UN ESPACIO DE OPINIÓN DESDE LA PATAGONIA ARGENTINA.
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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
Hugo Jorge Giménez naceel 25 de agosto de 1944 en Balcarce, provincia de Buenos Aires fue un
reconocido cantante y compositor folclórico argentino.
Hijo de Vicente Giménez y Lorenza Agüero. El apellido
materno fue incorporado a su nombre artístico, como homenaje a su madre.
Se hizo conocido como Hugo Giménez Agüero y era uno de los
principales representantes del folclore patagónico. Hombre de apego a la
Patagonia Argentina adoptiva, decía que es de Río Gallegos porque: “Nacer en un
lugar es un accidente, ser de un lugar es una decisión de amor” y en Esquel
provincia de Chubut.
En 1965 comienza a desempeñarse como locutor, en emisoras de
Santa Cruz, primero en L.U.12 Radio Río Gallegos y luego en L.U.14 Radio
Provincia de Santa Cruz. Durante este tiempo compuso diferentes canciones, y
con la ayuda de estudiosos y baqueanos conoce la lengua y la cultura tehuelche.
En 1979 edita su primer disco Desde la Patagonia Austral,
costeando los gastos de grabación. Más tarde formaría su propio sello
discográfico: “NA-QUEL” con el que produciría sus obras hasta 1996.
Después sigue produciendo con otras compañías discográficas
como SONY, EPSA, GLD, PHONOPAY, llegando a completar 21 obras en su carrera.
Editó más de veinte discos, y algunas de sus composiciones que
figuraban ritmos como la Chorrillera, la Milonga Andina, el Kaani, y el Malambo
Sureño. Algunas de la más conocidas son: Te escribo desde el sur, No me abandones
ahora, Volveremos Malvinas, Mahuida Llú, Malambo blanco, Pico Truncado, El
tehuelche saco largo, Más allá del Colorado, Solo soy un peón, Amanece en el
sur, Misión blanca, Patrono, Que tiene Manuel, Soy de Rawson, Hermano Gorosito,
La voz de la Patagonia y Aoniken Chalten, entre otros.
Se estableció en la Ciudad de Río Gallegos, provincia de
Santa Cruz y en la Ciudad de Esquel, provincia de Chubut.
Hugo Giménez Agüero falleció el 27 de septiembre del 2011,
pasadas las 22 horas, en un trágico accidente automovilístico ocurrido en el kilómetro 711 de la
Ruta Nacional 3 Sur, en las cercanías de la Ciudad de Bahía Blanca. Sus restos fueron
trasladados a Río Gallegos donde se llevó a cabo su velatorio y sus cenizas fueron esparcidas, tal como era su voluntad, en su querido El Chaltén por su hija desde una avioneta en octubre del 2011.
Partiré con el alba, con el mismo destino de siempre, un
camino detrás de mi piño blanco. Quizás mañana halle el final o el principio o
no vuelva por los mismo lugares, tal vez un día me sorprenda a mí mismo
durmiendo en un mostrador el vino de tantos inviernos, y cuando falte los que
vengan querrán saber mi nombre y mi nombre estará allí, en las matas y el
calafate, lo cantarán los vientos y las mesetas con la música del desierto y
volveré a ser el ovejero, naciendo del áspero y verde coirón.
Su presencia documentada en el sur dio base al argumento para que Argentina se posicione en la definición del trazado de la frontera con Chile.
Patagones celebró la efeméride, al igual que el pueblo que lleva su nombre, en Santa Cruz. Neuquén y Río Negro lo tienen presente en calles e instituciones, pero muchos desconocen quién era. Aquí, un repaso.
Por Melina Ortiz Campos.
“¡Miguel! ¡Quiero que reprendas al muchachito! Se escapó a jugar en el río y no me gusta”, dijo la madre, viendo a Luis acercarse a la orilla. «¡Pero mujer! ¿Qué puede pasar?”, le respondió el padre. “Él nada muy bien y es muy prudente. Además en el puerto todos lo conocen y lo quieren… ¡No tengas temor por él!”, agregó. Mientras tanto, el niño, de rodillas junto al agua, ya soñaba con su vocación, acomodando el barco de juguete entre los yuyitos de la ribera: “Esta es mi fragata invencible… ¡Ya va a completar su nueva vuelta al mundo!”, decía mirando el horizonte.
La escena quedó plasmada en la historieta “Piedra Buena” (con espacio), que su autor Carlos “Chingolo” Casalla publicó y que hoy está guardada como libro en la Biblioteca de Carmen de Patagones. Es ficción, pero fruto de mucha búsqueda. Y nos transporta a esos años, a la idea de cómo puede haber sido la infancia del prócer patagónico, que empezó a vivir su sueño tan temprano, a pesar de los riesgos.
Los adultos que conversan en ese diálogo imaginario eran Vicenta Sabina Rodríguez e Hipólito Piedrabuena. Según los cálculos, ella tenía 18 años cuando dio a luz a Miguel Luis en 1833, mientras que el padre ya pisaba los 30. Él santafesino, ella pobladora local, maragata. Patagones era en ese momento el poblado más austral de la provincia de Buenos Aires, en tiempos de la Confederación Argentina.
