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LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, agosto 10, 2025

Alberto Buela, Filósofo Criollo.

 


Alberto Buela, Filósofo Criollo.

Por Ezequiel Norberto Gonzalez.

Alberto Buela, es un pensador y filósofo argentino nacido en 1946, estudio en Universidad de Buenos Aires  y se Doctoró en Filosofía en la Universidad de París IV París Sorbonne. Sus trabajos se centran, en una primera etapa, en estudios “Helenísticos”, donde se ocupa principalmente la obra de Aristóteles, siguiendo por temas como la “Metapolítica”, el “Sentido América”, “El problema de identidad”, “El Pensamiento Nacional iberoamericano”, “La idea de comunidad organizada” y “La Filosofía Argentina”.

A modo de glosa, los trabajos de Buela son de una doxografía con una orientación propia. Se encarga de estudiar a los autores relevantes y, a su vez, agrega la intención de pensar por “Nosotros mismos”, como le gusta decir; “desde” el hombre Americano:

 “La conciencia americana está constituida por la simbiosis de dos cosmovisiones diferentes: la bajomedieval arribeña y la india autóctona. Una aporta el valor de la palabra empeñada, el progreso como idea, el paso de lo peor a lo mejor o no como ideología, el sentido jerárquico de la vida y las cosas y la objetividad de los valores. La otra aporta el sentido ontológico del tiempo como maduración con las cosas, diferentes del times is money, y de la contracción al trabajo de los europeos” (Buela: 2024).[1]

Además de aclarar esa doble naturaleza que tiene el hombre americano, su tesis plantea que América debe ser entendida con un gesto: “como lo inhóspito”, aquel suelo que: “recibe a todo aquel que quiera habitarla y fecundar”.

También, otra de las ideas trabajadas es la “Teoría del Disenso”, donde lo que se sugiere es dejar expuesto las técnicas del poder, porque cuando se pregona el “consenso” lo que en realidad sucede es que la decisión está tomada antes que la deliberación. Donde “el otro” es una molestia, y solo se da el consenso o el diálogo como simulacro. Por ello es que propone el estudio de la “Metapolítica” como disciplina que se encarga de exponer y aclarar a qué nos enfrentamos. Por ello se estudia categorías vigentes que se nos impone, se podría decir: la lengua del enemigo. Lo que hace es proponer otro sentido, un “pensar alternativo”.

Del mismo modo realizó trabajos sobre ética, en su libro “Virtud contra Deberes”, ajusta cuentas con la historia de la ética y diagnostica que en Occidente nadie cree en nada. Y propone practicar la virtud o eso que decía Enrique VII: “uno no es noble por ser hijo de nobles sino por realizar actos nobles”.  Otro de sus temas, es “La idea política de comunidad organizada”, donde trabaja en tres grandes libros “Aportes al pensamiento nacional”, “Teoría del peronismo” y “Comunidad organizada” (Dugin-Buela) donde la presenta como sistema social a construir y como sistema de poder. Dejando en claro la importancia de las instituciones intermedias y su independencia del estado, para que no sea absorbida por el estado.

Su último trabajo se llama “Filosofía Argentina, una visión disidente” donde realiza un trabajo de rescate contra el olvido de autores nacionales, olvidados por prejuicios o por necesidad de imponer una nueva verdad oficial.

Metapolítica o en defensa del más acá

Alberto Buela, dice que lo primero que hay que encargarse como pensador, es saber de qué hablamos. Por eso siempre –recomienda- hay que arrancar por la etimología de las palabras, para no repetirlas vanamente. Buela analiza el significado etimológico de “Metapolítica”, donde vemos que es un término compuesto por el prefijo griego methá, que puede traducirse por “más allá de” y el sustantivo “política”, pero agrega:

“Nosotros no lo asociamos ni a Andrónico de Rodas, quien fue el que inventó el término “metafísica” para designar los libros de Aristóteles que venían después de la física, ni a nada que se le parezca. Metapolítica significa el estudio de aquello que está más allá de la política, o mejor aún, lo que está “más acá de la política” y que, de alguna manera, condiciona la acción política. Un mundo categorial que no se percibe en forma inmediata sino solo por sus efecto” (Buela. pág. 20)

Por ello, en este más acá, la Metapolítica consiste en “el estudio de las grandes categorías que condicionan la acción política” y que “a esta tarea la mejor forma de acceder es a través del ejercicio del disenso” (p. 14). Parece que ambos términos están ligados, la “Teoría del Disenso” y “la Metapolítica”, ambas son herramientas para el obrar político. Como herramientas, como una lupa, un mapa, un lápiz para un explorador. O como si fueran un martillo y una llave o pico de loro en la caja de herramientas. Buela en su libro realiza una genealogía del término, pero a nosotros nos interesa su práctica. Lo importante es cambiar las prácticas políticas establecidas. Por eso la labor del filósofo es exponer lo que está mal. Luchar contra los que nos intentan vender como único camino, como única oportunidad o posibilidad a realizar. “No hay alternativa”, es el mantra de Margaret Thatcher, que ahora repiten los verdugos de moda como máxima universal. Una imposición de “One World” (mundo único), término utilizado en su libro “Pensamiento de Ruptura”, donde sólo hay una manera de pensar, y con su policía de pensamiento se cancela a todo el que intente pensar distinto. Por eso, hay que enfrentar esta lengua del poder, “categorías que condicionan la acción política (homogeneización cultural, pensamiento único, políticamente correcto, light o débil, monoteísmo del libre mercado, consenso como método)”.

La Metapolítica no se ocupa tanto de lo que “debe ser”, sino de lo que “es”. No es una ciencia acabada, sino la búsqueda de la ciencia, en el sentido aristotélico (Buela, 2022, p. 23). Después hay una prognosis, cosa vedada para los filósofos, pero esto se hace con trabajo. Porque una cosa es lo que es y otra lo que debe ser[2]. Es ahí donde se necesita de este pensamiento alternativo, de esta propuesta, de esta crítica que es el pensamiento nacional. La crítica en argentina es pensamiento nacional, de suelo, clima, el genius loci (un desde donde, “el espíritu del lugar”), como explica Buela. Esta disciplina es bifronte pues es filosófica y política al mismo tiempo. Se piensa y se actúa. Buela reflexiona, y da en la tecla, en decir que acá hay ideas y muy buenas, pero lo que no hay es dirigentes que las encarnen. Así como Aristóteles buscaba a su Alejandro, él nos dice:

“hoy nuestros dirigentes, los de las sociedades periféricas, necesitan de la Metapolítica como el pez del agua para vivir, de lo contrario seguirán convalidando con su accionar decisiones tomadas en otro lado, en los centros de poder mundial, reñida con la defensa de nuestros intereses más propios”

Ante la dificultad del mundo actual, los dirigentes que tenemos no están a la altura. Políticos armados por el marketing que solo hablan de agendas que no dicen nada. Que como mucho administran el conflicto, pero jamás lo solucionan:

“Y ello es así porque “nadie puede dar lo que no tiene” y nuestros dirigentes carecen de un conocimiento en profundidad de lo que acontece en el mundo. Específicamente no entienden, “no tienen inteligencia” (no pueden leer adentro) en la oscuridad del mundo (Baroja) tienen avidez de novedades pero se agotan en ellas porque no las pueden repensar o elaborar desde ellos mismos”.  (Buela, 2022).

