GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

viernes, abril 06, 2012

La guerra que no tendrá lugar por Miguel Ángel Bastenier.


La guerra que no tendrá lugar.
Cristina Fernández ha logrado reinstalar las Malvinas en la agenda latinoamericana.

El 2 de abril de 1982 el ejército argentino ocupó las Malvinas, en poder de Gran Bretaña desde 1833, desencadenando una guerra de 74 días, en la que murieron 649 soldados propios y 255 británicos. El pacifismo más piadoso califica cualquier guerra de absurda e injustificada, lo que es francamente discutible, pero sí de plena aplicación al desatino de una dictadura militar criminal, impotente, y analfabeta, encabezada por un general, Leopoldo Galtieri, al que los sicofantes llamaban el Patton del Plata por un vago parecido con el militar norteamericano de la II Guerra.

Los uniformados argentinos pensaron que la mejor forma de regresar a los cuarteles o aún prolongar su mandato era hacerlo con la gloria de haber recobrado el archipiélago del Atlántico Sur, que les excusara de responder por los miles de desaparecidos de la guerra sucia. A los pocos días del desembarco en la Gran Malvina, un coronel de la RAF declaraba a la televisión británica que si se “imponía la sangre italiana”, los argentinos “evacuarían el archipiélago, pero si prevalecía la española, habría guerra”. Sea cual fuere la que prevaleciera fue un crimen de lesa humanidad enviar a unos soldaditos de reemplazo contra un ejército de profesionales. El resto de América Latina, menos Chile, cuyo general Pinochet se cobró en material de guerra británico el apoyo a Londres, y Colombia, que jugó a la neutralidad, respaldó aunque con lo justo de entusiasmo a Buenos Aires.

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Jeane Kirkpatrick, anticomunista, católica, y de origen celta, por ese orden, prefería a los golpistas, pero el presidente Ronald Reagan le dio a la señora Thatcher lo que la primera ministra pedía: la base de Ascensión, a medio camino entre Londres y Port Stanley, sin cuyos bastimentos la guerra habría sido difícil de sostener. La hija del tendero de provincias, temerosa de que el enemigo se escabullera entablando conversaciones interminables, una vez dueña de las islas, ordenó que se torpedeara al crucero pesado General Belgrano, fuera de las aguas territoriales de Malvinas, donde murieron más de la mitad de los argentinos en combate. Europa, que no entendía muy bien esa guerra distinta y distante, dio apoyo de oficio a los anglosajones, con la salvedad de España —por Gibraltar e Hispanoamérica— e Italia —por sus emigrantes—, países cuyas opiniones públicas no se resolvían a condenar la insensatez de Galtieri, el mismo que mientras los británicos reconquistaban la isla principal, pedía entre vapores alcohólicos que se aerotransportara unas tropas que no existían para socorrer al general Benjamín Menéndez, jefe del cuerpo expedicionario. El militar argentino era un cabecita negra, y de quien se dice que Fidel Castro preguntó esperanzado “si era de los que combatían”. En el bando derrotado se publicaron locuras como que los gurkhas habían asesinado a 300 prisioneros argentinos, lo que jamás habría consentido la oficialidad de Su Majestad y menos aún de un país que hasta unos días antes del conflicto era tan famosamente pro-británico. Y en el bando vencedor se supo que Thatcher estaba indignada por la escrupulosa equidistancia con que la BBC informaba de la guerra.

El enfrentamiento hoy solo puede ser político: el respaldo, en esta ocasión irrestricto de América Latina, desplegado con una condena del colonialismo británico, que se redoblará en la próxima cumbre de las Américas en Cartagena, así como algún cierre de puertos latinoamericanos a barcos de guerra y en ciertos casos, mercantes, que icen la Union Jack; y económico: la viuda Kirchner pretende impedir que Gran Bretaña comience a extraer, probablemente a partir de 2016, el petróleo en aguas de la zona, con reservas evaluadas en unos 12.000 millones de barriles. Pero ya ha logrado su primer objetivo: reinstalar las Malvinas en la agenda latinoamericana, de forma que Londres no pueda maniobrar sin darse de bruces con el problema. Y tampoco los apoyos internacionales de 1982 están a la orden. El Washington de Obama ya ha declarado su neutralidad y Europa tratará de mirar para otro lado, repitiendo el consabido mantra de la negociación entre las partes.

