Marcada por su rol en la guerra de Vietnam, el impulso al golpe de Estado en Chile y los crímenes de guerra en Camboya y acusado de apoyar las dictaduras de Pinochet y Videla.
GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
jueves, noviembre 30, 2023
Muere a los 100 años Henry Kissinger, secretario de Estado en los gobiernos de Nixon y Ford.
viernes, junio 16, 2023
Henry Kissinger dice que Putin no sobrevivirá a una derrota y llevará a Rusia a su disolución.
Es posible que el presidente Vladímir Putin tenga dificultades para mantenerse en el poder si la guerra en Ucrania obliga a Rusia a abandonar la ofensiva militar y aceptar un acuerdo de paz con Europa, dijo el exsecretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger.
“Me gustaría una Rusia que reconozca que sus relaciones con Europa deben basarse en un acuerdo y una especie de consenso, y creo que esta guerra, si termina adecuadamente, podría conseguir que eso sea factible”, dijo Kissinger en una entrevista con John Micklethwait, editor en jefe de Bloomberg. Cuando se le preguntó si Putin podría sobrevivir en el poder si la guerra terminara en esos términos, Kissinger respondió: “Es improbable”.
El diplomático dijo que es importante que, al terminar la guerra, Ucrania surja como una democracia sólida, y que es preferible evitar “la disolución de Rusia o la reducción de Rusia a una impotencia resentida” que amenace con avivar nuevas tensiones. Describió a Putin como una “figura tipo Dostoyevski acosada por ambivalencias y aspiraciones irrealizables”, que era muy capaz de ejercer el poder como líder y lo usó “en exceso” en relación con Ucrania.
La entrevista del 7 de junio en Nueva York fue una retrospectiva de la vida y la carrera de Kissinger luego de cumplir hace poco los 100 años.
Putin ha recibido con frecuencia a Kissinger en Rusia durante su mandato de casi un cuarto de siglo en el Kremlin y, en una reunión de 2012, dijo que su relación se remontaba a mediados de la década de 1990, cuando él era primer vicepresidente del Gobierno de San Petersburgo. Kissinger dijo en su entrevista con Bloomberg que Putin era tanto el heredero de una perspectiva tradicional rusa como alguien que creció en las calles de Leningrado —ahora San Petersburgo—, donde más de la mitad de la población murió de hambre durante la Segunda Guerra Mundial y enfrentó una constante amenaza.
Putin “tradujo eso en no querer que el poder militar europeo estuviera al alcance de la mano de San Petersburgo y de las principales ciudades como Moscú”, y reaccionó “al borde de la irracionalidad” ante su expansión, dijo Kissinger.
Si bien EE.UU. y sus aliados hicieron bien en resistir el ataque de Rusia a Ucrania, es “cada vez más importante” que las partes del conflicto evalúen cómo quieren ponerle fin a través de la diplomacia, señaló Kissinger. Existe el riesgo de que las relaciones militares entre las potencias dominen el pensamiento geopolítico y conviertan la guerra en un conflicto global al atraer a países como China, agregó.
“Europa se volverá más estable, el mundo se volverá más estable, cuando Rusia acepte el hecho de que no puede conquistar Europa, pero tiene que seguir siendo parte de Europa por algún tipo de consenso como lo hacen otros Estados”, indicó.
Publicado en Diario Perfil.
martes, mayo 30, 2023
Mi encuentro con Henry Kissinger. Por Nicolás Kasanzew.
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| Kasanzew en Nueva York durante el diálogo con Kissinger hace 43 años. |
Fue en 1980 cuando me encontraba en Nueva York cubriendo el triunfo de Reagan en las elecciones
Mi encuentro con Henry Kissinger.
Una breve entrevista sobre su respaldo al flamante mandatario republicano y también acerca de China, Nixon, Vietnam y las mujeres.
El pasado 27 de mayo cumplió cien años Henry Kissinger, el patriarca de la política estadounidense, el mago Merlín de la diplomacia, Premio Nobel de la Paz, ex jefe del Departamento de Estado, arquitecto de las relaciones entre China y EEUU y asesor de Putin, entre otras cosas.
Yo lo entrevisté de sopetón, cuando su carrera parecía a punto de inciar un nuevo despegue.
Estaba en Nueva York cubriendo las elecciones presidenciales de 1980, y en la noche en que las ganó Ronald Reagan, me dirigía al edificio de la cadena NBC para mandar mi material vía satélite a Buenos Aires. Cual no sería mi sorpresa cuando, detrás de mi, entra al ascensor Henry Kissinger.
Mientras el camarógrafo Mario Fazio acomodaba y prendía, frenético, la cámara, le dije al ex Secretario de Estado que veníamos de la Argentina. “¡Oh, the world champions, Kempes!”, me sonrió Kissinger, quien en 1978 había ido a la Argentina a presenciar los partidos del Mundial.
Aproveché la oportunidad y lo ametrallé a preguntas, en el ascensor y después en el pasillo.
-Usted ha apoyado la candidatura de Reagan, ¿ahora que él salió victorioso, va a ocupar un puesto en su gabinete?