Lo difícil de la Metapolítica es que no se encarga en “lo que debe ser” sino sobre la realidad política tal como se da, sobre “lo que es”, y luego sí: lo que puede ser. Es el conflicto entre potencia y acto. La Metapolítica, como mera disciplina filosófica no es solo la descripción del objeto de estudio, sino que busca una incidencia, una salida en la política, romper con la opinión, como gustaba decir Platón cuando habla del trabajo del filósofo en diferencia con los sofistas. Romper con la doxa, con el sentido común, con las mismas palabras que no se dicen nada. Es volver a los griegos, donde la ética es política y para ello hay que ejercer el disenso, dar otro sentido.

Teoría del disenso o las armas para la ofensiva.

Si la Metapolítica es un trabajo de desmitificar, de lucha contra el sentido impuesto, el disenso exige una acción. El disenso como métodonos dice Buela, sí retomamos a Descartes, en su “Discurso del método”, él planteaba la duda como motor. Es lo que nos hace andar, y si vemos la etimología de “método”, proviene del latin que significa “camino”. Marcar el camino a seguir.

Si Marx escribió que la labor del filósofo, en la antigüedad era observar el mundo y de lo que se trata ahora es de cambiarlo, Buela agrega a la tesis 11 sobre Feuerbach, que hay comprometerse con el mundo y sus problemas.

La política es práctica, es un arte de ejecución, como dijo Perón. Por ello, donde se quiere hacer de la política una ciencia, se falla, porque en realidad es un arte, una tékhne (τέχνη), un saber hacer. Para Aristóteles, el arte es una acción a partir de la cual el hombre produce una realidad que antes no existía, por ello la política tiene más que ver con la creación, con la creatividad, que con la administración de fórmulas que no funcionan una y otra vez.

Lo que hay que hacer es esclarecer. Es ocuparse de las categorías que se presentan como neutrales (derechos humanos, progreso, homogeneización, multiculturalismo, etc) desenmascarando intereses de grupos o lobbies que intervienen en el poder. (Buela: 2022, pág. 15).

Los pasos del disenso como método, serían en una primera etapa: 1) La preferencia de nosotros mismos (el nosotros, no el yo); 2). Genius loci (desde dónde); 3). Las tradiciones nacionales de nuestros pueblos (el ethos nacional). Y en una segunda etapa: 1) La pregunta por el otro y los otros; 2) El consenso o disenso; 3) La superación del disenso: la construcción de nuestro propio discurso filosófico sin copia ni imitación (Buela, 2016, p. 39).

Según Carl Smith, lo primero que hay que definir en política es saber quién es el enemigo. Si no uno habla en neutro y repite jingles, y jamás da ni una acción directa contra nada. Solo dice palabras contra palabras. Por ello se deja claro: se pelea contra “el consenso” (esta idea llega a la política y a la ética a través del ideario de la escuela neomarxista de Frankfurt), que se usa como legitimación política, porque se caracteriza por tomar decisiones antes de la deliberación. Se empieza por el final, y hay un simulacro de puestas en común, se da una silla al otro pero solo como falsedad. Lo que resulta con eso, como dice Buela, citando a Wagner de Reyna, pensador peruano: “en todo disenso hay un enfrentamiento, una contradicción insalvable, hablar por hablar, discutir por discutir, y presentar un jovial compromiso que no compromete a nada”. Por ello otra idea que retorna en “Pensamiento de Ruptura” del hombre light que se enuncia, donde el hombre busca novedades, donde no se detiene a pensar, donde no se compromete por nada, donde no lucha por nada. Por ello hay que entender, que si no revisamos las tradiciones, desde nuestra américa, el hombre pisa el palito en cada esquina, se come todos los amagues del sistema, que repite el alfabeto del poder, que habla de derechas e izquierda, Buela nos dice que decir eso, es ya “no situarse”. La propuesta: “con esto vamos más allá incluso de la idea de estado nación, hoy en vías de agotamiento, para sumergirnos en la idea política de gran espacio, de patria grande y cultural de ecúmene”.

Hay que tomarse el trabajo de aclarar las cosas. El pensamiento popular no piensa la sociedad desde la lógica de clases, sino que su principal contradicción es pueblo vs. antipueblo u oligarquías sobre todo financieras, dice Buela. Por eso hay que disuadir los falsos Disensos, para no perder el tiempo, porque se fabrica la disidencia, por globalistas y elites (el foro mundial y el foro económico mundial, las ong, y movimientos de oposición a la globalización están controlados por las misma fuerza antes las cuales protestan la fabricación de disidencia actúa como una válvula de seguridad que protege y sostiene el nuevo orden mundial) ¿quiénes son?: “Los agentes políticos – culturales del imperialismo (fundaciones Rockefeller, Ford, Guggenheim, Goldman Sachs, Soros etc) financian a las organizaciones “aparentemente” antiglobalistas como las abortista, las feministas, los gays, las de derechos humanos para las minorías, las eugenistas, las indigenistas. En una palabra a todas las organizaciones “progresistas”, no atentan contra el nuevo orden, sino más bien contribuyen”. (Buela, pág 55)

A esta teoría del disenso Buela, deja una hoja de ruta, de ideas y propuestas para todo aquel que pregunte ¿qué hacer? “al proyecto moderno de consumo, oponemos austeridad; al de progresivo crecimiento, decrecimiento, al de universalismos mundial, es de pluriverso, al de desarrollo por acumulación de riqueza, al de desarrollo a partir de la pobreza, al del consenso, siempre de los lobbies y los poderosos, el disenso del rebelde”.

América, como teoría de lugar

¿Qué somos? ¿Desde dónde puedo hablar? En su libro “El Sentido de América” va en busca del sentido, y del hombre americano. Entiendo esta búsqueda de tierra prometida como una propuesta al mundo también, por una verdad, porque como dijo Perón en la apertura de su curso sobre filosofía peronista: “el hombre puede desafiar cualquier contingencia y cualquier mudanza, cuando se halla armado de una verdad sólida para toda la vida”. América es un interculturalismo y no multiculturalismos: “como lo proponen los antropólogos norteamericanos que privilegia a las minorías, por sobre la mayoría que luchamos para darnos forma en la construcción de las naciones estados que conforman este gran espacio”, habitado por figura o arquetipos, tallados cada uno por su genius loci, y américa son: “el gaucho, el montubio, el ladino, el coya, el huaso, el cholo, el llanero, el charro, el borinqueño ec. siendo de genuina estirpe hispánica, nos distinguen de España y Portugal. “Ni tan español ni tan indio”, diría Bolívar”. (Buela. Pág 33.)

