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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, febrero 03, 2019

España restaura con orgullo a Fernando el Católico, el “príncipe” que fascinó a Maquiavelo.

España restaura con orgullo a Fernando el Católico, el “príncipe” que fascinó a Maquiavelo.

Por Claudia Peiró  –  27 de enero de 2019 
Como dijo un crítico de televisión, “el primer acierto de la serie Isabel (TVE) es existir”. Porque “la peripecia histórica española es profunda, variopinta, desquiciada, inverosímil, rica en épica y aun en epopeya”.
California y otros estados americanos vienen vandalizando e incluso derribando las estatuas de Cristóbal Colón en nombre de un genocidio indígena perpetrado por los blancos anglosajones protestantes de la conquista del oeste. Ni hablar de la Argentina, que fue pionera en este iconoclasia revisionista que toma por blanco a la figura de Cristóbal Colón y a la que España ha asistido hasta ahora sin una reacción a la medida de la afrenta.
Por lo tanto, que en los últimos años la aventura humana, política y épica de los Reyes Católicos -de la que más allá de su patrocinio a la expedición del almirante genovés, poco se enseña en nuestras escuelas- sea material para el cine y la televisión resulta muy positivo.
La TV española produjo y emitió entre 2012 y 2014 la serie Isabel (3 temporadas, 39 capítulos). Inexplicablemente la Argentina no estuvo entre los 16 países americanos -Estados Unidos incluido- que la emitieron. Por fortuna se la puede ver completa, con excelente definición y streaming, en el sitio oficial de la TVE.
Aunque a veces privilegia el impacto televisivo por sobre el rigor histórico y con algunos anacronismos de lenguaje, la serie es de un nivel excelente y tiene lo principal en el género: reconstruye unos convincentes personajes, a los que humaniza sin quitar hondura, y expone muy bien la trama geopolítica que está en juego en toda la historia. Permite además apreciar lo ciclópeo de la tarea realizada por aquellos dos animales políticos que fueron Isabel y Fernando. Sobre este último decía Maquiavelo que, “de rey sin importancia se ha convertido en el primer monarca de la cristiandad”.
Sus obras -escribió el florentino en el capítulo XXI de El Príncipe- han sido todas grandes, y algunas extraordinarias. En los comienzos de su reinado tomó por asalto a Granada, punto de partida de sus conquistas. Hizo la guerra cuando estaba en paz con los vecinos, y, sabiendo que nadie se opondría, distrajo con ella la atención de los nobles de Castilla, que, pensando en esa guerra, no pensaban en cambios políticos, y por este medio adquirió autoridad y reputación sobre ellos y sin que ellos se diesen cuenta”.
Y agrega: “…siempre meditó y realizó hazañas extraordinarias que provocaron el constante estupor de los súbditos y mantuvieron su pensamiento ocupado por entero en el éxito de sus aventuras. Y estas acciones suyas nacieron de tal modo una tras otra que no dio tiempo a los hombres para poder preparar con tranquilidad algo en su perjuicio”.
Un elogio de Maquiavelo puede no ser la mejor carta de presentación ya que éste no siempre gozó de buena reputación. Su concepción de la política es especulativa y de un absoluto materialismo. Sin mencionar que es un arte que no dominó. Como muchos pensadores, aun brillantes, el paso a la acción no estuvo a la altura de su capacidad de teorizar.
A Fernando le atribuye siempre una segunda intención en todo lo que hace,pero cuesta creer que todas sus hazañas hayan tenido por único objetivo “distraer” a los nobles de sus rencillas, aunque es verdad que una de las grandes tareas a las que se consagró fue a la de imponer la autoridad de la Corona, es decir del Estado, por sobre todas las partes. Por eso fue un rey “moderno” que aceleró la transición medieval.
Por otra parte, Maquiavelo (1469-1527), aunque contemporáneo de Fernando de Aragón (1452-1516), no lo conoció. Lo que supo de él fue a través de los halagüeños informes del embajador florentino ante la corte de los reyes católicos, Francesco Guicciardini. Éste, explica en una ponencia el historiador Sabino Fernández Campo, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, admiraba la habilidad del aragonés para lograr que otros le sugirieran hacer lo que él ya había decidido emprender; recién entonces anunciaba sus decisiones, haciendo sentir a todos que estaban participando de ellas, con lo que evitaba seguramente prematuras oposiciones.
