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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, diciembre 25, 2023

El 25 de diciembre de 1991, el mundo vio por televisión cómo la bandera roja del Kremlin era reemplazada por la tricolor de la Federación Rusa.

 

El último día de la URSS y el nacimiento del mundo de hoy.

El 25 de diciembre de 1991, el mundo vio por televisión cómo la bandera roja del Kremlin era reemplazada por la tricolor de la Federación Rusa.

Poco antes de la Convención Republicana de 1980, un consultor le preguntó a Ronald Reagan para qué quería ser Presidente. El ex actor y ex gobernador de California respondió: “Para terminar la Guerra Fría”.

Reagan vería cumplidos sus deseos diez años más tarde, al término de sus dos periodos al frente de la Casa Blanca y cuando había transferido el poder a su vicepresidente George H. W. Bush.

La caída del Muro de Berlín y el derrumbe en dominó de los regímenes socialistas de Europa del Este en 1989 serían la antesala de la disolución de la Unión Soviética. Un hito fundamental que tuvo lugar hace exactamente tres décadas. Dando inicio a una reconfiguración del orden global que continúa proyectándose hasta nuestros días.

El 25 de diciembre de 1991, el mundo vio por la CNN cómo la bandera roja del Kremlin era reemplazada por la tricolor de la Federación Rusa. Un comunicado oficial informó que la Unión Soviética cesaba en su existencia como realidad geopolítica y como sujeto de derecho internacional.

Un punto simbólico que graficó el corolario de una cadena de acontecimientos que habían acelerado las tendencias centrífugas en el seno del imperio soviético. Acaso como una idea a la que le había llegado su hora. Sin que la voluntad de los hombres pudiera detenerla.

Como había quedado demostrado cuando fracasó el golpe de Estado de agosto lanzado por los sectores conservadores que buscaban impedir la disgregación del imperio y poner fin a la aventura de reformas lanzadas por Mikhail Gorbachov la década anterior.

Un putsch probablemente anacrónico que había acelerado los efectos contrarios a los pretendidos, actuando como un catalizador del desmantelamiento de la URSS. Una realidad que Brent Scowcroft -entonces asesor de Seguridad Nacional- puso en palabras cuando concluyó que “la era Gorbachov había terminado”. En tanto, el 15 de diciembre, el secretario de Defensa Dick Cheney había expresado que Washington había llegado a la conclusión de que el Ejército Rojo se estaba “desmoronando” al mismo ritmo que el resto de la sociedad de la antigua Unión Soviética.

Fue entonces cuando, tal vez apoderados por una dinámica en alguna medida imposible de controlar por las mismas élites gobernantes, las repúblicas soviéticas comenzaron a independizarse. Un proceso en el que las repúblicas del Báltico actuaron a la vanguardia. Y en el que el 8 de diciembre de 1991 se convertiría en una fecha fundamental. Cuando Yeltsin se reunió con sus pares de Bielorrusia y Ucrania para declarar la disolución de la Unión y la formación de la CIS (Commonwealth of Independent States).

Gorbachov, de pronto, pasó a presidir una cáscara vacía. Las decisiones de las repúblicas habían determinado que el imperio de Lenín pasara a ser una entelequia. Y la Federación Rusa se convirtió en el estado sucesor de la Unión Soviética, reconociéndosele el asiento permanente en el Consejo de Seguridad y el monopolio del arsenal nuclear.

Pero, como advirtió Zbigniew Brzezinski, “sin Ucrania, Rusia deja de ser un imperio”. Palabras con las que el ex asesor de Seguridad Nacional de la Administración Carter sintetizó en qué medida la independencia ucraniana había dejado desguarnecido al Kremlin. Una determinación que había sido implementada a pesar de las invocaciones del presidente Bush (padre) en su recordado Chicken Kiev Speech, cuando llamó a prevenir las tendencias “nacionalistas suicidas” y a mantener la lealtad a Gorbachov.

Moscú había sufrido una virtual amputación. La Federación Rusa contendría poco más de la mitad de la población de su antecesora. Más de cien millones de ciudadanos soviéticos pasaron a vivir en otro país. Pocos meses más tarde, se disolvería el Pacto de Varsovia. Imprimiendo en el liderazgo ruso lo que los politólogos denominan un síndrome de potencia disminuida y lo que los historiadores observaron como un golpe demoledor para la vocación imperial rusa, cuya última expresión histórica había sido la URSS. “Ucrania es a Rusia como Pensilvania para los Estados Unidos”, había explicado el legendario George F. Kennan. Quien advirtió tempranamente hasta qué punto la expansión de la OTAN hacia el Este sería un error catastrófico para los intereses de largo plazo de los Estados Unidos. Un extremo que se comprueba en estos días, a raíz del persistente conflicto entre Washington y Moscú por la situación en la frontera ucraniana y ante el creciente acercamiento entre Rusia y China.

Pero la pregunta que cabe hacerse es acaso si la Unión Soviética podría haber sobrevivido. O sí por el contrario podría haber colapsado años antes. Como de alguna manera planteó Andrei Amalrik en 1969 en su recordado ensayo “Will the Soviet Union survive 1984?”. En el que advirtió hasta qué punto las inconsistencias internas, las dificultades de la economía doméstica o un eventual conflicto militar directo con China estaban llamadas a hacer colapsar al experimento soviético.

Desde otra perspectiva es dable suponer que la Unión Soviética podría haber fenecido al menos dos décadas antes. De no haber mediado dos acontecimientos enormemente beneficiosos para los intereses de sus líderes. El primero tuvo lugar cuando se descubrieron enormes yacimientos en Siberia, a mediados de los años sesenta. Y el segundo se produjo después de la Guerra de Yom Kipur cuando los países árabes decretaron un embargo petrolero contra los países occidentales que habían ayudado a Israel, determinando que en pocas semanas el precio del barril se cuadruplicara.

Entonces, la fortuna había intervenido para beneficio de los jerarcas del gerontocrático Politburó de Brezhnev, quienes vieron cómo los petrodólares llenaban las arcas del Kremlin. Consolidando a una superpotencia que parecía rivalizar de igual a igual con los Estados Unidos. Los que atravesaban años de estanflación, el trauma del Watergate y -por primera vez en su historia- una derrota militar en el desastre de Vietnam.

