GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Salvadora Medina Onrubia.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Salvadora Medina Onrubia.. Mostrar todas las entradas

domingo, octubre 06, 2024

Hermanas y destacadas: la huella de las Medina Onrubia en Valle Azul y Neuquén. Por Melina Ortiz Campos.

Hermanas y destacadas: la huella de las Medina Onrubia en Valle Azul y Neuquén.

Empoderadas en su tiempo, vivieron aquí después de los años ‘20, donde Salvadora escribió uno de sus libros, antes de ser la primera directora de un diario. Carmen fue maestra rural, jueza, partera y una de las raíces que aportó a la familia Sapag.

Por Melina Ortiz Campos.


Salvadora Medina Onrubia ayudó a poner en agenda la lucha por los derechos de la mujer.

Este 2024 se cumplieron 100 años de la publicación del libro que escribió  desde su estancia en Valle Azul. Poco divulgado, el vínculo con la región Salvadora Medina Onrubia de esta referente, sirvió para conocer un entramado mucho más grande.

Las conexiones de la historia sorprenden y por eso cautivan. La curiosidad de la escritora valletana Ana Giovanini y el trabajo de archivo que hizo mucho antes la periodista jubilada Giselle Jensen en el el CEDIE (Centro de Documentación e Información Educativa), sirvieron para destacar años de un pasado dormido, en torno a estas protagonistas, que vivieron cuando sólo se destacaban los roles masculinos.

“Akásha” (término en sánscrito, que significa eter, cielo o espacio) es el libro de Salvadora que surgió de los años de inspiración en Río Negro, cuando vivió aquí esta escritora nacida en La Plata, también poeta, novelista y dramaturga (por sus guiones teatrales). Recordada por las ideas anarquistas y por sus aportes a la lucha por los derechos de las mujeres, en contra de los prejuicios, allí retrató la vida de Florencia Denise, una muchacha de la clase alta porteña que tenía entre sus ancestros, la sangre de su abuela, una “joven india patagona, casi pura, de color cobrizo”.

De ésta última no se nombra la identidad pero sí los “anchos campos” que poseía y que “se extendían desde la cordillera hasta el mar”. Fruto de esa unión con un “francés aventurero” que se había internado “en el Sud” nació Eladio Denise, el padre de la protagonista en esa historia centenaria. Orígenes reprimidos, no contados, se sumaron en esa narración a las vidas superficiales de una clase social que sólo cuidaba las apariencias, detrás del juego, los viajes y las infidelidades. Enarbolando el derecho de las mujeres a elegir, Salvadora lo llevó al extremo, al permitir que el personaje de Florencia viviera una pasión con el candidato menos conveniente, desde una óptica muy alejada de la mirada conservadora religiosa, incluyendo el consumo de opio y la entrega de su propia vida.

Con todo eso en mente llegó esta autora al territorio de Río Negro, a la estancia que antes era conocida como “La Farruca”, propiedad de Tomás López Cabanillas, y que luego su esposo Natalio Botana, el emblemático fundador del diario “Crítica”, compraría para construir allí un bello chalet que todavía sigue en pie. Faltaba mucho todavía para que la zona se llamara “Valle Azul”, algo que recién pasó en 1971.

Para ese entonces eran sólo tierras en desarrollo, cerca de la estación ferroviaria “Julián Romero”, inaugurada en 1916, que funcionaba entre Chelforó y Chichinales, en el kilómetro 1079. Por eso, cuando Salvadora terminó el final de “Akásha” puso fecha (“Diciembre 18 de 1923) y como lugar, simplemente “Estancia La China”, porque con ese nombre bautizaron a esas hectáreas, en honor al apodo de su hija mujer, Georgina Nicolasa, la única entre tres varones: Carlos, Helvio y Jaime.

En la obra queda en evidencia algo de lo que Salvadora aprendía de su participación en la Sociedad Teosófica, fraternidad nacida a fines del siglo XIX, con sede en la India, que buscó “la sabiduría divina, oculta o espiritual”. Fueron creencias de moda en esos tiempos, cuando los grupos de académicos y de artistas buscaban el “pensamiento libre” y el abordaje del espiritismo, contradicción a la vez dentro suyo, porque el anarquismo es ateo y racionalista, según analizó su nuera Alicia Villoldo Botana. “Akásha” terminaría siendo publicado ya en los meses de 1924, con M. Gleizer Editor, en Triunvirato 537, Buenos Aires.

Controvertida personalidad si las hay, con la que se puede acordar o no, lo cierto es que con su irreverencia Salvadora ayudó a poner en agenda la necesidad de transformaciones sociales que quizás hoy ven los frutos: el derecho de la mujer a la elegir, a opinar, a militar por sus convicciones, a su realización personal. Nacida en La Plata hace 130 años, el 23 de marzo de 1894, esta hija del matrimonio de Ildefonso Medina y de Teresa Onrubia, con ascendencia catalana, se crió en Entre Ríos y vivió en Rosario hasta que se mudó a Buenos Aires, donde fue la primera mujer en hablar en una manifestación pública, en este caso, contra la represión a los reclamos de trabajadores.

