GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

lunes, diciembre 30, 2024

A los 64 años falleció el periodista Jorge Lanata.

 


El periodista Jorge Lanata falleció a los 64 años en el Hospital Italiano, luego de que su estado de salud empeorara en las últimas horas, tras más de seis meses de internaciones. 

El afamado periodista de investigación murió acompañado por su familia, su esposa Elba Marcovecchio, y sus dos hijas.

Lanata estuvo internado más de seis meses, entre su estadía en el Hospital Italiano, la que comenzó el 14 de junio, y la clínica de rehabilitación Santa Catalina.

En ese centro de rehabilitación había estado. Después de casi seis meses con -mayormente- malas noticias sobre la salud de Lanata, este lunes a las 15.40 se confirmó el deceso de Jorge Lanata que este 27 de diciembre tuvo un retroceso en su cuadro que se tornó irreversible. 

Condujo Lanata sin Filtro por Radio Mitre y el ciclo televisivo Periodismo para Todos en Canal 13. 

Escribía una columna en el diario Clarín.

En gráfica fundó y dirigió los diarios Página/12 (Jorge Lanata, su primer director, y Ernesto Tiffenberg, en ese entonces subdirector) El diario iba a llamarse Reporter, pero ya estaba anotado en el Registro de la Propiedad de Marcas. Entonces, contaron la cantidad de páginas, lo que determinó el nuevo nombre.Luego de dejar su columna en el diario Perfil, en agosto de 2007, se lanzó a la creación de Crítica de la Argentina.

 A comienzos de 1996 nació Día D, un programa periodístico que halló su público los domingos a la noche en América. Después de dos años, el ciclo fue levantado y el conductor afirmó que el dueño del canal, Eduardo Eurnekian, había acordado su salida con el gobierno de Carlos Menem a cambio de la concesión de los aeropuertos.

“Periodismo Para Todos” (PPT), ciclo desde 2012 lo convirtió en un enemigo del kirchnerismo. Un estilo directo, incisivo, polémico,de confrontación y su posicionamiento ideológico generaron tanto admiración como rechazo, donde sus informes de investigación —como fué "La ruta del dinero K"— causaron gran revuelo.

Otras de sus incusciones periodísticas fueron las revistas VeintitrésPágina/30 y Ego

Fue parte de la fundación de la Cooperativa de Periodistas Independientes, editora de la revista El Porteño, fundada y creada por Gabriel Levinas y Miguel Briante.

Nacido el 12 de septiembre de 1960 en la Ciudad de Mar del Plata.

Lanata fue uno de los periodistas más destacados y, al mismo tiempo, polarizadores del país. 

Falleció a sus 64 años, hoy 30 de diciembre del 2024, en el Hospital Italiano, donde estaba internado desde el 14 de junio.

Carlos Alberto Sacheri, apóstol de Cristo Rey.

La placa en homenaje a Carlos Sacheri fue colocada en el lugar donde fue asesinado el 22 de diciembre de 1974.

El pasado 22 de diciembre, a las puertas de la Navidad, se homenajeó a Carlos Alberto Sacheri a 50 años de su muerte martirial en el Municipio de San Isidro (Provincia de Buenos Aires). Se instaló un monolito con una placa en Avenida del Libertador 16860, lugar en donde fue asesinado un 22 de diciembre de 1974 por un integrante del grupo subversivo ERP-22 de agosto.

Sacheri volvía en automóvil a su casa junto con su esposa y sus numerosos hijos. En el acto de homenaje, dirigieron unas palabras Ramón Lanús, intendente de San Isidro, Cecilia, una de las hijas de Sacheri en representación de la familia, y bendijo el monumento el P. Francisco Morad quien, cuando joven, fue cercano a Sacheri en empresas apostólicas en común.

La placa tiene la siguiente inscripción: “Aquí vivió y fue asesinado CARLOS ALBERTO SACHERI. Ofrendó su vida por Dios y por la Patria, defendiendo el Bien, la Verdad y la Belleza. 1974 – 22 de diciembre – 2024”.

La vida de Carlos A. Sacheri fue una oblación. Él supo, interiormente, preparar su vida para ofrecerla en servicio de Dios y de la Patria. En primer lugar, la ofreció a Dios porque contaba con el sentido sobrenatural propio del Catolicismo. En segundo lugar, lo hizo a su Patria, la Argentina, la cual anhelaba que fuera católica, es decir, estuviera consagrada a Cristo Rey.

