GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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jueves, marzo 18, 2021

Arturo Llanos, gobernador electo de Río Negro: un despojo cívico por Héctor Jorge Colás.


En las elecciones del 18 de marzo de 1962, en el gobierno de Frondizi, el escribano de Roca se impuso por 23.000 votos, pero las FF.AA. desconocieron el resultado y anularon el comicio.

El 18 de marzo se cumplen 59 años de las elecciones convocadas en el año 1962 para elegir gobernadores y legisladores en 14 provincias argentinas.

El entonces ministro del Interior del presidente Arturo Frondizi (1958-1962), Alfredo Roque Vítolo, había asegurado al mandatario que, según encuestas, se pronosticaba un rotundo triunfo del partido gobernante: la Unión Cívica Radical Intransigente.

El ministro reunido con dirigentes justicialistas le anunció, que se les permitiría participar, pero a través de diferentes siglas partidarias. Si aceptaban, tendrían que respetar la proscripción impuesta por los militares y no mencionar en la campaña las palabras “peronista” o “justicialista”, Perón o Evita, menos cantar la marcha peronista y el uso de bombos.

Pese al condicionamiento aceptaron el reto. Se presentaron en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal con el nombre de Unión Popular. En Córdoba, La Pampa, Chaco, Jujuy y Tucumán el movimiento justicialista se llamó Partido Laborista. En Mendoza, Santiago del Estero y Entre Ríos se denominó Tres Banderas. En Neuquén, como Movimiento Popular Neuquino, y en Misiones, Chubut y Santa Cruz, las boletas llevaban como rótulo al Partido Populista.

En la provincia de Buenos Aires, el ex presidente Juan Domingo Perón desde el exilio anunció que se presentaría en una fórmula integrada por el sindicalista Andrés Framini para gobernador y él mismo como vicegobernador.

El ministro del interior, anunció que no se permitiría la candidatura de Perón por no residir en el país. El juez electoral Leopoldo Insaurralde declaró que no habilitaría la candidatura del líder desterrado, y el cardenal Antonio Caggiano informó que el ex presidente había sido excomulgado por la Iglesia Católica.

Para la elección que recordamos, los peronistas proscriptos adoptaron el nombre de Partido Blanco y postularon como candidato a gobernador al escribano de General Roca Arturo Llanos, nacido en Santa Fe, pero radicado desde niño en la zona del Alto Valle.

Llanos se impuso rotundamente obteniendo 23.000 votos sobre los candidatos radicales Pablo Fermín Oreja (UCRI), que captó 16.800 sufragios y José Enrique Gadano (UCRP) que sumó 13.500 votos.

También en esa fecha fueron elegidos diputados nacionales por el Partido Blanco Emilio Belenguer y Abel Andrés Castro y por la Unión Cívica Radical Intransigente, César Obregón.

En las municipales el Partido Blanco triunfó en 24 localidades, la UCRI ganó en ocho municipios y la UCRP y la Democracia Cristiana obtuvieron una representación comunal cada uno.

Luego de acatar y cumplir silenciosamente la orden de los militares de intervenir las provincias donde había triunfado el Justicialismo, las Fuerzas Armadas prescindieron de Frondizi.

El 29 de marzo fue arrestado en Olivos y trasladado a la isla Martín García.

El rionegrino José María Guido, en esa época presidente del Senado, asumió la primera magistratura del país, reemplazando al encarcelado y cubriendo la acefalía producida en el Poder Ejecutivo.

El dirigente radical de Viedma, a través del decreto 3534 del 23 de abril, anuló las elecciones del 18 de marzo de 1962, proscribió nuevamente al peronismo en noviembre de ese año y dictó el Estatuto de los Partidos Políticos, que excluyó al justicialismo para las elecciones convocadas para febrero de 1963.

En Río Negro quedó como interventor Francisco Muñoz, dirigente radical de San Antonio Oeste que fue protagonista del fallido intento de Arturo Amadeo Llanos de asumir como gobernador constitucional de Río Negro.

Se presentó el primero de mayo de 1962, a las 10, en la Casa de Gobierno para hacerse cargo de sus funciones y no fue recibido por ningún funcionario del gobierno.

El oficial principal Edmundo Morán, vecino de Viedma y testigo de ese nefasto e inconstitucional episodio, informó que “estaba totalmente prohibida la entrada a la Casa de Gobierno a todo el público, con excepción del personal administrativo”.

El acta firmada por el escribano René A. Aguirre señala, que: “Arturo Llanos, habiendo sido electo gobernador de la provincia de Río Negro, llega a la Gobernación para hacerse cargo de sus funciones. No le permitieron entrar. Se incluye en el documento una formal protesta y el derecho a las acciones judiciales pertinentes”.

Que esta fecha sirva para rendir un sincero y democrático homenaje a Arturo Llanos, gobernador electo de la provincia de Río Negro.

Esta es la verdadera historia de estas elecciones y revela un despojo que realmente muchos rionegrinos desconocen.

Es un suceso ocultado por los hipócritas mistificadores civiles y militares que elaboraron la historia oficial de Río Negro.

En 63 años de vida institucional, el peronismo gobernó solamente dos años y 10 meses con el primer gobernador constitucional, Mario José Franco (1973-1976) y lamentablemente solamente 21 días con Carlos Soria como segundo gobernador justicialista.

* Periodista. Viedma.

Publicado en Diario "Río Negro", 18 de marzo del 2021.

jueves, diciembre 17, 2020

Guardia Mitre, 158 años reclamando obras de desarrollo.

 

Héctor Jorge Colás

*Periodista de Viedma.

La ciudad fundada un 16 de diciembre de 1862 padece la incomunicación. Reclama el regadío Patagones-Guardia Mitre y el puente sobre el río Negro.


El comandante militar del Fuerte del Carmen Julián Murga comisiona al capitán Mariano Bejarano para dejar oficialmente inaugurado el 16 de diciembre de 1862 un Fortín foseado, que recibió el nombre del entonces presidente de la Nación, general Bartolomé Mitre.

La parcela tenía 16 leguas de extensión y estaba ubicada en la margen norte del río Negro. Se construyeron cuatro piezas para la guardia, un corral grande de palo a pique y una asta de bandera con su driza correspondiente. Las habitaciones fueron realizadas de estera de junco.

En 1881, el comandante militar del Fuerte del Carmen, Conrado Villegas, por decreto rebautiza al fortín con el nombre de Coronel Pringles, en homenaje a Juan Pascual Pringles, militar argentino que participó en la guerra de la independencia.