Entonces a la pregunta ¿qué somos? somos americanos. Buela dice que en primer lugar no nos tenemos que dejar robar el nombre “americanos” por los yankees. Y también luchar contra la etiqueta de “América Latina”[3], en esta disputa sobre el bautismo, donde el autor hace una genealogía del término y dice que esta etiqueta fue puesta por los franceses, y nada tenemos que ver con el lacio, sino más bien con castilla y portugal. Por ello, ¿qué somos? “Soy americano de índole hispana”.

La definición de lo hispánico: con la esencia de los que somos y los valores que portamos (Buela, pág178):

“Lo que se hace es enfrentar la publicidad de años. Acá no es cuestión de negar los aportes culturales franceses, italianos, alemanes, eslavos, árabes, judíos, o negros en muestra américa, que son mucho y apreciadísimo. Ni tampoco negar el aporte indiano a nuestra identidad…se trata de encontrar la categoría que no defina más ajustadamente en lo que somos” (Buela, pág. 179).

En esta búsqueda de identidad, deudor de tradiciones, pero enriquecidas, Buela hace el rescate y exaltación de “lo criollo” como primera de nuestras pautas culturales. Porque como dice, no somos ni tan europeos ni tan indios, sino que en este mestizaje, en esta doble naturaleza es que se crea la posibilidad de pensar por nosotros mismos.

Lo Criollo, es “la simbiosis de dos cosmovisiones en una tercera con rasgos propios y originales”. Como ejemplo de lo “interculturalismo” pues viven en nosotros varias culturas que se plasmaron en una ecúmene, la iberoamerican. “No dejamos a nadie afuera”, todos contribuyen a nuestras conciencias criollas, nos dice Buela. En esta búsqueda de una teoría del suelo, Buela rescata a una gran cantidad de pensadores que se ocuparon del tema, porque uno es deudor y dador, en este continente nuevo. Así existen muchas opiniones sobre nuestra América que se han ocupado, como Vasconcellos, Caturelli, Mercado Vera, Castellani, Lugones, Rojas, etc.

Entendiendo que en América se pensó, y se buscó un arquetipo que nos defina, este ser mistongo, como decía Castellani. También hay que hacer una valoración de la lengua, donde en su “Sentido Metapolítica del castellano o español” nos cuenta que el español es la cuarta lengua más hablada del mundo, donde se cita a Guillermo Humboldt, quien dice que cada idioma fomenta un esquema de pensamiento y unas estructuras elementales propias. Dime en qué idioma te expresas y te diré cómo ves el mundo, y por ello hay que dar uso, asumir el castellano como lengua antiimperialista. (Buela, pág. 232).

Para cerrar, una de las más bellas ideas que trae para proponer esta teoría de lugar, Buela trae la idea de pensar américa como “Lo Hóspisto”, como suelo que recibe al hombre que no hace pie en el naufragio. “¿Qué es América? América es, antes que nada, un espacio geográfico continuo que se ha diferenciado del resto del mundo por su capacidad de hospedar (hospitari) a todo hombre que como huésped (hospitis) viene de lo in-hóspito. De la persecución, la guerra, el hambre, la pobreza, en definitiva, de la imposibilidad de ser plenamente hombre. América es pues lo hóspito”. Un suelo que recibe, un suelo fértil que clama su propia filosofía, como todo suelo, porque como dijo Alberdi, Juan Bautista, “Nuestra filosofía ha de salir de nuestras necesidades de ahí que la filosofía americana deba ser esencialmente política y social… América será la que resuelva el problema de los destinos americanos”.

Se ha intentado hacer un mapeo de algunos de los conceptos, o de las ideas más importantes del autor. Este pequeño opúsculo solo intenta que el lector vaya en busca de sus libros, o rescate su intención de actualizar ideas de pensadores nacionales. Buela,  no es intelectual, ni filósofo, como a él le gusta decir. Porque él se denomina Arkegueta: “eterno principiante”. Un hombre sabio y gaucho que vive como piensa, y qué dice lo que piensa. Pensar así, es el costo de casi todos los pensadores argentinos, como escribió Miguel Ángel Virasoro: “el pensador argentino trabaja aislado y sin ninguna resonancia, un eco más o menos perdido”. (Buela, pág 280)

Si uno ve toda la obra de Buela, hace una reconstrucción de una comunidad de pensadores que le precedieron, actualizando temas y verdades, como el poeta que es pulidor de palabras, para que vuelvan a tener sentido. Trata de volver a poner en funcionamiento la máquina de pensar nacional, olvidada por novedades europeas que entran y se multiplican en todas las universidades, medios de comunicación y librerías. Como si esto fuera poco, piensa y tiene teorías propias, y sigue escribiendo y pensando la coyuntura argentina y americana. Por ello Alberto Caturelli en su “Historia de la filosofía Argentina” (1600-200), lo coloca dentro de los restauradores de la tradición, y la reflexión iberoamericana.

Lo que es y lo que puede ser.

Leyendo a Buela, uno sabe que no le gusta la prognosis, ya que el filósofo no hace predicciones. Pero se puede intentar usar la categoría “trabajo”, que es lo que construye futuro. En esta humilde cartografía de su obra, también mencionamos que parte de su trabajo fue colaborar como asesor en sindicatos (del griego “sin”, significa “con” y “dike” justicia: aquel que hace con justicia) y dando cursos de formación, dónde se habla de lo importante de las instituciones intermedias, que protegen y cobijan al hombre, que lo acompaña en su nacimiento, en su desarrollo, con su sistema de salud, hasta su sepelio. Que lo reúne en un sistema de labores donde el ser y el obrar se fusionan. Donde la palabra “trabajador” es una palabra sagrada, ahora que se quiere imponer la de “emprendedor”, que no es más que ser un mercader de Venecia. Como decía Platón, aprender es recordar, y hay que recordar que el hombre es lo que es, pero también lo que puede ser. Qué pertenece a un suelo, a un cielo, a una comunidad, y debe comprometerse con ella. Ver sus problemas como una bendición, porque aún falta mucho por hacer. Porque eso también es lo nuevo que trae América, lo que debe ser: “Lo nuevo que ofrece América es la condición de posibilidad que nos permite crear un mundo distinto, diferente, al mundo ya conocido”, dice Buela, como posibilidad de dar sentido, desde nosotros mismos, con nuestro trabajo.

* Imagen de portada. Fuente: posmodernia.com

[1] Cada afirmación de Buela dispara un comentario,  pero agregaremos una idea de Leopoldo Marechal, que en su “Cuadernos de Navegación” propone con el ser con relación al tiempo. Que dice que todo hombre necesita del “Tiempo de Buey” (el del trabajo) y del “tiempo de ángel” (el del ocio). El del trabajo donde se gana el pan con el sudor de la frente, donde cada hombre debe producir al menos lo que consume. Y el tiempo de la contemplación, donde el hombre ve a su familia y amigos, donde se detiene a respirar la naturaleza o ver a sus hijos jugar.