Nadie ignora que las Malvinas —como Gibraltar— jamás dejarán de ser británicas sin el consentimiento de sus 3.000 habitantes. Y solo un trato económico mejor que el que reciben de Londres podría disipar el recuerdo de una guerra tan cruel como innecesaria, que un aire porteño epitafió quejumbrosamente: “Con Malvinas o sin Malvinas / grito tu nombre por las esquinas / mientras que los generales / se dan al tango por los portales”.

Fuente de información: DIARIO "EL PAÍS INTERNACIONAL", 3 de abril de 2012.
http://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/03/actualidad/1333465873_241490.html

jueves, abril 05, 2012

EN NEUQUÉN QUIEREN PROHIBIR LAS ARMAS DE JUGUETES.

Según informa el Diario "Río Negro" el 28-3-2012.
La noticia.


Quieren prohibir las armas de juguete y cambiarlas por libros.
El diputado provincial Darío Lucca (MID) presentó un proyecto para prohibir la venta de juguetes que sean réplicas de cualquier tipo de armamento real con el objetivo de evitar la utilización por parte de delincuentes y la familiarización de los niños con su uso. Sostuvo que en la provincia de Córdoba desde noviembre de 2004 (Ley 9198), y en Santa Fe desde 2006 (Ley 12.677) ya rigen este tipo de normativas y se estudia replicarlas en las legislaturas de Buenos Aires, Corrientes, y Tucumán.

Las armas de juguete tiene "un carácter concretamente bélico, e impactan en la formación de nuestros niños desde el mismo momento de su nacimiento", dijo y agregó que se pretende evitar la comercialización de replicas de armas de fuego, armas blancas, o cualquier otra que tenga características que por su uso incite a la violencia.

El proyecto prohibe además todo tipo de anuncio comercial de los juguetes con la idea que también se implemente un programa tendiente a la recuperación y canje de la mayor cantidad de juguetes bélicos que estuvieren en poder de la población. El canje consistirá en la entrega un juguete bélico, a cambio de libros u otros juguetes con el fin de promover el desarrollo de actividades creativas y pacíficas, dijo. Comentó que el proyecto estipula que aquellos establecimientos que comercialicen dichos juguetes se exhiba la leyenda: "Los juguetes deben estar concebidos para promover la paz. Queda prohibida la comercialización de juguetes que sean réplicas de armas de fuego y de carácter bélico".


Y Mafalda una niña "adelantada" e "informada" le contesta a estas pre-ocupaciones para terminar con la violencia.

Agrandar si se desea visualizar mejor.

LA VICTORIA DE MALVINAS por JORGE ABELARDO RAMOS.




La victoria de Malvinas por Jorge Abelardo Ramos.


La auto-propaganda inglesa durante siglos transformó en frase de uso común el hecho incierto de que “Gran Bretaña perdía todas las batallas y ganaba todas las guerras”. Ahora ha ocurrido lo contrario. En estas líneas me reduciré a exponer ese hecho irrefutable. En los últimos cien años la Argentina se integro al mercado mundial dominado por las potencias anglo sajonas. Desde Roca hasta hoy, en que el sistema ha saltado por los aires, nuestro país se desenvolvió como provincia agraria de Europa. La articulación entre la Europa industrial y la Argentina exportadora de productos primarios permitió un prodigioso crecimiento hasta 1930. En la crisis mundial, la orgullosa factoría de estancieros gordos y vacas flacas se estrelló como el “Titanic” en el iceberg de la década. Volvieron todos los parásitos de París, aterrados por la baja de los precios del ganado. Se hizo célebre la frase: “Quel difference, de París a l’estance”.