El canal “de los sanjuaninos” fue la primera experiencia de riego implementada en el Territorio Nacional de Río Negro. En su libro “El riego en la provincia de Río Negro”, el ingeniero Osvaldo Casamiquela señala que fue el primer canal de riego construido en la provincia por la firma colonizadora y comercial Aguirre y Murga de Patagones. Los ejecutores de las obras fueron 40 familias sanjuaninas.

Los trabajos se iniciaron en 1865. El canal tenía una extensión de 50 kilómetros de un angosto valle de la barda norte.

La precariedad de su construcción sobre un río sin control fue afectada por fuertes inundaciones o la falta de agua. Luego de cuatro años la colonia dejó de producir. La idea original de colonizar el lugar con familias alemanas también fracasó.

Los historiadores maragatos Jorge Bustos y Leonardo A. Dam en un trabajo de investigación (**) señalan que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Marcelino Ugarte (1902-1906), en su discurso de asunción anunció como único proyecto de obra pública para su gestión “irrigar alrededor de 400.000 hectáreas en el Partido de Patagones”.

El mandatario planificaba “la creación de un polo de desarrollo en el extremo sur provincial, “capaz de albergar hasta cuatro millones de habitantes”.

En 1904, el Congreso nacional dictó la Ley 4291, autorizando la “derivación del río Negro de la cantidad de agua necesaria para regar 400.000 hectáreas en Patagones”.

Para desarrollar este ambicioso proyecto, Ugarte contrató en 1906 a un joven y talentoso ingeniero civil y arquitecto, llamado Carlos María Wauters.

Manuel Ugarte fue derrocado por una intervención federal dispuesta por el presidente Hipólito Yrigoyen en 1917. El interventor radical en Buenos Aires retiró el proyecto de la agenda de obras públicas.

El primer gobernador constitucional de Río Negro, Mario José Franco, abrió en 1973 una licitación para estudiar el proyecto de regadío Patagones-Guardia Mitre. Los historiadores maragatos recuerdan que el “gobernador justicialista de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain, y el intendente radical de Patagones, Néstor Ezcurra, apoyaron la reactivación del viejo proyecto y firmaron un convenio entre las provincias. Cuando se trabajaba en el tema se produce el genocida golpe de Estado de marzo de 1976. Los proyectos de regadío desaparecieron por décadas de la escena nacional.

El estudio señala que, en el 2008, los gobernadores de Buenos Aires, el justicialista Daniel Scioli, y de Río Negro, el radical Miguel Saiz, firmaron un acta-acuerdo para concretar “trabajos de investigación y estudios para el aprovechamiento integral del tramo inferior del río Negro”.

Al concluir el mandato del gobernador Scioli, “el proyecto de regadío entró en el laberinto de la burocracia sin ir más allá que de un archivo a otro”. Otras fuentes aseguran que “si alcanzaba la presidencia de la Nación, en 2015 por el Justicialismo, se concretaría el ansiado proyecto de regadío. Pero Mauricio Macri fue presidente y paralizó obras y proyectos del gobierno anterior.

La incomunicación que actualmente padece la localidad de Guardia Mitre es un problema ancestral que todos los intendentes de Guardia Mitre, en soledad, siempre han reclamado a los gobiernos provinciales y nacionales.

A poco tiempo de la fundación en 1862, el teniente Cornelio Mercado tenía a su cargo la construcción de una balsa destinada a unir ambas márgenes del río Negro y acercar a los chacareros y estancieros del sur y del norte. Era un elemento indispensable para la zona y un paso más en el largo y tortuoso camino de la civilización patagónica.

Pasaron 158 años, los reclamos siguen, la balsa modernizada cumple su función. Nadie escucha el empecinado y clamoroso pedido de una comunidad angustiada y apenada por dos centenarias y grandes frustraciones. El regadío Patagones-Guardia Mitre y el puente sobre el río Negro. (*) Periodista de Viedma

(**) “Proceso de desarrollo territorial y agrario del Partido de Patagones 1880-1960”, dirigido por la Dra. Martha Ruffini de la Universidad de Quilmes.

Guardia Mitre. Foto: Pablo Leguizamon/Diario "Río Negro".

Publicado en Diario "Río Negro", jueves 17 de diciembre del 2020.

miércoles, noviembre 25, 2020

La gratuidad universitaria por Héctor Jorge Colás,

 


La medida impulsó la inclusión de sectores antes marginados al nivel cultural más elevado del país. Permitió, además, considerar a la educación universitaria no como un privilegio, sino como derecho social.

El 22 de noviembre se cumplió un nuevo aniversario del decreto de gratuidad universitaria impulsado por el presidente Juan Domingo Perón en 1949. Fue una medida que cambió para siempre el rumbo del sistema de educación superior argentino. Ese día se firmó el decreto Nº 29337 de Supresión de Aranceles Universitarios.

En los considerandos del texto el decreto señalaba que “‘el engrandecimiento y auténtico progreso de un pueblo estriba en gran parte en el grado de cultura que alcance cada uno de los miembros que lo componen’”. Agregaba que “una forma racional de propender al alcance de los fines expresados es el establecimiento de la enseñanza universitaria gratuita para todos los jóvenes que anhelen instruirse para el bien del país”.

Se trató de una medida que impulsaba la inclusión de sectores antes marginados al nivel cultural más elevado de nuestro país. Permitió, además, considerar a la educación universitaria no como un privilegio, sino como un derecho social. El gobierno central entronizaba en el país una medida que ni siquiera habían soñado los autores de la reforma universitaria del 18.

Pero esta no fue una medida aislada. Durante los dos primeros gobiernos peronistas se creó la Universidad Obrera Nacional, se expandieron como nunca antes las escuelas técnicas y se reemplazó el viejo Ministerio de Justicia e Instrucción Pública por el de Educación, otorgándole a esta cartera la debida jerarquía dentro del Estado.

A pesar de su fundamental importancia la conformación de un verdadero sistema universitario amplio y democrático -en consonancia con las bases liminares de la Reforma de 1918-, este decreto fue ocultado en la historiografía tradicional. Recién en 2007, el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner subsanó la omisión al declarar por ley 26320 el 22 de noviembre como el Día Nacional de la Gratuidad Universitaria.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández concretaron un notable impulso a la educación superior. Dieciséis universidades y tres institutos universitarios fueron creados desde 2003 a 2015. A su vez, otras casas de estudio creadas con antelación fueron dotadas de importantes recursos, producto del aumento del presupuesto sin precedentes en el país, alcanzando el 6,4 % del PBI. Un altísimo porcentaje de la matrícula de esas jóvenes dependencias se constituyó en la primera generación que accede al nivel universitario.