-Estoy dispuesto a servir al país de la manera que sea.
”TAREAS MENORES”.
Kisinger había hecho campaña entre los votantes judíos a favor de Reagan y hasta lo había entrenado para su debate con Jimmy Carter, pero al presidente electo no le gustaba la prominencia de su figura política, temía que lo opacara y que además enojara a la derecha del Partido Republicano, por lo cual finalmente sólo le encomendó tareas menores. Para el puesto de Secretario de Estado optó por el general Alexander Haig.
”NIXON Y CHINA”.
-Usted acercó al gobierno de Nixon con China comunista. Pero si esta decide expandirse, ¿que van a poder hacer los Estados Unidos?
-La clave para controlar a alguien, es ser más inteligente que aquellos a quienes se quiere controlar.
-Se ha comentado que a Nixon no le gustó que usted se comparara con un cowboy solitario que resuelve los problemas sin ayuda de otros, como usted le dijo a Oriana Fallacci.
-Nunca dije eso, y haberle dado una entrevista a Fallacci fue uno de los peores errores de mi vida.
PREGUNTA PERSONAL.
La famosa periodista italiana, que lo había entrevistado en 1972, decía tener grabada esa aseveración, pero en aquel pasillo de la NBC no había tiempo para repreguntar. A Fallacci, Kissinger le había parecido un tipo frío, mecánico. A mi, en cambio, me estaba contestando amablemente, con su tono wagneriano, a pesar de que lo estaba entrevistando de asalto. Sin destacarse precisamente por ser un Adonis, el ex Secretario de Estado se había construido fama de playboy, saliendo con espléndidas mujeres. Yo había leido que le gustaba explayarse sobre ese tema.
-¿Le puedo hacer una pregunta personal? ¿Qué ven las mujeres en usted?
-Las atrae el olor a poder. El poder es el mayor afrodisíaco. Erotiza, al aportar seguridad estable.
-¿Y qué clase de mujeres lo atraen?
-Me gustan las mujeres intensas, inteligentes, cálidas, Y, por supuesto, independientes.
-¿Cuáles la mejor manera de interesar a una mujer?
-Comenzando con una conversación intensa.
”SE MARCHO SIN RESPONDERME”.
Se me acababa el tiempo, los productores querían llevárselo al piso para que opinara sobre el resultado de la elección, y le largué la pregunta que siempre tuve in pectore.
-A usted le dieron el Premio Nobel por negociar la paz en Vietnam, pero la guerra igual continuó y usted dejó que sus aliados, los survietnamitas, fueran dominados por el comunismo. ¿Por qué los abandonó?
El gesto amable se borró del rostro de Kissinger, dió media vuelta y se marchó sin responderme.
Tampoco debe tener muchas respuestas hoy, cumpliendo los cien años de edad, si se le pregunta por qué apoyó estos últimos años a Putin, con quien se reunió más de 30 veces. Y por qué elogió siempre como a un líder pragmático a ese sombrío personaje que ha puesto a la humanidad al borde de una hoguera nuclear.
Publicado en Diario LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/530282-Mi-encuentro-con-Henry-Kissinger.note.asp
sábado, mayo 27, 2023
Henry Kissinger.
Henry Kissinger cuyo verdadero nombre es Abraham ben Elazar,
nació el 27 de mayo de 1923 en la localidad alemana de Fürth (Baviera). Es un
político judío considerado por muchos uno de los cerebros del Nuevo Orden
Mundial. Se le sindica también como uno de los más grandes instigadores del
lobby judío internacional y de la política exterior de los Estados Unidos en la
segunda mitad del siglo XX.
Vida.
Nació como Heinz Alfred Kissinger en Alemania. En 1938,
emigró a los Estados Unidos con su familia teniendo sólo 15 años de edad. Cinco
años más tarde adoptaría la nacionalidad americana. En 1947 obtuvo una beca del
Fondo Rockefeller merced a la cual cursó estudios y se graduó en Ciencias
Políticas en la Universidad de Harvard, reputado Centro Fabiano del
Establishment en el que posteriormente desempeñaría varios cargos docentes y
directivos. En los años cincuenta trabajó al lado de Rockefeller y poco después
entró en el Pentágono. Su participación en la vida pública estadounidense
comenzó a principios de los años sesenta, desempeñando desde entonces e
ininterrumpidamente a lo largo del mandato de cuatro presidentes
norteamericanos diversos cometidos políticos de alto nivel. Fue asesor de la
Oficina de Coordinación Gubernamental, del Consejo Nacional de Seguridad, de la
Agencia de Control de Armamento y del Departamento de Estado, todo ello durante
las administraciones Kennedy y Johnson, hasta que en 1969 Richard Nixon le
nombró su consejero personal, empleo que simultaneó con la presidencia del
Consejo Nacional de Seguridad. Cuatro años después fue designado por Nixon
Secretario de Estado, cargo en el que sería ratificado por el siguiente
inquilino de la Casa Blanca, Gerald Ford.
