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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, diciembre 07, 2025

Norberto Serventi se convirtió en un profundo conocedor de la historia productiva regional.

Norberto Serventi sigue asesorando a productores a sus 80 años. Foto: Cecilia Maletti.

Recorre los valles de Río Negro y Neuquén desde hace 53 años y anticipa su futuro: «Ya está sucediendo».

Por su extensa trayectoria en el norte de la Patagonia y su inagotable curiosidad, Norberto Serventi se convirtió en un profundo conocedor de la historia productiva regional. Desde esa mirada, identifica tendencias y entiende hacia dónde vamos. Un relato sobre los orígenes del Alto Valle y sobre lo que encontró en la región al llegar en la década de 1970.

Norberto Serventi nació en Buenos Aires. Se graduó como ingeniero agrónomo en la Universidad de La Plata en 1972, y desde entonces nunca ha dejado de trabajar. Ese mismo año, desembarcó en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén para trabajar en una fruticultura que atravesaba su apogeo. Sin embargo, su carrera se orientaría luego a la producción forestal, en particular hacia la producción de madera con álamos.

Su trayectoria incluye el paso por firmas frutícolas, forestales, agropecuarias e industriales presentes en Río Negro y Neuquén. Además, fue docente en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue, dictando la materia “el cultivo de las salicáceas” (álamos y sauces) durante 10 años. También fue coordinador del Tercer Congreso Internacional de Salicáceas, celebrado en la ciudad de Neuquén en 2011. A sus 80 años, sigue brindando asesoramiento en importantes proyectos productivos.

[1972-1976] Fue ingeniero jefe de campo de Los Canales de Plottier, una chacra frutícola de la empresa Zucamor ubicada en la localidad de Plottier (Neuquén). Allí encaró un plan de expansión y de cambio tecnológico, reemplazando montes frutícolas tradicionales por montes en espaldera.

[1976-1990] Se desempeñó como jefe del departamento técnico de la Corporación Forestal Neuquina (Corfone). “Fui su primer ingeniero argentino, necesitaban a alguien con experiencia en álamos”, recuerda Serventi.

[1990-1994] Fue gerente de producción en Los Chopos, la empresa forestal de MAM SA (ex Álvarez Hermanos y Durán). Desarrolló forestaciones en Pomona y Darwin (Río Negro) para abastecer la planta industrial, a la que también estuvo íntimamente ligado.

[1994-2003] Se desempeñó como responsable técnico del aprisionamiento de madera de álamo a la planta para la fabricación de celulosa en Productos Pulpa Moldeada, planta ubicada en Cipolletti (Río Negro) y que hoy se llama Celulosa Alto Valle. Allí fabrican celulosa de fibra corta.

[2003-Actualidad] Empieza a trabajar en forma autónoma, y lo sigue haciendo a sus 80 años. En Servicios Neuquinos (Añelo, Neuquén) brinda asesoramiento en proyectos forestales y forrajeros. Asesora a Las Taperitas (Picún Leufú, Neuquén) desde sus primeros pasos en la región.

Entrevista a Norberto Serventi, un gran conocedor de los valles de la Patagonia Norte.

PREGUNTA: ¿Cuándo y cómo llegó al Alto Valle?

RESPUESTA: El mismo año que me recibí, vine de La Plata al Valle a través de un amigo. Yo vivía cerca de una empresa que necesitaba un ingeniero autónomo recién recibido para una importante chacra frutícola de Plottier. Antes de recibirme, ya tenía trabajo, pero yo antes ya había venido a la Norpatagonia. Conocí San Patricio del Chañar (el Chañar) en 1971, cuando todavía no era nada.

P: ¿Qué recuerda de el Chañar en ese viaje?

R: Apenas se emparejaban las primeras 500 hectáreas. En Neuquén el desarrollo de la fruticultura se limitaba a Centenario, Plottier y Vista Alegre, y ahí se terminaba. Pero el gobierno de la provincia ayudó a través de líneas de crédito a la firma de Roberto Gasparri y así comenzó a concretarse el Chañar. En 1972 se estaban plantando las primeras chacras en la picada 1 y 2, con frutales. Hoy hay desarrolladas más de 3.000 hectáreas. Debe haber sido la última colonización de Argentina con simbiosis Estado-privado. Recuerdo un camino de ripio bastante áspero que atravesaba el Chañar y me dijeron “acá va a estar el pueblo”. Y el Chañar es hoy una localidad importante. Ese desarrollo fue todo un acontecimiento porque ahí se pasó de la fruticultura de monte tradicional al monte en espaldera. Esa transición la viví, y a mí me contrataron de la empresa Zucamor justamente para hacer esa transformación. En aquel entonces, un productor con cinco hectáreas de peras Williams era un potentado. Hoy con 30 hectáreas es duro sobrevivir.

«Villa San Patricio de El Chañar», reza el cartel en esta histórica imagen; de gafas y camisa amarilla, Roberto Gasparri. Foto extraída de «El Visionario», de Javier Avena.

P: ¿Qué sabe del origen del Alto Valle?

R: Fue con inmigrantes. Regina, Roca, Neuquén, Allen y Cipolletti han sido colonizadas por inmigrantes italianos, y Huergo, Cervantes, Godoy y Fernández Oro por inmigrantes españoles. Los primeros inmigrantes han sido los pioneros de todo el desarrollo del Valle. Cuando vine estaba en una época de auge. Esta corriente inmigratoria fue posterior al desarrollo del sistema de riego que encaró el ingeniero Cipolletti, contratado por el presidente Roca. Querían desarrollar a nivel nacional zonas bajo riego y él empezó a hacer los estudios de las áreas de regadío, que son todas las zonas de Cuyo. Después vino a la zona y en el año 1910 se empieza a hacer el dique Ballester, de donde nace el canal que le ha dado vida al Valle con sus casi 100 kilómetros de recorrido hasta Regina. El milagro del Valle fue el riego. Cipolletti fue el que marcó el rumbo y luego, producto de las guerras en Europa, empezó toda la inmigración. Me parece que toda la gente de esa época tenía mucha visión y, además, venían con mucha necesidad. Yo alcancé a vivir ese espíritu de trabajo, y aún lo tengo, con 80 años sigo haciendo cosas porque es algo que me apasiona. Además, mi hijo mayor Mauro es colega: es docente de la Facultad local, especialista en suelos y sigue mis pasos.

P: ¿Cuáles fueron las primeras producciones en el Alto Valle, una vez inaugurado el sistema de riego?

R: Forraje. Se empezó a sembrar alfalfa para fijar y estabilizar suelo, porque ahí se trabajaba con caballos y con rastrones. Así descubrieron que la alfalfa era un forraje importante. Formaba parte de una cadena porque había animales, había aves. Empezaron con alfalfa no solo para fijar suelos, sino también para que la gente pudiera alimentarse. Una de las primeras especies que se introdujeron en el Alto Valle fueron los tamariscos, que actuaban como protección de viento; el único árbol autóctono de acá es el sauce colorado. Luego empezaron a desarrollarse las primeras chacras de frutas, cerca de 1930 con la inmigración. Ahí había necesidades de madera para calefacción, pero también para mover la fruta. Gente vinculada al Delta empezó a traer los primeros árboles, álamos criollos. El transporte de la fruta se hacía por el ferrocarril, se vendía fruta a Buenos Aires. A medida que fue aumentando la escala, se empezó a descubrir la calidad de la fruta del Valle.