La obligatoriedad de la educación secundaria contemplada en la ley de Educación Nacional, Nº 26206, junto a las leyes provinciales sobre el tema, representa un requisito mínimo e indispensable para los jóvenes en el futuro desempeño social y laboral y también para proseguir estudios superiores.

En Río Negro, la cruda realidad nos muestra que más de la mitad de los jóvenes que ingresan a ella abandonan entre 1º y 2º año. Otra cifra significativa no inicia los estudios ni tampoco se perfecciona en la búsqueda de un oficio o artesanía con salida laboral.

Hoy cabe preguntar: ¿quién es el responsable de hacer cumplir “la obligatoriedad de la educación secundaria” en Río Negro?

Hay familias con numerosos adolescentes que no estudian ni trabajan. No existen controles gubernamentales que obliguen o persuadan a los progenitores a concretar la regular asistencia a clase de los jóvenes que culminaron el ciclo primario.

El 60% de la población adulta y joven no ha completado el ciclo secundario obligatorio. Se hace necesario y urgente la creación de estrategias y dispositivos para llegar a este importante sector de la población para que se cumplimente con lo establecido en la ley nacional. De esa forma la juventud podrá desarrollar a pleno sus capacidades para encontrar una clara inserción laboral o profesional.

Modificando la realidad imperante, los mismos barrios superarán sus actuales problemas. Los nuevos cuadros superarán su propia autoestima, accederán a la era del conocimiento, participarán de las vivencias de sus vecinos y serán promotores políticos y sociales de los reclamos comunitarios para alcanzar con su esfuerzo una vida digna, con vivienda, trabajo, salud y educación.

* Periodista de Viedma.

Publicado en Diario "Río Negro", 25/11/2020.

martes, octubre 27, 2020

A diez años del fallecimiento de Néstor Kirchner por Héctor Jorge Colás.

 


El 27 de octubre de 2010 mientras se realizaba un censo nacional, se difundió la triste noticia de la muerte de Néstor Carlos Kirchner. Había nacido el 25 de febrero de 1950 en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz y falleció en la ciudad El Calafate, de su provincia.

Abogado y político, fue presidente de la Nación Argentina entre el 25 de mayo de 2003 y el 10 de diciembre de 2007, Gobernador de la provincia de Santa Cruz entre el 10 de diciembre de 1991 y el 24 de mayo de 2003 y diputado por la provincia de Buenos Aires desde 2009 hasta su muerte.

Un luchador. El hombre que recuperó el valor de la palabra política. Asumió la presidencia con apenas el 22 por ciento de los votos. Fue el que negoció la deuda externa con una quita de casi 70.000 millones de dólares. Fue el que cancelo la deuda y rompió con las supervisiones periódicas del Fondo Monetario Internacional y el que denostó sus indicaciones y recetas que desde 1956, aprisionaban al país y lo conducían al suicidio.

El que se enfrentó con diferentes corporaciones, con la intención de reformular otro país. El que acudió para que accedieran a la jubilación los desamparados de las privadas AFJP y del neoliberalismo.  El que siguiendo el legado de los próceres de la independencia por la Patria Grande potenció el Mercosur y tuvo el honor de ser Presidente de la UNASUR. El que le dijo no al ALCA cuando visitó el país el presidente de EE.UU. George Bush. Fue el que le abrió las puertas de la Casa Rosada a las organizaciones sociales y a los organismos de derechos humanos.

El que consiguió que la economía se subordinara a la política. El que recuperó el peso de la clase obrera devolviendo parte de la legislación laboral arrasada, como las convenciones colectivas, las paritarias. El que trató de ponerle un freno al mercado recuperando parte del poder del Estado.

Fue el que continúo con el juzgamiento de los horrores del pasado, después de conseguir que se anularan las Leyes de obediencia debida y punto final.  El que dispuso como política de estado no reprimir la protesta social. El que no temió enfrentarse a las tapas de Clarín y La Nación. 

Había muerto el presidente que volvió a ilusionar a muchos jóvenes que no eran seducidos por la política y que cumplió en gran medida con su promesa inicial: “No dejare mis convicciones en la puerta de la casa de gobierno”.

 Murió el que acompañó solidariamente a Cristina Fernández en los hitos de su presidencia: la resolución 125 que enfrentó al gobierno con las patronales del campo, la estatización de Aerolíneas y de las AFJP, la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario, la ley de medios audiovisuales y Papel Prensa que lo enfrentó con los grupos mediáticos mayoritarios.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, no perfectos, son los mejores que ha conocido el país, junto con los de Yrigoyen, Perón y Alfonsín.

Son los que permanecieron en la vereda de la liberación nacional y trabajaron para dignificar a todo el pueblo argentino.
Un emocionado recuerdo al hombre y también a su esposa Cristina Fernández que, con sus respectivos gobiernos justicialistas, como el presidido actualmente por Alberto Fernández persisten empecinadamente en el camino de transformación profunda de la República Argentina en concordancia con los postulados y las banderas que un 17 de octubre de 1945 levantaron el coronel Juan Domingo Perón y su inolvidable compañera Evita: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.

(*) Periodista de Viedma.

Publicado en Diario "Río Negro", 27/10/2020.

domingo, julio 26, 2020

Evita y los territorios nacionales por Héctor Jorge Colás.

Impulsados por ella, varios hombres de la política territorial, que no pudieron concluir su mandato por el golpe de 1955, fueron los primeros rionegrinos en el Congreso nacional.

