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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
lunes, octubre 06, 2025
Los mitos del fascismo y del antisemitismo. Por Ignacio M. Cloppet
sábado, mayo 07, 2022
Eva Perón: ejemplo de la mujer cristiana.Por Ignacio Cloppet.
Eva Perón: ejemplo de la mujer cristiana.
Se conmemora un nuevo aniversario del natalicio de María Eva Duarte de Perón en el año que se cumplen 70 años de su paso a la inmortalidad.
Evita, tal como ha acontecido con las grandes figuras de la historia argentina, ha sido víctima de falsedades que fueron creando un mito.
Desde sus orígenes, su nacimiento, su condición de hija extramatrimonial, su carrera de actriz, su noviazgo con el Coronel Perón, su matrimonio, el viaje a Europa, la Fundación de Ayuda Social, su cristianismo, la enfermedad y su muerte heroica… Todo esto fue manipulado, sea por panegiristas y/o detractores, muchos de ellos, lisa y llanamente, falsificando la verdad para denostarla o construirla tendenciosamente en función de agendas espurias (feminismo, aborto, asistencialismo, etc.) y contrarias a la verdadera esencia de su pensamiento y de su acción concreta en su corta vida al servicio de los humildes y de los trabajadores argentinos.
Historiadores, cineastas y novelistas han construido una Evita a su gusto, las más de las veces con dinero extranjero que dieron a luz películas y miniseries cuyo objetivo no sólo es maltratar su figura, sino horadar a la Argentina en su conjunto.
Lo cierto es que son contados los estudiosos que se han tomado el trabajo de revisar fuentes y documentos que atestiguan sin dobleces la autenticidad de su vida y de su ideario. La mayoría de los trabajos que desde hace décadas se cuentan de a miles expresan más las opiniones de sus autores que la verdad de Eva Perón.
No hay duda que Evita fue la abanderada de los humildes. Pero también fue la primera mujer que gravitó, como nunca antes, en la política argentina, por voluntad de Perón que ya desde Roma, en el año 1939 venía promoviendo la necesidad de inclusión de la mujer en la política y en la vida comunitaria, cuando escribió: “Comienza la obra de la mujer y de la mujer joven”. Además, lo que resulta extraordinario, es que el testimonio que dio Evita desde enero de 1944 hasta su muerte, expresó siempre una profunda fe cristiana que encarnó en obras.
Historiadores, cineastas y novelistas han construido una Evita a su gusto, las más de las veces con dinero extranjero que dieron a luz películas y miniseries cuyo objetivo no sólo es maltratar su figura, sino horadar a la Argentina en su conjunto.
Lo cierto es que son contados los estudiosos que se han tomado el trabajo de revisar fuentes y documentos que atestiguan sin dobleces la autenticidad de su vida y de su ideario. La mayoría de los trabajos que desde hace décadas se cuentan de a miles expresan más las opiniones de sus autores que la verdad de Eva Perón.
No hay duda que Evita fue la abanderada de los humildes. Pero también fue la primera mujer que gravitó, como nunca antes, en la política argentina, por voluntad de Perón que ya desde Roma, en el año 1939 venía promoviendo la necesidad de inclusión de la mujer en la política y en la vida comunitaria, cuando escribió: “Comienza la obra de la mujer y de la mujer joven”. Además, lo que resulta extraordinario, es que el testimonio que dio Evita desde enero de 1944 hasta su muerte, expresó siempre una profunda fe cristiana que encarnó en obras.
La mujer argentina que para Evita: “Es ante todo la representante de lo incontaminado y lo veraz”, estaba llamada a ser guardiana de los valores fundantes de la nacionalidad, responsable de la construcción cristiana de la familia porque en la voluntad de la mujer: “Está presente la vida misma, con su infinita secuela de valores, con su infinita gama de necesidades, grandes y pequeñas”. Es por eso que Evita sostendría que: “Menos tememos las argentinas a la mujer que pilotea automóviles, yates y aviones, que a la emancipada de la familia o a la que toma el amor y el matrimonio como un ´egoísmo de dos´ sin entender que de la solidez y de la fecundidad del matrimonio depende el engrandecimiento de la patria”.
