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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, agosto 26, 2025

El magisterio moral de Hipólito Yrigoyen. Por Diego Barovero.


 El magisterio moral de Hipólito Yrigoyen.

En días recientes ha vuelto a ser noticia un mal que suele sobrevolar la vida de los argentinos. Coimas y corruptelas varias involucrando funcionarios hasta el más alto nivel del gobierno retornan a las primeras planas de los medios gráficos y ocupan el prime time de los audiovisuales.

La corrupción como medio para obtener beneficios pecuniarios y/o ventajas en tratamientos de diversos expedientes ha sido reiteradamente condenada por la sociedad, aunque en el ámbito privado a veces se haya tolerado bajo el falso aserto: Roban pero hacen.

Las actuales autoridades son expresión de un estado de ánimo de hastío y hartazgo de buena parte de la sociedad con aquellas prácticas moralmente lábiles.

Como fundamento de una presunta intención saneadora se han anunciado desde las más altas esferas y desde el periodismo partidario medidas de recortes en recursos y dispendios supuestamente (porque nada concreto ha logrado demostrarse) destinados a “robar a los argentinos”.

Sin embargo, la corrupción nuevamente se ha hecho presente y con estruendo en la portada pública. El oficialismo intenta sin éxito por ahora tapar el sol con una mano y los bien informados anuncian nuevas y escandalosas “escuchas” y “carpetazos” en ciernes.

ATAQUES CONTRA YRIGOYEN.

El Presidente ha atacado reiteradamente a la figura de Hipólito Yrigoyen bajo el pretexto de su condición de “populista” por promover la justicia social y dar inicio a una “decadencia” que se remontaría hasta hace cien años. Desde estas mismas páginas hemos sostenido y demostrado la falacia de la artera invectiva. No obstante, creemos importante traer a colación el pensamiento y obra del propio Yrigoyen sobre la corrupción, un mal endémico y reiterado en nuestra tradición política.

ESTILO AUSTERO.

De Yrigoyen se conoce su estilo de vida austero y ajeno al hedonismo y la “farolería” aún tratándose de un hombre de fortuna lo que resultaba disonante con la clase dirigente de su época. De una sólida y estricta formación intelectual y afecto a la filosofía, la moral era una disciplina que no le resultaba ajena ni para enseñarla ni para practicarla. Yrigoyen, dice el politólogo Esteban Crevari: “se rige por unos cuantos principios sin cambiar jamás. Donde predomina el materialismo, él es idealista y místico. En medio de millones de indiferentes, él tiene una fe y una pasión. Renuncia a todos los placeres de la vida en un pueblo de gozadores de la vida o que aspiran a serlo. Es muy distinto a todos.

En el Manifiesto del 13 de mayo de 1905 cuando se responsabiliza de la Revolución que planificó y dirigió en febrero de ese mismo año escribe: “Triste condición sería la de un país, si su prosperidad sólo hubiera de consistir en el fomento de sus intereses materiales. El progreso es preferentemente constituido por las fuerzas morales. Las sociedades no avanzan con paso firme cuando los gobiernos no se inspiran en tan elevados conceptos; la prosperidad material que alcanzan está de antemano condenada a desaparecer en la disipación. Las fuerzas morales desarrolladas concurren a caracterizar la personalidad social, forman barreras de defensa contra los atentados y las arbitrariedades de los gobiernos, y permiten levantar, sobre las bases de una sólida fraternidad de voluntades, la grandeza colectiva”.

POLEMICA CON MOLINA.

Pocos años más tarde y aún fuera del gobierno, Yrigoyen mantuvo una extensa y rica polémica epistolar con Pedro Molina, renunciante presidente de la UCR: “Nuestra misión no es la ocupación de los gobiernos, sino la reparación cardinal del origen y sistema de ellos, como el único medio para restablecer la moralidad política, las instituciones de la República y el bienestar general”.

Y sostiene: “Si los gobiernos son los agresores del bien público, si las propensiones particulares no tienen otro caudal que los beneficios propios, si la prensa en general en vez de ser centinela de las aspiraciones comunes, es también utilitaria y prevaricadora, ¿cómo es posible que la evolución se produzca o la reforma se alcance por el camino de las absorciones y la confusión de todos, en juicios, propósitos y procedimientos?”.

