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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, octubre 19, 2025

SAN HÉCTOR VALDIVIELSO SÁEZ, EL PRIMER SANTO ARGENTINO. Un martirio que ha sido olvidado.

 


SAN HÉCTOR VALDIVIELSO SÁEZ, EL PRIMER SANTO ARGENTINO.

Un martirio que ha sido olvidado.

San Héctor Valdivielso Sáez fue fusilado por odio a la fe, en medio de la violencia revolucionaria de izquierda que se había desatado en Asturias.

POR IGNACIO F. BRACHT (*)

El 9 de octubre se celebra en el santoral católico la muerte de San Héctor Valdivielso Sáez, primer santo argentino y mártir de la Fe.

Nacido en Buenos Aires el 31 de octubre de 1910 en una casa de la calle Treinta y Tres Orientales, en el porteño barrio de Boedo, era hijo de los españoles Benigno Valdivielso y Angulo y de doña Aurora Sáez Ibáñez, naturales ambos de Castilla, arribados a la Argentina en busca de nuevos horizontes y oportunidades. Fue bautizado en la antigua iglesia de San Nicolás de Bari, en la misma pila bautismal donde lo fuera Jorge Luis Borges; pila que se conserva en la actual iglesia que recuerda al santo de Bari, ubicada en el barrio de Recoleta en la avenida Santa Fe.

Sus padres decidieron regresar a España cuando Héctor tenía cuatro años e instalarse en la localidad de Briviesca. A los doce años, junto a su hermano mayor sintiendo la vocación religiosa, ingresaron al internado de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, congregación religiosa fundada por San Juan Bautista de La Salle en 1680.

Realizó el noviciado en la Casa Misionera de Lembeq-Lez-Halle en Bélgica y en 1926 recibió los hábitos con el nombre religioso de Benito de Jesús.

Al poco tiempo regresó a España y comenzó su obra como educador de niños y jóvenes, orden distintivo de los lasallistas, en Astorga y León. Su deseo manifiesto era volver a la tierra donde nació, tal como lo expresó en una carta a sus padres donde les expresó "ir a misionar a su patria argentina, en algún momento de su vida", algo que la sangrienta mano del destino le impedirá.

ASTURIAS.

En 1933 fue destinado al pequeño pueblo de Turón, cercano a Oviedo en Asturias, donde en el Colegio Nuestra Señora de Covadonga se volcó a la enseñanza, educando a niños humildes del pueblo y cercanías, muchos de ellos hijos de obreros y mineros de la zona. A su vez, colaboró con artículos en la prensa católica. Según testimonios de padres de sus alumnos, brindaba a los jóvenes su apostolado religioso, poseyendo un gran carisma, sobresaliendo por su vocación caritativa.

En octubre de 1934 estalló en España la revolución que venía incubándose en las izquierdas radicales, sobresaliendo el socialista estalinista Francisco Largo Caballero, contra el gobierno de la Segunda República.

La acción de la violencia izquierdista resultó fallida en toda España, salvo en Asturias donde triunfó, tomando el control político los comités socialistas, comunistas y anarquistas en armas. Vastos sectores revolucionarios manejaron a discreción el poder durante casi un mes, hasta que fueron derrotados por el ejército enviado por el gobierno republicano del liberal Alejandro Lerroux.

El 5 de octubre los milicianos asaltaron el colegio y la casa de los hermanos lasallistas donde los religiosos, considerados "enemigos del pueblo", fueron detenidos y trasladados a la Casa del Pueblo, sede del Partido Socialista. Allí se los encarceló junto a otros sacerdotes, guardias civiles, integrantes de la Acción Católica, funcionarios y los considerados "gentes de derechas".

El Comité revolucionario constituido por seis comunistas, seis socialistas y un anarquista integrante de la CNT, decidieron por votación el fusilamiento de los hermanos, con la sola oposición de Fermín López, dirigente de las juventudes socialistas y Leoncio Villanueva, concejal del PSOE. De nada sirvieron los pedidos por los hermanos educadores por parte de las madres de los alumnos, que intentaron salvarles la vida.

En la madrugada del 9 de octubre los ocho hermanos junto a un sacerdote Pasionario fueron trasladados a pie al cementerio, donde ya se había cavado una amplia fosa, bajo el mando del miliciano Silverio Castañón. Fueron acribillados, rematándolos de un tiro o un mazazo.

MARTIRES DE TURON.

En ese trágico 9 de octubre, día del martirio, sellaron con su sangre la tierra asturiana, la misma de Don Pelayo, donde habían prodigado la enseñanza y la caridad. Estos son sus nombres, luego ya conocidos como los Mártires de Turón:
 

-Hno. Cirilo Beltrán (José Sanz Tejedor. Director).