Gracias a la depresión mundial, se abrió la posibilidad en los países semi-coloniales, de iniciar la marcha hacia la industrialización. La segunda guerra benefició de nuevo a la Argentina al aislarla de las potencias occidentales, absorbidas por sus sangrientas querellas. La prosperidad del mercado interno, los nuevos obreros, la joven burguesía industrial y la aparición de Perón son los signos externos de la nueva época.

El nacionalismo industrial de Perón, sin embargo, encontró en la oligarquía un implacable enemigo.

Aunque el peronismo constituyó un gigantesco avance industrial en todos los órdenes, la hegemonía cultural de la europeización en el sistema cultural y educativo no cedió.

Parte de las clases medias, a la rastra de los patrones de prestigio de la sociedad oligárquica, constituyó la “base de masa” del poder imperial y sus aliados internos. Como había ocurrido en las dos guerras mundiales (1914/ 1918 y 1939 /1945 ), la partidocracia y una parte notoria de la “inteligencia” sostuvieron ardorosamente a los “aliados” anglo yanquis o sea a los explotadores coloniales directos de la Argentina. Esas mismas fuerzas conspiraron contra Perón entre 1946 y 1955, en que lograron derribarlo. Se trata de los mismos sectores “democráticos” que a partir del 2 de abril se niegan a aceptar el carácter heroico de la gesta, se obstinan en pagar la deuda externa a la banca inglesa y tienden una cortina de humo sobre este grandioso acontecimiento del siglo XX. Han reemplazado todo análisis sobre el imperialismo invasor por una insustancial palabrería dirigida al comicio. Son los apóstoles vacíos de la “democracia formal”. Ayer reverenciaban a Roosevelt y a Churchill. Hoy lo hacen con Mitterrand, Felipe González y otros escandinavos. Todos ellos son representantes del colonialismo europeo; bloqueadores de la Argentina.

De este modo, la guerra de Malvinas, como lo afirma burlonamente la señora Thatcher, habría sido la lucha de la “democracia inglesa” contra la “dictadura argentina”. Quien esto escribe ha sufrido varios procesos y detenciones a manos de este régimen que agoniza. No tengo benevolencia hacia Galtieri ni hacia ninguno de sus colegas anteriores o posteriores. Pero comprendo muy bien a la partidocracia sucesora de Saturnino Rodríguez Peña (aquel que ayudo a escapar al general Beresford, cuando la primera invasión inglesa). No falta entre ellos quienes proponen el día 2 de abril como “día de luto”.

Gracias a esa sociedad anglófila que venera a Europa o a EEUU, se formo una clase “democrática” devota de todas las guerras ajenas y héroes alógenos. Son el producto directo de esos bachilleratos franceses importados por Mitre, indiferentes a la América Criolla, capaces de ahogar en un hastío glacial las mejores vocaciones y las rebeliones más originales, seguidos de una universidad productora de especialistas indiferentes al destino nacional, siempre dispuestos a emigrar por un buen contrato en el exterior. ¡Cómo para entender la guerra de Malvinas con un sistema cultural que reposa en el dilema sarmientino de “civilización o barbarie”, que según cabe imaginar sitúa la barbarie en América y la civilización en Europa!

Se trata del mismo Sarmiento que había escrito al general Mitre:

“No ahorre sangre de gauchos. Son lo único que tienen de humano”.

A su lado; ¿podrían entender la guerra con Inglaterra los “izquierdistas portuarios”, tan alejados del drama argentino como los terratenientes que vivían en Europa?

La primera pregunta que brotó en todos los labios dé la Argentina Ilustrada fue: ¿por qué razón ahora ocupó Galtieri las islas? ¿Qué propósitos se ocultaban detrás del acontecimiento? ¿Ambiciones personales, etcétera? Cuando la flota inglesa avanzó armada hasta los dientes, tras la hipócrita euforia inicial, todos empezaron a retroceder, a murmurar, a conspirar. Así se gestó una intriga palaciega de políticos nativos y embajadores extranjeros destinada a derrocar a Galtieri y facilitar un “gobierno de transición” hasta el ansiado comicio.

