GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, diciembre 06, 2022

El Tribunal Oral Federal número 2 leyó el veredicto con los años de prisión y los delitos. Seis años de prisión para Cristina Kirchner por administración fraudulenta en la causa Vialidad.

 


CFK condenada a 6 años de prisión e inhabilitada.

La vicepresidenta Cristina de Kirchner fue condenada esta tarde a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa por la concesión de obras públicas en Santa Cruz conocida como «Vialidad» por considerarla autora del delito de administración fraudulenta. En contra posición, también fue absuelta por el delito de asociación ilicita.

Al igual que a la vicepresidenta, Lazaro Baez fue condenado a 6 años de prisión y fue absuelto del delito de asociación ilicita. En el caso de Baez, se lo consideró «participe necesario» del delito de administración fraudulenta.

Tal como estaba previsto, a las 17.30, los jueces del Tribunal Oral Federal N°2, Andrés Basso, Jorge Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu, comenzaron la lectura del veredicto en la causa Vialidad, que tiene como principal acusada a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Desde la Sala b de audiencias de Comodoro Py, el juez Gorini fue el encargado de la lectura de la sentencia:

-Condenar a Lázaro Báez a seis años de prisión

– Condenar a Mauricio Collareda a cuatro años de prisión

– Condenar a Raúl Daruich a tres años y seis meses de prisión.

– Condenar a Cristina Fernández de Kirchner a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

– Condenar a José López a seis años de prisión.

– Condenar a Raúl Pavesi a cuatro años y seis meses de prisión.

– Condenar a Nelson Periotti a seis años de prisión.

– Condenar a José Santibañez a cuatro años de prisión.

– Condenar a Juan Carlos Villafañe a cinco años de prisión.

-Disponer el decomiso de los efectos del delito. 

PUBLICADO EN ADN RÍO NEGRO.

https://www.adnrionegro.com.ar/2022/12/cfk-condenada-a-6-anos-de-prision-e-inhabilitacion-perpetua/

lunes, diciembre 05, 2022

GUIDO GORGATTI, HOY CUMPLE 103 AÑOS.


Guido Gorgatti nació en Rovigo en ese momento Reino de Italia el 5 de diciembre de 1919.
Es un actor argentino que realizó toda su carrera como actor en nuestra Argentina. Llegó a nuestro país cuando tenía unos 10 años en 1929 siendo parte de esa corriente inmigratoria que vino a poblar y trabajar en nuestro país perseguidos por la guerra, el látigo del hambre arribando, en ese momento, a uno de los mejores países del mundo por esos años.

Inició su carrera en el Teatro Infantil Lavardén, donde tuvo de profesora a la escritora Alfonsina Storni cuando fue parte de Blanco, negro, blanco.

A la edad de 12 años fue convocado por Claudio Martínez Payva para hacer un monólogo en Radio Municipal.

Luego continuó en Radio Belgrano (llamada anteriormente Radio Nacional), Sténtor, Mayo, Mitre y Porteña.
En 1932 fue parte del elenco de jóvenes en la Pandilla Marilyn y debutó en Radio Splendid y cumplió tareas como técnico de sonido con Roberto Prince y en Radio El Mundo, como compaginador musical. Integró el elenco de Las aventuras de Carlos Norton, por Radio Stentor.
Se destacó en las audiciones de El Relámpago (1950) y Calle Corrientes, donde obtuvo popularidad. Tras estas labores, Miguel Coronato Paz lo instauró como actor cómico en Radio El Mundo.
Actuó con Mamie Van Doren en Una americana en Buenos Aires y con Vittorio Gassman en Un italiano en la Argentina.
Realizó uno de sus más relevantes y recordados trabajos en La tuerca, considerada uno de los mayores ciclos de humor, que se mantuvo hasta 1974 con mucho éxito por los canales 11, 9 y 13.
En 1970 el ciclo obtuvo un premio Martín Fierro. Acompañó en 1967 a Dringue Farías en su programa La revista de Dringue
A finales de los años sesenta retornó a la cinematografía con La cigarra está que arde y Villa Cariño está que arde, de Lucas Demare y Emilio Vieyra, que fueron producidas por Argentina Sono Film (ASF) y Productores Argentinos Asociados (PAA).
Entre 1981 y 1983 integró la segunda versión de La tuerca y fue parte de la banca de los jubilados junto a Tino Pascali, Tincho Zabala y Vicente Rubino.
Durante la década del 80 en cine participó en películas cómicas, protagonizadas generalmente por Jorge Porcel, Alberto Olmedo, Juan Carlos Altavista y Juan Carlos Calabró.
En 2009, con 89 años presentó en la Asociación Argentina de Actores su libro Amanece con el espectáculo y se le entregó La Orden del Buzón, distinción del Museo Manoblanca.
En el mismo año la Legislatura Porteña lo condecoró con un premio cultural.
A principios de 2010 fue nombrado Personalidad Destacada de la Cultura Argentina en el Salón Dorado.

