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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, enero 27, 2026

Stefenelli, el agricultor: recuerdo de la escuela audaz que se convirtió en semillero. Por Melina Ortiz Campos.

 Stefenelli, el agricultor: recuerdo de la escuela audaz que se convirtió en semillero.

Cuando apenas algunos cultivos sobrevivían, este referente mejoró el riego, explicó las técnicas y brindó un oficio rural que sirvió además, para desarrollar el Valle. Décadas después, esa formación se convirtió en título de Nivel Medio, orgullo en el testimonio de un protagonista.

Por Melina Ortiz Campos.

Belleza original: así lucía la Escuela Agrícola en Gómez, su segunda sede, donde hoy funciona el INTA. Las arcadas servían para el ingreso de carros.
Foto: Archivo Histórico Salesiano.

Una placa en el patio del Colegio San Miguel, al este de Roca, señala con su dedicatoria el aspecto que quizás define mejor el legado que dejó Alejandro Stefenelli: lo reconocen como el “propulsor de la agricultura en el Alto Valle”.

Fue sacerdote católico, es cierto, salesiano para ser más precisos (de hecho fue el primero ordenado en Patagones), pero poner el foco en ese aspecto, sin desmerecer su consagración religiosa, limita la posibilidad de entender sus talentos, su visión de desarrollo y la confianza que él tuvo en el potencial de los cultivos en esta zona, algo que se terminó cumpliendo.

El repaso habitual y las reseñas en torno al aporte de este italiano, nacido en Fondo (Trento), nos remiten generalmente a cómo parte de su obra, el actual edificio escolar ubicado en Pellegrini y Ruta 22, sobrevivió a la gran crecida que registró el río Negro en 1899.

Pero esa fue solo una de varias estructuras que logró construir, cortando y cocinando ladrillos y consiguiendo dinero y materiales por donde fuera posible, apenas una muestra del empuje que Stefenelli sostuvo y la siembra que dejó, a pesar de las amarguras. Y es allí donde cobra relevancia su Escuela Agrícola o la Escuela de Agricultura Práctica, como él mismo la llamó, porque con ella sentó las bases de una formación que sirve hasta el presente.

Enfrentar la pobreza.


Foto: Archivo Histórico Salesiano.

“En numerosos viajes tuve ocasión de conocer palmo a palmo las riberas de los ríos Negro y Colorado, y desde entonces, formó mi ensueño la idea de ver transformadas aquellas tierras en preciosos centros agrícolas, activados por laboriosos agricultores, que disfrutando de las aguas corrientes, enriquecerían a sus hogares y al país”, escribió Stefenelli en la memoria que envió, en 1899, a la Cámara de Diputados y Senadores nacionales, buscando aportes.

Desde su arribo a la por entonces Colonia General Roca, su designación apuntaba al rol de misionero, tras el avance de la Campaña al Desierto sobre tierras y familias originarias, pero, como rescata el libro “Stefenelli, la agricultura y el riego en el Alto Valle”, se le ocurrió un proyecto más abarcativo e incluso desafiante para los intereses de las autoridades.

Niños indígenas y criollos, aprendieron las técnicas rurales, adaptadas al Nivel Primario.
Foto: Archivo Histórico Salesiano.


Escrito por Jaime Belli, otro respetado presbítero, ese rescate describe el panorama con el que Alejandro se encontró al llegar, cuando tenía 24 años: niños y niñas, indígenas y criollos, que padecían la extrema pobreza, por el avance previo y posterior de las tropas, y cuyo número crecía por los hijos naturales o adoptivos que resultaron con el tiempo, sin que nadie los cuidara.

Él mismo era huérfano así que por eso, esas situaciones lo interpelaron aún más. Entonces, siguiendo la mirada de su época, Stefenelli pensó en contenerlos y darles enseñanza “para que fueran útiles a la sociedad y a la Patria”, pero además (y aquí empieza a verse una cuota extra de conciencia), para ofrecerles un oficio que les permitiera autosustentarse junto a sus familias. Se animó a creer que así como podían trabajar en establecimientos ganaderos y agrícolas ajenos, también podían obtener sus propias parcelas, “en los pueblos fundados o a fundarse”.

Potencial y fertilidad.


Foto: Ing. Carlos Magdalena – INTA.

Las condiciones del suelo esperanzaron al cura, que conocía de Ciencias Naturales y Meteorología. Sabía que aprovechando la nivelación natural, con la ayuda del riego, sería posible reemplazar la zampa, el alpataco y el piquillín y que el impulso de unos pobladores, alentaría a los demás.