Al conmemorarse un nuevo aniversario del fallecimiento de María Eva Duarte de Perón (Evita) a los 33 años producido el 26 de julio de 1952, es oportuno recordar que fue ella la que apoyó e impulsó con mayor fuerza la iniciativa de provincializar los territorios nacionales.
Como presidenta de la fundación Eva Perón, presentó una nota a la Cámara de Diputados de la Nación, señalando: “Señor presidente. Ejercitando el derecho de peticionar que me acuerda la Constitución nacional, vengo a pedir que se les acuerde el derecho de tener representación en el Congreso nacional a los territorios nacionales que no fueron todavía provincializados”.
La nota expresaba seguidamente que “esos representantes verán de cerca las necesidades de su pueblo. Hablarán por la propia boca del territorio. Serán la voz de la tierra, directa y clara. Dirán lo que saben, con pleno conocimiento de causa, y pedirán lo que en justicia necesiten. Los territorios enviarán al Congreso nacional hombres humildes, pero adentrados en la realidad de sus necesidades y de sus problemas aquerenciados en la tierra que aman, anhelosos del progreso de su terruño”.
En otro párrafo aclaraba que “esos representantes podrán estar en un pie de igualdad con los diputados de la Nación en cuanto a sus inmunidades parlamentarias, condiciones para ser elegidos y demás aspectos de su función. Y aun cuando dentro de nuestro sistema institucional no sea posible otorgarle voto, su voz será escuchada como la auténtica y clara expresión de los anhelos de los territorios nacionales”.
Finalmente Evita solicitaba al presidente pedir por vuestro intermedio a la Honorable Cámara “que se acuerde por ley a los territorios nacionales la representación parlamentaria en el Congreso de la Nación”.
El gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955) concretó la provincialización de los territorios nacionales, cumpliendo su promesa de ampliar la ciudadanía política. Culminaba así una larga etapa de marginalidad y postergación de grandes espacios de la argentina profunda.
La Ley 14032 sancionada el 11 de junio de 1951 especificaba que “el presidente y vice de la nación serán elegidos directamente por el pueblo en provincias, capital federal y territorios nacionales como distrito único”.
Esta legislación permitió que por primera vez en la historia argentina los ciudadanos residentes en los territorios nacionales pudieran votar en las elecciones convocadas para 1951 y 1954 para elegir autoridades nacionales.
La nueva ley también establecía que “los territorios nacionales elegirán delegados a la Cámara de Diputados de la Nación en la proporción de uno cada cien mil habitantes en base a las cifras del último censo”. Se cumplía de esta forma el pedido formulado por Evita.
En las elecciones simultáneas realizadas el 11 de noviembre de 1951 para elegir presidente y vice de la nación y legisladores ante el Congreso nacional para el periodo 1952-1958, las mujeres argentinas votaron por primera vez y también por primera vez todos los ciudadanos del país tuvieron derecho a votar al presidente de la nación.
En las legislativas de esa fecha se renovó la Cámara de Diputados con legisladores electos para cumplir un periodo de tres años hasta 1955 y otros, para cumplir todo el mandato hasta 1958.
Cumpliendo la aspiración de Evita, en esa jornada fueron elegidos los primeros diputados de los territorios nacionales en el Congreso nacional. En Río Negro resultó electo Agapito Montaña de Bariloche para cubrir el período 1952-1955 y para desempeñar ese cargo en el periodo 1952-1958 fue elegido Néctar Antonio Barrera, un médico de Choele Choel.
En las elecciones legislativas realizadas el 25 de abril de 1954, René Hechem, un dirigente gremial de General Conesa, fue consagrado diputado o delegado territoriano para cubrir el periodo del 26/4/55 al 30/4/61.
Estos hombres de la política territorial que no pudieron concluir su mandato por el golpe de Estado de 1955 que derrocó a un gobierno constitucional fueron marginados por la historia oficial de Río Negro y desconocidos y olvidados por la dirigencia del justicialismo. Tuvieron la virtud y el privilegio de ser los primeros ciudadanos rionegrinos que se sentaron en una banca del Congreso nacional. Como dijo Evita: “Serán la voz de la tierra, directa y clara de los postergados territorios nacionales”.
Publicado en Diario "Río Negro", 25 de Julio del 2020.
Imagen: Web.

martes, junio 16, 2020

Bombardeo de Plaza de Mayo, un crimen de lesa humanidad.

Bombardeo de Plaza de Mayo, un crimen de lesa humanidad.

Héctor Jorge Colás*

El 16 de junio de 1955, treinta y cuatro aviones de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea Argentina arrojaron catorce toneladas de bombas y dispararon miles de municiones de sus ametralladoras sobre la Casa Rosada y Plaza de Mayo, provocando casi medio millar de muertos y aproximadamente 1.500 heridos.
Los principales referentes de la rebelión eran el ministro de Marina, contralmirante Aníbal Olivieri; el vicealmirante Benjamín Gargiulo, y los tenientes primero de navío Emilio Eduardo Massera, secretario de Olivieri, y sus ayudantes Horacio Mayorga y Oscar Antonio Montes, entre otros.  
El plan era asesinar al presidente constitucional, Juan Domingo Perón. Una vez normalizado el país se haría la convocatoria a elecciones generales con la proscripción del peronismo.

Incidió en la planificación del golpe cívico-militar-clerical el enfrentamiento de Perón con la Iglesia. La suspensión de la enseñanza obligatoria de religión y moral, la obligación del pago de impuestos a los templos y organizaciones religiosas, la intención de separar a la Iglesia del Estado, la ley del divorcio y el reconocimiento sucesorio a los hijos extramatrimoniales, pusieron en pie de guerra a la jerarquía eclesiástica y a muchos de sus fieles.
En abril de 1955, el gobierno propuso pasar el feriado del Día de la Bandera al 18 de junio.

Los líderes de la rebelión deciden, entonces, que bajo el pretexto de un “desagravio a la bandera” una flota de aviones sobrevuele la Catedral metropolitana. Era la señal para el ataque contra  la Casa Rosada y la Plaza de Mayo.
La descarga de bombas comenzó a las 12.40 y se sucedieron tres oleadas hasta las 17.45. Muchos aviones llevaban inscripta la sigla “Cristo vence”.
Pero el movimiento fracasó.  Perón logró refugiarse en los subsuelos del edificio sede del Ejército, hoy Libertador.

Unos 90 aviadores logran fugarse en aviones  de la Armada al Uruguay, donde son asilados por el gobierno de Luis Batlle.
Esa misma noche mientras se destruían e incendiaban iglesias, Perón pronunció un discurso pacificador, pero firmó el decreto para que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, juzgara y procesara a los 150 militares sediciosos.

En agosto fueron condenados por el Tribunal Militar a destitución e inhabilitación y prisión los cabecillas de la rebelión. Ningún civil fue procesado.
El 17 de junio de 1955 el diario Clarín de Buenos Aires, en su editorial, calificó al bombardeo como “monstruoso e inhumano”.

Señalaba que por “primera vez en las luchas civiles argentinas, un sector de las Fuerzas Armadas esgrime los elementos que el Estado da para la defensa nacional, en un ataque a mansalva contra multitudes indefensas”.
“Unánime fue el grito de horror y de repudio provocado por el crimen, palabra que debe aplicarse a la acción de quienes mataron sin discriminación a hombres, mujeres, niños y ancianos. Si en las guerras entre naciones es condenable el bombardeo de las ciudades abiertas, en un levantamiento contra las autoridades legalmente constituidas el suceso asume características de horrendo vandalismo”.

