GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

lunes, agosto 29, 2011

El partido-Estado por Aleardo Laría.

OPINIÓN Y DEBATE.



El partido-Estado por Aleardo Laría.
El sociólogo Ricardo Sidicaro ha analizado el período 1946-1955 en el que el peronismo se organizó como partido político. Su tesis es que en ese período el peronismo dio lugar al nacimiento de lo que en las taxonomías de partidos políticos se conoce como un “partido-Estado”. Este modelo partidario no es equivalente al “partido único” de los regímenes totalitarios, pero tampoco consigue superar las exigencias de los modernos partidos democráticos. 

Un dato peculiar de esta etapa, destacado por diversos analistas, es que el peronismo recién se constituyó como partido cuando ya había alcanzado el poder y detentaba el control del Estado. Esta particular situación, que lo convirtió en el partido del gobierno durante diez años, hizo que su extrema proximidad al poder lo configurara de un modo especial, obligándolo a adaptarse al liderazgo personalista de Perón. 

Durante ese período se preservó el sistema electoral democrático y los partidos de la oposición, aunque con dificultades, pudieron desarrollar su cometido. Pero estuvieron sometidos al fuerte desgaste de un discurso político que los deslegitimaba por ser integrantes de la “partidocracia liberal”. En el imaginario peronista, el “movimiento peronista” encarnaba la representación del “pueblo” y enfrente estaban los partidos demo-liberales que eran la expresión de los intereses “oligárquicos e imperialistas”. 

La confusión entre partido y Estado dio lugar a otro fenómeno que ha sido reflejado por Sidicaro. El partido peronista no tenía estructuras partidarias capaces de promover la politización activa de sus adherentes, y la publicidad de los principios doctrinarios fue asumida por el Estado. Por otra parte, la mayoría de las personas corrientes que votaban al peronismo, lo hacían trasladando la alteridad “pueblo-antipueblo” al espacio de sus relaciones personales. El otro, el antiperonista, era generalmente el empleador o empresario para el que trabajaba. 

El fuerte liderazgo ejercido por Perón impidió la consolidación de una estructura política que mediara entre el líder y su base. La fragilidad de los vínculos entre la cúpula dirigente, rodeada de personalidades mediocres y burocráticas, y el pueblo peronista, se puso en evidencia en ocasión del golpe militar de septiembre de 1955. Las élites gubernamentales –dice Sidicaro- carecieron de iniciativa frente a un reducido número de militares sublevados, porque el peronismo jamás se había dotado de estructuras partidarias capaces de movilizar a sus adherentes. Luego, con el correr de los años, muchos peronistas reconocerían que se había incurrido en errores evidentes y excesos intolerables. 

Las reflexiones de Sidicaro referidas al decenio del “primer peronismo”, permiten comparar aquel panorama con el actual, para percibir que, en lo esencial, las cosas no han variado demasiado. El “partido-Estado” se muestra fulgurante como en su primera época. Transcurridos más de medio siglo de aquellas desafortunadas prácticas, el uso partidista de los recursos públicos no ha menguado. 

Tampoco ha disminuido la persistencia del discurso maniqueo que expulsa a la oposición fuera del campo del “pueblo” bajo el anatema de ser la sempiterna “derecha destituyente”. Acaso esas voces se han apagado temporariamente en este período especial de prudencia preelectoral, pero el riesgo de que la visión partisana de la política regrese es muy elevado. 

Otro aspecto, menos visible, pero de influencia notable en los resultados electorales, se vincula con la persistencia de una cultura popular que, intuitivamente, adhiere al discurso oficial. La reivindicación del papel del Estado en la economía, los derechos humanos, la protección social de los más humildes y una retórica anti-oligárquica que el pueblo la lee en clave anti-capitalista son el aderezo actual. La plasticidad proteica del peronismo le permite ofrecer hoy un rostro progresista (Kirchner) como ayer una cara conservadora (Menem), pero esas diferencias sutiles no perturban las mitologías instaladas firmemente en el inconsciente colectivo de los sectores populares. 

Si denominamos populismo a este conjunto de elementos, comprobaremos que siguen provocando el mismo efecto distorsivo en el funcionamiento normal de la democracia que Sidicaro verificara en la década del primer peronismo. La anomalía mayor es que la desnivelación del terreno democrático que produce el uso partidista de los recursos públicos limita las posibilidades de la alternancia, un tema decisivo para garantizar la legitimidad democrática. La debilidad de los partidos políticos argentinos es responsabilidad de sus dirigentes, pero no se pueden negar las dificultades añadidas que genera el “hiperpresidencialismo”. 

La segunda servidumbre que provoca la persistencia del partido-Estado es que bloquea la posibilidad de habilitar un proceso de modernización de la Administración pública, lo que se paga en términos de ineficiencia estructural en un mundo de economía globalizada. Los saltos productivos que consiguieron los países que emergieron del subdesarrollo lo hicieron luego de habilitar procesos de modernización del Estado, garantizando su profesionalidad, imparcialidad y eficacia. Mientras persista la anomalía populista del partido-Estado, ese desafío no podrá ser abordado en Argentina. 
Fuente del texto: "EL BLOG DE COYA" de ALEARDO LARÍA.
Imágenes: internet.

sábado, agosto 27, 2011

CRUCERO ARA GRAL. BELGRANO. LA EXPERIENCIA DE UN SOBREVIVIENTE.





El crucero General Belgrano fue torpedeado durante la guerra de Malvinas a las 1601 hs del 2 de mayo de 1982 con 1093 tripulantes a bordo.
En el naufragio murieron 323 hombres y sobrevivieron 770. El General Belgrano fue el primer barco hundido durante una guerra por un submarino nuclear de ataque.

