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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, octubre 17, 2025

Ramón Carrillo.


 “La mala vivienda, la alimentación inadecuada y los salarios bajos tienen tanta o más trascendencia en el estado sanitario de un pueblo, que la constelación más virulenta de agentes biológicos”. Esto opinaba Ramón Carrillo, un destacado neurólogo y neurocirujano, que llevó a cabo una transformación sin precedentes en la salud pública de nuestro país desde una concepción social de la medicina. Creía que ésta debía orientarse “no hacia los factores directos de la enfermedad –los gérmenes microbianos– sino hacia los indirectos”, las condiciones sanitarias.

En 1946 Juan Domingo Perón lo designó al frente de la Secretaría de Salud Pública, más tarde elevada al rango de ministerio. Durante los ocho años de gestión, en combinación con la Fundación Eva Perón, realizó una tarea titánica. Entre 1946 y 1951 se construyeron 21 hospitales con una capacidad de 22.000 camas. La fundación construyó policlínicos en Avellaneda, Lanús, San Martín, Ezeiza, Catamarca, Salta, Mendoza, Jujuy, Santiago del Estero, San Juan, Corrientes, Entre Ríos y Rosario. Se estableció la gratuidad de la atención de los pacientes, los estudios, los tratamientos y la provisión de medicamentos. Un novedoso tren sanitario recorría el país durante cuatro meses al año, haciendo análisis clínicos y radiografías y ofreciendo asistencia médica y odontológica hasta en los lugares más remotos del país, a muchos de los cuales nunca había llegado un médico.
Recomendamos, junto al Laboratorio GADOR, la biografía de Ramón Carrillo. En medio de grandes avances tecnológicos y científicos y de la sucesión de guerras Carrillo se hacía tiempo para pensar en torno a la importancia de la cultura, la reflexión y la meditación. “El hombre de hoy –sostenía– ha hecho sus esclavos a la electricidad y a la fuerza nuclear y será pronto el empresario de las fuerzas del mar y del sol. Estamos frente a un poder catastrófico que puede ser peligroso para el hombre mismo. La civilización vuela en aviones y cohetes, mientras que la cultura recorre todavía a pie los caminos del mundo. El hombre actual ha perdido la buena costumbre de la reflexión y la meditación. Llegará a la luna antes de haber extirpado de sí mismo algunos resabios bárbaros que lo empujan a la guerra y a la destrucción. A la destrucción de su propia obra. ¡Tremenda y trágica paradoja!”. Ramón Carrillo.

domingo, septiembre 17, 2023

La salud argentina: homenaje a Guillermo Rawson.

 

