GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

jueves, 29 de septiembre de 2011

EL CANTO PATAGÓNICO PIERDE LA FUERZA DE HUGO GIMÉNEZ AGÜERO.

CANTORES POPULARES ARGENTINOS.


PATAGONIA ARGENTINA: bajo la Cruz del Sur, mía y eternamente libre conjuga cada verso con la fruta más dulce, y entera, grande y noble se juega por la vida, cada vez que la vida da a luz en su reverso para que de esta forma pueda nacer el hijo del canto más austral.
Ven, suelta tus alas y súbete al cóndor para mirar de arriba. Toma mi mano cual manantial que besa el verde del cañadón dormido. Trépate al lomo marrón de los guanacos para andar el milagro en la flecha y el viento. Si te animas me sigues como la noche suele seguir a las estrellas, podrás oír así, las coplas que escriben los silencios.
Hugo Giménez Agüero.

La Patagonia Argentina pierde una de las voces más representativas y difusor del sur argentino.
Hugo Giménez Agüero perdió la vida en la Ruta 3 cerca de Bahía Blanca en un choque frontal con una camioneta que trunchó la vida a los 67 años del “Cantor de la Patagonia”.
Quinto hijo de ocho hermanos de la familia de Vicente Giménez y Lorenza Agüero, oriundo de Balcarce (Provincia de de Buenos Aires) pero afincado al terruño de la Patagonia Argentina, a la que amaba tanto, siempre decía: "Nacer en un lugar es un accidente, ser de un lugar es una decisión de amor".
Cantor de chorrilleras, kaanis, milongas andinas, malambos sureños. Creador de canciones inolvidables como "MahuidaLlú" (dedicada a Sierra Grande lugar emblemático donde empezaría la “revolución productiva” del gobierno de Carlos Menem que resultó cerrar las minas de los hierros patagónicos “y hay quienes guardan luto por Lady Di” se quejaba…), "Malambo blanco", "Huahuais", "Ahoniken", "Cacique Yatel", "Chalten" (un himnos a la Patagonia dedicado al cerro de Santa Cruz), "Por el tucu-tucu", "Rinahuel" (dedicado a este cacique), "Tierra no tengas tristeza", "Más allá del Colorado", "Por conocernos nomás", "Nuevamente vivo", "Trabajo santacruceño", "Don Adolfo del sur" y "Choele Choel", canción en la que homenajeó a la ciudad del Valle Medio Rionegrino, “Patrono” un homenaje a los salesianos de Don Bosco de la Patagonia
Hugo Giménez Agüero editó varios discos en su haber en sus 40 años de carrera, creador de las letras y músicas que se hicieron populares y difundieron e hicieron que se comprendiera a la Patagonia.
Se hizo conocido a fuerza de trabajo “a todo pulmón pero con mucha pasión y amor” y de meterle para adelante el mismo contaba que cuando realizó su primera producción allá por 1979 “Al sur de Santa Cruz” de la cual la primera compradora fue su mamá Lorenza, después sus hermanos, pero en una semana vendío todos los discos. A partir del 80, las radios empezaron a recibir sus discos grandes ensobrados, forrados con diarios para que no se rompan. Después de 2 años empezó a ser conocido, y recién después de 4 años a trascender. Luego le sucedieron otros como "Desde la Patagonia", "Chaltén", "La voz de la Patagonia", "Coirón", "Wuahuais", "Te escribo desde el sur", "Solo soy un cantor", "El cantor de la Patagonia", "Cenizas", "Perseverancia", "Patagonia misión posible", "Patagonia pura", "Al sur de la nostalgia", "Abuelo" y su más reciente "Huella de amor".
Y en vida tuvo un reconocimiento con dos festivales que llevan tu nombre uno en Sierra Grande y otro en la santacruceña ciudad de Río Gallegos.
Decía Hugo: “Nací en Balcarce, mirando al sur, de cara a esa ruta 3 que siempre me gustó seguir, hasta que me pude aquerenciar definitivamente en Santa Cruz.” y la Ruta 3 que lo seguía será parte de su destino fatal. Recidía desde hace años en Rawson (Chubut).


CHALTEN


TIERRA NO TENGAS TRISTEZA


MALAMBO BLANCO


TE ESCRIBO DESDE EL SUR (CHORRILLERA)

Sabes, el sol está tan alto! casi es la media noche, esto pasa en verano.

Tengo cerca la cordillera, por donde la bandera flamea con su sol, con su sol..

Y antes mis ojos tengo hoy una carta donde tú, me preguntas como estoy aquí en el Sur!

Y yo te digo corazón, que la Patria es como tú, como mamá y como papá u la defiendo aquí en el Sur.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

QUE SE VENGAN LOS CHICOS DE TODAS PARTES.



Que se vengan los chicos.
Es un Bailecito de Eugenio Inchausti que "Los Arroyeños" grabaron en 1969 en el sello RCA Victor y que escuchabamos en la zona de Villa Regina por aquellos años de los ´70 y ´80 por la frecuencia AM (la única que había por otra parte) de LU 16 Radio Río Negro y la otra radio que saliamos escuchar a la tardecita en un porgrama folclórico era LU 19 La voz del Comahue.
Este buen recuerdo quiero compartir con todos vosotros y todas vosotras.




Que se vengan los chicos.

Que se vengan los chicos
de todas partes
Que estén los de la Luna
y los de Marte

Que se vengan los chicos
de los planetas
prendidos de la cola
de algún cometa

Que no falte ninguno
pa' mi cumpleaños
y que no se preocupen
por los regalos

la lara lara lara
la lara lero
que esten todos los chicos
del mundo entero

Algunos que de Venus
dicen venian
trajeron de regalo
Las Tres marias

El chico de la Luna
petizo y fiero
me regaló una nube
que halló en el cielo

Los de Marte
me dieron un sorpresón
pues cada uno traia
rayos de sol

la lara lara lara
la lara lero
que esten todos los chicos
del mundo entero





martes, 27 de septiembre de 2011

EL PENSAMIENTO VIGENTE DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ.



Ayer nomás encontré por internet esta cita del pensador argentino Raúl Scalabrini Ortiz (1898- 1959) y es un pensador del país profundo, intenso, vigente pasan los años y sigue actual. Seguro que a un diario sensacionalista como era el Diario Crítica que dirigía Natalio Botana y muchos medios que entregan noticias "con sachets de sangre incluídos" (al graficar el concepto de parte de un amigo)...






"Un crimen, un robo, un asalto, un adulterio con homicidio son sucesos sin repercusión social, despreciables y previstos en el equilibrio colectivo. El delito mayor es darles una divulgación indebida, repartirlos por todos los ámbitos, redactados por plumas expertas en sensacionalismo, bajo títulos pomposos, como si se quisiera que todos los hombres tomaran por modelos las fechorías que relatan. Más delito que el delito es la publicidad morbosa del delito."

lunes, 26 de septiembre de 2011

FERNANDO PESSOA.



“Hay un tiempo en que es necesario dejar las ropas usadas
que adoptaron la forma de nuestro cuerpo,
y en el que debemos olvidar los caminos
que nos han llevado a los mismos lugares.
Es ahora el tiempo de la travesía, y si no nos animamos,
habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.”
Fernando Pessoa.


Fernando António Nogueira Pessoa nació Lisboa en 1888 falleció en la capital de Portugal Lisboa en 1935. Es uno de los mayores poetas y escritores de la lengua portuguesa y de la literatura europea.

jueves, 22 de septiembre de 2011

BERBEL, SIEMPRE VIGENTE.


"Venga m´ hijo hoy le he de hablar
de un tema tan cotidiano,
que ni usted ni sus hermanos
se han detenido a pensar
y es por costumbre nomás
por haber nacido aquí,
por venir de una raíz
marginada de hace tiempo
y contemplando en silencio
lo que pasa en el país".
… … …

“Más vienen de tarde en tarde
y en vísperas de elecciones
a prometer soluciones
que ya no engrupen a nadie”.

Fragmentos del poema de Don Marcelo Berbel “El embudo”, “un sabio decidor de nuestra Patagonia Argentina.
Decía Berbel: "La ventaja de los patagónicos es que siempre escribimos verdades. No escribimos con un mapa en la mano, pero nuestros temas, o por lo menos los míos, transcurren en el lugar donde sucedieron las cosas. "La pasto verde" o "El piñonero" son verdades, experiencias; "El embudo" no es ninguna exageración".

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LA TRAICIÓN DE SARMIENTO.



He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso. Magallanes pertenece a Chile y quizás toda la Patagonia. No se me ocurre, después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra, ni pretexto de controversia queda”. Domingo Faustino Sarmiento (“El Progreso”, diario chileno dirigido por Sarmiento, 28 de noviembre de 1842).LA TRAICIÓN DE SARMIENTO.En el año 1842 Domingo Faustino Sarmiento se halla exiliado (1) en Chile. Tiene a su cargo la dirección de los periódicos del gobierno conservador y dictatorial de ese país. Ese año, un norteamericano, que en ninguna forma es un simple marinero como se ha intentado presentarlo, se entrevista con Sarmiento. El yanqui le sugiere a Sarmiento que abra una campaña en los periódicos para que Chile ocupe el Estrecho de Magallanes y las tierras adyacentes.

Sin duda llama la atención, aún del más inocente, que a un marinero, y yanqui además, se le ocurra de buenas a primeras ir a proponer a Sarmiento, a quien no conoce, un asunto de esa gravedad y de esa índole. El tal marinero –dijo llamarse Jorge Mebón, pero sólo Dios y quien lo mandara sabrían cuál era su verdadero nombre y su cualidad de agente- convence enseguida al sanjuanino. Y caso curioso, inmediatamente el gobierno de Chile funda un periódico, “El Progreso”, confiándole a Sarmiento la dirección. Y desde el primer número el periódico, por la pluma de Sarmiento, comienza una campaña tenaz para que Chile ocupe el Estrecho de Magallanes, lo que hoy es Punta Arenas (antes Puerto Hambre) y las tierras adyacentes.

