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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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jueves, noviembre 27, 2025

Adolf Hitler fue elegido por quinta vez consecutivo en su región en Namibia. Hitler dice que no comparte la ideología del dictador.


Un político llamado Adolf Hitler triunfa en Namibia: ganó las elecciones por quinta vez consecutiva.

  • El funcionario de 59 años, que comparte nombre con el dictador nazi, obtuvo otro gran resultado en su región.
  • La victoria amplía un mandato que comenzó en 2004 y se registró antes del recuento oficial de la comisión electoral.
  • Adolf Hitler Uunona ganó nuevamente su escaño en las elecciones locales celebradas el miércoles en Ompundja, en la región de Oshana, Namibia.

    La Comisión Electoral todavía no publicó el recuento oficial, pero varios medios informaron que el triunfo fue por un amplio margen. Uunona, de 59 años, logró así su quinta victoria consecutiva en esa pequeña circunscripción.

    Uunona, que comparte nombre con el dictador nazi, representa a Ompundja desde 2004 como miembro del SWAPO, el partido que nació como movimiento de liberación.

  • El distrito tiene menos de 5.000 habitantes y obtuvo un respaldo histórico en comicios previos: en 2020 alcanzó el 85% de los sufragios, según los datos de entonces. Su arraigo local y la labor de base explican en parte su popularidad entre los votantes.

    La prensa local y entrevistas anteriores destacaron su participación en la lucha contra el apartheid y su trabajo comunitario como motivos del apoyo.

    Uunona subrayó que no mantiene relación con la ideología nazi y rechazó cualquier asociación con ideas de dominación mundial, y explicó que su padre lo bautizó con ese nombre probablemente sin comprender su significado.

Respaldo local y explicación del nombre.


  • En entrevistas pasadas, Uunona explicó que cuando era niño percibía el nombre como algo normal y que, en su vida cotidiana, prefiere usar Adolf Uunona. Dijo que no tiene intención de cambiarse el nombre porque ya es “demasiado tarde” y que su trayectoria política en el distrito se definió por trabajo comunitario más que por simbologías externas.

  • El apoyo en Ompundja se atribuye a tareas concretas en educación, caminos rurales y atención social, según reseñas de prensa local. Esa labor de base consolidó su figura en un distrito pequeño donde la cercanía personal con los electores pesa tanto como la identidad partidaria.

    SWAPO, el partido al que pertenece Uunona, nació como movimiento anticolonial y lideró la lucha por la independencia. En las últimas décadas el partido viró hacia posiciones más centristas y adoptó medidas orientadas al mercado, una evolución que marcó la política nacional y también la dinámica local en regiones como Oshana.

Contexto histórico y repercusiones.

  • Namibia fue colonia alemana bajo el nombre de German South West Africa y luego quedó bajo administración sudafricana hasta la independencia en 1990. Ese legado colonial explica por qué siguen siendo frecuentes en el país nombres de origen germánico y por qué el nombre de Uunona genera atención internacional.

  • Como ya adelantamos, el triunfo confirma la continuidad de una representación que comenzó en 2004 y que, en la práctica, mantiene a un líder local con fuerte base territorial.

    Su reelección tendrá efecto inmediato sobre la gestión local y asegura que seguirá representando a Ompundja en los asuntos municipales y comunitarios mientras la comisión electoral emita el conteo oficial.

  • Hitler dice que no comparte la ideología del dictador.

  • Publicado en Diario CLARÍN.

  • https://www.clarin.com/internacional/politico-adolf-hitler-triunfa-namibia-gano-elecciones-quinta-vez-consecutiva_0_hmhzKStVHj.html

jueves, abril 17, 2025

17 de abril 2025: facllece en Villa Devoto Ronald David "Ronnie" Scott, a los 107 años.

 


Ronald David "Ronnie" Scott (Villa Devoto, Buenos Aires; 20 de octubre de 1917-Villa Devoto, Buenos Aires; 17 de abril de 2025)[1]​ fue un aviador naval argentino que se enroló en la Segunda Guerra Mundial en calidad de combatiente voluntario. Fue uno de los 4000 argentinos de ascendencia británica que se alistaron en el ejército del Reino Unido.[2][3][4]

Participación en la Segunda Guerra Mundial

Nací en Villa Devoto, es cierto, pero ¿qué otra cosa podía hacer sino ir a la guerra? Cuando alguien como Hitler mata la cantidad de personas que terminó masacrando, creo que algo hay que hacer. Eso sentía yo. Más allá de venir de una familia de origen británico, sentía que era mi obligación como ser humano.[5]

Hijo de un excombatiente escocés y una enfermera inglesa, en 1942, a los 25 años, se enrola en la embajada británica para combatir como voluntario durante la Segunda Guerra Mundial. Partió al Reino Unido a principios de 1943 como integrante de un contingente de 400 voluntarios sudamericanos que llegaron a Europa a bordo del buque a vapor Highland Brigade, que navegaba con destino a Gran Bretaña cargado con carne y cereales. En su escala en Río de Janeiro se sumaron al buque los tripulantes de tres buques mercantes ingleses que habían sido torpedeados, y en Bermuda subieron oficiales navales norteamericanos con destino a Nueva York. El buque cruzó el Océano Atlántico evadiendo a los submarinos alemanes hasta llegar a Liverpool.

