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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

lunes, septiembre 21, 2020

A raíz de Domingo Faustino Sarmiento.

 

A raíz de Domingo Faustino Sarmiento.

Por Alberto Benegas Lynch (h)

Pensamos que es oportuno aludir a Sarmiento puesto que el 11 del corriente fue el día del maestro en su homenaje. Todos los que nos dedicamos a la docencia tomamos su ejemplo en cuanto a que para enseñar bien y reducir en algo nuestra ignorancia es indispensable contar permanentemente con espíritu de estudiante al efecto de preguntar, repreguntar, indagar y cuestionar.

He vuelto a releer sobre la civilización y la barbarie de Sarmiento. La primera vez ni remotamente le saqué jugo. Leí esa obra en el St. George´s College donde estuve pupilo desde los nueve años hasta los quince que fui a un colegio en Estados Unidos. Creo que fue el único libro que abordé en esos largos años puesto que mis obsesiones eran el deporte y como escaparme a Quilmes sin que los guardias y sus perros me denunciaran. Esa lectura debió ser muy superficial y conjeturo que incompleta. En esa época, no recuerdo haber aprendido seriamente una lección. Debido a que modifiqué mi actitud respecto al estudio desde que ingresé a la universidad (merced a valores trasmitidos subliminalmente en el colegio como memoria retroactiva), conjeturo que mis dos doctorados y faenas académicas hicieron que fuera designado presidente de la Comisión de Educación en el mencionado colegio, miembro del Consejo de Fiduciarios (Board of Trustees) y fuera invitado de honor para hacer uso de la palabra en un acto de graduación en la sede de Quilmes y otro en la sede de Polvorines.

Ahora me percato de la profundidad del trabajo en cuestión de Sarmiento. Escribió el primer texto a partir de 1845, en sucesivos ejemplares del diario “El Progreso” mientras duró su estadía en Chile, en momentos que llegaba a Santiago el ministro de Rosas, Baldomero García, para protestar por la campaña de exiliados argentinos contra el tirano.

La cuarta edición la publicó en Paris en 1874 con un cambio en la secuencia del título pero el eje central de su tesis apuntaba a mostrar que la civilización equivale a la libertad y la barbarie a lo tribal y primitivo representados por el caudillismo, en este caso por Quiroga y por Aldao y, sobre todo, por Rosas “el más despótico de todos”.  En este contexto describe de modo magistral las costumbres y los usos en la pampa argentina con una pluma de gran calado y una construcción gramatical de gran potencia visual. Por el contrario, sus puntos de referencia para ilustrar la civilización los concretaba en Lavalle y en José María Paz.

Exagera las virtudes del iluminismo francés y por momentos se interna en un positivismo descarnado que ha sido refutado por numerosos autores, incluyendo a Juan Bautista Alberdi. Sin embargo, Sarmiento, además de su contacto epistolar y personal con la Generación del 37, lo apoyó a Alberdi cuando éste le sugirió a Félix Frías (en aquél momento representante de “El Mercurio” en París) que le propusiera a chilenos interesados en la educación que lo contraten a Jean Gustave Courcelle-Seneuil como el primer profesor liberal en la cátedra de economía en la Universidad de Chile, lo cual ocurrió con gran éxito. Digo al margen que  en 2010 se publicó un libro de mi autoría sobre aquel autor francés (Jean Gustave Courcelle-Seneuil. Un adelantado en Chile, Santiago, Universidad del Desarrollo).

Sarmiento ilustra la civilización con el modelo de Estados Unidos y Europa, excluyendo a España que la consideraba por entonces como una extensión de África y cargaba las tintas con sus analogías orientalistas.

En la obra que comentamos y, más aun en otras, se detiene en alabanzas al andamiaje institucional estadounidense, lo cual revela ajustado conocimiento de las ventajas de ese sistema basado en la libertad, es decir, en el respeto al prójimo y el dar rienda suelta a la creatividad de cada cual y, consecuentemente, al progreso.

Debido a que Sarmiento, con razón centraba sus diatribas contra Rosas como el máximo exponente de la barbarie y al consiguiente caudillismo (no lo conoció a Perón), a continuación recordamos citas de personalidades varias en cuanto a sus opiniones sobre ese tirano, al efecto de subrayar que estos juicios de Sarmiento sobre el máximo exponente del atropello a los derechos de las personas no es una arbitrariedad ni un desliz circunstancial.

Bartolomé Mitre destaca que Rosas fundó “una de las más bárbaras y poderosas tiranías de todos los tiempos” (en Historia de Belgrano). Esteban Echeverría: “Su voz es de espanto, venganza y exterminio. ¡Que hombre! ignorancia y ferocidad. Ninguna grandeza de alma; pequeñez de alma si, y cobardía” (en Poderes extraordinarios acordados a Rosas). El citado Domingo Faustino Sarmiento: “Hoy todos esos caudillejos del interior, degradados, envilecidos, tiemblan de desagradarlo y no respiran sin su consentimiento [el de Rosas]” (en la obra que comentamos muy telegráficamente en esta nota periodística). Miguel Cané: “Salí de Buenos Aires, porque me pesaba sobre el alma la atmósfera política que la influencia de Rosas había formado en mi patria” (manuscrito citado en Miguel Cané y su tiempo de Ricardo Sáenz Hayes).

Félix Frías: “Yo vi el espectáculo horrible de 60 indios fusilados por orden de Rosas en la plaza del Retiro en Buenos Aires. Los cadáveres de aquellos infelices, muchos de ellos con resto de vida, fueron amontonados en los carros, que los condujeron al panteón. Rosas se proponía por medio de esos espectáculos sangrientos enseñar la obediencia al pueblo de Buenos Aires. ¡Y cuantas veces ha sido preciso repetir aquella bárbara lección! […] En octubre del año 40 y abril del 42, la mazorca y los empleados de Rosas en bandas recorren día y noche las calles de Buenos Aires, degollando a los individuos cuyos nombres Rosas les ha dado. Cuando habían degollado 10 a 20 disparaban un cohete volador, señal a la policía para que mandase carros que llevasen al cementerio los cadáveres”  (en La gloria del tirano Rosas).

Juan Bautista Alberdi: “los decretos de Rosas contienen el catecismo del arte de someter despóticamente y enseñar a obedecer con sangre” (en La República Argentina 37 años después de su Revolución de Mayo). José Manuel Estrada: “Ahogó la ciudad con la campaña, la revolución liberal con la escoria colonial y apoderado del gobierno por primera vez en 1830, hizo gala de su ferocidad. En seguida […] la superabundante degradación llegó, el vaso rebosó su fetidez. La democracia bárbara, la soberanía numérica, la brutalidad moral exaltaron la encarnación más sombría de gaucho a una autocracia irresponsable” (en La política liberal bajo la tiranía de Rosas).