Pero nada es para siempre. El destino jugaría una mala pasada a los arrogantes miembros del Politburó. De pronto, Moscú se había sobre-expandido. Habiendo lanzado un sinfín de ofensivas en el Tercer Mundo, creyendo que el futuro les pertenecería. Para encontrarse con el desastre de Afganistán, a donde marcharon en la Navidad de 1979 jamás imaginando el drama interminable que les esperaba.

Así como los setenta habían sido fatales para los EEUU y sus aliados de Europa Occidental, los ochenta serían una pesadilla para los soviéticos. Sobre todo a partir de la segunda mitad de esa década, cuando un pacto entre la Administración Reagan y el Rey Fahd derrumbó el precio del petróleo a partir de un incremento de la producción de crudo por parte del Reino de Arabia Saudita. Provocando una merma calamitosa en las finanzas del Kremlin, cuya economía mantenía una persistente dependencia de los recursos naturales. Generando una situación de agobio imperial toda vez que al mismo tiempo Reagan aumentaba el gasto militar, obligando a los rusos a hacer lo propio para conservar la equivalencia estratégica.

En definitiva, como explicó Henry Kissinger en Diplomacy (1994), la Unión Soviética no contaba con un aparato económico dinámico y capaz de dotarla de los recursos necesarios para desempeñar el rol global que sus líderes le habían asignado.

Una dificultad frente a la que Gorbachov nunca encontró una solución. A pesar de sus iniciativas de Perestroika(reforma) y Glasnost (apertura). Acaso el sistema comunista estaba intrínsecamente equivocado. Tal como Dmitry Volkogonov explicó en su obra The Rise and Fall of the Soviet Empire: Political Leaders from Lenin to Gorbachev (1998) que “(Gorbachov) quiso reestructurar todo sin tocar los fundamentos socialistas de la propiedad estatal, el rol de liderazgo del Partido y los objetivos del régimen comunista. No es difícil advertir que tales objetivos eran inalcanzables. Reestructurar todo y dejar intacto los fundamentos basados por Lenin era una imposibilidad lógica. El sistema comunista era imposible de reformar. Existía o no”.

Una realidad que determinaría que Gorbachov se convirtiera -como escribió Kissinger- en “un hombre atrapado en una pesadilla, que ve venir una catástrofe pero no puede desviarla ni apartarse de ella”. Para ser sucedido por Yeltsin. Quien reconoció que el comunismo había sido un “experimento’'... que tal vez debió ser practicado en un país mucho más pequeño”.

En los días que siguieron a la Navidad de 1991, Rusia viviría un período vertiginoso como tal vez ningún otro pueblo de su envergadura experimentó en tan poco tiempo en la historia reciente. De la noche a la mañana los controles de precios fueron derogados, disparando un violento salto inflacionario que pulverizó los ingresos y los ahorros de la población. Y Rusia se convirtió en el caso más extremo de la doctrina de shock que muchos promovían.

Yegor Gaidar, quien sería considerado como el “arquitecto” de las reformas económicas de la era Yeltsin describió la experiencia de tomar el control de la economía rusa en enero de 1992 como la de quien entra a la cabina de un avión a diez mil metros de altura y descubre que no hay nadie en los controles.

En un marco de gran convulsión social, el tipo de capitalismo que surgió en Rusia, a comienzos de los años 90, se parecía demasiado a la caricatura que el relato soviético había enseñado durante siete décadas a la población.

“Lo peor del comunismo fue lo que vino después”, sentenció el periodista polaco Adam Michnik.

*** PorMariano Caucino.

Publicado en INFOBAE.

Destado en color amarillo INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2021/12/26/el-ultimo-dia-de-la-urss-y-el-nacimiento-del-mundo-de-hoy/

domingo, septiembre 18, 2022

18 septiembre de 1965: se estrenó el Superagente 86.

 

18 septiembre  de 1965 se estrenó  el Superagente 86 (Get Smart, en su título original en idioma inglés).

Fue una serie de televisión estadounidense emitida originalmente entre 1965 y 1970 que parodiaba a las películas y series de espías de James Bond, Misión Imposible y el inspector Clouseau. Creada por Mel Brooks y Buck Henry, era protagonizada por Don Adams, como Maxwell Smart, el agente 86, y Barbara Feldon, como la agente 99.

Los protagonistas el agente secreto Maxwell Smart 86 y 99 trabajaban para CONTROL una agencia secreta del recontra espionaje del gobierno estadounidense, localizada en Washington D. C. que luchan contra los malos de KAOS en plena guerra fría.

“Get Smart” –título original de la serie en idioma inglés- debutó con un único capítulo en blanco y negro el sábado 18 de setiembre de 1965.

La serie se emitió en la NBC entre el 18 de septiembre de 1965 y el 12 de abril de 1969.

Después se trasladó a la CBS, donde se emitió la última temporada, entre el 11 de septiembre de 1969 y el 11 de septiembre de 1970.

El programa, una idea original de Mel Brooks, tuvo 137 episodios, algunos de ellos escritos y dirigidos por el propio Adams.  El actor interpretaba a la antítesis de los detectives secretos que por aquella época eran furor en el cine y la televisión norteamericana.

La serie era muy popular a mediados de los años 1960 y los años ´70. Ganó siete Premios Emmy y fue nominada para otros catorce y para dos Globos de Oro.

Los “Buenos” de “CONTROL” que luchaban contra el mal que eran los de “KAOS”, otra organización ultra secreta, se basaban en la inteligencia de “El Jefe”  que hacía Edward Platt, la “Agente 99” que era la actriz Barbara Feldon,  Colmillo, conocido con su nombre un perro torpe que trabaja para “CONTROL” que no desentonaba en nada con él resto.

El resto de la organización de “CONTROL”  se destacaba tanto por su torpeza  como el robot “Hymie” que en idioma castellano se lo llamaba “Jaime” el nombre preferido de la tía de Maxwell Smart de Acapulco había sido concebido para formar parte de “KAOS”, la organización del mal, pero terminó pasando a “CONTROL” (Richard Gautier), el siempre escondido “Agente 13” (Dave Ketchum) y el asistente “Larabee” (Robert Karvelas  que era el ayudante del Jefe con pocas luces).

Los agentes de “KAOS” eran tan y más torpes y ridículos, el líder era “Conrad von Siegfried” con acento alemán de la Alemania comunista  (Bernie Kopell), su asistente “Shtarker” (King Moody) y el satánico “Dr. Garra” (Leonard Strong).