En 1973 fue Secretario de Estado y participó en las
negociaciones de paz con Vietnam. Recibió el Premio Nobel de la Paz de ese año
junto al representante norvietnamita Le Duc Tho por los acuerdos alcanzados
para poner fin a dicha guerra. Dado que la guerra se prolongaba a pesar de los
acuerdos de paz, Led Duc Tho renunció al millonario premio, aunque Henry
Kissinger prefirió conservar el dinero. Con Jimmy Carter se retiró del
gobierno.
Luego de esto ha participado intensamente en la configuración
del Nuevo Orden Mundial.
Lobbista de Profesión.
Experto como Brzezinski, en política internacional y en
asuntos soviéticos, Kissinger no tardó en concitar el interés del Consejo de
Relaciones Exteriores, que ya en 1955 le encomendó la dirección de una
investigación para el análisis de las posibles respuestas a la amenaza
soviética. Este poderoso club, a cuya presidencia accedería Kissinger años
después, fue una de sus catapultas políticas. La Fundación Rockefeller Brothers
habría de ser la otra. En efecto, la dirección del Programa Especial de
Estudios de dicha entidad, que le fuera confiada en 1956, no constituyó más que
el primer episodio de una estrecha e ininterrumpida colaboración entre Henry
Kissinger y el clan Rockefeller. Desde finales de los años cincuenta, Kissinger
se convirtió en el principal asesor de las campañas políticas de Nelson
Rockefeller, puesto que ocuparía hasta el momento mismo en que ambos se
incorporaron a la Administración Ford, el primero como Secretario de Estado y el
segundo en calidad de Vicepresidente de los Estados Unidos. Paralelamente a
todo ello discurrieron las actividades compartidas por Kissinger y David
Rockefeller en el Consejo de Relaciones Exteriores, colaboración que se
estrecharía todavía más cuando el plutócrata fichó al tecnócrata para la
Comisión Trilateral.
Política Internacional.
En materia de política internacional y en asuntos soviéticos
Kissinger desarrolló actividades extraordinariamente ambigüas y
controversiales. En la casi totalidad de los casos aplicó una curiosa política
de distensión que provocó la perplejidad de los más diversos círculos del
poder, realizando nombramientos, desde su puesto como secretario personal de
Nixon, que incluían a varios personajes conocidos por su filiación pro-marxista,
como sería el caso de Helmuth Sonnenfeld, James Sutterlin, Boris Closson,
William Hall y Arnold Wiesner.
La perplejidad de los primeros momentos acabó dando paso a
la sospecha abierta, que terminaría concretándose en una serie de informes,
tanto privados como oficiales, que iban a desvelar con pruebas contundentes el
origen de tan extraños hechos.
El primero de estos informes fue elaborado por Frank Capell,
experto en cuestiones de espionaje y analista de varias revistas políticas
estadounidenses, una de las cuales, The Herald of Freedom, lo publicó
íntegramente en octubre de 1971. Dicho informe fue posteriormente leído en el
Congreso por el diputado John Rarick, y recogido en el tomo 117 de los Informes
Oficiales de Sesiones del Congreso de 28-10-71. Con arreglo al mismo, las
relaciones de Henry Kissinger con varios de sus colaboradores y subordinados en
el Consejo Nacional de Seguridad y en el Departamento de Estado se remontaban
al período 1943-1946, durante el cual Kissinger permaneció en Alemania como
integrante de las fuerzas de ocupación norteamericanas, que le nombraron, pese
a su escasa graduación militar (sargento), administrador de la ciudad de
Bensheim. Fue en ese período cuando Kissinger entró en contacto con sus
correligionarios Helmuth Sonnenfeld, Gunter Guillaume, agente de los servicios
secretos de la Alemania del Este y más tarde secretario de Willy Brandt, y Egon
Bahr, colaborador de la inteligencia soviética y futuro artífice de la
Ostpolitik. Todos ellos se integrarían en una célula de espionaje en favor de
la URSS, en la que el sargento Kissinger operaba bajo el seudónimo de Bor.
Tales imputaciones, que la Administración norteamericana se
limitó a negar sin más, fueron posteriormente confirmadas por dos ex-oficiales
del KGB, Golitsin y Goleniewski, así como por un completo dossier elaborado por
un equipo de agentes de la CIA, en el que se revelaban todos los lazos
existentes entre Kissinger y la Inteligencia soviética. El contenido de dicho
dossier, archivado en su día por Stansfield Turner, director de la Agencia
norteamericana y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, ha visto la luz
recientemente gracias a un trabajo publicado por tres expertos en asuntos de
espionaje, William Corson y los esposos John y Susan Trenton ("Four
american Spies, the wives they left behind and the KGB's crippling of American
Intelligence").
Kissinger y el Sionismo.