En “El Progreso” Sarmiento explica de la siguiente forma el encuentro con el yanqui: “En 1842 se me presentó un pobre norteamericano casi desnudo, Jorge Mebón, marino, que había hecho la pesca de lobos marinos en el Estrecho de Magallanes, y con el ojo avezado del yanqui, había visto que podía navegarse el Estrecho por medio de vapores si una colonia de cristianos se establecía allí. Este hombre me pedía el concurso de mi posición como escritor para incitar al gobierno de Chile a dar ese paso”.

Declara Sarmiento que a raíz de esa entrevista estudió el problema y viendo “la tentativa físicamente posible, inicié la redacción de “El Progreso” con una serie de estudios que hoy, después de ocho años, no son del todo estériles”. (2)

Es por demás curioso que a un simple marino, que por su trabajo y estado es más bien un simple marinero, pobre y casi desnudo, se le ocurra entrevistar al director del diario oficialista con la proposición de marras. Lo más probable es que el tal yanqui haya sido un agente de una más alta calificación, lo que Sarmiento oculta. Como oculta que “El Progreso” se fundó, por parte del gobierno de Chile, exclusivamente para que Sarmiento llevara a cabo la campaña de usurpación del territorio del Estrecho, que era argentino. Y es así que el primer número del periódico se inicia con el primer artículo de Sarmiento sobre el asunto en cuestión, y con el último de los artículos deja de aparecer el periódico.. Esta tentativa de usurpación no era una iniciativa del yanqui, sino del propio gobierno de Chile, el que, sin saber qué sesgo tomaría el asunto, lo ocultaba tras la insinuación de Mebón, contando siempre con la colaboración y complicidad de Sarmiento.

El 11 de noviembre de 1842 se inicia la publicación de “El Progreso” con el primer artículo de Sarmiento sobre el Estrecho. Y desde entonces, y casi a diario, el sanjuanino insiste con el mayor entusiasmo sosteniendo que ese paso y sus tierras adyacentes sn chilenos, y que Chile debe ocuparlos y poblarlos.

Y con ese propósito, el 28 de noviembre de ese año de 1842, Sarmiento publica el más contundente artículo en pro de su campaña, titulado “Navegación y Colonización del Estrecho de Magallanes”.

Al incitar una vez más al gobierno de Chile para que ocupe el Estrecho, Sarmiento hasta da la forma de hacerlo: “Pues que nada sería dar el primer paso, que es mandar al Estrecho algunas compañías de soldados y los víveres necesarios para su mantenimiento….”

“Para Chile basta en el asunto de que tratamos decir quiero, y el Estrecho de Magallanes se convierte en un foco de comercio, de civilización…” “¿Quedan dudas después de todo lo que hemos dicho sobre la posibilidad de hacer segura la navegación del Estrecho y de establecer allí poblaciones chilenas?”.

“Creemos haber tomado cuanto estaba a nuestro alcance para ilustrar un asunto que de tanto interés nos parece para la prosperidad del país y su futuro engrandecimiento”. (3) “Si no hemos logrado excitar el interés del público y de las autoridades, acháquese este defecto a nuestra inhabilidad y falta de luces. Nuestras intenciones servirán de disculpa…”.

Destaquemos el carácter de la campaña de Sarmiento en esta cuestión. En manera alguna es el de simple comentarista de un propósito del gobierno de Chile. por el contrario, es el del periodista que incita, excita e insta al gobierno de Chile para que ocupe un territorio que pertenece a su patria. Y lo hace no con un razonamiento frío, sino vehemente, apasionadamente, a pesar, o precisamente por eso, por tratarse de arrebatar un territorio a su propia patria. Así debe haberle parecido, al ilustre recopilador de sus Obras Completas, cuando de éstas excluyó los artículos de “El Progreso”.
La ocupación del estrecho.Cumplida la primera parte de la campaña con los artículos de “El Progreso” escritos por Sarmiento, y vista ninguna reacción del gobierno de Buenos Aires, demasiado ocupado con el alzamiento de los unitarios y los conflictos con Inglaterra y Francia, el gobierno de Chile, creyó oportuno materializar los propósitos de la campaña. Y a tal efecto envió una pequeña expedición armada al Estrecho, formando parte de la misma el yanqui Mebón. Con fecha 21 de setiembre de 1843 esta expedición tomó posesión del Estrecho de Magallanes y tierras adyacentes, en nombre del gobierno de Chile. la campaña iniciada por Sarmiento en contra de su patria tenía completo éxito.

A fin de darle mayor formalidad a la toma de posesión, operación propia y detalles formales cuando una nación se posesiona de un territorio que no le es propio, con lo cual Chile proclamaba la usurpación que llevaba a cabo, se labró la siguiente acta: “En cumplimiento de las órdenes del Gobierno Supremo, el día 21 de setiembre de 1843, el ciudadano capitán de fragata, graduado, de la marina nacional, don Jorge Mebón, el naturalista prusiano voluntario, Don B. Philipi, y el sargento distinguido de artillería, don E. Pizarro, que actúa de secretario, con todas las formalidades de costumbre, tomamos posesión de los Estrechos de Magallanes y su territorio, en nombre de la República de Chile, a quien pertenece, conforme está declarado en el artículo 1º de su Constitución pública, y en el acto se afirmó la bandera nacional de la República con salva de 21 tiros de cañón.

“Y en nombre de la República de Chile protesto del modo más solemne, cuantas veces haya lugar, contra cualquier poder que hoy, o en adelante, tratase de ocupar alguna parte de su territorio.

“Firmaron conmigo la presente acta el 21 de setiembre de 1843, 3º de la Presidencia del Excelentísimo señor general don M. Bulnes, Juan Guillermos, Manuel González Hidalgo, Bernardo Philipi, etc.”

Destaquemos una vez más el hecho de labrarse un acta de toma de posesión, a pesar de que en ella se diga que ese territorio pertenece a Chile. ¿Hubiese labrado el gobierno de Chile un acta semejante si fundaba una colonia en las cercanías de Santiago, Valparaíso o Rancagua, por ejemplo, territorios indudablemente de su pertenencia? En toda la historia de Chile no existe un acta semejante de la que comentamos. Ello evidencia la seguridad que tenía Chile de que el Estrecho y sus tierras adyacentes no le pertenecían, ya que una acta semejante solamente se labra cuando se trata de la toma de posesión de un territorio ajeno, o de una tierra considerada “res nullius”, de nadie. (4) Y en este caso, el acta en mención especifica que esos territorios pertenecen a Chile. Si pertenecían a Chile, repitamos hasta el cansancio, no había por qué labrar el acta de toma de posesión.
La responsabilidad de Sarmiento.Lo grave de este asunto, del punto de vista del patriotismo, estriba en que quien incita e instiga al gobierno de Chile para que usurpe esos territorios no es un chileno, sino un argentino. Que tal hecho lo hubiese promovido un chileno, o un ciudadano de cualquier país del mundo, menos de la Argentina, carecería para nosotros, argentinos, de la gravedad que tiene por haber sido consumado, y aún alabado de haberlo hecho, por un hijo de nuestro país.

El gobierno de Chile comprendió perfectamente este aspecto de la cuestión, y por ello hizo actuar como actores principales a dos extranjeros: el yanqui Mebón y el argentino Sarmiento. Si la cuestión se presentaba, como se presentó muy luego, de alegar en el conflicto, Chile usaría como argumento efectista y de cierto peso que un argentino, y argentino de cierta calificación, como Sarmiento, era quien lo incitaba a la ocupación y quien argumentaba que esos territorios pertenecían a Chile. La persistencia de Sarmiento a través de los años en su falaz argumentación daba aparentemente a Chile fuerza probatoria de su actitud.
Reacción de Rosas .Ante la reacción de Juan Manuel de Rosas, que protesta por la usurpación del Estrecho y sus tierras circunvecinas, Sarmiento se empecina en la posición contraria a la Argentina.

Pero no es sólo la cuestión del Estrecho lo que molesta a Rosas, sino toda la campaña que la Comisión Argentina desarrolla en Chile en contra del gobierno de la Confederación, si bien Sarmiento es quien más se destaca en esa campaña antiargentina. Con el fin de contrarrestarla, Rosas funda en Mendoza una revista muy bien presentada “La Ilustración Argentina”, a cargo de Juan Llerena y Bernardo de Irigoyen. Y es el joven Irigoyen quien, al tratar la acción de Sarmiento en Chile y su participación en la usurpación del estrecho, lo llama traidor.

El calificativo es incisivo para Sarmiento. Siente su aguijón. La palabra traidor lo mortifica y la ha de recordar toda su vida. Tal vez tiene conciencia de la verdad que encierra. Pero por el momento no piensa amainar en su actitud. Y con la mayor arrogancia, escribe: “Pero para Chile, para los argentinos y para mi, bástenos la seguridad de que ni sombra de pretexto de controversia le queda (por el asunto del Estrecho) con los documentos y razones que dejo colacionados”. Ya veremos cómo el tiempo lo convencerá del error de esas palabras.
La retracción de Sarmiento.Con la caída de Rosas, Sarmiento vuelve al país. Al parecer ya no se siente chileno. Y como argentino emprende su gran campaña para ascender políticamente. Se radica en Buenos Aires, donde gobiernan sus correligionarios políticos y sus cofrades masones. Y con el tiempo, políticamente llegará a Presidente de la República. Y como masón, al grado máximo: gran maestre.

Pero la política tiene sus encontronazos representados por contrarios, aún dentro del mismo partido, rivales, y toda una gama de antagonismos. Y uno de estos rivales, o contrarios, es nada menos que el general Bartolomé Mitre. Y don Bartola, con el prestigio que le da su militancia en el liberalismo triunfante, escribe en su diario “La Nación Argentina”, ocho días antes de que Sarmiento cruce su pecho con la banda presidencial: “Ud. ha sostenido en Chile contra su patria los pretendidos derechos de un país extranjero para despojarla de su territorio… No creo que haya ningún hombre, cualquiera sea su nacionalidad, que intente justificar al señor Sarmiento, pues, hasta hoy todos los pueblos del mundo han condenado del modo más terrible al que atenta contra la integridad del territorio de su país en beneficio de un gobierno extranjero”.