Entre los artefactos se destacan el “cono del silencio” (que nunca andaba) y un "zapatófono", un zapato que se convertía en teléfono de disco o en pistola, cuando marcada el número 117, que funcionaba como celular en tiempos en los que era impensada la existencia de un teléfono móvil.

Frases como “El viejo truco de…”, “Me creería si le dijera…”, “Falló por un pelito”, “Bien pensado, 99” y “Te dije que no me lo dijeras” se hicieron populares.

En un capítulo Maxwell Smart y la Agente 99 viajan a la Argentina.

Los malvados agentes  de “KAOS” les hacen creer que son trasladados en avión hasta la Argentina, pese a que nunca habían salido de Washington.

“Por supuesto, todo encaja bien: aeropuerto de Ezeiza, el calor, el largo viaje, el hombre llamado gaucho….99, esto puede producirte un shock pero creo que estamos en mi Buenos Aires querido”, le asegura Max a su compañera, cuando son abandonados en una celda con un tono de voz “tanguero”. 

El Agente 86 llama entonces a “CONTROL” desde su zapatófono y dice: “Hola Jefe, estamos en Argentina, la tierra del tango y del churrasco”. La respuesta del “Jefe es comunicarse con la Casa Blanca y  los marines invaden a la Argentina.  Mientras la invasión se lleva a cabo la 99 y el super Agente 86 logran escapar y descubren que siguen en Washington. El capítulo finaliza con el “Jefe” llamando al presidente de Estados Unidos y diciéndole, avergonzado: “Temo que tengamos que enviar otra disculpa…a la Argentina”.

Muchos actores famosos hicieron personajes secundarios en la serie como James Caan, Victor Buono,  Johnny Carson, Barry Newman, Vincent Price, Ernest Borgnine, Merry  Anders, Bob Hope, Lyn Peters una actriz y modelo nacida en la Argentina y Martin Landau.

Años más tarde tuvo continuación, primero en dos películas “El disparatado agente 86” (1980) y “Superagente 86 ataca de nuevo” (1989). Después en una secuela en 1995, pero fue cancelada a los siete episodios.

Años después, Steve Carell y Anne Hathaway llevaron esta comedia de espionaje al cine con “Superagente 86 De Película” (2008).

miércoles, agosto 31, 2022

El hombre que cambió el curso de la historia.

Mijail Gorbachov, el ex presidente de la Unión Soviética que murióeste martes a los 91 años, fue el líder cuyas reformas en la década de 1980 cambiaron el curso de la historia.­

Cuando fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en 1985, Gorbachov heredó un sistema moralmente corrupto y en decadencia terminal, y sabía que el cambio era la única opción. ­

Con el espíritu de glasnost (apertura) liberó a los presos políticos; permitió el debate abierto y elecciones de múltiples candidatos; dio a la gente mayores oportunidades para viajar y emigrar; detuvo la opresión religiosa; retiró las tropas soviéticas de Afganistán; restringió el expansionismo ruso; y, sobre todo, ayudó a poner fin a la Guerra Fría al permitir la libertad de los europeos del Este y promover la reunificación alemana."

Al trabajar con reformadores como Eduard Shevardnadze y Alexander Yakovlev, Gorbachov demostró que era un líder soviético diferente, uno con el que Ronald Reagan, Margaret Thatcher , Helmut Kohl y George H. Bush podían "hacer negocios''.­

De ninguna manera fue un proceso libre de dolor y el propio Gorbachov nunca entendió completamente las fuerzas que había desatado. A medida que los estados satélites de Europa del Este reclamaban su libertad, la propia Unión Soviética comenzó a desmoronarse cuando las repúblicas constituyentes exigieron sus propios derechos a la autodeterminación. En agosto de 1991, Gorbachov fue depuesto temporalmente por una pandilla de intransigentes que lo retuvieron a él y a su familia como rehenes en su casa de campo en Crimea."

Aunque el complot se desintegró rápidamente, Gorbachov nunca recuperó su autoridad. Encontró en Moscú una bienvenida sorprendentemente cálida, pero el país era un lugar muy diferente. En su ausencia, el presidente ruso y ex protegido de Gorbachov, Boris Yeltsin, que había congregado una oposición masiva al golpe, se convirtió en el nuevo héroe nacional."

Aunque recuperó su puesto como presidente, Gorbachov no pudo hacer nada para detener el ritmo de los acontecimientos a medida que una república tras otra declaraba su independencia. Mientras tanto, Yeltsin había comenzado a hacerse cargo de lo que quedaba de los órganos del poder soviético."

El golpe final llegó el 1 de diciembre cuando Ucrania, la segunda república más importante de la Unión Soviética después de Rusia, votó a favor de la independencia. El 17 de diciembre, Gorbachov aceptó el hecho consumado y acordó a regañadientes con Yeltsin disolver la Unión Soviética. Cuatro días después, los líderes de 11 de las 12 repúblicas restantes en la unión aceptaron de manera preventiva la renuncia de Gorbachov. Dejó el cargo el día de Navidad de 1991.­

EL PRIMER REALISTA­.

Gorbachov fue el primer líder soviético guiado por el realismo, no por la ideología, pero aunque aflojó el control del centralismo democrático, su propósito había sido salvar a la Unión Soviética, no destruirla, y permaneció comprometido con el ideal comunista."

En sus memorias, publicadas en 1996, escribió: "La ideología comunista en su forma pura es similar al cristianismo. Sus ideas principales son la hermandad de todos los pueblos independientemente de su nacionalidad, la justicia y la igualdad, la paz y el fin de la hostilidad entre los pueblos. Es cierto que el comunismo se utilizó para camuflar un régimen totalitario. Pero en su esencia, el comunismo es una ideología humanista, y nunca tuvo nada en común con la ideología misantrópica del fascismo''.­

Hasta el final de su vida se aferró a la creencia de que existe una versión ilustrada del comunismo que podría resistir las tentaciones del totalitarismo."

Entonces, desde cualquier punto de vista objetivo, Gorbachov fracasó en su carrera como político y terminó sus días como una figura marginada y decepcionada. Sin embargo, si no fuera por él, la Unión Soviética aún podría existir. En este sentido, su carrera debe ser juzgada como un éxito consumado."

La gran ironía es que Gorbachov no buscó ni la desaparición del comunismo ni la disolución de la Unión Soviética, pero fue visto como un héroe en Occidente por haber diseñado ambos."