Las crecidas intempestivas le demostraron también que con buen caudal de agua, los pastos criollos como el trébol, la cebadilla, el alfilerillo y la cola de zorro lograban crecer con exuberancia y por eso, sabía que garantizando un riego regular y extensivo, el desarrollo era posible.

Ya había experiencias perseverantes en las hectáreas del por entonces coronel Fernández Oro, con trigo, alfalfa y viñedo, además de incipientes álamos y frutales en crecimiento, pertenecientes a Hilarión Furque, José Escales, Francisco Díaz y otros más.

Con todo eso en mente, Stefenelli se las ingenió para avanzar, aprovechando las pocas promesas de presupuesto cumplidas y esquivando unos cuantos desengaños. Gracias a su tenacidad, la ansiada Escuela Agrícola tuvo varias instancias, pero con la misma esencia: con la coordinación de algunos instructores y un ingeniero agrónomo, decenas de estudiantes aprendían la teoría y completaban las prácticas, adaptadas al Nivel Primario lógicamente, pero ya con nociones para la preparación del suelo y la cosecha, teniendo en cuenta la calidad y la sanidad de cada proceso.


Foto: Centro Regional Patagonia Norte del INTA.

A la primera etapa de formación, a mil metros del actual edificio del Colegio San Miguel, en dirección al río, la siguió una segunda ubicación, en el predio histórico que hoy custodia el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) en la zona de Gómez, cercano al antiguo “Canal de Los Milicos”.

En el medio Alejandro sumó maquinarias, avances y generó recursos vendiendo parte de la producción, además de abastecer a sus niños. Sin embargo, entre 1912 y 1913, las diferencias con las autoridades de Irrigación por el uso de la tierra y la permanencia de los pequeños productores motivaron su desalojo, pese a que se trataba de terrenos donados y comprados. El armado de una Estación Experimental y vivero fue el argumento, pero eso nunca prosperó.

“¿Es posible que los bien intencionados políticos no pudieran encontrar otra tierra para expropiar?”, cuestionó Belli en su libro, sabiendo que la Colonia tenía 50.000 hectáreas y 45 kilómetros de canal.

Después de eso, Alejandro partió a Italia y no volvió, aunque lo llamaron para superar con su experiencia, las dificultades que sufría el intento de proyecto que quiso reemplazarlo. Murió a los 88 años, en 1952, después de conocer que en su homenaje, habían bautizado a la estación de tren del Pueblo Viejo, con su nombre.

Hoy el ingeniero Carlos Magdalena, exdirector del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, es quien recibió a RÍO NEGRO en la sede, que aún funciona a la vera de la Ruta 65. Testigo de la última etapa del proceso de restauración, 90 años después de la partida de Stefenelli, el profesional habló de la admiración que les genera su figura, la relevancia de su legado y las sensaciones encontradas que provoca conocer la historia y el amargo revés que sufrió aquel italiano, con alma de agricultor.

Multiplicar la siembra.

Bachilleres agrónomos: la prueba de que perduró el legado de Stefenelli, décadas después – Foto: Gentileza Ernesto Wolfschmidt.



Foto: Gentileza Ernesto Wolfschmidt, agachado, el primero a la derecha.

El desenlace parece terminal pero la formación que soñó Alejandro logró trascender el tiempo, superando cambios y complicaciones. Gracias a eso, en 1972 y a partir de la perseverancia de los estudiantes, se logró la primera promoción de “Bachiller agrónomo”, cuando todavía se sostenía el sistema de internado, con pupilos a cargo.

Ernesto Wolfschmidt es uno de ellos, que atesora desde Allen todo lo aprendido y que pudo transmitírselo a su hijo Andrés, quien actualmente heredó la coordinación del vivero familiar sobre Ruta 22, cerca del acceso Biló. Junto a otros 12 compañeros lograron el nivel máximo que pudo alcanzar esa experiencia, que se extendió por 15 años, desde 1964, al cumplirse los 75 años del Colegio, según el blog de la institución.


Padre e hijo con el mismo amor a la tierra. Foto: Gentileza.

