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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, diciembre 27, 2023

Falleció Roberto Rosauer, pionero de la fruticultura regional.

 Falleció Roberto Rosauer, pionero de la fruticultura regional.

Los hermanos Rosauer: Juan Erich, Roberto y Marta.


Fue uno de los grandes viveristas no solo reconocido en el país, sino a nivel internacional.

Con hondo pesar, la región del Valle de Río Negro y Neuquén recibió esta mañana el fallecimiento de Roberto Rosauer, un verdadero faro de la fruticultura regional.

Lideró durante años la empresa “Los Álamos de Rosauer”, proveedora de todo tipo de plantas para la producción. La firma es la más importante de la Patagonia.

Trabajo incansablemente a favor de la fruticultura con distintos proyectos de innovación varietal y sistemas de producción ligados al sector. Roberto ha sido reconocido como uno de los grandes viveristas, no solo de la Argentina, sino también a nivel internacional. Tuvo la grandeza de difundir sus conocimiento tomados de los distintos Congresos mundiales en los que participó. Fue un hombre que hizo un enorme aporte a la fruticultura del Valle.

Su partida, sin dudas deja un vacío enorme en toda región.

Noticia publicada en Mas Producción del Diario La Mañana de Cipolletti.

https://masp.lmneuquen.com/fruticultura/fallecio-roberto-rosauer-pionero-la-fruticultura-regional-n1081618

domingo, julio 02, 2023

La familia Rosauer, pionera en la ciudad de Cipolletti.

 


Juan Rosauer fundó en 1920 el vivero "Los Álamos de Rosauer", una importante empresa de la región. Sus plantas se distribuyeron por todo el valle y se multiplicaron en millones.

Por Lic. Vicky Chávez.

La historia de esta pionera familia ha sido motivo de diversos escritos a lo largo de su historia. Una vez más los recordamos porque sus profundas huellas de trabajo tesonero no terminan, continúan en sus descendientes que se encargan de fructificar aquella tarea de los ancestros.

Roberto Rosauer, originario de Austria, nació en 1940 y falleció en Cipolletti. Llegó a Argentina casado con Hewig Klein a fines del siglo XIX y adquirieron tierras tanto en Chaco como en La Patagonia. Primero se establecieron en Buenos Aires, donde nacieron sus tres hijos: Carmen, Rodolfo en 1899 y Juan Erich en 1901. Durante su tiempo en Buenos Aires, Roberto se dedicó a la filatelia y a la impresión de tarjetas postales de Argentina.

Posteriormente, Roberto adquirió campos en la Patagonia, específicamente en las Lagunas –Parque Provincial-al norte del Neuquén y en las márgenes norte y sur del brazo sur del Río Colorado y en la isla de Choele Choel. En este lugar, estableció un paraje conocido como "Paso Peñalva", que luego sería llamado Pomona. Juan estableció su primer vivero en 1920, donde implementó riego mecánico y se especializó en el cultivo de frutales, rosas y la producción de miel. Además, cultivaba frambuesas y elaboraba dulces.


Durante un viaje en tren desde Buenos Aires hacia el sur, Juan Rosauer tuvo la oportunidad de conocer a Sir Montague Eddy, el Gerente del Ferrocarril del Sud. Al enterarse de los conocimientos de Juan, Eddy le solicitó que estableciera un vivero de plantas frutales, como parte de un proyecto de desarrollo de la fruticultura impulsado por la empresa inglesa en la región. El Ferrocarril del Sud tenía una chacra experimental en Cinco Saltos, donde llegaban las plantas madres desde Inglaterra para su multiplicación y estudio de su adaptabilidad al clima y a las tierras de la zona.

De esta manera, se comenzaron a identificar las variedades más adecuadas para las diferentes plantaciones, lo que les valió el reconocimiento con numerosas medallas. Este fue el inicio de lo que posteriormente se convertiría en una próspera industria frutícola en nuestro valle.

Inicialmente, Juan Rosauer se dedicó a la importación de plantas, las cuales distribuyó a precios promocionales. Con el tiempo, el Ferrocarril del Sud le encomendó la tarea de realizar una multiplicación masiva de frutales, proporcionándole yemas de diferentes variedades de manzanas y perales.


Con un gran trabajo, esfuerzo y dedicación, Juan logró consolidar su emprendimiento. Durante casi veinte años, se dedicó a multiplicar plantas en la zona de Pomona y las comercializó en todo el país. Su arduo trabajo fue reconocido con premios y medallas, que su familia aún conserva como testimonio de la calidad de las plantas.

Mientras tanto, la empresa seguía creciendo. En 1950, adquirieron chacras en Villa Regina, lo que llevó a desarmar y trasladar el vivero de Cipolletti. La primera chacra se subdividió para convertirse en un barrio que hoy conocemos como Barrio Rosauer. Durante los años siguientes, la familia vivió en Villa Regina y fue testigo de los grandes cambios políticos y económicos tanto del país como de la región. Sus padres viajaban casi a diario en camioneta desde Cipolletti hasta Regina.


En estos tiempos compró su casa en Cipolletti: en 1940 compró las primeras 20 hectáreas y se radicó allí. En ese año falleció su padre, don Roberto. Al año siguiente se casó con Irene Toschi con la que tuvieron tres hijos: Martha, Juan Roberto y Juan Erich. De acuerdo con el testimonio de sus hijos fueron un matrimonio consolidado lo que fue uno de los mayores motivos del éxito empresarial. En 1950 Rosauer vendió el campo de Paso Peñalva a la familia Franco de Cipolletti. Más adelante llegaron comodidades que facilitaron el trabajo a la distancia: se asfaltó la ruta 22 y hubo mejores transportes y comunicaciones.

