Tiene que salir a trabajar de otra cosa, ya no puede vivir de sus 300 o 500 hectáreas.

-¿Ahí ya no cierra el negocio?

-No. Entonces lo que hace es ajustar la escala. Es decir, lo contrario a lo que el kirchnerismo pregona, que dice que está a favor del pequeño y mediano y en contra del grande. Cuando vienen los impuestos hacen lo contrario, no deja vivir al chico.

-¿Cuál es la salida para el pequeño productor? ¿Arrienda el campo?

-Y, sí. Lo que hace, lo menos drástico, es arrendar, salirse del negocio, dejar de poner capital propio y que lo ponga un tercero a través del alquiler. Si se le sigue complicando, tal vez termine vendiendo el campo. Y entonces se vuelve a concentrar la tierra en pocas manos. Si uno mira el censo de productores, éramos 350.000 y desaparecieron en 20 años un tercio de los productores. Eso es fruto de estas políticas. Las retenciones son muy nocivas y le pegan al más chico. Lo mismo ocurre con la inflación. El Gobierno dice que no va a hacer ajustes, pero lo hace el privado. Lo hacen los menos favorecidos.

BILLETERA.

-Con la soja a u$s 600 en el mercado de Chicago, ¿cuánto percibe el productor teniendo en cuenta el tipo de cambio diferenciado?

-Primero está el tema de que nos quitan un 33%, y luego el desdoblamiento cambiario, que nos pagan por el dólar oficial. Hay una brecha del 80%. En Chicago está a u$s 632 y en Rosario pagan $ 50.000 la tonelada.

-Siempre se marca la diferencia con la región.

-La diferencia es abismal. En Uruguay y Brasil no hay retenciones y no hay brecha cambiaria. El billete que se liquida es el que vale.

-¿Cuánto subió el costo de los insumos y a qué dólar lo pagan?

-Hay poca oferta, agravada por la guerra. Hay que calcular los precios al dólar paralelo. Haciendo la referencia al año anterior, es como si pagáramos a dólar blue. Luego hay que agregarle el inconveniente que generó la guerra en término de fertilizantes y glifosato. La urea subió 250% en dólares en las últimas dos semanas. Los costos de implantación también se incrementaron. Antes con u$s 500 se podía sembrar una hectárea de trigo o maíz, y hoy se duplicaron. Por eso se habla de que hay que invertir u$s 5.000 millones más para sacar el mismo margen que antes. Eso quiere decir que la Tasa Interna de Retorno se destruyó.

-¿Hay escasez de insumos?

-Sí, hay escasez. Se dice que la gente está haciendo trigo porque ya tenía los insumos comprados para sembrar este cultivo, pero el área de maíz va a caer enormemente. Se va a hacer mucho más soja porque no requiere tantos fertilizantes y su implantación es mucho más barata. Habrá un gran desplazamiento de áreas de maíz que irán a soja.

-Cada vez que sube el precio de la harina se especula con la instauración de medidas que regulen las exportaciones y administren el comercio exterior.

¿Cómo los afecta al momento de la planificación?

-Todo lo que es cambio de reglas de juego afecta enormemente. Primero en la confianza. Cuando hay poca confianza la gente invierte lo justo y necesario. También hay que sobrevivir, no se puede dejar el campo sin sembrar. Pero se toma el menor riesgo posible. Esa es la primera actitud de cualquier empresario cuando le cambian las reglas del juego. Lo de los fideicomisos de harina, trigo y aceite son como retenciones ocultas. No es nada bueno, es realmente negativo.

VAQUITAS.

-Mejoraron un 26% los ingresos por exportación de carne a raíz de la suba de precios, según datos del Consorcio ABC. ¿Cómo está el sector ganadero hoy en día?

-La ganadería es algo continuo, no es como la agricultura donde se siembra hoy, se cosecha mañana y se cierran los números. En la ganadería hay que volver a comprar hacienda y hay que tener el campo siempre cargado. Es algo contínuo. Es verdad que cuando hay una foto de suba de novillos se piensa que mejoró el sector, pero inmediatamente está la suba del ternero atrás. Esa foto donde dicen: "Uy, ahora está bárbaro", puede durar dos minutos.