Por la huella que dejó, fue uno de los personajes históricos que la docente y escritora Ana Giovanini eligió para su libro “La Principessa y el contadino” (La princesa y el campesino), el que está a punto de publicar. Oriunda de Chichinales pero radicada en Villa Regina, esta autora indagó en todo lo que pudo sobre vida y obra de Salvadora, para hacerla dialogar con otros de su talla, en su relato que combina la historia regional y la ficción.

En ese exhaustivo trabajo, pudo saber que la esposa de Botana había tenido una hermana, Carmen Eloísa, apodada “Mane”, tres años menor. Lo que desconocía Giovanini y que se conectó para esta nota, es que del lado neuquino, el CEDIE había profundizado en esa segunda figura, por haber sido una de las tantas maestras rurales que hicieron posible la educación en los parajes del interior territoriano.

Giselle Jensen al frente de la investigación en libros históricos y documentos, averiguó más sobre el legado de “Mane” como maestra rural y el impacto de su descendencia. Es que la hija de su primer matrimonio con Juan Fausto Cavallo, Alma Teresa Natalia Cavallo, fue la esposa del intendente y senador Elías Sapag, cuñada de Felipe y madre de Jorge, estos últimos, gobernadores de la provincia en distintas épocas.

Con 39 años llegó Carmen a Aguada Las Cortaderas, según reconstruyó Jensen, cuando éste era era “un paraje en el que se divisaban unos cuantos ranchos de adobe y paja”. En uno de ellos funcionaba la Escuela Nacional N° 45, allá por 1936. Docente como Salvadora y como la madre de ambas, también había sido actriz de radioteatro y compartía con su hermana la amistad con figuras de la época como Alfonsina Storni y otros referentes.

Arribó designada desde Buenos Aires, como directora, por orden del Consejo Nacional de Educación, aunque ya en terreno terminó siendo todo lo que faltaba en el poblado disperso, como jueza de paz y partera. “Los niños que asistían al colegio eran parcos, porque venían de hogares donde se sufría la pobreza. Entonces “Mane”, el primer día de clases, les dijo: ‘Niños, lo primero que les voy a enseñar es a reír’. Ella tenía una empatía natural y un compromiso social muy fuerte, con lo que logró la confianza y el respeto de la comunidad”, afirmaron en el archivo del CEDIE.

En ese lugar Carmen dio forma a un internado, en el que alimentó diariamente a 50 niños, con los recursos que obtenía haciendo kermeses en Cutral Có, cercano a unos 20 kilómetros del paraje. Fue junto con Lucio, un inmigrante español, que lograron construir las nuevas aulas de adobe y piedra, que pintaron de distintos colores, con arcilla extraída de los cerros cercanos. También reemplazó la letrina por sanitarios, avance que resultó una novedad para los niños que nunca habían utilizado un inodoro.

Nacida el 20 de agosto de 1897, se volvió a casar en 1927, esta vez con Ernesto Cantoni, con quien tuvo tres hijos más: María Luz, Carlos y Luis. Su nieta, Alma «Chany» Sapag, fue quien aportó muchos de los datos difundidos por Jensen, que hoy tiene este legado entre sus archivos. En honor a su labor, la Escuela N° 272 de Cutral Co lleva su nombre y también fue homenajeada en la Legislatura neuquina.

Cuentan las anécdotas que siendo “Mane” la jueza de paz, ocurrió una vez que “una madre de ocho hijos no sabía el año de nacimiento de los niños y ella, en su afán por inscribirlos, le preguntó: ‘¿No recuerda algo del nacimiento que nos lleve a determinar el año?’. ‘Si’, contestó la mujer. ‘Recuerdo que nació un día jueves’». Y en otra ocasión, le tocó intervenir en una pelea entre dos hombres, que se agredían con armas blancas. Dicen que los separó “a golpes con una escupidera, quedándose con el mango en la mano”.

Salvadora, por su parte, después de los años de juventud, de haber salido adelante con su primer hijo como madre soltera, de haber dado clases (1910 – 1913) y de haber publicado sus escritos en medios gráficos como el diario de Gualeguay, “Pebete”, “La Protesta” y “Fray Mocho”, debió enfrentar muchas tragedias, como el suicidio de Carlos, el primero de sus muchachos, y el accidente teñido de sospechas de homicidio, que se llevó la vida de Botana, con quien se habían casado en 1919, a pesar de su defensa del amor libre. Sin embargo, eso no la inhabilitó, porque fue ella quien siguió dirigiendo a “Crítica” por años, convirtiéndose en la primera mujer en ese cargo también.

