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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, octubre 06, 2025

Los mitos del fascismo y del antisemitismo. Por Ignacio M. Cloppet

Los mitos del fascismo y del antisemitismo.

Alberto Ezcurra Uriburu y el Movimiento Nacionalista Tacuara.

Por Ignacio M. Cloppet *
Alberto Ezcurra Uriburu, fundador y jefe del Movimiento Nacionalista Tacuara (1957-1964) y quien se ordenara sacerdote en 1971, partió demasiado pronto -como consecuencia de una dura enfermedad- estando en San Rafael, Mendoza, el 26 de mayo de 1993.
Está entrando a imprenta una reimpresión de mi libro, hecho que expresa sin lugar a dudas, el interés que continúa despertando la figura y la obra de este prohombre. De ese tiempo a esta parte, se publicaron diversas antologías de sus escritos y merecidos homenajes en su memoria. En este marco, dos propósitos guiaron la realización de mi libro. El primero, completar la labor de difusión de su obra dando a conocer un copioso conjunto de escritos inéditos de su etapa juvenil. Expresivos de su cosmovisión del nacionalismo como afirmación y defensa de los valores materiales y espirituales del país amenazados y expoliados por intereses e ideologías foráneas.

CUERPO DOCTRINARIO
Se trata de un cuerpo doctrinario sumamente relevante, que a la luz del análisis de los males ocasionados por el liberalismo –en su versión capitalista británica/norteamericana y/o comunista soviética–, fue desplegando soluciones concretas para la emancipación nacional, hermanadas en términos históricos con las banderas clásicas que supo sintetizar en la política concreta el Justicialismo –independencia económica, recuperación de la conciencia histórica, soberanía política y justicia social–, como fruto del valiosísimo aporte que hicieran las diferentes vertientes nacionalistas al acervo común que fue estructurando el ideario dinámico del nacionalismo argentino.
El segundo propósito, tuvo como objeto intervenir en el debate historiográfico ligado a la significación de la figura de Ezcurra Uriburu en particular y de Tacuara en general. Múltiples ensayos y tesis doctorales se han escrito al respecto con un vicio de origen: el descrédito liso y llano del nacionalismo, al que se caracteriza en bloque a través de motes descalificatorios que desatienden el examen objetivo de un movimiento rico en variantes, diverso en sus opciones prácticas e intelectualmente brillante en sus mejores plumas. Con este punto de partida, difícilmente pueda llegarse a conclusiones efectivas porque más que análisis interpretativos derivados de un examen serio de documentos y de hechos efectivos de la realidad histórica, resultan ser un puro despliegue de juicios de valor de sus autores.
Me refiero a dos lugares comunes esgrimidos a diestra y siniestra: el pretendido “fascismo” y el quimérico “antisemitismo” de Ezcurra Uriburu y de Tacuara. Está claro que la caracterización particular que se les imputa responde a la burda generalización que recae sobre el nacionalismo en sentido amplio. Allí está el corazón del problema: en las interpretaciones cultivadas desde perspectivas ideológicas adversas. Tanto es así que la casi totalidad de estudios sobre el fenómeno, lo someten a diversas taxonomías que condicionan de entrada la relación con el objeto de estudio. ¿Puede examinarse objetivamente el nacionalismo a través de categorías tales como “de derecha”, “oligárquico”, “fascista”, etc.? Difícilmente. Se trata de determinantes a priori cargados de sentido negativo que más que aclarar, oscurecen de largada. Y que además no responden a la realidad.
“EL MEJOR DE SU GENERACION”
Pongamos blanco sobre negro. Ezcurra Uriburu fue un hombre de acción y un pensador católico de fuste. El mejor de su generación. Como jefe de Tacuara, sintetizó valores trascendentes: un profundo humanismo, su ínsito patriotismo, nobleza y valentía, generosidad y ausencia de sectarismo.
Congregaba a la unidad de las distintas tendencias existentes, promovía acuerdos y evitaba rupturas infecundas que tanto costaron al movimiento nacional a lo largo de su historia. Virtudes que mantuvo durante toda su vida y que caracterizaron también al sacerdote, cuyas reflexiones encarnaron una honda preocupación teológica y la defensa de la verdad de la patria de los argentinos, cuyos dramas comprendió como pocos hombres de su tiempo.