Por este motivo, defendió y, sobre todo, promocionó la Realeza Social de Cristo. Predicó, con su vida y con su palabra, la Verdad de Cristo Rey. La verdad de su naturaleza sobrenatural cuyo dominio, además de alcanzar las realidades celestiales, también abarca las realidades terrenas, y no solamente a los individuos y a las familias, sino también y, en algún sentido, sobre todo, a las comunidades políticas.

Predicó, con su vida y con su palabra, el Bien de Cristo Rey. La Realeza Social de Cristo es la finalidad objetiva de la Doctrina Social de la Iglesia, la cual Carlos A. Sacheri, no solamente estudió, sino que también enseñó y difundió de modo incasable. Su joyita El orden natural y otros artículos sobre “materia social” son otros tantos ejemplos de su legítimo afán por restablecer la sociedad –en particular la argentina– de acuerdo al derecho natural y cristiano.

Por último, Sacheri predicó, con su vida y con su palabra, la Belleza de Cristo Rey. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta que, además de ser íntegra o proporcionada, la belleza es iluminadora.

La doctrina de fe de la Realeza de Cristo, efectivamente, devela, por una parte, el origen de los problemas sociales (las conocidas “cuestiones sociales”) pero, principalmente, ofrece las claves para realizar una auténtica reforma social conforme a los principios sobrenaturales y naturales.

El aniversario de los 50 años de la muerte martirial de Carlos Alberto Sacheri debe ser, por todo lo dicho, una ocasión para renovar la esperanza –la auténtica, la sobrenatural, la que nuestro querido homenajeado supo enseñar– en una renovación social del mundo en Cristo –nada más lejos del pensamiento de Sacheri que el “camino revolucionario” – y, en particular, en el restablecimiento de la Argentina, su querido país, en Cristo. El panorama, humanamente, desalienta. Pero una mirada de fe muestra, al final de la historia, la victoria de la Verdad, del Bien y de la Belleza de Cristo Rey.

Por Germán Masserdotti.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Carlos-Alberto-Sacheri-apostol-de-Cristo-Rey-554423.note.aspx


Beatriz Sarlo: “Javier Milei repite lo que yo escucho en la calle.


La ensayista analizó la compleja coyuntura social y política argentina. Habló sobre la Vicepresidenta, Massa, Macri y la oposición. ”Cristina Kirchner no quiere terminar su historia política siendo derrotada en una elección”, afirmó Sarlo, una intelectual imprescindible. Leé la nota de Facundo Chaves https://bit.ly/3IwsGNj
Infobae.
Mayo 2023.

Los enemigos por Santiago González.

 


Los enemigos por Santiago González.

Murió Beatriz Sarlo, y toda la reacción del Estado argentino se redujo virtualmente a un tuit del secretario de Cultura. La crónica dice que ningún funcionario se acercó a despedirla. La Argentina oficial la ignoró y la Argentina no oficial aprovechó su sepelio para marcar diferencias con el Gobierno. Si ésta es la batalla cultural que se nos plantea quiere decir que no logramos emerger de nuestro extravío. Sarlo fue una de las críticas de la cultura y la sociedad más penetrantes del siglo XX y algo más en el mundo de habla hispana. Aunque sus reflexiones sobre estos tiempos atribulados desbordaban hacia la problemática general de Occidente, su trabajo intelectual giró primordialmente en torno de la literatura argentina, para expandirse desde allí hacia el pensamiento, la historia, y la política en un sentido más amplio.

Su obra, una veintena de libros y centenares de artículos, es probablemente tan rica en vislumbres originales e incisivas sobre nuestra idiosincrasia y nuestra peripecia nacional como la de Horacio González, animados ambos por una misma pasión argentina, aunque expresada en ella con claridad cartesiana y en él con un lenguaje enredado, casi gongorino. Ambos escritores, entusiastamente desdeñados por quienes nunca los leyeron pero rechazan sus convicciones políticas, serán de referencia ineludible para quienes en el futuro quieran entender qué pasó con nosotros, cuáles fueron nuestras luces y nuestras sombras, en estas décadas dolorosas de desaliento, encono y decadencia.