Con Natalio aún vivo, sufrieron la detención junto a otros periodistas por la dictadura de José Félix Uriburu, a la que habían dejado de apoyar, y debieron exiliarse a Uruguay. Pese a los pedidos por su liberación, Salvadora se animó a dirigirle una carta al presidente de facto, para rebajarlo. “Guárdese su magnanimidad junto a sus iras y sienta cómo, desde este rincón de miseria, le cruzo la cara con todo mi desprecio”, le dedicó, sin medias tintas.

Finalmente fue el gobierno de Juan Domingo Perón el que declaró al diario “Crítica” como su enemigo y lo terminó expropiando, recordó el historiador Felipe Pigna. Habían llegado a vender 800.000 ejemplares en cinco ediciones diarias.

Atrás en el tiempo quedó lo vivido en “La China”, aquí en la Patagonia, donde permanece la casona, llena de mitos, porque Botana la utilizaba para reunirse con figuras de la época. Atrás quedaron los vuelos que aterrizaron en la pista que hicieron construir, atrás quedó la cancha de pelota paleta, la piscina, la planta tomatera, una bodega y el sistema de riego.

La vendieron en 1947, a los hermanos Manzano, quienes en 1955 a su vez, la pasaron a manos de Manuel Gerardo Rebella y Jocobo Shilman. Estos últimos dieron inicio al proyecto de colonización de las tierras, y por iniciativa de Rebella, la localidad recibió el nombre definitivo, habilitada la comisión de fomento. Hoy el chalet forma parte del establecimiento “La Sureña”, de la familia Thurin, y está ubicado a 300 metros del casco urbano, dedicado a la fruticultura, a la ganadería bovina y porcina, según archivo de este medio de 2016.

Los que mantuvieron su trato, recuerdan a Salvadora como a esa mujer que amó a sus nietos y siguió en conflicto con sus hijos. Tampoco pudo superar nunca la repentina decisión de Carlos, hasta que terminó falleciendo en la tristeza, afectada por la batalla contra la leucemia, en Buenos Aires, el 21 de julio de 1972, con 78 años. Su hermana Carmen había partido dos años antes.

Los restos de la “Venus Roja”, por su color de pelo, descansan en el Cementerio de la Chacarita. En un fragmento de una poesía suya, de 1918, opinó: “Cuando era pequeña/ en cosas creí/ tan encantadoras…/ jugando y soñando/ pasaban mis horas/ y yo me decía:/ el mundo es así. (…) Pero al que pide luz/ como yo pedí/ al que abre al ensueño/ las almas cerradas/ lo clavan a un leño/ como al Nazareno/ El mundo es así…”

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/hermanas-y-destacadas-la-huella-de-las-medina-onrubia-en-valle-azul-y-neuquen-3824288/

domingo, octubre 18, 2020

Historias de amor y de política que nacieron en una carnicería. El origen del almacén de ramos generales de los hermanos Sapag en Cutral Co.

 


Historias de amor y de política que nacieron en una carnicería.

El origen del almacén de ramos generales de los hermanos Sapag en Cutral Co. Vidas que se cruzaron y que marcaron un punto de inflexión en Neuquén.

A simple vista, el aviso publicitario no dice mucho, más que promocionar la calidad de los productos y la atención de dos hermanos que están al frente de un almacén y carnicería en un pequeño pueblo en el medio del desierto.
Se trata de un aviso grande publicado en el periódico quincenal Comentarios de Cutral Co el 11 de septiembre de 1941, donde además de ofrecer calidad en las carnes de vacuno y capón resalta el nombre del comercio: Carnicería Sapag.

La historia de este almacén de ramos generales, que también llegó a tener un anexo con bar y billares, encierra mucho más que los recuerdos de un viejo comercio. El lugar fue el comienzo de dos historias de amor y el espacio donde se empezó a hablar de política en un territorio postergado y con muchísimas necesidades.

Todo comenzó en 1929 cuando Elías Sapag regresó del Líbano a Zapala, a pedido de su padre Canaán, para ayudarlo en su negocio de frutos del país que su padre Habib había iniciado 25 años atrás y sus descendientes habían continuado.

La crisis de ese año, que se extendió a todo el mundo hasta fines de la década del 30, también golpeó a este inmigrante de origen libanés llegado a la Patagonia a principios del siglo XX. Fue por este motivo que Canaán le pidió a su hijo de 18 años que dejara sus estudios universitarios y regresara para ayudarlo.