MOVIMIENTO NACIONALISTA TACUARA
Por su parte, el Movimiento Nacionalista Tacuara nació en 1957, en el emblemático bar “La Perla del Once”, auspiciado por Ezcurra Uriburu, y otros camaradas. Se trató de una expresión de nacionalismo juvenil, heredera de la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios y de la vieja Alianza Libertadora Nacionalista.
A su identidad católica –forjada al calor de la obra de los sacerdotes Leonardo Castellani y Julio Meinvielle, entre los principales–, le anexó la impronta de pensadores de fuste como fueron Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Gálvez, Julio y Rodolfo Irazusta, Atilio García Mellid y Jacques de Mahieu, entre otros, y el aporte doctrinario de José Antonio Primo de Rivera. Brotó como una firme reacción de autodefensa de la argentinidad, víctima desde la derrota en Caseros, de la agresión del liberalismo, ahondada tras el golpe de Estado de 1955.

DERRIBANDO MITOS: TACUARA FASCISTA
Si bien en su tiempo histórico, la crítica al régimen soviético fue compartida por parte mayoritaria del arco político nacional –a excepción por supuesto del comunismo argentino, satélite de aquel–, para diversos sectores del liberalismo, la no admisión del modelo soviético equivalió –y aunque parezca mentira: equivale hoy en día– al “fascismo”.
Del mismo modo, se circunscribió sin la menor rigurosidad histórica, el antiliberalismo al elitismo y al desprecio por las masas, o se discurrió en el afán simplista de acusar de “fascistas” a todas las organizaciones que durante las décadas del treinta al setenta combatieron al régimen de entrega al extranjero, o bien, sostuvieron el neutralismo en el marco de las guerras mundiales.

TACUARA ANTISEMITA
Si bien constituye a esta altura del partido todo un anacronismo y una falacia, aún hoy hay que aclarar que Alberto Ezcurra no fue antisemita ni otorgó al aparente “problema judío” –ni en la época de Tacuara ni en la etapa sacerdotal– el lugar que se le enrostra.
Al respecto, en una entrevista del año 1962, explicó: “No somos nazis. Hay diferencias entre nosotros y los nazis. Podemos tener enemigos comunes pero nuestro concepto de las necesidades de la nación difiere profundamente del concepto nazi. Por ejemplo, nosotros no creemos en la superioridad racial, porque en la Argentina no existe la unidad racial. Tenemos gente de todas las razas y colores. (…) No somos antisemitas. Nada tenemos contra los judíos en la Argentina. Las acusaciones que nos hacen de antisemitas son falsas”.
Tanto es así que el prestigioso historiador del judaísmo, Leonardo Senkman, reconoció en un reportaje realizado por Raanan Rein en el año 2020, el error que significó vincular a Tacuara con el antisemitismo. Señaló al respecto: “Considerábamos que Tacuara era un movimiento que representaba una reencarnación de grupos nazis de los años treinta y cuarenta en Europa. Craso error cultural de nuestra parte, por el cual cometimos muchos yerros en nuestro actuar. No entendimos su profundo carácter cristiano y no conocíamos o no habíamos leído sobre la Falange en España. La idea era que todos eran nazis. Los emisarios que venían de Israel hablaban de esto todo el tiempo. El error o el sesgo cultural en el caso de ellos era más claro, al estar desconectados del contexto argentino. Pero influyó en la percepción de los jóvenes argentinos-judíos. (...) Teníamos una cultura antifascista, que no supo distinguir matices entre Hitler y el padre Meinvielle. Teníamos una idea imaginada del enemigo y de la amenaza que nos planteaba. (…) El mensaje que ellos transmitían es que no hay solución para los judíos en Argentina y cada tanto sacaban a flote ideas sobre la necesidad de una evacuación, en el espíritu de Abba Kovner, y que había que combatir por nuestra propia cuenta y emigrar a Israel”.
La tesis del “antisemitismo” de Tacuara se montó sobre el denominado “Caso Sirota”. En ajustada síntesis: el 21 de junio de 1962, fue denunciado el presunto secuestro de una joven estudiante de Medicina, Graciela Narcisa Sirota, militante de la Federación Juvenil Comunista y de la FUBA, en circunstancias poco claras. La DAIA en su denuncia expresó que se había tratado de “un ataque brutal antisemita”. La declaración se reprodujo hasta el día de hoy como un lugar común en los estudios sobre Tacuara. Resulta curioso que ningún investigador examinó el suceso, ni revisó documentos, ni se preguntó sobre la autenticidad de lo sucedido. Ni refirió a un documento de enorme relevancia que fuera publicado poco después de la denuncia de la DAIA, en el mes de octubre. Se trata de “El caso Sirota y el problema judío en la Argentina”, donde Tacuara a través de su Secretaría de Prensa y Propaganda, en voluminosas treinta y dos páginas no sólo probó la falsedad de lo denunciado, sino que explicitó con suma claridad su posición sobre la cuestión judía y el ilusorio antisemitismo que se le enrostraba.
El pensamiento de Ezcurra Uriburu goza de una tremenda actualidad que se ha intentado opacar con este tipo de imputaciones. Su crítica al liberalismo, su defensa de la Tradición y de los valores cristianos, su postulación de la necesaria restauración de un principio de autoridad y de un orden moral justo como elementos unificadores de la vida comunitaria, dan respuesta a los grandes males de nuestro tiempo. En una Argentina intelectualmente desarmada y materialmente ocupada, la historia no es puro cuento.