-Hno. Marciano José (Filomeno López López).

-Hno Victoriano Pío (S. Millán de Lara).

-Hno. Benjamín Julián (Vicente Alonso Jaramillo de la Fuente).

-Hno. Augusto Andrés (Román Martínez Fernández).

-Hno. Benito de Jesús (Héctor Valdivielso Sáez).

-Hno. Aniceto Adolfo (Manuel Seco Gutiérrez Celada Marlantes).

-Hno. Julián Alfredo (Vilfredo Fernández Zapico Cifuentes de Rueda).

-Padre Inocencio de la Inmaculada (Manuel Canoura Arnau y Santa Cecilia. Sacerdote Pasionista).

Luego de vencida la revolución, la fosa común fue abierta, exhumados e identificados los cadáveres y trasladados a la Casa de los Hermanos de la Caridad en Bujedo, la misma localidad donde Héctor Valdivielso inició sus primeros pasos vocacionales y enterrados en una cristiana sepultura construida para los mártires.

Este sangriento hecho fue la precuela de la persecución religiosa que se produjo a partir de 1936, al iniciarse la Guerra Civil en España, donde 7.000 religiosos fueron asesinados por las milicias del Frente Popular, por la sola condición de serlo.

ODIO A LA FE.

Pasaron muchos años y recién el 29 de abril de 1990, S. S. Juan Pablo II elevó a la beatitud a los hermanos lasallistas. En 1999, en solemne celebración en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II canonizó a los ocho hermanos y al padre pasionista mencionados, junto a dos sacerdotes italianos. En todos los casos se esgrimió que sus asesinatos fueron motivados "por odio a la fe".

La fecha del 9 de octubre, día de su martirio, es celebrada hoy por el ascenso a los altares del primer santo argentino, Benito de Jesús, el hermano San Héctor Valdivielso Sáez.

Si bien en la iglesia de San Nicolás de Bari en Buenos Aires se rinde culto al santo, donde además de un retrato de él junto a sus alumnos, se exhibe una reliquia de un hueso de su brazo, donada por la Congregación a su tierra natal y a donde fue bautizado, no dejamos de destacar que su figura ha sido silenciada, tanto fuera como dentro de la Iglesia argentina, ganada en amplios sectores por el progresismo, donde un santo como el que nos ocupa, es "políticamente incorrecto".

Al igual que en España con la sesgada Ley de Memoria Histórica Democrática, San Héctor Valdivielso como otros tantos miles de víctimas, son olvidados y ocultados. Claro está que muchos de ellos fueron asesinados por los milicianos socialistas, entre otras fuerzas, del Frente Popular; algo que el PSOE quisiera borrar de su historial.

Sea nuestro recuerdo para el primer santo argentino que, a los 24 años, abrazó el martirio con su sangre inocente.

IGNACIO F. BRACHT (*) Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia y de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. Vicepresidente del Instituto Cultural Argentino Uruguayo.

Publicado en LA PRENSA.

viernes, octubre 22, 2021

La historia poco conocida del templo masónico de San Nicolás.

 

Cada fin de semana, San Nicolás de los Arroyos se convierte en uno de los puntos referentes del miniturismo. Entre los puntos distintivos, se destaca una misteriosa construcción. Un edificio lleno de historia, sí, al igual que la Casa del Acuerdo, aunque signado por el secretismo que se les atribuye a sus ocupantes. Ellos, que son sólo hombres, integran la logia Unión y Amistad N° 10 y están a cargo del espacio, también conocido como el Templo Masónico de San Nicolás.

Situado sobre la calle De la Nación 80, en pleno centro nicoleño, el Templo Masónico suele abrir sus puertas para divulgar las tradiciones de la orden a través de las “tenidas blancas”. En pocas palabras, se trata de charlas abiertas enfocadas principalmente sobre los ideales de la libertad, igualdad y fraternidad, que rigen los principios de la logia.

Los vecinos y viajeros, además de profundizar sobre la organización, pueden visualizar detalles como la planta simétrica del predio. Está compuesta por tres prismas dispuestos alrededor de un patio de estilo neoclásico. Los símbolos que ornamentan los muros del lugar añaden una capa de misterio y suman al conjunto de esta construcción única en la ciudad.

En San Nicolás, la logia se creó en 1858 a partir de la unión de dos grupos, sobre la base de objetivos filantrópicos y bajo el nombre de “Fraternidad y Beneficencia”. Más tarde, pasaría a llamarse “Unión y Amistad”. En tanto, la sede fue modernizada en 1879, lo que la convierte en uno de los templos masónicos más antiguos de Buenos Aires.