Elías cumplió con el pedido. Apenas llegó a Zapala, salió a la cordillera a buscar hacienda y a cobrar algunas cuentas pendientes de su padre para tratar de recomponer la frágil economía familiar. La situación era delicada, pero en la casa nunca faltaba un plato de comida. Su madre Nazira Jalil era conductora y a la vez inspiradora por los sacrificios que hacía para que nada les faltara a sus siete hijos.

Elías hizo todo lo que estuvo a su alcance para la recuperación de Canaán, hasta que comenzó a desarrollar una actividad que le daría buenos dividendos: la compra de ganado y faena para abastecer no solo a la comunidad local sino también a los asentamientos que el Ejército instalaría por esos años en Zapala y Covunco.

Cuatro hermanos participaron en la sociedad comercial de la familia Sapag: Elías, Amado, Felipe y José.

El negocio que administraba con su hermano Amado crecía a tan buen ritmo, que Elías decidió abrir una sucursal en Cutral Co, un pequeño asentamiento que había nacido con el nombre de Barrio Peligroso (después cambiado por el de Pueblo Nuevo) en las inmediaciones de la próspera ciudad de Plaza Huincul.

Así fue que en 1935, Elías compró un terreno en la calle Carlos H. Rodríguez, donde instaló un almacén con carnicería. Él se encargaría de administrarla junto con su hermano Felipe, que en aquel entonces tenía apenas 17 años. Canaán se quedaría en Zapala para seguir con el otro negocio junto a Amado, su otro hijo adolescente, para proveerlos de mercadería.

La sociedad comercial, a la que luego se sumaría José, el hermano menor, también dio buenos frutos, teniendo en cuenta que Cutral Co seguía creciendo y que cada vez más familias se asentaban en la zona.

En la carnicería, Felipe se encargaba de atender la clientela, aprovechando un especial carisma que tenía, mientras que Elías se dedicaba a la administración del local y a incursionar en la política, algo que ya conocía, puesto que había sido designado presidente de la comisión de fomento del pueblito.

Años después, aquel local comercial fue testigo de las historias de amor que protagonizarían ambos hermanos con dos jovencitas que habían llegado a la zona. Una era Alma Cavallo, hija de una maestra recién radicada en el paraje Aguada Las Cortaderas (cercano a Cutral Co) que estudiaba en Buenos Aires y siempre visitaba a su madre. La otra, Estela Romeo, una docente que había llegado de la provincia de Misiones para ejercer su cargo en una humilde escuela del pueblo.

Desde la vidriera del local, tanto Felipe como Elías habían quedado impactados por la belleza de esas muchachas cuando las veían pasar caminando por la calle. Y cada vez que concurrían al lugar para hacer las compras, los hermanos no ahorraban en cumplidos y galanterías, por más que el entorno –un local con productos de almacén y medias reses colgadas- no fuera el más propicio para entablar una relación romántica.

Elías quedó flechado con Alma, a quien le presentaron en un asado de amigos en común. En ese encuentro supo que aquella joven de refinados modales tenía una historia muy particular. Su tía Salvadora Medina Onrubia se había casado con Natalio Botana, el periodista y propietario del diario Crítica, quien le dio asilo a su madre Carmen cuando quedó sola y embarazada de ella. Años después, Carmen se casaría con otro hombre (Emilio Cantoni) con quien se trasladaría al paraje Aguada Las Cortaderas, para ejercer la docencia. Allí tendría dos hijos más.

Alma vivía y estudiaba en Buenos Aires bajo el amparo de los Botana, pero adoraba visitar a su madre en este lugar inhóspito. La admiraba porque ella también podría haber elegido vivir con las mejores comodidades cerca de su hermana y su cuñado, uno de los hombres más poderosos de la Argentina, pero había preferido quedarse en el paraje, luego de la muerte de su marido.

Cuando Alma terminó sus estudios decidió acompañar a su mamá, dejando todos los lujos de Buenos Aires por ese rincón de la Patagonia.

Elías quedó impresionado con esa historia y con la increíble personalidad que tenía la muchacha. Por eso no fue nada extraño que se enamorara perdidamente.

Felipe, en tanto, estaba deslumbrado por Chela. A tal punto le gustaba, que un día decidió pedirle a su amigo Alesio Saade, también oriundo del pueblo de donde vinieron los Sapag y vicedirector de la escuela donde ella trabajaba, que le hiciera “gancho” con la joven misionera. Así, los dos pensaron una estrategia que no podía fallar. El vicedirector invitaría al cine a un grupo de maestras, en el que estaría Chela y en la misma sala le presentaría a Felipe.

Saade se encargó de que las cuatro mujeres se sentaran en un lugar determinado, pero que la última del grupo fuera la joven misionera. Al lado había un lugar vacío que ocuparía el carnicero enamorado. Y así fue. Antes de que comenzara la película, el vicedirector no ahorró elogios hablándole del amigo que tenía para presentarle. Esa salida al cine los juntó por primera vez. Nunca más se separaron.

