GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Hernán Pujato.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hernán Pujato.. Mostrar todas las entradas

viernes, diciembre 07, 2018

General Hernán Pujato, hacedor de la Antártida Argentina.

Por Gonzalo Torchio *
En términos generales, las problemáticas relacionadas a la Antártida no suelen ser muy consideradas por la sociedad argentina cuya conciencia territorial ha quedado ligada a la explotación de la tierra. Ello se explica, básicamente, por el pasado colonial español cuyo eje de desarrollo fue el Noroeste argentino, y por el encumbramiento del proyecto de país de la “Generación del Ochenta” donde nos enseñaron que “cultivar el suelo es servir a la Patria”. Hubo, sin embargo, notables intentos de integrar a la Nación las “fronteras periféricas”, es decir, aquellos espacios territoriales marginados y de escaso desarrollo socioeconómico sobre el que se ejerce una soberanía deficitaria. En este sentido, la Antártida, la Patagonia, las islas del Atlántico Sur y el mar Argentino conforman un bloque geopolítico que merece un abordaje en conjunto para su correcta vertebración con el resto del país.
Bajo estas consideraciones, rememorar la obra del general de brigada Hernán Pujato en el contexto de la Política Antártica del gobierno peronista (1946-1955) no solo implica un necesario homenaje a este militar patriota olvidado, sino también una contribución a revalorizar en estos momentos de degradación nacional las riquezas del pensamiento estratégico argentino al que es imprescindible volver constantemente.
Hagamos una breve introducción histórica para comprender mejor la obra de Pujato. Hasta el último cuarto del siglo XIX los territorios australes no eran tenidos en cuenta por la dirigencia política. Terminadas las guerras civiles prevaleció la idea de Sarmiento que afirmaba que “el mal que aqueja la Argentina es su extensión”. Para la oligarquía portuaria agroexportadora el país se reducía al Río de la Plata y su “hinterland” pampeano. Esta concepción cambió con la irrupción de Julio Argentino Roca en la vida política nacional. A partir de allí comenzó un proceso de incorporación de las oligarquías provinciales al Estado que pasó a ser Nacional en sentido pleno. Se inició, también, la extensión de las fronteras nacionales hacia el sur mediante la ocupación de la Patagonia, la apertura hacia el Mar Argentino y el desembarco definitivo en la Antártida en los primeros años del siglo XX.
En efecto, en 1904, durante el segundo gobierno de Roca se realizó la primera ocupación antártica al adquirir un observatorio meteorológico en las Islas Orcadas del Sur. La misma constituyó el primer asentamiento permanente en el continente antártico y el único por casi cuarenta años. Sin embargo, según el relato del historiador Pablo Fontana en su libro La Pugna Antártica, a fines de los años 30 se desataron fuertes conflictos internacionales por la posesión de la Antártida al valorizarse su potencial en recursos naturales y su ubicación geoestratégica para la conexión interoceánica. Aquellas disputas obligaron al país a iniciar una agresiva política hacia el continente blanco para fortalecer la presencia nacional.
En efecto, entre 1942 y 1943, durante la presidencia de Ramón Castillo, se realizaron dos expediciones navales sobre la costa oeste de la península donde se efectuaron diversos actos de soberanía. La respuesta británica fue la denominada Operación Tabarín que consistió en un despliegue militar en plena guerra mundial entre 1943 y 1945, donde instalaron varias bases permanentes en la península. La contraofensiva argentina tuvo lugar durante el gobierno justicialista y tuvo en Hernán Pujato uno de sus máximos protagonistas.
¿Quién fue Hernán Pujato?
Pujato nació el 5 de junio de 1904 en Diamante, Entre Ríos, en el seno de una familia tradicional del lugar. En 1922 ingresó al Colegio Militar de la Nación, egresando del mismo como subteniente de infantería el 24 de julio de 1924. Difícil es comprender la obra antártica de Pujato si primero no hacemos un breve repaso por los principales destinos que lo ha perfilado a convertirse en uno de los pioneros de la soberanía argentina en la Antártida.
