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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

miércoles, 8 de julio de 2015

El guardapolvo blanco nos iguala por Gerardo Roberto Martínez.

Aunque todos lo hemos usado, aunque todavía se usa, no todos sabemos que fue por disposición del presidente Hipólito Yrigoyen que todos los escolares del país usaran el delantal blanco para, de esta forma, emparejar la vestimenta de los niños, simbolizando la igualdad ante la escuela.
La igualdad de todos ante la ley y la defensa por parte del Estado de los sectores más desprotegidos fueron banderas que defendió este abogado, comisario, estanciero, profesor y dos veces diputado nacional nacido en Buenos Aires el 12 de julio de 1852, primer presidente electo por sufragio universal masculino y secreto, primer presidente reelecto en 1928 y primer presidente constitucional en ser derrocado por un golpe cívico-militar. Nacido en una familia de clase media baja, a fines del siglo XIX era uno de los hombres más acaudalados del país merced a sus estancias y campos. Sobrino de Leandro Alem, no dudó en acompañarlo en la lucha armada en defensa de sus ideales. Participó de las revoluciones radicales de 1890 y 1893, financiando y conduciendo una fuerza de 8.000 hombres, y encabezó la revolución de 1905, que consiguió la sanción de la Ley Sáenz Peña que lo llevaría a la presidencia de la República.
Su gobierno se caracterizó por llevar adelante políticas emancipadoras. Encaró la reforma patrimonial, para lo cual trabajó para detener la dilapidación de la tierra pública, rescatar la que había sido ilegítimamente enajenada y defender del despojo al pequeño productor.
En legislación rural llevó adelante proyectos de fomento de la colonización y locación agrícolo-ganadera, cooperativas agrícolas, juntas arbitrales de trabajo agrícola, defensa de la población trabajadora y Código Rural, inembargabilidad de los útiles de labranza y créditos hipotecarios para la compra de tierras para pequeños productores.
Durante su gobierno, por primera vez el Estado se convirtió en el único vendedor en el exterior de las cosechas e impulsó la formación de la Marina Mercante Nacional, tarea que no pudo desarrollar por la oposición que tuvo en el Congreso y en los medios periodísticos y recién pudo ser creada en 1941.
Creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales, lo que hizo que sólo Rusia y Argentina escaparan al reparto que dos grandes compañías hicieron del petróleo en el mundo. Impulsar la nacionalización de los yacimientos y el monopolio de su industrialización y comercialización por el Estado le costó la caída del gobierno en 1930.
Fomentó los servicios públicos de transporte y la construcción de nuevas líneas ferroviarias e intentó la nacionalización de los ferrocarriles, algo que no logró y recién pudo hacerse durante el gobierno de Perón.
Comenzó un proceso político y económico de promoción y custodia de los derechos del trabajador, lo cual hizo que el movimiento obrero organizara grandes huelgas contra las patronales, encontrando en el Estado no al defensor de los privilegios sino al árbitro, cuya neutralidad se traducía en el libre juego de la organización y de las reivindicaciones legítimas de los trabajadores. La huelga ya no era un delito, los huelguistas ya no eran criminales, sino trabajadores que luchaban por la defensa de sus derechos. Envió al Congreso, que no lo trató, el Código de Trabajo.
Pese a la defensa de estos derechos, su mandato se vio empañado por la Semana Trágica en 1919 y la Patagonia Rebelde entre 1920 y 1921, con centenares de obreros fusilados.
Fue el primer gobierno de la historia que gobernó sin estado de sitio. Se crearon universidades nacionales, 3.000 escuelas para educación común y el bachillerato nocturno, que permitió completar su educación a los obreros e incluso seguir las profesiones universitarias.
Legisló sobre el salario mínimo y la jornada máxima de trabajo y encaró el problema de la jubilación y la vivienda para los trabajadores. Presentó un gran plan de casas económicas, pero el Congreso no le dio tratamiento.
Con su concepción humanista y universalista, acudió en ayuda de los pueblos que por efectos de la Gran Guerra sufrían las desgracias del hambre, la sed y el frío.
La Reforma Universitaria de 1918 fue una acción de libertad de pensamiento y actitud libertadora, una concepción cultural consciente de que está exigida de un programa ético político para su realización completa; se trató de un planteamiento de espiritualidad política que nació en Argentina y se extendió al mundo.
Hipólito Yrigoyen insistió en el concepto referido a que la Unión Cívica Radical no es un partido más cuya acción se limita a ser sólo una oposición a las calamidades gubernativas, ni una parcialidad que lucha en su beneficio o una composición de lugar para tomar asiento en los gobiernos, sino el mandato patriótico de nuestra nativa solidaridad nacional; es una convocatoria y organización, un movimiento nacional histórico que lucha como consecuencia de responder a una concepción afirmativa de la vida argentina, cuya auténtica cualidad debe sustanciar y defender contra todo cuanto se le oponga.
Al cumplirse el 3 de este mes el 82º aniversario de su muerte, es bueno recordar esas palabras, para entender que en los procesos históricos los partidos son coyunturales y es el gran movimiento nacional y popular el que lleva a los pueblos a su grandeza y felicidad.
Publicado en Diario "Río Negro", 8 de Julio de 2013.

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