GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, diciembre 24, 2025

El significado secular de la Navidad según Ayn Rand.

 

El significado secular de la Navidad según Ayn Rand.

Por Warren Orbaugh.

República, Guatemala.

En diciembre de 1976 le preguntaron a Ayn Rand que si era apropiado para un ateo celebrar la Navidad.

«Sí, por supuesto» dijo ella. «Un feriado nacional, en este país, no puede tener un significado exclusivamente religioso.»

Y es que Rand consideraba que el significado secular de la Navidad, el de la buena voluntad hacia los hombres, es más amplio que los dogmas de cualquier religión en particular. Esta actitud mental no es propiedad exclusiva, aunque sea una parte importante, de la religión cristiana.

Es la época en que recordamos y tratamos de agradar a los amigos, compartimos con la familia y seres queridos. Amigos los hay de tres tipos que se definen: unos por virtud, otros porque la relación con ellos es placentera y la última porque la relaciónes por utilidad. La amistad por virtud se da entre hombres buenos que son un espejo psicológico el uno del otro. Ambos valoran lo mismo, ambos tienen una visión del mundo similar. Como el hombre bueno, el hombre virtuoso gusta de sí mismo, al verse en el otro, gusta de este. Le resulta agradable su compañía. Esta amistad primera pues, es la elección recíproca de los seres absolutamente buenos y agradables por ser buenos y agradables. En esta amistad se quiere al amigo en cuanto amigo y no en cuanto médico o músico, y el placer que dimana encuanto tal es de amistad. Se le quiere a él o ella misma, por ser como es y no porque sea otro. Esta es la amistad más estable, porque no sólo es cada uno absolutamente bueno, sino que al mismo tiempo es bueno para el otro. Es pues ésta la amistad que es conforme a la virtud y motivada por el placer de la virtud.

La amistad por placer es aquella que en que los amigos se eligen por el placer que se aportan mutuamente, como en el caso de que ambos sean músicos, o uno aficionado a la música y el otro músico, porque todos tienen algo bueno, y así, pueden armonizar unos con otros. Y hasta pueden ser mutuamente útiles y provechosos–no en sentido absoluto, sino que en cuanto a lo toca a su intención.

La amistad por utilidad se da entre opuestos, pues lo opuesto es amigo de lo opuesto en cuanto útil, pues lo semejante es inútil para sí mismo. Por eso un vendedor precisa de un comprador y el comprador del vendedor; un empleado de un empleador y el empleador de un empleado; una mujer y un varón se precisan mutuamente; y lo opuesto es placentero y apetecible en cuanto útil y no en cuanto en el fin, sino que en tanto que es con vistas al fin. Pero la amistad de lo opuesto es también, de alguna manera, de lo bueno, pues se desean unos a otros gracias a los bienes intercambiados. Además la amistad de lo opuesto es accidental, pues los opuestos no se desean unos a otros, sino a lo intercambiado. Por tanto son amigas por accidente las cosas opuestas, y en virtud de lo bueno.

Esta época es magnífica porque invita a ser benevolente aún con los desconocidos. Pero la benevolencia no es lo mismo que la amistad sino que un principio de amistad, ya que todo amigo es benevolente, pero no todo benevolente es amigo. Pues el que sólo es benevolente se parece al que comienza a ser amigo; por eso es principio de amistad, pero no amistad. La benevolencia ayuda a forjar nuevas amistades, empezando con la concordia. Ahora, los amigos concuerdan y los que concuerdanson amigos. Pero la concordia amistosa no lo es en relación a todas las cosas, sino que en relación a las realizables para la convivencia. Hay concordia pues, cuando existe la misma elección acerca de las normas de conducta que permiten acada uno alcanzar sus propios fines; es decir, cuando concuerdan que la mejor manera de que cada quien florezca es por medio de la amistad por utilidad, y que esta exige el respeto mutuo a la vida, libertad y propiedad de cada quien. En suma, la concordia es una amistad cívica o política.

El aspecto encantador de la Navidad, dijo Rand, es el hecho que expresa buena voluntad entre los hombres de una manera alegre, contenta y liberal. Uno dice “feliz Navidad” y no “llora y arrepiéntete.” Y esta buena voluntad se expresa en forma material, terrenal, dando regalos a los amigos y seres queridos, o mandándoles mensajes de cariño y buenos deseos.

El mejor aspecto de la Navidad, indicó Rand, es el hecho de que se ha comercializado. La comprade regalos es buena para los negocios y buena para la economía del país, pero lo más importante es que estimula el ingenio y la creatividad para producir bienes que tienen un sólo propósito: darle a los hombres placer y felicidad. Y la decoración de las calles, de edificios públicos, de tiendas, almacenes y centros comerciales, con brillantes luces de colores y árboles de navidad, le dan a la ciudad una espectacular imagen visual que sólo la “ambición comercial” puede pagar. Y no digamos del ambiente musical que inunda estos días con villancicos y canciones de la época. Y los espectáculos: musicales como “El cuento de Navidad”, ballets como “El Cascanueces” de Tchaikovsky, teatro como “Cómoel Grinch robó la navidad”, luces artificiales Campero, el árbol de Navidad Gallo y música en la plaza, la competencia de maratón de baile por un carro y películas como “Sólo en casa”, además de los estrenos navideños. Y el patinaje en las pistas de hielo de la Municipalidad. Y las risas y ojos de asombro de los niños. Y la comida: los tamales, el ponche, el eggnog, las nueces, los pasteles, los chocolates, las galletas etc. Y también los convivios, donde los amigos se reúnen para celebrar con alegría la vida. Y el  beso bajo el muérdago. Y las reuniones con aquellos que están distantes. Y la vivencia en este mes de un espectáculo de vistosidad, de exuberante regocijo, colorido y alegría.

Así que sí, desde luego es apropiado para todos, aún para aquellos que no son cristianos, celebrar la navidad y contagiarse de esta actitud de alegría por la vida y buena voluntad hacia sus semejantes.

miércoles, enero 17, 2024

AYN RAND, LA GRAN CONVERSORA.


Por Bernardo Sagastume.

Vivimos tiempos peculiares, en los que un gobernante puede permitirse anunciar recortes drásticos de gasto público y no solo no ser abucheado, sino que además puede ser vitoreado. Es el caso de Javier Milei en Argentina. Podemos correr el riesgo de pensar que estas multitudes han perdido la cabeza, pero también podríamos ser más optimistas y verlo como la prueba de que se puede incursionar en la política con determinadas ideas y que, aunque estas estén muy alejadas de la discusión habitual, tienen la capacidad de imponerse y resultar exitosas en la contienda electoral.

Javier Milei y Ayn Rand

Lo que ha logrado Javier Milei en este tiempo es casi un milagro y buena parte de su éxito no podemos desvincularlo no solo de sus lecturas de Ayn Rand, sino de la aplicación de la doctrina randiana, tanto de manera explícita como implícita. En enero de 2018, cuando ni siquiera soñaba con iniciar la carrera política, Milei se mostraba ya partidario[i] de iniciar La rebelión de Atlas, afirmando que de un lado deberían estar “los defensores de la justicia social y los parásitos” y del otro “los que queremos vivir del fruto de nuestro trabajo”. Concluía, convencido, diciendo que “no importa qué parte del país nos den, la convertiríamos en un verdadero paraíso”.

Ya metido en la arena política, pese a que muchas de sus intervenciones estaban centradas en asuntos de raíz económica —Milei es economista de profesión—, no perdía oportunidad en sus apariciones públicas para reclamar la suya como una propuesta política de raíz moral, porque se apoya en valores. Aprovechaba así, muy a la manera randiana, para señalar a sus adversarios como basados en “valores inmundos”[ii], como la envidia, el odio, el resentimiento, el trato desigual frente a la ley, el robo y el asesinato. De ese conjunto de valores morales “nada bueno puede salir”, concluía.

Empresarios y empresaurios.

En sus habituales clases al aire libre con las que fue sumando adeptos, Milei no buscaba conquistar a los asistentes tanto con cifras y porcentajes, sino con esta persuasiva manera de presentar sus ideas como mejores en términos morales. No se limitaba a decir que el capitalismo es un buen instrumento para generar riqueza o hacer crecer el PIB per cápita, sino que subrayaba que su mejor cualidad era que se trata de un sistema justo.

Por eso diferencia a los empresarios prebendarios, los “empresaurios” que solo viven de negocios que se sustentan en su capacidad de influencia sobre los políticos que regulan su sector, de los verdaderos emprendedores, los grandes productores, los creadores, los industriales, los científicos que hacen avanzar el mundo, porque estos son los grandes benefactores de la humanidad. En el sistema actual, a estos últimos se los castiga a través de impuestos siempre crecientes, mientras que a los primeros se los premia a través de concesiones administrativas y legislaciones que limitan la competencia.