Ya en 1960 la empresa estaba consolidada y compraron varias hectáreas, para hacer rotación de suelos sin mover sus instalaciones. Vivero “Los Álamos” se mudó a Campo Grande, compraron 300 hectáreas lugar en donde todavía no había establecimientos frutícolas. También había comprado tierras en ese lugar un amigo de la familia, don Roberto Gasparri. Martha relató que “Cuando fuimos a Campo Grande fue como volver a empezar; cuando llegamos solo había tierra y agua. Construimos las instalaciones y poco a poco llegaron las comodidades como el teléfono”.

En la década del ’70 se iniciaron nuevas actividades, en 1974 inauguró su propio frigorífico y empaque. Recordaba Martha que en 1950 Rosauer había participado de la fundación del primer frigorífico de su ciudad, el Frigorífico Cipolletti, junto a los Gasparri, Los Mohr, los Toschi, Bassi y otros.

Don Rosauer trabajó hasta que sus fuerzas se lo permitieron. En su retiro escribía recomendaciones a sus hijos, los orientaba con su experiencia y consejo. Apasionado por su trabajo, pasaba largas horas en el vivero, abocado a la producción, tuvo excelentes colaboradores como Ernesto Marti Reta quién lo acompañó fielmente durante varios años, que lo liberaban del manejo de las finanzas. Sus últimos años pasaba con sus nietos y pasaba las tardes jugando al truco con su esposa, y así lo encontró la muerte.

Murió el 26 de junio de 1986 en Cipolletti; sus descendientes continuaron con el vivero más importante de la Patagonia. La familia reestructuró la empresa e incorporó a la tercera generación de los Rosauer.

Familia Toschi:

Don Luis Toschi era propietario de chacras y un almacén de Ramos Generales donde Juan Rosauer solía abastecerse. Fue allí donde Juan conoció a Irene, una de las hijas de Don Luis.

Los hijos de Juane Irene pasaron sus primeros años en Cipolletti, compartiendo el mundo de esfuerzo de sus padres. Rara vez salían de vacaciones. Para cursar la escuela secundaria, fueron enviados a Buenos Aires y, una vez graduados, regresaron para trabajar en el negocio familiar.

Debido a los logros y la dedicación de la familia Rosauer, el municipio de Cipolletti emitió una ordenanza que nombró en su honor al Parque Meteorológico, ubicado entre las calles Blas Parera, Ceferino Namuncurá y las avenidas Mengelle y Mariano Moreno.

Hoy en día, la empresa está en manos de Roberto Rosauer, quien representa la tercera generación de la familia. Continúa buscando y probando las mejores variedades de frutales y rosales.

Publicado en La Mañana de Cipolletti.

1º de julio de 2023.

https://www.lmcipolletti.com/la-familia-rosauer-pionera-la-ciudad-cipolletti-n1036995

martes, abril 06, 2021

La mujer que cuida los castaños que dejó su abuelo. Nieta de Rodolfo Rosauer, Gabriela Bisso decidió regresar a la chacra familiar para atender y reactivar esa hermosa plantación de 100 árboles que formó parte de un emprendimento.

 

“Mi lugar es acá”. “Mi vida es aquí”, insiste Gabriela Bisso.
Apenas jubilada de la docencia, Gabriela decidió dedicarse a todo lo que su abuelo materno, Don Rodolfo Rosauer, dejó para ella, toda esa tierra y ese legado escondido en el delicioso fruto producto de los castaños, la mayoría cultivados por él.
Desde hace algún tiempo, Gabriela se ocupa en persona de este predio de 3 hectáreas. Atiende la plantación de 100 castaños añosos, para luego abastecer a la gente de la zona, a algunas empresas y a grandes chefs de algunos restaurantes de Buenos Aires.

“Mi vida es aquí”, dice la mujer con un profundo sentimiento reflejado en su rostro.
“Después de trabajar por 33 años en una escuela de Luis Beltrán, me jubilé. Este es mi lugar, mi tierra, la que mi abuelo eligió para mí”, se emociona Gabriela a RÍO NEGRO.

6:30 am suena la alarma que despierta el día de Gabriela.
Levantarse y salir a caminar 6 km con sus perros es una fuente de energía, para dar comienzo a las tareas, después de un buen desayuno.
En una chacra el trabajo no falta, pero tiene sus prioridades y lo primordial es alimentar a los animales: las gallinas, varios gansos, una potranca llamada Alfa y un burrito Platero, además de los 12 perros rescatados y 4 gatos.

Luego de las tareas domésticas, el comienzo de la tarde la dedica al cuidado y limpieza de los árboles. Curar el olivillo, atender el riego, separar las pasturas para los animales, arreglar el alambrado, manejar el tractor, la motosierra o la moto-guadaña son cosa de todos los días para Gabriela.

La mujer lleva en su espalda, gran parte de la historia de Pomona. Es que este es el lugar donde su abuelo dejó una huella imborrable. Hija de Nora Rosauer y Jorge Bisso, con apenas 5 años llego a Pomona junto a sus hermanos desde Buenos Aires. Sus padres querían una crianza sana para ellos y el lugar era perfecto. “Así llegamos a Pomona, los 7 en una combi- con perros, gallinas y el gato”, recuerda la mujer y añade: “mi papá se encargó de administrar los campos del abuelo trabajando la ganadería y pastura. En una de las chacras había nogales, almendros y castaños, que el abuelo Rosauer había cultivado”.

