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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, octubre 22, 2024

UNA EVOCACION INTIMA DE JORDAN BRUNO GENTA. “Era mi abuelo y no le temía a los enemigos de la Patria”.

 

POR GABRIELA CAPONNETTO *

Corría el año 1974. Yo era una chiquilina de 4 abriles que saltaba a la rayuela. Entre mis juegos y risas ignoraba que se había desatado una guerra cruenta en mi país. No tan alejada del sonido de las bombas, seguía rodando en un carrusel, meciendo mis muñecas y encastrando rastis.

Por aquel entonces no entendía por qué no eran mis padres los que me llevaban a la plaza o me retiraban del cole… con los años comprendí que me estaban protegiendo del horror y del odio de la guerrilla marxista.

En aquel entonces brillaba con la luz fulgurante de la verdad, voz de trueno, oratoria magistral y arquetipo de cristiano, Don Jordán Bruno Genta. Ese era mi abuelo, quien no le temía a los enemigos de la Patria. Antes bien, salía a refutar el error con su pluma y su palabra. Palabras proféticas que al día de hoy parecen escritas para el hombre actual.

Todas las virtudes de los Santos se conjugaban en él: hombre alegre que supo disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, aún en las adversidades más terribles; amigo de sus amigos; respetuoso y compasivo con quienes estaban en el error sin dejar por ello de señalarlo; amante fervoroso de Dios, la Patria y su familia; inspirador de generaciones de pilotos y miembros de las FF.AA., al punto de que -como ya es sabido- ha sido reconocido en la guerra de Malvinas como el mentor de los valerosos pilotos que entraron en combate (y esto reconocido por los mismos ingleses): “El factor Genta”.

El enemigo sabía muy bien que tenia que acallarlo pues era un peligro para sus planes apátridas y revolucionarios. Y así cuidadosamente lo siguieron durante meses, lo amenazaron telefónicamente y estudiaron sus movimientos.

No obstante Jordán permanecía fiel a la Verdad y al testimonio. Por eso bien puede decir su epitafio a la manera de San Pablo: “He combatido el buen combate, he concluido mi carrera, he preservado la fe”.

Y así la mañana del domingo de Cristo Rey, aquel 27 de octubre de 1974, cuando Jordán se disponía para ir a la Santa Misa, once arteros balazos cruzaron su cuerpo en la puerta de su domicilio. Él sólo atinó a hacerse la señal de la Cruz que quedó inconclusa y cayó “sobre el asfalto y el lirio”, en palabras de mi abuela.

PLEGARIAS ATENDIDAS

Filosofar es aprender a morir, repetía incansablemente mi abuelo, junto con Platón. Y también le pedía a Dios que si la muerte le llegase de manera violenta lo librase de la tortura y le regalase una muerte limpia.

Sus plegarias fueron escuchadas porque aquella mañana el Cielo se vistió de fiesta para recibir a un gran mártir de Dios y la Patria.

Quizás lo esperaba San Pedro con una palma de olivo, quizás conversó con Sócrates, Platón, Aristóteles; y se encontró con sus amados San Agustín, Santo Tomás y todos los santos y mártires del Cielo.

Los que quedamos en este Valle de Lágrimas lloramos su muerte. Vivamos al paso de su féretro ¡PRESENTE!

Y ahora me dirijo no al mártir, ni al filósofo, sino al abuelo que Dios quiso concederme con su gracia.

Querido abuelo: No fue fácil para nosotros, tu familia cercana, dejarte partir. Porque más allá del honor de tener en nuestras venas tu sangre martirial y, que nos llena de orgullo, el dolor humano de la partida es inevitable.

Yo nunca jugué con vos (y si lo hice poco me acuerdo), ni te puse un apodo cariñoso, ni hice nada de lo que los nietos hacen con sus abuelos.

De todos modos, sé que tengo el mejor premio de todos: tu ejemplo.

Pueden reír los personeros del odio que te asesinaron, pueden creer ilusamente que te acallaron (todo lo contrario, ya que tras tu muerte tu voz resonó más que nunca y resuena aun hoy, cincuenta años después).