Los consejos de Maquiavelo, por lo tanto, no son para este “Príncipe”, sino inspirados en él para provecho de otros.
Es consenso entre los historiadores que Fernando fue uno de los mayores estadistas de su tiempo. Era lo que hoy llamaríamos un “cuadro” completo: jefe militar y gobernante civil, en ambas facetas fue exitoso. Se manejó hábilmente en el arbitraje con todos los grupos que disputaban la autoridad de la monarquía, y en lo exterior fue un hábil diplomático.
Cuando se casó con Isabel, ni uno ni otro eran reyes. Esa fue una inteligente apuesta del padre de Fernando, otro hábil político: Juan II, rey de Aragón. Al morir el rey Enrique IV de Castilla, hermanastro de Isabel, ella se proclamó reina pero esto desencadenó una guerra civil porque Juana, la hija de Enrique también aspiraba al trono. Esa contienda la libró y venció Fernando en nombre de Isabel. Poco después, el 19 de enero de 1479 -hace 540 años- él se ciñó la corona de Aragón al morir su padre. Desde entonces, cogobernaron ambos sus reinos pero sin unirlos. Fue seguramente uno de los matrimonios políticos mejor avenidos, más “igualitarios” y más fructíferos de la historia.
Cuando se casaron, clandestinamente para no despertar las iras del hermanastro de Isabel, la España unida que soñaban era una completa utopía. Treinta años después, no sólo habían logrado unificar el reino, sino que lo habían convertido en una potencia mediterránea, habían descubierto América -aunque ambos reyes murieron sin tener una acabada conciencia de la magnitud del nuevo continente- y, a través de una serie de alianzas matrimoniales, le legaban a su nieto Carlos un inmenso imperio.
“Éxito demasiado rápido, ciertamente, para poder asegurar su solidez”, dice el historiador francés Pierre Vilar, en su Historia de España (Crítica, 2010). “Pero esta época le ha dejado a España el orgullo legítimo (…) no sólo de haber sido una potencia considerable, sino la primera en el tiempo en importancia de las naciones fundadoras de vastos imperios coloniales”.
a sabemos que esa grandeza tenía pies de barro y será seguida por una profunda decadencia que, entre otras cosas, demuestra que los nietos de Fernando e Isabel no heredaron su seriedad administrativa.
Uno de los momentos más dramáticos para Fernando, y que la serie de la TVE logra transmitir con gran realismo, es cuando, asistiendo a la agonía de su esposa, a los 54 años presuntamente por un cáncer de útero, el Rey, rodeado de sus consejeros de siempre, siente la soledad de ser el único consciente del riesgo en que se encuentra toda la tarea realizada con Isabel. Los demás están enfrascados en legalismos y no ven el cuadro completo.
Los Reyes habían tenido cinco hijos, pero el único varón y heredero había muerto demasiado joven sin dejar descendencia. Isabel, la hija mayor, muere dando a luz un varón que por un tiempo es la esperanza de Isabel y Fernando que logran retenerlo en la corte para educarlo como su heredero. Pero ese niño también muere con apenas tres años.
Eso deja en la línea sucesoria a Juana, a quien sus padres habían casado con el hijo de Maximiliano de Austria, Felipe, llamado el Hermoso, y que ya tenía dos hijos varones con él, Carlos (el futuro Carlos V) y Fernando. Este matrimonio resultó muy mal, porque Felipe era un ambicioso sin demasiadas luces que de inmediato se puso a conspirar en contra de sus suegros y nada menos que acercándose a Francia, enemiga eterna de los Católicos.
Para colmo, Juana estaba muy enamorada de su apuesto marido que la dominaba por completo.
La muerte de Isabel dejaría la corona de Castilla en manos de su hija y, en realidad de Felipe, ya enemigo abierto de Fernando.
Aquí se aprecia el modo en que el rey logra, poco a poco, que sus consejeros y su propia esposa agonizante comprendan que no queda otro camino que cambiar el testamento de Isabel y dejar la corona en sus manos, como Regente.
Esto no será sino una solución provisoria ya que buena parte de la nobleza catalana se pondrá de parte de Felipe. Ante el argumento de los leales de que es extranjero, la respuesta es que… ¡Fernando también lo es! Prueba de que los particularismos españoles vienen de muy lejos.
Fernando de Aragón fue víctima de ellos no sólo en vida sino en la posteridad ya que muchos historiadores han engrandecido la imagen de Isabel, la castellana, al punto de hacerle sombra a su brillante marido. Un caso opuesto al silenciamiento de las mujeres que tanto señala el revisionismo feminista.