“El ferrocarril del Sud contrata a principios de siglo a Barcia Trelles, un ingeniero español, como director de su estación agronómica. En Cinco Saltos hizo los primeros ensayos con frutales.” Norberto Serventi, ingeniero agrónomo.

P: ¿Por qué se decidió producir fruta?

R: Siempre en el desarrollo de las distintas zonas, el ferrocarril ha tenido mucho que ver. El Ferrocarril del Sud, después de la conquista del desierto, fue lo primero que vino a la región. Era de los ingleses y a principios de siglo contrata a Barcia Trelles, un ingeniero español, como director de la estación agronómica creada para promover el desarrollo científico de las tierras irrigadas en el valle. Él era un conocedor de fruta y ahí en Cinco Saltos hizo los primeros ensayos con frutales. Fue antes de la inauguración del sistema de riego. Pero cuando se hizo el dique Ballester, ahí también se ensayaban cultivos. Esa fue la base del impulso de los desarrollos de la zona. El desarrollo de la fruticultura tuvo lugar a base de prueba y error. Se hacían básicamente peras y manzanas. La fruticultura del Alto Valle surgió espontáneamente gracias al esfuerzo de todos los pioneros. Cuando empezaba a haber fruta, los empaques eran muy precarios, pero después empezaron a instalar empaques. Fueron a Europa a copiar todo el desarrollo y ahí se empezaron a establecer los vínculos comerciales para exportar la fruta. Llegamos a ser el primer exportador del mundo de peras.

Roberto Gasparri, junto a un peral en flor.
Foto extraída de "El Visionario", de Javier Avena.

P: ¿Hubo algo que lo sorprendiera cuando llegó al Valle?

R: La zona en sí misma. Cuando vine, la fruticultura estaba en pleno desarrollo. Llegué justo cuando se cambia el monte tradicional al monte de alta densidad. En el monte tradicional eran 300-400 plantas por hectárea y se pasa a más de 1.000 plantas por hectárea. Ahora se están plantando 2.500 plantas por hectárea. Fue un proceso de mucha tecnología. El ingeniero Gasparri fue un pionero: todas sus chacras estaban orientadas a ese tipo de monte. Él vendía la hectárea emparejada, bajo riego, fijada y plantadas con frutales, pero también sin plantar. Él desarrollaba chacras y las vendía, y con ese dinero seguía avanzando en su desarrollo en el Chañar. Había entre cuatro y seis empresas dedicadas a emparejar suelos.

P: ¿Cómo ve a los valles norpatagónicos actualmente?

R: Se están transformando. Los valles se volcarán cada vez más a la producción de alfalfa para exportación, que ya está sucediendo en Valle Medio. Es una de las alternativas que tiene el Valle. Cuando alguien produce alfalfa, lo que está vendiendo es agua. La alfalfa tiene excelente calidad en los valles porque uno puede manejar el agua con el riego, se siembran más kilos de semillas por hectárea elevando la productividad, y encima hay alfalfas resistentes a zonas frías. La producción de carne es otra alternativa productiva, al igual que los frutos secos, como nueces, almendras y pistachos. Esta zona, al ser seca, tiene menos plagas que, por ejemplo, Chile. Tiene ventajas ambientales muy importantes. La actividad forestal, sobre todo los álamos, es también una alternativa viable atada a un sistema silvopastoril. Vos podés plantar álamos a baja densidad y sembrar alfalfa durante todo un ciclo de álamos que dura 12 años. Teniendo forraje y carne, la forestación te sale prácticamente gratis. Podés sacar 3.000 kilos de carne por hectárea durante un ciclo de 12 años del cultivo de álamos. La ventaja de todo esto es que, con sistemas de regadío y con agua abundante, se puede hacer ese tipo de desarrollo. Veo al riego superficial por manto con distribución de alto caudal como la gran alternativa para los productores. En Las Taperitas fui un poco el ideólogo interno del sistema de riego que se desarrolló: riego por manto con alto caudal como si fuera una chacra, pero con cuadros de 5 a 12 hectáreas. La horticultura es otra alternativa productiva, al igual que los granados y los olivos. Son todos cambios que vienen, el potencial bajo riego, tanto de Río Negro como de Neuquén, es enorme. Hacen falta superficies bajo riego de 100 hectáreas o más, y la subdivisión de la tierra del Alto Valle ha sido en pequeña escala. Por eso, el Valle Medio, el Valle Inferior o la zona de Añelo son las regiones que tienen más potencial.

«Los valles se volcarán cada vez más a la producción de alfalfa para exportación, es algo que ya está sucediendo en Valle Medio.» Norberto Serventi, ingenieron agrónomo.

*** Publicado en RURAL del diario Río Negro.

Sábado 6 de diciembre del 2025.

https://www.rionegro.com.ar/rural/recorre-los-valles-de-rio-negro-y-neuquen-desde-hace-53-anos-y-anticipa-su-futuro-ya-esta-sucediendo/

jueves, julio 30, 2020

El Chañar podría haber sido un pueblo de Río Negro.

El Chañar podría haber 

sido un pueblo de Río Negro.

En los 70 los rionegrinos pidieron rever el límite con Neuquén. De acuerdo donde se ubicara la línea, la localidad quedaba de un lado o de otro. La astucia de un gobernador fue clave.

Es un secreto que se guarda celosamente y pocos están dispuestos a revelar. Pero los archivos de la Junta de Estudios Históricos de Neuquén se volaron y hoy se sabe que “San Patricio del Chañar pudo haber sido parte de la provincia de Río Negro”. Pero un gobernador neuquino movió las fichas rápidamente y logró ponerle fin a un litigio de límites y meridianos que existía entre ambas provincias.
La historia comienza en 1968, cuando el ingeniero Gasparri compró 20.000 hectáreas situadas al note del río Neuquén, donde el meridiano 10° establece el límite entre Río Negro y Neuquén. Gasparri conociendo la fertilidad de la tierra colocó una bomba y construyó una boca toma para irrigar el suelo.
Cinco años después, el gobierno neuquino fundó el pueblo de San Patricio del Chañar. Se creó la municipalidad, una escuela, una comisaría, un hospital, un registro civil y una sucursal del Banco de la Provincia de Neuquén.
Esta decisión ocultaba algo más que el simple anhelo de poblar el territorio.
En ese entonces, los rionegrinos habían solicitado en el Congreso de la Nación la revisión de la ubicación del meridiano 10°.

