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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, junio 22, 2026

Enrique Shaw y la Argentina de las familias numerosas. Por Germán Masserdotti.

 


Enrique Shaw y la Argentina de las familias numerosas. 

Por Germán Masserdotti.

Días pasados, en nuestro país, se celebró el Día del Padre. Discusión aparte sobre si se trata o no de una fecha “comercial”, lo cierto es que resulta ser una oportunidad para hablar de la familia. No hay que dejarla pasar.

El recuerdo, la celebración y la honra de los padres (hay un cuarto mandamiento) forma parte del patrimonio cultural de la humanidad. No obstante las distintas variantes concretas que pudo adoptar la familia, el núcleo estructural fue –y sigue siendo– el mismo: papá, mamá y los hijos. A los cuales, claro está, se asocian los abuelos y los nietos. En este tema, como en otros, la sangre juega un papel fundamental. Así somos los hombres: una horizonte o confín entre el mundo visible (material) e invisible (espiritual), según la feliz imagen pensada por santo Tomás de Aquino. Dicho sea de paso, un santo por el que corría sangre napolitana, lo cual se nota por momentos al leer sus obras.

Hay estampas que conmueven. O deberían conmovernos. A mí me sucede, con frecuencia, cuando veo a familias numerosas. Me alegro, en primer lugar, de su existencia. Y luego me hago algunas preguntas. Una de las primeras: ¿cómo hacen ese padre y esa madre para salir adelante con tantos hijos? No es un interrogante cuestionador sino admirador. Una familia numerosa es una bendición, por donde se lo mire.

En la historia argentina hubo –y hay– familias numerosas notables. Ahora quiero destacar a una de ella: la conformada por el matrimonio del venerable Enrique Shaw y Cecilia Bunge. Para conocer más sobre ellos pueden leerse dos libros: “Viviendo con alegría. Testimonios y breve biografía de Enrique Shaw” (Buenos Aires, Editorial Claretiana, 2017) de su hija Sara Shaw de Critto y Enrique y Cecilia. “Cartas de Amor” (Buenos Aires, Ediciones Logos, 2022), recopiladas por su nieta Sara Critto de Eiras.

VIDA PROFESIONAL.

Quisiera destacar un aspecto de la vida profesional de Enrique Shaw que revela, al fin de cuentas, su coherencia entre la vida y la fe católica. Recordemos que la Doctrina Social de la Iglesia forma parte principal del Catolicismo. Por este motivo, Enrique decía que se había “convertido” estudiando el magisterio en materia social. ¿Por qué no pensar que su coherencia antes mencionada no se explicaba, en buena manera, por su frecuencia en la lectura de los documentos pontificios destinados a la política y, sobre todo, a la economía? Dos joyas se destacan en este sentido: la Rerum novarum de León XIII y la Quadragesimo anno de Pío XI.

Enrique Shaw fue, además de empresario, dirigente de empresa. Basta con mencionar que fue uno de los fundadores y principal propulsor de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (Acde) en la Argentina. Pues bien. Él, como empresario, gestionó esa unidad económica que es una empresa. Viendo en ella algo más que una mera comunidad de trabajo, Enrique buscó, en colaboración con los obreros, que Cristalería Rigolleau fuera una comunidad de vida.

Hay un aspecto que me interesaría destacar en este momento por ser el tema de esta nota. Enrique Shaw fue padre de una familia numerosa, como señalé antes. Pero fue mucho más que eso. Sin dudas fue, sobre todo, un empresario católico (¡el estudio serio de la Doctrina Social de la Iglesia!) que se afanó porque sus obreros –se enorgullecía, por otra parte, de llevar sangre de ellos en sus venas– también pudieran tener una familia como Dios manda. Abundan los testimonios de quienes trabajaron con él en este sentido.

Para terminar –o para seguir desarrollando en otro momento, mejor dicho–. Esa promoción de las familias numerosas mediante un desarrollo empresarial exige, como fue en el caso de Enrique Shaw, poner a la persona humana en el centro de la vida económica que es tanto como subordinar el lucro –que tiene un valor real pero instrumental– a los mejores bienes.

A propósito de la Doctrina Social de la Iglesia, la vida económica y las familias numerosas. La clave del asunto se encuentra en la vigencia concreta de la justicia social (tan desconocida en su naturaleza cuanto desvirtuada).

Así, palmo a palmo, cada uno desde su lugar, podrá reestablecer un orden social justo en nuestro país. Con empresarios como Enrique Shaw que es tanto como decir la realización de una Argentina con familias numerosas. Una bendición. Un desafío. Un compromiso.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Enrique-Shaw-y-la-Argentina-de-las-familias-numerosas-572988.note.aspx

sábado, diciembre 27, 2025

Ambrosio Romero Carranza promotor de la beatificación de Enrique Shaw.

 

Ambrosio Romero Carranza.

Enrique Shaw.


Ambrosio Romero Carranza promotor de la beatificación de Enrique Shaw.

Por Roberto Elissalde.

La alegría de la beatificación de Enrique Shaw, nos trajo a la memoria a don Ambrosio Romero Carranza, abogado, magistrado, académico, católico militante, vicentino, caballero sin estridencias. Preocupado por el cariz de los acontecimientos del país había creado, inspirado en la doctrina social de la Iglesia, la revista Rumbo Social, cuyo primer número salió en setiembre de 1976, hace casi medio siglo.

Anunciaba como colaboradores a Raúl Oscar Abdala, Gerardo Ancarola, Atilio Cornejo, Estanislao del Campo Wilson, Jorge L. García Venturini, Carlos María Gelly y Obes, Albero D. Leiva, Manuel Ordóñez, Alberto Rodríguez Varela, Eduardo Ventura y Marcelo Salerno, entre otros. Los secretarios de redacción eran José García Enciso y Roberto Jorge Starke y el tesorero (de poca plata) era Juan Isidro Quesada.

Con el tiempo se fueron agregando colaboradores, como León Rebollo Paz, monseñor Octavio Nicolás Derisi, Alejandro de Gainza, Pbro. Carlos Cuchetti, Victoria Pueyrredon, Hernán Santibánez Vieira, Ramón Barbadori, Roberto Azaretto y un joven que habría de ser presidente por 12 horas, Federico Pinedo, preocupado en abril de 1977 por “el mundo en gran parte antinatural que nos toca vivir, mundo de la ciudad industrial, de las chimeneas que despiden humo ennegrecedor, del automóvil con sus apuros y sus olores, de multitudes y al mismo tiempo de soledad, trae, como consecuencia, el anhelo de evadirse de la realidad. De allí los muchos y distintos modos de escapismos que hoy existen”.

AMABLES TERTULIAS.