HISTORIA DEL CRUCERO ARA BELGRANO.
El Crucero ARA Gral. Belgrano fue comprado a la marina estadounidense por el Gral. Perón en 1951. En ella servía bajo el nombre de USS Phoenix. La acción no le era desconocida puesto que defendió la bahía de Pearl Harbor ante el bombardeo japonés (II Guerra Mundial, 1941) y luego formó parte de las campañas de la Séptima Flota Norteamericana en el Pacífico.

Su primer nombre en la Armada Argentina fue Crucero ARA 17 de Octubre -en honor al 17 de octubre de 1945, fecha fundacional del Peronismo-. Paradójicamente, en 1955 integró las fuerzas de la autodenominada "Revolución Libertadora", siendo el encargado de dar el ultimátum de bombardeo a la destilería YPF de La Plata, acción con la que forzó la caída del mismo gobierno constitucional que lo había adquirido. Días después fue rebautizado: así el Crucero ARA 17 de Octubre pasaría a denominarse definitivamente Crucero ARA Gral. Belgrano -por ese entonces toda reminiscencia del Peronismo corría la misma suerte-.

Más tarde, con 30 años de servicio, y siendo el último crucero de su tipo en actividad en todo el mundo, intervino en el conflicto con Chile -soberanía del canal de Beagle y sus islas Lennox, Picton y Nueva, -1978-, y por último en la Guerra de Malvinas. Ushuaia es el último puerto que guarda su recuerdo. Por las características del equipamiento bélico moderno tantos años de servicio ponían en gran desventaja a la nave.

Fuente de información: http://lasislasmalvinashoy.com.ar/



Marcelo Pozzo era Conscripto Clase '62. Función inicial cuando fui destinado luego de la instrucción era de "chafa", es decir, marinería general. En Febrero '82 pasé a la División Máquinas, dpto. Control de Averías, desarrollando funciones de furriel en tiempo de paz; cuando fuimos para el sur, cumplía guardia de control del tablero de alarmas, pero en zafarrancho de combate, era camillero/bombero en un grupo de control de averías (se llamaban "trozos").
Luego de la presentación cuenta su experiencia en Crucero Ara Belgrano pasemos a su relato:

IMPACTO DE LOS TORPEDOS Y NAUFRAGIO

En mi caso particular, yendo de lleno a la experiencia vivida: a las 16:00 hs. del 2 de mayo de 1982, dejé la guardia que cumplía en (por suerte) el interior del buque, en la central de Control de Averías, y me tiré a hacer una siestita hasta la cena, ya que tomaría guardia nuevamente a las 00:00 hs. Me tiré vestido sobre la colcha de la cucheta y en el preciso momento que cerré los ojos, sentí un impacto muy fuerte desde abajo que me hizo golpear en la cucheta de arriba. Cuando caí, me envolvió una ola de calor, parecida a cuando abrís el horno prendido de la cocina, y solo atine a cerrar los ojos y gritar. Esto habrá durado un par de segundos, y en ese momento vi pasar mi vida en imágenes, como fotos (como en las películas!), impresionante. Cuando paso el lío, me pare y escuche gritos y un silencio muy particular. Después me di cuenta que era el silencio del buque: en navegación todos los buques mantiene un rumor (de las máquinas) que les da cierta vida. Llegué a la salida a cubierta y vi que desde cubiertas más bajas subía gente, en forma ordenada y tranquila!; lo que en ese momento no entendí era que todos me cedían el paso y me alentaron a salir.

Así que accedí y cuando salí a cubierta esperaba ver algo destruido, pero parecía que todo estaba en orden. El temor que corría entre colimbas eran los Exocet; durante varias noches el tema de sobremesa era cómo reaccionaría el barco ante un misil y las fantasías que corrían eran típicas de la edad. Cuando me doy vuelta veo que por el tambucho (escotilla) por donde salí yo salió un amigo mío, bastante quemado, y le pregunté qué había pasado a lo que me respondió "nos torpedearon, bolu...". Después, cuando compartimos la sala del hospital me contó su experiencia, y es un milagro que él también la cuente... Volviendo a lo mío, miré el piso y vi un charco de sangre y me dije "zas! alguien salió herido!" y cuando presté atención, el herido era yo: me sangraban los pies por haber caminado descalzo sobre los vidrios rotos hasta la escalera, me faltaban las media de nylon con las que me había acostado (sólo quedaba el elástico) y tenía la piel hecha jirones desde la rodilla hasta la planta del pie; tenía el antebrazo derecho hasta la mano totalmente quemados y un ampollón desde la muñeca hasta el dedo meñique; como me lastimado, y te aclaro que no sentí nada, creo que un poco por el frío que hacía y otro poco, me dijeron después, por los gases de la explosión, me fui para la enfermería. Te aclaro que hasta acá lo llamativo era el orden que reinaba entre todos: la oficialidad daba las ordenes a viva voz, porque como no había energía no había sistemas de comunicación, todo el mundo obedeciendo: Control de Averías en su tarea, tratando de mantener el buque a flote, los enfermeros atendiendo a los heridos y el resto entrando y saliendo del interior del buque en busca de gente atrapada, con varios focos de incendio que se anunciaban por un humo negro y espeso que salía del interior. Pero lo más importante fue la sangre fría y el autocontrol que teníamos todos: como yo era Control de Averías, cuando llamaron a cubrir funciones salí corriendo a mi puesto, pero un suboficial me vió y me ordenó ir a la enfermería.