Al año siguiente, sus afiliados presentaron un proyecto sobre la creación de una escuela en el edificio. Sería el primero de los distintos establecimientos educativos erigidos por la organización. Otro de sus logros tuvo lugar en 1884, cuando puso en marcha un comité de auxilio para tratar a las personas que sufrían cólera.

Además, la masonería dio pie a la creación de entidades como el Club de Regatas, aún vigente y representativo de San Nicolás; la primera sucursal del Banco Provincia en el interior de Buenos Aires, inaugurada en 1863; y el Centro Científico Literario. Incluso, en 1917, publicó diversas revistas de alcance zonal, como “Unión y Amistad” y “Lautaro”.

Masonería en Argentina.

Los masones consideran que el hombre puede alcanzar su realización mediante la ciencia, la justicia y el trabajo. En el país, la masonería tiene más de 160 años. Entre sus representantes destacados, se pueden encontrar próceres como San Martín, Belgrano y Sarmiento, comúnmente vinculados con esta tradición. En la actualidad, la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones cuenta con miles de integrantes, de acuerdo a sus propios referentes. Según exponen, en casi todos los gobiernos nacionales hubo masones. Aunque, por cierto, una de sus reglas fundamentales es que nadie puede revelar si otra persona forma parte o no de la organización.

PUBLICADO EN DIARIO "ÁMBITO FINANCIERO".

https://www.ambito.com/lifestyle/placeres/la-historia-poco-conocida-del-templo-masonico-san-nicolas-n5303205

lunes, diciembre 23, 2019

¿San Nicolás o Santa Claus? 6 diferencias entre el santo y el personaje de ficción. Redacción ACI Prensa.

El personaje de Santa Claus ha ganado tanta fama en las últimas décadas y resulta tan eficaz para representar la diversión y los regalos que desplaza a la verdadera razón de la alegría: Jesús que nace en Belén.
Según varios historiadores, Santa Claus es la distorsión -primero literaria y luego comercial- de San Nicolás, el generoso Obispo de Myra, patrono de los niños, navegantes y cautivos. Estas son sus principales diferencias según St. Nicholas Center:
1. Santa Claus se asocia a la infancia, en cambio, San Nicolás es un modelo de cristiano para toda la vida.
2. Santa Claus, como lo conocemos, surgió para aumentar las ventas y el mensaje comercial de la Navidad. En cambio, San Nicolás llevó el mensaje de Cristo y la paz, la bondad y el mensaje cristiano de esperanza.
3. Santa Claus alienta el consumo, mientras que San Nicolás promueve la compasión.
4. Santa Claus aparece cada año para "ser visto" por un periodo corto tiempo; en cambio, San Nicolás es parte de la comunión de los santos y nos acompaña por la oración y su testimonio.
5. Santa Claus "vuela" a través de los aires desde el Polo Norte, mientras que, San Nicolás caminó por la tierra preocupándose y atendiendo a los más necesitados. 
6. Para algunos, Santa Claus sustituye al Niño de Belén, pero San Nicolás nos señala y conduce a todos al Niño de Belén.

De San Nicolás a Santa Claus.

Hay varias teorías sobre el origen de Santa Claus. La más difundida es que fue la empresa Coca Cola que inventó el personaje para promover el consumo de su bebida en 1920.
Sin embargo, en el siglo XIX, escritores de Nueva York intentaron dar un sello nacional a las fiestas de Navidad llenas de tradiciones cristianas de los inmigrantes europeos. En poco tiempo, las celebraciones dejaron de lado el carácter santo de estas fechas y se popularizaron las fiestas desenfrenadas, con borracheras y desorden público. 
En 1821 se publicó el libro de litografías para niños "Sante Claus, el amigo de los niños" en el que se presentaba a un personaje que llegaba del Norte en un trineo con un reno volador. Esa publicación hizo aparecer al personaje cada Nochebuena y no el 6 de diciembre, día de la fiesta del santo obispo.  Un poema anónimo y las ilustraciones de esa publicación resultaron clave en la distorsión de San Nicolás.
Según los expertos de St. Nicholas Center, fue la élite de Nueva York la que logró nacionalizar la Navidad a través de Santa Claus y el apoyo de artistas y literatos como Washington Irving, John Pintard y Clement Clarke Moore. 
En 1863, durante la Guerra Civil, el caricaturista político Thomas Nast comenzó a dibujar a Santa Claus con los rasgos que ahora le atribuyen: gorro rojo, abundante barba blanca y abultado vientre. Junto con los cambios de apariencia, el nombre del santo cambió a Santa Claus, una alteración fonética del "Sankt Niklaus" alemán.
Recién en 1920, Santa Claus apareció por primera vez en un anuncio de Coca Cola.