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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, julio 18, 2020

Julio Argentino Roca, el padre del Estado argentino moderno. Roca es recordado (y criticado) por la Campaña del Desierto, pero durante sus mandatos se creó la moneda nacional, se implementó la ley de educación universal y se consolidó la ocupación del territorio. Por Nicolás Foscaldi.

Julio Argentino Roca, el padre del Estado argentino moderno.

Roca es recordado (y criticado) por la Campaña del Desierto, pero durante sus mandatos se creó la moneda nacional, se implementó la ley de educación universal y se consolidó la ocupación del territorio.
Por 
Nicolás Foscaldi.
Julio Argentino Roca fue el artífice del Estado moderno argentino tal como lo conocemos. El primer gran estadista con visión a largo plazo de país y el máximo referente de la generación del ochenta. Ocupó el sillón de Rivadavia 12 años, de forma alternada, lo que lo convierte en el presidente con mayor permanencia en el cargo. Durante sus dos mandatos reformó las estructuras del Estado nacional.
Roca nació en el seno de una familia castrense. Su padre, José Segundo Roca, fue parte del Ejército del Norte, donde se formó como militar. Participó en las campañas del Ejército de los Andes bajo las órdenes del General Juan Gregorio de Las Heras. Fue partícipe de los conflictos incipientes del país con los países limítrofes en las Guerra de Brasil y contra la Confederación Peruano-Boliviana. También estuvo involucrado en las guerras fratricidas entre federales y unitarios. Con el rango de coronel, organizó las unidades de la Guardia Nacional de Catamarca y Santiago del Estero que iban a hacer parte de la Guerra de la Triple Alianza. Allí perdió la vida, junto a dos de sus hijos. En varios de estos conflictos compartió camarería con su hijo Julio Argentino. Don José Segundo se casó con Agustina Paz, hermana de Marco Paz, vicepresidente de Bartolomé Mitre. El matrimonio tuvo ocho hijos.
Julio Argentino nació el 17 de julio de 1843 en San Miguel de Tucumán. En su infancia asistió a una escuela franciscana. Para continuar con sus estudios superiores junto a dos de sus hermanos se trasladaron a Entre Ríos, donde fueron alumnos del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, gracias a la gestión de su tío Marco Paz. En aquellas aulas compartió curso con otro futuro presidente de la Nación, Victorino de la Plaza. A pesar de que el joven Roca tenía interés por la carrera de medicina, finalmente optó por seguir los pasos de su padre.
Carrera militar.
Roca hizo sus primeras armas en los enfrentamientos civiles entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación Argentina. Siempre se destacó por su liderazgo y valor en el campo de batalla, donde consiguió todos sus ascensos. En la Batalla de Pavón impresionó a Justo José de Urquiza al negarse retroceder con la posición perdida y continuar disparando sus cañones hasta agotar la munición.
En plena Guerra con Paraguay, en la primavera de 1886, fue parte del desastre de Curupaytí. Allí el joven mayor Roca tuvo que obedecer, a regañadientes, la orden de retroceder, luego de un frustrado intento argentino de asaltar las trincheras paraguayas. Fue el único oficial que no resultó herido en esa batalla catastrófica para las fuerzas argentinas y brasileñas. Su desempeño generó muy buen concepto en el presidente y generalísimo de las fuerzas aliadas, Bartolomé Mitre.
Al comienzo de la presidencia de su comprovinciano, Nicolás Avellaneda, en 1874, vino acompañada con una revuelta por parte de Bartolomé Mitre, que desconocía los resultados electorales y acusaba de fraude al mandatario entrante. Avellaneda convocó a Roca, quien, merced a una hábil estratagema, venció a los sublevados en una acción donde se produjeron pocas bajas y desbarató a los revolucionarios, entre los que estaba un antiguo superior suyo el general uruguayo, José Miguel Arredondo, a quien Roca facilitó la huida. Tras la victoria, Avellaneda eufórico telegrafió: “Lo saludo, general de los ejércitos de la república, sobre el campo de la victoria”. Ese día, en el campo de Batalla de Santa Rosa, Roca fue ascendido al generalato.
