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MISIÓN BLANCA
FRAGMENTO DEL MALAMBO
de Hugo GIMENEZ AGÜERO.
Mejor que venga la nieve
así no verán que estamos
Aunque sepan que caímos
creerán que nos levantamos.
Que suerte mi cruz es blanca
igual la de mis hermanos
Nuestra voz ha de cantar
al viento por los rosarios.
Compatriotas, compatriotas
hacen bien en olvidarnos
La lucha nunca termina
y aquí seguimos peleando
Que no se sepa que hay flores
sobre un cementerio blanco
Flores que nadie regó
pero que están germinando.
NOTA DE REDACCIÓN:
Inglaterra por muchos años quiso que los restos de los combatientes se "repatriaran" a la Argentina , la cual la respuesta fue: “no puede repatriarse, lo que ya descansa en su patria”.
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GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
domingo, abril 02, 2017
MISIÓN BLANCA FRAGMENTO DEL MALAMBO de Hugo GIMENEZ AGÜERO.
Emergió un nuevo islote en Malvinas. Está en el extremo más cercano al continente.
Las Islas Malvinas incorporaron una nueva isla pequeña que
emergió del Atlántico Sur, informó el semanario isleño Penguin News.
De acuerdo con la nota, reproducida por agencia uruguaya
MercoPress, se trata de un islote ubicado unos 240 kilómetros al norte de la
isla Salvaje del Oeste, en el sector del archipiélago más cercano al
continente. La zona es rica en recursos de pesca y con un potencial de enormes
reservas de hidrocarburos.
La confirmación del hallazgo fue provista por el geólogo
lituano Loof Lirpa, representante de la Convención de Naciones Unidas sobre
Derecho del Mar.
Para Lirpa, no es inusual que nuevas islas emerjan del
oceáno. Pero señaló que normalmente esto ocurre cerca de zonas volcánicas
activas. El geólogo sostuvo que la mayor actividad sísmica en la zona durante
la reciente etapa exploratoria de hidrocarburos, con cientos de pequeñas
explosiones en el lecho marino, habría ocasionado alguna ruptura y un vuelco de
90 grados haciendo que algo emergiera sobre el nivel del océano.
El fenómeno fue registrado hace unos seis meses, pero la
noticia de su aparición fue un secreto muy bien guardado en Malvinas, hasta que
su posición exacta pudo ser confirmada.
Según MercoPress, una fuente confió al Penguin News que
"es peligroso llegar hasta el lugar, ya que se encuentra en el extremo del
alcance de los helicópteros y no hay terreno plano para que se pueda
aterrizar". Lo más probable, indicó la misma fuente, es que el desembarco
del gobierno isleño se produzca el mes que viene.
Publicado en Diario "La Nación", sábado 1º de abril de 2017.-
"Casi nos borran de la historia": el relato de las enfermeras de Malvinas que luchan contra el olvido.-
Alicia Mabel Reynoso es una de las 14 enfermeras de la
Fuerza Aérea que participaron de la Guerra de Malvinas. Durante casi 30 años se
mantuvo en silencio sobre los días de horror que le tocó vivir. Como tantas,
trabajó, se casó, tuvo hijos, se separó. Vivió. Pero en 2010 tuvo un intento de
suicidio y debió empezar terapia. Siete años después, publica un libro donde
narra sus experiencias en el hospital reubicable de la Fuerza Aérea en Comodoro
Rivadavia entre el 6 de abril y el 10 junio de 1982, cuando tenía 24 años.
Hoy, a los 61, Alicia integra la segunda brigada aérea de
Paraná y trabaja en un centro asistencial. Es una de las responsables de que
las enfermeras que cumplieron durante el conflicto con Gran Bretaña fueran
reconocidas oficialmente después de la publicación del libro de Alicia Panero,
Mujeres Invisibles, sobre su historia.
Alicia habla con LA NACION desde su cuarto en un hotel de
Ushuaia. Hacia allí viajó desde Paraná, Entre Ríos, para participar de una
serie de actividades oficiales por el 35 aniversario de la Guerra de Malvinas y
presentar su libro, Crónicas de un olvido (Editorial Libris). Está con otras
dos mujeres, también enfermeras de la Fuerza Aérea, también veteranas: Ana
María Masitto y Stella Maris Morales.
Faltan las otras once VGM (Veteranas de la Guerra de
Malvinas) de la Fuerza Aérea, que desde distintos lugares del país, buscan que
sus pares y sus superiores las reconozcan de hecho como veteranas. Son las
vicecomodoros Mónica Rodríguez y Mónica Rosas; las suboficiales Gladys Maluendez,
Mirta Rodríguez, Sonia Escudero y Helda Soloaga; y las integrantes del personal
civil Stella Maris Botta, María Marta Arce, Liliana Colino, Gisela Bassler y
Esther Moreno.