Esta línea imaginaria que oficia de límite entre ambas provincias, pasa al oeste de Buenos Aires, pero no tenía por entonces, un punto de inicio, necesario para extender los límites.
Dato 1968 fue el año en que el ingeniero Gasparri compró las 20.000 hectáreas que luego de convertirían en pueblo.
En este punto había dos opiniones, algunos sostenían que estaba en el meridiano 58°15’ pero ese punto se ubica aguas adentro del Río de la Plata. Otros ubicaban el punto de partida en la pirámide de Mayo. Esto obligaba a correr hacia el oeste la línea que delimitaba a Río Negro y Neuquén. Y si esto sucedía, San Patricio del Chañar quedaba dentro del territorio rionegrino.
Cada posición que se le pretendía dar al meridiano variaba en apenas minutos, pero no era una cuestión menor ni fácil de dirimir, ya que en cuestión de meridianos un minuto equivale a 1.852 metros.
Mientras el debate continuaba dentro del Congreso, en estas tierras un gobernador actuó rápido, fundó un pueblo y desarrollo un asentamiento humano. Una localidad con sus pobladores y sus instituciones funcionando se vuelve inviolable e inamovible. San Patricio del Chañar quedó para Neuquén y ya no se volvió a hablar de límites.
Publicado en Diario "Río Negro", 30 de Julio del 2020.

viernes, junio 07, 2019

Una firma anunció que baja el precio de las naftas. La medida entrará en vigencia mañana y tendrá efecto en los surtidores de esa cadena de Río Negro, Neuquén, La Pampa, Chubut y algunas localidades del sur bonaerense.

Una firma anunció que baja el precio de las naftas.

La medida entrará en vigencia mañana y tendrá efecto en los surtidores de esa cadena de Río Negro, Neuquén, La Pampa, Chubut y algunas localidades del sur bonaerense.

En los tiempos en los que los precios parecen subir por ascensor y jamás detenerse, una firma de combustibles lanzó una llamativa campaña por medio de la cual aseguran que serán “la petrolera con los mejores precios del sur del país”.
Puma Energy acaba de lanzar una campaña por medio de la cual a partir de mañana bajará los precios de sus naftas un 2,7% en promedio para lograr ubicarse como la marca más barata en los surtidores.
La rebaja abarca a los cortes Puma Max Premium y Puma Super que pasarán a ofrecerse a menos de un peso de su valor actual en una clara estrategia para ganar mercado en momentos en los que la ventas vienen en picada.
“En Puma Energy seguimos avanzando. Cumplimos nuestros planes y nuestras promesas. Hemos hecho un proceso de optimización en la Refinería de Bahía Blanca, y consolidado nuestra ventaja competitiva en toda la zona de influencia, razón por la cual hoy podemos ofrecer los productos de más alta calidad al mejor precio del mercado”, afirmaron desde de la compañía.
En la región la promoción llegará a la localidades de Neuquén, Centenario, Rincón de los Sauces, San Patricio del Chañar, Allen, Campo Grande, Catriel, Cinco Saltos, El Bolsón, General Roca, Río Colorado, Villa Regina y Bariloche. En tanto que en Chubut podrá conseguirse en Puerto Madryn y Trelew y en La Pampa en General Pico, La Adela y Santa Rosa.
Según los valores oficiales que hoy pueden verse en los surtidores el precio de venta para el caso de la nafta premium rondará los 40,46 pesos, unos cincuenta centavos por debajo de Shell, que es hoy la cadena más barata. En tanto que en la nafta súper el precio tendrá una diferencia similar y rondará los 35,32 pesos.
Publicado en Diario "Río Negro", 7 de Junio de 2019.

jueves, mayo 30, 2019

Gasparri ya descansa en el pueblo que creó: El Chañar. Las cenizas de quien creó el polo productivo a orillas del río Neuquén fueron trasladadas por su familia desde Córdoba para descansar en el mirador del pueblo.


La familia de Roberto Gasparri trasladó desde Córdoba hacia San Patricio del Chañar las cenizas del creador del emprendimiento productivo que nació reconvertido a orillas del río Neuquén.
Los familiares se congregaron junto a autoridades municipales en el mirador de la ciudad, para depositar allí una urna con las cenizas.
Este lugar había sido elegido por él mismo junto a su esposa como el sitio final donde descansarían sus restos al final de sus días.
Según informó la municipalidad de San Patricio del Chañar, ese lugar había sido elegido por la pareja en momentos en los que nacía San Patricio del Chañar y desde allí podía verse a la distancia, el movimiento de una ciudad pujante.
De la misma manera, el propio Gasparri había propuesto la entronización de la Virgen en ese lugar, para que los devotos al pasar, puedan tener allí un espacio destinado a la meditación.
El intendente de la ciudad Ramón Oses dijo que “tener entre nosotros a don Roberto Gasparri es asumir que uno pertenece al lugar donde deja su corazón, donde uno deja el sudor que persigue los sueños y donde uno mira más allá del tiempo presente. Donde uno contempla que esta tierra que pisamos nos pertenece a nosotros, a nuestros hijos, y a todo aquel que no duda en trabajar incansablemente para levantar un país en cualquier lugar, por más remoto que sea”. 
El mandatario local acompañó a Ana María Orozco, viuda de Gasparri, familiares y amigos, en este íntimo y a la vez histórico momento.
De la misma manera, el propio Gasparri había propuesto la entronización de la Virgen en ese lugar, para que los devotos al pasar, puedan tener allí un espacio destinado a la meditación.
El intendente de la ciudad Ramón Oses dijo que “tener entre nosotros a don Roberto Gasparri es asumir que uno pertenece al lugar donde deja su corazón, donde uno deja el sudor que persigue los sueños y donde uno mira más allá del tiempo presente. Donde uno contempla que esta tierra que pisamos nos pertenece a nosotros, a nuestros hijos, y a todo aquel que no duda en trabajar incansablemente para levantar un país en cualquier lugar, por más remoto que sea”. 
El mandatario local acompañó a Ana María Orozco, viuda de Gasparri, familiares y amigos, en este íntimo y a la vez histórico momento.
Publicado en Diario "Río Negro", 30/05/2019.

El homenaje a Roberto Gasparri, creador de El Chañar.

“Ya hicimos lo posible, ahora vamos por la utopía”. Ana María Orozco, viuda de Roberto Gasparri, y su hijo Fernando recordaron una de las máximas del ingeniero en su casa de Río Cuarto durante la visita del intendente de San Patricio del Chañar, Ramón Soto, como parte del reconocimiento al visionario que desarrolló una colonia agrícola de 11.000 hectáreas en el desierto neuquino y que se fue del Valle después de una polémica quiebra y sin un solo metro de tierra.