Días atrás se celebraron los 190 años de ese natalicio, y allí lo conmemoraron con actividades en distintas instituciones, como el Museo Emma Nozzi. Por su parte, la localidad que lleva el nombre de Piedra Buena, en Santa Cruz, lo vivió con desfile, acto protocolar y hasta almuerzo popular. Pero no son los únicos espacios donde se lo recuerda, aunque muchos desconocen de quién se trataba y por qué se lo homenajeó: figura en un barrio de Cipolletti, una avenida en Bariloche, una plaza y una biblioteca en Las Grutas, un monumento en Neuquén capital, una calle en General Roca, otra en Vista Alegre, un muelle en Puerto Madryn, además del Club Náutico de Patagones, el apostadero naval en la Isla de los Estados y así se podría seguir.
Sobrevivir al sur
Los viajes navales en las costas del fin del mundo no eran una novedad cuando Piedrabuena se animó a juntar experiencia. “Ya desde el año 1520”, señala Silvio Winderbaum en su libro ‘Para pensar y entender Río Negro’, “los españoles trataron de conquistar la Patagonia, pero fracasaron una y otra vez. En 1776 volvieron a intentarlo, para evitar que otros países como Francia o Inglaterra se apoderaran de ella”.
Por eso decidieron establecer distintas poblaciones: San José, en la península Valdés, San Julián y Deseado, al sur, y tres más en las Islas Malvinas. A esas sumaron en 1779 el Fuerte de Río Negro y estableciemiento Nuestra Señora del Carmen, donde hoy se encuentra Viedma (Mercedes de Patagones). “Fue el único que finalmente sobrevivió”, sentencia el autor. Carmen de Patagones surgió casi en simultáneo. Sin embargo, las causas de tantas derrotas fueron, en líneas generales, siempre las mismas: el clima despiadado y la resistencia de las comunidades indígenas.
Es aquí donde la capacidad de Luis, nacido y criado, para resolver esas complicaciones y a pesar de todo defender la soberanía argentina, lo destacó del resto. Al punto de que su viaje a la Isla de los Estados, donde mandó a construir un refugio en Puerto Cook, sirvió de antecedente para levantar luego el «Faro del Fin del Mundo», en la bahía de San Juan de Salvamento, “la única luz que tenían los navegantes en el mar austral, más allá estaba lo desconocido, la Antártida”, recordó el Museo Marítimo de Ushuaia.
Esa presencia documentada sirvió también de argumento para que Argentina luego refuerce su postura en la definición del trazado de la frontera con Chile. Muchos son los sitios en internet, dedicados a la historia, que aún recuerdan el mensaje que el marino dejó escrito en piedra: “Aquí termina el dominio de la República Argentina – En la Isla de los Estados (Puerto Cook) se socorre a los náufragos – Nancy, 1863 – Cap. L. Piedrabuena”. De hecho, en 1999 se estableció que el 10 de agosto sea recordado como “El día de la Isla de los Estados”, justamente en coincidencia con la fecha de su muerte.
Salvar vidas
Cuesta imaginar que la trayectoria de Piedrabuena haya comenzado antes de la adolescencia, incluso se habla de que con nueve años el niño ya formaba parte de una tripulación. Aunque lejos de sus padres, la navegación le permitió cursar los grados del colegio en Buenos Aires y mucho después, completar sus conocimientos autodidactas en una escuela de marina en Estados Unidos.
Su carrera original, la que sirvió para forjar su capital, es cierto, fue la caza de lobos marinos y ballenas, además del transporte de mercadería, algo habitual y que nadie condenaba en aquellos años, a diferencia de la actualidad. Carlos Valle, en su libro “El fin del mundo y su faro”, agrega a eso el dato de que “tanto el abastecimiento de las naves como la venta de los cueros obtenidos se realizaba en las islas Malvinas”.
Sin embargo, esos viajes y misiones le sirvieron para juntar sabiduría en una actividad peligrosa, donde muchos morían a causa de los naufragios o eran saqueados por quienes aprovechaban la desprotección de los accidentados. «Las rutas comerciales necesitaban unir puertos del Atlántico y el Pacífico para transportar bienes de todo tipo (…) si a esto se le sumaban cartas náuticas imprecisas, barcos con poco mantenimiento o inadecuadamente estibados y errores de navegación, el resultado eran numerosos naufragios«, explicó a Télam Cristian Murray, investigador del equipo de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.
En 1849, Luis participó del primer salvataje, agrega Carlos Valle, cuando en un viaje a la Isla de los Estados, encontraron a 14 tripulantes de un buque alemán que había sucumbido ante la fuerza de un temporal. En 1858, por ejemplo, participó de otro rescate y hasta pagó de su bolsillo los pasajes para que los afectados volvieran a su tierra de origen.
No faltó oportunidad para que él mismo naufragara y entendiera de primera mano la importancia de que esa zona inhóspita tuviera sitios a donde recurrir por ayuda y provisiones. Serían los mismos puntos que marcarían la presencia de habitantes argentinos, en un espacio donde el territorio estaba demasiado expuesto. Así, de tanto recorrer el mar al sur, logró relevamientos en toda la región y elaboró croquis de puertos y caletas no señalados en las cartas hidrográficas, que pudieran servir de refugio.