Catorce días después de los bombardeos la mesa directiva del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, principal partido de la oposición, en un extenso comunicado señalaba entre sus principales fundamentos que: “El radicalismo y el país quieren que la sangre argentina sirva, como en horas gloriosas, a la causa de la democracia y de la libertad”.
El documento firmado por el entonces presidente de la agrupación política, Arturo Frondizi, y el secretario Federico Monjardin, no hace mención ni lamenta los muertos y heridos en ese triste episodio de la vida nacional.
En la parte resolutiva la Declaración de la Unión Cívica Radical señala en su artículo 1º que: “La responsabilidad de los trágicos sucesos del 16 de junio de 1955 es enteramente del gobierno. 2º.- El radicalismo reitera su solidaridad con cuantos sufren cárcel .3º.- La UCR continúa su lucha por el restablecimiento de la moral y la democracia en la vida de la República”.  
Este crimen de lesa humanidad fue un suceso que, por muchos años, pasó inadvertido. Se le restó trascendencia o fue ocultado deliberadamente por políticos y gobiernos.

Muy pocos artículos y voces periodísticas recordaban esa luctuosa jornada en la que el odio y la irracionalidad se impusieron sobre la mesura, la razón y la ética.
* Periodista de Viedma. 
Publicado en Diario "Río Negro", 16 de Junio del 2020.

domingo, junio 07, 2020

Día del Periodista: pioneros del periodismo de la Comarca.

Día del Periodista: pioneros del periodismo de la Comarca.
(Por Héctor Jorge Colás*). – El Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de trabajadores de prensa celebrado en Córdoba, en recuerdo de la aparición el 7 de junio de 1810 de la “Gazeta de Buenos Ayres”. El periódico fue fundado por Mariano Moreno y cubrió la etapa inicial de la Revolución del 25 de mayo de 1810.
 El 11 de octubre de 1878 se promulga la Ley 954 que creaba la Gobernación de la Patagonia. El 2 de febrero de 1879 asume su primer gobernador, el coronel Álvaro Barros. El 15 de junio de ese año, aparece en la flamante capital el periódico “El Río Negro”. Los directores y editores responsables fueron los hermanos de origen portugués Julio y Bernardo Guimaraens. 
 En su libro “La historia del periodismo de Viedma en sus primeros 40 años” el profesor Carlos Salvador Laría, relata que los fundadores del periódico tuvieron que trasladar su precario taller a Carmen de Patagones. Los periodistas habían comenzado a cuestionar al gobernador Álvaro Barros y también al Juez de Paz, Isaías Crespo, con notas agudas y críticas sobre sus respectivas gestiones.
  En total salieron a la calle 39 números. Con tensiones políticas y una difícil coyuntura económica los empresarios abandonaron la zona y regresaron a Bahía Blanca. Quedó a cargo de la dirección el periodista César Vuillermet y la publicación reapareció en Viedma hasta su cierre definitivo, el 13 de marzo de 1881.
 Los hermanos Guimaraens llegaron a la Patagonia con sus mochilas cargadas de sueños e ilusiones.  Vivían la esperanza de la expansión territorial liberada a sangre y fuego por Roca. Avizoraban con expectativa la incorporación del ferrocarril y el telégrafo en las comunicaciones, esperaban la llegada de la inmigración europea con su aporte de trabajo y conocimiento y confiaban en la fundación de nuevas poblaciones. Pero, fundamentalmente, asentaban su decisión en el futuro de la riqueza natural de la zona y el inmenso potencial que ofrecía para su explotación la región patagónica. Las esperanzas de transformación, crecimiento y desarrollo, que acuñaron en sus crónicas 140 años atrás, siguen vigentes. El pueblo lleva una carga de profunda frustración y espera.  Aguarda con expectativa que el potencial incalculable que tiene la Comarca Viedma-Patagones se incluya en la agenda de algún gobierno con visión de futuro y crecimiento sostenido.
Tampoco se puede soslayar en esta semblanza recordatoria a la única mujer que por esa época ejercía el periodismo en la capital de la provincia, Alba Laría de Vernengo. Era corresponsal del diario “Río Negro” de General Roca. Cubrió por muchos años, con reconocida solvencia y en absoluta soledad todas las noticias y sucesos de Viedma y Patagones. Fue una adelantada y pionera femenina en el periodismo comarcal. 
En este recuerdo a los pioneros del periodismo zonal no se puede excluir a un sector olvidado. Los trabajadores de prensa que desempeñaron esa noble función en las oficinas del gobierno provincial. A partir de 1958 el primer gobernador provincial, Edgardo Castello, habilitó una oficina de prensa para informar sobre los actos y acciones de su gobierno. Los primeros redactores fueron Juan Felipe Flores, Juan Antonio Sorgo y Emilio Lamarca. Las empleadas y dactilógrafas eran Hilda Cambarieri y Norma Blanca Marini. Antonio Marinelli manejaba el mimeógrafo. 
En la década del 60 llega a Viedma como director de prensa José Venchi. Traía una extensa foja de servicios. Se inició en su pueblo natal, Benito Juárez, en la provincia de Buenos Aires. En esa época habilitó en la Gobernación la Sala de Periodistas. Decidió perpetuar la memoria de uno de los pioneros del periodismo zonal y la denominó con justicia “Julio Guimaraens”.
Consiguió, enmarcó e hizo colocar en ese recinto un facsímil del primer número de “El Río Negro” y una fotografía del visionario periodista. Las paredes de la sala estaban adornadas con cuadros con la imagen de los fundadores de “La Nueva Provincia”, Enrique Julio y del diario “Río Negro”, Fernando Rajneri, entre otros. Venchi gestionó ante el Concejo Municipal de Viedma y obtuvo la sanción de ordenanzas con la denominación de las actuales calles de Viedma “Periodistas Argentinos” y “Florencio Sánchez”.
Con el advenimiento de la democracia en 1983, la Sala de Prensa, fue desafectada y en la actualidad, lamentablemente, dejó de funcionar. Fue una oficina relevante en la historia provincial. No fue así para los posteriores gobiernos democráticos, que tampoco pudieron mantener, entre otros, la plena vigencia del Banco de la Provincia, la Caja de Previsión Social y recientemente la histórica Residencia de los Gobernadores.   
(*) Periodista de Viedma.
Publicado en ADN Río Negro, domingo 7 de junio del 2020.

lunes, mayo 11, 2020

Ceferino, el joven mapuche que soñó con la redención de su raza.

Ceferino, el joven mapuche que soñó con la redención de su raza.