El intendente de San Patricio del Chañar, Ramón Soto, visitó días pasados en Río Cuarto a Ana María Orozco, viuda de Roberto Gasparri. Le entregó un mapa de la ciudad enmarcado en el que se destaca la calle principal que lleva el nombre del ingeniero desde hace cinco meses, una plaqueta recordatoria, la carta de la escuela secundaria que también quiere tomar el nombre del ingeniero, otra misiva de un antiguo empleado de la empresa y diez ejemplares del libro “El visionario”, la biografía. La dueña de casa estaba acompañada por su hijo menor, Fernando.
El viaje del jefe comunal a la ciudad cordobesa fue una prolongación del homenaje que el 13 de noviembre de 2009 realizó la municipalidad a Roberto Gasparri. El ingeniero –como todos le decían– fue uno de los grandes innovadores de la fruticultura regional y el emprendedor que desarrolló una colonia agrícola en el desierto neuquino a partir de 1969 al transformar alrededor de 11.000 hectáreas de monte virgen en una rica zona productiva.
Los préstamos con altos intereses a corto plazo para financiar un proyecto a largo plazo, la década de la Convertibilidad que asfixió a la fruticultura en la región, su voluntad de invertir en El Chañar contra viento y marea y la decisión del Banco de la Provincia del Neuquén de negarse al concurso de acreedores son algunas de las razones que lo arrastraron a la quiebra. Por entonces, el presidente del BPN era Luis Manganaro, cuyo padre había sido despedido de Gasparri Hermanos tras una fuerte discusión con el gerente general.
En esta historia de paradojas, el BPN, que había jugado un rol fundamental en los años ‘70 con créditos a los compradores de chacras de entre 5 y 10 hectáreas, le bajó el pulgar a Gasparri por deber 5.000.000 de pesos en concepto de capital y 11.000.000 de intereses, pero luego abrió el grifo con préstamos en condiciones muy ventajosas a los proyectos bodegueros concretados en parcelas mucho más extensas en la tercera etapa. Esos créditos, luego refinanciados y trasladados a la órbita del IADEP -que a su vez otorgó más préstamos- superan los 400.000.000 de pesos, con tasas mucho más bajas que las que pagó quien invirtió todo su capital en desarrollar la zona.
Pocos días después de la quiebra en 2001, la familia Gasparri dejó Cipolletti y se radicó en Río Cuarto. “Queríamos sacar rápido a papá del Valle. Le hacía mal quedarse ahí”, recuerda Fernando, quien pronto abrió un negocio de todo por dos pesos en la ciudad mediterránea. Su padre, quien alquiló junto a Ana María un departamento de dos ambientes, se ocupó de recibir las bolsas que entregaban los clientes al entrar al comercio. Pero cuando el local cerraba sus puertas revisaba el stock, sacaba conclusiones y proponía estrategias de crecimiento. Así fueron sus días hasta que enfermó, debió usar silla de ruedas y pasar a un departamento de tres ambientes más amplio para que pudiera circular en ella. Falleció a los 82 años el 14 de noviembre de 2004, en una ciudad ajena a su historia.
Recuerdos.
“Qué feliz era Roberto cuando se ocupaba de las chacras y no de los números”, comentó Ana María en el comienzo de una larga serie de recuerdos.
“El volvía de un viaje, se iba a recorrer las chacras y de repente le decía al ingeniero Teixé: ‘¿Cómo está la planta 4 de la fila 3?’ Era como si tuviera la foto en la cabeza”, agrega. Invita café con leche con medialunas y continúa: “El Chañar era su gran orgullo y le encantaba llevar a sus visitantes a recorrerlo. Una vez trajo a la gente del Mercado Central de Buenos Aires. Los tuvo seis horas de aquí para allá en el calor de febrero. No volvieron nunca más, claro (se ríe). Pero él no se cansaba nunca de caminar esas tierras”.
La historia de un sobrino que militaba en la radicalizada Juventud Peronista de los 70 se lleva un tramo del relato. “Desde Buenos Aires criticaba a la empresa y decía que eran unos explotadores. Después vino a conocer, habló con los empleados, vio las condiciones de trabajo, que la gente tenía su casa, su auto. Y le dijo a Roberto: ‘La verdad es que no está tan mal…’”
Es el turno de Fernando: “La idea de la colonia agrícola era buena, pero quizás era más apropiada para otro país, sin tantos cambios en las reglas de juego y en las políticas económicas. O por lo menos era una idea para otra dirigencia política…”
Bebe un sorbo de café y enciende un cigarrillo rubio. Sigue: “Cuando yo tenía 11 años nos mandó aprender a cosechar. Mi hermano Claudio era dos años más grande y mucho más alto en aquel momento, así que no tenía que pedir ayuda para mover la escalera como yo. Recuerdo la cara de orgullo de papá el día que se instaló la primera bocatoma en el río Neuquén, fundamental para el riego, su alegría en el asado de la inauguración. Quiso a El Chañar como su otro hijo. Una de las últimas cosas que hizo allá fue denominar Canal San Emilio al del la tercera etapa. Es el nombre de mi abuelo. Y el de mi hijo”.
Ahora habla Ana María: “Una sola vez volvió a El Chañar. Quería hablar con alguien a quien llamaba y llamaba, pero como no lograba que le atendiera el teléfono, decidió ir. Cuando volvió, me dijo: ‘No sabés qué lindo está todo. Las chacras, los viñedos, las bodegas. Nosotros no hubiéramos podido hacerlo, nosotros no teníamos apoyo”.
Retoma Fernando: “Siempre le importó la investigación. Por eso trajo a los profesionales de la universidad que detectaron la presencia de bentonita en las tierras de la tercera etapa. También estuvo un especialista israelí en riego por goteo. Quería lo mejor para San Patricio. Por eso había escrito esta frase en su escritorio: ‘Ya hicimos lo posible, ahora vamos por la utopia”.
Pese a que los Gasparri nunca quisieron volver a El Chañar después de la quiebra, tienen ganas de regresar el próximo 21 de mayo, cuando la escuela secundaria pase a denominarse Ingeniero Roberto J. Gasparri.
“No tengo problemas en cruzarme con nadie, excepto con una persona”, dice Fernando, que hoy se gana la vida con un polirubro en Oberá, Misiones. La referencia es hacia Julio Viola, un uruguayo que empezó como cadete bancario en otra de las firmas en las que participaba la familia (Jugos Cipolletti) y más tarde fue el operador inmobiliario que por pedido de Roberto Gasparri empezó a vender los lotes de la tercera etapa de El Chañar en 1996. Viola asegura que después compró esas tierras en 3.200.000 dólares, según un reportaje que concedió a la revista “Fortuna” en la que se presenta como un pionero que construyó un canal de riego de 20 kilómetros y cientos de kilómetros de caminos. “Era esto o nada, y apostamos todo lo que tenía la familia en este proyecto”, dijo a la publicación.
Hoy es dueño de la Bodega del Fin del Mundo, que recibió de la provincia préstamos por 148.000.000 de pesos, parte de ellos para el rubro marketing. La bodega logró que The New York Times la destacara e incluyera a San Patricio del Chañar en el segundo lugar de 31 sitios recomendados para visitar en todo el mundo durante 2010.
“Hace diez años –dice el artículo– un grupo de aventureros productores de vino posaron su mirada en un valle argentino llamado San Patricio del Chañar, un inusualmente fértil y extrañamente bello rincón de la Patagonia. Fue arado, sembrado y esperado. ¿El resultado? Una región de vino en flor con deliciosos malbec y pinot noir y bodegas de diseño elegante”.
La gaffe de uno de los diarios más prestigiosos del mundo es la última paradoja: ninguno de los recién llegados a El Chañar producía vino antes de recibir los millonarios préstamos del BPN. Y “los aventureros productores de vino que posaron su mirada en un valle hace 10 años” fueron aventajados en tres décadas por el ingeniero Roberto Gasparri.
Diario "Río Negro", 14 de Mayo de 2010.

miércoles, noviembre 12, 2014

Se filtraron nombres de famosos que radicaron sus autos de lujo en El Chañar, Vista Alegre y Añelo. La ex leona Vanina Oneto, Sergio Schoklender y "Acero" Cali están entre los famosos que patentaron sus coches en esta provincia para pagar menos impuestos.

