GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, abril 02, 2017

MISIÓN BLANCA FRAGMENTO DEL MALAMBO de Hugo GIMENEZ AGÜERO.

Emergió un nuevo islote en Malvinas. Está en el extremo más cercano al continente.

Las Islas Malvinas incorporaron una nueva isla pequeña que emergió del Atlántico Sur, informó el semanario isleño Penguin News.
De acuerdo con la nota, reproducida por agencia uruguaya MercoPress, se trata de un islote ubicado unos 240 kilómetros al norte de la isla Salvaje del Oeste, en el sector del archipiélago más cercano al continente. La zona es rica en recursos de pesca y con un potencial de enormes reservas de hidrocarburos.
La confirmación del hallazgo fue provista por el geólogo lituano Loof Lirpa, representante de la Convención de Naciones Unidas sobre Derecho del Mar.
Para Lirpa, no es inusual que nuevas islas emerjan del oceáno. Pero señaló que normalmente esto ocurre cerca de zonas volcánicas activas. El geólogo sostuvo que la mayor actividad sísmica en la zona durante la reciente etapa exploratoria de hidrocarburos, con cientos de pequeñas explosiones en el lecho marino, habría ocasionado alguna ruptura y un vuelco de 90 grados haciendo que algo emergiera sobre el nivel del océano.
El fenómeno fue registrado hace unos seis meses, pero la noticia de su aparición fue un secreto muy bien guardado en Malvinas, hasta que su posición exacta pudo ser confirmada.

Según MercoPress, una fuente confió al Penguin News que "es peligroso llegar hasta el lugar, ya que se encuentra en el extremo del alcance de los helicópteros y no hay terreno plano para que se pueda aterrizar". Lo más probable, indicó la misma fuente, es que el desembarco del gobierno isleño se produzca el mes que viene.

Publicado en Diario "La Nación", sábado 1º de abril de 2017.-

"Casi nos borran de la historia": el relato de las enfermeras de Malvinas que luchan contra el olvido.-

Alicia Mabel Reynoso es una de las 14 enfermeras de la Fuerza Aérea que participaron de la Guerra de Malvinas. Durante casi 30 años se mantuvo en silencio sobre los días de horror que le tocó vivir. Como tantas, trabajó, se casó, tuvo hijos, se separó. Vivió. Pero en 2010 tuvo un intento de suicidio y debió empezar terapia. Siete años después, publica un libro donde narra sus experiencias en el hospital reubicable de la Fuerza Aérea en Comodoro Rivadavia entre el 6 de abril y el 10 junio de 1982, cuando tenía 24 años.
Hoy, a los 61, Alicia integra la segunda brigada aérea de Paraná y trabaja en un centro asistencial. Es una de las responsables de que las enfermeras que cumplieron durante el conflicto con Gran Bretaña fueran reconocidas oficialmente después de la publicación del libro de Alicia Panero, Mujeres Invisibles, sobre su historia.
Alicia habla con LA NACION desde su cuarto en un hotel de Ushuaia. Hacia allí viajó desde Paraná, Entre Ríos, para participar de una serie de actividades oficiales por el 35 aniversario de la Guerra de Malvinas y presentar su libro, Crónicas de un olvido (Editorial Libris). Está con otras dos mujeres, también enfermeras de la Fuerza Aérea, también veteranas: Ana María Masitto y Stella Maris Morales.
Faltan las otras once VGM (Veteranas de la Guerra de Malvinas) de la Fuerza Aérea, que desde distintos lugares del país, buscan que sus pares y sus superiores las reconozcan de hecho como veteranas. Son las vicecomodoros Mónica Rodríguez y Mónica Rosas; las suboficiales Gladys Maluendez, Mirta Rodríguez, Sonia Escudero y Helda Soloaga; y las integrantes del personal civil Stella Maris Botta, María Marta Arce, Liliana Colino, Gisela Bassler y Esther Moreno.
Ninguna recibe pensión, pero no es eso lo que buscan (aunque entienden que les corresponde). "Dejalo bien claro en la nota", le dice Reynoso a esta cronista. "Las mujeres de la Fuerza Aérea no estamos atrás de un resarcimiento económico. Aquí hay una cuestión de honor, de olvido y violencia. Porque el olvido es violencia. Casi nos borran de la historia. Casi somos unas NN definitivamente. Y ya tenemos suficiente con los NN en este país".
¿Por qué mantuviste el silencio por tantos años?
Las cosas suceden siempre por un cincuenta y cincuenta. Cuando terminó la guerra, seguimos trabajando. Nos dijeron que no podíamos hablar de lo vivido. Éramos personal militar y acatamos la orden, como corresponde. Pero también nos metimos nosotras mismas en una caparazón. Esto nos hizo mucho daño a muchas.

