GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, septiembre 05, 2023

El STJ falló sobre un emoji del pulgar hacia arriba.

 

(ADN).- Un fallo del Superior Tribunal de Justicia (STJ) determinó que el uso de emojis en las comunicaciones digitales no es un signo inequívoco que exteriorice una manifestación de voluntad. El caso llegó al máximo tribunal con el planteo de un empleado: consideró que sus nueve faltas estaban justificadas porque la empresa respondió con el clásico pulgar hacia arriba de la plataforma de WhatsApp.

El caso se analizó con todos los antecedentes. Es que el empleado despedido arrastraba 47 sanciones y un número importante de faltas injustificadas. Antes de que se buscara rescindir el vínculo, el trabajador se ausentó por nueve días en el mismo mes. Luego intentó justificar esas faltas y se comunicó con un teléfono corporativo de la firma. Le respondieron con el clásico emoji del pulgar hacia arriba que ofrece la plataforma de mensajería de WhatsApp.

Luego la empresa promovió un proceso de exclusión de tutela sindical para proceder al despido con justa causa. En esa instancia, la Cámara Laboral de Viedma rechazó la demanda y consideró desmedida la sanción al entender que se había prestado conformidad a la justificación alegada por el trabajador a través del emoji del pulgar.

El fallo fue revisado por el STJ. En ese ámbito se analizó el alcance de los signos denominados emoticones o emojis. Esa pequeña imagen o ícono digital se usa en las comunicaciones electrónicas para representar una emoción, un objeto, una idea. Son frecuentemente empleados en la comunicación digital para transmitir emociones y conceptos de manera rápida, concisa, visualmente atractiva y sin usar palabras.

Sin embargo, el máximo tribunal sostuvo que su interpretación es subjetiva y puede variar según la cultura y, fundamentalmente, depende del contexto en el que se utilice. Debido a la naturaleza textual de la comunicación en línea, es difícil transmitir y percibir el tono del mensaje con precisión. Así, un emoji con el pulgar arriba puede sugerir aprobación en un contexto informal, pero también podría interpretarse como ironía, disgusto, desdén, sarcasmo o simplemente una confirmación de recepción.

“Por lo tanto, en la medida que su interpretación puede fluctuar según el contexto y la percepción del receptor, estos íconos no constituyen en sí una expresión de manifestación de voluntad con efectos jurídicos vinculantes”, surge de la sentencia del STJ.

En el análisis se trazó una analogía entre la comunicación digital y la física, por ejemplo, en una mesa de entradas. Ante la presentación de una notificación de esta índole por mesa de entradas o en formato físico es improbable que se asuma que el sello de recepción de la documentación conlleva, por sí solo, una conformidad con el contenido de la documentación. “La experiencia y el sentido común jurídico, indican que dicho sello simplemente constituye una constancia de haberla recibido en un momento determinado”, sostuvo el STJ.

Se afirmó que el valor probatorio de los emojis en juicio es muy limitado o relativo y debe ser completado con otros medios de prueba: sea testimoniales, del emisor o del receptor, el análisis del contexto o el historial de la cadena de comunicaciones anteriores.

Ese signo no necesariamente quiere decir conformidad, una interpretación puede ser recepción pero también admite otras explicaciones, concluyó el máximo tribunal.

Por ello, al momento de resolver, se consideraron los antecedentes del caso y, sobre todo, las 47 sanciones impuestas al trabajador con anterioridad por reiteradas impuntualidades y faltas injustificadas sin aviso.

En ese contexto, el emoji del pulgar hacia arriba solo implicaba una constancia de recepción y de ninguna manera se pudo interpretar como una aprobación o conformidad con la comunicación recibida. Como resultado se avaló la exclusión del fuero sindical y se habilitó a la empresa para que proceda al despido.

Publicado en ADN Río Negro.

Imagen: ADN Río Negro.

https://www.adnrionegro.com.ar/2023/09/el-stj-fallo-sobre-un-emoji-del-pulgar-hacia-arriba/

Morir en Malvinas (Último parte de guerra).

 

Por Franco Ricoveri.

Me había propuesto “colgar los guantes” con estos “partes”: hay en La Prensa plumas más jóvenes y vigorosas que no dejan que se apague el fuego. El combate sigue y, en algunos aspectos, mejor que nunca. En lo político, sin dudas es claro que estamos peor, porque ahí ni siquiera se lucha, pero es otro tema.