En Londres, se enroló en la aviación naval británica. Recibió su entrenamiento naval en Portsmouth, tomando el número FAA/FX 582095, y se embarcó en el Queen Mary con destino a Nueva York y de ahí a Canadá, donde realizó el curso de piloto de combate en el 31 SFTS de Kingston, Ontario. Al regresar a Gran Bretaña fue comisionado a oficial con el grado de Teniente de corbeta (Sub-Lieutenant en inglés). Destinado a Glasgow, voló biplanos torpederos Fairey Swordfish y Miles Martinet. También realizó el curso de Seafire, uniéndose al escuadrón naval de cazas 794. Participó en operaciones cuyo objetivo era derribar bombas voladoras alemanas V-1 y operando como director de vectoreo en el observatorio de Greenwich, desde donde se enviaban Spitfires y Tempest a derribar las armas volantes germanas. Cuando llegó la capitulación de Alemania fue destinado a Belfast con parte de su escuadrón.[6]

Volvió a la Argentina el 25 de diciembre de 1946, luego de darse de baja con la rendición de Japón.

Vida después de la guerra.

Al volver a la Argentina trabajó por un tiempo en una empresa textil. Luego ingreso como piloto comercial en la compañía aérea nacional Aeroposta Argentina, volando DC-3 en la línea a la Patagonia. Cuando Aeroposta, que fue la predecesora de Aerolíneas Argentinas, se fusiona con otras aerolíneas para fundar esta última, Scott continuó volando como comandante de Douglas DC4 y piloto de Comet 4, y culminó su carrera volando el Boeing 747. Se jubiló con más de 23  000 horas de vuelo en su haber.

Vivió en la localidad bonaerense de San Isidro, siendo el último piloto de Spitfire sobreviviente en Latinoamérica. Tuvo dos hijos y tres nietos.[7][8]

Falleció en Villa Devoto, Buenos Aires, la madrugada del 17 de abril de 2025, a los 107 años.[1]

Referencias.

  1. ↑ 
    Saltar a:
    a b Guyot, Alejandro (17 de abril de 2025). «Tenía 107 años. Murió Ronnie Scott, el piloto argentino que combatió a los nazis»La Nación. Consultado el 17 de abril de 2025.
  2.  {{Cita web|url=https://www.infobae.com/america/historia-america/2021/03/09/ronny-scott-el-argentino-de-103-anos-que-volo-los-miticos-spitfires-para-inglaterra-durante-la-segunda-guerra-mundial/%7Ctítulo=Ronny Scott: el argentino de 103 años que voló los míticos Spitfires para Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial|fechaacceso=29 de junio de 2021|apellido=|nombre=|sitioweb=Infobae|}
  3.  Soriano, Fernando. «La extraordinaria vida de Ronnie Scott: tiene 100 años, es argentino y combatió contra Hitler»Infobae. Consultado el 29 de junio de 2021.
  4.  Villar, Bárbara (9 de noviembre de 2020). «Tiene 103 años, estuvo en la Segunda Guerra Mundial y sale a andar en bici por San Isidro»Clarin. Consultado el 29 de junio de 2021.
  5.  «La historia del piloto argentino que peleó contra Hitler y acaba de cumplir 101 años.»www.eldia.com. Consultado el 29 de junio de 2021.
  6.  Meunier, Claudio Gustavo (2018). Volaron para vivir: pilotos aliados argentinos en la Segunda Guerra MundialISBN 9874288809.
  7.  «Ronald Scott, el último sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial»Perfil. 8 de septiembre de 2020. Consultado el 29 de junio de 2021.
  8.  Apada. «Ronnie Scott, un argentino en la Segunda Guerra Mundial». Consultado el 29 de junio de 2021.
Fuente de información: Wikipedia.

viernes, marzo 08, 2024

Jeanette Campbell.

 


Jeanette Campbell nació un 8 de marzo de 1916 y fue una de las pioneras del deporte femenino en Argentina. En 1936, la nadadora se convirtió en la primera mujer argentina que participó de unos Juegos Olímpicos y lo hizo con éxito: ganó la medalla de plata en los 100 metros libres. Tenía solamente 20 años en ese momento. En el barco que viajó durante 21 días rumbo a una ciudad de Berlín dominada por Adolfo Hitler. Había 55 deportistas hombres y una mujer que representaron a la Argentina en los Juegos Olímpicos de 1936. Ella se llamaba Jeanette Campbell y, 80 años después, la hazaña que logró sigue siendo recordada.