“Su muerte es para mí el mayor trabajo que en esta vida me podría venir…”, escribió Fernando luego de sepultar a Isabel. En efecto, perdió hasta el trono a manos de Felipe y, luego de haber sido el Rey más poderoso de la cristiandad tuvo que que volver a Aragón.
Acá se produce entonces otra serie de hechos que también maravillaron a sus coetáneos y despiertan admiración en quienes lo estudian.
Fernando había empezado a guerrear a los 14 años y desde entonces no paró. Su padre lo asoció desde muy temprano a los asuntos del reino. Cuando se casó con isabel sólo tenía 21 años, pero ya acumulaba una importante experiencia de estado, además de haber engendrado por lo menos un par de hijos bastardos a los que nunca abandonó y siempre promovió. Tenía una garra especial, ya que no dejó de combatir el resto de su vida; cada vez que fue necesario se puso al frente de sus tropas.
Confinado a Aragón tras quedar viudo, pergeñó una alianza ni más ni menos que con su antigua enemiga Francia: se casó con la sobrina del soberano de ese país con la intención de tener un heredero para contrarrestar a Castilla ahora en manos de Felipe. Esta situación no duró mucho porque al poco tiempo su yerno murió en forma misteriosa y, en medio de sospechas, Fernando volvió a la Regencia. Lo que se dice, un resiliente.
La alianza dinástica de Castilla y Aragón fue la base de la unidad hispánica. Los reinos quedaron enlazados a nivel de los soberanos y de la política exterior, pero cada uno conservaba su propia organización, leyes e instituciones. Pero, quedó el germen de una tendencia hacia la unidad administrativa -que se completaría finalmente con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII-, porque los Reyes Católicos se consagraron a fortalecer el poder público y abarcativo de la Corona por encima del poder privado y sectorial de los nobles.
Isabel y Fernando hicieron una amplia tarea de ordenamiento administrativo y de saneamiento financiero. También fundaron la Inquisición, es sabido, con todos sus aspectos oscuros y a la larga negativos para España, pero la unidad religiosa fue uno de los motores de la unidad política. Además de aceitar la alianza con Roma. En Aragón, Fernando había puesto fin a un siglo de conflictos y revueltas campesinas aboliendo los llamados “malos usos” del feudalismo.
A la unidad y paz interior, le siguió la Reconquista, tarea que insumió más de una década y concluyó en 1492, el año de la llegada de Colón a América.
Se concentró entonces Fernando en expulsar definitivamente a los franceses de sus dominios y consolidar la frontera norte. También luchó contra ellos por el reino de Napoles. También Sicilia y Cerdeña quedarían bajo su control y en el África anexionó Melilla, Orán, Trípoli y Argel, entre otros.
En su afán por aislar al reino Francia, los Reyes Católicos promovieron el matrimonio de sus hijos con herederos de los reinos de Portugal, Inglaterra y el Imperio Germánico. Como vimos, no fueron las decisiones más felices pero dieron origen a ese “imperio en el que no se pone el sol”, según la expresión que se popularizó en la época.
Cuando murió, Fernando tenía 63 años. Había sido Rey de Sicilia por 48 ocho años, de Aragón, durante 37 y había gobernado Castilla durante 42 años, de los cuales 30 junto a la Reina Isabel.
Seis meses antes de su muerte, el 23 de enero de 1516, había escrito: “Ha más de setecientos años que nunca la corona estuvo tan acrecentada ni tan grande como ahora, así en Poniente como en Levante, y todo, después de Dios, por mi obra y trabajo”.
En el año 2005, un eurodiputado socialista francés, Bernard Poignant, escribió un artículo titulado “Francia, amo tu historia”, en el cual se quejaba de la manía de revisar y enjuiciar el pasado con categorías del presente. “Es cansador arrepentirse y disculparse por cada etapa de la historia de Francia”, decía.
Un sentimiento similar habrá embargado a muchos en España también frente a los cuestionamientos retroactivos a la Conquista. Un contrasentido histórico.
Afortunadamente, los vientos parecen estar cambiando en la Península. Así lo demuestra la serie de TVE que por otra parte no cae en los panegíricos que en otros tiempos también contribuyeron a oscurecer la historia.
Isabel, le siguió el largometraje La corona partida, sobre los desvelos de Fernando tras la muerte de su esposa, película que, a su vez, enlaza con la serie sobre su nieto, el emperador Carlos V.
Fernando el Católico fue consciente de su grandeza. Es bueno que España también lo sea, que ame su historia y devuelva a ese rey la corona que se merece.
Por Claudia Peiró.