Y dos días después, “La Nación Argentina” vuelve al ataque: “Sarmiento ha sido el abogado de un gobierno extranjero contra su propio país. El ha sugerido, ha propagado y ha hecho triunfar la idea de hacer despojar a la República Argentina de su territorio. El inició en la prensa la tarea de probar que no pertenecían a la República Argentina, sino a Chile, los territorios de la Patagonia”.

Era el 6 de octubre de 1868. Seis días después, Sarmiento sería el Presidente de la República. Natural que tuviese periodistas amigos y además partidarios. Y sino, allí está su casi suegro (5), el doctor Dalmacio Vélez Sarsfield, con “El Nacional”. Y en este diario se intenta una defensa que es toda una confesión de culpa, ya que tal defensa sostiene que al aconsejar tal medida (6) Sarmiento lo hizo para atacar a Rosas. Certeramente, como una estocada a fondo, Mitre, desde “La Nación Argentina”, responde: “El aconsejar a los gobiernos extranjeros que le arrebaten a la patria sus territorios, ¿es atacar a Rosas o la República Argentina? ¿Son acaso de Rosas las tierras magallánicas o de la República Argentina?

Como se ve, en la defensa de Sarmiento no se trata de reafirmar la tesis de Sarmiento, sino de justificarla diciendo que era para atacar a Rosas. Si en esos momentos, octubre de 1868, y ya Sarmiento en Buenos Aires y próximo a asumir la primera magistratura del país, no se anima nadie, ni el mismo Sarmiento, a sostener los mismos principios sostenidos en 1843 y 1849, ello significa paladinamente el reconocimiento de que aquellos principios, aquella tesis, eran falsas, porque de ninguna manera se puede aceptar como justificación de la instigación para que Chile se apoderase de parte del territorio argentino, que con ello se perjudicaba a Rosas. Mitre, en su respuesta, está en lo exacto: “El Estrecho y sus tierras adyacentes no eran de Rosas, sino de la República Argentina”.

Si en esta ocasión, año 1868, se hubiese creído que eran justos los argumentos de Sarmiento, esgrimidos el año 1843 y el año 1849, se habría sustentado francamente. En cambio, convencidos Sarmiento y sus partidarios de lo falso de aquellos argumentos, optan por la excusa de que sólo se buscaba perjudicar a Rosas, confesión, repetimos, la más paladina, del mal paso dado por Sarmiento y que provocará la calificación de traidor por parte de Bernardo de Irigoyen, y que ahora, en cierta forma repite Mitre desde las columnas de “La Nación Argentina”.

Pero el asunto de la recriminación a Sarmiento por su ingrata intervención en la usurpación del Estrecho de Magallanes no para allí. Luego de una pausa, se reanuda en 1873. Y se explica. Los chilenos al ver en la presidencia de la República Argentina al hombre que sostuvo ardientemente en la prensa chilena que el Estrecho de Magallanes, sus tierras adyacentes, y la Patagonia eran chilenas, se apresuraron a reavivar el asunto. Y reclamaron la Patagonia.

Volvió Sarmiento a no tener argumentos para defenderse de la acusación que ahora se le hacía. Muchas son las voces que lo acusan y acosan. En Chile, el pueblo se enardece con la cuestión, y hay manifestaciones tumultuosas contra la Argentina y contra Sarmiento. Y tan grave llega a ser la situación, que Sarmiento habla de renunciar a su cargo.

En Chile es embajador argentino don Félix Frías, antiguo unitario. Inicia con Sarmiento una correspondencia, a veces oficial y a veces privada. Frías, con gran entereza, le informa a Sarmiento cuanto ocurre en Chile. Allá se recuerdan y se releen los artículos de Sarmiento en “El Progreso” y en “La Crónica”. No hay excusa ni desmentido posible. Esos mismos artículos se releen también en Buenos Aires por parte de sus contrarios, que son todos altos personajes: Mitre, Rawson, Oroño, Torrens, José Hernández, Navarro Viola… La calidad de estos opositores que lo critican públicamente, lo anonada por momentos. Pero sin argumento, sin justificación a su instigación ante el gobierno de Chile, busca una excusa, una coartada, que no es más que una declaración de culpabilidad. Así es que escribe a Frías el 20 de mayo de 1873: “Los escritos anónimos de un diario chileno que se proponían ser útiles (a Chile) y cuya redacción se atribuye a un joven (7) emigrado argentino, hoy presidente de esta república (no pueden utilizarse) para comprometer (en su cargo, ni se debe) suponer que al Jefe de un Estado lo ligan ideas que pertenecieron a otro país… Es verdad que un diario (de Chile) sostuvo estas ideas, pero ellas no llevan nombre de autor. Yo, López (Vicente Fidel) y Vial redactábamos el diario. Eran anónimos los artículos y no pueden citarse como doctrina de autor aquellas que no llevan su nombre. Todo argumento sacado de allí contra mí es simplemente contra un diario chileno”.

Jamás una retracción tuvo argumento semejante. Sarmiento, siempre había reconocido como suyos aquellos artículos. Más aún, se había envanecido por ellos. Acorralado, sin poder justificarse, acordándose del calificativo de traidor que le aplicó Bernardo de Irigoyen desde “La Ilustración Argentina”, opta por un argumento, el más pueril y ridículo: los artículos eran anónimos; se atribuyeron a un “joven argentino” que ahora es presidente de la Nación Argentina, pero aunque aquel joven es la misma persona que el hoy presidente de la Argentina, no se le pueden imputar como propios, porque serían dos cosas distintas, sin continuidad. Además, dice, “El Progreso” o “La Crónica” no eran redactados exclusivamente por él, sino por dos argentinos más. Y trata de descargar su culpa, su traición, en los demás. O por lo menos, de repartirlas con ellos.

La culpa, pues, la traición a la patria, está probada. Y probada por él mismo, por Sarmiento. Y tanta es su desesperación que le pide al embajador Frías que lo defienda de sus enemigos y que no muestre sus cartas privadas a nadie. El hombre reconoce que no tiene defensa.

Sin explicación lógica y razonable, la actitud de Sarmiento en esta desgraciada cuestión tiene una sola explicación: su falta de sentimiento patrio. Por eso después de Arroyo Grande, renuncia a su nacionalidad argentina y adopta la chilena, y por eso cuando los ingleses se apoderan de las Malvinas, escribe en “El Progreso” el 28 de noviembre de 1842: “La Inglaterra se estaciona en las Malvinas para ventilar después el derecho que para ello tenga… Seamos francos; su invasión es útil a la civilización y al progreso”. Fue el único argentino que aprobó la usurpación de las Malvinas.
El reconocimiento del error.Promediando el año 1878, la cuestión se revivió de nuevo. Y con tal motivo salieron a relucir documentos sobre la cuestión, muchos de ellos que habían estado en poder del ministro de Rosas, F. Arana, y que luego pasaron a manos del Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, en su calidad de principal asesor jurídico del Ilustre Restaurados y ferviente rosista.

Caído el gobierno de Rosas, esos documentos quedaron en poder de Vélez Sarsfield y al fallecimiento de éste en 1875, volvieron al Archivo Nacional, cuyo director, Carlos Guido y Spano, los dio a conocer públicamente. Esos documentos, como lo sabían Rosas y Arana, probaban fehacientemente, como prueban, que el Estrecho de Magallanes y sus tierras adyacentes eran y debieran ser argentinos, como pertenecientes al Virreinato del Río de la Plata.

Ante su conocimiento público, Sarmiento, ya más acorralado que nunca, tuvo que hacer público su error, su culpa, o su traición a la patria, como lo calificaba Bernardo de Irigoyen. Y así, el 19 de julio de 1878 publica en “El Nacional”: “En este estado de cosas la cuestión de Magallanes recibe una solución inesperada. Hemos hecho notar antes que la Cédula de erección del Virreinato sólo habla de resistir a portugueses que invadan la Banda Oriental del Río de la Plata, y de pocos documentos se deduce la vigilancia al Estrecho de Magallanes confiada a esa repartición.

“El doctor Wappaus de Gottinga, examinando los documentos presentados por ambos países, encontraba que hacían falta piezas directas para establecer la adjudicación del Estrecho y tierra adentro como jurisdicción argentina. Pero registrado el archivo del Virreinato que está en poder del Gobierno de la Provincia y no de la Nación como debiera, creemos que su bibliotecario, el señor Guido, se encontró con bastos portafolios de documentos de la administración colonial del Estrecho y costas patagónicas, y entre millares de piezas, las notas del Capitán General de Chile y otras en que declaran como cosa corriente y sabida que el Estrecho pertenece al Virreinato de Buenos Aires”.

“Sucedió, pues, que después de erigida esta nueva administración, por requerirla la importancia comercial que tomaban estos dominios del extremo sur de la América, que los ingleses aparecieron por las islas que llamaron Falckland, las Malvinas, y desde entonces el gobierno de España confió necesariamente la guarda y jurisdicción de las costas patagónicas y vigilancia del Estrecho de Magallanes al Gobierno que estuviese más a mano para prevenir un desembarco que no estaría el Virrey del Perú.

“Concíbese así, porque hay tan voluminosa masa de documentos sobre expediciones a Magallanes de los buques del Virreinato que tenía su estadía en Montevideo, plaza fortificada y puerto de mar.

“En presencia de tales documentos no hay cuestión posible, porque ha desaparecido toda duda sobre la jurisdicción a que correspondía el Estrecho hasta 1810, puesto que Chile responde por boca del capitán general O`Higgins (viejo) que pertenecía al Virreinato (de Buenos Aires) y como tal daba avisos de movimientos y rumores de ingleses que llegaban por allá a su noticia y comunicaba al gobierno respectivo.

“Convendráse también por esta exposición que también la República Argentina ha obtenido el año pasado (8) documentos claros, fehacientes de su derecho, razón que debe hacernos menos severos para juzgar la política chilena, que al principio creía de buena fe en su derecho al Estrecho, que la ambigüedad de los términos del traspaso de Cuyo al Virreinato autorizaba por lo menos una honrada gestión; y que sólo ha declinado de estas buenas cualidades, cuando la malhadada constitución de palabras, Patagonia y Magallanes, vino a perturbar los ánimos y a cambiar la faz de la cuestión”.