¿Siguen en contacto entre ustedes?
Estamos todas en contacto. Ahora de hecho estoy con dos compañeras más en Ushuaia y la semana que viene en Córdoba habrá otro reconocimiento. Estamos saliendo a la luz después de tantos años de silencio.

¿De qué forma sienten la falta de reconocimiento?
En los intentos de callarnos. Niegan nuestra existencia. Y si no la niegan, nos dan muy poco apoyo de parte de la superioridad. En la memoria de una mujer hay muchos silencios que dicen muchas verdades. Nuestros compañeros deberían estar contentos de que nuestra causa se reconozca. Nosotras no fuimos a un combate sino a atender a los heridos y nos demuestran no estar contentos con que salgamos a la luz al no decir nada. Ni bueno, ni malo, ni 'las felicito'. Por ejemplo, para el Bicentenario, el Estado Mayor del Ejército y la Sociedad Militar editaron un anuario que reunió 200 soldados destacados en la historia militar del país. Había personalidades como San Martín, Belgrano, Newbery. Y sólo cinco mujeres, entre ellas la hermana de Güemes, Juana Azurduy, y nosotras. Pero yo no recibí felicitación de la superioridad de la Fuerza. Y esos silencios dicen mucho. Aunque dicen también que vamos en el camino correcto.

¿Las convocaron para los actos de este aniversario?
De parte de la actual conducción de la Fuerza Aérea no nos convocaron para este Dos de Abril. No tuvimos invitación, como veteranas reconocidas que somos. Estas cosas ya no duelen, ni molestan. Pero están. Significan que sigue existiendo la negación.

¿Por qué quieren ser reconocidas?
Estamos cansados de que nos cuenten la media verdad de la historia. Y en la Guerra han contado una media verdad. Cuando sepamos la historia completa vamos a poder elaborar el dolor. La media verdad que contaron siempre fue que no existíamos, que no habíamos estado. Estamos reconocidas por el Congreso con medalla y por la Fuerza Aérea como veteranas. Pero no cobramos la pensión por una actitud totalmente política. En los 90, en la presidencia de Carlos Menem, se firmó un decreto que dejaba afuera de los resarcimientos económicos a las personas que no habían estado en las islas, y la Fuerza Aérea tenía las bases desde donde despegaban los aviones en el continente. Pero yo quiero que dejes bien en claro que las mujeres de la fuerza aérea no estamos atrás de un resarcimiento económico. Aquí hay una cuestión de honor, olvido y violencia. El olvido es violencia. Casi nos borran de la historia, casi somos unas NN definitivamente. Basta de NN en este país. Nosotras logramos salir a la palestra con nuestra verdad, fotos y testimonios y cuanto más nos niegan, más protagonismo tenemos.

¿Cuándo decidiste escribir un libro?
Fue hace tiempo, pero como no soy escritora, no sabía cómo enfocarlo. Hace unos años decidí hablar con Beatriz Morrone, una master en enfermería que me guió. Me dijo que escribiera lo que pasó, tal cual lo viví, ni más ni menos. Fue contar cuál era la función de la enfermera, poner a la enfermería argentina en un lugar preponderante. Me enorgullece que seamos las veteranas de Malvinas las que la hayamos colocado allí.

¿Cómo fueron los años que pasaron entre la guerra y el momento en que empezaste a recordar lo ocurrido?
Me casé en el 86 con un personal subalterno y tuve que pedir la baja. Mi ex esposo es suboficial y yo era oficial.

¿Por qué te diste de baja vos?
Él era militar de carrera y yo profesional. Aparte soy técnica radióloga. Ganaba bien afuera y medio que me lo impusieron. Pero aposté a la familia y a la vida. Primero soy mujer, después enfermera, y tercero militar. Y en esa prioridad seguí mi vida, formé mi familia. Me divorcié y crié a mis hijas sola. Ahora tengo dos nietos y estoy con esta lucha por la visibilidad de la mujer que empecé en 2010.