Lejos de estar enfrentado con las comunidades indígenas, el marino afianzó el trato con los tehuelches de la zona costera, por lo que esa relación le sirvió para completar su búsqueda de la soberanía, invitando al cacique Casimiro Biguá a viajar con él a Buenos Aires en 1863. Allí los recibió el presidente Bartolomé Mitre, que le encomendó al líder originario la defensa territorial de la región que habitaba.
Biguá recibió un título honorífico como Cacique de San Gregorio y Piedrabuena fue nombrado un año después con el grado de capitán honorario de la Marina. Esas gestiones motivaron que el Gobierno Nacional le otorgara una subvención para que mantuviera la comunicación con una zona tan distante de la capital. Con el dinero recibido, adquirió una goleta y realizó la travesía tocando Chubut, Puerto Deseado y Santa Cruz, llevando a bordo al perito Francisco Pascasio Moreno, entre otras expediciones científicas.
En 1883 y ya con el grado de Teniente Coronel de la Marina de Guerra,la muerte lo sorprendió mientras preparaba otro viaje, según indicó la Armada Argentina. Para ese entonces, ya había perdido también asu esposa, Julia Dufour, a causa de la tuberculosis, llamada “tisis o peste blanca” en aquellos años. Se habían casado en 1868.
Luis se casó con Julia en 1868. Sus restos descansan en Patagones.
Instituciones y académicos la destacan por haber sido quien lo acompañó en su labor y quien sostuvo la crianza de los cinco hijos que tuvieron juntos. Los restos de ambos fueron depositados primero en el cementerio de la Recoleta, pero desde 1987, descansan en un mausoleo en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Patagones, donde año a año se colocan ofrendas florales en su honor, como el pasado jueves.
Sobre la época de gloria, Cándido Eyroa, el primer biógrafo de Piedrabuena, escribió: “En aquel momento, el capitán tomaba la rueda del timón. En su simpático semblante se distinguía entonces, en toda su plenitud, una satisfacción sublime. Sus ojos resplandecían, dejando ver el placer inefable que sentía al arrancar del seno de las olas, de los brazos de la más desesperadas de las muertes, una tripulación más«. La descripción tiene mucho de épica, pero también, mucha verdad en la esencia de lo que describe.
Chorrillera – Letra y música: Hugo Giménez Agüero.
I
Pequeño mangrullo crisol de mi tierra
Donde aún las huellas
las aguas del río
y los cañadones
se pueblan de voces
y vientos que dicen Piedra Buena, Piedra Buena.
II
La isla Pavón tuvo su bandera
flameo por los tiempos
sobre un rancho en barro
una franja nieve
dos franjas de cielo y un sol de grandeza
Piedra Buena, Piedra Buena.
Estribillo
Tanta lucha tanto andar
Las olas del mar bravío
Caballero capitán
Quijote del suelo mío
Sureños te han de cantar
Las glorias con mucha pena
Porque pocos te conocen
Mí capitán Piedra Buena
Piedra Buena Piedra Buena
Recitado:
Cuenta la historia que ayer, allá en la isla flameaba, la
bandera de esta tierra por don Luis enarbolada. Dicen que formando filas
nuestros tehuelches gritaban, viva la patria Argentina y a la bandera juraban,
el cacique Casimiro mandó a galopear la indiada llevando como estandarte a
nuestra enseña sagrada. Piedra Buena les contó que por la patria luchaban y la
tarde en Santa Cruz se volvió celeste y blanca.
Zona aproximada de influencia comercial del marino Luis
Piedrabuena con los tehuelches del cacique mayor de la Patagonia, Casimiro
Biguá (desde 1859).
La isla Pavón en 1859, fue sitio de una factoría argentina
instalada por el marino Luis Piedrabuena, oriundo de Carmen de Patagones,
siendo escala portuaria de barcos pesqueros en el mar Argentino y lugar de paso
o estancia para las caravanas o navíos que salían del puerto chileno de Punta
Arenas hacia Buenos Aires y viceversa, y las que volvían desde las lejanas
islas Malvinas —archipiélago argentino atacado por la fragata Lexington de la
marina estadounidenses el 28 de diciembre de 1831, desalojadas de argentinos
por fuerzas inglesas en 1833 y recién colonizadas desde 1839 por el Reino Unido
de Gran Bretaña e Irlanda— para comerciar la tan preciada sal.
La ínsula fue visitada por el aristócrata, marino y
explorador ítalo-inglés George Chaworth Musters y los caciques tehuelches
Orkeke y Casimiro Biguá, y muchos otros que en aquellos años comerciaban con el
establecimiento.
Luis Piedrabuena mantuvo la soberanía nacional argentina en
la Patagonia oriental con medios propios ya que habría intereses chilenos,
brasileños, ingleses y franceses sobre estos territorios que convenientemente
los consideraban como res nullius.
Años atrás, Henry Libanus Jones —ganadero y explorador de
origen galés— bajo bandera argentina, había fundado en 1854 a orillas del río
Chubut, el poblado y guardia llamado «Fuerte Paz», como puesto de avanzada para
expediciones de caza y recogida de ganado cimarrón, pero fue abandonado en
1856.