La mujer posee para Eva Perón dos rasgos constitutivos y trascendentes que la hacen sublime e irremplazable: el don de la maternidad y la conyugalidad. Respecto al primero, expresará: “La misión sagrada que tiene la mujer no sólo consiste en dar hijos a la Patria, sino hombres a la Humanidad. Hombres en el sentido cabal y caballeresco de la hombría, que es cuna del sacrificio cotidiano para soportar las contrariedades de la vida y base del valor que inspira los actos sublimes del heroísmo cuando la Patria lo reclama. Hombres formados en las costumbres cristianas que han hecho fuerte a nuestra estirpe y sensibles a la emoción de nuestros criollísimos sentimientos. Hombres austeros, que forjen su vida al calor del hogar, donde siempre palpita un corazón de mujer”. Y el saberse esposa y amiga del varón con quien la mujer forja en unidad un destino indestructible al servicio de la familia que es el corazón de la Argentina, le hará expresar que: “La mujer (…) reclama un lugar para compartir con el hombre sus jornadas y para trabajar con él por el triunfo definitivo de la fe, por la voluntad y por la vida que se nutren en su espíritu generoso y porque las ciudades, los campos y la civilización también fueron afianzados con energías femeninas”.
En nuestro país, las mujeres fueron partícipes fundamentales junto a los varones del proceso de liberación nacional aportando los atributos propios de su condición femenina. Así lo sostendrá Evita al argumentar: “¿Qué tenemos que ver con los comités, con los partidos políticos, con los complejos y lejanos resortes electorales? (…) A esas mujeres, a esas compañeras mías, yo les diría: leed los diarios del mundo. Pensad en que el hambre, la miseria y el dolor vagan por las tres cuartas partes del globo. ¿Es humano dejar a los hombres la sola responsabilidad de correr la aventura trágica del poder?”(…) “No hay un solo pueblo, como tampoco un solo Estado, que no venere el recuerdo emocionado de alguna de las mujeres heroínas de América del pasado o del presente.”; y respecto al rol de la mujer el 17 de octubre de 1945: “No puedo olvidar esa noche del 17 de octubre, día de la epopeya en que la mujer argentina salió a reconquistar la libertad de su vida”.
En su concepción, ninguna mujer podría realizarse de manera individual en un país dependiente e injusto sino a la par del varón con el objeto de servir mancomunadamente a la emancipación del país: “El movimiento femenino peronista no es una excepción ni quiere serlo. Define sus aspiraciones y su programa en la doctrina peronista de la liberación económica, la soberanía política y el justicialismo social”. Porque: “En el seno de nuestra democracia no cabe el distingo absurdo entre sexos, sino la unidad moral, recia y firme, sin cuyo requisito la política carece de responsabilidad y de conciencia”.
En estos tiempos turbulentos, confusos y desesperanzados, cuando asistimos al deterioro de la mujer, empujada por el poder global a reclamar agendas de un individualismo vacío de contenido humano, en el contexto de la fractura profunda de los lazos solidarios de la comunidad que acontece desde 1976 a esta parte, es el noble magisterio de Evita que urge restaurar en la actualidad, el que nos permitirá echar luz acerca del signo de época que nos toca vivir, donde no es si varones o mujeres, sino, fundamentalmente, el lugar que desde la condición femenina debe ocuparse para reconstruir estos lazos y volver a unir solidariamente una generación con otra.
La Argentina necesita repensarse y para ello resulta indispensable acudir a los valores eternos, fundantes de nuestra patria, a la ética como principio creador de una nueva política que permita la reconstrucción del sentido del Hogar y de la familia -célula fundamental de la sociedad y lugar privilegiado para transmitir la fe- como cultura del encuentro y corazón de la Comunidad Organizada que debemos restaurar para bien de la Patria.
* Ignacio Cloppet. Miembro de la Academia Argentina de la Historia.
PUBLICADO EN NOTICIAS PERFIL.
sábado, octubre 09, 2021
La vigencia de Perón.Por Ignacio Cloppet.
La vigencia de Perón.