Pese al controversial contenido de los informes mencionados
nada de esto empañó la carrera política de Henry Kissinger, que sólo se vio
momentáneamente truncada cuando la Suprema Corte Rabínica de Estados Unidos
decretó en 1976 su excomunión, a raíz de las maniobras desplegadas por el
entonces Secretario de Estado para maquillar las conquistas de Israel durante
la Guerra del Yon Kippur. Un conflicto a cuyo desencadenamiento
"preventivo" no fue ajeno el propio Kissinger, y que reportó a las
arcas de sus patrocinadores, los Rockefeller, y a las multinacionales
petrolíferas en general, enormes beneficios.
Con todo, el ostracismo de Kissinger, aunque severo mientras
pesó sobre él la excomunión, se iba a prolongar durante poco tiempo, ya que la
Corte Rabínica no tardaría en rehabilitarle en atención a las nuevas
contribuciones del penado a la causa sionista. La doctrina sugerida por Kissinger,
consistente en la fragmentación del Líbano en varios compartimentos
político-confesionales como la mejor fórmula para garantizar la seguridad de
Israel, se resumiría en su célebre sentencia: "Si queréis la paz en
Oriente Medio, entregad el Líbano a Siria".
Kissinger en el Presente.
Kissinger con 98 años de edad, durante un meeting en 2022.
Desde que abandonara la política activa, al menos de forma
oficial, la actividad de Kissinger se ha desplegado a través de sus continuos
desplazamientos de un extremo a otro del planeta, como comisionado y embajador
de proyectos e intereses equivalentes a los que ya representó en su época
anterior. Tal actividad no se reduce al terreno de lo político, aunque
frecuentemente ejerza labores de emisario especial de la Administración
estadounidense, sino que, de acuerdo con su posición en la Comisión Trilateral,
se desarrolla fundamentalmente en el ámbito económico, que es el esencial y el
que determina el curso de todos los demás.
Ése es el terreno en el que se desenvuelve actualmente Henry
Kissinger, a quien la Alta Finanza suele encomendar diversos asuntos
relacionados con la deuda pública, asuntos que el eficiente tecnócrata solventa
sin estridencias públicas y con pingües beneficios para sus arcas a través de
su compañía de consultores Kissinger Associates, cuyos clientes son,
lógicamente, los Estados deudores y las multinacionales acreedoras.
Entre 2014 y 2017, Kissinger integró la junta de Theranos, una empresa tecnológica del sector de la salud que desarrolló un test rápido fraudulento con el que supuestamente podían detectarse enfermedades graves como el cáncer. La empresa alcanzó una valoración de $10 mil millones en su apogeo, entre 2013 y 2014. En enero de 2022, su directora ejecutiva Elizabeth Holmes, fue declarada culpable de defraudar a los inversores y enfrenta a una pena de hasta 20 años de prisión. El propio Kissinger fue usado para convencer a potenciales inversores que terminaron siendo estafados. Uno de los ellos fue su propio abogado que invirtió 6 millones de dólares en la compañía[1].
Referencias
Attorney for Henry Kissinger tells jurors he
invested $6 million in Theranos after meeting Elizabeth Holmes.
PUBLICADO
EN METAPEDIA.
Texto e imagen: METAPEDIA.
https://es.metapedia.org/wiki/Henry_Kissinger
Henry Kissinger cumple 100 años: el controvertido Nobel de la Paz que apoyó dictaduras de América del sur.
Henry Alfred Kissinger, registrado al nacer como Heinz
Alfred Kissinger (Fürth, Baviera, 27 de mayo de 1923) hoy cumple 100 años.
Nació en el seno de una familia de judíos alemanes que emigró a Estados Unidos, en 1938,
escapando del régimen nazi. Cinco años más tarde adoptaría la nacionalidad
americana.
Kissinger llega a los cien años de vida visto como un nombre
clave de la realpolitik del último medio siglo.
Una de las figuras más emblemáticas y controvertidas de la
Guerra Fría vuelve al primer plano en la política global casi 40 años después
de dejar un cargo oficial al cumplir 100 años.
Deseoso de tener una mayor influencia en la política
estadounidense, Kissinger fue partidario y asesor de Nelson Rockefeller,
gobernador de Nueva York.
Tuvo una gran
influencia sobre la política internacional, no solo de Estados Unidos con
respecto a los demás países, sino también sobre otras naciones. Desempeñando
este papel preponderante en la política exterior de Estados Unidos entre 1969 y
1977.
Sus críticos lo atacan por estar vinculado a varios
regímenes autoritarios latinoamericanos, tales como la dictadura militar
chilena de Augusto Pinochet "Nosotros no lo hicimos. Es decir, los
ayudamos". "Queremos ayudar, no debilitarlo. Usted hizo un gran
servicio a Occidente al derrocar a Allende", le señaló Kissinger a Augusto
Pinochet.
Durante la dictadura
del mal llamado Proceso de Reorganización Nacional de Argentina, con sus amistades con José Alfredo Martínez de
Hoz y Amalia de Fortabat.