Elías se casó con Alma, con quien tuvo 7 hijos. Años después lo harían Felipe y Chela, que tendrían cuatro descendientes.

La carnicería seguiría funcionando a pleno, con varios anexos comerciales que se incorporaron el correr de los años. En su interior, se cruzarían muchas anécdotas familiares y nacerían apasionantes historias que marcarían un punto de inflexión en la política local, a partir de la militancia peronista de los dos hermanos y la posterior fundación de un nuevo partido: el Movimiento Popular Neuquino.

El local apoyaría con abastecimiento de carne a los obreros de YPF durante la histórica huelga de 1958 y se posicionaría como uno de los emprendimientos comerciales más prósperos de la región junto a otros negocios de la familia (marmolería y minería) que se sumaron en Zapala.

Elías y Felipe tendrían su protagonismo y se abrirían su propio camino político.

Atrás quedarían los recuerdos de los comienzos, de los proyectos en los años difíciles y de aquellos sueños que nacieron a partir de ese local, un humilde boliche de ramos generales con anexo carnicería.


Fuente de información e imágenes pertenecen al Diario "La Mañana del Neuquén", 18 de Octubre del 2020. Autor: Mario Cippitelli.

https://www.lmneuquen.com/historias-amor-y-politica-que-nacieron-una-carniceria-n740197

domingo, noviembre 25, 2012

DELFINA BUNGE, UNA MUJER “SIN GANCHO EDITORIAL”.

MUJERES ARGENTINAS
DELFINA BUNGE, UNA MUJER “SIN GANCHO EDITORIAL”.
“Yo vengo a predicar contra el mal humor que el exagerado interés por las cosas materiales trae; y contra la excesiva abnegación: el aburrimiento” (Delfina Bunge).
Convengamos la Señora Delfina Bunge de Gálvez no fue una persona que tuvo una forma de vida de esas “con gancho editorial” llena de pasiones como por ejemplo esas figuras históricas como Juana Azurduy (la flor del Alto Perú), Eva Perón (Evita de los descamisados de la patria), Alfonsina Storni, Salvadora Medina Onrubia, Frida Kahlo, Encarnación Ezcurra, "La Perichona" de las invasiones inglesas  por mencionar algunas que despertaron y despiertan pasiones encontradas.
Lucía Gálvez.
Lucía Gálvez historiadora ella;  cuenta que charlando con  el historiador Félix Luna le comenta que deseaba hacer una biografía sobre su abuela Delfina Bunge. Dice Lucía: “Cuando le comenté a Félix Luna que quería escribir un libro sobre Delfina, me dijo “¡Pero tu abuela no cometió adulterio, no se casó de nuevo, no se divorció! ¿Qué vas a contar?”.
Delfina Bunge llevó una vida apacible de casada con el escritor Manuel Gálvez; sus escritos no la pusieron en el cenit de las grandes de la literatura argentina (pero los estudios y críticos la destacan).
Lucía Gálvez realizó para la posteridad el libro que quería hacer sobre Delfina Bunge y se basó en los diarios de su abuela (y como es lógico también en los testimonios orales de primera mano de la familia Bunge y Gálvez) donde refleja el “modus vivendi” de aquellos años de la Argentina centenaria de “las vacas y las mieses”; de esa Argentina que ponderaba Leopoldo Lugones.
Hoy pleno Siglo XXI la pregunta sería:
¿Quién es esta mujer de la alta sociedad que en su juventud deslumbró a Victoria Ocampo que entablaron una amistad permanente?  (Victoria Ocampo esa mujer que con la pluma la combatiera Don Arturo Jauretche en sus libros por sus ideas antiperonistas y la ascendencia aristocrática  de Victoria Ocampo con parentesco con el conquistador español Martínez de Irala y el autor del Martín Fierro, Don José Hernández).
Vayamos ahora a Delfina Bunge.
Delfina Bunge  Arteaga nació un 24 de diciembre la  Nochebuena del año 1881 en una casa de la calle Tacuarí en el barrio San Telmo (Capital Federal), en la Belle Época de la Argentina. Era una niña refinada, recatada, sensible y agudeza, de lucidez penetrante fue hija de María Luisa Justa Rufina de Arteaga y Octavio Bunge. Por parte de los Bunge el abuelo era prusiano: Karl August Bunge  y los otros tres de vieja raigambre hispanocriolla. Sus dos abuelas, Genara Peña y Lezica de Bunge y Luisa Sánchez de Arteaga, eran muy amigas de Mariquita Sánchez, quien habla de ellas en cartas a su hija Florencia –según nos informa la historiadora Lucía Gálvez de su abuela Delfina-.
En la casa de los Bunge se hablaba de ideologías, de política y de  religión; los hijos de los Bunge hacían teatro, cultivaban la música (todos tocaban un instrumento y  además de saber un oficio).
Escritora desde muy joven cuyas acechanzas compartió con su amiga Victoria Ocampo con hermanos famosos y reconocidos como Carlos Octavio Bunge escritor  y sociólogo positivista, Alejandro Bunge  autor del libro “Una nueva Argentina” economista reconocido y considerado por su posturas al igual que Manuel Gálvez de esos “malditos”, su otro hermano el Arq. Jorge Bunge que fue fundador de la ciudad de  Pinamar y Augusto Bunge diputado socialista.
La vocación de Delfina Bunge por la escritura tuvo un impulso inesperado cuando el 24 de junio de 1904 le informaron que había ganado una tercera mención en Fémina, la revista francesa de moda, entre miles de participantes. El tema: “la jeune fille d’aujourd’hui, est-elle heureuse?” (“La joven de  hoy ¿es feliz?  Que fue una traducción al idioma francés un relato de su diario.  Precisamente para solicitarle el artículo para su publicación en la revista de la que era editor, ese día toca a la puerta Manuel Gálvez, (tenía Gálvez 22 años) y era compañero de la Facultad de Derecho de Roberto Bunge, hermano de Delfina.
En 1911 publica los poemas simplent publicados en París. Recibe buenas críticas el artículo y el libro de poemas con elogios del poeta Rubén Darío.
El Padre Leonardo Castellani (un católico "sin dolo") durante diez años 1921-1931 publicó en la revista mensual Ichtys que era la oficial del Centro de Estudios Religiosos para Señoras y Señoritas, estaba entonces dirigida por la Sra. Delfina Bunge de Gálvez y la Srta. Sofía Molina Pico.
Delfina Bunge fue una de las primeras “protectoras” (podríamos decir) del joven Castellani, impulsándolo a escribir y publicar sus fábulas, otras historias y sus primeros ensayos. Gracias a esos alientos nos ha quedado la gran obra de este gran escritor argentino. Poco leído. Silenciado y ocultado. Algo parecido le ocurre a Don Manuel Gálvez o a Hugo Wast.
Volvamos a Delfina Bunge fue sin duda una mujer especial para su época.