Todos los jueves por la noche Ambrosio celebraba unas amables tertulias en su departamento de la calle Uruguay al 1000, donde figuras relevantes como Manuel Ordóñez, García Venturini, Néstor Auza o el padre Cuchetti solían a veces ser expositores, y en las que se comentaba la realidad social. Pero había otra reunión, que no tenía día y hora que era entre las 18 y las 18.30 a la que se accedía solo tocando el timbre, lo único que podía suceder era que el dueño de casa llegara tarde (20.30) de las reuniones a las que concurría en las Academias Nacionales de Derecho y Ciencias Sociales y de la Ciencias de Buenos Aires, de la que era numerario. Si volvía enseguida, su mujer María Cristina nos servía una taza de té ante una mesa repleta de papeles, mientras que la luz de iba apagando en el magnífico contrafrente. Uno de los habituales en ese horario, que recuerdo y con el que a través de los años hemos mantenido una afectuosa relación era Alejandro Domínguez Benavídes, algo más joven que colaboraba muchísimo con Ambrosio en distintas tareas de la administración de la revista. Uno de los temas recurrentes para él, era la figura de monseñor Miguel de Andrea, y la doctrina social de la iglesia, de allí el nombre de la revista, no dejaba de hacernos comentarios sobre el obispo que había renunciado al arzobispado porteño, y había hecho de la Casa de la Empleada una organización modelo para la mujer.

El otro personaje que nos refería en forma permanente era Enrique Shaw, un joven de fortuna, huérfano de madre, que había ingresado a la Escuela Naval en 1935, sin embargo preocupaciones de otra naturaleza lo llevaron a pedir la baja en agosto de 1945, cuando era teniente de navío. “Dada su situación social, la fortuna heredada de su madre y la alta posición de su padre” bien podía darse esa oportunidad y comienza su tarea en la empresa familiar, donde desarrolla una obra increíble, amado por su personal. Cuando una cruel enfermedad lo ataca en plena juventud, llegando un día a presentarse 260 personas para dar sangre y poder recibir las transfusiones. Finalmente este hombre extraordinario había fallecido el 27 de agosto de 1962. Romero Carranza, en poder toda de la documentación que le facilitó la familia, escribió la biografía de Enrique Shaw que se publicó en 1984.

Magnífica obra que es además una historia de la preocupación social de ciertos laicos en lo que hace a la doctrina social de León XIII. El libro finaliza con estas palabras: “Y ese ser alguien, ¿fue verdaderamente llegar a ser un santo?”. En esta beatificación que alegra a la iglesia argentina, no debemos olvidar que el gran promotor de la misma, fue Ambrosio Romero Carranza, fallecido en 1999, a los 95 años, aunque él nacido un 29 de febrero, solía decir cuando llegaba ese día que cumplía muchos menos, recuerdo que para sus 80 decía en broma tengo 20 años bisiestos. Evocábamos esto con Alejandro Domínguez Benavídes colaborador de este diario, que mucho colaboró con el autor en la tarea documental, y sin duda como testigo de ese tiempo, él podrá dar también su valioso testimonio; a la vez que cumplir el sentido homenaje a quien fue el Anunciador, especialmente porque gente por demas interesada y vinculada a la causa había olvidado su nombre.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Ambrosio-Romero-Carranza-promotor-de-la-beatificacion-de-Enrique-Shaw-567432.note.aspx

Dios recuerda los libros que olvidan los hombres POR ALEJANDRO A. DOMÍNGUEZ BENAVIDES.

 

Dios recuerda los libros que olvidan los hombres.  

Por ALEJANDRO A. DOMÍNGUEZ BENAVIDES.

Muchas veces los libros cumplen una misión y misteriosamente desaparecen; tal es el caso de Enrique Shaw y sus circunstancias de Ambrosio Romero Carranza.

En el Buenos Aires de la década del ochenta del siglo pasado, solo los muy allegados al biografiado podían dar testimonio de su espiritualidad profunda y de su santidad. Era imprescindible que se diera a conocer su vida a los católicos laicos del siglo XX, ya que su ejemplo de liderazgo ético en el mundo empresarial ofrece un modelo inspirador para quienes buscan conciliar fe y vida profesional. Los recuerdos de la familia, amigos y empleados debían quedar plasmados en un libro.

Una mañana en su departamento de Uruguay 1064, Romero Carranza recibió la visita de Hernando Campos Menéndez que presidia por aquel entonces la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas con una propuesta concreta: “Vos tenés que escribir la biografía de Enrique, vas a recibir todo el material que necesites, ya tenemos la editorial y además un cheque como adelanto”. Ambrosio quedó atónito.

Esa misma tarde, cuando nos encontramos, Ambrosio me relató lo sucedido y añadió: "No hay dudas de que es una propuesta propia de un empresario". Por supuesto que aceptó, pero se negó a recibir el cheque. Su actitud fue motivo de nuestras bromas irreverentes, diciéndole que por esos cheques la escribíamos nosotros…

Cecilia Bunge de Shaw entregó un cúmulo impresionante de documentación, cuidadosamente almacenada en varias valijas que ocupaban todo un cuarto de la casa. Entre esos documentos se encontraban cartas inéditas y diarios personales que revelan aspectos desconocidos de la vida del biografiado, aportando un inmenso valor histórico y personal a la investigación.

Bajo secreto profesional, tuve la oportunidad de clasificar el material que el autor aceptaba o desechaba; durante este proceso, la responsabilidad de seleccionar qué conservar y qué descartar me hizo sentir parte de una historia íntima trascendental, divina. Leer tantas cartas, diarios y reflexiones fue una experiencia profunda que me permitió comprender la dimensión humana detrás de los hechos y la memoria.

A los ochenta años, Romero Carranza escribió el libro con fruición, Había recorrido una extensa trayectoria: magistrado, profesor universitario, académico de Derecho y Ciencias Sociales y de Ciencias Morales y Políticas, conferencista, historiador y colaborador de La Prensa

.No obstante, por encima de todos esos logros, prevalecía el agitador social cristiano -como lo caratulaban los servicios de inteligencia peronista- infatigable difusor de la tradición católica en nuestra patria.

Tuvo el privilegio de cultivar la amistad con el hoy beato Shaw y como biógrafo se adentra en su trayectoria, destacando su profunda espiritualidad, el desafío de mantener valores cristianos en el mundo empresarial y su capacidad de desprenderse de lo material sin abandonar sus responsabilidades terrenales.

La biografía abarca momentos significativos como la persecución religiosa que llevó a Shaw a prisión, en 1955 en el estertor de la tiranía peronista, su gesto de generosidad al compartir su colchón con otro detenido, y la ausencia de rencor hacia quienes lo interrogaron, lo que pone de manifiesto su carácter ejemplar y su entrega al prójimo.

Estos episodios, junto con la descripción de sus vínculos familiares y su paso por la Acción Católica y la Democracia Cristiana, ilustran por qué esta obra es considerada una de las más intensas y reveladoras de Romero Carranza, permitiendo al lector comprender en profundidad la dimensión humana y espiritual del beato Enrique Shaw.

Desde su primer libro, El triunfo del cristianismo, hasta este que recordamos de una serie de más de diez títulos diferentes la pluma de Romero Carranza, tan incesante como apostólica, regaló horas de lectura, estudio y placer estético.

