GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, junio 16, 2025

Manuel Blanco Encalada. Por José Narosky.

 

Manuel Blanco Encalada. 
Por José Narosky.
Hoy protagonizará nuestra columna, un personaje con muchas facetas no comunes. Nació en Buenos Aires en 1790, veinte años antes de nuestra Revolución de Mayo. Y ya la primera y curiosa circunstancia que le tocó vivir.
Llegó a ser, con sólo 36 años –aunque por sólo dos meses- Presidente de la Nación. Pero no de su propia patria, sino de la República de Chile.
Cuatro años antes, en 1822 –teniendo 32 años- fue también el único y por siempre “mudo testigo” de la decisiva entrevista entre los dos libertadores de América: San Martín y Bolívar.
Fue simultáneamente General -de artillería en su caso- y Almirante del ejército chileno, caso prácticamente único. Y brindó a Chile importantes servicios, que el pueblo trasandino le reconoció.
Cuando Blanco Encalada tenía solamente 12 años, fue enviado a España por su padre, que era oidor de la audiencia de la Colonia, –un cargo importante-, para cursar allí la carrera Naval. A los 16 años ya egresa como Guardiamarina.
España estaba, era casi la época de la Revolución de Mayo, en guerra con la Francia de Bonaparte. Blanco Encalada participa y es ascendido a alférez de fragata.
Entonces, el Gobierno Español lo envía a América como ayudante del jefe de la Escuadra española, apostada en el puerto de “El Callao”, Perú.
Corre ya el año 1810 y los hechos revolucionarios en su patria de nacimiento lo conmueven. Y él no puede ocultar sus sentimientos.
Las autoridades españolas enteradas, desconfían de Blanco Encalada y lo embarcan de regreso a la península. Pero él baja en Montevideo y decide quedarse a defender la causa patriota.
Pasa a Chile y se integra como artillero enfrentando a los españoles. Preso en la batalla de Rancagua es desterrado a la isla Juan Fernández, de donde logra huir para alistarse en el ejército de San Martín. Este le encarga la creación de una flota. Logra apresar un importante buque realista y varios transportes.
Ha creado una flota propia y lo nombran entonces contralmirante.
Participa en la derrota patriota de Cancha Rayada, pero con una inteligente estrategia consigue salvar toda la artillería, hecho que posibilitará posteriormente la victoria de San Martín en Maipú.
Además, y con sus triunfos en pequeñas batallas navales, consigue armar una escuadra medianamente importante y dominar el Océano Pacífico. Ello permite al Ejercito Libertador realizar la campaña para conquistar el Perú con previo dominio marítimo.
Van pasando los años y con la fragilidad que nota en su físico deteriorado, descubre la fragilidad de la vida.
Siente una especie de fatiga, que su mente, todavía lúcida, le indica que es uno de esos cansancios... definitivos. Blanco Encalada, que ya tiene 86 años y que ha luchado toda su existencia por avanzar, está luchando por no retroceder. Quiere aferrarse a la vida. Por irreemplazable. Y una anécdota final, de sus últimos momentos.

ULTIMOS DIAS.
Es el día 5 de septiembre de 1876. Está postrado hace más de un mes. Pide a sus familiares que lo levanten del lecho y lo vistan con su mejor traje. Estos se niegan inicialmente, pero luego acceden.
Se sienta en un amplio sillón y dice a sus hijos: -“No me lloren. He alcanzado metas con las que no había soñado. También he amado. Y les dejo a Uds. la más valiosa de las herencias. Un apellido que llevarán para siempre y que nadie podrá señalar como indigno. Por eso muero feliz”. En ese momento pareció dormirse. Pero ya no despertaría.
Y cierro esta nota con un aforismo para Manuel Blanco Encalada: “Los grandes espíritus no siempre encontraron el camino. Pero siempre supieron cual era”.

Publicado en LA PRENSA.
Domingo 15 de junio del 2025.

martes, diciembre 14, 2021

En el sesquicentenario de Manuel de Escalada­ por Roberto Elissalde.