A volver a escribir esta última vez, me obligó una pregunta de mi nieto mayor, de cinco años.“¿Quién ganó la guerra?”, me dijo en su inocencia. Se imaginan que el pobre chico nació rodeado de recuerdos malvineros…

Quizás se había quedado con la imagen de uno de los gloriosos aviones que, dejados de lado por el tiempo, vio en una plaza. Nostálgica imagen de otra Argentina. Que tenía aviones. Que tenía coraje para luchar. O quizás en sus ojos estaba la memoria de viejos soldados que marchaban aplaudidos en un desfile de pueblo…

Y como no hay que mentir, pero tampoco derrumbar ilusiones le respondí una verdad: “En aquella batalla perdimos, pero al final vamos a ganar.”

LA MISMA PASTA.

Después pensé que podría haberme ido más atrás contándole que a los mismos enemigos ya les habíamos ganado varias veces: dos veces cuando nos quisieron invadir y años después de nuevo, cuando quisieron meterse en nuestros ríos… Claro en aquellos tiempos teníamos al viejo Liniers y a Don Juan Manuel… Otra Argentina. Pero en todo caso, esencialmente nuestra gente es de la misma pasta que la de aquellos guerreros.

En “los pibes de Malvinas” corría la sangre del Libertador y de Martín Miguel. Lo demostraron con creces, aunque hoy esa sangre parezca degradada.

Pero, entreverando recuerdos, también surgieron los feos… Hubo un tiempo en que nos olvidamos de los muertos y los argentinos miramos para otro lado. Como veníamos diciendo en estos Partes de Guerra, lo peor vino después, cuando el enemigo estaba en casa y era uno de los nuestros. Debe haber pocas heridas más purulentas que las que causa la ingratitud. Si en una guerra las bajas se cuentan sumando los muertos y los heridos, hoy podríamos decir que pocos son los que habiendo participado en esa guerra salieron indemnes. Porque hay heridas más profundas que las de esquirlas y balas. Durante los años que siguieron a 1982, las bajas han sido terribles. ¿649 más cuántos? ¿10.000 quizás?

Ojo, que lo mismo pasó entre las tropas adversarias: también entre ellos hubo más suicidios que caídos en combate, y olvidos, y desprecios… Y eso hizo que se dieran cuenta de una realidad eterna: el verdadero enemigo no era el otro soldado contra el cual habían peleado. Esos eran hombres como los nuestros, aunque no se dieran cuenta que su bandera era falsa. El enemigo de fondo es la injusticia. Antes, durante y después de la guerra la injusticia golpeó a todos los combatientes… No por igual, porque la justicia de la causa solamente estaba de un lado, pero los golpeó a todos. Y sigue.

¿Qué pozo de zorro nos salvará del bombardeo de mentiras, de las epidemias de odios y muertes? ¿Qué bandera nos sacará de estas trincheras donde envejecemos melancólicamente sin esperar que algún día llegue el alba? Al enemigo de hoy no lo trajeron por los mares, los sacaron de entre nosotros, convenciéndolos con infames mentiras.

Lloramos por los 649 que quedaron en las islas, por los otros miles que siguieron cayendo, pero ellos por lo menos supieron luchar. Sufrimos por Malvinas el 14 de Junio de 1982, pero más deberíamos llorar por esta tierra que parece sin esperanza, por esta tierra que mata a sus hijos nacidos y no nacidos de a miles y sin escrúpulos, que estafa a los niños sobrevivientes con falsas promesas de educación y trabajo, que promete salud y brinda muerte… Aunque al final vamos a ganar. Para que llegue la “resurrección”, primero hay que verle la cara a la muerte.

EL ÚLTIMO EPISODIO.

Malvinas fue el último episodio de la guerra de la Independencia. Nuestra guía desde aquel entonces es el Padre de la Patria, Don José de San Martín. Siempre nos preguntamos cómo hubiera obrado el Libertador en aquellas circunstancias. Pregunta algo ociosa, porque en 1982 carecimos de estrategas y estrategia y San Martín en ese campo fue uno de los más brillantes que dio la Historia universal. Es una pregunta que todavía necesitaríamos responder. Desde ya que hubiese defendido hasta la muerte la integridad nacional.