[2] Estos no recuerda al: “Enoi enoi oios essi”, “Llega a ser el que eres”, Píndaro o el “Cómo se llega a ser lo que se es” en el Ecce homo de Nietzsche.

[3] Buela cita a Arregui para desentramar este accionar de colonización mental: “Jose Hernández Arregui cuando afirma en la reedición de su trabajo ¿Qué es el ser nacional?: esta versión que el lector tiene a la vista es igual a la primera, salvo en el reemplazo del falso conceptos de América Latina, un término creado en Europa y utilizado desde entonces por EE con relación a nuestros países que disfraza una de las tantas formas de colonización mental, no solo latinoamericanos”

Bibliografía

-Buela Alberto, “Epítome de Metapolítica”, editorial CEC, Buenos Aires, 2022

-Buela Alberto, “Epítome sobre antropología”, editorial, editorial et labore, 1993.

-Buela, Alberto, “El sentido de América” (seis ensayos en busca de nuestra identidad), Buenos Aires, editorial Theoria, 1990.

-Buela, Alberto, “Algunos aspectos de mi pensamiento”, en wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Buela.

-Buela Alberto, “America como los hospitales”, revista posmodernia

Publicado en Revista CONTRAFILO.

https://revistacontrafilo.unla.edu.ar/

https://revistacontrafilo.unla.edu.ar/?p=840

Publicado también:

http://hernandezarregui.blogspot.com/2025/08/alberto-buela-filosofo-criollo.html

http://hernandezarregui.blogspot.com/

miércoles, junio 07, 2023

Entrevista a Alberto Buela. Por Ezequiel Pinacchio para el Proyecto: “Filosofía y transición democrática”.


¿CUÁNDO SURGIÓ SU INTERÉS POR LA FILOSOFÍA? ¿DÓNDE ESTUDIÓ? ¿CUÁLES ERAN SUS EXPECTATIVAS Y ASPIRACIONES AL COMENZAR LA CARRERA DE FILOSOFÍA?

Mi interés nació a eso de los 15 años cuando, aunque no recuerdo bien si fue el cura de San Bartolomé de Chiclana y Boedo o “el filósofo Juan Romano”, así le decían en el barrio, quien me regaló el Criterio de Jaime Balmes y al leer que la verdad es la realidad de la cosa me entusiasme con estudiar filosofía.      

 Estudié filosofía en la Uba de la avenida Independencia a la que iba caminando. Si hubiera tenido que ir en bondi no se si hubiese ida porque siempre el dinero estuvo reñido con mi vida.

Mis aspiraciones eran como te digo conocer la verdad de las cosas y su esencia.

¿CUÁLES SON LOS/AS PENSADORES/AS EUROPEOS/AS Y LATINOAMERICANOS/AS QUE MÁS LA INFLUENCIARON EN SUS AÑOS DE FORMACIÓN? ¿A QUÉ PIENSA QUE SE DEBE QUE HAYAN SIDO ESOS/AS Y NO OTROS/AS?

En la UBA los que más me influenciaron fueron Conrado Eggers Lan y Andrés Mercado Vera, uno en antigua y otro en moderna.  También, aunque ya no estaban Ángel Vasallo y Juan Guerrero. Fuera de la universidad Arturo Sampay, Leonardo Castellani y Julio Meinvielle. Este último me regaló muchos libros. Fue el que le pagó el primer viaje a Alemania a Eggers y a mi me editó mi primer libro El ente y los trascendentales el día en me casé 27/10/72. Era mi tesis que la realicé con Eggers, Massuh y de Estrada.

Me niego a hablar de latinoamérica que es el primer sometimiento al imperialismo, porque en la guerra la semántica es la primera que se pierde. Nosotros tenemos que hablar de Hispanoamérica, de Iberoamérica, de la América Criolla, de Nuestra América (como propuso Martí), de América Románica (como propuso Disandro), de Eurindia (como propuso Ricardo Rojas), etc. pero no, ni nunca de Latinamérica un concepto que hoy es políticamente correcto y expresión del pensamiento único. Es por eso que el marxismo, la Iglesia, el progresismo, el liberalismo y tutti quanti hablan de Latinoamérica.

De los pensadores hispanoamericanos son varios, porque yo estudié en profundidad durante muchos años el pensamiento americano. De destacar fue mi tocayo Alberto Wagner de Reyna, el peruano introductor de Heidegger a la filosofía en castellano. También está en venezolano Ernesto Mayz Vallenilla y los mejicanos Luis Villoro y Antonio Gómez Robledo. El nicaragüense Julio Icaza Tijerino y el uruguayo Juan Llambías de Azevedo, el introductor de Max Scheler, más allá y con mayor profundidad de la que tuviera Ortega.

¿EN QUÉ TEMÁTICAS SE INTERESABA EN DICHOS AÑOS?

Y calculen Uds. estando Eggers y Mercado en la Universidad la temática para mi era la filosofía antigua y la moderna. En la antigua Platón y Aristóteles, y en la moderna Leibniz y Hegel.

¿CÓMO SE PRODUJO SU INSERCIÓN PROFESIONAL EN EL CAMPO FILOSÓFICO, TANTO EN LA DOCENCIA COMO EN LA INVESTIGACIÓN Y EN LA PARTICIPACIÓN EN CONGRESOS Y PUBLICACIONES?

Hubo en 1972 un concurso público, salió publiado en Clarín y a Nación un domingo, para un profesor de humanidades y otro de ciencias en la reciente Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y allí me presenté y lo gané porque no se presentó nadie. En ciencias lo ganó un norteamericano Coorning que era matemático y estaba de viaje.

Allí me quedé unos años hasta que entré en el Conicet junto con Alberto Gorrini, que era mi barrio y compañero del secundario, con una beca de iniciación dirigidos por Ricardo Maliandi, quien recién había llegado de Venezuela y había tomado la cátedra de ética. Y relicé trabajos sobre Hegel donde surgió mi libro “Hegel: derecho, moral y Estado” que lleva por subtítulo “la génesis de la idea de comunidad organizada”. Y que Mercado Vera en carta dijo sobre él: “es el libro que yo hubiera querido escribir”. Gorrini hizo estudios sobre Sartre y fue uno de los primeros desaparecidos de la facultad de filosofía y letras.

Renuncié al Conicet porque me enteré que todos nuestros trabajos iban a parar a un cajón y nadie los leía. Ni Maliandi los leía.

Me fui a la Universidad Nacional de Mar del Plata y allí me agarro el golpe de Estado del 76.

No pude viajar al segundo congreso nacional de filosofía de 1972 en Córdoba, pero envié una comunicación sobre “América como lo hóspito” que fue muy bien recibida por el profesor cordobes Nimio de Anquín. A quien después conocí.

Tambien participé del primer congreso nacional de estudios clásicos de enero de 1974 en Resistencia donde envié una comuncacion “Corruptio optima pessima est”. Allí conocí al latinista Alberto Disandro y sus tesis sobre la sinarquía y el poder mundial y a la excelente helenista chaqueña María Luisa Acuña, traductora del Protágoras de Paltón.