El presidente Avellaneda lo apodó El Zorro, mote que lo acompañaría toda su vida, y empezó a verlo como sucesor. Tras la muerte prematura del expresidente y en ese momento ministro de Guerra, Adolfo Alsina, Roca lo reemplazó y puso en marcha su plan para ocupar las tierras de la Patagonia. Avellaneda hizo uso de la ley 215 que proponía llevar las fronteras a Río Negro y Roca aplicó la estrategia ofensiva en lugar de la defensiva que predicaba su predecesor, que consistió en atacar en sus tolderías a los caciques en lugar de aguardar pacientemente sus ataques, donde todos los hombres eran degollados, las mujeres, raptadas y las casas, incendiadas. La Conquista del Desierto fue una guerra cruel, como toda guerra, pero de ninguna manera genocida. Con la mayoría de los ranqueles se llegó a acuerdos de convivencia. Argentina recuperó su próspera llanura y ocupó plenamente el actual territorio nacional.
Legados presidenciales.
En 1880, Roca fue elegido presidente por abrumadora mayoría en el Colegio Electoral. Fueron 155 votos contra 70. Asumió su mandato bajo el lema “Paz y Administración”. Durante sus dos mandatos (1880-1886 y 1898-1904) el país inició un crecimiento económico sostenido que se prolongó, con algunas interrupciones, hasta la primera mitad del siglo XX.  Con la ley 1.130, consolidó la unificación de la moneda nacional: hasta ese entonces, cada provincia emitía su propio papel moneda. Impulsó la construcción de los ferrocarriles estatales y multiplicó las vías. Comenzó las obras de los puertos de Buenos Aires y Ensenada, lo que permitió la recepción de pasajeros y el comercio. Terminó Puerto Madero y construyó el Hotel de Inmigrantes, donde se alojaron muchos de nuestros antepasados, que llegaron a costas argentinas con las esperanzas de una vida mejor.
Sancionó la ley de educación 1.420, que estableció la educación universal, obligatoria, gratuita y laica. En ese momento fue un modelo de ejemplo y vanguardia para toda América Latina. Pasamos de ser un país semianalfabeto a ser uno de los mayores países alfabetizados. También se sancionó la ley 1.565 del Registro Civil, responsabilidad que antes recaía en la Iglesia Católica.
Continuó con la ocupación del territorio nacional que significo la obtención de las actuales provincias de Formosa, Chaco, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Firmó el pacto de límites con Chile, en 1881, que aseguró la paz con ese país, ya que se había llegado al borde de una guerra. Con este tratado, el país trasandino reconoció la soberanía nacional en toda la Patagonia argentina e inició la ocupación argentina de la Antártida, al establecer la base de las islas Orcadas en 1904. Llevó la relación con Brasil al mejor momento en medio siglo y supo marcar diferencias con EE UU como fue la doctrina fijada en 1903 contra el cobro de deudas soberanas mediante la fuerza, conocida como la Doctrina Drago, en honor a su ministro de Relaciones Exteriores. Además, también se sancionaron los Códigos Penal y de Minería.
Entre las cuentas pendientes, quedó la consolidación del sistema electoral del voto universal. En 1902 se estableció el voto universal y voluntario basado en el sistema de circunscripciones, que tomaba el modelo británico. Gracias al sistema de voto uninominal, Alfredo Palacios fue elegido diputado en 1904. Fue el primer diputado socialista de América. Pero la ley del voto universal fue derogada al poco tiempo por la dirigencia conservadora. Dicha ley, fue un intento frustrado de corregir un déficit de su régimen.
Otra asignatura pendiente fue el Código del Trabajo, que, con más de 600 artículos, redactó el ministro del Interior, Joaquín V. González, y que el Congreso no llegó a tratar.
A pesar de que alrededor de su figura se generan amores y odios, no se puede dejar de lado sus logros en la organización del Estado Nacional. Así lo consideraba el mismo Rogelio Frigerio, que destacaba: “El legado nacional de este prócer [Roca], sobre el cual nunca será suficiente el reconocimiento de los argentinos”.
Publicado en "Visión Desarrollista", 17/07/2020.