-¿También escalaron los precios de los insumos?

-Sí, sobre todo en las pasturas. La gente que hace una ganadería más tecnificada tiene las pasturas en dólares. Todos los insumos están dolarizados mientras que la carne no está dolarizada. Uno hace el plan anual donde anota cuál será la oferta forrajera, las pasturas, y esto se hace en dólares. Se sabe entonces que hoy el novillo vale tantos pesos. Si en el medio hay una devaluación importante, aparece una pérdida gigantesca. Eso en la Argentina es bastante común. Ahora el mercado está quieto. Hace dos años que estamos con este dólar que acompaña la inflación. Mientras que la inflación y la devaluación sean parejas, no representa un problema. Pero cuando hay una brecha del ciento por ciento, en algún momento se va a achicar. ¿Y cómo se achica? Devaluando el oficial. El riesgo hacia adelante siempre está, en algún momento se va a unificar la brecha y nos van a embocar a todos.

-El Gobierno aplicó restricciones a las exportaciones cuando subió el precio de la carne en las carnicerías y se armó la polémica en torno a si la medida era útil o no. Se dejó en claro que los cortes vendidos al exterior no son los mismos que consumen los argentinos. ¿Cómo se acomodaron a este escenario?

-La verdad es una mala política, una política desastroza. Lo que se le está diciendo al productor es que cada vez que el Gobierno sienta que tiene que manipular los precios, lo va a hacer. Uno como productor compra un ternero hoy pero lo tendrá terminado en dos años. ¿Qué iniciativa mueve esto? La gente se resiste a invertir porque no hay previsibilidad. Hemos perdido la credibilidad en el gobierno. Domínguez (Julián, ministro de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Nación) ya dijo que hay productos del peronismo que ellos van a manejar siempre, como el trigo, el maíz y la carne. Entonces lo que queda es abrir el paraguas y esperar a que cambien las políticas, las reglas de juego.

-China se ha transformado en el gran comprador de la carne argentina. ¿Hay que diversificar el mercado de exportación para evitar esta suerte de dependencia?

-Lo digo desde el lado de la visión empresaria: uno puede diversificar estratégicamente en la medida en que la disparidad de precios no sea grotesca. Si China paga muchísimo más que otros mercados, mucha diversificación no podrá hacerse. Las empresas tienen que ganar plata. Pero los exportadores son los frigoríficos, no los productores. Siempre lo que hay que tratar es de maximizar la facturación dentro de una estrategia de mediano y largo plazo adecuada. China también se lleva toda la soja y ahí no se puede diversificar nada. En esto la plata manda. Ni los europeos pueden dejar de comprarle gas a Rusia, pese a que están en guerra. Los bolsillos existen.

Llegado el final del reportaje, la conclusión se cae de madura. Marcos Pereda enfatiza: "El Gobierno quiere tapar la inflación con este sistema de control de precios en lugar de tomar el toro por las astas. Es decir, hacer un Estado eficiente y competitivo, que pueda dar Seguridad, Justicia, una moneda estable. Todo eso no nos lo da y sin embargo tenemos una carga impositiva más alta que la de Noruega. Ese es el verdadero problema. El Estado está malgastando el dinero del sector privado".

Los lecheros, enojados.

Concentrado a nivel empresarial y también geográfico, el sector lechero es dentro del mundo rural un universo en sí mismo. Cada tanto los productores reclaman por los bajos precios y, sobre todo, por la brecha que existe entre lo que ellos cobran y lo que se paga el producto en las góndolas de los supermercados.

En la Sociedad Rural Argentina explican que "lo que ocurre desde hace muchos años es una concentración muy grande. Es casi una economía regional que se desarrolla en el norte bonearense y sur de Santa Fe y Córdoba. Hay mucho tambero chico".