Héctor Jorge Colás *
Se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Ceferino Namuncurá, “el lirio de la Patagonia”, acaecido en Roma, Italia el 11 de mayo de 1905.
El joven mapuche había nacido en Chimpay, Río Negro el 26 de agosto de 1886. Fue el sexto hijo de doce hermanos. Su madre fue Rosario Burgos, una cautiva chilena. En 1884, su padre el cacique Manuel Namuncurá, último soberano indio de Salinas Grandes fue derrotado por el Ejército argentino. En su rendición había pactado condiciones de paz y supervivencia. El Senado Nacional le otorgó tierras en las inmediaciones de Chimpay en Río Negro y un grado militar con sueldo.
Pero en el año 1900 las tierras concedidas fueron remplazadas, por funcionarios del gobierno nacional, por otras ubicadas en el paraje de San Ignacio, al sur de la provincia de Neuquén. Esas tierras tenían un valor productivo inferior a las de  Chimpay. Ese año, obligado a dejar la zona, se produce la partida de Manuel Namuncurá y su tribu.
Ceferino le pide a su padre que lo lleve a Buenos Aires. Quiere estudiar y algún día ser útil a la gente de  su  raza. El 20 de septiembre de 1897, con once años de edad, fue incorporado al Colegio Pío IX de Almagro.
No sabía hablar el castellano. Era el centro de las miradas, algunas no muy amistosas por su condición de indígena. Todos comentaban la llegada del hijo del Gran Cacique mapuche.
En el año 1902 alcanza el sexto grado. En la escuela de artesanos, Ceferino compartió con el afamado cantor nacional Carlos Gardel el mismo pabellón dormitorio y también cantaron juntos en el coro que dirigía el padre José Spadavecchia.
Entre los festejos programados para el fin de curso se incluía, concursos de canto.  En una de esas celebraciones, Ceferino y Gardel llegaron a la final por ser los ganadores de anteriores rondas eliminatorias.
En un fallo, donde los profesores salesianos medían la entonación, el timbre y la modulación de la voz, la prestancia y las canciones presentadas, el jurado, en decisión difícil por la paridad de los concursantes, consagró como ganador al joven mapuche.
El “francesito”, como lo apodaban en su curso al que años después sería mejor y el más prestigioso cantante argentino,  tuvo que resignarse con un modesto segundo puesto superado por “el manso” el otro apelativo con el que identificaban sus compañeros a Ceferino.
Ceferino sufría por la situación de su madre. Había sido abandonada por su padre al asumir éste  su conversión a la religión católica que demandaba tener una sola esposa. En la opción entre las seis mujeres que tenía, según la costumbre de su raza, eligió para convivir en matrimonio monógamo a la más joven y desplazó a la madre del joven mapuche. Rosario Burgos dejó de ser esposa de Manuel Namuncurá y abandonó la tribu.
El deseo de ser aspirante al sacerdocio se convertirá para él en una obsesión que no lo abandonará hasta el día de su muerte.
La enfermedad seguía su curso y los superiores decidieron enviarlo a Viedma, confiando en que el clima patagónico favorecería su recuperación.
En enero de 1902, Ceferino viaja a Viedma. En el Primer Hospital de la Patagonia pasará los momentos más gratos de su vida, aunque allí también deberá cargar la cruz de la incomprensión y el rechazo. En ese lugar comparte estudios teológicos con otro enfermo de tuberculosis, Artémides Zatti, apóstol de la caridad y solidaridad humana que también fue consagrado “beato”.
Sabía Ceferino que estaba “desahuciado” y cuando la enfermedad le da tregua, confía en restablecerse. En ningún momento muestra actitudes de víctima, de depresión o de tristeza.
En el Colegio San Francisco de Sales de Viedma reinaba un auténtico espíritu de familia que hizo que se integrara en un clima de confianza, de amistad, de afecto recíproco.  Apenas comenzaron las clases, Ceferino continuó sus estudios, incluyendo el latín, que estudiaban los aspirantes.
Manuel Namuncurá avisado por Monseñor Cagliero de su intención de llevar a Ceferino a Italia, viajó a Viedma para despedirse de su hijo en junio de 1904. El joven enfermo se despidió con gran dolor y emoción de su padre.
En Italia, el 28 de marzo es internado en el Hospital Fatebenefratelli, atendido por los hermanos de San Juan de Dios. El sacerdote José Iorio dijo: “Nunca se le oyó quejarse de nada, aún cuando solo al verlo daba compasión y arrancaba lágrimas, por lo tan consumido y sufriente que se lo veía”. Monseñor Cagliero le da los últimos sacramentos y lo acompañó hasta el final. Fallece en silencio, el 11 de mayo de 1905.
Sus restos descansan en una ruca construida por sus familiares en San Ignacio, Neuquén.
El 7 de julio de 2007, el Papa Benedicto XVI declaró beato a Ceferino Namuncurá.      
Publicado en Diario "Río Negro", 11 de mayo del 2020.

martes, marzo 31, 2020

José María Guido, el primer presidente patagónico.



José María Guido, el primer presidente patagónico 

por Héctor Jorge Colás (*)

José María Guido, un vecino de Viedma, abogado, que cumplía su mandato como senador en el Congreso Nacional, en representación de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), asumió el 29 de marzo de 1962 como Presidente de la Nación Argentina. La corte Suprema de Justicia consideró “acefalía” el derrocamiento de Arturo Frondizi. Por su primer lugar de la línea de sucesión, le correspondía asumir el cargo de titular del Poder Ejecutivo Nacional.
Esta situación se produce como resultado de una propuesta del ministro del Interior del Gobierno radical, Alfredo Roque Vítolo, quien señalaba que la UCRI ganaría en todas las provincias si se realizaran elecciones. “El peronismo estaba muerto”, decía.
Nacen fuerzas provinciales.
El ministro tomó contacto con los líderes del Justicialismo y les informó que podrían llevar listas con siglas de fantasía. Quedaba prohibido nombrar a perón, a Evita, las palabras justicialismo o Peronismo, cantar la marcha peronista y la utilización del bombo partidario.
Fue así como nacieron en distintas provincias agrupaciones políticas con distintas denominaciones, como Unión Popular, Tres Banderas, Laborista, Blanco, Populista y Movimiento Popular Neuquino.
El 18 de marzo de 1962 se realizaron las elecciones.
En la provincia de Buenos Aires, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Río Negro y Neuquén, ganaron los partidos con candidatos peronistas. Arturo Llanos, un escribano de General Roca, fue electo Gobernador de Río Negro por el Partido Blanco y Felipe Sapag, se consagró gobernador de Neuquén representando al Movimiento Popular Neuquino.