La rebelión de Atlas.

Cuando Ayn Rand publica La rebelión de Atlas en la década de 1950, presenta un escenario de un país al borde del colapso económico después de años de mal gobierno colectivista, donde los ciudadanos productivos e innovadores son explotados para sostener a aquellos que no trabajan ni producen. Como sabemos, la narración plantea la pregunta de qué sucedería si un día estos individuos decidieran dejar de cargar con el peso del estado sobre sus hombros, similar a la figura de Atlas cansado de llevar el mundo en sus espaldas.

  • El objetivismo y sus problemas (I)
  • El objetivismo y sus problemas (y II)
  • ¿Es Ayn Rand la intelectual del momento?

¿No es esta la poderosa metáfora de que se ha servido Javier Milei para llegar tan amplio público? A diferencia de países como Estados Unidos, donde la de Ayn Rand es una obra imaginaria y ficticia, en Argentina, esta historia parece reflejar una realidad palpable, describiendo al país como una rueda atascada con un obstáculo: sin movimiento, o más bien mejor, retrocediendo cada año que pasa.

Corderos y leones.

La conversión que Milei ha logrado en parte del pueblo argentino (la parte que produce, con independencia de su nivel de ingresos) podemos asemejarla a la conversión que Ayn Rand ha logrado de miles o millones de personas en todo el mundo a través de su obra literaria. Su constante apelación a los espíritus dormidos de la sociedad se sintetiza en su muy randiana frase “Yo no vengo a guiar corderos, vengo a despertar leones”. El rechazo frontal a la llamada justicia social que ha mostrado en su carrera política no es otra cosa que el mismo rechazo de Ayn Rand al altruismo y a la vez una vindicación del egoísmo virtuoso. “No con la mía”, afirma, en referencia a que con el dinero ajeno todos podemos ser muy generosos y que ese tipo de caridad carece por completo de mérito.

Frente a un lenguaje común que ve como algo malo el individualismo, Milei ha alzado la voz para decir alto y fuerte que lo malo no es el individualismo, sino el colectivismo. Del mismo modo, en un mundo donde las corrientes de pensamiento a menudo se centran en lo colectivo, Ayn Rand destacó en la defensa de la autonomía y la singularidad del individuo. Su enfoque claro y directo en la realidad y la razón resonó en el hombre común que buscaba no solo entender el mundo, sino también forjar su propio camino en él. Si vemos a Ayn Rand como un ejemplo de filósofa popular, al mantenerse como una figura influyente cuyas ideas continúan inspirando y desafiando las percepciones convencionales sobre la vida, la moralidad y la libertad individual, no podemos evitar reconocer a Javier Milei como uno de sus más notables epígonos.

[i] 5 de enero de 2018

[ii] 26 de marzo de 2021

Bernardo Sagastume. El autor es director adjunto de La Gaveta Económica y director de Publicaciones de la Universidad de las Hespérides.

Publicado en Instituto Juan de Mariana.

https://juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/ayn-rand-la-gran-conversora/ 

jueves, enero 19, 2023

Lo que Ayn Rand entendía por "americanismo".


Lo que Ayn Rand entendía por "americanismo".

Se trataba más de un principio que de una nación.
Por DAN SÁNCHEZ.

En 1946, una inmigrante rusa en Estados Unidos intentó recordar a sus conciudadanos en qué consistía Estados Unidos. Una publicación llamada The Vigil publicó un artículo que pretendía ser el primero de una serie titulada Manual de americanismo. (Nunca se publicaron más entregas).

La autora era Ayn Rand.

Siendo una niña que crecía con privaciones en la Rusia soviética, Rand se enamoró de Estados Unidos a través de sus películas. Los valores individualistas y los logros heroicos de Estados Unidos contrastaban fuertemente con los valores colectivistas que dominaban Rusia y los amargos frutos del comunismo. De joven, en 1926, hizo realidad sus sueños emigrando a Estados Unidos, donde se labraría una carrera como guionista de cine en Hollywood.

Pero para consternación de Rand, más tarde fue testigo de cómo el colectivismo hacía metástasis en Estados Unidos, no sólo en sus políticas (como en el New Deal), sino en sus historias: especialmente en la literatura y el cine. Así que se propuso salvar su patria adoptiva del destino de su país natal defendiendo el individualismo y denunciando el colectivismo a través de sus escritos, especialmente sus novelas. Su obra cumbre fue El manantial, publicada en 1943.

Aunque el Manual de americanismo era una obra de no ficción, su objetivo era mejorar las historias que nos contamos a nosotros mismos recordando a la industria cinematográfica los ideales originales de Estados Unidos. The Vigil (como se ha mencionado, el medio en el que apareció) era una publicación de la Motion Picture Alliance for the Preservation of American Ideals.

Como escribió Laurie Rice para FEE en su introducción de 2014 a Manual de americanismo:

"Esta organización estaba formada por una serie de destacadas figuras conservadoras de Hollywood, como Ronald Reagan, Walt Disney, Gary Cooper, Ginger Rogers, Clark Gable y John Wayne.

El objetivo inmediato de la alianza era reunir a personas conocidas como testigos en una investigación del Congreso sobre la industria cinematográfica. La misión a largo plazo de la alianza era organizar a las figuras pro-libertad de la industria cinematográfica para defender su campo contra las ideas del comunismo. Las películas de Hollywood de la época retrataban con frecuencia a Rusia y al comunismo con simpatía, o difundían mensajes comunistas implícitos en otras historias.

Manual de americanismo fue escrito con este objetivo mayor, con Rand haciendo un llamamiento para que los valores del individualismo y la libertad fueran retratados en su amada industria cinematográfica".

Rand abrió la obra presentando una dura dicotomía:

"La cuestión básica en el mundo actual es entre dos principios: Individualismo y Colectivismo.

El Individualismo sostiene que el hombre tiene derechos inalienables que no le pueden ser arrebatados por ningún otro hombre, ni por ningún número, grupo o colectivo de otros hombres. Por lo tanto, cada hombre existe por su propio derecho y por su propio bien, no por el bien del grupo.

El colectivismo sostiene que el hombre no tiene derechos; que su trabajo, su cuerpo y su personalidad pertenecen al grupo; que el grupo puede hacer con él lo que le plazca, de la manera que le plazca, en aras de lo que decida que es su propio bienestar. Por lo tanto, cada hombre existe sólo con el permiso del grupo y por el bien del grupo.

Estos dos principios son las raíces de dos sistemas sociales opuestos. La cuestión básica del mundo actual está entre estos dos sistemas".

Rand identificó a Estados Unidos como ejemplo del primer sistema, arraigado en el principio del individualismo tal y como se articula en la Declaración de Independencia. E identificó a "la Rusia soviética y la Alemania nazi" como ejemplos del segundo sistema, arraigado en el principio del colectivismo:

"Bajo el sistema soviético, millones de campesinos o "kulaks" fueron exterminados por ley, una ley justificada con el pretexto de que era en beneficio de la mayoría, lo que el grupo gobernante sostenía que era anti-kulak. Bajo el sistema nazi, millones de judíos fueron exterminados por ley, una ley justificada con el pretexto de que esto era en beneficio de la mayoría, lo que el grupo gobernante sostenía que era antisemita.

La ley soviética y la ley nazi fueron el resultado inevitable y coherente del principio del Colectivismo".

A continuación, Rand presentó la idea fundamental del "americanismo":

"El principio básico de los Estados Unidos de América es el Individualismo.

América está construida sobre el principio de que el Hombre posee Derechos Inalienables;

  • que estos derechos pertenecen a cada hombre como individuo, no a los "hombres" como grupo o colectivo;
  • que estos derechos son la posesión incondicional, privada, personal e individual de cada hombre-no la posesión pública, social y colectiva de un grupo;
  • que estos derechos se conceden al hombre por el hecho de su nacimiento como tal, no por un acto de la sociedad;
  • que el hombre posee estos derechos, no del Colectivo ni para el Colectivo, sino contra el Colectivo, como una barrera que el Colectivo no puede franquear;
  • que estos derechos son la protección del hombre contra todos los demás hombres;
  • que sólo sobre la base de estos derechos pueden los hombres tener una sociedad de libertad, justicia, dignidad humana y decencia".

Está claro que Rand no planteaba el "americanismo" como una especie de nacionalismo partidista. El americanismo de Rand no era un apoyo ciego a cualquier cosa que desearan o hicieran determinados individuos o gobiernos estadounidenses. "Americanismo" se refería a la tradición fundacional estadounidense -como se articula en el documento fundacional de Estados Unidos, la Declaración de Independencia- de defender el principio del individualismo: es decir, de los derechos individuales.