El uso de las herramientas, las técnicas de poda e injerto, el armado de invernaderos aislados con matras de carrizo para el techo en tiempo de heladas, la elaboración de compost, el cuidado de animales de granja fueron algunos de los conocimientos que aprendieron de la mano de reconocidos ingenieros pero con mucha experiencia de campo, algo tanto o más valioso. Saberes que incorporó mejor en esos años en Roca, que en lo cursado en la Universidad del Sur, en Bahía Blanca.


Ernesto y su esposa Susana Michetti, otro de los pilares de la continuidad del vivero. Foto: Archivo.

El propio Jaime Belli, cuyo nombre hoy bautiza a la sede del INTA en Gómez, fue quien sostuvo la revalorización de la obra de Stefenelli, recordó Ernesto, al hablar de cómo le sumó su impronta, respetada por muchos, por su visión del devenir productivo.

Colaborador en su momento del CET 14, el actual secundario con orientación agroindustrial allense, este vecino defendió esta opción académica como algo lógico, que se debe profundizar en una región como la nuestra. Con alumnos de diversas localidades que viajan para cursar en ese sitio, por ejemplo, “eso da la pauta de la necesidad creciente que hay en la zona, de estudiar algo propio”. Como ocurrió con su propia trayectoria, remarcó: “Hay que darles la posibilidad al menos y que ellos luego se especialicen”.


El CET 14 Agroindustrial de Allen es uno de los colegios de Nivel Medio con esta modalidad en la región. Foto: Gentileza.

*** Publicado en RURAL del Diario Río Negro.

Domingo 25 de enero del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/stefenelli-el-agricultor-recuerdo-de-la-escuela-audaz-que-se-convirtio-en-semillero/

sábado, diciembre 02, 2023

El Padre Alejandro Stefenelli, la agricultura y el riego en el Alto Valle.

El Padre Alejandro Stefenelli, la agricultura y el riego en el Alto Valle.

Stefenelli fue un salesiano nombrado por don San Juan Bosco para misionar en la Patagonia. 

Por Lic. Vicky Chávez.

Don Bosco envió a sus primeros misioneros, llegaron al país en 1875 y entraron en la Patagonia en 1879. Monseñor Juan Cagliero llegó como cabeza de la primera expedición de Salesianos. El Padre Alejandro Stefenelli fue un salesiano nombrado por don San Juan Bosco para misionar en la Patagonia.

Stefenelli había nacido en Fondo (Trento) el 15 de diciembre de 1864 y era el séptimo de doce hermanos. Venía de una familia acomodada: su padre era Enrique de Stefenelli y Catalina, su madre. Nació en un hogar profundamente “cristiano, religioso y de costumbres adamantinas”, como recordaba.

Su padre ejercía la medicina con abnegación por lo que, mientras atendía en medio de una tormenta de nieve y viento, se contagió de pulmonía y falleció. Tres meses después falleció su mamá. Alejandro quedó al cuidado de su tío, padre Guido de Stefenelli. Había oído hablar del sacerdote turinés Don Bosco y de su obra en los Oratorios festivos.

A los 15 años fue a Turín y conoció a Don Bosco sobreponiendo sus hábitos señoriales que chocaron con la pobreza y estrechez de la humilde casa de Don Bosco. ”La poca atrayente dieta, la mesa no tendida de manteles y los rústicos utensilios de latón y de madera”, señalan los documentos de aquella época.

Entre sus recuerdos escribió “la tarde del 7 de diciembre de ese año 1879, fui invitado a una conferencia de Don Bosco con todos los aspirantes, en la iglesia de San Francisco. Nos explicó que significaba ser salesiano y nos prometió en esta vida, pan, trabajo y alegría, y en la otra el paraíso ¡Oh! Qué entusiasmo suscitó en mi la palabra del santo ¡Comprendí entonces el valor de esas escudillas, vasos y platos de lata y las comidas condimentadas con hierbas ya no me causaron aversión!”

En noviembre de 1881, recibió el hábito de manos de Don Bosco y a los 18 años hizo su primera profesión religiosa en la Congregación Salesiana… y dijo desde ese entonces “Así, desde ese día feliz, fui todo y para siempre de Don Bosco”.

Stefenelli tomó conocimiento de los proyectos y predicción de Don Bosco sobre la Patagonia. Se enteró de las primeras noticias que llegaron a Turín de la entrada de los salesianos a la Patagonia y se sumó al entusiasmo del visionario Don Bosco como muchas otras personas deseosas de venir a la región. El Padre Stefenelli se interesó y entró en contacto con dos futuros misioneros, Piccono y Zanchetta. Mientras tanto continuó trabajando como profesor de física y ciencias experimentales en el Instituto Gimnasial de S. Benigno y comenzó a tomar lecciones de Meteorología en el Observatorio de Don Denza en Moncalieri.