HIJO DE CAMPESINOS­.

­Mikhail Sergeyevich Gorbachev nació en una familia campesina rusa el 2 de marzo de 1931 en Privolnoye, un pueblo en la región de Stávropol en el Cáucaso del Norte. Su abuelo era miembro del partido y se convirtió en presidente de la primera granja colectiva establecida en Privolnoye en 1931, aunque esto no impidió que fuera arrestado por cargos falsos en la década de 1930 y enviado a Siberia. ­

Su padre también era comunista y trabajaba como maquinista en una estación de tractores local hasta que la Wehrmacht invadió la zona en 1942.­

A la edad de 15 años, Mikhail conducía una cosechadora en esa misma estación de tractores, y en 1949, después de una cosecha récord de granos, recibió la Orden de la Bandera Roja del Trabajo, una distinción poco común para un joven de 18 años. Miembro del Komsomol (Liga de la Juventud Comunista), fue elegido candidato a miembro del Partido Comunista en 1950, convirtiéndose en miembro de pleno derecho en 1952."

Su buen historial en el partido y sus calificaciones escolares le valieron un lugar en la Universidad de Moscú, donde eligió estudiar Derecho. Esta fue una elección bastante original en esos días: la ley aún conservaba un cierto nivel de excelencia académica y también proporcionaba a los estudiantes universitarios formación en retórica."

Durante sus días de estudiante, de 1950 a 1955, Gorbachov compartió una habitación con Zdenek Mlynar, quien luego saltó a la fama durante la Primavera de Praga de 1968. Mlynar consideraba a Gorbachov como un líder nato, pero otros compañeros de estudios señalaron su ambición despiadada y su tibia oposición a los excesos antisemitas de los últimos años de Stalin."

El año siguiente, 1956, fue un punto de inflexión. Se convirtió en líder del Komsomol en Stavropol y se casó con Raisa Titorenko, la hija de un trabajador ferroviario a quien había conocido en una clase de baile en la universidad de Moscú. En 1957, Raisa dio a luz a su única hija, Irina, y luego encontró trabajo como maestra.­

Desde que ingresó en el partido, Gorbachov fue ascendiendo en el escalafón hasta convertirse en 1970 en jefe del partido de su Stávropol natal con menos de 40 años."

Su especialización en economía agrícola -como no podía asistir a tiempo completo, tomó el curso por correspondencia, graduándose en 1967- le permitió a este apparatchik protagonizar una meteórica carrera y ser nombrado en 1978 secretario de Agricultura en el Comité Central del PCUS, su trampolín para alcanzar la secretaría general."

Una vez nombrado miembro del todopoderoso Politburó (1980), Gorbachov dirigió la regeneración del partido, que sufría claros achaques de gerontocracia, junto al jefe del KGB, Yuri Andrópov, quien sería su padrino político."

Una vez fue nombrado secretario general, Andrópov ya tenía en mente a su delfín como su sustituto, aunque hubo que esperar a que Konstantín Chernenko falleciera el 10 de marzo de 1985 tras apenas un año al frente del partido. "Tú no te limites a los asuntos agrícolas. Debes dedicarte a todos los asuntos de la política interior y exterior. En cualquier momento, puede ser que mañana mismo, en ti recaiga toda la responsabilidad'', le comentó en una ocasión."

Su edad, acababa de cumplir 54 años, fue sin duda un factor decisivo para su nombramiento después de que los tres últimos líderes de la URSS fallecieran en un plazo de tres años -Brezhnev, Andrópov y Chernenko-, lo que amenazaba la estabilidad del Estado.­

EN LA CIMA­.

­Como era costumbre en un líder soviético, Gorbachov criticó las fallas del líder anterior. Descartó la era de Brezhnev como un período de "estancamiento'', declarando que el modelo marxista-leninista estaba en declive irreversible."

Pero el primer año de Gorbachov en el poder le enseñó que la crisis no era meramente económica. La reforma económica, decidió, no podía tener lugar sin reformar primero las estructuras políticas: así se lanzó la perestroika, y ese movimiento fue seguido a su vez por la glasnost.­

Estos programas de reforma estaban destinados a superar la apatía de la población, así como a alentar las críticas a la burocracia. Esto le proporcionaría, entre otras cosas, municiones en su batalla para librarse de los intransigentes apparatchiks

En diciembre de 1988 presidió la disolución del antiguo Soviet Supremo y lo reemplazó con el Congreso de Diputados del Pueblo y una legislatura más pequeña y de tiempo completo, el nuevo Soviet Supremo. Las elecciones de 1989 -libres sólo en parte, pero rompiendo espectacularmente con la tradición- aceleraron el proceso de disolución.­

Fuera de casa, Gorbachov se estaba convirtiendo rápidamente en una de las megaestrellas de la política mundial. Su esposa Raisa lo ayudó. En marcado contraste con sus silenciosas y pesadas predecesoras, se deleitaba en su papel de Primera Dama. Su esposo la llamó mi general y dijo que discutía todo con ella, incluso los temas políticos más delicados. Bien educada, inteligente y siempre bien vestida, Raisa parecía una encarnación andante de las virtudes de una transformación hacia una economía capitalista.­

Sin embargo, esto no le valió más crédito entre las oprimidas víctimas rusas del comunismo. A fines de 1989, después de casi cinco años de reestructuración económica, la grave escasez de alimentos básicos había llevado a la reintroducción del racionamiento y Gorbachov se vio obligado a admitir que no había habido una mejora tangible en el nivel de vida."

Al mismo tiempo, aunque su posición se había visto reforzada nominalmente por el nuevo cargo presidencial, Gorbachov había fomentado un profundo resentimiento entre los líderes del partido.­

Acosado por críticos por todos lados, Gorbachov parecía indeciso. Los militares también estaban perturbados tanto por sus iniciativas de desarme como por el creciente movimiento independentista en las diversas repúblicas.­

En diciembre de 1990, el viejo amigo y aliado de Gorbachov, Eduard Shevardnadze, el arquitecto de su política exterior reformista, presentó su renuncia. Dos meses después, los tanques soviéticos irrumpieron en Vilna, Lituania, y en la refriega que siguió mataron a 20 personas."