Entre 1927 y 1933 prestó servicios en el Regimiento 16 de Infantería “Cazadores de Los Andes”, en Mendoza, cuyo comandante era el por aquel entonces Tte. Cnel. Edelmiro Farrell, quien será Presidente del gobierno surgido de la denominada Revolución del 4 de Julio. Allí Pujato se entrenó como montanista, escalador y esquiador militar, habilidades que serán fundamentales para sus hazañas en la Antártida.
Siendo teniente primero, en 1935 ingresó a la Escuela Superior de Guerra para realizar el Curso de Oficial de Estado Mayor de donde egresó en 1938. Es probable que en esta instancia haya conocido a Perón quien entre 1931 y 1935 fuera un destacado y reconocido profesor de Historia Militar en la institución. En junio de 1943, pocos días después del golpe de Estado, fue enviado a prestar servicios a la Secretaría del Ministerio de Guerra. El ministro era Farrell y el Jefe de la Secretaría el Cnel. Perón. En octubre del mismo año Perón pasó al Departamento Nacional del Trabajo y, en marzo de 1944 Pujato fue derivado a otro destino.
En julio de aquel año fue destinado al Comando de la Agrupación Patagonia en lo que en aquel momento fue la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia. La Agrupación Patagonia había sido creada durante el gobierno de Castillo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial para reforzar la presencia militar en un territorio despoblado, desprotegido, rico en recursos naturales, y susceptible de ser ocupado. Según relata el historiador militar Adolfo Quevedo Paiva, fue allí que Pujato “pensó en la necesidad que tenía el país de conocer a fondo el Territorio Antártico Argentino en la parte continental estableciendo Bases operativas, con personal entrenado y medios apropiados –terrestres y aéreas- para incursionar en todo lo largo y ancho del amplio sector polar argentino”. Recordemos que por estos años los intereses argentinos y británicos comenzaron a chocar duramente en la Antártida.
Entre 1947 y 1948, ya proclamado Perón Presidente la República, Pujato fue destinado como agregado militar en la Embajada argentina en Bolivia. Fue allí que, en ocasión de una visita oficial del líder justicialista al país vecino Pujato le presentó su plan para afirmar los derechos argentinos en la Antártida. Ese plan sería concretado pocos años después.
La Política Antártica de gobierno de Perón y la obra de Pujato
En 1946, la Comisión Nacional del Antártico, creada en 1940, diseñó un plan avanzar sobre la península sobre su costado oeste. Un año después se dio inicio a las denominadas Campañas Antárticas de Verano para su cumplimiento. Las mismas se orientaron a ocupar posiciones permanentes en el territorio, realizar reconocimientos geográficos e investigaciones científicas. Durante el gobierno peronista se instalaron seis Destacamentos Navales y tres Bases del Ejércitos, estas últimas, como veremos, planificadas por Pujato.
Varios episodios conflictivos con el Reino Unido hubieron durante la década peronista: intercambio de notas de protesta, amenazas y demostraciones de fuerza. Se desarrolló una política de entendimiento con Chile en donde ambas naciones se reconocieron como las únicas con derecho sobre la porción de la Antártida a la que denominaron “Antártida Sudamericana”.
En 1951 comenzó a diseñarse planes para llevar a cabo exploraciones al Mar de Weddell y lograr la penetración territorial del continente antártico. Buena parte de estos planes coincidieron con aquel que Pujato le presentó a Perón en Bolivia el cual consistió básicamente en cinco puntos: 1) Realizar expediciones para instalar al sur del Círculo Polar Antártico bases operativas. 2) Crear un órgano centralizador de la actividad científica en la Antártida. 3) Adquirir un buque rompehielos. 4) Llegar al Polo Sur por vía terrestre. 5) Construir un poblado en Sector Antártico Argentino.