EL EDÉN HOTEL DE LA FALDA.
El Edén Hotel de la Falda (Córdoba) es un hotel emblemático. Cuando  Roberto Bahlke, recorre la zona a caballo y queda encantado con el lugar y decide comprar las tierras para levantar un gran hotel. En 1892, con el apoyo económico del grupo Torquinst Roberto Bahlke adquiere  unas 1250 hectáreas de lo que hoy es La Falda; en 1898 se inaugura el  Edén Hotel un hotel emblemático que visitaron Julio Roca, Agustín P. justo, Roberto Marcelino Ortiz, los príncipes de Saboya y de Gales, el poeta Rubén Darío y Alberto Einstein.
La familia Bunge veraneó en 1901 cuando este Hotel de la provincia de Córdoba tenía tres años de ser inaugurado y era el Hotel que congregaba a aquellos que tenían buen pasar.
“16 de Febrero 1901. La Falda, Hotel Edén. Desde el 6 estamos en La Falda: paisajes espléndidos, naturaleza sonriente como un jardín delineado por sierras de formas suaves, en un clima delicioso (...). En el Edén Hotel la atmósfera es vana y fría. Hay muchas niñas, muchos jóvenes y muchas señoras muy chic, lindas y elegantes. Pero la gente se pasa el día entero sentada en la terraza, grandes y chicos jugando al dominó, y todos de sombrero y guantes puestos. El hotel entero duerme hasta las 11 y media. Además de jugar al dominó la gente se hamaca en unas sillas comodísimas ¡con que aire indolente!”
SOBRE EL DIARIO DE DELFINA BUNGE.
Delfina Bunge llevó cotidianamente un diario íntimo que terminó en dieciocho cuadernos manuscritos y cinco volúmenes escritos a máquina, casi diez mil páginas de un rico testimonio de la “petite histoire de los argentinos” de fines del siglo XIX y de comienzos del siglo XX. Fue, a su manera, una de las defensoras de la causa femenina. Por su fuerte inclinación religiosa, católica, que domino en todos sus escritos en una profunda reflexión
Fue amiga personal de dos de las más grandes figuras intelectuales de la Argentina de su tiempo: Victoria Ocampo y Alfonsina Storni, quien le dedicó parte de su trabajo y tradujo sus poemas del francés. Delfina Bunge colaboró con los principales diarios y revistas de su tiempo como: Ideas, Criterio, Ichtys, El Pueblo, Vida Femenina, El Hogar, La Nota, Nosotras, La Nación.
El debut literario de Delfina se realizó en forma casi accidental en 1904, cuando unas páginas de su diario, donde retrataba a jóvenes amigas, traducidas por ella misma al francés, resultaron premiadas en el certamen de Fémina , revista parisina muy leída por la sociedad porteña. Este primer éxito le valió casi tantos elogios como críticas cuando quisieron publicar su foto en la revista Caras y Caretas . "Esto hunde a una niña en sociedad", fue el comentario de alguno.
La consecuencia más perdurable de aquella distinción recibida en Francia fue conocer a Manuel Gálvez, tímido muchachito provinciano de Entre Ríos de  22 años, que fue a visitarla y pedirle el artículo premiado para publicarlo en la revista Ideas que él dirigía. El mutuo enamoramiento hizo desistir a Delfina de una pretendida vocación religiosa, pero el noviazgo fue largo y difícil: mientras ella se reponía de una tuberculosis en distintos lugares de las sierras de Córdoba y empezaba a escribir sus primeras poesías en francés, Gálvez viajaba a Europa y luego recorría el país por su cargo de Inspector de Enseñanza Secundaria. Todo este noviazgo está ampliamente tratado en el diario de Delfina y en la abundante correspondencia que ambos mantuvieron. Se ve allí la lucha entre el puritanismo victoriano de fin de siglo y los genuinos sentimientos que debían ser reprimidos o sublimados de acuerdo con los códigos de la pacata moral imperante.
En 1922 su ensayo “Las imágenes del infinito” fue premiado en el concurso literario municipal. Esta obra dejó asombrado al filósofo Alejandro Korn, quien no podía creer que su autora no tuviera formales estudios universitarios. Ese mismo año había publicado con éxito “Las mujeres y la vocación” (Delfina Bunge siempre deseó “escribir un libro sobre las mujeres,  con el objeto de prevenirlas y defenderlas de los prejuicios y desigualdades, dada en el Consejo Nacional de Mujeres” –relata su nieta la historiadora Lucía Gálvez- y al año siguiente, El tesoro del mundo. En 1924 escribió el libro de cuentos Oro, incienso y mirra , ilustrado por Guillermo Butler y en 1926, Los malos tiempos de hoy . Les sucedieron otros ensayos sobre temas diversos, como La vida en los sueños, Viaje alrededor de mi infancia, En torno a León Bloy y Cura de Estrellas.