Marcos Pereda, vicepresidente de la entidad, señala que "siempre que haya una rentabilidad pisada, porque pisaron el precio de la leche o hay muchos impuestos, estás matando al chico. Esta regla se da en todos los órdenes". Para finalizar, recalca que existen tres industrias grandes y abajo hay 15.000 productores tamberos, todos reclamando también por la ya famosa presión impositiva.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/515167-Por-esta-politica-en-20-anos-desaparecio-un-tercio-de-los-productores.note.aspx

 

miércoles, octubre 06, 2021

6 de octubre de 1913: comienza a funcionar en J.J. Gómez la Estación Experimental de Río Negro, dependiente del Ministerio de Agricultura.

 

El 6 de octubre de 1913 comienza a funcionar en J.J. Gómez la Estación Experimental de Río Negro, dependiente del Ministerio de Agricultura.

La segunda escuela salesiana del país, más tarde se convirtió en la primera chacra experimental y vivero y por último albergó la vieja sede del INTA Alto Valle, en J. J. Gómez  funcionó la Escuela Agrícola Práctica que el padre Alejandro Stefenelli había imaginado y puesto en marcha allá por el año 1902.

En ese entonces, 200 hectáreas fueron cedidas al religioso por el presidente Julio Argentino Roca para ser destinadas a la construcción de lo que fue la segunda escuela salesiana en todo el país.

Apenas diez años más tarde los terrenos fueron expropiados con el pretexto de instalar lo que finalmente fue la primera chacra experimental y vivero hasta que, con la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en 1957, todas estas chacras experimentales pasaron a su propiedad.

La Estación Experimental de Río Negro fue una de las primeras creadas en el país. En 1924 se implanta la primera colección de 24 variedades de manzano sobre portainjerto Northern Spy y también en ese año, se implanta la primera colección de vides de Almería y americanas.

Con la creación del INTA el 4 de diciembre de 1956 se transfieren al INTA los bienes patrimoniales de los servicios especializados del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, entre ellos las Estaciones Experimentales. Este hecho se concreta en la región en 1958, momento a partir del cual la Estación Experimental pasa a denominarse Centro Rionegrense. 

En el año 1963, el Consejo Directivo del INTA produce la unificación del Centro Rionegrense y la Experimental ubicada en Cinco Saltos, trasladando todo el personal a J. J. Gómez. A partir de esa fecha, pasa a llamarse Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle, designándose como día oficial de inauguración el 6 de Octubre de 1913.

Fuente de información: Inta - Diario "Río Negro".


martes, septiembre 07, 2021

INMIGRANTE ITALIANO Y VINO. inmigrantes italianos en el sur de Brasil.

 


INMIGRANTE ITALIANO Y VINO.

Cuando los inmigrantes italianos llegaron al sur de Brasil, la variedad de uva americana llamada Isabel (vitis labrusca) ya era encontrada en el valle del río de las Campanas.
La producción era pequeña. No había costumbre de beber vino.
Con la llegada de los inmigrantes, se inició el brote del crecimiento de la vitivinicultura gaucha, pues los italianos traían en el equipaje, además de las cepas de uva europeas de la región de Veneto, el hábito del consumo del vino.
Al principio las cepas italianas no vengaban, morían por enfermedades fúngicas. A pesar de que la vinificación es parte del talento natural de la mayoría de los inmigrantes, la producción de vinos que se estableció en el nuevo mundo no era más que la suma de diversas producciones rudimentarias, artesanales, con técnicas aleatorias, conducidas de forma totalmente empírica.
Este problema sólo se iba a ecucionar algunas décadas después, a partir de la contratación por el entonces presidente del estado de Río Grande do Sul, Borges de Medeiros, de un experto italiano en vitivinicultura.
Celeste Gobatto, enólogo, agrónomo, escritor y profesor, promovió una verdadera y pacífica revolución en la producción de la uva y del vino brasileños. A través de asesoría prestada directamente en los viñedos, de charlas, cursos y libros, el estudioso italiano ha promovido la modernización, la tecnología y la estandarización de todas las prácticas del sector, con la elaboración de técnicas científicas de plantación de la vid, control de plagas y producción de Vino
Con el tiempo Río Grande do Sul se transformó en un gran polo de producción vinícola, representando el 90 % de toda la producción nacional y poniendo al país tercero en el ranking de la producción vinícola del continente sudamericano. En la segunda mitad del siglo XX, los vinos gauchos alcanzaron un alto nivel de calidad, con diferentes etiquetas mundialmente premiadas.
Publicado en

viernes, julio 23, 2021

Les ofreció trabajo en blanco, dijeron que no porque preferían cobrar planes sociales y perdió $50 millones.-


Un agricultor contó que sufrió una gran perdida de dinero por no haber encontrado trabajadores rurales para la cosecha.