Las preocupaciones existenciales y políticas de Sarlo la orientaron primero hacia el catolicismo y el peronismo, y algo de eso se percibía todavía cuando la conocí a mediados de los sesenta: en una década de colorida sensualidad, vestía severas ropas oscuras y lucía el pelo tirante y recogido en rodete; su cutis cetrino, su nariz acusada y sus pómulos evocaban las figuras ascéticas del barroco español. Trabajamos durante semanas revisando el archivo de Miguel Cané, que el arquitecto José María Bustillo había puesto gentilmente a nuestra disposición, ella para sus investigaciones literarias, yo para un breve librito sobre el autor de Juvenilia, que Sarlo editó para el sello donde trabajaba.

Nunca más la volví a ver, pero una foto muy próxima a esos tiempos que se reprodujo en estos días la muestra ya con rulos a lo Patricia Bullrich y en vaqueros. Había completado, por lo visto, su transición hacia la modernidad y el marxismo. Me quedó de ella una copia dedicada de su trabajo sobre Juan María Gutiérrez, un libro sobre teoría literaria que no alcancé a devolverle, y un respeto sostenido por su capacidad de trabajo y por la seriedad con que lo encaraba, más allá de las divergencias ideológicas que nunca me importaron demasiado. Cualidades éstas que por alguna razón emparentan en mi memoria a esta marxista con el peronista Horacio González.

BATALLA CULTURAL.

La batalla cultural planteada desde el Gobierno y sus círculos de afinidad -también conocidos como “fuerzas del cielo”- aglutina sin demasiados matices a personas como ellas bajo el rótulo de “zurdos reventados”, propuesto como categoría de análisis por el presidente Javier Milei. No se dan cuenta -o sí, vaya uno a saber-, que esta clase de batallas culturales nos azotan desde 1810, que siempre estuvieron incentivadas desde afuera por los enemigos de la Nación, y que son guerras en las que ninguno gana y perdemos todos.

Tanto Sarlo como González son personas que se consagraron a una tarea cuyas dificultades me son conocidas como es la tarea de la escritura, que llevaron vidas modestas, discretas y tan decentes como las de la mayoría de sus compatriotas, que produjeron una obra bastante extensa, y que la sometieron humildemente al examen de sus lectores para que ponderaran lo ponderable, aprovecharan lo aprovechable, y descartaran lo descartable. Como cada época relee lo anterior desde un punto de vista novedoso, es muy probable que esas ponderaciones varíen o cambien de acento con el fluir de las generaciones. Nada está escrito en piedra.

Como dijo la vicepresidente Victoria Villarruel al hablar de Isabel Perón, no es necesario respecto de estos pensadores “compartir en poco, en mucho, o en nada sus ideas” para valorar el esfuerzo que sus trabajos tienen detrás y la vocación nacional que los alienta. Sus actitudes políticas o ideológicas no los ubican automáticamente en el campo del enemigo, más bien enriquecen nuestro debate, nos ayudan a pensarnos incluso por oposición, son parte de un nosotros que nos abraza. El enemigo es otro. No podemos estar en guerra, cultural o de cualquier tipo, contra nosotros mismos; esas guerras -en el siglo XIX entre unitarios y federales, en el siglo XX entre peronistas y antiperonistas-, siempre alentadas desde el exterior, insisto, nos han desangrado y han retrasado nuestro desarrollo. No nos dejemos arrastrar a lo mismo en el siglo XXI.

El gobierno ignoró a Beatriz Sarlo, y su silencio sonó como una clarinada en el marco de su batalla cultural; según la crónica, los amigos de Sarlo colocaron los retratos de Marx y Engels a los lados de su féretro, respondiendo a la carga de las fuerzas del cielo y violentando de paso a la persona que despedían para hacer una declaración política, pese a que apenas un par de años atrás ella había declarado en una entrevista: “No hice sino lo que estaba destinada a hacer en esa época y por supuesto me tenía que hacer marxista y leninista sin ningún matiz, pero hoy no me siento nada bien con eso”. Las personas vivas, inteligentes, cambian, se modifican, se renuevan a veces para bien y a veces no, pero no están congeladas; ni siquiera, como vimos, después de muertas.

Vuelvo a citar a Villarruel: “El país está dividido y en ruinas, no es posible ni siquiera soñar un gran proyecto de nación donde reinan el odio y el enfrentamiento.”

El discurso de Milei en Roma, el discurso del método, sonó como una declaración de guerra contra enemigos difusos que cada uno puede corporizar a su gusto. Resulta por lo menos imprudente abrir espacios para que renazcan viejas antinomias o surjan otras nuevas: liberales contra nacionalistas, católicos contra judíos, capitalistas contra colectivistas, fuerzas del cielo contra casta. Aparte de ser peligroso, esto desvía la atención de nuestros enemigos reales, los enemigos incentivados desde afuera, los enemigos que nos acosan desde siempre, que son sólo dos y generalmente vienen juntos: la corrupción y la traición.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Los-enemigos-554502.note.aspx

Ésta vez se dará.