DEFINA BUNGE REALIZA UNO DE LOS ANÁLISIS MÁS LÚCIDOS DEL 17 DE OCTUBRE DE 1945.
Hay un hecho político y social en la Argentina moderna del Siglo XX que marca “un antes y un después” que es el 17 de octubre de 1945. Está demás historiar aquí sobre este conocido hecho.
Tuvo una gran repercusión tuvo fue el artículo titulado de Delfina Bunge: “Una emoción nueva en Buenos Aires” sobre el 17 de octubre  de 1945 publicado en el diario “El Pueblo” que se proclamaba “diario Católico”. Cantidad de suscriptores se borraron, el director debió renunciar y algunos conocidos llegaron a negar a Delfina el saludo por su actitud de comprensión hacia el nuevo fenómeno de masas iniciado en 1945. Según Félix Luna, su voz fue la única sensata y claro era de clase elevada...  En ese momento de descontrol político-emocional, ella habló con total objetividad sobre lo que estaba viendo desde su balcón de la calle Santa Fe: allí no había violencia ni resentimiento, sólo rostros humildes, cansados y felices de ser protagonistas, por primera vez, en la gran ciudad que les volvía la espalda.
Decía Delfina Bunge: ““Emoción nueva la de este 17 de octubre: la eclosión entre nosotros, de una multitud proletaria y pacífica. Algo que no conocíamos, que, por mi parte, no sospeché siquiera que pudiese existir…..Las calles presenciaron algo insólito. De todos los puntos suburbanos veíanse llegar grupos de proletarios, de los más pobres entre los proletarios. Y pasaban debajo de nuestros balcones. Era la turba tan temida. Era –pensábamos- la gente descontenta….” “... Con el antiguo temor, nuestro impulso fue el de cerrar los balcones. Pero al asomarnos a la calle quedábamos en suspenso... Pues he ahí que estas turbas se presentaban a nuestros ojos como trocadas por una milagrosa transformación. Su aspecto era bonachón y tranquilo. No había caras hostiles ni puños levantados, como lo vimos hace pocos años. Y más aún, nos sorprendieron sus gritos y estribillos. No se pedía la cabeza de nadie.   Esas turbas parecían cristianas sin saberlo. Y sabiéndolo, eran argentinas... Sí, Jesús debió efectuar su milagro en favor de turbas semejantes a éstas, de desarrapados... A nosotros nos toca no defraudar a un pueblo pacífico en sus esperanzas de buena acogida y de un mínimo siquiera de justicia social.” Había que hacer este análisis en 1945.