De hecho en 1862 desembarcaron de la goleta Tilton, dos
religiosos anglicanos de la «Sociedad Misionera de la Patagonia» procedentes de
las islas Malvinas —el alemán Teófilo Schmidt y el suizo Juan Federico
Hunziker— con la intención de misionar entre los tehuelches y construir un
establecimiento evangelizador en un paraje —al oeste del actual Puerto Santa
Cruz y a unos 25 km al este de la isla Pavón— llamado actualmente «Cañadón de
los Misioneros». En 1863 tuvieron que regresar ya que la iniciativa no prosperaría.
Luis Piedrabuena, llamado el “Centinela del Sur”, nacido en Carmen
de Patagones, provincia de Buenos Aires, territorio de nuestra Patagonia
Argentina, el 24 de agosto de fue un marino patriota argentino cuyas acciones
en el territorio de la Patagonia oriental como también del archipiélago de
Tierra del Fuego y la península Antártica desde 1848 permitió consolidar la
soberanía territorial que estaba desabitada salvo por los pueblos tehuelches
bajo el mando del Cacique Casimiro "Biguá" Fourmantin y la
desprotección de los gobiernos nacionales.
En 1868, el gobierno le otorgó en reconocimiento por su
labor patriótica las primeras concesiones de tierra en el sur, entregándole en
propiedad las islas Pavón y de los Estados, y el poblado santacruceño de Las
Salinas fundado por él mismo en el año 1864.
En uno de sus viajes que llega hasta el Cabo de Hornos y
graba en la mole del Cabo: "Aquí termina el dominio de la República
Argentina". "En la Isla de los Estados (Puerto Cook) se socorre a los
naúfragos. 1863. Capitán L. Piedra Buena.
Luis Piedrabuena alcanzó en el escalafón naval el grado de
teniente coronel de Marina que se equipara actualmente al de capitán de
fragata.
“Es un hecho histórico que a los trabajos del comandante
Piedrabuena y a su patriótico anhelo se debe en gran parte la reivindicación de
los territorios australes de la República Argentina, sobre los cuales él fue el
primero en llamar la atención, pudiendo decirse que por mucho tiempo los
defendió solo, con un pequeño buque de su propiedad, con el cual navegaba por
los canales magallánicos, velando por aquellos y estorbando su ocupación por
otros”.
Falleció en Buenos Aires el 10 de agosto de 1883.
Hugo Giménez Agüero.
ALLÁ EN LA ISLA PAVÓN
de Hugo Giménez Agüero.
Pequeño mangrullo crisol de mi tierra
Donde aún las huellas
las aguas del río
y los cañadones
se pueblan de voces
y vientos que dicen Piedra Buena, Piedra Buena.
La isla Pavón tuvo su bandera
flameo por los tiempos
sobre un rancho en barro
una franja nieve
dos franjas de cielo y un sol de grandeza
Piedra Buena, Piedra Buena.
Tanta lucha tanto andar
Las olas del mar bravío
Caballero capitán
Quijote del suelo mío
Sureños te han de cantar
Las glorias con mucha pena
Porque pocos te conocen
Mí capitán Piedra Buena
Piedra Buena Piedra Buena
Cuenta la historia que ayer, allá en la isla flameaba, la
bandera de esta tierra por don Luis enarbolada. Dicen que formando filas
nuestros tehuelches gritaban, viva la patria Argentina y a la bandera juraban,
el cacique Casimiro mandó a galopear la indiada llevando como estandarte a
nuestra enseña sagrada. Piedra Buena les contó que por la patria luchaban y la
tarde en Santa Cruz se volvió celeste y blanca.
Cutral Có (del mapudungún: Agua de fuego) es una localidad petrolera de la provincia del Neuquén (Argentina). Es la segunda ciudad con más población de la provincia, ubicada a la vera de la ruta nacional 22, a 109 km de la Ciudad de Neuquén. Junto a la localidad de Plaza Huincul forma un único aglomerado urbano, que se denomina Cutral Có - Plaza Huincul.
Los vecinos de la comarca petrolera vivieron el 20 de junio de 1996, hace 18 años, la primera pueblada, un movimiento social que trascendió las fronteras de la región. El motivo fue protestar por la decisión del entonces gobernador Felipe Sapag de no construir la planta de fertilizantes, un proyecto que centraba las expectativas laborales frustradas por la privatización de YPF.
Los habitantes se manifestaron con un bloqueo en la Ruta Nacional 22 que luego se replicó por todas las rutas y caminos de la región como un fuerte reclamo popular ante el desempleo y la falta de respuestas. El escenario actual, encuentra a pobladores y autoridades en el desafío del desarrollo de los yacimientos no convencionales.
La tarde del 20 de junio, alrededor de las 17, un grupo de vecinos que durante la mañana había escuchado el programa de la radio local, FM Victoria, se sintió convocado y partió a la "torre" que está en el ingreso del complejo de YPF, frente a la ruta nacional 22 en Plaza Huincul.
"Lo que hubo fue un grito de bronca", recuerda hoy Juan Carlos "Patuco" Quiñiñiri, quien tenía 28 años y era un joven militante del MPN. "A partir de ahí todo el mundo se empezó a rebelar", agregó. Esa tarde, Patuco siguió al igual que otros vecinos a Ricardo Opazo, quien "cruzó el auto en la ruta" y se inició el piquete. Pero como con el correr de las horas, los bloqueos se multiplicaron y Quiñiñiri resolvió instalarse en cercanías de lo que era la Cerámica Stefani, un poco más allá -en sentido oeste- del aeropuerto, donde había otro grupo en el que estaba el ya desaparecido Miguel Riedberger.