Finalmente afirma: “De hombres y sociedades sobrios y virtuosos se hacen pueblos libres y focos de civilización, pero de hombres y sociedades a quienes domina el libertinaje y el desenfreno de goces materiales, no se harán sino conglomerados expuestos a todas las contingencias y descomposiciones”.

ACCIONAR MORALIZADOR.

Ya en el ejercicio de la Presidencia, despliega un accionar moralizador en toda la administración. Como señala su más notable biógrafo Félix Luna: “La austeridad prócer de su gobierno recordaba el estilo de las primeras presidencias, aquellas de presidentes pobres y magros sueldos. No pasaron de mil pesos diarios, los gastos de representación de la residencia durante sus períodos. Dos coches viejos encontró a su servicio cuando llegó al gobierno, y en ellos anduvo sin comprar otros ni mandarlos a renovar… Ordenó durante sus dos períodos, en sendas órdenes, que se retiraran los retratos con su efigie que decoraban algunas oficinas públicos… El gobierno de Yrigoyen fue austero, abierto, paternal. En los primeros días, como un nuevo gerente que se pone al tanto del mecanismo de la empresa que ha de administrar, dio en recorrer hospitales, depósitos de encausados, reparticiones administrativas, policiales y aduaneras y la propia Casa de Gobierno, a la hora de entradas a las oficinas. Solía ir con el senador Crotto a la hora de la siesta –ese caluroso noviembre de 1916- y aparecía inesperadamente en cualquier oficina preguntando, conociendo, inspeccionando. Daba un ejemplo de trabajo sin alharacas ni propaganda, pero llevando a la administración pública la sensación de que un celoso inspector de los intereses populares estaba vigilando al empleado remolón o al funcionario coimero…”.

También pretende dar ejemplo a los integrantes de los otros poderes y a los gobiernos provinciales: “Ningún miembro de los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo, ni sus empleados, civiles o militares, podrán tener, directa o indirectamente, participación de ningún género, ni aún con patrocinantes o apoderados, en las gestiones o contratos que se realicen ante los gobiernos de la Nación o de las provincias, ni en las empresas industriales o comerciales que puedan comprometer con su actuación intereses de orden público”.

Su máxima fue: “Es indispensable fijar como condición irreductible, que la moral política es la base de todos los progresos y de todas las formas eficientes” (Mensaje al Congreso).

MAGISTERIO MORAL.

No todos los radicales de hoy o que dicen serlo parecen enterados de este magisterio moral de Hipólito Yrigoyen. Quizás sea útil recordárselos a través de sus propias palabras, casi como un mensaje de ultratumba.

“La Unión Cívica Radical, en tanto, habrá defeccionado de su credo, producido el desgarramiento en su seno y, descalificada para siempre ante la opinión, perderá la fe que en ella se depositara. La República habrá nuevamente caído en el mayor desconcierto, y la opinión, sujeta al vaivén de los sucesos, no encontrará una institución política donde pueda acudir en busca de la reacción definitiva. No podemos, pues, ejecutar una política que consideramos tan contraria a la integridad de nuestro Partido como a la nuestra propia. No nos hemos congregado a ese fin, ni ha sido esa nuestra misión, ni son esas las declaraciones hechas y los compromisos contraídos". (Yrigoyen, Hipólito - Setiembre 29 de 1897)

Autor: Diego Barovero. 
Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

*** Publicado en LA PRENSA.

25 de agosto de 1987: se inauguraba el Hospital "Prof. Dr. Juan P. Garrahan".

 


25 de agosto de 1987: se inauguraba el Hospital "Prof. Dr. Juan P. Garrahan".

Efemérides Argentinas.

El Hospital "Prof. Dr. Juan P. Garrahan" es un centro pediátrico de Argentina. La inauguración oficial la realizó el entonces presidente Raúl Alfonsín el 25 de agosto de 1987.