Nacido el 8 de octubre de 1895 en Lobos, provincia de Buenos Aires, este personaje se transformaría en el hombre de la historia, en el estadista más importante del siglo XX, que aún hoy después de cuarenta y siete años de su paso a la inmortalidad, su doctrina permanece viva, vigente, fresca y actual para los tiempos que vivimos.
El 8 de octubre de 1895 nació en Lobos, provincia de Buenos Aires Juan Domingo Perón. Este personaje se transformaría en el hombre de la historia, en el estadista más importante del siglo XX, que aún hoy después de cuarenta y siete años de su paso a la inmortalidad, su doctrina permanece viva, vigente, fresca y actual para los tiempos que vivimos.
Mucha agua ha pasado bajo el puente, donde escritores, politólogos, historiadores, ensayistas y novelistas han intentado mostrar, a diestra y siniestra quien fue Perón, cuáles fueron sus aciertos y yerros, algunos lo canonizaron y otros lo demonizaron.
Es cierto, que a medida que se va ampliando la perspectiva histórica, se cuenta con una mayor objetividad para evitar hacer cosmética con su figura, o como suele suceder, haya quiénes lo interpretan y traducen según sus caprichosas conveniencias o antojadizas manipulaciones ideológicas.
Hace años que vengo estudiando sus orígenes, su personalidad, su vida íntima, su formación escolar, quiénes lo gravitaron y forjaron su carácter, los años adultos, el Colegio Militar, sus primeros destinos, sus romances, su pasión por el deporte, y tantas otras facetas de su riquísimo temperamento.
Contando con este bagaje, resulta más asequible suponer la importancia que revistió para la Argentina y para el mundo. Desde niño se destacó por ser una persona híper sensible, preocupado por las injusticias sociales que sufrían los peones que trabajaban en la estanzuela familiar. Así supo entender desde el vamos, qué era lo que le faltaba a la Argentina y qué le resultaba extraño, ajeno, lo que la estaba desangrando y sometiendo a los grandes imperios que desde siempre la asecharon.
De esta forma el niño Perón fue incorporando además de la lectura de los clásicos greco–latinos, las enseñanzas de sus formadores, entre las que se encuentran principalmente su abuela Dominga Dutey y sus hijas del primer matrimonio: Baldomera y Vicenta Martirena Dutey, quiénes le enclavaron la sensibilidad social y un profundo sentimiento humanista y cristiano. Luego se sumaron las instrucciones de sus maestros en la prestigiosa Escuela Internacional de Olivos, los consejos de su padre Mario Tomás, hasta que llegó a incorporarse a los 15 años a la milicia.
En los claustros del Colegio Militar asimiló una formación estratégica e histórica de la escuela prusiana fundada por Gerhard von Scharnhorst y August von Gneisenau, con el fundamento teórico de Carl von Clausewitz y el método de Helmuthvon Molke. Directa o indirectamente tuvo maestros de la talla de von Schlener, Ferdinand Foch, el conde Alfred von Schlieffen, Hans von Bellowy Wilhelm von der Goltz (autor del libro La Nación en Armas). Quién ejerció sobre él una influencia decisiva fue su gran capitán Bartolomé Descalzo.
Recibido de subteniente en diciembre de 1913, con dieciocho años de edad fue destinado a Paraná, Entre Ríos y a Santa Fe. “Allí vi, por primera vez y a conciencia –dirá Perón– las miserias fisiológicas y sociales. Ese impacto sobre mi sensibilidad de entonces estaba destinado a perdurar toda mi vida. Porque en aquel momento me dije: «Si algún día puedo, esto será lo primero que remedie». Comencé entonces a concebir el patriotismo, no como el amor a la tierra de nuestros mayores, ni a sus riquezas, ni a sus ciudades o sus pueblos, sino a nuestros hermanos argentinos, que son los que más merecen y necesitan”.
Los seis años en la Escuela de Suboficiales en Campo de Mayo fueron: “Una escuela para mí. Allí tomé contacto con legiones de muchachos humildes que venían desde todas las latitudes de la patria. De cada uno de ellos aprendí un poco, por esas virtudes que la tierra da mediante la escuela grandiosa que es el dolor de la propia tierra y que no iguala a ninguna otra escuela de la vida. Comprendí con ellos, porque con ellos convivía día y noche; muchas veces era yo su propio enfermero”. En esa temporada es donde se va a consagrar como maestro y líder indiscutible.