Con este libro cumplió su mayor objetivo: ayudar a qué se revalorice la santidad de los laicos en medio del mundo y nos confirma que Dios recuerda los libros que olvidan los hombres.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Dios-recuerda-los-libros-que-olvidan-los-hombres-567434.note.aspx

jueves, diciembre 18, 2025

El Papa aprueba la beatificación del empresario argentino Enrique Shaw.

 


El Papa aprueba la beatificación del empresario argentino Enrique Shaw.

León XIV firmó este jueves el decreto del "milagro" atribuido al empresario argentino Enrique Ernesto Shaw (1921-1962) por lo que será proclamado beato.

El empresario argentino era una figura muy admirada por el papa Francisco que en varias reflexiones lo nombró como ejemplo y en una entrevista aseguraba: "Yo conocí gente rica y estoy llevando adelante acá la causa de beatificación de un empresario rico argentino, Enrique Shaw que era rico, pero era santo”, señaló el Pontífice.

“Una persona puede tener dinero. Dios se lo da para que lo administre bien. Y este hombre lo administraba bien. No con paternalismo, sino haciendo crecer a aquellos que necesitaban de su ayuda”, añadió.

Nacido en París, Francia, el 26 de febrero de 1921, en el seno de una familia aristocrática argentina, es conocido como el "apóstol de los empresarios" por su atención a los trabajadores al promover la defensa de sus trabajadores inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia.

A los 16 años, se alistó en la Marina y, el 23 de octubre de 1943, se casó con Cecilia Bunge, con quien tuvo nueve hijos. Aunque eran una familia adinerada, todos vivían en un ambiente de austeridad y modestia, explica la biografía divulgada por el Vaticano.

El tío materno de su esposa lo invitó a trabajar en el negocio familiar, Cristalerías Rigolleau, donde posteriormente se convirtió en director general.

Luego se unió a la Acción Católica y al Movimiento Familiar Cristiano y, bajo el impulso de los obispos argentinos, organizó, junto con otros empresarios, ayuda a la Europa de la posguerra.

En 1952 fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa e impulsó la Unión Internacional de Asociaciones Patronales Católicas y el Movimiento Empresarial Mundial Cristiano.

En 1957, le diagnosticaron un tumor maligno. A pesar de ello, continuó con sus actividades, participando en congresos, preparando charlas, escribiendo artículos y llevando un diario personal.

A pesar de su precaria condición física, mantuvo sus cargos de director y líder y, en marzo de 1962, escribió una de sus obras más valiosas: "... Y dominó la Tierra". Murió el 27 de agosto de 1962 en Buenos Aires, a la edad de 41 años.

Curación milagrosa.

Para su beatificación, se aprobó el decreto de la curación milagrosa del pequeño Matías, atribuida a su intercesión. A los cinco años, el 21 de junio de 2015, recibió una patada en la nuca por parte de un caballo en una finca cercana a Buenos Aires. Fue trasladado inconsciente a la ciudad de Suipacha, pero debido a la gravedad de la herida, no pudo recibir el tratamiento adecuado

En ese momento, el padre de Matías recurrió primero a Enrique Shaw, instando a sus conocidos a hacer lo mismo. La mejoría fue confirmada por médicos en 2016 y 2018, a pesar de algunos déficit neurológicos leves.

En 2019, el paciente, una vez curado, fue examinado por dos peritos, quienes lo encontraron en buen estado de salud, sin secuelas neurológicas significativas. Actualmente lleva una vida normal, practica deportes y tiene un buen rendimiento escolar, confirmó en una nota el Dicasterio para la Causa de los Santos. 

Publicado en LA PRENSA.

domingo, agosto 25, 2024

El empresario y su legado. Enrique Shaw. Su ejemplo nos invita a reflexionar sobre la familia.

 

ENRIQUE SHAW.
El empresario y su legado.

Por María Alejandra Weibel*

El 27 de agosto de 1962, Enrique Shaw dejó este mundo, pero su legado sigue vivo, no solo en la historia empresarial argentina, sino en los corazones de quienes lo conocieron como esposo, padre y líder. Nacido en París el 26 de febrero de 1921 y trasladado a la Argentina apenas dos meses después, Shaw encontró en esta tierra su hogar, donde se entregó al servicio de los demás y al desarrollo de una visión empresarial profundamente humana.

La vida de Enrique Shaw estuvo marcada por un compromiso inquebrantable con su familia. En 1943, contrajo matrimonio con Cecilia Bunge, con quien compartió una vida dedicada a la construcción de un hogar lleno de amor, fe y alegría. Juntos tuvieron nueve hijos, y su familia se convirtió en el centro de su vida, un espacio de crecimiento y valores que Enrique supo trasladar a su labor como empresario.

Shaw entendía que la familia no solo es la célula fundamental de la sociedad, sino también el corazón que late en el centro de toda empresa exitosa. Esta convicción lo llevó a dejar la Armada Argentina en 1945 para adentrarse en el mundo empresarial con un propósito claro: crear organizaciones donde cada persona fuera valorada como miembro de una gran familia. Enrique veía la empresa no solo como un lugar de trabajo, sino como una comunidad de vida, donde la dignidad de cada persona era la base para el éxito colectivo.

Enrique Shaw fue un pionero en integrar los valores familiares en la gestión empresarial. Fue uno de los impulsores de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), un espacio dedicado a promover la ética cristiana en los negocios. Para Shaw, el éxito económico no tenía sentido si no contribuía al bienestar de los colaboradores y sus familias. Creía firmemente que una empresa próspera debía estar al servicio del desarrollo integral de las personas, tanto dentro como fuera del entorno laboral. Y sobre todo reconocía que el bienestar de la familia era fundamental para el éxito y la cohesión de la empresa. Esta filosofía empresarial, centrada en la persona, fue revolucionaria en su tiempo y sigue siendo un modelo a seguir en la actualidad.

El testimonio de vida de Enrique Shaw es un recordatorio de que el verdadero liderazgo empresarial no se mide solo por los resultados económicos, sino por la capacidad de transformar vidas y construir comunidades. A pesar de enfrentar una enfermedad grave, Shaw continuó trabajando hasta el final, manteniendo siempre su compromiso con la dignidad humana y la justicia social.

Hoy, recordamos a Enrique Shaw no solo como un empresario visionario, sino también como un padre de familia que supo hacer de su hogar el núcleo desde el cual irradiaban los valores que guiaron su vida profesional. Su ejemplo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la familia como fuente de inspiración y fortaleza, tanto en la vida personal como en la empresarial.

En este aniversario de su fallecimiento, celebramos a Enrique Shaw como un hombre que comprendió que la empresa y la familia no son entidades separadas, sino que pueden y deben coexistir en armonía. Nos deja un legado que trasciende el tiempo: la enseñanza de que, al poner a la familia en el corazón de la empresa, se crea una comunidad de vida donde cada persona es valorada, respetada y amada.

* Profesora de la Licenciatura en Orientación Familiar de la Universidad Austral.