"La primera pueblada fue una experiencia muy linda porque era de unión, de ver cómo se podían hacer distintas las cosas", acotó. Y después de lo que pasó aquí, Quiñiñiri reflexionó que "se empezó a perder el miedo, a la policía, al gobierno, a todos. Es un antes y un después en todo el país". De todos modos, quién también fue concejal en el período 2004-2008 considera que ese método de protesta ya no sirve. "Trabajo en la terminal y puedo ver como los pasajeros están esperando horas, no pueden salir o tardan siete horas para llegar a destino". Aunque "esa vez fue como una forma de desahogo de la gente".
Como producto de aquellas luchas, las dos comunidades lograron la administración del yacimiento gasífero "El Mangrullo". 18 años después de aquella jornada inicial y que se prolongó por seis días, donde los vecinos desafiaron al intenso frío invernal e incluso hasta la primera nevada que cayó el último día, las expectativas están centradas en lo que será el desarrollo de los yacimientos no convencionales con Vaca Muerta a la cabeza.
Diario "Río Negro", 20 de junio de 2014.
Aquella mañana el viento perforaba las ropas. Hacía frío y estaba nublado. Nevaba en la lejana cordillera y neviscaba muy cerca de la comarca. Junio se presentaba auténtico en Cutral Co y Plaza Huincul. Era un jueves.
Fue a las 9 cuando por la radio Victoria (97.7) su propietario Mario Fernández disparaba: "Se ha terminado de consumar la traición de Felipe Sapag, no vamos a tener la planta de fertilizantes. Es la traición de Felipe a Cutral Co".
La noticia salió al aire en el programa "Mañanas de Patagonia" que llevaba cinco años en el aire, un clásico en el horario central de la emisora, conducido por Norma Campos, la esposa de Fernández. Efectivamente, en Neuquén, el día anterior, el entonces gobernador Felipe Sapag había clausurado el precontrato que ligaba a la provincia con la firma canadiense Agrium, la cual iba a construir una planta de fertilizantes en la tierra del petróleo. Los términos de ese acuerdo, por demás polémicos, los había definido el antecesor de Sapag, Jorge Omar Sobisch.
La información estaba en la tapa de los diarios pero desde hacía varios días alimentaba comentarios en el vasto mundillo político de Cutral Co y Huincul.
El 20 de junio de 1996, la voz de Fernández despertó a la anestesiada comarca, inmersa por entonces en una gravísima crisis económica y social post privatización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF).
Hasta aquí historia conocida.
La alarma radial fue realimentada con voces de vecinos partidarios y por muchos desahuciados por la crisis que abrazaba la zona. Así se iniciaba la 'vendetta' de una facción del partido provincial (los blancos sobischistas) contra sus archienemigos (los amarillos de Sapag).
Fueron los blancos los que pusieron en marcha la maquinaria que terminó mutando en una anárquica manifestación popular que birló a todos los gobernantes: la pueblada de Cutral Co y Plaza Huincul. Abría los ojos un Frankestein de compleja genética.
Es que en esa movida, los hombres del ahora candidato presidencial Jorge Sobisch, sin saberlo, aportaban los cromosomas esenciales para la génesis del 'piquete' como forma de reclamo en la República Argentina."Este es el principio del fin del neoliberalismo-menemista", según la interpretación de Ramón Rioseco, el secretario de Gobierno de la municipalidad de Cutral Co.
Ramón Rioseco.
El docente-concejal-piquetero y actual funcionario admite sin tapujos que la agitación vino del lado de los blancos pero reivindica el reclamo, que lo tuvo como protagonista, como manifestante. "Este fue el principio y el final fue en 2001, con la caída de De la Rúa", completa Rioseco. A las 11 de la mañana, la radio Victoria recibía llamados de indignados oyentes y se expandía la bronca. El 'hagamos algo' se definiría en un 'vayamos a la ruta'. Pero todas eran voces, no había acción.
También a las 11 pero en Neuquén, en la sala de prensa de la Legislatura, la entonces diputada del MPN blanco Leticia García Romero le decía a Martín Belvis, periodista de este diario.
-"Martín, viste lo que pasó con Agrium, la gente salió a la calle, viste lo pasó..." -espetó.
-¿Dónde? -se interesó Belvis.
-En Cutral Co, con lo de Agrium, la gente cortó la ruta -aclaró, y después no dijo más.
Nada había pasado hasta esa hora. De hecho, de vuelta en la agencia, Belvis averiguó sobre el presunto corte e incluso planteó el tema en la reunión de redacción, a las 15,30. Tampoco a esa hora había un corte en Cutral Co y García Romero, por lo que se sabe, no es una pitonisa.
La convocatoria se concretó a a las 16 y media hora más tarde un militante del MPN "El Negro" Opazo, atravesó su Renault sobre la cinta asfáltica. Opazo sabía lo que hacía pero ignoraba el peso de esa primera piedra.