Su última participación en TV fue en un breve rol como sacerdote en la telenovela de Canal 13, Alguien que me quiera, con Osvaldo Laport y Luisana Lopilato.

El día 5 de diciembre de 2019, Guido Gorgatti festejó sus 100 años.

Hoy cumple 103 años.

Datos de Wikipedia en su mayoría.

* Este blog GPA EL BLOG DE LA PATAGONIA LLEVA HASTA AHORA 11222 ENTRADAS PUBLICADAS.

Fútbol: ¿un deporte creado por masones?

Fútbol: ¿un deporte 
creado por masones?

El deporte más masivo del planeta fue creado en una taberna masónica de Londres ¿Cómo llegó el juego al país y a quienes influenció?

El 26 de octubre de 1863, con la conformación del English Football Association, se establecieron por escrito las reglas del fútbol. La reunión fue en la Freemason’s Tavern, perteneciente a la Logia Queen Elizabeth N° 11, de Londres. Allí, un grupo liderado por la ciudad de Harrow decidió un juego que permitía exclusivamente el uso de los pies y la cabeza, diferenciándose del representante de la ciudad inglesa: el Rugby.

En las deliberaciones de la Freemason’s Tavern se acordó que el football sería un deporte de equipo, jugado entre dos conjuntos de 11 jugadores cada uno y cuatro árbitros que controlen que se cumplan las normas establecidas. El terreno del juego: un campo rectangular, de césped, con un arco a cada lado.

El objetivo del juego sería el desplazamiento de una pelota con cualquier parte del cuerpo que no sean los brazos o las manos, y mayoritariamente con los pies, para intentar introducirla dentro del arco oponente. Esa acción se denominaría “goal”. El equipo que lograra más goles al cabo del partido, de una duración de 90 minutos, sería el ganador.

Por supuesto el espacio para la reunión no fue arbitrario, entre los principales promotores del nuevo deporte se encontraban masones que eligieron para la reunión la Freemason´s Tavern, (Taberna de los Francmasones). Según escritos de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones establece: “El fútbol recogió de la Masonería el espíritu de igualdad y fraternidad, sin distingos de nacionalidad, raza, ideología, religión ni género. No le importa si se trata de un socialista, un capitalista, un socialdemócrata, o un tercermundista. Tampoco tiene en cuenta si el jugador viene de las clases menos favorecidas o si nació en una familia adinerada”.

El fútbol llegó a la Argentina a través de viajeros ingleses, muchos de los cuales eran masones. Se tiene data que el 20 de junio de 1867 se jugó el primer partido en el Buenos Aires Cricket Club. Un grupo de socios encabezados por los hermanos Thomas y James Hogg publicaron un aviso en el diario una reunión para impulsar la práctica del fútbol y la fundación del Buenos Aires Football Club. El primer encuentro se organizó  entre colorados y blancos, donde ganaron los primeros por 4 a 0.

Hacia 1887 nació el Quilmes Athlectic Club, solo para ingleses, la entidad más antigua de las que integran la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). El 1 de diciembre de 1899 un grupo local dio nacimiento a Argentinos de Quilmes. El historiador Osvaldo Bayer en “Fútbol Argentino” describió: “Y cambian otra costumbre: los ingleses, en el entretiempo, tomaban té. Los argentinos se hacían mate cocido”.

Hijo de las logias de inmigrantes peninsulares afincadas en la sede de Suárez 465, nació River Plate, el 25 de mayo de 1901, tras la fusión de las pequeñas entidades Santa Rosa y La Rosales. Su primera cancha estuvo en Sarandí, coincidente con la línea ferroviaria del sur bonaerense. Curiosamente, los colores blancos y su franja colorada coinciden con los atributos del Maestro Masón.

En su libro autobiográfico, el Dr. Leopoldo Bard, Maestro Masón, prestigioso médico y luego presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, de 1922 a 1930,  recuerda su paso como fundador, primer capitán y presidente de Club Atlético River Plate. Un indicio que también corrobora la génesis masónica del club.

PUBLICADO EN NOTICIAS PERFIL.

https://noticias.perfil.com/noticias/cultura/futbol-un-deporte-creado-por-masones.phtml

¿Por qué se dice Países Bajos y no Holanda: la curiosa disputa del país por su nombre?


Desde 2020, el propio Estado comenzó una campaña política, cultural y de marketing para que el mundo la reconozca como Países Bajos. "Países Bajos, no Holanda", expresan las autoridades de la nación europea, próxima rival de Argentina en el Mundial de Qatar.

A la espera de los cuartos de final del Mundial de Qatar, una situación especial se presenta en el próximo rival de Argentina. Se trata de Países Bajos, cuyo gobierno inició en 2020 una campaña para que lo llamen así y dejen de identificarlo como Holanda.