El deporte fue un capítulo clave en su vida, ya sea para completar su formación humana donde se destacó como gran esgrimista, boxeador, esquiador y otros tantos deportes, como para promoverlo cada vez que pudo hacerlo. Fundó –entre tantos clubes– el primer club de box en Paraná en 1914; años más tarde en 1920 un club para chicos de la calle en el barrio de Flores (Perón vivía en la calle Lobos 3259) que llevaba su nombre; así como también en 1936 el club deportivo destinado para los canillitas y lustrabotas en Santiago de Chile.
Luego de sus misiones como agregado militar en Chile y observador en Italia, donde descolló en ambas, regresó a Buenos Aires, con una madurez intelectual más que sólida para pensar un país mejor, una patria para todos y no para unos pocos.
Mendoza fue su primer destino ni bien regresó de Europa a mediados de mayo de 1941. Allí la providencia quiso que coincidiera con Farrell y Mercante. Ese triduo que se conformó como una roca, es el que iba a idear y ponderar un cambio sustancial en la política nacional. De esa forma casi sin saberlo se constituyeron los prolegómenos del GOU, que dos años más tarde saldría a la escena pública con la Revolución del 4 de junio de 1943.
Este hecho político, marcó un punto de partida que dará nacimiento al Peronismo. Quede bien claro, que no se trató de un golpe de estado, sino de una revolución con todas las letras. Precisamente el espíritu revolucionario se enfocó en poner freno al fraude de la “Década Infame” y del sometimiento de los intereses nacionales al servicio de los imperialismos y capitalismos en boga.
La figura de Perón creció considerablemente y a partir de ese momento hasta nuestros días la oligarquía le echó y le echa la culpa de todos los trastornos que sufre nuestro país desde hace setenta y cinco. Los “males” que le achacan, son ni más ni menos que haber repartido la torta de forma más equitativa, permitir el acceso del pueblo a la educación, a la igualdad y a la dignidad. Crear miles de puestos de trabajo, generar una batería de leyes sociales y derechos, dándole prioridades básicas. Salud pública para todos, un régimen carcelario más humano, derechos a los trabajadores, el voto femenino, generar la industrialización del país, la organización del movimiento obrero, la gratuidad universitaria, la nacionalización de los ferrocarriles y servicios públicos, la ayuda social para los más necesitados, la promoción del deporte como escuela de vida y valores, la Tercera Posición, etc.
Con los planes quinquenales, Perón planteó una planificación social organizando la comunidad. Decía: “Nadie puede solucionar un problema social si antes no soluciona un problema económico, y nadie soluciona un problema económico sin antes solucionar un problema político”. La Patria es una unidad de destino, y debe reencontrarse a sí misma, con dignidad humana y justicia social. Esas ideas revolucionarias calaron muy hondo en el sentir popular y las raíces continuaron dando sus frutos: “Lo que el árbol tiene de florido –decía nuestro poeta Bernárdez en un verso– viene de lo que tiene de soterrado”.
Es evidente que tuvo la capacidad excepcional de conocer y entender la Argentina y principalmente a los argentinos. Su cuota de realismo, persuasión y sensibilidad, son los valores agregados que lo ubican por encima ampliamente.
Tres veces fue elegido presidente constitucional. Un golpe cívico–militar en 1955 lo derrocó, teniendo que exiliarse durante largos años. Los que lo destituyeron por las armas a sí como los que gobernaron con posterioridad no hicieron mejor las cosas, no dieron pie con bola, más bien fueron un gran fracaso. Tras dieciocho años de exilio, Perón retornó a su patria y volvió a ser elegido presidente de manera aplastante en las urnas. El principal objetivo fue la fidelidad a su doctrina y a su historia. Para él, la reconstrucción del país continuaba teniendo como columna vertebral al movimiento obrero organizado, formado y capacitado. El medio para alcanzarlo era la Unidad Nacional y la reconstrucción del hombre argentino a través del pacto social, el diálogo plural con las fuerzas políticas y la puesta en marcha de un Plan Trienal.