“Una frase de Kissinger al primer canciller argentino de la
última dictadura, el almirante César Augusto Guzzetti, durante una reunión el
10 de junio de 1976 en Santiago, Chile, quedó para la posteridad: “Si hay cosas
que tienen que hacerse, tienen que hacerlo rápido. Pero deberían volver
rápidamente a los procedimientos normales”. “La frase de Kissinger se encuentra
en una compilación de documentos, desclasificados por el gobierno de Estados
Unidos, que fue realizada por el Archivo de Seguridad Nacional con motivo del
natalicio de Kissinger para “contribuir a una evaluación equilibrada y más
completa” de su legado”(Diario La Nación, 26/05/2023).
Invitado personal de Jorge Videla a la Copa Mundial de
Fútbol de 1978 en Argentina, luego de concluida su gestión como secretario de
Estado.
También el Plan Cóndor que fue la coordinación de
operaciones entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de
América del Sur —Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia— y con
el apoyo la CIA de los EE. UU.
En Metapedia dicen que Henry Kissinger cuyo verdadero nombre
es Abraham ben Elazar. También manifiestan “político judío considerado por
muchos uno de los cerebros del Nuevo Orden Mundial. Se le sindica también como
uno de los más grandes instigadores del lobby judío internacional y de la
política exterior de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.”
Conserva desde sus oficinas en Nueva York y su consultora
Kissinger Associates un aura de prestigio entre la élite de Washington y del
extranjero.
lunes, octubre 17, 2022
El 17 de octubre y una nueva Edad de la historia.
El ciclo de la Edad Contemporánea
Por Alcira Argumedo.
Si se permiten hipótesis audaces, sería posible afirmar que estamos ante el cierre de la Edad Contemporánea y el comienzo de una nueva Edad histórica. Tiempos en los que es posible señalar, en grandes rasgos, similitudes y profundas diferencias entre los procesos históricos que dieron inicio a ese ciclo y el nuevo ciclo que, para nosotros, comienza en nuestros tiempos.
La historia oficial de Occidente, reivindica como la fecha inicial de cierre de la Edad Moderna el 14 de Julio de 1789, con la toma de la Bastilla y el comienzo del Revolución Francesa. Una revolución que plantea nuevos valores de construcción política y socio-económica y la reivindicación de protagonistas sociales hasta entonces considerados seres inferiores por las aristocracias de sangre con sus monarquías absolutas. Una década antes, el 4 de julio de 1776, los colonos de América del Norte habían triunfado sobre los ejércitos de Inglaterra y declaraban su independencia. Se instaura a partir de entonces un gobierno provisional conformado por una federación de Estados; en 1787 se reúne la Convención de Filadelfia para promulgar la primera Constitución de los Estados Unidos de América y en 1789 George Washington es elegido primer presidente de los Estados Unidos.
Un rasgo común de estos dos acontecimientos será, sin embargo, el carácter restrictivo de los valores que promueven los nuevos protagonistas de la historia: la Libertad, Igualdad y Fraternidad se restringen a los europeos y eventualmente a los americanos blancos. Los revolucionarios franceses no conciben que los esclavos negros de su colonia de Haití tengan los mismos derechos. Por su parte, los revolucionarios de América del Norte reafirman la esclavitud de los negros y la necesidad de eliminar a los indígenas originarios que ocupaban valiosos territorios.
En contraste, en los procesos de independencia de América Latina a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, se formulan las ideas humanistas más avanzadas del mundo, con el reconocimiento del carácter integralmente humano de todos los seres humanos y su derecho a ser considerados ciudadanos plenos. Luego de derrotar a los ejércitos enviados por Napoleón, en enero de 1804 los antiguos esclavos crean en Haití la primera República independiente de América Latina: una democracia integral e igualitaria, obviamente sin esclavitud, con redistribución de las tierras y reconocimiento del papel de las mujeres como jefas guerreras e integrantes del nuevo gobierno. A partir de 1808, el presidente haitiano Alexander Pétion tendrá un papel decisivo en la independencia de la Gran Colombia por su apoyo a Simón Bolívar, quien lo considera «el verdadero libertador de América».
A su vez, sin tener contactos entre sí, en 1810 Hidalgo y Morelos en México; Bolívar y Simón Rodríguez en la Gran Colombia; San Martín y Artigas en el Río de la Plata; proclaman la abolición de la esclavitud y la servidumbre indígena y el reconocimiento como ciudadanos plenos de esas castas consideradas inferiores de negros, mulatos, indios y mestizos. Mientras Hidalgo y Morelos declaraban «somos todos americanos», en la Constitución proclamada por Artigas en 1815, se eliminan la esclavitud y la servidumbre, se establece que «la tierra es para quien la trabaja» y se garantiza su participación como ciudadanos de las nuevas democracias.
En contraste, Rivadavia afirmará años después, que en la democracia solamente debía participar «la parte sana y decente de la población». Cabe mencionar que en Estados Unidos la esclavitud se abolió en 1865; pero los afroamericanos recién fueron reconocidos como ciudadanos en 1965, 150 años más tarde: hasta entonces, ni ellos ni los perros podían entrar a determinados locales; no se los aceptaba en numerosos colegios o universidades y sufrían -sufren- represión y un sistemático desprecio.