El americanismo no es una cuestión de dónde vives o qué gobierno te gobierna. Es una cuestión de si cada uno de nosotros entiende las ideas y está a la altura de los ideales sobre los que se fundó Estados Unidos.

El autor es Director de Contenido en la Foundation for Economic Education (FEE) y editor en jefe de FEE.org.

https://fee.org.es/articulos/lo-que-ayn-rand-entend%C3%ADa-por-americanismo/

viernes, noviembre 18, 2022

La aportación del objetivismo a la inferencia lógica.

 

La aportación del objetivismo a la inferencia lógica.

La inducción es el proceso de generalizar a partir de observaciones particulares o de lo menos general. Viene el término ‘inducción’ del latín inductio, de in –en, y ducere –conducir.

Por Warren Orbaugh.


El Objetivismo es un sistema filosófico cuyas bases fundamentales fueron establecidas por Ayn Rand. Otros filósofos, construyendo sobre esas bases, han contribuido con importantes aportaciones al sistema. Nathaniel Branden, con los principios de la psicología de la auto estima, la teoría de la volición, y la psicología del amor romántico; Leonard Peikoff y David Harriman con los principios de la inducción; David Kelley con la naturaleza de la certeza y la virtud de la benevolencia; Harry Binswanger con la naturaleza de la teleología y la epistemología de las proposiciones; y Andrew Bernstein con la naturaleza de la heroicidad.

Deriva el Objetivismo su nombre de una actitud cognitiva hacia la realidad. Ser “objetivo” en nuestra actividad conceptual es adherirnos voluntariamente a la realidad por medio de seguir ciertas reglas de un método, un método basado en hechos y apropiado a la forma de cognición humana. Objetividad es una adherencia voluntaria a la realidad por el método de la lógica. En esencia, la lógica es un método de observar hechos (las premisas), entonces consultar las leyes de contradicción, y entonces inferir las conclusiones que estas leyes garantizan.

La inferencia es el proceso mental de derivar una proposición de la observación y/o de otras proposiciones. Puede ser: inductiva, deductiva, o abductiva.

La inducción es el proceso de generalizar a partir de observaciones particulares o de lo menos general. Viene el término ‘inducción’ del latín inductio, de in –en, y ducere –conducir. Es pues, un modo de razonar que consiste en conducir desde los hechos hacia una conclusión general. Es la inferencia a partir de casos  individuales en los que se observa la ocurrencia de un fenómeno, a que ocurre o se da en todo caso de cierta clase semejante a los anteriores en las mismas circunstancias materiales, sin contradecir todo conocimiento relevante. Dicho de otro modo, es el proceso de establecer una proposición general, universal, que se integre a todo el conocimiento relevante, a partir de casos particulares en donde se muestra su verdad.

Por ejemplo, cuando uno ve que llueve y se moja, y que siempre que llueve se moja aquello a lo que le cae el agua, uno concluye que la lluvia moja.

La deducción consiste en pasar de proposiciones universales a conclusiones universales o particulares. Siguiendo con nuestro ejemplo, por inducción llegamos a la proposición universal: la lluvia moja. Vemos que llueve, por lo tanto, concluimos que porque todo aquello a lo que le llueve encima se moja, si uno sale bajo la lluvia uno se moja, por eso tomamos un paraguas y nos protegemos con él.

La abducción consiste en que a partir de observaciones, por medio de un proceso de deducción de regreso, planteando diversas hipótesis, se busca la posible causa de lo observado, y se verifica por el método de concordancia y diferencia de Mill, que es un proceso inductivo. Siguiendo con nuestro ejemplo: Llegamos a casa de un amigo y vemos que el césped está mojado. Pensamos en varias hipótesis que puedan explicar  las causas de que el césped esté mojado. Una es que llovió. Otra es que regaron el césped. Otra es que una tubería de agua que pasa por el jardín se hubiera averiado y la fuga de agua mojó el césped. Observamos si otros objetos –el camino, la casa, autos alrededor –están también mojados. Si no lo están, descartamos que haya llovido. Revisamos el jardín y no encontramos ninguna fuga de agua. Luego concluimos que la razón de que el césped esté mojado es que lo regaron. Es el razonamiento que usan los detectives para resolver un crimen, o los médicos para diagnosticar una enfermedad.

La inducción es la manera fundamental de adquirir conocimiento conceptual. Sin la inducción no habría premisas universales de donde deducir. Por tanto, la deducción presupone la inducción. Toda inferencia o es inductiva o es de premisas a las que se llega inductivamente. Por eso, quien ataca la inducción, ataca toda inferencia.

La teoría Objetivista de inducción elaborada por Leonard Peikoff, presentada en The Logical Leap y en su curso sobre inducción, se basa en la naturaleza jerárquica del conocimiento y en que los conceptos son clasificaciones abiertas. Su teoría se desarrolla a partir de la teoría de conceptos de Rand.

La jerarquía se aplica de igual modo a las generalizaciones que a los conceptos. De tal manera que, para entender la inducción, no se puede analizar en una etapa casual o aleatoria de la jerarquía. Así como es imposible entender la formación de conceptos de nivel superior ignorando su jerarquía, así es imposible entender la inducción examinando una generalización de nivel superior, como “el agua hierve a los 100°C” aisladamente, ya que ésta no se forma de la percepción directa.

Las generalizaciones más avanzadas dependen de generalizaciones menos avanzadas, de tal manera que los casos que deben examinarse primero son aquellos que están en la base de la jerarquía. La base consiste en generalizaciones de primer nivel, aquellas que son primarias, que no tienen generalizaciones previas. Peikoff pone como ejemplos: «El fuego quema el papel, empujar una pelota la hace rodar, beber agua calma la sed».

Los hechos de los que se formulan las generalizaciones de primer nivel, son evidentes, es decir, directamente perceptibles. Los conceptos que se usan para formular esos hechos son conceptos validados por la percepción directa y por lo tanto,  son inerrables. No se puede errar al formar conceptos como ‘azul’, ‘suave’, ‘encima’, etc. Todo caso de generalización de primer nivel como “el fuego quema el papel”, “empujar una pelota la hace rodar”, “beber agua calma la sed”, son identificaciones de conexiones causales.

De hecho, toda inducción, a cualquier nivel, es una identificación de conexiones causales. Toda inducción identifica relaciones de causa y efecto, desde la causalidad que opera en los casos más simples, que pueden percibirse directamente, como ver y sentir el efecto de empujar una pelota; o ver el papel quemándose; o sentir que el agua calma la sed; hasta la causalidad más compleja que sólo puede identificarse en base a conceptos abstractos.

La inducción que identifica  conexiones causales de primer nivel, percibidas directamente, no son como las más complejas, por ejemplo como que “un incremento en la oferta hace decrecer los precios”. Esta última identifica una conexión causal, pero una que no es directamente perceptible, como la conexión causal identificada en la afirmación “el fuego quema el papel.”

El proceso inductivo se da a partir del descubrimiento de que existen conexiones causales en la realidad, y su objeto es determinar entre qué elementos se dan esas conexiones. Hay conexiones causales que percibimos directamente, como cuando tenemos hambre y esta nos produce dolor de estómago, y al ingerir algún alimento saciamos esa hambre y eliminamos el dolor estomacal. Descubrimos la relación entre el alimento y la eliminación del hambre, porque si nos  chupamos  el dedo no saciamos el hambre, si jugamos tampoco, si pintamos menos. Por eliminación de otras actividades, concluimos que es ingiriendo alimentos que podemos saciar nuestra hambre. Descubrimos la relación entre el alimento y la eliminación del hambre, y además verificamos, que cada vez que comemos, saciamos nuestra hambre, es decir que concuerdan ambos elementos en dicho fenómeno.

Lo mismo sucede cuando tenemos sed, descubrimos la relación causal entre ciertos líquidos, como por ejemplo el agua y la eliminación de la sed. Igualmente descubrimos la relación entre nuestra conexión con el mundo y nuestros sentidos. Si cerramos los ojos dejamos de ver el mundo, y al abrirlos volvemos a percibirlo. Si nos tapamos los oídos, dejamos de oír el mundo y volvemos a percibir los sonidos al destaparlos.

Si nos tapamos la nariz, dejamos de percibir olores, los que volvemos a percibir al destaparla. Así mismo percibimos la relación causal entre nuestra voluntad y algunos de nuestros movimientos, por ejemplo al levantar el brazo, al escribir o al lanzar una pelota.

Luego abstraemos de estas percepciones, por medio de la omisión de medidas de las conexiones causales particulares, la relación causal entre entidades y la relación causal entre la acción y la identidad. Así llegamos a la conceptualización de que una cosa o persona produce un cambio en otra, y que este cambió depende de la identidad del agente y del paciente.