El 14 de febrero de 1885 partió a la Patagonia; fue despedido por Don Bosco y fueron acompañados por el Monseñor Cagliero, flamante Obispo. Stefenelli cargó su gran baúl con instrumentos y libros de ciencias naturales, física, química, arquitectura, matemática.

Don Bosco los despidió cálidamente, ya estaba enfermo en ese entonces. El 14 de marzo llegaron los misioneros a la Argentina. El 8 de junio de 1885 Stefenelli llegó a Patagones lugar en el que estudió teología para poder ordenarse sacerdote; allí instaló y atendió el observatorio meteorológico y dio clases. El 12 de mayo de 1889 se dieron las primeras ordenaciones sacerdotales en la Patagonia. El Obispo Cagliero ordenó a cinco jóvenes salesianos: Stefenelli, Aceto, Dell’Era, Garrone y Luciano.

El Monseñor Cagliero estaba preocupado por fundar un Centro Misional en General Roca. El Obispo le preguntó al Padre Stefenelli si se sentía capaz de ir a una misión a esa localidad y aceptó. Preparó sus alforjas, pidió acompañantes. Preparó cuatro caballos; algunos pocos se había llevado el Padre Milanesio –otro gran Salesiano- así que eligió entre los que quedaban.

El 5 de julio de 1889 desmontaba en Roca y se instalaba en un salón rancho de 6 por 10 donde acomodó todo: casa, capilla, dormitorio con colchones de bolsa de pasto y a los 15 días también escuela, que la puso bajo la protección del Arcángel San Miguel, ya que sin dudas iba a necesitar quien lo defendiera.

Cerca del río Negro compró una chacra, la cercó con alambre, la preparó para cultivos y sistematizó el riego. Empezó a cultivarla. En sus memorias dejó escritas varias impresiones que tuvo al llegar como la de los niños que vagaban por un pueblo en el que aún no había escuela. Por eso tuvo la visión de fundar una escuela de agricultura porque vio que el provenir estaría en los cultivos y sería más útil que una escuela de Artes y Oficios.

La escuela se inició humildemente y con mucho esfuerzo. Con trabajo y tesón inquebrantable, la chacra se transformó en Escuela Práctica de Agricultura: los alumnos aprendían prácticamente las técnicas de la agricultura. Era enseñanza de nivel primario y la mayor parte del aprendizaje se hacía en el mismo campo de trabajo. Las clases teóricas eran muy pocas y se daban en las aulas del colegio.

El Objetivo del Padre Stefenelli era despertar el amor a la tierra, aprender a cultivarla y preparar personal idóneo para el trabajo del campo y su administración.

La compra del Primer motor y bomba para riego en 1896 fue gran acontecimiento. Su traslado fue primero en barco y luego por tierra tirado por bueyes. Era un motor a vapor de 14 caballos nominales con una centrífuga de 10 pulgadas de diámetro, capaz de elevar 300.000 litros por hora.

Los edificios.

Primeramente, la escuela funcionó en un local prestado y luego en salones del Comando, el P. Stefenelli construyó dos edificios. El primero en la manzana 154 y el segundo en la manzana 152. Ambos a 1000m. de distancia de la chacra de la escuela Agrícola.

En el Libro “El Padre A. Stefenelli y la agricultura y el riego en el Alto Valle de Río Negro” se puede leer el gran aporte que hizo el Padre Stefenelli al riego del valle, que tuvo antecedentes como el Canal de los milicos, por ejemplo.

Luego la Bocatoma y el dique móvil fueron construidas por el Padre.


Stefenelli tomó contacto con el Ing. César Cipolletti con quien mantuvo relación de trabajo. Viajó a Bs. As. en búsqueda de un medio de transporte para llevar a los niños al colegio y le donaron una diligencia.

La segunda etapa de la escuela agrícola fue en J.J. Gómez, el entonces Presidente Julio Argentino Roca le otorgó hectáreas para levantar la escuela agrícola.

Hasta 1910 el padre Stefenelli fue director de los dos colegios: La escuela Agrícola en J.J.- Gómez y el primario del San Miguel. En la escuela Agrícola, los cultivos fueron numerosos frutales, alfalfa, vides. Su obra tan vasta no se puede resumir en estas páginas. Recordemos que en 1933 por decreto la estación “los Perales” pasó a llamarse Padre Alejandro Stefenelli. Grandes festejos se realizaron para este acontecimiento.