¿Qué pasó en 2010?
Tuve una crisis nerviosa que me obligó a hacer psicoanálisis profundo. Me sacaron una parte muy oscura en mi vida, cosas que no podía contar. Y cuando lo hice, empecé a sanar por dentro. Es un daño que no se va a reparar nunca pero que puede sanar al contarlo. De a poco, mis compañeras también están animándose a hablar, en gran parte por el daño que nos han dado al tratarnos de NN. Cuando tenés nombre y trabajas entre los pares y no te reconocen, es muy triste.

¿En qué consiste el libro?

Son crónicas en las que voy contando con historias pequeñas lo que vivimos. Cuento la verdad, concreta y precisa. Sin sensacionalismo. Las mujeres estuvimos cumpliendo una función.

Publicado en Diario "La Nación".

Malvinas: la historia de los soldados argentinos que arriesgaron su vida para defender una bandera. Hoy el estandarte del glorioso Regimiento 7 se conserva en la sala histórica del cuartel, en la localidad Arana, vecina a La Plata.-

Unas seis mil balas cayeron sobre nuestros soldados en Malvinasdurante la noche del 12 al 13 de junio de 1982. Eran las últimas jornadas y el Regimiento de Infantería Mecanizada 7 "Coronel Conde" resistía con firmeza y valentía. Pero fue uno de los más castigados: perdió 36 hombres en el campo de batalla. Los heridos fueron 152.
Cuando ya era inminente la derrota, el jefe del regimiento, teniente coronel Omar Giménez, propuso a los oficiales enterrar la bandera para no entregarla al enemigo. De inmediato se cumplió la orden. Pero dos jóvenes tenientes, Jorge Guidobono y Miguel Cargnel (ambos habían dado muestras de valor en el combate), se presentaron ante sus jefes en medio de la lluvia de balas y plantearon su disconformidad: el pabellón nacional no debía estar bajo tierra ni tampoco podía entregarse al enemigo. Había que rescatarlo. Giménez aceptó la propuesta de los jóvenes.
Desenterraron la bandera, le quitaron un plástico con el que la habían cubierto, la desarmaron y se distribuyeron las partes (el paño, la corbata, cinco distinciones y tres medallas) entre varios oficiales y suboficiales. De la bandera en sí (es decir, del paño) se encargó Guidobono. De la corbata, Cargnel. El teniente Roberto Colom escondió una distinción en su bota. El mayor Carlos Carrizo Salvadores tomó otra y la colocó debajo de su cinturón. El subteniente Alfredo Luque introdujo una tercera distinción en su guante.
Terminó el combate. El grueso de los soldados fue transportado de inmediato en el buque Canberra rumbo al continente. Pero Cargnel (por su condición de paracaidista) y Guidobono (por ser jefe de Comunicaciones) fueron separados del grupo. Durante quince días los mantuvieron en San Carlos, dentro de un frigorífico. Guidobono, con la bandera envuelta en el torso, se las ingenió para no ser descubierto en el cacheo. Luego los embarcaron y pasaron otras dos semanas a bordo, sin zarpar. Fue entonces cuando ocurrió algo inesperado.
Ordenaron a los prisioneros que quitaran la ropa. A pesar de que Guidobono quiso disimularlo, un inglés descubrió la bandera. Le ordenó que la entregara. El teniente se negó. El soldado gritó la orden nuevamente. Con calma y firmeza, Guidobono respondió que no entregaba la bandera. La tensión aumentaba. El guardia cargó su fusil.
Alarmado por los gritos, un oficial enemigo se acercó e intentó convencer al argentino de que les diera el paño. Guidobono movía la cabeza negando: la bandera no se entregaba. El inglés advirtió que los argentinos estaban dispuestos a todo, aún desarmados. Pegó media vuelta y se fue. Todas las partes del pabellón se reunieron en Buenos Aires.
Hoy, el estandarte del glorioso Regimiento 7 se conserva en la sala histórica del cuartel, en la localidad Arana, vecina a La Plata. Cada 11 de junio, la bandera veterana de Malvinas desfila ante los soldados del Regimiento.