El proyecto que le dio origen se remonta a mucho tiempo atrás. Ya en 1969, un grupo destacado de médicos pediatras del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez, encabezados por el doctor Carlos Gianantonio, elaboró un programa médico para un nuevo modelo de establecimiento pediátrico. La propuesta fue elevada a través de la secretaría de Salud Pública de la ciudad de Buenos Aires a la Nación.

​Desde su inauguración, el 25 de agosto de 1987, la institución brinda atención a todos los niños, niñas y adolescentes de Argentina.

“tiene más de 3500 agentes de salud, equipamiento de última generación y una atención basada en cuidados progresivos. Desde sus inicios, el Hospital funciona en forma autárquica. Es financiado en un 80 por ciento con fondos de origen estatal, de los cuales 80 por ciento provienen del Estado nacional y 20 por ciento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mientras el 20 por ciento restante surge de ingresos correspondientes a la autogestión del Hospital (cobranzas, inversiones, actividades docentes, proyectos investigación, convenio Obras Públicas, Equipar Ciencia)”.

… … …

“Las obras comenzaron el 6 de mayo de 1975, a cargo de la constructora SITRA, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón. Las obras se suspendieron al año siguiente cuando se estableció el Proceso de Reorganización Nacional. En 1984, una vez retornado el país al sistema democrático, se conformó una comisión de médicos que planteó el modelo que debía adoptar este nuevo establecimiento para la pediatría.

En 1979, la Secretaría de salud Pública de la Nación resolvió que el Hospital Nacional de Pediatría llevase el nombre del Prof. Dr. Juan Pedro Garrahan, destacado pediatra argentino (1893-1965)".

Fuente:  Wikipedia.

El presidente Raúl Alfonsín inauguraba el Hospital de Pediatría Dr. Juan P. Garrahan, que desde entonces se convirtió en un emblema de la medicina pública, gratuita y de altísima calidad en Argentina.

Más de tres décadas salvando vidas, formando profesionales, y brindando atención integral a niños y niñas de todo el país.

domingo, agosto 24, 2025

El miércoles 20 murió, en los Estados Unidos, Norma Beatriz Nolan.


El miércoles 20 murió, en los Estados Unidos, Norma Beatriz Nolan.

Norma Beatriz Nolan fue una modelo y reina de belleza argentina representante de nuestro país en 1962 en el certamen de Miss Universo o Miss Mundo.

Estudió secretariado antes de iniciar una carrera como modelo televisiva.

Miss Universo 1962.

Su elección entre las 51 postulantes del tradicional certamen de belleza la convirtió en una celebridad en 1962.

Durante su año de reinado, visitó Ecuador y compartió con la entonces reina de Quito, Helena Serrano Enríquez.

Norma Beatriz Nolan oriunda de Venado Tuerto (provincia de Santa Fe) en nuestra Argentina fue consagrada Miss Universo en el año 1962 se llevó a cabo en Miami (Estados Unidos)  en esos años fue tan popular el hecho de que se eligiera una Argentina como Miss Universo que cada diez niñas seis tenían el nombre de la Miss Universo.

“Estaba radicada desde hace varias décadas en Miami, la ciudad donde se consagró reina de belleza el 14 de julio de 1962. Tenía su departamento sobre la avenida Collins. Vivía sola. Tras la muerte de su marido, un italiano de apellido Zanotti, decidió permanecer en los Estados Unidos cerca de su hija, Zita Norma Zanotti”.

“Viajaba regularmente, dos veces al año, a la Argentina. Y en cada visita regresaba a Venado Tuerto, su ciudad natal, donde fue declarada Ciudadana Ilustre. Tenía una salud de hierro. El 22 de abril cumplió 87 años. “Vamos a llegar a los 100″, bromeaba con su amiga Ana María Cogorno de Pochat. Sin embargo, la muerte de su hermana Nancy, hace dos años, la derrumbó emocionalmente” (Diario La Nación, 23/8/2025).

100 años de que Gardel le cantara al príncipe de Gales y el obsequio olvidado.

 


 100 años de que Gardel le cantara al príncipe de Gales y el obsequio olvidado.



Por Walter Santoro.