El 15 de septiembre de 1865 se fundó la ciudad de Rawson, actual capital de la provincia de Chubut. Fue así nombrada por los colonos galeses en honor al Dr. Guillermo Colesbery Rawson Rojo (1821-1890), médico sanjuanino de padre norteamericano. En esa época, no existía el cargo de Ministro de Salud Pública (recién se creó en 1947 con el nombramiento del Dr. Ramón Carrillo). A pesar de esto, Rawson promovió la salud pública desde el Ministerio del Interior, donde se desempeñaba como funcionario del gobierno del general Mitre. Por tal razón, se lo considera el primer sanitarista argentino. 
El hecho viene a colación porque no hay muchas ciudades en el país que honren a un médico (por ejemplo, la localidad de Wilde es por el tío del Dr. Eduardo Wilde, quien también fue Ministro de Educación y Justicia de Roca, autor de la ley de educación laica, libre y gratuita que no tiene ni un retrato en ningún colegio de Argentina). 
Mire que hemos tenido médicos de nivel en Argentina, pero solo Rawson y Mazza gozaron del privilegio de ser recordados con una localidad... y el primero lo fue por su condición de político y no de profesional de la salud.
Como decíamos, Guillermo Colesbery Rawson fue el gran sanitarista argentino y co-creador de la Cruz Roja junto a Toribio Ayerza en 1880. 
Su padre había llegado a San Juan desde Estados Unidos, invitado a permanecer en el país por el doctor Colesbery, uno de los médicos que atendieron a San Martín.
La relación entre ambos compatriotas fue tan estrecha que el primogénito, nacido en 1821, tenía como segundo nombre el del colega de su padre.
Rawson conoció a Sarmiento en su adolescencia y estudió italiano junto a Domingo para leer la obra del Dante en su versión original (más o menos en la misma época Bartolomé Mitre aprendía la misma lengua, pero con Garibaldi, y con el tiempo traduciría la primera versión al español de la “Divina Comedia”).
Rawson formó parte de la generación del '37, junto con Mitre, Cané, Tejedor, Alberdi y Gutiérrez, que influyó en la política y cultura argentina, primero como opositores  al régimen de Rosas y luego en el proceso de reorganización nacional. 
Rawson recibió una esmerada educación que supo aprovechar gracias a su notable inteligencia e inventiva. Incluso, a los 19 años se había anticipado a la creación de un código Morse para facilitar las comunicaciones.
Mientras estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires, se ganó el respeto de profesores y compañeros por sus sólidos conocimientos que excedían lo estrictamente profesional. Tal era su desempeño que el rector de la universidad, Paulino Gari, le concedió el título de médico sin necesidad de presentar la tesis correspondiente.
El doctor Claudio Mamerto Cuenca, médico y poeta trágicamente asesinado durante la batalla de Caseros, le dedicó una sentida página al Dr. Rawson, auspiciando un futuro brillante para él. No se equivocó el Dr. Cuenca. 
Así y todo, aunque estaba exceptuado de entregar una tesis, Rawson la presentó y publicó su trabajo sobre enfermedades hereditarias en 1845, cincuenta años antes que se presentaran las Leyes de Mendel. 
Vuelto a su provincia natal, pronto fue el médico de las familias encumbradas de San Juan, donde también se involucró en política a punto de ser elegido como miembro de la Legislatura, sin descuidar su trabajo asistencial. Cuando Rosas reclamó el apoyo de San Juan para enfrentar a Urquiza, Rawson fue el único legislador que alzó su voz en disenso. Cuando Urquiza se impuso en Caseros, el doctor pronunció un ferviente discurso en su apoyo, pero se opuso al gobernador Benavídez y estuvo preso por 15 días. 
En 1866, fue elegido diputado por San Juan para asistir al Congreso de Paraná. A pesar de una reticencia inicial, decidió participar y, a los pocos días era nombrado vicepresidente de la Cámara. Su intensa labor en pro de la unión nacional (recordemos que Buenos Aires se había separado de la Confederación) y su ahínco por dotar a la nación de leyes progresistas y liberales lo ungió como uno de los políticos más destacados de la reorganización nacional. Lo llamaban “el cerebro y corazón de la República”.
Por sus antecedentes e idoneidad, Mitre no dudó en nombrarlo Ministro del Interior, y junto a luminarias como Rufino de Elizalde en Relaciones Exteriores y Dalmacio Vélez Sarsfield en Hacienda. Desde este puesto, Rawson promovió la colonización, la expansión del ferrocarril y la implementación del telégrafo, ya que Morse había dado cuerpo a la fantasía adolescente de Rawson. 
Su gestión fue ardua, llena de escollos, con intervenciones de las provincias, descalabros políticos y hasta la tan debatida guerra con el Paraguay. 
Su nombre surgió como el natural sucesor de Mitre para la presidencia, pero en los comicios de 1868 fue derrotado por su conterráneo.
Rawson continuó su tarea como legislador, pero sus conocimientos médicos lo convirtieron en el referente de la salud pública, especialmente después de las epidemias de colera y fiebre amarilla que azotaron distintas localidades del país. Fue el primer profesor de Higiene del país y se destacó no solo localmente, sino que sus trabajos se publicaron tanto en Francia como en Estados Unidos (en la exposición del centenario en Filadelfia). En 1879, fue aceptado por la American Antiquarian Society y el 10 de junio de ese año, siguiendo el convenio de Ginebra y la obra de Jean Henri Dunant, fundó la Cruz Roja Argentina cuyo primer presidente fue el oftalmólogo Pedro Roberts.
En el campo de la medicina, Rawson publicó estudios sobre la salud en las casas de inquilinato de Buenos Aires, donde no solo existían enfermedades y trastornos, sino que allí se gestaba la desorganización social por las miserias e injusticias de las que sus habitantes eran víctimas.
En sus últimos años, Rawson trabajó en su consultorio y en la cátedra de Higiene, lo que le valió una pensión honoraria del Congreso gracias a los servicios prestados por décadas. Sin embargo, ese dinero fue destinado para instituir un premio que llevó su nombre dedicado a trabajos epidemiológicos. 
Aquejado por un problema oftalmológico, fue a atenderse a Francia donde falleció en 1890. Su cuerpo fue repatriado y un mausoleo construido en el Cementerio de la Recoleta alberga los restos de este médico y estadista.
Hoy, en un país convulsionado que menosprecia a los que se preocuparon por la salud de los argentinos debemos preguntarnos: ¿Qué hacer con la salud en este país construido sobre gigantes como Rawson, Wilde, Ramos Mejía, Muñiz y tantos otros que se hace difícil enumerar a todos para no caer en injusticias?
Hemos llegado al punto más bajo de nuestra historia, no solo en lo ético y en lo político sino también en lo asistencial.
De la salud todos se acuerdan cuando falta y estamos a punto de destruir lo logrado por tantos años de desarrollo sanitario y científico. Este modelo actual ha demostrado ser un rotundo fracaso. 
Como país, habíamos logrado una medicina de excelencia y ahora estamos por tirar por la borda este trabajo y el don más preciado de una nación, la salud de su pueblo.
Urge definir un Programa Médico Obligatorio realista y no una fantasía que no se pueda soportar. El sistema está quebrado y hay que priorizar los medios para lograr una salud pública que apunte al desarrollo de la nación sin caer en demagogia y concesiones efectistas. Pero esta tarea es de instituciones académicas, médicos con equipos y asesores, no de gerenciadores que atienden intereses económicos propios. 
La libertad de elección del profesional de la salud es condición sine qua non para que se premie el esfuerzo y la transparencia del sistema. En las famosas “cartillas” no hay una valoración de la capacidad profesional, nadie toma examen para acceder a ellas, por eso es esencial la libertad de elección y también la obligatoriedad de valorar periódicamente esas credenciales en una rama de la ciencia que crece a cada minuto.
Pero estás exigencias deben ser acompañadas de un reconocimiento acorde, no podemos tener una medicina del primer mundo a precios de Zimbabue. ¿Usted cree que con esta inflación se puede pagar a 90/120 días como lo hacen prepagas, algunas autotituladas “premium”, cuyas consultas raramente superan los cinco dólares? 
Y más aún, ¿Usted piensa que podemos tener un país armónico con esta inflación? La inflación mantiene a la sociedad en permanente disputa, todos pensando en la inmediatez y nadie con un proyecto a largo plazo.
En este nuevo esquema de salud se deberá valorar la idoneidad académica y no el amiguismo y la subordinación para integrar las célebres “cartillas”.  Esta es la forma en la que las nuevas generaciones tendrán un estímulo para crecer y perfeccionarse sin pensar que la única salida es Ezeiza. (El 82 %de los jóvenes que rindieron examen de residencia habían valorado irse del país ¿Para eso gastamos fortunas para formar médicos?) 
Y, por último, un invento argentino:  entregar la salud de 15 millones de argentinos a los sindicatos, una idea nefasta que no salió de Perón, como vulgarmente se cree, pero que benefició a sindicalistas peronistas. Este engendro no existe en ninguna parte del mundo y solo ha servido para manejos turbios e irresponsable que duplican o triplican (como poco) los gastos de salud, sin control ni asistencial ni administrativo, y solo sirven para enriquecimiento de unos pocos a costa de la salud de muchos. Casos hay demasiados, pero la amnesia colectiva hunde las barbaridades en el olvido.
En honor a Rawson, Cecilia Grierson, Francisco Javier Muñiz, Ramón Carrillo y tantos otros, pensemos en una nueva salud para los argentinos. 

Publicado en Diario LA PRENSA.


jueves, febrero 02, 2023

Nuevo billete de $2.000: así es el boceto. El directorio del Banco Central (BCRA) aprobó este jueves la emisión de un nuevo billete que se integrará a la actual Línea Peso.

 

(ADN).- El Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) aprobó la emisión de un nuevo billete que incorpora la denominación $ 2000 y que se integrará a la actual Línea Peso.

A través de un comunicado, el Banco Central confirmó que el nuevo billete, diseñado en colaboración con Casa de Moneda, conmemora el desarrollo de la ciencia y de la medicina en la Argentina y tendrá como protagonistas al Instituto Malbrán, y a la Dra. Cecilia Grierson y al Dr. Ramón Carrillo, precursores en el desarrollo de la medicina en nuestro país.

En el anverso del billete estarán las figuras de Grierson y Carrillo y en el reverso del billete se representa al edificio del Instituto Nacional de Microbiología Dr. Carlos G. Malbrán.

“El BCRA impulsa el uso de los medios electrónicos de pago en las transacciones con medidas innovadoras que permiten su desarrollo a partir del programa Transferencia 3.0”, asegura el comunicado, pero mientras avanza el proceso de digitalización de los pagos, “este billete de mayor denominación permitirá mejorar el funcionamiento de los cajeros automáticos y al mismo tiempo optimizar el traslado del efectivo”.

El instituto y las personas homenajeadas en el nuevo billete.

La Administración Nacional de Laboratorios e Instituto de Salud Dr. Carlos Malbrán es un organismo público descentralizado, que tiene por misión fundamental participar en las políticas científicas y técnicas vinculadas a los aspectos sanitarios del ámbito público. Fue fundado formalmente en el año 1893 con el objetivo de elaborar productos biológicos para tratar enfermedades infectocontagiosas.

La institución adoptó el nombre del célebre médico en 1941.

En el Malbrán trabajaron importantes científicos como los premios Nobel Bernardo Houssay y César Milstein. Los y las profesionales que hoy cumplen tareas en esta institución fueron los responsables de realizar los análisis y detectar los casos de coronavirus durante los tiempos más duros de la pandemia.