Publicado en Diario "La Nación", viernes 31 de marzo de 2017.-

LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS.


sábado, abril 01, 2017

1º de abril de 2005: fallece, a los 91 años, Álvaro Carlos Alsogaray. Flor de…


Nacido en Esperanza (provincia de Santa Fé el 22 de junio de 1913.
Descendiente de un vasco que llegó a la Argentina en el siglo XIX.
Hijo de Álvaro Enrique Alsogaray y Julia Bosch.
Vio triunfar buena parte de su ideario en la infausta década ´90, de la mano de un presidente Carlos Saúl Menem. 
El Álvaro bisabuelo fue colaborador de Guillermo Brown y comandó una batería costera en la célebre Vuelta de Obligado con Rosas, el Álvaro abuelo participó en la guerra de la Triple Alianza con Mitre y el Álvaro padre fue jefe de operaciones de José Uriburu. Álvaro Alzogaray luego de egresar del Colegio Militar como subteniente de infantería, obtuvo el título de ingeniero militar en la Escuela Superior Técnica del Ejército, durante esta etapa en el Colegio Militar desfiló junto a los cadetes para festejar el golpe de 1930 al presidente constitucional Hipólito Yrigoyen.
El golpe de estado de 1930 profundiza la inestabilidad política argentina con mucho olor a petróleo.
Abandonó la carrera militar con el grado de capitán para estudiar Ingeniería en Córdoba.
Fue director general entre 1948 y 1949, y poco después, bajo el primer gobierno peronista, fue designado presidente de la Flota Aérea Mercante Argentina, precursora de Aerolíneas Argentinas. "Eran tiempos en que todavía no se sabía muy bien qué era el peronismo" (ANDÁ...), se justificaría Alsogaray mucho más tarde. Con los años sería antiperonista acérrimo.
Tras la caída de Juan Domingo Perón, en Septiembre de 1955, fue designado subsecretario de Comercio y, posteriormente, ministro de Industria.
Alsogaray tuvo un hermano que fue jefe del Ejército Julio Rodolfo Alzogaray quien junto con el teniente general Pascual Pistarini depuso al presidente Arturo Umberto Illia y un sobrino combatiente de la agrupación Montoneros Juan Carlos Alsogaray, apodado “el Hippie”, se encontraba en Tucumán cuando en febrero de 1976 fue asesinado en el marco del Operativo Independencia que fuera autorizado durante el (des)gobierno de la Presidente (a) María Estela Martínez viuda de Perón.
El 25 de junio de 1959, Álvaro Alsogaray asumió como ministro de Economía del gobierno del entonces presidente Arturo Frondizi y José María  Guido.
De ese período con José María Guido se lo recuerda por los famosos Bonos 9 de Julio y la frase: "Hay que pasar el invierno".
En 1966 alentó el golpe militar contra Arturo Umberto Illia (un golpe con olor a medicamentos con sombras de David Rockefeller); y “el generalito” Juan Carlos Onganía (un generalito servil, fastuoso que contribuyó a la caída de nuestra Argentina) lo nombró a Alzogaray embajador itinerante y luego de los Estados Unidos.
"Alsogaray vivió con alegría la llegada de la última dictadura. No ocupó cargos, cuestionó a Martínez de Hoz y criticó Malvinas, pero aprovechó la patria financiera y defendió como nadie el terrorismo de Estado: dijo que “no hubo torturas en la ESMA” y que “Astiz no es un asesino, es casi un héroe”. En 1991 presentó un proyecto de ley para que se construya un monumento a Jorge Rafael Videla.
Cuando llegó la democracia, Alsogaray ya era un hombre famoso, conocido popularmente como “El Chancho”, casado con Edith Ana Gay, con tres hijos que le darían, en total, once nietos. Vivía en el elegante departamento de Riobamba y solía pasar los fines de semana en la quinta de Tortuguitas y los veranos en Punta del Este." (Alvaro Alsogaray Por José Natanson).
Fundó el Partido Cívico Independiente (1956), Nueva Fuerza (1972) y la Unión del Centro Democrático (1982). Este partido lo llevó como candidato a Presidente de la Nación en 1983 y 1989. En esta última elección la fórmula que compartió con Alberto Natale (perteneciente al Partido Demócrata Progresista) alcanzó cerca de dos millones de votos, quedando en tercer lugar luego de Carlos Menem (Partido Justicialista) y Eduardo Angeloz (Unión Cívica Radical).

Falleció de cáncer, a los 92 años, con su hija María Julia en prisión.

LLAMAMIENTO - Jorge Schussheim.