*** Publicado en PERFIL.

https://www.perfil.com/noticias/opinion/el-empresario-y-su-legado-por-maria-alejandra-weibel.phtml

domingo, agosto 27, 2023

Vida y pensamiento de Delfina Bunge de Gálvez y Sara Benedit de Pereda.

 

Sara Benedit de Pereda y su esposo, Eduardo Pereda.

Delfina Bunge de Gálvez fue contemporánea de un renacer intelectual y social católico.

Los disertantes -Horacio Sánchez de Loria y Sara Shaw de Critto- expusieron sobre las virtudes de dos mujeres que dieron testimonio de su fe, y cumplieron dentro de la Iglesia un importante rol en la evangelización de la cultura y de la vida institucional, social y empresarial.


“Delfina Bunge (1881-1952) fue poeta, ensayista, traductora y filántropa. Nació en Buenos Aires un 24 de diciembre. Era una mujer delicada y sensible: la literatura, la música y la contemplación de la naturaleza fueron sus fuentes de inspiración. Autora prolífica de casi una veintena de libros, escribió en Criterio, El Pueblo, Vida Femenina, La Nación, El Hogar, Nosotras, y Argentina Noel. Ejerció funciones de dirección en asociaciones culturales y obras de caridad.

Integró la Asociación de Escritoras y Publicistas Católicas (ASESCA), y dirigió el Centro de Estudios Religiosos y la revista Ichthys (en la cual colaboró el padre Leonardo Castellani)…”

“Tuvo también una mirada política sobre los problemas de su tiempo, pero todo lo hacía `sub specie aeternitatis´ (es decir, sin dirigir su pensamiento y su acción a la doctrina transitoria, sino a los valores eternos). De allí su plena actualidad. Muchas enseñanzas podemos descubrir en sus gestos, sus ideas, y su conducta”.

Con esta conceptuosa reseña dio comienzo la disertación de Horacio Sánchez de Loria, Licenciado en Psicología (UBA), Doctor en Derecho (UBA), Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra, España, y también académico de número de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina. La conferencia, que marcó el comienzo del ciclo dedicado a grandes católicos argentinos 2023 -y es continuación del cronograma iniciado en 2022- se realizó en la sede de la Corporación de Abogados Católicos (avda. Santa Fe 1206, de esta Capital). Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del presidente de la entidad, doctor Pedro J.M. Andereggen -quien impulsa ante la Corte Suprema la declaración de inconstitucionalidad de la ley de aborto-, en tanto que la coordinación de la conferencia fue tarea del doctor Juan Marcos Pueyrredón.

Tras la exposición de Sánchez de Loria, hizo uso de la palabra Sara Shaw de Critto, miembro del Consejo Consultor de la Diplomatura en Cultura Argentina de la Universidad Austral, e integrante de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación. La disertante se refirió sobre aspectos de la vida de otra figura también de gran valía, por su aporte a la sociedad e inspirada en valores cristianos: Sara Benedit de Pereda (1902-1992).

El ciclo se desarrolla entre los meses de julio y diciembre, y cuenta con la participación de destacados expositores. Otras dos disertaciones -realizadas en fecha posterior a la conferencia inaugural del período 2023- fueron sobre los juristas Jorge Joaquín Llambías y Jorge A. Mazzinghi, en tanto que las próximas se referirán al presbítero Federico Grote (fundador de la Federación de Círculos Católicos de Obreros); al magistrado Ambrosio Romero Carranza (uno de los fundadores del Partido Demócrata Cristiano); y a los presbíteros Angel B. Armelin y José Bonet Alcón. La secuencia culminará con el análisis de la obra de Aníbal Ernesto Fosbery OP, sacerdote fundador y presidente emérito de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (Fasta).

Según ratificó a La Prensa el presidente de la Corporación de Abogados Católicos, doctor Andereggen, estos nombres no pretenden establecer una lista o catálogo con criterio valorativo o comparativo, ni mucho menos excluir a ninguna de las otras figuras relevantes del catolicismo -hombres y mujeres, laicos, religiosos o sacerdotes-, que afortunadamente tuvo nuestra Patria en los siglos XX y XXI, y fueron testigos ejemplares del Evangelio.

KULTURKAMPF (Guerra cultural).

“Delfina Bunge de Gálvez nació en plena Kulturkampf, esa auténtica guerra cultural cuyo objetivo era deshacer los restos de la tradición hispano-criolla aún subsistente, y consolidar un Estado burgués, con el trasfondo ideológico del liberalismo, como ocurrió en todos los países de

Hispanoamérica”, indicó Sánchez de Loria. “El paradigma cultural que se pretendía imponer –continuó el disertante- no sólo traía aparejado modificaciones en el entramado políticojurídico, sino que implicaba un cambio en la manera de ver el mundo, en las relaciones personales y en el modo de vivir y reaccionar”.

“Las creencias personales, las conciencias individuales, debían circular en un ambiente cada vez más secularizado (tiempos turbulentos), marcado por el positivismo y el utilitarismo. Sin el horizonte de la `res publica christiana´, abandonada la concreta tradición política hispánica -y sin un foco de atracción tradicional que los encausase- (esos católicos) giraban en el vacío del régimen”.

Sánchez de Loria manifestó que, en 1934, Delfina subrayaba: “Vivíamos, según se nos decía, en el siglo de las luces. Luces humanas tan deslumbrantes al parecer, que volvían innecesaria la divina luz . Los hombres se habían vuelto tan sabios que ya no necesitaban de Dios…Spencer, Anatole France, D’Annunzio, eran nuestros profetas. Confieso que yo mismo me nutrí de toda aquella literatura (…). A pesar de la general fidelidad de las mujeres a la religión de nuestros padres, toda aquella maleza anticlerical prosperaba frondosamente en las orillas del Plata…Bastaban para deslumbrarnos la filosofía alemana y las modas de París”.

El hábito de la escritura acompañó a Delfina desde siempre. Apenas aprendió a escribir comenzó a “borronear página tras página”, apuntó Sánchez de Loria. (Su diario íntimo, que empezó a elaborar desde los 15 años, consta de 18 manuscritos y cinco volúmenes escritos a máquina).

FAMILIA Y QUEHACER LITERARIO.

En la familia se respiraba un aire intelectual. Delfina era hija de Octavio Raymundo Bunge (1844-1910) -jurista de formación positivista, quien llegó a ser miembro de la Corte Suprema de Justicia-, y de María Luisa Rufina Arteaga (1851-1934). Tuvo una hermana y seis hermanos. (Uno de sus sobrinos fue el físicomatemático y filósofo Mario Bunge).

Varios de sus versos en francés fueron traducidos por su amiga Alfonsina Storni. “Sería lastimoso –afirmó Alfonsina- que se pierda el tesoro de fina idealidad que encierran los versos de esta poetisa que no ha escrito en francés por capricho de persona culta, sino porque su lengua natal no ha respondido a su música interior”.