Jeanette nació el 8 de marzo de 1916 en Francia. Sus padres vivían en la Argentina pero estaban de vacaciones en Europa y la Guerra Mundial los obligó a quedarse 2 años allí. Comenzó a nadar a los 6 años, influida por su hermana Dorotea (luego campeona argentina en 100 metros). Primero lo hizo en el Belgrano Athletic Club y, a partir de los 13, en las piletas de Ferro. Ganó el campeonato argentino de los 100 metros libres en 1932: los nadó en 1 minuto, 18 segundos, 6 milésimas (1m 18s 6) y batió el récord de Sudamérica. Sus marcas le dieron la posibilidad de competir en el Campeonato Sudamericano de 1935, organizado en Río de Janeiro. Allí no sólo obtuvo la medalla de oro en los 100 metros con nuevo récord (1m 08s 0), sino que además triunfó en los 400 metros (también con récord) y en la posta 4×100. Era la única argentina con marcas suficientes para competir en los Juegos Olímpicos y se animó a viajar rodeada de hombres durante 3 semanas a las que calificó de “aburridísimas”. Entrenó como pudo sobre el barco y en el poco tiempo que estuvo en Berlín; antes de competir se exigió al máximo. En la primera serie, ganó con nuevo récord (1m 06s . En la segunda, hasta logró récord olímpico (1m 06s 6). En la carrera final comenzó liderando, pero la holandesa Hendrika Mastenbroek tuvo una notable arremetida final y se quedó con el triunfo. El 10 de agosto de 1936, Jeanette, que había nadado como nunca en su vida (1m 06s 4) se colgó, orgullosa, la medalla de plata.

Siguió compitiendo con el deseo de tener revancha en 1940, pero las Olimpíadas se suspendieron por la Segunda Guerra Mundial. Sin motivaciones, abandonó la competencia y junto a su esposo, Roberto Peper, crió a sus hijas Inés y Susana (compitió en los Juegos de 1964), y a su hijo Roberto.

Recibió decenas de reconocimientos y honores por su trayectoria (entre ellos, el premio Konex). Sus ojos azules se apagaron en 2003, cuando vivía en el barrio de Belgrano, con 87 años.

*** Fuente: El Gráfico.

jueves, enero 19, 2023

El lavado de dinero nazi y su centro de poder en Buenos Aires.

Bancos, financieras, empresas "tapaderas" y agentes secretos. Así se triangulaban de Argentina a Suiza fortunas producto del expolio del régimen de Hitler en Europa.

E1938, el traspaso de divisas de los nazis desde Europa hacia la Argentina era tan monumental que se hizo necesario contar con los servicios de uno de los agentes mejor preparados para el manejo de esas fortunas. Richard Leute dirigía el Banco Germánico de América del Sud en la ciudad de Santiago de Chile, pero con Buenos Aires convertida en el principal centro de operaciones y bastión económico del Partido Nazi (NSDAP) en toda Sudamérica, su presencia en la capital argentina no solo que era vital, sino que fue inmediatamente requerida.

Así comenzaba a perfeccionarse un preciso sistema de lavado de dinero del nazismo mediante disimuladas operaciones que, también, incluyeron la activa participación del régimen franquista desde España con la triangulación de bienes que -en muchos casos- llegaban con la seguridad que les daba la valija diplomática.

Inicialmente el proceso estaba a cargo de la empresa "A.M. Delfino y Cía.", perteneciente a Antonio María Delfino, un acaudalado empresario local que era socio de fuertes intereses nazis y quien tenía un rol destacado en "Ferrocarriles Alemanes"; unas operaciones que se llevaban a cabo desde las oficinas que se encontraban en el antiguo palacio de la familia Cobo, sobre la peatonal y céntrica calle Florida 439. Pero llegó un momento en que la organización se vio desbordada debido a la magnitud de la llegada de divisas y fue por ésto que la "cúpula" del nazismo apuró le entrada en acción de Richard Leute, un nazi reconocido, cuya principal función como nuevo director del Banco Germánico de América del Sud en la capital argentina consistió en convertir a dólares y francos suizos todo el efectivo remitido desde Europa.


Un grupo preciso y efectivo.

En sus nuevas funciones, Leute fue muy efectivo pero no estaba solo. Contaba con el trabajo en equipo realizado codo a codo junto al financista Ludwig Freude, el auténtico "embajador nazi en las sombras" (instalado en Buenos Aires desde 1913 y dueño de varias empresas, entre ellas la "Compañía General de Cosntrucciones"), y Heinrich Dorge, presidente del Banco Alemán Transatlántico, otro pilar fundamental para la economía y los intereses financieros del régimen de Adolf Hitler en el país. A ellos se sumaba el barón Edmund von Thermann, un oficial de las SS que desde 1933 fue designado como representante diplomático oficial del Tercer Reich, aunque la última palabra en estas cuestiones la tenían Leute y Freude. El otro eslabón en la cadena de poder era Werner Koennecke, quien -desde el sexto piso del edificio del Banco Germánico de América del Sud- supo convertirse en el "contador" del NSDAP y llevaba el detallado registro y control de los números.

A partir de 1939, la inmensa mayoría del dinero que ingresaba a la Argentina desde Europa era producto del expolio que las huestes hitlerianas perpetraban al vaciar las cajas de los bancos nacionales de los países ocupados; aunque también había dinero "legítimo" generado por las firmas alemanas largamente establecidas en el país. Richard Leute gestionaba esas fortunas, las reciclaba y las enviaba con premura directamente a Suiza, a las bóvedas N°2 y N°4 e la poderosa entidad bancaria en Zürich.


El centro neurálgico del lavado.