Esta vez, ya no en carta confidencial u oficial a Félix Frías, sino públicamente reconoce Sarmiento “su error”, que Bernardo de Irigoyen calificó de traición a la patria. El mismo dice que en presencia de los documentos dados a conocer por el bibliotecario Guido Spano, “no hay cuestión posible”, para agregar que a todas luces el Estrecho y sus tierras adyacentes fueron pertenencia del Virreinato del Río de la Plata. Con todo, quiere achacar la usurpación del Estrecho al gobierno de Chile exclusivamente, callando la participación culpable que él tuvo, cuando dice: “razón que debe hacernos menos severos para juzgar la política chilena”. No, si la acusación que han hecho Bernardo de Irigoyen, Bartolomé Mitre y numerosas personalidades políticas argentinas, no es a la política chilena, sino a él, al argentino don Domingo Faustino Sarmiento, por su empeño tenaz en que el Estrecho fuera ocupado por Chile. Y más aún, todavía quiere defender la actitud de Chile al decir: “que al principio (Chile) creía de buena fe en su derecho al Estrecho”. No, otra vez; quien creía, y no de buena fe, de que el Estrecho era de Chile, era él, Sarmiento. No hubo tampoco equívoco en las palabras Patagonia y Magallanes. La intención de usurpar fue clarísima, con buen distingo de lo que era Magallanes y lo que era Patagonia.

Referencias:

(1) Ricardo Rojas en su Historia de la literatura argentina llama a Sarmiento y demás exiliados “los proscriptos”. El calificativo, con propósitos enaltecedores, es injustificado. Los tales eran simplemente exiliados, alejados del país voluntariamente. Proscripto se es cuando a uno se lo echa del país. Sarmiento y sus compañeros no fueron echados: se fueron voluntariamente.

(2) Como muy bien lo destaca Ricardo Font Ezcurra en su libro La Unidad Nacional (Ediciones Teoría, 1963), estos artículos de “El Progreso” no figuran en las Obras Completas de Sarmiento. El recopilador, hallándolos tan antiargentinos, sin duda por ello lo omitió, alegando que no pudo hallar la colección de dicho diario.

(3) Engrandecimiento y prosperidad de Chile, desde luego.

(4) Existe una teoría jurídica internacional aceptada que exime a la tierra de la calificación de “res nullius”; no obstante, los gobiernos, cuando les conviene, hacen caso omiso de la misma.

(5) Sarmiento frecuentaba una hija casada de Dalmacio Vélez Sarsfield, llamada Aurelia.

(6) La usurpación del Estrecho de Magallanes.

(7) Lo de joven es muy relativo. Sarmiento tenía en 1849, año de sus artículos en “La Crónica”, 38 años. Hombre maduro.

(8) Como observa muy bien Font Ezcurra, esos documentos ya eran conocidos con anterioridad.

Fuentes de información: Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
De Paoli, Pedro – Sarmiento y la usurpación del Estrecho de Magallanes – Ed. Teoría – Buenos Aires (1968)
www.revisionistas.com.ar

martes, 20 de septiembre de 2011

El modelo y Robinson Crusoe por Roberto Cachanosky.

OPINIONES Y DEBATES.

El modelo y Robinson Crusoe.

El modelo pretende convencernos que se puede consumir antes de producir. ¿Cómo podría Crusoe comer cocos si no se toma el trabajo de bajarlos del cocotero?



Luego de dar una charla sobre la situación económica y explicar porqué primero hay que producir y luego consumir, uno de los asistentes me decía que él pensaba que tal vez incentivar el consumo llevaba a más inversión y puestos de trabajo porque el empresario, ante la mayor demanda iba a querer aumentar su oferta. Obviamente el planteo venía a cuento porque durante la charla yo había sostenido que el famoso modelo no cierra porque pretende impulsar el consumo dejando de lado la inversión y eso, en el largo plazo, es insostenible.
Para poder explicarle que primero está la producción y luego el consumo, como dice la ley de Say, se me ocurrió plantear el siguiente ejemplo. Imaginemos a Robinson Crusoe solo en la isla en su primer día. Si Robinson quiere comer un coco (demandar), primero tiene que tomarse el trabajo de bajar el coco del cocotero. O, si Robinson Crusoe quiere comer un pez, primero tiene que pescarlo. Es decir, si tomamos la economía más rudimentaria, vemos que antes de consumo inevitablemente hay que producir.
Imaginemos ahora que un día llegan a la isla de Robinson un grupo que viene de otra isla vecina y le propone a Robinson intercambiar sus telas por algo que tenga Robinson y que los otros isleños demanden. Es evidente que Robinson primero tendrá que haber producido algo, cocos o peces, para poder intercambiar con los otros isleños. Nuevamente, primero Robinson generó un ingreso vía la producción (peces y cocos) y gracias a esa producción previa pudo intercambiar bienes con los isleños vecinos.
Supongamos que Crusoe puede bajar 6 cocos por día de los árboles. Consume 4 y 2 los ahorra. Esos dos cocos excedentes son los que le permiten realizar intercambios con sus vecinos. ¿Cómo puede Crusoe incrementar el intercambio para poder acceder a otros bienes que tienen los isleños de la isla vecina? Aumentando la producción de cocos que es su ingreso. ¿Cómo puede aumentar la producción de cocos? Dedicando parte de su tiempo a construir una escalera. Los dos cocos que antes usaba para intercambiar los ahorra para consumirlos, mientras fabrica una escalera que le permita bajar 15 cocos por día. La escalera es un bien de capital y gracias ese bien de capital baja por día 9 cocos más. Eso en economía se llama incrementar la productividad. El incremento de la productividad de Robinson se produjo gracias a que, primero ahorro cocos para consumirlos mientras construía la escalera, y ese ahorro lo invirtió en un bien de capital en vez de tirarse a tomar sol hasta que se le acabaran los cocos y tuviera que producir nuevamente. Es decir, Crusoe no se consumió sus ahorros sino que los invirtió en un bien de capital que le incrementó la productividad y este incremento de la productividad gracias al mayor stock de capital le permitió acceder a niveles de consumo más elevados realizando una mayor cantidad de intercambios con sus vecinos gracias a que ahora tiene más cocos para intercambiar sin afectar su consumo diario de 4 cocos.
Obviamente que Robinson Crusoe podría no producir y demandarle a los isleños vecinos un Plan Universal por Naufragante. Ese plan le permitiría consumir sin tener que producir y dedicarse a tomar sol en la playa mientras los isleños vecinos generan ingresos con sus trabajos. Claro que alguien tendrá que obligar a los isleños vecinos a entregar parte de su producción paras subsidiar a Crusoe así puede tomar sol mientras otros trabajan. Y ese alguien tiene que ser el jefe de los isleños vecinos que usará el monopolio de la fuerza para quitarles a los isleños parte de su producción y entregársela a Crusoe en forma de Asignación Universal por Naufragante. Dicho en castellano básico, Crusoe viviría del trabajo ajeno y no tendría incentivos para producir, en tanto que los isleños verán reducido su ingreso (los bienes que entregan para financiar el Plan Universal para Naufragantes). En otros términos, Crusoe solo podrá consumir sin producir, si el jefe de la isla vecina expolia a sus habitantes.
El dilema es si a la isla de Robinson llegan cada vez más naufragantes y todos exigen el Plan de Asignación Universal por Naufragante. El jefe de la isla vecina tendrá que aplicarles una carga impositiva cada vez mayor a sus isleños para financiar a la creciente cantidad de naufragantes que, en nombre de la inclusión social, habrá que mantener mientras toman sol en la playa.
Pero volvamos al punto en que Crusoe produce cocos e intercambia con sus vecinos. Supongamos ahora que en otra isla hay gente que también produce cocos y supongamos que Crusoe convence al demagogo jefe de la isla vecina que mande a un grupo de guerreros a la isla para que los que también producen cocos no puedan intercambiarlos con los habitantes que producen telas. Los que producen telas solo podrán comprarle cocos a Crusoe que ya no tiene competidores porque el jefe de la isla vecina les impide comerciar. ¿Por qué Crusoe va invertir para producir más cocos y así tener más ingresos para generar un mayor intercambio con sus vecinos? Dado que, en nombre de la producción nacional y la defensa de puestos de trabajo no hay competencia, lo racional es que ante la demanda de sus vecinos Crusoe ajuste por precio y no por cantidad. Es decir, Robinson le va a pedir a sus vecinos más metros de tela por cada coco en vez de invertir en otra escalera. ¿Cómo termina la situación de los isleños vecinos? Con una caída en su ingreso real porque tendrán que entregar más telas por cada coco debido a que se eliminó la competencia.
En consecuencia, mi amable interlocutor se equivoca si cree que Crusoe va a invertir para abastecer la mayor demanda de sus vecinos al mismo precio y con más inversión si tiene la posibilidad de no enfrentar competencia alguna. Este es el segundo punto. Nadie invierte porque haya más demanda, sino que invierte si espera obtener más utilidades realizando la inversión en vez de ajustar por precio porque no hay restricciones a la competencia.
El famoso modelo productivo ha caído en la trampa de creer que Crusoe puede consumir sin producir cocos. Es más, cree que Crusoe puede consumir cada vez más sin invertir en la escalera para aumentar sus ingresos medidos en cocos.
El nuevo paradigma económico o la invención de la pólvora que pretende haber descubierto el gobierno, es que Crusoe puede consumir sin producir y que puede aumentar su consumo (intercambio) sin invertir en la escalera para aumentar su producción (ingreso).
De lo que pretende convencernos el gobierno es que Crusoe puede consumir antes de producir y que puede aumentar su consumo sin invertir para incrementar sus ingresos (más cocos). Lo que nos dicen la gente del gobierno es que sin bajar un solo coco del cocotero, Robinson puede comprarles las telas a sus vecinos y que su ingreso crece sin construir la escalera (incremento de la productividad). Y encima nos dicen que Crusoe va invertir en más escaleras y contratar a Viernes para bajar más cocos cuando el jefe demagogo de la otra isla prohíbe la importación de cocos aplicando los ROI (registro de operaciones de importaciones). Es más, el jefe demagogo de la isla vecina encontró un negocio con estos de los ROI, porque empieza a pedirle el 15 a Robinson para que no emitir los ROI. Pero ese tema de corrupción en la isla es otra historia.
Lo más importante es entender que nadie puede demandar si primero no genera un ingreso. Crusoe solo podrá intercambiar bienes con sus vecinos si primero produce cocos. Y solo puede demandar sin producir cocos si el jefe de la isla vecina se apropia de recursos de sus isleños para darle a Robinson la Asignación Universal por Náufrago. El resultado es que la producción total (que es igual al ingreso) no aumentó, en todo caso bajó porque Crusoe consume pero no produce. Esto quiere decir que el ingreso se mantiene constante o disminuye si los isleños vecinos son sometidos a continuas arbitrariedades del jefe demagogo que les confisca una mayor parte de su producción para subsidiar a Robinson, armar un circo romano con un juego de playa llamado Castillos en la Arena para Todos y demás disparates del estilo.
En síntesis, acá no tenemos un nuevo paradigma de modelo económico que permite consumir sin producir. Los kirchneristas se equivocan si creen que inventaron la pólvora y descubrieron que se puede consumir antes de producir. Eso no existe. Lo que existe es una fenomenal carga impositiva, confiscaciones varias y consumo de stock de capital que se destina al consumo, desestimulando la inversión, la productividad y, por lo tanto, haciendo previsible una caída futura del ingreso real de la gente.
A quienes creen que el kirchnerismo inventó un nuevo modelo económico les diría: no se hagan los rulos, porque la fiesta de consumir más de lo que se genera de ingresos, es insostenible en el largo plazo. En economía no hay magia. Lo que hay son costos que en algún momento se pagan por haber querido hacer magia, que en vez de magia fueron barbaridades económicas presentadas como magia.