En 1942 el rey de Italia Víctor Manuel III lo nombró Comendador de la Orden de la Corona de Italia. Cuando partió de Gral. Roca, el padre Stefenelli regresó a Italia después de haber estado unos meses en el colegio Don Bosco de Bahía Blanca. En Roma reorganizó la escuela Agrícola. A los 74 años celebró sus bodas de oro sacerdotales. Falleció en Italia. Prolífica vida, obra sin medida, la evangelización fue un ejemplo de tesón, trabajo fecundo.

Hoy lo honramos.

Publicado en la Mañana de Cipolletti.

https://www.lmcipolletti.com/cipolletii/provincia/el-padre-alejandro-stefenelli-la-agricultura-y-el-riego-el-alto-valle-n107569

sábado, noviembre 26, 2022

Riego en el Alto Valle: más de 100 años de historia, problemas y el ejemplo de Israel.

 Fernando Rodríguez Varela*

El 8 de junio de 1879, como ya publicara Río Negro, el ejército al mando del general Julio Argentino Roca, alcanzó el paraje Fisque Menuco. Allí, el Coronel Lorenzo Vintter fundó el Fuerte Roca desde donde surgió el primer asentamiento, que dos años después, el 12 de octubre de 1881, fue promovido a la jerarquía civil de Pueblo de General Roca. El primer acantonamiento del Regimiento 7º de Caballería y el 2º de Infantería quedaron inaugurados el 1º de septiembre de 1879, fecha que será el aniversario de la ciudad .

Luego de la Campaña al Desierto (1879), se comienza a construir el Canal de los Milicos (1883), bajo la supervisión de un técnico sanjuanino, Hilarión Fourque. La mano de obra utilizada fue: militares, aborígenes y presos, algunos de los cuales ya habían trabajado en la construcción de la Zanja de Alsina en 1876-1877. Un hito en la dinámica de frontera con las parcialidades indígenas autónomas de la Pampa y Patagonia, que transformó el mundo fronterizo hacia uno rural, plenamente integrado a la dinámica del capitalismo global. El actual Paseo del Canalito en la ciudad, es parte de la traza original de ese Canal de los Milicos.

Hitos del sistema.

• En 1888 llega el Padre Alejandro Stefenelli, pionero del riego en la región. En 1891 ya cuenta con 6 hectáreas de frutales y hortalizas. Compra en Buenos Aires una máquina a vapor de 14 CV y una bomba centrífuga de 14’’ y las traslada, desde Viedma, en carretas tiradas por bueyes.

• En 1897 el Canal de los Milicos prácticamente no conduce agua. Rudecindo Roca (hermano de Julio Argentino), promete a Stefenelli que, si logra mantener en funcionamiento el canal por 14 meses, contratará al mejor Ingeniero Hidráulico para solucionar el problema del riego en la región. El padre contrata mano de obra italiana, modifica la toma y lo mantiene en funcionamiento.

• En 1898, Ezequiel Ramos Mejía, ministro de Obras Públicas de la 2º presidencia de Roca, contrata al Ing. Cesar Cipolletti para realizar los estudios de ingeniería de los ríos Limay, Negro, Neuquén y Colorado en el marco de la ley Nº 3.727 de ese año.

• En 1899, Cipolletti entrega un informe de 342 páginas para atenuar las crecientes del Río Neuquén y asegurar el riego del Alto Valle, entre otros aspectos.

• En 1899 ocurre la Gran Inundación que destruye la bocatoma del Canal de los Milicos y la mayor parte de las edificaciones de Roca, que se traslada a su actual emplazamiento.

• En 1902, el padre Stefenelli recibe, por decreto del presidente Roca, una amplia extensión de tierra para poner bajo riego, donde construye la Escuela de Prácticas Agrícolas.

• En 1907 se crea, por iniciativa de Ramos Mejía, la Cooperativa de Irrigación, en la zona de Allen con la función construir y mantener canales de riego.

• En 1908 Ramos Mejía, ahora bajo la presidencia de Figueroa Alcorta, contrata al ingeniero Cipolletti para realizar las obras previstas en su informe.