El proceso se gestaba en una zona del centro porteña considerada como "la manzana del poder económico de los nazis". Comenzaba en el Banco Germánico de América del Sud (luego de la Segunda Guerra Mundial devenido en Banco Nacional de Desarrollo, BaNaDe), un enorme edificio con entradas por la avenida Leandro N. Alem 168 y por la calle 25 de mayo 145, donde -vale destacarlo- el Partido Nazi copaba las oficinas del cuarto piso. Luego lo actuado pasaba por la aprobación de la embajada alemana (ubicada en el edificio contiguo al del banco) y posteriormente todo se rechequeaba en las oficinas de la "Torre del Banco Germánico", una bellísima construcción de estilo "Jugen art" emplazada a pocos metros, sobre la esquina de la avenida Alem y la calle Cangallo (actualmente Juan Domingo Perón).

El banco, la embajada, el NSDAP y las dependencias de la Torre conformaban el más importante conglomerado de las actividades comerciales, económicas y financieras del nazismo local; que recibía el apoyo logístico y el sigiloso trabajo de diversas mandatarias que representaban encubiertamente a importantes firmas alemanas desde el edificio e la calle Reconquista 338, a pocas cuadras, en pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires. Allí funcionaba el centro de operaciones del Dr. Ernesto Niebuhr, el hermano de Dietrich Niebuhr que era formalmente el Agregado Naval de la embajada alemana pero que en realidad -y bajo el alias de "Diego"- era un agente nazi que operaba como cabeza de la Ettapendienst, la organización secreta de espionaje naval al servicio de los intereses geopolíticos del régimen de Hitler en un sin fin de puertos en el mundo.

Los innumerables movimientos de este "nido" de tapaderas y mandatarias fueron denunciados mediante dos documentos confeccionados gracias a las investigaciones de la inteligencia de Estados Unidos y el trabajo de legisladores antinazis argentinos. Todo quedó registrado en el "2° sumario de espionaje alemán" y en una extensa y detallada lista dada a conocer bajo el nombre de "The proclaimed list of certain blocked nationals" (Lista proclamada de determinados bloqueos nacionales) que pusieron en evidencia y desnudaron la "diplomacia paralela" en tiempos de los gobiernos de Roberto Marcelo Ortíz (del 20 de febrero de 1938 al 27 de junio de 1942) y de Ramón Castillo (del 27 de junio de 1942 al 4 de junio de 1943), y también de ciertos influyentes sectores de las Fuerzas Armadas (muy especialmente el bando del Ejército pro nazi, a partir del golpe militar del GOU del 4 de junio de 1943).

Los documentos también sacaron a la luz la llamada "contabilidad creativa con ingeniería financiera" que era funcional a las plazas bursátiles de Suiza y a los nazis y sus socios de la Argentina. El movimiento de divisas y bienes reciclados incluyó la participación directa de -al menos- unos 12 mil nazis locales (las listas originales fueron encontradas por el ingeniero Pedro A. Filipuzzi en 1984 mientras trabajaba en dependencias del Banco Nacional de Desarrollo, ex Banco Germánico de América del Sud), en su mayoría afiliados al NSDAP y a la poderosa "Unión Alemanda de Gremios".

Las operaciones llevaron a otro escenario la estrecha relación y colaboración de los nazis y la banca suiza, que años después derivó en un escándalo de proporciones y la crisis inédita que puso en jaque el futuro del Credit Suisse. Nunca antes se diseñó, puso en marcha y perfeccionó una cadena de lavado de activos de caraterísticas similares en el país.


*Publicado en Canal26.

Por Marcelo García.

Jueves 19 de Enero de 2023.

https://www.canal26.com/historia/el-lavado-de-dinero-nazi-y-su-centro-de-poder-en-buenos-aires--334695

jueves, junio 02, 2022

ANIVERSARIO DE LA REPUBLICA ITALIANA.



ANIVERSARIO DE LA REPUBLICA ITALIANA.

El 25 de abril 1945 se considera fecha de la Liberación de Italia.

Es una de las celebraciones civiles de la Repubblica italiana, elegida para recordar el fin de la ocupación alemana en Italia, del régimen Fascista y de la Segunda Guerra Mundial, simbólicamente indicada el 25 de abril de 1945, la guerra continuó durante algunos días más, hasta mediados de mayo. Udine y Cividale fueron liberadas el 1º de mayo pero los alemanes dejaron definitivamente el Friûl el 10 de mayo del 1945.

Después del fascismo de Mussolini, tras la monarquía aliada al nazismo y la onerosa participación en la Segunda Guerra Mundial -primero junto a Hitler y luego en la resistencia, con un total de 427.000 muertos entre soldados y civiles-, los italianos se rebelaron y decidieron tener una República democrática.

Fue en el histórico referéndum del 2 de junio de 1946, cuando la gran mayoría del pueblo votó por terminar con la dinastía de los nobles Savoya y mandar al exilio al rey Umberto II.

 “… supieron los colonos italianos incucar en sus hijos y nietos argentinos de hoy todo el amor que esta nación merece, pero supieron también mantener vivo en sus descendientes el amor y el orgullo que debe haber en cada uno de ellos por la patria de sus antepasados, y que estén siempre prontos a gritar con entusiasmo y amor: ¡Viva la Argentina! Pero con la frente alta y con el mismo entusiasmo: ¡Viva la Bella Italia!” (Benedetta Cipolletti de Bonoli).

domingo, abril 17, 2022

La guerra secreta de los nazis contra el cáncer encabezada por un científico de ascendencia judía.