Ninguna recibe pensión, pero no es eso lo que buscan (aunque
entienden que les corresponde). "Dejalo bien claro en la nota", le
dice Reynoso a esta cronista. "Las mujeres de la Fuerza Aérea no estamos
atrás de un resarcimiento económico. Aquí hay una cuestión de honor, de olvido
y violencia. Porque el olvido es violencia. Casi nos borran de la historia.
Casi somos unas NN definitivamente. Y ya tenemos suficiente con los NN en este
país".
¿Por qué mantuviste el silencio por tantos años?
Las cosas suceden siempre por un cincuenta y cincuenta.
Cuando terminó la guerra, seguimos trabajando. Nos dijeron que no podíamos
hablar de lo vivido. Éramos personal militar y acatamos la orden, como
corresponde. Pero también nos metimos nosotras mismas en una caparazón. Esto
nos hizo mucho daño a muchas.
¿Siguen en contacto entre ustedes?
Estamos todas en contacto. Ahora de hecho estoy con dos
compañeras más en Ushuaia y la semana que viene en Córdoba habrá otro
reconocimiento. Estamos saliendo a la luz después de tantos años de silencio.
¿De qué forma sienten la falta de reconocimiento?
En los intentos de callarnos. Niegan nuestra existencia. Y
si no la niegan, nos dan muy poco apoyo de parte de la superioridad. En la
memoria de una mujer hay muchos silencios que dicen muchas verdades. Nuestros
compañeros deberían estar contentos de que nuestra causa se reconozca. Nosotras
no fuimos a un combate sino a atender a los heridos y nos demuestran no estar
contentos con que salgamos a la luz al no decir nada. Ni bueno, ni malo, ni
'las felicito'. Por ejemplo, para el Bicentenario, el Estado Mayor del Ejército
y la Sociedad Militar editaron un anuario que reunió 200 soldados destacados en
la historia militar del país. Había personalidades como San Martín, Belgrano,
Newbery. Y sólo cinco mujeres, entre ellas la hermana de Güemes, Juana Azurduy,
y nosotras. Pero yo no recibí felicitación de la superioridad de la Fuerza. Y
esos silencios dicen mucho. Aunque dicen también que vamos en el camino
correcto.
¿Las convocaron para los actos de este aniversario?
De parte de la actual conducción de la Fuerza Aérea no nos
convocaron para este Dos de Abril. No tuvimos invitación, como veteranas
reconocidas que somos. Estas cosas ya no duelen, ni molestan. Pero están.
Significan que sigue existiendo la negación.
¿Por qué quieren ser reconocidas?
Estamos cansados de que nos cuenten la media verdad de la
historia. Y en la Guerra han contado una media verdad. Cuando sepamos la
historia completa vamos a poder elaborar el dolor. La media verdad que contaron
siempre fue que no existíamos, que no habíamos estado. Estamos reconocidas por
el Congreso con medalla y por la Fuerza Aérea como veteranas. Pero no cobramos
la pensión por una actitud totalmente política. En los 90, en la presidencia de
Carlos Menem, se firmó un decreto que dejaba afuera de los resarcimientos
económicos a las personas que no habían estado en las islas, y la Fuerza Aérea
tenía las bases desde donde despegaban los aviones en el continente. Pero yo
quiero que dejes bien en claro que las mujeres de la fuerza aérea no estamos
atrás de un resarcimiento económico. Aquí hay una cuestión de honor, olvido y
violencia. El olvido es violencia. Casi nos borran de la historia, casi somos
unas NN definitivamente. Basta de NN en este país. Nosotras logramos salir a la
palestra con nuestra verdad, fotos y testimonios y cuanto más nos niegan, más
protagonismo tenemos.
¿Cuándo decidiste escribir un libro?
Fue hace tiempo, pero como no soy escritora, no sabía cómo
enfocarlo. Hace unos años decidí hablar con Beatriz Morrone, una master en
enfermería que me guió. Me dijo que escribiera lo que pasó, tal cual lo viví,
ni más ni menos. Fue contar cuál era la función de la enfermera, poner a la
enfermería argentina en un lugar preponderante. Me enorgullece que seamos las
veteranas de Malvinas las que la hayamos colocado allí.
¿Cómo fueron los años que pasaron entre la guerra y el
momento en que empezaste a recordar lo ocurrido?
Me casé en el 86 con un personal subalterno y tuve que pedir
la baja. Mi ex esposo es suboficial y yo era oficial.
