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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, diciembre 07, 2025

Los Álamos de Rosauer y Kleppe son dos de las empresas ligadas a la producción frutícola más importantes del Alto Valle.

 


Kleppe y Los Álamos: un legado familiar que transforma la fruticultura del Alto Valle.

Los Álamos de Rosauer y Kleppe son dos de las empresas ligadas a la producción frutícola más importantes del Alto Valle. 

¿Qué elementos tienen en común y cuál es la historia de cada una de ellas?

La historia de la familia Kleppe y sus comienzos en la actividad frutícola, se remonta a 1932. Foto: Kleppe.

Una de las noticias más relevantes de estos días en el ámbito de la producción frutícola, fue la novedad de la adquisición de un paquete accionario del vivero 
Los Álamos de Rosauer S.R.L, por parte de la empresa Kleppe S.A.

Estas dos empresas tienen en común, que fueron fundadas hace más de cien años por inmigrantes y descendientes de europeos, están manejadas por familias y tienen un rol importante en el desarrollo de la actividad rural en la región.

Cada etapa de la historia de estas compañías, coincide con diferentes momentos de la fruticultura en el Alto Valle, sus inicios, la época dorada, las diversas crisis, la concentración del mercado, la reconversión y la diversificación productiva, además de la aplicación de nuevas tecnologías, entre otros.

De Noruega a Latinoamérica.

La historia de la familia Kleppe y sus comienzos en la actividad frutícola, se remonta a 1932, cuando Knut Olai Kleppe fundó su empresa en el Alto Valle, al mismo tiempo que abrió otra firma en Brasil junto al cónsul sueco en Río de Janeiro. Según lo informado en la página web de la empresa Kleppe, Knut Olai vivió en Brasil antes de radicarse en la Argentina y este punto fue el que posibilitó el intercambio de fruta entre ambos países.

Knut Olai llegó a Latinoamérica en 1928 desde Noruega, en el norte de Europa. Unos años después, inició con K.O. Kleppe & C.O. Srl, dedicada a la importación y exportación de fruta fresca y desecada. En los años 40, abrió su propia planta de empaque en Cipolletti, Río Negro, y más tarde comenzó con la producción de manzanas y peras.

Cuentan los hechos que Knut Olai poseía un avión privado con el que se trasladaba de una provincia a la otra. En marzo de 1966, en medio de un pronóstico climático desfavorable, su avión se estrelló en la zona de bardas de Allen, donde murió junto a todos los que viajaban con él, a la edad de 65 años.


Una nueva etapa.

A partir del fallecimiento del fundador de la empresa Kleppe, se hizo cargo de la misma, uno de sus tres hijos, Enrique Roberto Kleppe Otamendi, recibido de la Facultad de Filosofía de la UBA y becario del Conicet. Fue éste, el que tuvo que diseñar estrategias para sortear la crisis de finales de los 70, en la época de Martínez de Hoz.

En 1972, Kleppe adquiere una amplia extensión de tierra desértica en el Valle Medio de Río Negro, donde se construyó la estructura productiva de El Caldero. Asimismo, la empresa expandió sistemáticamente su superficie productiva y pasó de tener dos chacras, a cerca de 20 establecimientos.

Además, en 2012 adquirieron la planta de empaque y frío de Salentein Fruits, junto a 450 hectáreas productivas en la zona del Alto Valle. Las crisis frutícolas continuaron en los 90 y los 2000, pero Kleppe supo atenuar los embates y llegó a transformarse en un gran exportador, con presencia en 35 países y 4 continentes.

Enrique Kleppe, a su vez, tuvo dos hijos, Soledad, médica genetista de profesión, y Pablo, quien actualmente está al frente de la empresa.

Los Rosauer y la tercera generación.

Roberto Rosauer (camisa blanca) nivelando lo que hoy es el Vivero Los Álamos de Rosauer en Villa Manzano. Año 1962. Foto: gentileza familia Rosauer.