Cuatro días después de iniciar el viaje desde Génova hacia Buenos Aires, Cipolletti fallece en alta mar. Con él viajaban los ingenieros Severini, Kombo, Vulpani, Cantutti, Apolinario Pasalaqua y Bonoli. El ministro Ramos Mejía contrata a Severini para llevar adelante la obra. El ingeniero Humberto Canale también recorre la zona para implementar sistemas de irrigación regionales.

En 1909, Ramos Mejía impulsa la Ley Nº 5559 (Fomento de Territorios Nacionales y autorizaba la construcción de vías férreas). Severini propone construir un dique sobre el río Neuquén para atenuar crecientes, derivando aguas a la Cuenca Vidal ( Lago Pellegrini) mediante un canal de 500 metros de ancho y la alimentación del Canal Principal que dará riego al Alto Valle.

• En 1910 llega el Ferrocarril a Barda del Medio y se comienza a construir el Dique y el Canal Principal (diseñado por José Cantutti).


• En 1916 se termina de construir el Dique (a pesar de la gran creciente de 1914).

• En 1916 se habilitan los Secundario I ( La Picasa) y Secundario II ( La Lucinda).

• En 1918 el Ferrocarril Sud crea la estación Agronómica de Cinco Saltos.

• En 1921 el Canal de los Milicos se empieza a abastecer desde el canal Principal.

• Entre 1928 y 1931 se terminan de construir los canales secundarios y posteriormente la red de colectores de drenaje.

• En 1947 se crea Agua y Energía Eléctrica de la Nación que se hace cargo del mantenimiento y operación del Sistema de Riego del Alto Valle hasta 1992.

• En 1992 se hace el Traspaso de las Obras de Riego a la Provincia de Río Negro. El Departamento Provincial de Aguas (DPA) organiza a los productores en Consorcios de Riego (Consorcios de 1er Grado). El DPA mantiene y mejora el canal Principal hasta que traspasa la responsabilidad a los productores, formando el Consorcio de 2º Grado.

A modo de conclusión.


El sistema de Riego del Alto Valle, con más de 100 años de funcionamiento, necesita ser rehabilitado, sobre todo a nivel de canales comuneros, que mantenidos por los productores, los que presentan mayor deterioro.

Existe tecnología disponible para mejorar la utilización del agua de riego, aumentar la productividad y preservar el medio ambiente, pero hay que encontrar la manera de que las pueda aplicar el productor. En esta tarea se requiere la intervención de: Consorcios de regantes, organismos provinciales, nacionales (INTA) e internacionales.

El estado de Israel potabiliza el agua de mar para usarla en riego y ha desarrollado tecnologías de riego por goteo, micro aspersión y pivot central, que permiten la utilización del agua justa.

Nuestro país descarga al mar millones de m3 de agua que no son utilizados (ríos Negro, Chubut, Santa Cruz), mientras que en nuestra Patagonia, un medio ambiente con bajas precipitaciones, hay millones de hectáreas no regadas.

Durante miles de años el Alto Valle fue un semi-desierto con pocos habitantes. En menos de 100 años, como hemos podido apreciar, el hombre lo transformó. Como vemos, las posibilidades de un mayor desarrollo son enormes.

Aquí quiero dejar un homenaje a los pioneros que migraron de Europa en esos difíciles momentos que vivían y llegaron a estas latitudes en condiciones muy precarias, y aún así, posibilitaron la transformación de este maravilloso Alto Valle de Río Negro.

*Ingeniero agrónomo, integrante del Consorcio de Riego de General Roca.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

Imágenes: Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/debates/opinion/riego-en-el-alto-valle-mas-de-100-anos-de-historia-problemas-y-el-ejemplo-de-israel-2613598/

miércoles, octubre 06, 2021

6 de octubre de 1913: comienza a funcionar en J.J. Gómez la Estación Experimental de Río Negro, dependiente del Ministerio de Agricultura.

 

El 6 de octubre de 1913 comienza a funcionar en J.J. Gómez la Estación Experimental de Río Negro, dependiente del Ministerio de Agricultura.

La segunda escuela salesiana del país, más tarde se convirtió en la primera chacra experimental y vivero y por último albergó la vieja sede del INTA Alto Valle, en J. J. Gómez  funcionó la Escuela Agrícola Práctica que el padre Alejandro Stefenelli había imaginado y puesto en marcha allá por el año 1902.

En ese entonces, 200 hectáreas fueron cedidas al religioso por el presidente Julio Argentino Roca para ser destinadas a la construcción de lo que fue la segunda escuela salesiana en todo el país.