La Dra. Cecilia Grierson nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859 y falleció en la misma ciudad el 10 de abril de 1934. Ella fue la primera médica de la Argentina, graduada en 1886, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Grierson ejerció como obstetra y kinesióloga, pero no logró trabajar nunca como cirujana por su condición de mujer, a pesar de tener el título habilitante de la especialidad. Desde joven se dedicó también a la docencia, tarea que nunca abandonó. Al mismo tiempo, luchó incansablemente por los derechos de la mujer.

La Dra. Grierson creó la Primera Escuela de Enfermería de América Latina con un plan de estudios formal, además fue miembro fundadora de la Asociación Médica Argentina. También fue precursora de la idea de abrir salas de primeros auxilios en los diferentes pueblos para ayudar con la asistencia primaria a los enfermos.

Grierson desempeñó un rol clave durante la epidemia de cólera que afectó a la Ciudad de Buenos Aires en 1886.

Nacido el 7 de marzo de 1906 en Santiago del Estero, el Dr. Ramón Carrillo fue neurocirujano, neurobiólogo, médico sanitarista y el primer Ministro de Salud de la Nación. Carrillo egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en el año 1929, con Medalla de Honor. Fue también Profesor Titular de la Cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Medicina y abandonó su brillante carrera de neurólogo para dedicarse al desarrollo de la medicina social (sanitarismo).

Carrillo realizó una gran transformación en la salud pública de nuestro país desde una concepción social de la medicina. Es reconocido por el legado de sus ideas, principios y fundamentos de su accionar, entre las cuales se encuentra la siguiente: “Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la salud”.

Durante su gestión como Ministro de Salud Pública, que duró ocho años y comenzó en 1946, se realizaron campañas masivas de vacunación, imponiéndose la obligatoriedad del uso del certificado de vacunación para las escuelas. Además, erradicó en 2 años enfermedades endémicas como el paludismo. También creó una cantidad importante de hospitales publics, terminó con las epidemias como el tifus y la brucelosis, y redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil. Carrillo también impulsó la incorporación del tren sanitario que recorría todo el país durante 4 meses al año haciendo análisis clínicos, radiografías, asistencia médica y odontológica.

El Dr. Ramón Carrillo murió el 20 de diciembre de 1956 en la ciudad de Belén, en Brasil.

Noticia publicada en ADN RÍO NEGRO.

https://www.adnrionegro.com.ar/2023/02/el-bcra-anuncio-un-nuevo-billete-de-2000/

martes, marzo 16, 2021

Albergue Warnes. Demolido: 16 de marzo de 1991 bajo la Presidencia de Carlos Saúl Menem.


Se conoció como Albergue Warnes al conjunto edilicio que existió, entre 1951 y 1991, sobre la Avenida Warnes, entre Avenida de los Constituyentes y Avenida Chorroarín, en el barrio porteño de La Paternal.
El edificio iba a ser un hospital infantil con especialización en "Epidemiología" lo que por ese entonces se imaginaba sería el hospital de niños más importante de Latinoamérica y uno de los más completos del mundo, capaz de acoger a miles de pacientes. Con este propósito se expropió un predio de 19 ha, frente al Hospital Alvear, perteneciente a la familia Etchevarne y pronto comenzaron los trabajos de edificación.
La obra fue iniciada bajo el gobierno del presidente Juan Domingo Perón. Estaba cerca de ser inaugurado cuando derrocaron a Perón en 1955. No terminó de construirse por ser considerada, por los diferentes gobiernos de facto, como "una obra peronista" del Ministro de salud era el Dr. Ramón Carrillo, primer ministro en crear en la Argentina una "Política Sanitaria con carácter social".
El lugar fue abandonado en avanzado estado de construcción y lentamente ocupado por familias que lo fueron identificando como el "Albergue Warnes".
En los diferentes pisos, también empezaron a aparecer almacenes, una pizzería, un salón de billares, una tienda, y en el noveno piso, un prostíbulo.
Veintiún años después de la paralización de las obras del hospital, el albergue hospedaba a más de 600 familias. En ese período la familia Etchevarne empezó a tramitar judicialmente la devolución del predio, ya que el fin de la expropiación no se había cumplido. 
En el año 1975 la Suprema Corte de Justicia, confirmó la sentencia, obligando a devolver el inmueble, en las mismas condiciones en que fue expropiado: libre de gente, edificios, cercado y con veredas.
En su interior habitaban 2436 personas que conformaban 646 familias. Un tema interesante es la nacionalidad de estos pobladores el 76.16% argentinos y el 23.84% extranjeros en su mayoría paraguayos. En cuanto a la situación laboral de los jefes de familia el 70% poseían trabajo, en especial obreros de la construcción, servicio doméstico y en su mayoría cartoneros y vendedores ambulantes.
La mañana del 7 de diciembre 1990, las calles Warnes y Chorroarín fueron testigos de cómo más de 200 camiones hacían filas esperando su turno para trasladar alguna familia del ex-Warnes hacía el flamante Barrio Ramón Carrillo (en homenaje al Ministro de Salud del primer gobierno peronista), , en Villa Soldati. Y en 1991, por orden del entonces intendente de la ciudad, Carlos Grosso.
El sábado 16 de marzo de 1991, frente a un público de 30 mil personas, se procedió a la demolición de las edificaciones vía implosiones.
En 1995 Carrefour ofreció hacerse cargo de la deuda a cambio de la titularidad del terreno y el compromiso de construir un parque, una escuela y una obra vial dentro de un proyecto comercial. Para que eso fuera posible era necesario rezonificar el predio, lo que requirió de un amplio debate hasta que finalmente la Legislatura aprobó el plan en noviembre de 1997.
En la actualidad la zona se transformó en una zona de compras y paseo que incluye un supermercado, un parque y un túnel para la circulación de autos.

viernes, septiembre 25, 2020

Jorge Mullor, el gran científico santafesino que frenó a la Coca-Cola.


