Julio Rajneri: “Las claves del éxito del RÍO NEGRO han sido la innovación y la integridad”.
A los 98 años, el exdirector del diario evoca los desafíos
tecnológicos y periodísticos que debió atravesar. Sus mayores orgullos:
defender los DD.HH. y la democracia en tiempos difíciles y sostener el
liderazgo editorial en la Patagonia.
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| Julio Rajneri, en su sillón favorito del living de su casa, en la chacra de Guerrico. (Foto: Alejandro Carnevale). |
A sus 98 años, Julio Rajneri, exdirector de DIARIO RIO NEGRO,
recibe cordialmente al equipo periodístico en la casa de su chacra de Guerrico.
Comenta que está pensando en mudarse a una zona más cálida y urbana, pero la
belleza del Valle en otoño y el buen clima lo mantienen en su lugar en el
mundo. Con una vitalidad y una memoria envidiables, recorre su historia
personal, que es también la historia del periodismo patagónico. Se acomoda en su sillón favorito del living
—“un poco viejo y apolillado, pero es mi preferido”— para analizar por qué,
tras un siglo de cambios tecnológicos, la integridad periodística sigue siendo el único norte
valioso.
Pregunta: Debe haber pocas personas que hayan vivido tantas
etapas del periodismo gráfico como Ud.
Respuesta: Sí, debo
ser de los pocos que quedan que vivió prácticamente todas. Yo conocí el diario,
fundado por mi padre Fernando, ya con 15 años de funcionamiento con el sistema
de impresión de tipos móviles, no muy diferente del que había inventado
Gutenberg en 1440-1450. No componía, recién estaba en la primaria, pero sabía
perfectamente cómo funcionaba. Los tipógrafos lo hacían a una velocidad
increíble, a medida que deletreaban las palabras. Después vino la composición
mecánica en los años 30, luego llegó el Offset, del que “Río Negro” fue pionero
en la Argentina, el segundo después de El Tribuno de Salta, y la rotativa Goss
que ya como director inauguramos en 1970. También me tocó liderar el paso a la
impresión digital y el inicio del multimedia.
P: ¿Qué avances lo impresionaron más?
R: Uno de los logros que más me enorgullece fue la
publicación en color de una foto del tercer viaje del hombre a la Luna, en
1971, único del país que lo hizo y uno de los pocos en el mundo. Estábamos en
una etapa experimental del color en la edición, difícil, pero decidimos hacerlo
y salió mejor de lo esperado. También la incorporación de las computadoras:
fuimos el primer diario del país en hacer desaparecer la máquina de escribir.
Recuerdo una reunión de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentina)
en Roca, donde otros directores estaban sorprendidos porque no las veían en la
redacción; teníamos una sola, una Remington, como de reliquia.
Primera tapa color de un diario argentino. Esta radiofoto ilustró la tapa del sábado 6 de febrero de 1971, el día que la Apolo 14 llevó a los astronautas a posar sus pies sobre la Luna (Selene para los griegos) por tercera vez.
P: ¿Cómo evalúa el impacto de internet y la digitalización?
R: Es el desafío tecnológico más importante y potencialmente
letal para la prensa gráfica, aunque todo puede cambiar con la velocidad de
hoy. No se compara con nada de lo que haya vivido. Pero si uno mira la prensa en sentido amplio,
nunca tuvo tanto poder de control sobre la actividad pública. La gente cree que
hay más corrupción, pero en realidad lo que hay es más descubrimiento. Antes,
hace 50 ó 60 años, la mayoría de los hechos pasaban inadvertidos. Hoy hay un
ejército de gente en distintas áreas, con los ojos abiertos y la mente
predispuesta a detectar e investigar el origen del cualquier movimiento
irregular.
"Si uno mira la prensa en sentido amplio, nunca tuvo tanto poder de control sobre la actividad pública". Julio Rajneri, exdirector de Diario RIO NEGRO.
P: ¿A qué lo atribuye?
R: A que el periodismo, en muchos aspectos, está
sustituyendo al Congreso como órgano de control del Estado. En el pasado el
Parlamento cumplía ese rol y la prensa lo publicaba; hoy esa tarea se
multiplica por miles y millones de personas que investigan por distintos
medios. El Congreso hoy funciona para hacer leyes, se ha vuelto inútil como
contrapoder. En cambio, la Justicia, como la prensa, está a veces sospechada
por el público, pero al contrario del Congreso, su importancia ha aumentado,
tanto en la intervención en temas del Estado como en el control del Ejecutivo.
P: El diario tuvo una postura activa frente a la corrupción
durante su gestión. ¿Qué le dejaron esos años?
R: Sobre todo en los 90 y 2000 el diario cumplió una función
de control en un contexto donde las investigaciones, aunque existían, no eran
tan comunes. Se convirtió, muy a pesar nuestro, en una especie de cuarto poder.