La represión en los países bálticos obligó incluso a los líderes occidentales a restar su apoyo al líder soviético que, unos meses antes, había ganado el Premio Nobel de la Paz. ­

Sobre el papel, había acumulado más poder que cualquiera de sus predecesores; pero su autoridad estaba hecha jirones. En 1991 se vio obligado a aceptar la elección de Boris Yeltsin como presidente de Rusia después de haber hecho todo lo posible para evitar su ascenso."

AL MARGEN­.

Después de dejar el cargo en 1991, Gorbachov permaneció al margen, un observador a veces amargo de los años de Yeltsin y Putin y un feroz crítico del capitalismo desenfrenado de la era de los oligarcas que convirtió a unos pocos en multimillonarios pero dejó a muchos rusos en la indigencia."

Hizo varios intentos de volver a la política, ninguno de ellos exitoso. Luego de una candidatura fallida a la presidencia en 1996, estableció el Partido Socialdemócrata de Rusia, pero renunció en 2004 luego de desacuerdos internos. En 2007, fundó un nuevo partido político, llamado Unión de Socialdemócratas y al año siguiente reveló su intención de regresar políticamente, junto al ex oficial de la KGB Alexander Lebedev, en el Partido Democrático Independiente de Rusia. No funcionó."

Gorbachov siguió encontrando una bienvenida más cálida en el extranjero que en casa, incluso si la celebridad internacional a veces llegaba a costa de su dignidad. (En 1997 apareció con su nieta Anastasia en un comercial de televisión de Pizza Hut)."

Fundó la Fundación Gorbachov con sede en San Francisco en 1992 y se convirtió en miembro del Club de Roma y el Club de Madrid, una organización independiente sin fines de lucro compuesta por 81 expresidentes y primeros ministros democráticos de 57 países diferentes."

Gorbachov quedó devastado cuando su esposa Raisa murió en 1999 después de una larga lucha contra la leucemia, y admitió que durante un tiempo había coqueteado con pensamientos suicidas. En 2006 estableció la Fundación Raisa Gorbachev, una organización benéfica dedicada a ayudar a los pacientes con cáncer. En 2009, Klanzó un álbum titulado Songs for Raisa para recaudar fondos para la fundación, con una selección de baladas rusas cantadas por el propio Gorbachov acompañado por el músico ruso Andrei Makarevich.­

En los últimos años, Gorbachov ha criticado a Putin por monopolizar el poder pero defendió la anexión de Crimea y criticó la injerencia occidental en Ucrania.­

Le sobrevive su hija Irina.­

 PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/519771-El-hombre-que-cambio-el-curso-de-la-historia.note.aspx

sábado, junio 11, 2022

La niña del napalm es una mujer que no puede olvidar: 50 años de la foto.

 

“Llevo las consecuencias de la guerra en el cuerpo. Esas cicatrices, físicas o mentales, no se olvidan nunca”, escribió Kim Phuc, aquella niña, a 50 años de la foto que le cambió la vida.


Los aniversarios pueden ser esas fechas redondas sin efecto, o funcionar como un golpe de conciencia, como una fuerza demoledora. El 8 de junio pasado se cumplieron 50 años de una foto que no perdió potencia aunque haya sido publicada millones de veces, como si el tiempo y la repetición no hubieran podido desgastarla ni anestesiarnos. Es la famosa imagen, ganadora de un Pulitzer, en la que se ve a una niña de nueve años, desnuda, lacerada por el dolor que provoca el napalm, corriendo por una ruta de Vietnam.
Kim Phuc tenía 9 años cuando la pagoda budista en la que se había refugiado con su familia, cerca de Saigón, fue bombardeada con napalm. Dos de sus hermanos murieron abrasados; ella sufrió quemaduras en todo el cuerpo cuando se incendiaron sus ropas. La foto le valió a su autor, Nick Ut, de la agencia Associated Press, el Premio Pulitzer.

Esta semana, en un conmovedor artículo publicado en el diario New York Times (también en español), aquella niña, convertida hoy en una mujer de 59 años, escribió no sólo sobre aquel día sino también sobre lo que significó esa imagen, el dolor de sobrevivir quemada, la vergüenza, y la ira.
“Tal vez hayan visto la fotografía que me tomaron ese día, huyendo de las explosiones junto con otras personas: soy la niña desnuda con los brazos extendidos que grita de dolor. La imagen, tomada por el fotógrafo survietnamita Nick Ut, quien trabajaba para The Associated Press, se publicó en las primeras planas de los periódicos de todo el mundo y ganó un Premio Pulitzer. Con el tiempo, se convirtió en la imagen más conocida de la guerra de Vietnam. Nick no solo me cambió la vida para siempre con esa fotografía inolvidable, también me la salvó. Después de tomar la foto, bajó la cámara, me envolvió en un cobertor y me llevó a toda prisa a recibir atención médica. Le estoy eternamente agradecida”, escribió Kim para el New York Times.

Kim Phuc junto al fotógrafo Nick Ut, mirando los negativos de esa imagen icónica, en New York. (AP Photo/Chuck Zoeller).


Y sigue: “El napalm se te pega a la piel, sin importar lo rápido que corras y causa quemaduras espantosas y un dolor que dura toda la vida. No recuerdo correr ni gritar: “Nóng quá, nóng quá!” (“¡Quema, quema!”), pero grabaciones de ese momento y los recuentos de otras personas afirman que lo hice”, escribe, como intentando rearmar para sí misma un hecho del que todos fuimos testigos, al ver esa foto.

Para Kim no fue fácil crecer convertida en un símbolo. Hubo momentos en los que odió al fotógrafo y el trabajo que había hecho. El dolor, los rastros en el cuerpo y el recuerdo de aquellos que murieron se convirtieron en una tortura durante mucho tiempo.

“Crecí detestando esa foto. Pensaba: “Soy una niña. Estoy desnuda. ¿Por qué tomó esa foto? ¿Por qué mis padres no me protegieron? ¿Por qué publicó esa foto? ¿Por qué soy la única que está desnuda, mientras que mis hermanos y mis primos sí traen ropa puesta?”. Me sentía fea y avergonzada”, se sincera.

De niña, y luego de joven, Kim convivió con un doble dolor: físico y psicológico. El sufrimiento físico persistió pese a las 14 operaciones y los trasplantes a los que fue sometida en los años siguientes.

El otro dolor le resultó una pesadilla. “Sentía ira, amargura”, contó en varias entrevistas. Sentía que en la escuela la evitaban, y que los que la miraban sentía pena por ella, incluido sus padres. La imagen se convertía en un símbolo de la guerra, y ella misma, en el recuerdo de ese horror.