Funcionario público a cargo de Bromatología de Santa Fe,/ el Dr. Jorge Mullor levantó una barrera infranqueable para el ingreso de la multinacional Coca Cola a la provincia/. Hecho que aconteció entre principios de los años 40 y 1967/ Su planteo era sencillo:/ nadie tiene derecho a comerciar públicamente productos cuya composición ignora el Estado,/ y que por su contenido en cafeína y ácido fosfórico/ su consumo debería regularse en la niñez. /Mullor fue docente e investigador de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL,/ además de Rector de esa casa de altos estudios./ El Dr. Jorge Mullor fue el ideólogo del Instituto Bromatológico de Santa Fe en 1939 /y quien redactó el Código Bromatológico provincial, vigente a partir de 1941, /el primero a nivel provincial en todo el país, y modelo para varios códigos bromatológicos provinciales./ Mullor era parte de un destacado núcleo de científicos locales, /como el Dr. Josué Gollán o el Dr. Angel Mantovani,/quienes se habían desempeñado en la Oficina Química Municipal desde principios del Siglo XX. /La tarea de Mullor al frente del Bromatológico, tras su apertura a fines de 1940, /coincidió con la gestión del ministro de salud y trabajo de entonces, el Dr. Abelardo Irigoyen Freire. /Por entonces, el impulso del gobierno provincial a la cuestión sanitaria/ fue parte de una estrategia de legitimidad política de los gobiernos conservadores de Iriondo y Argonz, /para poner en un segundo plano la ilegitimitad institucional de esa etapa histórica denominada “fraude patriótico”/ La impronta de Jorge Mullor tenía que ver con la búsqueda irrestricta de la salud de la comunidad, /evitando los abusos de las empresas alimenticias,/ los fraudes y falsificaciones de alimentos,/ hechos hasta ese momento prácticamente sin control, /sujetos a una intervención de municipios y comunas muy poco efectiva. /El texto legal y normativo del Código Bromatológico elaborado por el Dr. Mullor /regulaba los aspectos relacionados con la elaboración, el almacenamiento y la venta de alimentos./ El Instituto dirigido por este científico local no se dedicó meramente a cuestiones bromatológicas./ Asesoró al Estado santafesino en toda la materia química,/ y además desarrolló investigaciones,/ explorando soluciones extranjeras para adaptarlas a los procesos y productos locales./ Se controlaba la producción de drogas y preparados medicinales en la provincia./ Y se asesoraba a industrias locales. Mullor postuló la doctrina del “alimento puro”, /prohibiendo toda operación que no estando destinada a mejorar el valor higiénico o biológico de los alimentos/ o los hábitos del hombre, /pudiera permitir o favorecer fraudes o adulteraciones, o manipulaciones antihigiénicas. /Este principio conducía al rechazo de los conservantes, a priori. / Pero la defensa del alimento puro conllevaba consecuencias económicas,/ de interés para la nación argentina: / paraMullor, la legislación nacional debía proscribir todo procedimiento destinado a crear, parcial o totalmente,/ sustitutos de alimentos naturales producidos en el país. Durante la etapa del primer peronismo, /Mullor tuvo fuertes cruces con el gobernador, /hecho reconocido como uno de los detonantes centrales de una intervención federal a Santa Fe/. Por entonces, existía mucho respeto entre el Dr. Ramón Carrillo,/ el primer ministro de salud de la Argentina y el Dr. Jorge Mullor,/ lo que explicó que el científico santafesino interviniera activamente en la redacción del primer Código Alimentario Argentino,/ en 1953. Posteriormente el Dr. Alberto Mullor fue cesanteado por la autodenominada “Revolución Libertadora”, /por haber sido parte de la gestión justicialista. /Una ironía teniendo en cuenta la formación liberal-positivista de Mullor,/ fuertemente emparentado al movimiento reformista universitario de 1918. / La posición irreductible de Mullor en defensa de la salud fue tenazmente asediada./ Durante la etapa del gobernador Tessio,/ desde el Poder Legislativo se intentó, sin éxito, modificar el Código Bromatológico local / para permitir el ingreso de Coca Cola. /Recién un año después de la llegada del dictador Juan Carlos Onganía al poder,/ en 1967, /la empresa norteamericana pudo entrar a Santa Fe y Argentina, de la mano de su política extranjerizante./ En esa etapa Onganía impulsó reformas al Código Alimentario de 1953 /que desestimaron la defensa de la salubridad pública en beneficio de los intereses económicos de las grandes empresas y multinacionales, como Coca Cola. Sin dudas, el Dr. Jorge Mullor, fue una de las personalidades santafesinas destacadas del siglo XX / un hombre cuyo compromiso con la ciencia /en aras de la salud alimentaria del conjunto de la población/ marcó una etapa histórica. Informe Textual de Punto de Partida de Luis Moro.

http://tvdoc.com.ar/video/jorge-mullor-el-cientifico-santafesino-que-freno-a-la-coca-cola/



jueves, septiembre 17, 2020

17 DE SEPTIEMBRE DE 1948: EL GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN OTORGA AL DOCTOR RAMÓN CARRILLO, FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA LA LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES ENDÉMICAS.


17 DE SEPTIEMBRE DE 1948: EL GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN OTORGA AL DOCTOR RAMÓN CARRILLO, FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA LA LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES ENDÉMICAS.

“Mire Carrillo, me parece increíble que tengamos un Ministerio de Ganadería que se ocupa de cuidar a las vacas y no haya un organismo de igual jerarquía para cuidar la salud de la gente". Perón a Ramón Carrillo, primer Ministro de Salud. Año 1945.

El gobierno de Perón por ley otorga amplias facultades a Salud Pública –a cargo del Dr. Ramón Carrillo- para combatir las endemias comenzando la grandes batallas contra el bocio y el paludismo.
Este hombre nacido en Santiago del Estero, ciudad pequeña por aquel entonces, llegó por las circunstancias de la vida y de la historia a convertirse no sólo en el primer Ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina, sino en quien el tiempo reconocería como mentor y ejecutor del Plan Sanitario mejor diseñado y ejecutado en el país.
Elaboró un plan de más de cuatro mil páginas, llamado "Plan Analítico de Salud Pública” y divide al país en zonas sanitarias que permitió, a modo de ejemplo,  llegar con la vacunación antivariólica y antidiftérica hasta los pueblos más aislados y distantes de la Argentina, llegar con Hospitales a la línea sur rionegrina como Sierra Colorada y Comallo, lugares del territorio rionegrino que eran y son alejados e inhóspitos que denota un PLAN EN SERIO para la Salud.

- "Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas." Dr. RAMON CARRILLO.

En sólo ocho años, se construyeron 4229 establecimientos sanitarios en todo el país. Esto amplió la capacidad hospitalaria en 130.180 camas. Jamás antes ni después la salud pública argentina recibió un impulso de esta magnitud.
La tasa de mortalidad infantil disminuyó claramente y la esperanza de vida al nacer aumentó de 61,7 años promedio a 66,5 en menos de una década. En 1947, inaugura el "Instituto de Medicina Preventiva" y su gestión edita el "Plan Analítico de Salud Pública de la Nación". En 1949, publica su obra "Política Sanitaria Argentina", considerada –junto con "Teoría del Hospital" (1953)– un tratado de consulta, aún hoy, en todo el mundo. Aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954, cuando se retira. 
Erradicó, en sólo dos años, enfermedades endémicas como el paludismo, con campañas sumamente agresivas. 
Hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas. Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000. Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. Redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil.
“Los argentinos debemos saber que el Servicio Nacional de Salud británico, considerado ejemplo de un sistema universal y público, data de 1949. Ya para entonces el sistema público de salud argentino superaba al británico, tanto en recursos aplicados como en resultados obtenidos” (“Ramón Carrillo, un paradigma para el siglo XXI” autor Pedro M. Borio, diario “La Nación”).
Impulsó y creó la especialización de médicos higienistas, hoy sanitaristas. Innovador, crea en 1948 los centros de salud, e inaugura los primeros 50.
Ramón Carrillo había llegado a Belem do Pará, una localidad situada en el norte del Brasil el 1° de noviembre de 1955 “declarado "ladrón de nafta", su figura y su obra fueron silenciados por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu”.
En Belen Do Pará, en marzo de 1956 Carrillo le anuncia a su esposa que le quedan nueve meses de vida, luego de analizar un examen médico que se había realizado. Su pronóstico fue acertado, el 28 de noviembre de 1956 el doctor Ramón Carrillo sufre un accidente cerebro-vascular y es internado en el Hospital de Aeronáutica, donde finalmente fallecería el 20 de diciembre de 1956 a las 7 de la mañana.
Fue enterrado en el Cementerio Santa Isabel de Belem do Pará hasta que, en 1972, sus hijos repatriaron los restos para enterrarlos en su provincia natal Santiago del Estero.

