GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, agosto 14, 2011

EL CAMIÓN GRIS por Jorge Vergara.



Ya cerca las 18 horas casi cerca del cierre de elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (P.A.S.O.)que definirán las candidaturas para los comicios generales del mes de octubre y traigo este artículo de "La Peña" que es la columna de opinión del Sr. Vergara del diario regional Río Negro. Otros tiempos, otras elecciones.

TESTIMONIOS DE VIDA.
EL CAMIÓN GRIS por Jorge Vergara.

Día de elecciones era día de fiesta. No votábamos todos, pero todos participábamos de una jornada distinta que empezaba distinto porque el abuelo Alcides era taxista y ese día trabajaba más. Claro, en esa época todavía no se alquilaban los taxis al por mayor desde los partidos y cada viaje que salía era de un particular que, vestido con sus mejores ropas, se disponía a votar.
Eso sí, aunque éramos niños, ya escuchábamos del acarreo y de aquellos que llegaban al cuarto oscuro con las boletas en el bolsillo.
La gran desilusión fue cuando le pedimos al abuelo que nos mostrara un cuarto oscuro. Es que no entendíamos cómo se podía elegir con certeza un candidato si todas las boletas estaban en un cuarto en tinieblas. Era un aula, ni más ni menos que un aula.

Igual era un día distinto, en tiempos donde Perón y Balbín eran hombres indiscutidos desde un partido y otro, donde jamás se podría imaginar a un radical votando al peronismo ni a un peronista votando por Balbín. Claro, hoy las cosas están bastante más mezcladas.

Más o menos sabíamos de qué lado estaba la familia. La política no era un tema que se hablaba demasiado delante nuestro porque era "cosa de grandes", pero podíamos saber por qué partido no votaría el abuelo y nuestros padres.

Allí entendimos también que lo sucedido con los chicos el Día del Niño era razón suficiente para no votarlos. Al menos eso dijeron. Sucedió que nos enteramos por otros chicos que había llegado un camión con juguetes para repartir. Sin pedir permiso nos fuimos a la cola de la entrega de juguetes. Cuando nos tocó el turno, la mujer que los entregaba dijo: "Ustedes son hijos de fulano, para ustedes no hay".

Volvimos con la cara larga y le contamos a nuestro padre lo sucedido. Nos retó por haber ido sin permiso y lo escuché decir que con los chicos eso no se hace. "Jamás los voy a votar".

No fue un episodio menor, nos marcó también a nosotros y nos dejó en claro que el país no tenía grises, era blanco o negro, así de simple y de complejo.

El día de la elección también implicaba el asado inevitable, pero a la vez la familia un poco dispersa, porque algunos de los integrantes, sobre todo los que eran maestros, habían sido designados autoridades de mesa.

Alrededor de la una de la tarde, el abuelo hacía un paréntesis en sus viajes y nos juntábamos a comer. El tema ahí sí era político, pero como niños no preguntábamos más que lo que ellos contaban.

Larga sobremesa y la vuelta al taxi. Esta vez con el abuelo a la estación del tren. Allí llegaba la gente que, a modo de acarreo, venía desde otros puntos del país a votar en el pueblo. Eso sí, nadie viajaba gratis en el taxi y el asiento de adelante no se ocupaba.

La ciudad a pleno vivía esa jornada, todos eran parte de un día intenso, aunque a la hora del conteo sólo la mitad festejaba.

Se escuchaba radio con atención porque era como cuando había un clásico del fútbol, la radio podía anticipar un par de horas después del cierre quién había ganado. La radio AM, lejana en esa época al boca de urna, sólo se escuchaba según se le daba la gana a las ondas. Si la poníamos inclinada se escuchaba más o menos, si la poníamos mirando a la derecha no se oía nada y si la acostábamos, salía con menos descarga.

A determinada hora, cuando aparecía el camión grande de color gris, con su temible bocina y cientos de personas festejando por la calle, era la muestra de que las cosas estaban decididas.

Eran tiempos de violencia política, era la hora de entrar a casa y dejar que el resto festejara. El resto era nada menos que la mayoría. El resto eran los mismos que nos habían dejado sin juguetes. Día de política, de camión gris, hace cuatro décadas atrás.


* Públicado en el Diario "Río Negro" (edición Nro. 22.628), domingo 14 de agosto de 2011, cultura y espectáculos.

María Florentina Gómez Miranda.

"Prefiero un estadista a un líder. El estadista deja alumnos; el líder, no, porque ese atributo es natural de él, no lo adquirió".
MUJERES ARGENTINAS 
María Florentina Gómez Miranda. 
Se definía como "docente por vocación, abogada por elección, política por pasión".
Florentina Gómez Miranda falleció el 1° de agosto del 2011 a los 99 años.
La histórica dirigente radical fue una incansable luchadora por los derechos de la mujer, los derechos civiles y las minorías desde su militancia en la UCR, que comenzó en 1946.
Gómez Miranda nació en Olavarría el 14 de febrero de 1912.
En 1929 obtuvo el título de maestra en la Escuela Normal de Profesores Mary O’Graham y en 1945 se graduó como abogada en la Universidad Nacional de La Plata.
Fue diputada nacional entre 1983 y 1991.
Gómez Miranda nació en Olavarría el 14 de febrero de 1912. En 1929 se recibió de maestra y, en 1945, de abogada en la Universidad Nacional de La Plata. Al año siguiente se afilió a la UCR.
Fue diputada nacional entre 1983 y 1991. En su función de diputada nacional, Gómez Miranda presentó más de 150 proyectos legislativos y presidió la Comisión de Familia, Mujer y Minoridad.
Entre las iniciativas parlamentarias más destacables figuran la de 'autoridad compartida de los padres', 'divorcio vincular', 'pensión al viudo', 'pensión a la conyugue divorciada', 'igualdad de los hijos extramatrimoniales', 'derecho de la mujer a seguir usando el apellido de soltera luego de casada' y 'pensión de la concubina y concubino'. Ejerció la Presidencia y Vicepresidencia de la Comisión de Familia, Mujer y Minoridad, creada por su iniciativa.