Este es uno de las primeras enseñanzas de nuestra experiencia: sabemos que cuesta mucho y cada uno responde de diferentes maneras ante la misma situación, pero es fundamental mantener la calma y la claridad mental, no dejarse llevar por el momento y asignar las prioridades debidas a cada problema. Por otro lado es importante el entrenamiento: nadie quiere, ni siquiera piensa, que su embarcación puede naufragar; es necesario estar preparado, simulando en los ratos de ocio a bordo como sucedería y como debería reaccionar; al menos, tener muy claro (memorizando si es necesario) donde está cada elemento de supervivencia a bordo y transmitirlo a los tripulantes / acompañantes. Sí es un plomo, pero nadie está exento. Mi abuelo decía "nunca digas nunca...".

ABANDONO DEL BARCO
Acá vamos con el relato: cuando el zumbo me mandó a la enfermería hacia allá me dirigí. En el camino encontré a los enfermeros, que llevaban en andas a los internados (había 2 recién operados de apendicitis) acercándolos al puesto de abandono, y me mandaron directo al mío. Hasta ahí, como si nada: el único temor que tenía era clavarme alguna astilla de la teca de cubierta por andar descalzo, cosa que obviamente no sucedió. Mi puesto de abandono y la balsa a la que estaba asignado estaba "colgada" a estribor de la torre 5, la torreta de cañones ubicada mas a popa. Mi balsa era la N° 63, así que como en ese momento andaba por el medio del buque me encaminé hacia la popa. En el camino seguí viendo a mis compañeros de Control de Averías tratando de encender unas bombas de achique portátiles. En el camino me cruzó otro colimba que venía con una montaña de mantas con un tajo al medio, tipo poncho, que usaban los que hacían guardia en cubierta (para protegerse del superfrío que hacía) y al verme desabrigado me ofreció una; qué rescatable! el barco se hundía y a un tipo se le ocurrió repartir mantas entre los compañeros desabrigados; a partir de eso estoy superconvencido que a la gente uno llega a conocerla SOLO en los momentos límite.

Siguiendo el hilo, me puse el poncho y seguí caminando a popa. Para ubicarte, te cuento que el "Belgrano" tenía 182m. de eslora, así que todo quedaba lejos, no? Cuando llego a mi puesto veo con sorpresa que la balsa 63 no estaba colgada; parece que con el sacudón del torpedo se saltó de la cama y cayó al mar. Te imaginarás mi cara de sorpresa y la de mis compañeros de balsa, así que disciplinadamente, pedimos autorización al jefe de la balsa de al lado para embarcar en cuando se de la orden; en ese momento, escuchamos el grito de "Abandonen el barco", feísimo! la escora era ya bastante pronunciada y costaba un poco mantenerse en pie; pegué un último vistazo a mi alrededor y varias imágenes impactantes: 1) había varias balsas ya infladas y en el agua, 2) la borda de babor estaba en el agua y la gente accedía a las balsas dando un pequeño saltito, 3) vi gente muy quemada, totalmente negros, calcinados, 4) el grupo de buzos tácticos armando un gomón con motor, 5) el 2° comandante parado en el puente, gritando con las manos cerca de la boca (a modo de bocina) la orden de abandono, 6) el orden y tranquilidad que reinaban.

El suboficial a cargo de mi nueva balsa me sacó de esa escena, algo surrealista, y me indicó que por estar herido, me cedían el paso para descender a la balsa. La cosa por estribor se puso algo más complicada, ya que el buque escoraba a babor y el casco asomaba bastante por la banda contraria. Alguien colgó un cabo para descender, así que empecé a bajar (descalzo!) tipo Batman, hasta que hice pie en un ojo de buey; como el resto venía bajando conmigo, me apuraron a tirarme; el mar columpiaba la balsa en ondas de unos 15m, de un lado a otro, así que calculé la trayectoria, me encomendé a Dios, y me tiré; con suerte caí en el techo de la balsa y salté como resorte para meterme adentro; me acurruqué y sentí como caían uno a uno mis compañeros. Algunos le erraron (o va con hache?) y cayeron al agua y solo pudimos rescatar con vida a 2 de ellos: los otros 3 murieron en poco tiempo, por hipotermia: luego de chapotear algunos minutos quedaban duros, con el chaleco salvavidas (qué ironía!) inflado, flotando. El petróleo que había en el agua hacía muy difícil recuperar al que erraba a la balsa, se resbalaban y no podíamos agarrarlos de ningún lado y como la balsa era casi redonda, el movimiento y gobierno de la misma para ir a buscarlos se hacía muy difícil.

Cuando no vimos a nadie más en cubierta decidimos cortar el cabo de amarre; en ese momento el buque estaba casi volcado sobre babor: veíamos perfectamente el fondo, el eje de una de las hélice, los planos antirrolido, las incrustaciones calcáreas. Como la porta de acceso a la balsa era muy pequeña, me metí y dejé al resto que remara para separarnos del barco. En un momento, comenzaron a gritar "Se hunde!" y estábamos a 5m del casco! El silencio que se hizo confirmó que todos pensábamos en lo mismo: nos chupa la succión y no contamos el cuento; un cabo primero que tenía a mi lado me abrazó llorando, y lo imité. En ese momento nuevamente mi vida en imágenes y algo más extraño: vi la situación desde otro ángulo de vista, como si estuviera 15m. por arriba. Muy extraño. Me sacudieron de esta situación los gritos de mis camaradas: "viva la patria!", "viva el Belgrano!" y todos comenzamos a rezar. Creo que Dios nos escuchó, porque en ese momento aparecieron los buzos tácticos que con su gomón trataban de separar las balsas una a una (otra actitud rescatable, no?); nos alejaron unos metros pero igual sentimos el movimiento de la balsa hasta quedar sobre el lugar donde se hundió. Sentimos algunas explosiones submarinas y nos preparamos a pasar la noche. Ni nos imaginábamos por la que nos tocaría pasar de ahí en adelante...