>>> Fuente de información: sitio web Economía para todos publicada 27/08/2011.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Las barras de cereal no son tan sanas: tienen grasas trans y pocas proteínas.


Informe del Instituto Nacional de Tecnología Industrial.


Las barras de cereal no son tan sanas: tienen grasas trans y pocas proteínas.
El INTI analizó 28 barritas de diez marcas. El 57% excede límites de bacterias y el 70% brinda menos fibras de las que debería. En el 95%, la etiqueta no coincide con el contenido.

Por Martín De Ambrosio.





No todo lo que reluce es salud en el mundo de las barritas de cereal argentinas. Un análisis sorpresivo realizado por expertos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y al que PERFIL tuvo acceso exclusivo, demostró serias falencias en buena parte de los 28 productos analizados de 10 distintas marcas.

Casi la mitad mostraron tener grasas trans que aumentan el colesterol, y un porcentaje similar no cumple con los debidos requisitos microbiológicos, es decir, poseen bacterias que pueden causar enfermedades.

Además, salvo en un caso, no coincidió lo declarado en la etiqueta con lo que realmente tienen, incluso con la habitual tolerancia de más/menos el 20% (por tratarse de un producto sujeto a variabilidades en su composición). Por si fuera poco, tienen entre el 30 y el 70% menos de proteínas que las que deberían.

El análisis fue sorpresivo porque no se les pidió el producto a las empresas, sino que fue comprado en distintos supermercados.

El estudio es eminentemente informativo y busca que los consumidores no crean que las barras son tan saludables como se publicita, que sepan que no necesariamente ayudan a adelgazar y que de ningún modo pueden suplantar a las comidas; y que incluso en algunos casos pueden provocar enfermedades estomacales por las presencia de bacterias.

Según recalcan los responsables, el informe no persigue afán sancionatorio, ya que no es su competencia primaria, aunque sí está pensado como una forma de colaborar con los organismos de control. De todos modos, se encarga de advertir: “Las personas con patologías relacionadas con el consumo de determinados alimentos, como por ejemplo diabetes, deben consumirlas con prudencia y consultar con un nutricionista acerca de lo más conveniente para su caso”. Y resumen: “Las barritas de cereal no tienen un aporte proteico relevante y (sólo) el 30% de ellas tiene un buen nivel de fibra alimentaria”.

Ficha. Los productos analizados fueron adquiridos entre marzo y abril en supermercados de Buenos Aires y Gran Buenos Aires, Chubut y Córdoba. Pese al boom de consumo de los últimos diez años, que se verifica en la notable variedad de gustos a la que se puede acceder en los quioscos nacionales, la barrita de cereal no está definida como tal dentro del código alimentario argentino. Por tal motivo, los técnicos del INTI decidieron usar normas brasileñas y de los Estados Unidos.

Según recalca el propio Programa de Desempeño de Productos del INTI, los estudios se hacen como modo de informar al público acerca de las características “reales” de los productos (algo así como una foto), algo que las empresas descuidan en desmedro de la publicidad.

Negativos. En doce casos, las bacterias encontradas en los ensayos del INTI fueron aerobios mesófilos; en dos casos, Bacillus ceurus y en uno, exceso de hongos y levaduras; todos microorganismos que puede producir toxinas y daños en algunos organismos humanos.

No obstante, no hubo casos de las también peligrosas Escherichia coli y Salmonella. En uno de los intercambios con las empresas productoras de las barritas, el INTI señala que el Bacillus ceurus es un microorganismo patógeno y “teniendo en cuenta que este alimento puede ser consumido por personas de distintas edades se convierte en un alimentos riesgoso para algunas de ellas”.

Respecto de la legibilidad de las etiquetas con información al consumidor, el informe se queja de problemas en calidad de impresión, cuerpo tipográfico, organización y ubicación de la información. Sin embargo, rescata que la muestra de Cereal mix yoghurt frutilla es la única con valores coincidentes entre lo que declara su envoltorio y su contenido observado en el laboratorio.

Argumentos. Antes de la publicación oficial –será mañana–las empresas productoras recibieron una copia del estudio e hicieron sus descargos.

Un par de ellas (Grandiet y General Mills Argentina) pidieron que su nombre no fuera publicado, y la misma General Mills recurrió a una argumentación de tipo leguleya contra las habituales realizadas por ingenieros y técnicos en alimentos; en tanto que dos (la misma Grandiet y Bagley) informaron que están en proceso de modificar su planta de producción para evitar deficiencias higiénicas.

Por las normas del INTI, en un primer momento, se dan a conocer las marcas y productos, pero la información se codifica a los noventa días, como sucedió con las anteriores 14 pruebas de productos (en la última, sobre salchichas, se descubrió que tienen un porcentaje alto de soja, del cual deberían informar).


*** Fuente de información: Perfil, Domingo 18 de septiembre de 2011.
http://www.perfil.com.ar

sábado, 17 de septiembre de 2011

PRÓCERES DE NUESTRA AMÉRICA: BERNARDO O ´HIGGINS.


"¡Vivir con honor o morir con gloria; el que sea valiente que me siga!"


En la batalla de El Roble, que fue un 27 de octubre de 1813 , todos arrancaron, pero Bernardo O´Higgins Riquelme en esa ocasión no arrancó y declaró su conocida cita:

“No hai mas remedio, amigos, sino morir con honor ántes que ser prisioneros con infamia”


En Mendoza, Bernado O'Higgins fue colabororador del Libertador Don José de San Martín quien ayuda a organizar en El Plumerillo el poderoso Ejército de Los Andes, que inició su marcha en el mes enero de 1.817, efectuando el cruce de Los Andes por cinco diferentes pasos, para concentrarse en Curimón, al sur del Aconcagua, frente al camino a Santiago por cuesta de Chacabuco. En su plan el Libertador San Martín estimabe una ofensiva frontal de Bernardo O'Higgins con su División . Debido al atraso del argentino de las tropas de San Martín y para amarrar al adversario, Bemardo O´Higgins da inició el ataque con la siguiente orden de combate: "¡Soldados!: ¡Vivir con honor o morir con gloria! ¡El que sea valiente que me siga! iColumnas a la carga!" La decisión del prócer definió la victoria. Consumada ésta, emergió la División de Soler que era la otra división de combate.



EN NUESTRAAMÉRICA MUCHO NOS UNE.

viernes, 16 de septiembre de 2011

CARTA DE SAN MARTÍN DESDE EL EXILIO VOLUNTARIO A O´HIGGINS.

HISTÓRICAS ARGENTINAS.





El Libertador Don José de San Martín viviendo en Europa le confiesa en una carta al General Bernardo O ´Higgins figura fundamental de la independencia de Chile junto con el mismo San Martín:
"Confinado en mi hacienda en Mendoza, y sin más relaciones que con algunos vecinos que venían a visitarme esto bastó para tranquilizar a la desconfiada administración de Buenos Aires: ella me cercó de espías, mi correspondencia era abierta con grosería, los papeles ministeriales hablaban de un plan para formar un gobierno militar bajo la dirección de un soldado afortunado, etc. etc. etc. En fin, yo vi claramente que era imposible vivir tranquilo en mi Patria hasta que la exaltación de las pasiones no se calmase, y esta incertidumbre fue la que me decidió pasar a Europa".

En 1827 le confiesa a Bernardo O ´Higgins:
"Ya había calculado que el desarrollo de las pasiones se experimentaría al concluirse la guerra de la emancipación: eso iba a suceder vistos los elementos que componen la masa de nuestra población en atraso, huérfanos de leyes fundamentales, a los que hay que agregar los enconos individurales y locales. Estos males se hubieran remediado, si los hombres que han podido influir se hubieran convencido de que para defender la causa de la independencia no se necesita otra cosa que un orgullo nacional, que lo tienen hasta los más estúpidos salvajes. Pero para defender la libertad y sus derechos se necesitan ciudadanos, no de café, sino de instrucción, de elevación del alma y por consiguiente, capaces de sentir el valor de los bienes que proporciona un gobierno representativo. Porque el mejor gobierno no es el más liberal en sus declaraciones sino aquel que hace la felicidad de los que le obedecen".

jueves, 15 de septiembre de 2011

El peronismo ¿es entendible? por José Antonio Riesco.



DEBATES Y OPINIONES.

El peronismo ¿es entendible? por José Antonio Riesco (Instituto de Teoría del Estado).