José Hernández: “Veinte años dominó Rosas esta tierra […] veinte años negó Rosas la oportunidad de constituir la República; veinte años tiranizó, despotizó y ensangrentó al país” (en “Discurso en la Legislatura de Buenos Aires”). Ricardo Levene: “La opinión general, el sentimiento de la sociedad, consagró a Rosas árbitro de los destinos de la provincia de Buenos Aires y de toda la República. El ambiente social se fue formando en el sentido de consolidar la dictadura […] Colocaban el retrato de Rosas en un carro triunfal que tiraban los magistrados y ciudadanos haciendo el papel de bestias. La imagen de Rosas era paseada por la cuidad y la imponían así al respeto y al miedo de la población. En las iglesias se colocaba el retrato en el altar, y los sacerdotes, desde el púlpito, exhortaban a la adoración y culto de Rosas” (en Lecciones de historia argentina).

José de San Martín: “Mi querido Goyo, es con verdadero sentimiento que veo el estado de nuestra desgraciada patria, y lo peor de todo es que no veo una vislumbre que mejore su suerte. Tú conoces mis sentimientos y por consiguiente yo no puedo aprobar la conducta del general Rosas cuando veo una persecución contra los hombres más honrados de nuestro país” (en carta a Gregorio Gómez, septiembre 21 de 1839). Paul Groussac: “Lo que al pronto distinguía a Rosas de sus congéneres, era la cobardía, y también la crueldad gratuita” (en La divisa punzó). Juan María Gutierrez: “La dominación de Rosas echó por raíces en el terreno viejo de la colonia, terreno que apenas comenzaba a desmalezarse cuando la reacción social hacia atrás se inició bajo los auspicios del oscurantismo intelectual que distinguía a los colaboradores letrados del régimen de las facultades extraordinarias” (en Obra de Echevarría).

José Ingenieros: “Rosas asoció las dos intolerancias; la política y la religiosa. Así encontró los resortes más íntimos de su dominación […] su política de reacción contra la democracia y el liberalismo necesitó del disfraz fanático que le traería como aliados todos los hombres de reposado espíritu colonial” (en “Las ideas coloniales y la dictadura de Rosas”).

Florencio Varela: “[El sistema rosista] consiste en que no tengamos hogar, ni propiedad, ni libertad individual; en que la mitad de de una generación se pase con las armas en la mano; en que los campos no se cultiven, y la educación se abandone, y ningún trabajo útil se emprenda, y los principios de la moral se vayan poco a poco abandonando, hasta desaparecer y dejar al hombre la sola vida estúpida y material que se asemeja a la bestia; si, en eso consiste, mandones dementes y frenéticos” (en Rosas y su gobierno). Sin duda que esta selección de textos en parte compilados por el buen amigo Bernardo González Arrili es insignificante al lado de todo lo escrito sobre esta tiranía abyecta…todavía resuenan las palabras condenatorias de escritores de la talla de José Mármol y de Jorge Luis Borges para mencionar solo dos plumas adicionales de distintas épocas en una galería de opiniones que se extiende por doquier.

Sarmiento nos advierte de los esfuerzos descomunales que significa la civilización siempre basada en la cultura, la cual, a su vez, implica la comprensión de los valores y principios de una sociedad libre. Asimismo, nos pone en  guardia de lo fácil que es destruir la civilización a manos de los caudillos, ignorantes del significado y trascendencia de la libertad. Es bueno repasar sus escritos para fortalecer anticuerpos, especialmente en momentos en que los dictadores de antaño están volcándose hoy -con o sin votos- al primitivismo nacionalista, siempre imbuidos de una superlativa megalomanía.

Cada vez que se enfrenta el totalitarismo con la libertad -cualquiera sea el país y cualquiera la variante totalitaria que ataca y se desliza bajo muy diversos disfraces- estamos colocados en la brutal encrucijada sarmientina de barbarie y civilización y, en esa situación de peligro mortal tenemos la obligación moral de reaccionar. Esto va en primer término para la atrocidad del terrorismo guerrillero y el horror del de ésta época, el espanto del terrorismo de Estado de antes y el de ahora y, en segundo lugar, para todos aquellos que  con sus acciones y omisiones abren camino para que tengan lugar las mencionadas ponzoñas que destrozan la convivencia civilizada.

https://independent.typepad.com/elindependent/2020/09/a-ra%C3%ADz-de-domingo-faustino-sarmiento.html#more

domingo, septiembre 20, 2020

"En el mundo de hoy se progresa con empresas y capital privado". Más de diez firmas internacionales han anunciado este año que dejan el país.

 


MARCELO ELIZONDO ANALIZA LAS RAZONES Y EL IMPACTO DEL EXODO DE LAS COMPAÑIAS EXTRANJERAS

"En el mundo de hoy se progresa con empresas y capital privado".

Más de diez firmas internacionales han anunciado este año que dejan el país. Los problemas económicos estructurales y una visión pesimista del futuro las alienta a irse. Duro golpe al empleo. Urge modificar el esquema de valores.

Cada una de las noticias que da cuenta de una empresa extranjera que decide abandonar la Argentina es como un martillazo en el dedo. El impacto es un dolor que se interpreta en términos de pérdida de empleo directo e indirecto. Pero también es fruto de una lectura corporativa que, por razones económicas estructurales, parece no vislumbrar un futuro auspicioso en el país.

Curioso, como ocurría con algunas viejas tiras cómicas o dibujos animados, cada martillazo de estos es festejado de manera hilarante por un sector de la población que milita posturas al borde del ridículo. Las empresas se van dejando su tendal de desempleo, pero no todos parecen comprender la gravedad del hecho de cara al porvenir.

Por eso es que Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), insiste en que lo primero que debería hacerse en la Argentina es reconstruir un sistema de valores que hoy está hecho escombros.

"Acá hay un clima antiempresa, antiéxito, no está claro que tener éxito económico sea un valor. Existe un cuestionamiento hacia el que progresa y evoluciona", enfatiza. Y dice que sólo después se deben abordar las cuestiones técnicas, léase las reformas necesarias para volver a captar inversión extranjera directa y encausarnos por el sendero del crecimiento sostenido.

- ¿Por qué se van las empresas de Argentina?