Al igual que los protagonistas de la Revolución Francesa, los líderes de esta primera etapa de la Independencia y sus ideas de avanzada fueron derrotados. Hidalgo y Morelos mueren fusilados; San Martín y Artigas deben exiliarse; Bolívar muere poco antes de partir para su exilio. Haití será hostigado por las potencias occidentales -Francia, Inglaterra, Estados Unidos- que no podían permitir ese ejemplo demasiado peligroso. Al recorrer esas tierras y ese mar, Cristóbal Colón afirmaba en su libro de bitácora, estar seguro de que había llegado al Paraíso Terrenal; las potencias las transformaron en un infierno.
La derrota de Napoleón en 1815 y la restauración conservadora de la Santa Alianza en Europa, alimentaron la euforia del antiguo régimen. Se afirmó por entonces que la verdad de la historia eran las aristocracias de sangre y las monarquías absolutas; mientras los ideales proclamados por la Revolución Francesa, que anunciaban un nuevo tiempo histórico, fueron solamente un equívoco de la historia.
Pasadas una décadas, las turbulencias sociales de 1848-1852 en Europa serán los primeros anuncios del fin del Antiguo Régimen. Con avances y retrocesos, incluyendo el comienzo de la expansión colonial francesa con la conquista de Argelia, donde fueron deportados los obreros rebeldes de las barricadas de París -una represión denunciada por Marx en «La lucha de clases en Francia», sin considerar que allí se convirtieron en los brutales colonos pieds noires- hacia 1870 la Tercera República marcará el fin de la restauración conservadora. Se confirma entonces que las monarquías absolutas y las aristocracias de sangre conformaban regímenes anacrónicos, profundamente injustos y destinados a ser superados por el devenir de la historia; y que los valores de la Revolución Francesa no eran un equívoco, sino el anuncio de una nueva edad histórica: la Edad Contemporánea, que ahora comienza a cerrarse.
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La Revolución del Tercer Mundo.
Un dato no menor es que la Tercera República de 1870 coincide con la Paz Armada, que daría inicio a una nueva etapa de expansión imperial de las potencias occidentales. Al respecto, es preciso recordar que la consolidación de las repúblicas democráticas o las monarquías constitucionales que proclamaban libertad e igualdad, de ninguna manera consideraban legítimo extender estos valores a los cientos de millones de chinos; hindúes; vietnamitas; indonesios; árabes; africanos; indígenas, negros y mestizos o mulatos pobres; que por entonces conformaban el 80% de la población del mundo en las áreas periféricas de Asia, África, Medio Oriente y América Latina, sometidas a dominios coloniales o neocoloniales.
El racismo característico de la cultura occidental dominante -la cultura de las clases dominantes del Occidente central- tiene raíces ancestrales que se remontan por milenios; y a partir del siglo XIII, cuando se inicia el período de apertura, después de ocho siglos de oscuridad, descubren en las bibliotecas de Córdoba y Sevilla, gracias al filósofo árabe Averroes (1126-1198) y al judío Maimónides (1135-1204), que existía alguien que se llamaba Aristóteles. Además de otros aportes al despliegue de la Filosofía en Europa desde entonces, tomaron del griego la idea de «siervos por naturaleza»; la existencia de seres humanos superiores e inferiores y la ventaja que para ambos tiene la relación amo-esclavo. Tomaron además la consigna de Civilización y Barbarie que, junto a la convicción que su cultura era la cultura universal por excelencia, les otorgarían las bases de legitimación de sus posteriores políticas de dominación colonial de los pueblos periféricos a partir de los siglos XV y XVI.
La Revolución del Tercer Mundo, que se despliega entre el fin de la Segunda Guerra y comienzos de la década de 1970, va a estar protagonizada por esos Condenados de la Tierra; por ese 80% de la población del mundo que durante siglos, con diferencias según las regiones, estuvieran sometidos a dominios coloniales o neocoloniales por parte de las potencias occidentales y desde fines del siglo XIX por Japón en áreas asiáticas. Una revolución que, por la magnitud de la población comprometida y el movimiento intelectual que la acompañara, puede ser considerada aún más importante que la Revolución Francesa.
Al finalizar la Segunda Guerra, se producen cambios significativos en las relaciones de poder del escenario internacional. En el marco de un esquema bipolar hegemonizado respectivamente por Estados Unidos y la Unión Soviética -los verdaderos triunfadores del conflicto- se irán desintegrando los imperios coloniales de Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica y Japón, mientras crecen las rebeliones en Asia, África y América Latina.
En ese contexto, la movilización popular del 17 de octubre de 1945, protagonizada por «el subsuelo de la Patria», por los «Condenados de la Tierra», marcará el primer triunfo de la Revolución del Tercer Mundo. Entre otros y en grandes rasgos, Gandhi alcanza la independencia de la India en 1947; Ho Chi Mihn vence a los franceses en Indochina-Vietnam y Sukarno a los holandeses en Indonesia en 1948; Mao Tsé Tung proclama «China se ha puesto de pie» en 1949. Nasser llega al poder en Egipto, Mossadeq en Irán y la revolución nacionalista boliviana en 1952. En 1959 triunfa Fidel Castro en Cuba y se aceleran los procesos de descolonización del África Subsahariana, liderados entre otros por Patrice Lumumba en Congo, Kwane N´Krumah en Ghana, Mandela en Sudáfrica, Jomo Kennyata en Kenya, Leopold Senghor en Senegal- y en 1962 triunfa la Revolución de Argelia. Procesos que influyen en los países centrales de Occidente, con las movilizaciones juveniles en Europa o el movimiento negro y las resistencias a la guerra de Vietnam en Estados Unidos.