Después, la familia comenzó a dedicarse a los frutos secos abasteciendo a una persona del Mercado Central de Buenos Aires. Se cosechaba y clasificaba en dos tamaños de castañas: medianas y grandes. Se colocaban en bolsitas de un kilo y distribuían en cajas con 10 bolsas cada una, correctamente etiquetadas y de gran presentación, para después ser enviadas en un camión refrigerado, destinadas a Buenos Aires.
“Muchos años realizamos ese trabajo hasta que el intermediario empezó a fallar y decidimos dejar”, acota la mujer.

“Con mi papá hacíamos un buen equipo y muy compañeros”, recuerda Gabriela y agrega: “trabajábamos todo el día en la clasificación, mamá pesaba las castañas, papá colocaba en cajas y yo clasificaba y embolsaba. Las cargábamos y llevábamos a un transporte en Beltrán, a cualquier hora porque el camión no viajaba todos los días”.

Después de fallecer el padre, sus hermanos regresaron a Buenos Aires junto a con la madre, que hoy tiene 85 años.

En la actualidad, no cuenta con un comprador fijo, sin embargo, Gabriela no baja los brazos y ahora que dispone el tiempo completo renovó este emprendimiento nuevamente en honor a su abuelo y padre.
Gabriela sintió esta tierra como su lugar en el mundo donde el destino ancló sus ilusiones. Una vida tranquila lejos de ruidos típicos de ciudades, acompañada de sus animales, los castaño y sus ricos frutos.

Publicado en Diario "Río Negro", 4 de abril del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/la-mujer-que-cuida-los-castanos-que-dejo-su-abuelo-1753814/

viernes, diciembre 21, 2018

21 de diciembre de 1966: se concretó un puente aéreo para traer braceros tucumanos, trabajadores temporarios que se dedicaban a la recolección de la caña de azúcar y una vez terminada la zafra quedaban desocupados.

El operativo Cervantes.

Un acuerdo entre las provincias de Tucumán, Río Negro y Neuquén trajo al Alto Valle a cientos de braceros para la cosecha de frutas. Pero la experiencia no prosperó.

El 21 de diciembre de 1966 se concretó un puente aéreo para traer braceros tucumanos, trabajadores temporarios que se dedicaban a la recolección de la caña de azúcar y una vez terminada la zafra quedaban desocupados. De acuerdo con un plan piloto llamado “Cervantes”, serían traídos desde Tucumán hasta Río Negro y Neuquén para dedicarse a la cosecha de frutas en ambas provincias.
Este plan había surgido gracias a un acuerdo al que llegaron los gobernadores de Neuquén Rodolfo Rosauer, de Río Negro Luis Lanari y de Tucumán Fernando Aliaga García. Era una experiencia con personal seleccionado en cuanto a antecedentes, aptitudes de trabajo y salud. En un comienzo se iban a traer 700 braceros; 350 de ellos estaban destinados a Cervantes, en Río Negro, y en Neuquén irían a Centenario, 250 y otros 100 a Plottier.
Siguiendo el plan, los primeros braceros llegaron el 26 de diciembre y las respectivas provincias proveerían los medios de transporte para llegar a los lugares de trabajo que previamente se habían destinado. Para el traslado a las provincias, la Secretaría de Aeronáutica de la Nación había destinado para el puente un avión DC 6 y otro DC 4, que harían dos viajes por día, trayendo a 70 y 42 hombres por vez.
Los contingentes llegaron al aeropuerto de Neuquén y fueron recibidos pomposamente por funcionarios y productores de las provincias destinatarias. Participaron de un almuerzo a la criolla ofrecido y primeramente fueron llevados a Cervantes, uno de los destinos de sus nuevos trabajos, y se suponía que paulatinamente serían llevados a todos los otros puntos donde desempeñarían sus trabajos.
Pero lamentablemente esta experiencia no terminó de la manera planeada, y resultó en un verdadero fracaso.
Publicado en Diario "Río Negro", 23 de diciembre de 2017.

lunes, agosto 06, 2018

5 de Agosto de 1.966: Inicia su período como Gobernador de la Provincia del Neuquén, el Ingeniero Rodolfo Ernesto Rosauer.


5 de Agosto de 1966.

Inicia su período como Gobernador de la Provincia del Neuquén, designado por el Gobierno de la Revolución Libertadora, el Ingeniero Rodolfo Ernesto Rosauer, hasta el 24 de febrero de 1970, en que es reemplazado por Don Felipe Sapag, designado por el Presidente de la Nación General Juan C. Onganía, hasta el 22 de Agosto de 1972 en que renuncia al cargo para postularse como Gobernador en las elecciones del 11 de Marzo de 1973, siendo reemplazado por el Ing. Pedro Salvatori que cumplió su gestión desde esa fecha hasta el 25 de Mayo de 1973.


Fuente: Acontecimientos y Protagonistas de la Historia del Neuquén - Efemérides - Lic. Ricardo A. Koon - Neuquén, 1992.
Publicado en Archivo Histórico Municipal.

Nota: donde dice "Revolución Libertadora" fue la "Revolución Argentina" del "generalito" Onganía. "Jhonny" Bigote.

jueves, julio 28, 2016

Es la localidad más pintoresca dentro de la isla de Choele Choel, en el Valle Medio del río Negro. Sus callecitas con sauces y las plazas repletas de rosales e históricos pinos invitan a visitarla. Nuevos emprendimientos productivos se instalaron en cercanías.