En lo personal he perdonado a quienes apretaron el gatillo, y eso fue mérito de mi difunta madre. A ellos les deseo una sincera conversión.
Las víctimas del terrorismo no hemos guardado rencor ni albergado odios irracionales. Queremos una Patria que sea el reflejo de la Patria Celeste, aquella que soñaron nuestros mártires como Sacheri, Genta y tantos más.

Por ellos, hoy, como nunca, levantemos la antorcha, hagamos relucir el celemín, libremos el buen combate. Porque, aunque nosotros no lo veamos, algún día volverá a reír la primavera. 

* La autora es nieta de Jordán Bruno Genta, filósofo católico y una de las máximas expresiones del nacionalismo católico en nuestro país, asesinado hace cincuenta años, el 27 de octubre de 1974, por un comando desprendido del llamado Ejército Revolucionario del Pueblo.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Era-mi-abuelo-y-no-le-temia-a-los-enemigos-de-la-Patria-551689.note.aspx

Inconfesables motivos de Alfonsín.


Por Armando J. Ribas (h).

Las organizaciones guerrilleras enfrentaron a sangre y fuego a varios gobiernos. En una primera etapa a los encabezados por Levingston (1970/71) y Lanusse (marzo 1971/mayo 1973). En ambos casos con el explícito apoyo de Perón desde su exilio en Madrid, quién no solo no condenó los asesinatos, robos y secuestros, sino que los alentó. Así lo hizo a pesar de que Lanusse ya había levantado la proscripción del peronismo y llamado a elecciones para que el país volviera al cauce constitucional.

En marzo de 1971 se creó la Cámara Federal en lo Penal de la Nación (despectivamente llamada el Camarón, con el objeto de investigar y juzgar los crímenes cometidos por la guerrilla garantizando el derecho de defensa en juicio. La ley fue impulsada y suscripta por el Ministro de Justicia Jaime Perriaux, como así también por el dirigente radical Arturo Mor Roig, en ese entonces Ministro del Interior. Mor Roig, segundo en la jerarquía radical después de Balbín, había aceptado el cargo porque creía que era la mejor manera de lograr una transición consensuada con las FF.AA. hacia una salida democrática. Por su participación en dicho gobierno, Raúl Alfonsín solicitó su expulsión del partido. Mor Roig luego sería alevosamente asesinado por Montoneros el 15 de julio de 1974 cuando ya estaba retirado de la vida política.

Hasta el 25 de mayo de 1973 el Camarón había abierto 8.927 causas, dictado cientos de condenas contra terroristas y miles de absoluciones

El 25 de mayo de 1973 Cámpora asumió la Presidencia de la Nación. Esa misma noche, ante la presión de las organizaciones guerrilleras y con el expreso consentimiento de Perón dado desde Madrid se ordenó liberar a cientos de terroristas que habían sido condenados por dicho Tribunal. El sábado 26 el Congreso, con el voto unánime de radicales y peronistas, sancionó la Ley de Amnistía N° 20.508. Luego de semejante acto de barbarie política e institucional la Cámara en pleno entonó, emocionada, el himno nacional.

Inmediatamente se derogó la ley que había creado la Cámara Federal Penal. Sus 9 miembros fueron perseguidos por los guerrilleros liberados. Tres sufrieron atentados contra su vida. Uno de ellos, el Dr. Jorge Quiroga, fue asesinado por guerrilleros del ERP el 28 de abril de 1974. Los restantes miembros del Tribunal huyeron al exterior para salvar sus vidas.

En ese contexto, se desató la guerra entre la derecha y la izquierda peronista. Todas las agrupaciones políticas peronistas y radicales de entonces participaban de un mismo credo nacionalista, antiimperialista, intransigente y tenían un pensamiento binario y maniqueo: de un lado el pueblo, del otro el antipueblo. Para poner solo un ejemplo: los principales líderes de la llamada Junta Coordinadora Nacional del radicalismo (Storani, Moreau, Stubrin, Nosiglia), aliada ya en ese entonces a Alfonsín, frecuentaban a los líderes Montoneros e incluso participaban de los actos públicos que organizaba esa organización guerrillera.