jueves, mayo 28, 2020

Doctor Ramón Carrillo por JORGE LUIS PELLEGRINI*

Cuando nuestro país vivía su Organización Nacional, se desplegaron ideas ligadas a viejas y nuevas influencias político-culturales. En el campo médico, académico y profesional convivían y rivalizaban distintas tradiciones de matriz europea, junto a experiencias nacionales nacidas antes de la Revolución de Mayo bajo el impulso de Manuel Belgrano. Esta influencia europea explica la renuencia de los gobiernos argentinos liberales de fines del siglo XIX y principios del XX (continuada por los gobiernos radicales) de integrarse a las iniciativas norteamericanas de ser parte en organismos sanitarios internacionales liderados por Washington.
El peso del Reino Unido, Francia y Alemania en la sociedad argentina tuvo correlato directo en nuestras Ciencias Médicas. Cuando el Dr. José Ingenieros –célebre psiquiatra y académico de pensamiento socialista– acompaña dos años al expresidente Julio A. Roca en su gira europea, a la vez concreta un deseo: el paso por cátedras y hospitales del Viejo Continente.
Ello implicaba el deseo de traer celebridades que participaran en el proceso fundacional de cátedras y centros de investigación. Así como el liberalismo profrancés había logrado la radicación de Paul Groussac (un organizador y sistematizador de la cultura argentina desde esa mirada) la llegada (1899) del gran Christofredo Jakob, reconocido profesor universitario alemán, posibilita la fundación de la neurobiología en nuestro país, y ese desarrollo en los actuales hospitales Borda y Moyano, echando las bases del conocimiento anatomopatológico de la psiquiatría y la psicología, de las cuales fue profesor titular en Buenos Aires. Braulio Moyano, José Ingenieros, José T. Borda, Alicia Moreau de Justo, Ramón Carrillo, entre otros, se formaron junto a él, aprovechando los avanzados desarrollos germánicos en dichas especialidades médicas.
Nuestra cultura siempre estuvo atravesada (colonizada dice Arturo Jauretche) por las corrientes europeas, y ello se expresó antes de la Primera Guerra Mundial en el debate sobre la participación o la neutralidad. Aliadófilos (probritánicos, profranceses) y germanófilos trataron que el gobierno de Yrigoyen enviara soldados argentinos al frente para apoyar a uno u otro de los bandos. Lo mismo se repitió en la Segunda Guerra, en que los aliadófilos sumaron corrientes pronorteamericanas y prosoviéticas. En ambos conflictos también hubo corrientes nacionales neutralistas que entendían esas guerras como una lucha entre imperios.

Cuando en 1930 Ramón Carrillo, 24 años, gana la beca de la Universidad Nacional de Buenos Aires para estudiar 3 años en Europa, sigue ese camino transitado por los más destacados médicos argentinos de la época. Estará dos años en Amsterdam (mayor centro de estudios neurológicos del mundo) con el famoso profesor Brower, quien le da su nombre a un descubrimiento clínico de Carrillo. En 1933 irá a la Salpêtrière (París, donde es apadrinado por el gran Nerio Rojas) y luego estará en octubre en Berlín. Además de sus escritos lleva sus libros de cabecera: José Pedroni, Roberto Arlt, José Ingenieros, Lugones, Alfonsina Storni, y la música de Atahualpa Yupanqui, cuyo “Caminito del indio” le había sido dedicado. Ya por entonces la neuroanatomía y la neurocirugía eran su foco de atención, y dirigía la Revista del Círculo Médico Argentino, mientras estudiaba la pintura argentina.
Su regreso a la Argentina lo vincula a la cátedra universitaria donde formará neurocirujanos de la talla de Christensen, Ortiz de Zárate y Mattera.

Su pensamiento nacional desde una mirada provinciana conocedora de lo que él llamó “el desmoronamiento del interior” lo acerca a Forja, a través de la lectura de Scalabrini Ortiz y su amistad con Homero Manzi, y los hermanos Discépolo.

A la salida de la Segunda Guerra, todo el sector aliadófilo que empujó el envío de tropas al frente, constituirá la Unión Democrática con el liderazgo del Embajador de EE. UU. Spruille Braden, para las elecciones de 1946. Carrillo desde su mirada nacional y neutralista se alinea con la fórmula Perón-Quijano.

Su gestión como primer Ministro de Salud de la Nación estuvo orientada por el principio de defensa de la Salud Pública, pilar de la Justicia Social, y la soberanía sanitaria. Fundó un sistema producto del movimiento del 17 de octubre de 1945. Jerarquizó el hospital público, hizo que el Estado fabricara medicamentos para su distribución gratuita, triplicó el número de camas hospitalarias. Fundó la arquitectura hospitalaria terminando con la disposición en pabellones, reflejo de mirar al hombre como un conjunto de aparatos y sistemas, para crear la estructura ”en peine” con amplios corredores y espacios comunes para la circulación y el encuentro, reflejando una mirada del ser humano como ser total. El hospital de General Roca, cuya construcción se paralizó en 1955 con el golpe militar y se retomó en 1958, es muestra de la adaptabilidad a los cambios que su arquitectura tuvo.

Se desarrollaron escuelas médicas de enorme valor científico, conocedoras de las necesidades reales de nuestro país. Para poner tan solo un ejemplo: la escuela quirúrgica de los hermanos Ricardo y Enrique Finochietto en el hoy destruido hospital Rawson, que formó a más de doscientos cirujanos de primer nivel distribuidos por el país. Fue la primera nación del mundo en erradicar el paludismo, con protocolos distintos de los establecidos por la OMS, la cual debió adoptarlos pese al rechazo que tenía contra Argentina y sus autoridades (ya entonces la politiquería era más fuerte que la Salud Pública).
Después del golpe del 55, se destruyó la obra y se desarmaron los equipos. El Dr. Carlos Alvarado, su mano derecha en ese plan, fue durante los siguientes 20 años director mundial de la lucha contra el paludismo e impuso los protocolos de Carrillo en todo el mundo. El Dr. Arturo Oñativia, otro compañero inseparable, fue ministro de Salud de don Arturo Illia y presentó el proyecto de ley nacionalizando la industria farmacéutica, una de las causas del golpe militar de 1966.
“Por los frutos conoceréis el árbol” y cuando la obra es tan inmensa suele suceder que se denigra al autor acallando su obra. Ya sucedía esto –y de un modo muy cruel– cuando Carrillo vivía. El humor fue el escudo que don Ramón esgrimió para protegerse. Cuando la defensora de los pueblos afroamericanos Josephine Baker visitó la Argentina (1949) venía de ser acusada por comunista en las vergonzosas comisiones senatoriales de Mc Carthy en EE. UU. En su encuentro con Carrillo le preguntó si había muchos negros en la Argentina. Socarronamente aquel ministro le contestó: “Señora, acá los dos únicos negros somos usted y yo”.
*Premio Mundial de Psiquiatría 2005/2008 por su defensa de los DD. HH. en Psiquiatría.
Publicado en Diario "Río Negro", jueves 28 de mayo del 2020.

sábado, mayo 23, 2020

Ramón Carrillo (h): "Es increíble que ahora traten a mi padre de nazi, cuando la Libertadora escarbó por todos lados y no lo pudo acusar de nada".