Las declaraciones del escritor francés Alain Rouquié sobre que no se puede entender al peronismo son impactantes, aunque sin novedad. Lo mismo dijo, hace un tiempo, el politólogo argentino Mariano Grondona: “Hace 30 años que lo estudio y aún no logro entenderlo”. Y esto no debe llamar demasiado la atención, la percepción de un fenómeno político por los intelectuales siempre está condicionada por alguna hipótesis sobre la racionalidad de aquél, o su compromiso con determinada ideología. Cuando Tocqueville visitó Estados Unidos por primera vez, le produjo gran preocupación el ascendiente poder influjo de las mayorías en el destino de la democracia en esa nación.

Para Rouquie la pregunta del periodista fue: -¿Sigue sin entender al peronismo? Y su respuesta: “Creo que nadie entiende al peronismo, ni los propios peronistas. Una vez en París una persona dijo que los europeos no podían entender la carga emocional muy fuerte del peronismo; tal vez sea eso y que la Argentina es un país enigmático.” También: “Lo que es difícil de entender es por qué nada ha sustituido al peronismo”. (La Nación, 7.IX.2011)

Mucho más importante -dicho con respeto por los teóricos- fue, histórica históricamente, que no lo entendieran sus adversarios, puesto que de ese de déficit viene dependiendo la suerte política del país y del propio peronismo. Se trató de un movimiento que, aun con sus aciertos, actúa a la manera de un potro desboca desbocado, aunque siempre subordinado, en sus actitudes y comportamientos, a una jefatura que decide por él, sin él o contra él. Alguien supo decir que el peronismo “no está integrado por ciudadanos sino exclusivamente por peronistas” Le pasó antes y sobre todo después de la muerte de Perón. Con un acatamiento casi automático, salvo el aprovechamiento personal de los que logran cargos y canonjías en su nombre. Algo propio del desorden en que se lo ha mantenido, junto a los entusiasmos transitorios y el liderazgo oportunistas de los caciques de turno. Nada de esto, y otras cosas peores, fue controlado por la Justicia Electoral, salvo en los viejos tiempos en que sed sancionaba al que cantaba “la marcha” o por tener un retrato de Evita en el dormitorio.

A poco de producido el 4 de junio de 1943, cuando asomó la élite militar que se había formado durante la presidencia de Justo, pareció a muchos que nada importante vendría. Pero al tomar cuerpo la convocatoria de “el Coronel” y sobre todo con el estallido político-popular del 17 de octubre, o sea al asomar esa novedad que fue la democracia de masas (a pleno ya en Europa), un tremendo estupor invadió la subjetividad y la percepción de los acontecimientos por parte de la clase política tradicional, hasta entonces cómodamente acunada en las virtudes y los vicios de la República liberal.

Los antiperonistas violaron aquella regla de que “en estrategia conocer al enemigo es una regla fundamental” (SunTzú). Con una especie de asombro creciente y descontrolado (a más de uno toda vía le dura) los dirigentes de la vieja democracia buscaron una categoría mental que les permitiera disponer de un visor para leer y entender lo que pasaba. Se los proveyó Victorio Codovila, un luchador y a la vez miembro del aparato stalinista de Moscú. “¡El peronismo es fascismo!, gritó en las tribunas que le proveía la oposición concertada. Entonces, disponiendo graciosamente de semejante maná, a coro, ya calmada la tensión inicial, los vejetes de la partidocracia y los muchachos de la FUA, pudieron gritar: “¡Es fascismo!”, con lo cual se legitimaron las conspiraciones cívico-militares y la decisión de no reconocer legitimidad al “monstruo”. Fue una grave imputación, máxime que en esos días llegaban de Europa las fotos y las películas tomadas al ser allanados los impresionantes campos de concentración de los fascismos nazis.

Antes de 1943 la Argentina había vivido un fuerte proceso de concentración urbana, especialmente en el conurbano bonaerense, Gran Buenos Aires y otros lugares industrializados (Rosario, Córdoba, etc.). De ahí la movilización de millones de trabajadores y parte de la clase media ante el llamado de una nueva política que, desde la cúspide del Estado, ofrecía y daba ese producto llamado “justicia social” en una cantidad y calidad desconocida para las bases sociales. La pasividad de éstas, salvo excepciones, dio un vuelco hacia una participación atropellada aunque auténtica, promoviendo que en esos grandes grupos tomara forma un tipo de conciencia social, acaso aún fermentaria, que no había conocido la política en los que el ex socialista Federico Pinedo llamó “los tiempos de la República”.

El sistema político pegó un brinco, y el vacío de liderazgo popular que había dejado vacante Hipólito Yrigoyen encontró en Perón quien lo asumiera en un nuevo ciclo nacional. Casi ninguna de las expresiones de la sociedad activada desde el poder quedó al margen de la construcción de la que, sin eliminar las instituciones tradicionales, surgió el régimen que asumieron las masas como propio. Perón, conocedor de la historia, puso en el estilo de conducción su innegable formación militar. De ahí que su movimiento, al actuar y alcanzar objetivos, siempre se pareció más a un regimiento que a un partido clásico. La suya fue, pues, una democracia de masas y, a la vez, una “democracia autoritaria”, expresión que hacia 1932 había acuñado el socialdemócrata alemán Hermann Heller, eminente teórico del Estado y militante activo, preocupado por la debilidad de las instituciones frente a la inminente llegada de Hitler al poder.

La oposición fue cerril e intransigente. En ella, en la calle y en el congreso, formaron hombres de alta calidad intelectual y de una admirable virilidad personal y cívica. Se quejaron con razón de las restricciones a la libertad de prensa, de la clausura de locales partidarios, la persecución a dirigentes y militantes, aunque nunca dejaron de cuestionar las políticas públicas, algunas llenas de méritos del gobierno, como el impulso a las industrias, la ampliación de los centros educativos, la extensión de los planes de viviendas, hospitales, derechos jubilatorios, aguinaldo, etc. y esa ley histórica, la 13.010, concediendo a la mujer (¡la mitad del cuerpo electoral!) sus derechos políticos. Es justo decir que a esta ley revolucionaria la apoyó también la oposición.

Lo que “los democráticos” no soportaron fue la irrupción de las fuerzas sociales en el sistema de mando del Estado, sin advertir que ese proceso -que cuajó en 1949 con el Constitucionalismo social- se venía dando en Europa occidental luego de la segunda guerra mundial. Para la oposición la democracia de masas era, no más, un “aluvión zoológico”, frase dura y simbólica que se agregó a lo de “fascismo” y que fueron las dos categorías con que se pretendió construir el post-peronismo. El peronismo no había sido Francisco de Asís, pero el lobo se lo comió después del 16 de setiembre de 1955.

¿Qué había que entender? Ante todo que un gobierno que había abierto audaz mente los regímenes de participación social y política, nada tenía que ver con el fascismo que los había aherrojado. Y seguidamente hacerse cargo de que la propia evolución del país -y la de Europa- en la postguerra no admitía más un sistema político vitalizado por el fraude electoral y la concentración de las fuerzas partidarias en minorías oportunistas y privilegiadas. Un vicio estructural que ya se había mostrado al demoler el Plan Pinedo y su sentido social de la economía, y más adelante al destruir la imagen del empresario Patrón Costa con una jugada maquiavélica del conservadorismo de “la provincia” al que, finalmente, le salió el tiro por la culata. Consecuente con esas restricciones mentales, al emerger lo nuevo (¡No lo puro!) de 1943 en adelante, se mostró que a la dirigencia tradicional no le faltó nivel intelectual pero sí talento histórico. Por entonces les pasó lo que hoy a Alain Rouquié: No entendieron nada. Y ello se dio junto a que Perón, con su estilo cuartelero de gobernante, les ayudó mucho.

En el seno de la oposición era anatema plantear cuestiones sociales o económicas mientras el peronismo durara en el poder, la “libertad” política era lo único permitido. Quien violara la consigna era considerado un “traidor” y un instrumento de régimen. Por motivos como esos fueron expulsados Dardo Cúneo y Enrique Dickmann del Partido Socialista. Tampoco en los partidos se habilitó una discusión seria y profunda para intentar una comprensión más positiva de la realidad, aun manteniendo la intransigencia opositora, y que orientara a las nuevas generaciones. Esas destinadas a cargar con la herencia de resentimiento y odio que dejaron el peronismo y sus enemigos.

Un caso excepcional al respecto se presentó en Córdoba (julio de 1952), en los debates que tuvo a la Federación Universitaria como escenario; allí se dio una revisión de muy buen nivel sobre lo que era y no era el peronismo, en especial si era o no un tipo de fascismo. Había jóvenes estudiantes de todos los partidos de la oposición, partícipes activos en las confrontaciones políticas de esos días (radicales, demócratas, anarquistas, socialistas y comunistas), con buena oratoria y algunos expositores bien dotados en conocimientos. La mayoría, casi todos, se mostraba rabiosamente anti-peronistas, rechazando cualquier concesión al estigma señalado, y solamente tres, no más, también activos militantes de la oposición, cuestionaron eso del “aluvión zoológico”, afirmaron la realidad de la “democracia de masas” y rechazaron la calificación de “fascismo” para dicho movimiento. La votación final, por supuesto, dio amplia mayoría a los de posición opositora e intransigente; pero fue, con todo, una demostración de que en la juventud había una reserva de preocupaciones más positiva que en los partidos.

Lo que ocurrió luego de 1955 dejó a la luz que los dirigentes de la democracia tradicional no habían entendido para nada lo ocurrido en el país en la década anterior. Imitaron a Bismarck en eso de proscribir por una ley de facto a la fuerza mayoritaria, ilusionados que con el derrocamiento y la fuga de Perón estaba cerrado definitivamente el ciclo iniciado en 1944. Para los díscolos y recalcitrantes sirvieron los fusilamientos, la cárcel y la prohibición de cantar “la marcha”. A la reconstitución de los partidos antiperonistas siguieron alegre mente sus divisiones y fragmentaciones, se dividieron los radicales, los socia socialistas, casi desaparecieron los conservadores. Todos empero coincidieron en que era cosa buena que un bando militar derogara la Constitución de 1949, casi tan grosero como, años más tarde, fue el Pacto de Olivos, confiscatorio del poder pre-constituyente.