Paradójicamente, y a diferencia de la persecución penal realizada contra la guerrilla por la dictadura de Lanusse mediante un Tribunal especial que garantizaba su defensa en juicio, estando vigente el estado de derecho, durante la presidencia de Perón, se inició el terrorismo de estado mediante la Triple A comandada por José López Rega con el expreso consentimiento de Perón y policías federales nombrados por distintos decretos suscriptos por él mismo.

ORDENES SECRETAS

Ya en octubre de 1973 Perón imparte las “ordenes secretas” para combatir clandestinamente al terrorismo y el 21 de enero de 1974 en forma pública, luego del ataque del ERP al regimiento de Azul, rodeado de los más altos dignatarios del país le pide al “Movimiento Nacional Justicialista”, a los “trabajadores” e inclusive a las “fuerzas políticas” y al “pueblo en general” que “tomen partido activo en la defensa de la República” a fin de “aniquilar cuanto antes al terrorismo criminal”.

El discurso de Perón recibió como réplica, al día siguiente, una carta pública de Francisco Manrique en la que le recriminó en durísimos términos que “se movilicen otros factores que los institucionalmente indicados para atender ese brote de salvajismo. Y menos indicado, que contra una acción disolvente se transite por el peligroso camino de acudir a otras organizaciones que por más aptas que sean para la cosa política o gremial resultan irregulares para el intento de recuperar y mantener el orden y la seguridad pública …”

Lamentablemente dichas premonitorias y lúcidas palabras no encontraron ningún eco en la dirigencia peronista, como tampoco en la radical, cuyos líderes más prominentes, Balbín y Alfonsín, guardaron, como mínimo, un ominoso silencio cómplice respecto de la represión ilegal del terrorismo que anunciaba públicamente ya a principios del 1974 el viejo caudillo peronista y estaba en ejecución por parte del gobierno constitucional desde el asesinato de Rucci en septiembre de 1973.

No puede caber duda entonces que, a contrapelo de la historia oficial que nos vienen relatando hace cuatro décadas, fue la dirigencia política de aquellos años, fundamentalmente radical y peronista, la máxima responsable de la ruptura de la subordinación de la fuerza al poder de la ley o de las instituciones.

Tal como dijera el expresidente Alejandro Lanusse en Memorias de un General “esa ruptura del límite moral de la legalidad resulta imposible sin una autorización, tácita al menos, de los hombres civiles”.

Muerto Perón, el conflicto se agravó. En octubre de 1975 Luder convocó a los 3 comandantes de las FF.AA. a fin de “ver qué podemos hacer para frenar al terrorismo que es incontrolable”. Enseguida se dictaron los decretos 2.770, 2.771 y 2.772 que ordenaban, ahora expresamente a las FFAA, el aniquilamiento de la subversión, suscriptos por Luder y todo su gabinete de ministros.

También hubo un apoyo explícito a las FF.AA. por parte del Comité Nacional del Partido Radical al resaltar en un comunicado del 26 de agosto de 1975 “la profunda vocación legalista de nuestras fuerzas armadas, las que con heroísmo y abnegación han soportado duras contingencias sin apartarse de sus propósitos de subordinación al orden constitucional”.

En el período que corre entre mayo del 73 y marzo del 76 hubo más de 1.000 guerrilleros asesinados y desaparecidos por el gobierno peronista.

A partir de marzo de 1976 la guerra se hizo más intensa y también la represión. La ideología de los comandantes que prevalecieron en las FF.AA. con la llegada de Perón al poder (ex camaradas de Perón con claros antecedentes fascistas) era tan binaria como la de la dirigencia política, pero ellos tenían las armas. Tal como había sido previsto, desarticulado el sistema legal ideado por Lanusse, Perriaux y Mor Roig, para encausar y someter a proceso a los guerrilleros, los grupos operativos autónomos de las FF.AA. operaron de la misma manera que la guerrilla, aniquilando a sus oponentes. Del llamado Proceso de Reorganización Nacional participaron 310 intendentes radicales y 192 peronistas.