A los pocos días se produjo el Golpe y una plancha de plomo se posó sobre la inteligencia argentina. Todo pasó a hacer la plancha para no ahogarse. A mi me expulsaron y me dediqué a otra cosa como herrar caballos. Marechal ferrand on dit en francais. Queda mejor.

¿QUÉ TIPO DE DEBATES SE DABAN EN TORNO AL ROL DE LOS/AS FILÓSOFOS/AS EN DICHA ÉPOCA? ¿CUÁL ERA SU POSICIÓN AL RESPECTO?

Alrededor del 72 comienza el tema de la filosofía de la liberación que era un poco hija de la teología de la liberación que venía desarrollándose un poco antes desde Medellin de 68. Como Uds. saben la corriente de la liberación tiene dos ramas: una popular y otra marxista. Yo por influencia de Eggers, de Rodolfo Kusch(fue mi profesor de alemán en la Uba) y de Nimio de Anquín me inscribí en la primera, donde estaba Casalla, Maresca Chaparro, de Zan. En la marxista se enrolaron Dussell, Cerutti Gulberg, Roig y otros.

Pero al poco tiempo comenzamos a cuestionarla, sobre todo por los trabajos de don Nimio sobre la singularidad americana que nos despertaron del sueño dogmático de la izquierda cristiana, y con Maresca, Máximo Chaparro hicimos rancho aparte. El argumento de Silvio Maresca fue contundente: ¿ si hacemos filosofía de la liberación hacemos filosofía contra alguien, es decir, no hacemos filosofía sino ideología?. Dejamos de hacer filosofía sin más. Y comenzamos a partir del escrito de don Nimio “El ser visto desde América (1953) a plantear los temas. En mi caso los planteos sobre la identidad, que me llevaron a  por el ser de América, el tiempo americano, Améria como lo hóspito, la idea de ecúmene para terminar en el pensamiento alternativo a lo dado y la teoría del disenso. A Maresca por el tema de la singularidad americana (trabajo que, lamentable, nunca terminó) y a Chaparro por la educación para ser nosotros mismos (tiene dos libros). En fin es muy largo de explicar.                               

¿QUÉ CONSECUENCIAS TUVO PARA EL CAMPO FILOSÓFICO Y PARA EL ROL SOCIAL DE LOS/AS FILÓSOFOS/AS EL GOLPE DE ESTADO DE 1976?

Ya les digo fue una loza de plomo sobre la filosofía en y de Argentina. Dejamos por unos años de producir. Ningún filósofo argentina que se precie de tal escribió nada. Como ejemplo recuerdo que a causa de un mini congreso organizado en Córdoba visité al profesor Alberto Caturelli, nada peronista y más bien pro milico, y le comenté “Profesor leí su bibliografía y ud. No publicó nada entre 1976 y 1980. Y me respondió: y que quiere Buela, estaban los milicos”.

¿CUÁLES FUERON LAS PARTICULARIDADES DEL NUEVO ESCENARIO FILOSÓFICO QUE SE ABRIÓ CON EL RETORNO DE LA DEMOCRACIA?

El escenario filosófico lo ocuparon los radicales con algunos popes que venían del golpe del 55 como Klimosky. Crearon sociedad de filosofía desde donde organizaron el tercer congreso nacional de octubre de 1980 y todos los restantes hasta que se jubilaron. De Olaso, Guariglia, Klimosky, Rabossi, Nino y otros. Todos a la sombra de un liberal y gorila empedernido como Víctor Massuh que por entonces era secretario general de la Unesco.

Y no es que quiera hablar mal de Massuh pues fue muy bueno conmigo. Primero en su cátedra conocí a mi mujer con la que llevamos juntos medio siglo y segundo, me sacó de una comisaría parisina cuando en la guerra de Malvinas quemé la bandera del consulado inglés en París.

Unos años antes de fallecer cenamos dos o tres veces juntos en la casa de Blanca Parfait la segunda mujer de Adolfo Carpio, un prócer de la UBA a la sombra de Francisco Romero y su funesta idea de “la normaliad filosófica”. Esta normalidad sostiene que para hacer filosofía hay que hacer el cursus honorum desde ayudante a jefe de trabajos prácticos y de adjunto hasta emérito, estar al día con todas la publicaciones que haya y contactarse con todos los profesores, preferentemente, europeos y norteamericanos posibles. Pensar los temas que uniformemente se piensan y actuar con los modales de uso.

En una palabra no sacar los pies del plato, para poder conseguir todas las becas y canonjías que se presentan. Y así llegar a y jubilarse y tener un buen pasar. Eso si, de pensar con cabeza propia, ni por casualidad.          

¿QUÉ AUTORES SE LEÍAN Y CUÁLES SE DEJARON DE LEER?

Me volqué a la lectura de filósofos argentinos como de Anquín, Diego Pró, Manuel Casas, Juan Sepich, Héctor Raurich (a quien nunca dejaron ejercer en la UBA y se refugió en La Plata), Miguel Ángel Virsoro, el primer metafísico argentino, Juan Luis Guerrero, el que descubrió primero a Hiedegger, escribió el primer sistema de estética en castellano y rechazó la instalación en Buenos Aires de la Escuela de Frankfurt. Y seguí con mis lectura eurpeas de Heidegger, Scheler y Brentano (autor que nunca se dictó en la Uba. Claro está, fue el crítico más despiadado y contundente de Kant).

Dejé de leer a Sartre, a Marcuse, a Fanon. De los nuestros no leí más a Fatone, a Imatz, a Dujovne, a Dussell y a todos aquellos que se fueron sumando al pensamiento único.

¿QUÉ TEMÁTICAS SE PRIVILEGIARON EN LAS INVESTIGACIONES Y PUBLICACIONES?

No puedo hablar de todas. Pero siguieron con cierto rigor gracias a don Eugenio Pucciarelli los Cuadernos de Filosofía de UBA que había fundado Astrada.

Se privilegiaron los trabajos sobre filosfía del lenguaje, de las ciencias y analítica. Y cada tanto se las matizaba con trabajos sobre Kant y Hegel.

En los 90 comenzó la lectura torcida de Nietzsche que Silvio Maresca denunció. Y la troica francesa de Foucault, Deleuze y Derrida, no teniendo en cuenta a un metafísico de la talla de Pierre Boutang (el sucesor de Levinas en la cátedra de metafísica de la Sorbona y autor de Ontologie du Secret, sucesor natural de Sein und Zeit) o un investigador como Pierre Aubenque.

La imitación fue galopante. Nosotros creamos la revista de filosofía y metapolítica Disenso que se editó por un lustro 1994-1999 y donde colaboraron en todos los números pensadores iberoamericanos y europeos, junto con nosotros.

¿CUÁLES FUERON LAS PRINCIPALES REVISTAS CIENTÍFICAS?