Confesiones de una católica pensante
Por Sonia Santoro
6.3.2006
Maestra, abogada, política. Florentina Gómez Miranda, luchadora por los derechos de las mujeres desde la cuna, hace un recorrido por su memoria y avisora el futuro. Cuando ella habla, no se salva nadie: de Eva Perón a Cristina Kirchner, pasando por Fidel Castro y Raúl Alfonsín son blanco de crítica.

Paf, paf, paf. Los golpes secos llegan desde la habitación contigua. Aquí hay varios premios, un escudo nacional, algunas fotos de Raúl Alfonsín, y dos libros a medio leer El Coti y Cristina. A la dueña de esta casona de unos 150 años -según atestigua un señor de 100, que tocó timbre y dijo que aquí vivía su padre-, del barrio de San Cristóbal, le gusta leer política. Quien haya sufrido alguna afección pulmonar reconocería esos golpes a la legua. Son sesiones de kinesiología que intentan aplacar las secuelas de una neumonía que la tuvo internada un mes y medio, el año pasado. Al rato, dos mujeres, una más pequeña que la otra, aparecen en escena.

- Soy una mujer golpeada -bromea la mayor. La otra ríe.

La mayor cumplió 94 años, el 14 de febrero, y lo festejó en una cena íntima que contó con unos 300 invitados en el restaurante Lanin. Ella es una mujer pública. Maestra, abogada, política. Florentina Gomez Miranda, un nombre que muchos conocen, aunque no sepan exactamente de quién se trate, camina despacio hasta el sillón contiguo.

-¿Y viste a Fidel? -inicia la entrevista, recordando que este encuentro fue pospuesto por un viaje de esta cronista a Cuba.

-No.

-Yo lo vi dos veces y le pregunté si todo lo que el había logrado no se puede hacer sin baño de sangre. Me dijo "esto mismo que hago yo lo puede hacer un Congreso". Como que lo hace así porque todavía no está formada una república.

-Nadie quiere pensar en qué puede pasar cuando él muera.

-Es muy difícil. Los líderes son así.

-No quieren dejar el poder.

-Por eso yo prefiero un estadista a un líder. El estadista deja alumnos, el líder no. Porque es natural de él no lo adquirió.

-Y en Argentina ¿quien sería un estadista?

-El último fue Alfonsín. Está vivo pero nosotros mismos le decimos que no, porque no queremos, como lo admiran lo odian. Yo luché mucho y quería que no fuera candidato a senador. Y al final tuvo que renunciar

-Igual que Menem... ¿cree que tiene que ver con el machismo?

- Es la condición humana, hay gente que se afirma en su liderazgo sin insistir. Donde uno va con Alfonsín la gente se vuelve loca... Yo digo que soy una persona que no estoy en TV ni en radio, nadie me consulta. Digo que en el partido me respetan pero no me consultan. Digo que si me consultaran, algunas cosas hubieran salido mejor.

Así y todo esta alfonsinista ha hecho muchas cosas por los derechos de las mujeres. Como diputada por la Unión Cívica Radical entre 1984 y 1991, siendo una de las cinco mujeres en toda la Cámara, logró la patria potestad compartida, la pensión para la concubina y para el viudo, el divorcio, el cese del "señora de".
Su plataforma siempre han sido los derechos de las mujeres. ¿Desde cuándo? Desde que nació y se crió en una familia con seis hijas mujeres y dos varones, y soportó que los hombres fueran criados con privilegios por el solo hecho de haber nacido del sexo dominante. Esta hija menor de padres maestros -su madre era una profesora de historia y geografía y su padre era vicedirector de la escuela; ella era católica, él era masón- vivió hasta los diez años en Olavarría.

- ¿Vuelve a Olavarría?

- Cuando me llaman, pero me han llamado una sola vez y ahora el partido está en crisis allá.

- ¿Tiene alguien allá?

- No, fijate que hoy soy la única Gomez Miranda. Todos fallecieron. Grandes las mujeres. Mi madre a los 78 años, papá a los 63. Mis dos hermanos murieron jóvenes. De las seis mujeres, la menor tenía 63 años pero la última murió a los 96 y otra a los 94. Y yo acabo de cumplir 94, el 14 de febrero. A mí me decían naciste para carnaval. Es cierto, mi papá jugaba al agua y me ponía a mí, eso era muy común en todos los pueblos, hacer globos, llenar las bañaderas, ¡el tiempo que tardaban en llenarse!, ahhh. No era nada grosero, era otra época.

- ¿Su mamá trabajaba?

- Sí, yo en mi casa vi siempre trabajar. Las mujeres fueron maestras, la única que siguió carrera universitaria fui yo. Yo era feliz. Fui maestra en un pueblito, Salazar, cerca de Pehuajo. En realidad, yo vine a La Plata y me recibí de maestra. Y ahí fue mi primer acto de rebeldía, yo era buena alumna, no tenía mala conducta. Mi hermana mayor me hacía sufrir porque en las clases de canto ella se ponía abajo del piano con otras. Yo sufría.

- ¿Nunca hizo travesuras?

- No. Entonces, cuando me recibí de maestra, con el mejor promedio, todo el mundo creía que yo iba a seguir el profesorado. Pero no me inscribí porque estoy cansada de sentir el timbre, de entrar a clase, no quiero saber nada. Pero mi padre falleció y tuvimos que salir a trabajar. Entonces fui a esa escuela, que tenía hasta cuarto grado. En el pueblito de Salazar no había luz. Ganaba 130 pesos, pagaba la pensión, me cubría mis gastos y mandaba plata a casa pero ¿sabés cuánto costaban los zapatos? 1,39.

- ¿En que año?

- En los 30 y tantos.

- O sea que el dicho "más hambre que maestra de escuela" es posterior. ¿Qué pasó?

-Sí, la ley 1420 no se cumplió, falta de educación. La crisis viene de entonces. Ahora la gente se preocupa de economía pero si tenés una persona talentosa en economía pero no es honrada no tenés nada. Nosotras éramos radicales de familia pero yo no estaba afiliada porque no tenía el voto. De modo que yo decía los hombres son poco inteligentes. Primero, hay que prepararse para ser presidente, no cualquiera puede ser presidente. Si yo me preparo para ser presidenta, qué es lo primero que pienso, en hacer los ministerios... acá a los ministros los nombras cuando ya está el presidente, nadie hace campaña con sus ministros.