 

Se cumplió hoy el sesquicentenario del fallecimiento del general Manuel de Escalada, que comenzó su carrera militar a los 17 años en el Regimiento de Granaderos a caballo creado y comandado por el teniente coronel José de San Martín, que en setiembre de ese año de 1812 habría de casar con su hermana María de los Remedios; y el 24 de dicho mes fue ascendido a alférez.­

Manuel nació en el hogar de don Antonio José de Escalada y de doña Tomasa de la Quintana el 17 de junio de 1795, y recibió la educación propia de los niños de su clase. Decidido a participar en la milicia, estuvo en la acción de San Lorenzo como ayudante de San Martín, cuando éste fue herido le gritó: "Reúna Ud. Regimiento y vayan a morir". Al frente de un escuadrón de esa unidad participó de la toma de Montevideo, y fue condecorado con la medalla de plata acordada por el Director Posadas.­

Trasladado al Ejército del Norte, estuvo en la sorpresa del Tejar y en Puesto del Marqués, Venta y Media y Sipe Sipe, fue ayudante de campo del general Rondeau. Luego fue destinado al Ejército del los Andes, y se batió en Chacabuco, en la famosa carga comandada por el Libertador sobre la caballería enemiga. Recibió en esa oportunidad la misión de trasladar el parte al director Pueyrredon: "En 24 días hemos cruzado las más altas cordilleras del globo y hemos batido al enemigo". Hizo la travesía a Buenos Aires en 14 días, Beruti recuerda en sus `Memorias Curiosas' que el 26 de febrero llegó a Buenos Aires el capitán Escalada con el parte y la bandera coronela del Regimiento de Talavera que habían tomado, bandera que fue expuesta esos días de festejos que siguieron y que "se remite al Cabildo de Mendoza, para que la coloque en el templo que tenga por conveniente; gracia que el Supremo Director hace a esa ciudad, por sus relevantes servicios, en los que ha contribuido a nuestro éxito para la conquista de Chile".­

De regreso a Santiago, participó en la campaña del Sur (Talcahuano) al mando del general O'Higgins, en Cancha Rayada y Maipú, tocándole nuevamente volver a Buenos Aires con el parte de la batalla, tardó 12 días en recorrer las 330 leguas, batiendo su propio record, alguna vez escuché que los paisanos y los propios camaradas a estos jinetes excepcionales los llamaban "cu... de fierro". El 17 de abril de 1818 según Beruti "a las 4 de la tarde se oyó una descarga general de fusilería por las tropas que al frente de sus cuarteles se hallaban formados, en seguida la fortaleza y los buques de guerra hacían salva, a lo que respondieron las iglesias con un repique general de campanas que duró hasta las 9 de la noche; siendo precedido de la grande y plausible noticia, que trajo don Manuel de Escalada con los pliegos y oficio del general San Martín".­

Se quedó unos días en la ciudad para formalizar su matrimonio con su prima tercera Indalecia Mercedes Oromí Lasala el 18 de mayo, ceremonia que se realizó con la más estricta intimidad, ya que había muerte tres meses antes el padre de la novia don Ramón de Oromí. Inmediatamente Manuel volvió a Chile, donde ascendido a coronel fue jefe de granaderos, batiéndose en Bío Bío.­

De vuelta a Buenos Aires, pidió el retiro, pero volvió cuando la guerra con el Brasil a incorporarse. Ministro de Guerra de Viamonte en 1829 y después de Caseros, de Vicente López y Planes y Pastor Obligado, fue legislador, y gobernador delegado en 1854.­

De su matrimonio nacieron 12 hijos, algunos de los cuales llegaron a edad adulta, de los que descienden los Escalada Oromí, Wilde Escalada, Oromí Saavedra Escalada, Oromí Nougués, Oromí Mackinon, Espezel Berro Oromí, y muchas otras. Según el censo de 1869 vivía en la calle San Martín 137, con su mujer y sus hijos Manuel María, Mercedes, Tomasa, Pedro, Indalecia, Mariano y Ramón; además de su hija Dolores casada con Wilde y un nieto, mas tres personas de servicio para esa casa sin duda bulliciosa que recordaba la vieja residencia de sus padres.­

Completamente ciego falleció en Buenos Aires el 13 de diciembre de 1871, sus restos fueron sepultados en la Recoleta. Sus contemporáneos lo describen "de elevada estatura, aspecto imponente, trato áspero aunque de modales desenvueltos y conversación amena; tenía ojos negros de profundo mirar, nariz aguileña, pelo crespo y un pequeño bigote".­

Publicado en Diario "La Prensa", 13 de diciembre del 2021.

https://www.laprensa.com.ar/510053-En-el-sesquicentenario-de-Manuel-de-Escalada.note.aspx