"Fue un plan para destituir a Felipe y lo manejó el "Pelado" que ya me hacía la vida imposible en el Concejo; el me quería voltear y en la elección general apoyó al candidato radical (Carlos Arens). No tengo dudas de que fue un intento de desestabilización, quería un quilombo grande", denuncia hoy el ex intendente de Cutral Co Daniel Martinasso (MPN). En la comarca, debe haber múltiples problemas de calvicie pero "Pelado" hay uno solo: Adolfo Grittini, antecesor de Martinasso y enfrentado con éste a pesar de que ambos eran'blancos'.
Grittini apoyó con entusiasmo la radicación de la planta de fertilizantes y sin dudas era el hombre más poderoso de Cutral Co. Pero de la noche a la mañana se quedó con las manos vacías, sin cargo político. Sucede que dejó la intendencia para pelear la gobernación acompañando a su amigo Sobisch en el interna del MPN. Tras la derrota a manos de Felipe Sapag y Ricardo Corradi, el empresario se quedó sin más espacio que su ascendencia en la gente. He aquí una de las patas que alimentó el levantamiento popular de Cutral Co y Huincul.
"Nosotros veíamos que esto venía mal y que algo iba a pasar, yo mismo lo planteé 25 días antes en la cámara de Comercio de Cutral Co. Nadie nos dio pelota", admite el dueño de radio Victoria. La emisora, una de las más escuchadas, desde siempre ha sido cercana al MPN y por entonces era uno de los medios pre
feridos del sector sobischista. Fernández lo dice dice sin complejos: "Acá siempre hemos ayudado a todos, nadie puede decir que le cerramos el micrófono. No estoy afiliado al partido pero tengo la firme creencia en que las provincias deben ser gobernadas por partidos provinciales y acá en Neuquén...". Para muestra, el día que este diario lo visitó Fernández punteaba una larga lista de invitados a un asado para festejar el aniversario del MPN.
"Sí, es cierto, nos juntamos en radio Victoria porque algo había que hacer, unos días antes un periodista me llamó para decirme lo que se venía con Sapag y la planta de fertilizantes. Las cosas estaban mal, y la planta iba a cambiar la historia de Cutral Co y , no tengo dudas y ese día, por el diario, nos enteramos que el proyecto no iba más", responde Grittini y va más allá. Admite que ayudó con mercadería y combustible a los piqueteros que coparon la ruta durante los días que duró la protesta.
-¿Habló con Sobisch en esos días?
-Sí, hablé, él estaba preocupado por lo que estaba pasando.
El empresario, sin embargo, no habla de intento de golpe de Estado sino de reclamo por la planta. Y no recuerda quién era el periodista con el que habló antes del particular día de la Bandera.
"El que estaba atrás era el "Pelado", por eso de entrada ni ahí de ir para allá, pero al tercer día me fui en la bici, y no volví más", afirma el albañil Raúl Rodríguez, quien estuvo en el piquete de la emblemática Torre de Plaza Huincul, principal escenario de la manifestación. Rodríguez dice que "todos hicieron su historieta con esto, todos agarraron algo, por eso me abrí de todo", describe y revela nombres y números de los primeros piqueteros.
Con todo, cuando la radio abrió el teléfono a los vecinos, bastó que las voces cercanas orientaran la cuestión para organizar la primera manifestación.
"Ese día creo que aprendí la importancia de los medios, fue impresionante", yo había estado
cuando se protestó contra la privatización de YPF (en 1991) pero a gatas éramos cien o ciento ciencuenta personas", recuerda un por entonces inquieto maestro de primaria, que trabajaba ad honórem en la Cruz Roja: Tomás Eduardo Benítez. El barbado docente no sabía que allí germinaba su vertiginosa carrera política.
"La idea era ir a la ruta, juntarnos, cantar el Himno, protestar y volver, pero la gente estaba enojada y hubo un grupo que se quiso quedar. Prendieron gomas, y se armaron ahí", destaca el director de la radio.
Entre los que fueron guiados y los que se identificaron con el reclamo se sumaron cientos de vecinos, algunos de los cuales se encontraron con que allí -sobre la ruta gélida- estaban mejor que en sus casas. Tenían calor, comida y apoyo. Algunos, los más sufridos, tenían al fin algo para hacer, y de sospechosos comunes pasaban a ser protagonistas.
Las privatizaciones de YPF y Gas del Estado dejaron unos 4.500 despedidos indemnizados con cifras que iban desde 25.00 a 50.000 pesos. Muchos indemnizados invirtieron, pero los taxis son rentables sólo si hay gente dispuesta a pagar por un viaje y los kioscos pueden ser una salida cuando los clientes piensan en algo más que llenar la olla diaria. La compensación fue seductora para los desempleados. La plata se terminó y el golpe fue general.
Ernesto "El Jote" Figueroa lo sintetiza con crudeza: "El pueblo se estaba cagando de hambre, qué importa que anduviera "El Pelado" o éste o el otro, yo vivía en un puestón el campo porque no tenía donde vivir, fui canilla, lustra, y acá se vivía del laburo". "El Jote", que ahora es edil, estuvo en la primera línea piquetera, en el puesto de "La Curva".
Poco después de las 21de ese 20 de junio nadie salía ni entraba de Cutral Co y Plaza Huincul. La comarca estaba regada con nafta y una chispa recorría la mecha.
Lo publicado en el Diario Río Negro el Domingo 25 de Junio de 2006.