* Historiador. Autor del libro “Tacuara y el nacionalismo. Escritos inéditos de Alberto Ezcurra Uriburu” (Katejon, reimpresión, 2025).
Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Los-mitos-del-fascismo-y-del-antisemitismo-564836.note.aspx

domingo, agosto 28, 2022

El asalto al Policlínico Bancario, la operación Rosaura.

 

El 29 de Agosto de 1963, el grupo armado Tacuara realizó un asalto, pero la Policía culpó a la banda de delincuentes comunes del "Pibe de la ametralladora". Ocho meses después, el dato de una bailarina de un cabaret de Paris, llevaría a la detención de todos los implicados.

Por Aldo Duzdevich.


El 29 de agosto de 1963 a las 10.40, un grupo de hombres armados con pistolas calibre 45 y una ametralladora llegó en tres vehículos al Policlínico Bancario, situado en la avenida Gaona al 2195, frente a la Plaza Irlanda, en el barrio porteño de Caballito. El objetivo era una Estanciera gris que transportaba 14 millones de pesos moneda nacional –unos cien mil dólares– para pagar los sueldos.

Cuando los custodios de la estanciera se aprestaban a bajar el pesado saco con el dinero, se escucho una voz de !Alto! , y luego, dos ráfagas de ametralladora derribaron a las personas que bajaban el dinero. Mientras el joven de la ametralladora mantenía su posición de control, otro arrastraba pesadamente el saco con 80 kilos de billetes y monedas, que entre dos subieron a una ambulancia en la que habían llegado los asaltantes.

El primer robo importante de un grupo guerrillero, terminaba con un innecesario baño de sangre, quedando herido el sargento Abelardo Cecilio Martínez –custodio del dinero– y a los empleados del hospital Nelly Culliazo de Ordóñez y Vicente Bóvolo, y muertos a Víctor Cogo, conductor de la camioneta, y a Alejandro Morel.

La policía pensó que se trataba de una banda de delincuentes comunes, y culpó a Felix Arcangel Miloro, de 26 años, alias “El Pibe de la ametralladora”. Diez días despúes en la ciudad de Cordoba fueron abatidos por la policía Miloro y su segundo Jose Zarantonello. La pista para encontrarlos en un chalet del barrio Marques de Sobremonte, la dio el seguimiento por parte de la policía, de una bailarina de cabaret Carla Santamaría, que visitaba a Miloro. La mujer terminó herida cuando Miloro salio del chalet con ella de escudo, y cayó disparando con su ametralladora.