A esta Argentina político institucional se le ocurrió entonces calificar al 2 de abril con la frase de: “Una aventura irresponsable”. Según se sabe, es la tesis británica. Los cipayos (vocablo hindú que designaba de ese modo a los nativos aliados al usurpador inglés del suelo nacional) estaban horrorizados. Borges sentía que se hundían las columnas de Hércules.

Los “demócratas” consideraban que esa heroica lucha contra el imperialismo no podía ser realmente legítima porque procedía de un gobierno malo y de Fuerzas Armadas que no merecían confianza. Pero lo notable de los aspectos políticos de la guerra de Malvinas es que la mayor parte de los partidos políticos argentinos habían apoyado directamente al régimen nacido el 24 de marzo de 1976 y habían ocupado (y siguen ocupando hoy) miles de cargos, desde intendentes hasta ministerios provinciales, ministerios nacionales y embajadas.

Solo se alejaron del gobierno (pero no de los cargos mencionados) cuando el histórico giro del 2 de abril puso en evidencia que la Argentina había entrado en conflicto con las pérfidas potencias del Occidente colonialista, y sus aliados de la usura mundial.

Entonces descubrieron muchos de estos partidos que este régimen era una dictadura.

Pero cuando está en juego el suelo de la patria, sólo un cipayo puede preguntarse si el gobierno que conduce la guerra le gusta o no. Si San Martín hubiese renunciado a luchar contra el Imperio español al descubrir a su llegada a Buenos Aires la catadura de Rivadavia y Pueyrredón, quizás seríamos todavía súbditos del rey de España. El pueblo argentino y los hermanos de la Patria Grande comprendieron instantáneamente que la Argentina, había emprendido una gran gesta.


El 3 de abril, hasta los ultrademócratas y los severos “izquierdistas” se informaron que los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, etcétera, habían votado contra nuestro país, en el Consejo de Seguridad mientras que China, la URSS, Polonia y España, se abstenían. Sólo voto a nuestro favor la gallarda República de Panamá, por la boca de su canciller Illueca.

El apoyo provenía del legendario suelo al que había convocado Bolívar en 1826 para fundar entre todos una “Nación de Repúblicas”.

Con las tropas argentinas en las Malvinas, saltó en pedazos el TIAR y la Doctrina Monroe, los simuladores de la “democracia” europea y los admirados yanquis de Alexis de Tocqueville, en suma, los modelos ideales en que habían sido educados los oficiales de las tres armas en la Argentina. Volvimos nuestras miradas hacia la América latina. Nicaragua sandinista nos apoyo lo mismo que Cuba. Por encima de todo, éramos latinoamericanos. Y este hecho de trascendencia mundial, que reubicaría a la Argentina en el campo del Tercer Mundo junto a aquellos pueblos que como nosotros luchaban por su independencia nacional, sería objeto de una feroz campaña de “desmalvinización” que no cede ni un solo día.

El 2 de abril resolvió con el irresistible poder de los hechos esta paradoja: las mismas Fuerzas Armadas que habían entregado el poder económico durante siete años a los abogados de Inglaterra y Estados Unidos, se enfrentaron con los amos imperiales y rompieron a cañonazos esa alianza. Por esa causa, Gran Bretaña ganó una batalla y perdió la guerra.

miércoles, abril 04, 2012

Argentina debería seducir a las Malvinas por Andrés Oppenheimer.