-¿Cómo vivió el proceso de acceso de las mujeres al voto?

- Yo luché enormemente. Fue en '47 con Perón. Yo estaba contenta pero nada más, no podíamos hacer nada.

Ella que se había negado a poner el retrato de Eva Perón en el aula, que la había combatido de todas las formas posibles, un día, el 7 de mayo de 1984, tuvo que rendirle homenaje. Cómo habrá sido el encono, que todavía guarda el breve texto que leyó entonces. Fue un golpe duro pero con cierta distancia reflexiona: "Cuando terminé eran tantos los abrazos, los besos que yo he recibido de los peronistas nunca supuse. Muchos peronistas me conocen y me recuerdan por eso. Y yo no hice loas, creo que fui justa en lo que dije. La verdad que a Eva Peron le faltó cultura. Si hubiera tenido cultura hubiera sido una extraordinaria mujer... fue una extraordinaria mujer. Todo lo que hizo fue en venganza de lo que ella pasó, fue una resentida y una resentida salvaje. No tenía cultura y no encontró freno."

A Alicia Moreau de Justo, en cambio, la tiene al lado suyo, colgada en una de las paredes del estudio. "Sí, qué gran mujer. A los socialistas les digo 'ustedes de socialistas no tienen nada porque tenían a la Moreau de Justo y nunca le eligieron de diputada ni nada, entró al Congreso porque nosotros le llevamos el cajón'. Me dicen 'era otra época, ella no quiso'. Cómo no va a querer una mujer del kilate de ella. Yo me acuerdo que en el '93 mis compañeros de parroquia me habían elegido diputada, entonces venían donde se hacía la lista y me decían `Florentina está en el quinto', después en el sexto, así llegué hasta el 11. Hice un solo acto y en el acto les dije que los derechos de la mujer iban a ser mi plataforma, y que cuando dejara la diputación la mujer iba a tener los mismos derechos del hombre, y lo cumplí. Conseguí dos grandes, la patria potestad... Y yo reniego con este Eduardo Menem porque yo le había cambiado el nombre por "autoridad de los padres compartida". Y éste se opuso en el Senado, yo estaba ese día, yo le ponía miles de ejemplos en el mundo, que no se habla de patria potestad porque es clarito "poder del hombre", pero no, por tradición... y ahora seguimos con patria potestad.

- ¿Usted cree que el lenguaje es importante?

- No es una pavada. Nosotras logramos también lo del apellido de la mujer. Yo era una luchadora tremenda. Pero fijate vos, todo mi argumento era que el hombre nacía y terminaba con el mismo apellido, el hombre tenía ese derecho y no lo tenían las mujeres, porque no había una ley que lo decía al "de", no, era la tradición, pero era tan fuerte que yo sudaba cada vez que tenía que escribir "de Allocati".
Pero ahora sabes qué, hay dos proyectos que quieren cambiar el "de" por el "y" o "con". Entonces, aquí me di cuenta que la falla fue mía porque yo tomé eso como un derecho que tenían los hombres y no las mujeres, y en realidad no es un derecho, es la identidad, que la vamos cambiando por costumbre.

- También está la cuestión de los hijos, que acá no es obligatorio llevar el de los dos. Yo tengo sólo el de mi padre.

- Pero en cualquier momento lo podés recuperar, es un trámite muy sencillo. Pero lo que pasa es que las mujeres que a veces tienen poca cabeza se ponen de fulano de tal porque fulano de tal es alguien. Poco a poco la mujer del presidente se pone de Kirchner. Entonces, voy a hacer un escrito en La Nación.

- Usted pelea todo el tiempo con el diario La Nación.

- Lo que puedo peleo ahí. Hasta cierto punto. El otro día decía vamos a hablar del día internacional de la mujer, en mi cumpleaños, dije vamos a ver el debe y el haber. Yo creo que estamos en debe todavía. (Ricardo) Gil Lavedra que estaba a mi lado se reía. Yo siempre digo que hay un cordón umbilical que va del cerebro del hombre político al cerebro de la mujer política. Yo hace rato corté ese cordón umbilical. Hay muchas mujeres que tienen la tijera en la mano y no saben que hacer y hay otras que no quieren saber nada con la tijera porque les va muy bien cambiándose el apellido.

- ¿Y cómo ve la avanzada de las mujeres en política?

- Creo que no pueden hacer todavía nada. Creo que en la Corte Suprema van a andar bien. Creo que lo del Consejo de la Magistratura no les ha caído bien a los jueces. El presidente dijo que él hubiera estado contento si hubiera habido otro proyecto, ¡que no mienta! Si no querían cambiarle ni una coma al proyecto. Tenemos un presidente que habla mucho.

- Usted dijo lo mismo de Cristina Fernández.

- Y yo dije, de ser Cristina, yo hubiera renunciado. Porque yo sé el poder de la sábana. Entonces, cualquiera tiene derecho a pensar que está defendiendo a su marido. Por eso no me gustan los matrimonios en política. No me gustan los matrimonios que escalan posiciones juntos.

-¿Cómo la ve a ella, es la nueva presidenta?

- Pareciera que sí, pero ella, no sé, es mucho más brava, como dicen.

Brava. ¿Será esa la palabra adecuada para describir a esta mujer que hasta en sueños da discursos impetuosos y de toda coherencia? O para aquella que a los treinta y pico enfrentaba a sus profesores de la Facultad de Derecho de La Plata sin inmutarse. No es difícil imaginar su tozudez, que en los últimos tiempos la ha llevado a volver a caminar mucho más rápido de lo que los médicos pronosticaban, de tanto darle al trípode, al bastón y por supuesto de lanzarse sola a gastar unos zapatos de medio taco -siempre han sido su debilidad- que se hace a medida. Algo de su bravura quisiera traspasar ella a muchas mujeres que, a su modo de ver, "están muy tranquilas".

- ¿Hubo alguna cosa que no pudo hacer por ser mujer?

- No, por lo menos intenté. Hay cosas que le sigo discutiendo a los políticos. Todavía en todos los partidos hay diferencias. Ahora quién tiene la culpa de esto. Las mujeres están muy tranquilas. Yo digo que hemos ganado número en las cámaras pero no hemos ganado poder. Porque las cosas del poder, a mí no me interesa si es conservadora, socialista, comunista... pero todavía son muy sectarias.