Neuquén .- Desde la ex leona Vanina Oneto hasta Sergio Schoklender, hoy se conoció la lista de famosos que decidieron radicar sus autos en San Patricio del Chañar, Vista Alegre y Añelo para pagar menos impuestos.
El escándalo del "paraíso fiscal" denunciado en la región por LMNeuquén explotó hoy con la lista de los nombres de las celebridades, que publicó el diario Clarín a partir de los datos proporcionados por la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA).
Los siguientes son los nombres que se destacan dentro de la lista de ricos y famosos que registraron en la zona petrolera neuquina sus vehículos de alta gama.

- Jorge Acero Cali, muy amigo de Guillermo Moreno y cultor del "kick boxing", es titular de la empresa Sport Enterteinment Group S.A. y tiene radicada una Ferrari 458 Spider descapotable cuya patente es NQT 766.

Vanina Oneto, ex integrante de la selección nacional de Hockey tiene allí al menos tres autos. Dos están a nombre de su marido, el médico Andrés Findo. Se trata de un BMW x5 351 Avent, patente NMR023 y un Mercedez Benz SLK350, patente NJZ935. La "leona" inscribió a su nombre una camioneta Jeep Grand Cherokee patente KYS555.

- También aparece radicada allí una Ferrari F430 patente FXK097 que pertenecía a Sergio Schocklender y está inscripta ahora a nombre de Gastón Roberto Berganza, ex corredor de autos

- También se detectó una flota de colectivos propiedad de Ecotrans SA (Grupo Plaza - Hermanos Cirigliano)

Estos y otros cientos de vehículos están radicados en el mismo domicilio, que corresponde a un terreno baldío del municipio de San Patricio del Chañar. El intendente de la localidad, el emepenista Ramón Angel Soto, acompaña con su firma las declaraciones juradas de los propietarios.

En base a esta evidencia, ARBA está avanzando en dos denuncias. Una por falsedad ideológica y otra por el posible delito de asociación ilícita.

En este caso, según publica hoy Clarín, se sospecha que hay una organización integrada por concesionarios de autos, gestores, escribanos y el propio intendente Soto, que directamente ofrecía el servicio a los compradores de los vehículos.

Hasta ahora, ARBA pudo detectar que en el mismo terreno hay radicados 7.500 vehículos: 1.500 de la Provincia de Buenos Aires, 1.500 de Capital, y el resto de otras provincias argentinas.


http://www.lmneuquen.com.ar/noticias/2014/11/12/se-filtro-la-lista-de-famosos-que-radicaron-sus-autos-en-el-chanar-vista-alegre-y-anelo_240333

martes, junio 14, 2011

San Patricio del Chañar y el hacedor Ing. Roberto Gasparri.

Ing. Roberto Gasparri. Visionario, hacedor y promotor de la fruticultura regional.

SAN PATRICIO DEL CHAÑAR - RESEÑA HISTÓRICA. [El siguiente es un artículo de la reseña histórica de San Patricio de Chañar que fuera publicado en el suplemento aniversario de la localidad neuquina San Patricio del Chañar y que reproduzco porque siempre es positivo sobre todo en tiempos donde se debe rescatar la Cultura del Trabajo, el valor de la producción, la productividad, la importancia del desarrollo armonioso e integral, de crecer sobre la base del esfuerzo y sacrificio personal como de la nada se pueden concretar realizaciones efectivas] 

Una idea y un sueño cumplido.  

Alguna vez el ingeniero Roberto Gasparri pensó en convertir miles de hectáreas vírgenes en montes con cultivos de peras, manzanas, pelones, duraznos y ciruelos, entre otros frutos. “Según los registros, los primeros propietarios particulares de estas tierras fueron obreros que trabajaron en la construcción del Dique Ballester. Posteriormente una familia francesa de apellido Deutieux las adquirió como inversión. En 1943, a raíz de una deuda, el Banco de la Nación remató la propiedad, que fue vendida en 340 mil pesos moneda nacional a una inmobiliaria de Buenos Aires que no le dio ningún aprovechamiento. En 1966 un grupo de vecinos de Cinco Saltos adquirió El Chañar en ocho millones de pesos, pero (aparentemente por razones económicas) no llegaron más allá de la subdivisión del campo”. De esta manera, se inicia el relato de los primeros pasos del asentamiento tal como lo sostiene la reseña histórica de la Municipalidad de San Patricio del Chañar. Agrega la información que “entre abril y mayo de 1968 la firma Frigorífico Cipolletti S.A. (luego absorbida por Gasparri Hnos. S.A.) adquirió las 20 mil hectáreas de tierra en monte bruto siendo el objetivo sistematizar con plantíos estos terrenos en tres etapas, obteniendo agua por medio de bocatomas sobre el río Neuquén. Tras estudios hechos por la empresa cordobesa Topoges se determinaron 8.400 hectáreas con dominio de riego gravitacional. En 1969 se iniciaron las obras de sistematización, regándose los primeros cultivos y plantaciones por bombeo desde el río Neuquén con tres bombas de 1.000.000 de lts./hr. cada una. Las primeras cosechas fueron de papas, de distintas variedades y excelente rinde, que se comercializaron durante varios años en la zona. Esta área piloto abarcó aproximadamente 500 hectáreas. Ya con la construcción de la primera bocatoma, en 1971, que permitió regar la primer etapa de 3.068 Has., se da comienzo a la venta de parcelas totalmente plantadas, llave en mano, cuya superficie mínima era de 6 Has. de acuerdo a la unidad económica establecida en la época. En el año 1973 se construyó la obra de la segunda bocatoma emplazada”. Objetivo: El Chañar “A finales de la década del ’60 el Ing Roberto Gasparri comienza a recorrer el paraje que se conocía como El Chañar, cuyos propietarios de la vecina Cinco Saltos en ese entonces habían puesto a la venta. Desoyendo las voces de quienes opinaban que allí no podía crecer nada, compra las 20.000 hectáreas de desierto, sostenido por la opinión de otros ingenieros allegados, y el especial consejo de su padre Emilio”, explica la información histórica. La cercanía con el río Neuquén, los chañares y el instinto de pionero, llevaron a Gasparri a imaginar miles de hectáreas irrigadas y cultivadas donde por ese entonces no había más que arbustos en medio de un paisaje netamente patagónico. Señala la reseña que “Gasparri le puso el hombro y sus mejores días al proyecto El Chañar, y a su empresa empacadora que un par de décadas después de los ‘70 estuvo en la cúspide del comercio: fue la mayor exportadora de frutas de la Argentina. Los comienzos fueron difíciles y los descansos llegaban después de durísimas jornadas de trabajo, en un lugar donde nada era amable”. 