“Países Bajos, no Holanda”, aseguran desde el país europeo. Este es el mensaje que las autoridades de dicha nación transmiten a todo el mundo, como nombre oficial del Estado.

Países Bajos, no Holanda: la curiosa disputa del país por su nombre.

Toda la ingeniería estatal de ese país, como ministerios e instituciones deportivas y culturales, junto con las principales ciudades del país, lanzaron desde hace un par de años atrás una campaña informativa y de marketing para eliminar el uso de la denominación “Holanda”, y así usar “Países Bajos”.

La justificación, desde la propia nación europea, se basa en la siguiente aclaración: “Holanda apenas es una región que compone el territorio del Estado de Países Bajos, que es parte de la Unión Europea”, manifestaron.

La confusión surgió porque Holanda es un espacio histórico, tradicional e influyente del mencionado país, cuyo idioma oficial y gentilicio es el neerlandés.

Por ejemplo, el sitio web oficial de turismo que siempre se llamó Holland.com, y su equipo de fútbol también lo ha evitado. Ahora eso cambió y progresivamente toda la cartelería local lo hará.

¿Por qué siempre se dijo Holanda?

Países Bajos es la traducción al español de Nederland, que viene del término en neerlandés “Neder-landen”, que significa “tierras bajas”.

El país se denomina así por la ubicación orográfica de su territorio, el cual se encuentra parcialmente debajo del nivel medio del mar.

La denominación “Holanda” procede del nombre de la región del mismo nombre que se encuentra en el oeste del país y que se divide en dos provincias: Holanda del Norte y Holanda del Sur.

Es por ello que hay neerlandeses que son holandeses, pero los habitantes de alguna de las otras 10 provincias no son holandeses. Tampoco lo son los habitantes de sus territorios del Caribe, entre ellos Aruba, Curazao y Saint Maarten.

En el siglo XIX surgió el reino de los Países Bajos, el cual dio nombre al país actual. La Real Academia Española, en su Diccionario Panhispánico de Dudas (2005), reconoce el nombre oficial de este país como Países Bajos.

“El nombre Holanda designa estrictamente una región occidental de los Países Bajos, dividida en dos provincias, Holanda del Norte y Holanda del Sur”, refiere. También considera “frecuente y admisible” en el habla coloquial usar Holanda para referirse a todo el país, pero recomienda no hacerlo en textos oficiales.

Publicado en Diario Ámbito Financiero.

Imágenes: Ámbito Financiero.

https://www.ambito.com/mundo/paises-bajos/por-que-se-dice-y-no-holanda-la-curiosa-disputa-del-pais-su-nombre-n5599459

Tironeos en torno al Martín Fierro.

VIGENCIA DEL GRAN POEMA NACIONAL, A 150 AÑOS DE SU PUBLICACION.

Tironeos en torno al Martín Fierro.

La maestría de José Hernández para retratar al gaucho, su habla y su agonía convirtieron a la obra en un clásico del género. Los usos políticos, reinterpretaciones e intentos de apropiación extendieron su actualidad.

Autor: Agustín De Beitia.

Canto de un hombre dolido, intenso drama y confesión de un alma atribulada, lamento de un pasado añorado. El Martín Fierro, con su conmovedor retrato del gaucho, su habla y su agonía, mantiene su poder de atracción y su amplio reconocimiento como el gran poema nacional, emblema de la tradición y hasta símbolo de la argentinidad. A 150 años de su publicación, la vigencia de este clásico del género es atribuida a la genial creación de José Hernández y también, en parte, a las distintas interpretaciones, usos políticos e intentos de apropiación de la obra que se registraron a lo largo de todo el siglo XX.

Elena Calderón de Cuervo, doctora en Letras y profesora de Literatura Hispanoamericana Colonial y del siglo XIX en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), es una de las que explica esa vigencia de la obra por su valor literario y por la maestría de Hernández en la pintura del gaucho.

“El Martín Fierro no es solo el gran poema argentino sino el gran poema hispanoamericano”, aclara, enfática, en una entrevista con La Prensa. “En toda la producción Literaria hispanoamericana no tiene parangón”, insiste.

“Si cuesta a veces su expansión en otras literaturas es por el lenguaje utilizado: el dialecto gauchesco que José Hernández necesitaba rescatar para caracterizar a ese personaje particularísimo que es el gaucho argentino, o el gaucho de las pampas, en realidad”, añade la profesora e investigadora, que es hija del ilustre filósofo, teólogo e historiador Rubén Calderón Bouchet.

La docente aclara, sin embargo, que esa expansión de la obra de José Hernández por la región “es impresionante, y es pareja con la que tuvo en su momento en nuestros propios gauchos que poblaban el Río de la Plata. Ellos lo sabían de memoria. Mi papá lo sabía de memoria. Él había nacido en Chivilcoy y era de la familia de los fundadores de Chivilcoy. Todos gauchos”, menciona.