MONSTRUOSA TERGIVERSACION

Pues bien, vuelta la democracia, se ideó y ejecutó la mayor manipulación y tergiversación de la historia política argentina. La clase dirigente que había desmantelado los tribunales judiciales creados en su momento con el fin de juzgar mediante el debido proceso a los guerrilleros, que los había liberado y amnistiado, y que, además, había puesto en ejecución el terrorismo de estado primero y dado las directivas de la forma -ilegal y criminal- de combatir a la guerrilla, necesitaba encontrar un chivo expiatorio para liberarse de la responsabilidad histórica que le cabía por haber sido la protagonista principal de las decisiones que finalmente llevaron a la más despiadada guerra civil que haya enfrentado el país desde 1853 en adelante.

¿Cómo se ejecutó ese plan?

A tres días de asumir el gobierno Alfonsín dictó los decretos 157 y 158. Mediante el primero ordenaba perseguir penalmente a la cúpula terrorista por los hechos criminales cometidos a partir del 25 de mayo de 1973. Mediante el segundo, perseguir penalmente a las juntas militares por los crímenes cometidos a partir del 24 de marzo de 1976.

¿Por qué razón se investigaba a la cúpula terrorista a partir de mayo de 1973 y no al terrorismo de estado que empezó en ese mismo año?

En los decretos no existe ningún fundamento ni motivo que explique esa aberración.

Alfonsín, al decidir no investigar el terrorismo de Estado puesto en marcha durante la etapa constitucional, perseguía otros inconfesables objetivos. Los mismos surgen bastante claros de la detenida lectura de los considerandos de ambos decretos y, principalmente, de su discurso de cierre de campaña del 26 de octubre de 1983 en la Avenida 9 de Julio. Por un lado, seducir al pueblo “peronista” para después crear “el tercer movimiento histórico”. Por el otro, echar la culpa de todos los males de la Argentina al “neoliberalismo perverso”, al mismo tiempo que deslindar de toda responsabilidad histórica por lo sucedido a los movimientos “nacionales y populares” creados por Yrigoyen y Perón a quienes expresamente reivindicaba.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Inconfesables-motivos-de-Alfonsin-551768.note.aspx

sábado, octubre 19, 2024

LEAMOS LA VERDADERA HISTORIA ARGENTINA SOBRE LOS HOY LLAMADOS MAPUCHES.