La familia Rosauer, tiene en común con los Kleppe su origen europeo. Roberto Rosauer y su esposa Hedwig Klein, arribaron primero a Pomona (ex Paso Peñalva), desde Austria y Alemania. Tuvieron tres hijos, Carmen, Rodolfo y Juan Erich; este último fue quien fundó en 1920 el vivero Los Álamos en el Alto Valle.

Hacia la década del 80 toma el mando del vivero uno de los hijos de Juan Erich, Juan Roberto Rosauer. Para ese entonces, Los Álamos se constituía en uno de los viveros más importantes de la Patagonia en materia de rosales y plantas frutícolas.

Igual que los Kleppe, los Rosauer también ampliaron su cadena productiva, construyeron el primer frigorífico en Cipolletti para conservar la fruta que tenían. Hacia fines del 90, instalaron el empaque para embalar la fruta y así abarcar toda la cadena de comercialización. En el 2018, se cerró la empacadora por la conversión de la producción frutícola a orgánica.

Hoy, es la tercera generación familiar la que está a cargo de la empresa, Juan Martín y María Laura Rosauer hijos de Roberto, fallecido a fines del 2023. Son ellos, los que actualmente llevan adelante el desafío de esta nueva fusión con la empresa Kleppe.

Según las declaraciones de Juan Martín a +P, esta nueva sociedad apunta a traspasar las barreras de la producción tradicional de frutales de pepitas y carozos. La idea es trabajar en la incorporación de otros tipos de frutas y, para eso, es necesario aunar esfuerzos entre ambas empresas.

Visita técnica en su vivero Los Álamos de Rosauer en Villa Manzano, año 1972. Foto: gentileza familia Rosauer.

Hoy, a más de un siglo de sus fundaciones, la unión de Kleppe S.A. y Los Álamos de Rosauer S.R.L. no es solo una integración empresarial: representa la convergencia de dos historias familiares que moldearon la fruticultura del Alto Valle. La tradición, la experiencia y la visión, forjada por generaciones, desde Europa hacia el Alto Valle.

Publicado en Más Producción de La Mañana de Neuquén.

https://masp.lmneuquen.com/fruticultura/kleppe-y-los-alamos-un-legado-familiar-que-transforma-la-fruticultura-del-alto-valle-n1220544

miércoles, diciembre 27, 2023

Falleció Roberto Rosauer, pionero de la fruticultura regional.

 Falleció Roberto Rosauer, pionero de la fruticultura regional.

Los hermanos Rosauer: Juan Erich, Roberto y Marta.


Fue uno de los grandes viveristas no solo reconocido en el país, sino a nivel internacional.

Con hondo pesar, la región del Valle de Río Negro y Neuquén recibió esta mañana el fallecimiento de Roberto Rosauer, un verdadero faro de la fruticultura regional.

Lideró durante años la empresa “Los Álamos de Rosauer”, proveedora de todo tipo de plantas para la producción. La firma es la más importante de la Patagonia.

Trabajo incansablemente a favor de la fruticultura con distintos proyectos de innovación varietal y sistemas de producción ligados al sector. Roberto ha sido reconocido como uno de los grandes viveristas, no solo de la Argentina, sino también a nivel internacional. Tuvo la grandeza de difundir sus conocimiento tomados de los distintos Congresos mundiales en los que participó. Fue un hombre que hizo un enorme aporte a la fruticultura del Valle.

Su partida, sin dudas deja un vacío enorme en toda región.

Noticia publicada en Mas Producción del Diario La Mañana de Cipolletti.

https://masp.lmneuquen.com/fruticultura/fallecio-roberto-rosauer-pionero-la-fruticultura-regional-n1081618

domingo, julio 02, 2023

La familia Rosauer, pionera en la ciudad de Cipolletti.

 


Juan Rosauer fundó en 1920 el vivero "Los Álamos de Rosauer", una importante empresa de la región. Sus plantas se distribuyeron por todo el valle y se multiplicaron en millones.