Para hacer una inducción válida, uno debe conocer la causalidad que opera, ya sea que la perciba directamente o que llegue a ella conceptualmente. Para generalizar de “este S hace P” a “todo S hace P”, uno debe saber que este S hace P porque es S, y no por otro factor. Uno debe comprender que ser S implica poder hacer P.

Publicado en la República de Guatemala.

https://republica.gt/columna-de-opinion/la-aportacion-del-objetivismo-a-la-inferencia-logica-202211148560

domingo, mayo 29, 2022

La estrategia fabiana del socialismo.

 La estrategia fabiana 

del socialismo.

Por José Azel

República

La estrategia fabiana toma su nombre de Quintus Fabius Maximus Verrucous, el dictador romano encargado de derrotar al gran general cartaginés Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica (218-201 BC). En esencia, la estrategia de Fabián es una estrategia militar en la que se evitan grandes batallas para erosionar a un oponente a través de una guerra de desgaste.

El contendiente que emplea la estrategia de Fabián acosa al enemigo con escaramuzas para causar deterioros, interrumpir las líneas de suministro y debilitar su moral. Para derrotar a Aníbal, Fabius evadió enfrentamientos épicos privándolo del valor propagandístico que dan las grandes victorias. En los Estados Unidos, George Washington uso la estrategia fabiana para hostigar a los británicos, y en Rusia la estrategia fabiana se usó contra La Grande Armée de Napoleón.

En 1884, se fundó en Londres la Sociedad Fabiana con el objetivo de promover el socialismo a través de reformas graduales en las democracias. Hasta el día de hoy, la Sociedad Fabiana ejerce una influencia significativa en la política británica, como lo demuestra que el ex-primer ministro Tony Blair sea miembro de ella. El logotipo de la Sociedad es una tortuga que representa la preferencia por una transición lenta e imperceptible hacia el socialismo. Curiosamente, el escudo de armas original de la Sociedad Fabiana era un lobo con piel de cordero, que indicaba la estrategia del grupo para lograr sus objetivos.

En el período entre las dos guerras mundiales, muchos, como Jawaharlal Nehru de la India, quedaron cautivados por las ideas fabianas. Más tarde estos líderes enmarcaron las políticas económicas de sus países según los lineamientos socialistas fabianos de empresas estatales en sectores económicos claves como telecomunicaciones, transporte, electricidad, minería y otros. Estos líderes socialistas fabianos también demonizaron la propiedad privada y el espíritu empresarial a través de altos impuestos, regulaciones onerosas y nacionalizaciones.

El socialismo marxista clásico se basa principalmente en una estrategia leninista revolucionaria como lo ejemplifican las revoluciones armadas en Rusia, China, Cuba y otros países. Por el contrario, el socialismo fabiano quiere alcanzar los mismos objetivos socialistas a través de procesos evolutivos o parlamentarios. Sin embargo, al igual que el socialismo revolucionario, el fabiano busca una completa reestructuración económica, política y social de la sociedad. Los socialistas fabianos no tienen objeciones a la reestructuración sociopolítica y económica que desean los socialistas revolucionarios, simplemente prefieren un método diferente para lograr una sociedad socialista.

Hoy, encontramos políticos de estilo fabiano como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, que abogan por una transformación socialista en los Estados Unidos. A menudo, estos políticos usan a Suecia como su modelo de país supuestamente socialista. Y, de hecho, Suecia ensayó una fuerte dosis de políticas socialistas en los años setenta y ochenta. Las políticas de ese período de tiempo le dieron a Suecia la reputación de un país socialista de altos impuestos, amplias regulaciones y generosos programas gubernamentales.

Sin embargo, ese experimento socialista fracasó y el país se encontró con innumerables problemas socioeconómicos. En esa etapa, el Banco Nacional de Suecia llegó a tener una tasa de interés del 500 por ciento. Imitando la ficción, Suecia evocó la novela La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, cuando muchos de sus empresarios y personalidades influyentes abandonaron el país.

Los congresistas Ocasio-Cortez y Sanders deberían actualizar su modelo, porque Suecia cambió sabiamente el rumbo durante las últimas dos décadas. Hoy, lejos de ser un país socialista, Suecia es una economía de libre mercado con políticas de tipo libertario, como cuentas de pensiones privadas, un sistema de vales escolares con libertad de elección, bajos impuestos corporativos y cero impuestos sobre la riqueza, la propiedad y la herencia.

El estudioso sueco Johan Norberg señala que las encuestas en Suecia muestran que solo el diez por ciento declara ser socialista. Irónicamente, según una encuesta de Gallup, el 57 por ciento de los demócratas estadounidenses y el 16 por ciento de los republicanos tienen una actitud positiva hacia el socialismo. En consecuencia, parece que hay más socialistas en el Partido Republicano de EE. UU. que en Suecia.

Es poco probable, en nuestros tiempos, que veamos un giro hacia el socialismo revolucionario en cualquier país desarrollado. Sin embargo, el socialismo avanza con una estrategia fabiana de transición lenta e imperceptible dentro de un marco democrático, tal como lo diseñó la Sociedad Fabiana en su escudo: un lobo con piel de cordero.

El último libro del Dr. Azel es Libertad para principiantes.

https://independent.typepad.com/elindependent/2022/05/la-estrategia-fabiana-del-socialismo.html#more 

domingo, marzo 06, 2022

Filosóficas de Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum .-

"Si a usted le interesa seriamente luchar por un mundo mejor, empiece por identificar la naturaleza del problema. La batalla es ante todo intelectual (filosófica), no política. La política es la consecuencia final, la puesta en práctica de las ideas fundamentales (metafísicas, epistemológicas, éticas) que dominan la cultura de una nación dada. No se puede luchar o cambiar las consecuencias sin luchar y modificar las causas; ni se puede intentar algún desarrollo práctico sin saber lo que se quiere desarrollar.

En una batalla intelectual, no es preciso convertir a todo el mundo. La historia fue hecha por las minorías, o, más precisamente, por movimientos intelectuales, los cuales son creados por minorías. ¿Quién pertenece a estas minorías? Alguien que es capaz y desea preocuparse activamente por los temas intelectuales. Aquí, lo que cuenta no es la cantidad, sino la calidad (la calidad, y la consistencia, de las ideas que uno apoya).
Un movimiento intelectual no comienza con la acción organizada. ¿A quién se organizaría? Una batalla filosófica es una batalla por las mentes de los hombres, no un intento de reclutar prosélitos a ciegas. Las ideas solo pueden ser difundidas por hombres que las comprendan. Un movimiento organizado debe estar precedido por una campaña educativa, la cual requiere maestros entrenados, autoentrenados (autoentrenados en el sentido de que un filósofo puede ofrecerles el material del conocimiento, pero es su propia mente la que tiene que absorberlo). Tal entrenamiento es el primer requisito para ser médico durante una epidemia ideológica y la precondición para cualquier intento de "cambiar el mundo”". -Ayn Rand-.

Ayn Rand, seudónimo de Alisa Zinóvievna Rosenbaum  nació un 2 de febrero de 1905. Fallece en la ciudad de Nueva York el 6 de marzo de 1982, fue una filósofa y escritora rusa de origen judío que obtuvo la nacionalidad estadounidense.
Durante sus años en la escuela secundaria, fue testigo tanto de la Revolución de Kerensky, que ella apoyó, como de la Revolución Bolchevique en 1917, que ella denunció desde el primer momento. Para escapar de los combates, su familia se fue a Crimea, donde ella terminó la escuela secundaria. Al final la victoria comunista llevó a la confiscación de la farmacia de su padre y a períodos de casi morirse de hambre.
Rand defendía el egoísmo racional, el individualismo y el capitalismo laissez faire, argumentando que es el único sistema económico que le permite al ser humano vivir como tal.
A finales de 1925 obtuvo permiso para salir de la Rusia soviética y visitar a sus familiares en los Estados Unidos, a donde llegó en febrero de 1926, con veintiún años. Aunque les dijo a las autoridades soviéticas que su visita sería corta, estaba decidida a no regresar nunca a Rusia. Pasó los siguientes seis meses con sus parientes en Chicago, obtuvo una prórroga de su visado, y luego continuó a Hollywood para seguir la carrera de guionista.
Autora de las novelas “El manantial” y “La rebelión de Atlas”, entre otros libros.

domingo, diciembre 12, 2021

Objetivismo: Ayn Rand y los fundamentos filosóficos del Capitalismo.

 Por Ricardo Manuel Rojas

Cuando se menciona la palabra “filosofía”, muchas veces se tiende a pensar en cuestiones abstractas, desvinculadas de la realidad y sin aplicación práctica, que sólo pueden ser comprendidas por una élite: los “filósofos”. Esa impresión es el resultado de la actitud mantenida invariablemente por quienes han intentado despojarse de la lógica y negar la realidad al tratar con las ideas.