LEAMOS LA VERDADERA HISTORIA ARGENTINA SOBRE LOS HOY LLAMADOS MAPUCHES.
- ¿¿Tehuelches o "Mapuches"?? -
Lamentablemente la ignorancia histórica hace que muchos ciudadanos se presten a colaborar con esta campaña contra el Gral. Julio A Roca.
"El general Roca no encabezó una campaña privada en 1879. Fue como Comandante en Jefe del Ejército Nacional a cumplir la misión que Avellaneda, presidente de la Nación Argentina, elegido por el pueblo, le había asignado.
Y esa campaña estuvo destinada a integrar, a incorporar de hecho a la geografía argentina, prácticamente la mitad de los territorios históricamente nuestros, y que estaban bajo el poder tiránico del malón araucano, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado, de mujeres y la provocación de incendios.
Los araucanos, hoy denominados mapuches, llegaron a la Argentina allá por 1830, cuando la Nación Argentina era ya independiente y soberana.
Por lo tanto, fueron invasores. El primer grupo de invasores los constituyeron aproximadamente unos 100 indígenas capitaneados por Yanquetruz.
Se afincaron en Neuquén y desde allí se fueron extendiendo hacia el sur y el norte.
El verdadero genocidio lo cometieron los araucanos (hoy llamados Mapuches) cuando aniquilaron a los Guenaken, (en el campo de batalla de Llanguiñeo), también llamados Tehuelches, que eran los auténticos aborígenes de la Patagonia norte.
Actualmente como argentinos tienen todos los derechos al igual que los demás argentinos que llegaron como inmigrantes a este país y sus hijos posteriormente nacidos en Argentina, PERO NO A RECLAMAR LO QUE NO ES SUYO Y MENOS A INTENTAR FALSEAR LA HISTORIA Y PRETENDER LES DEVUELVAN TIERRAS QUE NUNCA LES PERTENECIERON."
1.- En 1879 las tropas de Cafulcurá eran poderosas, lo prueba el hecho de que ganaron las primeras batallas contra el Ejército Nacional.
2.- Ambos bandos contaba con fusiles Remington. Los araucanos los traían de Chile, a donde se los vendían los ingleses a cambio del ganado argentino robado en los malones. Prueba de ello es que la columna del Ejército Nacional comandada por el Gral. Villegas, tenía como objetivo clausurar y controlar los pasos andinos por donde les llegaban a los araucanos los Remington.
3.- Los indígenas araucanos eran tradicionalmente muy guerreros. Recordemos que en los primeros tiempos de la conquista española asolaron varias importantes ciudades en Chile que los chilenos tardaron siglos en reconquistar.
4.- Los araucanos, en el año 1250 subieron hacia el norte y destruyeron el Imperio de Tiahuanaco. Este Imperio era mayor y mucho más civilizado que el posterior imperio de los Incas que comenzó luego en el año 1280.
5.- El uso actual del término "mapuche" y las falsas reivindicaciones de éstos, son maniobras disolventes y disgregantes que practican algunos políticos en las últimas décadas por ignorancia o para beneficio propio.
Araucanos y Tehuelches.
Los mapuches son sólo ORIGINARIOS de la inventiva del Foreign Office británico (Cancillería Británica).
Ni Rosas o Roca los mencionan en la Campaña al Desierto, tampoco los historiadores, ni la famosa expedición a los Indios Ranqueles. Tampoco los menciona la historia oficial en las Provincias ni Museos de Historia del Neuquén, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Mendoza, ni San Juan, ¿Desde cuándo han aparecido estos mapuches en escena? Su propia bandera es similar a la nueva Sud Africana; luego del apartheid utilizaron a Mandela, y ahora desean utilizar a un pueblo que no es originario de nada, sólo los Tehuelches lo son.
Quede en claro que la expedición de Roca, resultó la primer guerra contra Chile y no una campaña contra el indio, como muchos pretenden hacerlo notar.
A las pruebas me remito cuando sostengo que por entonces el 90% de la población chilena era indígena, que no es cosa menor.
En síntesis, nuestro país defendía la soberanía sobre una Patagonia que esos caciques deseaban y ellos (los hoy llamados Mapuches)... ERAN CHILENOS”.
Enciclopedia Salvat - Diccionario - Editado en Barcelona - 1972:
MAPUCHE:
Adj.- Natural de Arauco - Perteneciente a esta Provincia de Chile.
Visto en face. Autor: desconocido.

martes, octubre 15, 2024

Noventa años del XXXII Congreso Eucarístico.

Noventa años del XXXII 
Congreso Eucarístico.

Por Héctor Aguer.

Se cumplen, en este 2024, noventa años del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires, del 9 al 14 de octubre de 1934. Internacional significa “de toda la Iglesia”, a diferencia de los que quedan limitados a los órdenes diocesano o nacional. Pero, evidentemente, los mayores frutos pueden alcanzarse en el lugar elegido como sede. La historia argentina no ha registrado cabalmente ese acontecimiento, que fue devorado por la sucesión de los días, y por hechos más lúgubres que felices. Por eso es oportuno ocuparse del nonagésimo aniversario de un suceso que fue, a la vez, un milagro y un misterio.

El milagro es el acontecimiento mismo del Congreso Eucarístico. La Eucaristía es el corazón de la Iglesia, en cuanto presencia real sacramental de Jesucristo. El Delegado Papal fue el Cardenal Eugenio Pacelli, secretario de Estado de Pío XI, y futuro sucesor suyo, como Papa Pío XII. Al contemplar el espectáculo de la Primera Comunión de una multitud incontable de niños, Su Eminencia exclamó: “¡Questo è il Paradiso!” (“¡Esto es el cielo!”). En esa oportunidad, hizo su Primera Comunión mi madre, que tenía diez años. Por otra parte, la masiva Comunión de hombres y el recurso a la Confesión (habían venido numerosos sacerdotes) representaron un sacudón de la mustia religiosidad de la sociedad argentina.