-Creo que hay una conjunción de factores por el cual se está produciendo este fenómeno. Cuando una empresa decide irse de un país es porque antes ha evaluado muchos aspectos previamente. No se trata de una decisión intempestiva y por supuesto que no es fruto de una sola causa. Tengo la certeza de que son varias las razones. La decisión surge entonces de un complejo de razones que obviamente son integrales. A partir de allí, hoy con la foto de la economía argentina, el nuestro es un mercado que pierde atractivo. Es un mercado con una población empobrecida, con poder adquisitivo en retroceso, una plaza inestable, con una tasa de inflación imprevisible. También la política cambiaria es imprevisible y las tasas de interés no la fija el mercado sino la política. En estas condiciones es muy difícil planificar para una compañía.

-No son variables que vayan a corregirse en el corto plazo.

-La segunda razón es que si se miran los antecedentes, venimos con muchos desequilibrios en la economía, con profundos desarreglos. Y, en tercer lugar, mirando hacia adelante el panorama no es alentador. No hay perspectivas de corrección, de poner en orden la macro, eliminar regulaciones obstructivas, pacificar el entorno económico congestionado por conflictos y discordias políticas. Hay muchos factores de poder pujando. Si como empresario veo que todo eso se puede corregir, tal vez intento continuar. Pero hoy la realidad argentina genera malas expectativas para las empresas.

-¿Los ahuyenta el presente y además hacen una lectura negativa a futuro?

-Creo que hay un problema de fatiga mirando hacia adelante. Lo objetivo es la foto de hoy, el escenario actual, y lo subjetivo es lo que se proyecta hacia adelante, donde no se vislumbra ninguna corrección. No hay una agenda política que lo marque. Argentina puede tener un empeoramiento del contexto económico, un salto inflacionario, presiones cambiarias, persistencia de la escasez. Las empresas que se van dependen del mercado externo y acá hay límites para las exportaciones y para las importaciones, escasez de dólares. No he hablado con ellas, pero sí asesoro a muchas compañías y esa es la sensación.

-¿Con qué plazos suele instalarse una empresa de ese calibre en un país?

-Ninguna empresa se instala pensando en que se va a ir del país. Piensa, en realidad, en que no se va a ir nunca, aunque tal vez luego se vaya. Depende del tipo de empresas, pero en general trazan planes a 3 y 5 años. Eso justifica la recuperación de la inversión. Hay que pensar que las compañías deben realizar el montaje del sistema de producción, invertir en sus propios fierros, edificios, muebles, máquinas. También en capital blando, conocimiento, management, tecnología, recursos humanos. Debe, además, invertir en proveedores, rodearse de un ecosistema de proveedores de insumos confiable. Esto implica un largo plazo. Por otra parte, también toman financiamiento para quedarse.

CEGUERA

-Un sector celebra la noticia: ¿Hay una ceguera ideológica? ¿Se cree que el Estado puede tapar todos los agujeros?

-Es un disparate. Hemos llegado a un grado de ideologización que es ridícula. En ningún lugar del mundo quieren que se vayan las empresas, ni siquiera en los gobiernos más estatistas. Hasta los países comunistas proponen que vengan las empresas. Todos están en carrera para el fomento de la inversión y la radicación de compañías. Para esto bajan impuestos. Hay un estudio de los últimos años que muestra que desde que empezó el siglo XXI la carga impositiva promedio ha bajado en el mundo del 28,5% al 23%. Hasta los nórdicos, que se caracterizaron por ser países con altos impuestos, bajan para competir y atraer inversiones. Todo el mundo está compitiendo por eso. Más de 100 países bajaron el impuesto corporativo. La inversión extranjera es clave, atrae tecnología, genera puestos con alta capacitación y formales. Además, requiere de un ecosistema de proveedores que exige un alto estándar de calidad, lo cual hace a la economía más virtuosa. Las empresas internacionales son las que más exportan. Los países que crecieron en exportaciones son los que tienen más capital internacional. Es una locura festejar que se vaya una empresa. Argentina necesita empresas para crecer, tiene pocas. Tenemos una tasa de inversión bajísima, que llega al 15% del PBI cuando en el mundo el promedio es 24%.

-¿Nos estamos desacoplando del mundo?

-Creo que sí. La Inversión Extranjera Directa crece porque los países se esmeran en recibirla, no es un hecho aislado o espontáneo. Para esto las economías abren mercados, quitan regulaciones. La inversión genera empleo, paga impuestos, consigue dólares. No entiendo el sentido de que la Argentina siga en este proceso que ha generado tan malos resultados, empobreciéndonos. Vamos a contramano del mundo. Es inobjetable. La realidad es que el hecho de ir a contramano no nos está dando buenos resultados. No estamos cada vez mejor. La tasa de pobreza crece, el empleo formal es menor. Tenemos mayores problemas fiscales, escasez de dólares.

-La merma en la recepción de inversiones lleva años. ¿Es un problema estructural?

-Es un problema sistémico. Un sistema es un montón de partes vinculadas entre sí. Acá el sector público está desbordado y no se puede financiar. Hay fuerte inflación, alta deuda pública, elevada presión impositiva. Tenemos una regulación obstructiva que desalienta a las empresas, y una economía cerrada que impide importar y exportar. Todo esto deja escasez de dólares y crisis recurrentes. Además, el régimen laboral es muy complicado. Mucha gente quedó afuera y perdió capacitación. Por esto ahora es muy difícil reincorporarlos. Tenemos pocos acuerdos internacionales y aranceles carísimos. Por otra parte está el funcionamiento de las instituciones, con pocas certezas de si se cumplen las leyes. Todo depende demasiado de la política. Hay un montón de factores que motivan para que pasen estas cosas. Mientras en la última década la inversión extranjera cayó 20%, en el mundo creció 10%.

-¿Cuánto pesa la legislación laboral? En Falabella remarcaron que esa es una dificultad para hallar un socio o desprenderse de la firma en la Argentina.

-Es sistémico. Hay ruido por muchos factores. Uno de ellos es el tema de las importaciones. Hay que importar insumos, bienes de capital. Supongo que Falabella deberá importar lo que vende en sus góndolas. En lo que hace a las exportaciones, un factor relevante es el tema laboral. La legislación local es muy rígida. Hoy el mundo avanza hacia la flexibilización para dar dinamismo y mejorar la innovación. En la Argentina el costo laboral es altísimo, más allá de los sueldos. En materia de aportes las cargas son elevadas, y ahora quieren incrementarlas. El tercer tema es la conflictividad laboral. Tenemos un problema de conflictos recurrentes. Entonces hay un montón de factores de no adecuación. Brasil hizo una reforma laboral, Chile es más flexible. Lo más probable entonces es que los elijan a ellos y no a nosotros. Igualmente no hay que caer en el facilismo de que el único o el principal problema argentino son el laboral, la presión impositiva o la inflación. Es un problema general, integral, donde todos los factores influyen.