La puerta sur de ingreso al Valle Medio es un pueblo de 1.500 habitantes donde el verde resiste el invierno y se apodera de todo en primavera y verano.
“Me quiero ir a vivir a Pomona. Ya se que es un poco tranquilo, pero es ideal para criar pibes, para verlos crecer sin tener miedo” dice Jesús, de 26 años.
Si algo ha logrado mantener intacto el bello jardín que es Pomona hay que atribuirlo a la tranquilidad de sus calles y la casi nula tasa de delitos. De hecho, un funcionario municipal declaró días atrás que estaba muy preocupado por los mensajes cargados de sexo que escriben los pibes en la garita del colectivo.
Aquí no hay casas precarias, ni lujosas. Esa aparente igualdad se ve rodeada de un marco de belleza natural único, a orillas del brazo sur del río Negro, con gran variedad de plantas y pájaros.
Jorge Maldonado, juez de paz, pasó aquí gran parte de su vida y describe el lugar a grandes trazos. “El grueso de la gente es empleado público o peón rural, no hay mucha distinción. No hay ricos ni pobres. Demográficamente se encuentra estancada, creció la planta urbana, hay más casas, pero eso no significa que haya más gente. De hecho la población disminuyó de 2 mil habitantes a los 1500 que viven ahora. Es que si no encuentra trabajo, la gente se va, y los chicos crecen y también se van por el estudio” señaló.
Desde la curva larga de la ruta nacional 250 por la que se llega a Pomona se pueden observar las nuevas construcciones sobre una gran planicie verde. Pero si esa vista impacta, el ingreso por la calle Perito Moreno es de postal: sauces y rosales bordean el camino. Allí una senda peatonal invita al paseo costeando el pueblo. Igual de bella es la costanera, no muy extensa, pero lo suficiente para observar el paso manso de las aguas del río Negro.
Para “Aurorita” Santa Cruz, de 73 años y 52 trabajando en la comuna, este es “el nuevo Pomona”. Los pequeños barrios fueron naciendo de a 8 viviendas y tuvieron una metodología de construcción que fue pionera para la provincia. En las casas trabajaron en su mayoría mujeres, integrantes de cooperativas, que eran además las beneficiarias para su uso. Hicieron cursos de albañilería y recibían un sueldo. El modelo se replicó en otros municipios.
“Cuando comenzó a funcionar la usina Céspedes, allá por los 60, aquí había unas 20 casas, hoy son muchas más”, dice Aurora.
Dos enormes y frondosos árboles custodian el ingreso al parque San Martín, donde decenas de árboles, plantas ornamentales y florales lo convierten en uno de los pulmones verdes más bellos de la provincia.
En la vida social del pueblo perduran los encuentros –vino de por medio– en el bar del centro. Se repasan también las “novedades” en el viejo almacén de ramos generales. “Es que aquí todos somos como una gran familia”, concluye Roberto Moana, quien creció aquí y hoy conduce el noticiero del canal del Valle Medio.
Lugares
y características.
Parque San Martín. Ubicado en la margen norte del puente de la ruta que lleva a Las Grutas, tiene más de 20 variedades de árboles traídos de Europa y América del Norte. Se destacan las coníferas.

Grandes empresas. Pomona es uno de los territorios más grandes de la provincia. Limita con: Valcheta, San Antonio, General Conesa y Ramos Mexía. En esta enorme extensión se asentaron empresas importantes que cambiaron la matriz productiva, pasando de la fruticultura a la producción de pasturas, con el desembarco del grupo Oses de España. Otras producen maíz y cebolla.
Los rosales
como símbolo.
“La familia Rosauer fue clave para Pomona. No sólo diagramó el pueblo sino que hizo todo para su fundación” sostuvo Jorge Maldonado. Sus huellas están presentes. “Ellos tenían una casa a la derecha de la ruta pasando el puente. Y tierras a manos izquierda, mi bisabuelo trabajó con ellos” agregó.
La familia austriaca Rosauer, llegada a principios del siglo pasado, fundaría en 1920 una empresa que se convirtió en ícono, primero en Valle Medio y luego en el Alto Valle, más precisamente en Cipolletti.
El vivero Los Álamos no sólo se convertiría en referente en la venta de plantas frutales y aún hoy mantiene vigencia en las de rosales.
Es por ello, que la localidad de Pomona, explota de colores con sus diseños florales, que no sólo bordean las calles principales, sino que multiplican por decenas en el parque San Martín.
Publicado en Diario "Río Negro" 27 de julio de 2016.

domingo, enero 29, 2012

29 DE ENERO DE 1997: FALLECIMIENTO DE OSVALDO SORIANO (II).



Hace 15 años partía el “Gordo” Osvaldo Soriano un “escritor hecho a sí mismo” y castigado por “académicos” Vivió en el Alto Valle de Río Negro.


"Un grande, como Arlt y como Cortázar, que fundó su propio lenguaje y su propio reino de imaginación", lo definió el escritor Tomás Eloy Martínez.
Con gran fama fuera de su país, "se fue, como corresponde a un argentino cabal, sin haber recibido nunca ninguno de los numerosos premios oficiales o institucionales que este país concede a otros con menos obra, menos talento y menos grandeza creadora", escribió Eloy Martínez