SUPERVIVENCIA EN LA BALSA
Como sabrás, el Belgrano terminó de hundirse a eso de las 17:00 hs. del domingo 2 de mayo de 1982. Ya que en esas latitudes a las 18:00 hs. ya es de noche y si le sumas que casi siempre está nublado, no pintaba nada lindo para el resto del día. Al poco tiempo se levantó una tormenta de aquellas: había olas de casi 10m, con "carneritos" y viento de 100Km/h, que bajaba la temperatura externa a varios grados bajo cero. El baile que nos pegaba el mar era impresionante: de repente la balsa subía la ola hasta que el "carnero" nos pegaba en las espaldas, haciéndonos volar hasta la otra banda de la balsa, y luego caíamos interminablemente, con una sensación a montaña rusa que te revolvía las tripas. El esfuerzo era doble cuando teníamos que volver rápidamente a nuestra posición para mantener el equilibrio de la balsa. Además, las portas no cerraban bien permitiendo el ingreso de agua cuando rompía la ola; con esa situación, la balsa mantenía siempre un fondo de 3 cm de agua que a pesar de los esfuerzos por achicar, nunca podíamos dejarla seca.

Como no me sentía muy bien (la deshidratación de las heridas empezaba a notarse) me acurruqué cubriéndome con la manta que me dieron antes del abandono y creo que legué a dormir un rato. No obstante, siempre me despertaba ya sea por una ola o por los constantes vómitos. Cuando venían las náuseas, el cabo primero que tenía a mi lado me sacaba el gorrito naval de la cabeza y me lo ponía en la cara; cuando terminaba, lo pasaban hasta el que estaba en la porta, lo enjuagaban y me volvía a la cabeza.

Algo parecido ocurría cuando incesantemente teníamos ganas de orinar; me voy a extender un poco en esto porque creo que resulta kafkiano: cuando teníamos ganas, debíamos sentarnos en el tubo lateral de la balsa y, haciendo más fuerza que cuando vas de cuerpo, embocar el chorrito en el recipiente ad-hoc (utilizábamos el envase de las bengalas, parecido al tubo de pelotas de tenis); luego el cilindro se pasaba de mano en mano hasta la porta, dándole el mismo tratamiento que a mi gorrito. Te aclaro, era una maniobra bastante complicada ya que teníamos que erguirnos para sentarnos y aguantar las olas directamente en el lomo, abrir la bragueta, ENCONTRAR AL AMIGO (nunca creí que podría desaparecer como lo hizo), hacer el esfuerzo para orinar (terrible) y embocar en el tubo derramando lo menos posible, todo en medio de los sacudones que nos pegaba el mar. Te aclaro que esto le pasaba a todos; al principio, los que estaban cerca de la puerta, de finolis, nomás, orinaban hacia afuera pero en la segunda o tercera vez empezaron a desistir ya en que la maniobra arriesgaban la vida del amigo, por la temperatura a la que lo exponían. Se llegó a montar "guardia de porta", para mantener a mano lo más cerrada posible las mismas; a pesar de que se usaban dos pares de guantes, la temperatura no permitía que se aguante más de 10 o 15 min.

Siguiendo con el tema de las heridas, al poco de comenzar "la navegación en balsa" protegí instintivamente mi mano / antebrazo lastimado contra mi pecho pero como supuraba se me pegó a la camiseta y en un sacudón de la balsa se me "despegó" y comenzó a sangrar. En ese momento pedí Pancutan o algo parecido del botiquín para ponerme y me vacié el pomo en la zona quemada; después me ayudaron con un vendaje que evitaría que se pegue a la ropa nuevamente.

Como te dije, el piso de la balsa mantenía siempre un fondo de agua, que estaba muy fría y que me hacía perder la sensación en la punta de los dedos del pie, así que empecé a moverlos metódicamente, para evitar el famoso pie de trinchera; por suerte, gracias a esto, zafé!

Hasta ahí pasábamos el tiempo en silencio, aunque el suboficial a cargo de la balsa se esforzaba en mantenernos despiertos, cantando o rezando. El sentimiento general que reinaba a bordo era de tranquilidad y esperanza, al punto de que en los pocos comentarios que se hacían se relacionaban a cómo nos avistarían o con qué medio nos rescatarían.

RESCATE
Por suerte, la mañana siguiente amaneció con mejor clima, permitiéndonos ver el sol de a ratos y dándonos esperanzas en cuanto a la proximidad del rescate. La mañana pasó sin novedad, creo que dormí un poco hasta que a eso de las 13:00 hs. un avión Neptune pasó rasante saludando con sus alas al mejor estilo película de Hollywood. Te imaginarás la desesperación que teníamos por hacerle señales para que nos vea: tratamos de encender las bengalas (con instrucciones EN INGLES!!!) y fallamos en las que disparan, pero tuvimos éxito en las de mano. Desesperados, pensando que éramos los únicos sobrevivientes ya que no veíamos a nadie cerca. Después nos dimos cuenta que los vecinos más cercanos estaban a menos de 100m; el problema era que la profundidad de las olas hacía que las balsas "desaparecieran" en sus senos y cuando nosotros subíamos, apenas divisábamos una o dos balsa en la lontananza.

Seguían los comentarios, algo más animados. Al poco tiempo, apareció otro avión, creo que un F28 de la ARA y otra vez empezamos con los gritos, aullidos, viva la patria y todas esas cosas que son en realidad más para adentro que para afuera. El rescate no podía tardar. Lo extraño para mí en toda esa situación era que no conocía a ninguno de los que me acompañaban. A algunos era la primera vez que los veía, pero el sentimiento y la comunión que había sobraban para nombrarlos "amigos de toda la vida".