La imagen del Libertador, anciano y achacoso, ofreciéndole su ayuda a Don Juan Manuel para defender nuestra dignidad, se hubiese repetido. Pero de allí en adelante, todo hubiese sido distinto. Sin ninguna duda. Y el que en nuestras Fuerzas Armadas no se haya hecho nunca un análisis “sanmartiniano” de la Gesta, es una cara más de la derrota. O de la muerte. Porque tristemente en Malvinas también murió nuestra capacidad de defensa: entregados y castigados por Occidente (como alumnos díscolos), traicionado por nuestra dirigencia, fuimos perdiendo en lenta sangría a nuestros mejores hombres, que terminaban sus carreras expulsados, asqueados, y en consecuencia, perdimos todo lo demás: aviones, barcos, etc. etc. etc. En Malvinas murieron mucho más que 649 hombres de coraje. Después de la rendición hubo un intento de asesinato cruel y despiadado de la Patria, una destrucción sistemática de todos los valores que nos hicieron grandes. La familia, la Fe, la Esperanza, todo lo bueno, bello y verdadero fueron blanco de los bombardeos enemigos. Las bombas de racimo o fósforo, el cañoneo “de ablande” que tiraron en aquellos largos días para desmoralizar a nuestras tropas, no lograron tanto daño como los ataques que estamos soportando desde hace 40 años.

Pero como vemos la muerte, también creemos en la resurrección. Alguna vez escribimos que “Malvinas era la bandera de una Argentina que no se rinde”. Lo creemos, no es una vana ilusión: es una certeza constatada. Los que no se rindieron hoy siguen el combate, y, desde estos “Partes de Guerra” que hoy concluimos, dimos testimonio. Quizás estemos esperando un “estratega” que reagrupe las fuerzas y ejecute un plan. Hoy nos falta un San Martín, un Belgrano, un Rosas… Entre los candidatos a gobernarnos no se aprecia a ninguno. Ojalá me equivoque. Ciertamente que nos sobran politiqueros que sólo se miran el ombligo y ellos son el mayor obstáculo para la resurrección de Argentina. Pero lo que sí puedo dar testimonio es que la “tropa” está esperando, porque nuestra gente tiene “buena madera” y respondió siempre a la llamada de la Patria. Es la Argentina profunda. La que tiene en Malvinas su bandera y en San Martín su gran Capitán. Es la Argentina de los jóvenes que se siguen emocionando al oír la voz de nuestros Veteranos cuando les dicen que siempre hay y habrá razones para vivir, luchar y hasta morir con dignidad.

LA LUCHA SIGUE.

No querría quedar como mentiroso frente a mi nieto. Tengo la certeza en que el Fin de los Tiempos restaurará el orden, pero no debe encontrarnos en el abandono o el desánimo. La lucha sigue y debe hacerse como pide Martín Fierro: “desde abajo”. “…Se ha de recordar para hacer bien el trabajo, que el fuego para calentar, debe ir siempre desde abajo…” La Argentina profunda llegará a dominar esa caricatura que hoy domina sólo desde adentro, “desbordando su interioridad”. Y ese es un trabajo lento, como la agricultura, como la “cultura”.

Se terminó esta columna. ¿Qué otra palabra que decir que no sea “gracias”? De manera especial a La Prensa, un diario siempre valiente y a los que siguen el combate sin bajar los brazos. ¡Malvinas, volveremos!

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Morir-en-Malvinas-Ultimo-parte-de-guerra-534451.note.aspx

domingo, septiembre 03, 2023

De dar clases en la cantina de un club a las aulas de la UNCo. Néstor Tkaczek se despidió de las aulas universitarias como profesor de Literatura Española.

 


De dar clases en la cantina de un club a las aulas de la UNCo.

Néstor Tkaczek se despidió de las aulas universitarias como profesor de Literatura Española con una clase sobre el escritor Federico García Lorca poniendo fin a 38 años de labor docente.

Por Pablo Montanaro.

 “Me convertí en docente antes de recibirme de docente”, advierte Néstor Tkaczek en una de las aulas de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue minutos antes de dictar su última clase como profesor de Literatura Española II.