Martín Cabrales: “Hay mucho verso alrededor de lo gourmet”.

Martín Cabrales: “Hay mucho verso alrededor de lo gourmet”.

Abogado y empresario, es la tercera generación de una familia dedicada al café. Tradición, religión y amigas famosas.
Cuesta atraparlo, porque –aunque lo niegue– pasa bastante tiempo arriba de un avión. Va y viene y –sobre todo en verano– reparte sus días entre Punta del Este, Buenos Aires y la Patagonia, un sitio que adora. Espera a NOTICIAS puntual y de punta en blanco en uno de los tantos lugares que llevan el apellido de su familia. Este queda justo frente a la plaza Vicente López y en sus estanterías hay bastante más que blends y granos venidos de Kenia o de Nicaragua: hay pastas llegadas de Italia, dulces patagónicos, papas fritas gourmet elaboradas en Balcarce con sal marina y pimienta negra por la cuarta generación de la familia, mostazas de otro mundo… La lista de delicias es casi interminable y él se mueve en ese escenario con paso seguro. De conocedor. Recibe, muestra, hace probar cada cosa y, cada tanto, corta la charla con una carcajada. Parece un hombre feliz. Feliz y bronceado, en su pequeño reino de sabores y exquisiteces. “Paso la mayor parte del tiempo en Buenos Aires. Pero los Cabrales, mi familia, son de Mar del Plata. Viven todos ahí menos yo, que a los diecisiete me viene a vivir acá para estudiar. Y me quedé”.
Noticias: ¿Qué estudió?
Martín Cabrales: Soy abogado.

Noticias: ¿Por presión familiar o por gusto?
Cabrales: Por gusto. No me gustan los números, soy más de palabras que de números. Estudié Derecho en la Universidad Católica, en la antigua UCA que estaba en Defensa y Moreno. Nunca ejercí la profesión pero me gustó la carrera para estudiarla. Después estudié Dirección (de Empresas) en el IAE, hice cursos y postgrados pero siempre me gustó mucho la empresa familiar.

Noticias: Pero sabrá que para muchos eso es pesadillesco.
Cabrales: Sí, pero me gustó desde siempre. En asados y comidas familiares estaba presente el tema del café. Con mis hermanos jugábamos dentro de la empresa con las bolsas de arpillera, nos trepábamos… Yo era el preferido de mi abuela Inés. Fui muy pero muy mimado.

Noticias: ¿Lo prepararon para hacerse cargo de la empresa?
Cabrales: En casa sentíamos hablar de “el negocio” y mis hermanos Germán y Marcos empezaron a trabajar antes que yo. Ellos terminaron el colegio y se metieron en la empresa. Yo no. Me vine acá.

Noticias: ¿No fue una manera de escaparse?
Cabrales: No sé, puede ser, seguramente. Me gusta el psicoanálisis (de hecho, estuve casado con una psicoanalista) y con el tiempo, uno también ve eso. Que necesita, no sé si rajarse o despegarse, pero sí tomar una distancia. Y venirse en ese momento a Buenos Aires era poner una distancia porque tampoco existían los medios de comunicación de ahora. ¡Si todavía se escribían cartas! Vine y me anoté en la UCA, porque como venía de un colegio chico, quería algo bien ordenado. Eso me ordenaba un poco el sistema de vida.

Noticias: ¿Es caótico?
Cabrales: Soy más caótico que ordenado. Me gusta crear, soy más disperso, vuelo con la imaginación. Estoy en varios temas a la vez y me gusta todo: ventas, marketing, dirección. Son cosas que he visto mucho en mi padre.

Noticias: ¿Y cómo es su padre?
Cabrales: Una persona con un carácter fuerte, con sentido de la responsabilidad. Un gran emprendedor. Creo que Germán, Marcos y yo formamos un equipo en donde mucho tiene que ver mi madre, que ha hecho una buena crianza. Sinceramente creo que las empresas familiares subsisten gracias a las mujeres. Así no trabajen en la empresa, juegan un papel particular: unen a la familia. Lo cumplió mi abuela, lo cumplió mi madre. Y para la unión se necesita paciencia, además de liderazgo. En su momento el liderazgo lo ejerció mi abuelo, luego mi padre y en este momento, mis hermanos y yo.