"Acaso cometo el error de vestir a los perdedores con el ropaje de los sueños", dijo vez Osvaldo Soriano.
Había nacido en “La feliz” Mar del Plata el 6 de enero de 1943 en una modesta casa sobre la calle Alvear. Su padre era inspector de Obras Sanitarias trabajaba en la instalación de la red cloacal. Su padre un catalán que convencido de que con trabajo se podía progresar en la vida llevó a la familia Soriano de mudanza tras mudanza.
Y cuando Osvaldo Soriano tenía unos 13 años les anunció que quería probar suerte en los pozos de petróleo de la Patagonia. Su mujer Eugenia y el pequeño Osvaldo lo a miraron a José Vicente con una mezcla de resignación y de fastidio y no era para menos cuando Osvaldo tenía tres años tuvieron que instalarse en la provincia de San Luis, luego en Río Cuarto.
Llegaron a Neuquén y un tiempo después alquilaron un chalet en la esquina de Mengelle y Alem, en Cipolletti, donde actualmente funcionan las oficinas de la estatal Aguas Rionegrinas. Para Osvaldo, Cipolletti se presentaba ante sus ojos como "un verdadero Far West", con calles de tierra, sin librerías, con diarios que llegaban con tres días de retraso, ni siquiera un lugar donde escuchar música o ver alguna obra de teatro, y con sólo tres únicos entretenimientos: cine, carreras de motos y fútbol y el amor de sus amores: San Lorenzo de Almagro. En su dormitorio mostraba a sus amigos del barrio las fotos de aquella delantera azulgrana que integraban: Facundo, Ruiz, Omar Higinio García, Sanfilippo y Boggi, esos ídolos deportivos, que sólo conocía por la revista "El Gráfico" de los relatos de la radio LU5 Radio Splendid de Neuquén.
Esos años de residencia en tierra patagónica fueron reflejados con mucho cariño y precisión y calidad literaria por el escritor en los relatos incluidos en los libros "Cuentos de los años felices" y "Piratas, fantasmas y dinosaurios".
Fútbolero desde chico su padre era el que ponía el dinero para comprar las camisetas (blancas con una raya roja similar a la de River Plate) del equipo en que jugaba Osvaldo, llamado Defensores de Belgrano, junto a sus amigos Eduardo Garnero, Juan Carlos de Rioja, Juan Honorio, los hermanos Rosauer y Ramón Vásquez... Todos ellos se pasaban las tardes en el parque de la casa de Osvaldo tirando centros para que la metiera de cabeza o de chilena.

Pero hay algo que tanta vida llena mudazas en busca de trabajos mejores que permitieran mejorar la vida de esta familia cuando se trasladan a Tandil y que hicieron que Osvaldo jamás le perdonara a su padre el haber tenido que dejar el fútbol en Cipolletti (también jugó en un equipo llamado Confluencia) y un pedazo de felicidad que es la adolescencia. Con los años reflexionaba: "El viejo era un luchador y nos llevaba de pueblo en pueblo porque creía que, a pesar de alguna caída, había un mañana mejor para la Argentina. Pero ¿por qué no me preguntó si yo quería vivir en todos los sitios adonde lo llevaba su trabajo?".
En 1973 publicó su primera novela “Triste, solitario y final”. En 1976, poco antes del golpe de Estado, Soriano se trasladó a Bélgica.
En 1974 en la ciudad de Capitán Sarmiento escribió su segundo libro “No habrá más penas ni olvido”, el título proviene del tango de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, Mi Buenos Aires querido ("Mi Buenos Aires querido/cuando yo te vuelva a ver/no habrá más penas ni olvido"), publicada viviendo en Bélgica en 1978. Dice Soriano: “Yo estaba muy sensibilizado por ese disparate que ocurría en el país y que nos desbordaba en todos los aspectos: ¿qué era eso de que Perón bautizara como peronistas a quienes no lo eran y echara peronistas que sí lo eran?”. En las páginas de "No habrá más penas ni olvido", uno de sus personajes pronuncia la ya célebre frase: "Si yo nunca me metí en política, siempre fui peronista". Fue llevada al cine por Héctor Olivera, ganó el Oso de Plata en el festival de Berlín. Luego vivió en París en donde junto a Julio Cortázar, Hipólito Solari Yrigoyen y Carlos Gaveta fundan el periódico "Sin Censura", en el que se denunciaban las aberraciones y los crímenes perpetrados por los militares en la Argentina.
En 1983 se publicó “Cuarteles de invierno”. En 1984 regresó a nuestro país y fundó el diario "Página/12"; ese mismo año apareció “Artistas, locos y criminales” y en 1988 “Rebeldes, soñadores y fugitivos, colecciones de historias de vidas”. Ese mismo año se publicó “A sus plantas rendido un león”. En 1990 escribió “Una sombra ya pronto serás”, novela que fue llevada al cine en 1994 por Héctor Olivera. En 1993 publicó “Cuentos de los años felices”. Las novelas “Triste, solitario y final”, “No habrá más penas ni olvido”, “Cuarteles de invierno” y “A sus plantas rendido un león”, fueron publicadas en 20 países y traducidas a los idiomas inglés, francés, italiano, alemán, portugués, sueco, noruego, holandés, griego, polaco, húngaro, checo, hebreo, danés y ruso.
Fragmentos del reportaje de Cristina Castello a Osvaldo Soriano el 19 de noviembre de 1995.
- ¿Por qué gana el menemismo desde el '89?
- La anterior es una de las razones entre varias. Otra es que la alta dirigencia y la clase más disminuida, son dos polos opuesto, que se miran en el mismo espejo y dicen: "en una de esas, mañana nos va mejor. Y otra causa es que desaparecieron los partidos: el radicalismo no existe.
- Sobre todo después del Pacto de Olivos ,entre Alfonsín y Menem.
Sí pero seamos sinceros: el peronismo tampoco existe y hay "políticos" pero sin partidos, porque s fueron desbordados por una condición "new age" del subdesarrollo. Por eso no hay capacidad crítica ni se tiene en cuenta que el voto cobra sentido cuando se cumplen las promesas.
- Y no sólo no se cumplen: se traicionan.
- ...Y por eso se pierde la confianza en el prójimo y - en el hecho de votar.
- Pero es que no hay educación, no hay cultura, no hay memoria, ni lazos de solidaridad: el retroceso de Argentina es feroz.
- ¡Claro! Entonces alguien le dice a algún chico: "¿cómo votaste a (Antonio Domingo) Bussi, si él mató a tu papá?", y el chico contesta: "no me di cuenta, no me enteré".