Este hombre nacido en la localidad de San Pedro del Atuel en la provincia de Mendoza, explica que cuando cursaba el cuarto año de la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional de Cuyo lo convocaron para cubrir una suplencia en una escuela de Tres Porteñas, un pequeño pueblo ubicado entre las viñas a 60 kilómetros de la ciudad de Mendoza, donde vivía con su familia. A pesar que le faltaba un poco más de un año para recibirse, aceptó la propuesta de reemplazar por tres meses a la profesora de Literatura que estaba embarazada. Los tres meses se convirtieron en cinco años. Viajaba todos los días 120 kilómetros para dar clases sobre lo que le apasionaba desde muy joven. Lo que no sabía aquel joven “profesor” era que la escuela no tenía edificio por lo tanto las clases se dictaban en las instalaciones del Club Social, Cultural y Deportivo Tres Porteñas. “La escuela eramos los docentes y los alumnos. Las aulas eran las distintas dependencias del club. El club nos había reservado las últimas mesas que daban a la entrada y habíamos puesto un pizarrón en el costado. Mi aula la compartía con la cantina donde los alumnos se mezclaban con los parroquianos que tomaban algo acodados en el mostrador”, describe entre risas.

Recuerda aquellos momentos en que los estudiantes y también algunos parroquianos que jugaban al truco en silencio escuchaban las explicaciones que daba sobre los cuentos y poemas de Jorge Luis Borges. “Ahí estaban esos hombres que tomaban su vino y jugaban al truco que me escuchaban hablar de literatura. No me lo olvido más. Espero que hayan aprendido algo de Borges”, expresa.

El jueves pasado Néstor Tkaczek dio su última clase de Literatura Española en la Facultad de Humanidades de la UNCo.

Luego de recibirse de profesor y licenciado en Letras en el verano de 1989, había terminado el año anterior pero una huelga de la Conadu que se extendió por varios meses lo obligó a tener que postergar los últimos exámenes, le ofrecieron trabajar como profesor de Lengua en dos escuelas de Catriel, Río Negro; en 1994 se desempeñó en el Instituto de Formación Docente de esa localidad y por más de veinticinco años en el Colegio Secundario José Alfageme en 25 de Mayo, La Pampa, donde se jubiló de director.

Su vínculo con la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), donde el pasado jueves brindó su última clase, se inició por su tarea como tutor de una carrera a distancia del Centro Universitario Regional Zona Atlántica (CURZA) de Viedma y por haber realizado diversos cursos de posgrados en la Facultad de Humanidades en Neuquén. A instancias de Gloria Siracusa, docente de Letras, egresada de la última generación de la Universidad Porvincial de Neuquén, antes que se convirtiera en Nacional, y titular de la cátedra de Literatura Española, Néstor concursó para ingresar a la universidad. “En 2005 se produce una vacante en la facultad, Gloria Siracusa me llama, concursé y empecé a dar Literatura Española”, resume sobre su ingreso al plantel docente en las materias Literatura Española I y II.

“Siempre había querido dar clases en la universidad. De alguna manera entré siendo grande, a los 42 años. Mi carrera universitaria fue muy rara en ese sentido y podría decir que corta”, confiesa. Y agradece el apoyo y facilidades que le otorgaron las autoridades de la facultad ya que todas las semanas durante todos estos años Néstor viajaba los 266 kilómetros, entre ida y vuelta, que separan la localidad de Catriel con Neuquén. “Estaré por siempre agradecido a las autoridades de la facultad por haberme acomodado los horarios, concentrado los días y horas de clase. Yo viajaba de Catriel para dar clases los jueves y viernes. Además he tenido una muy buena relación con colegas y estudiantes. Todos estos años en la universidad han sido fantásticos”.

En 2018 decidió presentar su renuncia a la universidad sin goce de haberes pero con la idea de volver en algún momento y en marzo de este año se jubiló. El regreso a las aulas universitarias nunca se concretó porque “consideré que era el momento de dejar, de darle paso a los profesores más jóvenes además ya estaba cansado de viajar en la ruta”.

“A lo largo de todos estos años como docente me he caracterizado en hacer foco en los textos después podemos leer toda la crítica literaria sobre los mismos”, explica. Se define, no como un experto en teoría o crítica literaria, "lo mío ha sido desde siempre la transmisión de lecturas, tratar de darle al estudiante una lectura personal de los textos y ponerlo en discusión en el sentido de compartir los diversos puntos de vista sean concurrentes o divergentes”.

Confiesa que el hecho de haber dado clases en escuelas secundarias le permitió llevar un cierto dinamismo para llevar adelante la clase que requieren los estudiantes “para que no se duerman a los quince minutos o te tiren por la ventana” a las aulas universitarias. “Nunca mis clases fueron netamente teóricas, siempre fueron teóricas-prácticas. Puede contar ciertos aspectos de la vida de un autor porque eso me va a servir para explicar algo que me llamó la atención en sus textos”, describe.