Apenas diez años más tarde los terrenos fueron expropiados con el pretexto de instalar lo que finalmente fue la primera chacra experimental y vivero hasta que, con la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en 1957, todas estas chacras experimentales pasaron a su propiedad.

La Estación Experimental de Río Negro fue una de las primeras creadas en el país. En 1924 se implanta la primera colección de 24 variedades de manzano sobre portainjerto Northern Spy y también en ese año, se implanta la primera colección de vides de Almería y americanas.

Con la creación del INTA el 4 de diciembre de 1956 se transfieren al INTA los bienes patrimoniales de los servicios especializados del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación, entre ellos las Estaciones Experimentales. Este hecho se concreta en la región en 1958, momento a partir del cual la Estación Experimental pasa a denominarse Centro Rionegrense. 

En el año 1963, el Consejo Directivo del INTA produce la unificación del Centro Rionegrense y la Experimental ubicada en Cinco Saltos, trasladando todo el personal a J. J. Gómez. A partir de esa fecha, pasa a llamarse Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle, designándose como día oficial de inauguración el 6 de Octubre de 1913.

Fuente de información: Inta - Diario "Río Negro".


martes, septiembre 22, 2020

Alejandro Stefenelli: el primer sacerdote de la Patagonia.

 

Alejandro Stefenelli: el primer sacerdote de la Patagonia

por Rodrigo Rosetani.

Alejandro Stefenelli, el primer sacerdote ordenado en la patagonia.
Fue un sacerdote salesiano, misionero y meteorólogo. Se lo considera como el impulsor y pionero del riego del alto valle y la agricultura. Este sacerdote fue clave para los inicios de la vida en el valle.

Biografía.

Alejandro Stefenelli nació en el año 1864 en el pequeño poblado de Fondo en la zona de la Val Di Non en la región del Trentino.
A los 15 años conoce a San Juan Bosco e ingresa al oratorio de Torino en el año 1881. A los 17 años tomó el hábito clerical, iniciando el noviciado.
Luego de 4 años Don Bosco lo envío a la Patagonia Argentina para misionar y evangelizar este territorio.
Desarrolló su formación en meteorología en Moncalieri, Italia. Al llegar a Carmen de Patagones, inició las observaciones meteorológicas y constituyó el primer observatorio permanente de la Patagonia. El día 12 de mayo de 1889 fue ordenado subdiácono, diaconó y sacerdote en Carmen de Patagones. Fue la primer ordenación de sacerdote en la Patagonia.

Evangelizar al sur del mundo.

El padre Ángel Savio, vicario del obispo, envió a Stefenelli al Fuerte General Roca. Previamente, en 1886 había estado en este fuerte el vicario apostólico monseñor Cagliero. El había comprobado que se allí se vivía con poca actividad católica. Cagliero decide la designación del joven Stefenelli para misionar en el fuerte y zona. Allí llegó a bordo de un barco a vapor llamado Río Negro.
En el año 1914 con 55 años de edad y 30 años viviendo en la patagonia regresa a Trento. Allí mejoró de salud y pudo vivir otros 40 años, falleciendo en el año 1952 a los 88 años de edad.
Existe un poblado y una estación de tren a su honor por sus labores realizados en el Alto Valle del río Negro.

Colegio San Miguel se puede observar las marcas de la inundación. PhotoCredit: Rodrigo Rosetani.
Colegio San Miguel se puede observar las marcas de la inundación. PhotoCredit: Rodrigo Rosetani.

Sus obras salesianas.

El 20 de julio de 1889 fundó el Colegio San Miguel, e inició la construcción del mismo.
En en esta zona desarrolló una intensa actividad, no solo misional, sino que también aportó obras ingenieras basadas en la hidráulica.
Diseño de un dique móvil para regular las crecidas, nuevos sistemas de riego e instaló la primera bomba de agua del Alto Valle de Río Negro. Creó tambien un dispensario donde ofició de médico y farmacéutico.
Colaboró para que se instalen en la zona las primeras hijas de María Auxiliadora.
Abrió una Escuela de Agricultura Experimental, entre otras diversas obras. Presidió la comisión para el riego, cuyo objetivo era buscar una solución definitiva al problema del riego y de las inundaciones en el Alto Valle. Durante estos labores trabajó estrechamente con el ingeniero italiano Cesare Cipolletti y Decio Severini.

Testigo de las grandes inundaciones del Alto Valle.