Al cumplirse 30 años de la fracasada invasión argentina de las islas Malvinas, una cosa parece clara: el gobierno de Argentina está siguiendo el peor camino posible para recobrar las islas del Atlántico sur controladas por los ingleses.
Antes de ocuparnos de la desastrosa política exterior del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner con respecto a las islas, dejemos en claro que el reclamo histórico de Argentina de las islas Malvinas es legítimo.
La posición de Gran Bretaña de que no puede haber negociaciones sobre la soberanía mientras la población estimada de 3,200 isleños quiera seguir siendo británica no se sostiene, según dice la mayoría de los expertos en derecho internacional.
El libro del ano 1927 del profesor de derecho de la Universidad de Columbia Julius Goebel, titulado La pugna por las Falklands, y su secuela de 1983 escrita por el profesor de leyes de la Universidad de Yale, Michael W. Reisman, dejan pocas dudas de que la ocupación británica de las islas es ilegal.
Para resumir esta historia, la única transferencia negociada de la soberanía de las islas se produjo en 1767, cuando los franceses se las cedieron a la corona española. Cuando Argentina se independizó, heredó legalmente todos los territorios que antes eran españoles. De manera que cuando los británicos invadieron las islas en 1833 y las bautizaron Falkland, fue básicamente una ocupación ilegal.
Las Malvinas ocuparon los titulares de todo el mundo el 2 de abril de 1982, cuando la dictadura militar argentina, en un obvio intento de fortalecer su menguante popularidad a nivel nacional, invadió las islas. La ex primera ministra Margaret Thatcher envió su armada y Gran Bretaña recuperó las islas, después de una guerra que dejó casi 1,000 muertos.
El hecho de que gran parte de la opinión pública mundial volcó en ese momento a favor de los británicos, debido a una revulsión generalizada por las acciones de la junta militar de Argentina, no cambia la premia básica de que las islas pertenecen a Argentina, escribió Reisman en su ensayo. En la mayoría de los sistemas legales, el título pertenece al propietario, no a la persona más agradable, explicó.
Ahora, el gobierno populista de Fernández de Kirchner, ante un creciente descontento público por las altas tasas de inflación y una desaceleración económica, y ante noticias del descubrimiento de grandes yacimientos de petroleo alrededor de la islas, esta volviendo a poner a las Malvinas en el candelero.
Ya sea porque quiere distraer la atención pública de los crecientes problemas económicos, o porque está previendo una bonanza petrolera en el Atlántico Sur, Fernández de Kirchner ha lanzado una ofensiva diplomática en Latinoamérica para impedir que los barcos con bandera de las islas Malvinas amarren en los puertos de la región. Según los informes de prensa, eso ya está generando escasez de frutas frescas en las islas.
Además, Argentina ha amenazado con iniciar acciones legales contras las empresas que extraigan gas y petróleo de las isla, lo que hace temer a los islenos de que no podran beneficiarse de los nuevos descubrimientos petroleros.
Nigel Haywood, el embajador británico de las islas, le dijo recientemente al diario argentino El Cronista que “Argentina amenaza constantemente con hacernos la vida cada vez más complicada”.
Un amigo argentino que acaba de visitar las islas me confirmó esta semana que los kelpers, como se conoce a los isleños, no están enojados con el pueblo argentino, sino con el gobierno de Fernandez de Kirchner.
Los kelpers están especialmente preocupados por el reciente pedido de la presidenta argentina a Chile de que le traspase a Argentina los vuelos al continente operados por Lan-Chile, que son los únicos que conectan las islas con Sudamérica. Los isleños temen que si eso ocurre, estarán a la merced de los caprichos políticos del gobierno argentino, segun me relato el viajero.
Una de las pocas voces razonables que se han alzado en esta disputa es la de un grupo de 17 intelectuales argentinos que recientemente firmaron un documento titulado Una visión alternativa.
Allí señalan que Argentina no puede seguir ignorando los deseos de los isleños. La actual política argentina de exigir la devolución de las islas, sin tomar en cuenta el deseo de los isleños, debilita las justas demandas de Argentina, afirma el documento.
Mi opinión: En vez de asustar a los kelpers con amenazas constantes, Argentina debería intentar seducirlos. Debería ofrecerles vuelos gratuitos para emergencias médicas, envíos gratuitos de lo que haga falta en las islas, e intercambios culturales y deportivos.
Considerando el antagonismo de los isleños hacia las autoridades argentinas, borrar las cicatrices llevará tiempo, y no será fácil. Pero la actual política del gobierno argentino está más diseñada para ganar el aplauso fácil en casa que para lograr la recuperación de las islas, y va en contra de los propios intereses argentinos.