Brigitte la bailarina del cabaret de Paris.

El asalto fue planificado gracias a la información que proporcionó Gustavo Posse, empleado del Poder Judicial cuyas hermanas trabajaban el el Policlinico. Posse no pertenecía a Tacuara y cobró una suma importante por su colaboración. En noviembre de 1963 viajó con su hermano Lorenzo a Paris a disfrutar del botín. En un cabaret pagaron con billetes de 5 mil pesos argentinos, hecho que resultó extraño a la señorita Brigitte, quien dio parte a la policía. La Sureté investigó que la numeración de los billetes coincidía con los del robo, y obtuvieron la filiación de los turistas argentinos. Comunicada a información a la policía argentina, de inmediato detuvieron a los hermanos Posse quienes proporcionaron los datos de los autores del hecho.

De inmediato fueron detenidos Jose Luis Nell, Tomislav Ribaric, Mario Héctor Duaihy, Jorge Norberto Cafatti y Horacio Rossi. Y se pidió la captura de Ruben Rodriguez y Joe Baxter el lider del Movimiento Nacionalista Revolucionacio Tacuara MNRT.

Con el paso de los días fueron detenidos Carlos Fuentes, Carlos Arberlos, Ricardo Viera, Alfredo Ossorio, Osvaldo Vanzini, Dámaso Fernández, Luis Arean, Nelson Latorre, Adolfo Infante, Alberto Pascual Fürpass, Horacio Bonfanti, Luis Barbieri, Carlos Fuentes y Eduardo Álvarez. Quedaron prófugos Federico Russo, Amílcar Fidanza, Horacio Iglesias, Alfredo Roca, Ricardo Viera, Rubén Rodríguez, Luis Alfredo Zarattini, Jorge Cataldo, José Baxter y Juan Carlos Brid.

Dos hechos llamativos que mencionar. Uno, que en 1963, todavía se podía pagar en Paris con billetes argentinos . Y dos, que el Secretario del Juzgado Federal del juez Jorge Aguirre, que investigó la causa, era el doctor Carlos Gonzalez Garland, quien en el 55 había sido presidente de la FUA y duro opositor al peronismo, pero en los años 70 integró junto a Ortega Peña y Duhalde, la Comision de Abogados que defendía presos políticos y que en los últimos años fue funcionario de la Secretaría de DDHH.

Tacuara y sus desprendimientos.

La agrupación nacionalista Tacuara nació a fines de 1957. En sus inicios la mayoría de sus integrantes eran jóvenes, de clase media y alta, que militaban en la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios. Luego se fueron acercando jóvenes de origen obrero y peronista que le cambiaron el inicial perfil elitista.

El jefe político de Tacuara era Alberto Ezcurra Uriburu, católico, antiliberal, rosista e hispánico. Su segundo y vocero del grupo era Joe Baxter. Si bien la mayoría de los militantes de Tacuara eran de Capital, en su momento de mayor auge, surgieron comandos o grupos por muchos puntos del país. En el conflicto de la Laica o Libre, Tacuara batió armas del lado de la Libre. Profesaban un “anti-sionismo” que intentaba diferenciarse del antisemitismo.

La mezcla de revisionismo histórico, antiliberalismo y acción directa era un imán que atrajo a muchos jóvenes “transgresores” de la época, que años después irían a nutrir organizaciones armadas de distintas ideologías. Guillermo Cappadoro, jefe de la JP Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires en los 70, recuerda su paso por Tacuara junto Carlos All, quien llego a ser años después, un alto jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP): “…tendríamos 13 o 14 años. Carlos All y yo formábamos parte de la Juventud de Acción Católica (JAC) y casi como primera travesura juvenil, en un altillo de la casa de Carlos, aprendíamos a construir bombas molotov y caños. Decíamos que los usaríamos para ponerlas cerca de las sinagogas, con el propósito de advertir sobre el peligro que representaba el sionismo... “.