A pesar de las diferencias de orientación y temperamento, Delfina cultivó en un momento dado, una estrecha amistad con Victoria Ocampo. “Compartía, tanto con Victoria Ocampo, como con Alfonsina Storni, el rechazo a las hipocresías y rigideces sociales, a las leyes no escritas sobre las relaciones amorosas, y las limitaciones del papel de la mujer en el mundo intelectual y laboral”, según resaltó Sánchez de Loria.

“En 1904 se publicó el primer artículo de Delfina, `La jeune fille d'aujourd'hui, est-elle heureuse´? (“La joven de hoy, ¿es feliz?”) . Fue a raíz de su participación, en 1903, en un concurso organizado por la revista francesa Femina. Como consecuencia conoció a Manuel Gálvez, quien le pidió que lo publicara en Ideas (la revista que él dirigía). Se enamoraron a primera vista, pero tuvieron un noviazgo largo y difícil.

Gálvez emprendió un viaje a Europa, ya programado, mientras que Delfina preparaba sus versos en francés y sufría tuberculosis, lo que la llevó junto con su mamá a pasar una temporada en las sierras de Córdoba. Se comprometería el 31 de diciembre de 1905 y se casarían el 21 de abril de 1910”.

RUBÉN DARÍO.

Hizo notar Sánchez de Loria que, en 1911, el editor Alphonse Lemerre publicó en París, el primer libro de poesía de Delfina -Simplement- que recibió elogiosos comentarios. Rubén Darío y la poetisa francesa Jane Catulle Mendés escribieron sendos artículos sobre ese acontecimiento. El 8 de septiembre de 1916, en el día de la Natividad de la Virgen María, apareció la primera edición de Nuestra Señora de Lourdes. Historia y novena, dedicado a la aparición mariana.

Delfina inauguró el 10 de septiembre de 1916, dos días después de la salida del libro, una gruta que evocaba la de Lourdes, en Alta Gracia, Córdoba. (Se había radicado allí un año antes, ya con tres hijos y una salud endeble).

En 1918 publicó en Buenos Aires su segunda y última obra de poesía en francés, La noeuvelle moisson (La nueva cosecha). Alfonsina Storni dió una conferencia sobre este libro en Montevideo.

LAS MUJERES Y LA VOCACION.

En este tramo de la conferencia, Sánchez de Loria mencionó otros títulos de la obra literaria de Delfina, tales como sus dos tomos del libro escolar escrito con su hermana Julia (luego reeditado en tres), bajo el nombre de El Arca de Noé (1916). Con su amiga Sofía Molina Pico publicaron Mi primer libro de religión, y Curso breve de religión (1938). El alma de los niños (1921) fue otro título destacado de Delfina, escrito a raíz de su experiencia como madre. En 1922 publicó Las imágenes del infinito, ensayo dedicado a su hermano Carlos Octavio, premiado en el concurso literario municipal de Buenos Aires.

En Las mujeres y la vocación (1922), Delfina reivindica el derecho de la mujer a desplegar su vocación, en todos los quehaceres en los que tuviese capacidad, incluso, participar en las contiendas electorales.

CHESTERTON.

En El tesoro del mundo (1923), Delfina define -en la línea de Gilbert K. Chesterton-, el “arte de vivir”. Otros títulos de esa índole fueron: Los malos tiempos de hoy (1926); Tierras del mar azul (1928); Hogar -junto con su hermana Julia- (1933); Hogar y Patria (1933); El reino de Dios (1934); y Oro, incienso y mirra, (1935). Posteriormente publicaría La belleza en la vida cotidiana (1936); Iniciación literaria (1937); Viaje alrededor de mi infancia (1938); y Dios y yo, con Sofía Molina Pico (1940).

Más adelante daría a luz La vida en los sueños (1943), una obra singular por la interesante penetración psicológica que exhibe. La editorial Club de Lectores publicó en 1944 En torno a León Bloy (polémico escritor francés). En 1949 apareció Cura de estrellas.

En la primera página Delfina señalaba que, así como hay para el cuerpo una conocida cura de sol, ella proponía para el alma una cura de estrellas, mediante la contemplación de la naturaleza.

EL RENACER CATOLICO.

Puntualizó Sánchez de Loria que Delfina fue contemporánea de un renacer intelectual y social católico, al compás de lo que ocurría en Europa y Estados Unidos, en el contexto de la crisis política mundial. En 1922 un grupo de universitarios fundaron Los Cursos de Cultura Católica, de impronta tomista. En Córdoba se organizaron también centros de estudio. Paralelamente a estos proyectos, se fueron aglutinando intelectuales con fuerte vocación política práctica. Por ejemplo, el variado movimiento nacionalista, nacido hacia 1927, el cual cuestionaba el régimen demo-liberal, al tiempo que comenzaba un proceso de revisionismo histórico. Otros intelectuales, en cambio -de orientación liberal, e identificados fundamentalmente con el pensamiento político del Jacques Maritain (en su segunda etapa)- fueron los inspiradores de la futura Democracia Cristiana.

Delfina trabajó asiduamente al celebrarse en Buenos Aires, en 1934, el Congreso Eucarístico Internacional, y al igual que su hermano Alejandro -economista-, pertenecía a la corriente preocupada por las implicancias sociales del Evangelio. “No fue, de todos modos, una mujer de partido, ni de banderías permanente. Disentía profundamente con la mirada de los liberales católicos que, entre otras cosas, pugnaban para que la Argentina entrase en la guerra de parte de los aliados, como pretendía Estados Unidos”, indicó Sánchez de Loria. Molesta por la posición de esos católicos que entendían la guerra, simplemente como una lucha entre buenos y malos -o entre los defensores de la democracia y la libertad, y los que gozaban con la represión y el autoritarismo-, Delfina escribió a fines de 1942 un artículo en El Pueblo -titulado “Catolicismo de guerra”-, que despertó “mucha polvareda”. Destacaba la incongruencia y la falsedad de invocar el nombre de la Iglesia, a fin de obligar a adherir al triunfo de una nación herética y otra atea -los Estados Unidos y la Unión Soviética-. Sostenía que, en realidad, ninguno de los dos bandos estaba en condiciones morales de exigir la adhesión de los católicos; se trataba de una guerra de intereses y por la conquista de poder y mercados.

JUSTICIA SOCIAL.

Delfina, al igual que otros sectores católicos y nacionalistas adhirió a la revolución militar de 1943, que prometía promover una auténtica justicia social siguiendo los lineamientos cristianos. Dos años después presenció desde los balcones de su casa, en la avenida Santa Fe, el acto multitudinario del 17 de octubre de 1945. Conmocionada escribió un artículo -lleno de “sensatez” (al decir de Félix Luna) -que fue publicado el 25 de octubre de aquél año en El Pueblo. Una emoción nueva en Buenos Aires -tal su título-, despertaría tanta o más “polvareda” que el anterior de 1942, y cambiaría la vida de Delfina para siempre. Por teléfono le dijeron insolencias, y muchos amigos se alejaron. “Las calles presenciaron algo insólito. De todos los puntos suburbanos veíanse llegar grupos de proletarios, de los más pobres entre los proletarios. Y pasaban debajo de nuestros balcones. Era la turba tan temida, era la gente descontenta”. El primer impulso fue cerrar los balcones, pero de pronto esa multitud, “parecía trocada por milagrosas transformaciones...”, escribió Delfina.