Por Lic. Vicky Chávez.

La historia de esta pionera familia ha sido motivo de diversos escritos a lo largo de su historia. Una vez más los recordamos porque sus profundas huellas de trabajo tesonero no terminan, continúan en sus descendientes que se encargan de fructificar aquella tarea de los ancestros.

Roberto Rosauer, originario de Austria, nació en 1940 y falleció en Cipolletti. Llegó a Argentina casado con Hewig Klein a fines del siglo XIX y adquirieron tierras tanto en Chaco como en La Patagonia. Primero se establecieron en Buenos Aires, donde nacieron sus tres hijos: Carmen, Rodolfo en 1899 y Juan Erich en 1901. Durante su tiempo en Buenos Aires, Roberto se dedicó a la filatelia y a la impresión de tarjetas postales de Argentina.

Posteriormente, Roberto adquirió campos en la Patagonia, específicamente en las Lagunas –Parque Provincial-al norte del Neuquén y en las márgenes norte y sur del brazo sur del Río Colorado y en la isla de Choele Choel. En este lugar, estableció un paraje conocido como "Paso Peñalva", que luego sería llamado Pomona. Juan estableció su primer vivero en 1920, donde implementó riego mecánico y se especializó en el cultivo de frutales, rosas y la producción de miel. Además, cultivaba frambuesas y elaboraba dulces.


Durante un viaje en tren desde Buenos Aires hacia el sur, Juan Rosauer tuvo la oportunidad de conocer a Sir Montague Eddy, el Gerente del Ferrocarril del Sud. Al enterarse de los conocimientos de Juan, Eddy le solicitó que estableciera un vivero de plantas frutales, como parte de un proyecto de desarrollo de la fruticultura impulsado por la empresa inglesa en la región. El Ferrocarril del Sud tenía una chacra experimental en Cinco Saltos, donde llegaban las plantas madres desde Inglaterra para su multiplicación y estudio de su adaptabilidad al clima y a las tierras de la zona.

De esta manera, se comenzaron a identificar las variedades más adecuadas para las diferentes plantaciones, lo que les valió el reconocimiento con numerosas medallas. Este fue el inicio de lo que posteriormente se convertiría en una próspera industria frutícola en nuestro valle.

Inicialmente, Juan Rosauer se dedicó a la importación de plantas, las cuales distribuyó a precios promocionales. Con el tiempo, el Ferrocarril del Sud le encomendó la tarea de realizar una multiplicación masiva de frutales, proporcionándole yemas de diferentes variedades de manzanas y perales.


Con un gran trabajo, esfuerzo y dedicación, Juan logró consolidar su emprendimiento. Durante casi veinte años, se dedicó a multiplicar plantas en la zona de Pomona y las comercializó en todo el país. Su arduo trabajo fue reconocido con premios y medallas, que su familia aún conserva como testimonio de la calidad de las plantas.

Mientras tanto, la empresa seguía creciendo. En 1950, adquirieron chacras en Villa Regina, lo que llevó a desarmar y trasladar el vivero de Cipolletti. La primera chacra se subdividió para convertirse en un barrio que hoy conocemos como Barrio Rosauer. Durante los años siguientes, la familia vivió en Villa Regina y fue testigo de los grandes cambios políticos y económicos tanto del país como de la región. Sus padres viajaban casi a diario en camioneta desde Cipolletti hasta Regina.


En estos tiempos compró su casa en Cipolletti: en 1940 compró las primeras 20 hectáreas y se radicó allí. En ese año falleció su padre, don Roberto. Al año siguiente se casó con Irene Toschi con la que tuvieron tres hijos: Martha, Juan Roberto y Juan Erich. De acuerdo con el testimonio de sus hijos fueron un matrimonio consolidado lo que fue uno de los mayores motivos del éxito empresarial. En 1950 Rosauer vendió el campo de Paso Peñalva a la familia Franco de Cipolletti. Más adelante llegaron comodidades que facilitaron el trabajo a la distancia: se asfaltó la ruta 22 y hubo mejores transportes y comunicaciones.