- ¿Cómo explica que todavía no se ratifique el Protocolo Facultativo de Cedaw?

- Lo que pasa es que no le ha llegado a la gente todavía. Yo les decía metanlo en todos lados para que la gente entienda qué es eso, porque sino que sabe la gente.

- Y el aborto ¿cree que se va a despenalizar?

- Creo que no. No me gusta eso de que se logra algo, o lo logramos bien o no lo logramos nada. En realidad, nosotros no tenemos inconvenientes con la Iglesia, porque queremos lo mismo, queremos que la gente no aborte. La única diferencia está en cómo lo logramos. Nosotras lo conseguimos con educación y ellos con abstinencia o con grandes temores del más allá. A mí me dicen 'cómo usted que es católica'. No, no, yo soy católica pensaste.

- ¿Se confiesa?

- Dejé de confesarme cuando estaba en el campo como maestra. Los domingos iba a misa. Entonces, una vez me decido confesar. A mí siempre la confesión me causó una cosa rara. Entonces, decía he cometido pecados, qué se yo que diría. Y no sé como en esta confesión salió la guerra española y al cura le digo que soy republicana. Para qué. De todo me dijo, habido y por haber. Y me mandó una penitencia de no sé cuántas ave marías. Nunca más me confesé. Bueno, por algo tengo 94 años.

- ¿Qué le enseñó la edad?

- Todo, ya puedo dejarlos solos. No, creo que siempre hay algo por hacer. A mí me preguntan qué piensa de esto, mañana. Cuál es el día más feliz de su vida, mañana. Porque no sé si mañana voy a tener una satisfacción material o espiritual. Cómo voy a decir que el más feliz fue mi casamiento, no sé qué puede pasar mañana. Soy optimista.

En el mundo de Gómez Miranda, está Delfina, su dama de compañía desde hace unos 15 años, su secretaria, la masajista, también la peluquera que la peina y le deja las manos impecables. "El gineceo", dice ella y ríe. Aunque también le gustan los varones, por supuesto. Famoso es ya su perro Cívico, nacido al calor de la democracia y ya fallecido. Ahora está Piti, de gran parecido pero ningún parentesco con su predecesor. Además de Alfonsín, en sus paredes se puede ver a su único marido, Amadeo Allocati, maestro, diputado y abogado; como ella, que insiste en la importancia de su primera carrera. Ella dice que a sus problemas no los ha solucionado ni como abogada ni como política, sino como maestra. "Porque el maestro no solamente enseña conocimientos, tiene que educar y educa desde el primer día. A nosotros nos entregan una arcilla, tenemos que moldearla. Cuando Perón dio asueto el sábado, la única de mi escuela que se opuso fui yo. Nosotros sabíamos en la escuela del pueblito que del sábado al lunes el chiquito ya no sabía nada porque era un día que usted no educó. Y la educación no es enseñar. Yo recuerdo que mi primera enseñanza como maestra fue dando clases en una escuela de La Boca. Era 25 de mayo. Yo de acuerdo a las enseñanzas de la pedagogía me di una clase magistral, con ilustraciones, hablé todo el tiempo, estaba chocha. Cuando termino digo '¿qué pasó el 25 de mayo?'. Todas las manos levantadas. '¿A ver vos?' 'Llovió'. Lo único que aprendieron era que usaban paraguas. Entonces, entendí que no era una cosa que yo hiciera sino que tenía que lograr que el chico hiciera. Yo me recibí de abogada sin asistir a una sola clase."

- Pareciera que las nuevas generaciones de mujeres no han aprendido mucho de lo obtenido por el movimiento feminista.

- Lo que se ha conseguido no creo que se deje de conseguir. Pero yo creo que todo es un problema de educación. Esto que pasó en Cromañon no es un problema del gobierno es de todos. Si un padre va a un lugar donde no entran, a qué lo lleva. Yo no digo que una madre que llevó tiene la culpa. Yo digo, qué educación tiene.

- ¿Cómo decidió estudiar abogacía?

- Ya trabajaba en la escuela. Entonces, pensé estudiar odontología porque en mi mente estaba todavía que las mujeres teníamos que estar cerca de casa y haciendo odontología podía poner el consultorio en casa. Pero en todas las carreras me pedían prácticas, la única que era libre era derecho, entonces la elegí. Por eso cuando me dicen cómo quiere la presente digo: maestra por vocación, abogada por elección y política por pasión.

- ¿Qué es lo que más bronca le da?

- La injusticia. Mi padre me dio el sentido de la justicia. El era vicedirector de la escuela normal de Olavarría, y estaba como alumna la hija del director y entonces papá le puso una baja nota. Le hicieron la vida imposible. Y mamá decía: "le hubieras puesto dos punto más". "No, María no dijas eso." O sea el sentido de justicia lo tengo de ahí. Y el sentido de apaciguar, de mi madre. Acá con las chicas del comité tenemos grandes discusiones, y yo trato siempre de mitigar, y eso es bueno en la vida. Lo que no significa que cuando hay una injusticia soy implacable. Lo que pasa es que hay que saber vivir.

- ¿Y cómo se aprende?

- Se aprende viviendo. (risas) Y sobre todo la misión de enseñar te ayuda mucho a aprender a vivir. En el pueblito hemos hecho todo las maestras, no podíamos casar porque no pero hacer para que se casen, nacimientos... Eramos cuatro mujeres, dos Saadi, que eran sobrinas de los Saadi famosos, y dos Gómez Miranda. ¿Qué nos discutían los que se oponían a nosotras? "Esas son unas locas porque toman cerveza en invierno." Hay cosas buenísimas, yo recuerdo que con estas dos chicas, todas las chucherías que se nos ocurrían las hacíamos. Nos alcanzaba para vivir con lo que ganábamos pero no para darnos los gustos. Teníamos una verdulera que se llamaba doña Petra y nos fiaba. A veces le debíamos 1,20 u 0,80 centavos. Y cuando no les pagábamos, cuando pasábamos nos decía "adiós lindas, me deben 1,20". A los gritos. Esto en el año 30 y tanto...

- Sería una vergüenza...