¿Por qué te diste de baja vos?
Él era militar de carrera y yo profesional. Aparte soy
técnica radióloga. Ganaba bien afuera y medio que me lo impusieron. Pero aposté
a la familia y a la vida. Primero soy mujer, después enfermera, y tercero
militar. Y en esa prioridad seguí mi vida, formé mi familia. Me divorcié y crié
a mis hijas sola. Ahora tengo dos nietos y estoy con esta lucha por la
visibilidad de la mujer que empecé en 2010.
¿Qué pasó en 2010?
Tuve una crisis nerviosa que me obligó a hacer psicoanálisis
profundo. Me sacaron una parte muy oscura en mi vida, cosas que no podía
contar. Y cuando lo hice, empecé a sanar por dentro. Es un daño que no se va a
reparar nunca pero que puede sanar al contarlo. De a poco, mis compañeras
también están animándose a hablar, en gran parte por el daño que nos han dado
al tratarnos de NN. Cuando tenés nombre y trabajas entre los pares y no te
reconocen, es muy triste.
¿En qué consiste el libro?
Son crónicas en las que voy contando con historias pequeñas
lo que vivimos. Cuento la verdad, concreta y precisa. Sin sensacionalismo. Las
mujeres estuvimos cumpliendo una función.
Publicado en Diario "La Nación".
Malvinas: la historia de los soldados argentinos que arriesgaron su vida para defender una bandera. Hoy el estandarte del glorioso Regimiento 7 se conserva en la sala histórica del cuartel, en la localidad Arana, vecina a La Plata.-
Unas seis mil balas cayeron sobre nuestros soldados en
Malvinasdurante la noche del 12 al 13 de junio de 1982. Eran las últimas
jornadas y el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 "Coronel Conde"
resistía con firmeza y valentía. Pero fue uno de los más castigados: perdió 36
hombres en el campo de batalla. Los heridos fueron 152.
Cuando ya era inminente la derrota, el jefe del regimiento,
teniente coronel Omar Giménez, propuso a los oficiales enterrar la bandera para
no entregarla al enemigo. De inmediato se cumplió la orden. Pero dos jóvenes
tenientes, Jorge Guidobono y Miguel Cargnel (ambos habían dado muestras de
valor en el combate), se presentaron ante sus jefes en medio de la lluvia de
balas y plantearon su disconformidad: el pabellón nacional no debía estar bajo
tierra ni tampoco podía entregarse al enemigo. Había que rescatarlo. Giménez
aceptó la propuesta de los jóvenes.
Desenterraron la bandera, le quitaron un plástico con el que
la habían cubierto, la desarmaron y se distribuyeron las partes (el paño, la
corbata, cinco distinciones y tres medallas) entre varios oficiales y
suboficiales. De la bandera en sí (es decir, del paño) se encargó Guidobono. De
la corbata, Cargnel. El teniente Roberto Colom escondió una distinción en su
bota. El mayor Carlos Carrizo Salvadores tomó otra y la colocó debajo de su
cinturón. El subteniente Alfredo Luque introdujo una tercera distinción en su
guante.
Terminó el combate. El grueso de los soldados fue
transportado de inmediato en el buque Canberra rumbo al continente. Pero
Cargnel (por su condición de paracaidista) y Guidobono (por ser jefe de
Comunicaciones) fueron separados del grupo. Durante quince días los mantuvieron
en San Carlos, dentro de un frigorífico. Guidobono, con la bandera envuelta en
el torso, se las ingenió para no ser descubierto en el cacheo. Luego los
embarcaron y pasaron otras dos semanas a bordo, sin zarpar. Fue entonces cuando
ocurrió algo inesperado.
Ordenaron a los prisioneros que quitaran la ropa. A pesar de
que Guidobono quiso disimularlo, un inglés descubrió la bandera. Le ordenó que
la entregara. El teniente se negó. El soldado gritó la orden nuevamente. Con
calma y firmeza, Guidobono respondió que no entregaba la bandera. La tensión
aumentaba. El guardia cargó su fusil.
Alarmado por los gritos, un oficial enemigo se acercó e
intentó convencer al argentino de que les diera el paño. Guidobono movía la
cabeza negando: la bandera no se entregaba. El inglés advirtió que los
argentinos estaban dispuestos a todo, aún desarmados. Pegó media vuelta y se
fue. Todas las partes del pabellón se reunieron en Buenos Aires.
Hoy, el estandarte del glorioso Regimiento 7 se conserva en
la sala histórica del cuartel, en la localidad Arana, vecina a La Plata. Cada
11 de junio, la bandera veterana de Malvinas desfila ante los soldados del
Regimiento.