Ayn Rand, en cambio, partió del reconocimiento de los conceptos axiomáticos de “existencia”, “identidad” y “conciencia”, y a partir de ellos elaboró una filosofía basada en la realidad, coherente con el mundo y sin contradicciones. Ella nos ha enseñado que la importancia de la filosofía en la vida del hombre es la siguiente: sin filosofía no es posible vivir.

Para explicar esta afirmación, en 1974 utilizó el siguiente ejemplo frente a los cadetes de la academa militar de West Point: supongan que son astronautas, y que su nave espacial cae en un planeta desconocido para ustedes. ¿Qué es lo que harían una vez recobrado el conocimiento?

Lógicamente, las tres primeras preguntas que el cerebro de un ser humano haría en tales circunstancias serían: ¿dónde estoy? ¿cómo lo sé? ¿qué debería hacer? Estas tres preguntas, fundamentales para el estudio de la existencia y por ende, para la supervivencia humana, son respondidas por las tres primeras ramas de la filosofía: Metafísica, Epistemología y Etica. ¿Dónde estoy? La filosofía no me dirá si estoy en Buenos Aires o en Paris o en otro lugar (aun cuando me dará las herramientas necesarias para averiguarlo); sin embargo, responderá al dilema: ¿estoy en un mundo gobernado por leyes estables, firmes, cognoscibles, absolutas? ¿o estoy en un caos incomprensible? ¿Las cosas a mi alrededor son reales, o son sólo una ilusión? ¿Existen independientemente de mi voluntad o son creadas por mi mente? ¿Puedo cambiarlas según mi voluntad o no? A estas preguntas responde la Metafísica, que es el estudio de la naturaleza de la existencia como tal.

¿Cómo lo sé? Como el hombre no es omnisciente ni infalible, debe descubrir el mundo, averiguar qué es el conocimiento y cómo probar la validez de sus conclusiones al respecto. ¿Adquiere conocimiento por un proceso racional o por una súbita revelación, o por instintos, o por acto reflejo? ¿Es la razón competente para descubrir la realidad o el hombre posee alguna otra facultad superior o paralela a la razón? ¿Puede estar seguro de algo o está condenado a vivir en una duda perpetua? A todo ello responde la Epistemología, que estudia el conocimiento y el medio de adquirirlo.

Esta conferencia le dio título a su libro: “Philosophy: Who needs it?”. Todos los conceptos que usaré en este trabajo están tomados, tanto de ese libro como de: “Introduction to Objectivist Epistemology”, “The Virtue of Selfishness”, “Capitalism: The Unknown Ideal” y “The Romantic Manifesto”.

¿Qué debería hacer? Las respuestas a las dos primeras preguntas determinarán la respuesta a la tercera. ¿Qué es bueno y malo para el hombre, y por qué? ¿Su preocupación debería ser alcanzar la felicidad o huir del sufrimiento? ¿Debería perseguir sus propias metas, o subordinarse a las de los demás? A ello responde la Etica, rama de la filosofía que estudia el modo en que un hombre debería comportarse.

A su vez, la respuesta que da la Etica determina cómo el hombre debería tratar con otros hombres, lo que involucra la cuarta rama de la filosofía, la Política, directamente basada en las primeras tres, que define los principios de un sistema social adecuado.

La necesidad de emplear ideas abstractas es fundamental para la supervivencia humana, y por eso no hay elección entre seguir o no una filosofía. Sí se puede elegir, en cambio, si esa filosofía será elaborada por un proceso de pensamiento consciente, racional y lógico, o mediante una acumulación de falsedades, contradicciones y afirmaciones dogmáticas.

Como ejemplo de la presencia constante de principios filosóficos en la vida cotidiana, Ayn Rand recordó algunas frases que se escuchan y repiten diariamente, originadas en el pensamiento de personas que han sido considaradas grandes filósofos, y que generalmente son aceptadas y repetidas sin un análisis racional consciente:

“No esté tan seguro: Nadie puede estar seguro de nada” (Platón).

“Ha hecho algo malo, pero sólo es humano, y nadie es perfecto en este mundo”
(San Agustín).

“Puede ser verdad para usted, pero no es verdad para mí” (William James).

“No puedo evitarlo. Nadie puede evitar lo que hace” (Hegel).

“No puedo probarlo, pero siento que es verdad” (Kant).

“Es lógico, pero la lógica no tiene nada que ver con la realidad” (Kant).

“Es malo porque es egoísta” (Kant).

“Primero actúe, luego piense” (John Dewey).

“He dicho eso en varias circunstancias, pero no tengo por qué creer en eso todo el tiempo: lo que ha sido verdad ayer no tiene por qué ser verdad hoy” (Hegel).

“¿No puede adoptar uno un compromiso y pedir prestadas diferentes ideas de filosofías diferentes de acuerdo con las necesidades del momento?” (William
James).

Un repaso de estas frases, después de comprender el desarrollo lógico de la filosofía Objetivista, podrá ser de gran utilidad.

Este desarrollo debe comenzarse, entonces, por la primera rama de la Filosofía: la Metafísica, que es el estudio de la existencia. El término “Metafísica” fue generalizado por los compiladores de Aristóteles, quien en el libro que lleva ese nombre en realidad se refería a la Filosofía, a la que definía como la ciencia que estudia el Ser en cuanto Ser.

La realidad es el conjunto de todo lo que existe, y por lo tanto, el primer problema que plantea la filosofía es el estudio de la existencia como tal.

La existencia de la realidad es lo único de lo que lógicamente no se puede pedir una prueba, pues es el presupuesto de toda prueba y todo conocimiento. Su demostración es ostensible: la realidad no se demuestra, sino que se muestra.

La petición de una “prueba” de que la realidad existe, constituye una prueba en sí misma: alguien que esté parado frente a usted, exigiendo pruebas de algo, deberá necesariamente existir. La realidad no puede ser probada porque, si por definición es el conjunto de todo lo que existe, incluye también a la misma prueba, y por lo tanto, pedir una prueba de la realidad significaría pedir que alguien se colocase fuera de la realidad para buscarla, y eso es imposible.

Esta es la premisa básica, el punto de partida de la filosofía: la existencia, existe. Este axioma es el primer ABSOLUTO, y es la base de la concepción de un mundo guiado por principios estables y cognoscibles. El primer paso en la tarea intelectual de destruir las herramientas de supervivencia del hombre ha sido negar que la realidad existe. Pueden recordarse como ejemplos de esta pretensión, con sus graves consecuencias metafísicas y espistemológicas, “el mito de la caverna” de Platón, la división de los mundos “noumenal y fenomenal” de Kant, o un paso más allá el Solipsismo o la pretensión de que el hombre crea al mundo cuando mira. Todas estas teorías pretendieron que el mundo con es compensible por el hombre, sino un sitio misterioso, voluble e imposible de entender.

Estas ideas suponen un ataque directo al concepto de “absoluto”. Pretenden que es imposible tener un conocimiento absoluto de cosa alguna, o que la realidad exista absolutamente, evadiendo el hecho de que la afirmación "los absolutos no existen” es una afirmación absoluta, y por lo tanto, contradictoria en términos: quien dice que los absolutos no existen, está haciendo una afirmación absoluta y por lo tanto incontroverible, pero que a la vez debería ser controvertida, pues no podría ser absoluta. Aristóteles jamás habló de Metafísica. La primera mención que se conoce a ese término fue hecha por Nicolás de Damasco en la primera mitad del siglo I, y se refiere a la ubicación metodológica de este libro dentro de la obra total de Aristóteles, toda vez que este trabajo fue elaborado con posterioridad a los Tratados de la Física. En este sentido se usó el concepto de Metafísica, que etimológicamente significa “lo que está más allá o luego de la física”. Tal vez una denominación más correcta hubiese sido “Filosofía”, que es a lo que Aristóteles se refiere en esta obra, y que sirve para identificar el estudio de las primeras causas y los primeros principios que rigen la realidad.

Es curioso advertir que el término “Metafísica” se usa hoy en día para significar “lo que está más allá del mundo físico o comprensible”, es decir, lo esotérico, lo incomprensible, lo inalcanzable, y finalmente, lo vinculado con la teología. Algo muy distinto a lo que Aristóteles tuvo en mente en esta obra.

En segundo lugar, lo que es, no puede “no ser”. Lo contradictorio es imposible. Afirmar que algo es y no es al mismo tiempo, en el mismo contexto, significa afirmar también lo contrario y así hacia el infinito; y eso es imposible. El principio de “no contradicción” es el segundo ABSOLUTO.

Existir significa existir siendo algo. Cada cosa que existe lo hace de acuerdo con su propia naturaleza. Del mismo modo, el hombre existe en el mundo con una naturaleza determinada.