­HIDALGO.­

“El error -puntualiza- está en pretender que gaucho era solo el oprimido. Porque gauchos eran desde el patrón de estancia, como Juan Manuel de Rosas, hasta el último peón. Es más bien un carácter, una modalidad, una manera de ser. Y esa manera de ser tiene que ver con el hidalgo español, que es cristiano. El gaucho es descendiente de ese primer conquistador”.

“Claro -continúa Calderón de Cuervo- el suyo es un cristianismo que ya en el siglo XIX es un poco desleído. Algo en lo que tuvo mucho que ver la expulsión de los jesuitas y también la instalación, ya a partir de 1850, del liberalismo oficial, que combatió no solamente al gaucho, sino que llevó adelante lo que bien podría considerarse un genocidio. La guerra de frontera fue un genocidio”.

“El Martín Fierro refleja ese gaucho, con sus pesares, sus penas, sus alegrías, sus costumbres y también sus malas costumbres”, continúa.

Calderón de Cuervo no duda en afirmar que el Martín Fierro es “un retrato hecho con maestría. Uno la puede ver en el uso del verso y en el recurso a las tradiciones literarias”, ejemplifica.

“José Hernández, en realidad, pensó nada más que en escribir El gaucho Martín Fierro (1872), lo que después se va a llamar La ida. Solo años después escribió La vuelta de Martín Fierro (1879)”, explica la profesora.

“Pero en su opinión no hay una contradicción, como a veces se ha señalado, entre el primer libro y su continuación, es decir, entre el personaje levantisco de la primera parte, y el que intenta congraciarse con la sociedad en la segunda parte.

“No hay ninguna necesidad de marcar una diferencia, sino más bien una evolución entre el Martín Fierro de La ida y el de La vuelta. Porque realmente es preciosa La ida y en La vuelta está toda su sabiduría gauchesca”, insiste.

“En La ida tenemos todo su carácter, tan varonil, tan heroico, porque el héroe a veces no es todo el tiempo bueno. El Martín Fierro de La ida es más violento. El de La vuelta es más viejo, ha sufrido más, ha perdido al amigo, ha perdido a la mujer, la casa, la hacienda. No le queda nada más que asumirse en esa sociedad”.

­HORIZONTES.­

­Sobre las diversas interpretaciones que se han dado al poema, Calderón de Cuervo advierte que no puede perderse de vista que “hay una idea que quiso plasmar José Hernández que no se puede obviar”.

En este sentido llama a distinguir entre el horizonte de producción y el contexto de recepción de la obra. “En la llamada Ida -explica- está la persecución del gaucho, el genocidio, esa lucha, ese combate contra el gaucho, que existió, que fue así. Los dejaron realmente sin nada”.

“Hay que tener en cuenta el horizonte de producción”, dice. “José Hernández sabe que, a diferencia de la segunda corriente colonizadora, que es andaluza y se afincó en la zona andina, allí el gaucho, que es extremeño, castellano, duro, se descuelga. Le permiten vender la hacienda que le habían dado en premio a la conquista y se vuelve un ser solitario, muy amigo de la libertad. Y esa libertad chocaba con el sistema liberal, que es el que se impuso después de la Constitución. Una Constitución que se llamaba federal pero que era más bien liberal”, añade.

Por eso, admite, se puede considerar que, “en general, fue una persecución a los federales. La montonera tenía como lema: Religión o muerte”.

Para la profesora, es la pintura vívida que logra Hernández del drama de ese gaucho lo que permite que tan diversas personas se conmuevan, se identifiquen, se reconozcan. “Como trabaja un pintor, José Hernández fue recogiendo todos los datos necesarios para retratar a su personaje, que es más que nada un arquetipo”.

“En La ida se podría decir que Martín Fierro muestra la hilacha, con ese primer duelo que tiene -un duelo del que, dicho sea de paso, se va a arrepentir siempre- con ese negro que terminó muerto en la pulpería porque él estaba borracho, porque él estaba desahuciado, porque le habían quitado todo, porque había perdido casa, mujer y hacienda”, enumera Calderón.

“Todo había perdido. Todo se lo desbastaron en la leva, por la política genocida, fundamentalmente de Sarmiento”, lamenta.

­DISTANCIA­.

­El doctor en Historia Matías Emiliano Casas, profesor universitario y autor de Como dijo Martín Fierro, libro que acaba de publicar la editorial Prometeo, también señala en una entrevista con La Prensa “el inmediato impacto popular que tuvo el libro, algo que se refleja en la memorización del poema, en el relato en los fogones y en las diferentes ediciones que fue experimentando la historia de El gaucho Martín Fierro”.

“Hernández intentó distanciarse de la literatura gauchesca anterior”, explica Casas. “Y eso está anunciado en su prólogo. Dice que no escribe sobre el gaucho para hacer reír a costa de su ignorancia, sino que va a retratar a un pobre gaucho, a la clase desheredada de nuestro país, con todas sus desventuras”, añade.