Fuente: El Nuevo Herald. Edición virtual.
http://www.elnuevoherald.com/2012/03/31/v-fullstory/1167368/oppenheimer-argentina-deberia.html

martes, abril 03, 2012

MALVINAS ARGENTINAS VOLVEREMOS.

Ningún argentino, “ni ebrio ni dormido”, debe negar a nuestras Islas Malvinas como parte indisoluble de la Patria.


Los 30 años de la “Operación Malvinas” ha desatado una corriente de opiniones en las que juega el intelecto más que el espíritu en un tema indiscutido para los argentinos.

Arriba la frente argentinos
que nuestra mirada brille
las islas que nos robaron
nunca serán olvidadas.

Malvinas, pedazo de tierra
de nuestro ayer heredada
con la gloria de historia
por la furia inglesa birladas

Sigamos clamando el derecho
Repitámoslo cada alborada
Las Malvinas son nuestras
parte de la Patria amada.

Aquella mañana del 2 de abril de 1982, se lleno de alegrías por la noticia de que el pabellón argentino enarbolado, marcaba la soberanía en nuestras Islas Malvinas. Era un acto más, en la serie de acciones que se emprendían, por los más diversos medios, para lograr que las islas volvieran a ser parte del territorio nacional. Esta era la primera acción por las armas, que se estructuraban, como una solución a las múltiples pacificas que no llegaban a una respuesta. Ella, transformado en un caso de guerra, que las circunstancias hicieron crecer, no tan solo por los beligerantes, sino por los terceros que jugaban a la “paz”, pero, en realidad, propiciaban el combate, puso a prueba el temple argentino, pese a que la derrota de las armas, abrió con mas claridad el tema en su absoluta magnitud. El tema soberanía sobre nuestras Malvinas, si bien se planteaba como una cuestión bilateral, tenía raíces y vínculos con otras cuestiones, en las que se jugaban intereses diferentes, algunos con alcance en el mañana, como es la “cuestión” Antártida.

La verdad absoluta ha sido comprobada, Inglaterra no desea desprenderse de este dominio y, a lo largo del tiempo, encuentra formulas de todo tipo, para mantenerse por su exclusiva voluntad. Claro que se debe percibir que, en esta posición, tiene “socios” con los que comulga en los fines y objetivos. Esa continuidad operativa de los británicos, con sus diversas facetas, encuentra apoyo en terceros que ven más el potencial que les ofrece el poderío inglés, que la justicia natural que corresponde a la causa. La hermandad entre países, no es el fraterno apoyo que ella predica, cuando los intereses individuales o los acuerdos de conjuntos, tienen mas peso que la “sagrada” promesa de unión.

Nosotros, los ciudadanos, que tenemos la certeza de nuestra razón, hemos contemplado y aceptado que los gobernantes desarrollen sus procederes, algunos con breves éxitos, pero todos, finalmente, con evidente fracaso, ya que, pese a la justicia, en realidad, no tenemos el poder de los usurpadores que se requiere, cuando los intereses adquieren valores económicos, más allá de los culturales. En los últimos tiempos, dada la proximidad de la “Operación Rosario”, el tema se agiganta y pasa a ser una cuestión pública, que llama la atención. Todos los medios de comunicación se ocupan de Malvinas y se ofrecen para ser portadores de opiniones, juicios, consejos, etc. del más variado tipo de comentaristas, expertos o analistas. En general, los comentarios están dedicados a la “critica” o el “análisis tardío”, mostrando los casos y señalando sus efectos negativos, eludiendo o silenciando, si es que los hay, los positivos. Sin embargo, en este “palabrerío”, se omite el hecho cierto de que, si bien aun Malvinas no esta soberanamente incorporada a Argentina, su tema esta alcanzando en forma creciente al conocimiento universal. En lugares remotos, donde nunca se hablo de nuestro archipiélago, se comenta, debate, sugiere, etc. sobre la cuestión. Un tema que durante décadas estaba reducido a Argentina e Inglaterra o, a lo mas, los foros internacionales, esta llegando a las mas diversas comunidades, lo que desde ya debemos considerar realmente un éxito. En este debate surge más el pasado, con sus reglas y normas ya obsoletas, y no se tiene en cuenta que la realidad nos lleva al futuro, donde los escenarios tendrán diferente dimensión y alcances. Si aquellos que debaten o discuten, reconocen que la geografía física es la que a permanecido inmutable en el correr de los tiempos, sabrán que el archipiélago esta y estará siempre asentado en nuestra plataforma submarina y, por ello, indiscutiblemente, estará en nuestro territorio.