La materia inorgánica no puede dejar de existir, sólo cambiar de forma. Unicamente respecto de la materia orgánica cabe la alternativa entre existir y no existir como tal. La vida es el proceso de acción auto-generada destinada a la auto-sustentación. Pero ese proceso no es insoslayable y depende de que concurran determinadas condiciones. Para vivir, los organismos deben actuar. La naturaleza de la acción necesaria para vivir depende de la naturaleza del organismo. Los organismos vivos, excepto el hombre, tienen un método automático de supervivencia que les indica el tipo de acción necesaria. Los vegetales poseen un mecanismo automático para absorber el alimento del suelo y buscar el aire y el sol con sus hojas. Los animales cuentan con instintos, que forman un método insoslayable de conducta destinado a la supervivencia. El hombre, en cambio, no posee tal código automático. Como el resto de los seres vivos necesita actuar para continuar viviendo, pero debe hacerlo “por elección”, pues no está predeterminado a ningún tipo específico de acción.

Para un animal, el problema de la supervivencia es esencialmente biológico: basta con que funcione correctamente su sistema automático de respuestas.

Para un ser humano, el problema es esencialmente epistemológico: debe adquirir el conocimiento, aprendiendo previamente cuál es su método específico de adquisición. El uso de ese método no es automático, pues de lo contrario sería un instinto: el hombre debe reconocer y usar ese método voluntariamente.

Tiene la necesidad biológica de pensar antes de actuar: precisamente porque su conducta es voluntaria, no automática, debe elegir cada acto que realiza. Si no piensa primero, no puede actuar.

El método natural de supervivencia humana es el uso de la razópn: la facultad que identifica e inegra el material enviado al hombre por sus sentidos. El hombre sólo puede sobrevivir adquiriendo conocimiento, y la razón es el único medio con que cuenta para conseguirlo.

Los sentidos aportan evidencia de la realidad, pero esa evidencia debe ser procesada por el propio cerebro. Para realizar correctamente esa identificación e integración, el hombre usa la lógica, que es el arte de integración no contradictoria: ningún concepto formado por un hombre es válido a menos que lo integre sin contradicción con la suma total de su conocimiento.

Llegar a una contradicción es reconocer un error; mantenerse en ella es abdicar a la razón. La verdad es el reconocimiento de la realidad.

La lógica es el reconocimiento de que determinadas reglas rigen lo que existe, independientemente de que el hombre las use o les dé cierto nombre. Las tres reglas básicas de la lógica, enunciadas por Aristóteles, son:

1. La ley de Identidad. La existencia, existe (A es A). Esta ley tiene dos axiomas corolarios: existe algo que uno percibe; el hombre existe poseyendo conciencia, siendo la conciencia la facultad de percibir lo
que existe.

2. Ley de No Contradicción. Lo contradictorio es imposible (A no puede ser a la vez NO-A).

3. Ley del Tercero Excluido. Una cosa puede ser o no ser, pero no existe una tercera posibilidad.

Se suele hablar de estas reglas y las que derivan de ellas como la “lógica aristotélica”. Sin embargo, el calificativo de “aristotélica” es sobreabundante, pues no existe otra lógica aparte de ésta. Una pretendida lógica distinta, debería comenzar por negar la existencia de la realidad, pues de lo contrario debería llegar a las mismas conclusiones. Y negar la existencia, como se vio, es imposible.

Pero como el uso de la razón y la lógica no se produce automáticamente, la racionalidad es una cuestión de elección. La voluntad es la cualidad del cerebro humano que le permite poenr en movimiento el mecanismo de la razón. El hombre debe hacer el esfuerzo de pensar. Por eso, la voluntad es la clave del estudio del ser humano.

El hombre es un ser de conciencia volitiva. La conciencia es la facultad de percibir lo que existe. Se puede estar consciente de una sola cosa a la vez, o sea, percibir una cosa a la vez. Pero un individuo no podría funcionar si cada vez que enfrenta una alternativa tuviera que repetir íntegramente el proceso de aprendizaje. Para resolver este problema, el cerebro humano cuenta con una herramienta equivalente a una tabla de datos, que le permite almacenar las conexiones efectuadas por la conciencia: el subconsciente. Todo problema que un ser humano ha analizado alguna vez en su vida, provoca algún registro en su
subconsciente.

El subconsciente del hombre es como una complejísima computadora cuya función principal es la integración de las ideas. ¿Quién lo programa? La mente consciente. Si no es programado con datos de la realidad, lógicamente estructurados, los resultados que constantemente emita el subconsciente serán ilógicos y contradictorios. El programador final del subconsciente es la clase de filosofía conscientemente elaborada.

Por eso, quienes desprecian a la filosofía, son quienes más necesitan de ella. La realidad es Objetiva. Los filósofos subjetivistas pregonan la libertad de evadir la realidad; que el universo sea lo que su voluntad decida. Tratan de falsear la relación entre la existencia y la conciencia, pretendiendo que su conciencia cree la existencia, en lugar de percibirla. Las ligaduras que intentan destruir son las relaciones causales. El enemigo al que tratan de derrotar es la ley de Identidad. La rebelión contra la causalidad se origina en el deseo de revertirla. Sin embargo, la conciencia del hombre no sirve para objeto alguno que no sea identificar la realidad.

Los fenómenos que ocurren sin participación humana son lo “metafísicamente dado” y no podrían ocurrir de otro modo. La existencia de estos fenómenos no depende de la conciencia del hombre, sino que deben ser reconocidos y aceptados por ella. Por el contrario, todo fenómeno que involucra la acción humana es lo “hecho por el hombre” y podría haber sido diferente o no ser.

La voluntad provoca contradicciones si los hombres no advierten la diferencia entre ambos conceptos. Lo metafísicamente dado debe ser aceptado, no puede ser cambiado. Lo hecho por el hombre nunca debe ser aceptado sin crítica: debe ser juzgado y después aceptado o rechazado, de acuerdo con el resultado de ese juicio.

Los sentidos envían sensaciones al cerebro, que allí se convierten en percepciones. La capacidad racional le permite organizar el material perceptual en conceptos primarios, y posteriormente a estos conceptos en otros cada vez más amplios, y de este modo captar y retener, identificar e integrar, cada vez mayor cantidad de conocimiento. Este proceso es vital para un ser humano, toda vez que no posee respuestas
automáticas a sus problemas.

Un concepto es la integración mental de dos o más unidades que poseen las mismas características distintivas, omitiendo las medidas particulares. Representa conocimiento condensado, lo que hace posible el estudio futuro y la división de la tarea cognoscitiva. La definición, por su parte, es una declaración que identifica la naturaleza de las unidades subsumidas bajo un concepto. El conocimiento del hombre es contextual y posee una estructura jerárquica, que va de sensaciones a percepciones, a conceptos primarios que se refieren a la realidad percibida, y se integra en conceptos cada vez más amplios. Por ejemplo, uno ve una mesa, esa sensación genera una percepción, y a partir de lo que percibe el cerebro elabora el concepto primario de forma, consistencia, posteriormente madera, propósito, hasta alcanzar el concepto de mesa, y posteriormente el más complejo de habitación, el de casa, el de ciudad, el de país. Los conceptos de abstracciones puras son los más complejos que el hombre puede elaborar.

Debido a que todo conocimiento del hombre es contextual, dada su naturaleza no omnisciente y el reconocimiento de la realidad en la cual vive, debe elaborar conceptos de acuerdo con ese contexto. Por ejemplo, conceptos tales como “certeza” o “perfección” sólo tienen sentido si se los define en el contexto de la naturaleza humana.

“Certeza” significa que toda la evidencia disponible respecto de un hecho determinado, analizada de acuerdo con las reglas de la lógica, indica que ese hecho es así y que no existe evidencia alguna que determine lo contrario. No significa que, por falta de conocimiento no pueda demostrarse posteriormente otra cosa (el hombre no es omnisciente).

Recuérdese que la verdad es el reconocimiento de la realidad, y la razón es el único estándar de verdad que posee el hombre. La verdad o falsedad de las conclusiones, inferencias, pensamientos y conocimientos de un hombre, descansan en la verdad o falsedad de sus definiciones.

Precisamente porque el hombre no es omnisciente es que existe el concepto de “certeza”. Si no pudiera equivocarse, no tendría sentido un concepto de error y no haría falta uno de certeza. Pero como el hombre necesita adquirir el conocimiento mediante un método especial, es que la necesidad de estar seguro del conocimiento que ha adquirido es básica para su supervivencia. Si no hubiese un conjunto de cosas de las cuáles está “seguro”, no podría siquiera mover un dedo y estaría destinado a perecer.El edificio del conocimiento humano se levanta con ladrillos que son verdades. “Error” significa tener como verdad algo que contradice algún hecho de la realidad. Un error de conocimiento se produce cuando un ser humano ignora algún dato de la realidad y afirma una falsedad; en cambio, un error moral ocurre cuando un individuo sostiene algo erróneo a sabiendas de que contradice los hechos de la realidad. Si un hombre quiere sobrevivir, debe aceptar que necesita utilizar siempre las reglas de la lógica, pues le proveen el único método para uni los datos de la realidad sin contradicción. Evadir voluntariamente las conclusiones de la lógica equivale al suicidio.