Foto: Marcelo Escayola (desde Punta del Este).
Noticias: ¿Cuál sería su rol en ese terceto?
Cabrales: Soy la imagen, la cara visible de la empresa. Lo soy gracias a ellos. Por eso este último año, cuando recibí el Premio Konex, se los agradecí en primer lugar a ellos, porque puedo hacer lo que hago porque tengo ese respaldo. Son los que sostienen desde lo afectivo y desde lo profesional.

Noticias: ¿Eligió hacer lo que hace hoy en la empresa o lo llevaron las circunstancias?
Cabrales: Las dos cosas. Fueron las circunstancias pero también me gusta que la empresa tenga una cara, sobre todo cuando la familia está en el paquete y la marca es nuestro apellido. Hoy es una empresa 100% familiar. Para mí es importante que el consumidor sepa y conozca quién está atrás. Que vea que somos gente real, de Mar del Plata y que estamos en la empresa desde hace 78 años. A mis hermanos no les interesa ese perfil, a mí me gusta más.

Noticias: ¿En qué se considera bueno para ese rol?
Cabrales: En estar en contacto con la gente y en comunicar. En eso soy bueno: en transmitir un mensaje. Porque también me gusta ser parte de las organizaciones empresariales y gremiales. Y además, como Cabrales no tiene una fundación propia, toda esa tarea que también es empresarial se canaliza a través de otras fundaciones. Formo parte de la Fundación del Hospital de Clínicas, la Fundación de la Policía Federal, la Fundación de Amigos del Teatro General San Martín, etc. Estoy aprendiendo pero me gusta mucho el tema de ayudar. Y es real que el que puede ayudar se siente muy bien.

Noticias: Mirtha Legrand le suele mandar saludos en su programa.
Cabrales: Chiquita es del grupo del té de los domingos. Somos amigos, la quiero mucho y también a Marcela. Admiro que a la edad que tiene siempre está tan activa y vigente, es una gran profesional.

Noticias: Veo que tiene la foto de Graciela Borges sobre su escritorio.
Cabrales: Graciela es como una hermana. Es muy buena para los consejos. Es una persona a la que busco siempre porque tiene un crecimiento humano enorme, más allá de ser la mejor actriz del cine argentino, lejos. Como amiga, está en los momentos más importantes de mi vida. Siempre está cerca.

Noticias: Parecería ser que ahora todo debe ser “gourmet”. ¿Qué le pasa con eso?
Cabrales: Me parece que es positivo y de hecho, estamos trabajando también en eso. Estos son lanzamientos nuestros: cafés de Kenia y de Nicaragua. Creo que hay un consumidor ávido de recibir estas propuestas y que eso está muy bien. Pero creo, también, que cada una de esas cosas debe tener sustento. Debe ser real y para que sea real debe tener un aval, tiene que tener certificados de origen y ser parte de lotes de, por caso, café tostado y elaborado en lugares propios y adecuados. Porque alrededor de lo gourmet hay mucho humo. ¿De dónde es esto? ¿Cómo fue elaborado? ¿Cómo se trae? Todo eso importa y mucho porque el alimento no es un artículo de limpieza. Y es algo que deberíamos cuidar especialmente porque es algo que va dentro de nosotros. Ahí es donde no tenemos que permitir la informalidad. Y en la Argentina todavía hay muchos procesos que son informales. Entonces, no se puede esconder detrás de lo gourmet procesos informales. Y para ese control se necesita del Estado. Hay mucho verso también en todo esto.

Noticias: ¿Y qué hace para profesionalizar el tema del café?
Cabrales: Estamos dando clases y estamos creando escuelas de baristas. Los baristas son los que están detrás de la máquina de café y hay hasta competencias mundiales de ellos. Entonces estamos trabajando en eso como una salida laboral. Hoy en las escuelas de gastronomía es importante que esos chicos aprendan a hacer café, porque de ser así tienen una salida laboral segura y gracias a Dios hoy ese puesto es muy valorizado. Porque a pesar de que hoy todo se ha tecnificado y hasta nosotros hacemos cápsulas de esas que te permiten hacer un café riquísimo y rapidísimo, todavía el café tiene un aspecto artesanal que exige la mano del hombre. El hombre sigue siendo algo importante en la elaboración del café.

Foto: Marcelo Escayola (desde Punta del Este).
Noticias: Me recuerda a las torcedoras de cigarros, en Cuba.
Cabrales: Sí, hay un mundo también detrás de eso. Ya no fumo, pero llegué a fumar mucho. Muchísimo: tres atados por día. Fumar era lo último que hacía al acostarme y lo primero que hacía al despertarme. Me interné con los adventistas para poder dejar. Tardé un mes pero dejé a pura fuerza de voluntad. Fumaba desde los quince años, mi hija en un momento me pidió que dejara de hacerlo y lo hice. Hoy lo que me gusta es comprar cigarros para mis amigos y regalárselos.