Además de su labor docente, Néstor es autor de numerosos artículos académicos y libros como "Teatro y Literatura", "Nuevas escrituras europeas", "El teatro y sus fronteras. Nuevas escrituras teatrales en diálogo", "Teatro, nuevo siglo y tradición", "La dramaturgia de Neuquén en la memoria", "La tercera orilla, sobre literaturas migrantes", entre otros. Es autor, además, de "Escritos en la frontera", libro que reúne una selección de las columnas que desde octubre de 2001 hasta 2006 publicó semanalmente en el diario Río Negro y participó de "Fuerte al medio", un libro de relatos, historias y crónicas futboleras escritas por veinte escritores, escritoras y periodistas de la región, y de "Gente con swing II" con un artículo sobre jazz.

Más de 80 personas, entre estudiantes y público en general, asistieron el jueves pasado a la última clase dictada por Tkaczek.

Dice que le sorprendió la organización que se armó alrededor de la última clase que brindó el jueves pasado sobre la figura del escritor español Federico García Lorca. Una clase que, como señalaron desde la facultad de Humanidades, constituyó un homenaje a la figura del gran poeta granadino, asesinado por la dictadura franquista en el mes de agosto de 1936 y la despedida de Tkaczek del ejercicio activo de la docencia en la facultad.

“Hablé con Lorena Pacheco que está a cargo de la cátedra de Literatura Española porque me gustaba despedirme de las aulas dando una clase. Me preguntó qué tema quería dar y yo le dije que siguiéramos el programa. Ahí surgió el tema de Federico García Lorca, poeta en la ciudad. De repente se sumaron a la convocatoria el Departamento de Alumnos y la Secretaría de Extensión de la Facultad de Humanidades quienes extendieron la invitación no solo a los estudiantes sino al público que quisiera asistir. Fue toda una sorpresa para mí y al mismo tiempo un enorme desafío. Pero, sin lugar a dudas, dar clases ha sido para mi una maravilla y lo disfruté muchísimo”, concluye.

“Un profesor con una inmensa calidad humana y académica”.

"Los y las estudiantes que cursaron la materia en el transcurso de estos años pudieron percibir un gesto distinto en el profesor que tiene que ver con su gran formación en el área, pero también con su modo de transferir el conocimiento. Había algo que era diferente, un profesor que venía desde otro lugar, desde el lado del periodismo y la escritura. Creo que esa faceta permitió una vinculación distinta que apostó a la creatividad”, describió a Néstor Tkaczek, Lorena Pacheco, licenciada en Letras y especialista en Literatura Hispanoamericana del siglo XX y actualmente profesora de Literatura Española en la Facultad de Humanidades de la UNCo. Pacheco fue una de las organizadoras de la última clase que brindó el jueves este docente ante los estudiantes.

"Dar clases en los colegios y en la universidad ha sido para mi una maravilla y lo disfruté muchísimo", afirmó Néstor Tkaczek.

 “En este momento tan crítico, en el que nos toca más que nunca la defensa de la educación pública, hemos querido rendir homenaje a su pasaje por la universidad”, señaló Pacheco.

Recordó que con Tkaczek trabajaron juntos por diez años aproximadamente. “Hicimos un gran equipo de trabajo junto a Gloria Siracusa. No sólo compartimos el aula sino que fueron muchos momentos de compartir proyectos, porque la cátedra de Literatura Española se caracterizó desde siempre por su vinculación con la comunidad en general, no sólo la académica”. Y señaló algunos de esos proyectos compartidos como un ciclo de cine y literatura española, un homenaje al poeta Miguel Hernández y diversas presentaciones de libros.

“Como Néstor, la facultad de Humanidades ha tenido, tiene y tendrá profesores de inmensa calidad académica y humana. Agradezco haber hecho camino al andar junto a Néstor durante tantos años. Y el camino sigue, aunque por otros rumbos”, concluyó.

Publicado en La Mañana del Neuquén.

https://www.lmneuquen.com/neuquen/de-dar-clases-la-cantina-un-club-las-aulas-la-unco-n1053303

Imágenes: Maria Isabel Sánchez.

Nennette Pepin Fitzpatrick. Pablo del Cerro.