El caso más paradigmático es el de Joe Baxter. De sus inicios como segundo jefe de Tacuara, rompió creando el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNRT) . Visitó a Perón en Madrid. Viajó a Argelia y a Vietnam. Ayudó a fundar Tupamaros en Uruguay. Recibió instrucción en China. Visito Cuba y en el 68 en París participo del Mayo francés. En el 70 ingresó al ERP. Estuvo en el Chile de Allende , volvió a la Argentina y rompió el ERP fundando el ERP Fracción Roja. Falleció el 11 de julio de 1973 en un accidente de avión en Orly, Francia.

Tacuara tuvo varios desprendimientos, el primero en 1960. El sacerdote Meinvielle, disconforme con el acercamiento al peronismo, fundó la Guardia Restauradora Nacionalista, organización ultra católica cuyo lema fue: “Dios, Patria y Hogar”.

El 9 de junio de 1961, otro grupo liderado por Dardo Cabo, se escindió de Tacuara para formar el Movimiento Nueva Argentina. Sus integrantes se identificaban con un peronismo más de derecha y posteriormente conformarán el “Grupo Condor”.

Finalmente, en 1963 Joe Baxter, Alfredo Osorio, José Luis Nell, Jorge Caffatti, Amilcar Fidanza, Antonio Nelson La Torre y otros rompen y crean el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara con definiciones políticas cercanas al peronismo de izquierda.

Algunos de los miembros del grupo del Policlínico continuaron su militancia en otras organizaciones. Caffatti, Cataldo, Rodríguez y Arbelos fueron cofundadores de las FAP. Caffatti además, será uno de los líderes del sector denominado “los iluminados”. Antonio Nelson La Torre (el “Pelado Diego”) reaparecerá en Montoneros. Viera se integro al ERP. Zarattini paso a la ultraderecha. Por su parte, José Luis Nell, que logró escapar de Tribunales, huyo a Montevideo con la ayuda Cacho El Kadri y se vinculo a Tupamaros.

Otros jóvenes que pasaron por Tacuara y desembocaron en la guerrilla peronista fueron; Horacio Mendizabal, Ignacio Gonzales Jansen, Rodolfo Galimberti, Alberto Mansilla y Damaso Fernandez.

El 1 de mayo de 1964, el MNRT asume públicamente la lucha armada y emite el siguiente comunicado:

MNRT: VIOLENCIA REVOLUCIONARIA

A un mes de la detención de numerosos camaradas, acusados de haber asaltado el Policlínico Bancario, un mes que la prensa y los servicios de acción sicológica del régimen aprovecharon para difamarlos y sembrar confusión en el pueblo argentino, el Movimiento Nacionalista Revolucionario TACUARA refirma nuevamente con claridad su total identificación con el Movimiento Peronista y su jefe indiscutido, el General PERÓN.

No vamos a contestar ni uno solo de los agravios inferidos por la pasquimería liberal, ni siquiera al diario "El Mundo" y su director Marcos Berodsnik que indudablemente llevó la delantera, junto con el Partido Comunista, en el desenfreno por hacer del M.N.R.T. "una banda de asesinos de ideología extremista", como le califican. No nos llegan los ataques personales, cuando lo que está en peligro es la organización misma de la Patria, como consecuencia de la acción desintegradora del imperialismo y la oligarquía local, que han subvertido todos los valores, espirituales, religiosos, económicos y políticos, al cabo de ocho años de planificación devastadora.

Pero vamos a precisar, sí, las causas que condujeron a la Argentina a la situación de caos y miseria en que se halla postrada, y los ideales que motivan el accionar de TACUARA, junto a los cuadros revolucionarios del Movimiento Peronista.