 

Visto en las redes sociales.

sábado, diciembre 28, 2024

OSVALDO RIBÓ (1927-2015).

 


Un homenaje al padre de la recientemente fallecida Olivia Hussey.

OSVALDO RIBÓ (1927-2015).
Osvaldo Ribó nació en Victoria, Entre Ríos, el 30 de noviembre de 1927, y falleció en Mar del Plata, el 19 de abril de 2015).
Ribó fue un cantor argentino de tangos cuyo nombre verdadero era Andrés Bartolomé Osuna.
Fue el sexto de diez hermanos. Es hermano del cantante victoriense Octavio Osuna. Su vocación por la música y el canto despertó tempranamente.
De pibe, en mi pueblo, no sabíamos de tango, ni de milonga, ni de ningún otro ritmo. Hasta que, de pronto, me conmovió la letra de un tango escrita en el diario. Ocupaba la página central, era Giuseppe el zapatero. Yo tenía apenas siete años.
Osvaldo Ribó.
Estudió la escuela primaria en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fe), que era el segundo centro del tango en Argentina. Un día, la directora de la escuela lo escuchó cantando en la cocina del establecimiento y le preguntó por qué se había mudado de Victoria, y el chico respondió: «Porque quería cantar». La directora —que tocaba el piano y el violín— decidió probar al niño en el coro del colegio, de 60 niños.
Apenas adolescente debutó como cantor de tangos en una radio de Rosario, acompañado por guitarras, e ingresó en una orquesta de cabaré donde tocaba el violinista Nito Farace y cuyo director Lincoln Garrot imitaba el estilo de Osvaldo Fresedo.
Llegué a Buenos Aires en 1943 a los 16 años. Vivía con un tío quien me anotó en un concurso: «Voces nuevas surgidas del deporte», que finalmente gané. Mi tío me ayudó mucho, pero era muy estricto. Un día llegué tarde (por culpa de una mujer) y me mandó de vuelta a mi pueblo. En ese concurso participaron muchachos mayores que yo, que luego serían artistas reconocidos: Oscar Larroca, Carlos Vidal y Roberto Carlés, entre otros.
Osvaldo Ribó.
En 1944 comenzó a utilizar el seudónimo «Julio Lucero». Actuó en el cabaré Sans Souci con la orquesta de Alfredo Gobbi.
Fue cantante del conjunto de Antonio Arcieri, con quienes trabajó en varios cabarés. Luego fue cantante del sexteto Dalepi (apócope del apellido griego del bandoneonista Armando Dalepidote) con quienes se presentaban en un local llamado Hurlingham, enfrente a la confitería Novel (en la calle Lavalle). En ese local debutó también la famosa orquesta de jazz Varela Varelita.
Cuando el cantor Enrique Campos se fue de la orquesta de Ricardo Tanturi, el director comenzó a probar una importante cantidad de postulantes. Tanturi buscaba voces con personalidad y por ese motivo eligió a Ribó. A raíz de un concurso propuesto por el auspiciante del programa radial donde actuaba Tanturi, los oyentes propusieron el nombre artístico del cantante recién incorporado. Así surgió el seudónimo «Osvaldo Ribó». El 27 de agosto de 1946 debutó en los discos Victor con la orquesta de Ricardo Tanturi, grabando el tango de Pracánico y Servetto Sombras y en su reverso Una lágrima de Verona y Cárdenas. Desde ese momento fue el cantor de Tanturi, compartiendo los cantables con Roberto Videla y ocupando el lugar dejado en la orquesta por el uruguayo Enrique Campos. Alma de bohemio, Remembranza, Vagabundo, Ana Lucía, fueron algunas obras que marcaron los cuatro años con Tanturi.
Su primera grabación fue a dúo con Roberto Videla, el 16 de agosto de 1946, el vals Amores de estudiante, dejando registrados 14 temas con Tanturi. Su gran éxito fue y, sigue siendo, el tango Papel picado, de Cátulo Castillo y José González Castillo.
Desde 1954 trabajó con la orquesta de Lorenzo Barbero, con quienes grabó dos tangos: Noche de locura (23 de julio de 1954) y No quiero verte llorar (20 de mayo de 1955).