Rubén Patagonia, cuyo verdadero nombre es Rubén Chauque, es un músico folclóricoargentino de origen tehuelche y un defensor de las causas de los pueblos originarios argentinos. Nació en Comodoro Rivadavia, en la provincia de Chubut. Eligió hacerse conocer artísticamente por el nombre de su región como una manera de reafirmar su identidad y de contribuir a la difusión de esa cultura usualmente relegada a nivel nacional. También por eso su repertorio se nutre de estilos originarios tehuelches como el kaani y mapuches loncomeo, así como de canciones de autores patagónicos como Epuyén González, Marcelo Berbel, Milton Aguilar o Hugo Giménez Agüero. Patagonia también ha participado como actor en películas y series nacionales e internacionales, y también suele brindar charlas y conferencias sobre las culturas originarias. Además tiene grabados varios temas en colaboración con artistas de primer nivel como León Gieco, Ricardo Iorio y Claudio Marciello, de Almafuerte.
“vinieron algunos gringos valla a saber porque mando/ lucharon
con estos vientos y a la tierra se pegaron/ y así mostraron la patria más allá
del colorado” (fragmento de “Más allá del Colorado” del recordado Hugo Giménez
Agüero).
En 1885 llegó a Chubut el primer gobernador, teniente
coronel Luis Jorge Fontana, y se propuso llevar colonos hacia la cordillera. Fueron
29 voluntarios y 19 eran galeses. El baqueano se llamaba John Evans.
Los primeros colonos decidieron establecerse a
orillas del río Percey y allí fundar la Colonia 16 de Octubre en 1888.
Los jóvenes Thomas Jones y John Jones fueron
parte del primer grupo de colonos galeses pioneros que se instalaron en
el territorio del Chubut por el año 1867 (las primeras familias fueron: los
Jones, Williams y Price). Sufrieron en carne propia la colonización. Nada
fácil fue para la inmigración en el suelo patagónico. Los primeros años fueron durísimos.
Porque llegaron al territorio de la Patagonia: Primero
deseaban los galeses liberarse del yugo inglés y buscaban un territorio inhabitado para fundar
una Nueva Gales.
En el territorio del Chubut tuvieron tierra pero no sabían
sembrarla o no tenían buen riego. Pero
con sacrificios aprendieron a cultivar, a regar y llegaron a tener el mejor
trigo del país. Muchos se alejaron y se instalaron en la zona de Patagones.
A raíz de un conflicto limítrofe con Chile, la totalidad de
los pobladores de la colonia galesa 16 de Octubre se pronuncia ante la comisión
arbitral británica a favor de seguir perteneciendo a Argentina.
“En el valle 16 de octubre, precisamente en la
escuela N° 18, el delegado arbitral Británico, Sir Thomas Holdich, el
representante chileno Hans Steffen y en representación de Argentina, Francisco
Pascasio Moreno junto a unos trescientos pobladores, estos ante la consulta del
delegado arbitral (Thomas Holdich) a que
nación querían pertenecer, optan por la
Nacionalidad Argentina del territorio, patria que los cobijo desde 1885”
(diario El Chubut).
En 1918 la colonia sería rebautizada Trevelin, en galés,
Pueblo del Molino.
El 2 de abril de 1982, la Argentina ocupa militarmente nuestras Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, usurpadas por Inglaterra.
Aquel 2 de abril el general Leopoldo Fortunato Galtieri saíó al balcon de la Casa rosada y pronunció la recodada frase: "Si quieren venir que vengan, les ofreceremos batalla".
Desde el puerto de Punta Alta, zarparon rumbo a Malvinas cerca de 12.000 soldados.
En el año 1982 permanecieron unas diez semanas en una guerra en la que dejaron la vida unos 654 argentinos. Por parte de los británicos cayeroon unos 256. Se suicidaron luego del conflicto unos 400 veteranos de guerra por parte de los británicos lo hicieron 264. Otro lamentable saldo de vidas que se llevó esta guerra.
La batalla más sangrienta fue el combate de Monte Longson el 12 de junio de 1982. Hacía unos 72 días que el Regimiento de Infantería 7 de La Plata soportaba temperaturas bajo cero, y dormía de a turnos en los pozos cavados en la tundra malvinense. cuando se enfrentó al Regimiento 3 de Paracaídistas ingleses quienes superaban a las tropas argentinas en una proporción de 4 a 1. El 14 de junio del mismo año las tropas argentinas deponen las armas.
Según datos del Ministerio de Defensa, entre la tropa, había unas 6 mujeres que eran instrumentadoras quirúrgicas civiles que trabajaban en el Ejército y se ofrecieron como voluntarias (nada se habla de ellas). Estas 6 mujeres voluntarias se embarcaron en el Irizar y en Bahía de Puerto Argentino atendieron a los heridos. Ellas fueron: Silvia Barrera, María Marta Lemme, Susana Maza, Norma Navarro, Cecilia Richieri y maría Angélica Sendez.