 

Otto Warburg podría haber muerto en un campo de concentración o en una de las innumerables "razzias" que hacían las autoridades nazis para arrestar a gente que ocultaba su ascendencia judía.
Sin embargo, Otto Heinrich Warburg que pertenecía a una distinguida familia de ese origen que se remontaba hasta el renacimiento, no se escondía, y hasta gozaba de la protección del régimen porque encabezaba la guerra contra el cáncer que el régimen había declarado secretamente, porque una de sus víctimas podría ser el mismísimo Hitler. 
Los ancestros de Warburg eran judíos portugueses que en el año 1500 se habían afincado primero en el ghetto de Venecia y después en Alemania, más específicamente en Warburg (cercana al límite con Holanda) y adoptaron el nombre de esta ciudad que adoptaron como propio. En Hamburgo fundaron un banco que llevó el apellido de la familia.
El padre de Otto, Emil, era un distinguido profesor de física en Berlín quien se había convertido al protestantismo y casado con una mujer que profesaba la misma religión. Otto se crió en un medio académico. Era habitual que en su casa Einstein ejecutase el violín o Max Planck tocase el piano mientras Walther Nernst disertase sobre historia de la música. Otro se recibió de bioquímico en 1906 en la Universidad de Berlín e hizo su doctorado en Heidelberg. Tres años más tarde ingresó al centro de investigaciones más prestigioso de Alemania, el Kaiser Wilhelm Institute, la meca de la ciencia mundial donde se dedicó al estudio de la fisiología celular, en un laboratorio de investigación que recibía el aporte de la fundación Rockefeller. Esta fundación permaneció ligada de por vida a Otto Warburg, a pesar de las guerras que separaron Alemania y los Estados Unidos. 
En este marco académico Warburg publicó 508 artículos y cinco libros que en más de una oportunidad lo hicieron acreedor de figurar como candidato del Premio Nobel.
Durante la Primera Guerra participó como voluntario, fue médico del ejército y también fue herido en acción siendo condecorado con la Cruz de Hierro de primera clase.
En 1918 una serie de científicos (entre los que se encontraba Einstein) solicitó que Warburg fuese dado de baja del servicio activo para retomar sus investigaciones sobre el cáncer. 
Investigador infatigable, introdujo muchas herramientas científicas como la metodología de análisis gaseoso, un manómetro que lleva su nombre, un espectrofotómetro y distintos procedimientos para medir el metabolismo celular, especialmente la química de la respiración celular y proceso de oxidación y reducción de las células normales y cancerosas. Justamente gran parte de su prestigio se basa en el anormal metabolismo de las células cancerosas y su excesivo uso de azucares conocido como el efecto Warburg (o glucolisis anaeróbica en los tumores).
El descubrimiento de las enzimas respiratorias celulares lo catapultó a su primera nominación al Premio Nobel, en 1924, aunque debería esperar a su concesión en 1931 por sus estudios en "la transferencia de oxígeno por las células". También fue uno de los descubridores de la fotosíntesis de las plantas.
Cuando los nazis accedieron al poder en 1933, impusieron sus "leyes raciales" con las que desplazaron de sus puestos de trabajo de miles de profesionales judíos o de ancestros de ese origen. Entre ellos había algunos investigadores prominentes como Fritz Haber, premiado también con el Nobel en 1918, por la síntesis de amoníaco que había revolucionado el campo de los fertilizantes y también por el desarrollo de los gases venenosos usados por Alemania durante la Primera Guerra. El desarrollo de esta terrible arma le había valido el reconocimiento del mismísimo Kaiser, pero el rechazo de su esposa que se suicidó y la enemistad con otros científicos que no aprobaron el desarrollo de esta guerra de gases. A pesar del servicio prestado a Alemania durante la guerra y la recomendación de Max Planck a Hitler para que considerara a Haber como una excepción a la normativa racial, el mismo Führer se había resistido a hacer una excepción. Haber murió poco después en Basilea en su viaje hacia Palestina donde le habían ofrecido la dirección del Instituto Sieff.
Sin embargo, Otto Warburg, un solterón que vivía con su fiel asistente y colaborador, Jacob Heiss (una relación que algunos sostienen que era homosexual, es decir criminal a los ojos de los nazis) fue exceptuado de esta disparatada disposición que privó a Alemania de algunas de sus mentes más brillantes. ¿Por qué esta excepción?
Muchos familiares de Warburg pudieron huir de Alemania, pero su tío, el Dr. Betty Warburg murió en Sobibor, su prima Helen en Auschwitz, y otra prima, María, en el centro de eutanasia de Brandenburg. 