Ramón Carrillo (h): "Es increíble que ahora traten a mi padre de nazi, cuando la Libertadora escarbó por todos lados y no lo pudo acusar de nada".

El geólogo, tercer hijo del neurocirujano que revolucionó el sistema de salud en Argentina, desmiente la campaña contra su padre y cuenta anécdotas conmovedoras sobre él. Sus dos hijos adoptados, lo poco que dormía, su legado a la familia y el amor de su mujer, que lo afeitaba cada mañana. Espera una explicación del centro Simón Wiesenthal.
Abriga en la memoria un sólo recuerdo de su padre vivo, porque murió cuando él tenía cinco años. "Un día me abrazó y me dijo: 'Tenemos que estar más juntos que nunca'. Mi hermano supone que en ese momento se había enterado de que tenía poco tiempo de vida", dice Ramón Carrillo, hijo del ministro de Salud de Juan Domingo Perón, que aunque vivió apenas 50 años revolucionó el sanitarismo en la Argentina.
En esta entrevista exclusiva con PáginaI12, este geólogo de 69 años que ama la naturaleza desmiente las falsas acusaciones de nazismo que sufrió su padre, monedas acuñadas en las redes sociales y echadas a rodar por algunos periodistas que antes Ramón respetaba. No entiende por qué el ataque, que nació al calor del rumor de que la cara del sanitarista iba a estar estampada en un billete de 5 mil pesos. Tampoco sabe quiénes fueron. Pero tiene claro que su padre "era un ser excepcional" y no un nazi. 
Ramón Carrillo es el tercero de los cuatro hijos que componían su familia. Los dos primeros fueron adoptados.
Carrillo padre fue uno de uno de los tres neurocirujanos más importantes del mundo en la década del 40 dejó su actividad privada, que podría haberlo hecho rico, para dedicarse a los pobres. A más de 70 años de su muerte, hay gente que sigue sin perdonárselo.
--¿Cómo recuerda a su padre?
---Tengo pocos recuerdos directos de él porque falleció cuando yo tenía un poco más de 5 años. Sólo dos de aquella época. Uno es de un día que me abrazó y me dijo: "Tenemos que estar más juntos que nunca". En ese momento no lo entendí, con los años y hablando con mi hermano, suponemos que fue porque en ese momento se había enterado de que le quedaba poco tiempo de vida. Otro recuerdo, también triste, es de cuando estaban sellando con ladrillos y cemento el nicho donde colocaron el  cajón. Sus restos recién pudieron ser repatriados en 1972.
--Pero su familia le debe haber contado cómo era...
--Sí. Era una persona muy simpática, muy entradora. Todo el mundo lo quería y le tenía confianza porque siempre se preocupó por los demás. La "Oda de los servidores humildes" la hizo a los 17 años y ya reclamaba que se hiciera algo para la protección de las personas cuando llegan a la vejez. Era un humanista de primera.
--¿Cómo fue la adopción de los dos primeros hijos?
--Cuando mis dos hermanos mayores fueron adoptados, uno estaba desnutrido y el otro tenía una discapacidad. Este último vivió con mi madre hasta los 60 años y el otro tuvo un accidente en Frías, Santiago del Estero, en el que murió. Era chofer de ambulancias de PAMI.
-- Con estos antecedentes de la vida personal y la obra de su padre, ¿cuál fue su primera reacción cuando lo acusaron de nazi?
-- Sentí desconcierto. Primero, pensé que era una cosa aislada. Hasta que mi hijo Ramón, que anda mucho con las redes, me dijo: "Papá, hay más de 20 mil tuits y son todos parecidos. Estos son trolls". Evidentemente, se montó una campañaNo sé quiénes ni por qué. Y después, empezaron a hablar periodistas conocidos del tema, de forma sesgada. Citando como presunta prueba de su nazismo la contratación por parte de la Secretaría (de Salud Pública) del danés Carl Vaernet.
-- Su padre lo contrató cuando se fugó a la Argentina. ¿Por qué?
-- No sé por qué. Lo que hay que destacar es la publicación “Los científicos nazis en la Argentina”, de Carlos De Nápoli. Menciona que Peter Tatchell en 1990, militante de la organización Outragel (ultraje), manifiesta que “el gobierno danés intentó proteger por todos los medios las actuaciones de Vaernet, imponiendo secreto total sobre sus archivos por un plazo de 80 años que deben contarse desde 1945”. Si bien fue contratado por la Secretaría, hay que tener en cuenta que dicha persona antes se había cambiado el nombre y según expresa Steinber, uno de los autores del film El Triángulo Rosa, ese contrato habría sido una forma de introducirlo en la sociedad argentina, como lo hicieron con tantos otros alemanes en todo el mundo, ya que a los pocos meses renunció al ministerio y abrió su propio consultorio. Eso no convierte en nazi a mi padre. Tengo mucho dolor porque he visto a periodistas serios repitiendo como loros cosas que decían otros sin verificar la información.
--También apelan al viaje que su padre hizo a Alemania, sin aclarar que fue un viaje de perfeccionamiento antes de que Hitler asumiera el poder.
--En los documentos se pueden ver las certificaciones que le hicieron a él los  responsables de los distintos institutos de Holanda y Francia donde estuvo. En Alemania estuvo sólo un mes, en octubre de 1932, cuando Hitler todavía no había llegado al poder. Recorrió varios institutos y después se fue a París y a Madrid. Raanan Rein, un escritor israelí, que es vicedecano de la Universidad de Tel Aviv, también niega el nazismo de mi padre y hace referencia a su fugaz paso por Alemania.
-- ¿Qué piensa hacer respecto de la acusación?
-- Yo me tomé el trabajo de mandar dos mails al centro Simón Wiesenthal. Hace ya una semana. Y no me contestaron. Pero encontré el teléfono de un delegado en la Argentina, lo llamé y le dije quién era. Le pregunté de dónde habían sacado la información para decir lo que decían de mi padre. Me contestaron que era "información pública". Le dije que lo aclarara porque eso era muy vago, insistí y entonces me citó la película El triángulo Rosa y además mencionó libros de los autores Mariano García y Karina Ramaccioti. A ella la conozco de nombre y no puedo creer lo que escribió porque apareció en un documental hablando sobre la organización de la salud pública durante la época de mi padre. Si tanto lo criticaba, no sé por qué se prestó a participar en la película. Estamos diciendo la verdad, no una verdad.
-- ¿Cómo se tomó esto su familia?
-- Con bronca e impotencia. Porque no nos dan derecho a réplica con nadie. Mi hijo y mi sobrino Facundo, que está en el Gobierno de la Ciudad, tuvieron más acceso a funcionarios. Ellos pudieron explicar muchas cosas, pero el ataque es muy desigual... Son tantos contra unos pocos de la familia para defenderlo...
-- Claudio Avruj, presidente honorario del Museo Holocausto, se reunió con su sobrino después de afirmar el nazismo de su padre y luego de ese encuentro se disculpó. ¿De qué otras entidades espera una retractación?
-- Por suerte, Avruj sí se disculpó. Y la DAIA mandó un comunicado en el que dice que la investigación está cerrada y que tiene que juntar pruebas del presunto nazismo. Pero después salen periodistas a decir que la DAIA es un sello de goma y que adentro hay gente que cree que mi padre es nazi. Vos pensá el filtro que pasó mi papá con la Revolución Libertadora. Es increíble que lo traten de nazi ahora cuando la Libertadora escarbó por todos lados y no lo pudo acusar de nada porque nada había para acusarlo. Un amigo hizo una elucubración y me dijo: "¿vos pensás que el Mossad (la agencia de inteligencia israelí considerada entre las mejores del mundo) no sabía entonces quién era nazi y quién no era nazi?
-- Le cambio de tema. ¿Cómo se lleva con el hecho de que le hayan puesto el mismo nombre de su padre?
-- Mi padre nos dejó el legado de la honestidad, de trabajo y de preocupación por el otro. Trabajar para el bien y no hacer las cosas por la mitad. Estoy orgulloso. Obviamente, a veces el nombre me benefició y a veces me perjudicó. En general tuve la suerte de que los que lo reconocen me dicen "tenés que estar orgulloso de tu padre", sobre todo después del homenaje que le hizo Néstor Kirchner en el 2006. No digo que me abrió puertas, pero tampoco tuve problemas. No me puedo quejar.
-- ¿Qué le contaba su madre de él?
-- Me contaba que era una persona buena, que tenía la desgracia de que le gustaba mucho comer y fumar. Dormía sólo cuatro horas por día y a veces ella se despertaba de madrugada y lo encontraba con tres o cuatro personas trabajando alrededor de la cama. Vos pensá que mi padre hizo quinto y sexto grado de primaria libres. Igual que el primer año del secundaria. A los 23 años se recibió de médico con medalla de oro. Era un ser excepcional. Yo creo que tenía algún aviso, por así decirlo, de que su vida iba a ser corta. Es increíble que una persona que vivió sólo 50 años haya hecho todo lo que hizo.