Primero: En 1955 un golpe de estado termina con diez años de legalidad popular. El gobierno peronista, expresión democrática de las masas argentinas, es vencido por medio de la violencia y la represión; el revanchismo más crudo es ejercitado por el gobierno de facto contra el pueblo, al tiempo que se desentierran viejos personeros de la década infame, para la ejecución de planes económicos dictados por la extranjería. Desde entonces, la fuerza, la VIOLENCIA, reemplaza al derecho porque es éste el único método con que la oligarquía puede conservar sus privilegios y tratar de doblegar la voluntad de un pueblo que, durante una década de gobierno peronista, se acostumbró a participar del poder y gozar del derecho a la vida, que antes era privilegio de unos pocos a costa de la bárbara explotación de los más.

Segundo: La traición del frondizismo y toda la burguesía, que capituló ante la oligarquía y el imperialismo y cuyo broche final fue la anulación de los históricos comicios del 18 de marzo, señala que la experiencia liberal está definitivamente agotada en el país, y que nuevos métodos se imponen para esta nueva realidad. El fraude vergonzoso del 7 de julio confirma que las masas peronistas jamás tendrán acceso al poder por vías pacíficas, porque los sectores del privilegio no son suicidas y tienen perfectamente claro que el Movimiento Peronista en el poder significa la REVOLUCIÓN NACIONAL que terminará con ellos.

Tercero: Por todo lo antedicho, el General Perón, conductor de la Patria y del movimiento de masas, viene ratificando desde hace tiempo la necesidad de organizarse para la lucha.

NO HABRÁ SALIDA PACIFICA DENTRO DEL SISTEMA. "Contra la fuerza bruta —dice Perón— sólo puede ser eficaz la fuerza inteligentemente manejada". "La guerra civil se gana no sólo en una gran batalla de conjunto, si no y preferentemente en miles de pequeños combates que se libran en todas partes y en todo momento".

El M.N.R.T. tiene orgullo en decir que es una de las organizaciones peronistas que viene cumpliendo con mayor disciplina las instrucciones tácticas y estratégicas del jefe del movimiento y por eso hoy es atacada de "nazi" o de "izquierdista", según convenga a la prensa del régimen para desorientar a la opinión pública y sembrar el confusionismo en las filas del pueblo, que tanto rechaza, las copias simiescas de nuestros "nacionalistas" a la violeta paradójicamente europeizantes, como la declamatoria liberal e hipócrita de la izquierda, que siempre ha servido a los intereses de la oligarquía y del imperialismo.

El M.N.R.T. TACUARA no es, por lo tanto, ni de "derecha" ni de "Izquierda", porque tanto unas como otras son, conciente o inconcientemente —que para el caso es lo mismo— sostenedoras del régimen de explotación. El. M.N.R.T. es PERONISTA y REVOLUCIONARIO, y seguirá luchando junto al pueblo como una de las tantas organizaciones del Movimiento Nacional que librarán la batalla definitiva por la liberación de la Patria.

Por ello, y ante la crisis total del sistema liberal-capitalista, el M.N.R.T., reunido su Comando Nacional en sesión extraordinaria, ha resuelto:

- Disponer el estado de movilización general de todos sus cuadros, para reorganizarse y continuar la lucha de acuerdo a las directivas emanadas del Estado Mayor de las Fuerzas del Pueblo, cuya jefatura ejerce el General Perón.

- Imponer el PROGRAMA DE HUERTA GRANDE, olvidado por la dirección claudicante, a través de la movilización popular y la lucha armada.

- Rescatar a los prisioneros de guerra que el Ejército de Ocupación secuestró: Cafatti, Nell, Duhay, Rivaric, Rossi, y demás combatientes.

LA PATRIA SERA LIBRE O LA BANDERA FLAMEARA SOBRE SUS RUINAS, ¡PERÓN O MUERTE!

Buenos Aires, 1° de Mayo de 1964.

ALDO DUZDEVICH (*) El columinista es autor de “Salvados por Francisco” y “La Lealtad- Los Montoneros que se quedaron con Perón".

Publicado en Diario La Mañana del Neuquén.

Domingo 28 de agosto del 2022.

Las imágenes pertenecen al Diario La Mañana del Neuquén.

https://www.lmneuquen.com/el-asalto-al-policlinico-bancario-la-operacion-rosaura-n941950