Las leyes raciales lo clasificaban con "Mischling" (un mestizo con 50% de origen judío). Sin embargo, Hermann Göring reconsideró personalmente el árbol genealógico de Warburg y determinó que no tenía suficientes ancestros de esa religión para ser incluido en las reglas raciales. "Yo voy a decidir quién es judío y quién no lo es", declaró lacónicamente el jerarca nazi. De hecho, tres hermanas de Warburg tampoco fueron afectadas por estas disposiciones y hasta se casaron con miembros de la alta sociedad alemana.
Parece ser que, entre las particulares fobias de Hitler, vegetariano, abstemio y que no fumaba (una antípoda de Winston Churchill), estaba un temor patológico al cáncer (oncofobia). El Führer había sido operado de un pólipo laríngeo y aunque resultó ser benigno, el temor a que se repitiese o tuviese algún tipo de malignidad fue uno de los factores que mantuvieron a Warburg inmune a la furia racial.
Poco antes de la guerra había declarado: "En breve recibiré otro Premio Nobel porque voy a resolver el problema del cáncer". Warburg era el general de una guerra secreta de los nazis contra las atipias celulares...
Por los doce años que duró el régimen nazi, Warburg trabajó sin ser molestado. Vivía en el Kaiser Wilhelm Institute y se dedicaba a sus tareas seis días a la semana. Su colaborador (y también Premio Nobel) Hans Krebs, famoso por el ciclo que lleva su nombre, decía: "La intención de Warburg de 'diluir' su sangre judía haciendo un pacto con los nazis, le creó una serie de problemas con sus colegas de otros países". Su tácita aceptación de las normas racistas que incluían el desplazamiento laboral de sus colegas no fue bien vista y su silencio lo hacía cómplice de los nazis. Aunque en algún momento se temió que fuera suspendido en sus funciones del Kaiser Wilhelm, la estrecha relación que mantenía con dos altos mandos de la SS, Viktor Brack y Phillipp Bouhler, le permitió continuar con sus tareas a pesar de que en algún momento criticó el régimen (circunstancia que solo le costó una amonestación). Después de la guerra, su actividad se suspendió apenas unos días cuando los rusos tomaron Berlín. Al poco tiempo reiniciaba su actividad dando conferencias por el mundo. 
A pesar de su acomodado vínculo con el régimen nazi, su membresía a la "Royal Society" de Londres nunca fue revocada y en 1965 recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Oxford y además de la orden "Pour le Mérite" del gobierno alemán. 
¿Acaso Warburg puede ser considerado un colaboracionista?
Muchos notables científicos alemanes como Max Planck tuvieron una actitud ambivalente, de continuar con sus actividades con alguna queja aislada, algún acto de medida rebeldía, conscientes de lo que pasaba a su alrededor (y más aún en el caso de Warburg cuando era su propia familia la que sufría las consecuencias). 
Warburg no llevó adelante experimentos inmorales, ni se valió (como otros científicos) de personas cautivas como conejillos de Indias. Durante los años del régimen publicó 105 artículos y terminada la contienda fue autor de otros 190 trabajos y tres libros. 
Los nazis obviaron sus ancestros, su probable homosexualidad y su tímido anti nazismo, y Warburg siguió siendo el líder de los estudios anticancerosos -la carta en la manga que tenían en caso de que Hitler o sus secuaces fuesen víctimas del cáncer-.
La sociedad rápidamente olvidó sus "pecados de omisión" y la fundación Rockefeller continuó aportando dinero para sostener las investigaciones de este hombre al que señalaban como encantador, culto, trabajador y aunque excéntrico, polémico, vindicativo, inmodesto y difícil de dar su brazo a torcer que no aceptaba criticas ni sugerencias. 
En los últimos años de su vida continuó su incansable trabajo sobre fotosíntesis y metabolismo en células cancerosas. Hasta el final de sus días sostuvo la idea de que el problema del cáncer residía a nivel energético y que el 80% de las atipias podían ser evitadas disminuyendo los niveles de sustancias carcinógenas. Para él, los tumores podían evitarse con una vida sana y la administración de vitaminas como la tiamina (B1). Warburg se convirtió en el ejemplo de sus propios postulados llevando una vida sistemática, practicando deportes -especialmente equitación-, cultivando sus propios vegetales, criando sus pollos y bebiendo agua de fuentes no contaminadas. 
"La verdad es más probable que provenga de un error, si este es claro y definitivo, que posiciones confusas o ambivalentes. Mi experiencia me ha enseñado que es mejor sostener una opinión clara e inteligible que demuestra ser errónea, que contentarse con una mezcla de ideas conflictivas y que pueden ser imparciales pero a veces no son mejores que no tener opiniones". 
La muerte de su querida hermana Lotte lo devastó. En 1969 sufrió una fractura de cabeza de fémur que se complicó con una trombosis venosa que lo llevó a la muerte por embolismo pulmonar. Fue enterrado en el cementerio católico de Dahlem en Berlín.