PABLO DEL CERRO - Atahualpa Yupanqui.
Pablo del Cerro.
(Saint Pierre et Miquelon, Francia 1908 - Buenos Aires 1990)
por Kolla Chavero
Antonieta Paula Pepin Fitzpatrick (Nenette) nació en la Isla de Saint Pierre et Miquelon (San Pedro y Miguelo) en la costa atlántica del Canadá. Por ser una colonia de Francia, Antonieta nació francesa.
Su padre Emmanuel Victor Pepin era francés y su madre Henriette Fitzpatrick, canadiense de origen irlandés.
Durante la primera guerra la familia se traslada a Francia.
Al poco tiempo muere la madre y la niña es enviada pupila a un colegio de la ciudad de Caen junto a su hermana mayor Jeanne Henriette (Juana Enriqueta).
Ambas hermanas se destacan en algunas artes durante el pupilato: Juana en dibujo y pintura. Antonieta en música y en particular el piano, instrumento por el cual sentiría una pasión que jamás la abandonaría.
Habiendo terminado sus estudios secundarios con las notas más brillantes, Juana se embarca, tiempo después, junto a una compañía de danza rumbo a una gira en el año 1926, que la llevaría al llegar a Buenos Aires a conocer el que sería su primer marido y afincarse en nuestro país.
Al terminar Antonieta sus estudios recibe junto a su padre la invitación de viajar a Argentina para instalarse también.
Lo hacen en 1928 y a partir de allí Antonieta se instala en Villa Ballester con su padre. Prosigue sus estudios de piano, ya avanzados, en el Conservatorio Nacional de Música recibiendo la formación musical de importante profesores de entonces, Pascual de Rogatis, Juan José Castro figuran entre aquellos maestros en composición y armonía.
También comparte estudios con una mujer que luego sería conocida mundialmente por sus investigaciones en materia de folklore: Isabel Aretz.
Antonieta inicia una serie de presentaciones como concertista de piano por el país y, en una de ellas, en 1942 llega a Tucumán, donde después de un concierto solicita a los organizadores escuchar música folklórica de nuestro país.
Allí es dónde se conocen con Atahualpa Yupanqui. Mantienen un vínculo amistoso y años después (1946) empiezan a convivir.
Deja Antonieta su carrera de pianista y se pone al servicio de la obra y el talento de su marido. En tiempo de las persecuciones a las que fué sometido Yupanqui, Nenette ( así la llamaba la familia cariñosamente desde pequeña), se dedicó a su hijo Roberto, nacido en 1948, y a componer junto a Yupanqui.
Eligió como seudónimo Pablo Del Cerro, por Pauline y por su lugar amado, Cerro Colorado.
Nacen así las melodías de Luna Tucumana, el Alazán, Indiecito dormido, Chacarera de las piedras, Agua Escondida, La del Campo y tantas otras que hoy son famosas en el mundo.
En 1961 regresó a su país durante unas vacaciones con su hijo Roberto. Luego, cuando Yupanqui empezó a viajar con frecuencia al exterior, lo acompañaba hasta Paris y allí lo aguardaba en un departamento pequeño que habían alquilado. Tuvo solo un hijo y tres nietos, Paula Muriel y Emiliano.
Falleció en el año 1990 de un paro cardíaco en Buenos Aires y solicitó que sus cenizas, de ser posible, fueran echadas al mar, en el Atlántico norte.
Hoy su obra se considera como una de las obras del canto y de la música popular más importantes de la Argentina.
Un detalle: a pesar de ser una de las compositoras más importante de nuestro país, jamás renunció a su nacionalidad francesa.


"“
Pablo del Cerro” musicalizó –siempre trabajando con los versos de Yupanqui– varias canciones, y compuso en el piano una serie de temas instrumentales que Yupanqui adaptó a la guitarra, grabó y mostró por el mundo. En SADAIC figura en 65 obras, pero la cifra es relativa. Por ejemplo, en El arriero y en Luna tucumana está anotada como “versionista”, para lo que tuvo que contar con el aval del autor y/o compositor. Pero, según Kolla, Nenette no tuvo nada que ver con El arriero, aunque hizo la música de Luna tucumana. En los discos contemporáneos