A mano alzada. 

Hasta ese entonces no había nada. Sólo la idea de poner bajo cultivo unas 8.000 hectáreas pero en tres etapas. Sostiene la información del municipio que el propio ingeniero dibujó y diagramó de puño y letra cada una de las fases del proyecto de crear un polo productivo que se denominaría El Chañar. “Ya en aquella época, Tulio Ferraresso y una tropa de colaboradores se habían convencido de que El Chañar era posible y que Gasparri, otra vez, cabalgaba sobre un objetivo innovador. Cuando los hombres de El Chañar volvían a sus casas tenían tanta tierra encima sus esposas se resistían a abrirles las puertas. Y más de uno tuvo que bañarse en el quincho antes de pisar el comedor, recuerdan con humor los ex colaboradores del empresario frutícola”, se indicó. Se informa además que “en la larga lista de colaboradores figuran, entre otros, Ferraresso, Luis Teixe, Alfredo Rodríguez, Federico Horme, Federico Trassarti, Ramón Plieger, Ramón Arévalo, Mario Roat, Reinaldo Fuentes, Miguel Teixe, Víctor Grunvel, Juan Mora, Héctor Castillo, Franco Gasparri, Hugo Hirsch y Juan Carlos Pereira. La nómina se podría engrosar con muchas otras personas. En pleno apogeo de la firma Gasparri en Cipolletti y con producciones nuevas en El Chañar, la necesidad de contar con mano de obra para el trabajo rural en esa nueva zona llevó a la fundación del Chañar como asentamiento primero. “La década del ‘80 se sobrellevó sin grandes problemas y la empresa se mantenía como una de las más importantes de la región. Pero hacia principios del ‘90 la situación financiera se desbordó como consecuencia de la deuda que presentaba de arrastre la firma, y la falta de políticas de Estado que sostuvieran tamaño proyecto productivo, hacen que la empresa entre en un embudo financiero difícil de sobrellevar. Todo ello termina con el concurso y quiebra de Gasparri S.A., un fin que nadie imaginó hasta el último momento, y que muchos lloraron como propio”, señala la reseña. Gasparri se fue a vivir a Río Cuarto –como sostiene la información histórica- sólo con unos pocos ahorros. El 14 de noviembre de 2004 falleció a los 82 años. 

Diversificación productiva. 

Su visión fue mucho más lejos que el hecho de poner hectáreas bajo cultivo. Las primeras plantaciones de fruta de pepita correspondieron a las variedades de manzana Red Starkrison y Granny Smith, mientras que en peras se experimentó con William’s, Packam’s Triumph y D’anjou. Un año después, en 1.969, Gasparri se propuso un nuevo desafío y fue así que, con ejemplares traídos desde Chile, comenzó la implantación de las primeras variedades de nectarines (pelones). Los primeros nectarines cultivos fueron de las variedades Early Sungrand, Legrand, Autum Grand, September Grand, Dark Delicuis, Armiking y un durazno del tipo O’Henry. Se supo también que si no alcanzó con experimentar –con excelentes resultados- con los cultivos de peras, manzanas y pelones este pionero introdujo en esa zona ciruelos japoneses Roysum, Fridar, Laroda, Angeleni, Blackmber, Linda Rosa, Antum Rosa y Rainbow.. Fuente de información histórica e imágenes de la localidad neuquina de San Patricio de Chañar forma parte del suplemente aniversario del diario “La Mañana del Neuquén” 38º ANIVERSARIO DE SAN PATRICIO DEL CHAÑAR – Reseña histórica, fecha 21/05/2011.

Fotos: Distintos sitios de internet.

jueves, junio 09, 2011

El Ing. Roberto Gasparri "El visionario". Primera Parte.

Quisiera decir que tengo alegría en lo que doy pero con mi canto voy más triste de lo que vengo. "Milonga más triste"
de Alfredo Zitarrosa.
Se reproduce con un inmenso "Dolor-País" la Primera Parte de la historia del Ing. Roberto Gasparri que publicara en el 2008 el Diario Río Negro en el Suplemento Rural las imágenes pertenecen a la misma nota. 