“Por un lado -prosigue Casas-, es una obra diferente a todo el recorrido anterior, a Hilario Ascasubi, a Pérez, a Estanislao del Campo. Y por el otro, Hernández no restringe a su público. Todo el tiempo juega con una doble dimensión del texto: escribe para iletrados y también para la cultura letrada”.

En su repaso de la primera trayectoria del poema, Casas recuerda la importancia que tuvo para la consagración de la obra el ciclo de conferencias que pronunció Leopoldo Lugones en el teatro Odeón en mayo de 1913. Sin embargo, afirma que hay que matizar la originalidad de la mirada de Lugones. “La idea de que el Martín Fierro era un poema épico ya había sido esbozada por otros autores, como Martiniano Leguizamón”, aclara, para luego recordar también el temprano descubrimiento de la obra que habían hecho Unamuno y Menéndez Pelayo.

Canto de un hombre dolido, intenso drama y confesión de un alma atribulada, lamento de un pasado añorado. El Martín Fierro, con su conmovedor retrato del gaucho, su habla y su agonía, mantiene su poder de atracción y su amplio reconocimiento como el gran poema nacional, emblema de la tradición y hasta símbolo de la argentinidad. A 150 años de su publicación, la vigencia de este clásico del género es atribuida a la genial creación de José Hernández y también, en parte, a las distintas interpretaciones, usos políticos e intentos de apropiación de la obra que se registraron a lo largo de todo el siglo XX.

Elena Calderón de Cuervo, doctora en Letras y profesora de Literatura Hispanoamericana Colonial y del siglo XIX en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), es una de las que explica esa vigencia de la obra por su valor literario y por la maestría de Hernández en la pintura del gaucho.

“El Martín Fierro no es solo el gran poema argentino sino el gran poema hispanoamericano”, aclara, enfática, en una entrevista con La Prensa. “En toda la producción Literaria hispanoamericana no tiene parangón”, insiste.

“Si cuesta a veces su expansión en otras literaturas es por el lenguaje utilizado: el dialecto gauchesco que José Hernández necesitaba rescatar para caracterizar a ese personaje particularísimo que es el gaucho argentino, o el gaucho de las pampas, en realidad”, añade la profesora e investigadora, que es hija del ilustre filósofo, teólogo e historiador Rubén Calderón Bouchet.

La docente aclara, sin embargo, que esa expansión de la obra de José Hernández por la región “es impresionante, y es pareja con la que tuvo en su momento en nuestros propios gauchos que poblaban el Río de la Plata. Ellos lo sabían de memoria. Mi papá lo sabía de memoria. Él había nacido en Chivilcoy y era de la familia de los fundadores de Chivilcoy. Todos gauchos”, menciona.

­HIDALGO.­

“El error -puntualiza- está en pretender que gaucho era solo el oprimido. Porque gauchos eran desde el patrón de estancia, como Juan Manuel de Rosas, hasta el último peón. Es más bien un carácter, una modalidad, una manera de ser. Y esa manera de ser tiene que ver con el hidalgo español, que es cristiano. El gaucho es descendiente de ese primer conquistador”.

“Claro -continúa Calderón de Cuervo- el suyo es un cristianismo que ya en el siglo XIX es un poco desleído. Algo en lo que tuvo mucho que ver la expulsión de los jesuitas y también la instalación, ya a partir de 1850, del liberalismo oficial, que combatió no solamente al gaucho, sino que llevó adelante lo que bien podría considerarse un genocidio. La guerra de frontera fue un genocidio”.

“El Martín Fierro refleja ese gaucho, con sus pesares, sus penas, sus alegrías, sus costumbres y también sus malas costumbres”, continúa.

Calderón de Cuervo no duda en afirmar que el Martín Fierro es “un retrato hecho con maestría. Uno la puede ver en el uso del verso y en el recurso a las tradiciones literarias”, ejemplifica.

“José Hernández, en realidad, pensó nada más que en escribir El gaucho Martín Fierro (1872), lo que después se va a llamar La ida. Solo años después escribió La vuelta de Martín Fierro (1879)”, explica la profesora.

“Pero en su opinión no hay una contradicción, como a veces se ha señalado, entre el primer libro y su continuación, es decir, entre el personaje levantisco de la primera parte, y el que intenta congraciarse con la sociedad en la segunda parte.

“No hay ninguna necesidad de marcar una diferencia, sino más bien una evolución entre el Martín Fierro de La ida y el de La vuelta. Porque realmente es preciosa La ida y en La vuelta está toda su sabiduría gauchesca”, insiste.

“En La ida tenemos todo su carácter, tan varonil, tan heroico, porque el héroe a veces no es todo el tiempo bueno. El Martín Fierro de La ida es más violento. El de La vuelta es más viejo, ha sufrido más, ha perdido al amigo, ha perdido a la mujer, la casa, la hacienda. No le queda nada más que asumirse en esa sociedad”.