, sin embargo, ella no figura en ninguno de los dos temas.
Donde sí figura es en otros temas del repertorio yupanquiano como Agua escondida, El alazán, Guitarra dímelo tú o Indiecito dormido. “Kollita, yo dejé mi carrera de pianista porque realmente me di cuenta de que tu padre era un artista único en el mundo y pianistas como yo, si bien era buena, había muchas”, le confesó Nenette a su hijo, a quien tuvo que criar sola, ya que, a los dos meses de su nacimiento, Yupanqui tuvo que partir al exilio, del que no volvió hasta 1952.
Desde entonces, alternaron entre un departamento en Las Cañitas y la casa de Cerro Colorado. Pero las giras continuas por el mundo de Yupanqui lo llevaron a alquilar un departamento en París. Nenette se instaló allí durante algunos períodos, pero no lo acompañaba en sus travesías por distintos países. A ella la esperaban su piano de cuarto de cola en Buenos Aires y el piano vertical en Córdoba, donde además de obras clásicas tocaba chacareras o zambas. Lamentablemente, no existen grabaciones: ni siquiera caseras.
Si bien era un niño durante las primeras décadas de colaboraciones entre Nenette y Yupanqui, Roberto Chavero llegó a presenciar algunas de grande: “Generalmente, él escribía una letra y ella la musicalizaba. Y así como mi madre opinaba sobre las letras, mi padre opinaba sobre algunos giros armónicos en las melodías, cosa de siempre conservar una buena literatura, si se quiere, en los textos, y una buena expresión musical, bien criolla. Así trabajaban ellos.”
Se comunicaban mostrándose las partes: ella al piano, él a la guitarra. “Mi padre tocaba un poco de piano; las partituras las escribía mi madre, pero sólo al momento de registrarlas, porque a veces es difícil transcribir todos los matices guitarrísticos.” En sus momentos juntos, Nenette y Yupanqui escuchaban a figuras musicales de ambos hemisferios: tanto Edvard Grieg y Sergei Rachmaninoff como los Hermanos Ábalos o Julio Argentino Jerez. Recién se casaron por civil e iglesia en 1979, al enviudar Yupanqui de su primera esposa. Todavía no existía la ley de divorcio.

"Mi padre tocaba un poco de piano; las partituras las escribía mi madre, pero sólo al momento de registrarlas, porque a veces es difícil transcribir todos los matices guitarrísticos.”
Roberto Chavero, hijo. 

Si bien en una carta de 1971, Yupanqui le anuncia a Nenette que ese sería su último año en Europa, lo cierto fue que resultó su modus operandi por el resto de su vida. "Acá, en Cosquín, por ejemplo –cuenta Kolla– que podía cobrar un tercio del cachet de las figuras más populares." El cansancio se iba acumulando en ambos cuerpos, y las distancias se sentían más cada vez más."

De lo publicado en Diario Clarín.

Viva, 29/11/2021.

sábado, septiembre 02, 2023

Nennette Pepin Fitzpatrick.

 


CONGRESO INTERNACIONAL YUPANQUIANO.

La mayoría de las canciones de Atahualpa Yupanqui fueron compuestas por Nenette Pepin Fitzpatrick, quien fuera su compañera de toda la vida.

En septiembre se celebrará esta reunión en Córdoba que pretende visibilizar y poner en valor las creaciones de Nenette (quien escribía bajo seudónimo), muchas de las melodías más célebres de Don Ata.

Por Inés Hayes.



“En las arenas bailan los remolinos, el sol juega en el brillo del pedregal y prendido a la magia de los caminos, el arriero va, el arriero va”, dice la letra de "El arriero va" de Atahualpa Yupanqui, inmortalizada luego por Divididos. Quién no la ha cantado o bailado o ha parafraseado su parte más conocida: “las penas y las vaquitas se van par la misma senda, las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

Lo que pocas sabemos es que la composición es de Nenette Pepin Fitzpatrick, la compañera de Yupanqui durante gran parte de su vida. El 7, el 8 y el 9 de septiembre se lleva adelante en la Ciudad de Córdoba y en Cerro Colorado el Primer Congreso Internacional Yupanquiano que revalorizará el fundamental aporte de Nenette a la obra de Don Ata. Las ponencias y trabajos así como las inscripciones se gestionan enviando un correo a congreso@atahualpayupanqui.org.ar.

El 7 y el 8 el Congreso será en el Centro Cultural Córdoba (Avenida Poeta Lugones 401, Córdoba Capital) y el 9 de septiembre en el Centro Cultural Casa -Museo “Agua Escondida”, en Cerro Colorado. Si bien la obra de Héctor Roberto Chavero -Atahualpa Yupanqui- es extensa, profunda y está siempre vigente, no puede entenderse sin el aporte y el trabajo de composición de la música y concertista Nennette Pepin Fitzpatrick, que usaba el pseudónimo de Pablo del Cerro (Pablo porque ella se llamaba Antonietta Paule y del Cerro porque fue en ese rincón de la Argentina donde ella encontró su lugar en el mundo).

