GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

miércoles, diciembre 22, 2010

DE LOS COLORES DE LA BANDERA PATRIA ARGENTINA.

HISTÓRICAS
ARGENTINAS.

DE LOS TIEMPOS DE JUAN MANUEL DE ROSAS.



"El 4 de febrero de 1852 las autoridades mandaron quitar las banderas blancas y punzó, y que la ciudad fué embanderada con paños blancos, lo que prueba la inexistencia de la tela azul celeste, color prohíbido por Rosas.
Agrega que en la noche del 6 de febrero del mismo año, gran cantidad de ciudadanos se reunieron en la hoy plaza de Mayo y enarbolaron en la Pirámide una bandera argentina, en medio de vítores, aclamaciones y música, cantándose el Himno Nacional.
El estadounidese Samuel Greene Arnold, se encontraba en Mendoza en 1848 el día que Rosas cumplía años, y a respecto escribió: casi todas las casas colgaron estandartes blanco y punzó, pero en ninguna parte los colores nacionales que son celeste y blanco, aunque sobre la Policía flameaba la bandera nacional de dos franjas azules y una blanca intermedia con un gran sol en el centro. El color nacional ha sido cambiado del celeste al azul porque los unitarios han adoptado el primero para la divisa de su partido."


Del libro "Historia de los símbolos nacionales argentinos" de Luis Cánepa, pág. 62, Editorial Albatros, (1953).

"A MI BANDERA" de Mario ORMEÑO.

BANDERA ARGENTINA

Que a su sombra la Nación Argentina acreciente su grandeza por siglos y siglos y sea para todos los hombres mensajera de libertad, signo de civilización y garantía de justicia.
Autor: Joaquín V. González


Chamamé: “A mi bandera”
Interprete: Mario Ormeño
“A MI BANDERA”
(letra)
Banderita mía
girón del cielo
no se porqué
al saludarte
en este tiempo de mi niñez
me representa
toda la Patria
queriéndote
por eso te canto
con este ritmo de chamamé.
Banderita blanca y celeste
meciendote
sube bien alto
para que todos
te puedan ver.
eres paloma
llena de orgullo
y llena de fe
por eso te canto
con este ritmo
de chamamé.
Vuela que vuela
Banderita mía
porque en tus alas
tus alas tus sueños van
porque estas voces
¡bien argentinas!
Todos los días te cantarán…
Vuela que vuela
Banderita mía
porque en tus alas
tus sueños van
porque estas voces
¡bien argentinas!
todos los días
te cantarán.
Banderita mía
cuantos recuerdos debes tener
hombres valientes
hombres humildes
debieron ser
los que te dieron
todas las fuerzas para crecer
por eso te canto
en este ritmo de chamamé.
Vuela que vuela
Banderita mía
porque en tus alas
tus sueños van
porque estas voces
¡bien argentinas!
todos los días te cantarán.
Vuela que vuela
Banderita mía
porque en tus alas
tus sueños van
porque estas voces
¡bien argentinas!
todos los días te cantarán.

• se copia letra de la canción de Mario Ormeño como un aporte a la difusión de esta pegadiza canción con ritmo de chamamé.

Se transcribe la Resolución que considera a la creación de compositor reginense Mario Ormeño “A MI BANDERA” declarado de Interés Provincial en año 2.006.

VIEDMA, 29 DE AGOSTO DE 2006

VISTO:
La nota presentada por UnTER Central, de la ciudad de General Roca, y

CONSIDERANDO:

Que mediante la misma solicita Declarar de Interés Educativo del trabajo musical “A MI BANDERA” de Mario Ormeño;

Que el CD contiene diez canciones dedicadas a la Bandera Nacional;

Que las canciones con letra y música del compositor de Villa Regina, los arreglos orquestales son de Don Néstor Fernández, la interpretación de Mario Ormeño, y los coros en temas 3 y 7 de Mariza Camaña;

Que este trabajo del músico y maestro rionegrino, es un valioso aporte a la cultura;

Que el Consejo Provincial de Educación de Provincia de Río Negro accede a lo peticionado;

Que para más información dirigirse a: UnTER — Av. Roca 595 — 8332- Gral Roca — Tel: 02941-428100- E.mail: untercentra@arnet.com.ar ;