­HORIZONTES.­

­Sobre las diversas interpretaciones que se han dado al poema, Calderón de Cuervo advierte que no puede perderse de vista que “hay una idea que quiso plasmar José Hernández que no se puede obviar”.

En este sentido llama a distinguir entre el horizonte de producción y el contexto de recepción de la obra. “En la llamada Ida -explica- está la persecución del gaucho, el genocidio, esa lucha, ese combate contra el gaucho, que existió, que fue así. Los dejaron realmente sin nada”.

“Hay que tener en cuenta el horizonte de producción”, dice. “José Hernández sabe que, a diferencia de la segunda corriente colonizadora, que es andaluza y se afincó en la zona andina, allí el gaucho, que es extremeño, castellano, duro, se descuelga. Le permiten vender la hacienda que le habían dado en premio a la conquista y se vuelve un ser solitario, muy amigo de la libertad. Y esa libertad chocaba con el sistema liberal, que es el que se impuso después de la Constitución. Una Constitución que se llamaba federal pero que era más bien liberal”, añade.

Por eso, admite, se puede considerar que, “en general, fue una persecución a los federales. La montonera tenía como lema: Religión o muerte”.

Para la profesora, es la pintura vívida que logra Hernández del drama de ese gaucho lo que permite que tan diversas personas se conmuevan, se identifiquen, se reconozcan. “Como trabaja un pintor, José Hernández fue recogiendo todos los datos necesarios para retratar a su personaje, que es más que nada un arquetipo”.

“En La ida se podría decir que Martín Fierro muestra la hilacha, con ese primer duelo que tiene -un duelo del que, dicho sea de paso, se va a arrepentir siempre- con ese negro que terminó muerto en la pulpería porque él estaba borracho, porque él estaba desahuciado, porque le habían quitado todo, porque había perdido casa, mujer y hacienda”, enumera Calderón.

“Todo había perdido. Todo se lo desbastaron en la leva, por la política genocida, fundamentalmente de Sarmiento”, lamenta.

­DISTANCIA­.

­El doctor en Historia Matías Emiliano Casas, profesor universitario y autor de Como dijo Martín Fierro, libro que acaba de publicar la editorial Prometeo, también señala en una entrevista con La Prensa “el inmediato impacto popular que tuvo el libro, algo que se refleja en la memorización del poema, en el relato en los fogones y en las diferentes ediciones que fue experimentando la historia de El gaucho Martín Fierro”.

“Hernández intentó distanciarse de la literatura gauchesca anterior”, explica Casas. “Y eso está anunciado en su prólogo. Dice que no escribe sobre el gaucho para hacer reír a costa de su ignorancia, sino que va a retratar a un pobre gaucho, a la clase desheredada de nuestro país, con todas sus desventuras”, añade.

“Por un lado -prosigue Casas-, es una obra diferente a todo el recorrido anterior, a Hilario Ascasubi, a Pérez, a Estanislao del Campo. Y por el otro, Hernández no restringe a su público. Todo el tiempo juega con una doble dimensión del texto: escribe para iletrados y también para la cultura letrada”.

En su repaso de la primera trayectoria del poema, Casas recuerda la importancia que tuvo para la consagración de la obra el ciclo de conferencias que pronunció Leopoldo Lugones en el teatro Odeón en mayo de 1913. Sin embargo, afirma que hay que matizar la originalidad de la mirada de Lugones. “La idea de que el Martín Fierro era un poema épico ya había sido esbozada por otros autores, como Martiniano Leguizamón”, aclara, para luego recordar también el temprano descubrimiento de la obra que habían hecho Unamuno y Menéndez Pelayo.

Menciona las muy diversas referencias religiosas que hay en todo el poemario, donde “están presentes hasta San Agustín y las cosas de la Biblia” y enfatiza que “las alusiones a la catolicidad del gaucho serían infinitas”.

Lo que sí ocurre, según la profesora, es que por la leva y por la guerra de frontera, “el gaucho quedó un poco débil, no tanto en su fe, pero sí en la práctica de esa fe”.

“De hecho -añade-, cuando muere el cacique, ni Fierro ni Cruz saben rezar. Y cuando muere Cruz, él también extraña el no poder rezar, no haber encontrado palabras. Sin embargo, dice: `le levanté un bendito'. Y logra volver, y reivindicarse, salvando a la cautiva, que es el acto del caballero cristiano”.

­ACTUALIDAD­.

­“Logra salvar a la cautiva de manos del indio idólatra y pagano, y devolverla a su civilización, que es la civilización cristiana. No hay otra en Hispanoamérica”, enfatiza.

“Esa civilización es la que se había afianzado durante los 300 años del Virreinato. No se puede olvidar que esto fue, si no una teocracia, sí un estado confesional. Y El gaucho Martín Fierro refleja a ese gaucho, un poco pobrecito, desleído y combatido, pero que formaba parte de ese estado confesional. Por eso también la identificación con ese personaje dentro de Hispanoamérica”, apunta.