- ¿Dónde están hoy los próceres?
- Hoy no hay próceres: hay "ídolos". Pero es bueno escuchar a qué patriotas nombran los presidentes en sus discursos. O si no los nombran: en ambos casos hay un mensaje bien interesante.

- ¿Tu certeza hoy se llama Manuel?
- Mi hijo Manuel es una esperanza. Pero también es mi último gol.

Fuente de información: Internet.

jueves, junio 09, 2011

El Ing. Roberto Gasparri "El visionario". Primera Parte.

Quisiera decir que tengo alegría en lo que doy pero con mi canto voy más triste de lo que vengo. "Milonga más triste"
de Alfredo Zitarrosa.
Se reproduce con un inmenso "Dolor-País" la Primera Parte de la historia del Ing. Roberto Gasparri que publicara en el 2008 el Diario Río Negro en el Suplemento Rural las imágenes pertenecen a la misma nota. 

El ingeniero que pudo con el desierto pero no con la Argentina Endeudado y acorralado por el poder tuvo un final que no mereció. Ésta es la primera parte de su ejemplar historia. 
Por JAVIER AVENA.
Parado frente a un inmenso cañadón, rodeado por sus empleados más fieles, el hombre que está a punto de dar la orden de empezar a convertir ese desierto en un vergel parece un general que arenga a su tropa antes de la batalla. Le han dicho que es imposible, han apostado a que no podrá, pero eso no lo intimida. Ahí va el ingeniero Gasparri al frente de ese puñado de pioneros, protegido del sol por el sombrero de ala ancha. En la mano derecha lleva el portafolios negro lleno de papeles con los que improvisa reuniones en medio del campo y el mapa donde trazó el destino de esas 20.000 hectáreas de monte virgen a orillas del río Neuquén. Pronto avanzarán las máquinas, huirán las víboras y las liebres y caerán los alpatacos y las jarillas, mientras seis baquianos a caballo, los únicos habitantes del lugar, controlan que no ingresen intrusos en ese territorio sin alambrar que nunca volverá a ser el mismo. -Acá vamos a emparejar y plantar. Estas tierras van a ser de lo mejor -dice Gasparri, mientras sus acompañantes lo miran incrédulos: ese páramo y esos cañadones de cuatro metros de profundidad y un kilómetro de extensión no son una presa fácil en medio del polvo y el ripio, sin una gota de agua ni caminos. De esa madera están hechos los visionarios: ven lo que otros no ven. Aquel sueño que se puso en marcha en diciembre de 1969 hoy es la marca más taquillera de la producción neuquina: San Patricio del Chañar, con nada menos que el 40% de la superficie frutícola provincial y bodegas de alta gama que producen más de 13 millones de litros al año, exportan y ofrecen su gastronomía gourmet. Pero el hombre que lo soñó, el que lo hizo posible, pasó sus últimos días en un negocio de todo por 2 pesos en Río Cuarto junto a su hijo Fernando, mientras se remataban sus chacras, vehículos y herramientas en el polideportivo municipal levantado en las tierras que él había donado, en un ambiente de fiesta que cerraba el círculo de una paradoja cruel. Ésta es la historia de Roberto José Gasparri, el ingeniero que pudo con el desierto pero no con la Argentina. GRINGOS Juan Gasparri y cuatro de sus ocho hijos (José, Marieta, Víctor y Antonio) desembarcan en Buenos Aires en 1904. Provienen de Ascoli Piceno, 100 kilómetros al este de Roma. Como tantos otros, escapan del hambre y quieren hacer la América. Otros, más afortunados, eligen la del Norte. Se afincan en la provincia de Santa Fe, en las afueras de Rosario. En 1905 los siguen su mujer, Juana Ricci, y los demás hijos: Emilio, Atilio, Quinto y Enrique, que cruzan el Atlántico en el "Alfonso XIII". Primero producen papas como peones y luego alquilan una quinta. Les va bien: a base de trabajo y ahorro logran instalar un almacén de ramos generales en Cuatro Esquinas. Allí Emilio se pone de novio con Rosa Pagano. Un día la pasa a buscar en el auto de Gasparri Hermanos y revoluciona el pueblo: es la primera vez que circula uno por sus calles. Se casan en 1921 y tienen cinco hijos: Roberto, Pedro, Catalina, Nelly y Elga. Pedro muere a los 4 años, víctima de una enfermedad pulmonar fulminante. En 1927, con la empresa en crecimiento, los hermanos se dispersan en distintas ciudades. A Emilio le toca Buenos Aires. Van a vivir a la planta alta de una casa en Barracas, al sur de la ciudad. La terraza es amplia y los chicos la patinan de lado a lado. También les divierte saltar de cama en cama. aunque a sus padres no. Estudian en colegios de la zona. En 1937 la firma le asigna una nueva misión a Emilio: hacerse cargo de la empresa en Río Negro. Se radican en Cipolletti, donde la vida parece ser más tranquila. Las chicas están felices porque ahora sí su padre las deja ir a bailar a El Prado Español o al club. De a poco Roberto deja su rol de hermano mayor protector que les espanta los pretendientes. Le dicen que está flaco y se dedica a la gimnasia como un poseído: desarrolla tanta musculatura que el médico le advierte que pare porque si sigue así va a oprimir el corazón. Cursa las primeras materias para ser ingeniero agrónomo cuando le toca el servicio militar en Covunco, en el Regimiento de Infantería del Ejército enclavado en la bella precordillera neuquina. Sale a los tres meses como subteniente de reserva. Mientras el mundo se desangra en la Segunda Guerra, la Argentina vive tiempos agitados con los militares en el poder y un joven coronel que comienza a construir su leyenda en la