Para mi Cuadernos de Filosofía pero la principal y de mayor difusión fue la de la Asociación filosófica argentina de análisis filosófico, con su revista Latinoamericana de filosofía que se manejaba al margen de la Universidad pero con dinero del Estado. Quienes con el gobierno de Alfonsín se apoderaron de todo. Testimonio de la profesora Celina Lértora del Instituto de pensamiento a argentino e iberoamericano: “PD te explico la frase final: fueron dañinos porque al confundir y ligar la política a la filosofía, no dijeron "vamos a echar del CONICET, de la UBA etc.- a los que no sean radicales, que es la única posición política válida", sino "vamos a echar, con fundados argumentos académicos, a los que no sean analíticos que es la única posición filosófica válida". Y eso lo sufrimos todos, radicales o no, más allá de la política.”

¿CUÁLES FUERON LAS PRINCIPALES FUENTES DE FINANCIAMIENTO DE LAS INVESTIGACIONES?

Todo el período de Alfonsín, Menem, de la Rúa que está marcado el radicalismo filosófico, como no podía ser de otra manera, está bancado por los aportes del Estado. Pues no hay que olvidar lo aquello que caracteriza a un dirigente radical: es que siempre, pero siempre está a treinta metros de la tesorería del Estado. Los dirigentes peronistas son distintos, ellos se caracterizan por correr raudamente en auxilio al vencedor.

¿QUÉ TRANSFORMACIONES SE PRODUJERON EN TÉRMINOS INSTITUCIONALES EN LAS UNIVERSIDADES EN LO QUE RESPECTA A LOS PLANES DE ESTUDIO, LAS CÁTEDRAS, LOS CONCURSOS, ETC.?

No sé porque a mi me marginaron en el 76 y cuando me incorporé en el 84, como doctor por la Sorbona, me declararon todos los concursos desiertos. Lo fue a ver a entonces decano, el cordobés Rodríguez Bustamante y me respondió: “qué quiere Buela, ud. Es es peronista”. Y me recomendó que me fuera al interior o al exterior.

¿QUÉ DEBATES Y POSICIONES EXISTÍAN EN TORNO  DEL ROL SOCIAL DE LOS/AS FILÓSOFOS/AS? 

Después del 76 no se plantearon estos debates.  Como les dije, los años 80 y 90 fueron dominados por los analíticos y solo aparecieron algunos trabajos sobre ética con Maliandi, quien estaba en matrimonio con ellos, en fenomenología con el rosarino Roberto Walton y en filosofía en Argentina, con el chaqueño Diego Pró y el cordobés Alberto Caturelli. Todo lo que hizo Oscar Terán en la UBA sobre filosofía argentina fue copia ideologizada.

¿QUÉ TANTO EXPLICA LA TRANSFORMACIÓN DEL CAMPO INSTITUCIONAL ACONTECIDA EN LOS OCHENTA EL ESTADO ACTUAL DE LA FILOSOFÍA ARGENTINA? CONTINUIDADES Y RUPTURAS.

No sé.

CONSIDERANDO QUE SIEMPRE FUE UN ESPACIO CON MUCHA PARTICIPACIÓN DE ESTUDIANTES Y SIN EMBARGO SU ACCESO A CARGOS ACADÉMICOS Y DE GESTIÓN FUE MÁS TARDÍA, ¿CÓMO VIO ESTE PROBLEMA DURANTE SUS AÑOS DE PARTICIPACIÓN UNIVERSITARIA COMO ESTUDIANTE Y CÓMO DOCENTE? ¿CÓMO PIENSA QUE SE FUE MODIFICANDO?

Participé como estudiante creando una organización que se llamó Sindicato de filosofía en donde nos enfentamos con el marxismo, los liberales y la idiferencia de la masa silenciosa. Nuestro lema era: “No ser un espejo opaco, que imita e imita mal”. “Pensar con cabeza propia”. “Privilegiar el estudio de los pensadores nacionales”. En este último sentido estuvimos con Arturo Armada, Argumedo, Nesprías y otros en la creación de “las cátedras nacionales.”

¿CÓMO PIENSA QUE SE FUE MODIFICANDO?

Cuando desaparece del discurso político, tal como lo anunció Dante Caputo, el canciller de Alfonsín, la idea de soberanía.

Desaparecieron los ideales y la idea de política autónoma. ¿Para qué luchar?

Los gobiernos liberales de Menem y de la Rúa fueron, con variables, una continuación del de Alfonsín. Seguimos haciendo “la plancha filosófica” donde el ideario fue viajar al exterior y conchabarse con las mejores becas y cargos.

A comienzo de los 2000 se produce el gran cambio tenológico, aparecen el Internet y el viagra. El viagra de los dejo a aquellos que se “autoperciben jóvenes”, aun cuando sean unos viejos decrépitos. Y con el Internet aparecieron los pseudo filósofos mediáticos más interesados en figurar y tener fama ofreciendo soluciones de bolsillo, que filosofar. Y así se sucedieron en la TV hasta el día de la fecha los Feinmann, Forster (nadie sabe en la Uba de dónde salió), Abraham, Aguinis Madanes, Rotzinger (el hijo de León, asesor de Macri), Kovaldoff, Wiñasky, Strukembuker o como se escriba (Maresca lo llamaba Dionisio, porque en un último libro confunde al dios griego Dioniso y lo rebautiza como Dionisio). Me pregunto ¿habrá lugar para un criollo?.

Publicado en el CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI el 6 de junio del 2023. 

http://hernandezarregui.blogspot.com/2023/06/entrevista-alberto-buela.html

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sábado, diciembre 25, 2021

Lo políticamente correcto en la filosofía argentina por Alberto Buela.

 Lo políticamente correcto es un eufemismo detrás del cual se esconde la censura y la autocensura intelectual. Censura que se expresa en un relato mentiroso acerca de lo que ha sucedido con la filosofía en argentina. Una vez más nos tenemos que ocupar de esta tarea de desmitificación.

Esta vez un joven profesor de filosofía nos acercó el trabajo malísimo de Clara Ruvituso: La filosofía alemana en la Argentina peronista (1946-1955). Y decimos malísimo porque es más que malo. Falaz, mentiroso, tergiversador, ideologizado, de copia y pega, carente de investigación y de lecturas sesgadas. Silenciando lo evidente y negando lo manifiesto. Una verdadera bazofia histórica. Pero eso sí, todo pagado y prestigiado por los alemanes. ¡Che vergogna!

La filosofía alemana en Argentina la introduce Coriolano Alberini, pues lo de Alejandro Korn fue solo sobre Kant y lo de Ernesto Quesada sobre Spengler. Luego de Alberini llega su alumno, el capitán Romero y con éste entra Ortega y las múltiples ediciones en la revista de Occidente de casi todos los filósofos alemanes de la primera parte del siglo XX.[1]

Estos son los hechos y ellos son incontrastables facta non verba.