En 1960 trabajó con el bandoneonista Ángel Domínguez. Ese mismo año grabó Aquel nocturno con la orquesta de Héctor Gondre, el bandoneonista de Ricardo Tanturi.
Después pasó a la orquesta de Mariano Mores, con quien tuvo «una mala experiencia», según sus propias palabras. También actuó en televisión.
Siguió actuando, siempre como solista, en innumerables locales, registrando algunas grabaciones. En 1978, acompañado por el importante guitarrista tanguero Roberto Grela y sus guitarristas, deja cuatro temas registrados. Luego, una serie de grabaciones de las que reniega, sólo editadas en casete, ocho temas con la orquesta dirigida por Ricardo Martínez en 1987.
En su último trabajo, grabado en 1999 y editado por Héctor Lucci, registra doce temas con el acompañamiento de guitarras de Hugo Rivas y se reeditan los cuatro temas grabados con Roberto Grela en 1978.
En 1950 se casó con la secretaria legal inglesa Alma Joy Hussey, residida en Buenos Aires. Tuvo dos hijos, Olivia (1951) y Andrés (1953), más tarde llamado Andrew Osuna. En 1954, Ribó y su esposa se separaron. En 1958, cuando Olivia tenía siete años, su ex esposa Hussey se fue a vivir con sus dos hijos a Londres, y Ribó ya no los vio más. Joy Hussey falleció en 1989.
Su Hija Olivia Hussey, cambió su apellido paterno por el materno. Cuando se hizo famosa por protagonizar la película Romeo y Julieta (1968), viajó a Argentina como invitada del Gobierno. «Yo acepté porque quería ver a mi papá». Esa fue la última vez que se volvieron a ver.
Ahora mi papá tiene 74 años de edad, pero parece de 60. Es tremendamente atractivo, uno de los últimos tres cantores de tango en todo el mundo».
Olivia Hussey, 2002!.
Ribó decía que hablaba con su hija una vez por semana.
Vivió sus últimos años en el barrio de Núñez (norte de la ciudad de Buenos Aires).
El 14 de mayo de 2008 se le realizó un homenaje en el tradicional café Tortoni (en Buenos Aires).
Osvaldo Ribó falleció en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires), el 19 de abril de 2015, a los 87 años de edad.
DISCOGRAFÍA:
En septiembre de 1999, Ribó grabó un CD llamado Papel picado:
Papel picado (tango), 2.20, de Cátulo Castillo y José González Castillo.
Shusheta (tango), 2.10, de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo.
Cortando camino (vals), 2.55, de Fausto Miguel Frontera y Enrique Cadicamo.
Tormento (tango), 2.30, de Charlo y Amadori.
Se llama mujer (tango), 2.20, de José Rial.
Seguime corazón (tango), 3.00, de Baldomero Suárez y Jesús Fernández Blanco.
Milonga que peina canas (milonga), 2.45, de Alberto Gómez.
A una mujer (vals), 2.55, de Horacio Salgán y Carmelo Volpe.
Equipaje (tango), 2.35, de Héctor María Artola y Carlos Bahr.
Guitarra mayor (tango), 2.30, de Osvaldo Ribó.
Bohardilla (tango), 2.35, de Arturo Blasi y Horacio Sanguinetti.
Alfred Arnold (tango), 2.45, de Gabriel Clausi y Hector Negro.
Una emoción (tango), 2.50, de Raúl Kaplún y José María Suñé.
No quiero verte llorar (tango), 2.25, de Agustín Magaldi y Rodolfo Sciammarella.
Temblando (vals), 3.00, de Alberto Hilarión Acuña y Gualberto Márquez-Charrúa.
Una lágrima (tango), 2.25, de Nicolás Verona y Eugenio Cárdenas
Del 13 al 16 está acompañado por importante guitarrista Roberto Grela, y el resto de las canciones por las guitarras de Hugo Rivas.
Las primeras doce fueron realizadas en este año 1999 con el acompañamiento del conjunto de guitarras dirigido por el joven y virtuoso Hugo Rivas y los cuatro últimos, del año 1978, acompañados por la guitarra mayor del tango don Roberto Grela, a quien Ribó rinde homenaje interpretando Guitarra mayor, tango de su total autoría.


Publicado en
Homenaje al mundo del espectáculo Argentino del pasado y sus artistas.
Roberto Armando Moretti Riglos Administrador.

Momento musical.