Las MALVINAS SON ARGENTINAS tiene que ser la única voz que se levante en nuestra Patria, ya que ello es cierto, real y concreto, lo que hace que sea necesario prevenir a algunos aislados, seguramente con finalidad de mostrar personalidad o meramente “figurativa”, que comenten un error trascendente, cuando pregonan lo contrario o “dudan” de nuestro derecho. Tenemos que observar y recordar a aquellos que usan en su argumentación los mismos elementos que los británicos, en un juego triste de oportunismo que alguna vez en el mañana comprenderán que ha sido vano. La Patria, grande, noble, acogedora, etc. abre sus hogares a todos los que quieran vivir en sus tierras, tambien nuestras Malvinas, pero aquellos, como nosotros, los argentinos de hoy, que gozan de sus ventajas y bienestar “ni ebrios ni dormidos” pueden poner en duda su afanosa búsqueda de integración. Valga aquella frase, noble y sana, de nuestro devenir histórico, pronunciada en el ya lejano 1810, para alertar a los que se equivocan en sus juicios, que podrán ser científicamente correctos o socialmente agradables, pero que no caben en el espíritu de nuestra Patria ya que no dude el mundo: LAS MALVINAS SON ARGENTINAS.

Tcnl. José Javier de la Cuesta Ávila
LMGSM 1 CMN 73
* Publicado en el informador Público.


Desde Guillermo Pirri Argentino quiero parafrasear al ex-Gobernador neuquino Don Felipe Sapag el día que desarrollemos la Patagonia las Malvinas se las pedimos por teléfono a los ingleses. Mucho queda por hacer para que MALVINAS la hermanita perdida de la Patagonia "la perdida Perla Autral" forme parte integral de nuestro suelo patrio argentino.

lunes, abril 02, 2012

A 30 AÑOS DEL DESEMBARCO EN MALVINAS ARGENTINAS.









El 2 de abril de 1982, la Argentina ocupa militarmente nuestras Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, usurpadas por Inglaterra.


Aquel 2 de abril el general Leopoldo Fortunato Galtieri saíó al balcon de la Casa rosada y pronunció la recodada frase: "Si quieren venir que vengan, les ofreceremos batalla".


Desde el puerto de Punta Alta, zarparon rumbo a Malvinas cerca de 12.000 soldados.


En el año 1982 permanecieron unas diez semanas en una guerra en la que dejaron la vida unos 654 argentinos. Por parte de los británicos cayeroon unos 256. Se suicidaron luego del conflicto unos 400 veteranos de guerra por parte de los británicos lo hicieron 264. Otro lamentable saldo de vidas que se llevó esta guerra.


La batalla más sangrienta fue el combate de Monte Longson el 12 de junio de 1982. Hacía unos 72 días que el Regimiento de Infantería 7 de La Plata soportaba temperaturas bajo cero, y dormía de a turnos en los pozos cavados en la tundra malvinense. cuando se enfrentó al Regimiento 3 de Paracaídistas ingleses quienes superaban a las tropas argentinas en una proporción de 4 a 1.
El 14 de junio del mismo año las tropas argentinas deponen las armas.


Según datos del Ministerio de Defensa, entre la tropa, había unas 6 mujeres que eran instrumentadoras quirúrgicas civiles que trabajaban en el Ejército y se ofrecieron como voluntarias (nada se habla de ellas). Estas 6 mujeres voluntarias se embarcaron en el Irizar y en Bahía de Puerto Argentino atendieron a los heridos. Ellas fueron: Silvia Barrera, María Marta Lemme, Susana Maza, Norma Navarro, Cecilia Richieri y maría Angélica Sendez.