PESIMISMO

-¿Qué tipo de señales hay que dar para que nos vuelvan a elegir? No habrá cambios estructurales al menos en el corto plazo.

-Claramente no los habrá. Además hay problemas subjetivos que tienen que ver con el clima que se vive en la Argentina. Hay un clima de pesimismo que se va contagiando. Las propias personas físicas se quieren ir. Entonces se genera un ambiente de pesimismo que agrava la cosa. Hay que buscar una corrección, que también es integral. Esto pasa por patrones generales, valores que son predominantemente distintos. Acá hay un clima antiempresa, antiéxito, no está claro que tener éxito económico sea un valor. Existe un cuestionamiento hacia el que progresa y evoluciona. El Gobierno amenaza con un impuesto a la riqueza. Y hay una parte de la sociedad argentina que coincide con eso. El tema de los valores debe ser predominante y anterior a las herramientas técnicas que hay que corregir. Tenemos que ordenarnos en valores distintos. En el mundo de hoy se progresa con empresas, capital privado, innovación, participación internacional. No hay que tenerle miedo al cambio. Debe haber cambios en los líderes morales, los sindicatos, en los empresarios, en todos. El segundo tema es ponernos de acuerdo en que hay costos políticos que pagar. El Gobierno anterior no quiso pagar esos costos. Si la política no corrige el sistema, se terminará enfermando.

-¿Qué deben cambiar los empresarios?

-El tercer punto, en mi opinión, es la conducta de las propias empresas. Los empresarios tienen que pedir que se corrijan las malas políticas e invertir. No tienen que negociar con las dificultades. Si piden protección del Estado porque no son competitivas por culpa de la Argentina, no va. Tienen que salir a modernizarse, innovar, a cambiar esa cultura.

Por Gustavo García.

Publicado en Diario "La Prensa", domingo 20 de Septiembre del 2020.

"No sé si nos vamos a seguir saludando con un beso o un abrazo".

"No sé si nos vamos a seguir saludando con un beso o un abrazo".

Oscar Fay tiene 82 años y es un bioquímico fogueado en todos los desafíos. Su experiencia y conocimiento le permiten medir la peligrosidad del coronavirus. "La vacuna no es una lluvia bendita que salva al que moja", dispara, antes de hablar sobre los inevitables cambios de hábitos sociales.

Al tomar noción de la novedad del coronavirus, en enero pasado, Oscar Fay se quedó un buen rato con una mano en el mentón y en silencio. Pensó: “Esto será distinto”. Activo durante seis décadas entre el laboratorio y la actividad académica, este bioquímico rosarino ya enfrentó períodos difíciles con el surgimiento del virus del sida, cuando los pacientes morían sin tratamiento, o el de la fiebre hemorrágica del Ébola, que parecía sin cura. Pero nunca había enfrentado una pandemia que obligara al mundo entero a suspender durante un año las actividades económicas y los hábitos sociales.

A los 82 años Fay habla con energía guardando equidistancia de la exaltación y el desánimo. Entiende que con el Covid-19 hay espacio para el optimismo porque —no tiene dudas— habrá más de una vacuna. Pero advierte que cuando la población empiece a recibirlas habrá que seguir un largo año más con las precauciones del presente.

“Tendremos vacuna en la primera parte del año que viene y estimo que los efectos benéficos se verán hacia finales de 2021. Pero para que el virus no tenga posibilidad de replicarse será necesario que dos tercios de la población del mundo estén inmunizados y eso requerirá tiempo. Es importante no mentir. Una vacuna no es una lluvia bendita que salva al que moja. La gente deberá entender que cuando haya vacuna deberá seguir rutinas de distancia, poniéndose barbijo y lavándose las manos con jabón otro año más. Hay que plantearlo desde ahora”, dijo Fay.

Para el rosarino el virus acabará por ser controlado. Pero como ente biológico tiene una dimensión fenomenal, con un impacto mayúsculo por su irrupción sorpresiva. Va ganando el virus en su acción y en su presencia, cree el bioquímico, porque es arduo descifrar su tarea. “Se comporta como un parásito porque aprovecha la energía del que lo aloja, y avanza. Hay un tiempo de tres a cinco días desde que la persona se infecta en que el virus se fortalece sin que podamos saber que está. Esto hace que no funcionen los testeos previos”, observa. La ventaja de tiempo que tiene el virus hace que sus consecuencias sean impredecibles. El Covid puede pasar como una gripe común sin que el huésped, que está contagiado, se dé cuenta. “En el 40 o 50 % de los infectados funciona así. En otro porcentaje la persona puede tener síntomas. Y esos síntomas puede que generen elementos de defensa que le permitan al afectado, al cabo de diez o doce días, eliminar la infección. Pero a otras personas, que sufren alguna comorbilidad como dificultades respiratorias, diabetes o hipertensión, o también por la elevada edad, se les va complicando la perspectiva”, sostiene.

La dificultad para descifrar al coronavirus tiene que ver con su funcionamiento. Cuando el organismo recibe un agente desconocido que lo agrede genera una respuesta de defensa. Esa defensa actúa como mecanismo en cascada, con moléculas que tratan de destruir la célula infectada. Estudiar cada partícula que compone el virus permite establecer su genoma. Los anticuerpos van a bloquear una especie de llave con la que el virus entra a la célula sana. Eso forma una memoria inmunológica que queda grabada en pacientes ya curados de virus previos.

“Pero este mecanismo en el caso de este coronavirus es tan estrepitoso y tan rápido que desincroniza la respuesta inmune”, dice el investigador. “En otros virus un individuo afectado toma una pastilla, un antiviral, con el que le rompe la estructura al virus y este no puede seguir replicándose. En el Covid-19 esta terapia farmacológica no pudo ser encontrada porque las partículas que son parte de la respuesta inmune se desacoplan y se van muy rápido”. Esa fugacidad, sostiene Fay, hace que sea tan difícil estudiar su estructura y su funcionamiento.

Al conocer la estructura molecular del virus se podría actuar contra la forma en que el virus fabrica las espigas, o llaves, que le permiten entrar a las células. Si sabemos cómo el virus las fabrica es factible obtener proteínas, teniendo el molde, y así producir vacunas. “Ese es el mecanismo de las vacunas. Cuando le rompemos la llave el virus no puede entrar, no puede vivir, y yo estoy protegido”.