El 8 de julio pudieron volver. no les habían dado ni dinero y comida solo un pasaje. Recuerda Nelson Ramón, un odontólogo de 58 años que, vive actualmente en Concordia, quien fuera enviado a Malvinas bajo el cargo de teniente de fragata "Fue un regreso de perdedores, llegamos a las ocho de la noche y nadie nos esperaba, era todo olvido... caminé toda la noche buscando un teléfono, eran de esos teléfonos naranja, pero estaban todos inhabilitados. A las 8 de la mañana me fuí, solo, a la terminal de Punta Alta con el pasaje a Necochea, sin comida y sin plata". La Argentina ha vivido un curioso caso pocas veces visto en la historia bélica del mundo: el desprecio y el olvido hacia nuestros combatientes, que curiosamente fueron admirados por el enemigo.
Compatriotas, compatriotas
hacen bien en olvidarnos.
La lucha nunca termina
y aquí seguimos peleando.
Que no se sepa que hay flores
sobre un cementerio blanco.
Flores que nadie regó
pero que están germinando.
*Fragmento del malambo "Misión Blanca" de Hugo Giménez Agüero.
PATAGONIA ARGENTINA: bajo la Cruz del Sur, mía y eternamente libre conjuga cada verso con la fruta más dulce, y entera, grande y noble se juega por la vida, cada vez que la vida da a luz en su reverso para que de esta forma pueda nacer el hijo del canto más austral. Ven, suelta tus alas y súbete al cóndor para mirar de arriba. Toma mi mano cual manantial que besa el verde del cañadón dormido. Trépate al lomo marrón de los guanacos para andar el milagro en la flecha y el viento. Si te animas me sigues como la noche suele seguir a las estrellas, podrás oír así, las coplas que escriben los silencios.HugoGiménez Agüero.
La Patagonia Argentina pierde una de las voces más representativas y difusor del sur argentino.
HugoGiménez Agüero perdió la vida en la Ruta 3 cerca de Bahía Blanca en un choque frontal con una camioneta que trunchó la vida a los 67 años del “Cantor de la Patagonia”.
Quinto hijo de ocho hermanos de la familia de Vicente Giménez y Lorenza Agüero, oriundo de Balcarce (Provincia de de Buenos Aires) pero afincado al terruño de la Patagonia Argentina, a la que amaba tanto, siempre decía: "Nacer en un lugar es un accidente, ser de un lugar es una decisión de amor".
Cantor de chorrilleras, kaanis, milongas andinas, malambossureños. Creador de canciones inolvidables como "Mahuida – Llú" (dedicada a Sierra Grande lugar emblemático donde empezaría la “revolución productiva” del gobierno de Carlos Menem que resultó cerrar las minas de los hierros patagónicos “y hay quienes guardan luto por Lady Di” se quejaba…), "Malambo blanco", "Huahuais", "Ahoniken", "Cacique Yatel", "Chalten" (un himnos a la Patagonia dedicado al cerro de Santa Cruz), "Por el tucu-tucu", "Rinahuel" (dedicado a este cacique), "Tierra no tengas tristeza", "Más allá del Colorado", "Por conocernos nomás", "Nuevamente vivo", "Trabajo santacruceño", "Don Adolfo del sur" y "ChoeleChoel", canción en la que homenajeó a la ciudad del Valle Medio Rionegrino, “Patrono” un homenaje a los salesianos de Don Bosco de la Patagonia
HugoGiménez Agüero editó varios discos en su haber en sus 40 años de carrera, creador de las letras y músicas que se hicieron populares y difundieron e hicieron que se comprendiera a la Patagonia.
Se hizo conocido a fuerza de trabajo “a todo pulmón pero con mucha pasión y amor” y de meterle para adelante el mismo contaba que cuando realizó su primera producción allá por 1979 “Al sur de Santa Cruz” de la cual la primera compradora fue su mamá Lorenza, después sus hermanos, pero en una semana vendío todos los discos. A partir del 80, las radios empezaron a recibir sus discos grandes ensobrados, forrados con diarios para que no se rompan. Después de 2 años empezó a ser conocido, y recién después de 4 años a trascender. Luego le sucedieron otros como "Desde la Patagonia", "Chaltén", "La voz de la Patagonia", "Coirón", "Wuahuais", "Te escribo desde el sur", "Solo soy un cantor", "El cantor de la Patagonia", "Cenizas", "Perseverancia", "Patagonia misión posible", "Patagonia pura", "Al sur de la nostalgia", "Abuelo" y su más reciente "Huella de amor".
Y en vida tuvo un reconocimiento con dos festivales que llevan tu nombre uno en Sierra Grande y otro en la santacruceña ciudad de Río Gallegos.
Decía Hugo: “Nací en Balcarce, mirando al sur, de cara a esa ruta 3 que siempre me gustó seguir, hasta que me pude aquerenciar definitivamente en Santa Cruz.” y la Ruta 3 que lo seguía será parte de su destino fatal. Recidía desde hace años en Rawson (Chubut).
CHALTEN
TIERRA NO TENGAS TRISTEZA
MALAMBO BLANCO
TE ESCRIBO DESDE EL SUR (CHORRILLERA)
Sabes, el sol está tan alto! casi es la media noche, esto pasa en verano.
Tengo cerca la cordillera, por donde la bandera flamea con su sol, con su sol..
Y antes mis ojos tengo hoy una carta donde tú, me preguntas como estoy aquí en el Sur!
Y yo te digo corazón, que la Patria es como tú, como mamá y como papá u la defiendo aquí en el Sur.