En ese entonces falló la Justicia: en Río Negro prácticamente ninguna
investigación condujo a condenas de los máximos responsables (exgobernadores) y
en Neuquén no recuerdo jueces o fiscales que iniciaran causas a partir de
denuncias periodísticas.
"Destaco la defensa de los derechos humanos durante el gobierno militar. Fue una etapa difícil; hubo pocos medios que se arriesgaron y nosotros lo hicimos, en la medida de lo posible". Julio Rajneri, exdirector de Diario RIO NEGRO.
P: ¿Cuáles fueron sus mayores satisfacciones como director?
R: Indudablemente, la defensa de los derechos humanos
durante el gobierno militar. Fue una etapa difícil; hubo pocos medios que se
arriesgaron y nosotros lo hicimos. Hasta donde pudimos llegar, no hay que
exagerar, pero fue un compromiso claro. También recuerdo el fallo de la Corte
Suprema en defensa de la libertad de prensa frente a la quita de publicidad
oficial por críticas a los gobiernos provinciales. Ese caso tuvo repercusión
internacional. También, aunque no fuimos los primeros, está la Doctrina de la Real Malicia, que la Corte
aplicó en detalle en una demanda de Oscar Pandolfi (NDR: abogado, ex ministro y
exlegislador rionegrino) contra la editorial por la investigación a una empresa
en Cipolletti. Es quizás la mayor salvaguardia de la libertad de prensa: para
que haya sanción legal no basta demostrar un error, hay que probar que hubo
mala intención. Cuando el error surge del afán investigativo, el periodista
queda protegido. Eso le da una gran seguridad para trabajar.
P: ¿El diario fue un factor de integración regional?
R: Sin dudas. Es un caso muy raro en el país: el diario
líder en dos provincias. Yo lo atribuyo a la calidad de la información, de sus
periodistas y haber estado siempre atentos a los cambios tecnológicos y
periodísticos. La competencia entre
medios lo hace mejor que nadie. Si aparece uno mejor, el resultado es
inevitable: el nuevo medio se impone.
P: Muchos destacan que leen y siguen al diario, a veces incluso
sin coincidir con su línea editorial o sus enfoques, por su calidad y amplitud
de criterio.
R: Eso es esencial. Tal vez el valor más importante de un
medio es su credibilidad. Es lo que le permite al diario investigar,
pronunciarse y hacer afirmaciones arriesgadas sabiendo que tiene la verdad
consigo, aunque a veces cueste probarlo en lo inmediato o vaya en contra de la
opinión mayoritaria del momento. La apertura a distintas opiniones y el debate
son parte de eso.
P: ¿Qué legado le gustaría que se recuerde de su gestión?
R: Es una pregunta difícil. Me gustaría que el diario sea
recordado por su trayectoria y que sirva como un caso de conducta deseable para
la prensa para las nuevas generaciones.
"Tal vez el valor más importante de un medio es su credibilidad.
Es lo que le permite al diario investigar, pronunciarse y hacer afirmaciones
arriesgadas sabiendo que tiene la verdad consigo…".
P: O sea que más allá de la tecnología y los formatos, ¿hay
algo permanente en el periodismo?
R: Sí, tiene que ver con la defensa de valores. Las
herramientas y la velocidad cambian, pero la integridad periodística es lo
único que sostiene el vínculo con el lector.
Esa es la verdadera fuerza de la prensa.
Te contesto con un ejemplo de lo que hablamos antes: los derechos
humanos. “Río Negro” publicó en 1921 una serie de artículos sobre la matanza de
obreros en la Patagonia, en Santa Cruz, algo poco habitual en esa época, porque
el diario abordaba más bien temas locales, nacionales que nos llegaban por
radio y algún que otro suceso internacional.
Varias décadas después, volvimos a abordar hechos similares, como la
Masacre de Trelew (NDR: 1972), con una nota editorial que titulamos “La sombra
en la pared” sobre el fusilamiento de prisioneros recapturados que no podían
defenderse. Son momentos muy distintos, con mucha diferencia de tiempo, pero
tienen algo en común: la defensa de los derechos humanos y la democracia en
contextos peligrosos, sobre todo en este último caso, porque había un clima
generalizado de violencia política en el país. Creo que pudo haber sido uno de
los momentos de mayor peligro que atravesaron el diario y sus periodistas. En
el caso específico de Trelew, ya se advertía sobre los riesgos de este hecho
para la estabilidad democrática.
P: Fue como un anuncio de lo que iba a ocurrir en la
dictadura…
R: El editorial dice exactamente eso, una advertencia de lo
que podía ocurrir. Esa sombra en la pared.
P: ¿Y frustraciones?
R: Ufff, muchas, pero no podría mencionar una en particular.
El periodismo tiene la ventaja de ser un flujo constante: se agota en el
esfuerzo del día y retoma al siguiente.
Publicado en Diario Río Negro.







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