En efecto, Pujato tenía como idea llevar al Ejército a la Antártida para penetrarla territorialmente ya que hasta aquel momento la presencia argentina era monopolizada por la Armada y se limitaba a las islas y costas. Organizó, de esta manera, la “Primera Expedición Científica a la Antártida Continental Argentina” que se desarrolló entre febrero de 1951 y abril de 1952. Allí fundó en la bahía Margarita la Base Gral. San Martín el 21 de marzo de 1951. A su regreso, los expedicionarios fueron homenajeados con la Orden de la Medalla Peronista.
El 17 de abril de 1951 se creó el Instituto Antártico Argentino, nombrándoselo Director al propio Pujato. Desempeñándose en estas funciones, el oficial entrerriano convocó a fines de 1952 a Jorge Edgard Leal para crear la Base Esperanza al norte de la península Antártica. La Base fue fundada el 17 de diciembre de 1952 con la idea de convertirla en un poblado.
El plan de Pujato contemplaba instalar una tercera base al sur del Mar de Weddell, con la intención de alcanzar el Polo Sur, para lo cual era necesario contar con un buque rompehielos. Ante las dificultades de conseguir uno, Pujato negoció personalmente con astilleros alemanes su construcción. Nuestro primer rompehielos fue entregado al país en diciembre de 1954 y se lo denominó General San Martín.
En ese mismo mes Pujato fue designado jefe de una nueva expedición al sur Mar de Weddell para instalar la mencionada base. En efecto, el 18 de enero de 1955 se fundó la Base Gral. Belgrano en la Barrera de hielos Filchner. Este hecho fue histórico ya que era la primera vez que la humanidad alcanzaba estas latitudes. Por las dificultades de acceso a la zona, debieron pasar dos años en la Base. Allí se realizaron variados vuelos de reconocimiento geográfico con vistas a explorar caminos hacia el Polo Sur. Realizaron también múltiples descubrimientos geográficos a los que se les identificó con diversos nombres.
Sin embargo, los planes de Pujato comenzaron verse frustrados a partir del golpe de Estado de septiembre de 1955. Aunque nunca abandonó su tarea profesional y nunca se vinculó a la política, el revanchismo de los golpistas recayó sobre su figura por el solo hecho de haber recibido el apoyo de Perón.
Estando en la Antártida fue removido de su cargo en el Instituto Antártico Argentino. Los golpistas archivaron sin difundir los aportes científicos y los descubrimientos geográficos realizados, con perjuicio para el interés nacional ya que terminó imponiéndose internacionalmente la toponimia británica, habiendo sido estos “descubrimientos” posteriores a los del entrerriano. Se retrasó, además, el proyecto de poblamiento antártico. El desmerecimiento y la falta de apoyo llevaron a Pujato pedir el retiro y, a su regreso de la expedición en febrero de 1957, se sometió a un “exilio voluntario” y marchó al exterior.
Pujato regresó al país en 1975 y allí comenzaron los merecidos reconocimientos y condecoraciones oficiales. Pudo ver completado su programa: Leal alcanzó el Polo Sur por tierra en 1965 y en 1977 se habilitó la radicación de familias en la Base Esperanza, aunque otro hubiese sido el cantar si se hubiese concretado antes de la firma del Tratado Antártico en 1959. En 1982, con 78 años de edad, en ocasión del conflicto en Malvinas se ofreció para estrellarse con un avión sobre algún objetivo británico. Finalmente, Pujato murió el 7 de diciembre de 2003 y sus restos descansan en la Base San Martín.
El general Jorge Leal, quien fuera el relevo de Pujato como jefe de la Base Gral. Belgrano en 1957 afirmó tiempo después: “jamás podré olvidar cuando me hizo entrega formal de la base. Las dos dotaciones formadas frente a una barrera de hielo de 500 kilómetros de frente por 500 de profundidad. Allí estaba Belgrano I. Me dijo, nos dijo: ‘Yo no pude llegar al polo, ustedes tienen que llegar’. Fue la última orden que yo recibí de mi general. La cumplimos”.
* Sociólogo.