En esos días, apasionados y ciegos por el revanchismo, los vencedores de 1955 no advirtieron que el enorme electorado peronista estaba listos para encuadrarse en las pautas de la Constitución de 1853 y leyes consiguientes. Luego de la guerra, se dio algo parecido en Italia y Alemania con los millones de ciudadanos que, hasta pocos años antes, aclamaban al Duce y al Führer. Claro allí hubo estadistas de la talla de Alcides De Gásperi y de Konrad Adenauer. La cuestión es que la proscripción de la fuerza mayoritaria apareció como un expediente fácil para que desapareciera; el único logro fue, al contrario, que se mantuviera en bloque y se consolidara, desde el exterior, el liderazgo de Perón largamente dedicado a castigar a quienes lo derrocaron.

Este, como buen militar, usó la tropa para golpear a sus enemigos; y lo hizo, primero con el voto en blanco, 1957, y seguidamente haciendo presidente a Frondizi, en 1958, que era por entonces, con un “pacto electoral” en el bolsillo y su tesis de la “integración y desarrollo” el más decidido contrincante de sus ex amigos leales de la Revolución Libertadora. Luego siguió la batalla permanente, salvo pequeños intervalos, contra todos los gobiernos de turno en especial promoviendo “la resistencia” (caños a granel) y lanzando contra ellos la topadora de los sindicatos.

Los partidos autollamados “democráticos” a partir de 1955 tuvieron el aparato estatal bajo su control, pese a las rencillas y divisiones, emperrados en la política represiva. Un dañino engrama mental que les venía de la década peronista; más que un criterio político tuvieron uno de corte policial, aunque de ello fueron partícipes las fuerzas armadas. Es lo único que se les ocurrió como precio por no haber entendido la realidad. Como consecuencia, a la hora de la victoria cívico-militar no atinaron a nada mejor; con lo cual violaron aquella norma sustantiva de la estrategia: “cuando se hace la guerra hay que preparar la paz”. Así llegamos al presente. Para consuelo de monsieur Rouquié, el peronismo se mantiene y así seguirá, acorde a esa ley de inercia de las multitudes cuando se aferran a una causa (G. Le Bon), al menos mientras no las atraiga una estrella con mejor brillo.

*** Fuente de información e imagen: El informador público.

La Argentina es un país enigmático.

DEBATES Y OPINIONES.

La mirada extranjera / Entrevista con Alain Rouquie.

"El gobierno kirchnerista hace lo mismo que hizo el de Lula"
El politólogo francés destaca la política contra la pobreza y cuestiona a la oposición


La Argentina es un país enigmático.

El politólogo Alain Rouquié podría pasar a integrar el panteón de pensadores extranjeros adorados por el oficialismo luego de considerar que las administraciones kirchneristas, viento de cola mediante, han logrado aquel país de igualdad de consumo y de integración social que era la Argentina antes de la dictadura del 76 y de las políticas liberales de Carlos Menem.

En un reportaje con LA NACION, el pensador francés, de paso por Buenos Aires para promocionar su libro A la sombra de las dictaduras. La democracia en América latina, dijo que el kirchnerismo aplica las mismas políticas sociales de Lula da Silva, pero con un estilo controversial que adjudicó a una herencia nacional conflictiva y a la resistencia que siempre generó el peronismo.

A casi 40 años de su primer viaje a la Argentina, Rouquié admite que sigue sin entender al peronismo y criticó la incoherencia de algunas alianzas políticas de la oposición.

-Usted dice que una de las sombras de las dictaduras que persisten en la Argentina es el desinterés de por lo menos un par de generaciones en la política. Sin embargo, el gobierno actual se jacta de haber resembrado la militancia en los jóvenes.

-Creo que este gobierno ha usado un imaginario político donde había un eslabón faltante, que era la generación del 70. La idea de Kirchner fue decir que representaba esa tradición. Esto coincidió con una generación que nació en democracia.

-¿Esta reivindicación está apegada a la realidad que se vivió en los 70?

-Es apegada a la realidad. Estuve aquí después del golpe y se vivía una atmósfera surrealista, crepuscular y terrible. Kirchner supo comprender que había un problema político que se podía usar.

-¿Ese discurso se condice con el rumbo económico y social?

-Yo le diría que sí, aunque la retórica y los eslóganes políticos son una cosa, y la realidad es otra. Si uno mira los resultados y la situación actual, podemos ver que la sociedad argentina se parece más a lo que era la Argentina antes del trauma que a la que heredó Kirchner. La excepcionalidad argentina que conocí en 1974, un país rico, de igualdad de consumo y de integración social que se perdió, porque el país se empobreció con el Proceso y con Menem y las reformas ultraliberales, este gobierno ha tratado de rehacerla. Creo que, gracias a China, la soja y la coyuntura, y sin dudas a algunas políticas económicas bastante logradas, han logrado revertir ese empobrecimiento social.

-¿El kirchnerismo es peronismo?

-No sé lo que significa, tampoco sé lo que es el modelo. Creo que el kirchnerismo utiliza la simbólica y la mitología peronista. Eso no significa gran cosa. Lo que sí significa algo, y eso es lo curioso, es que este gobierno finalmente hace lo mismo que hizo el gobierno de Lula. La política económica se parece mucho, aunque en Brasil la lucha contra la inflación ha sido fuerte. Pero la política de reducción de la pobreza, de avance de la enseñanza y de la salud para los niños es igual.

-Al Gobierno se le cuestiona su conflictividad.

-Es una herencia del peronismo, que es conflictivo, aunque también se debe al antiperonismo.

-La oposición niega que el kirchnerismo sea progresista.

-No sé qué sentido tiene eso. Si reducir la pobreza no es progresista, qué es progresista. Pero si reducir la pobreza es progresista, entonces todos los países de América latina lo son. No se puede juzgar progresismos sobre la retórica, sino en las cifras, cuando son fehacientes.

-¿Qué papel jugó el denominado viento de cola económico?

-Fue fundamental. Sin la coyuntura de enorme demanda de productos primarios no sería posible la bonanza actual en los países sudamericanos.

-Usted escribió en 2010 que todavía no había una fuerza opositora al peronismo. Parece que las primarias le han dado la razón.

-Sí. Lo que veo ahora son algunas alianzas un poco contra la naturaleza: Alfonsín con De Narváez. ¿Curiosísimo, no?

-¿La única alternativa de gobierno es el peronismo?

-El peronismo o el gobierno que esté teniendo algunos resultados. Es resignación más que entusiasmo.

-¿Sigue sin entender al peronismo?

-[Piensa varios segundos] Creo que nadie entiende al peronismo, ni los propios peronistas. Una vez en París una persona me dijo que los europeos no podían entender la carga emocional muy fuerte del peronismo. Tal vez sea eso, y que la Argentina es un país enigmático.

-¿Entonces, el peronismo es tan enigmático como la Argentina?

-Tal vez se corresponda que el país y esa corriente política dominante sean enigmáticos. En Europa, el peronismo parece una cosa atrasada.

-¿No es una visión etnocentrista?

-Sí, pero lo que es difícil de entender es por qué nada ha sustituido al peronismo.

*** Nota del Diario "La Nación" de Gustavo Ybarra (7-IX-2011) y foto de Soledad Aznarez.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sarmiento: El prócer insólito.

OPINIÓN Y DEBATE.

El prócer insólito


por Daniel Balmaceda.

Sus amigos lo llamaban “el loco” por sus disparatadas ideas.



La vida estudiantil de Domingo Faustino Sarmiento no fue inmaculada. Se rateaba: “Me escabullía sin licencia, y [hacía] otras diabluras con que me desquitaba el aburrimiento”, confesó en sus “Recuerdos de Provincia”. Reconoció, además, que a veces le “soplaba” mal la información a sus compañeros para entretenerse con las reprimendas que recibían. También contó que a menudo le ponían amonestaciones, que en aquel tiempo se denominaban “notas de policía”.

Pero en la adolescencia ya se tomaba muy en serio la educación. Con apenas 15 años, fundó una escuelita en San Luis para darles clases a seis alumnos. Cuatro años más tarde, retomó su vocación pedagógica en el pueblito andino de Pocuro y se convirtió en padre de Ana Faustina por sus amoríos con su alumna María de Jesús “la Chepa” Avendaño.

En 1848, con 37 años cumplidos, casó en Chile con Benita Agustina Martínez Pastoriza, flamante viuda de Domingo Castro. Poco tiempo atrás, Benita había dado a luz a Domingo Fidel. Castro lo había reconocido como propio; y Sarmiento también lo hizo cuando Benita enviudó. Por lo tanto, el célebre hijo del prócer, antes de ser Dominguito Sarmiento fue Domingo Fidel Castro.

Durante la presidencia de Bartolomé Mitre (1862-1868), Sarmiento fue gobernador de San Juan y aconsejó la persecución de “el Chacho” Peñaloza y sus paisanos: “Son animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor”. Poco tiempo después lancearon al caudillo y Sarmiento comunicó la noticia al gobierno: “El Chacho ha sido alcanzado e Irrazábal le ha cortado la cabeza. Yo he aplaudido el hecho precisamente por la forma”. Semejante falta de sensibilidad, derrumbó su imagen. Mitre lo alejó, enviándolo en misión diplomática a los Estados Unidos.

Luego de tres años, regresó al país ungido como presidente electo. Su singular estilo se puso de manifiesto en propuestas que muchos juzgaban descabelladas. El “loco” Sarmiento –así lo apodaban amigos y enemigos– quería que los caballos para travesías fueran reemplazados por camellos. Sugería importar osos hormigueros y colocar uno en cada plaza para exterminar las hormigas. Aconsejaba la incorporación de verduras a las dietas. Pregonaba la necesidad de alambrar los campos. Fue quien plantó el mimbre en Tigre. Introdujo el eucalipto en el país (los importó de Australia). Promovió la telegrafía, algo que muchos tildaban de absurdo.



Durante su mandato soportó sublevaciones en el interior, la más feroz y mortal epidemia de fiebre amarilla de la historia argentina (1871), con 15.000 muertes, y hasta un atentado: intentaron matarlo el sábado 23 de agosto de 1873, en la esquina de Corrientes y Maipú. Para su fortuna, el agresor cargó demasiada pólvora en el arma y al disparar, le estalló en la mano. Sarmiento, que era sordo, no se enteró en el momento.