Después de las numerosas operaciones, Kim se fue a estudiar farmacia a Cuba, donde se enamoró de quien se convertiría en su marido, también un vietnamita. Las autoridades cubanas le ofrecieron a la pareja una boda costosa y un viaje de novios a Moscú.

En 1992, en una escala en Canadá, de paso hacia Rusia, la pareja pidió asilo político a las autoridades canadienses. Desde entonces, Kim Phuc, que tiene dos hijos, y ha escrito el libro “Salvada del infierno”, es embajadora de buena voluntad de la Unesco, y dirige la Fundación Kim Internacional, centrada en los niños.

“Por definición, las fotografías capturan un momento en el tiempo. Pero los sobrevivientes en esas fotografías, en especial los niños, deben seguir adelante. No somos símbolos, somos humanos”, escribe, con la precisa suavidad del sobreviviente Kim en el artículo del New York Times.

Quizás es justamente eso: ella es una sobreviviente y logró seguir adelante. Y aunque no quiera ser un símbolo, todo el horror de esa imagen nos sigue mirando.

POR VERÓNICA BONACCHI.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO,.

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sábado, septiembre 25, 2021

25 de septiembre del 2005: fallecía Donald James Yarmy, conocido como Dom Adams, actor que encarnó al emblemático Superagente 86.

 

Donald James Yarmy nació en 1923 en la Ciudad de Nueva York (Estados Unidos) tenía ascendencia irlandesa y húngara.

Segunda Guerra Mundial lo llevó a enrolarse en el cuerpo de Marines. Participó de la Batalla de Guadalcanal y, aunque pudo evitar las balas japonesas, no logró lo mismo con los mosquitos y contrajo una forma de malaria que tiene un alto índice mortal; se muere el 90 % de los que la contraen. Debió permanecer casi un año en un hospital neozelandés. Al final de la convalecencia fue dado de baja como Marine y regresó al continente.

Don Adams fué el protagonista principal de una de las series más conocidas de la televisión conocido sobre todo por su papel de Maxwell Smart en la serie Superagente 86, por la cual recibió tres premios Emmy.

Get Smart, en su título original en idioma inglés, fue una serie de éxito de la televisión estadounidense emitida originalmente entre 1965, prácticamente en los comienzos de la televisión en color. El primer capítulo fue en blanco y negro.

Creada por Mel Brooks y Buck Henry, era protagonizada por Don Adams, como Maxwell Smart, el agente 86, y Barbara Feldon, como la agente 99. Pero… Maxwell, contra todo pronóstico, nunca falla en sus misiones, gracias a su casual suerte y a la ayuda de la 99; sin contar con su infalible zapatófono, que un avanzado teléfono celular de la época cuyo cuerpo era el zapato, el que tenía un disco en la suela algo sorprendente por aquellos años como el teléfono en Batimóvil que usaban Batman y Robin. Hoy es algo que resulta común en su uso.

Otros elementos de comunicación son accesorios de ropa (corbata, pañuelo, cinturón, volante del auto, lápiz labial, entre otros). El superior de Max y 99 es el sufrido Jefe de CONTROL (el actor Edward Platt), conocido simplemente como “El Jefe”. Sin embargo en un capítulo en una escena en un juzgado el juez le solicita que diga su nombre de pila, que resulta ser Tadeo  o Thaddeus con las disculpas de 86 por preguntarle el nombre que les parece horrible. Larabee, el asistente del Jefe, se mostraba más inepto todavía que Smart.

El perro “Colmillo” que  dejó de aparecer en la serie debido a que el perro que lo interpretaba era tan incompetente como su personaje, y costaba mucho filmar sus escenas por eso era parte de CONTROL.

“El malo” de la serie es Conrad von Siegfried o simplemente Siegfried (que está representado Bernie Kopell) es el principal villano y vicepresidente de Relaciones Públicas y Terror de KAOS que habla un alemán inventado. Entre otros personajes...

Los tres actores principales Dom Adams, Barbara Feldon y Edward Pratt (que se suicida a los 58 años) no pudieron escapar del éxito de la serie, quedaron atrapados en ella de por vida a esta serie de televisión exitosa.

Cada episodio tenía grandes artistas del momento como Barbara Bain seductora actriz de la serie Misión Imposible; Evelyn Anne Peters fue una modelo, actriz y empresa de catering británica y estadounidense de origen argentino nacida en Buenos Aires; Merry Anders, Barry Newman, Julie Newmar, Susan Albert, Ann Elder, Lynn Borden, Gayle Hunnicut, Angelique Prettyjohn, Ellen Weston, Ann Prentiss, Vito Scotti, Shayn Hillyer, Karen Stelle, Nancy Kovack, entre otros.

Maxwell Smart y la 99 trabajan para CONTROL una organización super secreta del re contra espionaje localizada en Washington D. C. que combaten a los de KAOS llamada también: “la organización internacional del mal” otra organización super secreta (en plena guerra fría que son los malignos de la Alemania comunista, Rusia Socialista parodia KGB, China comunista pintados como desalmados) que son, en los hechos, tan torpes o más torpes como el Super Agente 86 y compañía de CONTROL.

En un capítulo Maxwell Smart y la 99 son secuestrados por un malvado de KAOS que se hace llamar "El Gaucho". Los convencen de que han sido trasladados a la Argentina.

"Todo encaja bien, 99. -dice Max- Ezeiza, el calor, el largo viaje, El Gaucho, creo que estamos en Mi Buenos Aires querido”, concluye Maxwell con su mejor tono de tanguero al estilo Carlitos Gardel. Y con su zapatófono, Maxwell logra avisarle al Jefe: “Estamos en la tierra del tango y del churrasco”, dice con una cadencia porteña y tanguera. 

Luego la pareja protagonista Maxwell y la 99 se fugan de sus captores y descubren que todo fue un engaño de los malignos de KAOS, que nunca salieron de Washington.

Pero una misión norteamericana ya había invadido a la Argentina nuestra se ven los aviones. En el final del capítulo, vemos al Jefe llamando al presidente de Estados Unidos: “Creo que nos tendremos que disculpar con Argentina”.