Ya en 1960 la empresa estaba consolidada y compraron varias hectáreas, para hacer rotación de suelos sin mover sus instalaciones. Vivero “Los Álamos” se mudó a Campo Grande, compraron 300 hectáreas lugar en donde todavía no había establecimientos frutícolas. También había comprado tierras en ese lugar un amigo de la familia, don Roberto Gasparri. Martha relató que “Cuando fuimos a Campo Grande fue como volver a empezar; cuando llegamos solo había tierra y agua. Construimos las instalaciones y poco a poco llegaron las comodidades como el teléfono”.

En la década del ’70 se iniciaron nuevas actividades, en 1974 inauguró su propio frigorífico y empaque. Recordaba Martha que en 1950 Rosauer había participado de la fundación del primer frigorífico de su ciudad, el Frigorífico Cipolletti, junto a los Gasparri, Los Mohr, los Toschi, Bassi y otros.

Don Rosauer trabajó hasta que sus fuerzas se lo permitieron. En su retiro escribía recomendaciones a sus hijos, los orientaba con su experiencia y consejo. Apasionado por su trabajo, pasaba largas horas en el vivero, abocado a la producción, tuvo excelentes colaboradores como Ernesto Marti Reta quién lo acompañó fielmente durante varios años, que lo liberaban del manejo de las finanzas. Sus últimos años pasaba con sus nietos y pasaba las tardes jugando al truco con su esposa, y así lo encontró la muerte.

Murió el 26 de junio de 1986 en Cipolletti; sus descendientes continuaron con el vivero más importante de la Patagonia. La familia reestructuró la empresa e incorporó a la tercera generación de los Rosauer.

Familia Toschi:

Don Luis Toschi era propietario de chacras y un almacén de Ramos Generales donde Juan Rosauer solía abastecerse. Fue allí donde Juan conoció a Irene, una de las hijas de Don Luis.

Los hijos de Juane Irene pasaron sus primeros años en Cipolletti, compartiendo el mundo de esfuerzo de sus padres. Rara vez salían de vacaciones. Para cursar la escuela secundaria, fueron enviados a Buenos Aires y, una vez graduados, regresaron para trabajar en el negocio familiar.

Debido a los logros y la dedicación de la familia Rosauer, el municipio de Cipolletti emitió una ordenanza que nombró en su honor al Parque Meteorológico, ubicado entre las calles Blas Parera, Ceferino Namuncurá y las avenidas Mengelle y Mariano Moreno.

Hoy en día, la empresa está en manos de Roberto Rosauer, quien representa la tercera generación de la familia. Continúa buscando y probando las mejores variedades de frutales y rosales.

Publicado en La Mañana de Cipolletti.

1º de julio de 2023.

https://www.lmcipolletti.com/la-familia-rosauer-pionera-la-ciudad-cipolletti-n1036995

jueves, julio 28, 2016

Es la localidad más pintoresca dentro de la isla de Choele Choel, en el Valle Medio del río Negro. Sus callecitas con sauces y las plazas repletas de rosales e históricos pinos invitan a visitarla. Nuevos emprendimientos productivos se instalaron en cercanías.