Poco rato después se hizo de noche nuevamente y así pasó el lunes; nadie lo expresaba, pero todos teníamos miedo de otra "nochecita" como la anterior, así que las guardias en la porta eran permanentes y más con intención de ver el rescate que de cumplir la función específica. A pesar de los avistajes del mediodía, recién a medianoche empezamos a ver los reflectores de los buques de rescate, que poco a poco se iban agrandando; recién a las 04:00hs del martes un reflector se fijó en nuestra balsa y acompañó la maniobra hasta que abarloamos y tomamos contacto. En nuestro caso, fue el Aviso Gurruchaga el que nos rescató; maniobraba con dificultad, por el estado del mar, bastante movido todavía y que tenía otro pronóstico de tormenta para esa noche, que por suerte venía demorada.

Para abordar la instrucción fue que rompiéramos el techo de la balsa, cortándolo con las navajas marineras que teníamos en nuestro poder. Cuando mis compañeros lo hicieron pensé que sería un problema volver a usarla con el techo así: pensé que ése era mi barco! algo loco, no? Siguiendo las instrucciones, pidieron que subieran los heridos primero. Parece que yo era el único a bordo, así que me paré y me prendí de la escala de desembarco que colgaba de la banda de babor del Gurruchaga; subí un par de escalones hasta que mirando para arriba les grité: "suban que no doy más!". Me subieron a bordo y en el preciso instante en que dos marineros me abrazaron, mi cuerpo se desconectó; literalmente, estaba conciente, podía ver la cubierta por donde me arrastraban pero no podía mover un músculo, ni siquiera podía mantener la cabeza erguida. De ahí me llevaron al interior, me desnudaron, me hicieron las primeras curaciones y me cubrieron solo con una manta. Todavía mis compañeros me cargan cuando nos vemos porque, cuando recuperé las fuerzas, me paseaba en bolas por el barco, saludando a todos, hasta al Capitán, que en ese momento me abrazó.


EN TIERRA
Bueno, la cosa siguió así: cuando llegamos a Ushuaia me llevaron al Hospital Naval y me hicieron las curaciones correspondientes; me trataron bárbaro, la gente te daba mucha fuerza, enfermeros, médicos, la gente de la ciudad venía al hospital y nos atendían y te daban charla; ahi me junté con otros cuantos que estaban quemados o sufrieron el frío. Se rescataron varios cadáveres de gente que abandonó en balsas donde la cantidad no superaba los 5 tripulantes; se rescataron un par de balsas dadas vuelta, una con un par de cadáveres, la otra vacía. El agua en el piso provocó varios "pie de trinchera", pero todos estos casos se salvaron de mayores (amputaciones).

De ahí me llevaron en un avión sanitario al Hospital Naval de Puerto Belgrano, junto con el comandante: nos daba mucha fuerza el viejo y nos alentaba constantemente con frases como "fuerza, mis conscriptos!" o "vamos marino!". Un kilo, se pasó!. No obstante, en la camilla arriba de la mía estaba un cabo ppal. que no aguantó y falleció, así que todos rezamos por su descanso en ese momento.

Cuando llegué al hospital me metieron en un sala de terapia intensiva. Vino un capitán médico con una palangana y un cepillo de cerda, de esos para lavar la ropa, y me dijo: "qué preferís: lavandina o jugo de limón?". No entendía nada, pero por las dudas elegí lavandina, ya que me acordaba que de chico, cuando te caía jugo de limón en alguna lastimadura te ardía mucho; el tipo llenó la palangana con lavandina, cazó el cepillo y me dijo:"gritá todo lo que quieras, pero si me tocás, te pongo un bollo!" y empezó a cepillarme las heridas de las piernas; los gritos míos se escuchaban hasta en la Antártida. Después me explicó que para evitar que la herida se infecte, el método más efectivo era ése. Cuando terminó con las piernas siguió con el antebrazo y con la mano y hasta ahí llegue; cuando terminó me desmayé. De más está decirte que las heridas por quemaduras son muy dolorosas, no solo por el tratamiento, sino por la recuperación; zafé de los injertos, a pesar de tener quemaduras de 1°, 2° y 3° grado en un 25% de mi cuerpo.

Lo más grande fue cuando un par de días después, el jueves, del lado de afuera de la ventana de la habitación aparecieron mis viejos: mi mamá, como todas las madres, se largó a llorar (y no paraba!) y mi viejo hacía algunos chistes (malos, por cierto) aguantando las lágrimas. Ellos no tenían noticias mías desde el hundimiento así que estaban desesperados; mi vieja se coló en un pasillo y nos vimos justo cuando me llevaban a terapia para las curaciones: ahí me dí cuenta de lo jodido que estaba! lo noté en su cara que apenas alcanzó a darme fuerzas...

Bueno, saliendo de esto, que me estoy poniendo algo melancólico, pasé 30 días internado y después me redestinaron a BsAs, para seguir haciendo la colimba! hasta octubre del 82. Por suerte cai en el Apostadero Naval de Dársena Norte y fue bastante liviano, ya que en los 4 o 5 meses de colimba que pase ahí hice una guardia de imaginaria y otra apostado. Claro! era el furriel que confeccionaba las listas de guardias, así que te imaginarás, todo el mundo venía al pie a la hora de los problemas...