Con avances y retrocesos, triunfos y derrotas, golpes de Estado y asesinatos o exilios de sus líderes, esta revolución conmociona al mundo y va a afectar núcleos decisivos del poder de las potencias occidentales, en especial con la nacionalización de los yacimientos de petróleo y la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo-OPEP. Los países centrales de Occidente pierden así el control de este recurso estratégico y se debilitan ante la URSS, que es productora y exportadora de hidrocarburos. En distintas experiencias de las periferias, se promueve la nacionalización de la producción minera, del sector financiero, de las industrias existentes, de los transportes y otros servicios, desplazando a los capitales coloniales que hasta entonces los explotaban.
En este contexto, se alimenta una paradoja del movimiento peronista nacido ese 17 de octubre. El general Perón ha definido la Tercera Posición, que en el campo internacional propugna la independencia soberana ante los dos bloques de poder y en lo nacional propone la construcción de una democracia social, distante tanto del liberalismo económico dominante hasta entonces, como del colectivismo autoritario de la URSS de Stalin. En octubre de 1945, a pocos meses de la Conferencia de Yalta, no se había declarado aún la Guerra Fría entre los bloques y el único tercero en discordia era el derrotado nazi-fascismo.
Winston Churchill había iniciado la denuncia de Perón como nazi-fascista, furioso por las políticas de ese Secretario de Trabajo, que desde 1943 decretaba aumento de salarios, aguinaldos, vacaciones pagas y otros beneficios a los trabajadores, afectando los ingresos de su inversiones en bancos, frigoríficos, puertos, trenes y otros rubros, que poco después serían nacionalizados. A su vez, el Partido Comunista, al igual que el Socialista, sufrían un duro drenaje de cuadros obreros que comenzaban a seguir al Coronel.
Sensibilizados por los alcances de ese proceso, tanto los grandes aparatos de prensa de Occidente, como los de la URSS y el Partido Comunista, lanzaron una sistemática campaña denunciando a Perón como un vástago del nazi-fascismo. Campaña que tendrá como resultante una dura descalificación del movimiento en varios países del mundo, incluso latinoamericanos. Por el contrario, líderes y militantes del Tercer Mundo -con una capacidad de difusión significativamente más pobre- tomarán a Perón y al peronismo como una valiosa referencia para sus propios procesos. Entre otros, en América Latina, el Partido Ortodoxo de Cuba, donde militaba el joven Fidel Castro; el movimiento nacionalista de Arévalo en Guatemala; Jorge Eliezer Gaitán de la izquierda del Partido Liberal de Colombia; los líderes y gran parte de las bases del MNR boliviano. También Mosadeq en Irán; Nasser en Egipto; Ben Bella en Argelia; Lumumba y Kwane N´krumah en África, o Enver Hoxha en Albania.
Líderes que lo consideran una referencia y precursor del Movimiento de Países No Alineados, con sus inicios en la Conferencia de Bandung en abril de 1955, meses antes de que los bombardeos a Plaza de Mayo iniciaran el golpe de Estado que lo derroca. No obstante, continuará siendo una referencia para muchos de ellos desde su exilio; y en 1979 el Ayatolla Jomeini utilizará el método de dirigir la estrategia de la revolución islámica desde París, donde también estaba exiliado, enviando cassettes grabados a sus seguidores, como le enseñara su amigo que pocos años antes había regresado para morir en Argentina.
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La restauración conservadora iniciada en la década de 1970.
Ante el retroceso del poder de las naciones europeas y Estados Unidos en esas décadas, durante los gobiernos de Richard Nixon (1969-1974) y Gerald Ford (1974-1977), Henry Kissinger, el más lúcido y siniestro estratega de Estados Unidos, promueve una estrategia de restauración conservadora destinada a recomponer su hegemonía. La aceptación de la derrota y el retiro de las tropas de Vietnam, junto al viaje de Nixon a China, que había roto relaciones con la URSS en 1960, se combinan con el lanzamiento de una ola sincrónica de golpes militares dispuestos a ejercer una represión sin límites morales, imponiendo el terrorismo de Estado. Militares previamente adoctrinados en la Escuela de las Américas, que en pocos años lideran asaltos al poder en países menores de Asia, en África y en América Latina. Salvo China, la India, Cuba y otros gobiernos que mantienen alianzas con la URSS, en los tres continentes la Revolución del Tercer Mundo es devastada por procesos represivos.