Publicado en Diario "La Nación", viernes 31 de marzo de 2017.-
sábado, abril 01, 2017
1º de abril de 2005: fallece, a los 91 años, Álvaro Carlos Alsogaray. Flor de…
Nacido en Esperanza (provincia de Santa Fé el 22 de junio de
1913.
Descendiente de un vasco que llegó a la Argentina en el
siglo XIX.
Hijo de Álvaro Enrique Alsogaray y Julia Bosch.
Vio triunfar buena parte de su ideario en la infausta década
´90, de la mano de un presidente Carlos Saúl Menem.
El Álvaro bisabuelo fue colaborador de Guillermo Brown y
comandó una batería costera en la célebre Vuelta de Obligado con Rosas, el
Álvaro abuelo participó en la guerra de la Triple Alianza con Mitre y el Álvaro
padre fue jefe de operaciones de José Uriburu. Álvaro Alzogaray luego de
egresar del Colegio Militar como subteniente de infantería, obtuvo el título de
ingeniero militar en la Escuela Superior Técnica del Ejército, durante esta
etapa en el Colegio Militar desfiló junto a los cadetes para festejar el golpe
de 1930 al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen.
El golpe de estado de 1930 profundiza la inestabilidad
política argentina con mucho olor a petróleo.
Abandonó la carrera militar con el grado de capitán para
estudiar Ingeniería en Córdoba.
Fue director general entre 1948 y 1949, y poco después, bajo
el primer gobierno peronista, fue designado presidente de la Flota Aérea
Mercante Argentina, precursora de Aerolíneas Argentinas. "Eran tiempos en
que todavía no se sabía muy bien qué era el peronismo" (ANDÁ...), se
justificaría Alsogaray mucho más tarde. Con los años sería antiperonista
acérrimo.
Tras la caída de Juan Domingo Perón, en Septiembre de 1955,
fue designado subsecretario de Comercio y, posteriormente, ministro de
Industria.
Alsogaray tuvo un hermano que fue jefe del Ejército Julio
Rodolfo Alzogaray quien junto con el teniente general Pascual Pistarini depuso
al presidente Arturo Umberto Illia y un sobrino combatiente de la agrupación
Montoneros Juan Carlos Alsogaray, apodado “el Hippie”, se encontraba en Tucumán
cuando en febrero de 1976 fue asesinado en el marco del Operativo Independencia
que fuera autorizado durante el (des)gobierno de la Presidente (a) María Estela
Martínez viuda de Perón.
El 25 de junio de 1959, Álvaro Alsogaray asumió como
ministro de Economía del gobierno del entonces presidente Arturo Frondizi y
José María Guido.
De ese período con José María Guido se lo recuerda por los
famosos Bonos 9 de Julio y la frase: "Hay que pasar el invierno".
En 1966 alentó el golpe militar contra Arturo Umberto Illia
(un golpe con olor a medicamentos con sombras de David Rockefeller); y “el
generalito” Juan Carlos Onganía (un generalito servil, fastuoso que contribuyó
a la caída de nuestra Argentina) lo nombró a Alzogaray embajador
itinerante y luego de los Estados Unidos.
"Alsogaray vivió con alegría la llegada de la última
dictadura. No ocupó cargos, cuestionó a Martínez de Hoz y criticó Malvinas,
pero aprovechó la patria financiera y defendió como nadie el terrorismo de
Estado: dijo que “no hubo torturas en la ESMA” y que “Astiz no es un asesino,
es casi un héroe”. En 1991 presentó un proyecto de ley para que se construya un
monumento a Jorge Rafael Videla.
Cuando llegó la democracia, Alsogaray ya era un hombre
famoso, conocido popularmente como “El Chancho”, casado con Edith Ana Gay, con
tres hijos que le darían, en total, once nietos. Vivía en el elegante departamento
de Riobamba y solía pasar los fines de semana en la quinta de Tortuguitas y los
veranos en Punta del Este." (Alvaro Alsogaray Por José Natanson).
Fundó el Partido Cívico Independiente (1956), Nueva Fuerza
(1972) y la Unión del Centro Democrático (1982). Este partido lo llevó como
candidato a Presidente de la Nación en 1983 y 1989. En esta última elección la
fórmula que compartió con Alberto Natale (perteneciente al Partido Demócrata
Progresista) alcanzó cerca de dos millones de votos, quedando en tercer lugar
luego de Carlos Menem (Partido Justicialista) y Eduardo Angeloz (Unión Cívica
Radical).
Falleció de cáncer, a los 92 años, con su hija María Julia
en prisión.
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