La ansiedad por la vacuna no deja ver la sorprendente velocidad aplicada a la producción que, intuye Fay, permitirá tenerla en un semestre. “Me tomé el trabajo de ver cómo se lograron las 24 a 27 vacunas que Argentina tiene en su programa de inmunización. El promedio de tiempo que llevó desde identificar al agente de infección hasta lograr la vacuna es de siete a ocho años. Para la vacuna de polio tardamos 30 años. Hace solo nueve meses que este coronavirus está entre nosotros y hablar de tener vacuna en un año es admirable”.

Hasta hace unos años la agencia estadounidense FDA exigía un mínimo de 80 % de eficacia para conceder la patente a una vacuna que se fuera a comercializar. “Hoy si alguien tiene una vacuna 50 % efectiva, que es una moneda al aire a cara o cruz, la FDA la autoriza. Hace diez años eso no pasaba. Hoy estamos en un momento en que la ley se vuelve tolerante. A fin de año podríamos tener ofertas de vacunas”.

Para que el virus no tenga posibilidad de replicarse será necesario que dos tercios de la población del mundo estén inmunizados. Esto implica 4.500 millones de personas vacunadas. Conocer la dosis, las vías de inoculación y los efectos secundarios, envasarla y distribuirla requerirá mucho tiempo. Es una producción a gran escala. “Pero lo que llevará más tiempo es que la gente entienda que cuando esté la vacuna al día siguiente de aplicada no volveremos a hacer lo que hacíamos el año pasado. Primero hay que vacunar al de mayor riesgo, al que trabaja en el frente del problema, a los que tocan a pacientes. Y por más precauciones que se tomen, siempre habrá contagios. Me preocupa que se piense que cuando el milagro de la vacuna se produzca el mundo estará salvado. No será así”.

¿Quedarán cambios persistentes en la sociedad y en los hábitos humanos como marca del Covid? Es presumible que sí. “Cuando se supo que el cólera se transmitía por agua los ingleses impulsaron el tendido de redes de agua corriente. Cuando tuvimos el sida, para el cual no hay vacunas, hubo claros cambios culturales, tanto en educación sexual como en transfusión de sangre. Hay una respuesta social que se construye con estas experiencias fuertes y hay cosas que van a cambiar con aboluta seguridad. No sé si nos vamos a seguir saludando con un beso, o con un abrazo, o compartiendo los cubiertos. ¿Qué expresión más social de cariño que hacer una mateada? Va a costar dejar eso. Pero yo soy optimista. Creo que para fines del invierno que viene vamos a poder estar vacunándonos masivamente. Y que el efecto benéfico se va a ver hacia final de 2021”. 

No alcanza hablar de epidemia para definir lo que imponen virus como el Covid-19. “Esto se llama sindemia, que es la sincronización de efectos que se van sumando, problemas graves de salud que afectan a una población en un contexto socioeconómico crítico. Hay gente que cerró su negocio, que se enfermó de otra cosa y no pudo ser atendida, otra que tiene carencias agudizadas por la recesión. Es algo más que un bicho lo que está jorobando. Hay consecuencias colaterales más graves al estrago que produce el virus que provienen de una carencia social”.

El decreto nacional de aislamiento social de marzo se decidió para preparar a un sistema de salud hoy exhausto. Fay defiende esa decisión. “De no haber tomado prematuramente las medidas que tomamos la estructura sanitaria del país no habría aguantado. Creo que la gente en general se ha cuidado aunque entiendo que se canse cuando no se ve el final. Me conformaría con que haya más equidad en la prestación de salud preventiva. Así como cuidamos al enfermo hay que cuidar al sano. Que se alimente bien, que tenga controles. No hay que actuar con la enfermedad declarada, sino antes”.

—¿A qué se refiere con eso?

—Lo que se viene será preocuparnos mucho más por todos los seres vivos de manera lógica. No es conveniente poner un montón de hospitales. Nos conviene dar cultura, educación, alimentos, vivienda, conceptos éticos, porque un chico que reciba esas ventajas crecerá con menos necesidad de ir al hospital. No es un problema solo de la Argentina. 

Oscar Fay es doctor en Ciencias Bioquímicas de la UNR, pero por haberse graduado en el Instituto Politécnico de técnico químico se define como un "polipibe". Fue docente universitario durante 48 años y es el creador del Centro de Tecnología en Salud Pública en la UNR. Tomó parte en el diseño de planes e implementación de inmunización dentro de la OMS en África, China y América. Integró la Task Force para la vacunación contra hepatitis viral B en la Amazonia. A los 82 años, sigue trabajando e investigando en Rosario.

Publicado en Diario "La Capital" de Rosario, domingo 20 de Septiembre del 2020. Imagen del mismo Diario rosarino.

https://www.lacapital.com.ar/edicion-impresa/no-se-si-nos-vamos-seguir-saludando-un-beso-o-un-abrazo-n2610703.html

sábado, septiembre 19, 2020

Suecia y la pandemia: ¿historia de éxito o de fracaso? por Inés Capdevila.


Todo país enfrenta al coronavirus a su manera; no hubo, en estos casi 10 meses de pandemia, ni recetas infalibles ni modelos enteramente errados. Uno, sin embargo, es el blanco del análisis, críticas, elogios, polémicas: Suecia.

Con su enfoque tan alejado de las fórmulas rápidas de confinamiento total o parcial, la nación nórdica eligió una estrategia que casi ningún otro país siguió y de la que la gran mayoría de los especialistas del mundo desconfiaron de entrada.

La manera tan propia de cada nación incluye la estrategia sanitaria, el estímulo económico, el mapeo demográfico, la estructura productiva o la disponibilidad de recursos administrativos y operativos para apuntalar el sistema hospitalario; comprende también la memoria de otras epidemias, la historia social, el consenso o disenso político, la cohesión, el respeto por las normas, las miradas sobre la relación entre sociedades e individuos, la inmigración, la religión, la visión de la muerte y de la vida.

Todos son ingrediente que construyen el espíritu y cultura de una nación. Todos son elementos que Suecia incorporó, abierta o tácitamente, en su fórmula contra el Covid-19: aprender a convivir con el virus para controlarlo, sin la voluntad de confinar a la sociedad, pero con la determinación de cambiar sus hábitos.

Mirada desde septiembre, la claridad de la retrospectiva muestra que, de entrada, Suecia se enfrentó a un acierto fundamental y a un error igualmente esencial. El primero fue entender que la pandemia era una lucha a largo plazo, no solo de meses, que, en lugar de acciones restrictivas, demandaba medidas sustentables económica y socialmente en el tiempo a un nivel que no condujera a la saturación del sistema de salud.