- Ahh.... Y por ejemplo había cine que lo daban en un salón en el hotel. Era un salón largo y había filas de sillas y un tablón en el medio separando unas sillas de otras. ¿Por qué la separación? Porque en una estaban los matrimonios y los novios oficializados, y en el otro las soletas y los solteros. Era la condición social. Así mil cosas. Nosotras éramos muy libres, sino nos hubiéramos enloquecido.

- ¿Cuánta gente vivía en el pueblo?

- No llegaban a 1000. Por ejemplo, los nacimientos eran como ovejas, los médicos o comadronas no iban porque no era necesario. No había luz...

- ¿Y entonces cómo veían cine?

- Traían en el tren. Ibamos todas a esperarlo y a veces tardaban porque no sé qué pasaba, porque estas cintas se daban en varios lugares y no había copias...

- No me dijo que cosas la divierten...

- Leer. Veo televisión, las obras esas que me río porque son tan ingenuas.

- ¿Las novelas?

- Sí las escucho, a veces las pierdo pero perder un capitulo no es nada, entonces no te afligís.

- ¿Y con Delfina cómo se lleva?

- Ella es una esclava a la que le doy algunos derechos que no tiene (risas).

- Delfina: me debe un mes y medio de tortura, vivir en el hospital, ir y venir, llorar, rezar.

- Pero daba grandes conferencias.

- Delfina: decía "me llamo Florentina Gomez Miranda, soy radical y de Alfonsín y tengo 93 años." Y daba discursos, muy coordinado todo.

Florentina ríe. Las flores naranja de su camisa bailan al compás, a tono con sus uñas y unos aros amarillos redondos. Sin olvidar los labios, por supuesto. Su atuendo, como siempre, lo elige ella, acompañada de Delfina. Las polleras se las hace a medida, todas iguales, ya sabe que son las que le quedan mejor. Y los zapatos también. El día de la entrevista llevaba un par color chocolate con recorte en la punta en otro tono; son su debilidad -o cómo acordarse sino del precio de hace 70 años-. En su intento por seguir gastándolos como antes, ella va todas las tardes a su Comité. Allí no sólo trabaja, sino que lo mantiene económicamente. Mañana, como dice ella, siempre será el tiempo de descansar. ¿Alguna duda? Para este 8 de marzo tiene planificado un viaje a Almirante Brown y otro a Trenque Launquen. Y como para que quede claro que las luchas las lleva hasta el final, al día siguiente de la entrevista, esta cronista recibió el texto homenaje a Eva Perón en su correo.
Artemisa Noticias.

sábado, agosto 13, 2011

HUGO DEL CARRIL: LA VOZ ARGENTINA.


CANTORES POPULARES ARGENTINOS. 
HUGO DEL CARRIL, LA VOZ ARGENTINA.

Mucho más que la marcha peronista.

Cuando se habla de Hugo Del Carril se lo asocia con la Marcha Peronista y su trayectoria se mezcla lo artístico con lo político.
Debo confesar que es una de las voces que más me agrada de allí esta entrada de “LA VOZ ARGENTINA” una vida que fue una conducta, de coherencia.
El verdadero nombre de Hugo del Carril –pseudónimo artístico- era Piero Bruno Hugo Fontana. Para siempre Hugo del Carril.



Nació en el barrio porteño de Flores un 30 de noviembre de 1.912 hijo de padres italianos (su padre un arquitecto nacido en Milán y su madre Orsolina Bertani proveniente de Reggio Emilia) abandonado por la separación de sus padres y al cuidado de una familia amiga, abandono que nunca pudo perdonarles Hugo del Carril como confesará una vez.
Se destacó en varias disciplinas como cantor, actor y director de cine.
Artista de gran carisma y de variado registro, que fue variando con el tiempo, detectándose cada vez menos calidad musical. Un trabajador incansable que conquistó al público y gozó del cariño popular. También sufrió en carne propia los embates de la vida política de nuestra Argentina.
Se inició como cantor y locutor a comienzos de la década del ´30 de la mano de Roberto Acuña quien lo lleva a Radio Nacional. Gana fama de galán con un romance con la actriz del momento Perla Moreno.
Pero si alcanzó fama de buen realizador con "Las aguas bajan turbias”, basada en la novela de Alfredo Varela “El río oscuro”; allí Hugo Del Carril se colocó en la primera línea de la cinematografía nacional. Fue la mejor película de 1952.
Es un producto de antología que prestigió al cine argentino en toda Latinoamérica. El crítico francés Georges Sadoul la resaltó en su Historia del cine.
Hugo del Carril comulga con el naciente peronismo, y graba la ya clásica marcha partidaria “Los muchachos peronistas” que lo encorseta en lo artístico y el árbol tapa al frondoso bosque de trayectoria musical de música popular argentina (porque no solo incursionó en el tango sino en otros ritmos). Como manifestara el mismísimo Hugo Del Carril: "Grabé centenares de tangos, pero hasta que me muera me van a recordar por la marchita...".
Esta simpatía con el peronismo fue perseguido por la intolerancia a partir del 16 de septiembre de 1955 su nombre integra las listas negras y sus estrenos cinematográficos son saboteados. El 24 de octubre de 1956 es detenido por orden del almirante Isaac Rojas, entrando a su casa comandos civiles y rompiendo todo según expresiones del mismo Hugo Del Carril, acusado de usar fondos estatales para la producción de la película La Quintrala.
Para solucionar el problema un alto jefe militar le ofrece la solución al problema a cambio de denostar públicamente la figura del Gral. Juan Domingo Perón.
La respuesta de Hugo Del Carril fiel a sus principios fue “Jamás”.
En la prisión de la calle Las Heras todos los días animaba a sus compañeros de presidio cantando “la marchita” que había grabado en 1949.
Tuvo que pagar el costo de sostener las convicciones políticas trabajando en el exterior para sostener a su familia.
En la década del ´60, cuando las pasiones políticas comenzaron a aplacarse, volvió a cantar y a filmar.
Dueño de una voz muy especial, que cada vez se hizo más rezongona y menos inteligible quedaron en las grabaciones (producto de 80 cigarrillos diarios) de A media luz, Buenos Aires, El porteñito, Corrientes y Esmeralda, La calesita, Barrio reo y Malevaje de Enrique Santos Discépolo.
En 1963 dirige "Buenas noches,Buenos Aires" que fue le primer musical en colores de la Argentina.
En 1971 firmó un contrato de exclusividad con Canal 11 donde encabezó “Tango Club”.
Al mismo tiempo continuó presentándose en la Carpa del Pueblo, una exitosa idea que compartió con Saulo Benavente. En el mes de octubre en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, de Cabildo y Juramento, Hugo y su esposa Violeta bautizaron a todos sus hijos, apadrinados por Juan Domingo Perón, que desde el exilio envió un padrino sustituto. Un año después Hugo del Carril y Tita Merello debutaron en una carpa instalada en Mar del Plata con gran éxito. En 1972 fue uno de los pasajeros del famoso charter del regreso de Perón cuando el avión tocó tierra Del Carril trabó las agujas de su reloj para “eternizar” la hora del triunfo.
En 1973 protagonizó "Siempre fuimos compañeros". Por ese entonces y superada su prohibición política se estrenó "La mala vida". En 1975 dirigió "Yo maté a Facundo", filme con el que se despidió del cine como director.
En 1986, en el Teatro Presidente Alvear fue nombrado "Ciudadano Ilustre de Buenos Aires" con una sala colmada que le pedía que cantara La Marcha Peronista con extremada delicadeza se negó de manera terminante argumentando “Aquí hay también radicales, intransigentes, socialistas e independientes y yo no quiero agraviar a nadie”. Y eso era Hugo Del Carril: Conducta. Siempre siguió el consejo de su amigo Don Luis Sandrini: “Siempre hay que empezar de abajo, los únicos que empiezan de arriba son los que hacen pozos”.
Sin poder superar la pérdida de su compañera, fallecida el 12 de abril de 1986, el 16 de enero de 1988 Hugo Del Carril ingresó a la sala de terapia intensiva del Hospital Privado de Mar del Plata con un complejo cuadro de infarto de miocardio. Raúl Matera, su amigo y médico, señaló: «Su vida está supeditada únicamente a su corazón». La recuperación fue lenta y progresiva, lo suficiente para asistir el 9 de septiembre de ese año a un homenaje que se le realizó en el Luna Park, al cumplirse 50 años de su primera actuación.
Sin embargo, murió el 13 de agosto de 1989 en el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, a causa de una descompensación cardíaca. Fue velado como Ciudadano Ilustre en el Salón de los Pasos Perdidos del Concejo Deliberante porteño.