1.- La señorita Oscura, porque de Clara no tiene nada, repite como un loro el mito de que fue Astrada el mayor discípulo que tuvo Heidegger en castellano, ignorando que lo fue el peruano Alberto Wagner de Reyna, al quien incluso el Mago de Friburgo le llegó a rendir un homenaje. Tendría que haber consultado la revista Convivum de la Universidad de Barcelona. O haber leído a Wagner que tanta incidencia tuvo en su época en Argentina: miembro informante de los filósofos extranjeros en el 49; Romero le edita Ontología fundamental de Heidegger en el 39, el primer trabajo sobre el Mago de Friburgo en castellano. Recién después vino el del español Olazagasti.

2.- Ignora que la mayor consecuencia personal del congreso de filosofía del 49, fue el otorgamiento del doctorado honoris causa por la Universidad de Maguncia al eximio filósofo cordobés Nimio de Anquín en 1950. Doctorado sugerido por Fritz Joachim von Rintelen y avalado por el mismo Heidegger.

3.- Este profesor von Rintelen, para más católico, fue el director de la tesis de Ricardo Maliandi sobre Hartmann en la Universidad católica de Maguncia. La señorita Oscura cita el trabajo de Maliandi La influencia de la filosofía alemana contemporánea donde el platense “no nombra a ningún profesor católico”. Qué raro, que no supiera lo de de Anquín, habida cuenta que estudió con von Rintelen y éste algo lo hubiera contado.

Lo más probable es que Maliandi (masón y radical como su amado Bollnow) haya actuado de mala fe y haya querido silenciar lo que ocurrió con los profesores católicos y la filosofía alemana. Sin ir más lejos no pudo ignorar al padre Sepich y de Anquín para Heidegger; a Mandrioni para Scheler; a Héctor Llambías, Gonzalo Casas y Cossio para Husserl; Arturo Sampay para Schmitt y tantos otros. Así como al profesor marxista Héctor Raurich, que enseñó en La Plata, y su voluminosa obra sobre Hegel.

Todo esto confirma mi dicho sobre Maliandi, y que tantas veces, cariñosamente, le repitiera: “quien maliandi, mal acaba”.

3.- En su información sobre el peronismo, la filosofía y la universidad sus principales fuentes son tres antiperonistas furibundos: Tulio Halperín Donghi, Garzón Valdéz y Loris Zanatta. Y siguiéndolos, va a sostener el relato oficial que el peronismo persiguió a los mejores filósofos. Cuando en realidad fue al revés, fue José Luis Romero, rector de la UBA, y su hermano Francisco Romero los que iniciaron una caza de brujas a partir del golpe del 55 que derrocó a Perón. Y así fueron expulsados de la cátedra Miguel Ángel Virasoro, Luis Guerrero, Carlos Cossio, Diego Pró, Leonardo Castellani, Nimio de Anquín. Hasta a Astrada la ligó, pero el tape cordobés, en una de sus tan conocidas vueltas carnero, enseguida se acomodó y siguió trabajando.

4.- La señorita Oscura sigue insistiendo en obviar lo evidente y del viaje de Astrada a Alemania se saltea a de Anquín que usufructuó la misma beca y en los mismo años en Alemania. Astrada fue a estudiar con Scheler, cosa que no pudo por la prematura muerte de éste y de Anquín con Cassirer.

La relación entre los dos cordobeses fue siempre complicada: uno era progresista y el otro nacionalista. Y como de Anquín que manejaba a la perfección el griego y el latín, siempre le ganaba todos los concursos, Astrada se tuvo que trasladar a Buenos Aires.

De Anquín editó de su bolsillo la revista Arkhé y Astrada con los dineros de la UBA, Cuadernos de filosofía.

5.- Cuando sostiene que: “Uno de los puntos más conservadores del discurso fue la exaltación de los valores clásicos e hispanistas en la cultura universitaria y el creciente nacionalismo. Para Perón, la nueva fórmula humanística debía surgir de la mezcla de la greco-latinidad, la hispanidad y “lo nuevo de nuestra juventud”. ¿Y qué de malo en ello? ¿O para hacer filosofía no hay acaso que estudiar a los griegos y los romanos? Un ejemplo de la cultura de la cancelación.

Esto me hace recordar a las feministas actuales que en filosofía antigua se niegan a estudiar a Homero por antifeminista.

6.- Afirma Oscura muy suelta de cuerpo: “La llegada del presbítero Hernán Benítez –el sacerdote más cercano al presidente Perón– y su posición como director de la Revista de la Universidad de Buenos Aires a partir de 1947 significó la entrada del conservadurismo hispanista a la filosofía publicada en la casa de estudios porteña” Sin tomarse el trabajo de leer el índice de la revista donde le publican en ese año de 1947, por primera vez y no en el 48 como repiten todos los loros, El mito gaucho a Astrada. Es decir, que el Mono, así le decían, no tuvo ningún empacho en publicar en una revista retrógrada, al decir de Oscura, su libro más famoso. Y para colmo comparar el Mito Gaucho con la Comunidad Organizada es como comparar peras con mandarinas. Es absolutamente inatingente. Y para engordar el relato de Astrada lo mete al bueno Kusch con un escrito primerizo de 1952 cuando sus escritos maduran recién veinte años después.

Se fija así el paradigma de lo políticamente correcto en el estudio de la filosofía en Argentina: hay que estudiar Astrada y Kusch, el resto, a tomar por culo como dicen los gallegos.

7.- En el más largo capítulo del libro que versa sobre el congreso de filosofía del 49, congreso que nosotros hemos estudiado y trabajado con detenimiento[2] (ejercimos la presidencia junto con Wagner de Reyna y Diego Pró en 1999 del congreso “50 años de la Comunidad Organizada y en 2009 fuimos expositores invitados por la Universidad de Cuyo junto con Roberto Walton para exponer el en congreso “60 años del primer congreso de filosofía), la señorita Oscura tergiversa prácticamente todo, así oculta lo que fue evidente y pone de manifiesto sus prejuicios ideológicos.

Para muestra vaya la siguiente: en el Congreso se presentó por escrito (está el documento) un pedido formal al secretario del congreso, Luis Juan Guerrero, del filósofo canadiense Charles de Konninck para disputar con Astrada, a lo que este respondió que no estaba preparado para la disputa y que tenía otras urgencias. Una vez más el tape cordobés dio una vuelta carnero.

8.- Termina el libro en un largo e insulso comentario a los filósofos alemanes, sus comunicaciones al congreso y sus relaciones con la Argentina.

9.- La conclusión a la que arribamos luego de una pesada y tediosa lectura del trabajo de la señorita Oscura es que lo políticamente correcto en la filosofía en Argentina es trabajar sobre lo escrito por Carlos Astrada y Rodolfo Kusch. Mechar eso con algún estudio sobre Romero, Fatone y algo de Guerrero. Si es católico se puede llegar hasta el ideoso del padre Quiles, que de filósofo tiene lo que yo de chino. Y, lamentablemente, esto es lo que consumen los jóvenes profesores de filosofía según he podido constatar in situ cum illis.