La profesora coincide en que el poema mantiene su capacidad de interpelar a los argentinos. Más aún en un contexto como el actual, en el que la deserción de Fierro cobra hoy otro sentido para el hombre moderno ante una nueva persecución que tiene delante de los ojos, dirigida por un poder mundial que es unificado, tiránico, opresor, que no deja espacio para el disenso, y que avanza sin pausa, quebrando los lazos de la fe, la tradición y las familias, tal como le sucedió entonces al gaucho.

“Hoy -admite- existe un pensamiento único que es de una imbecilidad realmente emocionante pero que intenta quebrar a las personas y no permite que se resistan. Si alguien pelea, lo marcan como homofóbico o lo denuncian. Hay muchas cosas que ya no se pueden decir porque hay toda una legislación atrás que lo impide. Al gaucho le pasaba lo mismo”.

“El gaucho tenía las leyes en contra. Había leyes antigauchas. A partir de Sarmiento se instaló todo un sistema de persecución. Y esa modalidad libre, airosa y varonil del gaucho, no podía evadirse”, dice, para luego agregar que así se entiende el posible traspié de José Hernández que menciona el escritor Roque Raúl Aragón, según el cual el autor del Martín Fierro fue arrastrado a adherir a la masonería de la época, aunque sin por ello perder nunca la fe.

“Yo creo que sí, hay un parangón con esta época”, concluye Calderón de Cuervo. Una muestra de que el Martín Fierro nos sigue interpelando.

Por Agustín De Beitia.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/523266-Tironeos-en-torno-al-Martin-Fierro.note.aspx

domingo, diciembre 04, 2022

TAPA DE ANTEOJITO 1969.

 


La Argentina: una época de crecimiento prolongado.

 

El capitán Perón custodia al dictador Uriburu en su llegada a la Casa Rosada, después del golpe de 1830. Ambos aplicaron ideas que llevaron al país a la ruina.

EL LIDERAZGO POLITICO DEBE DENUNCIAR LAS IDEAS FUERZAS QUE POSTRARON A LA PATRIA.

La Argentina: una época de crecimiento prolongado.

Por Elena Valero Narváez.

La Constitución de 1853 y los gobiernos que comenzaron luego de la unidad de todas las provincias, bajo un Gobierno Nacional, dieron el puntapié inicial para la creación de un país próspero, que se constituyó, poco a poco, bajo la sombra de un marco institucional, que no siempre se cumplió a rajatabla, pero que sirvió de referencia para la constitución de la República.

Europa nos sirvió de modelo, también Estados Unidos: como lo revela Sarmiento, angurriento lector de Toqueville. Argentina ensayaba una experiencia nueva basada en un régimen democrático. ¡Poderes, códigos de justicia, de comercio, organización del Ejercito, infraestructura, transportes, viviendas, servicios, escuelas, puertos, todo estaba por hacer! Se necesitaban capitales, crear condiciones para poder acceder a préstamos, esenciales para iniciar el camino que nos llevara a desarrollar actividades agrícola-ganaderas, imprescindibles para crecer y exportar.­

Antes de 1870 la Argentina importaba trigo y harina, principalmente de Chile y Estados Unidos, las exportaciones consistían en cueros, pieles, sebo, tasajo y lana. Este último producto se desarrolló con rapidez desde sus comienzos en 1840, ya entre 1875 y 1879, casi la mitad de las exportaciones correspondían a la lana.­

Las necesidades europeas de alimentos y la expansión de los ferrocarriles determinaron, desde 1880, un aumento creciente de la producción de cereales. La actividad económica se desarrolló por una importante entrada de capital foráneo, producto de las importaciones destinadas a la construcción de la infraestructura que Argentina necesitaba como el agua. La mano de obra extranjera, muy numerosa, permitió que los salarios no fueran tan altos, ello favoreció las inversiones.­

­LOS NUMEROS­.

­Veamos algunos datos que muestran la evolución económica que tuvo nuestro país a partir de 1880:­

En el período de 1880-1884, aunque aumentan las exportaciones, fue más importante la inversión en infraestructura. Es en la década siguiente que la agricultura pega un salto enorme, basta con decir que desde 1890 a 1894, el trigo, el maíz, y el lino, abarcaron cerca de un tercio del total de las exportaciones y desde 1900 a 1904, alcanzaron cerca de la mitad.