Todo lo que hizo.

Ramón Carrillo fue el mayor de once hermanos santiagueños. Nació en 1906.
En 1946, Juan Domingo Perón lo designó al frente de la Secretaría de Salud Pública, más tarde elevada al rango de ministerio. Durante los ocho años de gestión, en combinación con la Fundación Eva Perón, realizó una tarea titánica. Entre 1946 y 1951 se construyeron 21 hospitales con una capacidad de 22 mil camas. La fundación construyó policlínicos en Avellaneda, Lanús, San Martín, Ezeiza, Catamarca, Salta, Mendoza, Jujuy, Santiago del Estero, San Juan, Corrientes, Entre Ríos y Rosario. Se estableció la gratuidad de la atención de los pacientes, los estudios, los tratamientos y la provisión de medicamentos. Un novedoso tren sanitario recorría el país durante cuatro meses al año, haciendo análisis clínicos y radiografías y ofreciendo asistencia médica y odontológica hasta en los lugares más remotos, a muchos de los cuales nunca había llegado un médico.
Se lanzaron planes masivos de educación sanitaria y campañas intensivas de vacunación, con lo que en pocos años se logró la erradicación del paludismo, de las epidemias de tifus y brucelosis, se logró combatir casi por completo la sífilis y disminuir la incidencia de la enfermedad de chagas. Además, el índice de mortalidad por tuberculosis se redujo en un 75 por ciento y la mortalidad infantil descendió a la mitad. Se crearon más de 200 centros de atención sanitaria en todo el país y más de medio centenar de institutos de especialización.
Carrillo impulsó la creación de Emesta, primera fábrica nacional de medicamentos, ideada para el abastecimiento de remedios a bajo precio. También apoyó a laboratorios nacionales, a través de incentivos económicos, procurando que la población tuviera acceso a los remedios.
-- Como hijo de un sanitarista, ¿cómo le parece que está manejando el Gobierno la pandemia?
--Me parece que bien. Ojalá siga así. Mi padre también hubiera privilegiado la vida.

El costo político.

Ramón Carrillo hijo eligió como profesión la geología. Dice que tiene "corazón peronista", pero que no le interesa la política. "Debe ser por lo que decía mi padre, que en política, el 80 por ciento del tiempo lo tenés que dedicar a que no te muevan el piso y el resto del tiempo a trabajar". Y lo cierto es que después de la denominada Revolución Libertadora, los Carrillo no la pasaron nada bien. "Viendo todo lo que pasó, lo que le hicieron a él... Mi madre estuvo ocho años interdicta (quiere decir que no podía disponer de sus bienes) y no pudimos volver a la Argentina hasta el año 58 porque la Libertadora la consideraba prófuga.
Nos alejamos de la política. Cuando volvimos, nos fuimos a vivir a Adrogué. De las dos casas que tenía mi padre, las dos compradas con hipoteca, una la tuvo que vender. Nos fuimos a la de Adrogué, que ella terminó de pagar en 1978 después de 30 años de hipoteca. La encontramos destrozada por los militares. Todos los sillones estaban tajeados porque se ve que buscaban plata. Toda la familia sufrió. Pero, a la larga, la verdad sale a la luz a pesar de los detractores. Yo creo que va a quedar todo lo bueno que hizo. Empezó de "provinciano" (por eso le decían el "Negro" Carrillo). Pero empezaron a respetarlo cuando se dieron cuenta de su inteligencia.
 "Decía mi padre, que en política, el 80 por ciento del tiempo lo tenés que dedicar a que no te muevan el piso y el resto del tiempo a trabajar".

Detrás de un gran hombre.

Hay que situarse en la época: en tiempos de Carrillo, no era frecuente que las mujeres trabajaran y no estaba mal visto que ayudaran a sus maridos, sobre todo cuando el amor era tan grande como el que expresa su viuda Susana Pomar en el libro Dr. Ramón Carrillo, de Santiago del Estero a Belém do Pará: "Yo me despertaba y había como seis o siete hombres al lado de la cama que le traían documentos a firmar o consultar sobre algo. Era tan abierto, tan limpio, tan puro... no veía el mal en las cosas ni en la gente. No dormía la siesta y trabajaba sin parar a lo mejor hasta las diez u once de la noche. Siempre escribiendo manuscritos, escribiendo. Yo estaba tan feliz de estar con él. Yo lo afeitaba en la cama, él hablando por teléfono y yo afeitándolo como podía; y después de muerto antes de enterrarlo, lo afeité también. Se ve que era mi destino".
Publicado en Diario "Página12", 23 de Mayo del 2020.

viernes, mayo 22, 2020

Un delirio: afirman que el doctor Ramón Carrillo simpatizaba con el nazismo.