POR ELLO:

EL CONSEJO PROVINCIAL DE EDUCACIÓN
R E S U E LV E :

ARTICULO 1°.- DECLARAR de interés educativo, el trabajo musical "A MI BANDERA" de Mario Ormeño.-

ARTICULO 2°.- DETERMINAR que la presente resolución tendrá validez para el Período Escolar 2006.-

ARTICULO 3°.- ESTABLECER que la Declaración de Interés no implica erogación alguna por parte del Consejo Provincial de Educación.-

ARTICULO 4°.- REGÍSTRESE, comuníquese a las Supervisiones Escolares respectivas de las Delegaciones Regionales de Educación: Alto Valle Este, Alto Valle Oeste, Valle Medio, Andina, Sur, Andina-Sur, Atlántica y Valle Inferior y archívese.-



RESOLUCIÓN Nº 1450

martes, diciembre 21, 2010

SAN MARTÍN: POR UNA PATRIA MEJOR...




EL PROFESOR MARIO ORMEÑO Y SU SUEÑO DE SAN MARTÍN POR UNA PATRIA MEJOR...

Orden general del 27 de julio

Fuente: Manrique Zago (dir), José de San Martín, un camino hacia la libertad, Buenos Aires, 1989, pág. 5.

Compañeros del exercito de los Andes: La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos: sino tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos tiene de faltar: cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mugeres, y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios: seamos libres, y lo demás no importa nada... Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano, hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de corage.

San Martín.

Es copia.
http://edant.clarin.com/diario/especiales/sanmartin/t1_26.htm







lunes, diciembre 20, 2010

"SOY DEL SUR" del Río Negro, del Neuquén y del Chubut...

VIAJE MUSICAL DE MARIO ORMEÑO
ARTÍSTA Y MAESTRO, ESCRITOR NACIDO EN CHILECITO, PROVINCIA DE LA RIOJA, LA ARGENTINA AFINCADO EN VILLA REGINA, CON EL PAISAJE Y LA MESETA PATAGÓNICA EN SUS ENTRAÑAS (REGINENSE Y RIONEGRINO COMO EL QUE MÁS...) BUSCANDO SACARLE LAS MELODÍAS A NUESTRO SUELO, CREANDO SIEMPRE...

¿Quiénes integran la Comisión Directiva del CIRCULO ITALIANO DE VILLA REGINA?




Asociación Civil

Círculo Italiano
de Villa Regina.
NÓMINA de la
COMISIÓN DIRECTIVA

PRESIDENTE:
ARRIEGADA, Jorge Daniel
VICEPRESIDENTE:
CARRASCO, Francisco Omar
SECRETARIO:
SCHROEDER Sergio Claudio
PRO SECRETARIO:
NELLI Andrés José
TESORERO:
FERNANDEZ, Bruno Isidro Mario
PRO TESORERO:
MENIS, Sandro Pablo
VOCALES TITULARES:
PASIN, Gustavo
VILCHES, Marcos Guillermo
CARRÁ María Penélope
MENEGÓN, Jorge Daniel
BOUZON, Juan Pablo

VOCALES SUPLENTES:
GUIDO Héctor
PANCANI Silvana
BERNARDI, Bernardino
BERTIN, María Leticia
CIMINELLI, Olga Edith
REVISORES DE CUENTAS
TITULARES
ROSSO, Ángel Gildo
ZUBELDIA, María Luciana
SUPLENTES
DIAZ, Marcelo

TRIBUNAL DE HONOR:

SERRAVALE, Inés
GRIFONI, Héctor Claudio
MUNGAI, Liliana Teresa

TRIBUNAL ELECTORAL:
PICOTTI, Renato
CATTANEO, Silvio
MUNGAI, Lady



INTEGRAN LA SUBCOMISIÓN
DE CULTURA 2009/2010

PRESIDENTE: RODOLFO TONINI
VICEPRESIDENTE: NOE SEGÜINO
SECRETARIA: ROSSANA HERNÁNDEZ
PRO SECRETARIO: WALTER VENTURA
TESORERO: VASCO ARDENGHI
PRO TESORERO: EROS PISTOLA
VOCALES TITULARES:
MARTÍN VESPRINI
GUSTAVO FAGOTTI
MARIANA GUGLIERMIN
KARINA CAVERZAN
SILVANA ROMÁN
RODOLFO VERONESI
VOCALES SUPLENTES.
BRUNO FERNÁNDEZ
CAROLINA TOLÚ
ANALÍA CAVERZAN
MARISOL IOGNA
COMUNICACIÓN INSTITUCIONAL:
GUSTAVO FAGOTTI
Prensa y Difusión:
WALTER VENTURA
LABORATORIO DE IMAGEN:
ESTEBAN VÁSQUEZ CANNESTRACCI
CELESTE CICCIOLI.

domingo, diciembre 19, 2010

YUGOSLAVOS EN COLONIA REGINA. VILLA REGINA LA ÚLTIMA COLONIZACIÓN AGRARIA DE LA ARGENTINA.

HISTÓRICAS
REGINENSES.
TESTIMONIOS.


"Fue la última colonización agraria."

Villa Regina -afirma Otto Toncovich- fue la última colonización de la Argentina, la última colonización agraria de la Argentina. "Allí vivimos un crisol de razas y no, como se dice, que eran todos italianos; también había españoles, alemanes y paisanos nuestros. A esta zona del Valle vinieron muchos croatas de la zona de Istria (la mayor península del mar Adriático), cuando esta zona después del armisticio fue otorgada a Italia. Mussolini italianizaba a los croatas de Istria y así fue que muchos de este lugar llegaron a la Colonia Regina".

Aclara Otto que quienes eran de la zona de su padre no simpatizaban mucho con las personas de esta otra región, por eso no tuvieron grandes vínculos. "En casa hubo peones paisanos de distintos lugares que mi padre y ni se hablaban. Recuerdo a uno de ellos, Uncovich, que era musulmán; tenían diferencias de idioma, de cultura y de religión".

La costa del mar Adriático -cuenta Otto- era el camino europeo hacia Grecia y hacia el Asia Menor. Por tal motivo este territorio sufrió muchos ataques extranjeros a lo largo de su historia. "Mi madre contaba que en la zona de ellos había fortalezas del tiempo en que los yugoslavos peleaban contra los turcos. Los turcos habían llegado hasta el Danubio y estuvieron muchísimos años resistiendo su avance".

Otto cuenta que cuando llegaron a la Colonia Regina, que apenas era un montón de canales, salitre y muchísimo viento, vivieron en Huergo, donde había más españoles dedicados al cultivo de alfalfa. Luego de un año, tres familias juntas se mudaron a la primera chacra de la Colonia (hoy de Nardini). "Algunas familias que papá había conocido en Salta, lo siguieron. Uno era paisano suyo y padrino de mi hermano, Mateo Blasich. También vino un cuñado soltero de papá. Este tío, hermano de mamá, había estado en la matanza de obreros de Santa Cruz, unos años antes. A él lo salvó un estanciero dálmata, si no hubiese sido fusilado como los otros obreros".

Una experiencia inolvidable para Toncovich fue la escuela: "En casa hablábamos yugoslavo, por lo tanto empezamos la escuela sin saber castellano". Otto recuerda al director Pérez, quien les hacía hablar yugoslavo a él, a hermanos y primos porque le gustaba escuchar el idioma. "Pérez y otros maestros eran muy amigos de mi casa, siempre venían de visita. Mi padre era un hombre interesante, había andado por el mundo y siempre tenía cosas interesantes para contar".

Los hermanos Toncovich terminaron la primaria y repetían el último año porque no había secundaria. Otto quiso seguir estudiando y se recibió de tenedor de Libros en una academia, conocimiento que le fue útil para administrar sus propiedades. "Mamá siempre participó de las decisiones familiares -agrega-. Ella manejaba el dinero, era una mujer inteligentísima... Los paisanos decían que mi madre era la croata más inteligente de la Argentina. En su pueblo la recuerdan aún; claro, vivió allí hasta los 30 años... Ella se adaptó bien a la Argentina, la vida en Yugoslavia era dura... Nunca volvieron".