La industria se desarrolla con la mano de obra, los ferrocarriles, y la expansión económica. Toma impulso la industria vinculada al agro: textiles, alimenticias y de la construcción. En 1891, con la importación de maquinaria se elaboraba manteca, leche pasteurizada, quesos y muchos otros productos: la industria vitivinícola de Cuyo se vio favorecida por el ferrocarril tanto como la industria azucarera santiagueña, salteña y tucumana.­

A medida que el creciente ingreso per cápita de Europa determinó el consumo masivo de carne, aparecieron nuevas oportunidades. Se sumó el advenimiento de los buques frigoríficos que permitieron abastecer, cómodamente, aquel mercado en expansión.­

Poco antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se comenzó a exportar carne enfriada. Con estos adelantos tecnológicos y el mejoramiento de nuestra hacienda, entre 1913 y 1919, el número de cabezas de ganado vacuno pasó de 26 millones a 37 millones.­

Con el inicio de la Gran Guerra cesaron las inversiones, se redujeron las importaciones para equilibrar la balanza de pagos, pero duró solo hasta 1917, Argentina pudo comenzar a recuperarse gracias a la necesidad de compra que tuvo Europa de nuestros productos agropecuarios.­

­EL MITO INDUSTRIALISTA­.

­Es necesario señalar, que el desarrollo de la industria en la Argentina fue importante mucho antes de la década de 1930. La crisis no fue el inicio de ese desarrollo como lo afirma Aldo Ferrer, entre otros economistas e historiadores, luego de superarse la crisis del treinta, continuó la expansión que se había iniciado en la década del ochenta.­

Los primeros grandes establecimientos industriales, producto no solamente de la mano de obra y el capital invertido, sino de las condiciones de paz y orden que logró esa generación, se fundaron entre 1880 y 1890..­

La estabilidad política fue de suma importancia para atraer inversiones y generar desarrollo industrial. Se fabricaba ropa blanca, camisas, aceite, cerveza, tabaco, fósforos, chocolate, balanzas, calderas, muebles, cocinas económicas, carros, carruajes, calzado, alpargatas (la Fábrica Argentina de Alpargatas se crea en 1884) velas, productos químicos, industria liviana, gráfica y mucho más. Las empresas textiles eran las que tenían mayor cantidad de obreros empleados en la época del despegue.

Desde 1890 hasta 1914, las exportaciones de productos agropecuarios se convirtieron en la mayor fuente de riqueza, periodo en que Gran Bretaña representó el mayor comprador de la Argentina. Desde mitad del siglo XIX fue un inmenso mercado para nuestros productos alimenticios y agrícolas y a partir de 1900 también para bienes terminados.­

En el período 1870-1913 nuestro país creció a tasas más altas que la economía mundial. Superó a Francia, Alemania, Gran Bretaña, también a Estados Unidos, Canadá, y Australia.­

Comerciábamos con Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Italia y Brasil, entre otros países. Nada hacía pensar seriamente, antes de 1930, que esta situación cambiaría desfavorablemente para nuestro país.­

­ASESINOS DEL PROGRESO­.

Ideas nacionalistas, proteccionistas, disminuirán la competencia y el Estado tomará un papel importante en la economía, que se negaría a abandonar.

El llamado nacionalismo de derecha, parcialmente responsable del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930, promovió una atmosfera en el cual la intervención de las Fuerzas Armadas, en política, llegó a formar parte del proceso institucional. Ayudó a estimular el odio a Estados Unidos y hacia el llamado imperialismo económico británico. Durante la Segunda Guerra impulsó a los más ardientes defensores de la neutralidad; constituyó, desde el punto de vista ideológico, un collage más o menos artificial de fascismo, corporativismo, hispanidad, falangismo, y añadió el antisemitismo del nazismo.

Promovió un intenso antiliberalismo, el rechazo de cualquier sistema político que actuara a través de partidos políticos y la necesidad de destruir la democracia mediante un golpe militar. Quienes comulgaban con estas ideas postulaban una estrecha alianza entre Iglesia y Estado, apoyaron la nacionalización de los servicios públicos y la reducción del poder británico en la Argentina, en todo ello coincidían con los nacionalistas de izquierda.

Su odio a la oligarquía les hizo rehabilitar a quien fuera su enemigo, Rosas, impulsando un movimiento cultural: el revisionismo histórico. Estas ideas afectaron la conciencia política y social de la Argentina, de tal modo, que los problemas que aún tenemos tienen esa base, sin conocerla, no se puede comprender su génesis.­

Si quienes desean dedicarse a la política no conocen nuestra historia, repetirán errores, se perderán conocer el sistema que defiende la Constitución alberdiana y los resultados que apretadamente comento en esta nota.  Es necesario, además de un acreditado e influyente liderazgo, identificar las ideas fuerza que postraron a nuestro país, solo así se podrá encarar el cambio que nos lleve, como antaño, al tan ansiado crecimiento prolongado

­* Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia. Miembro del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias. Morales y Políticas Premio a la Libertad 2013 (Fundación Atlas). Autora de `El Crepúsculo Argentino' (Ed. Lumiere, 2006).­

Por Elena Valero Narváez.

* Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia. Miembro del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Premio a La Libertad (Fundación Atlas).

Publicado en Diario La Prensa.