Dos meses antes de morir en pleno ejercicio de su tercer mandato presidencial, entregaba a nuestro pueblo con enorme generosidad y sacrificio su legado doctrinario: el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Presentado el 1 de mayo de 1974, este documento –última actualización político doctrinaria de la Comunidad Organizada– representa al día de hoy además de la última oportunidad en que la Argentina pensó un Proyecto Nacional integral, una impugnación contundente de los puntos de vista políticos, ideológicos, económicos y sociales del liberalismo.
Allí, Perón señaló que la Argentina necesitaba conformar, dilucidar e institucionalizar un “Proyecto Nacional”. Para alcanzarlo propuso un “Modelo Argentino”, porque el mundo estaba atravesando una “época de cambio revolucionario y de reacomodamientos”, y la Argentina debía iniciar su “Reconstrucción Nacional” a través de la convocatoria amplia a todos los actores de la vida comunitaria y a todo el arco de los partidos políticos. Es por eso que aseveró que si fracasaba esta convocatoria, el año 2000 nos podría encontrar “sometidos a cualquier imperialismo”. La opción era y sigue siendo, entre el “neocolonialismo o la liberación”. Palabras proféticas las del general, pues desde el golpe militar de marzo de 1976 contra Isabel Perón donde se instauró la dictadura más sangrienta de nuestra historia cuyo objetivo fue hacer desaparecer de la faz de la tierra al Peronismo, ese Proyecto Nacional quedó trunco. A partir de entonces e instaurada la etapa democrática, la Argentina viene sufriendo un derrotero de frustraciones con algunos ensayos de un “Peronismo” sin la doctrina de Perón, con un desmedido endeudamiento, grandes devaluaciones a nuestra moneda, aumento inusitado de la pobreza, desocupación, y una severa decadencia con la pérdida de los valores eternos, tal cual nos viene imponiendo la agenda de los imperialismos.
Como decíamos más arriba, hay quienes le achacan al peronismo ser el padre del populismo y la pobreza. Todo lo contrario. Para Perón, gobernar es crear trabajo, que dignifica al hombre. En modo alguno hizo asistencialismo, ni pensó jamás en planes sociales. Estas medidas precisamente son la antítesis a sus políticas revolucionarias y visionarias. Resulta atinada y muy apropiada la reflexión de Hilaire Belloc: “Los hombres son grandes de acuerdo a la grandeza de la función que desempeñan. Se hacen grandes si la función es grande, pero engrandecen a ésta aún más con su propia grandeza. Así ocurre con todos los artífices y así ocurrió con este hombre en el desempeño de su función regia”.
Fue un hombre extraordinario de una gran capacidad política como estratega y pragmático. Su ideario inspirado en la Doctrina Social Cristiana y en el Sermón de la Montaña, hoy permanece vigente y goza de una gran actualidad para dar soluciones a los problemas que nos aquejan, a pesar de los esfuerzos que pretenden imponer tanto las oligarquías como el progresismo, que insiste en argumentar que se puede hacer cualquier cosa en su nombre. Perón está presente en el sentir de su único heredero: el pueblo, que en un nuevo aniversario de su natalicio, celebra a su líder y sigue manteniendo inquebrantable su figura.
Por Ignacio Cloppet.
Miembro de la Academia Argentina de Historia.
PUBLICADO EN DIARIO "PERFIL".
https://www.perfil.com/noticias/opinion/ignacio-cloppet-la-vigencia-de-peron.phtml
Fotos: Web
lunes, septiembre 06, 2021
Perón y el golpe del 6 de septiembre de 1930 por PABLO A. VÁZQUEZ.
Si bien Juan Domingo Perón nunca negó su participación en el alzamiento militar septembrino, pocos saben que detalló su participación minuciosamente en un informe que luego integró un libro clave para entender los sucesos de 1930.
