Por Sumamao o por Mailín, muchos gatos i′ hallao' De esos que son de violín. Por Sumamao o por Mailín. A este gato loi′ encontrao' en la Sinfónica del Colón. Le dije así, ¡vamos ya! que a Santiago voy. Yo te haré retozar con los gatitos de allá. Para silbar o cajonear cualquier tono es igual sol, la, si, do, re, mi, fa. Para silbar o cajonear. Este gatito de sol y sol, recopilado en el Colón, está acriollao' en Mailín Y hasta en Sumamao. Cómo lo hacen sonar los violinistos de allá.
GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.
LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.
“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).
“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
domingo, febrero 15, 2026
100 AÑOS DEL TANGO CAMINITO.
Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal.
Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás,
una sombra lo mismo que yo.
Desde que se fue
triste vivo yo,
caminito amigo,
yo también me voy.
Desde que se fue
nunca más volvió.
Seguiré sus pasos...
Caminito, adiós.
Caminito que todas las tardes
feliz recorría cantando mi amor,
no le digas, si vuelve a pasar,
que mi llanto tu suelo regó.
Caminito cubierto de cardos,
la mano del tiempo tu huella borró...
Yo a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos.
El músico boquense Juan de Dios Filiberto se inspiró en este sendero para escribir la música del tango "Caminito"[], pero su letra, escrita por el poeta mendocino Gabino Coria Peñaloza, hace referencia a un sendero de la localidad de Olta, provincia de La Rioja, en el que Peñaloza tenía una novia:
En un reunión programada en una confitería de la calle Florida al 300, oportunidad en que Filiberto le dijo a Coria Peñaloza que tenía un tango inspirado en sus caminatas por un sendero de la Boca mientras se dirigía a la Vuelta de Rocha y luego de tararear varios compases le pidió a su amigo que compusiera los versos. Gabino le contestó que tenía unos versos inspirados en un amor juvenil en Olta y se los recita.
Filiberto consideró que era necesaria una modificación pero el poeta no lo consintió, entonces el músico realizó una adaptación a la música y esa tarde de 1926, en la calle Florida al 300 nació "Caminito".
Por lo tanto, la letra del tango no se refiere a ese camino, pero sí su música, que efectivamente Filiberto escribió inspirándose en el caminito de La Boca.
Caminito que el tiempo ha borrado,que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez,
he venido a contarte mi mal (...)
- Tango Caminito
- Coria Peñaloza y Juan de Dios Filiberto
Un par de placas a la entrada de Caminito dicen, incorrectamente, que el tango se estrenó en 1923, cuando en realidad fue en 1926.
Wikipedia.
sábado, febrero 14, 2026
4 DE FEBRERO DE 1898: NATALICIO DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ.
4 DE FEBRERO DE 1898 NATALICIO DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ.
Por Revisionismo Historico Argentino.
FORMACIÓN, MÉTODO Y VOCACIÓN DE VERDAD.
Raúl Scalabrini Ortiz nació el 14 de febrero de 1898 en
Corrientes. Hijo del científico Pedro Scalabrini, heredó un método de
observación riguroso y casi experimental. No fue un ideólogo improvisado: fue
un investigador que aplicó precisión técnica al estudio de la política y la
economía.
Agrimensor de profesión, trasladó esa lógica geométrica al
análisis nacional. Medía, comparaba, verificaba. Su pregunta central no era
retórica sino estructural: ¿quién controla los resortes económicos del país?
Desde joven transitó ambientes de izquierda y también
círculos nacionalistas, pero pronto comprendió que el problema argentino no cabía
en esquemas importados. Ni marxismo dogmático ni conservadurismo aristocrático:
la cuestión era nacional.
LA DIMENSIÓN LITERARIA: EL ALMA DEL PORTEÑO.
Antes de convertirse en el gran denunciante del coloniaje
económico, fue escritor. En El hombre que está solo y espera realizó un estudio
casi poético del espíritu porteño. No analizaba estadísticas; analizaba
conciencias.
Allí aparece su idea del pueblo como sujeto silencioso que
observa, recuerda y finalmente actúa. Decía:
“El pueblo escucha, mira, coteja y continúa en silencio su
tráfico habitual.”
No era romanticismo. Era intuición histórica.
LA DÉCADA INFAME Y EL DESCUBRIMIENTO DEL COLONIAJE.