lunes, febrero 06, 2017

LOS ABUELOS DE CAMBIEMOS por MIGUEL ANGEL DE RENZIS.

Cuadro de imágenes:  
BLOG DE LA PATAGONIA.
LOS ABUELOS DE CAMBIEMOS.

Dos destacados dirigentes del PRO vienen de familia política: el ministro Rogelio Frigerio y el senador Federico Pinedo, tercero en la continuidad constitucional.
Ambos son homónimos de sus abuelos que dejaron huella en la historia política argentina.
En 1870 llegó a estas tierras procedente de Italia Gerónimo Frigerio, el bisabuelo del actual ministro del Interior. Se casó con Carmen Guanziroli, de donde nació Rogelio Frigerio, abuelo del ministro, que logró con un pacto con Perón, hacer presidente a Arturo Frondizi.
Rogelio Frigerio vivía en Villa del Parque desde que nació, el 2 de noviembre de 1914. Comenzó a estudiar derecho en La Plata, pero no terminó su carrera. Y allí, en 1930, se vinculó al grupo Insurrexit, perteneciente al partido comunista.
En esa época también coqueteaban con el P.C los hermanos Frondizi, y Frigerio tuvo un primer trato con Arturo.
Al igual que su padre, Rogelio, el abuelo del ministro político de Macri, se dedicó a especulaciones financieras con propiedades.
Allá por 1948 desarrolló sus dotes periodísticas en la revista Qué, una publicación que imitaba a la revista Times de EE.UU y que dirigía Baltasar Jaramillo que, ante la poca suerte de la revista, se suicidó.
Después del golpe inglés del 55 renueva sus contactos en 1956 con Arturo Frondizi, entonces presidente de la Unión Cívica Radical. Lo interesa en volver a reeditar la revista Qué, y usarla de trampolín para acercarse al peronismo.
La Convención Constituyente que la revolución fusiladora organizó inconstitucionalmente en Santa Fe provocó la división del radicalismo, cuando la Intransigencia Nacional con Oscar Alende se levantó y abandonó la Convención, respondiendo a órdenes de Arturo Frondizi.
A partir de allí se crea la UCRI Unión Cívica Radical Intransigente y Ricardo Balbín queda al frente del otro sector llamado Unión Cívica Radical del Pueblo.
Con el peronismo proscripto Frigerio incorpora dos columnistas a la revista para atraer al nacionalismo peronista, Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche. También escribían Dardo Cuneo, Arturo Sábato, Carlos Merchesky, entre otros.
Este último, junto con Sábato, Isidoro Odena, Juan José Real, Blanca Stabile, Oscar Camilión y Carlos Florit, se destacaba en la UCRI, sumándose también Ramón Prieto, hermano de Indalecio Prieto, el republicano español.
Con el voto peronista, la formula Frondizi - Gómez se imponen a Balbín – Del Castillo, apoyados por Rojas y Aramburu.
El abuelo del actual ministro de Macri se hace cargo de la Secretaria de Relaciones Socioeconómicas.
Y acá viene una notable vinculación con el abuelo del senador Pinedo.
Federico Pinedo junto con Antonio De Tomaso, produce una de las tantas divisiones del socialismo en 1927, creando el Partido Socialista Independiente, el que trabajó en armonía con los radicales antipersonalistas y los conservadores, algo así como el Cambiemos de hoy.
En ese socialismo independiente militaba Roberto Jorge Noble Larrosa que no es otro que el fundador del diario Clarín.
Durante el gobierno de Frondizi, Noble, mediante un acuerdo con Frigerio, se transforma en el vocero del desarrollismo y entre los contadores que Frigerio acerca al diario hay varios integrantes del PC. Entre ellos llega Héctor Magnetto, el actual CEO del grupo.
Con el golpe de 1962 Frondizi va preso y Frigerio se exilia en Montevideo.
En 1983 el MID que era lo que quedaba de la vieja UCRI, conocido como Movimiento de Integración y Desarrollo, llevaron al abuelo del ministro de Macri como candidato a Presidente.
Frigerio murió el 13 de septiembre de 2006.
Volviendo a Pinedo el partido Socialista Independiente desapareció en 1931, después que durante el gobierno de Justo, De Tomaso fuera ministro de Agricultura y Pinedo de Economía.
El 29 de diciembre de 1955 nacía su nieto, el actual senador, que cuando murió su abuelo tenía 15 años. Pinedo fue concejal de Nueva Fuerza, el partido de Alsogaray, en cuya juventud militaban Amado Boudou, Sergio Massa, Ricardo Echegaray y los también funcionarios durante el gobierno de Menem, Alderete en el PAMI, y la ex convicta María Julia Alsogaray.
El actual senador fue diputado nacional en el 2003, reelegido en el 2007 y en el 2011, siempre por el PRO, mientras que fue concejal en la Capital por la UCeDe desde 1987 hasta 1991.
Desde diciembre de 2015 es el presidente provisional del Senado, tercero en la línea sucesoria presidencial.
Cuando asumió la presidencia Hipólito Yrigoyen el Socialismo Independiente fue golpista y tenían de apoyo periodístico el diario Critica de Botana, que se bancaba con dineros conservadores.
Cinco días después del primer golpe de estado se constituyó una comisión de ex legisladores integrada por el abuelo del senador, Federico Pinedo, Antonio De Tomaso, Rodolfo Moreno, Antonio Santamarina y Miguel Cárcano, para echar las bases de la Federación Nacional Democrática. Nacía la Concordancia, el abuelo de Cambiemos.
Algunos simples datos ilustrativos de las raras coincidencias de los nietos y los abuelos.
Otro Federico Pinedo fue ministro de José María Guido y Octavio Frigerio, padre del actual ministro e integrante del directorio de YPF, fue funcionario de Menem y siempre estuvo más cerca del peronismo que su hijo y que su padre.
Socialistas, comunistas, liberales, el recuerdo de la Union Democrática y del golpe del 55.
Presentamos los abuelos de Cambiemos.

domingo, julio 20, 2014

Carta al rico por Julio Barbaro.