El ingeniero que pudo con el desierto pero no con la Argentina Endeudado y acorralado por el poder tuvo un final que no mereció. Ésta es la primera parte de su ejemplar historia. 
Por JAVIER AVENA.
Parado frente a un inmenso cañadón, rodeado por sus empleados más fieles, el hombre que está a punto de dar la orden de empezar a convertir ese desierto en un vergel parece un general que arenga a su tropa antes de la batalla. Le han dicho que es imposible, han apostado a que no podrá, pero eso no lo intimida. Ahí va el ingeniero Gasparri al frente de ese puñado de pioneros, protegido del sol por el sombrero de ala ancha. En la mano derecha lleva el portafolios negro lleno de papeles con los que improvisa reuniones en medio del campo y el mapa donde trazó el destino de esas 20.000 hectáreas de monte virgen a orillas del río Neuquén. Pronto avanzarán las máquinas, huirán las víboras y las liebres y caerán los alpatacos y las jarillas, mientras seis baquianos a caballo, los únicos habitantes del lugar, controlan que no ingresen intrusos en ese territorio sin alambrar que nunca volverá a ser el mismo. -Acá vamos a emparejar y plantar. Estas tierras van a ser de lo mejor -dice Gasparri, mientras sus acompañantes lo miran incrédulos: ese páramo y esos cañadones de cuatro metros de profundidad y un kilómetro de extensión no son una presa fácil en medio del polvo y el ripio, sin una gota de agua ni caminos. De esa madera están hechos los visionarios: ven lo que otros no ven. Aquel sueño que se puso en marcha en diciembre de 1969 hoy es la marca más taquillera de la producción neuquina: San Patricio del Chañar, con nada menos que el 40% de la superficie frutícola provincial y bodegas de alta gama que producen más de 13 millones de litros al año, exportan y ofrecen su gastronomía gourmet. Pero el hombre que lo soñó, el que lo hizo posible, pasó sus últimos días en un negocio de todo por 2 pesos en Río Cuarto junto a su hijo Fernando, mientras se remataban sus chacras, vehículos y herramientas en el polideportivo municipal levantado en las tierras que él había donado, en un ambiente de fiesta que cerraba el círculo de una paradoja cruel. Ésta es la historia de Roberto José Gasparri, el ingeniero que pudo con el desierto pero no con la Argentina. GRINGOS Juan Gasparri y cuatro de sus ocho hijos (José, Marieta, Víctor y Antonio) desembarcan en Buenos Aires en 1904. Provienen de Ascoli Piceno, 100 kilómetros al este de Roma. Como tantos otros, escapan del hambre y quieren hacer la América. Otros, más afortunados, eligen la del Norte. Se afincan en la provincia de Santa Fe, en las afueras de Rosario. En 1905 los siguen su mujer, Juana Ricci, y los demás hijos: Emilio, Atilio, Quinto y Enrique, que cruzan el Atlántico en el "Alfonso XIII". Primero producen papas como peones y luego alquilan una quinta. Les va bien: a base de trabajo y ahorro logran instalar un almacén de ramos generales en Cuatro Esquinas. Allí Emilio se pone de novio con Rosa Pagano. Un día la pasa a buscar en el auto de Gasparri Hermanos y revoluciona el pueblo: es la primera vez que circula uno por sus calles. Se casan en 1921 y tienen cinco hijos: Roberto, Pedro, Catalina, Nelly y Elga. Pedro muere a los 4 años, víctima de una enfermedad pulmonar fulminante. En 1927, con la empresa en crecimiento, los hermanos se dispersan en distintas ciudades. A Emilio le toca Buenos Aires. Van a vivir a la planta alta de una casa en Barracas, al sur de la ciudad. La terraza es amplia y los chicos la patinan de lado a lado. También les divierte saltar de cama en cama. aunque a sus padres no. Estudian en colegios de la zona. En 1937 la firma le asigna una nueva misión a Emilio: hacerse cargo de la empresa en Río Negro. Se radican en Cipolletti, donde la vida parece ser más tranquila. Las chicas están felices porque ahora sí su padre las deja ir a bailar a El Prado Español o al club. De a poco Roberto deja su rol de hermano mayor protector que les espanta los pretendientes. Le dicen que está flaco y se dedica a la gimnasia como un poseído: desarrolla tanta musculatura que el médico le advierte que pare porque si sigue así va a oprimir el corazón. Cursa las primeras materias para ser ingeniero agrónomo cuando le toca el servicio militar en Covunco, en el Regimiento de Infantería del Ejército enclavado en la bella precordillera neuquina. Sale a los tres meses como subteniente de reserva. Mientras el mundo se desangra en la Segunda Guerra, la Argentina vive tiempos agitados con los militares en el poder y un joven coronel que comienza a construir su leyenda en la Secretaría de Trabajo: Juan Domingo Perón. Lejos de la convulsionada Buenos Aires, Gasparri es convocado otra vez a Covunco, donde permanece otros 19 meses. Al terminar sus estudios, su padre lo premia con un viaje por Estados Unidos. Recorre, mira y aprende, como hará cada vez que visite otro país. Al regresar se incorpora a pleno a la empresa familiar. Por entonces los Gasparri, que han comprado una chacra de 60 hectáreas a la que han bautizado "La Juana" en homenaje a la madre, se asocian con los Toschi en la producción de manzanas. Montan una pequeña planta de empaque en Cipolletti, aunque luego la sociedad se disuelve. Con el auge del mercado interno, los años '50 son tiempos de expansión para ellos. Adquieren más chacras: "San José" (25 hectáreas), "San Emilio" (120), "San Antonio" (40), "San Quinto" (80) y, por último, otra ubicada en Vista Alegre (60 hectáreas). Arman una nueva sociedad con los Rosauer y los Boschi, entre otros. Mientras tanto, Roberto Gasparri ya da muestras de su capacidad de liderazgo y su visión de futuro. Vive entre Buenos Aires y Río Negro y está al tanto de las últimas exigencias del Mercado de Abasto. En el verano del '52 conoce a Ana María Orozco, una maestra de Allen que pasa unos días de vacaciones en la chacra de los Menichelli, casi enfrente de "La Juana". Una tarde Roberto lleva hasta allí al ingeniero Asunción, que va a hacer estudios de suelo. No sabe que lo presentaron como un buen candidato ni que Ana María se decepciona al verlo por culpa de esos enormes anteojos que le dan el aspecto de ser mucho mayor. "Es grande para mí", les dice a sus amigas. Pronto tendrá revancha en una fiesta a la que ambos están invitados. Nace un romance que culminará con el casamiento en 1954. Tienen dos hijos: Claudio y Fernando, que pasan sus primeros años de vida en Buenos Aires, en un departamento de Congreso. El padre está poco en casa: trabaja de domingo a domingo, en Río Negro o en la capital. Arranca a las 7 de la mañana y termina a las 9 de la noche. Y cuando abre la puerta, Eddie, el Cocker blanco con manchas negras, le gruñe porque no lo reconoce. Busca momentos para compartir con sus hijos: juega al fútbol, al bowling o al ping-pong con Fernando, conversa con Claudio... Cena y se acuesta a las diez de la noche; tarda segundos en quedarse dormido. Lo suyo es la producción, las ventas, las tendencias, el futuro. Se acercan los años '60 y los fundadores de la empresa empiezan a dar un paso al costado; es el turno de las nuevas generaciones. Roberto emerge como el indicado para tomar el timón. ESTILOS Es inquieto, innovador, generoso, terco y muy exigente: no ad mite dos errores. A veces llega a las seis de la mañana al galpón en Cipolletti y revisa la planta de empaque palmo a palmo. Y cuando llegan los responsables de área los invita a caminar y les muestra las fallas que encontró. Toma una decisión clave: no escatimar un solo billete si se trata de incorporar tecnología. No le importan los costos; quiere siempre lo mejor y envía a los gerentes a Europa y a Estados Unidos a detectar nuevas máquinas, nuevos sistemas, nuevas ideas. Contra la costumbre de la época, incorpora ingenieros agrónomos. Desarrolla los bines de 450 kilos, que reemplazan a los viejos y pequeños cajones cosecheros. Es un cambio de fondo en el Alto Valle: así el proceso es más rápido y económico. Trae tractoelevadores de Estados Unidos, les pide a firmas locales que los fabriquen y con ellos la cadena productiva es aún más rápida. Tecnifica las plantas de empaque y cambia los platillos de lona por otros de plástico, más higiénicos. Y hace otro aporte fundamental, con la construcción de la sala frigorífica más grande de Sudamérica. Sabe que el mejor negocio es guardar parte de las manzanas y las peras en frío para venderlas en contraestación en el mercado interno o en Brasil. -Tenemos que estar cuando nadie está -explica. Y esa estrategia le da excelentes resultados. Hincha de Boca, juega de centrodelantero en los picados de la empresa y muestra su olfato para el gol. No se pierde los asados de los viernes con los colaboradores ni los célebres de fin de año con todo el personal, con regalos y sorteos. Otorga préstamos para construir viviendas para los empleados y le dice al médico de la empresa y personal, Raúl Olavegogeascoechea, que la empresa se hace cargo de los accidentes laborales y que no hay que reparar en gastos si algún operario o sus familiares deben ser trasladados a otras provincias para ser atendidos. A fines de los años '60 va por más. Quiere sumar tierras, expandirse. Sobrevuela Río Colorado en una avioneta pero algo no lo convence. Recuerda aquel consejo de su padre y opta por El Chañar. El 31 de diciembre de 1969 alza su copa y brinda con una frase que lleva su sello:"Este año va a ser nuestro". Con la conquista del desierto neuquino se acerca la etapa más vertiginosa de su vida. Días de ilusiones y de hazañas, de aciertos y de errores, de brillo en los ojos con cada metro ganado. No intuye que luego vendrán tiempos de injusticias, deslealtades y traiciones. 
 *Suplemento Rural Diario Río Negro, sábado 6 de diciembre de 2008.

martes, junio 07, 2011

Ing. Roberto Gasparri.