Secretaría de Trabajo: Juan Domingo Perón. Lejos de la convulsionada Buenos Aires, Gasparri es convocado otra vez a Covunco, donde permanece otros 19 meses. Al terminar sus estudios, su padre lo premia con un viaje por Estados Unidos. Recorre, mira y aprende, como hará cada vez que visite otro país. Al regresar se incorpora a pleno a la empresa familiar. Por entonces los Gasparri, que han comprado una chacra de 60 hectáreas a la que han bautizado "La Juana" en homenaje a la madre, se asocian con los Toschi en la producción de manzanas. Montan una pequeña planta de empaque en Cipolletti, aunque luego la sociedad se disuelve. Con el auge del mercado interno, los años '50 son tiempos de expansión para ellos. Adquieren más chacras: "San José" (25 hectáreas), "San Emilio" (120), "San Antonio" (40), "San Quinto" (80) y, por último, otra ubicada en Vista Alegre (60 hectáreas). Arman una nueva sociedad con los Rosauer y los Boschi, entre otros. Mientras tanto, Roberto Gasparri ya da muestras de su capacidad de liderazgo y su visión de futuro. Vive entre Buenos Aires y Río Negro y está al tanto de las últimas exigencias del Mercado de Abasto. En el verano del '52 conoce a Ana María Orozco, una maestra de Allen que pasa unos días de vacaciones en la chacra de los Menichelli, casi enfrente de "La Juana". Una tarde Roberto lleva hasta allí al ingeniero Asunción, que va a hacer estudios de suelo. No sabe que lo presentaron como un buen candidato ni que Ana María se decepciona al verlo por culpa de esos enormes anteojos que le dan el aspecto de ser mucho mayor. "Es grande para mí", les dice a sus amigas. Pronto tendrá revancha en una fiesta a la que ambos están invitados. Nace un romance que culminará con el casamiento en 1954. Tienen dos hijos: Claudio y Fernando, que pasan sus primeros años de vida en Buenos Aires, en un departamento de Congreso. El padre está poco en casa: trabaja de domingo a domingo, en Río Negro o en la capital. Arranca a las 7 de la mañana y termina a las 9 de la noche. Y cuando abre la puerta, Eddie, el Cocker blanco con manchas negras, le gruñe porque no lo reconoce. Busca momentos para compartir con sus hijos: juega al fútbol, al bowling o al ping-pong con Fernando, conversa con Claudio... Cena y se acuesta a las diez de la noche; tarda segundos en quedarse dormido. Lo suyo es la producción, las ventas, las tendencias, el futuro. Se acercan los años '60 y los fundadores de la empresa empiezan a dar un paso al costado; es el turno de las nuevas generaciones. Roberto emerge como el indicado para tomar el timón. ESTILOS Es inquieto, innovador, generoso, terco y muy exigente: no ad mite dos errores. A veces llega a las seis de la mañana al galpón en Cipolletti y revisa la planta de empaque palmo a palmo. Y cuando llegan los responsables de área los invita a caminar y les muestra las fallas que encontró. Toma una decisión clave: no escatimar un solo billete si se trata de incorporar tecnología. No le importan los costos; quiere siempre lo mejor y envía a los gerentes a Europa y a Estados Unidos a detectar nuevas máquinas, nuevos sistemas, nuevas ideas. Contra la costumbre de la época, incorpora ingenieros agrónomos. Desarrolla los bines de 450 kilos, que reemplazan a los viejos y pequeños cajones cosecheros. Es un cambio de fondo en el Alto Valle: así el proceso es más rápido y económico. Trae tractoelevadores de Estados Unidos, les pide a firmas locales que los fabriquen y con ellos la cadena productiva es aún más rápida. Tecnifica las plantas de empaque y cambia los platillos de lona por otros de plástico, más higiénicos. Y hace otro aporte fundamental, con la construcción de la sala frigorífica más grande de Sudamérica. Sabe que el mejor negocio es guardar parte de las manzanas y las peras en frío para venderlas en contraestación en el mercado interno o en Brasil. -Tenemos que estar cuando nadie está -explica. Y esa estrategia le da excelentes resultados. Hincha de Boca, juega de centrodelantero en los picados de la empresa y muestra su olfato para el gol. No se pierde los asados de los viernes con los colaboradores ni los célebres de fin de año con todo el personal, con regalos y sorteos. Otorga préstamos para construir viviendas para los empleados y le dice al médico de la empresa y personal, Raúl Olavegogeascoechea, que la empresa se hace cargo de los accidentes laborales y que no hay que reparar en gastos si algún operario o sus familiares deben ser trasladados a otras provincias para ser atendidos. A fines de los años '60 va por más. Quiere sumar tierras, expandirse. Sobrevuela Río Colorado en una avioneta pero algo no lo convence. Recuerda aquel consejo de su padre y opta por El Chañar. El 31 de diciembre de 1969 alza su copa y brinda con una frase que lleva su sello:"Este año va a ser nuestro". Con la conquista del desierto neuquino se acerca la etapa más vertiginosa de su vida. Días de ilusiones y de hazañas, de aciertos y de errores, de brillo en los ojos con cada metro ganado. No intuye que luego vendrán tiempos de injusticias, deslealtades y traiciones. 
 *Suplemento Rural Diario Río Negro, sábado 6 de diciembre de 2008.

domingo, febrero 06, 2011

Se cumplieron 90 años de la apertura del Banco de la provincia de Río Negro y Neuquén

HISTÓRICAS
PATAGÓNICAS

Se cumplieron 90 años de la apertura del Banco de la provincia de Río Negro y Neuquén.