DOS EPISODIOS.

En la historia nacional, dos episodios preceden y suceden respectivamente al hecho extraordinario de aquel Congreso Eucarístico Internacional. En primer lugar -se lo ha olvidado impunemente- los católicos de la década de 1880: Estrada, Goyena, Lamarca, Achával Rodríguez, Pizarro, y otros, libraron una batalla en la cultura contra el auge de la masonería, que había impuesto el laicismo, especialmente en la educación.

La educación común quedó bajo la famosa ley 1420. Después del Congreso Eucarístico, como uno de los frutos del mismo, se consolidaron y tuvieron su apogeo los Cursos de Cultura Católica; que habían nacido en 1922, nutrieron la espiritualidad de una fervorosa juventud y permitieron el acercamiento de gente talentosa, que comenzaba a destacarse en la cultura argentina.

AMBIGÜEDAD DE LA CULTURA.

El misterio consiste en cómo la marcha de los asuntos públicos devoró el aporte del Congreso Eucarístico en la ambigüedad de la cultura. De hecho, y digámoslo como dato general, los argentinos no van a Misa; la Eucaristía perdió relieve por la escasez y la tibieza de sacerdotes. ¿Y los obispos? ¡Bien, gracias! No tuvimos un episcopado valiente y decidido, que comprendiese el problema de la lucha cultural. Nos faltaron los líderes que prevalecen sobre las circunstancias estructurales, merced a su personalidad.

De acuerdo con la estructura de la Iglesia, obispos y presbíteros apacientan el rebaño y lo alimentan con la Palabra de la Verdad y la gracia de los Sacramentos de la Fe. La misión de la Iglesia se cumple análogamente desde el primer Pentecostés. “¡Vayan por todo el mundo, y hagan que todos los pueblos sean discípulos míos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo!” (Mt 28, 19). Todos los pueblos o naciones (panta ta ethnē). La clave de esta misión es la conversión de las culturas, y la consiguiente cristianización de las mismas. En la Argentina, nunca existió una cultura mayoritariamente cristiana. Los aportes inmigratorios resultaron masivos, pero no fueron estrictamente cristianos. A propósito –habría que discutir esta hipótesis- dejaron la religión que traían en los barcos.

El aniversario noventa del Congreso Eucarístico de 1934 nos encuentra en una postura cultural ambigua, como sucesión del Concilio Vaticano II. La ambigüedad fue retratada por el Papa Pablo VI cuando dijo: “Nosotros esperábamos una floreciente primavera, y en cambio sobrevino un crudo invierno”. Se trata siempre de la necesidad de comenzar de nuevo. En varios países florece la Tradición profesada por los jóvenes.

La capacidad de producir un milagro es una condición propia de la Iglesia, por Voluntad de su Creador. Desconcierta a los progresistas que los jóvenes amen la Tradición y la asuman; allí reside la auténtica renovación, tal como se registra en distintas naciones. Allí se vislumbra un futuro mejor, a pesar de la simbiosis de religiones que promueve el Papa Francisco, y que resta identidad a la verdad católica. El futuro está en manos de la Providencia divina.

Por Héctor Aguer Arzobispo Emérito de La Plata.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Noventa-anos-del-XXXII-Congreso-Eucaristico-551490.note.aspx

La “Bandera de la Raza” o de la “Hispanidad” nació en 1932 por sugerencia de la poetisa uruguaya Juana de Ibarborou.

 

La “Bandera de la Raza” o de la “Hispanidad”
nació en 1932 por sugerencia de la poetisa uruguaya Juana de Ibarborou.

EL RECUERDO DE UNA BANDERA QUE FUE SIMBOLO DE UNIDAD EN TODA AMERICA.

De la Hispanidad y su estandarte.

POR IGNACIO F. BRACHT (*)

Desde aquella mañana en que el Almirante de la Mar Oceánica, Don Cristóbal Colón pisó suelo americano, en busca de la ruta hacia la especiería, dio a luz un proceso donde España arribó a estas playas y con ella, Grecia, Roma y el Cristianismo, a través de las oleadas ininterrumpidas de las órdenes religiosas como franciscanos, dominicos, mercedarios, jesuitas, entre otras, para expandir la Fe de Cristo.