La obra más trascendental de su gobierno fue la creación de 800 escuelas en todo el país. Sarmiento inculcó el sistema denominado normalismo (la Escuela Normal) en el que se educaron millones de argentinos y que integró a la mujer al ámbito docente.

Dejó el gobierno y volvió al llano: como director de Parques, senador, supervisor de Escuelas, periodista y docente. Pasó sus últimas semanas en Asunción, adonde había ido en busca de un clima menos perjudicial que el de Buenos Aires. Murió en las primeras horas del 11 de septiembre de 1888. La Masonería de Paraguay concurrió a rendirle honores. Lo embalsamaron y trasladaron a Buenos Aires, donde arribó diez días después. Por esa costumbre de evocar la muerte como “el paso a la inmortalidad”, celebramos el Día del Maestro los 11 de septiembre. Mientras que la fecha del Día del Estudiante, 21 de septiembre, ha sido elegida por ser aquella en que los restos de Sarmiento fueron repatriados.

* Fuente de este artículo del periodista y escritor argentino Daniel Balmaceda Revista Noticias (edición 1811).

lunes, 12 de septiembre de 2011

FRASES DE SARMIENTO.

Estos conceptos eran de Sarmiento y no se los llevó el viento zonda pues quedaron estas palabras escritas de su pensamiento...

“Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”.
Carta de Sarmiento a Mitre del 24/09/1861.

“Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer”.
Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13/09/1859.

DE LOS NOMBRES Y APELLIDOS DE LOS PRÓCERES ARGENTINOS.

HISTÓRICAS ARGENTINAS.
TEMAS PARA EL DEBATE Y LA OPINIÓN.



CURIOSIDADES HISTÓRICAS ARGENTINAS.

Domingo Faustino Sarmiento nunca tuvo por nombre Domingo.
Más allá de los cambios derivados de la oficina de Migraciones, cierto es que muchas figuras de nuestro país no se llamaron inicialmente como se los conoce.


En Argentina, receptora de varias oleadas de inmigración, es bastante común que nombres y apellidos hayan cambiado su factura original por algún error cometido en Migraciones; pero ése no fue el caso de Domingo Faustino Sarmiento, ilustre nativo que jamás se llamó Domingo.
Su verdadero nombre era Faustino Valentín; Domingo fue un apelativo familiar que le puso su madre, fiel devota de santo Domingo, tal como lo reconocen sus propios descendientes.
Pero curiosamente, aquel nombre de pila traspasó las paredes del hogar y se inscribió en la faz pública: como escritor, gobernador, legislador, ministro y presidente de la República, el maestro sanjuanino Faustino Valentín Sarmiento juró y firmó como Domingo Faustino Sarmiento y, como tal, pasó finalmente al bronce.
Otro presidente que ejerció con un nombre que no era el suyo fue Bernardino de la Trinidad González de Ribadavia y Rivadavia, más conocido como Bernardino Rivadavia.
Su padre, don Benito, abogado de la Real Audiencia, se apellidaba De González Ribadavia; en tanto que el apellido de su madre, una mulata llamada María Josefa, era Rivadavia, ambas veces con 'v' corta.
Huérfano de madre a muy temprana edad, al llegar a la adultez Bernardino suprimió sus dos apellidos paternos y pasó a la historia sólo con el materno, sin dar explicación alguna.
María Estela Martínez de Perón, quien ejerció como vicepresidenta y luego como presidenta de la República entre 1974 y 1976, usó su verdadero nombre para jurar y firmar; sin embargo, fue y sigue siendo más conocida por Isabel Perón, nombre derivado de su apelativo artístico: Isabelita.
A su vez, su marido y por tres veces presidente argentino, Juan Domingo Perón fue, según su acta original de nacimiento, Juan Domingo Sosa.
Su amigo y escritor, Enrique Pavón Pereyra --quien en vida del general y con su autorización, publicó "Yo Perón", la única biografía autorizada que se conoce-- reveló que había nacido como Juan Domingo Sosa el 7 de octubre de 1893 y que luego fue vuelto a anotar como Juan Domingo Perón, nacido el 8 de octubre de 1895.
No fue por error sino por necesidad: los prejuicios de la época y el fuerte elitismo existente en las filas castrenses, impedían que un hijo natural cursara la carrera militar.
De similar manera, María Eva Duarte fue en los papeles Eva María Ibarguren, antes de casarse con Perón, debido a que su padre murió en un accidente antes de que alcanzase a reconocerla.
Según el acta Nro. 728 del Registro Civil de Junín, provincia de Buenos Aires, el 7 de mayo de 1922 nació allí María Eva Duarte; pero en 1970, los investigadores Otelo Borroni y Roberto Vaca comprobaron que esa partida era falsa y que fue confeccionada en 1945, cuando ella estuvo en Junín para contraer matrimonio con el entonces coronel Juan Domingo Perón.
En su libro "Eva Perón" , Borroni y Vaca también plasmaron el hallazgo de otro documento: el acta de bautismo de Eva María Ibarguren, registrado en el folio 495 del Libro de Bautismos del año 1919 de la Capellanía Vicaria de Nuestra Señora del Pilar.
Hoy, los historiadores aceptan de modo unánime que Evita realmente nació tres años antes de lo que se creía, el 7 de mayo de 1919, con el nombre de Eva María Ibarguren; y que el acta falsificada de Junín obedeció a que de ningún modo el Ejército hubiese autorizado al coronel a casarse con una hija natural.
Originariamente, el apellido del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, llevaba zeta. Al pelearse con su padre, decidió cambiar Rozas por Rosas, para que nadie pudiera confundirlos.
Pero su nombre verdadero era bastante más largo: Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio.
El general Martín Miguel de Güemes, quien en palabras de Bartolomé Mitre "trazó con una línea imborrable la frontera definitiva de la Nación Argentina por el Norte", tampoco se llamó así: su verdadero nombre era Martín Miguel Juan de la Mata Güemes.
Por último, en 1824, cuando las hambreadas unidades rioplatenses en El Callao, Perú, se sublevaron, el soldado Antonio Ruiz, un negro liberto al servicio de José de San Martín, murió al grito de "Viva Buenos Aires" al ser fusilado por negarse a traicionar a la Patria y rendirse a la bandera española.
Pero su heroico gesto quedó registrado a nombre del Negro Falucho, apodo con el que pasó a la historia.
Después de todo, Antonio Ruiz no era su verdadero nombre, sino el de su amo, que él tomó al momento de cesar su esclavitud, como era de estilo en aquellos tiempos.

Fuente de información: Diario "La Nueva Provincia".
Domingo 1 de marzo de 2009.
http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/1/03/2009/931110.html

domingo, 11 de septiembre de 2011

VIÑETAS SARMIENTINAS



VIÑETAS SARMIENTINAS.
El escritor rionegrino Jorge Castañeda que reside en la localidad rionegrina de Valcheta (Río Negro) escribió un interesante artículo sobre el siempre polémico Sarmiento que al igual que el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, Bartolomé Mitre, Julio Argentino Roca, Juan Bautista Alberdi, Juan Domingo Perón, Evita se los defienda o pondere se los ataque o crítique siempre están son como aquella canción de Marilina Ross que sonaba en las radios de la región: "...aunque no lo vaeamos el sol siempre está, siempre está..." y siempre aparecen y diceen: ¡Presente! y Sarmiento es uno de ellos.
De este artículo que publicara el día sábado 9 de saptiembre del 2006 (como pasa el tiempo) en el suplemento cultural "Historias bajo cero" del diario regional "Río Negro" se extrae lo siguiente:

La importancia del nombre. El día 15 de febrero de 1811, nueve meses después de la Revolución de Mayo, nació en San Juan el futuro presidente Faustino Valentín Sarmiento, a quién -dice Daniel Balmaceda- "le desapareció un Valentín y se le antepuso un inexplicable Domingo. Su hijo, Dominguito (Domingo Fidel), era en realidad hijo del chileno Domingo Castro y de Benita Martínez Pastoriza. Cuando ella enviudó, se unió a Sarmiento y le dieron el apellido del padrastro. Ese día dejó de ser Domingo Fidel Castro". El misterio de los nombres, que al decir de Borges "son arquetipo de la cosa".

...

Sarmiento y la prensa. Siendo senador nacional en la sesión del 15 de setiembre de 1857 supo decir sobre los abusos sobre la prensa: "Se ha tolerado siempre y se necesita que la prensa tenga absoluta libertad de criticar, con justicia o sin ella, los actos de los que gobiernan, de los comisarios, de los jueces, etc., porque no hay en efecto otro freno que pueda contener, no los avances cometidos, sino el poder que puede ejercerse aun con la influencia de los buenos actos. Se ve todos los días en cada uno de los poderes públicos una tendencia a absorber más poder, y es sólo la prensa la que desvirtúa ese trabajo incesante. La prensa defiende a los ciudadanos, defiende la moral pública y a veces logra quebrantar la audacia de la ambición, y la influencia de esas cosas que de otro modo no pueden romperse".

A mal Sarmiento, buena podadera. Muchos adversarios tuvo el sanjuanino, algunos enconados y otros ocasionales como Alberdi, pero pocos como el poeta Martínez Villerga que tuvo la única virtud de dedicarle su soneto titulado "Sarmienticidio" hoy olvidado con toda su insignificante obra literaria, pero que vale para la polémica: "Este escritor de pega y de barullo/ que traduce, delira, o no hace nada,/ subir quiere del genio a la morada, de sus propias lisonjas al arrullo. Fáltale ciencia pero tiene orgullo,/ la paz le ofende y la virtud le enfada:/ es ciego admirador de Torquemada/ y enemigo mortal de Pero-Grullo. Tal en resumen es mi pensamiento/ acerca de este autor que lleva el nombre,/ o apellido, o apodo, de Sarmiento. Nada hay en él que agrade ni que asombre:/ carece de instrucción y de talento;/ en todo lo demás es un gran hombre". Por suerte le faltó al soneto el estrambote.