Alejandro Stefenelli en el 1889 fue testigo de un evento poco usual para la región: una gran histórica nevada. La cual implicó el alarmante crecimiento del Río Negro. Stefenelli debió organizar improvisadamente el desalojo de la zona ante la amenaza de la crecida que inundaría el valle.
Esto sucedió y en el Colegio San Miguel las aguas llegaban a aproximadamente unos 1,55 metros. Este colegio y un monumento cercano fueron los únicos que permanecieron en pie.

Placa colocada en la pared del edificio histórico. PhotoCredit: Rodrigo Rosetani.

Colegio San Miguel.

El Colegio San Miguel fue declarado Monumento Histórico Provincial el 8 de abril de 1998 y declarado monumento histórico nacional en 2017.
Desde sus inicios fue un refugio para los huérfanos y niños cuyas familias, por razones de distancia no podían mandarlos diariamente a la escuela.
Por lo tanto, eran internados en el establecimiento que contaba con talleres. En este lugar niños y jóvenes varones eran contenidos en un marco de armonía y a la vez de educación.

https://rionegro.italiani.it/scopricitta/alejandro-stefenelli-el-primer-sacerdote-de-la-patagonia/

miércoles, agosto 15, 2018

15 de agosto 1952, a los 90 años, fallecía en Trento (Italia) Alejandro Stefenelli, uno de los sacerdotes salesianos precursores del desarrollo patagónico.

La obra del Padre Stefenelli.

El 15 de agosto 1952, a los 90 años, fallecía en Trento (Italia) Alejandro Stefenelli, uno de los sacerdotes salesianos precursores del desarrollo patagónico.


El padre Stefenelli fue uno de los primeros colonizadores del Alto Valle del Río Negro y el pionero del riego mecánico en la zona. Fundó una escuela agrícola y en 1893 instaló el primer motor para extraer agua del río e irrigar las nacientes parcelas. El establecimiento sirvió más tarde de base a la chacra experimental de Juan J. Gómez, donde hoy funciona la Estación Experimental Agropecuaria del Alto Valle.
Acompañó al general Roca en la campaña al desierto y estuvo a cargo de la misión evangelizadora además de trabajar por el bienestar de los habitantes de la inhóspita región y de aquellas familias que venían a establecerse en el Valle. Hizo de su pequeña capilla el lugar donde concurrían los colonos y sus hijos para aprender a leer y escribir y también para adquirir muchos de sus amplios conocimientos. Supo calmar y curar el dolor de muchos y hasta salvar alguna vida. Provenía de una familia de profesionales, era hijo de un médico y hermano de otros dos, egresados de prestigiosas universidades italianas.
Un recuerdo de esos viejos tiempos fue el primer motor agrícola en traerse a estas tierras a tiro de bueyes y mulas pues aún no existía el ferrocarril.
Como impulsor de la agricultura en el Alto Valle, Stefenelli acompañó a la Cooperativa de riego desde su iniciación; y después hasta conseguir del Gobierno de la Nación la implantación de las primeras obras. El canal existente tenía dos metros de ancho y corría desde la confluencia del Limay y Neuquén hasta Roca.
El 27 de noviembre de 1933, por todos los méritos que se le reconocían hasta ese momento y a pedido de los vecinos, el Ministerio de Obras Públicas “dispone cambiar el nombre a la estación “Los Perales”, del Pueblo Viejo, por el de “Alejandro Stefenelli”.
Publicado en Diario "Río Negro", sábado 11 de agosto de 2018.

Agregado.

Aclaración sobre el Padre Stefenelli.

Deseo hacer una aclaración de nota en “Río Negro”. En la nota del diario de 11/8 pasado sobre “La obra del Padre Stefenelli” se menciona que el sacerdote acompañó al general Julio A Roca en la Campaña del Desierto.
En realidad, en esa fecha de 1879 Stefenelli no había llegado al país, sino que lo hizo en 1885 a Patagones en el barco Pomona sin ser aun sacerdote(1).
En la Campaña del Desierto acompañaron al general Roca como capellán militar monseñor Espinosa, el sacerdote Costamagna y el clérigo L. Botta.
Ing. Agr. Miguel Tassara.
(1) A Stefenelli autobiografía 2015
Se menciona que el sacerdote acompañó al general Roca en la Campaña del Desierto. En realidad, en esa fecha de 1879 Stefenelli no había llegado al país.
Publicado en Diario "Río Negro", 15 de agosto de 2018.