Conocidos los resultados, el ministro Vitolo renunció al cargo. Frondizi en un intento desesperado por mantener su gobierno decretó la intervención federal en todos los distritos donde ganaron los candidatos justicialistas.
En Río Negro fue designado Interventor el secretario general de la Gobernación, Francisco Muñoz, con la anuencia del gobernador desplazado, el radical Edgardo Castello.
Frondizi mantiene encuentros con los representes de las Fuerzas Armadas, el almirante Gastón Clement y el brigadier Jorge Rojas Silveira. En forma separada prepara una estrategia con el ministro de Defensa, Rodolfo Martínez y su adjunto Mariano Grondona.
Le encomienda al ministro de Defensa Rodolfo Martínez que “haga todo lo posible para que el doctor Guido asuma el gobierno y que usted se ocupe de permanecer en el gabinete”
Finalmente le informa que “está todo planificado y arreglado, a las ocho de la mañana me llevan detenido a Isla Martín García, jura Guido y sigue el gobierno”.

La jura.
El 29 de marzo de 1962 después de las cinco de la tarde acompañado por su secretario privado, el senador por Río Negro se hizo presente en la Corte Suprema para prestar juramento.
La jura se hizo en la máxima reserva con la sola presencia de los jueces de la Corte. Muy conmovido y con lágrimas en los ojos, Guido se abrazó a Julio Oyhanarte, pidiéndole que no se lo “considere un traidor a su partido o al pueblo”.


Gobernó con la cúpula de las FF.AA. Anuló las elecciones de 1962. Proscribió al PC y al PJ, cerró el Congreso, convocó a elecciones y el 12 de octubre de 1963 puso fin a su mandato.



La noche anterior Guido había firmado un “acta secreta”. Se comprometía: a) Anulación de los comicios celebrados el 28 de marzo de 1962. b) Proscripción del comunismo y el peronismo c) modificación de la Ley de Acefalía. d) Modificación del sistema electoral. e) modificación de la Ley de Asociaciones Profesionales.
En el mes de septiembre de 1962, Julio Oyhanarte renunció como juez de la Corte Suprema debido a las medidas tomadas por Guido de anular el Congreso e intervenir las provincias. Consideraba que el presidente Guido, “se había apartado de la legalidad institucional al comportarse como un gobernante de facto”.

Hace 58 años, José María Guido, asumió como Presidente de la Nación.
Cumplió lo prometido. Cogobernó con la cúpula de las Fuerzas Armadas. Anuló las elecciones del 18 de marzo de 1962. Proscribió nuevamente a los partidos Comunista y Justicialista, cerró el Congreso Nacional, modificó leyes, convocó a nuevas elecciones y el 12 de octubre de 1963 puso fin a su mandato de 19 meses entregándole el bastón de mando y la banda presidencial al dirigente radical y nuevo Presidente de la Nación: Arturo Umberto Illia.
Guido había nacido en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, el 29 de agosto de 1919 y falleció en Buenos Aires el 13 de junio de 1975.
(*) Periodista de Viedma.
Publicado en APP Noticias y Diario "Río Negro".
Mandato presidencial de José María Guido: 29 de marzo de 1962 – 12 de octubre de 1963.

martes, marzo 24, 2020

A 44 años del derrocamiento de un gobierno constitucional por Héctor Jorge Colás.

Hoy, 24 de marzo, se cumplen 44 años del derrocamiento del gobierno constitucional conducido por María Estela Martínez de Perón.
En un desesperado intento por lograr la estabilidad institucional de su gestión, la presidenta anunció la convocatoria a elecciones presidenciales primero para el 12 de diciembre. Posteriormente   adelanta el proceso eleccionario para el 17 de octubre de 1976 y se compromete a no ser candidata para un nuevo mandato en esos comicios.
Isabel Perón había perdido la mayoría en la Cámara de Diputados, en la que un sector justicialista antiverticalista se oponía a ella. Parte del movimiento obrero se alejaba de la jefa de Estado. El “Partido del Senado”, formado también por legisladores peronistas, tampoco le brindaba su apoyo.
Faltaban 208 días. Apenas seis meses y 28 días para las elecciones generales. Ese día el pueblo argentino podría elegir libremente a través del voto soberano al nuevo presidente de la Nación, gobernadores y legisladores provinciales. La opción era: democracia o dictadura.
La difícil situación del país, económica y social, era una realidad. El salvaje y sangriento enfrentamiento producido por una fracción del justicialismo que pretendía implantar la “patria socialista” con sectores ortodoxos conducidos por el demente cavernícola, “el brujo” López Rega, creador -desde el Gobierno- de la asesina triple AAA, sembraron de violencia, sangre y muerte todo el territorio nacional.
 Los medios de difusión preanunciaban con grandes titulares el golpe de Estado y denunciaban a la presidenta de “ausencia de autoridad”, “vacío de poder” y la “posible cesación de pagos”, ante los acreedores internacionales por los efectos de una abultada deuda externa que ascendía a la “fabulosa” -decían-  suma de 7.800 millones de dólares.
El referente máximo del radicalismo, Ricardo Balbín, que seguramente hubiese ganado las elecciones ante el desgaste del justicialismo luego de la muerte de Perón, se limitó a responder a la prensa: “Qué fecha más irritante fueron a elegir”. Sobre el adelanto y la convocatoria a elecciones efectuado por el gobierno no se pronunció.
Ningún dirigente de los partidos políticos argentinos democráticos respondió a la iniciativa presidencial. Solamente el titular del Frente de Izquierda Popular, Abelardo Ramos, se sumó con entusiasmo a la salida institucional del país a través del voto soberano del pueblo.  
Esta fecha debe ser de reflexión y autocrítica. Fundamentalmente para dirigentes políticos de todos los partidos que aprobaron y alentaron la usurpación del poder soberano del pueblo por parte de los militares con pacífica resignación. También hubo millones de argentinos que aplaudieron esperanzados la llegada del general Jorge Rafael Videla al gobierno nacional.
En cada aniversario de ese golpe y distintos sectores de la comunidad, hacen referencia en sus discursos y análisis a la asunción del dictador Jorge Rafael Videla, describen el genocidio perpetrado y recuerdan los desaparecidos del proceso militar.
Se hacen los distraídos, soslayan y olvidan posiciones y actitudes indiferentes que alentaron el derrocamiento de un  gobierno constitucional y posibilitaron la llegada de los militares al poder.      
Es lamentable recordarlo, pero el 25 de marzo de 1976 había alegría en los rostros de los opositores al Gobierno. Pero también, es doloroso rememorarlo, el mismo sentimiento era vivamente expresado por muchos dirigentes y afiliados peronistas.
Gran parte del pueblo argentino daba la bienvenida al hombre fuerte del Ejército argentino, Jorge Rafael Videla y su tropa de iluminados, sin imaginar el drama que se avecinaba para vergüenza ante el mundo y sufrimiento de todo el pueblo argentino.
El 24 de marzo de 1976 debe tener como eje de recordación el derrocamiento de un gobierno constitucional y la prisión, sin juicio previo, que padeció por cinco años la presidenta de la Nación, María Estela Martínez de Perón.
Esta trágica fecha, debe transformarse para los argentinos en un símbolo que sirva a la irrestricta defensa de la Constitución Nacional y a una revalorización inclaudicable y permanente del sistema democrático vigente.
Dentro de ese marco histórico, podremos, sin hipocresía, recordar las funestas consecuencias del golpe de Estado, rendir sincero homenaje a todas las víctimas del genocidio militar y enjuiciar al general Videla y su séquito de asesinos y torturadores.     
Publicado en Diario "Río Negro", 24 de Marzo de 2020. 