Es conocida la situación dificultosa que atraviesa el sector productivo en la Argentina. Tal es el caso de Ricardo Ranger, un agricultor misionero que reveló haber perdido 50 millones de pesos por no haber encontrado trabajadores rurales para la cosecha.

En declaraciones a Cadena 3, el citrícola afirmó que se vio imposibilitado de recolectar cerca de 1,5 millones de kilos de limones y 200 mil de naranjas por falta de personal.

“Es gravísimo: tenemos un grupo reducido de gente que ocupamos para otras labores y necesitamos cosecheros, y en todos los alrededores de la quinta, hasta 10 kilómetros, cuando les decía ‘te doy de alta en Afip’, se iban inmediatamente, porque cobran planes sociales, tarjetas alimentarias, etcétera, que pierden cuando los contrato”, explicó.

En ese sentido indicó que el salario que cobra el obrero es una suma de hasta 5 mil pesos. En cambio, el salario universal, tarjeta alimentar, y otros planes sociales, “tienen un montón de beneficios, cosa que el obrero en relación de dependencia no”. “Por eso estamos perdiendo la cosecha”, sentenció. 

Manifestó además que el modo en el que se aplican actualmente las ayudas estatales, “son políticas erradas que vienen de hace muchos años” y agregó que “este sistema de subsidios produce más y más pobreza”.

Sobre una posible salida del conflicto, Ranger sostuvo que es el Gobierno quien debe hacerse presente para quienes son “creadores de trabajo”.

“Acá tiene que ayudarnos el Gobierno a los que somos creadores de trabajo y el Estado se encarga de ponernos a todos en contra. A nosotros nos dicen ‘poné en blanco, producí, pagá lo que corresponde’ y por el otro te pone a los obreros en contra”, detalló.

Además, explicó, dio detalles de otros problemas que se generan al no poder cosechar y las dificultades no solamente se traducen en pérdidas de dinero.

La planta se estresa.

“La planta se estresa, se enferma -dijo- tuvimos casos que no cosechamos por problemas de precios y la planta murió, así que también vas perdiendo la plantación”.

El productor misionero contó además que hay tres proyectos de ley, dos en Diputados y uno en Senadores, presentado por la senadora nacional Nora Giménez, de Salta, que busca compatibilizar el trabajo en blanco registrado con los beneficios sociales.

“Pero no lo apuran, fue hecho en conjunto con CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), con más de 1.500 asociaciones productoras y está encajonado”, lamentó.

El proyecto de ley.

La legisladora, que se hizo eco en su cuenta de Twitter, dio a conocer la iniciativa a la que se refirió Ranger, sobre la que dijo: “El proyecto que presenté ayudaría a no seguir perdiendo cosechas por falta de mano de obra”.

PUBLICADO EN DIARIO "LOS ANDES" DE MENDOZA.

https://www.losandes.com.ar/sociedad/les-ofrecio-trabajo-en-blanco-dijeron-que-no-porque-preferian-cobrar-planes-sociales-y-perdio-50-millones/

martes, junio 22, 2021

Oneglia rinde homenaje al Gral. Belgrano.


En Oneglia un pueblito de la Liguria cerquita de Genova se rinde homenaje al Gral. Belgrano ya que en  ese pueblo vivieron sus padres. Todas las casas se adornan con la Bandera Argentina.  El apellido tiene un  significado maravilloso  Bel - grano: semilla  bella.  Eran agricultores. Que cosa tan fantástica. Forza Italia!!!

Publicado por Maines María Inés en el sitio de Facebook: HIJOS Y NIETOS DE ITALIANOS.

Foto del sitio: HIJOS Y NIETOS DE ITALIANOS.

Gloria y loor, honra sin par para el grande, entre los grandes el Gral. Manuel Belgrano.