El 8 de julio pudieron volver. no les habían dado ni dinero y comida solo un pasaje. Recuerda Nelson Ramón, un odontólogo de 58 años que, vive actualmente en Concordia, quien fuera enviado a Malvinas bajo el cargo de teniente de fragata "Fue un regreso de perdedores, llegamos a las ocho de la noche y nadie nos esperaba, era todo olvido... caminé toda la noche buscando un teléfono, eran de esos teléfonos naranja, pero estaban todos inhabilitados. A las 8 de la mañana me fuí, solo, a la terminal de Punta Alta con el pasaje a Necochea, sin comida y sin plata".
La Argentina ha vivido un curioso caso pocas veces visto en la historia bélica del mundo: el desprecio y el olvido hacia nuestros combatientes, que curiosamente fueron admirados por el enemigo.


Compatriotas, compatriotas


hacen bien en olvidarnos.


La lucha nunca termina


y aquí seguimos peleando.


Que no se sepa que hay flores


sobre un cementerio blanco.


Flores que nadie regó


pero que están germinando.


*Fragmento del malambo "Misión Blanca" de Hugo Giménez Agüero.

A treinta años de la batalla de Malvinas Argentinas.

Otra batalla que se puede perder por Gerardo López Alonso. En 1982, la Plaza de Mayo se llenó en apoyo espontáneo a la Junta Militar que había iniciado una guerra con el único objetivo de perpetuarse en el poder, recurriendo a un tema capaz de convocar a los argentinos. Al mismo tiempo la gente en Buenos Aires se divertía, llenaba los restaurantes, consumía. Para los isleños de hoy, la guerra es algo presente que los sigue marcando a fuego. Tanto ellos como el gobierno británico alegan que la invasión argentina (no la llaman "recuperación") marca un punto aparte, que cambia por completo el tenor de una relación que, desde los años 60, venía mejorando en alguna medida. El argumento argentino se basa en que "esa guerra la hicieron los militares", como si fuera un fenómeno ajeno al país de hoy y en cualquier caso al actual gobierno, que no tiene nada que ver con "aquello", aunque sí con la reivindicación de las islas. A propósito, a fines de los años 80 Mijail Gorbachov avanzaba con sus reformas de fondo en la URSS que los gobiernos occidentales veían con buenos ojos. Pero Gorbachov necesitaba ayuda financiera y comenzó a pedirla. Fue a Londres, expuso sus planes y encontró buena recepción. Mientras hablaba, un funcionario puso algo sobre su escritorio: una pila de papeles, evidentemente viejos, atados con una cinta. Señalándolos dijo: "Señor Gorbachov, tenemos deseos de ayudarlo, pero éstos son los pagarés que su zar nos firmó y nunca nos pagó. Tenemos que hablar de esto". Separar la guerra "de los militares" de la diplomacia "de nosotros" es algo que puede servir para consumo interno, pero hasta cierto punto. Sin olvidar que el reclamo argentino sobre Malvinas es algo que, históricamente, puede calificarse (siendo benévolos) como discontinuo. Mientras tanto, las islas son un territorio británico de ultramar sobre el que la Argentina sostiene un reclamo de soberanía. Ahora sube a escena el petróleo como primer actor. Varias compañías buscan inversores para la costosa etapa de exploración en la Zona Sur, donde puede haber reservas significativas. La Argentina amenaza con demandar a esas empresas. ¿Cómo afectará esto a posibles inversores? Hablé del tema en Malvinas con gente que se supone informada. Amables, la respuesta que me dieron fue lacónica: "Bueno, siempre hay riesgo en todo". Es otra batalla que se puede llegar a perder, mientras creemos estar ganando en el campo de la retórica. 
Gerardo López Alonso. Profesor de Análisis Internacional de la Universidad Austral. Publicado por el Diario "Río Negro", 2 de abril de 2012.