Hombre a carta cabal de Ferrari y Valente.
Hombre a carta cabal,
derecho como ninguno,
así es el amigo Hugo
con esa voz sin igual.
Por su amor a un ideal
se jugó siempre la vida,
y aunque parezca mentira
nunca pensó claudicar.

Por eso, de corazón,
yo le rindo este homenaje
y le digo a Hugo: coraje,
no me afloje, por favor.
Usted siempre fue un señor,
y aunque no somos amigos
con emoción yo le digo
que en mí tiene un servidor.

Yo no busco hacer desaires
ni congraciarme tampoco;
usted es por derecho propio
el cantor de mi ciudad.
Y ya para terminar
sólo me resta decirle
que estoy siempre disponible
pa´lo que guste mandar.
Fuentes de información:
“Héroes de un país del Sur.Argentinas y Argentinos que hicieron el siglo XX” de Magdalena Ruíz , Ed.Sudamericana
“Compañeros. Perfile de la militancia Peronista” de Pablo J. Hernández, Editorial Biblos Colección Latitud Sur.
Internet.
VÍDEOS.





viernes, agosto 12, 2011

LA CONSTRUCCIÓN DE SABERES por SILVIA ZANINI.

HISTÓRICAS REGINENSES.




"LA CONSTRUCCIÓN DE SABERES" por la historiadora reginense Silvia Zanini.

La necesidad de comunicación de esa gran pléyade de inmigrantes encontró una barrera en la multiplicidad de dialectos. Moldeando a la naciente sociedad las escuelas cumplieron un rol fundamental en 1926 se creó la Escuela N° 52 y también una escuela de italiano que funcionaba en la FAI ((Sociedad de Socorros Mutuos).
Los adultos encontraron su espacio educativo cultural en la Biblioteca Popular creada por un grupo de vecinos en 1935.
El incremento demográfico se reflejó en un aumento del número de escuelas: en el área rural N° 105 y N° 85 y la escuela N° 58 en la villa.
Un adelanto trascendente significó la creación del Colegio Nacional en 1954, ofreciendo nuevas posibilidades a los jóvenes reginenses.
Los salesianos, destacándose entre ellos el Padre César Rondini, contribuyeron enormemente a la labor educativa de la localidad, con la creación de las Escuelas Don Bosco, Antártida y Niño Jesús y sobre todo el Primer Instituto Técnico Nuestra Señora del Rosario que dio a los jóvenes el acceso a un oficio y rápida salida laboral.
Completando el espectro educativo en 1977 se creó el asentamiento universitario dependiente de la UNC con la carrera de Técnico en la Industria de la Alimentación.
Los docentes primarios, secundarios, terciarios y universitarios imparten sus conocimientos en diversas instituciones, públicas y privadas, que fueron surguiendo para dar respuesta a las crecientes necesidades de la población.

Dónde está hoy la izquierda por Luis Romero.

OPINIONES Y DEBATES ARGENTINOS.

Cuando la política se lee desde categorías esquemáticas y equivocas.

Dónde está hoy la izquierda por Luis Alberto Romero.



Hace poco me referí a un intelectual como un "hombre de izquierda", y un joven colega me preguntó si se trataba de la "izquierda kirchnerista" o "de la otra". Pensé contestar que "izquierda kirchnerista" era un oxímoron, una contradicción en los términos, pero me contuve: al fin, cada uno tiene el derecho de acomodar las clasificaciones corrientes.

El problema está en la clasificación misma. La de "izquierda" y "derecha" divide el complejo mundo de la política en dos opciones únicas y excluyentes, inmutables aunque sus contenidos cambien, y asociadas con un sentido y un final atribuidos a la historia. Progresistas y conservadores conforman un esquema y una teleología, adecuados para creencias o convicciones, problemáticos para compartir su sentido e inútiles para comprender lo que pasó y lo que pasa.