sábado, octubre 24, 2015

24 de octubre de 1958: 57 años de la seccional Río Negro de UPCN.

57 años de la seccional Río Negro de UPCN.

El 24 de octubre de 1958, a las 19:30, en las instalaciones del Club Social de Viedma, se reunió un grupo de 51 trabajadores estatales con el objetivo de constituir una entidad sindical que agrupara a todo el personal civil de la administración pública provincial.
El 1º de mayo de 1958 había asumido Arturo Frondizi como presidente de la Nación. En Río Negro, ese mismo día accedía como primer gobernador provincial Edgardo Stéfano Nazario Castello.
El impulsor, nervio y motor de la reunión constitutiva fue David Colombo Valle, empleado público del Consejo Provincial de Educación, quien a propuesta de los presentes presidió la asamblea. En su primer mensaje señaló la "necesidad de organizar y estructurar una organización moralmente fuerte y debidamente capacitada para analizar y debatir con los representantes de los tres Poderes del Estado, problemas comunes con verdadero espíritu de ecuanimidad en las soluciones que cada caso requiera".
La primera comisión provisoria de la entidad quedó integrada por David Colombo Valle como presidente, secundado por Hernán Osorio Casares, Jorge Bosch Estrada, Justo Segura, Alberto López, Carlos Cámpora, Humberto Cattini, Néstor Poblet, Olga E. de Ponce y Gina María Vechi.
La comisión convocó a Asamblea Constitutiva para el 22 de febrero de 1959. Con la presencia de 90 empleados públicos en el Club Social Viedma, la nueva entidad se denominó en principio Agrupación Rionegrina de Empleados Públicos, pero con la aprobación de los Estatutos, la entidad gremial fue identificada con el nombre de Sindicato de Empleados Públicos de la Provincia de Río Negro.
La flamante agrupación sindical denunció la afiliación de 121 empleados públicos, siendo ocho de ellos del interior de la provincia.
Las discusiones se extendieron los días 23 y 24 del citado mes para finalizar recién el 6 de marzo de 1959. Se eligió una Comisión Directiva Provisoria con mandato por seis meses que encabezó, como secretario general, Ernesto Moro.
La nueva conducción tenía a su cargo la organización de la entidad, la toma de contactos con los funcionarios del gobierno provincial y la captación de afiliados. Pero es preciso reconocer que los empleados públicos de Viedma, en su mayoría, eran contrarios y renuentes a la actividad gremial.
En la capital de Río Negro no se registraba actividad sindical y la toma de conciencia de los trabajadores fue lenta y trabajosa. Todo lo relacionado con el trabajo gremial era duramente criticado y resistido por significativos núcleos de trabajadores estatales y también por la comunidad civil.
Esta situación paralizó por mucho tiempo la actividad del gremio y recién el 20 de marzo de 1963, con bajo porcentaje de votos, se concretó un nuevo acto eleccionario. La Junta Electoral puso en funciones a la nueva Comisión Directiva del gremio. Encabezó la misma Ítalo Falca como secretario general, actuando como secretario gremial Hernán Osorio Casares.
Este secretariado continuó con las tareas de organización de la entidad y realizó presentaciones al gobierno provincial con pedidos de mejoras salariales y la revisión de las condiciones laborales.
Con inconvenientes y conflictos, la entidad gremial siguió su camino y fue conducida sucesivamente por los siguientes dirigentes: Edgardo Ovidio Abrameto (1964-1965), Héctor Jorge Colás (1965-1967), Cirilo Bustamante (1967-1969), Carlos Enrique Goncálvez (1969-1972), Víctor Rómulo Barreno (1972-1985), Alberto Rubén Arca (1985-1994) y Juan Carlos Scalesi que asumió la conducción de su primer mandato en 1994 y continúa en la gestión a través de sucesivas reelecciones.
Es preciso recordar que en 1972 luego de asumir la conducción del gremio Víctor Rómulo Barreno, adoptó la trascendente decisión de fusionar el Sindicato de Empleados Públicos con la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN).
Los documentos de unificar el gremio provincial a la organización nacional fueron rubricados por Barreno y José Villafañe, por la UPCN, transformándose a partir de 1972 en Seccional Río Negro del nucleamiento nacional.
El cambio fue trascendente en la marcha de la institución y marcó una etapa renovadora en el quehacer gremial provincial. De los 700 afiliados que contaba el Sindicato, se pasó a un registro que superaba los 10.000.
Otra conquista importante se produjo el 6 de diciembre de 1965, cuando la Legislatura convirtió en ley 453 el proyecto elaborado por el Sindicato de creación de la Obra Médico Asistencial (OMA), modificada y transformada en Instituto Provincial del Seguro de Salud (Ipross) en 1975.
Estatuto Único, la equiparación salarial de los tres Poderes del Estado y la plena vigencia del 82% móvil para los pasivos del Estado rionegrino son causas pendientes y motivos de lucha permanente.
Algún día estas aspiraciones se convertirán en realidad. Será un acto constitucional y de plena justicia para beneficio de los 13.000 afiliados de UPCN que, en el Día del Empleado Público, recordarán a David Colombo Valle y los 51 trabajadores que el 24 de octubre de 1958 fundaron esta importante agrupación gremial.
Autor: Héctor Jorge Colás. Publicado en el Diario "Río Negro", 22 de octubre de 2015.