Llevo años y he conocido a muchos, suficientes, ricos o enriquecidos en nuestra sociedad. Los he visto adaptarse a todo, como si el suceder no fuera de su incumbencia mientras no amenazara sus ganancias. Vi muy pocos ricos que soñaran futuros colectivos; no suelen superar lo individual. Pude llegar a tener una charla con don Mario Hirsch, en ese entonces dueño de Bunge & Born y por lejos el más poderoso de todos. Tenía una concepción de la sociedad  productiva, un compromiso con la realidad, según él la pensaba, y financiaba una estructura que imaginaba el poder. Hablé largamente con José Ber Gelbard y con Rogelio Frigerio. Estaban distanciados, pero ambos me recordaban que estudiaban juntos marxismo en el horario después del trabajo. Estudiaban política. Frigerio escribió, y mucho; Gelbard era más bien un constructor. En ambos existía una idea de sociedad y un fuerte compromiso con la política.Muchos mediocres los criticaron después sin piedad cuando no llegaban ni siquiera a ser merecedores de respeto. Luego vino lo que yo denomino el “liberalismo bobo”, ése que imagina que el mercado genera el futuro, que sólo la ambición es el motor de la Historia. Y, lo que es mucho más grave, que la economía está por encima de la política. Esos nos llevan directo a la sublevación social; de puro esquemáticos no se hacen cargo de la consecuencia de sus actos. Son los que imaginan que recetas ajenas se pueden imponer sin costo a una sociedad que ni siquiera se preocupan por conocer.
La burguesía nacional es esencial para la construcción de una sociedad capitalista, son los que más tienen que ganar y los que más tienen que perder. Es difícil intentar construir una sociedad sin ellos. Para la izquierda, que sueña proletariados, y para la derecha, que sólo ve mercados, no importa si la empresa es nacional o extranjera. Pero alguna vez habría que interrogarlos, preguntarles, por ejemplo a algunos ex ministros, si existe una sociedad en la que, habiendo vendido todas sus empresas a capitales foráneos, sus habitantes sean empleados felices. El estatismo es tan nefasto como la concentración privada, las leyes del mercado no alteran la condición ni las necesidades de la sociedad. La ambición no es el único motor de la historia. Cuando gobernaron los militares perdimos la guerra; cuando lo hicieron los economistas terminamos en quiebra.  La política es el único lugar capaz de  asumir la responsabilidad del todo. Nosotros la tenemos hasta hoy tan devaluada que son muy pocos aquellos a los que les interesa el destino colectivo.
Hasta este último gobierno, la mayoría de los ricos pensaba que no era necesario involucrarse en política, que cualquiera nos podía gobernar. Y que el poder fuera accesible era lo mejor para sus intereses. Me parece que finalmente algunos se asustaron, que este último intento autoritario casi se los lleva puestos. Igual, hubo muy poca dignidad: demasiados empresarios y sindicalistas se hicieron los distraídos para no perder ganancias. Y a casi ninguno le pareció necesario apoyar a los que salimos a confrontar. La dignidad ajena dejaba al desnudo su propia mediocridad, su identidad de poderoso en dinero y pusilánime como persona. Algunos imaginan que la cantidad de dinero acumulada los vuelve superiores a los demás, y depositan su soberbia en la billetera, no la asientan en otro lugar. Por eso buena parte de ellos son corruptos y corruptores. Necesitan saber que el dinero todo lo puede; es una manera de afirmar su lugar en el mundo.
Pareciera que todavía no toman conciencia de que sus inversiones son más valiosas en una sociedad con democracia estable, con instituciones dignas de respeto. En los últimos tiempos fue demasiado lo que se degradó, desde el Parlamento a la Justicia, desde el Estado a la política. Y nos salvamos por poco, la casualidad tuvo más peso que la dignidad de los que resistieron, y hasta algunos enriquecidos demostraron no ser ni siquiera dignos de respeto.
Los ricos eran mecenas del arte en otros siglos; algunos de los nuestros dejarán como legado caballos de carrera, amantes enriquecidas y algunos palos de golf. Tienen con la política una relación parecida a la de la amante, todo lo arreglan con plata y a escondidas. Lo otro sería un compromiso más fuerte y hasta ahora no lo sintieron necesario. O nuestra burguesía no tiene todavía la estatura para ocupar el lugar que le corresponde.
Sin burguesía nacional es complicado imaginar un país capitalista. Y por ahora la nuestra es demasiado incipiente y parece tener pocas ganas de intentarlo.
Publicado en Infobae.
http://opinion.infobae.com/julio-barbaro/2014/07/19/carta-al-rico/
Imagen: internet.