Su origen es casual. Designó simplemente el lugar donde se sentaban dos grupos de la Asamblea de la Revolución Francesa: los radicales a la izquierda y los moderados a la derecha. El esquema se impuso y constituye desde entonces el punto de apoyo de cualquier relato político. Se reconocen infinidad de subespecies, y hasta un híbrido "centro", pero siempre remiten a la distinción binaria principal. Antes de la Primera Guerra Mundial sirvió para diferenciar a liberales de conservadores y, en general, las cuestiones en debate podían ser alineadas en esos términos. Quienes miraban las cosas en particular señalaron frecuentemente la inadecuación del esquema, aunque prefirieron culpar a la gente, que no se comportaba como debía hacerlo.

En 1890, los liberales de Viena, convencidos de ser la izquierda progresista y sensata, lamentaban ser atacados por un movimiento popular, radical, nacionalista, antijudío y dirigido por un aristócrata. Izquierda y derecha mezcladas; un completo contrasentido. Por entonces el politólogo Mijail Ostrogorski lamentó similares contrasentidos de los políticos ingleses: los liberales eran imperialistas; los conservadores, populistas, y los laboristas, partidarios del comercio libre.

El comunismo soviético y el fascismo revitalizaron la idea de una confrontación esencial entre izquierdas y derechas, ignorando los múltiples puntos de contacto entre ambos. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, los Estados de bienestar, los movimientos anticoloniales y la Guerra Fría hicieron mucho más complejo el escenario y las opciones, pero no declinó la voluntad de agruparlas en ese lecho de Procusto. Los cambios de finales del siglo XX están demasiado cercanos para que necesitemos recordar, por ejemplo, el desconcierto que producen en la izquierda las figuras de Tony Blair o Felipe González.

En la política argentina, con sus dos grandes movimientos nacionales y populares, identificar a derechas e izquierdas nunca fue fácil. El peronismo fascinó a muchos izquierdistas, pero no al punto de considerarlo de izquierda. En los años 60 y 70 se instaló otro eje, que cruzaba ambos campos: el método de la violencia asesina. En 1983 se estableció un nuevo escenario, firmemente basado en la democracia y los derechos humanos, que mantuvo acotadas las tendencias o divergencias. Dentro de ese acuerdo, las posturas progresistas, que se denominaron de centroizquierda, se caracterizaron por asociar la democracia con la equidad social, garantizada por un capitalismo serio y un Estado robusto.

Esta propuesta progresista chocó pronto con la realidad de un país profundamente transformado, que emergió en 1989. Una sociedad polarizada, un vasto mundo de la pobreza, un Estado desarticulado, agobiado por la deuda externa y exprimido por los grupos de interés que lo colonizaban.

En los años 90 esta realidad se impuso y redefinió la división entre derechas e izquierdas. La "derecha neoliberal" -básicamente peronista- impulsó políticas de reforma y achique del Estado que en lo inmediato consolidaron el mundo de la pobreza. Las impuso un poder presidencial acrecido, que descartó los controles institucionales y reforzó el prebendarismo y la corrupción. Otros cambios, como una parcial racionalización del Estado o una mejora en la eficiencia del agro o las industrias exportadoras, no fueron percibidos o valorados. Por entonces, el progresismo de izquierda encontró un cómodo espacio de coincidencia, que incluyó a los afectados por la gran transformación y a sus críticos políticos; entre ellos, unos cuantos peronistas. Las diferencias eran secundarias. Cualquiera sabía dónde estaba la izquierda.

En este siglo, con el kirchnerismo, los tantos ya no están claros. La prosperidad económica -un don imprevisto- ha cambiado mucho las cosas. El Estado salió de sus aprietos y el Gobierno pudo estabilizar la economía y disponer de amplios recursos para consolidar su poder y apaciguar el mundo de la pobreza, que, sin embargo, permaneció irreductible. Nada muy distinto de los años 90. Tampoco cambiaron mucho los gobernantes. La diferencia está sobre todo en su discurso. Kirchner atacó el "neoliberalismo", proclamó un populismo de izquierda que emparentaba con el de 1973, construyó con palabras una derecha que alternativamente centró en la oligarquía, los monopolios, los grandes medios o los destituyentes, y negó la posibilidad de posturas intermedias.

Políticas muy tradicionales fueron envueltas en los tópicos del nacionalismo populista, sensible para parte de la tradición de izquierda. Los subsidios al consumo fueron presentados como crecimiento del mercado nacional; los subsidios a la pobreza, como inclusión; la prosecución de los juicios a los represores, como política de derechos humanos. La proclamada recuperación del Estado consistió en la injerencia discrecional del Gobierno y la promoción de nuevos prebendados a través de la reestatización de empresas privatizadas en los 90. Esta combinación produjo desconcierto: ¿la izquierda es hoy el kirchnerismo? Quienes conformaban en los 90 el progresismo de centroizquierda están hoy divididos, y confrontan duramente, reclamando cada uno la bandera de la izquierda.

Quizá convenga dejar de lado esta distinción, casi metafísica, y ordenar las cuestiones que enfrentan a ambos sectores. No son exclusivas de la izquierda, pues las alternativas dividen a casi toda la ciudadanía. En mi opinión, el principal punto de clivaje separa a quienes toman como referencia la propuesta política de 1983 y quienes se identifican con la profunda revisión de esa propuesta en 1989.

Para los primeros, la democracia está asociada con las instituciones, el equilibrio de poderes y el pluralismo. Para los segundos, la lección de 1989, ratificada en 2001, legitima la concentración presidencial del poder y la subordinación de las formas institucionales a las políticas de emergencia que solucionen los problemas del pueblo. Respecto de los derechos humanos, los primeros encadenan los juicios a los represores con la consolidación del Estado de Derecho. Los segundos unen ese castigo con la reivindicación de la militancia de los años 70, su gesta, sus proyectos y también sus métodos. No es fácil decir dónde está la derecha y la izquierda.

El otro gran clivaje se refiere al Estado. Hoy su necesidad e importancia no es discutida. Pero unos la entienden en términos de políticas de Estado, apuntaladas por un Estado institucional, eficiente, regulador y regulado, que establezca reglas y las sostenga. Los otros subordinan el Estado a un gobierno cuya plebiscitada legitimidad lo autoriza a ajustar las normas a las necesidades de la coyuntura. "Las normas están hechas para ser violadas", dicen sus intelectuales; "salvo la ley de la gravedad, todo se arregla", se repite en sede popular. Nada muy distinto de los años 90.