domingo, abril 29, 2018

HISTORIA DE UN ARGENTINO QUE PUGNÓ POR UNA ARGENTINA GRANDE: Hernán Pujato.-

HISTORIA DE UN ARGENTINO QUE PUGNÓ POR UNA ARGENTINA GRANDE.
Hernán Pujato (Diamante, 5 de junio de 1904 - Buenos Aires, 7 de septiembre de 2003) fue un militar, diplomático y explorador argentino que fundó las primeras bases antárticas del país, así como el Instituto Antártico Argentino.
En 1949 el General Pujato, entonces coronel, presentó al presidente Juan Domingo Perón un detallado plan de acción que incluía la instalación de bases científicas y poblacionales en la Antártida, así como la creación de un instituto científico a efectos de investigación. El interés oficial en el proyecto llevó a que se lo destinara a Estados Unidos y Groenlandia a fin de adquirir los conocimientos técnicos necesarios para la supervivencia en latitudes extremas. La Armada nacional no estaba en condiciones técnicas de realizar la logística necesaria para tamaña acción, razón por la cual debió recurrirse al empresariado privado que colaboró en todo lo atinente a traslado y carga.
Las labores de preparación concluyeron en 1951, y el 12 de febrero de ese año el transporte patagónico Santa Micaela, comandado por el capitán Santiago Farrell, zarpó con el material necesario para construir una instalación permanente en el territorio antártico. La Primera Expedición Científica a la Antártida Continental Argentina erigió el 21 de marzo la base San Martín, en la bahía Margarita, el primer asentamiento humano al sur del círculo polar antártico y la primera base científica argentina en el territorio continental antártico. A partir de la base, equipos en trineo recorrieron la zona, recabando información geográfica. En estas misiones relevaron unos 105.000 km. cuadrados, bautizando con nombres argentinos los accidentes geográficos cartografiados
El 29 de marzo se iniciaron las comunicaciones aéreas entre la base San Martín y el destacamento naval Melchior, y en diciembre se demostró la posibilidad de conectarlas directamente con el continente, gracias al vuelo de un hidroavión partido de Río Gallegos que lanzó sobre la base útiles y correo.
Ese mismo año, Pujato fue nombrado general de brigada y titular del recientemente creado Instituto Antártico Argentino (IAA); insistió, de acuerdo con su plan, en que éste dependiera del Ministerio del Asuntos Técnicos, no de las autoridades militares, afirmando que la tarea principal de las bases antárticas era la investigación.
En 1952 se experimentó con las comunicaciones aéreas; el 7 de febrero dos hidroaviones partieron de Río Grande, en Tierra del Fuego, y aterrizaron en la Antártida, regresando tres días más tarde. En marzo, el ARA Bahía Aguirre llevó a la base San Martín el primer helicóptero empleado para la fotografía aérea en la Antártida. En 1954, pese a los informes desfavorables, promovió la compra de un rompehielos; finalmente se adquiriría en Alemania el rompehielo ARA General San Martín, con la intención de alcanzar el final del mar de Weddell. El 20 de diciembre de 1954 zarpó, con Pujato a bordo, con la impedimenta necesaria para instalar la base antártica Belgrano.
El 18 de enero de 1955, tras alcanzar la costa sur del mar de Weddell, se fundó ésta, la más austral del mundo en su momento. Las tareas de exploración se llevaron a cabo por tierra, empleando trineos, y por aire, con dos monoplazas traídos a tal efecto, que alcanzaron los 83º 10' de latitud sur; Pujato piloteó personalmente muchos de los vuelos de reconocimiento. El éxito le valió el nombramiento de general de división.
El 16 de septiembre de 1955 el Presidente Juan Domingo Perón fue derrocado y a su regreso ninguna comitiva oficial lo recibió. Las condecoraciones que Perón le había otorgado le iban a jugar en su contra, y Pujato fue llamado a comparecer por las nuevas autoridades, que lo habían sumariado. Posteriormente por decisión del gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu pasó a situación de retiro y apartado de sus cargos.
En 1982, cuando una poderosa Fuerza de Tareas británica se aprestaba a atacar las islas Malvinas, un general retirado de 78 años se presentó al comandante del Ejército ofreciéndose como piloto para estrellarse con un avión cargado de explosivos contra el buque insignia del enemigo. Los militares, abrumados por el gesto, rechazaron cortésmente el pedido.
Era el General Hernán Pujato que falleció el 7 de septiembre de 2003 en el Hospital Militar de Campo de Mayo, a los 99 años de edad.