Este proceso, con conflictos desde ya, tuvo su consagración en el fenómeno único en un proceso de conquista en la historia de la humanidad, cuya resultante fue el mestizaje cultural y de sangre, donde lo europeo se fundió con las múltiples y diversas culturas indígenas, haciendo nacer un Nuevo Mundo, donde peninsulares, indígenas, mestizos y criollos convivieron durante tres siglos, enriqueciendo esta nueva realidad.

Se fundaron ciudades, universidades, hospitales, iglesias, catedrales, acueductos, caminos reales, colegios de oficios, misiones, extendiéndose el Imperio Hispánico desde la hoy tercera parte de los Estados Unidos hasta el Cabo de Hornos.

En este peculiar imperio, sus habitantes fueron súbditos del rey, sus territorios virreinatos y no colonias, su modelo de vida se rigió por las múltiples leyes de Indias, los debates teológicos en defensa de los indios, la promoción desde la propia Corona de los matrimonios con los naturales, que hicieron de América, España y Occidente algo nuevo al mundo conocido previo a 1492, a un lado y otro del Atlántico.

Surgió así la raza americana, esa que el pensador mexicano José de Vasconcelos bautizó como la “raza cósmica”.

En tiempos de postmodernidad en que la batalla cultural arrecia, el wokismo de una izquierda reciclada se enseñorea creando nuevos relatos falsos e ideologizados y retorcidos paradigmas para recrear la vieja leyenda negra en una neo leyenda detractora de la identidad y cosmovisión que compartimos, aupando neo indigenismos divisorios y radicalizados, creemos relevante rescatar un hecho que exalta en nuestro pasado cercano una ofrenda a esa monumental obra que se produjo en América, y que, entre otros legados, nos dejó una religión mayoritaria, una lengua en común (hablada hoy por más de 600 millones de personas) y una cosmovisión inserta en las raíces de Occidente, como tradición e identidad. Algo que hoy pretenden arrebatarnos.

LA POETISA.

Con motivo de que en 1932 se celebraría en la República Oriental del Uruguay la VII Conferencia Panamericana, nació la idea, propuesta por la gran poetisa oriental Juana de Ibarbourou, “Juana de América”, como la llamaron sus contemporáneos de las letras, de un concurso continental para dotar de una bandera que representara los valores de la Hispanidad, como síntesis de unidad de dos mundos que se cruzaron y fundieron a partir de 1492.

El diseño elegido fue el que presentó el capitán del ejército uruguayo Angel Camblor, quien había cursado la escuela de Guerra en Madrid en 1929.
Así nació la “Bandera de la Raza” o de la “Hispanidad”, como se la conoció luego, donde el término raza está exento de un contenido biológico o racista, sino que apunta al componente sociológico, surgido del mestizaje americano. El propio Camblor lo expresó: “Nosotros no consideramos más que la moral: Una raza compuesta por la levadura de indios y españoles; hombres y mujeres venidos más tarde de todas las regiones de la tierra. Es la raza sociológica, más del alma que de los huesos...”.

Se sumaba así al espíritu del decreto del presidente Hipólito Yrigoyen que estableció en 1917 el 12 de Octubre como fecha Patria. En igual sentido lo señalaría el presidente Juan D. Perón en 1946-47. Ideales que hoy parecen haber olvidado muchos de los seguidores de ambos líderes.

La bandera posee el paño de color blanco, color de la luz y la pureza, a su vez predominante en muchas banderas del imperio español, como la de las Aspas de Borgoña, testigo de grandes gestas y bandera histórica del Regimiento N°1 de Infantería Patricios que se lució en las invasiones inglesas al Rio de la Plata.

Lleva a su vez tres cruces moradas que recuerdan a los reinos de León y Castilla, como a las tres naves que comandó Colón. El sol que parece amanecer, representa el Sol Incaico Inti, como el despertar del nuevo mundo americano.