El golpe de 1930 fue la revelación. Renunció a su puesto en
La Nación y comenzó la investigación que culminaría en Política británica en el
Río de la Plata. Su conclusión fue demoledora: Argentina funcionaba como una
estructura organizada para beneficiar al capital británico.
Ferrocarriles, frigoríficos, banca, seguros, comercio
exterior: no eran actividades aisladas, eran piezas de un engranaje. Su método
era simple y letal:
“Rastreando el dinero se descubren los verdaderos motores de
la política.”
Y su definición más contundente:
“Lo extranjero aquí
no es el hombre. Lo extranjero es el capital esclavizador.”
Con una sola frase desmontó tanto la xenofobia como el
liberalismo ingenuo.
FORJA.
En 1935 se integró a FORJA junto a Arturo Jauretche. Allí
desarrolló una idea central: la Argentina no era solo colonia económica, era
colonia pedagógica. La dominación operaba también en la historia oficial, en la
prensa, en la educación.
Decía:
“La historia argentina es la historia de una larga intriga
diplomática.”
“La prensa no necesita mentir; le basta callar.”
Comprendía que el diario no convence: impregna. Que la
colonización mental precede a la económica.
LA SOBERANÍA COMO ESTRUCTURA Y NO COMO DISCURSO
Para Scalabrini la soberanía no era una proclama. Era
estructura. Sin control del transporte, de la energía, del crédito y del
comercio exterior, la independencia era una ficción jurídica.
“Donde no hay independencia económica no puede haber
soberanía política.”
Por eso sostuvo que la economía es el esqueleto de la
política. Si el esqueleto está subordinado, el cuerpo entero se arrodilla.
EL 17 DE OCTUBRE Y LA IRRUPCIÓN DEL SUBSUELO.
El 17 de octubre de 1945 confirmó sus intuiciones. Vio al
pueblo emerger como sujeto histórico. Tras dialogar con Juan Domingo Perón
sobre la necesidad de nacionalizar los ferrocarriles, celebró la medida de 1947
como acto estructural de independencia.
Apoyó al gobierno popular, pero nunca fue cortesano. No
ocupó cargos ni buscó beneficios. Cuando consideró que su crítica podía
perjudicar el proceso, se retiró en silencio antes de 1955. Lealtad sin
obsecuencia.
EL REGRESO DEL ESQUEMA DEPENDIENTE.
Tras el golpe de 1955 denunció el Plan Prebisch y la
restauración financiera. Más tarde, cuando el gobierno de Arturo Frondizi firmó
contratos petroleros con capital extranjero, volvió a advertir que la
estructura colonial reaparecía bajo nuevos ropajes.
Su diagnóstico era claro:
“El capital extranjero no viene a colaborar; viene a
organizar el país en función de sus propias necesidades.”
“Los pueblos coloniales trabajan para enriquecer a otros
pueblos y se empobrecen en la medida en que producen.”
No era consigna: era balance contable.
EL PUEBLO COMO SUJETO HISTÓRICO.
Scalabrini rechazaba el desprecio elitista hacia las masas.
Sostenía:
“El pueblo no se equivoca; es llevado al error.”
Para él, el problema argentino no era moral ni racial: era
estructural. Cuando el pueblo parecía equivocarse, era porque operaban
mecanismos de manipulación económica y cultural.
SU LEGADO
Su pensamiento fue matriz del pensamiento nacional del siglo
XX. No fue un comentarista de coyuntura: fue arquitecto conceptual. Cada debate
sobre deuda externa, control del comercio exterior o soberanía energética lleva
su impronta. Enseñó que la economía no es un misterio técnico:
“Estos asuntos son
tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar
y restar.”
Despojó al poder financiero de su aura sagrada.
REFLEXIÓN FINAL.
Raúl Scalabrini Ortiz no fue un opositor circunstancial ni
un oficialista complaciente. Fue un centinela. No denunció solo contratos
injustos: denunció una forma de mirar la Argentina con ojos prestados.
Mientras la Argentina discuta deuda, soberanía, control del
comercio exterior o subordinación financiera, Scalabrini no será recuerdo: será
presente.
Porque la verdadera independencia como él enseñó no se declama.Se estructura.
*** REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO.
*** Autor: Damián Leandro Zanni.
viernes, febrero 13, 2026
Ricardo Blake Newton: el pionero del alambrado en la Argentina
miércoles, febrero 11, 2026
11 de febrero de 1966: debut de Barbara y Dick.