La “prueba” es el proceso de derivar una conclusión, paso a paso, desde la evidencia de los sentidos, cada paso dado de acuerdo con las reglas de la lógica. El método para validar el conocimiento consiste en coejar el contenido mental de un ser humano con los hechos de la realidad. Por ejemplo, si alguien afirma que los elefantes vuelan, la validación del conocimiento consistirá en observar el comportamiento de los elefantes. Una vez que el hombre ha respondido a las dos primeras preguntas que le plantea la filosofía (¿qué es el mundo en el que vive? y ¿cuál es el método que le permite conocerlo?), la tercera cuestión a determinar es ¿qué de bería hacer?, o lo que es lo mismo ¿cómo debería comportarse después de reconocer su propia naturaleza y la del mundo que lo rodea?

A esta pregunta responde la Etica, que es la ciencia que se ocupa de hallar y definir un código e valores para guiar las elecciones y acciones que determinarán el propósito y el curso de vida de un ser humano.

La primera pregunta de la Etica no es cuál debería ser el código de valores, sino si hace falta tal código y por qué.

Prácticamente todos los filósofos han considerado a la Etica como sujeta a caprichos, y no han provisto una respuesta racional, objetivamente demostrabla, a la pregunta de por qué hace falta un código de valores. Lo aceptan como un hecho dado, sin buscar su raíz metafísica o su validez objetiva. El desafío y gran aporte de Ayn Rand a la Etica fue definir un concepto objetivo y racional de la moral, basado en la naturaleza humana.

Toda vez que los organismos vivos tienen la alternativa entre existir y no existir como tales, y que deben actuar de una manera determinada por su naturaleza para lograrlo, sólo entre ellos puede elaborarse el concepto de valor; sólo para ellos las cosas son buenas o malas. Valor es aquello por lo cual se actúa, para obtenerlo y/o conservarlo.

La vida de un organismo depende de dos factores: el combustible que requiere del exterior, y la acción de usar ese combustible debidamente. El organismo no tiene elección posible respecto de lo que necesita para su supervivencia: es metafísicamente dado, depende del tipo de ente que sea. La vida sólo puede mantenerse por un proceso constante de acción de autosustentación. La meta de esta acción, el Valor Supremo que debe ser ganado en cada momento, es el mantenimiento de la vida misma del
organismo.

Entonces la vida es el estándar de valoración: lo que ayuda a mantenerla es bueno, lo que la amenaza es malo. El hecho de que un ser vivo sea, determina lo que debe hacer para vivir. Si no lo hace, muere. En este sentido, puede decirse que todo “ES” implica un “DEBERÍA”.

Solamente una meta final, un fin en sí mismo, hace posible la existencia de valores. Metafísicamente, la vida es el único fenómeno que es un fin en sí mismo. Epistemológicamente, el concepto de “valor” depende genéticamente y se deriva del concepto de “vida”. Solamente el concepto de vida hace posible el de valor.

¿Cómo descubre el ser humano el concepto de valor? En primer lugar, mediante las sensaciones físicas de dolor y placer. El mecanismo de placer-dolor sirve como protector automático de la vida del organismo, es una capacidad innata. Pero la naturaleza epistemológica del hombre hace que este mecanismo no sea suficiente para indicarle cómo actuar.

Recuérdese que los organismos inferiores sólo tienen la facultad de la sensación; los organismos superiores poseen la facultad de la percepción. Pero para un ser humano, la supervivencia depende de un proceso voluntario de utilizar la razón, y por ese camino descubrir lo que necesita para vivir.

No puede sobrevivir con la guía de meras percepciones. Una sensación de hambre le indicará que necesita comida, pero no le dirá cómo obtenerla ni cuál es buena para él. No puede satisfacer sus necesidades físicas más elementales sin un proceso de pensamiento.

El hombre no sabe automáticamente qué es verdadero y qué es falso, y por ende no puede saber automáticamente qué es correcto y qué es incorrecto, es decir, qué es bueno o malo para él. Pero necesita este conocimiento para poder vivir.

No puede evadir la realidad: es un organismo específico, con una naturaleza específica, que requiere un curso de acción específico. No tiene elección sobre lo que su naturaleza requiere, y ello deberá descubrirlo utilizando las reglas del pensamiento, es decir, las leyes de la lógica.

Entonces, ¿cuáles son las metas correctas que debe perseguir el hombre, y los valores que requiere para sobrevivir? A ello responde la Etica. No es una fantasía mística ni una convención social, sino una necesidad metafísica objetiva para la supervivencia del hombre. El estándar de valores de la Etica Objetivista es aquello que se requiere para la supervivencia del hombre como tal.

Un ser vivo que considerase maldad sus medios de supervivencia, no sobreviviría (por ejemplo, un pájaro que intencionalmente intentara romper sus alas).

El hombre debe obtener el conocimiento y elegir sus acciones por un proceso mental, que la naturaleza no le obliga a practicar, sino que sólo puede descubrir por sí mismo. Un código de valores aceptado por elección es un código moral. La alternativa del hombre es ser racional o animal suicida.

Si la supervivencia humana depende de que se use el propio cerebro destinado a la tarea de sobrevivir, el estándar de moralidad ha de ser el de un hombre que vive tomando decisiones sobre la base de razonamiento hechos con su propio cerebro. La racionalidad está directamente relacionada con la supervivencia. Dado que todo lo que el hombre necesita debe ser descubierto por su propia mente y producido por su propio esfuerzo, los dos factores esenciales de su método de supervivencia son: pensar y trabajar productivamente (Es posible imaginar una secta que adore la luna y pase el día durmiendo, para sentarse a admirar la luna por las noches; pero para que puedan sobrevivir, alguien deberá utilizar su cerebro y producir, al menos, el alimento que consuman).

Por el hecho de que el ser humano no posee un código de respuestas automáticas, y por ende su supervivencia es un problema esencialmente epistemológico, no puede sobrevivir según las necesidades del momento, como el resto de los animales. Cada acto de su vida es producto de metas que se desarrollan y persiguen durante días, meses, años, décadas, y no vive satisfaciendo puntualmente las necesidades biológicas básicas, como los restantes animales. El subconsciente es el lugar donde almacena los datos que le permiten establecer las metas futuras y los modos de alcanzarlas.

La Etica se encarga de definir un código de valores adecuado, y por lo tanto estudia al hombre como individuo, y no en sus relaciones con los demás. No existe nada parecido a una “Etica Colectiva” o “Etica Social” por lo mismo que no existe un “cerebro colectivo”. Respecto de las relaciones con los demás, el principio social de la Etica Objetivista indica que así como la vida es un fin en sí misma, todo ser humano es un fin en sí mismo y no un medio para los fines o el bienestar de otros.

Entonces, si la acción de un hombre está orientada a la supervivencia, él será lo más importante para sí mismo. El egoísmo es el motor de las acciones humanas. Un organismo vivo que tuviera a alguien o algo más que a él mismo como el móvil de su acción, no podría sobrevivir. Pero como para el hombre la decisión de actuar en procura de su bienestar es voluntaria, él es el único ser que puede actuar en contra de su propia vida, y adoptar el sacrificio como estándar de conducta.

La vida es el medio por el cual se obtienen y conservan los valores. Los tres valores cardinales de la Etica Objetivista son: Razón, Propósito y Autoestima, y sus correspondientes virtudes son: Racionalidad,
Productividad y Orgullo. A ellas se suman la Independencia, Integridad, Honestidad y Justicia.

Todo trato entre individuos debe ser realizado intercambiando valor por valor, ofreciendo cada uno el producto de la aplicación de su propio cerebro a una actividad productiva. Ello sólo puede suceder cuando los seres humanos se ven libres de coacción unos por otros. La libertad de acción es un requerimiento básico de la vida humana.

Sin embargo, como la racionalidad es potencial, nada impide que algún individuo recurra a la agresión como medio para tratar con los demás.

Agredir significa iniciar el uso de la fuerza entrando en contacto con el cuerpo o la propiedad de otra persona sin su consentimiento.

Por ello, la Política existe debido a la necesidad de establecer reglas de convivencia entre los individuos de una especie potencialmente racional, que requieren libertad de acción para llevar a cabo las decisiones de sus cerebros y al mismo tiempo poseen la potencialidad de la agresión.

El inicio del uso de la fuerza supone torcer la realidad que exige que el hombre persiga sus propios intereses; por el uso de la fuerza se le exige que actúe contra ellos. La realidad amenaza al hombre con la muerte si no sigue sus propios juicios racionales; la agresión lo amenaza con la muerte si lo hace.