En palabras de su hijo Roberto Koya Chavero, presidente de la Fundación Yupanqui: “Nenette era puntillosa. Cuando escuchaba una interpretación o una zamba o chacarera sin asidero regional, carentes del rasgo particular que cada paisaje imprime a aquellas obras que lo traducen, reaccionaba con una observación clara y detallada. Valoraba por sobre todo lo auténtico de las obras. Aprendió a bailar folklore con el maestro Crespo, sobrino de Carlos Vega. Y gustaba de ir a las peñas con su familia. Siempre destacaba la cantidad increíble de danzas folklóricas de nuestro país. Sentía una gran admiración por esa cualidad nuestra”.

Nenette y Don Ata se conocieron en 1942. Ella compuso la mayoría de sus temas con un seudónimo masculino.

Nenette nació en 1908 en la isla Saint Pierre y Miquelon, territorio francés de ultramar ubicado en la costa Atlántica de Canadá. Por ser una colonia francesa, al nacer Nenette obtuvo la ciudadanía francesa. Durante su infancia se mudó junto a su familia a Francia donde comenzó sus estudios de piano y en 1926, cuando terminó la secundaria, vino a Argentina y estudió en el Conservatorio Nacional de Música. Fue en Tucumán, en 1942 cuando en un concierto de música folklórica conoció al cantautor Atahualpa Yupanqui y cuatro años después se fueron a vivir en la misma casa.

En 1947 nació su único hijo, Roberto Koya Chavero. Desde entonces y hasta el día de su muerte, no dejó de componer. Si bien fue coautora de algunos de los temas más conocidos del Yupanqui, por el machismo de la época, lo hacía bajo el seudónimo Pablo Del Cerro. Así nacieron las melodías de "Luna tucumana", "El alazán", "Indiecito dormido", "Chacarera de las piedras", "Vidalita tucumana", "Zamba del otoño", "Guitarra dímelo tú", entre otras. Nenette murió en 1990 de un paro cardíaco y tal como ella lo pidió sus cenizas fueron echadas al mar en las costas de su tierra natal en el Atlántico Norte.

“Nenette fue una gran compositora, siempre trataba de rescatar toda nuestra tradición gauchesca. Aunque no era argentina se había compenetrado tanto con nuestra forma de vida que se convirtió en una de nuestras grandes compositoras, aunque fue totalmente invisibilizada en esa época. Por eso hoy queremos homenajearla junto a Don Atahualpa con este primer Congreso Internacional Yupanquiano”, explica Cristina González Bordón, historiadora y gestora cultural, miembro de la Fundación Yupanqui.

El 8 de septiembre el Congreso cierra con un recital que contará con la participación de importantes figuras del folklore argentino y se presentarán las obras seleccionadas para el Premio que otorga la Fundación Yupanqui. Mientras que al otro día, el 9 de septiembre, en Cerro Colorado, donde Atahualpa y Nenette vivieron, se inaugurará el Fondo Atahualpa Yupanqui-Nenette Pepin Fitzpatrick digitalizado.

Publicado en Diario Página 12.

https://www.pagina12.com.ar/583179-la-mayoria-de-las-canciones-de-atahualpa-yupanqui-fueron-com

1º de septiembre de 2023.



La frase del día: Mohamed Alí Seineldín.-

Mohamed Alí Seineldín (Concepción del Uruguay; 12 de noviembre de 1933 - Buenos Aires; 2 de septiembre de 2009) fue un militar argentino nacionalista.

Los subsidios para las cerámicas de Neuquén.

 


Los subsidios para las cerámicas.

La excerámica Neuquén, manejada por una cooperativa de trabajo, está jaqueada por exempleados que piden el remate para cobrar lo que les corresponde. Para colmo, no pueden pagar la factura de electricidad. El 22 de agosto, el gobernador Omar Gutiérrez le dio 9 millones de pesos para “mitigar la crítica situación financiera que atraviesan las tres fábricas ceramistas”, incluidas Fasinpat (12 millones) y Cersinpat (9 millones).

Esto es en off del Diario "Río Negro", sábado 2/09/2023. Breves del "Río Negro" con chimentos de campañas electorales y otras...

https://www.rionegro.com.ar/politica/esto-es-en-off-quien-se-llevo-la-agenda-y-los-anteojos-de-arabela-carreras-3117116/