Por Omar López Mato.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/514726-La-guerra-secreta-de-los-nazis-contra-el-cancer-encabezada-por-un-cientifico-de-ascendencia-judia.note.aspx

sábado, enero 29, 2022

El dinero nazi en la Argentina: una lista y el papel clave que jugó el país en la ruta del oro de los seguidores de Hitler.

 Dos listados de las décadas del 30 y 40 y otro que el Centro Wiesenthal entregó a Menem en 1997 muestran que la Argentina fue el destino transitorio del 15 % del dinero que, luego de expoliar a sus víctimas, los jerarcas nazis fugaron al exterior. Por aquí habrían pasado hacia Suiza USD 341 millones de aquella época, equivalentes a 6.000 millones de hoy. El rol del argentino que fue ministro de Agricultura de Hitler.

Por Daniel Cecchini.

Tres documentos, originados en otros tantos países, ponen al descubierto el papel que jugó la Argentina en las inversiones de los jerarcas de la Alemania nazi y el papel jugado por un ministro del Reich de origen argentino en la triangulación de ese dinero mediante una ruta financiera que se iniciaba en Berlín, pasaba por Buenos Aires y terminaba en por lo menos un banco suizo.

Se trata de tres listados de inversores, con sus correspondientes inversiones en dólares, elaborados en distintos momentos en la Argentina, los Estados Unidos y el Centro Wiesenthal, que muestran cómo nuestro país fue el destino transitorio de alrededor del 15 por ciento del dinero expoliado por los nazis a los judíos alemanes y a residentes de los países ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

El cálculo que surge de la comparación de los tres listados es de 341 millones de dólares fugados en la primera mitad de la década de los ‘40, que equivalen a alrededor de 6.000 millones de dólares de la actualidad, si se compara el poder adquisitivo de entonces y de ahora de la moneda norteamericana.

La historia de los listados recupera también el nombre de un argentino: Richard Walther Darré, ministro de Alimentación y Agricultura, y también director de la siniestra Oficina de la Raza y Reasentamiento del Reich, cuyo nombre figura en el lugar número 51 en una de las listas de jerarcas nazis que enviaron dinero a la Argentina. De Darré poco y nada se sabía, más allá de su participación en la burocracia del Reich, hasta que el historiador argentino Carlos De Nápoli – fallecido en 2011 – contó su vida en el libro Darré – El ministro argentino de Hitler.

La lista argentina

El hallazgo del listado argentino fue producto de un golpe de suerte del investigador Pedro Fillipuzzi cuando, a principios de la década de los ‘80, recién recuperada la democracia, revisaba antiguos papeles en el sótano del viejo edificio del Banco Nacional de Desarrollo (BANADE), muy cerca de la Plaza de Mayo. Estaba en eso cuando se topó con un documento con un encabezado que decía “Congreso de la Nación Argentina”.

Al leerlo, Fillipuzzi supo que había encontrado, casi literalmente, oro… oro nazi. El documento era parte del informe que había elaborado la Comisión Especial de Investigación de Actividades Anti-Argentinas a fines de la década de 1930 y detallaba relevamiento oficial sobre las transferencias que empresarios y simpatizantes del Tercer Reich radicados en la Argentina habían realizado a bancos suizos.

No es que no se supiera de la existencia de aquella investigación oficial, pero se creía que los documentos relacionados con ella habían sido destruidos en 1943, poco después del golpe dirigido por el GOU (Grupo de Oficiales Unidos) que derrocó al presidente Ramón CastilloFillipuzzi, sin querer, había dado con la única –y olvidada– copia que había escapado al fuego. Enseguida se dio cuenta de su importancia.

En los archivos encontrados, impresos por la Cámara de Diputados escasos años antes de que fuera disuelta la Comisión Especial, se detallaban los nombres de unos 12 mil empresarios alemanes radicados en la Argentina y que habrían triangulado dinero proveniente de Alemania hacia Ginebra.

Además de las transferencias, también figuraban los listados de los miembros de la sección exterior del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, de la Unión Alemana de Gremios y de otras organizaciones nazis.

Por aquellos años, las simpatías en la Argentina por el Tercer Reich de Adolf Hitler no eran cosa secreta, al punto que sus militantes hacían actos públicos, como el multitudinario que colmó las instalaciones del Luna Park en 1938.

Lo que no se sabía –o se había “olvidado”– era la magnitud del flujo de dinero proveniente de Alemania que circulaba en la Argentina a principios de la década de 1940.

El informe norteamericano

Otro documento “olvidado” es un antiguo informe de la Administración de Economías del gobierno de los Estados Unidos. Fechado el 3 de abril de 1945 –es decir, casi coincidentemente con la rendición de Alemania– señalaba que los nazis poseían en la Argentina bienes e inversiones por un valor de entre 200 y 341 millones de dólares.

Las cifras que figuran en el documento no sólo demuestran que la Argentina había recibido alrededor del 15 por ciento de todos los activos nazis en el extranjero, sino que el monto de esas “inversiones” era aproximadamente la misma cantidad de dólares que sumaban los dineros nazis en el resto de América Latina.

El informe, muy detallado, desglosaba también cómo estaban repartidos los activos nazis en el resto de la región: Brasil, 40 millones; Chile, 20; Uruguay, 12; Colombia, 11,5; Bolivia, 8; Venezuela, 6,9; y Perú, 3,5.

Los datos del informe –que incluye nombres de personas y de compañías– volvieron a salir a la luz en marzo de 2020, cuando los publicó la agencia de noticias española EFE luego de que el Centro Simon Wiesenthal hiciera un reclamo formal al banco Credit Suisse para tener acceso a una serie de cuentas en las que se sospecha que fue a parar parte de ese dinero.