"Es un modelo integral para que se sostenga en el tiempo, no solo en lo sanitario, sino también en lo económico, lo social, lo psicológico", explicó a LA NACION un virólogo argentino que hizo su doctorado en Suecia y que hoy trabaja en Estados Unidos.

El desacierto, sin embargo, fue ignorar el costo de la estrategia y no concentrarse en la protección del grupo más expuesto a semejante determinación, los adultos mayores.

Así como cada país tiene su propia receta, muchas naciones pasaron por estadios de éxito o fracaso en estos 10 meses, desde Australia o Nueva Zelanda hasta Corea del Sur o Alemania. Es el caso de Suecia.

En abril y mayor, cuando las muertes -en su enorme mayoría de adultos mayores- se acumulaban fue usada como moraleja por los expertos y gobiernos que les habían advertido sobre el peligro de evitar el confinamiento y apuntar, solapadamente, a la inmunidad de rebaño. Ese capítulo le dejó a Suecia un título sombrío del que hoy le cuesta desprenderse: es uno de los países europeos con mayor cantidad de muertes por millón de habitantes y está 13° en el listado global (la Argentina está 26°).

El acierto, en cambio, empezó a aflorar a fines de julio ya, cuando la curva de infecciones comenzó a bajar y la de muertes se acható casi por completo. Desde un primer momento, las autoridades sanitarias de Suecia, encabezadas por Anders Tegnell, niegan que la intención disimulada de su estrategia haya sido alcanzar la inmunidad de rebaño o que el sueco sea un modelo antipandemia exportable.

Así como ese concepto comenzó a prender en los países que, por razones sociales o económicas, buscan evitar nuevas cuarentenas, la estrategia sueca es también usada como alimento para la polarización política en otras naciones.

Desde Estados Unidos a la Argentina, Suecia fue empleada como ejemplo de lo que debe o no debe hacerse para enfrentar el coronavirus con éxito.

La derecha rescata su "respeto por las libertades individuales", mientras que la izquierda cuestiona el supuesto desinterés de las autoridades suecas por la vida de los más ancianos. Ese debate global se repite, claro, en la propia Suecia. Pero irónicamente esas críticas se invierten: la derecha y la extrema derecha le reprochan al gobierno de centro izquierda y a Tegnell -también de izquierda- una política más restrictiva, sobre todo en las fronteras.

1.El plan y el espíritu sueco

Al mando de la Agencia de Salud Pública, Tegnell fue el encargado de diseñar el plan sanitario, sobre el cual ni el premier ni los ministros pueden intervenir ya que el organismo que encabeza es independiente del poder político. Fue a fines de febrero y principios de marzo, cuando suecos que regresaban de sus vacaciones de ski en Austria o de viajes de trabajo a Irán comenzaban a instalar el virus en el país.

A medida que la pandemia avanzaba sin control por la Europa del sur, Suecia y sus vecinos escandinavos empezaron a cavar sus trincheras. Pero mientras las defensas de Dinamarca, Noruega y Finlandia adoptaron la forma de cuarentenas obligatorias por varias semanas, el comando sanitario sueco eligió otras tácticas, una basada en la equilibrar la protección de la salud nacional con valores arraigados en la historia del país.

"La estrategia del coronavirus sueca es la versión sanitaria del enfoque de 'defensa total' de la seguridad nacional que tiene el país desde la Segunda Guerra Mundial", escribió, en julio, la politóloga sueca Elisabeth Braw en una columna en el sitio Politico EU.

Ese enfoque implica la participación, directa o indirecta, de cada sueco en la defensa de su país ante una amenaza nacional. "No es una estrategia de 'cada uno para sí mismo' -como ocurre en Brasil o Estados Unidos- sino 'todos por la comunidad'", agregó.

Ese llamado a la acción colectiva ante una amenaza común fue lo que llevó a Tegnell a evitar el confinamiento y confiar en la respuesta individual de cada sueco. Así, el plan antipandemia, excluyó la cuarentena e incluyó un fuerte llamado al distanciamiento social y a trabajar y estudiar desde los hogares y la recomendación de cerrar los negocios e instituciones no esenciales y de no viajar y no usar el transporte público. Fueron todas sugerencias, no órdenes.

Las escuelas secundarias y las universidades cerraron, pero no las primarias y jardines. La Agencia de Salud y Tegnell argumentaron que cerrarlas no solo le complicaría la vida al personal de salud con hijos pequeños sino que también sería "inmoral" porque pondría presión sobre los hogares de menores ingresos.

A diferencia de la mayoría del resto de los países, Suecia tampoco transformó en obligatorio el uso de tapabocas, bajo el argumento de que no hay evidencias concluyentes sobre su beneficio para bajar la probabilidad de contagio.

La estrategia tuvo también una pata operativa sobre el sistema sanitario. Con salas de terapia más desprovistas que las de otras naciones europeas, la Agencia duplicó el número de camas críticas (pasó de 5,8 por 100.000 habitantes a 10 por 100.000). Reforzó los testeos, aunque nunca los llevó al número de sus vecinos y abandonó el rastreo de contactos una vez la circulación del virus fue local.

2. Del fracaso inicial...

Alarmados por la pandemia, los suecos escucharon el llamado oficial al cuidado y se retiraron de las calles, no tanto como sus vecinos escandinavos pero lo suficiente como hacer caer significativamente los índices de movilidad.

De acuerdo con el monitoreo de movilidad de Apple, mientras la actividad bajó un 60% en Noruega y un 55% en Dinamarca -ambas con confinamiento- en Finlandia y Suecia se redujo un 40%, el mismo nivel que hoy presenta la Argentina (a principios de abril fue del 80%).

La caída de la actividad y el repliegue voluntario de los suecos no alcanzó, sin embargo, a detener las infecciones ni las muertes. Ambas curvas fueron, desde un comienzo, en proporción, más elevadas que las de sus vecinos.

La de muertes lo fue de una manera notable al punto que se convirtió en la gran catástrofe de la estrategia sueca, eje de críticas internas y globales y un fuerte mea culpa oficial, en junio.

El 90% de las casi 5900 muertes fue entre mayores de 70 años y esos decesos ocurrieron en los dos primeros meses de la pandemia.

La Agencia de Salud y el gobierno fallaron allí donde habían prometido concentrarse más, la protección de los más viejos. ¿Qué fue lo que ocurrió y por qué? La respuesta no es lineal e involucra no solo enormes descuidos oficiales sino también un debate médico ya de larga data: ¿unidades de terapia intensiva o cuidados paliativos? ¿Intubar o no?

El 49% de los muertos vivía en geriátricos y otro 25% eran adultos que recibían asistencia pública en sus hogares, un servicio de cuidado de la tercera edad provisto por las 290 municipalidades suecas.