Eso sí, los prohibidos son primero y antes que nadie de Anquín y Miguel Ángel Virasoro. El cordobés como dijera Jauretche por nipo-nazi- facho-cato-falanjo-peronista y el santafesino por haber demostrado que el capitán Romero no era ni un filósofo ni nada por el estilo. Un simple divulgador de ideas ajenas. Y después, todos los ignorados entre los cuales se destacan Benjamín Aybar, Izurieta Craig, Leonardo Castellani, Gonzalo Casas, Diego Pró, Alfredo Fragueiro, Pichon-Riviere, Eggers Land, Macedonio Fernández y un largo etcétera.


[1] Ortega viene con su papá en el 16 donde dicta conferencias con gran éxito y promueve a los alemanes. Regresa en el 28 para promocionar su fondo editorial donde publica a los filósofos alemanes (Husserl, Rickert, Brentano, Dilthey, Driech, Scheler, et alii) y, finalmente, en el 42 donde nadie le da bola. De Anquín escribe un artículo fulminante ¿Es Ortega un filósofo? No participa del congreso del 49 porque su compatriota Francisco Romero, como gran antiperonistas que fue, lo persuade de ello. La función de Ortega se limitó a lo que hoy llamaríamos “la gestión cultural”, dando a conocer la obra de otros.

[2] Cfr.: Buela, Alberto: Consecuencias politológicas del Congreso del 49, publicado en infinidad de sitios de Internet y en el libro Notas sobre el peronismo, Ed. Grupo Abasto, Buenos Aires, 2007

sábado, octubre 27, 2018

La iglesia, los sindicatos y el peronismo (respuesta a J.L. Espert) por Alberto Buela, 24 de octubre de 2018.

La iglesia, los sindicatos y el peronismo (respuesta a J.L. Espert) por Alberto Buela, 24 de octubre de 2018. 

Luego del acto de los sindicatos vinculados al camionero Hugo Moyano en la Basílica de Luján, con misa y todo, el economista José Luis Espert afirmó: Iglesia, sindicalismo y peronismo, un trío que está en el centro de nuestra decadencia. Pero se aferra a continuar y continuar. Triste.

Esta visión lineal de la historia política argentina de los últimos 70 años fue y es compartida por muchos sectores de la sociedad: desde comerciantes a banqueros y de intelectuales a terratenientes.

Pero, ¿es cierta esta afirmación?. El combo de Iglesia, sindicatos y peronismo es la causa de la decadencia argentina?

Tratemos de desmenuzar los términos del problema. La Iglesia no es una, hay muchas iglesias. Hay para todos los gustos. Está la conservadora, la progresista y la tradicionalista, que son los menos. Ya en el siglo XVI el gran teólogo y exégeta, Juan Maldonado, (que los franceses se quieren quedar con él y lo llaman Jean Maldonade) español de Burgos y descubridor de las aguas de Spa en Bégica junto con su amigo, el filósofo bon vivant Malebranche, definió a la Iglesia como un complexio oppositurum, un conjunto de opuestos. De modo tal que la Iglesia nunca es “toda la Iglesia”, salvo cuando el Papa habla ex cátedra.

Lo cierto es que involucrar a la Iglesia, sin destacar algún matiz, es un error grosero. El hecho es que en Argentina después de casi 500 años, sus aportes positivos a la sociedad en su conjunto son cuantiosamente superiores a sus desaciertos. No voy a escribir sobre esto pues existen cientos de libros sobre el tema. Hay que estar muy prejuiciado para no verlo.

El sindicalismo tal como lo tenemos hoy día comenzó a funcionar a partir del decreto ley 23.852 del 2/10/45, el de la “suficiente representatividad”, que otorgaba al gremio que mayor afiliados tenía, la potestad de representar a la actividad u oficio. Luego en el año 1955 la ley 14.250, la de las convenciones colectivas de trabajo, daba al sindicato con personería gremial el poder de negociar él solo dicho convenio.

Con los años los sindicatos argentinos han constituido un entramado social formidable, que brinda todo tipo de servicios a sus afiliados y, en muchos casos, también a los que no lo son. Salud, educación, recreación, asistencia financiera y jurídica, etc. Alguien ha observado que el sindicato, en algunos casos, está con el afiliado desde su nacimiento hasta su muerte.

Y esto viene sucediendo desde hace 70 años. No poder apreciar en su justa medida el aporte de los sindicatos a la sociedad argentina en escuelas, universidades, hospitales, sanatorios, centros de capacitación en oficios, centros de recreación, y mil actividades más, es estar muy prejuiciado.

En cuanto al peronismo, lo que hizo el primer peronismo fue una verdadera revolución que afectó a todos los ámbitos de la sociedad. El segundo, el del 73-76, nacionalizó las bocas de expendio y nos dejó sin deuda externa y con el índice más bajo de desocupación. El problema radica en el tercer peronismo, el que viene desde la restauración democrática del 83 para acá. Ese peronismo perdió el rumbo: se hizo liberal con Menem; demócrata cristiano con Duhalde y socialdemócrata con los Kirchner. Este al ser un pseudo peronismo, un falso peronismo la acusación de Espert no lo alcanza, simplemente, porque no es peronismo.

Es que estos cuatro presidentes, Menem, Duahlde y los dos Kirchner, que gobernaron en nombre del peronismo lo que menos hicieron fue peronismo. Hicieron otra cosa. No tuvieron en cuenta la felicidad del pueblo y la grandeza de la nación como última finalidad de la acción del Estado, ni tuvieron en cuenta el principio de solidaridad que nos unifica a todos en un solo cuerpo: la nación argentina a la que sentimos por igual cuando rige el principio de concordia interior. Y menos aún tuvieron en cuenta el principio de subsidiariedad, el que puede más ayuda a hacer al que puede menos.

No pusieron en práctica los tres principios que fundamentan al Estado y dan razón de ser de la actividad política: el de bien común, el de solidaridad y el de subsidiariedad.  Al no hacer eso, no hicieron peronismo, hicieron cualquier cosa.

La decadencia argentina, economista Espert, nace de un sistema que funciona tanto en los aparatos del Estado como en las organizaciones de la sociedad civil que es: el de la promoción del mediocre (se puede ver en Internet este trabajo).

La Iglesia antes del Vaticano II se ocupaba de promover a sus hijos más inteligentes para que estudiaran o aprendieran oficios, pero luego los curas se transformaron en sociólogos y esto se dejó de lado.

Las colectividades también lo hacían, los italianos, españoles y franceses promocionaban y patrocinaban a sus mejores hijos, pero ya no existen más pues se integraron al ethos nacional. Yo tengo una explicación pero como es políticamente incorrecta me la reservo.

La idea de decadencia se caracteriza porque siempre se puede ser más decadente, no tiene límite para abajo. Y esta decadencia de la que Ud. habla, Espert, tiene como padres y causales profundas a aquellos que tienen más; como colectividades autocentradas que solo promocionan a sus hijos y descartan al resto. Como los grandes y enriquecidos banqueros que solo se miran el ombligo y siempre se están despegando de los destinos de su sociedad, aquella que los hizo multimillonarios.