Noticias: ¿Es creyente?
Cabrales: Sí, creo en Dios. Es un dios bastante clásico. Tengo una familia bastante religiosa y me gusta ir a la iglesia. Soy una persona ansiosa y a mí ir a la iglesia y escuchar misa me calma. Hay curas a los que quiero mucho y escucharlos me enseña y me calma, me baja. Recibo el sermón en el teléfono, mi madre me lo manda. Ella es una persona muy religiosa y es un sermón muy bueno. En los momentos más difíciles de la vida creo que eso te ayuda. Ayuda saber que hay algo superior a vos.

Noticias: ¿Es soberbio?
Cabrales: Creo que no. Pero si dijera “No”, sería soberbio así que (risas)… Igual, cuando soy soberbio me bajan a tierra mi hija Camila, mi madre y mis amigos.

Noticias: ¿Con quién vive?
Cabrales: Solo, desde hace cuatro años. Estuve casado muchos años pero me separé y hoy estoy solo, solo. No tengo ni animales ni plantas, porque no estoy nunca y se me morirían.

Noticias: ¿Y cómo lleva esta etapa de loco soltero?
Cabrales: Bueno, tampoco diría que “De loco soltero” (risas). Cada etapa tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. No me arrepiento de nada pero tampoco volvería a nada del pasado. Sería otra etapa nueva, en todo caso. Y disfrutando, porque me gusta mucho el cine, sobre todo el nacional, la literatura, la filosofía. Me gusta el ritual de ir al cine, así sea solo. Veo muchas películas solo. Llego al cine, me siento bien al final y veo cine solo. En Mar del Plata, cuando era chico, también iba mucho al cine. Me gustan las películas viejas. Tengo un costado muy melancólico, sí.

sábado, febrero 02, 2019

VINOS DE LA PATAGONIA POR FABIAN MITIDIERI.

VINOS DE LA PATAGONIA 

por 




En esta 1er entrega les traigo mi opinión sobre que vino comprar.
“La gente tiene derecho a tomar el vino que quiera, incluso si el vino es una mierda”
Michell Rolland
El debate sobre que vino elegimos es largo, y aunque yo tengo mi criterio formado, comprendo que va contra el mercado general del vino Argentino.
 Somos pocos los que abogamos por el vino “lo más natural posible”, ojo que no digo “orgánico”, y aclaro que no creo en la biodinamia, pero sí intento consumir vinos lo mas “naturales” posibles.
Es decir, me preocupa que en la viña no se utilicen fertilizantes químicos y pesticidas; que luego la elaboración del vino se haga de forma “natural”, como manda la naturaleza, sin el agregado de levaduras de diseño y diversos productos y/o técnicas que se utilizan actualmente, como los calentamientos y enfriamientos de los mostos en fermentación, micro oxigenaciones forzadas, ósmosis inversa (que puede manejar los niveles de alcohol y domar taninos), fermentaciones carbónicas excesivas, ultrafiltrados en frío, sangrías, etc. 
Finalmente prefiero que el vino tenga poco paso por roble y que la botella sea lo más liviana posible, porque estos dos aspectos también ayudan a nuestro medioambiente. 
En el caso de nuestro país parecieran coexistir dos vertientes de elaboración:
1) El de la escuela vitivinícola más americana, que elabora sus vinos con técnica moderna para buscar características que sean reconocidas por las revistas especializadas; y buscan un tipo de vino que posea concentración de color, mucho alcohol y roble nuevo. Aunque estos parámetros de elaboración se han ido morigerando ya que los consumidores han preferido vinos más livianos.
2) Un sendero más experimental e “innovador” que muchas veces genera vinos radicales y en ocasiones “intomables”, con defectos. Por lo general traen nombres originales como el de un “gigante verde” de una serie americana. No me voy a explayar sobre estos innovadores que venden sus “mierdas caras” como “vino”. 
Fortuna hace que aún existan varios enólogos y bodegas que intentan tratar a sus vinos de la forma más natural posible, sin perder de vista al mercado.
En mi caso, a pesar que en el blog subo todo tipo de vinos, prefiero siempre a “los vinos más naturales”, que son minoría en nuestro mercado, difíciles de conseguir y a veces costosos; pero entiendo vale la pena buscarlos, y personalmente siempre elijo defenderlos.