La restauración conservadora será la condición para eliminar las experiencias socialistas o los modelos keynesianos de los «treinta años de oro» e instaurar políticas neoliberales con predominio de los intereses del mercado. Siguiendo las directivas de los nuevos gurúes Friedrich von Hayek, Milton Friedman y sus Chicago Boys, la dictadura de Pinochet en Chile va a ser su prueba piloto; y años después se imponen con Margaret Thatcher en Inglaterra y Ronald Reagan en Estados Unidos. A partir de entonces, comienza a extenderse como una mancha de aceite por las áreas bajo su predominio; y se consolida tras la caída del Muro con la dinámica de la globalización neoliberal. Al igual que las monarquías absolutas y las aristocracias de sangre, proclaman que son la verdad de la historia; y esos valores y aspiraciones de los desheredados del Tercer Mundo, un lamentable equívoco histórico.
Argentina será un ejemplo más de la devastación neoliberal que se inicia con la dictadura militar y una deuda fraudulenta e ilegítima; y sigue con el saqueo las privatizaciones; el crecimiento del desempleo, la precarización laboral y los niveles de pobreza; la degradación del sistema de educación pública; el cierre de los canales de ascenso social por la educación y un trabajo digno. La destrucción de sus polos productivos -el polo ferroviario, el naviero el aeronáutico, el petrolero, el metalúrgico- sumados a la destrucción del sistema nacional de ferrocarriles y la flota mercante y fluvial. A ello se suma el pago de 540.000 millones de dólares por esa deuda fraudulenta; la pérdida de 420.000 millones en concepto de renta petrolera; y 200.000 millones más por pago de fletes al carecer de flota mercante.
En términos sociales, hasta 1976 Argentina era el país más igualitario de América, incluyendo a Estados Unidos, con un 6% de pobreza, un 3% de desempleo y más del 90% de los trabajadores en blanco y cubiertos por derechos sociales. Pasadas cuatro décadas, la pobreza ha crecido a más del 45%; el desempleo al 14% y si se suman los inactivos, supera largamente el 20%; mientras el 46% de los trabajadores están en negro, precarizados o desempleados. Del mismo modo, la globalización neoliberal ha generado en todo Occidente un crecimiento exponencial del desempleo y la pobreza y un crecimiento igualmente exponencial de la concentración y polarización de la riqueza. Una devastación neoliberal que no solamente ha golpeado a la Argentina: el 20% más rico del mundo concentra el 96% de la riqueza; y el 80% restante, uno 6.500 millones de habitantes, de los cuales 4.500 están en pobreza o indigencia, solamente cuenta con el 4%. Se crean así las condiciones para una crisis irreversible de sobreproducción por carencia de demanda.
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La crisis de la restauración conservadora en Occidente y una nueva edad de la historia.
La pandemia hizo estallar y agravó la crisis de las políticas socio-económicas y la globalización neoliberal en Occidente. En Inglaterra, en Francia, en Italia, en Alemania, la crisis se anunciaba con rasgos propios; Estados Unidos debió volcarse al proteccionismo; y en América Latina golpeaba a Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Una crisis económico-social y una pandemia que se profundizan por las amenazas del calentamiento global que, en palabras del Secretario General de la ONU, son aún más graves que la pandemia. De este modo, las crisis adquieren un carácter civilizatorio, en tanto demandan transformaciones en profundidad, que no pueden superarse con los patrones de la cultura occidental dominantes: para permanecer, deben eliminar a unos 4.500 millones de personas que consideran población descartable -no les sirven como mano de obra barata que reemplazan por robots, ni como consumidores por su pobreza e indigencia- mientras los intereses y las modalidades productivas dominantes, tienden a agravar dramáticamente el calentamiento global.
Si antes de cuatro o cinco décadas no se revierten la emisión de dióxido de carbono de los combustibles fósiles y la deforestación, múltiples informes científicos y de organismos internacionales advierten que la Tierra puede entrar en un proceso acelerado e irreversible de calentamiento, hasta llegar a 200ºC: es el fin de la vida en el planeta. Por su parte, esa población condenada de 4.500 millones de personas no va a aceptar dócilmente su genocidio. La única alternativa a una catástrofe humanitaria de gran magnitud, es construir nuevos modelos de sociedad y Estado de alta integración y bienestar social, con redistribución de la riqueza entre las grandes mayorías, equivalentes a aquéllos de 1945. En este contexto de transformaciones civilizatorias, la disputa hegemónica y el debilitamiento de Estados Unidos frente al bloque China-Rusia, nos advierte acerca de la conveniencia de plantear nuevamente una Tercera Posición.
Tal vez sea demasiado pretencioso; pero en términos históricos nadie puede dudar de que ese 17 de octubre de 1945, que protagonizaran reivindicando su dignidad y sus derechos, nuestras mayorías populares hasta entonces agobiadas y despreciadas, fue el punto de partida de la Revolución del Tercer Mundo. El inicio de un ciclo histórico que comienza a cerrarse, más allá de las turbulencias que necesariamente habrá que atravesar.
PUBLICADO EN GRANDES ALAMEDAS.





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