Su infancia y juventud en Regina tuvo escasa diversión, pero pese al duro trabajo en la chacra siempre tenía su espacio para la recreación. Recuerda que leían en su casa los periódicos "El Tribuno", "La Cordillera", "El Río Negro" y "Crítica". "Crítica" lo hizo interesar en política. Lo compraba en la época de la Guerra Civil española... eran republicanos. "Fútbol y carrera de bicicletas fueron dos de las actividades que me hicieron salir de tanto en tanto de la chacra".

(SY).

La nota a Otto Toncovich quien fuera un activo fruticultor, dirigente social y político de Villa Regina integra la edición del suplemento rural del diario "Río Negro" del día Sábado 09 de Febrero de 2008 como así la imagen de la misma.

YUGOSLAVOS EN COLONIA REGINA. OTTO TONCOVICH EL PRIMER NIÑO QUE LLEGÓ A REGINA.

HISTÓRICAS
REGINENSES.
TESTIMONIOS.




Otto Toncovich, el primer niño que llegó a Regina.
Otto Toncovich es uno de los primeros pobladores de la Colonia Regina. Llegó con sus padres, Juan y Luisa Toncovich, en la primavera de 1924. Sus primeros recuerdos lo llevan al camino que atravesaba en sulky para llegar desde Huergo a la Colonia, al tiempo de los grandes vientos, a la escuela de niños que hablaban en distintas lenguas, al gigantesco esfuerzo de los desmontes.
Cuenta Otto que llegaron a Huergo porque la Colonia Regina aún no existía. "Llegamos con el ingeniero Felipe Bonoli, quien convenció a papá de venir al Valle".
Juan Toncovich, su padre, era entonces contratista del Estado y había conocido a Bonoli en el Ministerio de Obras Públicas de la Nación. "Mi padre iba siempre al Ministerio a cobrar por distintas obras que hacía y Bonoli le decía que tenía que hacerse colono".
Toncovich hacía 25 años que se había ido de su país. Juan y su esposa nacieron en una aldea cerca de Rieca, ciudad portuaria situada sobre el mar Adriático. En esa región, relata Otto, la gente se dedicaba mayormente a la construcción; eran picapedreros, albañiles y toneleros. "Hay mucha gente de esta zona de Yugoslavia que vino a la Argentina con el oficio de toneleros. Mi padre aprendió el oficio de picapedrero y albañil. Eran tiempos en que no existía el cemento armado y las casas se hacían de piedra. Mi abuelo materno, en cambio, exportaba madera a Italia y mi madre recorría 12 kilómetros todos los días para ir a trabajar la tierra de su familia".
Alrededor de 1900 y apenas pasados los 16 años, Juan se convirtió en inmigrante. Cuando salió de Yugoslavia, ésta pertenecía a los imperios centrales. Su primer destino fue Sudáfrica, llegó allí después de la guerra de los boers. "Mi padre entonces era soltero y vivió con una familia de origen boer con la que trabajó".
No estuvo mucho tiempo en este país y cuando encontró oportunidad se embarcó rumbo a América. Juan tenía un hermano mayor que había estado en Argentina, de él escuchó las primeras referencias de este lugar. Aun así, primero se estableció en Chile. "Era el boom mundial del salitre de Chile -explica Otto- Europa demandaba gran cantidad de fertilizantes para sus campos y Chile era un proveedor de salitre, tanto como Perú, Bolivia y el norte argentino".
Toncovich trabajó un tiempo en Chile de picapedrero y luego se trasladó a Bolivia. "Allí -contaba- fue contratado por una viuda muy rica que le pidió que construyera el panteón de su familia. La obra le tomó tres años".
Desde allí bajó a la Argentina. Antes de la guerra de 1914 volvió a su pueblo a buscar esposa. Conocía a Luisa desde pequeño y con ella se casó. Volvía al imperio austrohúngaro, a la región croata. Ésa sería la última vez que lo vería en pie.
"Era costumbre entonces dejar a la mujer en su tierra y venir a América a hacer dinero para mandar a Europa. Mi papá le mandaba dinero a mamá y ella invertía en propiedades. Hasta lograron levantar un caserón de dos pisos; obviamente tenían la intención de volver a vivir juntos en Yugoslavia". Luisa estuvo lejos de su marido unos años. La sorprendió la guerra en la cual perdió a dos hermanos. El conflicto armado cambió los planes de millones de europeos, entre ellos Luisa, que decidieron migrar a su finalización.