"Las muertes que no se dieron en las UTI fueron fundamentalmente de personas ancianas. Hay un debate a nivel nacional en Suecia sobre el apropiado nivel de tratamiento a personas ancianas con Covid-19. Una amplia porción de personas de edad que habrían recibido tratamiento en otros países, en Suecia no lo hicieron. Es razonable concluir que muchos pueden haber muerto como resultado de eso. Los datos internacionales sobre pacientes ancianos con Covid-19 en terapia intensiva muestran que una fracción sustancial de ellos se recuperan", explicó a LA NACION Peter Kasson, especialista en ingeniería biomédica en la Universidad de Virginia, que estudia la gestión sueca de la pandemia.

Haciéndose eco de un debate que, como otras facetas de la pandemia, divide a los especialistas el virólogo argentino que hizo su doctorado en Suecia -y prefiere mantener el anonimato- opinó que lo que hizo una parte del sistema de salud del país nórdico no fue "desatender a los más ancianos", sino evitar el encarnizamiento médico, con cuidados paliativos en lugar de intervenciones invasivas que salvan vidas pero las dejan deterioradas.

Las quejas de los familiares de pacientes que finalmente murieron sin intervención en los geriátricos fueron dolorosas y muchas. También dramático y letal fue el descuido de los servicios de salud pública a la hora de proteger a los ancianos en sus propios hogares.

"Las autoridades de la salud pública no prestaron atención a lo que se sabe ya sobre la transmisión del Covid-19, particularmente el rol de los asintomáticos o presintomáticos y a la eficacia de las máscaras. Los cuidadores de los ancianos no estaban bien protegidos y aislados, y eso condujo a un sustancial contagio de los adultos mayores", concluyó Kasson.

3. Al éxito actual

¿Podrían haberse salvado esos más de 5000 ancianos si otra hubiese sido la estrategia sueca? Como todo lo que afecta al coronavirus, las opiniones son divergentes.

En un estudio publicado hace unas semanas en el Journal of Econometrics, el matemático y economista Sang Wook Cho llegó a la conclusión de que si Suecia hubiese seguido las medidas de confinamiento que aplicaron Dinamarca, Finlandia y Noruega, Suecia habría tenido un 25% menos de muertos y un 75% menos de infecciones.

Claro que la biblioteca dividida implica visiones opuestas. En su estudio llamado "¿Funcionan los confinamientos? Un contrafáctico de Suecia", un grupo de investigadores holandeses y suecos crearon un modelo de simulación con el que concluyeron que "la dinámica de la infección en Suecia no habría sido diferente si se hubiese impuesto una cuarentena".

"Descubrimos que, aun en la ausencia del confinamiento, los suecos ajustaron considerablemente sus actividades. Eso sugiere que la restricción social voluntaria es esencial para resolver el rompecabezas de la cuarentena", añadieron los investigadores.

El repliegue voluntario de los suecos fue posibilitado, en parte, por rasgos demográficos, sociales y económicos que facilitaron esa decisión. El 45% de los hogares suecos son unipersonales (lo que dificulta la transmisión intrafamiliar) y el teletrabajo ya era un hábito afianzado antes de la pandemia y creció con fuerza este año por lo que cientos de miles no se veían obligados a abandonar sus casas. La contracara es que, en el Gran Estocolmo, los barrios con mayor incidencia de contagios y muerte son los que albergan, mayormente, a inmigrantes.

Si el número de muertos obligó al gobierno a pedir disculpas públicas y a prometer reparar los errores, el aislamiento voluntario y la estrategia pública de distanciamiento comienzan a darle la razón a Tegnell, que había prometido que en el otoño boreal se comenzarían a ver los resultados de su plan.

El otoño boreal llega en dos días y hoy Suecia, calificado hace unos meses por The New York Times como Estado paria por su plan, disfruta de una verdadera primavera de la pandemia.

Con 1300 casos diarios, los contagios tuvieron su pico alrededor del 24 de junio; y a partir de allí esa curva comenzó una sistemática caída, que se mantuvo imperturbable incluso ante la intensa vida en las calles durante el verano.

Más aún, ese pico de casos de junio no se trasladó a la curva de muertos, que desciende sin pausa, señal de que -efectivamente- Suecia empieza a remediar los errores que condujeron a la catástrofe de sus geriátricos.

Mientras tanto, los vecinos escandinavos, que corrían siempre por detrás de Suecia en número de contagios, empiezan a ser testigos nerviosos de cómo sus curvas remontan de a poco, en especial la de Dinamarca.

¿Cómo explica la Agencia de Salud su éxito relativo frente a sus vecinos?

 

"Tenemos situaciones diferentes, nosotros no venimos de un confinamiento total hacia una apertura. Tenemos el mismo nivel de medidas de marzo y eso también puede ser un factor detrás del diferente avance aquí que en otros países", dijo Tegnell ayer.

Sugirió además que más suecos tienen inmunidad al virus. "Eso hace más difícil la transmisión que en otros países, donde menos gente se infectó", agregó.

¿Cuántos la tienen? ¿Los suficientes como para alcanzar la inmunidad de rebaño? Otra vez las investigaciones divergen.

Un estudio de julio estimó que menos del 10% de los suecos cuentan con anticuerpos, un escalón muy lejano de la inmunidad de rebaño. Pero una investigación del Instituto Karolinska, el centro de estudio más prestigioso de Suecia, calculó que un 30% de la población ya tiene inmunidad cruzada.

4. El ambiguo impacto económico

De ser esa la proporción de inmunidad, el país podría transcurrir el otoño, que ya se augura inquietante para el resto de Europa, con calma y capacidad de concentrarse en la reconstrucción de la economía, luego de la peor recesión de su historia.

La protección de la economía fue, desde el comienzo, una prioridad para el gobierno sueco en su plan de convivencia con el virus. Y lo logró. Pero, a juzgar por el desempeño de algunos de sus vecinos, no del todo.

En junio, desde el FMI hasta el Banco Central sueco proyectaban una recesión de entre 7 y 10%. Con la desaceleración de la pandemia y el achatamiento de las curvas, los pronósticos mejoraron, para todos los países escandinavos, que son los que mejor soportarán la tempestad económica en Europa este año.

Hoy, las estimaciones oficiales apuntan a una contracción anual de 3,6% contra una de 4,5% para Dinamarca y de 2,5% para Noruega y Finlandia.

La relativa apertura de la vida en Suecia permitió que el consumo o se derrumbará como en casi todos los países del mundo. Sin embargo, la actividad económica se paralizó porque la pandemia y las cuarentenas neutralizaron la producción y la demanda en todo el mundo, un fenómeno devastador para una nación dependiente del mundo a través del comercio exterior.