El teniente coronel José María Sarobe, partícipe del golpe citado, elaboró un informe de varias páginas, entre el 9 de septiembre y el 10 de octubre de ese año, donde puntualizó el plan elaborado por la junta de gobierno. Al tiempo pidió la colaboración de algunos subordinados para enriquecer el texto con sus testimonios, uno de ellos fue el capitán Perón. En enero de 1931 entregó su texto titulado Lo que yo ví, de la preparación y realización de la revolución del 6 de septiembre de 1930. Contribución personal a la historia de la revolución, y aclaró a continuación (Son sólo apuntes, falta redacción).
Dicho texto fue incorporado como apéndice único a las memorias del futuro general Sarobe, las que terminó en 1935, y que fueron publicadas póstumamente, ya que había fallecido en 1946, luego del golpe de 1955, mediante la asistencia de su esposa, con el título Memoria sobre la revolución del 6 de septiembre de 1930, editadas, ahora sí, en 1957 por ediciones Gure, prolífica en ese tiempo en publicaciones antiperonistas.
Posteriormente dicho texto del capitán Perón sería reeditado, con otros textos del ex presidente, bajo el título Tres Revoluciones Militares, publicado en 1963 por editorial Escorpión, bajo la edición de Rogelio “Pajarito” García Lupo. Dicha obra tendría reediciones en las editoriales Corac (1972), Síntesis (1974), y Peña Lillo (1982), amén de ser incluido en el tomo 1 de las obras completas, publicadas primero por Docencia en 1984, y luego por Fundación Hernandarias, en 1997.
En dicho texto el capitán Perón detalló que “en los últimos días del mes de junio de 1930 se presentó en mi despacho del Estado Mayor General del Ejército, donde servía yo, el Mayor Ángel Solari, viejo y querido amigo… no entró con rodeos, sino que se limitó a decirme: “Yo no aguanto más. Ha llegado el momento de hacer algo. El General Uriburu está con intenciones de organizar en movimiento armado” – Y me preguntó – ¿Vos, no estás comprometido con nadie? – Absolutamente, le contesté. – Entonces contamos con vos, me recalcó -. .
De allí el detalle de la reunión en casa de Uriburu, los devaneos entre las distintas líneas internas del Ejército, la organización final del golpe, su acercamiento a Justo, su persuasión para que se sumen otros camaradas, el reconocimiento del rol ideológico de
La Nueva República, y sus contactos y publicaciones “anónimas” en Crítica y La Fronda. Antes su entrada en un auto blindado a la Casa Rosada, lo sorprendió la imagen de un busto destruido del presidente depuesto, donde un ciudadano le entregó un pedazo, afirmando: “Tome mi capitán, guárdelo de recuerdo y que mientras la patria tenga soldados como Ustedes en entre ningún peludo más a esta casa”, al tiempo que afirmó Perón “yo lo guardé y lo tengo como recuerdo en mi poder”.
También tuvo tiempo para agradecer a colaboradores civiles del golpe, como “Don Pedro L. Balza (hijo), secretario de la Dirección de La prensa, a quien no he vuelto a ver pero que le guardo reconocimiento”.
Sus últimas palabras sobre el hecho fueron que “la revolución había virtualmente terminado, pero en el espíritu de los que habíamos participado en la preparación y realización quedaba una amarga pena: la mayor parte de los Oficiales no habían intervenido porque no se los había hablado”, y que “sólo un milagro pudo salvar la revolución. Ese milagro lo realizó el pueblo de Buenos Aires, que en forma de avalancha humana se desbordó en las calles al grito de “viva la revolución”, que tomó la casa de gobierno, que decidió a las tropas en favor del movimiento y cooperó en todas formas…”
El triunfo de Hipólito Yrigoyen de 1928, casi plebiscitario con 840.000 votos contra casi la mitad del binomio “antipersonalista”, dio inicio a su segundo mandato como presidente constitucional. Pero los hechos se precipitaron para conspirar con su continuidad.
La caída de la Bolsa de New York en 1929 fueron determinantes, junto a la crisis de la democracia en el período de entreguerras, para socavar el espíritu de institucionalidad regional. A ello se sumó la enfermedad presidencial hasta hechos sombríos como el asesinato, en noviembre del ’29, de Carlos W. Lencinas. Al mes un atentado contra el presidente marcó un clima de violencia política. Vale como ejemplo el panfleto, firmado por Manuel Carlés, fundador de la Liga Patriótica Argentina, donde amenazó: “La renuncia presidencial o la guerra necesaria”.