60 años del debut de Barbara y Dick...
martes, febrero 10, 2026
LA CNEA REVELÓ EL ORIGEN DEL SABLE CORVO DE SAN MARTÍN.
lunes, febrero 09, 2026
Pensamientos de Fiódor Dostoievski.
𝗔𝗥𝗚𝗘𝗡𝗧𝗜𝗡𝗔, 𝗠𝗔𝗧𝗘𝗥𝗜𝗔𝗦 𝗣𝗥𝗜𝗠𝗔𝗦 𝗬 𝗩𝗔𝗟𝗢𝗥 𝗔𝗚𝗥𝗘𝗚𝗔𝗗𝗢.
𝗔𝗥𝗚𝗘𝗡𝗧𝗜𝗡𝗔, 𝗠𝗔𝗧𝗘𝗥𝗜𝗔𝗦 𝗣𝗥𝗜𝗠𝗔𝗦 𝗬 𝗩𝗔𝗟𝗢𝗥 𝗔𝗚𝗥𝗘𝗚𝗔𝗗𝗢.
Hoy se habla mucho de ABRIR LAS IMPORTACIONES como si fuera la solución mágica a todos los problemas económicos.
domingo, febrero 08, 2026
Los seudónimos de los políticos en el siglo XX.
Los seudónimos de los políticos en el siglo XX.
Para los lectores de revistas deportivas, Mineral era un experto comentarista de turf, bajo este seudónimo se ocultaba don Ernesto Marchetti, que desde la página impresa, la radio y el Canal 7 del blanco y negro relataba los finales de las carreras en el Hipódromo de Palermo. Seguramente el apellido Marchetti, no resulte conocido a muchos, pero varios recordarán por su seudónimo a aquel periodista.
Mario Tesler, colaborador de este diario en no pocas oportunidades, ha estudiado desde hace muchos años el tema de los seudónimos. Formado junto al R.P. Guillermo Furlong S.J., a quien le dedicó un libro, en el que hace mención a los que usara nuestro recordado maestro; ha incursionado en el tema con otros trece volúmenes -tarea que comenzó en 1997- y ha trabajado sobre figuras como Jorge Luis Borges, Rodolfo Puiggrós, José Luis Trenti Rocamora, o las autoras argentinas, con sabor porteño, y un largo etcétera. Durante años el autor trabajó en la Biblioteca Nacional, donde era la el “referencista” por antonomasia, el sabía todo y si de algo tenía una duda o quería ampliar el tema, nunca faltaba un lector que lo había estudiado y era amigo o conocido de Mario. Como él, recuerdo a don Alejandro Albornoz en el Museo Mitre, que conocía hasta el más raro folleto.
El año pasado Tesler, con su información riquísima y probada erudición ha publicado Seudónimos en la política argentina: desde 1900 hasta el 2000. Algunos nacieron en el siglo XIX, como lo señala en la introducción: “pero fallecieron durante el siguiente. Todos tienen alguna presencia en la política argentina por lo que fueron e hicieron: como militantes, dirigentes partidistas, gremiales, en el periodismo, la docencia, en las funciones parlamentarias o gubernamentales, en la misión pastoral o en la actividad cultural”. Los mismos “no fueron necesariamente usados para expresarse políticamente, también lo hicieron en otras actividades profesionales, laborales o culturales y hasta para divertimentos” en revistas de humor.
Veamos algunos ejemplos: Luis María Albamonte (1911-1982), escritor, periodista era conocido como Américo Barrios; el ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín (1927-2009), utilizó los de Alfonso Carrido Luna y Serafín Feijóo; el ingeniero Álvaro Alsogaray (1913-2005) aquel ministro que nos predijo “hay que pasar el invierno” pero nunca dijo cuantos y pasaron muchos, firmó como Carlos Gallo del Castillo y Rogelio Garay; Luis César Amadori (1902-1977) famoso letrista, director cinematográfico lo hacía como Luis Miguel de San Vicente o Luis Martín de San Vicente.
León Benarós (1915-2012) poeta, compositor, letrista de tangos y milongas, fue uno de los que más usó: Ernesto Segovia, Enrique A. Dávalos, Furibundo Hepático, Juan Garré, Pero Pérez de Veras y Castillejo, Sonia Bernal, Bernardo Noel Roberto Jáuregui, L.B., Abel Noé y Bernardo Noé. El político socialista Mario Bravo (1882-1944) firmaba como Armando de Viana, Martín Balcarce y Martín Cruz. El seudónimo de David Home, ocultaba al periodista, escritor y economista rosarino Juan Carlos Casas (1926-2004), que también usó D. Home, D. Hume, Brezal del Campo, Ulises Izakerri y Nicasio Bresal del Campo; tantos del campo es porque su madre era descendiente de Estanislao del Campo. José María Castiñeira de Dios (1920-2015) funcionario peronista y poeta, firmó como Jorge Carrión Uzable y Juan Guerrillero, seudónimo este último que nada tenía que ver con su espíritu pacífico y católico militante.