La lista del Centro Wiesenthal

En abril 1997, 23 años antes del reclamo al Credit Suisse para que revelara las cuentas destinatarias del dinero nazi, el Centro había intentado que las autoridades argentinas investigaran un listado -que entregó al Banco Central – de 334 jerarcas nazis y empresas relacionadas con ellos desde mediados de la década de los ‘30 hasta casi el final de la Segunda Guerra Mundial.

La hipótesis del Centro Wiesenthal era que el dinero, expoliado a los judíos perseguidos por el régimen de Adolf Hitler, llegó a la Argentina para financiar negocios de empresarios pronazis quienes a su vez devolvieron parte de esas “inversiones” a Europa, más precisamente a Suiza, donde fue depositado en cuentas anónimas del banco Schweizerische Kreditanstalt, antecesor del Credit Suisse.

En aquel momento, el gobierno de Carlos Menem prometió investigar el caso, pero nunca dio respuesta.

El reclamo al Credit Suisse

Quien sí aportó información al Centro fue Fillipuzzi, que a principios de 2020 le entregó una copia del listado que había encontrado en el Banco Nacional de Desarrollo. El Centro, a su vez, reclamó al banco Credit Suisse que abriera los archivos de esas cuentas, que se supone que están “latentes”.

Se estima que en esas cuentas habría, a valores de hoy, unos 33.000 millones de euros que podrían ser producto – con sus intereses e inversiones – del saqueo régimen nazi a las minorías perseguidas, lavado en la Argentina y luego enviado a Suiza.

“Creemos que es muy probable que estas cuentas inactivas contengan dinero saqueado de víctimas judías, bajo las leyes de arianización de Nuremberg de la década de 1930. Somos conscientes de que ya tiene demandantes como presuntos herederos de los nazis en la lista”, señaló el Centro el 2 de marzo de 2020 en un comunicado en el que anunciaba el pedido al Credit Suisse.

Las autoridades del Centro Wiesenthal no creen que esas 12.000 personas que figuran en la lista hayan participado en su totalidad en las maniobras de lavado del dinero expoliado, pero sí que allí están todos los que participaron de ellas.

Casi de inmediato, las autoridades del banco prometieron su colaboración pero hasta el momento –dicen extraoficialmente que por las dificultades que plantea la pandemia de Covid-19– no han suministrado la información.

El ministro argentino de Hitler

La lista que en 1997 el Centro Wiesenthal le entregó al gobierno argentino para que la investigara incluye, en el lugar número 51, a Richard Walther Darré, el ministro argentino de Hitler.

Darré nació en Buenos Aires el 14 de julio de 1895, hijo de alemán Richard Darré y la argentina Emilie Lagergrende, un matrimonio de buena posición económica que, poco después del nacimiento de Richard Walther se trasladó a la Patagonia, donde el niño pasó parte de su infancia.

Al llegar a la adolescencia, los padres decidieron que debía tener una educación europea, en Inglaterra y en Alemania. Estudió en Heidelberg y en Wimbledon. En 1914, cuando se inició la Primera Guerra Mundial, se incorporó como voluntario en el ejército alemán y fue herido en batalla.

Al terminar esa guerra estudió Filosofía y Agricultura. También se empezó a interesar por la política y participó en Artamans, uno de los grupos que luego conformarían el Partido Nacional Socialista.

La combinación entre su ideología racista y su pasión por la agricultura lo llevaron a escribir en 1928 un libro El campesino como fuente de vida de la raza nórdica, que prefigura su incorporación al nazismo y luego, con la llegada de Hitler al poder, su participación en el régimen como ministro de Alimentación y Agricultura y como director de la Oficina de la Raza y Reasentamiento del Reich.

Un vínculo clave.

Para entonces, la persecución de judíos y el robo de sus bienes eran moneda corriente. También el vertiginoso incremento de las inversiones nazis en la Argentina a través de compañías fantasmas, creadas para mover el oro y el dinero robado.

Darré tenía muy buenas conexiones con su país natal, y el Centro Wiesenthal sospecha que hizo uso de ellas en las operaciones de triangulación de dinero.

Terminada la guerra, Richard Walther Darré fue capturado por las tropas aliadas y fue uno de los jerarcas nazis juzgados en Nuremberg.

En su biografía del ministro de Alimentación y Agricultura del Reich, Carlos De Nápoli asegura: “Darré tuvo participación en la fuga de nazis hacia Sudamérica por orden expresa de Hitler. No es casual que a Córdoba y la Patagonia llegara la mayor cantidad de nazis prófugos”.

Del juicio no salió del todo mal parado. En 1949 fue absuelto de los cargos relacionados con el genocidio –lo que le hubiera valido una condena a muerte o, como mínimo, a perpetua-, pero recibió una pena de siete años por otros delitos. En 1950 fue dejado en libertad.

Richard Darré murió de cáncer el 5 de septiembre de 1953, en Munich. Si prospera la investigación sobre las cuentas “latentes” en Suiza, quizás pueda saberse con más precisión cuál fue su papel en la maniobra y cuánto le redituó personalmente.

PUBLICADO EN INFOBAE, 29 de enero del 2022.

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