El 24 de agosto de 1925, ocurrió un encuentro insólito entre dos mundos: Carlos Gardel, ícono de la música popular argentina, y el Príncipe Eduardo de Windsor, heredero al trono británico. Lejos de los salones de Buckingham, encontró en Gardel y  el tango un instante de alegría genuina. Como recordatoria del evento Gardel le obsequio un disco, copia única, con un tema creado para la ocasión llamado “La evocación del Gaucho” de la que su fundación posee la partitura dedicada. Hoy, 100 años después de aquella noche inolvidable en Huetel, no sabemos qué fue de aquel disco que Gardel le obsequió.

Estancia Huetel, 24 de agosto de 1925.
En el corazón de la pampa bonaerense, a más de 200 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, se alzaba la imponente estancia Huetel, propiedad de la aristócrata Concepción Unzué de Casares. Allí, entre jardines de 400 hectáreas y un palacio de inspiración europea diseñado por Jacques Dunant, se gestó una de las escenas más insólitas y encantadoras de la historia cultural argentina; Carlos Gardel le cantaba al Príncipe de Gales.
El 17 de agosto de 1925, Eduardo de Windsor, heredero al trono británico, llegó a la Argentina en visita oficial. Su agenda, marcada por recepciones formales, cenas de gala y actos diplomáticos, poco despertaba su entusiasmo. Sin embargo, el 24 de agosto, una escapada organizada por el propio presidente Marcelo Torcuato de Alvear lo llevó a la estancia Huetel, en el partido de 25 de Mayo. Allí, al margen del protocolo, el Príncipe pudo entrar en contacto con el alma argentina.

Ese mismo día, a las 6:30 de la mañana, un tren especial trasladó a Gardel, su compañero Razzano, los guitarristas Ricardo y Barbieri, y varios periodistas hasta la estación de Huetel. Poco después llegó el tren oficial con la comitiva real: el ministro británico sir Beilby Francis Alston, el vicealmirante sir Lionel Halsey, y varios ministros argentinos.

Por la noche, en el gran hall de la estancia, los invitados disfrutaban de una velada de sobremesa cuando, pasadas las 22, ingresaron Gardel y Razzano con sus guitarristas, ataviados con sus trajes de gaucho, los mismos que habían lucido en sus actuaciones en España. Con sobriedad y elegancia, se ubicaron en un rincón del salón e iniciaron su repertorio con “Linda provincianita”.

El Príncipe, hasta entonces serio, reservado, se acercó al instante. Aplaudió con entusiasmo al finalizar la canción, pidió más. Siguieron “Galleguita”, “Claveles  mendocinos”, “La canción del ukelele” —traducida por Gardel al castellano con exquisita sensibilidad—, “La pastora”, “La cordobesa” y chacareras tradicionales. A medida que avanzaba la noche, Eduardo se dejaba llevar por la música, marcando el ritmo con los pies, moviendo la cabeza, y preguntando el significado de las letras.

Fascinado, subió a sus habitaciones y bajó con su ukelele, con el que acompañó a los músicos durante varias interpretaciones.
La atmósfera se volvió cada vez más distendida y alegre. Razzano bailó un malambo. El anfitrión mezcló canciones criollas con clásicos ingleses, y la fiesta se convirtió en un puente cultural entre dos mundos. Gardel, con su voz inconfundible, interpretó “Organito de la tarde”, “Silbando”, “La mina del Ford”, y cerró con “El sol del 25”, a dúo con Razzano.

Ya pasada la medianoche, el Príncipe se despidió, estrechando con vigor las manos de los músicos y firmando retratos de Gardel y Razzano. Antes de retirarse, obsequió a ambos una medalla de oro con su imagen en el anverso, y una inscripción conmemorativa del encuentro en el reverso.
Por su parte, Gardel le regaló al Príncipe un disco inédito, único ejemplar, con una partitura de una composición original titulada “La evocación del gaucho”, una sentida canción cuya letra hablaba del poncho, la soledad, el amor perdido y la nostalgia, símbolos del alma criolla. 