Al año la elección legislativa, donde el radicalismo porteño fue derrotado por el partido Socialista Independiente, significó un cimbronazo político. Se le sumó una fuerte campaña de desprestigios desde La Prensa y La Nación, comprensible por representar sectores contrarios al El Peludo, y desde medios más orientados a la clase media como La Razón y Crítica, siendo este último, dirigido por Natalio Botana, quien tuvo la mayor virulencia.
Dejadez, autoritarismo y corrupción, entre otras, fueron las diatribas que recibió el gobierno depuesto, pero también hubo otro factor en juego que sumó al golpe: el petróleo. Desde lograr por ley la nacionalización del petróleo a la decisión de bajar por decreto el precio de los combustibles, otorgándole a YPF la faculta de imponer los precios de manera uniforme, generó la protesta de las multinacionales.
La campaña electoral de marzo de 1930 estuvo bajo la consigna yrigoyenista de “defensa del petróleo” y “defensa de la riqueza nacional”.
El golpe era inminente, con golpe con “olor a petróleo”.
Así, el profético relato de Roberto Arlt en Los siete locos se hizo realidad…
El 6 de septiembre de 1930 el avance sobre la Casa Rosada de los oficiales y cadetes del Colegio Militar comandados por el general José Félix Uriburu fue suficiente para derrumbar al gobierno. Uriburu, aunque aliado a los conservadores, buscó cambiar el sistema político, tratando de introducir elementos “corporativistas” a la Constitución y apoyar a Lisandro de la Torre para la presidencia. En su grupo fluían sectores de La Nueva República, la impronta de la “hora de la espada” de Leopoldo Lugones, y sectores que admiraban al fascismo y, especialmente, la dictadura española del general Miguel Primo de Rivera. Mientras que Justo fue más pragmático y, aunque tenía buen trato con los nacionalistas, admitía el concurso de las fuerzas tradicionales con un fuerte apoyo de los militares y del sector financiero internacional.
La campaña mediática, la suma de conspiraciones entre universitarios, partidos opositores, nacionalistas y militares dio sus frutos, quebrando el orden constitucional y marcaron las posteriores interrupciones del proceso democrático.
La Década Infame tuvo su acta de nacimiento y marcó los turbulentos años ’30.
Estudiada la participación de Perón en el golpe por Joseph Page, Enrique Pavón Pereyra, Ignacio Cloppet, Jorge Crespo y Jorge Arredondo, quien hizo en 1998 una obra específica, entre otros, con el tiempo fua minimizado por el protagonista, al punto de llevarlo a su arrepentimiento. Perón adjuró al tiempo de su participación en el golpe, desde su mención en un discurso como presidente de 1953, su referencia en la carta dando sus condolencias por la muerte del Che, o en los testimonios que brindó a Tomás Eloy Martínez y que el publicaría en Panorama en los ’70 y, de forma completa, en Las memorias del General (1996).
Pablo A. Vázquez *Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.
Publicado en Diario "La Prensa", 5 de Septiembre del 2021.
https://www.laprensa.com.ar/506264-Peron-y-el-golpe-del-6-de-septiembre-de-1930.note.aspx
domingo, octubre 18, 2020
¿Quiénes hicieron el 17 de octubre? por Ignacio Cloppet.
75° aniversario.
¿Quiénes hicieron el 17 de octubre?
Tomaron la misión y el plan de movilizar a los trabajadores para libertar a Perón. Desde Eva Duarte y Cipriano Reyes hasta periodistas y militares.
Se cumplen 75 años del “Día de la Lealtad”. Esa masiva movilización popular, representada por todos los estratos sociales, que pidió la liberación del coronel Perón -detenido en Martín García- ,lo que hizo fue producir un punto de inflexión, esto es un antes y un después en la forma de hacer política en la Argentina.