A partir de ahí parece que todos los que vivimos esa situación tenemos un mensaje común: existe un solo problema que no tiene solución y se trata de la muerte. Todo lo demás es solucionable o pasajero. Es algo así como que se necesita una vivencia tan profunda para entender la verdadera escala de valores. Y todos coincidimos en lo mismo; salvo contadas excepciones, la mayoría de nosotros, oficiales, suboficiales y colimbas hemos salido adelante laboral y/o profesionalmente, formando nuestras familias y creciendo humanamente. Pero nunca perdimos, más bien mantenemos y reafirmamos el espíritu de cuerpo: seguimos viéndonos periódicamente, donde nunca faltan las anécdotas de aquella época; pero el sentido más importante que motiva estas reuniones es resaltar el honor y el orgullo de haber pertenecido a aquella dotación del Crucero General Belgrano. Y como misión nos hemos impuesto honrar a los 323 compañeros, héroes, que quedaron en el sur dando su vida por una causa justa, por la Patria
.

Autor: Marcelo Pozzo: mpozzo@bigfoot.com
Fuente de información: http://www.cibernautica.com.ar/





LAS MALVINAS (POEMA) de José Pedroni.

Tiene las alas salpicadas de islotes,
es nuestra bella del mar.
La Patria la contempla desde la costa madre
con un dolor que no se va.
Tiene las alas llenas de lunares,
lobo roquero es su guardián.
La patria la contempla.
Es un ángel sin sueño
la patria junto al mar.
Tiene el pecho de ave sobre la honda helada.
Ave caída es su igual.
El agua se levanta entre sus alas.
Quiere y no puede volar.
El pingüino la vela.
La gaviota le trae cartas de libertad.
Ella tiene sus ojos en sus canales fríos.
Ella está triste de esperar.
Como a mujer robada le quitaron el nombre:
lo arrojaron al mar.
Le dieron otro para que olvidara
que ella no sabe pronunciar.
El viento es suyo; el horizonte es suyo.
Sola, no quiere más,
sabe que un día volverá su hombre
con la bandera y el cantar.
Cautiva está y callada. Ella es la prisionera
que no pide ni da.
Su correo de amor es el ave que emigra.
La nieve que cae es su reloj de sal.
Hasta que el barco patrio no ancle entre sus alas,
ella se llama Soledad.



Imagen sitio: http://www.malvinense.com.ar/

viernes, agosto 26, 2011

MOTO CLUB REGINENSE.


"RECORDAR ES VOLVER A VIVIR" DESDE PRENSA DEL MOTO CLUB REGINENSE RECIBÍ ESTAS FOTOS Y LAS MISMAS SE LAS DEDICO A LOS TUERCAS REGINENSES LLENOS DE PASIÓN QUE MANTIENEN VIVA EN MI CIUDAD VILLA REGINA EL ACTIVO MOTO CLUB REGINENSE FUNDADO EN 1974.








El Moto Club Reginense como institución se encuentra abocada a desarrollar diferente series de actividades las cuales son habituales en el desarrollo social. Ejemplo de esto es la participación en la Fiesta Provincial de la Vendimia - que se desarrolla anualmente en la localidad de Villa Regina, Expo Feria Nacional del Comahue - Histórica muestra bianual con desarrollo en la ciudad de Villa Regina, y la participación activa con otras instituciones intermedias de la ciudad en decisiones comunitarias y aniversarios de la localidad de Villa Regina. Con el fin de mantener un vínculo directo entre la institución, el aficionado a las actividades automovilísticas organizadas y diferentes entes sociales, el Moto Club Reginense ha organizado diferentes actividades del deporte motor orientadas a recaudar fondos con el fin de colaborar con instituciones sin fines de lucro.
Los 25 de Mayo de cada año coincidiendo con la culminación del año lectivo de la Escuela N° 145 Estanislao del Campo del paraje Yaminue, una pequeña localidad de 150 habitantes localizada en el departamento Nueve de Julio, de la provincia de Río Negro a 67km al sur de Ministro Ramos Mexía, y a 20km de Treneta, en el valle que se forma por el arroyo Yaminué, que nace en la meseta de Somuncurá, una delegación de la comisión directiva viaja a entregar las correspondientes medallas y diplomas a los egresados del ciclo y diversas donaciones.
COMISIÓN DIRECTIVA DEL MOTO CLUB REGINENSE:
Presidente RICARDO BARAZZUTTI
Vice-Presidente EDGARDO OMAR VEGA
Secretario RÓMULO NÉSTOR ZANINI
Pro-Secretario ANALY POTES MUNGAI
Tesorero JUAN CARLOS BENEDETTI
Pro-Tesorero GUSTAVO BORGHESE
Vocales Titulares LUIS BORGHESE
FERNANDO BAILON
GUILLERMO SANTILLAN
PAULA BURELLI
Vocales Suplentes DIEGO LA COLLA
GLORIA ORTIZ
IVANA FIORETTI
MARCELO ZOTTELE
Revisor de Cuentas Titular SERGIO GUSTAVO PESTRIN
Revisor de Cuentas Suplentes MIGUEL MORALES

COMISION FISCALIZADORA FÓRMULA REGINENSE Director de las Pruebas PESTRIN GUSTAVO
Comisario Deportivo BARTOLINI JOSÉ LUIS
Verificación Técnica TISBERGER HEIN
TROMBA NESTOR
Cronometraje BENEDETTI JUAN CARLOS
BORGHESE GUSTAVO
TROMBA NESTOR
Jefe de Boxes HARMSEN WALTER
SANTILLAN GUILLERMO
Jefe de Pesaje BORGHESE ARNALDO
Auxiliares ALFARO JOSÉ
BORGHESE LUIS ALBERTO
BULLERI PAULA
COLLINO ALEJANDRO
Auxiliares MONTENEGRO ADALBERTO
MORALES MIGUEL
ROMERO CRISTIAN
SEVERINI OSVALDO
VEGA EDGARDO
ZANINI RÓMULO
Fuente de información: Sitio Oficial MOTO CLUB REGINENSE.

www.motoclubreginense.com.ar

Dirección de correo electrónico de esta importante institución reginense : motoclubreginense@motoclubreginense.com.ar

SECRETOS PARA LLEGAR A LOS 100 AÑOS DE UNA MUJER REGINENSE.