Por: Inés Capdevila.

Publicado en Diario “La Nación”, 18 de Septiembre del 2020.

El 55% de las pyme asegura que cerrará si la cuarentena sigue un mes más.

 

Los encuestados no son personas elegidas al azar: se trata de un sondeo hecho entre 495 dueños de pequeñas y medianas empresas (pymes) que respondieron sobre la continuidad de sus compañías en el contexto de la cuarentena que cumplirá seis meses en estos días.

El trabajo de la consultora Opinaia, realizado entre junio y julio, arroja estos resultados. Ante la pregunta de “cuánto cree que su empresa pueda resistir sin tener que cerrar”, el 23 por ciento de los dueños contestó que “un mes o menos” y el 32 respondió “de dos a tres meses”, que se cumplirán en octubre. Entre ambos grupos, los que dijeron que no resistirían nuevas extensiones de la cuarentena suman 55 por ciento.

En tanto, el 15 por ciento dijo que resistiría “de cuatro a cinco meses”, que se cumplen en diciembre, y el 30 contestó “seis meses o más”.

Los ingresos de los empresarios pymes, según la encuesta, se vieron afectados durante la pandemia con aislamiento. El 74 por ciento dijo que disminuyeron, el 17 que se mantuvieron igual y solo el 9 que aumentaron.

Entre las mayores preocupaciones de los hombres de negocios encuestados figuran la inflación, con 73 por ciento, la presión tributaria, con 70, y la recesión, con 67.    Fuente e imagen: Noticias Perfil.

https://noticias.perfil.com/noticias/informacion-general/encuesta-entre-pymes-el-55-por-ciento-cerrara-si-la-cuarentena-sigue-un-mes-mas.phtml

viernes, septiembre 18, 2020

Nación anunció que sigue el aislamiento social hasta el 11 de octubre.

El presidente Alberto Fernández anunció hoy la extensión del aislamiento social, preventivo y obligatorio hasta el 11 de octubre y advirtió que "la pandemia no permite descuidos", sobre todo en un momento en que "la ciudadanía comienza a relajarse" aunque los casos de coronavirus siguen creciendo en América.

La prórroga se anunció en un mensaje enviado a través de las redes sociales por la cuenta oficial de Casa Rosada, con la voz en off de una locutora que destacó que la nueva prórroga, como siempre, fue decidida "a partir del diálogo" con todas las provincias, tal como se viene haciendo desde que comenzó el aislamiento, el 20 de marzo.

Publicado en Diario "Río Negro", 18 de Septiembre del 2020.

jueves, septiembre 17, 2020

17 DE SEPTIEMBRE DE 1948: EL GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN OTORGA AL DOCTOR RAMÓN CARRILLO, FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA LA LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES ENDÉMICAS.


17 DE SEPTIEMBRE DE 1948: EL GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN OTORGA AL DOCTOR RAMÓN CARRILLO, FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA LA LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES ENDÉMICAS.

“Mire Carrillo, me parece increíble que tengamos un Ministerio de Ganadería que se ocupa de cuidar a las vacas y no haya un organismo de igual jerarquía para cuidar la salud de la gente". Perón a Ramón Carrillo, primer Ministro de Salud. Año 1945.

El gobierno de Perón por ley otorga amplias facultades a Salud Pública –a cargo del Dr. Ramón Carrillo- para combatir las endemias comenzando la grandes batallas contra el bocio y el paludismo.
Este hombre nacido en Santiago del Estero, ciudad pequeña por aquel entonces, llegó por las circunstancias de la vida y de la historia a convertirse no sólo en el primer Ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina, sino en quien el tiempo reconocería como mentor y ejecutor del Plan Sanitario mejor diseñado y ejecutado en el país.
Elaboró un plan de más de cuatro mil páginas, llamado "Plan Analítico de Salud Pública” y divide al país en zonas sanitarias que permitió, a modo de ejemplo,  llegar con la vacunación antivariólica y antidiftérica hasta los pueblos más aislados y distantes de la Argentina, llegar con Hospitales a la línea sur rionegrina como Sierra Colorada y Comallo, lugares del territorio rionegrino que eran y son alejados e inhóspitos que denota un PLAN EN SERIO para la Salud.

- "Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas." Dr. RAMON CARRILLO.

En sólo ocho años, se construyeron 4229 establecimientos sanitarios en todo el país. Esto amplió la capacidad hospitalaria en 130.180 camas. Jamás antes ni después la salud pública argentina recibió un impulso de esta magnitud.
La tasa de mortalidad infantil disminuyó claramente y la esperanza de vida al nacer aumentó de 61,7 años promedio a 66,5 en menos de una década. En 1947, inaugura el "Instituto de Medicina Preventiva" y su gestión edita el "Plan Analítico de Salud Pública de la Nación". En 1949, publica su obra "Política Sanitaria Argentina", considerada –junto con "Teoría del Hospital" (1953)– un tratado de consulta, aún hoy, en todo el mundo. Aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954, cuando se retira. 
Erradicó, en sólo dos años, enfermedades endémicas como el paludismo, con campañas sumamente agresivas. 
Hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas. Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000. Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. Redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil.
“Los argentinos debemos saber que el Servicio Nacional de Salud británico, considerado ejemplo de un sistema universal y público, data de 1949. Ya para entonces el sistema público de salud argentino superaba al británico, tanto en recursos aplicados como en resultados obtenidos” (“Ramón Carrillo, un paradigma para el siglo XXI” autor Pedro M. Borio, diario “La Nación”).
Impulsó y creó la especialización de médicos higienistas, hoy sanitaristas. Innovador, crea en 1948 los centros de salud, e inaugura los primeros 50.
Ramón Carrillo había llegado a Belem do Pará, una localidad situada en el norte del Brasil el 1° de noviembre de 1955 “declarado "ladrón de nafta", su figura y su obra fueron silenciados por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu”.
En Belen Do Pará, en marzo de 1956 Carrillo le anuncia a su esposa que le quedan nueve meses de vida, luego de analizar un examen médico que se había realizado. Su pronóstico fue acertado, el 28 de noviembre de 1956 el doctor Ramón Carrillo sufre un accidente cerebro-vascular y es internado en el Hospital de Aeronáutica, donde finalmente fallecería el 20 de diciembre de 1956 a las 7 de la mañana.
Fue enterrado en el Cementerio Santa Isabel de Belem do Pará hasta que, en 1972, sus hijos repatriaron los restos para enterrarlos en su provincia natal Santiago del Estero.