DOS VISIONES.

En su esencia la bandera muestra la intención de plasmar las dos visiones que se encontraron para dar origen a una nuevo: La Hispanidad, como lo definieron en coloquial amistad (ambos españoles) el jesuita Zacarias de Vizcarra y el gran pensador Ramiro de Maeztu, durante su permanencia en Buenos Aires como embajador desde 1928 a 1930, y que dio origen a su magnífico escrito, Defensa de la Hispanidad.

El acto solemne de izamiento, por las manos de la propia Juana de Ibarbourou, se realizó el 12 de octubre de 1932, en la Plaza Independencia de la ciudad de Montevideo, ante la asistencia de autoridades nacionales, delegaciones diplomáticas, fuerzas del ejército y alumnos de diversas escuelas.
La enseña fue adoptada en toda América: Brasil, Paraguay, Colombia, Guatemala, Nicaragua, Honduras, República Dominicana, Chile, Bolivia, Ecuador, Perú, Costa Rica, Panamá, El Salvador, la Argentina, México (donde se dispuso que fuera jurada en las escuelas públicas por millones de alumnos. Algo que deben haber olvidado el saliente presidente Andrés Manuel López Obrador y la actual presidente Claudia Sheinbaum Pardo, ambos detractores de España y negadores del pasado histórico real, no la narrativa que pretenden inventar).

FIESTA.

En la Argentina, la bandera fue izada en la Sociedad Rural de Palermo en 1933, ante la presencia de 60.000 personas, el entonces presidente Agustín P. Justo, el embajador de España, cuerpo diplomático, eclesiástico, y su creador, el capitán Camblor.

Fue una colorida fiesta; las crónicas y fotos muestran el desfile de asociaciones españolas, con sus trajes típicos: vascos, gallegos, asturianos, aragoneses, junto a gauchos montados en representación de grupos criollos.

El primer diputado socialista electo, D. Alfredo Palacios fue uno de los asistentes al acto. Algo que sin duda molestaría, y mucho, a los diputados de la izquierda vernácula de hoy.

En toda América se emitieron sellos postales conmemorativos con la imagen y alusiones a la bandera, la Hispanidad y su simbolismo.

Hoy, en cambio, observamos el surgimiento de banderas de todo tipo y color, como la LGTB+, la Trans, la de los pueblos originarios (Wiphala); o las múltiples banderas mapuches (Wenufoye, una de tantas), con un claro mensaje de confrontación contra la idea del estado nacional; ataques a todo lo hispano-criollo, incluido sus valores religiosos; el cambio de escudos centenarios como hizo Nicolás Maduro con el de Caracas, para darle un toque “bolivariano”, siguiendo a su mentor Hugo Chávez que designó al 12 de octubre como el “Día de la Resistencia Indígena”; o la destrucción de monumentos, como sucedió en Estados Unidos con el ultraizquierdista “Black Lives Matter”, la quema de iglesias, destrucción de estatuas de San Fray Junípero Serra, Isabel la Católica, Colón, Cervantes y hasta Jefferson. O en nuestro país cuando el complejo escultórico de Colón fue desmontado y secuestrado por la entonces presidente Cristina Kirchner, quien en 2010 designó al 12 de octubre como el “Día de la Diversidad Cultural”, algo que no ha sido modificado por el presidente Javier Milei, como no lo hizo Mauricio Macri durante su gestión.

Por ello, hoy celebramos el fasto patrio como corresponde, el “Día de la Hispanidad”, rescatando del olvido esa bandera que supo flamear en América, símbolo de unión de ese monumental proceso iniciado en 1492 que, con luces y sombras, dio el Ser a eso que hoy es Hispanoamérica que, al decir del gran poeta nicaragüense, Rubén Darío, “Aún reza a Jesucristo y habla el español…”.

(*) El autor es Licenciado en Historia, Miembro de Número de la Academia Argentina de la Historia, Miembro de Número de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación, Vicepresidente del Instituto Cultural Argentino Uruguayo. Autor, entre otros libros, de ‘Hispanidad. Escritos en Defensa Propia’.

Publicado en LA PRENSA.