Hay muchas otras cosas en debate, cada una con sus especificidades y alineamientos cambiantes: la pobreza, la educación, la seguridad, la libertad de expresión y tantas otras. De un modo u otro remiten a estas dos maneras de entender la política y el progreso.

Volvamos a la clasificación. Aunque tengo una opinión acerca de cuál de estas alternativas puede reclamar legítimamente pertenecer a la tradición de izquierda, no creo que sea una discusión relevante. Parece mucho más productivo discutir sobre cuestiones y no sobre banderas: qué tipo de gobierno queremos, qué tipo de Estado, qué tipo de capitalismo, qué tipo de políticas sociales. Sean de izquierda o no.

Fuente de información: Diario "La Nación".
http://www.lanacion.com.ar/1396650-donde-esta-hoy-la-izquierda



jueves, agosto 11, 2011

"ESPERANZA", la rosa que sobrevivió a las cenizas del sur.

“Esperanza”, la rosa que sobrevivió a las cenizas. “Esperanza y vida” es una carta con una serie de fotografías que remitiera Maureen Hopson desde Villa La Angostura (provincia del Neuquén, Argentina) al diario de “Río Negro” y que este publicara el domingo 7 de agosto de 2011.
En dichas fotos se ve una rosa que quedó congelada el 4 de junio y le da color al gris ceniza que inunda todo. También, de colibrís en el jardín.
Y frente a “la queja”, “el pesimismo” hay quienes con una ACTITUD POSITIVA ven caminos de construcción, esperanza y vida para seguir adelante y esta forma de ver la vida me hizo recordar al libertador de Cuba José Martí quien refiriéndose a Bolivar, Hidalgo y San Martín expresó:
“El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz”.





Quería enviar fotos de una rosa especial “Just Joy”, que quedó congelada a partir del 4 de Junio, dándole color al gris que nos inundaba, y le puse un nombre “Esperanza”.
También adjunto fotos que le saqué a los colibrís. Durante 2 días después del desastre de arena y piedra, los bebederos seguían afuera, obviamente llenos de arena y los colibrís iban directamente a las flores plásticas. En ese momento decidí prepararles agua con azúcar y fue increíble la cantidad de estos pequeños seres que vinieron. En una de las fotos hay 8 posados y uno volando en un solo bebedero que sólo tiene cuatro flores! A estas fotos también le puse un nombre “Vida”.
ESPERANZA Y VIDA para esta hermosa Villa, su gente, el paisaje, su flora y su fauna.
VAMOS ANGOSTURA QUE PODEMOS!!

Maureen Hopson
D.N.I.: 94.097.262
Villa La Angostura

miércoles, agosto 10, 2011

EL PENSAMIENTO VIVO DEL PADRE LEONARDO CASTELLANI.



¿Qué decía el Padre Leonardo Castellani sobre los sacerdotes argentinos? El lúcido Leonardo Castellani de 1.954 en una carta al Nuncio Zanín le escribía lo siguiente:
"En la Argentina no hemos tenido pastores santos, si se exceptúa el bondadoso y un poco corto Mamerto Esquiú. Hemos tenido en cambio pastores malnacidos, pastores cobardes, pastores avarientos, pastores iletrados, pastores simoníacos, pastores embusteros, pastores calumniadores, pastores concubinarios; y los peor de todo, pastores villanos, estúpidos o idiotas. Yo lo pongo en tiempo pasado, S.E. es muy posible que pueda conjugar el tiempo, si, como creo, no pertenece a ninguna de esas categorías. El diablo conoce muy bien aquello de “heriré al pastor y se dispersarán las ovejas” . En nuestro país ha hecho una obra fina; y a consecuencia de ella, la Iglesia Argentina es un montón de ruinas, donde se esconden no pocos bichos, algunos venenosos”.

BREVE BIOGRAFÍA DE FRAY MAMERTO ESQUIÚ. Fray Mamerto de la Ascención Esquiú fue un prelado franciscano argentino(Orden Predicadores Menores) nacido en la provincia de Catamarca el 11 de mayo de 1826 (día de San Mamerto) falleció en la misma provincia en 1883.



Desde muy joven Esquiú sobresalió por tener talento, humildad y patriotismo.



Pronunció una famosa alocución en la catedral de Catamarca con motivo de la jura de la Constitución Nacional en 1.853. Fue llamado oficialmente el "orador de la Constitución". Luego de la cruenta Guerra Civil, el 9 de julio de 1.853 predicó con sus 27 años el famoso "Sermón de la Constitución", donde pidió concordia y unión para los argentinos, alcanzando trascendencia nacional. En este discurso Esquiú dejó asentadas muchas verdades, enseñanzas luminosas y una doctrina jurídica y sociológica sólida. También se destacó como predicador evangélico.
“obedeced, señores; sin sumisión no hay ley; sin leyes no hay patria, no hay verdadera libertad; existen sólo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerra y males de que Dios libre eternamente a la República Argentina”. Después de la derrota de la Confederación Argentina en la batalla de Pavón, publicó en El Ambato un famoso epitafio que decía:
"Aquí yace la Confederación Argentina, a manos de la traición, la mentira y el miedo. ¡Que la tierra porteña le sea leve!" En 1855 fue vicepresidente de la Convención Constituyente de Catamarca, y tres años más tarde obispo de Córdoba.
Esquiú recalcaba la función de cada uno dentro de la comunidad y para poder cumplimentarla se debia tener en cuenta:
1- Saber y Calcular 2- Dedicarse a sancionar lo justo y lo bueno 3 - No flaquear antes las amenazas de la tiranía y el depotismo o ante la seducción de la demagogia 4- Sacrificar las afecciones privadas en aras del bien común .
Su beatificación fue solicitada luego de 1920. En 1956, la Congregación de Ritos del Vaticano inició la gestión de su canonización.Fue declarado Siervo de Dios en 2005.
El 16 de diciembre de 2.006, el Papa Benedicto XVI reconoció las virtudes heroicas del Siervo de Dios Fray Mamerto Esquiú asignándole el título de Venerable.