LA FRASE DEL DÍA... "Ya hicimos lo posible, ahora vamos por la utopía". 
EL INGENIERO ROBERTO GASPARRI QUE PUDO CON EL DESIERTO PATAGÓNICO PERO NO CON NUESTRA ARGENTINA.
Una de las frases del Ing. Roberto Gasparri, pionero de la Patagonia que pudo con el desierto pero lo derrotó las políticas inestables de nuestro país que devora a sus hijos y los expulsa o silencia... 
Historia del pionero Ing. Roberto Gasparri. 
La llegada de la familia Gasparri a la Patagonia se remonta a la década del 30, entusiasmada por otros inmigrantes que habían llegado al Alto Valle a trabajar la tierra, como Luis Toschi. Provenientes de Santa Fe, primer hogar de la familia a su llegada de Italia en 1904, con su padre Emilio, Roberto y sus hermanos conocen Cipolletti en 1935, el pueblo que los recibiría como propios y hacedores de un destino grande. En 1947, conjuntamente con la empresa Frigorífico Cipolletti S.A., los Gasparri construyen una planta frigorífica que fue de las primeras en la zona. La importante renta obtenida en este emprendimiento impulsó a la empresa a hacer nuevas inversiones. A finales de la década del ’60, el Ing. comienza a recorrer el paraje que se conocía como El Chañar, cuyos propietarios de la vecina Cinco Saltos en ese entonces había puesto a la venta. Desoyendo las voces de quienes opinaban que allí no podía crecer nada, compra las 20.000 hectáreas de desierto, sostenido por la opinión de otros ingenieros allegados, y el especial consejo de su padre Emilio. El gran sueño apuntó a un lugar concreto, muy cerca del río Neuquén donde unos arbustos con flores amarillas le llamaron la atención cuando caminaba con su padre. Eran chañares y de ahí imaginó, soñó, trabajó y creó El Chañar. Gasparri le puso el hombro y sus mejores días al proyecto El Chañar, y a su empresa empacadora que un par de décadas después de los ‘70 estuvo en la cúspide del comercio: fue la mayor exportadora de frutas de la Argentina. Los comienzos fueron difíciles y los descansos llegaban después de durísimas jornadas de trabajo, en un lugar donde nada era amable. El hombre por esos días disfrutaba tanto del fútbol como del proyecto "loco" que por entonces empezaba a encaminarse: el desafío era poner en producción 8.000 hectáreas de monte, en un lugar donde no había nada; ni agua ni caminos. El proyecto era hacerlo en tres etapas, claramente dibujadas y diagramadas de puño y letra. Ya en aquella época, Tulio Ferraresso y una tropa de colaboradores se habían convencido de que El Chañar era posible y que Gasparri, otra vez, cabalgaba sobre un objetivo innovador. Cuando los hombres de El Chañar volvían a sus casas tenían tanta tierra encima sus esposas se resistían a abrirles las puertas. Y más de uno tuvo que bañarse en el quincho antes de pisar el comedor, recuerdan con humor los ex colaboradores del empresario frutícola. La camaradería fue piedra basal en la obra de Gasparri, quien en su planta de Cipolletti construyó un quincho para los empleados de la empacadora. La iniciativa, por entonces, no tenía nada de común. En El Chañar había un lugar clásico donde por lo menos una vez por mes se realizaba el típico "Asado de los Colaboradores". En la larga lista de colaboradores figuran, entre otros, Ferraresso, Luis Teixe, Alfredo Rodríguez, Federico Horme, Federico Trassarti, Ramón Plieger, Ramón Arévalo, Mario Roat, Reinaldo Fuentes, Miguel Teixe, Víctor Grunvel, Juan Mora, Héctor Castillo, Franco Gasparri, Hugo Hirsch y Juan Carlos Pereira. La nómina se podría engrosar con muchas otras personas. En su apogeo, la firma llegó a tener más de 1.200 empleados distribuidos en el galpón de empaque, las chacras y el frigorífico. Gasparri siempre estuvo en todo. Llegaba tan temprano como el que más y con una carpeta apretada de papeles, con órdenes e indicaciones para todos. La mayoría de las veces cuando llegaba ya tenía todo pensado y todo resuelto, y todo pasaba por él, porque siempre tenía la última palabra. Entre otras muchas cosas, fue Gasparri el que rompió con la tradición de la empacadoras de la región, que hasta El Chañar se limitaban a comprar la producción de los chacareros y no imaginaban que era posible producir, embalar y exportar la producción. También fue quien introdujo el uso de bins. Y como iba a ser necesario gente para que trabajara en las chacras, prácticamente fundó San Patricio del Chañar, pueblo para el que donó más de 120 hectáreas. El grupo de colaboradores que lo siguió en el proyecto también tuvo su recompensa, unas 15 personas recibieron una chacra plantada cada uno. La década del ‘80 se sobrellevó sin grandes problemas y la empresa se mantenía como una de las más importantes de la región. Pero hacia principios del ‘90 la situación financiera se desbordó como consecuencia de la deuda que presentaba de arrastre la firma, y la falta de políticas de Estado que sostuvieran tamaño proyecto productivo, hacen que la empresa entre en un embudo financiero difícil de sobrellevar. Todo ello termina con el concurso y quiebra de Gasparri S.A., un fin que nadie imaginó hasta el último momento, y que muchos lloraron como propio. Gasparri se va a vivir a Río Cuarto, sin nada más que unos ahorros que le permitan vivir dignamente junto con su esposa y su hijo Fernando. Herido en lo profundo de su espíritu por ver como su trabajo de toda la vida, era subastado por un precio que nada tenía que ver con el esfuerzo, sacrificio y dedicación de los grandes pioneros de nuestra tierra, fallece el 14 de noviembre de 2004, a los 82 años. Como siempre decía desde lo alto de las bardas de El Chañar, mirando al verde paisaje que había reemplazado al desierto y sus jarillas, "todo mi capital está allí, nadie se lo podrá llevar". Era la tierra de sus sueños, la tierra que transformó a fuerza de pico y pala, de lucha contra viento y arena codo a codo con sus amigos y colaboradores que compartieron la visión y pasión de su líder. Esa tierra y sus habitantes, hoy le devuelven con fraternal y justo abrazo, el lugar que nunca debió haber perdido, entre los GRANDES HOMBRES QUE HICIERON GRANDE A NUESTRO PAIS.
Fuente de información: http://es.wikipedia.org/wiki/San_Patricio_del_Cha%C3%B1ar