Esta serie se emitió en la NBC entre el 18 de septiembre de 1965 y el 12 de abril de 1969. Después se trasladó a la CBS, donde se emitió la última temporada, entre el 11 de septiembre de 1969 y el 11 de septiembre de 1970.

Parodiaba a las películas y series de espías, una mezcla de James Bond, El agente de CIPOL, Yo, espía con Bill Cosby y el inspector Clouseau  de “La pantera rosa”, en una serie se parodia a Misión Imposible y en otra a la serie "El fugitivo".

Los latiguillos que están bien doblados y no se les pasa el chiste de la reiteración, del recurso del uso constante de la frase. Esas líneas se fijaron en varias generaciones de televidentes: " Me creería si le dijera", “El viejo truco de...”, “Falló por un pelito...”, “Bien pensado 99”, “Te dije que no me lo dijeras” y otras tantas más.

La Warnes Bros editó en DVD los capítulos del Super Agente 86, el temible operario del recontraespionaje ganadora de varios premios EMMY que fuera restaurada.

Dom Adams era un especialista imitando a actores célebres y llegó a sacar la voz de más de cien personajes.

Su popularidad se redujo un tanto tras el fin de la serie, pero Adams, también excelente y solicitado actor de doblaje, recuperó éxito y prestigio en la década de 1980. Tras protagonizar en 1980 la película La bomba desnuda, una adaptación cinematográfica de las aventuras de Maxwell Smart, triunfó de nuevo al prestar su voz en otra serie de éxito: El Inspector Gadget.

Adams se casó tres veces. Su primer matrimonio fue con Adelaide Efantis Adams. De ella adoptó su nombre artístico Adams cansado de que con su apellido irlandés y judía de Hungría de Yarmy siempre lo llamaran último en las pruebas de rodaje que iban por orden alfabético. Se divorció en 1960. Luego, estuvo casado con Dorothy Bracken, de quien se divorció en 1976 y Judy Luciano fue su última esposa se divorció en el año 1990. En todos estos matrimonios tuvo hijos.

Su salud se deterioró en sus últimos años con la aparición de linfoma óseo y una fractura de cadera, agravado después de la muerte de su hija, la actriz y directora Cecily Adams, en el 2004.

Don Adams falleció de bronconeumonía en el Centro Médico Cedars-Sinai, en la ciudad de Los Ángeles, el 25 de septiembre del 2005.

jueves, septiembre 24, 2020

Coronavirus. Yanzhong Huang: "Es bastante probable que ya se esté gestando un Covid-21".

A Yanzhong Huang le preocupa una posible nueva "guerra fría" entre Estados Unidos y China . También lo que ocurre en Hong Kong . Y la puja entre las potencias por las supuestas vacunas, sí. Pero lo que más le preocupa al experto en Salud Global del Council on Foreign Relations de Estados Unidos es lo que no sabemos. Sobre el Covid-19 y sus posibles coletazos, como así también sobre cómo surgió. Porque si ignoramos su origen, razona, "es bastante probable" que se esté gestando su versión 2021.

"No sabemos cuándo terminará la pandemia. Tampoco podemos descartar que este virus mute y se convierta en un brote más transmisible y más letal", remarca el experto nacido en China y radicado en New Jersey. "¿Y si el virus muta y la vacuna resulta menos efectiva? Podría resultar una pesadilla".

Pesimista declarado, Yanzhong Huang observa al líder chino Xi Jinping fortalecido, y a varios jefes de Estado más interesados en descargar culpas que en hallar soluciones, "manejando la crisis de salud de una manera que resulta muy por debajo de lo óptimo", dice a LA NACION.

-¿A qué debemos prestarle atención en estos momentos?

-A la falta de cooperación y colaboración internacional. Dado que se trata de una pandemia global, se necesita una solución global. Pero allí radica el gran problema: cada país actúa por su cuenta. Mientras tengamos un país que no esté libre del virus no podremos declarar que la pandemia ha terminado. Es crítico que los países trabajen juntos y se ayuden, especialmente los países desarrollados. Tienen la obligación de ayudar a los países pobres o con baja capacidad estatal para contener la propagación del virus y ayudar a que sus economías vuelvan a funcionar. Del mismo modo, ahora estamos hablando de llegar a una vacuna. Algunos países tienen la capacidad para desarrollarla y otros tienen la capacidad financiera para pagar por ella. Esos países deben trabajar juntos para garantizar que los países pobres tengan igual acceso a las vacunas. Pero está pasando todo lo contrario. La pandemia hace más probable una nueva Guerra Fría entre China y Estados Unidos . Eso no es una buena noticia para otros países que podrían convertirse en daños colaterales de esa puja.

-¿Puede esta crisis afectar al Partido Comunista Chino? Porque en su último libro, "Política tóxica", remarca que el sistema político chino "es notablemente resistente, pero defectuoso en su esencia".

-Cuando se analiza la respuesta china a la pandemia, lo primero que debemos destacar es cuán resistente y efectivo resultó el sistema político para lidiar con el brote, a pesar de lo que fue su manejo inicial. Lo logró a través de una movilización gigantesca del aparato estatal y el uso generalizado de recursos tecnológicos de vanguardia, big data y teléfonos celulares. Así monitoreó los movimientos de las personas y contuvo la propagación del virus en un período muy corto. Para fines de marzo, China emergió como uno de los primeros "ganadores" en la lucha en la pandemia y eso ayudó a reforzar la legitimidad del partido. Fue todo un sacudón. Porque al comienzo de la crisis muchos especularon con que esto podía afectar a Xi Jinping o que podía resultar el Chernobyl del régimen. Pero resultó un gran logro para Xi: demostrando su capacidad de gobernar en tiempos peligrosos. Una encuesta reciente verificó un aumento significativo en la legitimidad del Partido Comunista Chino entre sus ciudadanos.

-Como planteó en abril, en un artículo para el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, en el que afirmó que Xi había "ganado la crisis causada por el coronavirus".

-Así es. En aquel momento me apoyé en mis impresiones y varios colegas plantearon que era demasiado optimista acerca del futuro del Partido Comunista Chino. Pero ahora tenemos los datos duros que lo confirman. La mayoría de la gente en China expresa su apoyo abrumador al partido. De hecho, también le preguntaron a los encuestados si preferirían vivir en su régimen autoritario como el de China o en una democracia liberal. Una mayoría abrumadora eligió el sistema político existente. Eso le dio más confianza al Partido para abordar temas sensibles como qué hacer con Hong Kong y extender la influencia internacional de China combinando su poder "duro", "blando" y "agudo". El "duro" podemos verlo en lo que ocurre en el Mar de China y en el estrecho de Taiwán; el "blando" es, por ejemplo, la "diplomacia de las mascarillas" o el desarrollo de vacunas, y el "agudo" es, básicamente, la manipulación de la información para afectar la opinión pública en países señalados como "objetivos".