Fue el sábado 15 de enero de 1921 cuando abrió sus puertas esta institución que en pocos años tuvo varios cientos de empleados. Llegó a ser la segunda fuerza económica luego de la gobernación y uno de los principales del interior del país. Escribe Héctor Pérez Morando.


Jaime Molins era amigo del entonces director del periódico "Río Negro", Fernando Emilio Rajneri. Molins estaba vinculado con el Alto Valle rionegrino porque en 1919 había publicado el libro "El Alto Valle del río Negro" auspiciado por la empresa inglesa Ferro Carril Sud. Además, tenía otros libros y escribía en varios diarios, entre ellos "La Nación".

Unido a Molins estaba Jorge Dantil, que acababa "de fundar con franco éxito el Banco de Formosa. Hombre de negocios muy versado en materia comercial, dominaba ampliamente el campo del mutualismo y la cooperación".

Parece que ambos -según surge de documentación consultada- tuvieron la idea de crear un banco regional. Propusieron la iniciativa a vecinos destacados del Valle, Neuquén y Choele Choel. Hubo varias reuniones preparatorias, con la certeza de contar con los capitales necesarios y, además, "a nadie escapa que pueden coadyuvar en prudencial escala los adinerados de la Capital Federal que tienen en la zona fincas e intereses de no despreciable monto", opinaba el "Río Negro".

Inicialmente se resolvió reunir acciones por quinientos mil pesos (primera serie). Solamente en General Roca y cercanías hicieron punta Huergo y Canale (de la famosa bodega), con diez mil pesos, cinco mil de Taduri; Vellón, diez mil; Christian Nielsen, cinco mil; Alfredo Viterbori, diez mil y Equiza cinco mil, entre otros. En Neuquén Pedro Arabarco, quince mil.

Como hito histórico, nombramos antiguos vecinos que apadrinaron el nacimiento de aquel banco regional. Entre los primeros 130 suscriptores figuraban, además, Juan Abad, Robustiano Alizpurn, Ernesto Accame, Marcos Enacam y Cía., Amar Hermanos, Oreste Amaya, Evaristo Alonso, Juan Arostegui, Nazareno Abelli, Narciso Artar, Pedro Bidegain, Tomás Boland, Manuel Belloni, Augusto Bardi, Laurino Bonacchi, Nicolás Costanzo, Enrique Carro, Gualberto Casteras, Luis E. Dorio, Miguel Equiza, Fernando Erxilape, Domingo Echegoy, Julio Formiga, Agustín y Genaro Fernández, Gutiérrez Hermanos, Dionisio Gadano, Agustín García Sánchez, Huerga Hermanos, Harina y Garat, Juan Ibar, Guillermo Jenkins, Gustavo Lueiro, Manuel Linares, David Martínez, Vistorino Mendoza, Guillermo J. Miró, Augusto Mengelle, Enrique Palmieri, Plottier Hermanos, Nicolás Palacios, Roberto Rosauer, Nazareno Silvetti, Marcos Zorrilla, Manuel Zilvestein, Francisco Santos y otros.

Desde febrero de 1920 el hotel Toscano de General Roca se había constituido en lugar de reunión de Molins, Dantil y vecinos para crear el banco regional. El proyecto marchaba muy bien y se puede decir que rápidamente, seguido semana a semana por el "Río Negro" y con su apoyo periodístico, se fijó el jueves 20 de mayo de aquel año para la asamblea constitutiva, consideración del estatuto y nombramiento del primer directorio.

Esta vez la confitería La Central, de Janun Hnos. y Daduque, de General Roca, los recibió a partir de las 13. La asamblea fue presidida por Miguel Piñeiro Sorondo, conocido empresario allense y contó con la presencia de vecinos de otras localidades. Se aprobó el estatuto y se nombró a los integrantes del primer directorio del Banco de Río Negro y Neuquén SA: presidente, Christian Nielsen; vice, Ernesto Taduri; segundo, Marcos Enacam; vocales, Agustín Fernández, Pedro Arabarco y Francisco Carabelli; síndico titular, Guillermo J. Miro; suplente, Gustavo Lueiro, y gerente, Walter Kaufmann. Posteriormente Gustavo Lueiro fue designado contador tesorero.

El sábado 15 de enero de 1921 -hace 90 años- abrió sus puertas el Banco de Río Negro y Neuquén SA. Hubo champagne. Inicialmente funcionó en la antigua casa de la calle Isidro Lobo, luego en la residencia de W. Kaufmann en calle Belgrano, después en una propiedad de Alfredo Viterbori y desde 1930, en la avenida Roca (ex Centenario). Omitimos los detalles de este primer banco regional patagónico que tuvo sucursal en los más importantes pueblos valletanos, Neuquén, Bahía Blanca y Buenos Aires.

En pocos años tuvo varios cientos de empleados y constituyó la segunda fuerza económica luego de la gobernación y uno de los principales del interior del país, hasta su triste liquidación. La fecha de apertura que tenemos en cuenta surge del periódico "Río Negro" y no de lo que expresan otros autores en libros.


Héctor Pérez Morando
Periodista. Investigador de historia patagónica.

Bibliografía y fuentes principales: Tejada, E. O.: "Pasión y muerte", 1983; Toledo, T. L.: "Historia", 1972; Miller, A.: "A 20 años" (nota en "Río Negro"), 1999; Archivo del diario "Río Negro" (Ana María Alonso), Biblioteca Patagónica (VECH) y otros.

La nota del periodista e investigador Héctor Pérez Morando y la imagen formó parte del Suplemento Económico del Diario Río Negro, domingo 30/01/2011.