La puerta sur de ingreso al Valle Medio es un pueblo de 1.500 habitantes donde el verde resiste el invierno y se apodera de todo en primavera y verano.
“Me quiero ir a vivir a Pomona. Ya se que es un poco tranquilo, pero es ideal para criar pibes, para verlos crecer sin tener miedo” dice Jesús, de 26 años.
Si algo ha logrado mantener intacto el bello jardín que es Pomona hay que atribuirlo a la tranquilidad de sus calles y la casi nula tasa de delitos. De hecho, un funcionario municipal declaró días atrás que estaba muy preocupado por los mensajes cargados de sexo que escriben los pibes en la garita del colectivo.
Aquí no hay casas precarias, ni lujosas. Esa aparente igualdad se ve rodeada de un marco de belleza natural único, a orillas del brazo sur del río Negro, con gran variedad de plantas y pájaros.
Jorge Maldonado, juez de paz, pasó aquí gran parte de su vida y describe el lugar a grandes trazos. “El grueso de la gente es empleado público o peón rural, no hay mucha distinción. No hay ricos ni pobres. Demográficamente se encuentra estancada, creció la planta urbana, hay más casas, pero eso no significa que haya más gente. De hecho la población disminuyó de 2 mil habitantes a los 1500 que viven ahora. Es que si no encuentra trabajo, la gente se va, y los chicos crecen y también se van por el estudio” señaló.
Desde la curva larga de la ruta nacional 250 por la que se llega a Pomona se pueden observar las nuevas construcciones sobre una gran planicie verde. Pero si esa vista impacta, el ingreso por la calle Perito Moreno es de postal: sauces y rosales bordean el camino. Allí una senda peatonal invita al paseo costeando el pueblo. Igual de bella es la costanera, no muy extensa, pero lo suficiente para observar el paso manso de las aguas del río Negro.
Para “Aurorita” Santa Cruz, de 73 años y 52 trabajando en la comuna, este es “el nuevo Pomona”. Los pequeños barrios fueron naciendo de a 8 viviendas y tuvieron una metodología de construcción que fue pionera para la provincia. En las casas trabajaron en su mayoría mujeres, integrantes de cooperativas, que eran además las beneficiarias para su uso. Hicieron cursos de albañilería y recibían un sueldo. El modelo se replicó en otros municipios.
“Cuando comenzó a funcionar la usina Céspedes, allá por los 60, aquí había unas 20 casas, hoy son muchas más”, dice Aurora.
Dos enormes y frondosos árboles custodian el ingreso al parque San Martín, donde decenas de árboles, plantas ornamentales y florales lo convierten en uno de los pulmones verdes más bellos de la provincia.
En la vida social del pueblo perduran los encuentros –vino de por medio– en el bar del centro. Se repasan también las “novedades” en el viejo almacén de ramos generales. “Es que aquí todos somos como una gran familia”, concluye Roberto Moana, quien creció aquí y hoy conduce el noticiero del canal del Valle Medio.
Lugares
y características.
Parque San Martín. Ubicado en la margen norte del puente de la ruta que lleva a Las Grutas, tiene más de 20 variedades de árboles traídos de Europa y América del Norte. Se destacan las coníferas.

Grandes empresas. Pomona es uno de los territorios más grandes de la provincia. Limita con: Valcheta, San Antonio, General Conesa y Ramos Mexía. En esta enorme extensión se asentaron empresas importantes que cambiaron la matriz productiva, pasando de la fruticultura a la producción de pasturas, con el desembarco del grupo Oses de España. Otras producen maíz y cebolla.
Los rosales
como símbolo.
“La familia Rosauer fue clave para Pomona. No sólo diagramó el pueblo sino que hizo todo para su fundación” sostuvo Jorge Maldonado. Sus huellas están presentes. “Ellos tenían una casa a la derecha de la ruta pasando el puente. Y tierras a manos izquierda, mi bisabuelo trabajó con ellos” agregó.
La familia austriaca Rosauer, llegada a principios del siglo pasado, fundaría en 1920 una empresa que se convirtió en ícono, primero en Valle Medio y luego en el Alto Valle, más precisamente en Cipolletti.
El vivero Los Álamos no sólo se convertiría en referente en la venta de plantas frutales y aún hoy mantiene vigencia en las de rosales.
Es por ello, que la localidad de Pomona, explota de colores con sus diseños florales, que no sólo bordean las calles principales, sino que multiplican por decenas en el parque San Martín.
Publicado en Diario "Río Negro" 27 de julio de 2016.