Años más tarde, en una entrevista en París, Gardel recordaría con orgullo aquel gesto:

Según Razzano, a la mañana siguiente, la comitiva intentó despertar a Gardel para tomar una foto con el Príncipe y sus músicos vestidos de gauchos. Gardel, medio dormido, murmuró: “¿Qué lugar es este dónde no dejan dormir a uno?” Y siguió descansando.

Aquel encuentro en Huetel quedó grabado en la historia como una muestra de cómo la cultura argentina, sin solemnidad, pero con autenticidad, puede enamorar a los poderosos. Un gaucho del Abasto le cantó al heredero de la corona británica, y éste, lejos de los salones de Buckingham, encontró en Gardel y el tango un instante de alegría genuina. 

Años más tarde, Eduardo asumió finalmente el trono como rey Eduardo VIII, pero su reinado fue breve: abdicó apenas once meses después para casarse con Wallis Simpson, una mujer divorciada Su decisión sacudió a la monarquía británica y dio lugar a una nueva línea sucesoria, que llega hasta los actuales reyes.

Hoy, 100 años después de aquella noche inolvidable en Huetel, no sabemos qué fue de aquel disco que Gardel le obsequió. Tal vez duerma el sueño de los objetos olvidados, en el palacio británico, o tal vez aún cante en algún rincón del tiempo.

Walter Santoro *Presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/A-100-anos-de-que-Gardel-le-cantara-al-principe-de-Gales-y-el-obsequio-olvidado-563282.note.aspx

sábado, agosto 23, 2025

Milei y Trump viven en mundos distintos.

 


Milei y Trump viven en mundos distintos.

Por ser Estados Unidos tan grande y opulento, Trump puede darse el lujo de soñar con la autarquía, pero la Argentina no puede aspirar a recrear dentro de sus propias fronteras un simulacro de la economía mundial.

Por James Neilson.
En la Argentina, lo llaman “la casta”. En otros países de cultura occidental, quienes se creen manipulados por grupos que privilegian sus propios intereses sin preocuparse en absoluto por aquellos de los demás, hablan despectivamente de “las elites”. Oponérseles está de moda, pero si bien algunos políticos como Donald Trump y, desde luego, nuestro Javier Milei, han sabido aprovechar el malestar generado por la sensación de impotencia que comparten sectores cada vez más amplios de la sociedad, muchos otros siguen repitiendo las promesas de siempre con la esperanza de que por lo menos algunos las tomen en serio y rezan para que fracasen los gobiernos formados por quienes ven como intrusos y que todo vuelva a ser como era antes.
Se engañan. Aun cuando los experimentos, por llamarlos así, con los que Trump y Milei están procurando dinamitar el statu quo que hasta ayer imperaba en sus países respectivos tengan consecuencias tan negativas como prevén sus enemigos más acérrimos, no habrá forma de restaurar el viejo orden. La razón es sencilla: la democracia es de naturaleza igualitaria pero no lo es el progreso tecnológico. Tanto en los países actualmente ricos como en los pobres, está ampliándose con rapidez desconcertante la brecha entre los ingresos de los favorecidos por los cambios y los perjudicados que conforman una mayoría creciente de la población.
  Para conseguir poder y después conservarlo, un político tiene que convencer al grueso del electorado de que está en condiciones de solucionar el problema mayúsculo así supuesto. El norteamericano Trump se ha comprometido a hacerlo repatriando los muchos millones de empleos industriales que, durante décadas, las empresas de su país exportaban a China, México y otros lugares en que los salarios eran muy bajos en comparación con los de Estados Unidos. Quiere que su país regrese cuanto antes a una época no muy lejana en que se producían “en casa” virtualmente todos los bienes de consumo que se vendían en los supermercados y tiendas especializadas.

Por motivos comprensibles, Trump tiene el apoyo de los que vieron las ciudades pujantes en que nacieron arruinadas al cerrarse de golpe las fábricas gigantescas y plantas siderúrgicas en que habían trabajado generaciones de empleados bien remunerados, pero puesto que es más que probable que las industrias repatriadas dependan más de la automatización que de la mano de obra humana, sorprendería que tuviera éxito la estrategia que ha elegido.