LA CONSTRUCCIÓN DE LA GRUTA Y CAPILLA EN ALTA GRACIA.
Junto a su amiga Guillermina Achával, Delfina Bunge puso todo su entusiasmo y esfuerzo en la construcción de la gruta y capilla de Nuestra Señora de Lourdes, en las sierras de Alta Gracia; la Virgen es de mármol, el altar fue realizado en base a un dibujo del hermano de Delfina Bunge el Arq. Jorge Bunge una obra costeada en base a donativos y esta gruta tiene un parecido a la Gruta de Lourdes donde la Virgen apareció en los Pirineos y  que reúne actualmente a millares de devotos el 11 de febrero y es visitada por cantidad de turistas durante todo el año
Delfina Bunge falleció el 30 de marzo de 1952 en Alta Gracia, provincia de Córdoba, donde había ido para celebrar los 35 años de la inauguración de la gruta de Lourdes que ella misma había mandado construir. Un lugar que le era muy grato pues desde principios del siglo XX su familia pasaba los veranos en esas sierras cuyo aire seco y puro era recomendado por los médicos en una época en que la tuberculosis hacía estragos entre jóvenes, sin importar la clase social.
* Fuente de información: Internet y se toma como referencia de información y orientación el capítulo: “Victoria Ocampo y Delfina Bunge: la vocación realizada” del libro “Las mujeres y la patria. Nuevas historias de amor de la historia argentina” de Lucía Gálvez, Editorial Norma.

jueves, julio 07, 2011

Luz Sapag: Una tía abuela anarquista.


MUJERES ARGENTINAS.
LUZ SAPAG Y SALVADORA MEDINA ONRUBIA.






–Cuénteme sobre Salvadora Medina Onrubia.

–Salvadora era un personaje que yo empiezo a entender ahora. Fue hermana de mi abuela, con quien yo me crié y que fue maestra rural acá en la provincia. Mi abuela era una mujer brillante, que yo quise mucho y que en realidad fue postergada por la personalidad de Salvadora. Carmen Eloísa Medina Onrubia de Cantón, maestra en Las Cortaderas, cerca de Cutral Co –hay una escuela que lleva su nombre–, fue una mujer que me marcó. Mi abuela estuvo muy postergada, con su marido enfermo, y Salvadora nunca le dio una mano. Leí bastante sobre Salvadora, últimamente el libro "Salvadora, la dueña de Crítica", de Josefina Delgado, que pudo dar con los cuadernitos que escribía mi tía abuela con sus reflexiones sobre su vida privada. Bueno, Salvadora fue una mujer que abrió camino, era anarquista pero vivía como una mujer de clase alta. Tenía mayordomos y choferes, todos anarquistas rusos, y llegó a pedirle a Yrigoyen –y lo logró– que largara a Simón Radowitzky (el anarquista que estaba preso en Ushuaia por el atentado en el que murió el jefe de Policía Ramón Falcón). Tuvo una historia muy rica y muy fuerte. Yo empecé a estudiar mi propia historia cuando mi madre cumplió 89 años y empecé a entender por qué Salvadora era así, porque a su vez su madre se escapó de España. Era anarquista, madre soltera en esa época, amiga de Alfonsina Storni... pero aunque mi abuela fue una mujer tan importante como Salvadora, no se le dio trascendencia.

Fuente de información e imagen de Luz Sapag del reportaje del diario "Río Negro", 15/3/2010 cuando aspiraba a conducir el Movimiento Popular Neuquino, reportaje efectuado por Héctor Mauriño.


Otro tramo del mismo :


–¿Fue difícil hacer política para una mujer en una familia como la de Elías Sapag?

–Sí, fue muy difícil. Tengo una anécdota. Cuando a mi padre le va a decir, un grupo de amigos, que la candidata a intendenta iba a ser yo, papá dice: "Luz sólo tiene la cabeza para usar ruleros". Yo entonces me reí y me dije a mí misma: "Bueno, esto es un desafío", y ganamos las internas por más del 75%. Después mi padre estaba muy orgulloso de que fuera una buena intendenta y de los votos que íbamos obteniendo y por suerte, como teníamos muy buen diálogo, cuatro o cinco años antes de que falleciera le dije: "Papá, realmente has sido durísimo conmigo, ni siquiera me dabas la posibilidad del examen, directamente me reprobabas". Entonces él, lo más suelto, me respondió: "Bueno, pero por eso hoy sos una mujer hecha y derecha" (risas).

–Pero usted tiene otra vertiente familiar. Su madre es sobrina nieta de la escritora anarquista Salvadora Medina Onrubia, la mujer de Natalio Botana, el creador de "Crítica". ¿Es haciendo honor a esa historia de mujeres fuertes que quiere presidir el partido?

– Así es.