Cuando el matrimonio decidió unirse, Juan vivía en el norte argentino y trabajaba como contratista de empresas del Estado. "Trabajó en las grandes obras de esos tiempos. En la construcción de la defensa del río Pilcomayo, en el Tren de las Nubes, en la obra del dique San Roque, entre otras. Contaba papá que cuando trabajó en el dique San Roque pagaba 50 centavos en la pensión y ganaba 7 pesos el jornal. ¡Un montón! Cuando vino mi madre, papá vivía en Jujuy, por eso yo nací allí".
Otto nació en Perico, Jujuy, en marzo de 1922, y su hermano Hugo nació en Salta, dos años después. En ese tiempo Juan andaba por los pasillos del Ministerio de Obras Públicas en Buenos Aires, en donde se topó con un hombre que cambiaría su vida.
"Papá estaba en Buenos Aires, tenía que cobrar un buen dinero en el Ministerio de Obras Públicas. Fue en esa oportunidad que conoció al ingeniero Bonoli, quien estaba gestionando la colonización de Regina. Bonoli convenció a papá de acompañarlo a emprender la colonización. Llegamos en setiembre de 1924 a Huergo. Vinimos con el ingeniero, le alquilamos una casa a Ledantes en Huergo. Papá venía todos los días en sulky con Bonoli a hacer la administración de la colonia. Claro que antes papá construyó la primera casa donde funcionó la administración. La primera casa de la colonia la hizo papá; ahora funciona allí un museo. Mis primeros recuerdos son de esa casa, del camino que recorríamos desde Huergo a la administración".
"Papá fue el primer niño de la nueva colonia -agrega su hija Susana-, el primer nene que caminó por las calles de Regina".
La colonia -relata Otto- se dibujó desde la actual ruta hacia el río Salado, pero finalmente se construyó a unos kilómetros de allí. Cuando la familia Toncovich llegó se ponía en marcha la denominada "primera zona". En las 100 primeras hectáreas se dividieron lotes de 15, 10, 7 y 1/2 y 5 hectáreas. Cuando se cubrió la primera etapa se siguió con la segunda, que abarcó desde el canal grande hasta el río. En esas primeras parcelas se hicieron las "casitas tipo colón". En las chacras de 15 y 10 hectáreas se hacía una casita con más comodidad: tenía dos dormitorios, cocina, despensa, galería y salita de estar. "Algunos colonos, como mi padre, pedían que les entregaran la tierra sin casa. Él sabía de construcción; se levantó su casa y empezó el desmonte. Mi padre y un tío materno desmontaron una propiedad de 15 hectáreas. Primero les habían dado una tierra pero, como tenía mucho salitre, la cambiaron por otra que estaba cerca del río. Esa chacra aún la conservo". Allí hubo primero alfalfa, ajos, luego vides y frutales; fue reconvertida muchas veces. Los padres de Otto no hablaban mucho de los primeros tiempos, sobre todo de los años desagradables que pasó la colonia, cuando el sueño se convirtió en un mal negocio y los colonos tuvieron que pelear con los acreedores para no perder su tierras.
En esa lucha -recuerdan- pelearon duro las mujeres. "La mujer europea era muy trabajadora, realmente admirable el sacrificio y la abnegación con que hacían todo. Mi madre era una mujer muy trabajadora; trabajaba con mi padre en el campo y después seguía acá en casa con nosotros".
Pero los primeros tiempos fueron duros, también, por otro motivo. Según cuenta Otto casi ninguno de los colonos que llegaron al lugar tenía experiencia agrícola. Además -agrega- "el asesoramiento era casi nulo. El único que andaba por acá haciendo asesoramiento agrícola era el Chueco Vertúa, que venía con experiencia de haber trabajado en Cinco Saltos. Él recorría las chacras. Repartió los primeros frutales: cerezos, ciruelos, manzanos, perales, vides y nos dio un nogal y dos eucaliptus... La vid, después de la alfalfa que se ponía tras el desmonte, fue la plantación básica, pero nos dieron variedades de bajo rendimiento y calidad. Con otros colonos formamos la cooperativa La Reginense, una de las cooperativas más viejas y la que aguantó más años".