“Quiero aclarar y jurar que mientras esto escribo manténgome a mil leguas de la más leve intención política. No me interesa el personaje (en alusión a Juan Domingo Perón) con cuyo nombre nos saturan los oídos esta noche” , subrayó.

PALABRAS DEL MOMENTO.

Rememoró Sánchez de Loria que aquélla reflexión sobre el 17 de octubre, si bien alejó a Delfina de mucha gente, le valió el respeto de otras personas que se acercaron al peronismo, con el que ella simpatizó en un primer momento. En 1947 fue convocada a la reunión de pensadores en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno por el entonces presidente Perón. Escribió en revistas del ámbito cultural, y en 1948 fue nombrada como integrante de la Junta de Intelectuales. El cargo no era rentado. En 1949 ese órgano -integrado entre otros por Gustavo Martínez

Zuviría (Hugo Wast)- elaboró un anteproyecto de estatuto del trabajador intelectual.

El problema de la hipertensión arterial se le fue agravando paulatinamente y, en el invierno de 1951, Delfina sufrió un episodio grave. Unos meses después decidió ir a Córdoba con Guillermina Achával Rodríguez de Goyena, a festejar los veinticinco años de la fundación de la capilla dedicada a la Virgen de Lourdes en Alta Gracia (obra suya y de su amiga). Murió allí el domingo 30 de marzo de marzo de 1952.

“Este lugar es tan lindo como para morir en él”, dijo alguna vez. Cuarenta y ocho años antes había escrito: Ya que morir yo debo, un domingo, quisiera, Que me llevara el pueblo donde la cruz espera. ¡Oh repicad campanas, alegres repicad El día que yo muera; niños dulces, cantad! Que en rayos de esperanza la cumbre se ilumina ¡Y la cruz resplandece en la verde colina!

APOSTOLADO DE SARA BENEDIT DE PEREDA.

Por su parte, la segunda disertante –Sara Shaw de Critto- hizo alusión, tal como se señaló al principio de la presente reseña, a la vida y al bregar incansable de Sara Benedit de Pereda. “Conocí a Sara Benedit de Pereda y a Delfina Bunge de Gálvez, pero no recuerdo haber hablado con ellas. Sin embargo me siento muy conectada con ambas porque influyeron muchísimo en la vida de mis padres”, señaló la oradora.

Sara Benedit de Pereda nació veinte años después que Delfina. Ambas (de elevada condición social) fueron mujeres extraordinarias, pero distintas. “Escuchamos como Delfina se destacó por su obra literaria, pero en lo personal –añadió la expositora- me impactó su libro de catequesis Dios y yo (escrito junto con Sofía Molina Pico). Mi papá (Enrique Shaw), en su época de oficial de la Armada Argentina lo usaba para preparar a marineros conscriptos, que ni siquiera estaban bautizados”. En la actualidad el Papa Francisco impulsa la causa de beatificación y canonización, de Enrique Shaw, destacado empresario fallecido en Buenos Aires el 27 de agosto de 1962).

Consignó la disertante que, a diferencia de la vocación intelectual de Delfina, el accionar de Sara Benedit de Pereda “fue titánico y tangible, por su responsabilidad de coordinar el envío de toneladas de comida, medicamentos y ropa a países destruidos por la Segunda Guerra Mundial. ¡Esto es una muestra de la gran diversidad que hay entre las personas y sus actividades! ¡Hay muchas flores distintas en un mismo jardín!”.

Destacó seguidamente la oradora que tuvo tres fuentes de información sobre la obra realizada por Sara Benedit de Pereda. Primero: La admiración que sus padres (Ernesto Shaw y Cecilia Bunge de Shaw) sentían por Sara. A esto la disertante sumó su propia relación con las nietas de Sara Benedit de Pereda. “Traté mucho a Ana y a Cristina de Bary Pereda (presente durante la conferencia). En mi infancia estuve muy cerca de ellas” , dijo.

En segundo lugar la expositora agradeció a Daniel Martini (socio de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa - ACDE), quien en mayo de 2022 publicó una nota sobre Sara Benedit de Pereda en la revista de esa institución. Según datos biográficos (que se desprenden de esa publicación), Sara se casó en 1924 con Eduardo Pereda, con quien tuvo cuatro hijos. Estaba embarazada de Teresa, su última hija cuando él murió. A pesar de este golpe, ella llevó adelante a su familia. Y cuando pudo organizarse empezó a colaborar con la Acción Católica Argentina con tanta responsabilidad y liderazgo, que rápidamente comenzó a destacarse como dirigente. Al crear los cardenales Santiago Copello y Antonio Caggiano la Comisión “Pro-Ayuda” a Europa, en respuesta al pedido del papa Pío XII -formulado en abril de 1947- los prelados designaron como titular de esa entidad a Sara Benedit de Pereda.

HEROICIDAD EN LA HUMILDAD.

“Durante una década, Sara estuvo en el primer lugar de la conducción nacional de las Mujeres de la Acción Católica y en todo ese lapso, en la revista Anhelos de la Asociación, de rigurosa actualidad mensual, no hay fotos de ella ni columnas que lleven su firma, a no ser por un S.M.P. (abreviatura formada por las letras iniciales de Sara María Pereda) que puede reconocerse esporádicamente”, destacó la disertante, en clara referencia a la “heroicidad en la humildad” de la presidenta de las Mujeres de la Acción Católica. En la Comisión “Pro-Ayuda” a Europa se puso en evidencia el liderazgo de Sara. Los balances dan cuenta que, entre abril de 1946 y abril de 1948, se recaudaron casi 1,6 millón de pesos en efectivo y en ropa. Ese dinero equivaldría a unos 500.000 dólares de la época.

Sara Benedit de Pereda fue presidenta de las Mujeres de Acción Católica de la Arquidiócesis de Buenos Aires de 1938 a 1943, y luego presidenta nacional hasta 1949. Resulta impactante el radiomensaje de Pío XII dirigido al pueblo argentino el domingo 1/2/1948. Allí el Papa menciona a Sara Benedit de Pereda, quien recibió por su servicio la condecoración pontificia “Pro Ecclesia et Pontifice”. De esta gran movilización de la Acción Católica empezaron a florecer varias instituciones, pero con diferencias en sus objetivos específicos.

La Liga de Madres de Familia surgió en 1951 y Sara Benedit de Pereda fue su primera presidenta nacional. La otra entidad fue la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa -ACDE- que se inició en 1952. Ambas contaron con el apoyo del padre Manuel Moledo, capellán de la Acción Católica.

Como tercera fuente de información, la disertante hizo referencia a la conexión de ACDE con la tarea de la Comisión “Pro-Ayuda” a Europa. Los datos fueron extraídos del trabajo realizado por la comisión histórica presidida por el entonces sacerdote (y más tarde cardenal) Mario Poli. La labor principal (en esa comisión histórica) estuvo a cargo de la Dra. M. Isabel De Ruschi Crespo, y colaboraron la Lic. Inés Gutiérrez Berisso y la profesora Mónica Cuccarese.

DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA.

El primer documento en el que se menciona a Sara Benedit de Pereda es del cardenal Santiago Copello, quien escribió una carta para ser leída en todas las misas dominicales. Allí se encargaba ala Acción Católica, y a su presidenta del Consejo Superior de Mujeres, a colaborar con la ayuda a Europa en la posguerra.

Además está la carta autógrafa de Pío XII -del 23 de abril de 1947-, donde el Santo Padre solicita ayuda a favor de Europa.

“También allí hay documentación sobre el inicio de la colaboración de mi padre (Enrique Shaw) con la Acción Católica. El era entonces muy joven, tenía 25 años y acababa de regresar a la Argentina (año 1946). Se ofreció a colaborar y lo nombraron secretario honorario de la subcomisión de industriales y comerciantes”, concluyó la expositora, quien agregó que el trabajo realizado para ayudar a Europa fue la semilla de la cual nacería ACDE.

Finalizada la tarea humanitaria, pues en los países afectados por la conflagración ya estaba nuevamente en marcha la producción de alimentos, varios miembros de la subcomisión siguieron reuniéndose para estudiar el modo de acercar al mundo empresario la Doctrina Social de la Iglesia. (N. de la R.: Más cercano en el tiempo, otro Papa -Juan Pablo II- publicó en 1981, como profundización de esa doctrina, la encíclica Laborem exercens, dedicada al trabajo humano).

Por Carlos E. Hartmann.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Vida-y-pensamiento-de-Delfina-Bunge-de-Galvez-y-Sara-Benedit-de-Pereda-534004.note.aspx

lunes, noviembre 28, 2022

"La vida de Enrique Shaw es un don para nuestra Patria".

 

"La vida de Enrique Shaw es un don para nuestra Patria".

Así lo señaló el obispo castrense, Santiago Olivera, al hablar sobre líderes católicos argentinos contemporáneos. Por su parte, Fernán de Elizalde -vicepostulador de la causa de canonización- dijo que el dirigente generó un modelo de empresa que buscaba la rentabilidad, pero simultáneamente el respeto y crecimiento de las personas.


"Dios puede valerse, de todo hombre, para darnos un testimonio que trascienda el tiempo y la historia. La vida de Enrique Shaw es un don para nuestra Patria y para la Iglesia, rezamos confiados para que ella, un día pueda presentarlo como faro y referente".­

La reflexión pertenece al obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, quien junto con el licenciado Fernán de Elizalde, fue uno de los disertantes del ciclo de conferencias que bajo el título "Grandes católicos argentinos contemporáneos" se realizó en esta Capital, con especial detenimiento en la figura del empresario Enrique Shaw, fallecido en Buenos Aires el 27 de agosto de 1962, y cuya causa de beatificación y canonización, como "laico metido en el corazón del mundo", impulsa el Papa Francisco, a punto tal que podría llegar a ser el primer empresario del mundo en ser proclamado santo.­

Debido a sus virtudes heroicas, el Sumo Pontífice, en un gesto significativo, lo declaró "venerable" el 24 de abril de 2021.­

Enrique nació el 26 de febrero de 1921 en París -Francia-, hijo de los argentinos Sara Tornquist Altgelt, de ascendencia alemana, y de Alejandro Shaw, de ascendencia escocesa. Su mamá Sara falleció cuando él tenía 4 años, pero antes de morir, pidió un último deseo: que Alejandro su padre (abogado), le diera una educación en la fe católica. Su vida y vocación de líder empresarial e inspirador para los jóvenes de hoy (Enrique fue padre de nueve hijos) se refleja en textos narrativos que cuentan los sucesos relevantes de su vida, a lo cual se agrega la película biográfica "El apóstol sonriente", estrenada en 2015.­

DECALOGO DEL EMPRESARIO­.

En su Decálogo del Empresario, el propio Shaw puntualizó la importancia de asimilar que la responsabilidad ética y social están por sobre la mera búsqueda de alta rentabilidad. "Esta consideración se aplica a temas tales como el bienestar y empleo de los trabajadores, el comportamiento desleal con los competidores, la publicidad engañosa o la búsqueda de privilegios públicos", indicó. También anotó en su libreta personal que "virtudes del empresario son: eficacia, energía e iniciativa. el empresario ha de ser Cristo en la empresa".­

Surge no obstante frente al "caso Shaw", y en el intrincado juego de intereses del mundo laboral, un incómodo interrogante: ¿Podría un empresario de clase social alta (aunque con criterios de justicia social), llegar a los altares? Mientras voces críticas apuntan contra el supuesto "paternalismo" de Enrique Shaw -esto es, la proyección hacia diversos ámbitos de normas de autoridad o protección tradicionalmente asignadas al padre de familia-, cabe inferir desde otro punto de vista, y con fundamento en la confianza mutua y la reciprocidad dentro del seno de la empresa, que es posible combinar una trayectoria empresarial eficaz y exitosa con valores éticos, y a su vez impregnados en el mensaje del Evangelio. En esa línea sobresale, como ejemplo de acción social, la tarea cumplida por Shaw en su carácter de director de Cristalerías Rigolleau, en la tradicional planta industrial de Berazategui (la "ciudad del vidrio") en la provincia de Buenos Aires, donde logró que los obreros adquirieran un sentido de pertenencia a la compañía.­

UN DEBER DE SERVICIO­.

Organizaron el ciclo de conferencias el Centro de Estudios Cruz del Sur, la Corporación de Abogados Católicos, la Fundación Emilio Komar, el Centro Cultural Universitario ARS IURIS, y la Academia del Plata. A su vez acompañaron la realización del ciclo la Facultad de Derecho de la UCA (Universidad Católica Argentina), la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNSTA (Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino), la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), y el Colegio San Pablo.­

La conferencia se realizó en la sede de la Corporación de Abogados Católicos, sita en la avenida Santa Fe 1206, y estuvieron presentes en el homenaje las hijas y nieta de Enrique Shaw: Sara Shaw de Critto, Elsa Shaw de Canale y Sara Critto de Eiras.­

Enrique Shaw -según expresó el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera- vivía y enseñaba que el empresario tenía un deber propio de perfeccionamiento. Un deber de servicio abierto a las necesidades de los otros. A su vez, Shaw concibió a la empresa como un ámbito de promoción humana, de dignificación humana personal (sabiendo superar las barreras artificiales, individuales y colectivas, que separan al dirigente de empresa del personal).­

"Enrique es digno de ser seguido en sus gestos, en sus escritos, en su vida, en su testimonio de joven aspirante de la Armada, fiel novio y esposo, solícito padre de familia, y ejemplar ´encarnación´ de la Doctrina Social de la Iglesia en su vida empresarial". En conceptos del obispo castrense, sin duda Enrique -fundador en 1952 de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa -ACDE-, es un "faro" que ilumina cómo vivir el Evangelio ya sea como joven, como militar, como novio, como esposo, como padre de familia. "Según leemos y escuchamos de él -de aquellos que lo conocieron-, procuró siempre vivir según el proyecto de Jesús transmitido en el Evangelio", indicó Olivera. (N.de la R.: Cabe recordar que el domingo 28 de agosto de 2016, la comunidad ACDE juntamente con la Acción Católica Argentina, compartió la misa que celebró en nuestro país el cardenal italiano Cardenal Angelo Amato, actualmente Prefecto Emérito de la Congregación para las Causas de los Santos. El alto dignatario eclesiástico destacó que Enrique Shaw "orientaba su vida según las bienaventuranzas evangélicas, que eran la carta náutica de su navegación como empresario cristiano").­

UN CASO UNICO EN LA IGLESIA­.