Autor: Horacio Micucci.

jueves, septiembre 15, 2016

ARGENTINOS QUE ENGRANDECIERON NUESTRO PAÍS: GRAL. DE DIVISIÓN HERNÁN PUJATO.


EL VENCEDOR DEL HIELO ETERNO.

En mayo de 1982, cuando la flota británica se hallaba próxima a las Malvinas, un viejo general retirado de 79 años se presentó al comando del ejército con un dramático pedido: se ofrecía como voluntario para estrellar un vetusto avión repleto de explosivos contra algún buque enemigo. Su nombre era Hernán Pujato. ¿Quién era este hombre?
El general de división Hernán Pujato es el caudillo de la conquista de la Antártida Argentina. Siendo agregado militar en Bolivia, aprovechó un viaje de Perón a dicho país para expresarle un plan de cinco puntos tendiente a asegurar la soberanía sobre nuestro sector antártico, en una época en que potencias extranjeras tomaban posiciones en el continente blanco.
Dicho plan consistía en: presencia efectiva del Ejército en el lugar para promover la conciencia antártica; creación de un organismo científico específico (que luego sería el Instituto Antártico Argentino); fundación de un poblado, con familias y chicos; adquisición de un rompehielos y, por último, alcanzar el Polo Sur. Todos estos puntos los cumplió personalmente, a excepción del último, alcanzar el Polo, honor que le cupo a su lugarteniente el coronel Jorge Leal en 1965.
Hombre recio y aventurero, realizó un intento de cumbre en el Aconcagua en el invierno de 1929 y, a los 6.600 metros de altura (faltando solo 300 para la cumbre), fue detenido por un violento temporal y hubo que amputarle varios dedos por congelamiento. Seis meses después, en un nuevo intento, alcanzó la cumbre.
Hizo un curso con el ejército sueco sobre supervivencia polar y compró con su propio bolsillo una jauría de Huskys siberianos para la campaña antártica (fue quien introdijo esta raza en el país).
Ahora quedaba por resolver una serie de complejidades logísticas tales como la construcción de una casa-habitación, depósitos, la instalación de un equipo de radio, grupos electrógenos, la provisión de instrumental científico y meteorológico, insumos varios y, sobre todo, el transporte por barco hasta el lugar de destino. Para ello se solicitó la colaboración de la Marina.
Todo debía estar listo en un plazo perentorio porque la expedición debería hacerse a la mar, a más tardar, para mitad de febrero. Pero como el tiempo transcurría y las soluciones no se producían, Pujato recortó drásticamente sus requerimientos y se limitó a solicitar un buque de la Armada para transportar a todo el personal y los equipos hasta Bahía Margarita.
Los oficiales navales, poco convencidos, propusieron a principios de enero limitar las actividades previstas durante esa temporada a una simple inspección con miras a futuras expediciones. Pujato, exasperado, pensó en otra solución: conseguir un buque por su cuenta, lo cual no sería nada fácil. Su hombre de confianza, el Capitán Jorge Mottet, recorrió a pie la Avenida de Mayo visitando una por una las oficinas de las empresas navieras: “llévennos al sur del Círculo Polar, a los peligrosos y traicioneros mares que han visto fracasar a los más intrépidos expedicionarios del mundo, y no sé cómo se lo vamos a pagar”, evocaría años después. Luego de que todos sus interlocutores lo hubiesen escuchado con incredulidad –cuando no con sorna- , cuando ya parecía todo perdido, los hermanos Pérez Companc pusieron un buque a su disposición negándose a cobrar un centavo.
El 12 de febrero de 1951 zarpaba del puerto de Buenos Aires el Coronel Hernán Pujato con toda su expedición a bordo del buque “Santa Micaela”, que había sido convenientemente remozado. El presidente Perón, su esposa Evita y una ferviente multitud les dieron una majestuosa despedida.
Al cabo de una peligrosa travesía en la que estuvieron a punto de naufragar, arribaron a Bahía Margarita y emplazaron la Base San Martín, primera estación científica continental argentina y por entonces la más austral del mundo. La cabeza de playa para la conquista de la Antártida Argentina quedaba asegurada.