Otto se ríe, hace un silencio y cuenta algunas anécdotas. "¿Quiere saber qué pasó con la
primera manzana que salió en nuestro monte? -pregunta-. Vino a vernos Bonoli y mi papá lo llevó a verla. Bonoli la arrancó y se la comió solo. A mí no me gustó nada que se la comiera él. Poco después tuvimos otro gesto distinto, cuando salió la primera perita. Mi mamá la dejó madurar y cuando estuvo a punto nos llevó a todos los hijos a cosecharla. Había llevado un cuchillito y nos dio un pedacito de pera a cada hijo".
Un recuerdo tan tierno como el que le trae su madre, atando las primeras peritas con un hilo: "¡Las ataba para que no se las llevara el viento!", cuenta conmovido.
"La primera producción de peras ya importante la llevamos con mi padre en cajones de fideos y de querosén, que eran los únicos cajones que teníamos entonces. La llevamos a FAI (Club Fuerza Amore e Inteletto) en una jardinera. Allí apilaban los cajones contra la pared. Hasta el día de hoy no sé a donde fueron esas peras", se ríe. "La segunda cosecha de pera la hicimos con mi tío a la mañana, las pusimos en cajones cosecheros sobre una chata, hicimos un parate para almorzar y cuando volvimos ¡el sol las había quemado todas! Fíjese: ensayo y error era la cosa. Así empezó la historia de la fruticultura en Villa Regina".
La familia de Otto siguió creciendo; aquí nacieron dos hermanos más: Juana y Bogoslav. Toda la familia colaboró para salir adelante y progresar; los niños fueron a la escuela y, al terminarla, se dedicaron a la fruticultura.
Hubo un período en que Otto se mudó a Tandil para comercializar su fruta. Se estableció allí entre 1948 y 1955. "Cuando empezamos a tener producción, nos dijeron que Tandil y Necochea eran dos buenas plazas para vender la fruta, así que fui a Tandil". Allí conoció a su esposa, Victoriana García, hija de españoles, quienes tenían una de las zapaterías más antiguas de Tandil. Con ella tuvieron tres hijos: Daniel, Olga y Susana, quien le ha dado sus nietas y lo acompaña desde que su esposa murió.
A medida que crecía la producción, los Toncovich se asociaron a la cooperativa frutícola La Perla y luego, ya solo, Otto formó una sociedad con dos productores con los que hizo un aserradero y un galpón de empaque. "Esto fue en 1959. Papá murió en 1956, quedamos con mamá en esa chacra y compramos dos chacras más".
Otto ha sido un lector impenitente, estudioso de su historia y avezado en su oficio de fruticultor, que cree que se le contagió por vivir en este lugar. Tiene ojos celestes, mirada tranquila, una serenidad que pierde cuando habla de la situación actual. "La fruticultura tiene sus épocas -afirma-, pero ocurre que el manejo comercial no se hizo bien. Las organizaciones de productores no entendieron bien y perdieron una gran oportunidad que se presentó con Corpofrut. Copiamos el modelo sudafricano que aún perdura y nosotros no pudimos hacer nada con él. Yo participé en Corpofrut y fui presidente de la Cámara de Productores (fue director y es socio de Jugos SA). Siempre me involucré, pero pese al esfuerzo, fueron más fuertes los intereses. Por eso la cooperativas fracasaron; las dictaduras no las permitieron y los corruptos y los ignorantes tampoco. Lamento que el gobierno provincial no haga nada para ayudar a los pequeños y medianos productores que están desapareciendo. Personalmente creo que el Valle no tiene futuro sin ellos".
Otto está convencido, tal como lo vio con sus propios ojos, de que el esfuerzo de todos puede cambiar el rumbo de las cosas.
Sus padres arribaron a Colonia Regina con el ingeniero Bonoli en setiembre de 1924.
Toncovich levantó la primera casa del lugar, la administración de la CIAC, hoy museo.
Esta familia, de origen yugoslavo, compró una de las primeras fracciones: una chacra de 15 hectáreas.
SUSANA YAPPERT.
Suplemento Rural del diario Río Negro, Sábado 09 de Febrero de 2008.
Texto e imágenes pertenecientes a esa edición.