La fuerza sólo puede ser usada en defensa propia, como represalia contra quien inicie su uso.

La libertad es un requerimiento básico de la vida humana. No pensar es sinónimo de muerte. Pensar sin actuar desnaturaliza la función del pensamiento. Garantizar la libertad de pensar y actuar es la única forma de proteger la vida humana.

El concepto de derecho se refiere a la acción, específicamente a la libertad de acción. Significa estar libre de toda compulsión física, coerción o interferencia por parte de otros hombres. Es un concepto moral: los derechos del individuo son el medio de subordinar la sociedad a la ley moral.

Un derecho es un principio moral que define y sanciona la libertad de acción de un hombre en un contexto social. Para cada individuo, un derecho es una sanción moral positiva de su libertad para actuar de acuerdo con su propia elección voluntaria. En cuanto a los demás, los derechos de un individuo sólo le imponen una obligación de índole negativa: abstenerse de agredirlo.

La fuente de los derechos del hombre no es la ley de dios ni la ley de congreso alguno, sino la ley de identidad: A es A y el hombre es el hombre. Los derechos son condiciones requeridas por la naturaleza humana para la supervivencia. Sólo existe un derecho fundamental, del cual derivan los demás: el de un hombre a su propia vida; lo que significa el derecho de llevar a cabo todas las acciones requeridas por la naturaleza para mantenerla. El derecho a la vida es el origen de todos los derechos, y el de propiedad es la única forma de implementarlo: dado que un hombre debe sustentar su vida por su propio esfuerzo, quien no tiene derecho al producto de ese esfuerzo no posee los medios para mantenerla. El hombre que produce mientras otro dispone del producto de su esfuerzo, es un esclavo.

Los derechos son principios morales que definen las correctas relaciones sociales. Dado que sólo un hombre individual puede tener derechos, la expresión “derechos del individuo” es una redundancia (necesaria en el caos intelectual imperante). Pero la expresión “derechos colectivos” o “derechos sociales” es una contradicción en términos.

Todo grupo es sólo una cantidad de individuos que no puede tener otros derechos que los de sus miembros individuales. En una sociedad libre, los derechos de cualquier grupo se derivan de los de sus miembros, a través de su elección individual y voluntaria y el acuerdo contractual que formalizó su agrupamiento, permitiendo la aplicación de esos derechos individuales a propósitos específicos comunes. Todo propósito legítimo de un grupo se basa en el derecho que tienen los participantes a la libre asociación y el libre comercio.

La noción de “derechos colectivos” supone que los derechos pertenecen a algunos hombres, pero no a otros, que algunos tienen el derecho de disponer de otros como les plazca, y que el criterio para esta diferencia radica en la superioridad numérica (tal es lo que sucede con los llamados “derechos” a la vivienda, salud, educación, alimento, que sólo podrían ser satisfechos utilizando a algunos seres humanos como animales de sacrificio en beneficio de otros).

Ahora bien: dado el concepto de derecho, ¿qué es un obierno? ¿Es necesaria su existencia?

En principio, si los individuos no organizaran un mecanismo para defenderse de la agresión, vivirían en un estado de guerra latente. Por eso, la organización de un gobierno surge como una necesidad lógica. Debe distinguirse, para comprender bien este punto, el concepto de “necesidad” entre lo metafísicamente dado y lo hecho por el hombre.

Nada de lo hecho por el hombre era necesario metafísicamente. El gobierno es necesario (recomendable su creación y sostenimiento voluntario) en tanto soluciona un problema de coexistencia pacífica entre los hombres. Pero ello no significa que individuo alguno deba o pueda ser obligado por otro a sostener un gobierno: el “derecho a obligar” es una contradicción en términos.

En este contexto, el gobierno es una institución creada por los hombres para poner en vigor ciertas reglas de convivencia en un área geográfica dada. Es un medio para mantener el uso de la fuerza física retributiva bajo un control objetivo.

Si se dejara a los individuos particulares la tarea de proteger sus propios derechos, por una parte la efectiva protección dependería de que el que se defiende tenga la suficiente fuerza frente al agresor, y por otro lado, se correría el riesgo de que se organizaran grupos de linchamiento que actuando subjetivamente perdieran de vista el justificativo del uso de la fuerza.

Ayn Rand hablaba de “gobierno”, y como este término ha sido objeto de muchas consideraciones en los últimos tiempos, es útil hacer una consideración adicional. A diferencia del cocenpto liberal clásico de gobierno, basado en el monopolio del poder, que a su vez descansa en la facultad de cobrar impuestos en forma compulsiva para mantenerlo, Ayn Rand extendió, como es lógico, el principio de que nadie puede iniciar el uso de la fuerza al propio gobierno.

De este modo, si bien Ayn Rand también usó la terminología clásica de gobierno como detentador del monopolio del uso de la fuerza, puede deducirse que en su concepción el gobierno sólo existiría en tanto y en cuanto se pudiese establecer un sistema de aportes no compulsivos que permitiese mantenerlo. Si se profundizase este razonamiento –cosa que Ayn Rand no tuvo tiempo de hacer-, pienso que habría un punto de acercamiento entre su pensamiento y el de quienes se oponen al concepto de gobierno –precisamente por la carga de compulsión que implica-, y prefieren hablar de auto-gobierno, agencias de protección de derechos, o términos similares.

Pienso que probablemente en la práctica, y por una simple cuestión de mercado, un gobierno sin facultades de recaudar impuestos ni iniciar de ninguna otra forma el uso de la fuerza contra los ciudadanos, estaría en condiciones similares y llegaría a los mismos resultados que las agencias de protección y seguridad.

La única función del gobierno es proteger los derechos, o sea, proteger al hombre de la violencia física. Es sólo un policía que actúa como defensor, y como tal sólo puede recurrir a la fuerza contra quienes inicien su uso.

Las únicas funciones propias de un gobierno son: policía, ejército y tribunales, para proteger los derechos y arreglar las disputas mediante reglas racionales y según leyes objetivas.

Si la protección de los derechos es lo que justifica la existencia de un gobierno, deberán existir reglas objetivas para determinar cuándo un derecho ha sido violado y para la prueba de que tal cosa ha ocurrido en un caso específico. Hay dos formas básicas de organización social: la que reconoce la existencia de los derechos del individuo como previos al gobierno y en consecuencia tiene por única función y protección; y la que presupone que el uso de la fuerza es el medio por el que deben tratar unos hombres con otros, y por lo tanto organiza un gobierno con facultades para agredir y violar derechos.

Ayn Rand definió al Capitalismo como el sistema social basado en el reconocimiento de los derechos del individuo, incluyendo los derechos de propiedad, en el que toda propiedad es privada. Es la única forma de organizar un gobierno moral, que se funde en el reconocimiento de los derechos y actúe para evitar el inicio del uso de la fuerza física de unos hombres contra otros. En una sociedad capitalista, toda relación humana es voluntaria. Los hombres son libres de cooperar o no, de tratar unos con otros o no, como les dicten sus propios juicios individuales, convicciones e intereses.

Tratan unos con otros sólo en términos y por medio de la razón, es decir, por la disuasión, persuasión, y el acuerdo contractual; por elección voluntaria y para el mutuo beneficio. El fundamento moral del Capitalismo no es que persiga el bien común – expresión contradictoria en términos-, sino el hecho de que es el único sistema consistente con la naturaleza racional del hombre, que protege la supervivencia del hombre qua hombre y cuyo principio fundamental es la justicia.

Toda vez que la supervivencia de un hombre depende de que sea libre de usar su cerebro para aplicarse a una tarea productiva, el fundamento de un gobierno capitalista es permitir que cada hombre pueda seguir su propio curso independiente de acción, de acuerdo con su propio juicio racional. Es el hecho metafísico básico de la naturaleza humana lo que el Capitalismo reconoce y protege.

Ayn Rand ha sido la primera filósofa en la historia en darle a la Etica un fundamento en la naturaleza racional del hombre, y a la Política un fundamento en esa clase de Etica. La consecuencia de ello ha sido la posibilidad de definir y caracterizar el gobierno de una sociedad libre, basado pura y exclusivamente en el reconocimiento de los derechos del individuo. Demostró que, ni los derechos son un caprichoso invento de algunos intelectuales o místicos, ni su protección como único justificativo de la existencia de un gobierno, una de tantas formas igualmente válidas de organización social: demostró que los derechos existen antes de su reconocimiento y que, por ende, la falta de tal reconocimiento supone contradecir la ley de identidad.

Ayn Rand ha dejado un legado que en los tiempos venideros será, seguramente, una fuente de reflexión y estudio filosófico.

Publicado en Voces de libertad.

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