Más conocido es el pediatra Florencio Escardó (1904-1992) Piolín de Macramé, pero también supo firmar como Enrique de Andrade, Monsieur Macramé, Pedro de Mendoza y Juan de Garay (probablemente estos últimos después de su excelente libro Geografía de Buenos Aires como homenaje a sus fundadores). El español Senesio Baudillo García Fernández (1897-1983) pastor de ovejas, albañil, herrero, tipógrafo, historiador, exiliado en nuestro país, utilizó el de Diego Abad de Santillán, Capitán Hesperio y Juan Pérez y Das. El doctor Emilio Hardoy (1911-1992), figura destacada en la historia de La Prensa, a pesar de su talento e ingenio, no lo usó demasiado para firmar con seudónimo, ya que adoptó el de Observador, en lo que era muy bueno; que utilizaron muchos otros escritores.
Ziprian de Lagraña.
Arturo Jauretche (1901-1974), autor de obras clásicas como El medio pelo en la sociedad argentina y agudo, pero a la vez divertido polemista, firmó con estos seudónimos: Juan Fabriquero, Martín Barrientos, Julián Barrientos, Juan Del Cepo, Mr. Pickwick y Julio Jauretche. El embajador Raúl de Labougle (1896-1986), abogado, historiador y destacado genealogista firmó alguna vez como Ziprián de Lagraña, sin duda por su bisabuelo correntino y Bautista Casajús. Y su colega Carlos Alberto Pueyrredon (1887-1962), firmaba muchas notas como Dr. Panglos.
El sacerdote tercermundista Alejandro Alberto Mayol (1932-2011), que después de abandonar el ministerio fue docente, compositor de música y funcionario utilizó el de Francisco del Buen Viaje. Y para continuar en esa línea eclesiástica el hoy beato cardenal Eduardo Franicsco Pironio y el cardenal Antonio Quarracino, cuando escribieron juntos compartieron el de Pi-Quar. No falta un militar como el general Ignacio Hamilton Fotheringham (1842-1925), que ocultó su nombre como I. Achhe Effe o J. Ache Effe.
Roberto J. Payró (1867-1928) fue un destacado escritor, autor teatral y periodista, tuvo un fugaz paso como redactor en este diario, sin embargo firmó con estos seudónimos: J.G., R.J.P., R.O.B., R.P., A. Guijón, Alquitarado, Arlequín, Armando Camorra, Cartucho, C. Roeber, El Diablo Cojuelo, Filomena Luna, Froebel, Gustave Colline, J. Lemos, Juan de Galia, Julián Gray, Julio Lemos, León Manso, Leude, Loreto Cartucho, Macaire, Maestro Ciruela, Magister Prunum, Never Mind, Arphelin Vetú de Noir, Pablo Lascano, Piquet, Rob., Rostchild, S. Cordero Bravo, Simplicio Bobadilla, The Same, Tomasito Buenafé y Publi Silvio.
No podemos dejar de mencionar algunas mujeres como Delfina Varela de Ghioldi (1895-1985) Melchora; quien lea a Silvia Niccolini, Inés Garzani, Miguel Sineura y Martín Eisen, pasara ante sus ojos páginas de Beatriz Elcidia Sarlo Sabajanes (1942-2024).
Tesler coloca la militancia de los citados en la obra, hay de todos los sectores, desde conservadores a miembros de organizaciones terroristas; pero de su lectura vemos que los miembros de los partidos de izquierda fueron los que más seudónimos utilizaron.
Con este trabajo que lectura amena para cualquier interesado en la política y en las letras, este nuevo trabajo de Mario Tesler, -generoso como siempre- podemos refrendar lo que era uno de sus objetivos, para nosotros el más importante como es “facilitar el acceso a una parte de la obra realizada por ellos que de otra manera permanecería arrumbada”.
Publicado en LA PRENSA.
https://www.laprensa.com.ar/Los-seudonimos-de-lospoliticos-en-el-siglo-XX-568665.note.aspx
