MUJERES ARGENTINAS.
CESIRA FIORETTI viuda de BALEANI.
PRIMEROS POBLADORES DE LA COLONIA REGINA
.







Sus consejos llenos de experiencia y sabiduría:



“Hay que vivir sin pensar en los años, no hay que quejarse por nada. No hay que pelearse con nadie, hay que estar en paz con la gente, los amigos, la familia, no hay que discutir, porque lo más corto de la vida es la vida. La vida tiene partes lindas y partes difíciles, por eso hay que estar bien con todos, porque uno no sabe cuánto va a vivir. Nunca pensé en los años que iba cumpliendo, ni cuando llegué a los 70, 80,90, nunca me fijé en la cantidad de los años, para mí sigo siendo joven, eso es lo importante de la vida, vivirla con ganas”.

Se transcribe un fragmento de nota que publicara el semanario “La Comuna de Villa Regina” el día miércoles 27 de julio de 2011 donde Cesira Fioretti viuda de Baleani nos propone vivir sin llevarse mal con nadie y está muy bien puesto el título de la nota que habla de un optimismo que no tiene edad y lleno sabiduría:
“Lo más importante de la vida es vivirla ganas”



Y como dice la famosa "Desiderata" (palabra del latín que quiere decir"cosas deseadas")
"Acata dócilmente el consejo de los años abandonando con donaire las cosas de la juventud".


Así nos enseña Cesira Fioretti.



La foto es gentileza del Director-Editor Responsable de "La Comuna de Villa Regina" Nicolás Muñoz ¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!


FOTOS DE AYER... TESTIMONIOS DE CULTURA DEL TRABAJO.

CESIRA FIORETTI Y LUIS BALEANI - AÑO 1.929.



CESIRA FIORETTI VIUDA DE BALEANI cuenta que luego de vivir en una chacra de Allen con sus padres vinieron a Regina. A los 18 años se casó con Luis Baleani, un inmigrante italiano. Recuerda Cesira Fioretti que "plantaron tomate, alfalfa, frutales. Criaron gallinas y otros animales y fueron progresando acota: "trabajé muchísimo, pero gracias a Dios aún camino y si quiero correr, corro".

Conceptos que se transcriben de la nota de contratapa del semanario "LA COMUNA DE VILLA REGINA", del miércoles 27 de julio de 2011, página 24 que corresponde a la edición Nro. 401 titulada "Lo importante de la vida es vivirla con ganas" que se realizó la misma al cumplir 100 años del natalicio el día 23 de julio de 2011.
La foto de Cesira Fioretti y Luis Baleani que fuera publicada en la nota es gentileza del Director-Editor Responsable de "La Comuna de Villa Regina" Sr. Nicolás Muñoz para esta entrada.

jueves, agosto 25, 2011

La gotera de Somuncura por Jorge Castañeda.

¿Qué misterioso secreto guarda la entraña de los cerros, el color escarpado de las piedras, le verde fronda de los álamos colgando como un balcón de esperanzas?
¿De dónde viene el hilo de aguas bautismales para poner nombre y crisma a la extensa meseta de Somuncurá, donde las piedras pitonisas hablan de antiguos ritos?
¿Tendrá La Gotera cayendo desde el techo de la caverna voz de oráculo para los peregrinos que la visitan?
¿Serán sus aguas las “aguas salutíferas” que con voz admirativa y bíblica señalara el profeta Ezequiel, el Hijo de Hombre, en las que tuvo que sumergirse hasta sus lomos?
Lo cierto es que su agua diamantina cae desde el fondo de los tiempos. Desde arriba marca los siglos una cruz como un templo pagano, una catedral en plena estepa, con su clepsidra que nunca se agota la magia de La Gotera.
Es un hontanar en la aridez de los pedreros. Un símbolo de la vida que asperja la sed de las almas inquietas que a sus alturas se allegan. Para beber de su vertiente, para saciar la sed espiritual de sus inquietudes, para imponer en su pila bautismal los apelativos secretos que nadie conoce, el Nombre que nos identifica.
Su hilo de frescor cristalino devana las edades, teje la trama de los días, fluye desde lo alto. Manantial recóndito, fuente de pureza, oasis escondido, jardín florido.
Ahítos de sed vendrán a su templo los peregrinos, buscadores de vertientes, porque está escrito que “ríos de agua viva correrán por su interior”. Y también que florecerá el desierto.
¿Qué raro misterio, que arcano singular visitó las oquedades del cerro para instalar el fresco surtidor de La Gotera?
El agua es la vida de los pueblos. Eso se sabe. ¿Qué mensaje diáfano y cristalino nos quiere legar este rincón de Somuncurá? ¿A quienes alcanza su fresca bendición?
¿Quiénes prueban la frescura de su agua vital? ¿Son acaso los llamados? ¿Los pocos escogidos para una nueva gesta espiritual?
En Somuncurá las piedras hablan. Los pozos respiran. Las pilas de monedas son columnas de Salomón.
En La Gotera se inicia el viejo rito, el agua, siempre el agua y el hombre sellando los antiguos pactos. El agua que vivifica los eriales. El agua que renueva las fuerzas. Los manantiales, sus vertientes, su corriente de vida.
El agua de La Gotera donde el viajero bebe para calmar su sed. Para ser mejor. Porque el agua es la vida. Y la vida verdadera es el tesoro de los hombres sabios.