Los umbrales de esa jornada, se sustentan en las acciones y políticas que diseñó Perón desde la secretaría de Trabajo y Previsión. Un dato no menor, es el ensayo y la creación del Proto-Peronismo, que logró forjar un tejido socio-político en la provincia de Buenos Aires y en todo el país.
También es cierto, que existió un numeroso grupo de amigos y compañeros leales en esas difíciles horas, que tomaron la misión y el plan de movilizar a los trabajadores para libertar a Perón.
Entre ellos recordamos a los doctores Román A. Subiza, Belisario Gaché Pirán, Alejandro S. Cloppet y Juan A. Bramuglia; el coronel Domingo A. Mercante e Isabel Ernst (secretaria privada de Mercante en el Correo); los “12 apóstoles” (de la seguridad del coronel Perón): Agustín Casaretto, Roberto Pettinato, Baldomero y Julio Lamela Pérez, Rómulo Aranguren, Yrurtia, Framino Pardo, Gregorio Gutiérrez; los periodistas Krhon y Vanoli, Valdés; y los “combativos” Guillermo Coolen, Botticcini, Piérola, Félix Odorissio, Barreiro, el “Negro” Frías, Mikulicich, el “Gordo” Acebo y Almejún.
También estaban: Rodolfo Freude (h), Francisco Muñoz Azpiri, Víctor Lamarque, Alberto Proia, Eliseo Sardi, Antonio Santamarina, René Orsi, Manuel Bianchi, Juan Collazo, Benjamín Bambill, Juan Zerillo, y Miguel Gamboa; los líderes sindicales Ángel Borlenghi y Cipriano Reyes, y por supuesto su futura esposa Eva Duarte.
Todos ellos, en mayor o menor medida fueron colaboradores de extrema confianza de Perón. Desde que fue detenido el 12 de octubre de 1945, estuvieron trabajando en un plan para liberarlo, y se constituyeron en los constructores del 17 de octubre de 1945.
Una cuestión para destacar y tener en cuenta como hecho histórico, es la participación de miembros subalternos del ejército y de las mujeres.
Con relación a la cooperación militar, el entonces subteniente de reserva Oscar Lapalma,del Regimiento 7 de Infantería, con asiento en la ciudad de La Plata, recuerda lo sucedido ese día: "Ignoro si fue Eva Duarte, Domingo Mercante o Cipriano Reyes, quienes pudieron organizarla, pero lo que sí puedo afirmar, es que la 2ª División del Ejército -que tenía jurisdicción en toda la provincia de Buenos Aires, con excepción de Campo de Mayo- no fue ajena a la organización y contralor de la inédita movilización popular de los obreros de La Plata, Berisso y Ensenada, y me atrevo a pensar, que el subteniente José N. Santamarina (quien dejó el Regimiento con ropas civiles y recién se reintegró después de la inédita movilización popular) no debe haber sido el único designado para ello, teniendo en cuenta el mínimo grado militar que tenía, sino que debía haber sido solo un integrante de un grupo que estuviere al mando de algún oficial de mayor graduación" (El Día, La Plata, 12/8/99).
Esa inolvidable jornada, donde se movilizó una gran multitud de obreros y proletarios en forma pacífica, -que al decir de Delfina Bunge de Gálvez- “no había caras hostiles ni puños levantados”; hubo muchísimas mujeres y niños presentes en la Plaza. Podemos recordar entre las más activas, a Blanca Luz Blum, Ana Macri, Beba Gil, María Roldán, y tantas otras más, que dieron un cabal testimonio, y formaron parte del “Día de la Lealtad”.
Diario "Clarín", 17 de Octubre del 2020.
https://www.clarin.com/opinion/hicieron-17-octubre_0_476GsOu5B.html
jueves, junio 11, 2020
Techint: un acuerdo con Perón está en el origen de la fortuna de la familia Rocca La empresa de Agostino Rocca ganó una licitación en 1947 para hacer un gasoducto. El nexo fue el marques Luigi Incisa di Camerana. Ignacio Cloppet*
viernes, mayo 22, 2020
Un delirio: afirman que el doctor Ramón Carrillo simpatizaba con el nazismo.
Imágenes: Web.