Al año siguiente el Capitán Jorge Leal, siguiendo instrucciones de Pujato, fundó en el norte de la península la Base Esperanza, con vistas a instalar allí un poblado. Así conferenciaba Pujato en el Instituto Antártico: “...contribuirán a sostener y reforzar nuestra soberanía los argentinos que pongan sus pies en esa región de la Patria, y al decir argentinos involucro especialmente a las argentinas, que siempre nos dieron muestras de abnegación patriótica... [es un voto expreso] que en fecha cercana haya argentinos nacidos en esas regiones. Esos niños serán los más grandes títulos de nuestros derechos”. Por esos días se produjo un intercambio de fuego con personal de unidades navales británicas que nos disputaban el área.
Mientras invernaba en la Base San Martín, Hernán Pujato fue ascendido a General de Brigada. Sus insignias le fueron enviadas dentro de un paquete con provisiones que fue arrojado en paracaídas por un vuelo al mando del Vicecomodoro Marambio, dado que la densidad de los hielos marinos había impedido realizar relevos ese año.
El general Pujato comenzó a realizar vuelos escalonados en dirección al Polo junto al Sargento Primero Julio Muñoz, en los cuales iban dejando depósitos con combustibles señalizados con banderolas, a fin de poder penetrar cada vez más lejos. En estas misiones relevaron unos 105.000 km. cuadrados, bautizando con nombres argentinos los accidentes geográficos cartografiados: Cordillera Diamante (ciudad natal de Pujato), Montañas Rufino (lugar de nacimiento de Muñoz), Glaciar Sargento Cabral, Planicie San Lorenzo, Pico Santa Fe, Glaciar Falucho, Meseta Ejército Argentino, etc.
A los 83º 10’ de latitud Sur la avioneta Cessna de Pujato, con formación de hielo en el carburador, intentó un anevizaje de emergencia, pero el fenómeno óptico del “blanqueo” le hizo perder la línea del horizonte y se precipitó a tierra. Milagrosamente, él y su mecánico salvaron sus vidas y pudieron ser rescatados por el Beaver de Muñoz y su ayudante. Los cuatro hombres formaron, cantaron el Himno Nacional y emprendieron el regreso, por considerar que no podrían llegar al Polo con un solo avión. Aquel paraje fue bautizado Aeródromo Ceferino Namuncurá, en agradecimiento al beato que había sido nombrado Protector de los Vuelos Antárticos y cuya estampa habían puesto en el panel de comando del Cessna accidentado.
La presencia nacional en el sexto continente iba quedando firmemente establecida, pero en la Argentina americana ya habían comenzado los trágicos desencuentros que condujeron a la caída del gobierno de Perón. Las condecoraciones que éste había otorgado al héroe antártico ahora le iban a jugar en su contra, y Pujato fue llamado a comparecer por las nuevas autoridades, que lo habían sumariado injustamente por un supuesto mal manejo de fondos del Instituto Antártico, del cual era Director. Entregó todas las cartas topográficas con el detalle de sus descubrimientos pero los militares liberales, en vez de denunciarlos ante la Sociedad Geográfica Internacional, los ocultaron comprometiendo el interés nacional. Gracias a esa traición de lesa patria, hoy la toponimia de aquellas regiones figura en los mapas con voces anglosajonas.
El patriota que había consagrado su vida a asegurar los confines australes para el patrimonio de la Argentinidad, el montañista recio que no retrocedía ante el clima más riguroso de la Tierra, había sido vencido no por los hielos eternos, no por las potencias extranjeras, sino por quienes gobernaban ahora su país.
Pidió el pase a retiro y se ausentó por un tiempo. No había podido alcanzar el Polo Sur, pero ya había encontrado quien pudiese terminar lo que él comenzó: el Coronel Jorge Leal.
Hernán Pujato falleció el 7 de septiembre de 2003 en el Hospital Militar de Campo de Mayo, a los 99 años de edad.

Publicado por Juventud Nacional PPR