Un delirio: afirman que el doctor Ramón Carrillo simpatizaba con el nazismo.
Representantes del Centro Simón Wiesenthal Latinoamérica junto con la embajada de Gran Bretaña agraviaron la figura del médico argentino que tanto hizo por la salud pública relacionando hechos sin asidero real, viajes de especialización a Alemania y hasta otros basado en una película.
Pablo A. Vázquez**

Mi perplejidad inicial por el comunicado del Centro Simón Wiesenthal Latinoamérica contra la figura del doctor Ramón Carrillo, se trocó en indignación ante un agravio combinado con la embajada de Gran Bretaña y la réplica de medios hegemónicos como La Nación, Perfil e Infobae, entre otros.

Israel y Gran Bretaña difaman.

Ante la noticia de la salida, supuesta, del billete argentino de cinco mil pesos conteniendo las imágenes de la doctora Cecilia Grierson y del doctor Ramón Carrillo el citado Centro Wiesenthal de la región, con fecha del último 17 de mayo, generado en Buenos Aires y París, sentenció que “Carillo, además de ser un admirador de Hitler(?), creó el concepto del “soldado ideal” para rechazar a los reclutas que él consideraba como “rarezas” raciales y de género (?).

También proporcionó refugio al fugitivo danés, médico del campo de Buchenwald, Carl Peter Vaernet, (?) permitiéndole continuar con los experimentos con homosexuales para “curarlos” (?). Firmado por los doctores Shimon Samuels y Ariel Gelblung, directores de Relaciones Internacionales y para América Latina del Centro Wiesenthal, respectivamente, el comunicado tuvo su réplica por el embajador británico en nuestras tierras y la repercusión mediática de medios ya antes citados.

Un itinerario certificado.

¿Cuáles son las pruebas presentadas? La estadía de Carrillo en Alemania y su contacto con Hitler, amén de su idea de “mejora racial” del soldado argentino, más haber contratado al danés Vaernet parecieron suficiente para condenar al Negro Carrillo.Vamos por partes: 1) Carrillo estuvo en Europa por tres años capacitándose en su especialidad, mayormente en Holanda, pasando un corto tiempo en Hamburgo y un mes en Berlín en 1932.

Como afirmó Daniel Chiarenza en El olvidado de Belem: Vida y obra de Ramón Carrillo (2005): “…mayormente estuvo en Amsterdam, sólo hace una visita relámpago a Hamburgo (Alemania) a fines de 1930 para tomar contacto con algunos neurocirujanos de su Universidad”.

Se certificó que “el doctor Ramón Carrillo ha trabajado en este Instituto Central de Investigaciones Cerebrales de Amsterdam desde septiembre de 1930 a agosto de 1932”.

Y que “partió a Berlín por un mes en 1932 para trabajar junto al profesor Schhuster, director de la Clínica Neurológica del Huffeland Krankerhaus.

Luego en octubre de 1932 partió a Suiza como representante argentino del Primer Congreso Internacional de Neurología y luego a Francia”.

Sospechas infundadas.

2) Imposible verificar que se encontró con Adolf Hitler antes de asumir con plenos poderes gubernativos ni que tuvo contacto con jerarcas del partido nazi. Es como afirmar que Manuel Mujica Laínez, por haber hecho una nota como corresponsal para

3) La “mejora racial” de los soldados es sacar de contexto los términos y conceptos de los años 20 del siglo XX. En 1939, Carrillo fue designado jefe del Servicio de Neurología y Neurocirugía, con sede en el Hospital Militar Central, por el ministerio de Guerra, durante el gobierno del radical Ortiz.

Atendió la problemática de salud de conscriptos y soldados argentinos y vislumbró sus pasos en la medicina social.

Falsedades.

4) Fue vocal en el Congreso de Población, donde participó en varias comisiones, donde –según Susana Novick en su libro Políticas Migratorias en la Argentina, (1997),  frente a la idea de que algunos en la Comisión pensaban que “la raza nativa era débil, inferior, mestiza, enferma”, Carrillo sostuvo “que era falsa la supuesta incapacidad militar de la población nativa”, interpelando dicha visión racista, que ahora parece recaerle a él como generado

5) En el caso Vaernet, todo en él es repudiable a ojos del siglo XXI, así que ensayar una defensa es demencial.

Pero es cierto que fue liberado en noviembre de 1945 a causa de una presunta mala salud y obtiene de los daneses un salvoconducto para Suecia, desde donde huye a la Argentina con nombre falso.

No fue requerido nunca por las autoridades de Dinamarca al gobierno argentino, ni consta su nombre como genocida en el Informe de la Daia sobre criminales de guerra, que consta de dos tomos, publicado por editorial Planeta en 1998.

6) Se supone que el danés trabajó, con el nombre de Carlos, en el Ministerio de Salud argentino según una nota de un periódico de su país, e imágenes del expediente aportadas por Uki Goñi. Dicho “doctor”, luego de 1955, atendió en su consultorio particular de la zona de Palermo, hasta su muerte en 1965.

Aplicando un sistema para “revertir” a los homosexuales, tal los parámetros de época.

Debería recordarlo muy bien el embajador británico, seguramente con cargo de conciencia, sobre todo cuando una gran cantidad de ciudadanos ingleses fueron condenados por ser gay, ya que era delito, como le pasó al científico Alan Turing, quien develó las claves de Enigma, el decodificador de Alemania, lo que permitió ganar la guerra, pero que aun así fue condenado en 1952 por “perversión sexual” sólo por ser homosexual.

7) Las referencias tomadas por Karina Ramacciotti, de pretendida seriedad académica, para sindicar una filiación nazi en Carrillo son vagas.

Los aportes de Uki Goñi, mucho más documentados, sobre el danés, no demuestran sin embargo que las prácticas que llevó adelante hayan sido políticas de Estado.

Y el libro sensacionalista, aparecido años atrás, que aborda esta historia se puede consultar todavía en mesa de saldos de cualquier librería de la porteña Avenida Corrientes.

Libros para despejar dudas.

Finalmente, resulta extraño que el Centro Simón Wiesenthal Latinoamérica emita una declaración oficial fundada en supuestos y prejuicios contra Ramón Carrillo, y casi estoy tentado en pensar que extienden dichas “aseveraciones” a todo el peronismo.

De modo que sugiero una profunda lectura de libros, publicaciones y archivos para sustentar próximas declaraciones. Libros como el mencionado de Daniel Chiarenza; de R. A. Alzugaray, de Arturo Carrillo y la obra del propio médico santiagueño, además de artículos de Ignacio Cloppet y Raanan Rein, entre otros, pueden servir para aventar dudas sobre la labor del ilustre galeno.

En tiempos de renegociación de la deuda, presiones del exterior, ataques mediáticos y la problemática del coronavirus, casi no extraña que se busque socavar el símbolo del Negro  Carrillo, fiel representante del cuidado del pueblo y de defensa de la soberanía sanitaria.

**Politólogo. Docente y secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.
Publicado en: elciudadanoweb.com
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