* Fuente de información e imagen: ADN RÍO NEGRO - Domingo, 21-08-2011.


martes, agosto 23, 2011

La historia de "Libre" de Nino Bravo.

La historia que inmortalizara uno de los cantantes "pasionales" Nino Bravo "Libre" que representa la lucha por la Libertad, las sociedades abiertas, los muros, las murallas (mentales o materiales)...




La canción habla del primer alemán que murió intentando atravesar el muro de Berlín.
Peter Fechter, un obrero de la construcción de 18 años, intentó huir junto con un amigo y compañero de trabajo, Helmut Kulbeik. Tenían pensado esconderse en el taller de un carpintero, cerca del muro, y, tras observar a los guardias de la "frontera" alejándose, saltar por una ventana hacia el llamado "corredor de la muerte", atravesarlo corriendo y saltar por el muro cerca del Checkpoint Charlie, a Berlín Oeste.
Hasta llegar al muro las cosas salieron bien, pero cuando se encontraban arriba, a punto ya de pasar al otro lado, los soldados les dieron el alto, y a continuación dispararon. Helmut tuvo suerte, Peter resultó alcanzado por varios disparos en la pelvis, cayó hacia atrás, y quedó tendido en el suelo en la "tierra de nadie", durante cincuenta angustiosos minutos, moribundo, desangrándose, a la vista de todos, y sin que nadie hiciera nada.
Gritó pidiendo auxilio, pero los soldados soviéticos que le habían disparado no se acercaron, y lo único que pudieron hacer los soldados americanos fue tirarle un botiquín, que no le sirvió de ayuda, ya que sus graves heridas internas le impedían moverse, y poco a poco fue perdiendo la consciencia.
Durante casi una hora, los ciudadanos de ambos lados de Berlín contemplaron impotentes su agonía, gritando a los soldados de ambos lados para que le ayudasen.
Pero ambos bandos tenían miedo de que los del otro lado les disparasen, como había pasado en otras ocasiones anteriores; aunque ninguna en una circunstancia tan perentoria como esta y a las dos del mediodía, con tantos testigos presentes, incluyendo periodistas en el lado occidental.
Los soldados del lado oriental, zona a la que pertenecía en realidad la "tierra de nadie", tampoco le ayudaron, y no se acercaron hasta pasados 50 minutos, seguramente para que sirviera de ejemplo para cualquier otro que pensase huir.




Aún así, entre 1961 y 1989 murieron más de 260 personas, sólo intentando cruzar el Muro; además de los que murieron al querer cruzar la frontera entre las dos Alemanias, y ya no hablemos de los que estuvieron en la cárcel por intentarlo, o por ayudar a otros.
Cuando por fin se acercaron los soldados de la RDA y se lo llevaron, los ciudadanos de ambos lados gritaron repetidamente "¡asesinos, asesinos!".
En el lado occidental, se sucedieron las protestas y las manifestaciones los días siguientes, y los habitantes del Berlín Oeste comprendieron claramente lo difícil que sería para sus familiares y amigos del Berlín Este el intentar escapar.
Asimismo, también se dieron cuenta, decepcionados, de que los soldados americanos, en pleno auge de la Guerra Fría, no harían nada para ayudarles en circunstancias similares. Fue un duro golpe para la esperanza de los berlineses.


Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar;
pero tras la frontera está su hogar,su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal,
algo que nunca puede detener, sus ansias de volar.
Libre, como el sol cuando amanece yo soy libre, como el mar.
Libre, como el ave que escapó de su prisión y puede al fin volar.
Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar, detrás de la verdad, y sabré lo que es al fin la libertad.
Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción;
marchaba tan feliz que no escuchó, la voz que le llamó.
Y tendido en el suelo se quedó, sonriendo y sin hablar;
sobre su pecho. flores carmesí, brotaban sin cesar.




La canción, escrita diez años después de los hechos, recoge una historia y unas fotos que dieron la vuelta al mundo, y que todavía hoy son símbolo de la crueldad humana. En el lugar donde murió Peter Fechter, se levantó en 1990 un monumento.
Ya en 1997, dos antiguos soldados de la RDA fueron juzgados, y admitieron haber disparado contra Peter Fechter. Se les declaró culpables, y fueron condenados a un año de cárcel. En el juicio el forense declaró que toda ayuda hubiera sido inútil, ya que la gravedad de las heridas le hubiera causado la muerte en cualquier caso. Pero es algo que nunca sabremos, ¿verdad?
La canción es símbolo de todo el pueblo alemán que soñó con huir, ya que si Peter fue la primera víctima del muro, el último, Chris Gueffroy, en 1989, tenía, precisamente, veinte años...

Fuente de información e imágenes pertenecen a la nota
La historia de "Libre" de Nino Bravo. Escrito por Daniel Ferrer. Sitio RN24
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Letra de canción "LIBRE"

Tiene casi veinte años y ya está
cansado de soñar
pero tras la frontera está su hogar,
su mundo y su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es
un trozo de metal,
algo que nunca puede detener
sus ansias de volar.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Con su amor por bandera se marchó
cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó
la voz que le llamó
y tendido en el suelo se quedó,
sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí
brotaban sin cesar.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.

Libre
como el sol cuando amanece
yo soy libre
como el mar.
Libre
como el ave que escapó de su prisión
y puede al fin volar.
Libre
como el viento que recoge
mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar,
detrás de la verdad
y sabré lo que es al fin la libertad.