Por su parte, el segundo disertante, Licenciado Fernán de Elizalde, recordó que la causa de canonización de Enrique Shaw -un caso único en la Iglesia por tratarse de un dirigente de empresa con previo desempeño profesional como oficial de la Armada Argentina (donde obtuvo el grado de Teniente de Fragata) - está en el Vaticano en proceso de estudio. Se analiza el posible primer milagro y, de resultar positivo el estudio, Enrique Shaw podría ser nombrado beato. (N.de la R.: El primer milagro que se le atribuye a Enrique Shaw es el de haber sanado a un niño que había sido golpeado por un caballo. Los médicos le diagnosticaron pocos días de vida, y sus padres, que eran empleados de Enrique Shaw, le pidieron a él por su salud. A los pocos días, el chico se recuperó y no le quedaron secuelas).­

Explicó Fernán de Elizalde que por los avances obtenidos en las dos primeras etapas, realizadas en Buenos Aires -y durante la primera llevada adelante en el Vaticano- están validadas, desde lo administrativo, la fama de santidad y las virtudes heroicas. Las pruebas aportadas en estas etapas permiten comprobar que Enrique Shaw califica para la santidad en caso de producirse los dos milagros requeridos (se necesita un primer milagro por la intercesión del candidato para que pueda ser nombrado beato, y un segundo milagro para ser canonizado, o nombrado santo).­

DIALOGO CON LA PRENSA­.

En conversación con La Prensa el disertante (vicepostulador de la causa de canonización) manifestó que Shaw generó un modelo de empresa que siempre buscaba la rentabilidad y simultáneamente el respeto y crecimiento de las personas. Decía que "no debemos aceptar jamás este materialismo que sacrifica la persona humana al dinero y al lucro". También señalaba que "la desocupación es un mal moral porque viola los designios de Dios que quiere que el hombre trabaje y obtenga de su tarea los medios para llevar adelante él y los suyos una vida humana útil a la comunidad"

"El `caso Shaw` demuestra que se puede tener una empresa que, buscando siempre la rentabilidad, elemental para pagar dividendos a los inversores, buenos salarios y beneficios sociales, etc., puede simultáneamente tener una política social de respeto a la persona y su desarrollo en todo sentido", añadió De Elizalde.­

Para el vicepostulador de la causa de canonización no fue nada fácil vencer la resistencia (tanto de muchos fieles como de la autoridad eclesiástica) y poder demostrar las pruebas y testimonios que validaban su visión sobre el doble rol de Shaw como posible santo, más la gestión empresaria exitosa desarrollada. "Además de lo difícil que fue superar esta etapa de aceptación -de la posible santidad de un empresario- creo que las pruebas aportadas fueron muchas y de calidad. Lo mismo vale para los testimonios", ratificó De Elizalde a este diario.­

Los testimonios de terceros sobre Shaw son contundentes y eso se ve claro en el libro "El evangelio de los audaces" escrito por Gustavo Villapalos y Enrique San Miguel, ambos profesores de la Universidad Complutense de Madrid, donde lo incluyen (al empresario) como uno de los doce hombres que vivieron con autenticidad sus creencias en un mundo muy difícil, especialmente en el ámbito de la acción pública. Entre esas doce personalidades se incluye a Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi, Giorgio La Pira, Robert Schumann (arquitecto del proyecto de integración europea), junto con otras figuras de máximo nivel. Allí se menciona a Shaw como un hombre que haciendo presente el mensaje de una empresa exitosa puede a la par de la necesaria rentabilidad trabajar en el desarrollo de la persona y su crecimiento pleno.­

"El ejemplo de muchos de sus obreros dando sangre por él en la etapa final de su enfermedad poco antes de su muerte a los 41 años, es una prueba contundente de lo fuerte que fue esa relación y el reconocimiento de todos para con su jefe ante la situación extrema por la que pasaba. Hoy nuestro país -con empresarios capaces y respetuosos de las normas de la empresa exitosa- tiene un ejemplo a imitar si somos generosos en el accionar conjunto", concluyó De Elizalde.­

­­VALIENTE OPOSICION A LOS DESPIDOS DE RIGOLLEAU­.

­­Las palabras de apertura de la conferencia (ver texto central) estuvieron a cargo del presidente de la Corporación de Abogados Católicos, Pedro J.M. Andereggen, quien sostuvo que Enrique Shaw fue "uno de los más grandes dirigentes católicos de los muchos que afortunadamente ha tenido el país".­ 

Se espera su pronta beatificación porque su "testimonio evangélico e intercesión" sin duda contribuirán positivamente "en estos trágicos momentos de nuestra Patria".­

Recordó Andereggen que Sara Shaw de Critto en el texto "Viviendo con alegría" (Editorial Claretiana, Buenos Aires, 2017), dice que "en 1961, cuando llegó una orden de la Corning Glass Work para despedir alrededor de 1200 empleados de las Cristalerías Rigolleau, Enrique se opuso. Preparó una nota firmada por él,. diciendo que, si se echaba una sola persona, él renunciaba. Estaba totalmente entregado en las manos de Dios. Ya estaba enfermo, tenía 9 hijos. El tenía­mucha fe, yo temía quedar sin su pensión y obra social. Era ya el final de 1961, los norteamericanos tenían el control de esa empresa. Corning lo llamó a Estados Unidos y él pudo hablar muy bien dando explicaciones y no se echó a nadie. Lo que jugó fue su amor por los obreros. A él no le interesaba el becerro de oro".­

Shaw subrayó de modo muy contundente -según consignó el doctor Andereggen- el fundamento de las obligaciones morales y sociales de los empleadores: "Que en la empresa haya una comunidad humana; que los trabajadores participen en la producción y, por lo tanto, den al obrero el ´sentido de pertenencia´ a una empresa; que le ayude a adquirir el sentido de sus deberes hacia la colectividad, el gusto por su trabajo y de la vida, porque ser patrón no es un privilegio, sino una función".­

Por Carlos E. Hartmann.

PUBLICADO EN DIARIO "LA PRENSA".

https://www.laprensa.com.ar/523025-La-vida-de-Enrique-Shaw-es-un-don-para-nuestra-Patria.note.aspx