 Lo que tiene en mente Milei difícilmente podría ser más diferente. Como señaló hace un par de semanas el exjefe de la política monetaria estadounidense, Larry Summers, la estrategia de Trump se asemeja mucho a la de Juan Domingo Perón que en opinión de Milei sólo sirvió para consolidar la decadencia de la Argentina y que está resuelto a revertir. Puede que la presunta amistad de Milei con el presidente norteamericano lo ayude a conseguir préstamos blandos del FMI y, tal vez, algunas inversiones privadas importantes, pero en términos ideológicos la distancia entre los dos es astronómica.  Lo único que tienen en común es el desprecio virulento que ambos sienten por lo hecho por quienes los precedieron en los puestos que ocupan y, desde luego, por las extravagancias de la progresía que, dicho sea de paso, han sido mucho más dañinas en los países anglosajones que en los latinos.  

Por ser Estados Unidos tan grande y opulento, Trump puede darse el lujo de soñar con la autarquía, un ideal que a través de los años ha obsesionado a los peronistas; en 2011, Cristina Kirchner se afirmó resuelta a prohibir la importación de hasta clavos para la construcción. Se trataba de una fantasía, claro está. La Argentina no puede aspirar a recrear dentro de sus propias fronteras un simulacro de la economía mundial. Tendrá forzosamente que aceptar la división del trabajo internacional; si bien podría competir con éxito en algunos rubros, no le será posible hacerlo en todos.

Tanto en Estados Unidos como en la Argentina, llegará el día en que un candidato contrario a lo que están haciendo el gobierno actual gane una elección presidencial. Sin embargo, para lograrlo, tendría que convencer a los votantes de que es capaz de solucionar o, por lo menos, de atenuar los problemas que habían posibilitado el triunfo de un outsider combativo que se afirmaba resuelto a llevar a cabo una multitud de cambios drásticos. Hasta ahora, no hay indicios de que los recién desplazados estén esforzándose por elaborar alternativas convincentes a los proyectos radicalmente distintos que están impulsando el chovinista Trump en la superpotencia norteamericana y el “anarco-capitalista” Milei en la Argentina.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/opinion/milei-y-trump-viven-en-mundos-distintos-4265725/

viernes, agosto 22, 2025

Falleció a los 97 años el actor David Ketchum, el Agente 13 en El Super Agente 86.

 

Falleció a los 97 años el actor David Ketchum, el Agente 13 en El Super Agente 86 (Get Smart en idioma inglés). 

Ketchum siempre andaba escondido en los lugares más extraños  al servicio de Control  (agencia ultra secreta de espías del gobierno de los Estados Unidos) que luchaban contra el mal representado por Kaos (parodia de la KGB de los rusos comunistas y chinos comunistas) en plena “guerra fría”. Un personaje gracioso.

David Ketchum, era un destacado comediante estadounidense que es recordado en nuestra Argentina por su participación en la serie del Súper Agente 86 siendo el Agente 13.

Escondido en los lugares más inverosímiles e insólitos como un lavarropa,  máquina expendedora de cigarrillos, un buzón, casilleros en el aeropuerto, dentro del cuadro de Rembrandt, un cubo de basura, en un sofá de fiesta, una boca de incendios, máquina expendedora de hielo.

El Super Agente 86 era el  “temible operario del recontraespionaje” que parodiaba a las películas y series de espías de los años ´60 como de James Bond, Misión Imposible, El Agente de CIPOL, el inspector Clouseau. Creada por Mel Brooks y Buck Henry, era protagonizada por Don Adams, como Maxwell Smart, el agente 86, y Barbara Feldon, como la agente 99.

Además de actuar escribió guiones de las series Los días felices (Happy Days), Laverne y Shirley (Laverne & Shirley), El crucero del amor (The Love Boat), La Mujer Maravilla (Wonder Woman), M*A*S*H (M*A*S*H), La Mujer Biónica (The Bionic Woman), Tres por tres (Full House), Switch, T.J. Hooker, Martillo Hammer (Sledge Hammer) y  El Super Agente 86, entre otras.