-¿Lo que pasa Hong Kong es una amenaza seria para la seguridad global?

-Básicamente, la nueva ley de seguridad nacional que buscan imponer en Hong Kong es una sentencia de muerte para la fórmula "un país, dos sistemas" que rige entre China y Hong Kong. Tampoco es una buena señal para Taiwán, porque sabemos que esa fórmula fue diseñada en realidad por Deng Xiaoping para Taiwán en los 80, no para Hong Kong. Por lo tanto, lo que está sucediendo en Hong Kong es lo que China piensa para Taiwán. Podrá plantearme por qué el Partido Comunista adoptó ese enfoque si parece ser contraproducente, ¿verdad? Creo que se basa en una evaluación de riesgos. Pekín calibró que las relaciones con Estados Unidos ya son tan malas que imponer esa nueva ley en Hong Kong no cambiaría tanto la relación bilateral. Total, la relación con Estados Unidos no podría ser peor. Y, de hecho, la forma en que respondió Estados Unidos fue la que esperaban los líderes chinos.

-En un tuit reciente, usted escribió: "En 1972, Nixon tuvo la visión de un mundo donde las personas no estuvieran separadas por muralla alguna. Ahora volvimos al casillero de partida".

-Déjeme aclararle que creo que la situación mucho mejoró desde los 70. Dicho eso, creo que en términos de acceso a la información, los chinos viven en otra dimensión. No tienen acceso a Twitter ni a Facebook . Junto con Corea del Norte , son los únicos países que no tienen acceso al buscador irrestricto de Google. Parece algo secundario, pero es una forma de levantar un muro invisible que los mantiene aislados del resto del mundo en términos de información. Y a eso se suma el discurso que dio el secretario de Estado, Mike Pompeo, anunciando la sentencia de muerte a la política de acercamiento que comenzó con Nixon. Así que, en ese sentido, sí, volvimos al casillero de inicio en las relaciones entre China y Estados Unidos.

-Vinculo su respuesta a otro artículo suyo, en el que alertó que acaso nunca sepamos cómo se originó el Covid-19, lo cual es clave para evitar que algo así se repita. ¿Podría estar gestándose ahora un Covid-21?

-Es bastante probable, sí. Por eso creo que es importante rastrear cómo comenzó el brote. No solo es importante para terminar con la pandemia actual, sino para prevenir que puedan darse nuevos brotes similares. Porque las vacunas podrán solucionar esta crisis, pero la raíz del problema seguirá ahí, latente, al igual que el ámbito que funcionó como cadena de transmisión. Debemos encontrar las raíces del problema para encarar una solución definitiva. Llegado el caso, tendremos que prohibir el tráfico y el consumo de animales salvajes o incluso erradicar algunos murciélagos.

-¿Qué es lo que más le preocupa en el corto y mediano plazo?

-Lo que no sabemos. Estamos en territorio desconocido. No sabemos cuándo terminará la pandemia. Algunos dicen que puede tomar un par de años. Pero no lo sabemos. Tampoco podemos descartar que este virus mute y se convierta en un brote más transmisible y más letal. Y no podemos descartar una segunda ola. Si la gripe española de 1918 pudiera servirnos de guía, la segunda ola podría resultar más devastadora. Ahora estamos todos ansiosos por tener vacunas disponibles para fines de este año o principios del próximo año. Pero, ¿y si el virus muta y la vacuna resulta menos efectiva? Podría resultar una pesadilla: nos encontraría en mal estado, cansados y con menos energías para afrontar una segunda oleada.

-¿Ve algo esperanzador en todo lo que hemos vivido?

-Bueno, yo tiendo a ser pesimista [risas]. Hay pocas cosas que permitan cierto optimismo sobre el futuro. me inquieta la falta de cooperación internacional, el esfuerzo por politizar el origen de la pandemia y todo este juego de echar culpas y pasarse la pelota.

-¿Hay alguna pregunta que no le planteé y desearía abordar?

-[Piensa por unos segundos] Me gustaría ahondar en esta carrera global por llegar a una vacuna. Tenemos a Rusia declarando que tiene una y China que dice que avanza con la suya y ya comenzó a aplicarla entre sus trabajadores sanitarios y los militares, mientras que Estados Unidos y otros países desconfían de esos anuncios, y los Emiratos Árabes, Filipinas , Afganistán o Paquistán están viendo qué hacer. Es preocupante. Es probable que terminemos con otra muralla internacional, incluso con una suerte de "guerra", pero de vacunas.

Biografía

Nacido en China, se graduó en Relaciones Internacionales en la Universidad de Fudan, en Shanghai, para luego estudiar en la Universidad Johns Hopkins y completar su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Chicago.

Profesor en la Escuela de Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Seton Hall University, dirige allí el Centro de Estudios de la Salud Global y desde 2010 es "senior fellow" del Council of Foreign Relations de Estados Unidos.

Ex asesor en el área de la salud de la Clinton Global Initiative y es receptor de múltiples premios y reconocimientos, su último libro es "Política tóxica: la crisis de la salud ambiental en China y el desafío que representa para el Estado chino" (2020)

Recomendación

-Dado que millones de argentinos deben permanecer en sus casas desde hace meses, ¿qué libros, películas, música u otra actividad les recomienda para distraerse o "aprovechar" el tiempo? ¿Qué hace usted en su tiempo libre?

-Creo que hay varias películas que merecen ser vistas en relación a la pandemia. Hace unos quince años salió una que se llamaba "Outbreak", con Rene Russo y Dustin Hoffman, y aborda qué podría ocurrir si se desatara una ola de contagios en un pueblo pequeño, con la aplicación de una cuarentena y hasta la discusión sobre la eventual eliminación de todo el pueblo para salvar al resto del país. Otra, más reciente, es "Contagion", con Matt Damon, sobre un virus surgido en China que pasa a Estados Unidos. Las dos valen la pena.

Por: Hugo Alconada Mon.
Publicado en Diario "La Nación", 24 de Septiembre del 2020.